miércoles, 6 de febrero de 2013

Desahucios, parlamento e iniciativa popular


Las distintas plataformas ciudadanas que están luchando contra los desahucios acaban de presentar las aproximadamente 750.000 firmas que han recogido para poder ser tramitada como una proposición de ley dentro de la conocida como iniciativa legislativa popular. Los aspectos concretos que quieren que se discutan son los relativos a la dación en pago, la paralización de los desahucios y el alquiler social. El PP, sin embargo, ya ha adelantado que rechazará su admisión a trámite.

El artículo 87.3 de la Constitución de 1978 reconoce la iniciativa popular para la presentación de proposiciones de ley, independientemente de los conductos que le corresponden normalmente al gobierno y cualquiera de las dos cámaras parlamentarias. En dicho artículo se establece que su desarrollo debe hacerse mediante una ley orgánica, a la vez del requisito de recoger al menos 500.000 firmas acreditadas. También se establecen los límites, que se refieren a los asuntos relativos a leyes orgánicas, tributarias o de carácter internacional. La ley orgánica que acabó regulando la iniciativa popular tardó en aprobarse algo más de cinco años, más concretamente el 26 de marzo de 1984. Su contenido resultó bastante restringido. En su artículo 13 se establece que la tramitación parlamentaria se regulará en los respectivos reglamentos del Congreso y del Senado, lo que se ha traducido en que la aceptación para ser tramitada depende en exclusiva de una de las dos cámaras de las Cortes.

En la práctica no se ha admitido ninguna de las 92 iniciativas presentadas hasta ahora. Tres de ellas se hicieron antes de la aprobación de la citada ley orgánica, pero el resto no ha tenido éxito. Varias han sido las razones, siendo la mayoría que no se llegó a reunir el número de firmas suficientes. Pero el resto, hasta diez que   consiguieron reunirlas, no pudieron ser admitidas a trámite en las mesas de las cámaras.

El peso de la mayoría parlamentaria ha resultado decisivo, pero no siempre fue así.  La primera iniciativa que reunió las firmas suficientes, 600.000 concretamente, fue la relativa a la financiación del sistema educativo. Fue el año que el PP ganó sus primeras elecciones, aunque en minoría, pero no le faltó el apoyo del PSOE para rechazar la admisión a trámite de la iniciativa que había presentado CCOO. Cuatro años después IU promovió otra relativa a la modificación de la jornada laboral, para rebajarla a 35 horas semanales. Y de nuevo fue el rodillo del PP-PSOE y adláteres quien la echó abajo. Eran los años en que el PSOE, con el apoyo mediático del grupo PRISA y la complicidad de las cúpulas sindicales de CCOO y UGT, utilizaban aquello de la pinza, queriendo hacer ver una complicidad, que no existía en la realidad, entre PP e IU. 

Diversas iniciativas se fueron presentando en los años siguientes. Algunas, desde ámbitos conservadores, como una del Foro de la Familia en 2004 sobre el matrimonio y la adopción, y otra de 2011 relativa a declarar la fiesta de los toros como bien de interés cultural.

La última es la referida al principio de este escrito sobre los desahucios presentarse y ya sabemos cuál va a ser su destino. Por lo que se está comprobando, lo que la Constitución de 1978 establece relativo a la participación directa de la población en los asuntos legislativos no es más que papel mojado. Todo depende de quienes controlan las cámaras. Y a eso lo llaman democracia.

Trinidad Gallego


Tenían casualmente los mismos apellidos. Trinidad nació en el sótano de un edificio de uno de los barrios más distinguidos de la capital. Era el lugar que se reservaba a la portera, que lo era su abuela. Cuando podían le echaban una mano su madre, que era modista, y su tía, que servía en las casas. Lo del padre fue una cosa diferente. Guardia civil desde joven, huyó del hogar cuando, comprometido con la causa anarquista, participó en un atentado contra el monarca, que en aquel entonces era Alfonso XIII. Una historia real que puede parecer rocambolesca. Al decir de la hija, ya con el paso de los años, fue un pobre hombre que nunca cumplió como debía ni como guardia civil ni como anarquista.

