Los hermanos Caro Marín: Manuel (izquierda) y Juan (derecha)
Se
cumplen 90 años de un suceso luctuoso que tuvo lugar en Barbate entre los días 11 y 12 de julio de 1936: el asesinato de los
hermanos Juan y Manuel Caro Marín. Los dos, albañiles y militantes de CNT. Un hecho que sigue siendo ampliamente conocido en el
municipio, sobre el que aún quedan puntos oscuros, especialmente en lo relativo a
las personas y/o grupos que lo instigaron e hicieron uso de un pistolero vinculado a
Falange Española (Florido, 2002; Moreno, 2014 y 2018; Rossi, 2013 y 2018; y Montero, 2023).
En la
noche del día 11 Manuel Bermúdez Tamayo, conocido como “Bienhecho”, y el militante falangista Antonio Crespo Crespo se
cruzaron en la avenida Fermín Salvochea con Juan Caro Marín, que recibió un disparo del primero. No murió de inmediato, pero sí lo hizo su hermano Manuel, que había acudido a socorrerlo. Juan fue trasladado en un estado muy grave a la capital gaditana, siendo ingresado en el Hospital Mora al principio de la madrugada del día 12, pero falleciendo unas cuatro horas después.
Registro del ingreso de Juan Caro Marín en el Hospital Mora de Cádiz el 12-07-1936
Los entierros respectivos fueron objeto de
multitudinarias muestras de dolor, como quedó reflejado en la prensa provincial y en fotografías: Manuel fue inhumado en el cementerio de Barbate y Juan, en el de Cádiz. El eco de los
asesinatos llegó también a la Asamblea Magna de alcaldes de la provincia, que se celebró en Cádiz el mismo día 12 de julio, o al pleno de su Ayuntamiento, en este caso el día 17.
Entierro de Manuel Caro Marín en el cementerio de Barbate
Dado
que el hecho ocurrió una semana antes del golpe militar, que desde el primer
momento contó con el triunfo de los sublevados en casi toda la provincia,
incluidas Cádiz y Barbate, las repercusiones políticas y judiciales quedaron ahogadas en el clima de terror generalizado que implantó el fascismo
triunfante. El autor de los disparos, cuyos delitos principales fueron calificados de homicidios, conoció su condena dos años después, en mayo de 1938, pero quedó exonerado su acompañante, Antonio Crespo
Crespo, a la vez que en la sentencia no se hizo ninguna referencia a las implicaciones políticas que se encontraban en el trasfondo y que condujeron a las dos muertes.
Para entender lo ocurrido no
debemos perder de vista que Juan Caro Marín era en Barbate un miembro destacado de la CNT y de las Juventudes Libertarias (Montero, 2023: pp. 54-56). Estuvo entre los primeros afiliados del Sindicato de Oficios Varios, constituido en enero de 1932, y, además, fue uno de los impulsores del Ateneo Libertario. Durante los años republicanos la CNT se había convertido en la principal central sindical de Barbate, llegando a contar con
1.700 personas afiliadas. En la primavera de 1936 jugó un papel muy activo en las
huelgas protagonizadas por los trabajadores que estaban construyendo el puerto fluvial y por los de
las almadrabas. De esa manera, Juan Caro Marín, uno de los referentes del
movimiento libertario, si no el principal, se convirtió en un objetivo de la
burguesía barbateña y de los militantes de Falange Española. Tal como se ha reflejado en una publicación (Florido, 2002: p. 192), el testimonio dado bastantes años después por una persona que vivió el momento resulta llamativo:
"aquella noche todo el mundo sabía que iban a matar al Carito".
A
raíz de los asesinatos fueron detenidos varios militantes y simpatizantes del grupo fascista local, siendo finalmente trasladados a la Cárcel Provincial de Cádiz. No
conocemos la totalidad de los mismos, pero están documentados los casos de
Agustín Varo Varo, que era el jefe local, y los maestros Manuel Gómez Barrera y José
Luis Graña Vera (Montero, 2023: pp. 60-62).
