sábado, 23 de enero de 2021

Madrid, enero de 1977: 44 después


(Dedicado a Arturo Ruiz García, Enrique Vandelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco, Serafín Holgado de Antonio, Ángel Rodríguez Leal y María Luz Nájera Julián, víctimas mortales del fascismo en Madrid entre los días 23 y 25 de enero de 1977).

miércoles, 20 de enero de 2021

El año del descubrimiento, de Luis López Carrasco, una película que no hay que perderse

A mediados del mes de diciembre del año pasado vi la entrevista que Juan Carlos Monedero hizo al director de cine Luis López Carrasco en su programa En la Frontera. El motivo de su presencia fue la película El año del descubrimiento, realizada en forma de documental y estrenada en 2020. Hace unos días recibí un correo de mi amiga Magdalena, en la que me adjuntaba el enlace de la película, y esta mañana la he ocupado en ver los 200 minutos de su duración. 

Sí, más de dos horas, que pueden parecer demasiadas, pero que no lo son. Su desarrollo, cargado de una gran intensidad, resulta muchas veces emocionante, pero las más te llena de rabia. Si no la misma que tuvieron que sufrir quienes protagonizaron los hechos que dan el contenido al trabajo, sí al menos la rabia que te sale del corazón. Porque lo que se nos está ofreciendo es una especie de crónica de un episodio de sufrimiento humano.

El título alude al centenario -cinco siglos- del descubrimiento de América, que en nuestro país se expresó en la celebración de dos eventos de gran trascendencia internacional: los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo Universal de Sevilla. Fueron la apoteosis del mandato gubernamental de una década protagonizado por el PSOE, con Felipe González al frente. Y fueron el símbolo de una nueva época, basada en la modernidad -palabra fetiche en el psocialismo y el felipismo-, que introdujo definitivamente a España en el marco del europeísmo y el atlantismo. El mismo que en esos momentos se había llenado de dos ingredientes fundamentales: la expansión del neoliberalismo económico y la hegemonía unipolar de EEUU tras el fin de la Guerra Fría.

Pero  todo ese mundo, vendido por quienes mandaban y asumido por mucha gente como idílico, tuvo su envés. Desde años antes nuestro país conoció un proceso de desindustrialización sin precedentes, que afectó con dureza a sectores como el naval, la siderurgia, la metalurgia y la minería. Fue uno de los peajes a pagar para entrar en el club de la Comunidad Europea, renombrada desde 1993 como Unión Europea. Fue el momento que empezamos a convertirnos en "un país de camareros", como se decía. El punto de partida de un crecimiento económico que en poco tiempo hizo del turismo y la construcción, incluidas la especulación y desregulación laboral, dos de sus pilares.

La película tiene como epicentro la comarca de Cartagena, uno de los polos industriales del país y cuya economía se sostenía por la actividad de los sectores antes aludidos. Escenario de una conflictividad que iba en aumento, paralela a la realidad de los despidos y los anuncios de cierre de empresas. Miles de familias iban viendo cómo el medio de subsistencia empezaba a perderse, a la vez que miraban el futuro con algo más que incertidumbre. Y después de meses de manifestaciones, casi diarias, y, ante la indiferencia de quienes dirigían el estado, la comunidad y el municipio, su lucha se fue transformando en rabia e ira. La violencia estructural del sistema, que tuvo en esos años como gestor al PSOE, se cernió sobre esa comarca y sus gentes. Tampoco faltó la violencia directa que ejercieron sin piedad las huestes de la represión. Y fue en febrero de 1992 cuando se produjo el estallido con el incendio del parlamento regional. Quién y cómo se originó se desconoce. Fuera lo que fuera, se unió al grito de colectivo de quienes veían cómo se les estaba ninguneando.  

A lo largo de la película van desfilando numerosas personas. Protagonistas o testigos de ese ayer. O jóvenes y menos jóvenes del presente. Se han ofrecido para dejar constancia sin pudor de lo que hicieron, vieron, les contaron o simplemente de no saber lo que ocurrió. Sobrecoge el silencio del momento en que ven las imágenes del incendio. Comentan, evalúan, disienten y divagan sobre lo que está pasando en nuestros días. Observamos las perspectivas vitales de quienes tienen menos años, y la mezcla de orgullo y nostalgia que se mantiene entre quienes ya se han jubilado. Tampoco falta quien añora el régimen franquista. 

