sábado, 30 de noviembre de 2024

Antonio Romero: un comunista íntegro


Ayer me llegó el mensaje: Antonio Romero había fallecido. Llevaba muchos  años en la cuerda floja de la salud y, pese a ello, supo resistir. Cosa lógica en él: era un luchador. Por la vida en el amplio sentido de la palabra. Por su vida propia, como persona, pero también desde su manera de entender el mundo. Nacido en el seno de una familia humilde, característica de ese campo andaluz atestada de latifundismo, se forjó desde joven como jornalero y, casi en paralelo, como comunista. Destacó por su valentía y verbo fácil, capaz de transmitir a la gente lo que quería con claridad, optimismo y gracia. Dueño de una sonrisa cuasi permanente, a finales de los 80 y principios de los 90 era frecuente verlo en el Congreso batallando contra ese felipismo que se llenó desde el primer momento de neoliberalismo, terrorismo de estado, atlantismo y corrupción. Y fue ese felipismo el que no dudó impedir que en 1995 se convirtiera en alcalde de Málaga. Lástima, porque desde entonces el PP no ha soltado el mando de una ciudad que ha cogido una deriva al servicio de la especulación en su más sórdida expresión. Lo saludé en dos ocasiones -1999 y 2000-, la segunda de las veces con un sabor amargo por culpa de un malentendido. Pero nunca dudé de él. Por lo que hizo y por lo que quiso hacer. La estocada de la muerte le llegó temprano en su vida, lo que no impidió que hiciera todo lo posible para que se fuera retrasando lo más posible. Y es que comunista tenía que ser.     





viernes, 29 de noviembre de 2024

Los días 3 y 5 de diciembre participaré en Barbate en dos actos culturales de carácter histórico

 

La próxima semana voy a participar en dos actos culturales en Barbate, que tienen como común denominador la Historia.

El martes, 3 de diciembre, estaré entre los tres intervinientes del coloquio "La historia reciente de Barbate", organizado por el IES Trafalgar, dentro de las actividades relacionadas con la Feria del Libro. 

Y el jueves, 5 de diciembre, haré lo propio en la mesa redonda de las II Jornadas de Memoria Democrática, organizadas por la Mancomunidad de La Janda, con la colaboración de la Diputación de Cádiz, y que se llevará a cabo en la Lonja Vieja.

Varios de los participantes han sido alumnos míos del instituto, lo que me llena de orgullo: Francisco Gabriel Conde, José Diego Amores y Luis Miguel Rossi. 

Invito a quien lo desee a que se acerque a ambos actos. Y, por supuesto, no puedo por menos que agradecer la deferencia que han tenido conmigo quienes los han organizado. 


  


 


sábado, 23 de noviembre de 2024

Palestina. Genocidio y resistencia, de Víctor de Currea-Lugo


Llevo años preocupándome 
 por la historia y la actualidad de Palestina. He leído muchos libros y artículos sobre ello, y en este cuaderno le he dedicado numerosas entradas. Por mencionar algunos de los libros, se encuentran, entre tantos otros, Al Nakba (El Desastre). El desalojo sionista de Palestina en 1948 (Madrid, Nación Árabe, 1998), con prólogo de Pedro Martínez Montávez; La limpieza étnica de Palestina (Barcelona, Crítica, 2008), de Ilan Pappé; El judío errado (Tafalla, Txalaparta, 2010), de Alberto Pradilla; Conversaciones sobre Palestina (Tafalla, Txalaparta, 2016), de Noam Chomsky e Ilan Pappé; Voces de Palestina. Una tierra con gente (Barcelona, Descontrol, 2020), de Sofía Caamaño y Sònia Bajona; y, ya en este verano,  Gaza ante la historia (Madrid, Akal, 2024), de Enzo Traverso.  

Ahora he acabado Palestina. Genocidio y resistencia (Tafalla, Txalaparta, 2024), cuyo autor es el colombiano Víctor de Currea-Lugo. Polifacético donde los haya, es médico, cooperante internacional, periodista, escritor, activista por los derechos humanos... En noviembre del año pasado publicó el libro Un llamado urgente por Palestina -Desde el derecho- (Colombia, Periferia Editorial, y al que se puede acceder a través del enlace), escrito en el fragor del inicio de la última ofensiva israelí contra Gaza y que antecede al que presento en esta ocasión. 

De entrada, puede decirse que estamos ante un libro más, entre tantos, de denuncia del genocidio que lleva décadas perpetrando el estado de Israel con el apoyo de EEUU y sus aliados, de invocación al cumplimiento del derecho internacional y los derechos humanos,  y de apoyo al pueblo palestino. En gran medida reincide sobre lo que ya sabemos y podemos ir viendo cada día, como una fuerza, llena de horror y de crueldad, que parece inexorable. Pero resulta necesario, porque ayuda a no alejarnos de lo ocurre, a mantener la conciencia, a no perder la perspectiva...

