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sábado, 16 de mayo de 2026

Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía


Estamos en la recta final de la campaña de las elecciones andaluzas, a celebrar mañana, 17 de mayo. Siendo sincero y realista, las previsiones no son nada buenas  para la izquierda: la derecha, en sus dos formas, ganará, con la incógnita de si el PP logrará la mayoría absoluta; el PSOE corre el riesgo de obtener sus peores resultados; y los dos grupos a su izquierda, Por Andalucía y Adelante Andalucía, aun cuando subirían con respecto a 2022, se están disputando el ser la cuarta fuerza electoral andaluza.  

Conozco personalmente a Antonio Maíllo desde mediados de los años 90. He seguido su trayectoria política, en la que puede destacarse su elección como coordinador de IU Andalucía en 2013 o coordinador federal en 2024. Fue una lástima que una grave enfermedad a finales de 2015  lo apartara temporalmente de la política o que en 2019, en parte recuperado, decidiera volver a la actividad docente, teniendo en cuenta lo ocurrido en el primer Adelante Andalucía.

En febrero lo vi en un acto en Conil, dentro de la precampaña electoral y ya como candidato de Por Andalucía. Estamos ante una persona honrada, coherente, culta y humilde. Con una gran capacidad de comunicación, aunando su buena oratoria con la suficiente dosis didáctica para saber transmitir su mensaje. Ejemplifica la trayectoria de lo que ha sido IU desde el primer momento. Y recuerda en parte a Julio Anguita.  

Está circulando por las redes sociales un manifiesto suscrito por decenas de personas del mundo de la cultura apoyando a Antonio Maíllo y lo que representa Por Andalucía. Gente como Luis García Montero, Juan José Téllez, Javier Ruibal, Juan Pinilla, José Chamizo, Lucía Socam o Antonia Rodrigo, en Andalucía. Y también, de otras comunidades, Lluis Pasqual, Charo López, Juan Madrid, Fernando Schwartz o Manuel Gutiérrez Aragón. 

Por mi parte, tengo claro cuál va a ser mi voto: Por Andalucía. En defensa de lo público, la igualdad social, los derechos para todos y todas, la naturaleza, la paz, la solidaridad... 

Y lo hago por lo que considero coherencia. IU ha sido el grupo al que he votado, solo o en coalición, ininterrumpidamente desde que vivo hace cuatro décadas en Andalucía. Se trata de  un grupo que ha defendido, allá donde se encuentra, los valores de la izquierda y ha  tenido siempre una vocación unitaria, buscando, de distintas formas, el llegar a acuerdos con los grupos de izquierda. 

Siendo IU parte integrante, por no decir fundamental, de la coalición Por Andalucía y siendo Antonio Maíllo su candidato, mi voto resulta claro. 

 

viernes, 3 de abril de 2026

Por Andalucía, la opción unitaria de la izquierda andaluza



No puedo por menos que alegrarme por la integración hoy en Por Andalucía de Podemos y Alianza Verde. Al acuerdo alcanzado meses atrás por IU, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz, al que se sumaron poco después Alternativa Republicana y Partido Verde, con Antonio Maíllo como candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, ha espantando el fantasma de la división. Ha ganado la cordura y la necesidad de defender una propuesta unitaria, en este caso con siete fuerzas políticas. Lástima que Adelante por Andalucía no haya mostrado en ningún momento voluntad para que que solamente hubiera una lista a la izquierda del PSOE.

Ahora se trata de preparar una campaña electoral inteligente y valiente, que permita una amplia representación parlamentaria y que contribuya a hacer frente a las derechas andaluzas. En cualquiera de sus formas. En primer lugar, al PP, que lleva gobernando desde 2018 y no ha hecho otra cosa que aplicar más privatizaciones de lo público, reducir los derechos sociales y dar muestras de  corrupción. También, hacer frente a ese fascismo que avanza en el mundo y en Europa, el mismo que amenaza la democracia, provoca guerras y alienta genocidios.



viernes, 20 de febrero de 2026

Antonio Maíllo, en Conil: Por Andalucía


El miércoles pasado asistí en Conil a un acto político que tenía como cabecera en el cartel a Antonio Maíllo. Además de coordinador federal de IU, también es el candidato de la coalición Por Andalucía, renovada de cara a las elecciones que se van celebrar en el verano en nuestra comunidad. Antes de que interviniera, lo hicieron también  Anabel Moreno, coordinadora local de IU en Conil; Esperanza Gómez, que es en la actualidad parlamentaria andaluza y forma parte del Movimiento Sumar; y David Tamayo, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Conil. 

No pretendo hacer una crónica de lo que allí se habló. Pero sí recordar algunas cosas que considero importantes. Como el hecho de que el municipio elegido no lo fuera al azar: desde 1995 IU ha ganado ininterrumpidamente todas las elecciones municipales, pese a que desde 2023 el gobierno local esté en manos  de una coalición de grupos de derecha. El propio Maíllo dijo que "volver a Conil me recuerda para qué estamos en política: para arremangarnos y gobernar al servicio de la gente". O que el proyecto que encabeza de cara al verano tenga como objetivo "generar esperanza en el futuro". O su reiterada defensa de los servicios públicos, como la educación o la sanidad, frente al deterioro que están sufriendo con el proyecto privatizador puesto en marcha por el PP desde que a finales de 2018 se hiciera con las riendas del gobierno autonómico.  

Maíllo supo defender algunas de las medidas tomadas por el Gobierno, poniendo como ejemplo el aumento del salario mínimo o los avances en  materia laboral, pero no dudó en criticar las resistencias del PSOE a la hora de encarar el problema de la vivienda. Y no dudó en advertir del riesgo que está suponiendo para la democracia y la justicia social el avance de la derecha y la ultraderecha. En España y en el mundo. Por eso habló de la necesidad de aunar los esfuerzos y coordinar el mayor número de grupos políticos de la izquierda. 

