jueves, 11 de julio de 2019

La valentía de Carole Rackete



Carola Rackete, capitana del barco humanitario Sea Watch 3, es una mujer valiente. Activista de los derechos humanos, ha protagonizado en las últimas semanas un episodio que ha vuelto a sacar a la luz la naturaleza, y sus propias contradicciones, del sistema en el que vivimos. No digo las vergüenzas, porque quienes lo gestionan y lo defienden no las tienen.

Rackete ha sido acusada del delito de tráfico de inmigrantes. Sí, ella, que, como tantas otras personas, lo que hace es salvar vidas. Ahora está pendiente de una nueva citación judicial para volver a declarar. Y espera, mientras tanto, escondida, para evitar males mayores.

Se ha convertido en un símbolo de una lucha ardua, pero muy digna. Pese a su origen alemán, no ha dudado en actuar en un país, Italia, que se encuentra gobernado por protofascistas (¿o fascistas?). Matteo Salvini, el ministro del Interior, es el ariete principal de una cruzada cargada de racismo y clasismo. Uno de tantos gestores del sistema en su versión más cruda. Con una cruzada que está llevando a que centenares de personas acaben ahogadas en las aguas del Mediterráneo. Y un sistema que allende sus fronteras genera miseria y guerras, para  luego impedir que quienes las sufren, tengan que buscar cualquier salida, por muy desesperada que sea.

Hace unas semanas Rackete, después de 16 días en el mar, tomó la decisión de desembarcar en el puerto de Lampedusa, llevando a bordo de su barco más de cuarenta inmigrantes procedentes de Libia. Por eso fue detenida, aunque finalmente fuera puesta en libertad mediante una orden judicial que ponía en entredicho la política llevada a cabo por el gobierno italiano.

La valentía Rackete no tiene precio.

El Monumento a los Heroicos Defensores de Leningrado y la memoria de 900 días de asedio

Hay en San Petersburgo numerosos lugares donde se conserva la  memoria de la hazaña que supuso la resistencia frente a las tropas alemanas entre 1941 y 1944. Forman lo que en tiempos de la URSS se denominaba Cinturón Verde la Gloria (1). Sin entrar ahora en las razones, ajenas a mi voluntad, en mi reciente visita a la ciudad no he tenido la suerte de poder acercarme a ellos. 

Pude, empero, capturar desde el autobús varias imágenes del monumento dedicado a los Heroicos Defensores de Leningrado, situado al final de la larga avenida Moscú, en la conocida como plaza de la Victoria. Se corresponde con uno de los puntos de la línea del frente donde las tropas invasoras fueron detenidas en su avance. El monumento fue erigido a principios de los años setenta y está formado por un gran obelisco de 45 metros de altura y varios grupos escultóricos alusivos a quienes protagonizaron la resistencia: uno, por delante del mismo obelisco y el resto, flanqueándolo. En el subsuelo está ubicado un museo dedicado al acontecimiento.

Me hubiera gustado acercarme a otros lugares, en especial al Cementerio Memorial de Piskariovo, donde yacen los restos de casi medio millón de víctimas del asedio sufrido por Leningrado, el nombre que recibió la ciudad entre 1924 y 1991. El mismo lugar donde se encuentra la monumental escultura de piedra dedicada a la Madre-Patria. Detrás, sobre un muro de granito, pueden leerse unos versos de la escritora Olga Berggoltz, testigo de lo ocurrido, que reza así: 

Aquí yacen leningradenses,
Ciudadanos: hombres, mujeres, niños.
Junto a ellos, soldados del Ejército Rojo.
Con su vida toda, te defendieron a ti, Leningrado,
Cuna de la revolución.
Sus nombres generosos no podemos enumerar,
Son tantísimos los protegidos por el granito.
Prestada atención atención los que observáis estas losas:
No hemos olvidado a nadie, nada se olvidará.

