Con
José Miranda de Sardi estamos ante un personaje relevante en su tiempo en las
localidades donde residió: Chipiona, la de nacimiento, Barbate, Tarifa y Cádiz [1]. Fue
escritor (periodista, poeta, y autor de pequeñas obras de teatro y cuentos), desarrolló
una trayectoria profesional polifacética (además de periodista, fue
administrativo, maestro…) y mantuvo siempre su sensibilidad social como
militante sindical y político (CNT, PSOE, Partido Social Revolucionario Ibérico
y Partido Sindicalista). En el caso de Barbate vivió entre 1923 y 1931, dejando
una profunda huella que todavía perdura en nuestros días.
Chipiona
Nació
en Chipiona en 1899 y fue el tercero de los cuatro vástagos de José Miranda
Tirado y Francisca de Sardi Landa. Su padre pertenecía a una familia de
pequeños agricultores que se dedicaban al cultivo de la vid, una tarea a la que
también se sumó desde temprana edad. Fue buen estudiante, pero sólo pudo
completar los estudios primarios. Eso no impidió que acabara adquiriendo de una
forma autodidacta, mediante el estudio y la lectura, una buena formación
cultural. A ello unió también su afición
por la escritura y la poesía, lo que llevó a que recibiera el apodo de “el
Poeta”. En su poema “Yo creería en Dios” pueden leerse versos como éstos:
(…)Pero habiendo fronteras y reinados,y esclavos que se inclinan bajo el yugo,jueces que se truecan en verdugos,y mendigos que duermen en los prados,
mientras haya fiscal, exista el reo,y coma pan de avena el proletario,muriéndose de tedio el millonario,aunque digan de mí que soy ateo,¡no creo!
Desde
joven se fue vinculó al mundo asociativo y más concretamente al anarcosindicalista.
Sabemos que en el verano de 1920 ya presidía el Sindicato Único de Trabajadores
de la CNT, lo que motivó que en una ocasión llegara a ser retenido y
maltratado por la Guardia Civil. En febrero de 1921 fue detenido en Granada,
después de haber huido de Chipiona, en el contexto de una redada
antisindicalista que afectó a militantes de la provincia de Cádiz. Ignoramos
cuándo fue liberado, pero tuvo que ser pronto. No cesó en su labor sindical,
publicó en 1922 su poemario Pétalos sangrantes y mantuvo relación con la prensa
anarcosindicalista, a la que ayudó a distribuir, envió escritos y consiguió que
difundieran sus poemas.
Barbate
A
finales del verano de 1923 acabó recalando en Barbate, donde trabajó en varios
oficios: primero, como listero en el puerto; luego, como administrativo en
varias empresas; vinculado al Pósito Pescador, lo hizo en la secretaría e
incluso dio clases como maestro. Paralelamente desarrolló una actividad intensa
como periodista, impulsando, y hasta dirigiendo, los periódicos locales Heraldo de Barbate (1925-1927) y
La Independencia de Barbate (1930-1931), y colaborando con otros periódicos
provinciales y hasta de Madrid. Era frecuente que sus escritos aparecieran en
forma de poesía. Entre
finales de 1925 y principios de 1926 llegó a conocer un episodio de cierre del
primero de los periódicos por la autoridad militar de Algeciras y se advirtió sobre su
militancia pasada en Chipiona.
Muy involucrado en la realidad política y social, participó en
el proceso de segregación de Barbate, que por entonces formaba parte del
municipio de Vejer de la Frontera. Desde el Pósito Pescador luchó por la mejora
de las condiciones sociales de las personas trabajadoras. Suyas son estas
palabras, en un artículo de agosto de 1925, tras la inundación sufrida por los
habitantes de la barriada más pobre de Barbate, El Zapal:
“yo he visto a esos hombres, templados al rigor de las tempestades, curtidos por el yodo del mar, tostados por el sol ‘inmisericorde’, llorar como niños al mirar sus modestos hogares de pajas, envueltos en la fulgente cabellera del incendio. Sus dantescas figuras, agrandadas inconmesurablemente por el terrible fenómeno óptico, danzaban como sombras macabras de un aquelarre medieval, alrededor de las llamas flexibles y ondulantes que hacían pasto de las chozas humildes, cebándose en los míseros ajuares.Y he pensado con dolor en las irritantes barreras sociales que tornan al hombre insensible al dolor; el egoísmo infamante que anquilosa las fibras cardiacas, tornándolas incapaces de hacer sentir la desdicha agena [sic], secando las lágrimas que pugnan por salir como tributo de solidaridad al dolor al dolor torturante de los demás”.
