martes, 1 de enero de 2019

Balance de los asesinatos por violencia de género durante 2018


Los asesinatos relacionados con la violencia de género siguen siendo una triste realidad. El año que ha acabado ha vuelto a demostrar que esa forma de violencia extrema, lejos de erradicarse, sigue siendo una constante. Son la punta del iceberg de una violencia estructural que expresa el poder del heteropatriarcado dominante. Los datos que se han ido recopilando difieren en la cuantía. Los que provienen de medios oficiales suelen ser más cautelosos, en bastantes casos matizando, cuando no silenciando, muertes violentas de mujeres. 

La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género ha cuantificado estas muertes en 47, sin que se hayan incluido todavía algunos casos conocidos (por ejemplo, los de Diana Quer o Laura Luelmo) o queden varios casos aún por resolver. Se resalta además que es el número más bajo en los últimos 15 años, que es el periodo en el que se ha hecho un registro más minucioso.


Muy diferentes son los datos que ofrece la página electrónica Feminicidio.net, que ha contabilizado hasta el 19 de diciembre. El número de asesinatos lo eleva considerablemente, hasta alcanzar los 97. Añade además 2 desapariciones y los asesinatos de 3 varones, relacionados con otros de mujeres, por lo que el número total se eleva a 102. La información que se puede obtener es la más completa, porque su contenido se presenta por meses, características de los asesinatos y ámbito territorial. Veámoslo.

De los 97 feminicidios han sido reconocidos como oficiales 47. Luego, todavía no reconocidos como oficiales, se encuentran: 2, calificados como íntimos; 6, no íntimos; 21, cometidos por familiares; 8, infantiles; 2, por prostitución; 7, sin datos suficientes; 1, por violencia juvenil; 2, por robo; y 1, en proceso de investigación.  

Durante los seis primeros meses del año ha habido 46 feminicidios  y en los seis últimos, 51. Por meses destacan septiembre, en el que hubo 15, y marzo, con 12, como si el final del invierno y el inicio del otoño se convirtieran en los principales hitos de la violencia desatada. 


Por comunidades destacan Andalucía (con 21 feminicidios) y Cataluña (16). Luego siguen País Valenciano (10), Canarias (9) y Madrid (8), siendo las que menos Aragón (6), País Vasco (5), Castilla-La Mancha (4), Castilla y León (4), Galicia (3), Navarra (3), Asturias (3), Baleares (2), Murcia (2), Extremadura (1). Y en cuanto a las provincias, se encuentran a la cabeza Barcelona (9) y Madrid (8), seguidas de Santa Cruz de Tenerife (6), Granada (6), Málaga (5), Alicante (5), Girona (4), Castellón (4), Zaragoza (4) y Almería (4). Otras 23 provincias han conocido entre 1 y 3 casos de feminicidio, siendo 17 y las dos ciudades autónomas las que no los han sufrido.

Frente a la fachada de la Universidad salmantina, mi despedida de su octavo centenario










































Ayer di un paseo vespertino por Salamanca. Fui en busca de la última luz del día, con la intención prioritaria de ver la fachada de la Universidad. Aunque construida tres siglos después de su fundación, es, creo, la imagen que representa mejor que nada su larga y honda historia. El presentarme ante ella fue una forma de despedirme de su octavo centenario. Esos ochocientos años de andanzas, llenos de situaciones diversas, contradictorias, entre gloriosas y penosas. 

Cuando al sol apenas le quedaba poco más de media hora para esconderse en la lejanía, la imagen que capté (en realidad fueron varias) refleja ese momento sobre la fachada plateresca. Tomada en diagonal, se percibe como una especie de retablo exterior que adorna, embelleciéndola, una estructura gótica. Una especie de tapiz de piedra arenisca, dorada, que la luz del atardecer la resalta en su colorido. Es lo que se ve en su nivel superior, cuando el sol parece que se resiste a abandonarla. 