La
familia, por otro lado, sufrió una situación penosa, dado el ambiente opresivo que se vivió en esos años. Durante un tiempo sus miembros tuvieron que refugiarse en el campo,
alejados de las presiones y las amenazas (Rossi, 2018).
Pese a todo, el recuerdo se ha mantenido en Barbate a lo largo de los muchos años que han transcurrido. A raíz de la aprobación en 2008 de la primera ley sobre Memoria Histórica se les ha dedicado el nombre de una de las calles de la localidad.
En el pleno municipal celebrado el 5 de mayo 2019 se aprobó por unanimidad una moción, presentada por el grupo Somos Barbate, para que se incoara el expediente de otorgamiento, a cada uno de los dos hermanos, del título honorífico de Hijo Predilecto y la concesión de la Medalla de Oro. No ha sido hasta marzo de 2025 cuando en un acto público sus familiares han acabado recibiendo las medallas correspondientes.
A lo largo de lo que va de siglo se han publicado varios trabajos de investigación histórica, de los que ofrezco al final una referencia. Mi intención en esta entrada es la de ofrecer varios documentos, cuyos contenidos respectivos nos pueden ayudar a entender mejor lo que ocurrió durante los días 11 y 12 de julio de 1936 y el contexto en que en que se dio. Y, por supuesto, con la finalidad de seguir manteniendo viva la memoria de Juan y Manuel Caro Marín.
Diario de Cádiz
La
primera referencia en la prensa provincial data del domingo 12, con la
publicación en el Diario de Cádiz, en su página 2, de la noticia “Sangriento suceso en Barbate”.
En el contenido, breve, se informaba:
“Según noticias
recibidas de Barbate esta madrugada, anoche se registró en aquella aldea un sangriento
suceso, a consecuencia del cual han resultado un vecino muerto y otro herido.
Por motivos que
hasta ahora se desconocen, pero que según informes no son de índole política,
un obrero cuyo nombre se ignora sostuvo reyerta con otros dos, a los que
agredió a tiros, resultando uno de ellos muerto y el otro herido […]”.
Se
completaba la noticia con algunos datos del agresor, tales como que había
pertenecido en un primer momento a la UGT, luego lo había hecho a la CNT y
ahora “no militaba en ninguna organización política ni social”.
Al
día siguiente, el lunes 13, apareció, también en la segunda página, el segundo
artículo, aunque esta vez más extenso y detallado. Llevaba por título “Del
suceso sangriento del sábado en Barbate” y le seguía como subtítulo lo
siguiente: “De madrugada llega el herido a Cádiz - Fallece en la mañana del domingo
- Actuaciones judiciales – Detenciones”.
El texto es el que sigue:
"Como dijimos
en nuestra edición del domingo, el
sábado por la noche se registro en Barbate un sangriento suceso, que costó la
vida a un muchacho, resultando gravemente herido otro, que de madrugada fue
trasladado en un camión a Cádiz.
Según las versiones
que se tienen de este suceso, parece que en la noche del sábado en Barbate, se
encontraban paseando por la carretera acompañado de algunos amigos, el joven de
20 años, Juan Caro Marin, de profesión albañil domiciliado en el pueblo, calle
de la Oliva 22.
Inopinadamente y
sin que nadie pudiera evitarlo, se le acercó Manuel Bermúdez también vecino de la mencionada, el cual hizo
varios disparos contra Juan, que cayó al suelo gravemente herido.
Se acercaron a
recogerlo varios muchachos, entre ellos un hermano de la víctima llamado
Manuel, el cual intentó levantar a su hermano, pero en aquel momento Bermúdez
le hizo un disparo que le atravesó el corazón, muriendo instantáneamente.
En el pueblo fué
asistido de primera urgencia por el médico señor Valencia, el cual le apreció
una herida con arma de fuego con orificio de salida, al nivel del estómago, de
caracter gravísimo.
Dado el estado en
que se hallaba, se le condujo en camión a Cádiz, adonde llegó a las tres de la
madrugada, ingresando en el Hospital Mora Provincial.
Se presento en éste
el doctor Alcias, que procedió a reconocer al herido.
