domingo, 26 de abril de 2020

Jeremy Rifkin y la amenaza de una extinción

Leí ayer por la noche en el diario digital Público una entrevista al economista y sociólogo estadounidense Jeremy Rifkin, realizada por Juan M. Zafra. Profesor universitario y activista social, ha alternando la docencia entre EEUU y Europa, ejerciéndola en estos momentos en la Universidad Carlos III de Madrid. Extensa y sustanciosa, la entrevista está encabezada por una frase que resulta impactante: "Estamos ante la amenaza de una extinción y la gente ni siquiera lo sabe".

Al principio se trata el problema de la epidemia del covid-19, que Rifkin relaciona con la agresión que como especie hemos sometido al planeta, alterando el ciclo del agua y ecosistema. El cambio climático sería su  consecuencia y con él el aumento de los "movimientos de población humana y de otras especies", lo que hace que "la vida animal y la humana se acercan cada día más como consecuencia de la emergencia climática y, por ello, sus virus viajan juntos". De ahí su advertencia: "Debemos asumir que estamos en una nueva era. Si no lo hacemos, habrá más pandemias y desastres naturales. Estamos ante la amenaza de una extinción".

Para Rifki la clave se encuentra en el modelo de producción en que estamos instalados. Iniciado hace dos siglos con la primera revolución industrial y continuado en la segunda, que es en la que nos encontramos, dicho modelo está asentado en la extracción y procesamiento de combustible fósiles, y ha supuesto la desaparición y/o deterioro del 60% de los suelos y la emisión de ingentes cantidades de CO2 a la atmósfera. 

Aunque su postura pueda parecer apocalíptica, plantea vías de solución, que pasan por un cambio radical en el modelo de producción. Así, frente a la globalización imperante y destructiva, propone la glocalización, haciendo que cada comunidad se responsabilice de la forma con la que relacionarse con el entorno más cercano. Siempre desde el principio de cero emisiones. Eso conllevaría la aparición de nuevas actividades y nuevos empleos que puedan servir para prevenir los riesgos de posibles amenazas.  Y también que "las grandes compañías desaparecerán. Algunas de ellas continuarán pero tendrán que trabajar con pequeñas y medianas empresas con las que estarán conectadas por todo el mundo. Estas grandes empresas serán proveedoras de las redes y trabajarán juntas en lugar de competir entre ellas".

Considera, en lo que quizás sea el aspecto más discutible, que ya se están dando algunas actuaciones por parte de determinados estados o entes políticos, que están creando infraestructuras en la dirección adecuada. Menciona para ello a la UE, China y algunos estados de EEUU, como California, Nueva York o Texas, más allá de la presencia peligrosa del presidente Trump.    

Plantea Rifkin, en fin, que los fundamentos de una tercera revolución industrial deben conllevar un modelo sostenible, en el que internet jugaría un papel clave desde tres vertientes: el conocimiento, la energía y la movilidad. En este sentido, menciona a la nueva generación de mileniales como la base humana esperanzadora para que todo es pueda llegar a buen puerto. Sería lo que  denomina el Green New Deal. Esto nos lleva a algo parecido, como modelo social, a lo que empezó a implementarse en los años 30 del siglo pasado y se extendió en el mundo occidental después de la Segunda Guerra Mundial.

Por lo demás, propongo leer con detenimiento la entrevista. 

sábado, 25 de abril de 2020

José Afonso, un cantor de hermosas baladas


En los primeros momentos de la madrugada del 25 de abril una canción, "Grândola, vila monea", abrió el momento en que los oficiales portugueses dieron un paso al frente para derrocar la dictadura. Una fecha que me parece una buena ocasión para dedicar una entrada a José Afonso, el autor de la canción.

Llamado familiarmente Zeca, José Afonso (1929-1987) fue un artista de una larga trayectoria, pero que acabó truncada por una muerte temprana. Miembro de una familia vinculada al régimen salazarista (su padre fue funcionario judicial), desde joven orientó su vida por un camino opuesto. Durante varios años compaginó los estudios universitarios, y luego la docencia, con la música. Primero, formando parte de grupos que interpretaban fados y serenatas, y con el tiempo, actuando en solitario con melodías y letras cantadas por él mismo. 

Fue cuando empezó a componer sus baladas, donde, a la vez que entroncó con tonadas populares tradicionales y mantuvo algunos aspectos del fado, aportó al lirismo de los textos una fuerte carga de lo popular. Comprometido socialmente, no le gustó que lo clasificaran como cantante protesta, una denominación extendida en algunos círculos musicales desde finales de los años 60 y a lo largo de los 70. Prefirió que sus canciones fueran definidas como líricas y réplica "a patrones de vida, gustos y predilecciones vigentes"*. 

Uno de sus discos más famosos, innovador sobre los anteriores, fue Cantigas do Maio [Cantigas de Mayo], de 1971, cuyo título proviene de la canción homónima incluida en el mismo. Estamos ante una verdadera joya musical y poética. Muy bien interpretada vocalmente, a base de diferentes registros del propio Zeca y un fondo coral, contó con un apoyo instrumental novedoso: a la guitarra y la viola que siempre hizo uso, añadió acordeón, flauta, instrumentos de percusión y hasta guitarra eléctrica y trompeta. 

Algunas canciones ya las había compuesto con anterioridad, como "Grândola, vila morena" ("25 de abril: con Grândola, la vila morena, en el corazón"). En el disco apareció con atrevimiento, con un fondo coral y evocando el ritmo de los pasos de una marcha reivindicativa. Lejos de su intención estaba que unos dos años y medio más tarde acabara siendo la elegida para el aldabonazo de salida de la Revolución de los Claveles. Y menos, que acabara siendo el himno oficioso de esa revolución y una de las canciones más queridas en los movimientos liberadores del mundo.    