Ha pasado ya el 2018 y se ha iniciado la cuenta de otro siglo más. Como es lógico, será imposible que pueda conocerlo. No sé cuántos años me quedan para poder seguir observando ese tapiz de piedra, obra, al parecer, de un tal Juan de Talavera. Cuando supe de su autoría, que se ha conocido no hace mucho, me pareció entender parte de su misterio y ante todo el porqué de su mestizaje. La fachada está colocada sobre un edifico construido con arreglo al último estilo del medievo y, a su vez, está ordenada a la manera clásica importada de las ciudades italianas, que llevaban ya un siglo dando muestra de ello. 

El que el autor añadiera el tapiz de piedra, plagado de una decoración exuberante de formas, le confirió su singularidad. Porque entre los estilos dominantes del pasado y del presente se interpuso otro, expresión desde siglos atrás de lo que fue la pertenencia a un mundo que se extendía en busca de donde sale el sol. El mudejarismo representa lo más genuino de un mestizaje de culturas diversas que se entrecruzaron y recrearon en esta Península tan esquinada en  nuestro continente y tan cercana al situado un poco más al sur. El horror vacui presente en la fachada puede explicarse por el origen de su autor. Porque el Toledo que le vio formarse como artista, es el marco donde mejor puede percibirse el mestizaje de lo mudéjar. 

Cuando ayer me presenté ante la fachada, no había mucha gente, como 
tampoco la había a esas horas por la calles de la ciudad. Pude por ello contemplarla sin las estridencias de los momentos de aglomeración. No pretendía dedicarle mucho tiempo, ansioso por captar la última luz del sol sobre otros monumentos. Incluso, durante mi paseo, atrapé el momento en que el sol se perdía sobre el horizonte, más allá del río que dio sobrenombre al Lazarillo, y escoltado por las siluetas de los chopos desnudos en sus ramas. 

domingo, 30 de diciembre de 2018

Ana Botella, condenada (por ahora)

El pago de 23 millones de euros es la condena que el Tribunal de Cuentas ha impuesto a Ana Botella y a siete altos cargos del gobierno municipal madrileño durante el periodo 2011-15. La venta de 1860 viviendas públicas a Blackstone, una corporación de "fondos buitre", ha sido la causa. Estamos ante un episodio más de la hechura pepera. La expresión más viva de la España negra, la misma que en nuestros días funde el pasado y el presente más lúgubres. La condena ha estado bien por ahora, pero a la espera de que las personas implicadas recurran y de lo que acabe resultando, que está por ver. Queda, empero, la otra parte: la devolución de las viviendas. Porque detrás de todo esto se encuentra la simbiosis existente entre el poder económico y quienes gestionan el político. El modelo neoliberal en estado puro a través, en este caso, de la privatización de lo público y de la venta de su patrimonio a precio de saldo, con las secuelas sociales tan perniciosas que genera. El capitalismo de amiguetes, corruptor y corrompido en sus entrañas. Ahora con Botella como protagonista. La del "relaxing cup of café con leche". La esposa e uno de los gurús del neoliberalismo español, el mismo que cobra, y mucho, por dar charlas sobre los parabienes de la libertad de empresa y se enorgullece de su gestión al frente del gobierno tiempo ha. El mismo que apadrina a la derecha más rancia de este país. Buena pareja la que forman.    

viernes, 28 de diciembre de 2018

Difícil futuro tiene por delante Andalucía

La victoria electoral de los partidos de derecha en votos (50%) y en escaños (59) ha abierto un camino del que no se sabe en lo concreto qué puede ocurrir, pero sí intuir. Los programas políticos de esos partidos son claros y sobre todo sabemos del ejercicio del poder en otros ámbitos territoriales, especialmente por parte del PP. Intuyo un terremoto político, donde los recortes y la privatización de los servicios públicos van a perjudicar sobremanera a los sectores sociales más vulnerables, que en esta tierra no son pocos. 