Como se encontraba
debilitadísimo, pues por el camino había perdido enorme cantidad de sangre y el
Hospital continuaba la hemorragia, se le hicieron varias transfusiones, pero
todo fué inútil, pues a las siete y diez de la mañana, fallecía.
A las cuatro y
media de la madrugada y visto que se agravaba por momentos se dió aviso al
Juzgado de Instrucción, personándose el señor de la Cruz con el actuario, el
cual instruyo las diligencias del caso y ordeno la práctica de varias
detenciones que se efectuaron durante la mañana del domingo.
Acerca de estas
detenciones se guarda la más absoluta reserva.
Hasta ahora se
desconocen los móviles de la agresión.
El entierro de Juan
Caro, cuyo cadáver fué trasladado al Deposito de Santa Rosalía donde […] bien
podemos decir toda la población obrera de Cádiz.
El acto constituyó
una imponente manifestación de duelo.
La dependencia del
comercio, cafés, bares, etc. cesó en su
trabajo durante el acto, asi como el personal de este periódico, por cuya causa
la presente edición sale con retraso”.
En la
edición del martes 14 salió, esta vez en la portada, una nueva noticia, que se centró en el entierro de Juan Caro Marín, que tuvo lugar en la capital
gaditana: “Entierro de la víctima del suceso de Barbate”. En la descripción se
decía que el cortejo salió el día 13 a las 5’30 de la tarde de la plaza Falla, que estaba "materialmente invadida por los obreros y numerosas entidades sociales
de la población”, una situación que siguió dándose a lo largo del recorrido. El
féretro fue llevado a hombros con una bandera roja y negra de la CNT hasta su destino, el
cementerio de San José, a donde llegó a las 7’30 de la tarde. El acto acabó sin
incidentes.
En la
versión oficial el Gobernador Civil evitó pronunciarse sobre la naturaleza
política de lo ocurrido, llegando incluso a aludir a que fuera producto de una
reyerta. En este sentido, el jueves 16 se informó de esta manera:
“Del Gobierno Civil
Sobre el suceso de
Barbate
Al ser recibidos
los periodistas esta mañana por el señor Zapico y hacerles una propuesta en
relación con el sangriento suceso registrado en Barbate, dijo que carecia de
todo matiz político, ya que se había tratado de una reyerta entre obreros”.
Tras conocerse la interpretación oficial, no faltó que se generase un gran malestar en una parte de la opinión pública, lo que llevó al periódico, en su
edición de la tarde, a reflejar la petición de que se aclarara que “no hubo
reyerta previa”.
Acta de la Asamblea
Magna provincial de alcaldes
El
domingo 12 de julio tuvo lugar en el Salón de Actos de la Diputación de Cádiz una Asamblea Magna de
alcaldes de la provincia, que tenía como finalidad tratar el problema del paro
obrero. Durante la sesión de la mañana se hizo una mención especial:
“A petición del
Alcalde de Vejer de la Frontera se guarda un minuto de silencio por la memoria
de los obreros antifascista[s] asesinados la pasada noche en Barbate”.
En
realidad quien acudió en representación
del Ayuntamiento de Vejer de la Frontera, al que pertenecía por entonces
Barbate, fue Francisco Rubio Saro, 1º
Teniente de Alcalde, que actuaba esos días como Alcalde accidental, dado que
Francisco Salgueiro Rodríguez se encontraba enfermo.
Acta del
Ayuntamiento de Cádiz
El
Ayuntamiento de la capital también dejó constancia de lo ocurrido, esta vez a
través del concejal Rogelio Millán Ríos, miembro del Partido Sindicalista y
compañero de José Miranda de Sardi.
En el acta de la sesión del día 17 de julio quedó reflejada de esta
manera la denuncia:
“Ruego del Sr.
Millán relativo a la muerte de unos trabajadores en Barbate.
