domingo, 19 de julio de 2026

Lugares de la memoria en Salamanca, en el 90 aniversario del golpe fascista


Estamos en el 90 aniversario del inicio del golpe militar. Y esta mañana me he acercado al cementerio de Salamanca, donde he visitado dos lugares donde se guarda la memoria de las víctimas del fascismo. 

Primero estuve en el exterior de uno de los muros, donde en octubre de 1936 fueron fusiladas 15 personas procedentes de varias localidades de la provincia; sobre el suelo pueden contemplarse tres figuras en hierro, obra de José Luis Pinto.


Después me dirigí, ya en el interior, al Memorial de las Víctimas del Franquismo, en cuyo muro pueden leerse los nombres de 1.124 personas asesinadas y que cuenta con un monolito conmemorativo, sobre cuyos pies se ha situado la escultura "Tiro de gracia", obra del mismo artista.


En el otro extremo de la ciudad, en la plaza Casto Prieto Carrasco del barrio Puente de Ladrillo, se erigió hace años una placa dedicada a quien le da nombre, que era el Alcalde en el momento del golpe militar, y a los concejales Manuel de Alba Ratero, Luis Maldonado Bomati y Casimiro Paredes Mier, los cuatro asesinados entre 1936 y 1937.   


Ayer publicó el diario La Crónica de Salamanca un artículo de 
Julio Fernández García, presidente de la Asociación Memoria y Justicia, con el título  "90 aniversario del mayor ataque a la democracia española". En algunos de sus párrafos puede leerse lo siguiente, que pueden servir de resumen de lo que ocurrió en la ciudad castellana:

"En Salamanca todo comenzó con el famoso tiro de la plaza, suceso trágico producido en la Plaza Mayor la mañana del domingo 19 de julio de 1936, cuando un escuadrón de caballería entró en la plaza leyendo el bando de declaración del Estado de Guerra. La Plaza Mayor se encontraba abarrotada de público. En aquéllos momentos alguien gritó: 'Viva la República!', que fue contestado por el público, instantes después se escuchó un tiro que hirió a un cabo y automáticamente los militares sublevados comenzaron a disparar indiscriminadamente contra todo tipo de personas. Al final murieron 12 (algunos al instante y otros pasados unos días producto de las heridas) entre ellos una niña de 14 años.


Salamanca fue tomada por los sublevados al inicio de la Guerra Civil, cometiéndose por parte de éstos las mayores atrocidades. A los pocos días de la sublevación fueron sacados de la cárcel salmantina y asesinados el alcalde de Salamanca, Casto Prieto Carrasco y el diputado socialista José Andrés Manso. Con el transcurso del tiempo se iban sucediendo ejecuciones y asesinatos, bien por sacas de la cárcel, ejecuciones extrajudiciales o por consejos de guerra sumarísimos.


Personajes conocidos como el periodista, redactor y cronista taurino del diario El Adelanto, José Sánchez Gómez, más conocido como El Timblero, el pastor anglicano Atilano Coco, amigo de Unamuno, el diputado provincial de Salamanca, Valentín Garrido o Salvador Vila, discípulo de Unamuno y rector de la Universidad de Granada, fueron vilmente asesinados en esos primeros meses de la Guerra Civil (aunque éste último, igualmente salmantino, fue ejecutado en el barranco de Viznar, lugar donde también se cree que lo fue García Lorca)".


Entre las víctimas mortales estaba José Andrés y Manso, docente de la Escuela Normal de Magisterio, abogado y destacado miembro de la UGT y del PSOE, que fue diputado del Frente Popular. Él y Casto Prieto Carrasco son dos de las víctimas que fueron asesinadas en el verano de 1936 en un paraje del monte de La Orbada. Como profesor de mi padre, su figura puedo contemplarla en la orla que ha estado presidiendo siempre  el despacho de la casa familiar.


viernes, 17 de julio de 2026

Contra el gran golpe del fascismo de hace 90 años en España: por la democracia


Con estas palabras empezaba en 2011 el artículo "Fue hoy, hace 75 años, cuando se inició el golpe del 36"

"Fue el 17 de julio de 1936 cuando se inició el golpe de estado contra la República. Fue en Melilla y, de inmediato, en el resto de los acuartelamientos del protectorado español de Marruecos donde los militares golpistas declararon el estado de guerra, poniendo así en marcha con antelación el plan diseñado para el día 19 por el general Mola".

Ahora, 15 años después, estamos en el 90 aniversario, pero ha cambiado una cosa: el fascismo de nuestros días está envalentonado y se ha quitado las caretas. Sus defensores han perdido el complejo a la hora de defender el golpe militar contra los avances sociales y políticos llevados a cabo entre 1931 y 1933 y febrero y julio de 1936; a los personajes que lo llevaron a cabo, principalmente militares; a la oligarquía que llevaba décadas dominando el país y que no dudó en financiarlo; a la dictadura que durante casi cuatro décadas subyugó a buena parte de la sociedad...