El acto, que tuvo lugar en la Nave de la Sal, dentro del espacio cultural de La Chanca, contó con una afluencia numerosa de personas. Allí estuvimos gente de Barbate y me reencontré con mucha gente conocida, principalmente de Conil, pero también de Puerto Real, Vejer o Benalup-Casas Viejas. Y hasta pude charlar brevemente con el propio Antonio Maíllo.

viernes, 9 de enero de 2026

La actualidad de unos versos de José Miranda de Sardi contra la actitud servil frente a los poderosos


Ultimando una aproximación biográfica a la figura de José Miranda de Sardi, poeta y periodista chipionero, me he topado con unos versos de su largo poema "Reflexiones de un paria", que me resultan altamente significativos para los tiempos que corren. Aluden a la actitud sumisa de aquellas gentes humildes que en vez de luchar contra las injusticias de todo tipo, se resignan a hacerlo y se prestan al juego de quienes realmente causan sus males. 

Ya estamos viendo lo que está pasando en nuestros días, aquí y en otros países europeos, con el aumento del voto a los partidos de la derecha y la extrema derecha en algunos sectores populares. Lo que resulta muy preocupante. 

El poema lo publicó en 1922, cuando apenas tenía 23 años de edad, dentro del libro Pétalos sangrantes y al final de ese mismo año lo hizo como una separata, que fue editada y distribuida en los medios libertarios por todo el país.

He aquí los versos: 

¡Maldición para el que, ufano,
sin sentir sus propias penas,
ante los pies de la hiena
se inclina con gesto insano,
besando humilde la mano
que le cargó de cadenas!
 
¡Maldición para el ilota
que, encontrando dulce el yugo,
hace ante su vil verdugo
genuflexiones de idiotas!

sábado, 6 de diciembre de 2025

Con Antonio Aragón, contra el abuso de poder del Alcalde de Barbate y contra los macroproyectos especulativos

Leo, veo, oigo... Y me encuentro con una triste noticia ocurrida el pasado día 3: la expulsión de un vecino del pleno del Ayuntamiento de Barbate por parte del Alcalde.  ¿El motivo? Haber gesticulado, negando con la cabeza, lo que el regidor estaba diciendo. Fue un pleno agrio, bronco, desagradable...  Uno de los puntos tratados, sintéticamente, fue dar vía libre al macroproyecto urbanístico Trafalgar-San Ambrosio.   

Entre el público, vecinos y vecinas que se oponen a ese proyecto. El tercero, junto a otros dos: El Següesal, entre Barbate y Vejer, y Serrezuela, en Zahara de los Atunes. Los tres, con la misma melodía: inversiones de grandes empresas para enriquecerse a costa de espacios naturales y de un turismo sostenible. 

¿Quién fue expulsado? Antonio Aragón Correro. Un veterano luchador barbateño,  ecologista, pacifista, comprometido con las causas sociales...

Todo un ejercicio de abuso de poder. 

Pero lo mejor es verlo a través del enlace del vídeo publicado en las redes sociales: 

Y, por supuesto, detenerse en la genial viñeta de nuestro amigo Paco Malia.

domingo, 27 de julio de 2025

Dos ejemplos de perversión moral en la derechona: de Isabel a Noelia


En noviembre de 2023 Isabel Díaz Ayuso, invitada en la tribuna del Congreso como presidenta de su Comunidad, espetó un "hijo de puta" a Pedro Sánchez durante la sesión de investidura. Éste había hecho referencia a la posible corrupción de su hermano en torno al asunto de las mascarillas. La presidenta madrileña al principio defendió que había dicho "me gusta la fruta", pero ante la evidencia de lo que se podía leer en sus labios a través de las cámaras de televisión, en el entorno del PP hubieron de reconocer el insulto. La cosa no quedó ahí, porque el todopoderoso Miguel Ángel Rodríguez supo aprovechar lo ocurrido en beneficio de su pupila. Y el lema "Me gusta la fruta" ha acabado calando en la derechona, con camisetas incluidas. 

Una de las que ha hecho uso repetidamente de la frase y hasta se ha puesto la susodicha camiseta ha sido Noelia Núñez González. Una aventajada alumna política de la presidenta madrileña, como da fe su carrera política: concejala en Fuenlabrada, diputada en la Asamblea madrileña y diputada en el Congreso, además de tener un verbo fácil para insultar, falsear su currículum, mentir reiteradamente, decir tonterías sobre historia... En fin, demostrar su ignorancia y hacer gala de su talla moral. En efecto, Noelia ha hecho valer en sus currículos oficiales tres versiones diferentes acerca de sus títulos universitarios. De tres, ninguno. Se incluye también su ejercicio laboral, en el que ha dicho haber sido profesora de una Universidad privada. Antes de haber dimitido dio versiones distintas en las declaraciones hechas. Y en las entrevistas concedidas después de haber sido pillada con el carrito del helado, repite machaconamente que todo ha sido una equivocación, propia de un mal tecleado. 

Forzada a dimitir por la dirigencia del PP, desde este partido se está diciendo que su comportamiento ha sido ejemplar y demuestra su honradez. Igual que con lo de Isabel Díaz Ayuso en 2023, cuando su insulto a Sánchez, reconocido inicialmente, se convirtió en una especie de eufemismo con retranca, ahora con Noelia Núñez González sus falsificaciones curriculares (no reconocidas como tales, sino como una equivocación) se han transformado en una muestra de ejemplaridad. 

¡Esta es la altura moral de un partido en dos asuntos menores! Los mayúsculos, ya sabemos...

¡Ay! 

jueves, 25 de abril de 2024

Defender a Pedro Sánchez y al gobierno de coalición es un ejercicio democrático


Puede que nos encontremos en el momento más peligroso desde la Transición. El amago de dimisión de Pedro Sánchez no es una cosa baladí. El acoso que está sufriendo desde la derecha en todas sus ramas y versiones, esta vez con su esposa como excusa, es lo que ha provocado el anuncio que hizo ayer. No es el único cargo político que ha sufrido los embates de la derechona. Basta recordar lo ocurrido con Antonio Rodrigo Torrijos, Pablo Iglesias, Alberto Rodríguez, Xavier Trias, Mónica Oltra, Victoria Rosell, Ada Colau... Lo de la "policía patriótica" y sus ramificaciones en la judicatura en el caso de Cataluña. O lo de hace cuatro décadas con su propio compañero Demetrio Madrid. Las derechas política, mediática y judicial, uniendo sus maquinarias. Las noticias falsas y los bulos, la guerra judicial... El golpismo de nuestro siglo no necesita del brazo armado que utilizó en 1936. Apoyar a Pedro Sánchez y al gobierno de coalición es un ejercicio democrático. Lo avala la legitimidad de los apoyos parlamentarios, que son mayoría. Haya o no contradicciones. Lo otro es dejar el país en manos de quienes salieron victoriosos con las armas en 1939, que nos llevaron a cuarenta años de sangre y angustia. 

domingo, 10 de diciembre de 2023

En los tiempos que corren: unidad, entendimiento y actitud constructiva


Las derechas españolistas siguen ganando terreno y, como novedad, están consiguiendo unos niveles de movilización desconocidos. En el análisis de la situación política también debemos tener en cuenta un contexto internacional en el que los grupos reaccionarios y, dentro de ellos, los fascistas de nuestros días en sus distintas expresiones están en proceso de crecimiento. Y tampoco hay que perder de vista el pasado, aun cuando pueda parecer lejano.