“Yo soy lo que soy gracias a mi abuela”, repitió muchas veces y por eso Trinidad tuvo el empuje de estudiar. Tras la escuela vino el trabajo, ayudando a su abuela en las múltiples tareas de la portería y sirviendo en varias casas. Fue así como se pudo ir pagándose los estudios de taquigrafía, mecanografía y francés. Luego se orientó hacia lo que le gustaba o, al menos, hacia el camino que más se le aproximaba: primero, como enfermera; después, como practicante; y finalmente, como matrona.   

Nunca perdió la conciencia de su origen y, en medio de la efervescencia política que se vivía en los años treinta, dio el paso de afiliarse al partido comunista, lo que ocurrió un año antes de que empezase la guerra. Desde julio de 1936 aportó su esfuerzo desde lo que mejor sabía hacer, por lo que se sumó con entusiasmo a la atención sanitaria de quienes más sufrían los rigores de la violencia. Fue de esa manera como conoció a su primer amor, que fue el que le quedó marcado de por vida.

Se llamaba Antonio y había nacido en otro de los edificios el mismo barrio, aunque no en el sótano, como Trinidad, sino en los pisos de arriba. Pertenecía a una familia de bien y de orden. Era estudiante de medicina cuando empezó la guerra, razón por la que también se dedicó a las tareas sanitarias. Trinidad lo llamaba cariñosamente el casi médico, porque la guerra cortó su carrera cuando apenas le quedaba un año para concluirla. Que no fuera comunista y que proviniera de un medio social tan dispar no fueron obstáculos para que Trinidad se enamorara desde el primer momento de su casi médico. Las circunstancias de la guerra habían derribado muchas barreras formadas desde tiempo atrás y ésa parecía una de ellas.

El fin de la guerra marcó los destinos de ambos. Para ella supuso la derrota. ¿Y para él? Pudo regresar a sus orígenes y acabar, por fin, sus estudios. Luego empezó a trabajar en un laboratorio farmacéutico y finalmente inició una carrera médica que le llevó a la cumbre del éxito académico y económico. Trinidad, por su parte, inició un peregrinaje por comisarías, juzgados, cárceles y destierros que duró varios años, soportando penas, amenazas y miserias. En un momento casi fugaz de ese trasiego continuo de situaciones fue cuando se vieron por última vez en muchos años. Fue en los aledaños del tribunal militar donde acababan de condenarla a doce años y un día, cuando Antonio logró acercarse a Trinidad, esposada y camino de la cárcel. Apenas pudieron decirse nada. 

Con el paso del tiempo cada cual fue labrando su camino. Trinidad pudo rehacer su vida, ya lejos de la capital, en la otra gran ciudad del país. Siguió trabajando como enfermera y matrona, pero a la vez pagó cara su condición de mujer y comunista. Pese a ello nunca perdió su orgullo ni su sentido altruista. Tampoco borró del todo el afecto que sintió por Antonio y quizás por eso siempre supo, o se preocupó por saber, algo de lo que le iba ocurriendo. En cierta ocasión, ya en la vejez, Trinidad lo llamó para encontrarse. Y en esa etapa de la vida, cuando los corazones se sienten templados por el camino recorrido, Antonio tuvo el atrevimiento de confesarle cosas que ella ignoraba. Supo, así, del plagio de su tesis doctoral o del acceso a la cátedra universitaria gracias a las influencias de su hermano. Supo también de su matrimonio camandulero, de una familia apenas inexistente y hasta de las amantes que nunca le faltaron ni siquiera en la vejez. Trinidad acabó tomando conciencia de que la vida de quien tanto amó se había ido construyendo en buena medida sobre una gran mentira, sin que le faltara la comodidad de tener siempre a su lado quienes le sacaran las castañas del fuego, desde las más cotidianas, que corrieron a cargo de mujeres, hasta  las que le dieron relumbre público. Cosas  suficientes para certificar la enorme distancia que les separaba. 