"Cantar Alentejano" es otra de las canciones incluidas en el disco. Está dedicada a  Catarina Eufémia, una humilde campesina y luchadora comunista del pueblo alentejiano de Baleizado, que fue asesinada en 1954 por un guardia republicano durante una protesta  ("Con Catarina Eufemia la búsqueda de la justicia continúa"). Aunque en el texto se menciona su nombre, pudo ser admitida por la censura al estar abrigada de figuras metafóricas. Y no sin que antes José Afonso retirase unos versos acusatorios: "Quando eu te furar a pança / Nuda a dança / Pra Voçês" ["Cuando te agujeree el vientre / cambiará el bailes / para vosotros"]*.      

Aunque me he centrado en uno de los discos del artista, no quiero acabar esta propuesta musical con una de sus últimas creaciones: "Galinhas do Mato", incluida dentro del disco homónimo y que salió dos años de su muerte. Una composición instrumental mezclada con las voces del Coro Operario Oierense, compuesto a base de ritmos y sonidos africanos. Concretamente de Mozambique, donde vivió parte de la niñez cuando todavía era una colonia portuguesa. Afectado por una enfermedad terminal, apenas puso su voz en el disco, en al que dejó su impronta creativa y tributó un homenaje a la diversidad de culturas.      


Cantigas do Maio

Eu fui ver a minha amada / Fui a ver a mi amada
Lá p'rós baixos dum jardim / Allá al fondo del jardín
Dei-lhe uma rosa encarnada / Le di una rosa roja
Para se lembrar de mim / Para que se acordara de mí

Eu fui ver o meu benzinho / Fui a ver a mi bien
Lá p'rós lados dum passal / Allá en los linderos del huerto
Dei-lhe o meu lenço de linho / Le di un pañuelo de lino
Que é do mais fino bragal / Hecho del más fino lienzo

Minha mãe quando eu morrer / Madre mía cuando yo muera
Ai chore por quem muito amargou / Ay llore por quien mucho sufrió
Para então dizer ao mundo / Para poder decir al mundo
Ai Deus mo deu Ai Deus mo levou / Ay Dios me lo dio Ay Dios me lo dio

Eu fui ver uma donzela / Fui a ver una doncella
Numa barquinha a dormir / Que en una barca dormía
Dei-lhe uma colcha de seda / le di una colcha de seda
Para nela se cobrir / Para que con ella se cubriese

Eu fui ver uma solteira / Fuir a ver una soltera
Numa salinha a fiar / Que en una salita hilaba
Dei-lhe uma rosa vermelha / Le di una rosa roja
Para de mim se encantar / Para que de mí se encantara

Minha mãe quando eu morrer / Madre mía cuando yo muera
Ai chore por quem muito amargou / Ay llore por quien mucho sufrió
Para então dizer ao mundo / Para poder decir al mundo
Ai Deus mo deu Ai Deus mo levou / Ay Dios me lo dio Ay Dios me lo dio

Eu fui ver a minha amada  / Fui a ver a mi amada
Lá nos campos eu fui ver / Allá en los campos la fui a ver
Dei-lhe uma rosa encarnada / Le di una rosa roja
Para de mim se prender / Para que de mí se prendara

Verdes prados, verdes campos / Verdes prados, verdes campos
Onde está minha paixão / Donde está mi gran amor
As andorinhas não param / Las golondrinas no paran
Umas voltam outras não / Unas vuelven otras no

Minha mãe quando eu morrer / Madre mía cuando yo muera
Ai chore por quem muito amargou / Ay llore por quien mucho sufrió
Para então dizer ao mundo / Para poder decir al mundo
Ai Deus mo deu Ai Deus mo levou / Ay Dios me lo dio Ay Dios me lo dio.


Cantar alentejano

Chamava-se Catarina / Se llamaba Caterina
O Alentejo a viu nascer / El Alentejo la vio nacer
Serranas viram-na em vida / Serranas la vieron en vida
Baleizao a viu morrer / Baleizao la vio morir

Ceifeiras na manha fría / Segadoras en la mañana fría
Flores na campa lhe vao pôr / Flores en la tumba le ponen
Ficou vermelha a campina / Se volvió roja la campiña
Do sangue que entao brotou / De la sangre que entonces brotó

Acalma o furor campina / Aplaca tu odio campiña
Que o teu pranto nao findou / Que tu llanto no acabó
Quem viu morrer Catarina / Quien vio morir a Catarina
Nao perdoa a quem matou / No perdona a quien mató

Aquela pomba tao branca / Aquella tan blanca
Todos a querem p'ra si / Todos las quieren para sí
O Alentejo queimado / Oh Alentejo abrasado
Ninguém se lembra de ti / Nadie se acuerda de ti

Aquela andorinha negra / Aquella golondrina negra
Bate as asas p'ra voar / Mueve sus alas para volar
O Alentejo esquecido / Oh Alentejo olvidado
Inda um dia hás-de cantar / Algún día habrás de cantar.


*Viale Moutinho: José Afonso (Madrid, Júcar, 1975).

(Imágenes: retrato y dedicatoria a José Afonso, en una calle del casco antiguo de Coimbra).

viernes, 24 de abril de 2020

Lenin, un revolucionario que marcó el signo de la historia

Estamos en el 150 aniversario del natalicio de Vladimir Ilich Ulianov, de la historia. Ensalzado y denostado por igual, según el posicionamiento ante su figura, no cabe duda que, como revolucionario, resultó decisivo en uno de los grandes hitos acaecidos a lo largo del tiempo más conocido como Lenin. Nacido en la ciudad rusa de Simbirsk, rebautizada en su honor como Ulianovsk, es uno de los grandes personajes: la revolución rusa.

Su vida y obra han estado ligadas a esa revolución en sí misma, pero no son sólo, porque han trascendido, en distinto grado, a todos los rincones del planeta. En nuestros días, sin embargo, su figura resulta menos familiar, cuando no más desconocida. Para amplios sectores de quienes lo conocen, incluso del campo de la izquierda, resulta poco o nada atractivo. Está vinculado a un proyecto social y político que fracasó y desapareció hace unas tres décadas. La lectura y el estudio de sus obras han decrecido enormemente. Pero no tener en cuenta lo que hizo y lo que propuso, más que ser un gran error, supone negar una evidencia de algo que sigue presente, aun cuando lo sea bajo formas diferentes.  