En el ámbito electoral los grupos de la derecha más extrema han obtenido una rotunda victoria en Argentina y Europa está viendo cómo siguen avanzando. El último, aun siendo relativo, en los Países Bajos, donde han sido el grupo más votado. Está por ver lo que pueda ocurrir en las próximas elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2024, pero el panorama resulta alarmante. Más lejos, para noviembre del próximo año, quedan las elecciones presidenciales de EEUU, pero el trumpismo sigue muy vivo. Considero que su derrota en 2020, como la de Bolsonaro en Brasil el año pasado, no fue ajena a su nefasta (y ridícula) gestión de la pandemia del covid-19, que llevó a mucha gente a apartarse de quienes representaban un peligro real para la vida. 

Volviendo a España, el peligro que representan las derechas es múltiple. Amenazan con revertir los avances conseguidos en los últimos años en derechos sociales y cívicos; con intensificar la vía de las privatizaciones de los servicios públicos; con dinamitar cualquier puente de diálogo y entendimiento con quienes defienden una mayor soberanía para sus territorios...

Y no debemos olvidarnos de lo ocurrido en los años 30 del siglo pasado. La estrategia de los frentes populares para frenar al fascismo llegó tarde. Demasiado tarde. Atrás quedaron los enfrentamientos entre los grupos de izquierda, cada uno defendiendo sus posiciones, cuando no prodigando la fragmentación, al margen del verdadero peligro. Lo ocurrido primero en Italia (de hecho, desde 1923) no aportó la suficiente madurez política para que años después en Alemania aflorara con fuerza la variante del nazismo, que se hizo con el poder en 1933. Lo que vino después ya lo sabemos: el momento de mayor destrucción de vidas humanas habido.

La experiencia española de esos años, expresada en la formación del Frente Popular (nacido en enero de 1936 como coalición electoral, pero avanzada meses antes), no llegó con el tiempo suficiente. Triunfante en las elecciones de febrero de 1936, fue la base de la resistencia contra los militares sublevados en julio, las fuerzas sociales y políticas reaccionarias que las apoyaron y las ayudas decisivas de las dos potencias fascistas: Italia y Alemania. El final, empero, fue una durísima represión y cuatro décadas de dictadura.

No entender lo que está ocurriendo en nuestros días, así como olvidarse de lo que pasó nueve décadas atrás, nos puede llevar a un nuevo desastre. Y eso supone, en primer lugar, tener conciencia de unidad. También, voluntad de entendimiento. Y, por supuesto, una actitud constructiva. Difícil, sí, pero necesario.

(Imagen: "Lady Anita", de Marina Anaya).

miércoles, 6 de diciembre de 2023

Romper, irse... algo que se veía venir


Se veía venir. Y con el paso de los meses, más todavía. El objetivo, encontrar un hueco en el diverso espacio de la izquierda. Cueste lo que cueste. Tienen la primera prueba a medio año vista. En las elecciones europeas del próximo mes de junio. Ahí buscarán medir fuerzas. Quién sabe si en solitario o en compañía. En julio pasado, después de muchos recelos y hasta zancadillas, decidieron estar dentro de la amalgama de grupos de izquierda que se pusieron de acuerdo para sumar. Y lo hicieron quizás para no perder el tren. Visto lo visto dos meses antes, mejor así. 
Ahora han dado el paso de salirse e ir por su cuenta. Y lo hacen con el argumento de un grado mayor de radicalidad. Así, a primera vista, suena bien. Alejarse de todo aquello que no gusta. Un poco -o  un mucho- en la línea de esa pureza que está en la mente de mucha gente de la izquierda. Pureza que impide -o, al menos, dificulta- que se pueda llegar a puntos en común. Como si la vida sólo fuera lo que cada cual, como persona o como grupo, piensa. Puede creerse que me he vuelto un reformista. Lejos. Mi radicalidad es mía. Y la transmito. Pero intento entender la realidad. Y esto me lleva a saber llevar mi radicalidad entre la gente con la que comparto muchas cosas. Eso conlleva hablar, dialogar... También, ceder. Y, por supuesto, ganar más de lo que se pierde. Malo es cuando sólo nos miramos creyéndonos estar, más que nadie, en la pureza. 

(Imagen: "Narciso en la fuente", de Caravaggio).

