sábado, 28 de noviembre de 2020

Apoyar la lucha del pueblo saharaui es un acto de justicia

 

Continúa la lucha del pueblo saharaui por su libertad. No hace otra cosa que hacer frente a la ocupación militar por Marruecos de las dos terceras partes de su territorio. Responder a la agresión que tuvo lugar hace un par de semanas en el paso de El Guerguerat. Por eso tenemos que denunciar el apoyo militar y económico que los gobiernos de Francia y EEUU dan a su homólogo marroquí. Y hacer lo mismo con la pasividad del gobierno español, heredero de una larga trayectoria de abandono a la causa de un pueblo con el que sigue teniendo, como antigua potencia colonizadora, la responsabilidad de protegerlo. Debemos presionar a los miembros del gobierno de Unidas Podemos para que redoblen sus esfuerzos con el fin de mostrar el apoyo que necesita el pueblo saharaui y se cumpla el mandato de la ONU para que se celebre el referéndum de autodeterminación. Es necesario apoyar todas las iniciativas de solidaridad. Hacer todo eso es un acto de justicia.

jueves, 26 de noviembre de 2020

Murió Maradona: un grande inigualable del fútbol

 

Murió Diego Armando Maradona. Lo normal es referirse a él como futbolista  e incluso hacerlo también como persona. Pero no me voy a olvidar de una tercera faceta que, desapercibida o no tenida en cuenta, es la de ciudadano de su país y del mundo.

Como futbolista ha sido inigualable. Y no voy a entrar en los debates sobre quién ha sido el mejor de la historia, sobre lo que mucha gente opina. Se hace sin haber visto apenas jugar a una parte de los grandes. Como también se hace comparando situaciones muy diferentes. ¿Cuánto hemos visto de Di Stéfano? ¿O de Pelé? Yo sólo recuerdo de éste los mundiales de 1966, en Inglaterra, donde apenas jugó porque cayó lesionado, y el de 1970, en México, donde pudimos disfrutar de sus maravillas con un equipo de ensueño. De quienes tienen mi edad, ya con los 60 añitos para arriba, sólo podemos hablar de Cruyff, Maradona, Cristiano o Messi. ¿Pero acaso el fútbol de los 70 -que fue el de Cruyff-, de los 80 -el de Maradona- o de lo que llevamos del siglo XXI -el de Cristiano y Messi - ha sido o es el mismo?

En Argentina no tienen duda acerca de quién ha sido el mejor. Gana con creces Maradona y dejan atrás a Messi. Pero no lo hacen tanto por criterios futbolísticos como el componente anímico de quien devolvió a su país el orgullo perdido tras la guerra de las Malvinas y también -no lo olvidemos- la vergüenza internacional que supuso la dictadura militar. 

Quieren al Maradona de la selección, el que fue capaz de tirar de su equipo con todo su empuje, entre épico y maravilloso, en el mundial de 1986, en México. Humilló a Inglaterra en el campo, con su antológico "gol del siglo" y con la pillería del gol con "la mano de Dios". Y alzó la copa de campeón en una final memorable contra la siempre potente Alemania. Cuatro años después estuvo a punto de hacerlo de nuevo, con la propia Alemania, esta vez en la Italia que llevaba desde 1984 disfrutándolo como jugador en su calcio. Por eso lo tienen endiosado e idolatrado.

Quieren a Maradona, por supuesto, en Nápoles, donde consiguió lo que nunca había tenido la ciudad: el orgullo de hacerse con dos scudetti y con una copa de la UEFA. No lo olvidemos: Nápoles, la capital del sur de Italia, la región pobre, la relegada, la mal considerada, la marcada por el estigma de la mafia...Y por todo  eso también lo tienen endiosado e idolatrado.

Maradona fue un superdotado con el balón. Capaz de hacer ejercicios de malabarismo con los pies, la rodilla, la cabeza y los hombros, y de hacer de los entrenamientos y calentamientos un espectáculo. Pero, ante todo, fue capaz de llevar ese arte a la cancha de juego. Con su pierna izquierda gambeteaba con todos sus recursos a quien le saliera al paso, mientras conducía la pelota a una velocidad endiablada; la lanzaba buscando el pase más favorable para su compañero o buscando el espacio por donde entrara en la portería; hacía del balón parado el momento de encontrar el ángulo necesario, a cuál más inverosímil; y de la cabeza, otra forma de estrellarlo contra las mallas.

Maradona fue un futbolista intermitente y de momentos -grandes momentos, por supuesto- puntuales. Porque su persona se vio superada por las circunstancias. Que un muchacho salido de la pobreza y su entorno consiguiera llegar a la cumbre de la fama, ahíto de dinero, supuso que se le abriera una puerta a lo desconocido y con ello al peligro de dejarse llevar por el vértigo de lo inmediato. Ignorante de otra cosa que no fuera el fútbol, se le fueron acercando esos buitres carroñeros que sólo saben aprovecharse de la fragilidad de una presa fácil. Y Maradona lo fue. O acabó siéndolo en poco tiempo.

Es la imagen perversa que le marcó buena parte de su vida. El sobreviviente de los excesos, de las adicciones, de las broncas, de los malos tratos..., del mal hacer y de la mala vida. El incapaz de encontrar una regularidad mientras ejercía de jugador o de trazarse un camino profesional en los banquillos o como comentarista. La persona impotente ante la vida, que dio continuos bandazos a diestro y siniestro intentando recuperarse, pero volviendo a hundirse en el pozo.

Y está el tercer Maradona, el menos conocido, pero que fue real. Y como ciudadano  no olvidó sus orígenes y fue consecuente a su manera. Es lo que lo llevó a sentirse solidario con las causas de quienes menos tenían. A acercarse y reivindicar las figuras de quienes luchaban en su favor. E incluso a enfrentarse a los dirigentes del mundo del fútbol, mercaderes del dinero por encima de protectores del deporte. 

Hace años se contrapusieron dos personalidades representativas: la de un Pelé sumiso a los dirigentes mundiales del fútbol y a las autoridades de su país cuando estaba gobernado por una dictadura militar; y la de un Maradona situado junto a Fidel Castro, Hugo Chávez, Lula da Silva o Evo Morales, o portando la imagen del Che Guevara. No es algo usual en el mundo del deporte, porque en ese mundo predomina el interés personal por el dinero y buena parte de sus protagonistas han olvidado lo que fueron sus orígenes y a quienes se han mantenido en la miseria. 