En el libro se dicen muchas cosas. Veamos algunas muestras:

"El conflicto entre Palestina e Israel no es milenario ni tampoco religioso (...). Es un conflicto mucho más actual (...). [En Israel] abogan por un Estado solo para judíos (...)  y tal propósito implica dos tareas: 'limpiar' un territorio e imponer un sistema para judíos y no para ciudadanos" (pp. 60-61).

"Algunas [abuelas refugiadas] conservan las llaves originales que usaban en su casas antes de 1948. La llave es el símbolo, 'mi llave es mi casa y llevo mi casa conmigo'. Otra de las abuelas me dice: 'Tenemos aquí toda Palestina, la comida, la ropa, el idioma, el baile; todo, excepto la tierra'. Les rompe el corazón ir hasta el límite el Líbano e Israel, ver desde lejos, más allá del muro fronterizo, a la Palestina histórica, sin poder pisarla y mucho menos cultivarla" (p. 73).

"la ocupación no es un asunto exclusivamente militar, sino principalmente una dinámica que va a acompañada de un régimen en el que los colonos son beneficiarios y actores directos" (p. 92).

"Hubo una tensión entre dos narrativas: si el conflicto empezó el 7 de octubre [de 2023] versus si el conflicto lleva por lo menos 76 años. Se ha impuesto la segunda opción, lo que explica una ruptura mundial de las nociones de ''antisionismo' y 'antisemitismo'. Además de de la recuperación del contexto, se impuso la recuperación del derecho, incluido el derecho de resistencia; disminuyó el mito de que Gaza es una Palestina y Cisjordania, otra; y se aplazaron -entre tofos los sectores palestino- los debates internos al punto de que se impuso un discurso de unidad" (pp. 102-103).

"Los palestinos perdieron hace mucho tiempo el temor; los he visto enfrentarse a pecho descubierto. Ellos no renuncian a su derecho de celebrar la libertad" (p. 109). 

"Esta resistencia armada ha sido considerada en la citada resolución [de la ONU, la 37/43, de 3 de diciembre de 1982] como válida en el específico caso de Palestina dentro del derecho de autodeterminación de su pueblo y afirmando que la actitud de Israel constituye una amenaza para la paz y la seguridad internacional" (p. 123).

"Hacer que los palestinos busquen en el cielo la ayuda que no le dan en tierra y que se disputen unas latas de comida no es solidario, es miserable (...). 
Israel lo permite con sorna, sabe lo que significa agregar a la humillación de la matanza y del hambre, la humillación de la ayuda" (p. 169).

"Hay 26 resoluciones solo del Consejo de Seguridad (entre 1967 y 2002) en relación con la aplicabilidad del IV Convenio de Ginebra en Palestina; en relación  con Jerusalén (entre 1948 y 1996), diecisiete resoluciones; y en relación con los asentamientos (entre 1968 y 1980), nueve resoluciones.
(...) una lista incompleta de las resoluciones violadas por Israel incluye especialmente las resoluciones: 181 de 1947 (Plan de Partición), 194 de 1948 (derecho de retorno de los refugiados palestinos), 242 de 1967 y 338 de 1973 (retiro de las tropas israelíes de los territorios ocupados durante las guerras de 1967 y 1973), 34/70 de 1979 (sobre el derecho de libre autodeterminación del pueblo palestino), 43/177 de 1988 (sobre la proclamación del Estado palestino acorde con la Resolución 181), y 476 de 1980 y 1322 de 2000 (sobre la aplicación del IV Convenio de Ginebra en el caso palestino y la ilegalidad de la adquisición de tierras por amenazas o uso de la fuerza) (p. 179).

"jurídicamente hablando, lo que hay en Palestina, además de una ocupación armada con grandes extensiones y graves consecuencias en las áreas económicas y sociales, es un régimen de apartheid" (p. 194).

"En la demanda que presentó Sudáfrica contra Israel por genocidio, en la introducción del documento, sostiene: 'Los actos y omisiones de Israel [...] tienen carácter genocida porque tienen por objeto  causar la destrucción de una parte sustancial del grupo nacional, racial y étnico palestino'. Sudáfrica cita la Convención contra el Genocidio, que fue impulsada en la comunidad internacional por Israel pensando en los millones de muertos, muchos de ellos judíos, en la Segunda Guerra Mundial" (p. 203).

"estamos frente a un proceso de descubrimiento de la nueva Europa, más cercana a  su herencia colonial e imperial que a la de los derechos humanos" (p. 226).

"El papel de Estados Unidos es claro: por un lado, mantiene militar y económicamente a Israel y, por otro lado, gracias a su derecho de veto, evita cualquier decisión en las Naciones Unidas que siquiera cuestione el comportamiento de Israel" (p. 228).

"Israel no es ni acepta ser un estado democrático, ha defendido su carácter de Estado judío, confesional y supremacista, especialmente en los últimos años. Pero todo indica que tampoco aceptaría la creación de un Estado palestino, por pequeño que fuera. Su naturaleza expansionista y colonialista lo condiciona" (p. 252).