También acabó manteniendo un fuerte vínculo con el empresario almadrabero y conservero Serafín Romeu Fages, que era el concesionario de las almadrabas de Barbate y Zahara de los Atunes, y que formaba parte de la oligarquía española.
Durante
su estancia en Barbate contrajo matrimonio con la chipionera Eulogia Lugo Montalbán,
de cuya relación nacieron Custodia (en Madrid) y Augusto.
Tarifa
En
marzo de 1931 se trasladó a Tarifa, donde dirigió hasta agosto el periódico El Progreso. Fue una decisión que estuvo
relacionada con el interés de Serafín Romeu Fages, de filiación monárquica
liberal, por conseguir la alcaldía para Diego Piñero Moreno frente a Carlos
Núñez Manso, que era el candidato primorriverista. Eso no le impidió participar
de una forma activa en la proclamación de la Segunda República. En septiembre
de ese año nació una nueva hija, Laura, que falleció en Sevilla al año
siguiente.
En ese mismo mes participó en la constitución de la Agrupación
Socialista de Tarifa y en noviembre pasó a dirigir el periódico local Vox Populi, firmando sus escritos y
poemas con el pseudónimo de A mí Prim. En febrero de 1932 fue uno de los componentes de la comisión municipal que viajó
a Madrid para tratar el problema de la reforma agraria, en su caso como
representante de Sindicato de Pequeños Labradores.
Tampoco le faltó participar desde la
distancia en la vida política de Chipiona, publicando escritos críticos contra
la derecha gobernante en el municipio.
Las
disputas periodísticas con Carlos Núñez Manso y el director del semanario Unión de Tarifa, Francisco Terán
Fernández, fueron constantes. El primero presentó en junio contra José Miranda
de Sardi una denuncia por injurias graves y en el mismo mes un grupo de sus
seguidores le infligió una agresión física, causándole lesiones.
Cádiz
Esos enfrentamientos
lo llevaron a tener que cambiar de residencia a una nueva localidad, Cádiz,
entre finales de 1932 y enero de 1933. Está documentado que a principios de enero
de 1933 ya estaba residiendo en la capital, momento en que nació un nuevo hijo,
Mario. Un hecho que coincidió con la condena de pena de destierro, consecuencia
de la denuncia de junio de 1931. Al poco del natalicio falleció su esposa,
contrayendo con posterioridad un nuevo matrimonio, esta vez con su hermana María,
con quien tuvo dos nuevos hijos, Eulogio y José María, de los que sobrevivió el
segundo.
En
fecha indeterminada, quizás después del verano de 1932, se alejó del mundo
socialista, retornando al anarcosindicalismo. Primero a través de su colaboración con el Ateneo de Divulgación
Social de Cádiz, y entre febrero y mayo de 1933 escribiendo para el periódico Tierra y Libertad, órgano de la FAI. De
febrero de ese mismo año hasta quizás la primavera del siguiente, además, fue
uno de los dos maestros que atendieron a varios huérfanos de las víctimas de
Casas Viejas.
En
junio de 1933 se vinculó al Partido Social Revolucionario Ibérico, con tintes
anarcosindicalistas moderados, y en mayo de 1935 lo hizo al Partido
Sindicalista, después que los dos grupos acabaran fusionándose. Y en medio, en
mayo de 1934, solicitó su adhesión a la logia masónica Hermano Vigor. Con el
paso de los meses su protagonismo en el nuevo partido fue aumentando, llegando
a ser nombrado en abril de 1936 concejal en el Ayuntamiento de Cádiz, en cuya
institución se mostró muy activo.
Como ya
había ocurrido desde los años 20, continuó con su labor periodística,
publicando artículos en El Sindicalista,
El Liberal de Sevilla o El Sol de Madrid. A su vez, en mayo, fue
nombrado por el Ayuntamiento de Chipiona, donde su hermano Manuel ostentaba la
alcaldía, como apoderado en la capital.
El
golpe militar del 18 de julio le cogió al poco de regresar de un viaje a Madrid
como miembro de una delegación municipal que gestionaba recursos para la zona
franca. Desde el primer momento estuvo entre los concejales, miembros de la
Guardia Municipal y vecinos que participaron en la resistencia dentro de la
sede del Ayuntamiento. En las primeras horas del día 19 fue detenido, siendo
recluido en el barco carbonero “Miraflores”, que había sido reconvertido en una
prisión flotante. Fue en ese momento cuando se le abrió, junto a otras
personas, el Proceso Sumarísimo de Urgencia 320/37 [2].
