miércoles, 30 de marzo de 2011

Tontos útiles

“No te vayas todavía, por favor” es lo que le dijo Emilio Botín el domingo pasado, como un verso de la conocida sevillana,  a José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente del grupo bancario más poderoso de nuestro país y uno de los más importantes del mundo no las pronunció en vano. Ni siquiera fueron palabras personales, sino expresión de su grupo de intereses, de la élite económica española, tras la reunión que mantuvieron con miembros del gobierno, Zapatero al frente. En realidad no fueron ésas las palabras exactas, pero como si lo fueran. Dijo o dijeron, que es lo mismo, que Zapatero debe aparcar lo de su sucesión, que debe agotar la legislatura, que debe seguir con las reformas económicas iniciadas hace casi ya un año. Quieren que siga siendo el tonto útil del momento, conscientes de que el camino emprendido no tiene vuelta atrás y que quien mejor puede hacerles el favor es un jefe de gobierno del PSOE y, además, debilitado. De ese partido, porque tiene capacidad de controlar a los dos sindicatos principales y a amplios sectores de la población, que no admitirían que las reformas las llevase a cabo el PP. (¿Quién, si no, tomó las medidas económicas en los años ochenta y principios de los noventa, iniciando las privatizaciones de empresas públicas, la reforma de las pensiones o la precarización laboral? ¿Acaso no lo fue el PSOE que dirigía Felipe González?). De ese partido, porque, debilitado como político dentro de su partido y ante la buena parte de la opinión pública, es mejor que se consuma en sí mismo cumpliendo esa tarea ingrata a que lo haga otra persona, bien del propio o bien del contrario. (Por lo demás, ¿acaso lo que hizo el PP de Aznar desde 1996 no fue redondear el proceso iniciado por su antecesor, imprimiendo, eso sí, un ritmo mayor a las privatizaciones y a la precarización lanoral?).

En el vecino Portugal las cosas están muy difíciles. La preparación de la opinión pública para que acepte el llamado “rescate” va surtiendo efecto y de un momento a otro parece que se llevará a cabo. Y a propósito de ello, el economista Juan Torres, en su artículo "¿Y ahora Portugal?", ha escrito lo siguiente: “de lo que se trata no es de salvar o rescatar a un país sino a los bancos, principalmente, y a los grupos más ricos y poderosos, puesto que lo que se hace con el rescate es poner dinero para que ellos cobren sus deudas y obligar a que la sociedad cargue con la factura de la operación durante años”.

Así están las cosas. Mientras tanto, se siguen yendo de rositas en todo esto quienes son los principales responsables. No los únicos, mientras siga habiendo tontos útiles y, por desgracia, quienes todavía crean en ellos sin saber que lo son.

martes, 29 de marzo de 2011

De casta le viene al galgo

“Hay quienes dicen que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones. No han entendido nada del acto. Este es un aeropuerto para las personas. Durante un mes y medio, cualquier ciudadano podrá visitar esta terminal o caminar por la pista de aterrizaje. Algo que no podrían hacer si fuesen a despegar aviones”. Así de rotundo se expresó el domingo Carlos Fabra, presidente de la diputación de Castellón, cuando inauguraba con el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, el aeropuerto. No puedo salir de mi asombro. Si no fuera porque, según sus palabras, se han gastado 140 millones de euros (casi 25.000 millones de pesetas), podría calificarse de surrealista. Mientras tanto, siguiendo su discurso, están haciendo las gestiones “para poder volar”. A todo esto habría que añadir entre 4,5 y 5 millones de euros anuales en gastos de funcionamiento, que asumirá una empresa participada por la Generalitat y la diputación provincial. Y no pasa nada. “Está muy bien”, “es muy bonito”..., es lo que decía la gente en la inauguración. Fabra es miembro de una familia que lleva instalada en la diputación de su provincia desde el siglo XIX, unida por un hilo conservador, por supuesto, que arrancó antes de 1869 con la Unión Liberal, le siguió con el Partido Conservador durante la Restauración, la CEDA en la II República y el Movimiento franquista, y ha culminado por ahora con el PP de nuestros días a través de nuestro protagonista. El mismo que está inmerso en graves acusaciones de delitos fiscales, tráfico de influencias y cohecho. El mismo que, feliz por su protagonismo, soltó a sus nietos un para mí nada inocente desliz: “¿os ha gustado el aeropuerto del abuelo?”.   