No puedo por menos que alertar del peligro que estamos corriendo en un contexto de avance del fascismo, tanto en nuestro país como en el ámbito internacional. Defender hoy la democracia es hacerlo, como siempre, por los derechos sociales, políticos, civiles... Defender lo público, la redistribución de la riqueza, el medioambiente, la igualdad entre géneros, la libertad en la orientación sexual, la soberanía de los pueblos, la dignidad de todas las personas, la paz, los derechos humanos.. Combatir el clasismo, el sexismo,  el racismo, la homofobia, el negacionismo climático, las guerras, la violación de los derechos humanos...

Sí, han pasado 90 años y hay quienes quieren que todo siga igual. Repruebo a quienes quieren que  todo siga igual en favor de la gente poderosa y sus secuaces, y reivindico lo maravilloso que es seguir manteniendo vivos los sueños de un mundo mejor para todas las personas, sin excepciones. Y, por supuesto, no me olvido de quienes, hace 90 años, 
hicieron lo posible para que que así fuese.

 

jueves, 16 de julio de 2026

Betanzos y el recuerdo de Federico García Lorca a través de dos fotografías


Estuve ayer Betanzos y me topé con el recuerdo que se tiene en el municipio de la visita que hizo Federico García Lorca en mayo de 1932. Se conocen dos fotos, en las que se encuentra en compañía de Ramón Fernández Cid, José Álvarez Sánchez-Heredero, Francisco Esteve Barbá y José Barbeito y están hechas junto a la iglesia de Santa María del Azogue.


Una de ellas, de espaldas al pórtico.


Y la otra, en el cruceiro, situado en lo que había sido el atrio de la iglesia. A sus espaldas puede verse también la iglesia de San Francisco, en la parte inferior de la plaza.


El nombre de Azogue, tal como se indica en el panel informativo, es de origen árabe y guarda relación con la actividad comercial que se desarrollaba en los zocos (esto es, los mercados) existentes en las  ciudades. 

Fruto de ese viaje fueron surgiendo varios poemas, que tres años más tarde, en 1935, fueron recopilados y publicados en la revista Nos como Seis poemas galegos. García Lorca los escribió en gallego, si bien el editor y prologuista de esa primera edición, el periodista Eduardo Blanco Amor, llevó a cabo algunas correcciones ortográficas. 

Guardo el recuerdo de uno de esos poemas, "Danza da lúa en Santiago", que hace más de cuatro décadas musicó Amancio Prada. Primero lo incluyó en su álbum De la mano del aire y posteriormente, en 2004, en Sonetos y canciones de Federico García Lorca. Carlos Núñez, por su parte, ha compuesto otra versión propia, incluida en Os amores libres, de 1999.

¡Fita aquel branco galán,
olla seu transido corpo!

É a lúa que baila
na Quintana dos mortos.

Fita seu corpo transido
negro de somas e lobos.

Nai: A lúa está bailando
na Quintana dos mortos.

¿Quén fire potro de pedra
na mesma porta do sono?

¡É a lúa! ¡É a lúa
na Quintana dos mortos!

¿Quén fita meus grises vidros
cheos de nubens seus ollos?

¡É a lúa! ¡É a lúa
na Quintana dos mortos!

Déixame morrer no leito
soñando con froles dóuro.

Nai: a lúa está bailando
na Quintana dos mortos.

¡Ai filla, co ar do céo
vólvome branca de pronto!

Non é o ar, é a triste lúa
na Quintana dos mortos.

¿Quén brúa co-este xemido
dímenso boi melancónico?

¡Nai: É a lúa, é a lúa
na Quintana dos mortos

¡Si, a lúa, a lúa
coronada de toxos,
que baila, e baila, e baila
na Quintana dos mortos!


[¡Mira aquel blanco galán,
mira su transido cuerpo!

Madre: es la luna quien baila
por Quintana de los muertos.

Mira su cuerpo transido
negro de surcos y lobos.

¿Quién hiere un potro de piedra
a la puerta de su sueño?

¡Es la luna, es la luna
por Quintana de los muertos!

¿Quién mira mis grises vidrios
llenos sus ojos de nubes?

¡Es la luna, es la luna
por Quintana de los muertos!

Déjame morir al lecho
soñando con flores de oro.

Madre: es la luna quien baila
por Quintana de los muertos.

¡Ay, hija el aire del cielo
blanca me vuelve de pronto!

No es el aire, que es la luna,
por Quintana de los muertos.

Madre: es la luna, la luna,
ay, coronada de tojos,
la que baila y baila y baila
por Quintana de los muertos].