La servidumbre de PP y Ciudadanos con respecto a Vox resulta altamente peligrosa. La competencia política del PP con respecto a Vox, además, puede llevar a una deriva hacia postulados propios de la extrema derecha, que puede resultar aún más peligrosa. El pacto de los tres partidos de la derecha para repartirse ayer la Mesa del Parlamento, dice mucho. Mientras Adelante Andalucía ha quedado excluida, de los siete puestos que componen dicha Mesa la derecha se ha hecho con cinco, uno de ellos para Vox.  


Las elecciones del pasado 2 de diciembre han supuesto un grave derrota del PSOE. Las fugas de votos que ha sufrido hacia Ciudadanos y hacia la abstención, le han llevado a una situación nueva y francamente difícil. La figura de Susana Díaz ha salido altamente dañada, sumando una nueva derrota política a la ya sufrida el año pasado frente a Pedro Sánchez en las primarias de su partido. Su futuro político, pues, está en el aire.


Difícil lo tiene también Adelante Andalucía, gravemente perjudicada por la elevada abstención de anteriores votantes de Podemos e IU. Los malos resultados ha abierto esa caja de los truenos propia de la izquierda, donde mucha gente se suma al coro de encontrar las causas en lo ajeno: que si la suma resta, que si has faltado la marca Podemos, que si solos nos iba mejor, que si todos son iguales... Cada cual a lo suyo, como queriendo volver a un punto de partida que no era mucho mejor. Y añado algo importante a quienes corresponda: olvidándose de la irresponsabilidad de inhibirse electoralmente para dejar el paso libre a la derecha pura y dura en sus tres marcas. 


Difícil futuro tiene por delante Andalucía.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Un 2019 que nos ilusione





















Sí, eso, que nos ilusione, porque lo necesitamos. Y es que la forma como ha acabado 2018, resulta más que preocupante. Pero, a pesar de todo, es necesario seguir laborando para mantener la llama de la esperanza, dejarnos ver y oír para que quienes sólo quieren que el mundo se haga a medida de una minoría, sepan que lo van a tener difícil. Y frente a esa gente y el frío que quieren que nos atenace, hay que hacer un esfuerzo para ilusionarnos.   

domingo, 23 de diciembre de 2018

La más que llamada de atención que hace Augusto Zamora en su libro Réquiem polifónico por Occidente

Acabo de leer Réquiem polifónico por Occidente (Madrid, Foca, 2018), de Augusto Zamora R., un intelectual (es profesor universitario) y político (veterano sandinista que, entre otras cosas, ha sido embajador de Nicaragua en España durante los primeros años del segundo periodo de mandatos presidenciales de Daniel Ortega) relevante en su país, en Latinoamérica e incluso, pese a ser menos conocido, en España. En cuanto al libro, estamos ante un trabajo contundente, desafiante y polémico, sobre todo entre los ideólogos del sistema imperial occidental. Nos habla del presente, sin olvidarse del pasado, pero se refiere sobre todo al futuro. Y no tanto al inmediato como a otro más amplio. Porque en la actualidad estamos en un tiempo de mutaciones, de importantes cambios ya más que incubados, que habrán de devenir en un mundo muy distinto al que hemos vivido y estamos viviendo.

Leerlo no resulta difícil, pero requiere de una gran concentración. Está escrito para ser entendido por el gran público, evitando la erudición académica que lo impida, pero es denso en datos y en reflexiones. Está bien dotado de mapas, aun cuando sean pequeños, lo que se agradece cuando estamos en una obra de geopolítica. No falta la referencia constante a autores y autoras, aunque, por ponerle algún pero, adolece de un apartado propio de bibliografía. Y, ante todo, me ha resultado de un gran interés y recomendable, por supuesto. Pero vayamos a su contenido.