Con la revolución ha habido un antes y un después. Y aun cuando su significado puede resultar controvertido, todavía en nuestros días están presentes, más allá de los recuerdos nostálgicos o las alusiones denigratorias, realidades que forman parte de un acervo político-cultural que se resiste a desaparecer. Fue con esa revolución cuando se establecieron derechos sociales universales, como el trabajo, la educación, la sanidad, la atención maternal, las pensiones o el descanso semanal y vacacional, entre otros.

Veamos a continuación el contexto en el que vivió Lenin hasta 1917, las aportaciones teóricas que hizo y su relación con los acontecimientos habidos. Y subrayo, unas aportaciones, imbricadas en la realidad vivida, que han dado lugar a cuerpo teórico o, incluso, una teoría política propia.

La situación de Rusia antes de 1917

Rusia era a principios del siglo XX un país atrasado de base agraria, con una agricultura orientada tradicionalmente a la exportación de granos hacia los países occidentales, en detrimento del consumo de la población. El decreto del zar Alejandro II que abolió la servidumbre en 1861 fue el punto de partida del proceso de modernización económica. Permitió el libre movimiento del campesinado, su acceso a la propiedad de pequeñas parcelas y, lo que fue más importante, supuso una fuente de ingresos para el estado a través de los impuestos. Dio lugar también a una diferenciación entre el campesinado, una parte del cual fue perdiendo las tierras, convirtiéndose en mano de obra asalariada en el campo o en la industria. La industrialización iniciada tuvo como objetivo principal la obtención de suministros para la guerra. Se financió a través de los recursos aportados por el estado (impuestos campesinos), la exportación de granos y las inversiones de capital extranjeras (Francia y Gran Bretaña). El ferrocarril conectó los centros de producción, en especial las zonas productoras de granos con destino a Europa occidental. Se crearon varias zonas industriales, aprovechando las ciudades más importantes (San Petersburgo y Moscú) o áreas ricas en recursos naturales (Donetz, en Ucrania, con carbón y hierro; Bakú, en el Cáucaso, con petróleo, etc.).

Los grandes terratenientes (el propio zar, la nobleza y la Iglesia ortodoxa) constituían el grupo social más importante, con más poder y riqueza. La  burguesía era, en cambio, débil en número e influencia. Las clases medias (funcionariado, profesionales liberales, pequeña propiedad, etc.) eran conformistas con la situación y tendieron a apoyar al régimen político. La gran mayoría de la población la formaba el campesinado, que vivía en la más absoluta miseria, acosado por la falta de tierras, los impuestos y el hambre. Por último, estaba el  proletariado industrial, que sufría penosas y largas jornadas de trabajo a cambio de sueldos bajísimos.
               
El poder político estaba fuertemente concentrado en el zar, que se negó a establecer un régimen liberal y reprimió con dureza cualquier oposición. Esto, lejos de resolver los problemas, generó más descontento, aumentando el número de personas vinculadas a los grupos políticos de oposición. Había una gran variedad de estos grupos,  que, a su vez, estaban vinculados a los grupos sociales.  Los kadetes (del partido KDT) eran partidarios de un régimen liberal y tenían su principal apoyo en la burguesía. Socialrevolucionarios, socialdemócratas y anarquistas, por su parte, estaban ligados al campesinado y la clase obrera industrial, teniendo en común su carácter anticapitalista.

La política del régimen zarista con los distintos pueblos y territorios que componían el extenso imperio tendió a la rusificación, lo que generó resistencias y la aparición de sentimientos nacionalistas, lo que aportó nuevos problemas a la situación general.

La evolución política de Rusia en los primeros años del siglo XX

La derrota en la guerra ruso-japonesa, acaecida  entre los años 1904 y 1905, agravó aún  más la situación. En 1905 se produjo un estallido revolucionario importante,  iniciado con el llamado Domingo Sangriento de 22 de enero, en el que el ejército llevó a cabo una matanza  ante un grupo numeroso de manifestantes pacíficos que reclamaban al zar medidas que paliaran el hambre y la miseria.  Levantamientos sucesivos en las principales ciudades del país durante los meses siguientes forzaron al zar Nicolás II a convocar una asamblea representativa, a la que se denominó Duma y que elaboró una constitución. Paralelamente surgieron en San Petersburgo asambleas populares, conocidas como soviets, que supusieron una forma nueva de organización política y que habría de reaparecer en años posteriores.

Aunque lo que vino después fue un periodo de mayor calma, se mantuvo una cierta tensión, derivada de las limitaciones del régimen político, la hostilidad del zar ante las iniciativas que salían de la Duma y un miedo creciente entre los kadetes ante el aumento de influencia de los grupos revolucionarios.

La entrada en 1914 del imperio ruso en la Gran Guerra fue decisiva para entender los acontecimientos posteriores. El descontento de la población por la guerra, cuyos combatientes en su mayoría eran campesinos, y los desastres militares generaron una oposición cada vez más abierta contra el zar, que fue señalado como el principal responsable de los desastres que sufría el país. En este sentido, el partido bolchevique, contrario a la guerra, jugó un papel muy importante.

El movimiento revolucionario ruso    

El movimiento revolucionario fue la expresión del descontento social y político existente en Rusia y, aunque los objetivos no eran coincidentes entre los distintos grupos, amenazó a un orden social y político que condenaba a la mayoría de la población a la pobreza y le negaba los derechos más elementales.

El grupo más numeroso era el socialrevolucionario, que tenía su apoyo principal entre el campesinado. Defendía ante todo el reparto de las grandes propiedades y consideraban que, junto con la recuperación de las tradicionales prácticas comunales en las aldeas, conocidas como mir, se sentarían las bases de la organización futura de la sociedad.

El POSDR, que era el partido socialdemócrata, se basaba en los planteamientos marxistas y por ello centró su apoyo en la clase obrera industrial. Estaba dividido en dos fracciones, menchevique y bolcheviques, que acabaron dando lugar a sendos partidos independientes en 1912. El partido menchevique, más moderado, creía necesario el establecimiento de un régimen político parlamentario y el desarrollo de la industrialización, a fin de que con el tiempo la clase obrera aumentase en número y pudiera hacerse efectivo el cambio social y político.