Todo ese continuum de conversaciones nos ayuda a entender mejor el mundo de nuestros días. Y sus contradicciones. Incluso el porqué del avance arrasador de la derecha y la ultraderecha en la comunidad murciana. Y es que, como dice al final de la película un líder sindical de ese momento, "la reconversión industrial en Cartagena le quita el poder al Partido Socialista en los próximo 25 años y se lo da al Partido Popular".             

sábado, 16 de enero de 2021

El monumento a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, obra de Ludwig Mies van der Rohe

El pasado 15 de enero coincidió con el centenario de los asesinatos de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht. Miembros del ala revolucionaria del Partido Socialdemócrata alemán y opuestos a la Primera Guerra Mundial, acabaron formando la Liga Espartaquista y en enero de 1919, el Partido Comunista Alemán (KPD). En noviembre de 1918, en el contexto de la derrota militar alemana y la caída de la monarquía imperial, habían fracasado en su intento por hacer de Alemania una continuación del proceso revolucionario iniciado en Rusia. 

En enero de 1919 el gobierno alemán, con el socialdemócrata Friedrich Ebert al frente, reprimió con dureza los altercados que se estaban produciendo en el país. Como consecuencia, numerosos militantes del KPD fueron asesinados, entre quienes se encontraban  Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht. Sus autores fueron miembros de los Freikorps, un grupo paramilitar que estaba contaminado de un nacionalismo exaltado y fue precursor de lo que después fueron las milicias nazis. 

Desde sus inicios profesionales el arquitecto alemán Ludwig Mis van der Rohe se adscribió a la concepción racionalista de la arquitectura. Suponía dotar las obras de la máxima funcionalidad y, como consecuencia, eliminar aquellos aspectos que pudieran resultar superfluos. De esa manera las líneas simples y los ángulos rectos se erigieron en uno de los rasgos visuales más característicos, coincidentes, a su vez, con la abstracción geométrica que se estaba abriendo camino en el campo de la pintura. 

Perteneció desde 1920 al Grupo de Noviembre, en el que participaron nombres conocidos de la vanguardia en las artes plásticas, la música e incluso la literatura. En 1930 fue nombrado director de la famosa escuela de la Bauhaus, que tenía su sede en la ciudad de Dessau. En 1933 fue clausurada por el gobierno nazi y cuatro años después el arquitecto acabó exiliándose a EEUU, donde desarrolló una importante labor docente y creadora.

En 1926 hizo el boceto del monumento funerario dedicado a Liebknecht y Luxemburg. En parte, como reacción a otro realizado por el socialista, escritor y crítico de arte Eduard Fuchs, que lo había ideado con rasgos clasicistas y haciendo uso de la piedra, dentro de los cánones al uso de los monumentos funerarios y conmemorativos. El proyecto de Van der Rohe no tardó mucho en hacerse realidad, siendo inaugurado en el mes de junio de ese año a instancias del KPD. Se ubicó en el cementerio berlinés de Friedrichsfelde, un lugar emblemático del movimiento obrero alemán, por ser un lugar donde reposaban conocidos líderes obreros y socialistas. 

Construido con ladrillos procedentes de edificios derribados y concebido a base de la simplicidad de sus formas, abrió un tratamiento novedoso en ese tipo de monumentos. Aunaba la naturaleza popular de lo que representaban quienes eran objeto de homenaje y el componente innovador del racionalismo arquitectónico. Lo que podía ser visto como una obra excesivamente fría, Mies van der Rohe la completó con otros elementos que lo acercaron al motivo principal. Añadió para ello la simbología propia del movimiento comunista: una estrella de cinco puntas, con la hoz y el martillo en su interior, y un mástil portando una bandera roja. Tampoco faltó una escueta inscripción: "A pesar de todo". 

Pero no duró mucho tiempo. Casi una década después, en 1935, las autoridades nazis decidieron demolerlo. Un monumento de esas características resultaba inapropiado en ese momento.  