El título ya dice mucho. Y es que el futuro de Occidente, donde incluye a EEUU, sus aliados europeos y Japón, lo pone difícil. Y no lo hace como deseo o capricho, sino ante una realidad inexorable: Europa, sobre todo la occidental, perdidas tiempo ha sus colonias, con escasos recursos naturales, envejecida demográficamente y supeditada militarmente a EEUU a través de la OTAN, poco tiene que ofrecer; Japón, constreñido en su archipiélago frente al gigante chino en crecimiento y sin recursos naturales, menos aún; y EEUU, por su parte, endeudados hasta los tuétanos, soportando una más que costosa maquinaria militar y con un aislamiento geográfico que ha dejado de ser su fortaleza geoestratégica, sigue debilitándose.  

Y el reverso  son otras potencias y otros países. De entrada, China, un gigante comercial y demográfico en crecimiento, y Rusia, poseedora de inmensas reservas naturales. Cada una, por separado, dotadas de un poder militar renovado y las dos, conformando el núcleo principal del continente euroasiático mediante alianzas económicas y defensivas de carácter estratégico. Y a esas dos potencias hay que añadir otras, aún emergentes, como son, por ejemplo, India o Irán, y numerosos países aliados.

Zamora empieza el libro mencionando la paz armada que están viviendo EEUU, China y Rusia, y advierte del peligro existente ante "los armamentos sofisticados y mortíferos" que disponen. Se hace eco de las opiniones de militares estadounidenses, bien como críticas o bien como llamadas de atención, como la del teniente coronel Daniel L. Davis, para quien su país debería cesar la "política de desafío a Rusia y China", incluyendo guerras lejanas como las de Siria y Afganistán, para evitar que se dañe a su propia seguridad (p. 7). Denuncia, así mismo, el papel que están jugando los medios de comunicación occidentales, que ocultan a la ciudadanía la realidad existente y los peligros derivados de ella (p. 8). 

En el primero de los capítulos, "De imaginarios, fantasías y realidades",  pone al descubierto las estrategias internacionales de las grandes potencias: que califica como ofensivas en el caso de EEUU (pp. 100-107) y sus aliados de las OTAN, y de defensivas, en los de Rusia (pp. 108-114) y China (pp. 114-120). Denuncia con ello que se esté impidiendo que se ponga al descubierto "el disparate belicista que están promoviendo EEUU y la OTAN" (p. 21). 

Zamora no se olvida de Europa, a la que relega como la península occidental de Eurasia y le confiere un papel internacional menguante (p. 24 y ss.). No tiene por ello complejo en señalar que los países de la UE "se han convertido en las nuevas banana republics de EEUU" (p. 25) y advierte de la inconsistencia del actual modelo de  relaciones con Rusia, que, pudiendo ser provechosas, están supeditadas a los intereses de EEUU. 

Ante el riesgo de una catástrofe nuclear no se olvida de los movimientos de supervivencia, en forma de refugios nucleares, que están desarrollando dos países neutrales, Suecia y Finlandia, incrustados entre los dos bloques. 

Otros capítulos están dedicados a Israel, Corea del Norte y la India. Del primero nos recuerda la protección que ha tenido desde su nacimiento por parte de Francia, hasta 1967, y sobre todo de EEUU, para quien actúa como el principal gendarme de su región, aun cuando ello esté conllevando la destrucción del pueblo palestino. Es muy rotundo cuando augura al estado israelí un futuro más que imposible, dada su debilidad demográfica, el hecho de estar rodeado de países a los que ha agredido e intimidado sin cesar, y los límites de su potencia protectora, cada vez con más dificultades: "Mañana (...) podrá ver cómo su política de miedo y espanto se diluye como azucarillos en el agua "(pp. 202-203).

El análisis que hace Zamora de Corea del Norte lo vincula en todo momento en relación con su vecino y hermano del sur. Se centra en las posibilidades estratégicas que se abren a los dos estados dentro de una península que, reunificada o no en su totalidad, sí puede convivir en paz y en cooperación. Corea del Sur, único territorio del extremo oriental de Asia donde EEUU tiene acceso militar sin límites, podría revertir sus alianzas mirando hacia China, en lo comercial, y Rusia, mediante el abastecimiento energético. Hasta el punto que "la presencia militar de EEUU podría ir convirtiéndose en un elemento incómodo y limitante para los planes de desarrollo de Corea del Sur" (p. 236). 

