viernes, 25 de marzo de 2022

La clarividencia de Diego Cañamero en una entrevista

Acabo de leer una entrevista a Diego Cañamero en el diario digital infoLibre. Realizada por Ángel Munárriz, en su título se destaca una frase muy clara y rotunda sobre lo que está sucediendo: "Los señoritos que ahora salen a protestar se han cargado la caza y el medio rural".  Y es que del líder jornalero andaluz, veterano militante del SOC, primero, y del SAT, ahora, es un conocedor profundo del mundo rural, pues nació en él, trabajó desde muy niño y sigue formando parte de él, manteniendo unan actitud innegable de dignidad y coherencia. 

Nos habla del campo y sus gentes, diferencia las clases que actúan y sus intereses encontrados, la manipulación por parte de los señoritos y la derecha política, de la incidencia de Vox y su peligro... Habla sobre la caza, los toros, las costumbres rurales, la agricultura y ganadería intensivas, la ley animalista y la ley de cadena alimentaria... También, como hace al principio, hace una valoración de la huelga de transportistas y lo que conlleva... Deslinda del gobierno sus aciertos y sus fracasos. No se olvida decir que la clave de esos errores se encuentra en el PSOE. Tampoco se olvida de la necesidad de que la izquierda se una electoralmente, y más concretamente la andaluza, para lo que utiliza la metáfora del Guadalquivir y sus afluentes.

La entrevista es larga y puede leerse en su totalidad a través del enlace que presento al principio o desde el propio diario. Por mi parte, he entresacado algunas de sus partes. Estamos ante una entrevista muy sustanciosa, en la que no hay nada que se pueda desperdiciar y que ayuda a entender lo que está ocurriendo.