 

viernes, 10 de julio de 2026

Los hermanos Juan y Manuel Caro Marín, a 90 años de su asesinato por el fascismo en Barbate

Los hermanos Caro Marín: Manuel (izquierda) y Juan (derecha) 

Se cumplen 90 años de un suceso luctuoso que tuvo lugar en Barbate entre los días 11 y 12 de julio de 1936: el asesinato de los hermanos Juan y Manuel Caro Marín. Los dos, albañiles y militantes de CNT. Un hecho que sigue siendo ampliamente conocido en el municipio, sobre el que aún quedan puntos oscuros, especialmente en lo relativo a las personas y/o grupos que lo instigaron e hicieron uso de un pistolero vinculado a Falange Española (Florido, 2002; Moreno, 2014 y 2018; Rossi, 2013 y 2018; y Montero, 2023)

En la noche del día 11 Manuel Bermúdez Tamayo, conocido como “Bienhecho”, y el militante falangista Antonio Crespo Crespo se cruzaron en la avenida Fermín Salvochea con Juan Caro Marín, que recibió un disparo del primero. No murió de inmediato, pero sí lo hizo su hermano Manuel, que había acudido a socorrerlo. Juan fue trasladado en un estado muy grave a la capital gaditana, siendo ingresado en el Hospital Mora al principio de la madrugada del día 12, pero falleciendo unas cuatro horas después. 

Registro del ingreso de Juan Caro Marín en el Hospital Mora de Cádiz el 12-07-1936
 
Los entierros respectivos fueron objeto de multitudinarias muestras de dolor, como quedó reflejado en la prensa provincial (como el Diario de Cádiz) y en fotografías: Manuel fue inhumado en el cementerio de Barbate y Juan, en el de Cádiz. El eco de los asesinatos llegó también a la Asamblea Magna de alcaldes de la provincia, que se celebró en Cádiz el mismo día 12 de julio, o al pleno de su Ayuntamiento, en este caso el día 17.

Entierro de Manuel Caro Marín en el cementerio de Barbate

Dado que el hecho ocurrió una semana antes del golpe militar, que desde el primer momento contó con el triunfo de los sublevados en casi toda la provincia, incluidas Cádiz y Barbate, las repercusiones políticas y judiciales quedaron ahogadas en el clima de terror generalizado que implantó el fascismo triunfante. El autor de los disparos, cuyos delitos principales fueron calificados de homicidios, conoció su condena dos años después, en mayo de 1938, pero quedó exonerado su acompañante, Antonio Crespo Crespo, a la vez que en la sentencia no se hizo ninguna referencia a las implicaciones políticas que se encontraban en el trasfondo y que condujeron a las dos  muertes.

Para entender lo ocurrido no debemos perder de vista que Juan Caro Marín era  en Barbate un miembro destacado de la CNT y de las Juventudes Libertarias (Montero, 2023: pp. 54-56). Estuvo entre los primeros afiliados del Sindicato de Oficios Varios, constituido en enero de 1932, y, además, fue uno de los impulsores del Ateneo Libertario. Durante los años republicanos la CNT se había convertido en la principal central sindical de Barbate, llegando a contar con 1.700 personas afiliadas. En la primavera de 1936 jugó un papel muy activo en las huelgas protagonizadas por los trabajadores que estaban construyendo el puerto fluvial y por los de las almadrabas. De esa manera, Juan Caro Marín, uno de los referentes del movimiento libertario, si no el principal, se convirtió en un objetivo de la burguesía barbateña y de los militantes de Falange Española. Tal como se ha reflejado en una publicación (Florido, 2002: p. 192), el testimonio dado bastantes años después por una persona que vivió el momento resulta llamativo

"aquella noche todo el mundo sabía que iban a matar al Carito".

A raíz de los asesinatos fueron detenidos varios militantes y simpatizantes del grupo fascista  local, siendo finalmente trasladados a la Cárcel Provincial de Cádiz. No conocemos la totalidad de los mismos, pero están documentados los casos de Agustín Varo Varo,  que era el jefe local,  y los maestros Manuel Gómez Barrera y José Luis Graña Vera (Montero, 2023: pp. 60-62).

La familia, por otro lado, sufrió una situación penosa, dado el ambiente opresivo que se vivió en esos años. Durante un tiempo sus miembros tuvieron que refugiarse en el campo, alejados de las presiones y las amenazas (Rossi, 2018).

Pese a todo, el recuerdo se ha  mantenido en Barbate a lo largo de los muchos años que han transcurrido.  A raíz de la aprobación en 2008 de la primera ley sobre Memoria Histórica, años después, en 2014, se acabó dedicándoles el nombre de una de las calles de la localidad. 


En el pleno municipal celebrado el 5 de mayo 2019 se aprobó por unanimidad una moción, presentada por el grupo Somos Barbate, para que se incoara el expediente de otorgamiento, a cada uno de los dos hermanos, del título honorífico de Hijo Predilecto y la concesión de la Medalla de Oro. No ha sido hasta marzo de 2025 cuando en un acto público sus familiares han acabado recibiendo las medallas correspondientes. 