El acontecimiento, cuyo 75 aniversario se está conmemorando este año, ha sido objeto de diferentes tratamientos. El mundo de la literatura ha estado muy presente y dentro de él, la poesía. Dos escritoras de la ciudad, Anna Ajmátova y la ya referida Olga Berggoltz, que incluso sufrieron los rigores de la represión estalinista, escribieron lo siguiente acerca de lo vivido durante los 900 días de asedio (2):

Quieren destruir nuestra ciudad, la ciudad de Pushkin, de Dostoievski y de Alexandr Blok. La ciudad de la cultura y de los grandes lagos. Esta ciudad forma parte de mi vida. Fue en Leningrado donde me convertí en poeta. Yo, al igual que todos vosotros, tengo un firme convencimiento: que Leningrado nunca será fascista.
(Ajmátova). 

Aquel invierno, la muerte nos miró directamente a los ojos y nos miró mucho tiempo, sin pestañear. Quería hipnotizarnos, como hace una boa constríctor con su víctima, arrebatándole la voluntad y sometiéndola. Pero quienes nos enviaron tanta muerte cometieron un error de cálculo. Subestimaron nuestra voraz hambre de vivir.
(Berggoltz). 

Años estremecedores que llevaron a escribir a Antonina Maslóvskaia su poema "Nana del asedio" (3), publicado en 1990, cuyos dos versos finales dicen:

-Mamá, una cosa  más, ¿la guerra acabará pronto?
-Acabará, cariño, acabará...


Notas

(1) Voronkov, Nikolai (1982), Leningrado: 900 días de bloqueo (Moscú, Novosti).
(2) Simmons, Cynthia y Perlina, Nina (2014), "Escritos de mujeres desde el sitio de Leningrado. Diarios, cartas, memorias y prosa documental". Entrada sobre el libro con el mismo título, publicada por Ediciones La uÑa RoTa, en  http://www.larota.es/sites/default/files/book/press_release/Dossier%20Leningrado%20OK.pdf
(3) Publicado en Simmons, Cynthia y Perlina, Nina (2014), Escritos de mujeres desde el sitio de Leningrado (Segovia, La uÑa RoTa, p. 281).

martes, 9 de julio de 2019

Grecia, tras la decepción de Syriza, de nuevo en manos de quienes la llevaron a la bancarrota























La victoria electoral de Siriza, con Alexis Tsipras al frente, en enero de 2015 abrió un horizonte de esperanza en Europa. Supuso la derrota -limitada, eso sí- de los partidos que habían llevado al país a la bancarrota e iniciado lo que entonces se denominó el austericidio: 

la derecha de Nueva Democracia y el social-liberal PASOK, que actuaron siempre, por supuesto, con los capos de la UE dictando, asustando y amenazando. 

Los problemas para el nuevo gobierno vinieron de inmediato y, pese a la resistencia inicial -que incluso llevó al Tsipras a convocar a principios del verano un referéndum, ganándolo contra viento y marea-, lo que vino después fue la sumisión a la troika, cuando, para sorpresa de mucha gente, aceptó las duras condiciones planteadas. La ruptura en el gobierno, con la salida del ministro de Finanzas Yani Varoufakis, fue paliada en septiembre con una nueva victoria electoral de Syriza, pero la decepción se fue instalando poco a poco en la sociedad griega. La economía se estabilizó, pero persistieron los recortes sociales y la pobreza siguió en aumento. Y Syriza dejó de ser uno de los referentes políticos en Europa.

Lo ocurrido el domingo pasado ha certificado esa decepción: la derecha de Nueva Democracia, la misma que llevó a Grecia a la bancarrota, ha vuelto a ganar las elecciones, esta vez con el 39'9% de los votos. En ese lado del campo político sólo el nacionalista Solución Griega, con el 3'7%, le acompaña en el parlamento, quedando fuera el partido nazi Amanecer Dorado. Syriza, por su parte, ha mantenido un nivel aceptable de apoyos, aunque bajando al 31'5% de los votos. El antaño todopoderoso PASOK, ahora con el nombre de KINAL, se ha quedado en un raquítico 8'1%. El KKE, comunista, sigue manteniendo su nivel de votos con el 5'3%. Y el grupo liderado por Varoufakis,  MeRA25, de tintes socialdemócratas, ha logrado entrar con el 3'5%.