De India destaca varias cosas. Una de ellas, el potencial futuro que tiene, como segundo país más poblado del planeta, hasta el punto de señalar que puede convertirse dentro de dos décadas en la tercera o cuarta economía mundial (p. 283). Pero, ante todo, se centra en el juego de relaciones entre las potencias que se ubican en esa región asiática. Tradicional aliada de Rusia, la rivalidad mantenida con China y, sobre todo, con Pakistán se está viendo alterada hacia una cooperación con el primero de ellos. Pese a los esfuerzos por parte de EEUU por atraerla, queriendo aprovechar la brecha creciente entre la potencia americana y China. Sin embargo, para Zamora "India, China y Rusia marcarán la pauta del renacimiento de Asia, poniendo fin a cinco siglos de funesto domino occidental" (p. 282).

El último capítulo, "Corredores comerciales: haciendo geopolítica, economía y guerra", tiene un alto interés. Porque, dejando a un lado las rivalidades militares, la carrera de armamentos y los peligros que se derivan, Zamora se centra en las perspectivas económicas que se vislumbran en el seno del continente euroasiático. En este aspecto inicia su análisis recordándonos la teoría de la competencia de los grandes imperios que a principios del siglo XX planteó el británico Mackinder y que, tras la adaptación hecha por el estadounidense Spykman, fue adoptada 
durante la Guerra Fría por EEUU (p. 283 y ss.). Así, en la disputa entre la potencia terrestre (Rusia/URSS) y la marítima (Gran Bretaña/EEUU), la clave estaría para Halford J. Mackinder en el control de lo que llamó corazón continental (Rusia y Asia Central) y para Nicholas Spykman, en el del margen continental, formado por Europa y los países del sur asiático, precisamente donde Gran Bretaña y EEUU habían ido instalando una red de enclaves estratégicos.

Pero la situación ha cambiado y mucho, porque tanto Rusia como China tienen acceso cada vez mayor al margen continental (p. 283) y mantienen, a su vez, el control del corazón continental, poniendo patas arriba la teoría antes citada. Y en ello se inscribe la aparición de nuevas rutas y los correspondientes corredores adyacentes: la Nueva Ruta de la Seda, a través del interior de Asia, que podría llegar hasta Europa (p. 294 y ss.); y los corredores chino-pakistaní, indo-iraní-afgano, indo-iraní-ruso... Para que, en fin, la potencia marítima que es EEUU se esté quedando sin margen continental (p. 323 y ss.) y la península Europa acabe quedándose sin rutas comerciales (p. 327 y ss.). 

Y es que para Zamora, como concluye en el libro, "Rusia, China, India, Irán y sus aliados llevan años componiendo un réquiem polifónico para el entierro de la Europa atlantista" (p. 328). 

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Pateras de la vergüenza y del horror, una exposición en el puerto de Barbate

























El pasado día 11 de diciembre se inauguró en el puerto de Barbate la exposición “Pateras: La vergüenza de Europa. Por vías de migración legales y seguras”, organizada por el grupo local de la APDHA y coincidiendo  con el 70 años desde que se proclamara la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Una exposición al aire libre construida a base de frágiles estructuras de madera, casi esqueléticas,  que testimonian el horror en que se han convertido los mares que separan nuestro continente de África, en mayor medida, y Asia. Visitarla (el día 29 de diciembre será el último día) debe ser una obligación.  

Publicado en Rebelión un artículo mío sobre El Gatopardo























Hace unos días estuve presente en una sesión del Club de Lectura Trafalgar, en la que estuvimos tratando la obra El Gatopardo, de Lampedusa. Una obra interesante no sólo por su valor literario, sino por la dimensión política e histórica que subyace en ella. Se trata de un grupo de personas, coordinado por la profesora Olga Rendón y en su mayoría docentes o que lo han sido, que tiene un gran interés por la literatura y que por ello se reúne desde hace un tiempo de una forma periódica para tratar una obra. 