A lo largo de lo que va de siglo se han publicado varios trabajos de investigación histórica, de los que ofrezco al final una referencia. Mi intención en esta entrada es la de ofrecer varios documentos, cuyos contenidos respectivos nos pueden ayudar a entender mejor lo que ocurrió durante los días 11 y 12 de julio de 1936 y el contexto en que en que se dio. Y, por supuesto, con la finalidad de seguir manteniendo viva la memoria de Juan y Manuel Caro Marín.


Diario de Cádiz

La primera referencia en la prensa provincial data del domingo 12, con la  publicación en el Diario de Cádiz,  en su página 2, de la noticia “Sangriento suceso en Barbate”. En el contenido, breve, se informaba:

“Según noticias recibidas de Barbate esta madrugada, anoche se registró en aquella aldea un sangriento suceso, a consecuencia del cual han resultado un vecino muerto y otro herido.

Por motivos que hasta ahora se desconocen, pero que según informes no son de índole política, un obrero cuyo nombre se ignora sostuvo reyerta con otros dos, a los que agredió a tiros, resultando uno de ellos muerto y el otro herido […]”.

Se completaba la noticia con algunos datos del agresor, tales como que había pertenecido en un primer momento a la UGT, luego lo había hecho a la CNT y ahora “no militaba en ninguna organización política ni social”.

Al día siguiente, el lunes 13, apareció, también en la segunda página, el segundo artículo, aunque esta vez más extenso y detallado. Llevaba por título “Del suceso sangriento del sábado en Barbate” y le seguía como subtítulo lo siguiente: “De madrugada llega el herido a Cádiz - Fallece en la mañana del domingo - Actuaciones judiciales – Detenciones”. 

El texto es el que sigue:

"Como dijimos en  nuestra edición del domingo, el sábado por la noche se registro en Barbate un sangriento suceso, que costó la vida a un muchacho, resultando gravemente herido otro, que de madrugada fue trasladado en un camión a Cádiz.

Según las versiones que se tienen de este suceso, parece que en la noche del sábado en Barbate, se encontraban paseando por la carretera acompañado de algunos amigos, el joven de 20 años, Juan Caro Marin, de profesión albañil domiciliado en el pueblo, calle de la Oliva 22.

Inopinadamente y sin que nadie pudiera evitarlo, se le acercó Manuel Bermúdez  también vecino de la mencionada, el cual hizo varios disparos contra Juan, que cayó al suelo gravemente herido.

Se acercaron a recogerlo varios muchachos, entre ellos un hermano de la víctima llamado Manuel, el cual intentó levantar a su hermano, pero en aquel momento Bermúdez le hizo un disparo que le atravesó el corazón, muriendo instantáneamente.

En el pueblo fué asistido de primera urgencia por el médico señor Valencia, el cual le apreció una herida con arma de fuego con orificio de salida, al nivel del estómago, de caracter gravísimo.

Dado el estado en que se hallaba, se le condujo en camión a Cádiz, adonde llegó a las tres de la madrugada, ingresando en el Hospital Mora Provincial.

Se presento en éste el doctor Alcias, que procedió a reconocer al herido.

Como se encontraba debilitadísimo, pues por el camino había perdido enorme cantidad de sangre y el Hospital continuaba la hemorragia, se le hicieron varias transfusiones, pero todo fué inútil, pues a las siete y diez de la mañana, fallecía.

A las cuatro y media de la madrugada y visto que se agravaba por momentos se dió aviso al Juzgado de Instrucción, personándose el señor de la Cruz con el actuario, el cual instruyo las diligencias del caso y ordeno la práctica de varias detenciones que se efectuaron durante la mañana del domingo.

Acerca de estas detenciones se guarda la más absoluta reserva.

Hasta ahora se desconocen los móviles de la agresión.

El entierro de Juan Caro, cuyo cadáver fué trasladado al Deposito de Santa Rosalía donde […] bien podemos decir toda la población obrera de Cádiz.

El acto constituyó una imponente manifestación de duelo.

La dependencia del comercio, cafés, bares, etc.  cesó en su trabajo durante el acto, asi como el personal de este periódico, por cuya causa la presente edición sale con retraso”.


En la edición del martes 14 salió, esta vez en la portada, una nueva noticia, que se  centró en el entierro de Juan Caro Marín, que tuvo lugar en la capital gaditana: “Entierro de la víctima del suceso de Barbate”. En la descripción se decía que el cortejo salió el día 13 a las 5’30 de la tarde de la plaza Falla, que estaba "materialmente 
invadida por los obreros y numerosas entidades sociales de la población”, una situación que siguió dándose a lo largo del recorrido. El féretro fue llevado a hombros con una bandera roja y negra de la CNT hasta su destino, el cementerio de San José, a donde llegó a las 7’30 de la tarde. El acto acabó sin incidentes.