domingo, 27 de marzo de 2011

35 años ya desde lo de Argentina


Han pasado ya 35 años desde el golpe de estado en Argentina. Uno de los más terroríficos. El mismo que acabó, previas torturas atroces, con la vida de miles y miles de personas, en su mayoría desaparecidas (¿30.000, como defienden las organizaciones de derechos humanos?; ¿13.000, como consta en el registro del estado?). El mismo que diezmó a toda una generación luchadora que anhelaba un mundo mejor. El mismo que sistematizó el rapto de hijos e hijas de quienes acabarían quién sabe dónde. El mismo que puso al frente del ministerio de Economía a José Alfredo Martínez de la Hoz, que aplicó a rajatabla sus medidas de ajuste y liberalización a costa de los salarios y los derechos sociales.

Tres años antes, en septiembre de 1973, había tenido lugar el derrocamiento de Salvador Allende, el presidente chileno que lideraba un gobierno que a la vez que reafirmaba con los hechos la soberanía de su país, estaba marcando un nuevo camino hacia el socialismo. El golpe fue ejecutado por una camarilla de militares, con Pinochet al frente, pero quienes lo organizaron y diseñaron el futuro lo hicieron desde EEUU. Chile fue el primer laboratorio donde se aplicaron las medidas económicas de los Chicago boys, defensores del liberalismo a ultranza o, lo que es lo mismo, de la reducción al mínimo del estado en materia económica y social, con la consiguiente privatización y desregulación al máximo de la economía. Un modelo que tuvo su mayor éxito en ese país, favorecido en parte por la durísima represión política, y que se generalizó en los países americanos donde se implantaron gobiernos militares.

Margaret Thatcher, en 1979, y Ronald Reagan, en 1980, ganaron las elecciones en el Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente, cuyos gobiernos sentaron las bases de la revolución conservadora. Llegaron con una idea fija: acabar con lo que se denominaba entonces estado de bienestar, que se basaba en las políticas keynesianas introducidas en los países occidentales después de la segunda Guerra Mundial. Años antes, en 1973, el capitalismo había iniciado una profunda crisis, que tuvo como elemento más visible la subida de los precios del petróleo por los países productores. No fue la única causa, pues en el fondo se encontraba la disputa por el control de los recursos naturales. En aquellos momentos había un número creciente de países del tercer mundo que se estaban liberando del control de los países imperialistas y de las empresas multinacionales que actuaban bajo su amparo. Ahí estuvo la clave principal de la crisis de 1973 y desde ahí se empezó a trazar por parte de los cerebros del capitalismo una nueva estrategia. Paralelamente EEUU y sus aliados estaban sufriendo importantes reveses militares y estratégicos, como ocurrió en Indochina (1974), África, Irán (1979), Nicaragua (1979)...

La llegada al poder de Reagan y Thatcher no fue, pues, producto del azar. Sus medidas ya tenían una experiencia en Chile, Uruguay o Argentina, si bien la novedad se encontraba en cómo aplicarlas en un político diferente de tradición liberal. Tampoco fue producto del azar el ciclo de golpes militares iniciado en América Latina en 1973 y lo que les siguió: torturas, cárceles, muertes, desapariciones, raptos de bebés... Argentina pagó un precio muy alto por ello. Y las madres, las benditas locas de la plaza de Mayo, quieren saldar la deuda. Sólo admiten dignidad.