"Aquí hay una Ley de Cadena Alimentaria, una ley para que los costes no sean mayores que los precios, algo beneficioso para el campo, y el PP y Vox estuvieron en contra [ver aquí información de Newtral sobre las posiciones de PP y Vox]. Y esos mismos partidos llaman a la movilización cuando en realidad se oponen a los intereses del campo y no han apoyado que sus productos tengan unos precios superiores a los costes. Se dedican a la manipulación pura y dura. Lo que hace falta es poner en marcha la ley ya.
(…)
Hay un problema en el medio rural, evidentemente. Pero hay que tener mucho cuidado, porque la manifestación mezcla los toros, la caza, el medio rural, la España vaciada, los animales... Lo meten todo en el mismo saco, tocando teclas sensibles para la gente. Es una lucha política de la derecha para hacerse con el Gobierno a base de manipulación. Y yo soy el primero en decir que el campo se tiene que defender, soy un defensor a ultranza de los agricultores y del medio rural. ¡Conozco el problema! Hacen falta médicos, carreteras, colegios, autobuses, ferrocarril, internet, viviendas baratas... Pero cuando la derecha está en el gobierno no hace nada de eso. Y ahora, en la oposición, manipulan los deseos y los sentimientos de la gente. No tienen escrúpulos. Salen a decir que hay que bajar los impuestos porque suben los precios. ¿Y de quién es culpa? Aprovechan el malestar que ellos mismos causan. Es la doble moral de siempre.
Por un lado, quieren más guerra en Ucrania, que hay que seguir, mandar armas, que dure lo máximo posible... Pero ojo, eso dispara los precios. Y cuando ocurre, llaman a la movilización contra el Gobierno, cuando eran conscientes de que iba a pasar. Eso sí, rechazan la negociación. Pues la gente tiene que saber que eso son civiles muertos, ¿eh? Gente que se tiene que ir [de Ucrania], abuelos arrastrando los pies por el barrio... ¿No les da vergüenza, hombre?
(…)
Hay un bulo permanente de la derecha para ganarse al medio rural y a la gente del campo. Pero también algunas veces, cuando se intenta poner una ley en marcha, me refiero a la de lo animales, se va un poco al extremo. Una cosa es que no se puede maltratar a un animal y otra que tengas que tener licencia de criador para criar a un animal. La gente en los pueblos tiene un animal bonito, de caza, le echa un macho para que tenga crías y se las da a los amigos, no se pone a negociar con ellos. No hay costumbre. Si tienes un perro bueno de caza, la cría se la das a un amigo que está deseando tener un perro como el tuyo. Es normal. Pero bueno, como te digo, todo eso luego se manipula. La federación de caza la dominan los señoritos y la derecha.
(…)
No, lo que ocurre es... Mira, la culpa del problema de la caza, de la disminución del número de pájaros, de aves, de liebres, de conejos, ¿sabes de quién es? No es de los cazadores. Es de la agricultura intensiva. Hace cuarenta años, en el medio rural, todo el mundo era cazador, o en todas las familias había un cazador, uno que ponía perchas, o lazos para los conejos, o cepos... Y no se eliminaban los pájaros, las aves, los conejos, las liebres... Nada de eso. ¿Qué ha pasado? La agricultura intensiva. No es lo mismo la agricultura intensiva que la extensiva, ¿eh? No es lo mismo una piara de cochinos comiendo bellotas en el campo que estabulados con unos piensos que la mayoría son mierda. No es lo mismo una gallina de corral que una gallina que no puede ni moverse. Lo que daña a la caza es la agricultura intensiva y el que diga lo contrario miente como un bellaco. Yo he visto, después de la siembra de trigo o remolacha, cientos de pájaros muertos. Por el veneno que echan. Y fíjate, yo me los comía asados, porque había la creencia de que pasados por la candela no pasaba nada, que se iban todos los herbicidas...
(…)
Hay gente del SAT que ha ido a la manifestación, sí. Y es verdad que la ultraderecha de Vox dice cosas que pueden sonar bien en el oído del jornalero, como esto de la caza. Pero no en el tema del trabajo, de los convenios. Lo que sí te digo es que el sentimiento que hay es que se quieren cargar la caza, que está en peligro. Y cuando hablas del sentimiento de la gente...
(…)
El campo tiene problemas estructurales graves. Hay problemas de despoblación –en Andalucía no tanto–, de precios, de internet, de servicios, de todo. Y ha habido un abandono de los diferentes gobiernos. Y ese sentimiento de abandono lo está monopolizando la ultraderecha tocando la tecla de los toros, el caballo y la caza, cuando en realidad le importa mierda el campo, el medio rural y lo que les pase a los trabajadores. Pero van a los sentimientos y se están ganando a mucha gente con eso. Luego, cuando hablamos del subsidio agrario, lo que era el PER, que es una forma de fijar población, una especie de renta básica de jornaleros, pues está en contra de ese subsidio.
(…)
La Ley de Cadena Alimentaria es correcta, estoy a favor. Lo triste es que la derecha que no apoyó esa ley llame ahora a movilizarse. El Gobierno tiene que hacer que se cumpla. Que los costes no estén por encima de los precios. Punto. ¿Cómo vas a tener zanahorias, trigo o lechuga para que te cuesten más que los precios? No puede ser. Eso hay que evitarlo. Y hay que vigilar que no pase, controlarlo.
(…)
[En la lucha en el campo antes] había un sector terrateniente y unos jornaleros sin tierra. Hoy está todo más diluido. Ahora trabajo en el campo hay, la agricultura se ha diversificado, los olivos, la fresa, los invernaderos... La construcción empieza a despuntar y hay jornal disponible para mucha gente. No estamos en la situación de hace 20 años. Ha mejorado, aunque los jornales no mejoran y se han disparado los precios.
(…)
Está todo muy caro. Antes le echabas al coche 10 euros y andabas 100 kilómetros. Ahora... Se habla de los camioneros, que es verdad que tienen un problema, pero, ¿y la gente que tiene que trabajar a 100 kilómetros, como los jornaleros de los pueblos de secano de Cádiz? Es que hay que enterarse y entender lo que pasa en el medio rural. Y no se enteran, no lo entienden.
(…)
[El Gobierno no entiende el campo] (…) ¡Pero hasta ahora ningún gobierno! Y eso que es el 80% del territorio del Estado.
(…)
[Unidas Podemos?] tiene pocas responsabilidades. Todo el tema de Seguridad Social depende del PSOE, que lleva gobernando 30 años pero nos ha tratado siempre con el limosneo.
(…)
En Andalucía cuatro, cinco o seis terratenientes se llevan el dinero de 6.000 jornaleros. Los terratenientes no pueden seguir teniendo el 50% de los tierras nada más buscando las ayudas de la PAC. (…) Los Mora Figueroa, la Casa de Alba, los Domecq, González Byass, los Candau...
(…)
La izquierda es un río con muchos afluentes. Para llegar a la unidad, todos tienen que acabar en el Guadalquivir. (….) Tendría que ser Izquierda Unida, Podemos, Más País y Adelante Andalucía. Hay veinte diputados a la izquierda del PSOE y no se debería perder ni uno. Habría que llegar a un acuerdo de mínimos de diez puntos, aunque luego en el Parlamento hubiera libertad de voto. [No está por la labor] por lo que veo y tengo entendido, (…) la corriente de Teresa Rodríguez". 