Eduardo Galeano dijo de él que era "el más humano de los dioses". Metáforas y dioses aparte, no debemos olvidar que Maradona fue un ser humano capaz de haber hecho lo mejor e incapaz de haber podido superar los señuelos engañosos que se le cruzaron por el camino. Ése fue Maradona.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

25 de noviembre, contra la violencia sobre las mujeres

 

(Imágenes: obras de Ángeles Agrela, Susana Pilar Delahante, Laura Dodsworth, Marlene Dumas, Angelica Mesiti, Pipilotti Rist y Coqui Calderón).

martes, 24 de noviembre de 2020

La derechona que nos acecha

Combatir los presupuestos generales del estado y la nueva ley de educación. Seguir haciendo de la pandemia un frente de combate contra el gobierno.  Apelar a la unidad de España, poner a Bildu y ERC como escusas, hablar de libertad para las familias y de la lengua vehicular o inventarse lo del fin de la educación especial. Defender la bajada de impuestos para quienes más tienen y enflaquecer los servicios públicos. Debilitar la atención primaria de salud, privatizar servicios y fortalecer el negocio del ladrillo en la construcción de hospitales. Negar la violencia de género y reírse de sus víctimas. Olvidarse de las víctimas del franquismo que aún no han sido desenterradas. Decir una cosa y la contraria, según convenga. Olvidarse de lo antes defendían o aludir a errores tipográficos para justificarlo. Anunciar que van a incumplir lo que apruebe el Congreso.  Ésa es la derechona española. Neoliberal en lo económico, negadora de realidades nacionales y excluyente en lo cultural. Heredera de una tradición negra que se alimentó de la explotación, la violencia y la intolerancia. Ahora, expresada a través de tres fuerzas políticas. Y lanzada a la ofensiva para acabar contra lo que califican un gobierno socialcomunista, terrorista y separatista. Un lenguaje que nos lleva a 1936 y lo que le siguió durante cuatro décadas. Esa derechona que en sus discursos y proclamas ha hecho desaparecer la masonería como enemigo -lo que el fantasma familiar del dictador- y hasta el judaísmo -necesario en su día cuando Hitler era su principal aliado-, pero que sigue manteniendo lo principal: la lucha contra todo lo que suponga redistribución de la riqueza, recorte de privilegios, ampliación de derechos, pluralidad cultural, solidaridad humana...  

domingo, 22 de noviembre de 2020

El felipismo (que queda) de nuestros días

 

El felipismo, entendido como una forma de hacer política que coadyuvó a la consolidación de España dentro del sistema occidental, capitalista en lo económico y atlantista en lo militar, se sigue resistiendo. 

En su momento supuso un paso adelante en la modernización de la estructura socioeconómica heredada del régimen franquista, muy rezagada en lo relativo al estado de bienestar y el modelo tributario. También dio un paso adelante en la presencia de España en las instituciones internacionales occidentales, ratificando la recién entrada en la OTAN aprobada por UCD e incorporándola a la entonces Comunidad Europea. Fue el principal pilar político en la legitimación de la monarquía, alejándola de su identificación con la derecha tradicional y creando eso que vino a llamarse como juancarlismo. Empezó a dar los primeros pasos hacia el modelo neoliberal, como limitaciones en el acceso a las pensiones, precarización en el empleo o privatización de empresas públicas, en la línea de lo que se denominó por entonces social-liberalismo. Siguió concediendo, aumentándolos, privilegios a la Iglesia Católica en materia de educación o tributos. En el combate contra la lucha armada de ETA, como ya hicieron los gobiernos anteriores desde la Transición, actuó dentro de los parámetros de la guerra sucia. No le faltó su vinculación a prácticas de corrupción, bien para la financiación del partido o bien para el aprovechamiento personal.

Ese cúmulo de factores fueron creando contradicciones internas en el seno del PSOE, con una fractura entre el oficialismo felipista y lo que pretendía ser la rebeldía del guerrismo. A la vez, en el exterior del espacio político, fue perdiendo apoyos electorales. Por su derecha, desde un PP reconvertido, con pretensiones de desprenderse de lo más rancio de su pasado y aderezado de una promesa de regeneración política. Y por su izquierda, desde una IU, que tenía a Julio Anguita a la cabeza, que combatía los excesos del neoliberalismo, el atlantismo, la guerra sucia y la corrupción. 

Si entre 1993 y 1996 el felipismo consiguió salir a flote gracias a un triunfo electoral ajustado y el inmediato pacto con la derecha nacionalista catalana y vasca, la derrota de 1996 le resultó amarga. El combate electoral fue duro, campaña del dóberman incluida. Lo que vino después fueron ocho años de travesía en el desierto, con un líder retirado, y serias dificultades por encontrar otro líder, que fuera sólido y capaz de recuperar el terreno perdido.

Curiosamente, los dos que llegaron a la jefatura del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, lo hicieron en el primer momento con el apoyo del núcleo del felipismo y quien fuera su líder. Curiosamente, una vez en el gobierno, se vieron criticados, a veces muy duramente, por ese núcleo, cada vez más envejecido en quienes fueron sus cabezas, pero con residuos importantes en el ámbito de las baronías territoriales. 

En la actualidad las críticas desde lo que va quedando del felipismo están siendo cada vez más exacerbadas. A la batería de ataques de los González, Guerra, Ibarra, Corcuera, Leguina, etc. se une lo que están lanzando Díaz, Lambán, García Page o Fernández Vara. No les gusta la presencia de Unidas Podemos en el gobierno, ni las medidas sociales que se están tomando, ni los apoyos de EH-Bildu y ERC a los presupuestos... Preferirían un gobierno de la derecha o de una gran coalición a la alemana, sin la presencia y/o el apoyo de la izquierda que está más allá del PSOE.

Quienes vieron un dóberman en 1996, cuando todavía no había dado señales de su ferocidad, con el paso de los años han convertido  a la figura política de ese momento, José María Aznar,  en su aliado, incluido todo  lo que representacoinciden  en el estilo de vida, se fotografían con él y, ante todo, airean casi las mismas cosas... Monarquía, neoliberalismo, anticomunismo...

¡Ay!

sábado, 21 de noviembre de 2020

Tres poemas para Ascen y Marcos por su "Paquita"

Ascen y Marcos están muy tristes. Se les ha muerto "Paquita", su perrita. Años atrás "Sura" se quedó reposando en el pinar y "Flora" se adelantó junto a la marisma para recibir a Luis. También hace años Jose, Tere y sus niñas se quedaron sin "Bruno", que tanto gustaba recibirnos con sus saltos y ladridos. No sé qué habrá sido de "Rony", el mismo que se refugió entre mis piernas cuando la "Flora" en celo buscaba darse satisfacción. Amigo de las escapadas aventureras, me contó Josemari que un día dejó de volver.  Ahora le ha tocado a "Paquita". Aguanta, "Neuri", que aún me quedan por darte unas cuantas chucherías.