De
esos días data la carta que le envió a su esposa María [3]:
“Nuevamente nos han cambiado de alojamiento y seguramente no te has enterado todavía.(...) te recomiendo que no te preocupes por mí pues estoy perfectamente de salud y con muchas ganas de comer.El rancho que nos dan aquí es bastante aceptable y por ello no tienes que mandarme nada, ya que supongo lo difícil que te resultará adquirir lo necesario para las atenciones de casa”.
Asesinato y persecución judicial tras su
muerte
No
sabemos cuándo fue ejecutado, mencionándose en algunas fuentes la fecha del 8
de agosto [4]. Años
después, en junio de 1947, el Auto emitido por el Juez Especial número 1 del
Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo reflejó lo
siguiente [5]:
“(…) el citado individuo fallecio en Cadiz en fecha no determinada, por lo que no ha podido acreditarse dicho extremo documentalmente”.
No sabemos
dónde fue ejecutado. Se han mencionado que pudo haber ocurrido en el paraje de
las Canteras de Puerto Real o en la
playa de la Puntilla de El Puerto de Santa María [6],
no faltando quienes han apuntado que fue llevado a su pueblo natal, para luego
ser abandonado en alguna cuneta [7]. Todo son
especulaciones, salvo el hecho cierto de que sus restos mortales siguen estando
desaparecidos.
Las
vicisitudes judiciales de José Miranda de Sardi continuaron tras su
asesinato. En octubre de 1938 el Juzgado
Delegado de la Comisión Provincial de Incautaciones publicó en el Boletín Oficial de la Provincia la
apertura de un expediente, con las acusaciones de pertenencia al Partido
Sindicalista, haber sido concejal del Ayuntamiento de Cádiz durante el periodo
del Frente Popular y por su condición de aspirante a la masonería. También fue
procesado por el Juzgado Provincial de Responsabilidades Políticas [8]. No
conocemos el resultado de esos expedientes.
Finalmente,
ya a principios de 1947, fue el Tribunal Especial de Represión de la Masonería
y el Comunismo [9]
el que retomó su procesamiento, después de que en julio de 1940 se le abriera
un Sumario por la Comisaría General de Información, perteneciente a la
Dirección General de Seguridad, que se dirigió
a la Delegación Nacional de Servicios Documentales, con sede en Salamanca. En
el escrito se pedía
“la remisión a este Centro de los antecedentes masónicos que dicho individuo existan”.
Al
cabo de un año, en 1948 y después de diferentes trámites, a cuáles más
absurdos, el presidente del Tribunal, el general Enrique Cánovas, ordenó el
archivo del sumario con carácter provisional:
“Dada cuenta y no apareciendo documentalmente acreditando el fallecimiento del encartado, archívese hasta tanto no aparezcan nuevos datos”.
La
desaparición de José Miranda de Sardi sumió a la familia en el dolor. Hubo de
abandonar Cádiz y trasladar su domicilio a Sevilla, en el barrio de la Ciudad
Jardín de Sevilla, donde vivía una parte de la familia de María. Los primeros
momentos fueron de mucha incertidumbre, no faltando las estrecheces materiales.
Peo eso no supuso que todo quedara en el olvido. María, dentro de la tristeza,
lo recordaba en la soledad. Francisca se convirtió en Chipiona en la albacea de
los poemas del hermano asesinado y fue transmitiendo, en la medida que pudo,
los recuerdos que había conservado. Sus hijos Augusto y Mario, principalmente, se
interesaron por saber más y conservar los recuerdos de su padre. Ya fallecidos,
ahora son algunos de sus nietos los que han recogido el relevo.
En 1976
el músico Julio Matito, que había sido miembro del grupo de rock progresivo
Smash, incluyó en su álbum ¡Salud! varias canciones con poemas de José
Miranda de Sardi y le dedicó otra [10].
En
Chipiona se le dedicó en 1982 el nombre de una calle; en el cementerio de
Chipiona pueden leerse desde diciembre de 2005 unos versos suyos en el monumento
en honor de las víctimas mortales de la represión fascista; en junio de 2019 se inauguró la Biblioteca
Municipal con el nombre de “Poeta José Miranda de Sardi”; en febrero de 2024,
con motivo del 125 aniversario de su nacimiento, se sustituyó la placa antigua
adosada al monumento de la Cruz del Mar.
En
Cádiz su nombre aparece en la placa de mármol colocada el 14 abril de 2016 en
el exterior del edificio del Ayuntamiento, junto al de los miembros de la
Corporación entre febrero y julio de 1936.
