viernes, 10 de julio de 2026

Los hermanos Juan y Manuel Caro Marín, a 90 años de su asesinato por el fascismo en Barbate

Los hermanos Caro Marín: Manuel (izquierda) y Juan (derecha) 

Se cumplen 90 años de un suceso luctuoso que tuvo lugar en Barbate entre los días 11 y 12 de julio de 1936: el asesinato de los hermanos Juan y Manuel Caro Marín. Los dos, albañiles y militantes de CNT. Un hecho que sigue siendo ampliamente conocido en el municipio, sobre el que aún quedan puntos oscuros, especialmente en lo relativo a las personas y/o grupos que lo instigaron e hicieron uso de un pistolero vinculado a Falange Española (Florido, 2002; Moreno, 2014 y 2018; Rossi, 2013 y 2018; y Montero, 2023)

En la noche del día 11 Manuel Bermúdez Tamayo, conocido como “Bienhecho”, y el militante falangista Antonio Crespo Crespo se cruzaron en la avenida Fermín Salvochea con Juan Caro Marín, que recibió un disparo del primero. No murió de inmediato, pero sí lo hizo su hermano Manuel, que había acudido a socorrerlo. Juan fue trasladado en un estado muy grave a la capital gaditana, siendo ingresado en el Hospital Mora al principio de la madrugada del día 12, pero falleciendo unas cuatro horas después. 

Registro del ingreso de Juan Caro Marín en el Hospital Mora de Cádiz el 12-07-1936
 
Los entierros respectivos fueron objeto de multitudinarias muestras de dolor, como quedó reflejado en la prensa provincial y en fotografías: Manuel fue inhumado en el cementerio de Barbate y Juan, en el de Cádiz. El eco de los asesinatos llegó también a la Asamblea Magna de alcaldes de la provincia, que se celebró en Cádiz el mismo día 12 de julio, o al pleno de su Ayuntamiento, en este caso el día 17.

Entierro de Manuel Caro Marín en el cementerio de Barbate

Dado que el hecho ocurrió una semana antes del golpe militar, que desde el primer momento contó con el triunfo de los sublevados en casi toda la provincia, incluidas Cádiz y Barbate, las repercusiones políticas y judiciales quedaron ahogadas en el clima de terror generalizado que implantó el fascismo triunfante. El autor de los disparos, cuyos delitos principales fueron calificados de homicidios, conoció su condena dos años después, en mayo de 1938, pero quedó exonerado su acompañante, Antonio Crespo Crespo, a la vez que en la sentencia no se hizo ninguna referencia a las implicaciones políticas que se encontraban en el trasfondo y que condujeron a las dos  muertes.

Para entender lo ocurrido no debemos perder de vista que Juan Caro Marín era  en Barbate un miembro destacado de la CNT y de las Juventudes Libertarias (Montero, 2023: pp. 54-56). Estuvo entre los primeros afiliados del Sindicato de Oficios Varios, constituido en enero de 1932, y, además, fue uno de los impulsores del Ateneo Libertario. Durante los años republicanos la CNT se había convertido en la principal central sindical de Barbate, llegando a contar con 1.700 personas afiliadas. En la primavera de 1936 jugó un papel muy activo en las huelgas protagonizadas por los trabajadores que estaban construyendo el puerto fluvial y por los de las almadrabas. De esa manera, Juan Caro Marín, uno de los referentes del movimiento libertario, si no el principal, se convirtió en un objetivo de la burguesía barbateña y de los militantes de Falange Española. Tal como se ha reflejado en una publicación (Florido, 2002: p. 192), el testimonio dado bastantes años después por una persona que vivió el momento resulta llamativo

"aquella noche todo el mundo sabía que iban a matar al Carito".

A raíz de los asesinatos fueron detenidos varios militantes y simpatizantes del grupo fascista  local, siendo finalmente trasladados a la Cárcel Provincial de Cádiz. No conocemos la totalidad de los mismos, pero están documentados los casos de Agustín Varo Varo,  que era el jefe local,  y los maestros Manuel Gómez Barrera y José Luis Graña Vera (Montero, 2023: pp. 60-62).

La familia, por otro lado, sufrió una situación penosa, dado el ambiente opresivo que se vivió en esos años. Durante un tiempo sus miembros tuvieron que refugiarse en el campo, alejados de las presiones y las amenazas (Rossi, 2018).

Pese a todo, el recuerdo se ha  mantenido en Barbate a lo largo de los muchos años que han transcurrido.  A raíz de la aprobación en 2008 de la primera ley sobre Memoria Histórica se les ha dedicado el nombre de una de las calles de la localidad. 


En el pleno municipal celebrado el 5 de mayo 2019 se aprobó por unanimidad una moción, presentada por el grupo Somos Barbate, para que se incoara el expediente de otorgamiento, a cada uno de los dos hermanos, del título honorífico de Hijo Predilecto y la concesión de la Medalla de Oro. No ha sido hasta marzo de 2025 cuando en un acto público sus familiares han acabado recibiendo las medallas correspondientes. 