   

A “Niebla”, mi perro
 
“Niebla”, tú no comprendes: lo cantan tus orejas,
el tabaco inocente, tonto, de tu mirada,
los largos resplandores que por el monte dejas,
al saltar, rayo tierno de brizna despeinada.
 
Mira esos perros turbios, huérfanos, reservados,
que de improviso surgen de las rotas neblinas,
arrastrar en sus tímidos pasos desorientados
todo el terror reciente de su casa en ruinas.
 
A pesar de esos coches fugaces, sin cortejo,
que transportan la muerte en un cajón desnudo;
de ese niño que observa lo mismo que un festejo
la batalla en el aire, que asesinarle pudo;
 
a pesar del mejor compañero perdido,
de mi más que tristísima familia que no entiende
lo que yo más quisiera que hubiera comprendido,
y a pesar del amigo que deserta y nos vende;
 
“Niebla”, mi camarada,
aunque tú no lo sabes, nos queda todavía,
en medio de esta heroica pena bombardeada,
la fe, que es alegría, alegría, alegría.

(Rafael Alberti)
 

Mi perro ha muerto
 
Mi perro ha muerto.
Lo enterré en el jardín
junto a una máquina oxidada.
 
Allí, no más abajo,
ni más arriba,
se juntará conmigo alguna vez.
 
Ahora él ya se fue con su pelaje,
su mala educación, su nariz fría.
 
Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.
 
Ay no diré la tristeza en la tierra
de no tenerlo más por compañero,
que para mí jamás fue un servidor.
 
Tuvo hacia mí la amistad de un erizo
que conservaba su soberanía,
la amistad de una estrella independiente
sin más intimidad que la precisa,
sin exageraciones:
no se trepaba en mi vestuario
llenándome de pelos o de sarna,
no se frotaba contra mi rodilla
como otros perros obsesos sexuales.
No, mi perro me miraba
dándome la atención que necesito,
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso
que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestare nunca,
y sin pedirme nada.
 
Ay cuántas veces quise tener cola
andando junto a él por las orillas
del mar, en el invierno de Isla Negra,
en la gran soledad: arriba el aire
traspasado de pájaros glaciales,
y mi perro brincando, hirsuto, lleno
de voltaje marino en movimiento:
mi perro vagabundo y olfatorio
enarbolando su cola dorada
frente a frente al Océano y su espuma.
 
Alegre, alegre, alegre
como los perros saben ser felices,
sin nada más, con el absolutismo
de la naturaleza descarada.
 
No hay adiós a mi perro que se ha muerto.
Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.
 
Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.

(Pablo Neruda)


Perro convaleciente
 
Estaba a duras penas comprendiendo
y me encontré en la calle como perdido
los gritos y bocinas se colaban
insolentes en mi áspera congoja
 
palpé las cicatrices que dejó tu mirada
ignoraba si era azul o castaño o verdosa
pero la sabía fatalmente buena
de algún modo notaba que aún estaba vivo
que no había sucumbido a una endémica angustia
así que empezaron de nuevo a funcionar
mis articulaciones y mis candores
 
fue sólo entonces que olfateé el mundo
como un perro convaleciente
y sentí que a ese aire concurrían
rostros y móviles y sombras y manos
que aquí y allá empezaban a sonar
rebeldías como vientos armándose
y también que muchísimas piernas se apoyaban
sobre las muertes y los sacrificios
y empezaban a andar y caminábamos
 
y aunque estaba en la calle como perdido
perro convaleciente que lame sus heridas
de pronto supe que tu ausencia y yo
estábamos rodeados por un abrazo prójimo
y sin pensarlo dos veces me fui
con tu ausencia y con ellos
a faenar desconsuelos
a bregar otra vez por el hombre.

(Mario Benedetti)

viernes, 20 de noviembre de 2020

Cómo se recordaba la muerte de Franco en 2005 (por el profesorado del Trafalgar)

 

Corría el curso 2005-06 y en la asignatura de Sociología de 2º de Bachillerato puse en práctica un proyecto didáctico que titulé "Memoria de tres generaciones de Barbate". Para ello dispuse un plan de actuación, basado principalmente en la obtención de información mediante una encuesta y complementado con la recogida de materiales que nos permitiera ilustrar el contenido. Una de las partes del proyecto estaba relacionada  con el hecho de que en el principio del curso iba tener lugar el 30 aniversario de la muerte de Francisco Franco. Por distintas circunstancias -sobre todo relacionadas con la especificidad del curso, muy condicionado por la Selectividad- no pudimos presentar los resultados y hacer la exposición prevista, pese a que el trabajo previo se había desarrollado con éxito. 

El proyecto continuó en el curso siguiente, en esta ocasión dentro de otra asignatura, conocida como Proyecto Integrado. Pero la desgracia se cebó cuando, acabada la segunda temporada, la mayor parte de la información se perdió. En el aula donde se guardaba alguien no reparó en su contenido y decidió enviar la documentación, que ocupaba varias cajas, a la papelera. 

He conservado algunos datos fragmentarios del trabajo que llevamos a cabo durante esos dos cursos académicos y también algunos materiales. Y como estamos en el 45 aniversario de la muerte del dictador, he decidido publicar el contenido de las respuestas a una de las preguntas de la encuesta de 2005, concretamente en la que se formulaba "¿Cómo te impactó [la muerte de Franco]?".

Sólo me voy a referir a las respuestas del personal docente del momento, que he dividido en tres grupos según la edad que tenían en 1975: quienes tenían más de 21 años -entonces el inicio de la mayoría de edad- , que se encontraban en los últimos cursos de sus estudios universitarios o ya estaban trabajando; quienes se encontraban en plena juventud, bien estudiando el Bachillerato y el COU, o bien en los primeros cursos de la Universidad; y quienes aún eran niños o niñas, estudiando lo que entonces se denominaba como EGB.    

Adultos jóvenes

"Empezaba una época nueva" (varón, tenía 23 años).

"Me alegré enormemente" (varón, tenía 29 años).

"Esperanza ante el futuro y posibilidad de democracia" (varón, tenía 22 años).

Jóvenes y adolescentes

"Sospechaba que todo iba a cambiar" (mujer, tenía 15 años).

"Fue una liberación"  (mujer, tenía 18 años).

"Lo primero con preocupación al observar el miedo de mis padres, aunque también con alegría, porque suponía varios días sin clase" (mujer, tenía 16 años).

"Se esperaba desde hacía tiempo. Fue una madrugada en la que mi compañero de piso me preguntaba continuamente que si ya había muerto" (varón, tenía 21 años).

"Me alegré muchísimo. Era algo esperado. Me fue a buscar la policía  a mi casa y salí por la 2ª puerta" (mujer, tenía 18 años).