martes, 14 de noviembre de 2023

Derecha española y amenaza fascista


Cuando oigo los discursos y las declaraciones que se están haciendo por parte de dirigentes del PP y Vox, no puedo, por menos, que preocuparme. Igual que cuando veo las imágenes de las manifestaciones que se están sucediendo en distintas ciudades, con los gritos, las consignas, los gestos, los carteles, las banderas, las acciones, etc. de buena parte de quienes asisten. Todo un cúmulo de mensajes, palabras e imágenes que alertan sobre un peligro colosal y aluden a una especie de apocalipsis. Nos retrotrae a otro tiempo, y el estado de violencia que generó y perduró durante cuatro décadas. Pienso en cómo quienes ganaron la guerra hace casi 90 años, que salieron indemnes durante la Transición y que en muchos casos aceptaron a regañadientes su resultado, lo que pretenden es volver a retomar el poder en su totalidad. He comentado en varias ocasiones que en la actualidad, a diferencia de ese tiempo, faltan los militares, los mismos que no tuvieron reparo en aplicar la terapia de choque que se llevó por medio a cientos de miles de personas y la libertad de millones. De nuestros días me vienen a la mente las imágenes de EEUU, en enero de 2020, con decenas de miles de personas, partidarias de Donald Trump, asaltando el Capitolio en Washington; o de Brasil, en el mismo mes pero de 2023, con otras tantas miles de personas, seguidoras de Jair Bolsonaro, haciendo lo propio ante la sede del Congreso en Brasilia. En ambos casos, rechazando los resultados electorales e intentando evitar que fuera investido quien iba a asumir ante la cámara legislativa la responsabilidad de dirigir el país. ¿Es lo que se pretende hacer en España? Desde la calle Ferraz, donde cada noche llevan días concentrándose miles de personas frente a la sede del PSOE, se han hecho varios intentos de ir hacia el Congreso. ¿Amagos? ¿Ensayos? 
 ¿Un calentamiento de cara a hacerlo realidad? El fascismo de nuestros días adquiere formas distintas a las que tuvo en los años 20, 30 y 40 del siglo pasado en Italia y Alemania, o durante 40 años en España. Pero el objetivo es el mismo: imponer por la fuerza una única forma de entenderlo todo.   

(Imagen: El Plural).

lunes, 13 de noviembre de 2023

Apostar por el gobierno de coalición progresista es evitar que la derecha radicalizada tome las riendas del país


Llevo semanas sin escribir sobre la actualidad política. Eso no significa que no esté participando de los comentarios que se hacen, sean directos o por las redes sociales. Tengo la sensación de que entre la gente de izquierdas existe una calma contenida. Expectante, quizás. El acuerdo de gobierno entre el PSOE y Sumar de hace unas semanas ha generado un asentimiento general en el campo progresista, no exenta, eso sí, de algunas críticas (razonables en varios casos), hechas desde el flanco más a la izquierda del PSOE, por no haber incluido determinados aspectos. A eso hay que añadir la decisión de Podemos tomando cierta distancia hacia Sumar, sin que, por ahora, se haya plasmado en algo concreto. Hemos conocido también los apoyos de EH-Bildu, la más madrugadora en hacerlo, del BNG y, a última hora, del PNV y hasta de CC. Pero lo más relevante ha estado, y sigue estándolo, en lo referente a Cataluña y principalmente sobre la amnistía. Primero se solventó el acuerdo con ERC, mientras las conversaciones entre el PSOE y JxC han tardado en dar frutos. Finalmente, en esta semana se llevará a cabo la investidura de Pedro Sánchez.

Y en medio de ello hemos visto a una derecha política, en sus distintas versiones, muy movilizada y cada vez más radicalizada. Y a una derecha judicial que tampoco se ha callado y se ha lanzado también a la ofensiva. Pero vayamos por partes.

En el campo de los grupos políticos, destacan las concentraciones convocadas por el PP en diversas capitales de provincia, con culmen en la celebrada ayer en Madrid. Sin entrar en los números, que siempre se exageran y más por quienes las convocan, están reflejando un estado de ánimo bastante crispado entre la derechona. Y, por otro lado, más que llamativas están resultando las concentraciones que desde hace unos días están sucediéndose en las cercanías de la sede del PSOE en Madrid, donde no ha faltado la presencia de lideres de Vox, como Santiago Abascal, y hasta de Esperanza Aguirre. Más que llamativas por la presencia de la amalgama de grupos ultras (falangistas, nazis...), dotados de indumentaria y simbología propias, lanzando consignas insultantes y agresivas, y poniendo en práctica un grado de violencia preocupante. 

Pero lo peor es el discurso que se está propagando en el conjunto de la derecha.  Hace casi cuatro años ya empezaron con lo del gobierno ilegítimo; durante el último verano pasaron a lo de haber ganado las elecciones; y ahora vienen con lo del fin del estado de derecho, la ruptura de España, un gobierno de golpistas, una dictadura... Ayer Isabel Ayuso no tuvo reparos en decir que van a devolver golpe por golpe. Cuando desde el PP se insiste en la repetición electoral, obvian que las hubo en julio pasado y que su líder fracasó en la investidura de finales de septiembre. 

La amnistía está siendo utilizada como la excusa para torpedear el acuerdo político tan amplio que se ha conseguido entre diversos grupos políticos. Para la derecha de nada sirve que en el manifiesto "Juristas por la Amnistía, la Democracia y la Convivencia", que ha sido apoyado por más de un millar de personas vinculadas al mundo del Derecho, se expresen cosas como éstas: 

"La Constitución no prohíbe la amnistía, que opera sobre las conductas, pero sí prohíbe los indultos generales, que operan sobre las condenas penales firmes. La prohibición del indulto general no impidió que el 1 de diciembre de 2000, un solo Consejo de Ministros del Presidente Aznar (PP), aprobara 1.443 indultos, sin alegar ningún motivo de interés general. Tampoco se opuso el PP al indulto del que se benefició el general Armada en el año 1988, condenado a 30 años de cárcel por ser el máximo responsable del intento del Golpe de Estado de Febrero de 1981 en el que fuerzas militares secuestraron a todo el Gobierno y a todo el poder legislativo".

En el caso de la referencia que se hace en el acuerdo PSOE-JxC al "lawfare" (guerra judicial) , no está de más leer el artículo "Qué es el ‘lawfare’ y cómo (no) podemos evitarlo", escrito por el jurista Joaquín Urías y publicado hace tres días en CTXT. En uno de los párrafos se escribe esto:

"El palabro ["lawfare"] es nuevo, pero el concepto no. Desde la antigüedad, los poderosos han utilizado las leyes para silenciar y encarcelar a los disidentes. La innovación es utilizar esta técnica en un sistema democrático, ya sea adoptando leyes que desprecian los derechos fundamentales de quien se quiere combatir, ya amparándose en que la separación de poderes se sustenta en la buena voluntad y la integridad de los jueces".

A lo largo del texto sólo hace mención a un caso concreto, que lo utiliza a modo de ejemplo:

"Estos días, el juez García Castellón se ha inventado una película, sin ningún fundamento fáctico, para acusar a Puigdemont de ser un terrorista porque escribió un tuit apoyando a manifestantes que luego entraron en un aeropuerto, y, ese día, a un señor le dio un infarto". 