El partido bolchevique se oponía al parlamentarismo, que consideraba burgués, y propugnaba la necesidad de una revolución socialista con el apoyo del campesinado. Su principal dirigente fue Vladimir Ilich Ulianov, más conocido por el sobrenombre de Lenin, que influyó en gran medida mediante sus escritos (periódicos, folletos y libros) en los hechos que se sucedieron en esos años.

La obra teórica de Lenin (hasta 1917)

Lenin partió de los planteamientos teóricos marxistas, a cuyo autor  rindió tributo explícitamente en varias ocasiones. Entre ellas, un largo artículo de 1913, que tituló con su nombre: “Karl Marx”, dividido en dos partes, una, sobre la doctrina filosófica e histórica, y la otra, sobre la económica. También, del mismo año, otro artículo más breve: “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo”. No se olvidó tampoco de su compañero y amigo Engels, a quien años atrás, en 1895, dedicó el breve artículo “Friedrich Engels”.  

En el campo más específico de la Filosofía y desde los postulados del materialismo dialéctico en 1908 escribió Materialismo y empiriocriticismo, donde llevó a cabo una crítica muy dura a las concepciones idealistas del pensamiento, especialmente en la forma que había adoptado a mediados del siglo XIX en base a la obra del austriaco Mach. Esa teoría, que caracterizó como burguesa, se basaba en la negación de objetividad en las leyes de la naturaleza y se había extendido en Rusia en algunos sectores de la ciencia.

Pero,  ante todo, el mayor esfuerzo de Lenin fue su pretensión de adaptar el pensamiento de Marx a las condiciones particulares de un país atrasado, de base agraria y con un débil proletariado. A finales del siglo XIX analizó la realidad socioeconómica en El desarrollo del capitalismo en Rusia. Años más tarde, dentro de la vorágine destructiva de la Gran Guerra, dio una dimensión mundial a la situación del capitalismo en su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo, para la que inspiró en los trabajos de Hobson y Hilferding, definiendo el imperialismo como el sistema de dominio de las grandes empresas en el ámbito internacional, fuera del marco de sus países. Una buena forma para entender la naturaleza de las guerras del siglo y la dimensión que adquirió la que en su momento se estaba llevando a cabo, todo ello dentro de la confrontación de las potencias imperialistas.

Dentro de la especificidad rusa dejó constancia de una evolución en su posicionamiento sobre el papel que debería jugar el campesinado. Si en 1908, en El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa, se denotaban mayores influencias de Marx, apostando por la lucha contra el latifundismo de origen feudal y la gran propiedad burguesa, posteriormente defendió la necesidad de una alianza estratégica con el campesinado, basándose en la realidad de una clase obrera minoritaria en Rusia.

No se olvidó tampoco Lenin de otra característica de la realidad plurinacional del imperio ruso, conformado por una amalgama de pueblos y nacionalidades, en bastantes casos muy diferentes. Defendió el marco de clase como eje de la lucha política y criticó que lo fuera el marco del estado-nación. Pero también defendió en El derecho de las naciones a la autodeterminación, de 1914, la posibilidad de que las nacionalidades oprimidas pudieran sacudirse del corsé impuesto por un imperio o un gran estado-nación. Algo en lo que no coincidió con Rosa Luxembur, para quien el nacionalismo sólo tenía una naturaleza burguesa.

En el libro ¿Qué hacer?, de 1902, se refirió  a la formación de un partido centralizado y disciplinado, compuesto por personas dedicadas de lleno a las tareas revolucionarias. La lucha contra el reformismo, y con ello también sus disputas con los mencheviques, lo reflejó en 1905 en Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución rusa y posteriormente, en 1918, en La revolución proletaria y el renegado Kautsky.

Y ya en la coyuntura surgida con la revolución de febrero de 1917, apostó en las “Tesis de abril” por la necesidad inmediata de la conquista del poder, rechazando el modelo  político parlamentario y optando por un modelo nuevo basado en los soviets. La evolución de los acontecimientos revolucionarios, especialmente durante el verano, lo llevó a escribir una de sus obras más conocidas, publicada en la antesala de los acontecimientos de octubre/noviembre. Fue el momento de El estado y la revolución, pieza teórica, con una lejana inspiración de Maquiavelo, donde desarrolló el concepto de dictadura del proletariado, ya utilizado por Marx en su Crítica del programa de Gotha, a la que opuso el de dictadura de la burguesía.


Algunas obras de Lenin consultadas

Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución rusa (Moscú, Progreso).
El derecho de las naciones a la autodeterminación (https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/derech.htm)
El desarrollo del capitalismo en Rusia (Barcelona, Ariel, 1974).
El estado y la revolución (Diario Público, 2009).
El imperialismo, fase superior del capitalismo (Madrid, Fundamentos, 1974).
El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa (Moscú, Progreso, 1978).
El problema de la tierra y la lucha por la libertad (Moscú, Progreso).
K. Marx / F. Engels (Barcelona, Laia, 1974).
La revolución proletaria y el renegado Kautsky (Moscú, Progreso).
Materialismo y empiriocriticismo (Madrid, Akal, 1977).
¿Qué hacer? (Moscú, Progreso).
“Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo” (extraído de Obras completas, Moscú, Progreso v. 23, basado en la 5ª edición rusa).

jueves, 23 de abril de 2020

23 de abril: comuneros, Villalar, Castilla...

Hoy es el Día de Castilla y León. Para los grupos castellanistas, el Día Nacional de Castilla. En los años de la Transición y durante algunos años fue motivo de la correspondiente concentración anual en el pueblo de Villalar (Valladolid). Mantengo el recuerdo de esos años y de mi presencia en algunas de las concentraciones que se hacían en la campa. Eran los momentos en que cantábamos, con texto del poeta Luis López Álvarez y música de Nuevo Mester de Juglaría*, eso de

Mil quinientos veintiuno,
y en abril para más señas,
en Villalar ajustician 
a quienes justicia pidieran.  