"Para mí fue una alegría, aunque no era aún plenamente consciente de sus repercusiones. También me produjo cierto desconcierto, porque terminaba una situación que ocupó toda mi niñez" (varón, tenía 15 años).

"Por un lado, alegría, porque moría el dictador. Pero, sobre todo, miedo, porque había rumores de detenciones a opositores al régimen. Un hermano se fue de casa unos días" (varón, tenía 17 años).

"Felicidad enorme. Nos cogimos una juerga. Pero también perplejidad" (varón, tenía 20 años).

"Un poco de incertidumbre de oír a nuestros padres y profesores" (mujer, tenía 15 años).

"La viví como un acontecimiento extraordinario, la expectación del cambio de régimen, el tener una monarquía. Fue algo nuevo, pero a la vez esperanzador, por el futuro que se abría a España"  (mujer, tenía 18 años).

Menores

"Me impactó mucho. Recuerdo todo perfectamente. Durante más de un mes las Noticias daban partes repetidamente sobre el estado de salud de Franco. Su muerte se esperaba. Me acuerdo de que esa noche pusieron en televisión la película Objetivo Birmania, con Errol Flynn. Tras la película nos acostamos y al día siguiente mi hermano y yo fuimos al colegio en autobús, como todos los días. Al llegar nos lo encontramos cerrado y el portero nos dijo que no había clase porque Franco había muerto. Nos volvimos a casa. Antes de llegar pasé por un quiosco y vi las portadas de los periódicos con la imagen del dictador y el titular de la noticia. Creo que compré uno. Ya en casa nos sentamos delante del televisor y vimos a Arias Navarro lloroso anunciar oficialmente la muerte de Franco. Hubo varios días de luto, largas colas ante su féretro, etc. Otro recuerdo claro que tengo es que tanto su entierro como la proclamación de Juan Carlos I lo seguí por un televisor en color de unos amigos; era la primera vez que veía la tele en color. ¡Ah! Ese domingo no pusieron en la tele La casa de la pradera, porque aún duraba el luto. El lunes volvimos ya a clase. Recuerdo también que en el colegio un compañero me contó que había estado en Madrid con su padre para visitar la capilla ardiente" (varón, tenía 9 años).

"No me impactó de ninguna forma"  (mujer, tenía 9 años).

"En casa recuerdo que estaban esperando un cambio para nuestro país. Era un momento de esperanza después de años de Dictadura" (varón, tenía 9 años).

"No me impactó su muerte. Sí recuerdo que era el comentario en todas partes" (varón, tenía 9 años).

"El miedo de mi padre hizo que mi familia no saliera de casa en 2 meses. Para mí significaba 2 meses de vacaciones, perdí el curso y me hicieron repetir" (mujer, tenía 11 años).

"Recuerdo las imágenes de TV, pero con esa edad lo que recuerdo con agrado son los días sin clase debito al luto oficial" (varón, tenía 10 años).

"Apenas me di cuenta de la repercusión política de este hecho" (varón, tenía 10 años).

"No era demasiado consciente" (varón docente, tenía 13 años).

"No fue consciente del día hasta años más tarde. Recuerdo el comunicado que leyó Arias Navarro" (mujer, tenía 11 años).

"No me acuerdo" (mujer, tenía 11 años).

"En ese momento era muy pequeña. Sé que no hubo colegio" (mujer, tenía 9 años).

"Desconcierto. No saber qué ocurría a mi alrededor" (varón, tenía 12 años).

martes, 17 de noviembre de 2020

Otro caso más de sexismo machista en un partido de fútbol femenino

El sexismo machista en el mundo del deporte está en aumento. Sobre todo en los deportes que tradicionalmente han sido un coto cerrado para varones. Como ocurre con el fútbol. El domingo pasado, durante el partido de la Liga Femenina entre el Real Madrid y Athletic de Bilbao, la árbitra recibió un duro balonazo, fortuito, sobre su cara, que hizo que quedara tendida sobre el suelo y acabara sufriendo un hematoma en uno de sus ojos. Aunque el partido estaba a punto de finalizar, tuvo que ser retirada del campo. Pese a ello, algunos comentarios subidos en la red, lejos de mostrar lástima por el percance, lo que han hecho ha sido reflejar un elevado grado de crueldad, por un lado, y de machismo, por otro. Porque lo es decir cosas como ésta: "Aunque recibas ese balonazo no puedes perder la profesionalidad de tirarte al suelo y llorar como una niña". No está de más recordar la actitud de tantos futbolistas varones, algunos famosos y multimillonarios, que han hecho de la exageración teatral en el césped una de sus prácticas favoritas. ¿Serán también niños?    

lunes, 16 de noviembre de 2020

El abrigo de piel de leopardo de las nieves y la soledad que dicen de quien fue rey

 

Se sigue sucediendo el conocimiento de los escándalos financieros de quien fuera rey de España hasta 2014 y pasara después a tener la condición de rey emérito. Escándalos con un lejano antes y un reciente después, relacionados con el cobro de comisiones multimillonarias, la posesión de cuentas ocultas en otros países, incluidos paraísos fiscales, el impago de los tributos correspondientes, el empleo de testaferros... Todo ello aderezado de viajes por doquier, de fiestas, compañías femeninas y cacerías.


Famoso fue el viaje a Boswana de 2012, con caza de elefantes, compañía de su amiga Corinna y rotura accidental de su cadera incluidas. Fue el momento de una de sus frases para la posteridad: "Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir".


En efecto, el mismo monarca que en los comienzos de la crisis económica había aludido en su mensaje de Navidad de 2009 a eso de "las familias angustiadas, no solo por la pérdida de ingresos, sino por la falta de horizontes en sus vidas laborales y personales". O en el de 2011 a lo de "Todos somos iguales ante la ley", intentando marcar las distancias con su yerno Iñaki y su hija Cristina por lo del escándalo del caso Nóos. Pero daba igual, porque la pendiente por la que iba a deslizarse ya estaba a la vista y había que preparar el terreno para que la caída fuera lo menos dura posible. Su abdicación en 2014, lejos de moderarlo, lo lanzó a la vorágine de una especie de barra libre. Y la cosa se puso tan cruda, que hace un año desde el entorno de su sucesor en el trono e hijo empezó a pergeñarse una estrategia para evitar lo peor. 

Fue durante el comienzo del confinamiento general por la pandemia del covid-19, con el país pendiente de la emergencia sanitaria, cuando se eligió el momento para hacer público el comunicado del rey Felipe VI renunciando a la herencia de su padre. No lo hizo por altruismo, sino porque su olor a podrido era demasiado  evidente y llevaba a que la opinión pública siguiera desmarcándose aún más de la institución monárquica. Y es que las noticias que estaban llegando de Suiza y la acción de su justicia no eran buenas. La investigación de su padre por delitos fiscales y económicos era un salto cualitativo en el problema. 