Pero ayer Urías fue más concreto y rotundo con los nombres, pues en un mensaje a través de una conocida red social puso más ejemplos:

"Una magistrada me reta a nombrar jueces que hacen lawfare. Vale. Ahí van:
-Vicente Ríos, contra Mónica Oltra.
-Manuel García Castellón, contra Podemos, los CDR y Puigdemont.
-Sala Segunda del Supremo, presidida por Marchena.
-Pablo Llarena, proces.
Opinar no es delito, señora".

Y se pueden añadir más. Me vienen a la memoria los casos de Juan María Atutxa, presidente del Parlamento vasco en los años 90, condenado por el Tribunal Supremo; Arnaldo Otegui, dirigente de la izquierda abertzale, condenado por la Audiencia Nacional; Rodrigo Torrijos, concejal de IU en Sevilla; Alberto Rodríguez, antes de ser diputado de Unidas Podemos... 

Nos encontramos, pues, en una coyuntura política trascendental. La investidura de Pedro Sánchez y la posterior formación de un gobierno de coalición entre PSOE y Sumar, con el apoyo de otros grupos (EH-Bildu, ERC, JxC, PNV, BNG y CC) permite seguir un camino iniciado hace cuatro años. De un lado, en la línea de la ampliación de derechos sociales y civiles; y de otro, más novedoso, de la articulación de un modelo de relaciones entre las comunidades que haga factible una mejor convivencia. No tener en cuenta todo esto entre quienes, dentro de la izquierda, muestran dudas o se oponen, es favorecer que esa derecha cada vez mas radicalizada tome las riendas del país. Y sabemos por dónde van.  

(Imagen: "Kid Feijóo", de Eneko, en Público).

martes, 19 de septiembre de 2023

Un acto por la igualdad lo llaman...

Sí, el PP ha convocado un acto para oponerse a la amnistía. Lo ha hecho después que José María Aznar llamara a salvar a la nación. Y el lema es claro: "Por la igualdad de los españoles". Ahí está. Lo hace el mismo partido que, allí donde está gobernando, rebaja impuestos a quienes más tienen. Que en su día aplicaron una amnistía fiscal para  quienes se habían escaqueado de pagar a Hacienda. Que no paran de recortar gastos en los servicios públicos para desviarlos hacia las empresas privadas. Que se opusieron a la subida del salario mínimo. Y de las pensiones mínimas. Que han votado en contra de las medidas en favor de la igualdad de género. Que en las comunidades autónomas y ayuntamientos donde gobiernan están ignorando, cuando no derogando, los instrumentos que la facilitan. Y ahora vienen con un acto en nombre de la igualdad. A dos días del inicio de una sesión de investidura de pronóstico fallido para Alberto Núñez Feijoo. A no ser que encuentren Tamayos entre los escaños del Congreso. 

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Establecer "puentes del diálogo" en un momento político de gran importancia


En plena dictadura franquista el poeta catalán Salvador Espriu escribió el poemario La pell de brau [La piel de toro], donde hizo uso del nombre Sepharad. De origen hebreo, coincide con otros nombres que, como Hispania o Península Ibérica, aluden al solar peninsular y quienes en él han vivido y viven. Es decir, a esa amalgama de pueblos y culturas que llevan siglos y siglos de encuentros y desencuentros, convivencia y rivalidad, compresión e incomprensión... 

Estamos asistiendo al crecimiento de una derecha cada vez más radicalizada, incluyendo a sectores fascistizados, que está impulsando una forma de concebir España desde la intransigencia y alejada de la diversidad. La misma derecha que, donde puede, está poniendo en práctica un neoliberalismo extremo, pretende frenar -cuando no virar hacia atrás- la extensión de derechos sociales y cívicos, y lleva años provocando la desafección de una parte de la ciudadanía mediante un proyecto territorial centralizador e intolerante. 

El momento político que estamos viviendo estos meses quizás sea el más importante desde los años de la Transición. Estamos ante el dilema de un país que pueda ser gobernado por lo que representa esa España negra que, desde siglos, ha ido cortando, en cualquiera de las formas, los brotes de libertad y esperanza; o que lo sea con el horizonte de intentar construir una sociedad solidaria, tolerante, diversa, respetuosa con la naturaleza... Democrática en su amplio sentido.

Ante la próxima sesión de investidura de Alberto Núñez Feijoo, que no deja de ser el intento de un fracaso anunciado, están cobrando importancia las conversaciones que se están llevando a cabo de cara a la investidura de Pedro Sánchez como jefe de Gobierno. De entrada, las dificultades son menores para establecer un programa que vaya en la línea de reforzar el puesto en práctica desde principios de 2020. Las mayores dificultades se encuentran en lo referente a Cataluña, buscando subsanar las heridas y acordar medidas que sean satisfactorias desde el reconocimiento de la pluralidad.    

Por eso, siguiendo a Espriu y su Sepharad, es necesario retomar el elemento común que permita establecer "puentes del diálogo" que intenten "comprender y amar / las razones y las hablas diversas de tus hijos". 

Dejo el poema XLVI  de Piel de toro para su lectura. Merece la pena. 

A vegades és necessari i forçós
que un home mori per un poble,
però mai no ha de morir tot un poble
per un home sol:
recorda sempre això, Sepharad.
Fes que siguin segurs els ponts del diàleg
i mira de comprendre i estimar
les raons i les parles diverses dels teus fills.
Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats
i l’aire passi com una estesa mà
suau i molt benigna damunt els amples camps.
Que Sepharad visqui eternament
en l’ordre i en la pau, en el treball,
en la difícil i merescuda
llibertat.

[
A veces es necesario y forzoso / que un hombre muera por un pueblo, / pero nunca debe morir todo un pueblo / por un hombre solo: / recuerda siempre esto, Sepharad. / Haz que sean seguros los puentes del diálogo / e intenta comprender y amar / las razones y las hablas diversas de tus hijos. / Que la lluvia caiga poco a poco en los sembrados / y el aire pase como una tendida mano / suave y muy benigna sobre los amplios campos. / Que Sepharad viva eternamente / en el orden y en la paz, en el trabajo, / en la difícil y merecida / libertad].