A lo largo de lo que va de siglo se han publicado varios trabajos de investigación histórica, de los que ofrezco al final una referencia. Mi intención en esta entrada es la de ofrecer varios documentos, cuyos contenidos respectivos nos pueden ayudar a entender mejor lo que ocurrió durante los días 11 y 12 de julio de 1936 y el contexto en que en que se dio. Y, por supuesto, con la finalidad de seguir manteniendo viva la memoria de Juan y Manuel Caro Marín.


Diario de Cádiz

La primera referencia en la prensa provincial data del domingo 12, con la  publicación en el Diario de Cádiz,  en su página 2, de la noticia “Sangriento suceso en Barbate”. En el contenido, breve, se informaba:

“Según noticias recibidas de Barbate esta madrugada, anoche se registró en aquella aldea un sangriento suceso, a consecuencia del cual han resultado un vecino muerto y otro herido.

Por motivos que hasta ahora se desconocen, pero que según informes no son de índole política, un obrero cuyo nombre se ignora sostuvo reyerta con otros dos, a los que agredió a tiros, resultando uno de ellos muerto y el otro herido […]”.

Se completaba la noticia con algunos datos del agresor, tales como que había pertenecido en un primer momento a la UGT, luego lo había hecho a la CNT y ahora “no militaba en ninguna organización política ni social”.

Al día siguiente, el lunes 13, apareció, también en la segunda página, el segundo artículo, aunque esta vez más extenso y detallado. Llevaba por título “Del suceso sangriento del sábado en Barbate” y le seguía como subtítulo lo siguiente: “De madrugada llega el herido a Cádiz - Fallece en la mañana del domingo - Actuaciones judiciales – Detenciones”. 

El texto es el que sigue:

"Como dijimos en  nuestra edición del domingo, el sábado por la noche se registro en Barbate un sangriento suceso, que costó la vida a un muchacho, resultando gravemente herido otro, que de madrugada fue trasladado en un camión a Cádiz.

Según las versiones que se tienen de este suceso, parece que en la noche del sábado en Barbate, se encontraban paseando por la carretera acompañado de algunos amigos, el joven de 20 años, Juan Caro Marin, de profesión albañil domiciliado en el pueblo, calle de la Oliva 22.

Inopinadamente y sin que nadie pudiera evitarlo, se le acercó Manuel Bermúdez  también vecino de la mencionada, el cual hizo varios disparos contra Juan, que cayó al suelo gravemente herido.

Se acercaron a recogerlo varios muchachos, entre ellos un hermano de la víctima llamado Manuel, el cual intentó levantar a su hermano, pero en aquel momento Bermúdez le hizo un disparo que le atravesó el corazón, muriendo instantáneamente.

En el pueblo fué asistido de primera urgencia por el médico señor Valencia, el cual le apreció una herida con arma de fuego con orificio de salida, al nivel del estómago, de caracter gravísimo.

Dado el estado en que se hallaba, se le condujo en camión a Cádiz, adonde llegó a las tres de la madrugada, ingresando en el Hospital Mora Provincial.

Se presento en éste el doctor Alcias, que procedió a reconocer al herido.

Como se encontraba debilitadísimo, pues por el camino había perdido enorme cantidad de sangre y el Hospital continuaba la hemorragia, se le hicieron varias transfusiones, pero todo fué inútil, pues a las siete y diez de la mañana, fallecía.

A las cuatro y media de la madrugada y visto que se agravaba por momentos se dió aviso al Juzgado de Instrucción, personándose el señor de la Cruz con el actuario, el cual instruyo las diligencias del caso y ordeno la práctica de varias detenciones que se efectuaron durante la mañana del domingo.

Acerca de estas detenciones se guarda la más absoluta reserva.

Hasta ahora se desconocen los móviles de la agresión.

El entierro de Juan Caro, cuyo cadáver fué trasladado al Deposito de Santa Rosalía donde […] bien podemos decir toda la población obrera de Cádiz.

El acto constituyó una imponente manifestación de duelo.

La dependencia del comercio, cafés, bares, etc.  cesó en su trabajo durante el acto, asi como el personal de este periódico, por cuya causa la presente edición sale con retraso”.


En la edición del martes 14 salió, esta vez en la portada, una nueva noticia, que se  centró en el entierro de Juan Caro Marín, que tuvo lugar en la capital gaditana: “Entierro de la víctima del suceso de Barbate”. En la descripción se decía que el cortejo salió el día 13 a las 5’30 de la tarde de la plaza Falla, que estaba "materialmente 
invadida por los obreros y numerosas entidades sociales de la población”, una situación que siguió dándose a lo largo del recorrido. El féretro fue llevado a hombros con una bandera roja y negra de la CNT hasta su destino, el cementerio de San José, a donde llegó a las 7’30 de la tarde. El acto acabó sin incidentes.

En la versión oficial el Gobernador Civil evitó pronunciarse sobre la naturaleza política de lo ocurrido, llegando incluso a aludir a que fuera producto de una reyerta. En este sentido, el jueves 16 se informó de esta manera:

“Del  Gobierno Civil
Sobre el suceso de Barbate

Al ser recibidos los periodistas esta mañana por el señor Zapico y hacerles una propuesta en relación con el sangriento suceso registrado en Barbate, dijo que carecia de todo matiz político, ya que se había tratado de una reyerta entre obreros”.