Y mientras las malas noticias se iban sucediendo y la corte de aduladores del emérito salía en su defensa, tuvo lugar la fuga en el mes de agosto a los Emiratos Árabes. Un acto llevado a cabo con nocturnidad y alevosía, que marcó un nuevo punto culminante, porque, entre otras cosas, no dejó de ser el reconocimiento implícito de que algo se estaba ocultando. Por el propio Juan Carlos, por el rey Felipe y su entorno, y por los círculos del poder.


Entre la sucesión de escándalos, hace unos días salió uno sobre algo acaecido en 2002, con motivo de uno de los viajes internacionales del entonces rey y hoy emérito, cuando fue invitado a participar en una cacería de cabras salvajes por el presidente Kazajistán, Nursultán Nazarbéyev. Se cuenta que cuando se despedía del rey español, el presidente de la república centroasiática hizo el siguiente comentario a uno de sus allegados: "¡Míralo, es el rey de un país, pero no tiene nada...! Yo lo ayudo como puedo". La ayuda consistió en la suma de 5 millones de dólares (equivalentes a unos 4'2 millones de euros), sin contar los pormenores sustanciosos de la estancia y el regalo de una abrigo de piel de leopardo de las nieves. Quizás fuera calderilla en comparación con otras sumas bastante más elevadas de las que se tiene conocimiento, pero no deja de ser parte de ese sustancioso suma y sigue.


Desde hace unas semanas se viene diciendo que el emérito se siente solo y se aburre en tierra de moros. Se habla que se está planeando su desplazamiento a otras latitudes cálidas en lo climático y más fáciles de llevar, donde el cha-cha-cha caribeño, que tanto le gusta, le pueda levantar el ánimo que siente decaído. 

 

Y en ésas seguimos.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Con el pueblo saharaui, contra la agresión marroquí en El Guergueret

El Guerguerat es un enclave situado en el extremo suroeste del Sáhara Occidental, fronterizo con Mauritania. Aunque actualmente no está ocupado por Marruecos y se encuetar de facto manos del Polisario (Frente de Liberación del Saharaui Occidental), es un escenario de continuas disputas, teniendo en cuenta que Marruecos busca su control con el fin de facilitar su acceso hacia el país vecino. 

La presencia de efectivos de la ONU desde principios de los años noventa, a través del MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para la celebración del Referéndum), no ha impedido que el gobierno marroquí, con el apoyo de su ejército, haya tomado la decisión de completar una carretera que la permita llegar a Mauritania. Y la reacción saharaui no se ha hecho esperar, por considerar que se está vulnerando la situación de statu quo que se estaba viviendo hasta ahora, aun cuando fuera débil. La población del enclave se ha movilizado pacíficamente, boicoteando la llegada de la maquinaria y el personal que se ha desplazado para iniciar las obras.

La tensión, una vez más, ha vuelto a saltar. Desde la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) se ha denunciado lo ocurrido ante la ONU y se ha alertado a la opinión pública internacional del peligro que se cierne sobre la población residente en El Guerguerat, así como la nueva agresión contra los derechos del pueblo saharaui, vulnerados desde hace 45 años. 

Fue precisamente el 14 de noviembre de 1975 cuando los gobiernos de España (con Franco moribundo y el príncipe Juan Carlos como jefe de estado interino), Marruecos y Mauritania firmaron en Madrid el ignominioso Acuerdo Tripartito, que decidieron el abandono por el primero de la que había sido hasta ese momento una provincia/colonia española, entregándola para su reparto a los otros dos estados. Tras la retirada en 1979 de Mauritania de la parte sur, Marruecos se ha convertido en la ocupante de la mayor parte del territorio, salvo las zonas más desérticas situadas al este o el enclave de El Guerguerat. Pese a la abrumadora presencia de población saharaui en los territorios ocupados, buena parte se encuentra residiendo también en campamentos levantados en la zona de Tinduf (al noreste del Sáhara Occidental y dentro de Argelia), donde además se encuentran las instituciones de la RASD. 

La actitud de los distintos gobiernos españoles hacia el pueblo saharaui y la RASD ha sido siempre vergonzosa, sometidos a los intereses de Marruecos y de su principal aliado, EEUU. El actual gobierno no la ha cambiado, pese a los comunicados elaborados por Izquierda Unida y Podemos apoyando, una vez más, al pueblo saharaui y denunciando la enésima agresión marroquí.

Recomiendo la lectura de un artículo de Lehbib Abdelhay, titulado "El cierre de la brecha ilegal en El Guerguerat agrava la crisis económica en Marruecos", por lo clarificador que resulta a la hora de entender la decisión tomada por el gobierno marroquí. Mientras tanto, no queda otra opción por seguir apoyando al pueblo saharaui y su causa de convertirse en libre de ataduras coloniales.  

(Imágenes: ECSAHARAUI, 8-11-2020; y Wikipedia). 

viernes, 13 de noviembre de 2020

El acento andaluz y el racismo cultural

 

El tratamiento que se hace del habla andaluza desde la derechona españolista resulta vomitivo. Desde hace un par de años sus voceros se han obsesionado con la ministra María Jesús Montero, a la que desprecian por su acento andaluz. El energúmeno radiofónico Federico Jiménez Losantos, que es el manipulador e insultador número uno del reino -amén de otras lindezas-, es quien más se ha cebado sobre ella, negando que sepa hablar correctamente el español. En cierta ocasión la llamó "indigente intelectual" y el otro día salió con lo de "portacoz". 

Hace un par de días El Mundo publicó un artículo de Jorge Bustos con el título "'Marijau' Montero habla con boca de serpiente". Asiduo de las tertulias televisivas como "sabelotodo" y pretendido periodista cultural, comenzó su escrito con estas palabras: "Hasta la irrupción de María Jesús Montero en la escena política, todos pensábamos que el euskera era la única lengua no indoeuropea que se hablaba en España. Hoy sabemos que a nuestro ya complicado mapa idiomático debemos añadir un nueva riqueza: el monterés". La reacción en las redes y algunos medios no se hizo esperar, pero hete aquí que ayer el propio Jiménez Losantos volvió a salir con otra de sus ocurrencias: "Garjajesús".

Durante el debate de los presupuestos generales del estado hubo dos parlamentarios que ayer mostraron su apoyo solidario a la ministra. Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, le dijo: “Los ataques de la ultraderecha a usted por su acento son repugnantes. Tengo que decirle que a mí me encanta su acento y me encanta escuchar acento andaluz en esta Cámara. (...) Señora ministra, los ataques de la ultraderecha a usted por su acento son repugnantes”. Por su parte, Gabriel Rufián, portavoz de ERC, manifestó: "Frente a la caverna, frente a los cavernícolas, frente a sus lacayos, señora ministra, ¡viva el acento andaluz, viva!".