En la versión oficial el Gobernador Civil evitó pronunciarse sobre la naturaleza política de lo ocurrido, llegando incluso a aludir a que fuera producto de una reyerta. En este sentido, el jueves 16 se informó de esta manera:

“Del  Gobierno Civil
Sobre el suceso de Barbate

Al ser recibidos los periodistas esta mañana por el señor Zapico y hacerles una propuesta en relación con el sangriento suceso registrado en Barbate, dijo que carecia de todo matiz político, ya que se había tratado de una reyerta entre obreros”.

Tras conocerse la interpretación oficial, no faltó que se generase un gran malestar en una parte de la opinión pública, lo que llevó al periódico, en su edición de la tarde, a reflejar la petición de que se aclarara que “no hubo reyerta previa”.


Acta de la Asamblea Magna provincial de alcaldes 

El domingo 12 de julio tuvo lugar en el Salón de Actos de la Diputación de Cádiz una Asamblea Magna de alcaldes de la provincia, que tenía como finalidad tratar el problema del paro obrero. Durante la sesión de la mañana se hizo una mención especial:

“A petición del Alcalde de Vejer de la Frontera se guarda un minuto de silencio por la memoria de los obreros antifascista[s] asesinados la pasada noche en Barbate”.

En realidad quien acudió  en representación del Ayuntamiento de Vejer de la Frontera, al que pertenecía por entonces Barbate, fue  Francisco Rubio Saro, 1º Teniente de Alcalde, que actuaba esos días como Alcalde accidental, dado que Francisco Salgueiro Rodríguez se encontraba enfermo.


Acta del Ayuntamiento de Cádiz

El Ayuntamiento de la capital también dejó constancia de lo ocurrido, esta vez a través del concejal Rogelio Millán Ríos, miembro del Partido Sindicalista y compañero de José Miranda de Sardi. 


En el acta de la sesión del día 17 de julio quedó reflejada de esta manera la denuncia: 

“Ruego del Sr. Millán relativo a la muerte de unos trabajadores en Barbate.

 El Sr. Millán dice que quiere que el primer ruego que se escuche esta noche en Sala sea el suyo; se refiere a la muerte de unos trabajadores en Barbate, alegando que de las mismas alguien es el responsable. Los fascistas han asesinado a dos trabajadores. El criminal materialmente es el que ejecuto el acto, pero moralmente lo es quien consiente que estén por la calle chuleando los fascistas  con pistolas, y a los trabajadores se les impida llevar una navaja. Todos sabemos que la calle Ancha es un nido de fascistas, armados, así como el Parisien y otros sitios por estilo, ruega que se tomen medidas contra esto, y si no se hace declara formalmente que no puede colaborarse con quien autoriza situaciones que originan crímenes tan bárbaros”.


Sentencia judicial número 44

No fue hasta el 13 de mayo de 1938 cuando la Audiencia Provincial celebró el juicio por la muerte de los hermanos Juan y Manuel Caro Marín, siendo Manuel Bermúdez Tamayo el único acusado. 


En un apartado de la sentencia, puede leerse lo siguiente: 

“1º RESULTANDO que en el  día 11 de julio del año  1936, en el pueblo de Barbate, de diez a once de la noche, paseaba el procesado Manuel Bermudez Tamayo (a) Bienhecho, por la parte de la carretera denominada, Avenida Fermín Salvochea, con su amigo Antonio Crespo Crespo, conocido como elemento muy caracterizado perteneciente a Falange Española, yendo tras ellos, también en actitud de paseo, Juan Caro Marín, acompañado de Jose Marín Peña y Jose Romero Bermudez. El procesado [a dia] alega que iba sosteniendo  con su amigo Crespo iba diciendo a este “nosotros los obreros somos unos abusadores”. Al momento de haber sido pronunciada la frase que antecede, oida, cual le fue, perfectamente, por el Juan Caro Marin que iba con sus amigos a corta distancia, dicho mentado Juan, ausente ya el Crespo, acercó hacia donde estaba el procesado, con el que hacia tiempo por cuestiones politicas se hallaba enemistado, y en actitud colerica, de exaltación un tanto altanera y de reto inició una polémica con el mismo diciéndole “parece mentira que digas eso de los obreros ya tienes en la cabeza metidas las ideas fascistas”. Acto seguido el procesado teniendo frente por frente a Juan Caro Marin, principiada la contienda, con un revolver marca Smith para cuyo uso carecía de la correspondiente licencia  hizo un disparo contra su interlocutor, asi como otro, sucesivamente, contra Manuel Caro Marin que allí posteriormente acudió  y actuó con el procesado en defensa de su hermano Juan, produciéndole lesiones a ambos hermanos, las que determinaron la muerte de los mismos hechos que se declaran probados”.