(Trinidad murió en noviembre de 2011. Mi deuda sobre todo con Llum Quiñonero, autora del libro Nosotras perdimos la paz [Madrid, Foca, 2005], donde se encuentra el capítulo "Trinidad Gallego". También, con el reportaje que El Mundo publicó en 2006 ["La guerra civil, 70 años después"]. Antonio Gallego falleció en 1992 y de él puede leerse también el obituario que publicó El País con el título "Antonio Gallego, un científico innovador"). 

Plagiar

Acabo de leer que la ministra alemana de Educación, Annette Schaven, perteneciente a la CDU (democristiano) ha perdido su título de doctora por un plagio realizado hace nada menos que 33 años. Dos años antes le ocurrió algo parecido a su correligionario del partido hermano bávaro CSU Karl-Theodor zu Guttenberg, que además se vio obligado a dimitir como ministro de Defensa. También tuvo que hacerlo por la misma razón en abril del año pasado el presidente de Hungría, Pál Schmitt, miembro del partido conservador Fidezs. A finales del mismo año se supo que Zsolt Semjen, antiguo ministro húngaro y miembro del KDNP (democristiano), había sido despojado del título también por plagio. Silvana Koch-Mehrin, diputada alemana del FDP (liberal) y que llegó a ser vicepresidenta del Parlamento Europeo, está inmersa en una investigación académica al ser acusada de lo mismo. Como Victor Ponta, primer ministro rumano y socialdemócrata, desde el verano pasado. Unos años atrás, a finales de los 90, Sandra Correa, del  MIRA (conservador), fue despojada de su título por plagio siendo ministra de Educación. Plagio, copia, atajo, trampa, falta de escrúpulos...

domingo, 3 de febrero de 2013

Cambios, un cuento sobre China de Mo Yan


He leído hace unas semanas 
Cambios (2012, Barcelona, Seix Barral) la última obra del escrito chino Mo Yan, galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Se trata de un libro breve y de prosa sencilla. Una brevedad que considero sintética y una sencillez que atisbo rica. Un cuento, quizás. Sólo he leído de este escrito chino esta obra y ni siquiera he visto la adaptación al cine que se hizo de Sorgo rojo. Mon Yan no es un nombre real -se llama Guan Moye-, sino un pseudónimo, que se puede traducir como No Hables. Se ha escrito algo - o bastante, no sé- sobre el porqué, pero él mismo se ha referido a dos circunstancias que le llevaron a hacerlo: sus problemas con el lenguaje hasta los cinco años y las recomendaciones que su padre le dio durante los años de la Revolución Cultural para que no hablara más de lo necesario. Cuando finalmente decidió firmar con pseudónimo, lo hizo por interés "por las palabras verdaderas y no la palabrería" (leer entrevista en El Periódico).

Cambios es una novela con una fuerte carga autobiográfica, que abarca las algo más de cuatro décadas que transcurren desde su adolescencia, a finales de los sesenta, y la actualidad. Tres son los protagonistas principales, dos muchachos y una muchacha que coincidieron en el colegio durante la infancia y primera adolescencia, que iniciaron después caminos diferentes y que acabaron reencontrándose en la madurez. El narrador, el propio Mo, es uno de los protagonistas. Se trata de un muchacho tímido y con un origen social -digamos que pequeño-burgués- que le dificulta la promoción social en el  contexto de fuerte lucha de clases que se vive en China durante la Revolución Cultural. He Zhiwu es el compañero que mezcla el atrevimiento, la rebelde y hasta la estridencia, lo que le confiere un gran prestigio entre buena parte de la clase, no así entre los profesores. Lu Wenli, por último, es la muchacha soñada por los dos, al aunar belleza, inteligencia, la excelencia deportiva en la práctica del ping pong y, ante todo, que su padre sea el conductor de un Gaz 51.