Tras conocerse la interpretación oficial, no faltó que se generase un gran malestar en una parte de la opinión pública, lo que llevó al periódico, en su edición de la tarde, a reflejar la petición de que se aclarara que “no hubo reyerta previa”.


Acta de la Asamblea Magna provincial de alcaldes 

El domingo 12 de julio tuvo lugar en el Salón de Actos de la Diputación de Cádiz una Asamblea Magna de alcaldes de la provincia, que tenía como finalidad tratar el problema del paro obrero. Durante la sesión de la mañana se hizo una mención especial:

“A petición del Alcalde de Vejer de la Frontera se guarda un minuto de silencio por la memoria de los obreros antifascista[s] asesinados la pasada noche en Barbate”.

En realidad quien acudió  en representación del Ayuntamiento de Vejer de la Frontera, al que pertenecía por entonces Barbate, fue  Francisco Rubio Saro, 1º Teniente de Alcalde, que actuaba esos días como Alcalde accidental, dado que Francisco Salgueiro Rodríguez se encontraba enfermo.


Acta del Ayuntamiento de Cádiz

El Ayuntamiento de la capital también dejó constancia de lo ocurrido, esta vez a través del concejal Rogelio Millán Ríos, miembro del Partido Sindicalista y compañero de José Miranda de Sardi. 


En el acta de la sesión del día 17 de julio quedó reflejada de esta manera la denuncia: 

“Ruego del Sr. Millán relativo a la muerte de unos trabajadores en Barbate.

 El Sr. Millán dice que quiere que el primer ruego que se escuche esta noche en Sala sea el suyo; se refiere a la muerte de unos trabajadores en Barbate, alegando que de las mismas alguien es el responsable. Los fascistas han asesinado a dos trabajadores. El criminal materialmente es el que ejecuto el acto, pero moralmente lo es quien consiente que estén por la calle chuleando los fascistas  con pistolas, y a los trabajadores se les impida llevar una navaja. Todos sabemos que la calle Ancha es un nido de fascistas, armados, así como el Parisien y otros sitios por estilo, ruega que se tomen medidas contra esto, y si no se hace declara formalmente que no puede colaborarse con quien autoriza situaciones que originan crímenes tan bárbaros”.


Sentencia judicial número 44

No fue hasta el 13 de mayo de 1938 cuando la Audiencia Provincial celebró el juicio por la muerte de los hermanos Juan y Manuel Caro Marín, siendo Manuel Bermúdez Tamayo el único acusado. 


En un apartado de la sentencia, puede leerse lo siguiente: 

“1º RESULTANDO que en el  día 11 de julio del año  1936, en el pueblo de Barbate, de diez a once de la noche, paseaba el procesado Manuel Bermudez Tamayo (a) Bienhecho, por la parte de la carretera denominada, Avenida Fermín Salvochea, con su amigo Antonio Crespo Crespo, conocido como elemento muy caracterizado perteneciente a Falange Española, yendo tras ellos, también en actitud de paseo, Juan Caro Marín, acompañado de Jose Marín Peña y Jose Romero Bermudez. El procesado [a dia] alega que iba sosteniendo  con su amigo Crespo iba diciendo a este “nosotros los obreros somos unos abusadores”. Al momento de haber sido pronunciada la frase que antecede, oida, cual le fue, perfectamente, por el Juan Caro Marin que iba con sus amigos a corta distancia, dicho mentado Juan, ausente ya el Crespo, acercó hacia donde estaba el procesado, con el que hacia tiempo por cuestiones politicas se hallaba enemistado, y en actitud colerica, de exaltación un tanto altanera y de reto inició una polémica con el mismo diciéndole “parece mentira que digas eso de los obreros ya tienes en la cabeza metidas las ideas fascistas”. Acto seguido el procesado teniendo frente por frente a Juan Caro Marin, principiada la contienda, con un revolver marca Smith para cuyo uso carecía de la correspondiente licencia  hizo un disparo contra su interlocutor, asi como otro, sucesivamente, contra Manuel Caro Marin que allí posteriormente acudió  y actuó con el procesado en defensa de su hermano Juan, produciéndole lesiones a ambos hermanos, las que determinaron la muerte de los mismos hechos que se declaran probados”.

Manuel Bermúdez Tamayo, el autor de los disparos, fue condenado por dos delitos de homicidio y uno de tenencia ilícita de arma de fuego, que supusieron 14 años, 8 meses y un día de reclusión menor por cada homicidio, y 8 meses de arresto mayor por el tercer delito. Salvo indicar el nombre del que fue su acompañante en el suceso, que quedó exonerado, nada se reflejó sobre quiénes pudieron haber sido los inductores de las muertes, calificadas de homicidios. El autor pasó casi 30 años en prisión, donde acabó falleciendo. Se ha llegado a decir que no recibió ayuda “por miedo a que se fuera de la lengua y revelar los autores intelectuales” (Rossi, 2013).