¿Qué ha ocurrido? En primer lugar, una elevada abstención, del 44'2%, superior incluso a la de las elecciones europeas y que con toda seguridad ha perjudicado a los grupos de izquierda. Y en segundo lugar, una vuelta a la concentración del voto de la derecha en torno a Nueva Democracia. Este bloque por sí sólo no ha llegado a la mitad de los votos, sumando alrededor del 46%, si bien el sistema electoral griego, que prima al partido más votado con un bonus especial de 50 escaños, ha permitido que Nueva Democracia disponga de mayoría absoluta.  

Ese viento de esperanza con que empezó 2015, tornado en el verano en nubarrones, fue amainando hasta desaparecer. El que venga ahora estará cargado de lo mismo que ha hecho de Grecia en la práctica un protectorado de nuevo cuño.         

domingo, 7 de julio de 2019

Los miedos de Pedro Sánchez

Pedro Sánchez tiene miedo. Cuando fue defenestrado en su partido hace tres años no dudó en denunciar que "el ibex 35" tuvo que ver con ello. Se ganó el apoyo de la mayor parte de la militancia y recuperó el liderazgo de su partido. Pero, conseguido hace algo más de un año su acceso a la jefatura del gobierno mediante una gran diversidad de apoyos en el espectro parlamentario, inició su marcha atrás. Su giro al centro, vamos. Al principio lo hizo de una forma más sibilina, pese a disponer del apoyo de Unidas Podemos en los presupuestos. Y desde abril pasado, tras las elecciones generales, ese giro ha ido aumentando en el ritmo. Quiere apoyos gratis por parte de UP y ha pedido la abstención a Ciudadanos en la investidura. Tiene detrás a grupos poderosos que no paran de recordarle que gobierne con moderación, esto es, bajo los dictados de quienes mandan en la UE y también de CEOE. Hoy en El País se resalta que desde la UE se le avisa que está agotando su periodo de gracia. Es lo que hay. Y a ver a dónde nos lleva.    

Los refugios de la memoria, un autorretrato fragmentario de José Luis Cancho














Hace año y medio leí la columna
de Elvira Lindo "Recuerdos de un joven antifranquista" (publicada en El País  del 10-02-2018 y reproducida en la página http://www.pte-jgre.com/), sobre el último libro aparecido de José Luis Cancho. Hace un mes vi por la red el acto de presentación del libro que tuvo lugar en Valladolid en julio del año pasado. Y de inmediato decidí encargar el libro.

Con Los refugios de la memoria (Madrid, Papeles Mínimos, 2018) estamos ante una obra valiente y llena de sinceridad. En una narración entre vibrante y pausada, aunque pueda parecer un oximoron, su autor pone al descubierto su vida, cercana ya a los 70 años. Y todo ello teniendo en cuenta un momento decisivo: la mañana del 18 de enero de 1972, cuando fue arrojado esposado desde una ventana del tercer piso de la comisaria de Valladolid. Horas antes había sido objeto de torturas y a partir de ese momento... "sé lo que implica estar muerto (pasé una semana inconsciente, seis meses sin poder moverme en la cama, una año más caminando con muletas y dos años en prisión) y lo que esa experiencia ha significado en mi escritura y en mi vida". Reproduciendo unas declaraciones suyas en la prensa, ha dejado escrito en el libro: "Me tiraron porque pensaban que me habían matado. Pero lo curioso fue que no solo no me habían matado sino que tampoco me mataron cuando me tiraron".

