Es Matilde Cherner una escritora muy poco conocida, pese a disponer de una más que aceptable obra, que abarca lo que fue el periodismo (su profesión), la literatura (novela, ante todo, teatro y poesía) y la crítica literaria. Nacida en Salamanca en 1833, acabó instalándose en Madrid, donde falleció en 1880. He podido leer de ella la novela María Magdalena, en la que trata críticamente el problema de la prostitución y por la que fue duramente objeto de menosprecio.
Desde joven Matilde Cherner fue muy activa en los círculos políticos democráticos, derivando después hacia el republicanismo federal y el feminismo. Eso se reflejó en sus escritos. Pero su caso tuvo una peculiaridad, propia de la época, cual fue que firmaba sus libros con un pseudónimo masculino: Rafael Luna, derivado del segundo de sus nombres y el apellido de su madre. Ya se sabe, el sexismo y la misoginia campaban por sus respetos. No le faltó que sufriera también comentarios despectivos o que una de sus obras fuera plagiada por un escritor... varón, por supuesto. Pero no quiero extenderme mucho más, pues llevo tiempo pergeñando una entrada más extensa.
Bueno, una cosa más: no he puesto su imagen, reproducida en diversos lugares (medios de comunicación, libros, la red electrónica), porque la que aparece de ella corresponde a otra escritora salmantina, aún menos conocida: Ángela Barco. Es lo que nos ha apuntado la investigadora Laura Rivas Arranz (1).
Y ahora dejo para su lectura un poema que fue publicado en agosto de 1872, durante el periodo del Sexenio Democrático y unos meses antes de la proclamación de la I República. Aunque ya residía en Madrid, apareció en el periódico El Federal
salmantino: ¡Viva la República Democrática Federal! (2).
Pocas veces habremos empleado con más gusto las columnas de nuestro periódico como al concederlas para la inserción de la siguiente poesía que ha escrito expresamente para EL FEDERAL SALMANTINO la distinguida poetisa señorita doña Matilde Cherner, cuya colaboración ha de honrar mucho nuestra publicación, enviando a tan eminente literata desde este sitio las más expresivas gracias por su amabilidad que tanto nos favorece.
El asunto de la poesía que insertamos, no puede ser más conveniente y bien escogido, los pensamientos son delicadísimos, el fin grande y elevado.
He aquí la poesía. Ahora juzguen nuestros lectores…
Canción del herrero
Imitación de Lamennais (3)
Martillemos compañero,
martillemos sin cesar,
el hierro es duro
y el sudor del herrero
Lo ha de ablandar.
Allá la brisa, mece las flores
y el sol inunda con su esplendor.
Lagos y montes, bosques y valles,
todo respira vida y amor.
Para nosotros, pobres obreros,
no hay fresca brisa, ni alegre sol:
jadeante el pecho, tan solo aspira
este aire insano y abrasador.
Martillemos compañero,
martillemos sin cesar,
el hierro es duro
y el sudor del herrero
lo ha de ablandar.
¡Dichoso el hombre que el cielo admira!
al que la brisa viene a alhagar,
que en la mañana ve el sol naciente,
que ve en la tarde su luz menguar.
Aquí encerrados, siervos del hambre,
los bellos días vemos pasar
y no gozamos de su hermosura
y no cesamos de trabajar.
Martillemos compañero,martillemos sin cesar,el hierro es duroy el sudor del herrerolo ha de ablandar.
Cuando la nieve cubra los camposy zumbe el viento aterrador,cuando el invierno largo, inclementede la miseria doble el horror,
mi amada esposa, mis pequeñitos,prendas queridas del corazón,¿tendrán bastante con mi trabajopara ampararse de su rigor?
Martillemos compañero,martillemos sin cesar,el hierro es duroy el sudor del herrerolo ha de ablandar.
El que me alquila mi pobre casacon duro acento me dijo ayer:“O paga, o vete; cumpliste el plazoy mi dinero he menester”.
Oh! que es del pobre triste la vida!Que hacen sus males estremecer…!El valor vence sus contratiempos,el amor templa su amarga hiel.
Martillemos compañero,martillemos sin cesar,el hierro es duroy el sudor del herrerolo ha de ablandar.
No hay que rendirse, no, compañeros.Valor, amigos! Luchar! luchar!Dios que nos mira, nos dará ayuda!Dios nuestro esfuerzo sabrá premiar!
Para nosotros hoy el trabajo,mañana iremos a descansar;¡se acerca el día y nuestros hijossu triste suerte mejorarán!
Martillemos compañero,martillemos sin cesar,el hierro es duroy el sudor del herrerolo ha de ablandar.
Notas
(1) Rivas Arranz, Laura (2023). “Matilde
Cherner, una escritora con dos caras”, en Laura Rivas Arranz, 20 de
octubre (https://www.laurarivasarranz.com/matilde-cherner-una-escritora-con-dos-caras/).
(2) Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (https://prensahistorica.mcu.es/es/consulta/registro.do?id=10005024210).
(3) Felicité Robert de Lamennais fue un filósofo y teólogo francés de la primera mitad del siglo XIX que evolucionó del catolicismo más retrógrado al liberalismo democrático; eso explica la dedicatoria.
(Imágenes extraídas de M. Villar y Macías (1975); Historia
de Salamanca. Desde la Guerra de la Independencia hasta nuestros días. Libro IX.
Facsímil de la edición de 1887. Salamanca, Graficesa, pp. 147-148).

