Revista Nervio

En el número 10 de la revista Nervio, vinculada la CNT en el exilio y publicada en París, apareció en abril de 1959 el artículo “Estampas de mi memoria”, que llevaba la firma de José Utrera. No sabemos nada más sobre el autor, salvo que en el escrito se presenta como vecino de Barbate y amigo de Juan Caro Marín. Salvo algunos pequeños errores, como, por ejemplo, nombrar a Manuel erróneamente como José, y teniendo en cuenta el tono de su contenido, en cierta medida literario, merece la pena su lectura, ya que, a la vez, se hace una descripción de lo ocurrido y del contexto en el que se dio. 


He aquí el artículo completo:

“En estas interminables horas del exilio, mi memoria se detiene en el recuerdo de aquellas hermosas y fértiles tierras que un día me vieron nacer. Y es por ello que, hoy, desde estas hospitalarias y frías tierras del exilio, quiero dedicar estas emborronadas cuartillas, al que fué mi amigo y compañero Juan Caro, y su hermano José Caro, amigo de la infancia, junto al que sufrí los primeros sinsabores de la lucha por la libertad y por la redención humana.

El hombre que quiere libertar a sus semejantes de la miseria y de la tiranía, se eleva sobre la muchedumbre, como las montañas en la llanura. Esto fué mi amigo: un gigante rodeado de un mundo hostil y de una patronal sin conciencia, de mentalidad feudalista.

Hombre sencillo, al que como tantos otros, la historia olvida. Pero que nosotros tenemos la obligación de recordar. Aunque la tarea sea difícil para los que, como yo, tuvieron por escuela la mancera del arado y por […].

Frente a las costas africanas, a la izquierda del cabo de Trafalgar, al pie de una hermosa playa se encuentra el pequeño puerto de pesca de Barvate. Y justamente allí es, donde quiero, amigo lector, conducir tu pensamiento y explicarte lo ocurrido. Y hablarte de la industria de este pequeño pueblecito, de sus trabajadores, de su vida y su lucha por el sustento de cada día, pese a la apatía de este mundo sordo a los gritos de un pueblo encadenado a la más espantosa miseria.

En el ‘Zapa’, el más popular de sus barrios, viven la mayoría de los trabajadores de este puerto. En verdaderas pocilgas; en barracas de madera y latas, con la techumbre de paja. Para las que se precisaría la pluma maestra de Blasco Ibáñez, para describir su trágica silueta.

Su población es de lo más heterógenea, se compone de trabajadores gallegos, asturianos, valencianos, alicantinos y catalanes. Todos ellos arrojados de sus pueblos natales en busca de pan para los suyos, llegaron durante el transcurso de los años 29, 30 y 31.

Junto a los hijos de Barvate, este grupo de hombres, formaban el bloque granítico de la gran masa asalariada. Y a partir de esta fecha empieza el proceso de industrialización.

El mar era el término municipal de este pueblo; su única riqueza natural. La pesca su única forma de vida.

Al principio el pescado se vendía en la playa en pública subasta. Pero más tarde con el aumento de embarcaciones hizo su aparición el consorcio almadrabero, con la importante […]. Y con él una importante fábrica de conservas que ocupaba durante un periodo del año a miles de trabajadores de ambos sexos. Muchos otros lo eran en la labor de pesca, a la que sacrificaban su vida.

En este estado los sorprendió la república abrileña. Los hombres de la C.N.T., que habían permanecido ignorados de estos hombres, hacen su aparición. Y cual la luz hace disipar las tinieblas así, ellos, fueron descubriendo las figuras tesoneras y firmes del baluarte confederal.

Pronto se organizó el sindicato de Oficios Varios, del que formaban parte todos los trabajadores del mar y la fábrica. De cuyas lucha no trataré hoy, aunque será material para otro artículo.

En 1932 se forman las juventudes libertarias, donde empieza a destacarse, y donde conocí, al malogrado y querido compañero Juan Caro, dotado de un espíritu quijotesco, inteligencia y dinamismo sin par. Poco después fué nombrado secretario de las juventudes, desde cuya secretaría dió pruebas de sus dotes de organizador.

Sus actividades fueron múltiples, destacando de su labor la escuela y el Ateneo que formó rápidamente. Pero todo esto había de llamar la atención de la burguesía. Y es por ello, que inquieta, por el espíritu revolucionario de nuestra juventud, que los mismos decidieron imponerse por el crimen. El pensamiento de Martínez Anido y Arlegui continuaba proliferando.

El día escogido fué el 13 de junio de 1936. Como tigre en la selva el asesinato armado su presa por calles y plazas. Hasta que, finalmente, aquella misma noche, sentado en un banco leyendo un libro, encontró al joven libertario Juan Caro.

El asesino disparó sobre él su pistola. La víctima bañada en sangre, cayó junto al libro que leía que era: ‘Mi comunismo’, de Sebastián Faure. Entre el grupo de personas que rodearon inmediatamente el cadáver, se encontraba el hermano de Juan, José Caro, que abalanzándose sobre el criminal fué a su vez herido de muerte.

 

De esta forma tan vil y miserable fueron víctimas estos dos jóvenes. Juan contaba 21 año y José 18. Y de todo ello no queda en pie, querido lector, más que la promesa de aquellos que juramos vengar su muerte”. 