"Estamos ante un escenario apocalíptico: limpieza étnica, apartheid, genocidio y hambruna" (p. 259).

Y para acabar, dejo un poema del propio autor, titulado "Contiguo". Ya utilizado en otras publicaciones suyas, en el libro aparece en las primeras páginas:

Mientras un tren avanza
como un mamut oxidado
repleto de migrantes,
y un guacamayo pinta el cielo de Caracas.
Mientras el invierno se sacude las hojas del otoño
y se alista para vestirse de noche escandinava.
Mientras un hombre bebe solitario en un oasis
y una mujer lo espera fingiendo que descansa.
Mientras el llamado a la oración se le adelanta al alba
y los rostros miran a La Meca.
Mientras tú lees y yo escribo,
y tú imaginas el dolor que te imagino,
otro niño es asesinado en Palestina.

viernes, 22 de noviembre de 2024

"Nana urgente para Palestina", una canción de Marwán


Marwan Abu-Tahoun Recio, más conocido como Marwán [Maruán], es un cantante y poeta de origen palestino. Su padre, nacido en un campo de refugiados en Cisjordania, y su madre, española, se conocieron en los años setenta cuando estudiaban en Madrid. Empezó a hacer poesía y a componer canciones desde muy joven, y con el tiempo se fue dedicando profesionalmente a la música. Nunca ha olvidado su origen y es un activista de una causa que, más que nunca, no puede olvidarse.  

Invito a escuchar la canción. Y he aquí la letra:

Soporté
las cosas que nadie soporta,
la pena del que a nadie importa
y todavía sigo en pie.

Soporté
el vientre de la artillería,
el fuego en la guardería
y todavía sigo en pie.

No puedo hacer una canción de paz
si no me puedo ni mover.
No puedo hacer una canción de paz
si no me puedo ni mover.

Soporté
el miedo atroz entre las mantas,
que todos me dieran la espalda
y todavía sigo en pie.

Recuerda bien
que no hay rumor que me defina.
Todos me llaman Palestina
y todavía sigo en pie.


Post data

A través de UMRWA España pueden escucharse más canciones de Marwán y, por supuesto,  también se puede hacer una donación, para que sirva de ayuda al pueblo palestino y en especial a quienes de Gaza viven y/o sufren  el asedio y genocidio llevado a cabo por el estado de Israel.

domingo, 17 de noviembre de 2024

MORIA, una obra de teatro que denuncia las respuestas (inhumanas) ante las migraciones


Isla de Lesbos, Grecia. Septiembre de 2020. 
En el campamento de Moria, el mayor de Europa, vivían miles de migrantes. Son personas procedentes de distintos países que buscan refugio en Europa. Se ha dicho que allí había 13.000, cuatro o cinco veces más de lo proyectado. Era tiempo de pandemia del COVID-19. Había muchas personas contagiadas. 

Teatro Moderno de Chiclana: MORIA, una obra de teatro puesta en escena por la compañía canaria Unahoramenos Producciones, con texto y dirección de Mario Vega, e interpretada por Marta Viera y Andrea Zoghbi.

Estamos en una tienda de campaña. Hemos entramos descalzos. En cierta medida, la situación resulta claustrofóbica. Vemos imágenes reales en 360º. Y, claro está, dos personajes. Dos mujeres: una, de Irak; la otra, de Afganistán. Dos refugiadas que nos cuentan sus historias. Sus vidas. Sus viajes. Sus sufrimientos. Sus sueños. Una hora escuchando, contemplando, reflexionando, intentando comprender. Vemos cómo preparan un kebab, se enseñan fotos familiares, preparan sus camas, comparten un té, se limpian, rezan... Son testigos de las voces de la violación de una niña. Y una de ellas le confiesa a la otra que también fue violada por un policía. Hablan, confraternizan, se apoyan entre sí... Y llega el incendio y huyen. 

Los días 9 y 10 de septiembre de ese año el campamento sufrió un pavoroso incendio. Fueron muchas las personas que intentaron huir. Se sabe que el ejército, la policía y grupos de extrema derecha trataron de impedir que se esparcieran  por la isla.

Para Amnistía Internacional lo ocurrido fue: "Un colapso, símbolo de la respuesta ineficaz de la UE ante el desafío migratorio, rodeado de alambradas en el que las personas hacinadas tienen que hacer cola para asearse, comer o pedir documentos. Un lugar de pesadilla, un laberinto de callejones colmatado de basura, barro y desperdicios".

Lo que vimos en la obra de ayer, dentro de "una experiencia inmersiva de teatro-documento", fue "una denuncia social". Estamos, por tanto, ante los derechos humanos.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Celeste Caeiro, la mujer de los claveles rojos (y un poema para recordarla)


Ha fallecido Celeste Caeiro, una humilde mujer, trabajadora de un restaurante de Lisboa, que el 25 de abril de 1974 se hizo famosa por haber empezado a poner claveles rojos en la boca de los fusiles de los soldados insurgentes. Había comenzado la revolución contra la dictadura portuguesa y ella, con su gesto sencillo y original, dio origen al símbolo con el que ha pasado a ser conocido ese hecho histórico.