El Sr. Millán dice
que quiere que el primer ruego que se escuche esta noche en Sala sea el suyo;
se refiere a la muerte de unos trabajadores en Barbate, alegando que de las
mismas alguien es el responsable. Los fascistas han asesinado a dos
trabajadores. El criminal materialmente es el que ejecuto el acto, pero
moralmente lo es quien consiente que estén por la calle chuleando los fascistas con pistolas, y a los trabajadores se les
impida llevar una navaja. Todos sabemos que la calle Ancha es un nido de
fascistas, armados, así como el Parisien y otros sitios por estilo, ruega que
se tomen medidas contra esto, y si no se hace declara formalmente que no puede
colaborarse con quien autoriza situaciones que originan crímenes tan bárbaros”.
Sentencia judicial número 44
No
fue hasta el 13 de mayo de 1938 cuando la Audiencia Provincial celebró el
juicio por la muerte de los hermanos Juan y Manuel Caro Marín, siendo Manuel Bermúdez Tamayo el único acusado.
En un apartado
de la sentencia, puede leerse lo siguiente:
“1º RESULTANDO que
en el día 11 de julio del año 1936, en el pueblo de Barbate, de diez a once
de la noche, paseaba el procesado Manuel Bermudez Tamayo (a) Bienhecho, por la
parte de la carretera denominada, Avenida Fermín Salvochea, con su amigo
Antonio Crespo Crespo, conocido como elemento muy caracterizado perteneciente a
Falange Española, yendo tras ellos, también en actitud de paseo, Juan Caro
Marín, acompañado de Jose Marín Peña y Jose Romero Bermudez. El procesado [a
dia] alega que iba sosteniendo con su
amigo Crespo iba diciendo a este “nosotros los obreros somos unos abusadores”.
Al momento de haber sido pronunciada la frase que antecede, oida, cual le fue,
perfectamente, por el Juan Caro Marin que iba con sus amigos a corta distancia,
dicho mentado Juan, ausente ya el Crespo, acercó hacia donde estaba el
procesado, con el que hacia tiempo por cuestiones politicas se hallaba
enemistado, y en actitud colerica, de exaltación un tanto altanera y de reto
inició una polémica con el mismo diciéndole “parece mentira que digas eso de
los obreros ya tienes en la cabeza metidas las ideas fascistas”. Acto seguido
el procesado teniendo frente por frente a Juan Caro Marin, principiada la
contienda, con un revolver marca Smith para cuyo uso carecía de la
correspondiente licencia hizo un disparo
contra su interlocutor, asi como otro, sucesivamente, contra Manuel Caro Marin
que allí posteriormente acudió y actuó
con el procesado en defensa de su hermano Juan, produciéndole lesiones a ambos
hermanos, las que determinaron la muerte de los mismos hechos que se declaran
probados”.
Manuel
Bermúdez Tamayo, el autor de los disparos, fue condenado por dos delitos de
homicidio y uno de tenencia ilícita de arma de fuego, que supusieron 14 años, 8
meses y un día de reclusión menor por cada homicidio, y 8 meses de arresto
mayor por el tercer delito. Salvo indicar el nombre del que fue su acompañante en el suceso, que quedó
exonerado, nada se reflejó sobre quiénes pudieron haber sido los inductores de las muertes,
calificadas de homicidios. El autor pasó casi 30 años en prisión, donde acabó
falleciendo. Se ha llegado a decir que no recibió ayuda “por miedo a que se
fuera de la lengua y revelar los autores intelectuales” (Rossi, 2013).
Revista Nervio
En el número 10 de la
revista Nervio, vinculada la CNT en el exilio y publicada en París,
apareció en abril de 1959 el artículo “Estampas
de mi memoria”, que llevaba la firma de José Utrera. No sabemos nada más sobre el
autor, salvo que en el escrito se presenta como vecino de Barbate y amigo de Juan Caro Marín. Salvo algunos pequeños errores, como, por ejemplo, nombrar a Manuel erróneamente como José, y teniendo en cuenta el tono de su contenido, en cierta
medida literario, merece la pena su lectura, ya que, a la vez, se
hace una descripción de lo ocurrido y del contexto en el que se dio.