(Imagen: Harajuku, de Elvira Martos).

sábado, 19 de agosto de 2023

Segunda derrota de la derecha españolista, a la espera de la investidura


El jueves pasado asistimos a la constitución del nuevo Congreso, y la consiguiente elección de la presidencia y de su Mesa. Y como ocurrió en las elecciones del 23 de julio, ha quedado claro que los grupos que han conformado y/o apoyado al gobierno progresista de coalición disponen de más escaños que los de la derecha españolista. A falta ya de la investidura del nuevo jefe de Gobierno, ha quedado claro que el PP ha cerrado cualquier posibilidad de poder intentarlo. La ruptura con Vox lo ha puesto de manifiesto, abriendo, así, el camino hacia el previsible reemplazo de su líder y una nueva etapa en la pugna entre ambas fuerzas por encontrar apoyos en su electorado. Y en cuanto a los grupos que salieron victoriosos el jueves, han de superar todavía varios retos de cara a la investidura. 

Está por ver el grado de afección de los dos grupos catalanistas, que son, a su vez, independentistas. JxC y ERC, que han perdido votos y escaños, no han perdido influencia en el devenir de la política española. Y hasta tal punto, que de ellos y de su rivalidad interna en Cataluña depende la investidura de Pedro Sánchez. Si la elección de Francina Armengol como presidenta del Congreso y el reparto en la composición de la Mesa han demostrado que son posibles acuerdos, en este caso basados en el reconocimiento de la pluralidad política y territorial, de cara a sentar las bases del nuevo gobierno el reto es mayor. Y esa perspectiva no debe perderse, incluyendo otros aspectos, como la búsqueda de fórmulas que resanen esas heridas dolorosas que surgieron con el tratamiento dado por el aparato judicial a quienes dirigieron el procès. 

Tampoco debemos olvidar la otra vertiente que debe caracterizar al gobierno que pudiera salir, y que debe ser, por supuesto, la continuación y profundización en los avances sociales y cívicos. En caso de lograrlo, está por ver el programa concreto, donde cada grupo, además de hacer valer sus pretensiones, deberá ceder en algunas. A ello hay que unir la relación con los grupos que apoyen la investidura, donde coexisten los de izquierda (EH-B, ERC y BNG) y los de derecha (PNV y, dependiendo, JxC e incluso CC). 

Y en tercer lugar, asistiremos a lo que puede dar de sí Sumar. No debemos olvidar que, además de nuevo, se trata de un grupo muy diverso tanto en lo político como en lo territorial, por lo que el equilibrio interno en su seno va a resultar primordial. Eso se manifestará en las personas que pasen a formar parte del ejecutivo y en las prioridades que se marquen. Y, también, en la fórmula organizativa que le permita ser un grupo efectivo y estable.

Los combates de boxeo aficionado se juegan a tres asaltos. Llevándolo al terreno de la política española, como símil, el jueves pasado asistimos al segundo asalto. Si el resultado del primero, el de las elecciones del 23 de julio, fue favorable a los grupos de izquierda, en el segundo ha ocurrido algo parecido. En ambos casos la derecha españolista se ha visto sorprendida por su rival, hasta el punto que, por lo visto el jueves, si no ha quedado kao, sí ha resultado desorientada y, por ahora, con apenas capacidad de reacción. El tercer asalto promete, de entrada, la victoria de los grupos que llevaron la batuta desde enero de 2020. Esperemos verlo. 

lunes, 24 de julio de 2023

Ahora toca tomar aire, pero conscientes del peligro


Han sido días de incertidumbre. 
Veía la cosa mal, si no muy mal. Con esa amenaza de que se instalara en el gobierno una coalición de dos partidos de una derecha rancia, cada vez más radicalizada. Miraba hacia atrás, a mis años de juventud. Esos años intensos de lucha contra la dictadura. De miedo, pero también de felicidad solidaria frente al peligro. Cuando vivíamos esos momentos en que celebrábamos cada pequeño logro, fuera el reparto de panfletos, la venta de periódicos, la instalación de pancartas... ¿Habríamos vuelto a esos años? No, en el sentido literal. Pero sí estaríamos en la pérdida generalizada de conquistas. En las últimas semanas hemos estado viendo cómo se han prohibido obras de teatro, retirado banderas de la tolerancia, cerrado fondos para garantizar derechos. Hemos soportado mentiras, medias verdades, sospechas, manipulaciones... Y nos ha entrado miedo. ¿Por qué negarlo? Ahora toca tomar aire. Respirar profundo. Reflexionar. Sin mirar para otro lado. Y actuar con  inteligencia, cautela y determinación. Conscientes de que el peligro sigue estando presente.  


viernes, 14 de julio de 2023

El debate a siete, clarificador de cara a un futuro aún por decidir


Estuve viendo ayer el debate electoral a siete emitido por RTVE. Y no estuvo exento de interés. Dejó muchas cosas claras sobre lo que cada grupo quiere de cara al futuro. Y nada tuvo que ver con ese pseudodebate -o debate mentiroso- a dos que unos días antes habían protagonizado Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo y fue emitido por un grupo de comunicación privado. 
Ayer no estuvieron presentes los primeros espadas de los cuatro grupos de ámbito estatal, esto es, PSOE, PP, Vox y Sumar, cosa que no ocurrió con los de ERC, PNV y EH-Bildu. Pero eso no fue óbice para que cada cual dejara claro en el debate, directa o indirectamente, lo que pretendía. 

Tanto Cuca Gamarra, del PP, como Iván Espinosa de los Monteros, de Vox, repitieron machaconamente lo del sanchismo, gobierno socialcomunista, aliados golpistas y terroristas, excarcelaciones de violadores y pederastas, y demás ralea, trazando un panorama económico desolador desde datos falsos. Por el PSOE Patxi López estuvo jugando principalmente a la defensiva, sobre todo en relación a Gamarra y Espinosa de los Monteros, pero también ante Gabriel Rufián, resaltando los logros económicos del actual Gobierno, reivindicando el papel del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el fin de ETA y advirtiendo de los peligros de un Gobierno de PP y Vox. Aina Vidal fue la más propositiva, ocupando la mayor parte de su tiempo en exponer el programa de Sumar, con especial relevancia en la redistribución de la riqueza y en un modelo económico verde, a la vez que defendió los logros que en materia de derechos sociales y civiles ha impulsado el Gobierno de coalición. Rufián mostró dos caras: de un lado, la radical por la izquierda, remarcando su crítica a la reforma laboral o reivindicando la figura de Irene Montero; y de otro, sobre todo al final, la nacionalista, centrándose en un mensaje de país, esto es, de Cataluña. El representante del PNV, Aitor Esteban estuvo en su doble línea: la personal, como buen parlamentario; y la de su partido, interclasista y de derecha abierta, buscando los resquicios necesarios para seguir alcanzando pactos con el estado. Por último, Oskar Matute supo torear -y desenmascarar- con inteligencia los ataques malvados lanzados por Gamarra y Espinosa de los Monteros, y defender el carácter de izquierdas de EH-Bildu.   