En 1999 la poeta alentejana Rosa Guerreiro Dias le dedicó un poema: “Celeste em flor”. Ahora lo reproduzco y se lo dedico a la heroína popular para seguir recordándola.


Para ti Celeste em flor,
Esta pequena homenagem feita
por uma poetisa popular alentejana.
Rosa Guerreiro Dias
25 de Abril de 1999.

Tu foste de palmo e meio
de voz doce e olhar brilhante.
Falas hoje sem receio
desse momento importante.

Foste o vaso, foste a terra
onde o craveiro aflorou.
E assim amainaste a guerra,
a guerra que não sangrou.

Com um molho de cravos na mão
ndaste p’la Baixa à toa
sem saber da revolução
que se passava em Lisboa.

À Rua do Carmo chegaste,
viste soldados armados.
Mas tu não te atrapalhaste
deste Cravos Encarnados.

Deste um cravo a cada mão
mais nada tinhas p’ra dar
e o tropa com emoção
na espingarda o foi espetar.

Com este gesto, mulher
trouxeste ao país Glória.
Não és uma mulher qualquer
nem qualquer uma entra p’rá História.

És somente portuguesa
uma mulher em tantas mil
mas irás ser com certeza
mulher dos cravos de Abril.

[Tenías una pulgada y media
con una voz dulce y ojos brillantes.
Hoy hablas sin miedo
de ese importante momento.

Eras el recipiente, eras la tierra
donde surgió el clavel.
Y de esa manera aliviaste la guerra,
la guerra que no sangró.

Con un manojo de claveles en la mano
caminaste por la Baixa como si nada,
sin saber de la revolución
que tuvo lugar en Lisboa.

Llegaste a la Rua do Carmo,
viste soldados armados.
Pero no te interpusiste en el camino
de esos Claveles Rojos.

Pusiste en cada mano un clavel,
pues no tenías nada más para dar,
y cada soldado con emoción
lo colocó sobre su fusil.

Con este gesto, mujer,
trajiste Gloria al país.
No eres una mujer cualquiera,
pues cualquiera no pasa a la Historia.

Eres solo una portuguesa,
una mujer entre tantas miles,
pero definitivamente lo estarás
como la mujer de los claveles de Abril].

martes, 22 de octubre de 2024

Manuel Abel Romero llevará su nombre en una de las calles de Zahara de los Atunes


Hoy me he encontrado con una noticia muy buena: la Junta Vecinal  de Zahara de los Atunes ha decidido dedicar una de sus calles a Manuel Abel Romero, que fue maestro de  la localidad entre 1930 y 1936. Recibida la noticia, de inmediato no pude por menos que transmitírsela  a Cristina Abel Núñez, sobrina nieta del maestro, que la ha recibido emocionada. 

Estamos ante un acto de justicia y reparación con una persona que fue vilmente asesinada en agosto de 1936, probablemente en las inmediaciones de Puerto Real. Sus restos mortales siguen aún desaparecidos. Poco antes, una patrulla procedente del municipio de Vejer de la Frontera, al que pertenecían tanto Barbate como Zahara de los Atunes, había ido a detenerlo a su casa familiar en Bonanza, la barriada de Sanlúcar de Barrameda donde había nacido y en la que estaba pasando las vacaciones. Ya asesinado, no mucho después, sufrió un proceso de depuración, que finalizó en 1939 con su separación del cuerpo de Magisterio al que pertenecía como funcionario. 

Sobre las circunstancias de su muerte y depuración profesional le he dedicado algunos pasajes en mi libro Fascismo y represión en Barbate durante la guerra y la postguerra. En febrero pasado, gracias a la información que me facilitó Javier Hernández Navarro, publiqué en este cuaderno el artículo "Más sobre el asesinato de Manuel Abel Romero, el maestro de Zahara de los Atunes: dónde y cuándo fue detenido". A la vez, fui obteniendo más datos sobre su vida, lo que me permitió que en mayo concluyera un trabajo en el que he ampliado la información que hasta el momento se ha publicado sobre su vida. A la espera de que pueda salir a la luz -lo que, al parecer, va a ser posible gracias a la Mancomunidad de La Janda y la ELA de Zahara de los Atunes-, el trabajo llevará por título Manuel Abel Romero (1905-1936): más sobre la vida y el asesinato del maestro de Zahara de los Atunes.