Y es que en tal día se conmemora lo que fue la batalla de Villalar. Que tenga que serlo como una batalla perdida, puede resultar un motivo paradójico. Hay quienes se han reído por ello. Y es que el 23 de abril de 1521 las Comunidades de Castilla, dentro de un amplio movimiento popular conocido como comunero, fueron derrotadas militarmente por las huestes imperiales. En ese momento tenían en su cabeza a un joven flamenco, llamado Carlos, que había heredado -por la línea paterna- el imperio austro-germánico y algunas posesiones que hoy pertenecen a los Países Bajos, Bélgica y Francia, y -por la materna- la monarquía castellana-aragonesa-navarra y las diversas posesiones que las dos primeras coronas tenían por otros continentes, incluyendo las más extensas, en proceso de conquista, de América.  

Un movimiento, el comunero, que retó al joven emperador por pretender acaparar en sus manos las instituciones construidas desde siglos atrás y que, en el proceso de confrontación, con sus contradicciones, tomó unas formas -en palabras de José Antonio Maravall- protodemocráticas y que pudo haber llegado a ser la primera revolución moderna**. El resultado fue que desde 1521 se consolidó una orientación que hizo de Castilla el corazón del imperio, pero que con el tiempo ese imperio acabaría con la propia Castilla. O que, dicho en palabras del poeta,

Desde entonces ya Castilla
no se ha vuelto a levantar.

Lo ocurrido después fue el intento de construcción de un ente político llamado España, que ni siquiera en nuestros días ha acabado de tomar una forma definida. Cargado de una gran complejidad, por estar conformado por un abanico de realidades que tienen raíces políticas y culturales diversas, el papel que se ha jugado desde Castilla ha sido erigirla en la guardiana de la esencia de un todo uniforme y negador de la diversidad. 

Las primeras convocatorias de Villalar corrieron a cargo del Instituto Regional Castellano-Leonés, el grupo que hizo de palanca de un regionalismo débil y adormecido. Buscaba despertar la conciencia de un pueblo que, anclado en el recuerdo de un pasado mitificado, había acabado confundiéndose como la esencia falsa de una nueva realidad. Luego fueron ganando importancia los grupos políticos, en mayor medida de izquierda y sobre todo de la más radical. 

Pretendíamos que Castilla-León -así era como en mi partido, el PTC-L/PTE, la denominaba- participase como una actor más dentro de un modelo de estado descentralizado. Y, al abrigo de la nueva Constitución, que lo hiciese a través de la vía del artículo 151, que posibilitaba el acceso rápido y con mayores competencias a la autonomía. Fue un vano esfuerzo, porque, salvo el caso de Andalucía -que entre 1980 y 1982 se atrevió a hacerlo y lo consiguió-, los grupos políticos de la derecha se opusieron frontalmente, mientras PSOE y PCE se dedicaron a mirar para otro lado. 

Fue en los años centrales de los ochenta cuando surgió un embrión de movimiento aglutinador de lo castellano, que incluyera los territorios de las dos Castillas autonómicas y las diversas provincias atomizadas que en otro tiempo formaron parte de la corona de Castilla, sin contar el País Vasco, Galicia y Andalucía. La Unión del Pueblo Castellano y otras, como Tierra Comunera, no dejaron de ser pequeñas muestras de unas pretensiones que superaban con creces la realidad.    

Normalizada institucionalmente como comunidad autónoma, Castilla y León acabó convirtiéndose desde finales de los años ochenta en uno de los bastiones de la derecha españolista. Para ello hizo uso, entre otras cosas, de la sobrerrepresentación que le confiere la ley electoral inalterada en sus fundamentos desde 1976, cuando tuvo lugar el referendo de la ley para la Reforma Política. Tampoco debemos olvidar que fue en esta comunidad donde AP, rebautizada al poco como PP, inició la "reconquista" de las parcelas de poder que había perdido la derecha españolista unos años antes. Al frente tuvo nada menos que a José María Aznar, que casi una década después se acabó convirtiendo en inquilino de la Moncloa.

Hoy me han llegado algunos mensajes recordándome el Día. Claro que estaba al tanto. Y esta tarde me han venido las ganas de escribir estas líneas. Con nostalgia y, por qué no, con deseos. Y es que, acabando con el mismo poeta y su "Canto de esperanza",

Quién sabe si las cigüeñas
han de volver por San Blas,
si las heladas de Marzo
los brotes se han de llevar,
si las llamas comuneras
otra vez crepitarán.
Cuanto más vieja la yesca,
más fácil se prenderá.
Cuanto más vieja la yesca
y más duro el pedernal,
si los pinares ardieron,
aún nos queda el encinar.

*El disco Los Comuneros apareció en 1976 y el texto estaba basado en el poema homónimo de Luis López Álvarez, escrito en 1972.
** José Antonio Maravall: Las Comunidades de Castilla. Una primera revolución moderna (Madrid, Alianza, 1979).   

En el 23 de de abril, un libro y una flor

Un nuevo 23 de abril y con él un homenaje al libro. 

Al final de Don Quijote de la Mancha, cuando ya ha fallecido Alonso Quijano, un tal llamado Cide Hamete, escritor y morisco, dialoga con su pluma y ésta, para sí, confiesa: 

"Para mí sola nació don Quijote, y yo para él: él supo obrar y yo escribir, solos los dos somos para en uno, a despecho y pesar del escritor fingido y tordesillesco que se atrevió o se ha de atrever a escribir con pluma de avestruz grosera y mal deliñada las hazas de mi valeroso caballero, porque no es carga de sus hombros, ni asunto de sus resfriado ingenio".

Vale.