Dentro del marco trazado como un friso temporal donde se suceden situaciones cambiantes en lo personal y en lo colectivo, me ha llamado la atención el papel que juega el Gaz 51. Para mí, la metáfora del primer intento de modernización que en China se inició tras el triunfo revolucionario de 1949. La del país que se adentró en la senda del socialismo -o comunismo, es lo mismo- y que durante años tuvo como referente a la URSS, el pionero y modelo a imitar en lo social y político. Y el Gaz 51 es lo que mejor lo representa, al menos para unos niños que ven en ese mastodonte de cuatro ruedas el símbolo de la modernidad en medio de una China rural que arrastra el peso milenario del atraso y tiene ante sí el reto de un futuro esperanzador. Un camión que, como el propio Mo Yan acaba experimentando en su viaje a Pekín como soldado del Ejército de Liberación Nacional, tiene enormes defectos que lo convierten en inservible. La misma sensación que conoce su amigo He Zhiwu , quien, después de pagar un precio desorbitado por el camión que conducía el padre de Lu Wenli, acaba encerrándolo en el patio de la casa de su padre.

Al margen de los recorridos biográficos de cada cual, al final se  presentan tres situaciones muy distintas. He Zhiwu es el prototipo de persona que se ha adaptado mejor a los cambios vividos en China tras la muerte de Mao y que supusieron el tránsito vertiginoso hacia la modernización económica y el capitalismo. Es el hombre que, desarrollando el atrevimiento que ya mostró desde niño, no le han faltado escrúpulos para buscar donde sea los resortes necesarios para enriquecerse. Y con ello, conseguir todo lo que pretende con un lema rotundo: "Es verdad, el dinero no lo puede todo (...), pero el que no tiene dinero no puede nada". De esa forma, en dos ocasiones diferentes, intenta conquistar a Lu Wenli, de la que sigue enamorada, fracasando.

Lu aparece como la gran perdedora. Sobre todo en el terreno personal. Ha fracasado en sus dos matrimonios. Y ha rechazado incluso la propuesta de He para convertirse en su amante. Con el fin de ayudar a su hija, se obligada a recurrir a Mo, escritor consagrado, para recomendarla en un concurso artístico. Aunque no hubo necesidad de que Mo influyera en la decisión, pues ya ha sido reconocida por el jurado por sus propios méritos, parece que el autor deja entrever una especie de volver a empezar cuando pone en boca de su trasunto: "tu hija lo tiene todo". Como lo tenía -o parecía tener- Lu en su juventud.

¿Y Mo? Aparece en la novela como la representación del equilibrio. Acaba triunfando en su carrera, la soñada de escritor, tras un recorrido arduo, pero dentro del contorno marcado en el sistema donde vive. Es a través del Ejército de Liberación Nacional, como ya su padre le recomendara que hiciera de niño, como puede romper las barreras que tenía interpuestas por su condición social. Lo hace sin caer en las formas, los fines y, si se quiere, el elevado nivel de corrupción que alcanza su amigo He, a quien al final opta por dejarlo: "Estuve dudando, pero al final puse un excusa para no ir". Lo hace pese a haber sido su héroe en la niñez y adolescencia, e incluso el nexo de unión entre el pasado y el presente cuando ya de mayores entablan cierta relación. Un equilibrio que tiene el suficiente grado de imperfección que puede parecer un guiño a la debilidad humana. Es lo que ocurre cuando acepta de Lu Wenli los diez mil yuanes que le entrega para invitar a los miembros del jurado. 

China ha cambiado mucho en las últimas décadas. En su seno están en ebullición numerosos ingredientes, que hacen que sea una realidad muy compleja. Mo Yan nos ha ofrecido su visión. Con maestría. Quizás como un cuento.             

viernes, 1 de febrero de 2013

Una sospecha

La semana pasada El Mundo desveló la existencia del pago de sobresueldos  en el PP mediante una contabilidad oculta. Apuntaba a Luis Bárcenas, extesorero y muy vinculado desde hace más de dos décadas a las altas finanzas del partido, a la vez que implicaba dirigentes de calibre como receptores de las prebendas, cuando no responsables. Ayer El País hizo público documentos que ponen de manifiesto nombres de beneficiarios y donantes de ese dinero, así como parte de las cantidades que han manejado. El escándalo está servido y una consecuencia inmediata sería una más que previsible caída, esta vez vertiginosa, de la popularidad del PP. Teniendo en cuenta que los sondeos de opinión estaban dando ya una fuerte caída en la intención de voto a ese partido y una elevada impopularidad del gobierno, las cosas le pintan bastante negras. Como también le están resultando al PSOE, que, tras el varapalo de 2011, sigue en su declive. E incluso, por qué no, a CiU, a quien ha salvado su pacto con ERC, pero inmerso en una grave crisis interna y de credibilidad.