Debemos sentir la  emoción que se corresponde con la medida tomada en Zahara de los Atunes, pues se ha hecho realidad un deseo esperado por mucha gente. Y, ante todo, lo importante es haber dado un paso más en el logro de justicia, reparación y memoria de una de las tantas víctimas del fascismo.

viernes, 18 de octubre de 2024

Tres días del 33, una novela de Ramón Pérez Montero que trata de los sucesos de Casas Viejas


Ayer se presentó en Barbate el libro Tres días del 33 (Libros de la Herida, 2022), escrito por Ramón Pérez Montero. Profesor de Educación Secundaria, ya jubilado, de Lengua Española y Literatura, es autor varios libros: de historia ha escrito Crónica del desarraigo (2014); de poesía, La mirada inclemente (2012), Palabra de Adán (2016); de novela, Mi nunca dicha razón de amor (1996), Tarde sin orillas (1998), Princesa en la red (2002), Eras la noche (2020), Relato ilustrado (2022) y, claro está, Tres días del 33 (2023). Tampoco le falta colaborar en varios medios, como Diario de Cádiz y La Voz de Cádiz.

El acto de ayer, muy entrañable, tuvo lugar en La Tienda D'Estraza, donde nos congregamos un grupo de vecinos y vecinas con el fin de conocer algunos pormenores del contenido de un libro que, por distintas razones, nos resulta próximo. Primero, porque Casas Viejas -desde principios de los años noventa, oficialmente, Benalup-Casas Viejas, después de su segregación de Medina Sidonia- no deja de ser un municipio cercano. Y también, porque uno de sus hijos, Francisco Estudillo Orellana, acabó recalando en los años cincuenta en Barbate, donde conoció un fuerte arraigo con su numerosa prole. Y como "Paquito el de la Luz" aparece en uno de los pasajes de la novela (p. 181 y ss.).

Lo que a continuación viene es un texto que fui preparando desde el verano, con el fin de ordenar la información que tenía sobre lo ocurrido en esos tres días de enero del 1933 y que alcanzó dramáticamente una dimensión que inusitada en su momento, y llegó a saltar las fronteras del país y hasta del tiempo.     


1. El tiempo y el escenario

El trasfondo: la propiedad de la tierra; los sopacas, migrantes de los pueblos colindantes malagueños que al principio buscaban temporalmente trabajo y acabaron asentándose en Casas Viejas; la miseria de una inmensa mayoría y la explotación humana…; la vieja aristocracia, con el ducado de Medina Sidonia, la familia Pardo Figueroa, el marquesado de Negrón…; los nuevos terratenientes surgidos en el siglo XIX a la sombra de las desamortizaciones, como las familias Vela y Espina.

Los antecedentes: a principios de siglo XX fueron llegando las ideas anarquistas; en 1914 se creó el primer sindicato, con José Olmo García a la cabeza; en 1915 se produjo el suicidio Gaspar Zumaquero Vera; años después, con la llegada de la República, surgió el núcleo socialista…

La coyuntura general: una República que, a la vez, ilusionó y desilusionó a quienes la acogieron con esperanza; también una República que desde el primer momento contó con la oposición de quienes desde siglos ostentaban el poder; una reforma agraria que llegó tarde y una aplicación que se retardó; una forma de entender el orden público –represiva- por parte del sector republicano del Gobierno; unas contradicciones entre los grupos obreros (CNT vs. UGT-PSOE) y en el seno del movimiento anarcosindicalista (radicales  vs. moderados, FAI-JJLL vs. treintistas).

Los sucesos: la noche del 10 de enero de 1933 se tomó en asamblea la decisión de acatar la convocatoria de una huelga general que ya había sido desconvocada; durante las primeras horas del día 11 se llevaron a cabo los preparativos (corte de la línea telefónica, excavación de zanjas, acopio de armas, conversación con el alcalde pedáneo, proclamación del comunismo libertario…); al amanecer se dio el asalto al cuartel de la Guardia Civil; desde media mañana fueron llegando los refuerzos, primero de guardias civiles y luego de guardias de asalto; por la tarde, con el teniente Gregorio Fernández Artal al frente, se inició el asedio de la choza de “Seisdedos”; en los primeros momentos del día 12 llegó el capitán de Asalto Manuel Rojas Feigenspan, quien, todavía amaneciendo, ordenó el ataque e incendio de la choza; luego, a lo largo de la mañana, se llevaron a cabo las razias en las calles Medina y Nueva; y como balance, en total, 29 muertes: 3, de guardias; 4, de víctimas colaterales; 9, en la choza; y 13, en las razias. 