(Imagen: de Europa Press, publicada en la entrevista).

jueves, 24 de marzo de 2022

Las pequeñas historias escritas por Jonathan Martínez en La historia oficial


No son muy frecuentes los libros de corta extensión que estén llenos de contenido. Es lo que ocurre con La historia oficial (Tafalla, Txalaparta, 2022), del escritor vasco Jonathan Martínez. Tomando prestado el título de una conocida película argentina de 1985, dirigida por Luis Puenzo, en el libro se suceden numerosas pequeñas historias, en ocasiones tratadas en varios capítulos, que acaban interconectadas entre sí, dando lugar a un tejido donde lo triste y lo dramático parece que supera a la esperanza. Todo un ejercicio literario por reconstruir episodios del pasado o, si prefiere, un ejercicio de memoria tratado literariamente.

Para el propio autor estamos ante historias "que los perdedores callaron una vez y para siempre". De esas gentes, reales todas, ahogadas y olvidadas en los relatos oficiales que crean quienes se han hecho con la victoria. Aparecen, así, personajes tan dispares como su abuela Rosario y su cuento del niño que no tiene miedo. Su abuelo Luis, que le regaló como un tesoro una caja de zapatos que contenía sus cuadernos de niñez. Emilio, hermano de su abuelo, que desapareció en 1937 cuando Vizcaya sucumbió a la llegada de las tropas sublevadas. O el maestro peripatético Teodoro, otro perdedor de la guerra, que en 1971, a dos años de su jubilación, fue reingresado en su puesto docente. 

La chilena Marta Ugarte, devuelta por el mar y luego reconocida gracias a uno de sus dientes, tiene una presencia importante. Aparecen también Ainara y Mikel, inocentes víctimas de la tortura, como tantos otros recluidos en el Estadio Nacional de Chile, la ESMA de Buenos Aires, la prisión de Abu Ghraib en Irak o la base de Guantánamo en Cuba. Y lugares como Otxandio, Durango y Gernika, escenario de terribles bombardeos, como los habidos también en Vietnam, Irak o Afganistán. 

Hay lugar para el recuerdo de lo ocurrido con el "cinturón de hierro" de Bilbao y la traición del ingeniero Alejandro Goicoechea. O con los vuelos de Ramón Salas Larrazábal en aparatos de la Lutwaffe y el lanzamiento de octavillas de rendición y bombas de castigo. O con el cura del pueblo salmantino de Brincones, amante de los "comercios carnales", mientras llamaba "ateos destructores de la Iglesia" a los misioneros laicos de la República. 

Se suceden a lo largo del libro referencias a fosas comunes, cementerios, desapariciones, migraciones forzadas, bebés robados, libros quemados en la hoguera... Huesos, dientes, ADNs... Se viaja a pasados más remotos, como el del país de los vascos, entre el mito y la realidad de los ritos paganos y las brujas. No falta el mundo del cine a través de recuerdos de niñez, el programa ¡Qué grande es el cine! o películas como la ya referida  La historia oficial, Fahrenheit 451 (François Truffautt, El espíritu de la colmena (Víctor Erice)... 

Y está Nicolás Maquiavelo. Sí, el tan conocido autor de El príncipe, del que nos presenta, en retazos diferentes a lo largo del libro, una intrahistoria de su vida, marcada por una mezcla de desgracia en la derrota personal (tortura, cárcel, destierro, miseria...)  y de su intento por redimirse y congraciarse con el poder. 