(Texto extraído de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (edición del Instituto Cervantes, Círculo de Lectores/Galaxia de Gutenberg, 2004, p. 1336).

lunes, 20 de abril de 2020

Con Celtas Cortos: un "20 de abril" solidario… y más

Celtas Cortos ha vuelto a lanzar su canción "20 de abril", de la que se cumple su 30 aniversario. Fue compuesta por Jesús Cifuentes y Nacho Martín, y es una de las canciones del disco Cuéntame un cuento, que salió en 1991. En esta ocasión lo ha hecho en un contexto diferente y con una finalidad concreta o, mejor, dos: la recaudación de fondos para Médicos sin Fronteras, y un reconocimiento a los trabajadores y las trabajadoras que están llevando a cabo las tareas esenciales en estos momentos de pandemia. En la nueva versión de la canción, editada en forma de vídeo-clip, participan, junto a los antiguos componentes del grupo, artistas como Rozalén, Amaral, Reicidentes, El Gran Wyoming..., así como  personal sanitario, del cuidado de personas mayores, de la producción de alimentos, de los supermercados, de las fuerzas de seguridad... 

Y ya que estamos con un grupo del que tanto he disfrutado con bastantes de sus canciones, no está de más aprovechar la ocasión para sugerir otras. Una de ellas es precisamente "Cuéntame un cuento", que dio nombre al disco antes aludido, y en la que participaron para su elaboración Carlos Soto, César Cuenca y Jesús Cifuentes. 

No puede faltar tampoco "No nos podrán parar", que recuerdo haberla escuchado en directo en septiembre de 1996, dentro de un concierto suyo en Salamanca. Compuesta por Jesús Cifuentes, la voz principal del grupo, forma parte del disco En estos días inciertos, editado ese mismo año (recuérdese: fue el año de la primera victoria electoral del PP y veníamos de los escándalos del PSOE en forma de GAL, corrupción...). La canción es una declaración de las intenciones que el grupo ha mantenido a lo largo de su trayectoria: "Y hasta hoy hemos llegado / con ganas de luchar, / con ganas de ser mejores / y cambiar la realidad".   

Por último, hay una canción por la que tengo predilección y merece ser escuchada: "Irlandalusí", inspirada en una melodía popular andalusí, a la que se han adosado instrumentos y ritmos que funden la base musical celta-gaélica, tan presente en el grupo, sobre todo en sus orígenes, con el mundo del flamenco-andalusí. Un acercamiento que no fue a más, dado que, como en alguna ocasión ha confesado un miembro de Celtas Cortos, el flamenco "nos da mucho respeto".  



20 de abril

20 de abril del 90…
Hola, chata, ¿cómo estás?
¿Te sorprende que te escriba?
Tanto tiempo es normal.

Pues es que estaba aquí solo,
me había puesto a recordar,
me entró la melancolía
y te tenía que hablar.

¿Recuerdas aquella noche
en la cabaña del Turmo?
¡Las risas que nos hacíamos!
Antes, todos juntos,
hoy no queda casi nadie
de los de antes.
Y los que hay, han cambiado,
han cambiado, ¡sí!

Pero bueno, ¿tú qué tal, di?
Lo mismo hasta tienes críos.
¿Qué tal te va con el tío ese?
Espero sea divertido.

Yo, la verdad, como siempre,
sigo currando en lo mismo.
La música no me cansa,
pero me encuentro vacío.

¿Recuerdas aquella noche
en la cabaña del Turmo?
¡Las risas que nos hacíamos!
Antes, todos juntos,
hoy no queda casi nadie
de los de antes.
Y los que hay, han cambiado,
han cambiado, ¡uuu!

Bueno, pues ya me despido.
Si te mola, me contestas.
Espero que mis palabras
desordenen tu conciencia.


Cuéntame un cuento

Cuéntame un cuento
y verás qué contento
me voy a la cama
y tengo lindos sueños.
Cuéntame un cuento
y verás qué contento
me voy a la cama
y tengo lindos sueños.

Pues resulta que era un rey
que tenía tres hijas,
las metió en tres botijas
y las tapó con pez,
y las pobres princesitas
lloraban desconsoladas,
y su padre les gritaba
que por favor se callaran.

Cuéntame un cuento…

Las princesas se escaparon
por un hueco que existía,
que las llevó hasta la vía
del tren que va para Italia,
y en Italia se perdieron
y llegaron a Jamaica,
se pusieron hasta el culo
de bailar reggae en la playa.

Cuéntame un cuento…

Bailando en la playa estaban,
cuando apareció su padre
con la vara de avellano
en la mano amenazando.
Fue tras ellas como pudo
y tropezó con la botella
que tenía genio dentro,
que tenía genio fuera.

Cuéntame un cuento…

Les concedió tres deseos
y ahora felices estamos,
y, colorín colorado,
este cuento se ha acabado.
Y resulta que este rey
que tenía tres hijas,
las metió en tres botijas
y las tapó con pez.

Cuéntame un cuento,
la enanita junta globos,
la que vuela por los aires,
la que nos seduce a todos.

Cuéntame un cuento,
el del Ratoncito Pérez
que te deja cinco duros
cuando se te cae un diente.

Cuéntame un cuento,
que ya creo que estoy soñando.
Cuéntame un cuento,
con música voy viajando.

Cuéntame un cuento,
que todavía no es tarde.
Cuéntame un cuento,
que la noche está que arde.

No nos podrán parar

Nacimos hace unos años
en Pucela capital,
nos llamamos Celtas Cortos
y empezamos a tocar.
Comenzó con mucho esfuerzo,
siguió a base de currar.
Si no acaba con nosotros
daremos mucho que hablar.

Juntamos algún dinero
"pa vivir" con dignidad,
nunca nos fueron los lujos,
somos gente muy normal.
Conocemos muchas peñas
día y noche sin parar,
entre tanto algún amigo
se nos ha quedao “pa’tras”.
Y hasta hoy hemos llegado
con ganas de luchar,
con ganas de ser mejores
y cambiar la realidad.

Mantenemos ilusiones,
que no nos podrán parar
los amigos, los amores,
las ganas de disfrutar.
Seguiremos insistiendo
en el mundo hay que cambiar,
si siguen así las cosas
la Tierra va a reventar
Seguiremos haciendo amigos,
enemigos siempre habrá,
para todos hay un sitio.
El concierto va a empezar.