José Luis Cancho era por entonces militante del Partido Comunista de España (internacional), antecesor del Partido del Trabajo de España. Estudiaba Magisterio, si bien porque, sin saber qué estudiar, así se lo indicaron desde el partido. Pese a tener sólo veinte años de edad, ya llevaba tras de sí cuatro vividos intensamente: con 16, tras abandonar sus estudios de bachillerato, viajó por varios países europeos, sobreviviendo a base de trabajos esporádicos. Cuando retomó los estudios, se incorporó a la lucha política, primero, efímeramente, en el PCE y luego en el PCE (i). A la intensidad de la vida diaria como militante se le unieron varias detenciones, que, como nos cuenta, hicieron que en ocasiones las viera como un contraste positivo: "Añoraba la quietud y silencio de la celda".

Recuerdo su caso, dada mi proximidad al partido y su grupo juvenil -la Joven Guardia Roja, al que perteneció y donde con 17 años acabé militando también. La fotografía publicada en Mundo Obrero Rojo, el periódico del partido, en la que aparecía con su cabeza alambrada y escayolada, sus gafas de pasta y el puño de su mano derecha levantado. El procesamiento por el Tribunal de Orden Público en 1974, que abrió una ola de solidaridad y protestas por todas las universidades, llegando incluso a clausurarse por las propias autoridades académicas la de Valladolid. También recuerdo, de años más tarde, la sensación extraña que tuve cuando supe que había acabado abandonando el partido. 

Y no es que a partir de entonces todo cambiara para él bruscamente, sino que fue un episodio más de una vida que desde los 16 años fue tomando sucesivos cambios bruscos. Desligado de la lucha política y acabados sus estudios de Magisterio, decidió abandonar su ciudad y se dirigió al País Vasco, donde se centró en la docencia, pero sin vocación, lo que le llevó años después a abandonarla. Se sentía por ello como un mal maestro, sin habilidades para poner orden en el aula. Destinado a la isla de La Gomera, al día siguiente de su llegada decidió renunciar a la plaza y a la profesión: "Lo único que en ese momento me angustiaba era empezar un nuevo curso. Lo único que de verdad anhelaba era alejarme para siempre del mundo de la escuela".

Viajó durante años por América Latina, en parte buscando ciertos orígenes familiares en Perú y con el sueño de navegar por su cuenta desde Ecuador hasta las islas Galápagos, cosa que no consiguió por imposible. En Panamá lo recibieron con un intento de robo. Anduvo por las sendas que recorría la contra nicaragüense en la frontera con Costa Rica. Se emocionó en el desierto de Atacama cuando un día amaneció con el suelo cubierto de florecillas. Atravesó los Andes desde Chile a Argentina. "En Bolivia viajé sobre el techo de los trenes".

Y llegó el momento de volver a parar, esta vez para dedicarse a lo que desde hacía tiempo que le obsesionaba e intentó en varias ocasiones: la escritura. "La opción de escribir no parecía en mi caso que fuese una elección vocacional, sino más bien una elección a la que había llegado por descarte de otros posibles caminos". Y consiguió, así, crear varias novelas -la primera, tardía, a los 47 años-,  en cada una de las cuales (El viajero junto al mar, Grietas, Indicios, Lento proceso) ha ido dejando constancia de las etapas de su vida.

Nos confiesa que sólo se fía de su memoria. Tiene recuerdos de mucha gente, en los que no faltan dos personas de las que nunca más supo que fue de ellas, pero que fueron fundamentales en el momento más dramático de su vida: el policía -el "gris", como decíamos por el color de su uniforme- que testificó a su favor cuando fue lanzado al vacío; y el preso condenado por asesinato que le cuidó con ternura los seis meses de estancia en la enfermería de la cárcel. "¿Qué habrá sido de aquel policía amante de la verdad? ¿Pudo sobrevivir a aquel mundo sombrío?", se pregunta del primero. "Para mí sólo era un viejo. Un viejo asesino que no sabía nada del mundo exterior. Ni siquiera me despedí de él cuando me pusieron en libertad. Hoy conservo su imagen como la representación más pura de la abnegación y de la entrega", confiesa del segundo.