Estamos ante relatos muy breves del mundo y las gentes que lo nutren, incluidas sus contradicciones. De esos trozos de un jarrón roto que se han ido recogiendo y que nos siguen desvelando secretos, desenterrando la desmemoria...y, ante todo, reivindicando a quienes les tocó perder.

martes, 22 de marzo de 2022

Cinco poemas de la saharaui Fatma Galia

 

En la ciudad del viento...

En la ciudad del viento,
veo lo que nadie ve,
siento lo que nadie siente,
lo digo, lo repito con el viento 
y no me arrepiento

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

En la ciudad del viento,
hay palacios de piedras
y castillos de arena,
como en los cuentos de hadas.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

Ando descalza sobre una alfombra de arena,
suave como la seda
y dorada como el ORO.

Vivo bajo un cielo
grande e inmenso,
cubierto por un velo azul,
azul como el mar.

En la ciudad del viento
la libertad nació sin dueño.
En este horizonte lejano y sin límite,
como un sueño,
cuando posa la mirada,
la vista navega libremente.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en mi palacio de lona,
rodeado de espejismos,
como cascadas y fuentes de agua,
que se deslizan de las montañas…
espejismo brillante, con destellos,
como el diamante que
brota de repente
desde el fondo
de la tierra…

Tierra, yerma y querida,
madre del fuego,
del aire, del frío, del silencio,
del nómada y del viento.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

El sol, mi hada madrina,
cada día me quiere,
me guía y me protege.

La luna, mi espejo mágico,
que me escucha,
me mira y me mima.

Las estrellas, luces de vecinos
y pueblos de princesas,
cercanas y lejanas,
cada noche me iluminan,
me vigilan y me amparan.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

En la ciudad del viento
veo lo que nadie ve,
siento lo que nadie siente.

Lo digo, lo repito
con el viento y
no me arrepiento.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.


En África con cada muerte…

En África con cada muerte
se apaga una estrella.

Con cada niño que muere,
muere una esperanza.

Con cada joven que muere,
muere una generación.

Con cada hombre que muere,
muere una fuente.

Con cada mujer que muere,
muere un pueblo entero.

Con cada anciano que muere,
muere una historia,
con cada historia que muere,
en África termina
un pasado, un presente
y un futuro.


La Justicia

¿Quién no suspira el anhelo de la justicia?
La busco por todas partes y
no la encuentro.

¿Quién sabe dónde se esconde?
La llamo y no me responde.

Quien la tenga retenida,
que la suelte ya.

Cuántos inocentes perecieron
sin que nadie les haya dado la razón.

Cuántos se quedaron impunes
sin pagar por sus culpas.

Cuántos culpables pagaron
para no ser juzgados.

Cuántos indicios fueron borrados
para no ser descubiertos.

Cuántos secretos inculpatorios
se fueron a la tumba 
antes de ser confesados.

Quien suspire el anhelo de la justicia,
que no cese, algún día llegará,
cuando  la llames,
te responderá.

¿Quién sabe dónde se esconde?
La llamo y no me responde.

Quien la tenga retenida,
que la suelte ya.


La Unión

Qué serían de los ríos
con una  sola gota.

Qué sería de los aplausos
con una sola mano.

Qué sería del arco iris
con un solo color.

Qué sería del árbol
con una sola rama.

Qué sería de la siembra
con una sola semilla.

Qué sería de la tierra
con un solo ser.

Qué sería de la lucha
con una sola voz.

Qué sería de la fuerza
sin la unión.


Lágrimas de pueblo herido

Lágrimas, lágrimas,
lágrimas de un pueblo herido
por caravanas de tanques y cañones
que sembraron 
un bosque de bombas y muertes.

Gritos de senderos ensangrentados,
mujeres aterradas y sin el ayer,
mezquitas derrumbadas
por peregrinos sin piedad. 

Lágrimas de un pueblo herido
por pájaros de fuego
y balas de veneno,
palomas mensajeras de paz 
que vuelan sobre el desierto
deprimidas y sin silbido,
en duelo al mártir caído.

Llantos de niños huérfanos 
y madres viudas 
que perdieron al ser querido.