No, no nos podrán parar,
somos Celtas Cortos
con ganas de luchar.
No, no nos podrán parar,
respirar es igual que tocar.
No, no nos podrán parar,
no solemos mirar hacia atrás.
No, no nos podrán parar,
vuestra fuerza nos hará caminar.

sábado, 18 de abril de 2020

Un acercamiento al mundo del arte: y 2) tres obras de tres artistas mujeres


Cuando anteayer conseguí dar con el motivo para recordar el Día Mundial del Arte, de inmediato caí en la cuenta de que me iba a centrar en tres artistas varones. Por eso resolví hacer el trabajo en dos partes, la segunda de las cuales estaría dedicada a tres mujeres. Entre tantas que podía elegir, he optado por tres, que son, como ya hice con los varones, de las mismas épocas: el barroco, el siglo XIX (aunque en este caso a caballo con el siglo siguiente) y el siglo XX. ¿Qué artistas y obras entonces? Helas aquí: "Susana y los viejos", de Artemisia Gentileschi; "La edad madura", de Camille Claudel; y "Dos desnudos en el bosque", de Frida Kahlo.

Artemisia Gentileschi (1593-1653) está entre esas artistas italianas que entre los siglos XVI y XVII empezaron a dejarse sentir, pese a las dificultades que encontraron para formarse y ser reconocidas. En su caso, que posiblemente fuera el de tantas más, una de esas dificultades consistió en el acoso e incluso violación que sufrió cuando era joven por parte de su maestro. Eso hizo que bastantes de sus obras aparezcan mujeres valientes, de semblante fuerte, si bien inmersas en leyendas religiosas que ayudaran a disimular su propósito. Un ejemplo está en "Susana y los viejos", donde se representa una escena del relato bíblico de la joven Susana: acosada por dos hombres mayores, su denuncia cayó en saco roto, pasando a ser ella la acusada de adulterio; sólo la intervención del profeta Daniel la salvó de ser lapidada. Cultivadora del estilo de Caravaggio, con la presencia de fuertes claroscuros y escorzos, en el cuadro dedicado a Susana estamos ante una obra luminosa, tributo del recién pasado clásico del siglo XVI.

Camille Claudel (1864-1943) pertenece a un tiempo más cercano, pero no por ello cargado de dificultades. Discípula y amante del escultor Auguste Rodin, y
hermana del poeta católico Paul Claudel, fue víctima de las convenciones sociales y religiosas que marca el sistema patriarcal. Trabajó en el taller de Rodin y posiblemente algunas de sus obras tengan su sello. Tuvo también influencias de artistas del renacimiento italiano o del barroco francés. Pero, ante todo, fue autora de una obra propia, a la que no le faltó personalidad y calidad. Las tensiones emocionales que conoció en su relación con Rodin están presentes en varias de sus esculturas, como ocurre en "La edad madura": ante el empuje del destino, al que el maestro se ve arrastrado por la vejez y la muerte, la mano de la joven/vida no consigue retenerlo. Se ha interpretado que esa joven es la propia Camille, que ha fracasado en su intento por que Rodin no se quede con su compañera de tantos años. La muerte de su padre, empero, marcó su fin artístico y de libertad, al ser recluida por la familia en una residencia psiquiátrica. No dejó de ser uno de los destinos al uso para mujeres tan transgresoras. 

Frida Kahlo (1907-1954) está entre las mujeres más reconocibles del mundo del arte. Ha sido frecuente hacer de ella un mito en el que se mezclan sus
problemas de salud, su  matrimonio con el pintor Diego Rivera y hasta su azarosa vida amorosa. Eso ha llevado a que se deje en un segundo plano su actividad artística, que siempre estuvo inmersa en una experiencia vital muy rica. Fue una mujer compleja en el buen sentido de la palabra y, por ello, transgresora en relación a lo establecido. Lo hizo ejerciendo su libertad como mujer, reivindicando la 
cultura mexicana desde sus raíces prehispánicas, defendiendo el mestizaje cultural desde sus propios orígenes familiares, poniendo en entredicho el sistema heteropatriarcal desde su bisexualidad y confesándose comunista. En "Dos desnudos en el bosque" quizás se encuentre la síntesis de todo eso y, por supuesto, esa necesidad de afecto que las personas tenemos. No estamos tanto en un mundo onírico, como puede parecerlo en el cuadro, como en el anhelo de que así sea.

Llevo un par de años haciendo una recopilación de mujeres artistas y de algunas de sus obras. Una lista que sigue engrosándose. Resulta más fácil hacerlo con las actuales, que son muy numerosas y cada vez disponen de mayor capacidad de empoderamiento, pero la cosa se dificulta con las de otros tiempos. A medida que nos alejamos, su número va decreciendo y resulta más
difícil encontrarlas. En el mundo de la creación artística, que no ha sido
exclusivo de los varones, siempre ha habido mujeres pintando, esculpiendo, tejiendo, diseñando edificios, componiendo... Olvidadas, invisibilizadas o no reconocidas durante mucho tiempo, pese al esfuerzo por rescatarlas, siguen quedando muchas en el olvido. Lo que nos obliga a no desistir.

(Las tres últimas imágenes se corresponden con autorretratos de las tres artistas: "Autorretrato como alegoría de la Pintura", de Artemisia Gentileschi; "Medusa y Gorgone" (fragmento), de Camille Claudel; y "Autorretrato con monos", de Frida Kahlo).  


Post data 

Esta entrada y la primera parte, de 17-04-2020, han sido publicadas  con el título "Un acercamiento al mundo del arte a través de seis obras" en la revista electrónica Rebelión, con fecha el 24-04-2020 (https://rebelion.org/wp-content/uploads/2020/04/1-5.pdf). 

viernes, 17 de abril de 2020

Un acercamiento al mundo del arte: 1) tres obras de tres artistas varones

El pasado 15 de abril fue el Día Mundial del Arte. Estuve dándole vueltas sobre qué escribir para la ocasión, pero no fui capaz de hacerlo, ni tan siquiera de encontrar algunas imágenes que pudieran inspirarme. Ayer por la tarde me topé con tres imágenes que en su día me sirvieron para utilizarlas para mis clases de Historia del Arte en los primeros días del curso académico. Ahora las he aprovechado para dedicar unas líneas al arte como manifestación humana. 