Manuel Bermúdez Tamayo, el autor de los disparos, fue condenado por dos delitos de homicidio y uno de tenencia ilícita de arma de fuego, que supusieron 14 años, 8 meses y un día de reclusión menor por cada homicidio, y 8 meses de arresto mayor por el tercer delito. Salvo indicar el nombre del que fue su acompañante en el suceso, que quedó exonerado, nada se reflejó sobre quiénes pudieron haber sido los inductores de las muertes, calificadas de homicidios. Se ha escrito que el autor pasó casi 30 años en prisión, donde acabó falleciendo, y que  no recibió ayuda “por miedo a que se fuera de la lengua y revelar los autores intelectuales” (Rossi, 2013).


Revista Nervio

En el número 10 de la revista Nervio, vinculada la CNT en el exilio y publicada en París, apareció en abril de 1959 el artículo “Estampas de mi memoria”, que llevaba la firma de José Utrera. No sabemos nada más sobre el autor, salvo que en el escrito se presenta como vecino de Barbate y amigo de Juan Caro Marín. Salvo algunos pequeños errores, como, por ejemplo, nombrar a Manuel erróneamente como José, y teniendo en cuenta el tono de su contenido, en cierta medida literario, merece la pena su lectura, ya que, a la vez, se hace una descripción de lo ocurrido y del contexto en el que se dio. 


He aquí el artículo completo:

“En estas interminables horas del exilio, mi memoria se detiene en el recuerdo de aquellas hermosas y fértiles tierras que un día me vieron nacer. Y es por ello que, hoy, desde estas hospitalarias y frías tierras del exilio, quiero dedicar estas emborronadas cuartillas, al que fué mi amigo y compañero Juan Caro, y su hermano José Caro, amigo de la infancia, junto al que sufrí los primeros sinsabores de la lucha por la libertad y por la redención humana.

El hombre que quiere libertar a sus semejantes de la miseria y de la tiranía, se eleva sobre la muchedumbre, como las montañas en la llanura. Esto fué mi amigo: un gigante rodeado de un mundo hostil y de una patronal sin conciencia, de mentalidad feudalista.

Hombre sencillo, al que como tantos otros, la historia olvida. Pero que nosotros tenemos la obligación de recordar. Aunque la tarea sea difícil para los que, como yo, tuvieron por escuela la mancera del arado y por […].

Frente a las costas africanas, a la izquierda del cabo de Trafalgar, al pie de una hermosa playa se encuentra el pequeño puerto de pesca de Barvate. Y justamente allí es, donde quiero, amigo lector, conducir tu pensamiento y explicarte lo ocurrido. Y hablarte de la industria de este pequeño pueblecito, de sus trabajadores, de su vida y su lucha por el sustento de cada día, pese a la apatía de este mundo sordo a los gritos de un pueblo encadenado a la más espantosa miseria.

En el ‘Zapa’, el más popular de sus barrios, viven la mayoría de los trabajadores de este puerto. En verdaderas pocilgas; en barracas de madera y latas, con la techumbre de paja. Para las que se precisaría la pluma maestra de Blasco Ibáñez, para describir su trágica silueta.

Su población es de lo más heterógenea, se compone de trabajadores gallegos, asturianos, valencianos, alicantinos y catalanes. Todos ellos arrojados de sus pueblos natales en busca de pan para los suyos, llegaron durante el transcurso de los años 29, 30 y 31.

Junto a los hijos de Barvate, este grupo de hombres, formaban el bloque granítico de la gran masa asalariada. Y a partir de esta fecha empieza el proceso de industrialización.

El mar era el término municipal de este pueblo; su única riqueza natural. La pesca su única forma de vida.

Al principio el pescado se vendía en la playa en pública subasta. Pero más tarde con el aumento de embarcaciones hizo su aparición el consorcio almadrabero, con la importante […]. Y con él una importante fábrica de conservas que ocupaba durante un periodo del año a miles de trabajadores de ambos sexos. Muchos otros lo eran en la labor de pesca, a la que sacrificaban su vida.

En este estado los sorprendió la república abrileña. Los hombres de la C.N.T., que habían permanecido ignorados de estos hombres, hacen su aparición. Y cual la luz hace disipar las tinieblas así, ellos, fueron descubriendo las figuras tesoneras y firmes del baluarte confederal.

Pronto se organizó el sindicato de Oficios Varios, del que formaban parte todos los trabajadores del mar y la fábrica. De cuyas lucha no trataré hoy, aunque será material para otro artículo.

En 1932 se forman las juventudes libertarias, donde empieza a destacarse, y donde conocí, al malogrado y querido compañero Juan Caro, dotado de un espíritu quijotesco, inteligencia y dinamismo sin par. Poco después fué nombrado secretario de las juventudes, desde cuya secretaría dió pruebas de sus dotes de organizador.

Sus actividades fueron múltiples, destacando de su labor la escuela y el Ateneo que formó rápidamente. Pero todo esto había de llamar la atención de la burguesía. Y es por ello, que inquieta, por el espíritu revolucionario de nuestra juventud, que los mismos decidieron imponerse por el crimen. El pensamiento de Martínez Anido y Arlegui continuaba proliferando.