Unos versos para terminar

En la memoria de los hermanos Caro Marín no ha faltado tampoco que se les haya dedicado algún poema, como lo ha hecho Francisco Malia Sánchez en el soneto "Los hermanos Carito" (Malia, 2023: p. 91): 

Aquella España dura. La negrura
oscuridad inundándolo todo.
El principio de no ser, el lodo
abismal que mueve esta locura.

La muerte detiene su montura
y espera impaciente en un recodo
del tiempo, acechando, viendo el modo
de imponer su canalla dictadura.

Sosteniendo su guadaña con las manos
ensangrentadas, fiel a un triste rito,
dos disparos… y caen expeditos

sobre el asfalto gris los dos hermanos.
Y para los restos queda ya escrito
el trágico final de los Carito.

La dedicatoria está dirigida a Antonio Caro, ya fallecido, que era su sobrino y que se convirtió en la persona que más ha hecho por reivindicar, dignificar y mantener la memoria de sus tíos. 

Antonio Caro, portando una fotografía de sus tíos Manuel y Juan 
 


Procedencia de la información

Archivos y bibliotecas

Archivo de la Diputación Provincial. Registro de Entrada del Hospital Mora de Cádiz, donde se certifica el ingreso de Juan Caro Marín; 11-07-1936.
Archivo Municipal de Cádiz. Acta del Ayuntamiento de Cádiz, 17-07-1936, apartado de Ruegos y Preguntas.
Archivo Municipal de Chipiona. Secretaría General. Copia del acta de la  Asamblea Magna de alcaldes de la provincia, celebrada en Cádiz el 12 de julio de 1936. 
Audiencia Provincial de Cádiz. "Sentencia número 44"; 13 de mayo de 1938.
Biblioteca Provincial de Cádiz. HemerotecaDiario de Cádiz, ediciones del 12 al 16 de julio de 1936. 
Fundación de Estudios Libertario Anselmo Lorenzo.  José Utrera, “Estampas de mi memoria”, en revista Nervio, Portavoz de la Regional Andalucía-Extremadura C.N.T. A.I.T.; n. 10, abril de 1959; París.

Trabajos de investigación

Florido del Corral, David (2002). Un siglo de políticas e instituciones pesqueras en Andalucía. Fundación Blas Infante/Consejería de agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía.
Montero Barrado, Jesús María (2023). “El asesinato de los hermanos Caro Marín”, en Fascismo y represión en Barbate durante la guerra y la postguerra. Mancomunidad de Municipios de La Janda y Diputación Provincial de Cádiz. 
Moreno Tello, Santiago (2014). “78 años de un doble asesinato en Barbate: los hermanos Caro Marín”, en Heraldo de Barbate, 11 de julio; https://heraldodebarbate.opennemas.com/articulo/actualidad/78-anos-doble-asesinato-barbate-hermanos-caro-marin/20140711035453001531.html.
Moreno Tello, Santiago (2018). “¿Quién mató a los Carito? (I)”, en La Voz del Sur, 23 de julio; https://www.lavozdelsur.es/actualidad/sociedad/quien-mato-a-los-caritos-i_78549_102.html.
Rossi, Luis (2013). “Los Caritos, “los primeros asesinados de la Guerra Civil”, en Heraldo de Barbate, 11 de noviembre; https://heraldodebarbate.opennemas.com/articulo/reportajes/caritos/20131111034705000760.html.
Rossi, Luis (2018). “¿Quién mató a los Carito? (y II)”, en La Voz del Sur, 23 de julio; https://www.lavozdelsur.es/actualidad/sociedad/quien-mato-a-los-caritos-y-ii_78565_102.html.  

Otras publicaciones 

Malia Sánchez, Francisco (2023). Azul y verde; Cádiz.


Familiares y asistentes al entierro de Manuel Caro Marín, 
portando la bandera de la CNT-AIT

domingo, 5 de julio de 2026

Un paseo, entre el pasado y el presente, por las playas occidentales de Málaga



Mi paseo mañanero de hoy por Málaga ha discurrido por las playas del oeste: Huelin, San Andrés, La Misericordia... Lo que fue la antigua zona industrial de la ciudad, hoy, donde acaba el espacio que ocupa su gran puerto, está transformada en otra zona de uso preferentemente residencial y turístico. Cuando me bajé del autobús en la Estación de Ferrocarril, que lleva el nombre de la escritora veleña María Zambrano, me dirigí hacia la glorieta donde está instalado un monumento dedicado al general Torrijos, que se conoce como Cruz de Torrijos, y está próximo al lugar donde fue fusilado en diciembre de 1831. 


Desde ahí fui caminando hacia el oeste, aprovechando el paseo que discurre paralelo a la línea de playa y por donde me fui encontrando con varios referentes dignos de mención, bien lo sean en forma de arte o bien de vestigios de un pasado fenecido hace casi medio siglo, en el que convivían lo industrial y lo marinero

El primero de esos referentes, cuando acaba el puerto y se inicia la playa de Huelin, fue la escultura "El Marengo", de la artista Elena Laverón. Hecha en bronce,  data de  1963, si bien fue instalada en el paseo en 1996. Sus 5 metros de altura representan a un hombre que parece tirar de una gruesa cuerda para arrastrar una jábega hasta la orilla. Es un homenaje a las gentes del mar, en cualquiera de sus oficios: pescadores, cargadores, constructores de barcas, rederas, cenacheros... Una obra  que en sus formas nos recuerda el estilo organicista que el artista británico Henry Moore fue  desarrollando desde mediados del siglo XX, alternando los vacíos con las masas estilizadas y onduladas.