En la
novela de Luis Miguel Rossi Jiménez, El
chófer de don Blas, se reproducen algunos de los versos del poema “Bueno se
está lo bueno” [11]. Su nombre forma parte de la Ruta Literaria de
la localidad, confeccionada por Antonio Aragón Fernández, lo que ha llevado a instalar
una placa conmemorativa en la misma calle que lleva su nombre. Y Francisco
Malia Sánchez, pionero junto a Antonio Aragón Fernández en 1988 de lo ha sido la
primera biografía sobre su figura, no se ha olvidado de él en su reciente
poemario Azul y verde con el soneto “José
Miranda de Sardi, periodista y poeta” [12]:
El periodista obrero y proletariolleva su humilde condición a galay sostiene que su pluma es alaque sobrevuela un cielo solidario.
Sus desprendidos versos nos regalaeste poeta libre y libertarioque hizo de su vida un idearioque le honra, le distingue y que le avala.
Llegó hasta aquí, con quien anda,el hombre desdoblado en su persona,buscando esa verdad que tanto agranda
su figura. Y, aún hoy, nos emocionala forzada ausencia de José Miranda,el que un día arribó de Chipiona.
Notas
[1] Este artículo está basado en el trabajo José Miranda de Sardi. Una aproximación a su vida y obra, que fue subvencionado en 2025 por el Servicio de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación de Cádiz; a través de cuya página electrónica puede leerse el texto completo (https://www.dipucadiz.es/prensa/actualidad/8-nuevas-investigaciones-fortalecen-la-coleccion-de-Memoria-Democratica-de-la-provincia-de-Cadiz). Por eso evito indicar en lo posible el origen concreto de la información, salvo en determinadas ocasiones.
[2] ATMT2-S (Sumario 320-1937).
[3] Carta conservada en la familia, escrita entre finales de julio o principios de agosto de 1936.
[4] Así lo han hecho Sebastián Bernal Malia (2005, pp. 43-44) y Concha Langa Nuño (Langa, 2014, p. 1102).
[5] CDMH-S (TERMC, caja 205 B 40).
[6] Augusto Miranda Lugo (1985).
[7] Moreno Tello (2008, p. 40).
[8] Gómez, Martínez y Barragán (2015, CD-rom); su nombre aparece en este trabajo como una de las personas expedientadas, pero no se concreta la fecha de publicación, bien en el BOP o bien en el BOE.
[9] CDMH-S (TERMC, caja 435, expedientes personales, 1940 y 1947; y caja 205 B 40, sumario, 1947).
[10] Naval Molero y Jurado Domínguez (2000, p. 404); Naval Molero y Jurado Domínguez (2000, p. 404); el disco, editado en la República Federal de Alemania, financiado por el PSOE y con presentación de Felipe González, no llegó a difundirse en España; el motivo seguramente estuvo relacionado con el hecho de que Matito creyó que Miranda de Sardi había sido militante socialista, cosa que es cierta, pero sólo entre 1931 y 1932.
[11] Rossi Jiménez (2018, pp. 69 y 181).
[12] Malia Sánchez (2023, p. 89).
DOCUMENTACIÓN
Dentro
de la numerosa documentación e información utilizada, procedente de archivos,
hemerotecas, bibliografía y hemerografía, y testimonios personales, cuya descripción detallada puede verse en el
trabajo base, voy a destacar lo que
considero más relevante.
Archivos y hemerotecas
Archivo
Histórico Municipal de Cádiz
Archivo
Histórico Tierra y Libertad
Archivo Municipal de Vejer de la Frontera
Archivo del Tribunal Militar Territorial número 2. Sevilla /ATMT2-S
Biblioteca
Nacional de España. Hemeroteca Digital
Biblioteca
Provincial de Cádiz. Hemeroteca
Biblioteca
Virtual de Prensa Histórica
Centro
Documental de la Memoria Histórica. Salamanca / CDMH-S
Hemeroteca
Histórica de Tarifa. Fundación Wenceslao Segura
International
Institute of Social History. Amsterdam
Bibliografía
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local de los años previos a la segregación de Barbate. El Heraldo y La Independencia”,
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Agradecimientos
Por la documentación aportada; José Luis Gutiérrez Molina, Sebastián Guzmán Martín, Jesús Malia Gandiaga, Francisco Malia Sánchez y Luis Miguel Rossi.
Por los testimonios: Mario Miranda Moreno, Marina Miranda Serrano, Rosa Pérez Gil y Joaquín Vidal Rodríguez.