Una de las cosas que ha comentado estos días gente del periodismo afín al PSOE ha sido lo referente a las razones por las que El Mundo decidió sacar a la luz la información que ha supuesto una carga de profundidad sobre el partido con el que ha mantenido hasta ahora unas relaciones excelentes. Eso de "algo está buscando Pedro J." se lo ha preguntado más de un o una periodista. 

¿Cuál es mi sospecha? Lo que se está buscando es crear un clima político para retirar a la vieja "clase política", muy mal vista en las altas esferas de la UE e impopular entre el electorado, con el fin de instalar un gobierno de nuevo tipo, de tecnócratas claramente identificados con los postulados de la troika. Un gobierno a la griega, como se hizo en un primer momento, o a la italiana, como se ha dado con Monti a la cabeza. ¿Para qué? Pues para seguir apretando las tuercas a la gente.

Reforma laboral, paro, pobreza, exclusión social...

La Fundación Foessa  hizo público en 2011 un manifiesto titulado "La pobreza y la exclusión en la crisis, un reto estructural". Al año siguiente hizo lo propio con el informe Exclusión y desarrollo social. 2012, donde, partiendo de las conclusiones expuestas en el manifiesto, ha diseccionado la realidad de la sociedad española. Una cruda realidad, si tenemos que hablar sin tapujos. Que lo haya hecho una fundación directamente relacionada con Cáritas y, por ende, a la Iglesia, quizás pueda sorprender. No lo es tanto, si tenemos en cuenta su trayectoria. 

En el Editorial del informe de 2012 presentan varios rasgos que resultan altamente significativo de la gravedad de la situación que estamos viviendo: 1) el crecimiento habido desde 1995 ni ha distribuido la riqueza ni ha disminuido la pobreza; 2) existe una correlación entre pobreza y exclusión social, de un lado, y precariedad en el empleo, por otro; 3) la caída de los mecanismos de contención ha sacado a la luz lo que ya existía en forma de derechos como salario digno, vivienda, empleo, educación o salud; 4) la crisis ha aumentado el número de personas que se están viendo privadas de esos derechos; 5) las previsiones es que esta situación permanezca en el tiempo y se haga cada vez más visible; 6) es necesario que la lucha contra la pobreza y la exclusión social se plantee como reto estructural.

Entre los datos que se ofrecen del año 2011 destacan los siguientes: 1) un fuerte aumento del desempleo, que llega al 23% de la población, el más alto de la UE; 2) un elevado desempleo entre la gente joven, también el más alto de la UE, con niveles que superan el doble de la media española entre la población de 20-24 años y la triplican en la que no llega a los 20; 3) extensión de la precarización laboral, aumentando la contratación temporal y pasando al desempleo un porcentaje importante de quienes antes estaban en la temporalidad; 4) crecimiento de la pobreza, hasta llegar al 22% de los hogares, que ha crecido en más de dos puntos entre 2009 y 2011; 5) aumento de la pobreza en territorios que tradicionalmente la padecían menos, como consecuencia de la caída de las pensiones; 6) retroceso en el gasto público de derechos sociales, especialmente en educación, sanidad y otras prestaciones sociales; 7) aumento considerable de las ejecuciones hipotecarias, hasta llegar a 100.000 anuales en 2010; 8) mantenimiento de un elevado nivel de fracaso escolar, pese a haberse frenado el abandono; 9) elevado aumento del número de personas en riesgo de pobreza y exclusión social, correspondiendo a nuestro país un millón de los 1,8 millones que ha crecido en el total de la UE; 10) riesgo de que 5,4 millones de personas acaben en la exclusión social en los próximos años, siendo 720.000 menores; 11) las estimaciones de personas que no tienen hogar superan 1,5 millones y las que están sin techo, se sitúan entre 15.000 y 30.000; 12) desarrollo de una política de vivienda basada en el mercado, con un parque de alquiler escaso y caro, una desadecuación entre las necesidades y las zonas con más construcción, y un exceso de producción orientado a los rendimientos inmediatos; 13) elevado número de personas que viven hacinadas, estimado en un 4,8% de la población; 14) fuerte endeudamiento familiar para la adquisición de la vivienda, llegando al 143% en 2008; 15) aparición de una nueva realidad socio-laboral en la gente joven, cada vez más aceptada, que se basa en la precariedad, la temporalidad, la flexibilidad y el emprendedurismo; 16) erosión de los vínculos sociales sólidos hacia otros más cambiantes y transicionales.