He aquí el artículo completo:
“En estas
interminables horas del exilio, mi memoria se detiene en el recuerdo de
aquellas hermosas y fértiles tierras que un día me vieron nacer. Y es por ello
que, hoy, desde estas hospitalarias y frías tierras del exilio, quiero dedicar
estas emborronadas cuartillas, al que fué mi amigo y compañero Juan Caro, y su
hermano José Caro, amigo de la infancia, junto al que sufrí los primeros
sinsabores de la lucha por la libertad y por la redención humana.
El hombre que
quiere libertar a sus semejantes de la miseria y de la tiranía, se eleva sobre
la muchedumbre, como las montañas en la llanura. Esto fué mi amigo: un gigante
rodeado de un mundo hostil y de una patronal sin conciencia, de mentalidad
feudalista.
Hombre sencillo, al
que como tantos otros, la historia olvida. Pero que nosotros tenemos la
obligación de recordar. Aunque la tarea sea difícil para los que, como yo,
tuvieron por escuela la mancera del arado y por […].
Frente a las costas
africanas, a la izquierda del cabo de Trafalgar, al pie de una hermosa playa se
encuentra el pequeño puerto de pesca de Barvate. Y justamente allí es, donde
quiero, amigo lector, conducir tu pensamiento y explicarte lo ocurrido. Y
hablarte de la industria de este pequeño pueblecito, de sus trabajadores, de su
vida y su lucha por el sustento de cada día, pese a la apatía de este mundo
sordo a los gritos de un pueblo encadenado a la más espantosa miseria.
En el ‘Zapa’, el
más popular de sus barrios, viven la mayoría de los trabajadores de este
puerto. En verdaderas pocilgas; en barracas de madera y latas, con la techumbre
de paja. Para las que se precisaría la pluma maestra de Blasco Ibáñez, para
describir su trágica silueta.
Su población es de
lo más heterógenea, se compone de trabajadores gallegos, asturianos,
valencianos, alicantinos y catalanes. Todos ellos arrojados de sus pueblos
natales en busca de pan para los suyos, llegaron durante el transcurso de los
años 29, 30 y 31.
Junto a los hijos
de Barvate, este grupo de hombres, formaban el bloque granítico de la gran masa
asalariada. Y a partir de esta fecha empieza el proceso de industrialización.
El mar era el
término municipal de este pueblo; su única riqueza natural. La pesca su única
forma de vida.
Al principio el
pescado se vendía en la playa en pública subasta. Pero más tarde con el aumento
de embarcaciones hizo su aparición el consorcio almadrabero, con la importante […].
Y con él una importante fábrica de conservas que ocupaba durante un periodo del
año a miles de trabajadores de ambos sexos. Muchos otros lo eran en la labor de
pesca, a la que sacrificaban su vida.
En este estado los
sorprendió la república abrileña. Los hombres de la C.N.T., que habían
permanecido ignorados de estos hombres, hacen su aparición. Y cual la luz hace
disipar las tinieblas así, ellos, fueron descubriendo las figuras tesoneras y
firmes del baluarte confederal.
Pronto se organizó
el sindicato de Oficios Varios, del que formaban parte todos los trabajadores
del mar y la fábrica. De cuyas lucha no trataré hoy, aunque será material para
otro artículo.
En 1932 se forman
las juventudes libertarias, donde empieza a destacarse, y donde conocí, al
malogrado y querido compañero Juan Caro, dotado de un espíritu quijotesco,
inteligencia y dinamismo sin par. Poco después fué nombrado secretario de las
juventudes, desde cuya secretaría dió pruebas de sus dotes de organizador.
Sus actividades
fueron múltiples, destacando de su labor la escuela y el Ateneo que formó
rápidamente. Pero todo esto había de llamar la atención de la burguesía. Y es
por ello, que inquieta, por el espíritu revolucionario de nuestra juventud, que
los mismos decidieron imponerse por el crimen. El pensamiento de Martínez Anido
y Arlegui continuaba proliferando.
El día escogido fué
el 13 de junio de 1936. Como tigre en la selva el asesinato armado su presa por
calles y plazas. Hasta que, finalmente, aquella misma noche, sentado en un
banco leyendo un libro, encontró al joven libertario Juan Caro.