sábado, 26 de marzo de 2011

Un nuevo periódico

Desde hace unas semanas se está anunciando la próxima salida de un nuevo periódico, que tendrá como cabecera La voz de la calle. Ya tiene disponible su página electrónica, donde van saliendo noticias y dando pistas acerca de su línea editorial. Se define como un periódico de izquierdas, "geográficamente" más de lo que representa Público. Su principal promotor es Teodulfo Lagunero, una persona que ha tenido una trayectoria vital y política muy curiosa. De una familia de comunistas, fue catedrático universitario y abogado primero, se hizo después empresario, se convirtió en millonario y hasta se vinculó al PCE, al que ayudó económicamente cuando estaba en la clandestinidad. Fue protagonista de la rocambolesca entrada de Santiago Carrillo en España allá por el año 1976, cuando acompañó para que cruzara la frontera al por entonces secretario general, que iba ataviado con la célebre peluca que le sirvió para despistar a la policía. En 2004 Lagunero escribió un libro de memorias, Una vida entre poetas. De Pablo Neruda a Antonio Gala, que resulta interesante para conocer algo más de su personalidad pública, su compromiso político y sus relaciones con importantes personajes del mundo de la cultura. Sobre su vida en la actualidad manifestó en una entrevista que "ya no soy millonario, lo he dado todo", en concreto a través de una fundación para construir guarderías y residencias para personas ancianas. 

El propio Lagunero ha declarado hace unos días que "queremos sacar un periódico de izquierdas, objetivo, imparcial, no vinculado a ningún grupo económico ni político", con la intención de que sea la voz de los parados, trabajadores, jubilados, estudiantes, homosexuales y ecologistas... Su director será Lorenzo Contreras, quien ha manifestado que estará "a la izquierda de Público y del PSOE". Cuenta en el consejo editorial con gente conocida, como Pilar del Río, viuda de Saramago; la magistrada Manuela Carmena; el rector de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa; el politólogo Carlos Taibo; el que fuera director general de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza...
  
Como todo lo que nace, hay que dejar que el nuevo periódico prosiga en su devenir. De partida, resulta interesante que surjan este tipo de iniciativas y más dentro del panorama de los medios de comunicación que, no siendo yermo y desolador por la existencia de los medios alternativos, es realmente monótono, cuando no alienante. El 1 de abril, que es el día previsto para su salida, empezará su andadura.

domingo, 20 de marzo de 2011

Un sueño de Kurosawa

En 1990 salió a la luz la película Sueños, del cineasta japonés Akira Kurosawa. En uno de sus  capítulos, titulado "El Fujiyama en rojo", traza en poco menos de ocho minutos una metáfora sobre la estupidez humana. Se puede ver a través del enlace que he apuntado antes, como también leer el diálogo final de sus protagonistas:

Hombre con traje: ¡Este es el fin!

Joven: Pero, ¿qué pasó? ¿Dónde está toda la gente? ¿Dónde huyeron?

Hombre con traje: En el fondo del mar.

Joven: Los delfines... Hasta ellos están huyendo. Qué suerte tienen, se pueden ir nadando.

Hombre con traje: De nada les servirá. Los matará la radiactividad. ¡Las nubes! La roja es de plutonio 239; la diez millonésima parte de un gramo causa cáncer. La amarilla es estroncio-90; se mete dentro y causa leucemia. La morada es cesio 137; afecta a la reproducción, causa mutaciones, da origen a deformidades… La estupidez del hombre es increíble, la radiactividad era invisible y debido al peligro le dieron color. Pero eso sólo no deja saber que nos está matando. La tarjeta de visita de la muerte. Hasta luego (y se dirige hacia el mar dispuesto a arrojarse por el acantilado).

Joven: ¡Espere! La radiación no mata enseguida.

Hombre con traje: ¿Y que importa? Una muerte lenta es mucho peor.

Madre con dos niños en brazos: Los adultos mueren. Ya vivieron lo suficiente. Pero los niños ni siquiera vivieron. No es justo.

Hombre con traje: Esperar la muerte no es vida.

Madre con dos niños en brazos: Nos dijeron que las plantas nucleares eran seguras. Que el peligro son los errores humanos, no la planta en sí misma. Que no habría accidentes, que no había peligro... Eso es lo que nos dijeron. ¡Qué monstruoso! ¡Si no los cuelgan por eso, los mataré con mis propias manos!

