Historia, política, sociología, arte, música, geografía, literatura, pensamiento...
martes, 3 de junio de 2025
Mariana Pineda
miércoles, 21 de mayo de 2025
Rafael Pérez del Álamo
A mediados de siglo XIX en Andalucía estaba culminando un proceso iniciado décadas atrás mediante el cual las propiedades agrarias fueron pasando del pequeño campesinado o los ayuntamientos hacia los grandes propietarios, quienes también se habían aprovechado de la venta de tierras expropiadas por el Estado a la Iglesia. La reacción del campesinado no se hizo esperar, como lo prueban las revueltas que protagonizaron reclamando las tierras usurpadas. A su vez, aumentaba el descontento político de amplios sectores de la población, testigos de la pantomima de libertades y de la corrupción reinante que les impedía, entre otras cosas, votar o asociarse libremente. En este contexto apareció Rafael Pérez del Álamo, granadino de Loja, hombre de la clase media-baja (era albéitar) que se erigió en 1861 en el líder de una revuelta con unos diez mil campesinos armados, que llegaron a tomar Loja, con el fin de derribar la monarquía y recuperar las tierras perdidas. Justificó su actuación por "el advenimiento del bienestar social, convirtiéndose todos los hombres en usufructuarios de los instrumentos de trabajo". Fracasada la sublevación, pudo huir y, a pesar de la dureza de la represión (seis ajusticiados y más de cien encarcelados), al año siguiente se benefició de un indulto, temerosa la reina Isabel II de empañar el viaje que realizó por Andalucía. En 1868 participó en la revolución que destronó a la reina al frente de dos mil voluntarios, pero enseguida se desilusionó ante el rumbo que tomó el nuevo régimen ("unos cuantos señores se impusieron a toda España"). Mostró su integridad moral rechazando diversos cargos que le ofrecieron ("pude ser coronel (...) y pude obtener un empleo lucrativo; pero entre mi dignidad y mi deshonor, opté por mi dignidad") y llegó a declararse en 1872 como un republicano federal socialista. No nos debe extrañar que Benito Pérez Galdós mencionara en La vuelta al mundo en la "Numancia", uno de sus Episodios Nacionales, a este personaje como protagonista de la sublevación de Loja. Al fin y al cabo, es un claro exponente de las luchas que los sectores populares mantienen para no ser sojuzgados. Como él mismo indicó, "cuando callan las leyes ante los estridentes chillidos de la injusticia y de la sórdida avaricia, entonces habla con estruendosa y formidable voz la terrible e imponente cólera de los pueblos".
martes, 24 de octubre de 2023
"Tomás Iglesias" (recordando una semblanza de 1999)
lunes, 2 de octubre de 2023
Isidoro, Felipe, X, Felipe González
Felipe González es un político muy conocido. Se encuentra en la cima de quienes han pilotado la nave del Estado desde los años de la Transición. El grado de comunión con quienes le votaron entre 1977 y 1996 fue tan alto, que era conocido y nombrado por su nombre de pila. Pero la cosa resulta más compleja. Fue llamado traidor por quienes en 1974, en Suresnes, se vieron desplazados de la dirección del partido. El momento del Isidoro, un nombre de clandestino para un partido que no lo ejercía. Fue criticado por reformista desde los grupos a su izquierda. Y más, a medida que con los años fueran desfilando lo de "OTAN de entrada No", las reconversiones industriales, los recortes en las pensiones, las privatizaciones, los contratos basura... Sin olvidarnos que se erigió (negándolo) en la X de la guerra sucia contra ETA. Y fue odiado por la derecha más rancia, que desde 1993 empezó a saludarlo con ese "Váyase, señor González". En 1996 fue derrotado por Aznar y al año siguiente anunció su retirada. Desde entonces ha llevado una vida plácida y acumulando capital a base de una pensión de lujo, las cuantiosas retribuciones como conferenciante o consejero de una gran empresa energética, las ventas de libros... Pero no ha abandonado su vocación política. Y curiosamente acercándose, cada vez más, a quien le lanzara tiempo ha las envestidas del "Váyase...", mientras se ha ido alejando, en proporción inversa, de los correligionarios suyos que han acabado dirigiendo el Gobierno. Así se entiende que entre los medios de la derechona estén aplicando eso del "Donde dije digo, digo Diego".
viernes, 3 de febrero de 2023
¡Ay, Ramón!
domingo, 13 de enero de 2019
Rosa Luxemburg

sábado, 24 de marzo de 2018
“El Monte”
lunes, 9 de octubre de 2017
Ernesto Guevara, el Che
jueves, 11 de agosto de 2016
Blas Infante, ochenta años después de su asesinato
martes, 23 de febrero de 2016
Dedicado a Antonio Machado

"Mucho se ha escrito y hablado sobre Antonio Machado, ese poeta mitad maldito por osar sentirse republicano, acercarse al pueblo y morir en el exilio; mitad amputado, porque de él se nos enseñó sólo parte de su obra y un aspecto de su poesía. Pero, a mi modo de ver, al hablar de Machado y su poesía no podemos olvidarnos del marco histórico en el que vivió y del ambiente familiar donde nació y que lo educó.