Documentación de referencia

Argan, Giulio Carlo. El arte moderno. La época del funcionalismo. La crisis del arte como "ciencia europea"; Valencia, Fernando Torres Editor, 1977.
Casado, Miguel. "A pesar de todo. Rosa Luxemburgo; en Tam Tam Press. Tráfico de Cultura; 16-09-2020 (https://tamtampress.es/2020/09/16/a-pesar-de-todo-rosa-luxemburgo/).
D’Atri, Andrea. “La eterna memoria del futuro”, en La Izquierda Diario, 15-01-2020 (http://www.laizquierdadiario.com/La-eterna-memoria-del-futuro).
Munguía Huato, Román. “Arquitectura y Revolución. El monumento a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht”; en Sin Permiso, 16-01-2018 (https://www.sinpermiso.info/textos/arquitectura-y-revolucion-el-monumento-a-rosa-luxemburgo-y-karl-liebknecht).
“Monumento a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo”; en Urbipedia. Archivo de Arquitectura (https://www.urbipedia.org/hoja/Monumento_a_Karl_Liebknecht_y_Rosa_Luxemburg). 

jueves, 14 de enero de 2021

¡Cómo se está(n) riendo del personal!

Se sabe que lleva décadas embolsándose millonadas (de euros o dólares, es lo mismo). Que lo ha ocultado en paraísos fiscales, cuando no se ha dedicado a contar una parte con una maquinita automática. Que a todo eso ha unido correrías y juergas con amiguetes y amiguitas. Que ha tenido la complicidad directa de allegados y allegadas, a quienes ha retribuido generosamente. Que quienes los sabían, han mirado para otro lado, con excusas peregrinas como, por ejemplo, la de la estabilidad institucional. Que se vio obligado a abdicar porque se le pilló in fraganti en una de esas correrías, teniendo que reconocer que se había equivocado y prometiendo que no volvería a ocurrir. Que eso no fue óbice para siguiera con las suyas. Que el hijo tuvo que anunciar que renunciaba a su herencia y le retiraba la asignación oficial, aprovechando, claro está, que vivíamos en pleno síndrome covi-19. Que luego se marchó del país, primero sin decir dónde y luego anunciando que estaba residiendo en una monarquía amiga y ejemplar. Que poco le falto para empezar a decir que se aburría y que tenía morriña. Que, según se iba informando de sus quehaceres, dijo que iba a regularizar (¡ejem!) su situación con Hacienda. Que la seguridad en su retiro dorado corre a cargo de los fondos del Estado. Y que ahora nos enteramos  que Patrimonio Nacional se encarga de pagar a quienes se desplazan a su retiro dorado para asistirle en sus necesidades. También que hemos sabido que la asesoría jurídica del Congreso ve legal que se investigue desde esa institución lo que el emérito está haciendo. Pero, claro, nos topamos con los grupos que se niegan a hacerlo. De un lado, los que identifican la Constitución con la monarquía. De otro, ese partido, que está en el gobierno, que popularizó en su día a eso del juancarlismo. ¡Venga ya!, ¿a qué están jugando? ¡Cómo se
 está(n) riendo del personal!    