Hombre con traje: No te preocupes, la radiactividad los matará. Lo siento, yo soy uno de los que merece morir.

Creo que merece al menos una reflexión.

sábado, 19 de marzo de 2011

No a la guerra

Hace ocho años se inició la intervención militar de EEUU y sus aliados, entre los que se encontraba España, en Iraq. Los motivos que se adujeron para el ataque se basaron en lo de las armas de destrucción masiva y la defensa de la democracia y los derechos humanos. Durante los meses anteriores, con el lema "No a la guerra", millones de personas de numerosos países participamos  en movilizaciones con el fin de evitar lo que acabó siendo inevitable. Pasados los años los propios responsables del ataque han reconocido que no encontraron esas armas de destrucción masiva. Lo que realmente está habiendo es una destrucción del país, sumido en la ruina y en una violencia que se ha cobrado cientos de miles de muertes. Los derechos humanos y la democracia no se han instalado en Iraq, e incluso en los propios EEUU se ha introducido una nueva modalidad de conculcarlos descaradamente en la base militar de Guantánamo que ocupa en la isla de Cuba. 

Esta vez la elegida ha sido Libia. Existe un violento enfrentamiento entre el régimen y la oposición. Una guerra civil. Se inició como una más de las revueltas en el Magreb y otros países árabes. De Egipto y Túnez poco más sabemos tras la salida de sus presidentes. De otros países, como Yemen y Bahrein, nos van contando a cuentagotas las víctimas ocasionadas por sus gobiernos. De Libia la información es permanente, acaparando día tras día las portadas de los periódicos y buena parte de los artículos. Ahora mismo se puede leer en las versiones electrónicas titulares como "Primer disparo en suelo libio de aviones franceses" (El País); "20 cazas franceses sobrevuelan Libia y abren fuego sobre un vehículo militar” (El Mundo); “La operación militar contra Gadafi ‘ya ha comenzado’” (Público)…

Me temo que lo que está ocurriendo está siendo, una vez más, manipulado. Sin negarlo todo, dudo de mucho. Como ocurrió antaño con Iraq, se ha creado toda una imagen negativa del régimen libio y su principal dirigente. También, como antaño, se pretende olvidar que hasta hace poco su líder fuera recibido y agasajado por las cancillerías occidentales. Todo con el objetivo de legitimar un ataque militar.

El pasado 25 de febrero Il Manifesto publicó un artículo de Manlio Dinucci, titulado Libia en el gran juego, en el que se indaga acerca de las razones ocultas de la intervención. Y de nuevo el petróleo emerge de las profundidades. Como en Iraq. Siendo Libia un país soberano en el control de sus recursos energéticos, el conflicto interno se presenta como la ocasión para dar un vuelco a la situación. "Quienquiera que diese el primer paso ha explotado el descontento contra el clan de Kadafi, que prevalece sobre todo entre las poblaciones de Cirenaica y los jóvenes en las ciudades", nos cuenta el analista italiano, para quien, en todo caso, "el levantamiento libio se planificó y se organizó con anterioridad".  

En medio de toda una ceremonia de la confusión y de manipulación informativa, hoy Rebelión nos ofrece otro artículo, Cuando veas arder Libia, esta vez de Luis Britto García. A través de ocho partes, a modo de flases, el escritor venezolano intenta desentrañar las claves de lo que está ocurriendo, sin que falte un repaso del pasado del país y las conflictivas relaciones habidas entre el régimen libio y las potencias occidentales. Y sobre los argumentos que abundan en los medios de comunicación, exentos de contraste informativo, nos dice: "Telesur envía dos equipos al área, que no encuentran rastros de bombardeos. El ejército ruso demuestra con imágenes satelitales que tales ataques no ocurrieron. Sí hay nutridos intercambios de fuego entre leales y sublevados. Éstos no son, por tanto, manifestantes inermes. Las agencias de Estados Unidos, cuyo ejército es de mercenarios, mienten que los defensores del gobierno son 'mercenarios'".