Lo siguiente que puede contemplarse es el monumento "La palera", de Miquel Navarro, que fue erigido en 2002. Tiene 26 metros de altura y está hecha en hierro. En esta ocasión el autor ha hecho uso de formas geométricas abstractas, con unas formas que evocan, a la vez, la naturaleza y lo humano, o el pasado y el presente... Aunque el nombre alude a la palabra con la que en el Levante peninsular se menciona a la chumbera, en la parte inferior podemos intuir a una persona andando y en la parte superior, coronando el monumento, se percibe una chimenea, a modo de guiño al pasado industrial de la zona.


Y es así como llegamos a lo que fue la Chimenea de la antigua Fábrica de Abonos La Trinidad, perteneciente a lo que fue la empresa Unión Española de Explosivos. Su silueta, de casi 40 metros, se yergue hacia el cielo como un rastro del pasado flanqueado por dos edificios de la modernidad. 


Siguiendo por el paseo nos topamos con la escultura "Espetero", obra de Machú Harras. Modelada en hormigón, fue instalada en 2006, como un homenaje a uno de los oficios tradicionales más conocidos de Málaga: el de las personas que preparan las sardinas a la brasa, hincando sobre la arena de la playa 
las cañas que las sostienen trepanadas


El punto más lejano que alcancé, ante un sol que se mostraba cada vez más impenitente, fue la Chimenea de la Fundición Los Guindos, la fábrica que se dedicó a fundir la galena obtenida en las minas de Jaén para obtener plomo. Su silueta se contempla desde bastante lejos, a lo que no son ajenos los  96 metros de altura que se elevan desde su base, uniéndose entre sí los enésimos millares de ladrillos refractarios que la sostienen. Su construcción acabó en 1922 y la fábrica estuvo funcionando entre 1923 y 1979. 


Durante mi regreso, ya en en el puerto malagueño, me topé con una sorpresa: la Maqueta del Muro de Cisjordania. Levantada en 2024, como una réplica de la realidad a escala 1:3, se trata de un espacio de exposición reivindicativo y solidario. No pude entrar, pues se encontraba cerrada, pero desde el exterior sentí, aunque fuera simbólicamente, el efecto que se puede percibir por la ominosa y genocida red de muros de hormigón que las autoridades sionistas de Israel han ido levantando desde hace décadas para segregar a la población palestina.


Mi paseo acabó en la Alameda, no sin antes detenerme en el Puente de Hierro situado en la desembocadura  del río Guadalmedina. Un vestigio más del patrimonio industrial de la ciudad, que se construyó en 1913 para el tránsito ferroviario entre el puerto y la parte alta del valle del Guadalhorce, con final en el municipio de Coín.  

Y en ese tránsito de lo que acabó yéndose y lo que llegó para instalarse, con el año 1978 como referente, el escritor Antonio Soler ha dejado escrito en las primeras líneas de su novela El camino de los ingleses:

"En el centro de nuestras vidas hubo un verano. Un poeta que no escribió ningún verso, una piscina desde cuyo trampolín saltaba un enano con ojos de terciopelo y un hombre al que una noche se llevaron las nubes. Los días cayeron sobre nosotros como árboles cansados".

miércoles, 1 de julio de 2026

Ha fallecido en La Habana Aitana Alberti León


Así ha sido, nos ha dejado Aitana. Sus dos apellidos contienen a dos grandes de la literatura española: Rafael Alberti y María Teresa León. Precisamente fue de su padre por quien supe, en un acto cultural de principios de los años 80 en Salamanca, que el nombre provenía de la sierra alicantina cuya fisonomía fue lo último que vieron en marzo de 1939 desde el barco que se iba alejando camino de un largo exilio. Primero, durante un año, en Francia, luego en Argentina y finalmente en Italia. Y fue en la capital del país sudamericano donde, en 1941, nació Aitana y donde pasó su niñez y juventud, hasta que en 1968 acompañó a sus progenitores a Roma. Conoció España en 1977, con una estancia que habría de ser corta e intermitente. Y en 1984 acabó instalándose definitivamente en Cuba, donde rehízo su vida y ha sido su hogar durante algo más de cuatro décadas.

Poeta desde muy joven, ha cultivado también la narrativa, sin que haya faltado su dedicación a la difusión de los autores y las autoras de la Generación del 27. Ha reivindicado de una manera especial la figura de su madre, a la que ha considerado como la gran olvidada de esa generación. Y en Cuba, además, se ha prodigado en la promoción de la cultura, dentro de una dimensión hispanoamericana. 

La conocí en noviembre de 2013 en Trebujena, en un bonito y emotivo acto cultural organizado por el PCE y en el que presentó dos libros: de su madre, La memoria dispersa; y suyo, Inquilinos de la soledad, compuesto por tres relatos en los que funde, a través de la realidad y la imaginación, el exilio y el retorno.  
 