Lo que está ocurriendo con María Jesús Montero no deja de ser una forma de racismo cultural. Algo muy extendido entre la derechona social, política y cultural de las provincias castellanoparlantes situadas al norte de  Sierra Morena, que ve en el habla andaluza -en este caso- una degeneración del español, como les gusta denominar al castellano. Como en tantas otras cosas, reniegan de la pluralidad y la diferencia, porque sólo conciben la realidad desde una perspectiva homogeneizadora y, por tanto, intolerante.  

jueves, 12 de noviembre de 2020

Un libro necesario: Una tierra con gente. Voces de Palestina

Hablar, leer o escribir sobre Palestina es acercarse al dolor. En esta ocasión ha sido un libro lo que me ha llevado a sentirlo: Una tierra con gente. Voces de Palestina (Barcelona, Descontrol, 2020), coordinado por Sofía Caamaño y Sònia Bajona, en colaboración de la asociación Laylac, acrónimo del Centro Palestino de Acción Juvenil para el Desarrollo de la Comunidad. 

El libro está conformado por los relatos orales de 6 mujeres y 6 varones que habitan en Cisjordania, uno de los dos territorios, junto a Gaza, donde se ha recluido y hacinado a cuatro millones de personas. Salvo uno de ellos, que vive en el municipio de Hebrón, residen en el municipio de Belén y tienen una relación con el campo de Dheisheh. Son testigos, protagonistas y víctimas de una realidad que dura ya más de siete decenios, cuando Palestina fue dividida en dos estados, se expulsó de inmediato a cientos de miles de personas de sus hogares y con el paso de los años han ido sufriendo la merma de sus territorios, continuas agresiones militares o la violación permanente de los derechos humanos.

Entre los recuerdos que cuenta Jamila, originaria de la aldea de Zacarías, está lo vivido siendo niña cuando en 1948 se inició la ocupación y expulsión de sus hogares. Conocido ese hecho con el término Nakba, su traducción al castellano resulta altamente significativa: la catástrofe. Y así lo cuenta: "Eran la dos de la  mañana y yo estaba durmiendo en mi cama cuando un repentino estruendo me despertó: era el sonido de los cohetes con los que las milicias israelíes estaban atacando el pueblo".

Aisha es más joven, pues nació en 1960 en el campo de Dheisheh. Las penurias por las que pasó fueron grandes: "no había ni luz ni agua (...): la electricidad llegó en 1973 y el agua en 1984". Es algo que el paso del tiempo no ha logrado mejorar, por los "constantes cortes de agua y luz" y por la merma de las ayudas procedentes de la UNRWA. "Por todo ello, los campos de personas refugiadas siguen siendo los lugares en los que más se sufre".

"Mis primeras memorias se remontan a la segunda intifada. La ocupación se llevó mi infancia y mi adolescencia; es imposible ser niño bajo la amenaza constante de que te arresten o asesinen". Es lo que cuenta un varón anónimo, que ha preferido no dar su nombre. Y entre sus preocupaciones, ayudar a "comprender las raíces" del pueblo palestino y participar en su liberación: "creo que será necesaria una transición justa, en la que la gente que cometió crímenes pague por ello, confiese y pida perdón (...). [Sobre] el futuro de las personas judías que viven aquí (...) muchas se irán porque no aceptarán vivir en un Estado palestino; pero las que se queden, las que lo acepten, creo que deben ser tratada como unas ciudadanas más, sin ninguna diferencia con el resto".

Najía es madre de nueve hijos e hijas, y ha tenido una vida que ha estado marcada por las detenciones en la familia y hasta la muerte de uno de sus hijos. "Su padre había sido arrestado, así que tomaron conciencia de la situación política desde muy temprana edad y crecieron con alma luchadora. Cuando empezó la primera intifada, a una de mis hijas la arrestaron y a otra la hirieron y, más adelante, detuvieron por primera vez a mi hijo Ghassan, cuando tenía solo diecisiete años. A partir de ese momento, empecé a tener siempre en la cárcel a alguno de mis hijos: primero arrestaron a Mohamed y Ahmad, y después otra vez a Ghassan. (...) Cuando Ghassan decidió empezar [una huelga de hambre] a finales de julio de 2015],  mi hijo Moataz estaba participando en un proyecto en Francia, [pero] decidió volver para apoyar a su hermano y, en una de las manifestaciones de apoyo a los huelguistas, los soldados israelíes lo mataron".

Al propio Ghassan Zawahra se refiere a su estancia en varias cárceles israelíes: "Allí quieren rompernos física, psicológica y emocionalmente para despolitizarnos, y tienen muchas maneras de hacerlo, desde controlar las cosas más pequeñas -como nuestro acceso a mecheros, comida o nuestras salidas al patio-, hasta la violencia física extrema. Y conozco muy bien su funcionamiento porque estuve más de una década allí dentro". A las pocas semanas de contar, en diciembre de 2018, Ghassan volvió a ser arrestado.

Otro varón ha querido mantener su anonimato. Herido por los soldados israelíes en una de las protestas habidas durante la segunda intifada, nos cuenta las penurias que pasó durante su detención: "Me encerraron durante ciento trece días solo en un cuarto oscuro y cada cuarenta y ocho horas me llevaban a la sala fría dejándome allí dentro, en ocasiones, durante tres días seguidos. Querían hacerme sufrir para que me rindiera y les diera información, pero nunca dije ni una palabra".

Ahmad Lahham trabaja en un centro sobre los derechos de las personas y conoce a fondo las estrategias que el estado israelí desarrolla sobre la población palestina en lo cotidiano. Habla del muro que se ha construido para recluir, como una forma de apartheid, a la comunidad palestina. Por eso dice: "No solo sentimos nuestra libertad coartada cuando queremos desplazarnos por el territorio, sino que Israel limita cada pequeño aspecto de nuestras vidas. Una de las política que utiliza para controlarnos es la de solicitud de permisos, que yo considero de las herramientas más peligrosas que ha instaurado el régimen colonial (...) tenemos que pedir autorización para todo: para ir al médico, construir una casa, cultivar nuestra tierra, repararla... para cada detalle necesitamos un permiso de la administración civil -que no es civil en absoluto ya que está dirigida por la inteligencia militar israelí-".