Lo ocurrido se fue conociendo por la opinión pública poco a poco: primero, de una forma manipulada y a través de la prensa (Diario de Cádiz, ABC, El Sol…), la versión oficial, que estaba basada en presentar lo ocurrido como un enfrentamiento entre iguales; luego fueron saliendo a la luz hechos reales,  publicados, sobre todo, en la prensa anarquista (en CNT, por Miguel Pérez Cordón; en  La Libertad, por Ramón J. Sender; en La Tierra, por Eduardo de Guzmán; en Tierra y Libertad, por José Miranda de Sardi…); algunas de estas informaciones, con el tiempo, se convierten en libros, fueran reportajes (Guzmán, Sender…) o de literatura (Federica Montseny, Lucía Sánchez Saornil…); desde el 19 de febrero, con la primera visita parlamentaria, se fue sabiendo que la realidad no fue otra cosa que una masacre; la información se fue ampliando a través de las investigaciones y  los testimonios que se hicieron -fueran reales, interesados, cambiantes…- durante las pesquisas policiales y judiciales, y en los propios juicios; eso conllevó la distorsión, manipulación y utilización de parte de lo ocurrido, sobre todo desde los grupos y medios de la derecha, con el claro objetivo de derribar al Gobierno; pasados los años fueron entrando en escena los historiadores y/o antropólogos; primero, en los 50, lo hizo Eric J. Hobsbawm, con su interpretación fallida; luego, en los 60 y 70, Jerome Mintz, que dio la  voz a protagonistas  y aclaró dudas, malentendidos y falsedades; después, en los 70 y 80, Gérard Brey, Jacques Maurice…; más recientemente, José Luis Gutiérrez Molina, Salustiano Gutiérrez Baena, Jesús Núñez Calvo, Tano Ramos…

Lo que se cuenta en la novela, como parte de lo que ocurrió, entra de lleno en las profundidades de la condición humana ante situaciones extremas: primero, ante el dilema de apoyar o no la convocatoria de huelga; luego, en el momento en que se inició; después, tras la derrota; y finalmente, durante la dictadura. Unos comportamientos variados, tales como el miedo, la heroicidad, la cobardía, la traición, la lealtad, la coherencia, los malentendidos, las acusaciones, las falsedades…



2. Un diálogo entre la historia y la literatura

En la novela hay un permanente ejercicio por mantener la memoria:

(...) hay muchos que tratan de borrar las huellas del dolor y del violento torbellino de la muerte (p. 34).

[A veces es] Una Verdad se acaba fragmentando en miles de pequeñas verdades (p. 34).

Pero existen otros buscadores de ese oro de la Verdad. Aquellos [Mintz, Gutiérrez Baena, Núñez…] que, en ese río revuelto, escudriñan entre el cieno de los testimonios y la arena de las pruebas (p. 35).

En ese intento se da una pugna entre lo propiamente histórico y lo literario, pues mientras que para el autor el historiador busca, conecta, tranquiliza…:

ha de recurrir a la ficción lineal del tiempo” y “acaba hilvanando otro relato fantástico (p. 528). 

El novelista tiene otro cometido:

ha de escapar del corsé de esa narrativa canalizada que se basa en una concepción de la historia que se basa en su imaginario valle fluvial. El novelista no puede someterse a esa tiranía del paso lineal del tiempo desde el pasado al futuro, con pausas efímeras en el presente (p. 528).

Como recurso literario en la novela está presente en algunos pasajes el realismo mágico; así, por ejemplo, ya muertos, el guardia civil García Chuecos le dice en un momento a su sargento:

Fíjese usted, mi sargento, quién nos iba a decir que íbamos a hacer este camino juntos (p. 287).

Y también cuando Manuela Lago, una joven que pertenecía al grupo anarquista Amor y Armonía, y que murió carbonizada en la choza de “Seisdedos”, se dice a sí misma:

Ahora tengo las alpargatas blancas manchadas de sangre, mi cara emborronada de terror y de humo, y mi pelo alborotado por el viento de las balas. La verdad es que esa del retrato soy yo, pero ahora mismo como que no me reconozco (p. 510).


3. Algunos pasajes de la narración

En el arranque. Uno de los protagonistas, héroe y "culpable" a su pesar, dice cosas como estas:

Mi nombre y apellíos, na más que pa ustedes lo sepan, Francisco Cruz Gutiérrez. Pero mejor que me mienten ustedes como Curro Zeisdeo, el modo en que to el mundo me conoce.
De oficio carbonero. De toda la vida de Dios (p. 13).

(…) Mis hijos nunca han querío esto del carbón (...). Se creyeron que con la cosa esa de apuntarse al sindicato no les iba faltá la peoná durante to el año (...). Ahí están ahora mis hijos, con más de treinta años ca uno y viviendo conmigo en esta misma choza casarón que yo levanté con mis manos. Ni uno de los dos se ha dao todavía las trazas de hacerse la suya y juntar su propia camá de zagales (pp. 15-16).

12 de enero de 1933. Uno de los dos momentos culmen de la masacre se cuenta así:

Del interior de la choza provenían los alaridos de despedida de quienes preferían descender directamente a los Infiernos, eludiendo de este modo la ira desatada de los hombres. El fuego descosió las últimas puntadas de las tomizas de palma y la techumbre se desplomó con estruendo, convirtiéndose en tapa incandescente, y por mucho tiempo hermética, para el sarcófago de los muros de piedra y barro revestidos con el blanco calcinado de la cal (p. 501).

22 de junio de 1934. Algunos de los acusados de haber promovido al insurrección posan ante un fotógrafo de prensa:
 
El relámpago artificial de la combustión del magnesio de la antorcha los deja deslumbrados en ese tránsito instantáneo a la inmortalidad. La tizne de sus sombras mancha la pared frente a la que posan resignados, en esa suerte de fusilamiento que representa su exposición pública en las páginas de la prensa escrita, con sus indecisas expresiones, a medio camino entre el arrepentimiento del perdedor y el orgullo del héroe (p. 267).