El asesino disparó
sobre él su pistola. La víctima bañada en sangre, cayó junto al libro que leía
que era: ‘Mi comunismo’, de Sebastián Faure. Entre el grupo de personas que
rodearon inmediatamente el cadáver, se encontraba el hermano de Juan, José
Caro, que abalanzándose sobre el criminal fué a su vez herido de muerte.
De esta
forma tan vil y miserable fueron víctimas estos dos jóvenes. Juan contaba 21
año y José 18. Y de todo ello no queda en pie, querido lector, más que la
promesa de aquellos que juramos vengar su muerte”.
Unos versos para terminar
En la memoria de los hermanos Caro Marín no ha faltado tampoco que se les haya dedicado algún poema, como lo ha hecho Francisco Malia Sánchez en el soneto "Los hermanos Carito" (Malia, 2023: p. 91):
Aquella España dura. La negrura
oscuridad inundándolo todo.
El principio de no ser, el lodo
abismal que mueve esta locura.
La muerte detiene su montura
y espera impaciente en un recodo
del tiempo, acechando, viendo el modo
de imponer su canalla dictadura.
Sosteniendo su guadaña con las manos
ensangrentadas, fiel a un triste rito,
dos disparos… y caen expeditos
sobre el asfalto gris los dos hermanos.
Y para los restos queda ya escrito
el trágico final de los Carito.
La dedicatoria está dirigida a Antonio Caro, ya fallecido, que era su sobrino y que se convirtió en la persona que más ha hecho por reivindicar, dignificar y mantener la memoria de sus tíos.
Antonio Caro, portando una fotografía de sus tíos Manuel y Juan
Procedencia de la informaciónArchivos y bibliotecas
Archivo de la Diputación Provincial. Registro de Entrada del Hospital Mora de Cádiz, donde se certifica el ingreso de Juan Caro Marín; 11-07-1936.
Archivo Municipal de Cádiz. Acta del Ayuntamiento de Cádiz, 17-07-1936, apartado de Ruegos y Preguntas.
Archivo Municipal de Chipiona. Secretaría General. Copia del acta de la Asamblea Magna de alcaldes de la provincia, celebrada en Cádiz el 12 de julio de 1936.
Audiencia Provincial de Cádiz. "Sentencia número 44"; 13 de mayo de 1938.
Biblioteca Provincial de Cádiz. Hemeroteca. Diario
de Cádiz, ediciones del 12 al 16 de julio de 1936.
Fundación de Estudios Libertario Anselmo Lorenzo. José Utrera, “Estampas de mi memoria”, en revista Nervio, Portavoz de la Regional Andalucía-Extremadura C.N.T. A.I.T.; n. 10, abril de 1959; París.
Trabajos de investigación
Florido del Corral, David (2002). Un siglo de políticas e instituciones
pesqueras en Andalucía. Fundación Blas Infante/Consejería de agricultura y
Pesca de la Junta de Andalucía.
Montero Barrado, Jesús María (2023). “El
asesinato de los hermanos Caro Marín”, en Fascismo
y represión en Barbate durante la guerra y la postguerra. Mancomunidad de
Municipios de La Janda y Diputación Provincial de Cádiz.
Moreno Tello, Santiago (2014). “78 años de
un doble asesinato en Barbate: los hermanos Caro Marín”, en Heraldo de Barbate, 11 de julio;
https://heraldodebarbate.opennemas.com/articulo/actualidad/78-anos-doble-asesinato-barbate-hermanos-caro-marin/20140711035453001531.html.
Rossi, Luis (2013). “Los
Caritos, “los primeros asesinados de la Guerra Civil”, en Heraldo de Barbate, 11 de noviembre;
https://heraldodebarbate.opennemas.com/articulo/reportajes/caritos/20131111034705000760.html.
Otras publicaciones
Malia Sánchez, Francisco (2023). Azul y verde; Cádiz.
Familiares y asistentes al entierro de Manuel Caro Marín,
portando la bandera de la CNT-AIT