Munir es un comerciante de Hebrón, que ha visto cómo su actividad ha ido decreciendo ante las injerencias derivadas de la ocupación de la ciudad por el ejército y el progresivo asentamiento de población israelí en una parte de la ciudad. En la calle donde tiene la tienda, que proviene de su abuelo, "solamente seis vendedores conseguimos permiso para reabrir nuestros negocios. Sin embargo, a día de hoy solo quedamos tres (...). Yo la puedo mantener abierta porque mis hijos ya son mayores, trabajan y puede ayudarme; mi familia es pequeña y con lo que gano puedo sobrevivir".

Ilham Issa Abu Kheara es una mujer valiente y madre de dos hijas pequeñas, que vive en Al Walaja. Ha sufrido la demolición de su casa por el ejército israelí. Cuando eso iba a tener lugar, conoció la solidaridad de la gente, que "se metió dentro [de nuestro hogar] para que no pudieran destruirlo. Ante esta situación, los soldados pidieron refuerzos y empezaron a arrestar gente, tirar gas lacrimógeno, disparar... Esa noche, más de veinte personas resultaron heridas y algunas acabaron encarceladas". 

Fátima estuvo viviendo en el campo de Dheisheh desde que tenía tan sólo cuarenta días. El momento en que, durante la Nakba, su familia fue expulsada en 1948 del pueblo de Deir Rafat. En la actualidad vive en otro pueblo, Doha, junto a Belén. Cuenta que su "realidad se endureció mucho durante la Guerra de los Seis Días [en 1967]", en la que su marido y su hermano Alí fueron combatientes. Alí fue condenado a la pena de "siete vidas" y posteriormente otros dos hermanos fueron asesinados. Toda su vida ha estado marcada por ello, lo que le ha llevado a mantenerse activa: "A pesar de mi avanzada edad y de la imposibilidad de involucrarme en la resistencia palestina como lo hacía antes, no he dejado de luchar a mi manera para que las futuras generaciones no sufran el mismo dolor que he padecido yo".

Abrar Saed es una joven estudiante de obstetricia, pero ha hecho de la pintura su afición y su forma de lucha a través del grupo Laylac. Lo explica con estas palabras: "La pintura puede ser una manera de confrontar la ocupación. Nuestros murales no solo nos sirven para expresar nuestros sentimientos, sino también para que la gente de fuera y las nuevas generaciones entiendan la situación en la que vivimos".

El pintor Naji Owda nació en Dheisheh, donde se ha mantenido toda su vida. Ha participado en cuantas formas de resistencia se han ido sucediendo, incluida su preocupación por mantener y desarrollar formas de vida comunitaria. Es uno de los impulsores de Laylac, cuyo "objetivo es crear conciencia en la nuevas generaciones sobre el contexto político y la ocupación, abrir espacios para que la gente pueda expresarse y fomentar que los jóvenes contribuyan a la comunidad con su trabajo".

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El artículo ha sido publicado en la revista electrónica Rebelión el 18-11-2020: https://rebelion.org/un-libro-necesario-una-tierra-con-gente-voces-de-palestina/.

sábado, 7 de noviembre de 2020

Expresiones de mi madre

Mi santa madre hacía uso de algunas frases y expresiones que solía repetirlas con más o menos frecuencia. Entre ellas estaba eso de "¡Equilicuantis!", cuando daba con lo que podía parecer inverosímil; "Ni que andemos para arriba ni que andemos para abajo", para redundar algo categóricamente; o "Todo se arregla en la vida menos la muerte", dando una muestra de optimismo ante lo que podría parecer inevitable. 

Durante los años de la Transición y siguientes, acuñó otras frases, esta vez dentro de lo político. Una, muy utilizada sobre todo en los primeros años de ese periodo, fue la de "¡Vamos hacia un caos!". Muy apropiada para una persona que había vivido de joven la guerra y que durante los años que la siguieron fue, dentro de su generación, socializada en el miedo, independientemente de lo que pudiera haber pensado o hecho. 

Otra de sus expresiones iba dirigida a Adolfo Suárez, jefe de gobierno entre 1976 y 1981, de quien gustaba decir: "Tiene cara de bueno", para añadir "Lo veo en su mirada". Esto último lo hacía cuando, por mi parte, le preguntaba acerca de en qué se basaba para sacar esa conclusión. 

No le faltó una apelación al entonces rey, conocido como Juan Carlos I, sobre el que soltó en alguna ocasión eso de que "No es como su abuelo". Se refería a su abuelo Alfonso XIII, claro, de quien era consciente que había sido un mujeriego. Pecados de hombre y de rey, pensaría para sus adentros la pobre. Y como hiciera con Adolfo Suárez, cuando le preguntaba la razón de su aseveración, volvía a argumentarlo en lo de la mirada. 

Si mi madre siguiera viviendo, seguro que estaría más asustada que entonces. Lo del caos, en este tiempo de pandemia, le vendría al pelo para seguir repitiéndolo. Distinto ocurriría con lo de Suárez, del que ya conoció que fue defenestrado, aunque no tuviera mucha conciencia de ello. Curioso que quien fuera uno de los protagonistas de la Transición acabara perdiendo la memoria, atacado por esa enfermedad que la devora. ¿Y de Juan Carlos I? No sé si cuantitativamente ha superado a su abuelo en los asuntos de faldas y tal, pero con lo que no hubiera contado la santa de mi madre es que haya sido un verdadero depredador de comisiones, blanqueos, evasiones...

¿Vamos hacia un caos? Pues lo respondo con otras de sus expresiones, que hasta ahora me había guardado en la guantera: "No te acobardes, hijo. No dejes que venza el miedo". Pues eso.

A propósito de un artículo de Juan Torres: frente al capitalismo neoliberal y la pandemia, cooperación y solidaridad

La economía es una ciencia que en los tres últimos siglos ha estado ocupada principalmente por quienes han hecho del capitalismo su paradigma. Pese a los esfuerzos de Karl Marx por formular una crítica al funcionamiento de ese sistema económico y a los planteamientos de quienes lo canonizaban como pensamiento, a día de hoy, transmutado continuamente en nuevas formas, el capitalismo sigue viviendo. 

En las últimas décadas, transmutado a su fase neoliberal, el campo académico ha sido invadido por un ejército de mentes pensantes y actuantes que ha contribuido a crear en el planeta un nuevo paraíso. Está ocupado, en primer lugar, por una minoría que va desde gente multimillonaria hasta esas clases medias-altas que se satisfacen a base de posesión y consumo. Están también quienes, dentro o en sus alrededores, mantienen unas expectativas ilusorias de enriquecerse, ascender en la escala social o simplemente recibir una seguridad personal aunque sea a costa de hundir a quienes tienen al lado. Todo un campo de cultivo para que surjan esas propuestas políticas que abundan en el desprecio a quienes son diferentes y la creencia en doctrinas salvadoras más allá de este mundo. 