Por mi parte me apunto a los mismos argumentos que defendí cuando lo de Iraq y que, siguiendo a Isaac Rosa, como ha escrito hoy en Público, "una matanza no se para con una matanza mayor, los pueblos no se liberan a bombazos ni la democracia se impone con las armas".

"Todos los políticos no son iguales"

Me llegó ayer un correo de mi amiga Charo con un artículo de Lucas León Simón (Julio Anguita o por qué no todos los políticos son iguales), que viene muy a cuento de la hipocresía política que tenemos que aguantar un día tras otro.  En realidad su autor lo publicó hace un par de meses, pero traza un acertado retrato de la figura del que fuera alcalde de Córdoba, secretario general del PCE y coordinador de IU en un aspecto muy de actualidad. Ya me he referido en varias ocasiones a Julio y el ejemplo de dignidad y compostura que le ha acompañado. Lo he hecho también de otras personas de IU, que es la tónica general de quienes, siendo cargos públicos, no han hecho uso de ellos para su propio beneficio. En el código del cargo público de IU las retribuciones pertenecen a la organización, que se encarga de redistribuirlas según sus necesidades, de manera que lo que cada cual puede percibir debe estar en consonancia con lo que previamente ganaba en su anterior trabajo o dentro del nivel laboral de la función que ejerce. Por eso Anguita nunca ha percibido más del sueldo que ganaba como maestro y ahora sólo percibe la pensión que le corresponde de ese trabajo. Ésa ha sido una de las señas de identidad de IU desde que nació, algo que no sé el grado de conocimiento que se tiene por la gente o el interés que existe por tenerlo en cuenta. Una práctica digna que concuerda con ese "porque somos militantes de la vida" de Mario Benedetti. Algo que está muy lejos de la mayor parte del resto de los grupos políticos, donde la acumulación de retribuciones, con frecuencia muy elevadas, resultan más que escandalosas. Y es que, cambiando el sentido de la frase manida, "todos los políticos no son iguales". Existe mucha diferencia. Falta poner el acento. 
      

miércoles, 16 de marzo de 2011

Descansa en paz, amigo













































Esta noche nos ha dejado Luis. Casi como si hubiera querido agarrarse a los versos del poeta -"temprano madrugó la madrugada". Lluvia y viento le acompañaron, "las dos hermanas corriendo furiosas por el terraplén" de la canción. Los mismos elementos que han sido constantes en su creación artística de los últimos años. Nos queda su huella, que es su obra, que es su bondad, que es su familia... No me salen palabras, sólo las lágrimas que llevaban tiempo escondidas. De tantas cosas que dijo o dejó grabadas, me quedo con éstas pronunciadas, quizás todavía sin saberlo, cuando su vida era horadada por lo irremediable: “Aunque las palabras se las lleva el viento, son palabras de Paz, de Buena Voluntad”.

domingo, 13 de marzo de 2011

A espaldas de la naturaleza

El riesgo nuclear está presente en varias del más de medio centenar de centrales que existen en Japón. Una, la de Fukushima, está inmersa en un grave accidente sin que sepamos realmente qué está ocurriendo. En la de Tokai acaban de saltar las alarmas. Otras más corren serios riesgos de accidente. La información que nos dan es a cuentagotas. 

Hace un cuarto de siglo, en abril de 1986, se rompieron todas las barreras acerca de los riesgos de la energía nuclear cuando ocurrió lo de Chernobil. Pese a los gravísimos daños causados, la cosa quedó neutralizada. La coartada utilizada fue la negligencia habida en las normas de seguridad en la extinta URSS. Pero lo ocurrido en la central nuclear de Harrisburg en 1979 también fue real, cuando la ciudad de más de cien mil habitantes estuvo a punto de ser evacuada. Como reales han sido los numerosos accidentes, de distinto grado, que se han ido sucediendo desde el primer momento, y que han ocultado o minimizado. Hay demasiados intereses en ello. Es el capital en estado puro.