Estamos, pues, ante una "especie de autorretrato fragmentario", escrito por una persona que, en las palabras con las que termina el libro, tiene "temperamento de vagabundo". ¡Y cómo lo parece! Dice que desde joven dejó de ir por las peluquerías.    

viernes, 5 de julio de 2019

Lo de "la manada" fue violación

Hace unos días se hizo público el fallo por unanimidad de una sala del Tribunal Supremo en el conocido como caso de "la manada": hubo violación y lo fue múltiple, con una condena de 15 años de cárcel. Un resultado muy diferente al que el año pasado emitieron en Navarra, sucesivamente, la Audiencia Provincial y el Tribunal Superior de Justicia. Para la primera hubo una condena de nueve años por abuso sexual a una mujer de 18 años por parte de cinco varones, que, además, acabaron saliendo de prisión en situación de libertad provisional. Las dos decisiones fueron posteriormente ratificadas por el segundo tribunal. 

Si lo que días pasados se ha ido adelantando acerca del contenido de la sentencia no dejaba lugar a dudas, la lectura completa de dicha sentencia, que acaba de ser publicada, lo ratifica. Estamos ante la asunción de aspectos relevantes propios del movimiento feminista y la perspectiva de género, dentro de convenios internacionales vigentes, que rompen con la doctrina patriarcal instalada en la Justicia española, en general, y el Código Penal, en particular. 


La sentencia ha puesto las cosas en su sitio a la hora de valorar lo que representa la violencia contra -en este caso- una mujer indefensa frente a cinco varones que no dudaron en meterla en una encerrona, intimidarla, violarla repetidamente, humillarla en extremo... Un duro varapalo para quienes calificaron el delito como de abuso sexual (dos miembros de la Audiencia Provincial y tres del Tribunal Superior), sin olvidarnos del vergonzante juez que pidió la absolución de los procesados con argumentos tales como la existencia de "un ambiente de jolgorio y regocijo".     


Como vergonzantes siguen siendo las opiniones que desde algunos medios políticos y mediáticos se siguen lanzando en favor de los encausados y contra la sentencia. Como lo dicho por Francisco Serrano, parlamentario andaluz de Vox y exjuez, con lo de una sentencia "cargada de condicionamientos políticos y mediáticos" o, para redondearlo, "la diferencia entre tener sexo gratis y pagando es que gratis te puede salir más caro". Y es que lo de "la manada" entre machos anda la cosa.

martes, 2 de julio de 2019

La despedida del nuncio Fratini con Franco de por medio y otras cosas

Renzo Fratini dejó hace unos días su puesto como nuncio del Vaticano en
España con unas declaraciones que han levantado polémica con Franco de por medio. Con un estilo farragoso, ha ido soltando perlas tales como "está detrás  una ideología de algunos que de nuevo quieren dividir a España", "olvidar el mal", "es peligroso juzgar la historia con nuestra mentalidad de hoy"... Opuesto a la línea del papa Francisco, se has sumado con unas declaraciones poco diplomáticas, pese a su cargo, y en al línea de las que desde hace tiempo han hecho otros tantos prelados españoles en este asunto y otros de enjundia. Ya sabemos, lo de la homosexualidad, la ideología de género, la pederastia...  

Con unas nuevas elecciones en la Conferencia Episcopal Española a la vista, estamos ante un episodio que puede darnos una idea también de las luchas internas que existen en el seno de la Iglesia Católica española. Los Reig Pla, Herráez, Munilla, Martínez Camino, Zornoza, Asenjo..., anti-Francisco y con el incombustible Rouco Varela de director de orquesta, frente a los Osoro, Omella..., próximos a Francisco. Y es que el pontificado del actual Papa es una de las claves, pero no sólo. También se encuentra el papel que puede jugar una posible revisión del Concordato entre el Vaticano y el Estado Español, con los privilegios que de él se derivan para Iglesia española. Y aquí es el actual gobierno el que tiene mucho que decir, si es que quiere realmente coger el toro por los cuernos.