El día escogido fué el 13 de junio de 1936. Como tigre en la selva el asesinato armado su presa por calles y plazas. Hasta que, finalmente, aquella misma noche, sentado en un banco leyendo un libro, encontró al joven libertario Juan Caro.

El asesino disparó sobre él su pistola. La víctima bañada en sangre, cayó junto al libro que leía que era: ‘Mi comunismo’, de Sebastián Faure. Entre el grupo de personas que rodearon inmediatamente el cadáver, se encontraba el hermano de Juan, José Caro, que abalanzándose sobre el criminal fué a su vez herido de muerte.

 

De esta forma tan vil y miserable fueron víctimas estos dos jóvenes. Juan contaba 21 año y José 18. Y de todo ello no queda en pie, querido lector, más que la promesa de aquellos que juramos vengar su muerte”. 


Unos versos para terminar

En la memoria de los hermanos Caro Marín no ha faltado tampoco que se les haya dedicado algún poema, como lo ha hecho Francisco Malia Sánchez en el soneto "Los hermanos Carito" (Malia, 2023: p. 91): 

Aquella España dura. La negrura
oscuridad inundándolo todo.
El principio de no ser, el lodo
abismal que mueve esta locura.

La muerte detiene su montura
y espera impaciente en un recodo
del tiempo, acechando, viendo el modo
de imponer su canalla dictadura.

Sosteniendo su guadaña con las manos
ensangrentadas, fiel a un triste rito,
dos disparos… y caen expeditos

sobre el asfalto gris los dos hermanos.
Y para los restos queda ya escrito
el trágico final de los Carito.

La dedicatoria está dirigida a Antonio Caro, ya fallecido, que era su sobrino y que se convirtió en la persona que más ha hecho por reivindicar, dignificar y mantener la memoria de sus tíos. 

Antonio Caro, portando una fotografía de sus tíos Manuel y Juan 
 


Procedencia de la información

Archivos y bibliotecas

Archivo de la Diputación Provincial. Registro de Entrada del Hospital Mora de Cádiz, donde se certifica el ingreso de Juan Caro Marín; 11-07-1936.
Archivo Municipal de Cádiz. Acta del Ayuntamiento de Cádiz, 17-07-1936, apartado de Ruegos y Preguntas.
Archivo Municipal de Chipiona. Secretaría General. Copia del acta de la  Asamblea Magna de alcaldes de la provincia, celebrada en Cádiz el 12 de julio de 1936. 
Audiencia Provincial de Cádiz. "Sentencia número 44"; 13 de mayo de 1938.
Biblioteca Provincial de Cádiz. HemerotecaDiario de Cádiz, ediciones del 12 al 16 de julio de 1936. 
Fundación de Estudios Libertario Anselmo Lorenzo.  José Utrera, “Estampas de mi memoria”, en revista Nervio, Portavoz de la Regional Andalucía-Extremadura C.N.T. A.I.T.; n. 10, abril de 1959; París.

Trabajos de investigación

Florido del Corral, David (2002). Un siglo de políticas e instituciones pesqueras en Andalucía. Fundación Blas Infante/Consejería de agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía.
Montero Barrado, Jesús María (2023). “El asesinato de los hermanos Caro Marín”, en Fascismo y represión en Barbate durante la guerra y la postguerra. Mancomunidad de Municipios de La Janda y Diputación Provincial de Cádiz. 
Moreno Tello, Santiago (2014). “78 años de un doble asesinato en Barbate: los hermanos Caro Marín”, en Heraldo de Barbate, 11 de julio; https://heraldodebarbate.opennemas.com/articulo/actualidad/78-anos-doble-asesinato-barbate-hermanos-caro-marin/20140711035453001531.html.
Moreno Tello, Santiago (2018). “¿Quién mató a los Carito? (I)”, en La Voz del Sur, 23 de julio; https://www.lavozdelsur.es/actualidad/sociedad/quien-mato-a-los-caritos-i_78549_102.html.
Rossi, Luis (2013). “Los Caritos, “los primeros asesinados de la Guerra Civil”, en Heraldo de Barbate, 11 de noviembre; https://heraldodebarbate.opennemas.com/articulo/reportajes/caritos/20131111034705000760.html.
Rossi, Luis (2018). “¿Quién mató a los Carito? (y II)”, en La Voz del Sur, 23 de julio; https://www.lavozdelsur.es/actualidad/sociedad/quien-mato-a-los-caritos-y-ii_78565_102.html.  

Otras publicaciones 

Malia Sánchez, Francisco (2023). Azul y verde; Cádiz.