Tras el 18 de julio 1936. Juan Estudillo Mateos, al que llamaban "Calavera", toma la decisión de lanzarse a un pozo, que acabará llevando el nombre de su apodo: 

Pero sabe que en esta ocasión no va a haber perdón para los señalados por sus antiguas ideas libertarias (…). Eso lo empuja a subirse al brocal, a hincarse de rodillas sobre él, a abrir los brazos en una especie de plegaria y a dejarse caer en lo profundo del angosto cilindro forrado de piedras (p. 25).

Un día de 1940. José Suárez Orellana (dirigente local del PSOE) y Juan Rodríguez Guillén "Sopas” (antiguo compañero del PSOE y luego de la CNT), detenidos, se miran cara a cara:

Esposados juntos para ser conducidos al juzgado, Sopas ha vuelto un momento la cara hacia Suárez para decirle: "El enemigo está enfrente de nosotros, Pepe" (p. 33).

El final. La novela acaba con estas palabras, que no dejan de ser un mensaje: 

Nadie os podrá quitar el derecho a que los lirios de las palabras vuelvan a florecer con su aroma a difuntos sobre las tumbas ignoradas de los desaparecidos, sobre la misma tierra negra de los llantos y los lutos (pp. 655-656).


4. Algunos personajes

De Casas Viejas

Antonio Cabañas Salvador, Gallinito: del sector radical del anarquismo y miembro de las Juventudes Libertarias;  “tutor” del grupo Amor y Armonía; muy activo en la preparación de la insurrección, huye al monte cuando llegaron las fuerzas del orden; se entregó y fue condenado; huyó tras el golpe militar y murió en 1937 en el frente de guerra.

Francisco Cruz Gutiérrez, Seisdedos, Curro Seisdedos: su choza fue el escenario más dramático de los sucesos;  “héroe a su pesar”; patriarca de una familia humilde, mitificado por literatura y malinterpretado por algunos historiadores (Hobsbawm, Jackson, Thomas…).

Juan Estudillo Mateos, Calavera: zapatero; veterano anarquista, culto y puro (vegetariano, abstemio, partidario de la unión libre…); entre los fundadores en 1914 del sindicato; opuesto a la insurrección; suicidio en el inicio del golpe militar, dando nombre al Pozo Calavera.

Francisco Estudillo Orellana, Paco el de la Luz: apenas tenía 16 años y estaba afiliado a la CNT; sobrino de José Suárez Orellana, su padre no le dejó salir de casa durante los sucesos, pero acabó siendo detenido durante un tiempo por posesión de una pistola; durante la guerra huyó a Málaga, enrolándose como combatiente; acabada la guerra, estuvo detenido, regresando luego a Casas Viejas; absuelto en la causa judicial abierta, se dedicó a varias actividades, recalando en los años 50 en Barbate; durante la Transición se vinculó al socialismo.

José González Pérez, Pepe Pilar: de la tendencia radical, vinculada a las Juventudes Libertarias; participación activa en los sucesos; logró no ser condenado; escondido tras el golpe, al final fue detenido; sobrevivió como pudo (como temporero, recolectando frutos en el campo, dedicándose al contrabando…) y fue acusado de relacionarse con el maquis; sufrió permanentes palizas; mantuvo sus ideales hasta la muerte.

José Monroy Romero, Bailador: veterano anarquista; se mostró moderado durante los sucesos; inculpó a “Seisdedos” como líder de los sucesos; condenado, durante la  guerra sobrevivió escondido; durante la dictadura abandonó la lucha.

Alfonso Osorio Sánchez: de Medina Sidonia, pero con novia en Casas Viejas; fue el encargado de llevar la nota de la convocatoria de la huelga, que entregó a Juan Sopas.

Juan Rodríguez Guillén, Juan Sopas: ex del PSOE y afiliado a la CNT, apoyó en junio de 1931 la candidatura de Ramón Franco; luego montó una tienda de comestibles; fue el receptor de la nota sobre la convocatoria de la huelga, entregada después a Gallinito; sufrió las acusaciones de traidor, por su compañeros (huida pie el 10 de enero, apoyo de Vela…), y de organizador, por el socialista Suárez; tras la guerra abandonó el pueblo y la lucha.

José Rodríguez Quirós, Pepe Pareja: veterano anarquista y puro; participación no entusiasta en los sucesos; durante la dictadura mantuvo sus ideas y su modo de vida; fue el principal colaborador de Mintz.

Catalina Silva Cruz: nieta de “Seisdedos” y hermana de María “la Libertaria”; integrante del grupo Amor y Armonía; conoció la muerte de ocho familiares durante los sucesos (el abuelo materno, el padre, cinco tíos y un primo); huyó durante la guerra y se exilió en el municipio francés de Montauban, donde falleció y está enterrada.