En la edición de hoy del periódico Diagonal puede leerse este titular: "Menos derechos y más paro después de un año de reforma laboral". Y a continuación seguir leyendo cosas como que el incremento del paro ha ascendido en 850.400 personas, sumando ya 5,7 millones, el 25% de la población activa. O que las empresas que han ejecutado expedientes de regulación de empleo han sido 27.055. Todo, muy duro.    

jueves, 31 de enero de 2013

Negar, mentir... ¿hasta cuándo?

No es que esté de moda mentir, porque no ha parado de hacerse y sabiendas, sino que se ha instalado en la sociedad como un espectáculo. En los negocios, en la política, en el deporte... Sobre esto último lo hizo el ciclista Lance Amstrong una vez tras otra, hasta que las acusaciones y las pruebas sobre su dopaje permanente hicieron evidente que negarlo podía acarrear más perjuicios que reconocerlo. Aun con ello ha seguido mintiendo, negando haberse dopado tras su reaparición en 2008, cuando se sabe que lo hizo.

No he pretendido dedicar estas líneas al ciclista estadounidense, sino utilizarlo a modo de introducción. Lo gordo, anunciado hace unos días, está en los documentos que delatan a la plana mayor del PP desde hace años en el cobro de sobresueldos y el manejo de dinero al margen de la legalidad. La famosa "caja B" que las empresas tienen para hacer las operaciones oscuras, manejar fondos, defraudar el fisco... El diario El País se ha adelantado a su competidor El Mundo publicando nombres y cantidades. Nombres de quienes se beneficiaron. En su mayoría dirigentes del PP, con Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal a la cabeza, pero también gente del entorno conservador. Nombres de empresas o particulares que hacían donaciones pertenecientes al mundo de la construcción o de una conocida cadena comercial. Cantidades cuantiosas que se movían de un lado para otro que se acababan llegando a los bolsillos particulares sin que constase en registros oficiales, en la "caja A". Excepto en el libro de contabilidad de Luis Bárcenas, que, al parecer, tuvo siempre fama de meticuloso. 

Mintieron en el PP cuando en el momento de las primeras denuncias negaron que se lo habían llevado. Lo siguen haciendo ahora cuando califican de falsos los documentos ofrecidos por El País. La Cospedal niega que lo aparecido sea la contabilidad de su partido y el resto de dirigentes dice lo mismo como un disco rayado. Pretende la Cospedal que nos creamos que sólo tiene valor lo que declara en los organismos oficiales correspondientes de control de cuentas. Como si lo oculto existiera y, por ello, no sirviera para delatar e incluso incriminar. Hace uso la Cospedal del principio de presunción de inocencia, dando a entender que no hay pruebas o que no las han encontrado. Hace uso de ese principio, como lo hace siempre la gente poderosa, sabiendo que dispone de un potente aparato jurídico, de intereses y -por qué no- hasta legal que protege a su partido. 