Gamarra huyó de referirse a lo que está ocurriendo con los pactos de su partido con Vox en comunidades y ayuntamientos, e intentó hacer valer el subidón de moral tras el debate entre Feijóo y Sánchez, dando por seguro el triunfo electoral del PP y apelando al voto útil en la derecha. Por su parte, Espinosa de los  Monteros dejó claro que los pactos no salen gratis. López actuó astutamente, no cayendo en los errores de Sánchez días antes y dejando claro que no iba a apoyar la formación de un gobierno del PP, para evitar que gobernara con Vox, ante las reiteradas preguntas de Rufián en esa dirección. Vidal fue clara en la defensa de un Gobierno de coalición progresista y en la voluntad que tiene Sumar para seguir manteniendo una mayoría parlamentaria de fuerzas progresistas, avanzando hacia un país solidario, integrador y plural. Rufián, consciente del momento de debilidad de su partido en Cataluña, jugó la baza de buscar votos por su izquierda, aprovechando  las disputas internas habidas para la conformación de Sumar. Y en el caso de Matute, se notó cierta convicción de que EH-Bildu se  pueda convertir en la primera fuerza de Euskadi y, a la vez, se mostró abierto a seguir manteniendo acuerdos parlamentarios progresistas.

Hubo momentos interesantes, pero voy a recordar dos. Uno, cuando Oskar Matute respondió a Gamarra, desarmándola, de esta manera: "ustedes están muy preocupados porque el bloque progresista pueda pactar con Euskal Herría-Bildu, porque consideran que [hacerlo], ya sea en cuestiones sociales o de otro tipo, ya viene marcado poco menos que por la marca del diablo (...). Quiero recordar que en (...) diciembre de 1998 una delegación del presidente del Gobierno, Aznar, que la componían tres personas -Martín Fuxá, Zarzalejos y Arriola- se reuni[ó] con Arnaldo Otegui, Íñigo Iruin y Rafa Díez en Juarros, un pueblo de Burgos. Quiero recordar que seis meses después esa misma delegación, que representaba al presidente Aznar, se reunió con ETA. ¿Entonces era normal hablar con ellos y ahora ustedes utilizan esto como ariete confrontativo para tapar su voluntad recentralizadora?".

El otro lo protagonizó Aina Vidal durante su minuto final, mencionado a los jóvenes y el salario indefinido, las personas pensionistas, las trabajadoras del hogar, la ley trans, el salario mínimo o la reforma laboral, concluyendo con estas palabras: "no queremos retroceder ni un milímetro y eso quiere decir que podemos ir a por más, eso quiere decir que es Yolanda Díaz quien puede conseguirlo (...). ¡Viva la vida y viva la alegría!".

El título de esta entrada puede que tenga mucho de paradójico. Pero hay algo que es cierto: aunque no sabemos qué va ocurrir el 23 de julio, los pactos dentro de cada bloques van a ser una realidad y marcarán el futuro.

viernes, 30 de junio de 2023

María Guardiola, de principios a finales

La candidata del PP a la Junta de Extremadura, María Guardiola, saltó a la actualidad tras las elecciones autonómicas por su negativa a que Vox entrara en el gobierno de su Comunidad. Fue tajante cuando dijo: "No puedo dejar entrar en el Gobierno a aquellos que niegan la violencia machista, los que usan el trazo gordo, los que están deshumanizando a los inmigrantes, a quienes despliegan una lona y tiran a una papelera la bandera LGTBI...". Pese a las presiones que empezó a recibir desde su propio partido y los medios de comunicación conservadores, no dudó en mantenerse "fiel a los principios", que, según recordó, le había enseñado su madre. Han pasado los días y ayer acabó retractándose de lo que dijo. Lo ha argumentado con un "mi palabra no es tan importante como el futuro de los extremeños". Hoy la hemos podido ver firmando el acuerdo con Vox, mientras su cara la delataba. Ha dejado de lado sus principios para agarrarse a los finales que sabemos.

viernes, 16 de junio de 2023

Defender la unidad -sumando- para generar ilusión y combatir a la derecha cada vez más radicalizada


Es importante comprender cada momento político. Y ahora estamos en uno nuevo, diferente al anterior. En un ámbito más general, digamos que internacional, tenemos el más que acecho de una derecha política cada vez más radicalizada, que en muchos casos se expresa como una forma de nuevo fascismo. Ha aumentado su presencia en muchos parlamentos, ha conquistado gobiernos y en otros casos participa de ellos. Controla aparatos de estado o amplios sectores del mismo, tiene en su poder la mayoría de los medios de comunicación, dispone de una gran influencia en las redes sociales... Y , quizás lo que sea peor, ha ganado mucho peso entre la opinión pública, lo que no sólo supone la obtención de votos en las elecciones, sino también poner en práctica un elevado grado de agresividad ante las situaciones concretas de la vida. 

Y esa realidad la tenemos  también en España, con unas derechas fuertemente radicalizadas, organizadas en lo político en dos partidos, después que haya desaparecido Ciudadanos. En primer lugar, Vox, que, simpatías con el fascismo patrio incluidas -con lo que eso conlleva-, se expresa sin reservas en forma de nacionalismo español exacerbado, centralismo territorial, racismo, antifeminismo, xenofobia, negacionismo climático, elitismo... Y,  en segundo lugar, un PP cada vez más entregado a Vox, del que está dependiendo para poder obtener las mayorías necesarias para gobernar en los distintos ámbitos. 