Economista y catedrático universitario, Juan Torres es una de las mentes más lúcidas en su campo académico. Desde hace bastante muchos años sigo su blog Ganas de escribir y suelo leer los artículos que, siempre interesantes, publican periódicamente algunos medios de comunicación. Ayer Público sacó su artículo "Ni el confinamiento ni la pandemia son la causa de la catástrofe". Su contenido es muy duro, porque el diagnóstico que hace de la actual situación en el mundo no es un canto a la alegría. Pero no por ello deja de ser interesante y, ante todo, útil para comprender dónde estamos y ser capaces de actuar en consecuencia. 

Leerlo es un ejercicio que merece la pena. Dejo aquí, no obstante, algo de lo que aparece en su artículo. Un aviso para navegantes, pero también con un horizonte que nos permita salir del bucle tenebroso en que nos encontramos. Por eso me he permitido la licencia de destacar (en negrita) eso último

La catástrofe proviene de que hayamos decidido acumular aviones de combate, tanques, misiles, naves armadas hasta la bandera… ante el peligro más que hipotético de un ataque militar y no se haya invertido en la previsión de daños más probables, como los producidos por pandemias o desastres naturales.

La catástrofe se produce porque no se ha financiado la investigación básica en el sector público que permite que luego haya innovación privada y porque hemos dejado que el desarrollo de productos básicos, como fármacos y vacunas que ahora necesitamos con urgencia, se supedite al beneficio privado.

La catástrofe se va a producir porque se ha renunciado a que los Estados y los bancos centrales se hagan cargo en última instancia de la financiación de aquello que los mercados no pueden resolver, como ocurre paradigmáticamente con los efectos de un desastre natural, de las emergencias o pandemias como la que estamos viviendo. La catástrofe se produce porque se estableció que los bancos privados financiaran a los gobiernos a costa de multiplicar la deuda a base de intereses.

(…)

Le guste o no a los dirigentes empresariales, las empresas que dejan de funcionar o que sólo pueden hacerlo con baja o mínima actividad no pueden salvarse en medio de una pandemia con más capitalismo (y mucho menos con el capitalismo neoliberal de los últimos decenios que quiere acabar con el Estado) sino con bienes comunes, con ayuda pública, con iniciativa y propiedad públicas y con cooperación y solidaridad, es decir, con socialismo o como quiera llamársele, pero no con el capitalismo que un virus y las malas políticas previas han hecho que deje de funcionar.   

martes, 3 de noviembre de 2020

Se aprueba un decreto para combatir la ludopatía entre la gente joven

El gobierno ha aprobado esta mañana, por iniciativa del ministerio de Consumo, el real decreto de comunicaciones comerciales de las actividades de juego. Supone una  iniciativa muy importante que tiene como objetivo limitar la publicidad sobre apuestas y juegos de azar, y combatir la ludopatía, uno de los problemas derivados de ese tipo de actividades, que está afectando gravemente a determinados segmentos de población.

El decreto va a entrar en funcionamiento a partir de mañana mismo y conllevará, de entrada, la limitación de la publicidad audiovisual, que quedará relegada a la franja horaria entre la una y las cinco de la madrugada. El resto de las medidas se irá aplicando a lo largo de los meses siguientes hasta el mes de agosto de 2021, teniendo en cuenta las dificultades derivadas de los contratos publicitarios suscritos entre las empresas de apuestas y juegos de azar, de un lado, y los medios de comunicación, internet, clubes deportivos y personajes con relevancia social.

Entre otras medidas, el 1 de abril concluirán las campañas publicitarias con personajes de relevancia; el 1 de mayo se hará lo propio con los bonos promocionales y la regulación de la publicidad en internet; y el 30 de agosto quedarán derogados los contratos con los clubes deportivos,  que afectará a la publicidad en sus camisetas y equipaciones.

La presión de las empresas del sector para evitar un decreto de esa naturaleza ha sido grande, a la que se ha unido buena parte de los medios de comunicación, que han hecho de este tipo de publicidad una jugosa fuente de beneficios.

No debemos olvidar que en las actividades de este sector subyacen dos grandes problemas. Uno es el de la ludopatía, que al estar catalogada como una enfermedad, supone un problema de salud pública. Afecta especialmente a la gente más joven y residente en los barrios con rentas más bajas, donde el paro y las escasas perspectivas laborales se constituyen como un caldo de cultivo para su desarrollo. El crecimiento tan desmesurado habido en los últimos años ha hecho que nuestro país se encuentre a la cabeza de esa enfermedad entre la población adolescente y de primera juventud.

Por otro lado, como segundo problema, este sector es una fuente de blanqueo y evasión de capitales, ya que buena parte de sus empresas tienen su sede en paraísos fiscales.

La iniciativa llevada a cabo por ministerio que tiene al frente a Alberto Garzón es un primer paso, pero necesario y e importante, porque marca un camino que contribuye a la construcción de una sociedad más saludable. 

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Para ampliar la información recomiendo la entrevista a Alberto Garzón en el  programa 24 horas de Radio Nacional, que fue emitida ayer por la noche. Así mismo, el artículo aparecido en Cuarto Poder, titulado "Las claves del decreto ley que regula publicidad de apuestas y juegos 'online'".

domingo, 1 de noviembre de 2020

Protestas callejeras anticovid y extrema derecha

En el contexto de la actual pandemia los grupos de extrema derecha de los países occidentales han abrazado las tesis negacionistas y conspiranoicas. Desde ellas están haciendo una reivindicación de la libertad que, según dicen, se está robando con las medidas que se están tomando: confinamiento, limitación de la movilidad en la vías públicas, restricciones en los horarios de la hostelería, uso de la mascarilla, etc. Por eso emplean la palabra libertad como su referente semántico principal. 

Las redes sociales y la red electrónica son el medio de difusión preferido, haciendo uso con frecuencia de una elevada violencia verbal, tanto en forma de insultos como de amenazas. Tampoco está faltando la calle, que se está convirtiendo cada vez más en un espacio de actuación y en el que, además, empieza a estar presente la violencia física. 

Esto último es lo que ha estallado en los últimos días en algunas ciudades españolas: Sevilla, Barcelona, Madrid, Burgos, Logroño, Santander, Málaga, Vitoria... Las acciones las han protagonizado grupos minoritarios, cuya  composición es heterogénea. En ellos confluyen gente de la extrema derecha, ultras de los equipos de fútbol, gente que ha perdido el trabajo, etc. 

Desde Vox se ha apoyado las protestas. Como grupo de extrema derecha, coincide en gran medida con las proclamas lanzadas desde el negacionismo y la conspiranoia sobre la pandemia. Vox es un partido fascista, aunque no todo el fascismo está en ese partido.