Lágrimas de un pueblo herido
derramadas en tierras extrañas,
almas inocentes sufridas
por el destierro y la guerra del olvido.

Héroes, héroes invictos, 
con sólo su voluntad y esperanza
han sobrevivido.
 
Lágrimas, lágrimas,
lágrimas de un pueblo herido.

lunes, 21 de marzo de 2022

Poetas y poemas (para el Día de la Poesía)


El poeta

Piensas que eso trabajo, en una vida despreocupada,
escuchar algo la música y decir lo tuyo como si nada.
Y meter en versos mañosos el ajeno escarceo juguetón,
jurar que el pobre corazón gime en campos luminosos.
Y escuchar al bosque alguna cosa y ver a los pinos taciturnos,
mientras la cortina brumosa de niebla se alza por doquier.
A lo lejos o a mi vera tomo, sin sentir culpa por mi turno,
un poco de la vida artera y el resto del silencio nocturno.

(Ana Ajmátova).


La poesía

Tan clara que, invisible,
en sí misma se esconde,
como el aire o el agua,
transparente y oculta;
desierta no, surcada
por pájaros y peces,
herida por los árboles.

(Manuel Altolaguirre).


A un joven poeta

Yo le recomendaría a un joven poeta: leer, leer, leer. Escribir es leer.
También le recomendaría: comprometerse con su mundo, mirar el mundo y los otros mundos.
Toda gran poesía es ética.

(Maria Luísa Amaral).


Cadenas de acero

Cuántas veces se ha quitado de los labios mi canción
y cuántas veces silenciado el susurro de mi espíritu poético!
El significado de la alegría es enterrado por la fiebre de la tristeza.
Sí, que mis versos noten una luz:
esto sería el resultado de mi imaginación profunda.
Mis lágrimas no se utilizaron para nada
y no puede haber más que esperanza.
Aunque soy la hija de ciudades de poesía,
mis versos son mediocres.
Mi trabajo es como una planta carente de atención,
de la que no se puede esperar mucho.
En los archivos de la historia,
esto es todo lo que soy.

(Nadia Anjuman).


Como la siempreviva

Mi poesía
es como la siempreviva
paga su precio
a la existencia
en término de asperidad.

Entre las piedras y el fuego,
frente a la tempestad
o en medio de la sequía,
por sobre las banderas
del odio necesario
y el hermosísimo empuje
de la cólera,
la flor de mi poesía busca siempre
el aire,
el humus,
la savia,
el sol,
de la ternura.

(Roque Dalton).


Al devolver el original de un poema que apenas es mío

Es de quienes escribieron los versos que cité.
Es de los inventores y rehacedores de sus palabras.
Es de la persona que lo guardó con tanto celo que casi no
dio luego con él.
Es de alguien que decide apropiárselo.
Es otra forma de la casualidad.
Es la renovada ilusión de desempeñar el papel de las flores.
Es una avanzadilla de la esperanza.
Es de unos ojos.
Es probablemente irreal.

(Roberto Fernández Retamar).


Sale caro ser poeta

Sale caro, señores, ser poeta.
La gente va y se acuesta tan tranquila
-que después del trabajo da buen sueño-.
Trabajo como esclavo llego a casa,
me siento ante la mesa sin cocina,
me pongo a meditar lo que sucede.
La duda me acribilla todo espanta;
comienzo a ser comida por las sombras
las horas se me pasan sin bostezo
el dormir se me asusta se me huye
-escribiendo me da la madrugada-.
Y luego los amigos me organizan recitales,
a los que acudo y leo como tonta,
y la gente no sabe de esto nada.
Que me dejo la linfa en lo que escribo,
me caigo de la rama de la rima
asalto las trincheras de la angustia
me nombran su héroe los fantasmas,
me cuesta respirar cuando termino.
Sale caro señores ser poeta.

(Gloria Fuertes).


¿Cuántos versos hacen falta?