Lo que parece claro es que las semanas que vienen prometen ser interesantes con la Iglesia y sus altos funcionarios a pleno rendimiento.

domingo, 30 de junio de 2019

La placa de Alexander Samojvalov en San Petersburgo, artista del realismo socialista





























En lo que fue mi último paseo por las calles de San Petersburgo, poco antes de tomar el autobús que había de llevarnos al aeropuerto, me topé con una placa dedicada al artista soviético Alexander Samojvalov (1894-1971). Situada en la avenida Bolshoi, en la isla de San Basilio, puede leerse que en esa casa vivió y trabajó entre 1924 y 1951. 


Durante mi reciente estancia Rusia apenas he podido conocer el arte desarrollado durante el siglo XX en lo que fue el imperio ruso y luego la URSS. De las vanguardias artísticas, pues, no he visto nada. Del realismo socialista, algo más. Como lo visto en el Metro de Moscú y algunas obras descubiertas de improviso en algunos lugares: "El obrero y la koljosiana" o las esculturas dedicadas a Maiakovski, Marx y el general Yukov, en la misma ciudad; el busto de Lenin, en Serguei Posad; o el monumento dedicado a Lenin en la avenida Moscú de San Petersburgo. 

Por el contrario, me he quedado con las ganas de visitar, por distintas razones, las secciones correspondientes al arte de las tres primeras décadas del siglo XX en los museos Tretiakov de Moscú o el Hermitage de San Petersburgo.   

Volviendo a Samojvalov, estamos ante uno de los artistas más representativos 
del realismo socialista. Pintor y artista gráfico, perteneció a la conocida como escuela de Leningrado, el nombre que San Petersburgo tuvo entre 1924 y 1991. El año pasado pudo verse en una exposición del Museo de Arte Ruso de Málaga alguna obra suya, como el cuadro "Kirov en la marcha de deportistas aficionados".

El realismo socialista es el estilo que acabó imponiéndose en los años 30 en la URSS. Sobre él se mezclan valoraciones y hasta sentimientos encontrados. Denostado por su vinculación al estalinismo, no por ello resulta muy desconocido en el mundo occidental e incomprendido. Presentado durante los años de la Guerra Fría desde determinadas instancias de EEUU (oficiales, en el caso de la CIA y su Fundación por la Libertad, y privadas, en el del magnate Rockefeller) como lo antagónico al expresionismo abstracto, la versión made in USA de la "modernidad capitalista", se han intercalado prejuicios y deformaciones  que nos impiden observarlo y apreciarlo en toda su dimensión, como corresponde con cualquier manifestación artística.

Recomiendo un artículo "La  literatura del partido. El realismo socialista entre el arte y la política", de María Fernanda Alle. Nos aporta un acercamiento a la comprensión de la naturaleza de ese estilo. Además de lo propiamente ligado al poder del estado soviético, tiene en cuenta también otros aspectos, políticos y artísticos, derivados del debate habido no sólo desde 1917 y a lo largo de los años 20, con el Proletkult como eje, sino incluso antes, en el seno del movimiento socialdemócrata en su facción bolchevique. 

Espero tener tiempo para profundizar en todo esto. No me faltan ganas, como tampoco las ocasiones de poder conseguir acercarme a las obras que se crearon a lo largo del siglo XX en lo que fue el imperio ruso, hasta 1917, y luego la URSS, hasta 1991.   

miércoles, 26 de junio de 2019

El viraje al centro de Pedro Sánchez

Eso es lo que se desprendía tímidamente tras las elecciones generales de abril y de una manera evidente desde las habidas en mayo. Si en las primeras le resultaba incómoda al PSOE la mayoría que podían darle los grupos que habían apoyado la moción de censura hace un año, ahora, debilitada Unidas Podemos por los fracasos en las autonómicas y en las confluencias en las grandes ciudades (con la salvedad "rara" de Barcelona), está buscando la fórmula de gobernar en solitario.