El terremoto de Japón y el tsunami que le ha seguido están generando una alarma mundial sin que se sepa todavía la dimensión de lo ocurrido ni las secuelas que pueden dejar. Contra la acción de la naturaleza poco podemos hacer en ocasiones, y más cuando la Tierra cruje y las olas se desatan con suma ferocidad. Digo en ocasiones, pero no siempre, porque nuestra especie está haciendo uso de un afán desmesurado por explotarla. Como mi amigo Nicolás M. Sosa escribió en su día, “se han modificado sustancialmente inmensas regiones del planeta, poblándolas, agotándolas y cubriéndolas con desechos de la actividad industrial”, a lo que añadió que “el problema es que todo esto se ha hecho de espaldas a las leyes de equilibrio de la propia naturaleza” (Ética ecológica, 1994, p. 45).

Ojalá que un país como Japón, que ha sufrido más que ninguno por la maldita radiactividad de las bombas de 1945, sea la punta de lanza de una ofensiva social contra la energía nuclear. Y como también escribió mi amigo Nicolás, “el mejor Plan de Emergencia es acabar de una vez para siempre con el riesgo nuclear” ("Informe sobre inseguridad nuclear", 1986, p. 6).

jueves, 10 de marzo de 2011

De errantes a errados, acerca de un libro de Alberto Pradilla






































Hace unos meses leí el libro El judío errado (Tafalla, Txalaparta, 2010) del periodista Alberto Pradilla. No recuerdo dónde, pero el otro día volví a saber del autor. Es joven, pero cuenta ya con una carrera profesional intensa si nos atenemos a los lugares por los que ha transitado en busca de algo más que noticias. Israel es uno de sus lugares favoritos, donde ha buceado en sus profundidades para conocer a sus gentes. El Israel conformado como un estado judío, el único como tal, nacido en 1948 y enclavado en lo que fue territorio palestino. Desde entonces, se ha ido dando un proceso permanente y controlado de expansión territorial, expulsando a la población originaria del lugar, la palestina, y colonizando su territorio mediante asentamientos de población que se considera judía. El resultado son más de seis décadas en un estado permanente de guerra, más o menos abierta y de mayor o menor envergadura. De esta manera se entiende que haya escrito cosas como ésta: “Transferencia de población, limpieza étnica, pureza demográfica… Son conceptos espeluznantes que en Israel se repiten con absoluta normalidad”.

A lo largo del libro hace un repaso del nuevo Israel, transformado de tal manera que hasta han desaparecido ya lo que inicialmente se defendió por buena parte de la población judía sionista como una de sus señas de identidad dentro de una aspiración igualitaria: los kibbutzs. Para definir el grado de militarización alcanzado en esa sociedad se refiere, como hace en el título de uno de sus capítulos, a “Un ejército con un estado”. Entre la escasa oposición que existe dentro de la población israelí, se ha centrado en un movimiento pacifista muy minoritario y en declive. En palabras de Gideon Levy, un periodista pacifista, “el estado se ha vuelto muy nacionalista, muy militarista. Esta sociedad se ha vuelto muy peligrosa porque ahora es completamente indiferente al asesinato de niños y a todo lo que ha pasado en Gaza”. No falta tampoco en el libro el tratamiento del caso Mordejai Vanunu, el científico nuclear acusado de desvelar secretos de estado y víctima de una represión escandalosa, del que publica una entrevista. Sabedor de que Israel habría fabricado unas 100 bombas atómicas, en 1986 lo hizo público internacionalmente: “tenía pruebas, tenía fotos (…). Mi objetivo era la destrucción de las armas atómicas de todo el mundo, no sólo de Israel”.  

¿Tiene solución el problema? Pradilla no ha pasado por alto el decisivo apoyo con el que cuenta  por parte de EEUU y la pasividad del resto de potencias occidentales. Todo lo que está ocurriendo durante décadas persistirá “mientras no exista una presión internacional que obligue a Israel a convertirse en un estado para todos sus ciudadanos, no sólo para los miembros de la etnia mayoritaria”, apunta. Escéptico, al final del libro se refiere a otra de las claves, quizás la primera para comprender la raíz del problema: “cuando la única razón en un debate es apelar a las promesas aparecidas en un libro escrito hace 3.000 años, es difícil que exista algún hueco para el intercambio de ideas”.