Familiares y asistentes al entierro de Manuel Caro Marín, 
portando la bandera de la CNT-AIT

domingo, 5 de julio de 2026

Un paseo, entre el pasado y el presente, por las playas occidentales de Málaga



Mi paseo mañanero de hoy por Málaga ha discurrido por las playas del oeste: Huelin, San Andrés, La Misericordia... Lo que fue la antigua zona industrial de la ciudad, hoy, donde acaba el espacio que ocupa su gran puerto, está transformada en otra zona de uso preferentemente residencial y turístico. Cuando me bajé del autobús en la Estación de Ferrocarril, que lleva el nombre de la escritora veleña María Zambrano, me dirigí hacia la glorieta donde está instalado un monumento dedicado al general Torrijos, que se conoce como Cruz de Torrijos, y está próximo al lugar donde fue fusilado en diciembre de 1831. 


Desde ahí fui caminando hacia el oeste, aprovechando el paseo que discurre paralelo a la línea de playa y por donde me fui encontrando con varios referentes dignos de mención, bien lo sean en forma de arte o bien de vestigios de un pasado fenecido hace casi medio siglo, en el que convivían lo industrial y lo marinero

El primero de esos referentes, cuando acaba el puerto y se inicia la playa de Huelin, fue la escultura "El Marengo", de la artista Elena Laverón. Hecha en bronce,  data de  1963, si bien fue instalada en el paseo en 1996. Sus 5 metros de altura representan a un hombre que parece tirar de una gruesa cuerda para arrastrar una jábega hasta la orilla. Es un homenaje a las gentes del mar, en cualquiera de sus oficios: pescadores, cargadores, constructores de barcas, rederas, cenacheros... Una obra  que en sus formas nos recuerda el estilo organicista que el artista británico Henry Moore fue  desarrollando desde mediados del siglo XX, alternando los vacíos con las masas estilizadas y onduladas.


Lo siguiente que puede contemplarse es el monumento "La palera", de Miquel Navarro, que fue erigido en 2002. Tiene 26 metros de altura y está hecha en hierro. En esta ocasión el autor ha hecho uso de formas geométricas abstractas, con unas formas que evocan, a la vez, la naturaleza y lo humano, o el pasado y el presente... Aunque el nombre alude a la palabra con la que en el Levante peninsular se menciona a la chumbera, en la parte inferior podemos intuir a una persona andando y en la parte superior, coronando el monumento, se percibe una chimenea, a modo de guiño al pasado industrial de la zona.


Y es así como llegamos a lo que fue la Chimenea de la antigua Fábrica de Abonos La Trinidad, perteneciente a lo que fue la empresa Unión Española de Explosivos. Su silueta, de casi 40 metros, se yergue hacia el cielo como un rastro del pasado flanqueado por dos edificios de la modernidad. 


Siguiendo por el paseo nos topamos con la escultura "Espetero", obra de Machú Harras. Modelada en hormigón, fue instalada en 2006, como un homenaje a uno de los oficios tradicionales más conocidos de Málaga: el de las personas que preparan las sardinas a la brasa, hincando sobre la arena de la playa 
las cañas que las sostienen trepanadas


El punto más lejano que alcancé, ante un sol que se mostraba cada vez más impenitente, fue la Chimenea de la Fundición Los Guindos, la fábrica que se dedicó a fundir la galena obtenida en las minas de Jaén para obtener plomo. Su silueta se contempla desde bastante lejos, a lo que no son ajenos los  96 metros de altura que se elevan desde su base, uniéndose entre sí los enésimos millares de ladrillos refractarios que la sostienen. Su construcción acabó en 1922 y la fábrica estuvo funcionando entre 1923 y 1979. 


Durante mi regreso, ya en en el puerto malagueño, me topé con una sorpresa: la Maqueta del Muro de Cisjordania. Levantada en 2024, como una réplica de la realidad a escala 1:3, se trata de un espacio de exposición reivindicativo y solidario. No pude entrar, pues se encontraba cerrada, pero desde el exterior sentí, aunque fuera simbólicamente, el efecto que se puede percibir por la ominosa y genocida red de muros de hormigón que las autoridades sionistas de Israel han ido levantando desde hace décadas para segregar a la población palestina.


Mi paseo acabó en la Alameda, no sin antes detenerme en el Puente de Hierro situado en la desembocadura  del río Guadalmedina. Un vestigio más del patrimonio industrial de la ciudad, que se construyó en 1913 para el tránsito ferroviario entre el puerto y la parte alta del valle del Guadalhorce, con final en el municipio de Coín.  

Y en ese tránsito de lo que acabó yéndose y lo que llegó para instalarse, con el año 1978 como referente, el escritor Antonio Soler ha dejado escrito en las primeras líneas de su novela El camino de los ingleses:

"En el centro de nuestras vidas hubo un verano. Un poeta que no escribió ningún verso, una piscina desde cuyo trampolín saltaba un enano con ojos de terciopelo y un hombre al que una noche se llevaron las nubes. Los días cayeron sobre nosotros como árboles cansados".