Seguirán negando en el PP las acusaciones, como hizo hasta hace unos días Amstrong. Está por ver cuánto durará la cosa y cómo saldrán del embrollo. IU, por de pronto, ha pedido la dimisión de Rajoy. Es lo lógico.    

lunes, 28 de enero de 2013

Maestros y alumnos en el PP

Dijo el otro día Ángel Sanchís acerca de su colega Luis Bárcenas que "con un sueldo de tesorero y diputado no se puede hacer una fortuna, pero sí siendo emprendedor". Sanchís fue tesorero de Alianza Popular y el Partido Popular en los años ochenta y principios de los noventa. Estuvo involucrado directamente en un delito de financiación irregular de su partido, conocido como "caso Naseiro", del que salió bien librado en 1992, al considerar el juez que las pruebas obtenidas no tenían valor judicial. El contenido de las conversaciones grabadas por la policía no dejaba lugar a dudas de las correrías ilegales de la gente del PP, antes AP, pero la ley es la ley y sobre todo para asuntos de dineros, por lo que el juez, celoso él, mandó destruir las cintas. 

Por entonces salieron a luz el tal Naseiro -de nombre Rosendo-, los ya citados Sanchís y Bárcenas, el concejal valenciano Salvador Palop y Eduardo Zaplana, que llegó a ser sucesivamente alcalde de Benidorm (la de las altas torres), presidente de la Generalitat valenciana y ministro de Trabajo con Aznar. De la pareja Zaplana y Palop es muy conocida la conversación donde exponían la forma que tenían de hacer sus negocios: "tú haces de intermediario de la venta, que yo no puedo, y tú pides la comisión (...). Y luego nos la repartimos bajo mano", le decía el segundo; el otro, por su parte, le confesaba cosas como que "me tengo que hacer rico porque estoy arruinado (...); tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir" (Cadena SER). 

Años atrás, a mediados de los setenta, el propio Sanchís, que ya era un exitoso hombre de negocios varios, se había hecho famoso en Badajoz cuando CAMPSA le retiró la concesión de varias gasolineras por fraude en la venta de combustible. Del caso salió indemne y ni siquiera fue óbice para que se convirtiera años después en un hombre de confianza de Manuel Fraga, que lo puso en la cúpula de las actividades financieras de su partido. Lo que fue de él tras el "caso Naseiro" se puede leer por la prensa, donde no faltan famosas inversiones y tejemanejes en varios países de acá y de allende los mares. 

Bárcenas, por su parte, también ha pertenecido al círculo de hombres que han manejado las finanzas de AP y PP. Su ascensión necesitó de más tiempo, quizás al ritmo de lo que se necesita para llegar a la cima de una montaña y para aprender a hacer más que travesuras de todo tipo. Me explicaré. Amante de las escaladas desde joven, se sabe de él y un sobrino de Fraga que en los ochenta protagonizaron un asunto turbio relacionado con una expedición al Himalaya. El diario Mundo Deportivo lo denunció en su día y ahora lo ha recordado. Mientras tanto se curtía en el manejo de las cuentas de su partido, en el que acabó alcanzando la cima cuando fue nombrado tesorero por el propio Rajoy. Su nombre, sin embargo, apareció directamente involucrado en 2009 en la "trama Gürtel", lo que motivó una retirada de la primera fila del partido, no así de la sede central. Su jefe le defendió sin rodeos ("nadie podrá probar que no son inocentes", Rajoy dixit) y Federico Trillo hizo gala de su sapiencia como gurú jurídico del partido ("se ha tratado de imputar a una persona, que ha resultado ser inocente (...) y a través de ella al Partido Popular"). Sin embargo, ahora parece que se quieren desmarcar de él, pendientes, eso sí, de un posible arrebato. Las cuentas millonarias en Suiza, los pagos de sobresueldos con dinero negro, la financiación irregular del partido, los negocios que tiene por doquier y hasta la posible relación con Ángel Sanchís son asuntos demasiado turbios como para tener al personal de la calle Génova en vilo. 