miércoles, 13 de enero de 2021

Del bigote (poblado) a la barba (moderada), sin dejar de ser secretario

Era el secretario político de nuestro partido en la región. Firmaba  como Quintanilla sus artículos en la prensa clandestina. Un nombre que resultaba muy castellano. Usaba por entonces, como tantos otros dirigentes del peté, el típico bigote poblado. Varias veces apareció por la ciudad. Al principio, en la clandestinidad. La última visita la recuerdo bien y mantuvo una reunión con la célula universitaria. Estábamos en los inicios de la batalla autonomista, antes incluso de que se aprobase la Constitución. Nuestro partido hizo de ello una de sus prioridades. En su disertación defendió la línea a seguir con fruición. Nos llamó la atención que, a la vez que hablaba, cogía cigarrillos y los iba destrozando poco a poco con los dedos. Una forma de no-fumar sin tragar humo y que a alguno le fastidió por el desperdicio de tabaco que suponía. Al cabo de los meses y algunas cosas más, vinieron las elecciones generales y municipales de 1979. Y también la unificación fallida con la oerreté. Al poco acabó dejando el cargo. Luego fuimos sabiendo que se buscó la vida como secretario de ayuntamiento, recalando en un pueblo burgalés. Que se alejó del partido antes de que se disolviera. Y que 1983, ya con el pesoe en el gobierno autonómico, ocupó una dirección general en la administración regional recién creada. En fin, el aburguesamiento, como decíamos entonces. Pero de eso han pasado muchos años... Más de cuarenta años. Llevo unos cuantos siguiendo algo sus pasos. Por eso he sabido que no tardó mucho tiempo en  llegar al lugar de trabajo que le ha llevado la mayor parte de su vida profesional. Que fue escalando en el escalafón jerárquico hasta llegar a su cúspide, donde, por lo visto, se ha convertido en una figura reconocida. Dentro y fuera de la institución. Y he sabido también acerca de lo bien que se ha llevado con ese alcalde pepero de lengua fácil y amante de maniobras urbanísticas. Hasta algún disgustillo que otro ha tenido con la Justicia, pero ya se sabe. Puede que ya se haya jubilado, pero lo ignoro. Atrás dejó su bigote, claro está. Desde hace tiempo es la barba la que cubre su cara. No abundante, sino moderada, propia de su condición de alto cargo de la administración municipal de una ciudad con pedigrí. ¡Qué tiempos!

lunes, 11 de enero de 2021

Madrid, la gran nevada y los impuestos

Ha caído nieve sobre buena parte de la Península. Mucha nieve. Como no se conocía desde hace medio siglo. Es lo que se ha informado desde medios meteorológicos. Esta Filomena... En Madrid, capital y comunidad, ha provocado el desorden consiguiente. Ha habido un problema: no se han puesto los medios suficientes para afrontarlo. Pero no importa. Porque el alcalde Martínez Almeida y la presidenta Ayuso han tenido ideas guays. Y solidarias, oye. La presidenta, que la gente se dedique a quitar nieve. Y el alcalde, que vaya en busca de sal. 
Como se pagan menos impuestos, pues eso ha ocurrido. Menos impuestos..., las rentas más altas, claro. Como ocurre, por ejemplo, en su país referente: EEUU. Me acuerdo de lo ocurrido cuando el Katrina en 2005. Ese potente huracán que afectó sobre todo a las costas del estado de Luisiana. Y se me dirá: allí murió mucha gente. Y digo: menos mal. Ha habido muchos Katrinas. Grandes y chicos. En fin, cosa de impuestos. Mientras tanto, que se jodan quienes menos tienen.

(Imagen: Público).

domingo, 10 de enero de 2021

La Cañada Real, que está en… ¿Madrid, dentro de España?


El odiado (para determinada gente, que es mucha) Gabriel Rufián publicó ayer en una red social  un mensaje en el que dio en la diana: "Ya se han enviado en 1 día más reporteros a Gran Via para saber como nieva que en 3 meses a la Cañada Real para saber como viven". La Cañada Real, situada en el cinturón sureño de la capital del estado. Un gueto social que viene de décadas. Donde viven ahora alrededor de 4.000 personas. Población de "desecho", formada, en su mayoría o en buena parte, por inmigrantes, romaníes... Que han cometido el "pecado" de construir ilegalmente sus viviendas. ¿Para especular o por ser pobres? Carentes de los servicios más básicos. Que llevan meses sin electricidad. ¿Por su "pecado" o por ser pobres? Pero a quienes les ha tocado la "lotería" de la nieve. Tan abundante, que algunas zonas del centro de la capital se han convertido en una especie de parque de atracciones. Por eso los medios de comunicación se han apresurado a cubrir la noticia. La de la Gran Vía y demás, no la de la Cañada Real. Ésta, sí, en la comunidad más rica de España. Modelo económico a seguir. Donde se pagan menos impuestos. Y se privatizan más los servicios públicos. La misma que llevan décadas teniendo al frente a una pléyade gloriosa de presidentes y presidentas. Como la de ahora. Esa que dijo que "Madrid es España dentro de España". ¿Y la Cañada Real dónde está? ¿Está en Madrid, dentro de España? Este Rufián... ¡qué canalla es!