Nacida un 9 de agosto, con esa fecha tituló un poema en el que evoca al poeta palestino  Mahmud Darwish, que falleció en el exilio en 2008, y a Federico García Lorca:  

Hoy es mi cumpleaños
y Mahmud Darwish
acaba de morir

Ya lo dijo Neruda
La sangre de los niños
corre sencillamente
como sangre de niños
En Madrid en Faluya
en Bagdad
en Gaza en el Golán
qué importa dónde sea?

El pan sobre la mesa
La foto de mi madre
La rosa en el umbral
Oh amado trae la lámpara
el beso de la aurora
y que en tu hombro
pueda esparcir la tristeza!

Hoy es nueve de agosto
y Mahmud Darwish
acaba de morir
Qué importa si fue en Houston
en la engañosa paz
de un hospital de Houston?

Ya lo dijo Cocteau
La sangre del poeta
señala a los verdugos
como sangre de niños
Corre sencillamente
le da la vuelta al mundo
y regresa al poeta
sencillamente sola
como sangre de niños

En Víznar en Santiago
qué importa
si el poeta sencillamente
entrega la sangre y la palabra?

Ya lo dijo Federico
No quiero que me tapen
la cara con pañuelos
los ojos son los ríos
que derraman mi sangre
sencillamente pura
como sangre de niños

Amado
que tus brazos
me devuelvan la rosa
el secreto del trigo
el alto monte bajo el sol de junio

Hoy es mi cumpleaños
y un poeta
acaba de morir

Ya lo dijo Neruda
Quién puede detener tan inmenso latido?

jueves, 25 de junio de 2026

El Barranco de Víznar, lugar de la memoria de centenares de víctimas del fascismo y de Federico García Lorca

 

El Barranco de Víznar sigue siendo la referencia más conocida en relación al asesinato de Federico García Lorca y, con él, de los centenares de personas que fenecieron en ese paraje y siguen enterradas. No pretendo extenderme sobre lo escrito acerca del lugar donde fue asesinado García Lorca y, de inmediato, enterrado en un primer momento. Más allá de unas suposiciones, basadas en testimonios, faltan las certezas, excepto que sigue desaparecido, como ocurre con tantas decenas de miles de personas que el fascismo se llevó impunemente por delante.

A mediados de los años cincuenta del siglo pasado Agustín Penón escribió (1):

Si viniendo desde Las Colonias se sigue por el camino que va a Alfacar, en la primera revuelta se encuentra uno con el barranco, el lugar en donde la mayoría de los fusilados están enterrados.
Más adelante, todo este camino forma una especie de anfiteatro natural colocado ante la Vega de Granada y respaldado por suaves colinas formadas por las lomas de sierra caliza. Todavía hay olivos (los restos de un viejo olivar) en toda esta parte de monte abajo. Desde el barranco las laderas y paratas de alrededor están llenas de tumbas anónimas de miles de fusilados que fueron enterrados sin ninguna clase de señalización. 

Para añadir luego (2):

En todos los terrenos vallados que hay en los alrededores de este camino han plantado y siguen plantando pinos. Sobre muchas tumbas hay ya un pino pequeño. Cuando crezcan se convertirán en un bosque entrelazará sus raíces a los cuerpos enterrados acabando por deshacerlos… Y la gente olvidará… 
 
Años después Ian Gibson hizo lo propio sobre lo ocurrido en ese paraje (3), tras haber recogido en 1966 el testimonio de Manuel Castilla Blanco, el mismo que en 1955 había indicado a Penón el lugar donde dijo haber enterrado al poeta:

Durante el primer mes de la represión los verdugos de "La Colonia" no efectuaban sus muertes en el barranco, sino al lado de la carretera, entre Víznar y Alfacar. Así ocurrió con García Lorca, y no cabe duda de que el cuerpo del poeta no se encuentra entre los enterrados en el barranco.
 
El escritor irlandés sigue manteniendo esa postura (4), como  puede verse en el documental Donde acaba la Memoria, dirigido en 2021 por Pablo Romero-Fresco.


No ocurre lo mismo con la familia de Federico García Lorca. Fue así como en 2003 se expresó su sobrina Laura García Lorca de los Ríos (5):

Pretendemos proteger el lugar. Proteger a todos. Ahí van a salir los restos de muchos que sus familias no quieren sacar. Habrá quienes no sean identificados. Eso puede generar la violación de un lugar sagrado para muchas familias. Al estar todos ahí, todos son iguales ahora. Federico es sólo uno más. Preferimos mantenerlo en el terreno de lo público. Los García Lorca no queremos cambiar esa historia que otros escribieron con sangre. Ése es el lugar de la memoria. Sacándolo se borra esa memoria que nosotros no queremos que se olvide



La cercanía del paraje del Barranco de Víznar con lo que hoy es el Parque dedicado al poeta nos lleva a considerar esos dos lugares cuasi colindantes como el amplio escenario donde se cometieron crímenes horrendos desde el verano de 1936, lo que requiere la necesidad de que sean lugares de memoria. 