María Silva Cruz, la Libertaria: el apodo le viene del incidente vivido con un guardia civil, cuando se negó a quitarse el pañuelo rojinegro y le propinó una bofetada; ennoviada con Gallinito, tras los sucesos se unió a Miguel Pérez Cordón, que contribuyó a su mitificación; fue asesinada en Paterna de la Rivera y está desaparecida.

Gaspar Zumaquero Vera: presidente del primer sindicato; se suicidó en 1915; había sufrido presiones por las autoridades tras convocatoria de una huelga; supuso la clausura del sindicato y la detención de sus dirigentes.

De las fuerzas de orden público

Gregorio Fernández Artal: teniente de la Guardia Civil; al principio estuvo al frente de los guardias que en la tarde del 11 de enero de 1933 rodearon la choza de “Seisdedos”; luego se negó a acatar las órdenes del capitán Rojas; en septiembre de 1936, estando en el frente de Toledo combatiendo en el bando republicano, conoció una misteriosa muerte y desaparición cuando huía al bando sublevado; hay tres versiones sobre la autoría de su muerte: por los sublevados, por los republicanos, por los anarquistas.

Manuel Rojas Feigenspan: capitán de la Guardia de Asalto; veterano de la guerra de Marruecos; llegó en los primeros momentos del 12 de enero de 1933 y se puso al frente de las operaciones, dando las órdenes de quemar la choza de “Seisdedos” y ejecutar las razias por las calles; hizo uso de la joven periodista Josefina Vinuesa para amplificar lo ocurrido; condenado a 21 años de cárcel, que quedaron reducidos dos en 1936, siendo liberado; participó en la represión habida en Granada, habiendo protagonizado a principios de agosto un episodio con Federico García Lorca; con motivo de la muerte de su madre, se vio inmerso en un escándalo cuando robó un coche oficial para irse de putas; condenado por ello, tras su cumplimiento dirigió en la provincia de Cádiz un batallón disciplinario de trabajadores.


5. Para saber más

Bibliografía

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Núñez Calvo, Jesús Narciso (2014). “El responsable de la tragedia de Casas Viejas. ¿Qué fue del capitán Rojas? Ni fue expulsado del Ejército, ni se exilió ni murió durante la Guerra Civil”, en Historia y milicia. El cuaderno de Jesús Núñez, 9 de noviembre, (https://jesusnarcisonunezcalvo.blogspot.com/2014/11/el-responsable-de-la-tragedia-de-casas.html).
Núñez Calvo, Jesús Narciso (2015). La Comandancia de la Guardia Civil en Cádiz dentro de la Guerra Civil de España (1936-1939). Tesis doctoral UNED (http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/tesisuned:GeoHis-Jnnunez/NUNEZ_CALVO_Jesus_Narciso_Tesis.pdf).
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Ramos, Tano (2014). “Desobedeció a su amigo Rojas y no admitió silenciar el crimen” (primera parte), en Historia y milicia. El cuaderno de Jesús Núñez, 29 de noviembre (https://jesusnarcisonunezcalvo.blogspot.com/2014/11/el-teniente-artal-el-hombre-que-se-nego.html).
Sender, Ramón J. ([1934]/2000). Viaje a la aldea del crimen. Madrid, VOSA (chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.todoporhacer.org/wp-content/uploads/2016/03/Viaje-a-la-aldea-del-crimen.pdf).
Suárez Orellana, José (2020). Memorias. Benalup-Casas Viejas, Beceuve.

Filmografía

José Luis López del Río. Casas Viejas. 1983.
Basilio Martín Patino. Casas Viejas: el grito del Sur. 1987.



(Imágenes: Felisa Rico Amores, Francisco Guerrero y Manoli Domínguez Clavijo).

lunes, 14 de octubre de 2024

El jueves, 17 de octubre, se presenta en Barbate Tres días del 33, de Ramón Pérez Montero


El próximo jueves, 17 de octubre se va a presentar en Barbate la novela Tres días del 33 (Libros de la Herida, 2022), cuya autoría es del escritor asidonense Ramón Pérez Montero. El tema está directamente relacionado con los sucesos de Casas Viejas acaecidos en enero de 1933. En marzo pasado el autor ya hizo lo propio en Zahara de los Atunes, donde estuvo acompañado de Carla Mintz, hija de Jerome Mintz, pionero desde los años sesenta en el estudio riguroso de lo ocurrido en 1933. 

Sobre Ramón Pérez Montero he tenido la ocasión de dedicarle una entrada por otra de sus novelas, en este caso Eras la noche. Y ahora voy a tener el honor de presentarlo, así como a su novela, en el acto del jueves. Previa intermediación de Magdalena González, no dudé en aceptar el ofrecimiento que antes del verano me hizo. Aunque por distintas razones se ha ido retrasando, lo importante es que este jueves la asistencia al acto esté acorde con la importancia de una obra literaria de calidad y que desde su salida a la luz está siendo reconocida por el público.