Toda una intrepidez que huele a delito, aunque el mismo Sanchís la ha calificado como propia de "una persona emprendedora". Como él, claro. Al fin y al cabo se trata del maestro y su brillante alumno. O, mejor, de maestros y de alumnos.  

viernes, 25 de enero de 2013

"Quererlo morir"

Publicó ayer de madrugada en su portada El País, en lo que pareció un coitus interruptus de la indecencia, una fotografía de Hugo Chávez agonizando. Iba acompañada de un pequeño texto titulado "El secreto de la enfermedad de Chávez. Duró poco tiempo, pues la foto era falsa. Y muy burda. No sé si ese tiempo fue el justo para pretender tapar el error o era el que se necesitaba para seguir engordando el cúmulo de infundios que sobre la enfermedad del presidente venezolano vienen vertiendo numerosos medios de comunicación. Infundios que se concretan en especulaciones sobre la operación y recuperación lenta de Chávez, pero cuyo interés no es otro que la caída de un gobierno enormemente popular, a la vez que dañino para los intereses de la oligarquía venezolana y de las grandes corporaciones extranjeras. A El País le han caído palos por todos los lados, muchos de ellos basados en el error periodístico de publicar una foto sin contrastar su fuente. Sospecho, como dije antes, que fue intencionada. Por lo menos no lo descarto. A Chávez tienen muchas ganas de quitarlo de en medio. El País ha estado siempre a la cabeza. Hace once años este periódico no tuvo escrúpulos en dar cobertura ideológica al golpe de estado con su célebre editorial "Golpe a un caudillo". La enfermedad y -si ocurriera- la muerte de Chávez no es lo principal, aun cuando sea importante y les sirva. El objetivo es lo que representa, que no es otra cosa que amplios sectores de la población venezolana anhelantes de continuar el proceso revolucionario iniciado años atrás. Y junto a este pueblo, también amplios sectores de los países latinoamericanos. Por eso "lo quieren morir". 

martes, 22 de enero de 2013

Enfermar, morirse...

En película La balada de Narayama, dirigida por Shohei Imamura, se cuenta la historia de una anciana llamada Orin que vive en una pequeña comunidad rural y donde la tradición manda que la gente anciana incapacitada debe ser entregada al dios de la montaña para darle satisfacción. Orin decide arrancarse uno a uno los dientes de su boca con el fin de ser abandonada en la cima del monte Narayama y, de esta manera, permitir que uno de sus hijos pueda tener una nueva descendencia y contribuir al mantenimiento futuro de su comunidad. 

Hoy podemos leer que el ministro de Finanzas de Japón, un tal Taro Aso, ha declarado con respecto a las personas mayores de edad enfermas que se den prisa en morir, dado que la atención médica que necesitan resulta costosa para el estado. En otra ocasión ya había largado otras lindezas de esa misma especie, como cuando se preguntaba: "¿por qué tengo que pagar por las personas que sólo comen y beben y no hacen ningún esfuerzo?". Hace unas semanas el ministro de Sanidad de Portugal, Fernando Leal da Costa, pidió a sus compatriotas que evitaran enfermar, para así poder hacer sostenible el sistema de salud. Aquí, en España, el gobierno introdujo el verano pasado el llamado copago sanitario de un euro por medicamento para pensionistas y en algunas comunidades (Madrid, Cataluña, Castilla - La Mancha...) se ha hecho lo mismo por la expedición de cada receta... Para qué seguir.

He empezado con la película de Imamura porque su contenido permite hacer  una reflexión acerca del sentido de la vida y de la muerte en las sociedades. En las más tradicionales, donde los recursos materiales resultan altamente limitados para la subsistencia, se llegaba a codificar las creencias con prácticas como el sacrificio de la gente, que en muchas ocasiones era la más vulnerable. Pese a la tranquilidad que se percibe en el rostro de la anciana Orin cuando se acerca a la cima del Narayama, creyendo cumplir el designio marcado por su comunidad, nos queda siempre la duda del precio que ha de pagarse para ello. En las sociedades más evolucionadas se ha conseguido que la dignidad de las personas se base en la posesión de derechos fundamentales, entre los que se encuentra el derecho a la salud. Nadie, pues, puede ser despojado del mismo, aunque haya quienes, bajo el principio sacrosanto de la rentabilidad económica capitalista, nos quieran hacer ver que cuando enfermamos resultamos poco rentables y cuando envejecemos somos inútiles. Eso es lo que los Aso y compañía nos están diciendo.