Enfrente se encuentran, de un lado, el PSOE, que está cargado de fuertes contradicciones (internas y desde la herencia de su trayectoria) y que pretende seguir manteniendo en el mapa político una posición de centralidad política. Y de otro, a su izquierda, una amalgama de grupos que actúan con planteamientos y sensibilidades políticas y con referentes territoriales de gran diversidad. A ellos habría que añadir los grupos de la derecha nacionalista periférica, que mantienen una gran influencia en sus territorios, cada uno con prioridades diferentes, pero distantes con la derecha españolista.

La experiencia del gobierno de coalición surgido hace casi tres años ha tenido, desde la perspectiva de izquierda, sus luces y sus sombras. Ha estado asediado desde el primer momento por el conjunto de las derechas radicalizadas, que no han tenido reparos en combatir las medidas tomadas y los pactos conseguidos para aprobarlas, aun cuando partieran de presupuestos falsos. Entre las medidas que ha tomado, en bastantes de ellas se denota su procedencia. Desde el PSOE, dominante en el Gobierno, se ha buscado la centralidad política, respetando su trayectoria como partido del sistema (monarquía, atlantismo...). Y desde Unidas Podemos, minoritaria, se ha hecho hincapié en establecer un nuevo marco de derechos sociales y laborales -rompiendo, así, con la inercia regresiva de las décadas anteriores- o propiciando subidas del salario mínimo y de las pensiones; no han faltado medidas destinadas a mejorar algunos aspectos del colectivo de personas autónomas; se ha profundizado en derechos sociales y civiles (interrupción del embarazo) y se han aprobado otros nuevos (garantía integral de la libertad sexual, igualdad efectiva de las personas trans y garantía de los derechos para LGTBI...); e, incluso, se ha aumentado la protección de las personas en el mundo del consumo o fomentado hábitos más saludables.

Para mucha gente el balance ha sido positivo. Y más, teniendo en cuenta el hostigamiento de las derechas radicalizadas y la crisis sufrida como consecuencia de la pandemia. Y ahora, más todavía, ante el riesgo de perder los avances alcanzados. 

Ante el reto de las próximas elecciones generales, y teniendo en cuenta lo ocurrido en las recientes municipales y autonómicas, corresponde desde la izquierda aunar fuerzas y esfuerzos. Si lo primero se ha conseguido a través del movimiento Sumar, que ha aglutinado al mayor número de grupos políticos desde 1977, lo segundo requiere de la generosidad suficiente para aportar cuanto se pueda para que ese proyecto llegue a buen puerto. Se parte de un programa de mínimos, que resulta claro en sus intenciones: mayor redistribución de la riqueza, apuesta más clara por lo público, mayor respeto a la naturaleza, mantenimiento de lo conseguido en los últimos años, reorientación de medidas no acordes con los planteamientos de izquierda, diálogo permanente y acuerdos con otros grupos de izquierda, respeto a la diversidad nacional...

Hay que evitar que las discrepancias afloren en el actual proceso preelectoral y el propio de la campaña electoral. Hay que conseguir que la gente piense y actúe en positivo, con el fin de generar la ilusión que se requiere para alcanzar el objetivo. Y es que nos estamos jugando mucho.     

domingo, 2 de abril de 2023

Yolanda Díaz anuncia públicamente su candidatura al frente de Sumar

He seguido la parte final del acto de presentación de la candidatura de Yolanda Díaz al frente de Sumar y, claro está, no me he perdido su intervención. Lo he hecho con atención. En el acto no ha habido sorpresas: mucha gente, muchos apoyos de grupos políticos y la sonada ausencia de la dirigencia estatal de Podemos. Tampoco las ha habido en su discurso, porque se ha caracterizado en fondo, forma y tono a lo que es su costumbre. Sobre lo primero, ya tuvo como preámbulo lo que expresó hace un par de semanas durante la primera sesión de la moción de censura. Sobre lo segundo, es conocido su estilo pausado y didáctico. Y en cuanto al tono, destaca en esa capacidad que tiene a la hora de transmitir emociones. Lo importante, más allá de un anuncio esperado, ha estado en la existencia de un punto de partida serio y decidido, y con una clara voluntad unitaria de cara a las elecciones generales próximas. Existe un proyecto que ha nacido para seguir ampliando los derechos de las personas, especialmente de las más vulnerables y de las mujeres. Y por supuesto, para evitar una involución en el caso de que gobernaran las derechas. Corresponde ahora consolidarlo. Aunque existe la necesidad de su ensanchamiento, contando para ello con quienes por ahora no han dado el paso para integrarse, Yolanda ha sido clara cuando ha advertido que no quiere tutelas de nadie. Como también lo ha sido cuando ha pronunciado estas palabras: "quiero ser la primera Presidenta de mi país, quiero ser la Presidenta de España".


martes, 28 de marzo de 2023

Sumar fuerzas para ganar unidad frente a la derecha radicalizada

Se acerca el 2 de abril, fecha anunciada de la presentación de Yolanda Díaz como candidata del proyecto Sumar. Madrid ha sido el escenario elegido y, por ahora, han anunciado su presencia Alberto Garzón (IU), Ada Colau (En Comú), Mónica García (Más Madrid), Juantxo López Uralde (Alianza Verde), Íñigo Errejón (Más País), Borja San Román (Podemos Galicia)... No lo han hecho desde la dirección estatal de Podemos, donde se sigue presionando lo indecible para que Yolanda Díaz diga lo que ya ha dicho, esto es, que habrá primarias en la elección de la persona que lidere el proyecto. En el fondo no es sólo eso, pues lo que se pretende es que haya un pacto entre el proyecto Sumar y Podemos. Algo que recuerda, en gran medida, a lo ocurrido hace un año en Andalucía, que  llevó a que formalmente Podemos no participara en el acuerdo suscrito por diversos grupos con el nombre de Por Andalucía y provocó desorientación, y hasta desafección, en el voto de mucha gente. Hay que desterrar actitudes que pongan en peligro la credibilidad de una candidatura unitaria en el seno de la izquierda de cara a las elecciones generales venideras. Hay que tener la altura de miras necesaria para entender que en la unidad se gana más que se pierde. Y aquí entran cuantos más grupos, mejor, incluyendo a los de ámbito territorial de las comunidades autónomas. Nos estamos jugando el futuro ante una derecha que sigue muy viva y cada vez más radicalizada. Aquí, en otros países europeos y en otros continentes.