Elegí en su momento tres obras de pintura o, más bien, un fragmento de cada una de esas obras: de Velázquez, "El bufón Calabacillas"; de Goya,  "La romería de San Isidro"; y Picasso, "Guernica". Aunque para mí estamos ante los tres pintores más representativos -y no tengo miedo en decirlo-, las dos primeras no están entre las más reconocidas de sus autores, cosa que sí ocurre con el "Guernica". Pero eso es lo de menos, porque lo que yo pretendí en su momento no fue tanto destacar las obras en sí, como lo que se desprende de ellas, si nos atenemos a lo que ha solido ser el objeto y el destino de la creación artística a lo largo de la historia. 

En las tres obras seleccionadas no estamos ante divinidades, monarcas, guerreros, héroes y heroínas, miembros de la nobleza, santidades... Ni tampoco ante sus gestas, leyendas, milagros, mensajes, advertencias... Por el contrario, se trata de gente común, de esa que ha conformado, y así sigue siendo, la mayoría de las sociedades. 


En la obra de Velázquez, "El bufón Calabacillas", aparece un único personaje, un bufón de la corte en el que se pueden observar claras señales de discapacidad, pero que nos sonríe y al que el artista, retratándolo como hacía con cualquier otro miembro del Palacio Real, eleva en su dignidad humana. Los encajes de su cuello y sus puños, construidos a base de unas geniales pinceladas sueltas, nos recuerdan la gorguera y las puñetas que se usaban entre los distintos estratos de la nobleza. Velázquez había regresado de su primer viaje a Italia, donde observó lo que allí se hacía. Y fue con "sus" bufones con los que experimentó una técnica de trazos libres y cuasi líquidos que con el tiempo iría aplicando sobre otros personajes de la corte, como las infantas o la reina Mariana de Austria, o sobre sí mismo.   


Con "La Romería de San Isidro", de Goya, estamos ante un tropel de personas, dispuestas en diferentes grupos, que caminan hasta perderse en la lejanía. De regreso de una romería popular, en un primer plano hay un grupo de personas, ebrias en su mayoría,

que cantan -unas- o callan- otras-, destacando por sus gestos la figura de un hombre con una guitarra, del que no sabemos si la está golpeando o rasgueando. Pintadas a base de trazos anchos y colores ocres, grises, blancos y negros, sus rostros se muestran difusos y deformes. Contrastan con la seriedad y la austeridad del grupo que está situado en el segundo plano, formado por gente "de bien y de orden" que está ataviada con capas y sombreros -ellos- y vestidos largos y pañuelos -ellas. "es una obra que forma parte de esa colección de Pinturas negras que el artista creó durante los años del Trienio Liberal y dejó plasmadas sobre las paredes de lo que fue la vivienda de Goya durante esos años. Todo un mundo de sátiras socio-religiosas y denuncias políticas, resaltadas a base de una técnica de pinceladas anchas y el empleo de los no colores, que no hace sino reflejar unos tiempos turbulentos que van dejando atrás lo caduco sin que atisbe lo que podría ser el futuro.  

El "Guernica" de Picasso posiblemente sea la obra más universal del siglo XX. Un

lienzo que simula ser un mural, pintado a base de tonalidades grises. Hay cinco figuras humanas que sufren el horror de la guerra: la madre que lanza un grito desgarrador con el hijo muerto en sus brazos; el soldado/artista que está muerto sobre el suelo; la mujer herida que camina medio arrastrándose; y, un guiño a los "Fusilamientos" de Goya, la mujer que clama al cielo levantando sus manos. Y hay una sexta figura, la que porta el quinqué para reforzar la iluminación de la escena: ¿la fotógrafa Dora Maar, testigo con su cámara del proceso creativo de la obra, o quizás también la diosa Venus, que con su presencia quiere mostrarnos la destrucción de la belleza? Hay también tres figuras alegóricas con formas  animales: la yegua herida, que representa el pueblo/la república agonizante; el toro que observa sorprendido lo que está ocurriendo, pero que "no es el fascismo"; y ese ave, que es un pegasillo, que recién salido del vientre de su madre intenta volar, pero es herido. Estamos ante el horror de la guerra y con ella la destrucción de la humanidad y del arte. ¿Y quién ejecutó el bombardeó? Cuando en el París ocupado un oficial alemán le preguntó a Picasso si había hecho "eso", refiriéndose al Guernica", la respuesta fue: "No lo he hecho yo, lo han hecho ustedes".

Dos obras, "El bufón Calabacillas" y "La romería de San Isidro", que nos llevan a la concepción pictórica de la pintura, tan presente desde que los pintores venecianos del siglo XVI quisieron que sus pinceles o espátulas aportaran una dosis de mayor libertad a su creatividad. Una concepción que llegó a la Península de manos de El Greco, que en el siglo siguiente el propio Velázquez descubrió cuando pisó el suelo italiano y que desde finales del XVIII Goya empezó a llevar a sus últimas consecuencias. Y una tercera, "Guernica", que enmarcada en la tradición clasicista de la línea y de la composición, pertenece a un artista que fue capaz de romper con el paradigma de ver lo que en realidad no vemos, para desmenuzar la realidad en cuantos planos se necesiten para

poder percibirla. 

Tres artistas, que podían haber sido otros u otras en medio de una pléyade tan inabarcable. Y tres obras, que podrían haber sido otras. Pero, ante todo, tres manifestaciones de que en el arte pueden encontrarse formas, significados o  anhelos diferentes que nos permitan ver la dimensión humana que nunca les ha faltado.


(Las tres últimas imágenes se corresponden con autorretratos de los tres artistas: fragmento de “Las meninas”, de Velázquez; “Autorretrato” de 1815, de Goya; y “Autorretrato” de 1907, de Picasso).


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Esta entrada y la segunda parte, de 18-04-2020, han sido publicadas  con el título "Un acercamiento al mundo del arte a través de seis obras" en la revista electrónica Rebelión, con fecha el 24-04-2020 (https://rebelion.org/wp-content/uploads/2020/04/1-5.pdf).