En la visita al Barranco pueden verse numerosas muestras de esa intencionalidad, que se reparten en forma de pequeños monolitos o de inscripciones..., sin que falten las flores de quienes desean manifestar su afecto y solidaridad con las víctimas. Y están también algunos versos de Federico García Lorca, extraídos de su poema "Preludio - Amor":

Las alamedas se van,
pero dejan su reflejo.

Las alamedas se van.
pero nos dejan el viento.

El viento está amortajado
a lo largo bajo el cielo.

Pero ha dejado flotando
sobre los ríos sus ecos.

El mundo de las luciérnagas
ha invadido mis recuerdos.

Y un corazón diminuto
me va brotando en los dedos.



(1) Agustín Penón (2009): Miedo, olvido y fantasía. Crónica de la investigación de Agustín Penón sobre Federico García Lorca (1955-1956); edición de Marta Osorio; Granada, Comares, pp. 345-346.
(2) Ibidem, p. 347.
(3) Ian Gibson (1981): El asesinato de Federico García Lorca; Barcelona, Bruguera, p. 255. E Ian Gibson (1997): Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca. 1898-1936; Barcelona, Plaza Janés, p. 552.
(4) Ian Gibson (1981): "Federico García Lorca", en Cuatro poetas en guerra; Barcelona, Planeta, p. 222.
(5) Gabriel Pozo Felguera (2009): Lorca, el último paseo. Claves para entender el asesinato del poeta; Granada, Ultramarina, p. 333.

miércoles, 24 de junio de 2026

La Fuente Grande, de las Lágrimas o de Aynadamar en la muerte de Federico García Lorca


Hay una fuente en Alfacar que está tristemente ligada a la muerte de Federico García Lorca. Es nombrada de tres formas diferentes: Fuente Grande, Fuente de las Lágrimas o Fuente de Aynadamar.  Y la etimología árabe nos da una pista para comprenderlo: ayn significa ojo y dama'a, lágrimas. 

Situada en la parte alta del pueblo, estamos ante un manantial importante, del que arrancaba, desde antes del siglo XI, una acequia que dotaba de agua a la ciudad de Granada. Y, dentro del tema que nos ocupa, se encuentra muy cerca, apenas a dos centenares de metros, del que podría haber sido el lugar en el que García Lorca pasó de la vida a la muerte y el de su primer enterramiento.

Dado que dos de los nombres de la fuente derivan de las burbujas que salen del fondo de la fuente, a modo de lágrimas, con el paso del tiempo ha sido motivo de inspiración poética. En el siglo XIV el poeta andalusí Abul Barakat al Balafiqui escribió unos versos en los que resaltaba la belleza del lugar (1):  

¿Es mi alejamiento de Aynadamar, que me detiene el pulso de la sangre, lo que hace brotar un chorro de lágrimas del fondo de mis ojos?
Sus aguas gimen con la tristeza de aquel que, esclavo del amor, ha perdido su corazón.
A su orilla entonan los pájaros melodías comparables a las del mismo Mosuli, recordándome el remoto pasado en el que entré en mi juventud.
Y las lunas de aquel lugar, bellas como José, harían abandonar a cualquier musulmán su fe por la del amor.

No existe constancia de que García Lorca se hubiera referido a ella de una forma explícita. Otra cosa es la presencia del agua y de las fuentes en sus versos. Lo hizo en muchas ocasiones, como, por ejemplo, en 1919 en su poema "Sueño II":

Mi corazón reposa junto a la fuente fría.

(Llénala con tus hilos,
araña del olvido).

El agua de la fuente su canción le decía.

(Llénala con tus hilos,
araña del olvido).

Mi corazón despierto sus amores decía.

(Araña del silencio,
téjele tu misterio).

El agua de la fuente lo escuchaba sombría.

(Araña del silencio,
téjele tu misterio).

Mi corazón se vuelca sobre la fuente fría.

(Manos blancas, lejanas,
detened a las aguas).

Y el agua se lo lleva cantando de alegría.

(¡Manos blancas, lejanas,
nada queda en las aguas!).


En 1940 Dámaso Alonso  quiso conocer más cosas acerca de las circunstancias de la muerte de su amigo y compañero de generación literaria. Eso lo llevó a viajar a Granada y también a acercarse a Alfacar y Víznar. Fue así como surgió el poema "La Fuente Grande o de las Lágrimas":

Ay, fuente de las lágrimas,
ay, campos de Alfacar, tierras de Víznar.
El viento de la noche,
¿por qué os lleva la arena, y no la sangre?
¿por qué entrecorta el agua cual mi llanto?

No le digáis al alba vuestro luto,
no le quebréis al día su esperanza
de nardo y verde sombra;
pero en la noche aguda,
sesgada por el dalle de los vientos
que no olvidan, llorad, llorad conmigo.

Llora, tú, fuente grande,
ay, fuente de las lágrimas.
Y sed ya para siempre mar salobre,
oh campos de Alfacar, tierras de Víznar.


(1) Ian Gibson (1997): Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca. 1898-1936; Barcelona, Plaza Janés, p. 554.

(Imagen 2: Agustín Penón, 2009, p. 551).