La estrategia trazada por Pedro Sánchez tras su defenestración como secretario general hace casi tres años se ha cerrado. Su escoramiento a la izquierda (podemización se llegó a decir), atendiendo al sentir mayoritario de la militancia del PSOE, le sirvió para ganar las primarias internas, luego conseguir los apoyos suficientes en la votación de la moción de censura y finalmente ser el partido más votado en las generales. 

Ahora Sánchez y su núcleo tienen otras intenciones. Ya no miran tanto a la izquierda, excepto para seguir aprovechándose de ese electorado tan dado a transitar, dependiendo cómo, por el voto útil (al PSOE), la abstención o el cabreo (donde Podemos consiguió buenos réditos). Están mirando más hacia el centro, conscientes de varias cosas: que en el electorado de Ciudadanos hay mucho de eso y al que puede arañar los votos que la decepción de Rivera y su gente está causando por su desplazamiento hacia la derecha; que en su partido las baronías le siguen presionando para que se modere; y, quizás ante todo, que los poderes del sistema (económicos, fácticos, internacionales...), directamente o vía medios de comunicación, no dejan de actuar y vigilar sin piedad. 

Sánchez y su núcleo  siguen dilatando la cosa. No tienen prisa, porque disponen de varias cartas en la manga. Ven a la derecha fragmentada y a Ciudadanos que empieza a romperse. Ven también a Podemos debilitado organizativamente, altamente dependiente de su líder y su discurso del gobierno de coalición. No ven mal unas nuevas elecciones, que, a priori, beneficiarían a su partido. Están midiendo por ello el estado de opinión existente de cara a los apoyos directos e indirectos e incluso posibles coaliciones. 

Sobre éstas en conjunto no se ve bien un gobierno de coalición entre PSOE y UP, sobre todo por el rechazo rotundo desde la derecha; en el electorado del PSOE, siendo más favorable a ella, no lo es de una manera tan rotunda como en el electorado de UP. Desde UP se está haciendo un esfuerzo por convencer a Sánchez y su núcleo en favor de un gobierno de coalición. Han conseguido el apoyo de CCOO y UGT. Algo que, pese a su valor simbólico, lo es menos efectivo. 

Las declaraciones recientes de Mariano Rajoy tienen un claro sentido. Buscan lo que hace tres años quería él mismo, con el apoyo de las baronías y los dinosaurios del PSOE, para formar gobierno. Precisamente cuando Sánchez se enrocó en su "no es no". Paradojas de la vida.

¿Habrá un verano largo en lo político? ¿De miradas, gestos y faroles? ¿De desgaste por parte de quien no resista? Lo que sea, pero con el viraje al centro como horizonte. Por eso Sánchez quiere tener el campo libre. Al tiempo.   

martes, 25 de junio de 2019

Ángel Viñas y los mitos del franquismo sobre la Guerra Española


Acabo de terminar la lectura de Las armas y el oro. Palancas de la guerra, mitos del franquismo (Barcelona, Pasado y Presente, 2013), uno de tantos libros escritos por Ángel Viñas. Un historiador de relieve e investigador en los archivos más insospechados de España y el extranjero. Meticuloso y erudito, quizás sea quien haya llegado más lejos en el conocimiento y análisis global de la Guerra Española, y de una manera más profunda tanto en los aspectos económicos como en los internacionales, con un especial énfasis en el asunto del oro de Moscú. 


A finales de los 70 ya leí un artículo suyo publicado en la revista Historia 16 sobre este último tema, al que le siguieron otros a mediados de los 80 en la misma revista (dentro de la colección La Guerra Civil), en el diario El País (y su colección La Guerra de España. 1936-1939) o en la obra colectiva La guerra civil española. 50 años después (Barcelona, Labor, 1985). Ya más recientemente he podido consultar la trilogía dedicada a la Segunda República Española y leer de ella el tercero de los volúmenes: El honor de la República. Entre el acoso fascista, la hostilidad británica y la política de Stalin (Barcelona, Crítica, 2008). Además de la lectura de nuevos artículos suyos (algunos, en Hispania Nova y Studia Historica), en 2014 apareció un libro firmado por Mario Amorós y titulado 75 años después. Las claves de la guerra civil española. Conversación con Ángel Viñas (Barcelona, Ediciones B), donde hace un repaso pormenorizado y sintético del estado de la cuestión del conflicto, sin que en ningún momento le falte interés.