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que tiemblen los cimientos
de la injusticia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para convertir en cenizas los fantasmas
de la injusticia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que reina la justicia en su palacio
sin injerencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que coronen la verdad  en  nombre
de la justicia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que las túnicas negras, abriguen antes
la razón que el corazón
sin  preferencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que  la dignidad sea una esencia
de nuestra existencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que la independencia, no sea un rehén
de nuestra ignorancia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que las palomas de la paz  posen
en los tejados de la inocencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que  la bandera de la libertad  ondee
con honra y elegancia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que  las sentencia de la justicia sean
el elixir de la conciencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que los indignados luchen a diario
con vehemencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que suenen las campanas de la tolerancia
desde nuestra  infancia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que el  amor sea el aroma
de nuestra fragancia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que  la felicidad sea la gran
exigencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que la buena convivencia
no sea una apariencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que la violencia en nuestro universo
no tenga presencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que la pobreza no sea
una herencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que la riqueza no caiga en manos
de la codicia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que la generosidad no sea víctima
de la avaricia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
para que la solidaridad no esté retenida
por la intransigencia.

(Fatma Galia).


La poesía no debe preguntarse

Con Antonio Machado

La poesía no debe preguntarse
el porqué de la luz y de la sombra.
Su palabra está viva, nunca nombra
la soledad sin nadie. Quiere atarse

a los ojos de un ser, la luz que miente
y la sombra pisada en una puerta.
Con la certeza de la vida incierta,
el corazón pregunta lo que siente.

Recuerdo aquella cita, mi batalla
de últimas razones, tu muralla
de que a las nueve y media sale el talgo.

Palabras en el tiempo todavía
la luz cruel de la cafetería,
las sombras de la calle cuando salgo.

(Luis García Montero).


Introducción a unos poemas elegíacos

Dispongo aquí unos grupos de palabras.

No aspiro únicamente
a decorar con inservibles gestos
el yerto mausoleo de los días
idos, abandonados para siempre como
las salas de un confuso palacio que fue nuestro,
al que ya nunca volveremos.
 
Que esas palabras,
en su inutilidad
 
-lo mismo que las rosas enterradas
con un cuerpo querido
que ya no puede verlas ni gozar de su aroma-
 
sean al menos,

cuando el paso del tiempo las marchite
y su sentido oscuro se deshaga o se ignore,
 
eterno -si eso fuese posible- testimonio,
 
no del perdido bien que rememoran;
tampoco de la mano

-borrada ya en la sombra-
que hoy las deja en la sombra,

sino de la piedad que la ha movido.

(Ángel González).


El oficio del poeta

Contemplar las palabras
sobre el papel escritas,
medirlas, sopesar
su cuerpo en el conjunto
del poema, y después,
igual que un artesano,
separarse a mirar
cómo la luz emerge
de la sutil textura.
Así es el viejo oficio
del poeta, que comienza
en la idea, en el soplo
sobre el polvo infinito
de la memoria, sobre
la experiencia vivida,
la historia, los deseos,
las pasiones del hombre.
La materia del canto
nos lo ha ofrecido el pueblo
con su voz. Devolvamos
las palabras reunidas
a su auténtico dueño.

(José Agustín Goytisolo).


Definición absolvente

Los poetas son
los que nacen con ansia,
los que miran las nubes,
los que presiente el mañana,
los que iluminan con los ojos,
los que hipnotizan la naranjas,
los que destierran la penumbra,
los que fomentan la nostalgia.

        Los poetas son
        los que despiertan con el alba,
        los que descifran los misterios,
        los que conmueven a las masas,
        los que se inventan los caminos,
        los que persuaden la arrogancia,
        los que abominan los delitos,
        los que detestan las infamias.

Los poetas son
los que no se acobardan,
los que parten su pan con el hermano,
los que no tienen cardos en la cara,
los que saben cantar con el vecino,
los que saben soñar con la palabra,
los que no lloran nunca,
los que laboran con la frente alta.

        Los poetas son
        los que no se degradan,
        los que jamás se venden,
        los que no se idolatran,
        los que admiran al pobre,
        los que dan esperanza,
        los que alientan al débil,
        los que al tirano aborrajan.

Los poetas son los que luchan,
los que aniquilan la ignorancia,
los que acarician las rosas,
los que defienden su fragancia ,
los que fomentan el progreso,
los que crepitan con audacia,
los que vibran, los que ríen,
los que intuyen, los que aman.