La España que conoció casi toda su vida, que él la llamó de "charanga y pandereta", era la España de la Restauración, de la oligarquía y el caciquismo, del hambre, del paro y de la ignorancia en el campo o de la miseria y precios altos de la ciudad. Dos Españas: la de los ricos y la de los pobres. Fuerzas que pretendían mantener el monopolio del poder y del dinero, los privilegios ancestrales cambiados, en algunos casos, de forma (la tierra por el capital). Y fuerzas que intentaban renovar la faz de la vergüenza: unas para modernizar lo viejo y otras para derribarlo todo y construir algo distinto.
Machado nació en 1875 en el seno de una familia liberal y avanzada, de los que pretendían renovar la sociedad para hacerla más accesible a todos, pero sin poner en entredicho el mecanismo culpable de todos los males. Su origen pequeñoburgués (su padre fue un famosos folklorista andaluz) lo llevó a la Institución Libre de Enseñanza, donde se formó y, andando el tiempo, después de viajar por Francia en varias ocasiones (donde conoció a Rubén Darío y Oscar Wilde), se convertiría en 1907 en un modesto catedrático de instituto de francés. Esto es lo que lo llevó a conocer profundamente lugares como Soria, Baeza o Segovia.
Y fue ese contacto con la realidad de las gentes de esas ciudades perdidas y hundidas en el silencio y en la miseria lo que provocó una lenta transformación en su vida y en su obra. Todo lo contrario que sus compañeros de generación: mientras éstos en su casi totalidad evolucionarían de una juventud rebelde y radicalizada al conservadurismo (a veces reaccionario), Machado iría alejándose de su poca ruidosa juventud y se acercaría a lo popular.
Su poesía es un fiel reflejo de su vida. El soliloquio o mirar para adentro de Soledades (1899) se torna en un mirar para afuera en Campos de Castilla (1912). Su contemplación de las cosas muestra, pues, una mutación, aunque en ningún momento supusiera ruptura, sino más bien superación. Y esa Castilla, por ejemplo, se diferenciaba de la de Azorín por su temporalidad y presencia de lo humano. En sus versos ya habla de las gentes que laboran o de gañanes y braceros.
Coincidiendo con su estancia en Segovia (1919-1932) y en Madrid (desde 1932) dejó en un segundo plano la poesía y surgió el Machado-Mairena, el que, además de filosofar o reflexionar, colaboró en la fundación de la Universidad Popular de Segovia en 1920 y dio clases gratuitas a los trabajadores; el que participó en 1931 en la proclamación de la IIª República y, ya en 1937, en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas; o el que durante la guerra dedicó poemas a Líster o el Campesino, y dijo que empezaba a creer en el socialismo.
Pero dejemos que sea él mismo el que lo diga: "escribir para el pueblo, es escribir para el pueblo de nuestra raza, de nuestra tierra, de nuestra habla, tres cosas inagotables que no acabamos nunca de conocer (...). Yo no sé si puede decirse lo mismo de otros países (...). Pero me atrevo a asegurar que, en España, el prejuicio aristocrático, el de escribir exclusivamente para los mejores, puede aceptarse y aun convertirse en norma literaria, sólo con esta advertencia: la aristocracia escribe para los mejores. O escribimos sin olvidar al pueblo o sólo escribiremos tonterías".
Cuando cruzó la frontera camino del exilio y se instaló junto a su madre en Collioure, poco tiempo habría de pasar para que se cumpliera la profecía que un día poetizara. A él, en el 42 aniversario de su muerte, le dedicamos nuestro sincero homenaje".
(Salamanca, 6 de marzo de 1981)
(Imagen: busto de Antonio Machado, realizado por Emiliano Barral; se encuentra en el museo dedicado al escritor en Segovia).
jueves, 2 de abril de 2015
Los Daniel Lacalle
Como puede verse, con muy
pocas cosas en común. El primero ya murió, allá por 1981.
El segundo, ya septuagenario, sigue al pie del cañón como responsable de una de las secciones de la Fundación de Investigaciones Marxistas.
El tercero acaba de aceptar ser asesor de Esperanza Aguirre en la campaña electoral para la alcaldía de Madrid. ¿Buscará con ello algo más? ¡¡¡¡Guaaaaau!!!!
miércoles, 12 de febrero de 2014
Clara Campoamor