Accedí a la obra que nos ocupa, aun cuando fue publicada hace unos años, con el fin de aclararme más detalladamente sobre la financiación de la guerra y las diferencias existentes en los dos bandos enfrentados. Un tema que a Viñas, tal como ha contado en diversas ocasiones y vuelve a hacerlo en el mismo libro, le viene de lejos, concretamente de finales de los años 60. Sin entrar en detalles del proceso que ha seguido en su aventura investigadora (los primeros años, en lo relativo al oro de Moscú, los relata en el segundo de los capítulos), lo cierto es que en cada ocasión que ha publicado un trabajo, ha ido aportando nuevos datos desde la indagación en los numerosos archivos consultados.


El libro está dividido en cuatro partes, cada una de las cuales se corresponde con un mito, que, a su vez, va desmontando con rigor y siempre acompañado de la documentación que lo prueba. Así, desmonta lo relativo a que Stalin ayudó más a la República de lo que hicieron Hitler Y Mussolini a los sublevados. Las falsedades vertidas desde el primer momento sobre el oro de Moscú, de un lado, y el ocultamiento de los costes de la financiación de los sublevados, siempre superiores, de otro. La alusión a la ayuda divina y de la religión, más allá de una realidad en la que confluyeron factores decisivos que jugaron en contra de la República, como la superioridad de la ayuda fascista, sobre todo en los primeros momentos, o el boicot de las democracias, además de otros factores como las disensiones internas o los errores militares. Y, por último, los problemas financieros que surgieron tras la guerra, derivados del supuesto saqueo del oro por parte de las autoridades republicanas. 


No falta a lo largo del libro la permanente alusión a la historiografía que ha ido apareciendo, incluidas las memorias de protagonistas. Sobre la historiografía profranquista hace una crítica mordaz y demoledora, dado el empleo arbitrario de los datos, el sesgo interpretativo y las falsedades tan abundantes lanzadas. Y dentro de ésta, de la que corresponde a autores actuales no duda en calificarla de historietagrafía, dada la debilidad intelectual que contiene, basada en lo que se escribió durante la dictadura o los primeros años de la Transición, y con ausencia de fuentes primarias.


El libro acaba con un epílogo donde, entre otras cosas, deja escrito lo siguiente: 


el 'Glorioso Alzamiento Nacional' ni fue glorioso ni fue nacional; se hizo bajo pretextos espurios con un apoyo material italiano que habían negociado los conspiradores calvosotelistas y que ningún historiador español o extranjero ha documentado (lo cual no es sorprendente, visto cómo algunos contemplan el pasado); consiguió la victoria gracias a Hitler y Mussolini, y a la retracción de las democracias en apoyar a un Gobierno acosado desde el interior y desde el exterior; los dictadores fascistas dirigieron hacia Franco un chorro constante de armamento (con frecuencia muy moderno, aunque a veces un tanto superado) y de personal; el respaldo de figuras tan poco recomendables como Hitler y sobre todo Mussolini, expresado en términos financieros, superó al total de las reservas del Banco de España que la República invirtió en hacer frente a los gastos bélicos y no bélicos exteriores; Franco gozó de los frutos de tal respaldo desde el primer momento e ininterrumpidamente; él y sus acólitos mintieron en la guerra y continuaron mintiendo a lo largo de la interminable dictadura; fueron incapaces de diseñar una estrategia verosímil para aclarar las cuestiones pendientes con la Unión Soviética y el simpar Caudillo engañó como a un chino a un viejo compañero de armas, primo y ayudante, conocedor de sus más oscuros secretos, que por su parte se dejó engañar.