(Félix Grande García).


poema para la primera vida

en la primera vida
no estaba segura
yo era una serpiente con los ojos cerrados
sin manos
yo era sólo un cuerpo
con movimiento lento en la oscuridad

sola en mi corazón
cavando una casa de barro y piedra
un templo para todos los ignorantes
allí para adorar
allí para cantar
allí para rezar
allí para esperar el final
donde todas las cosas caen

(bell hooks).


¿Y qué hay del sentimiento...?

¿Y qué hay del sentimiento?

No, no lo hay, aquí no hay sentimiento.
¿Debería haberlo?
¿Es el verso que describe
fríamente aquello que acontece?
Pero ¿qué es lo que acontece?

(Chantal Maillard).


Poesía polinizada

Aquel día
donde  la niña alucinada y la mujer de la aldea
se fundieron en una
sentí
que e atravesaba la extensa línea del pasado
como si yo fuese una puerta abierta de par en par e el bucle
              del tiempo
y viniesen a mí las esporas sutiles de las existencias
a arremolinarse alrededor
de la membrana concéntrica del corión.

Y lloré
contemplada por treinta generaciones mías
atentas
con sus ramos de trigo y de cebada
a la polinización que dio lugar
a una amapola hormonal
de oxitocina.

Aquel día.

(Olga Novo).


Síntomas de vejez

Ya el poeta no hace como antes
boceto de sus lágrimas
ni refunde su canto hasta el poema.

Ahora directamente como el liquen
sobre la piedra inerme
dispone las palabras a sabiendas
de que el tiempo ha dispuesto el cañamazo
de lo que va a escribir para el olvido.

(Aníbal Núñez).


Distancia justa

En el amor y en el boxeo
todo es cuestión de distancia.
Si te acercas demasiado, me excito,
me asusto
me obnubilo, digo tonterías,
me echo a temblar,
pero si estás lejos,
sufro, entristezco,
me desvelo
y escribo poemas.

(Cristina Peri Rossi).


Autopsicografía

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente.
Y, en el dolor que han leído,
a leer sus lectores vienen,
no los dos que él ha tenido,
sino sólo el que no tienen.
Y así en la vida se mete,
distrayendo a la razón,
y gira, el tren de juguete
que se llama corazón.

(Fernando Pessoa).


En la poesía

Estás entrando en territorio frágil,
debes cuidar tus manos,
tu nariz, tu esqueleto,
sobre todo, tus ojos, podrían estallarte.
Estás llegando al nudo que se deshace de repente,
a la blanca paloma que al roce de tus dedos,
aparece,
a la delicia de encontrar a ciegas lo que otros,
con ojos muy abiertos, nunca encuentran.
Seguramente hoy, te desplazas, te adentras
sobre el terreno blando y movedizo
por el que yo hace años me deslizo.
Si te sientes al filo ya del vuelo,
si te persigue la melancolía,
si todo te conmueve, si nada te es ajeno
es porque estás entrando en la poesía.

(Magaly Quiñones).


Mi poesía nace…

Mi poesía nace
en la lucha diaria de la vida,
en la tristeza, en el llanto,
en la rabia contenida,
en el júbilo de momentos
o en la árida monotonía,
es anhelo de esperanza,
a veces sólo una huida,
no conmueve a nada ni a nadie,
quiere ser de mayoría.

(Diego Sánchez).


Tengo un plan

Como el que lleva al mar a rastras en los ojos,
el que camina hacia delante, acariciando espaldas,
o el que besa parpados para soñar más tranquilo,
te llevo en mi como en un accidente, hecho llanura,
como una caricia que termina en poemas mientras tú duermes,
como tiene el perdón grabado en el pecho el más culpable.

Te lo voy a decir de otra manera,
cuando te miro veo:
pájaros, seres inimaginables,
ojos que traspasan,
padres engullendo a sus hijos,
relojes deshaciéndose en el segundo que condese un instante,
peces devorando tigres, muchachas mirando por la ventana,
un beso en la mejilla de una enamorada arrodillada,
mujeres desnudas de piel azul,
la guerra imaginada y deshecha en un lienzo,
en resumen defines mis intenciones con la poesía,
quiero conjugar contigo todos los verbos que acaben en arte.

(Elvira Sastre).