Aparte de haberla leído ya, hace unos años, en febrero de 2013, publiqué en este cuaderno el artículo “El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa: lucidez y nostalgia reaccionaria”. Ignoro por qué en su día no lo envié a la revista electrónica Rebelión, donde me han publicado distintos artículos de otros tantos temas (política, historia, arte, literatura...), pero el caso es que se me ocurrió hacerlo hace unos días. Y hoy mismo han tenido la gentileza de publicar el artículo, cosa que agradezco sobremanera. Invito a leerlo, o releerlo, y espero que el resultado sea de interés.

El delito de Lola Gutiérrez, ayudar a un menor refugiado para que pudiera reencontrarse con su familia
























Lola Gutiérrez ha sido condenada hace unos días por la justicia griega a 17 meses de cárcel. Su delito, haber intentado ayudar en 2016 a un menor refugiado kurdo que huía de la guerra para poder reencontrarse con su familia. Los cargos: contrabando de personas y uso de documentación indebida. Residente en Barcelona, donde trabaja como educadora social, fue detenida en el aeropuerto de Atenas hace dos años y estuvo encarcelada varios días. Finalmente expulsada del país, por lo que el juicio se celebró sin su presencia. Pese a lo doloroso que puede parecer la condena, ha sido considerada como benévola por la defensa, después de una petición inicial de 10 años de cárcel. Dado que el tribunal competente ha tenido en cuenta las razones humanitarias por las que realizó su acción, no ha sido multada ni tendrá que entrar en la cárcel, si bien tiene prohibida la entrada en Grecia hasta dentro de cinco años. Para la CGT, sindicato al que pertenece Lola, ha sido un triunfo, pues, además, su caso puede sentar precedentes para otros similares que se pueden ir dando. Aún con todo, estamos ante la solidaridad como delito y la ayuda humanitaria como crimen.  

martes, 18 de diciembre de 2018

Fracaso de la cumbre climática de Katowice, más peligro para la humanidad

















La Cumbre sobre el Cambio Climático (COP24) celebrada en la ciudad polaca de Katowice se ha saldado con un sonoro fracaso. Una verdadera marcha atrás en relación al Acuerdo de París firmado hace dos años. Un revés en el  objetivo de reducir la emisión de gases contaminantes para, a su vez, reducir el aumento de la temperatura media en el planeta. Una agresión contra la humanidad, contraria a los propósitos marcados por la ONU y al respeto de los derechos humanos.

Y en el centro de esa regresión, una vez más, EEUU, ahora con un negacionista del cambio climático en la presidencia. Y sus principales aliados: el estado feudal petrolero que representa Arabia Saudita, el Brasil que ha aupado al frente al fascista Balsonaro… O una tímida y dividida Unión Europea, incapaz de encontrar la cohesión necesaria para las cosas importantes que afectan a las personas, mientras dicta o permite medidas contrarias.  

Queda mucho por hacer. Pero son muchos lugares del mundo donde sus gentes no desisten ante lo que más que un suicidio colectivo es un asesinato masivo que tiene claros responsables.

Es necesario tomara en valor que, “Dado que nuestros líderes se están comportando como niños, nos toca a nosotros asumir la responsabilidad que deberían haber asumido ellos hace mucho tiempo”, como apuntó ante el Secretario General de la ONU, António Guterres, la joven activista sueca de 15 Greta Thunberg. La misma que acusó a los responsables de estar "robando el futuro a vuestros hijos".

Como también lo es sumarse al llamamiento que centenares de organizaciones y cientos de miles de personas pertenecientes a 129 países han hecho en pro de la justicia climática:

“aliarse con las personas y pueblos de todo el mundo –no con los grandes contaminadores– y tomar acciones inmediatas para abordar la crisis climática.

El cambio climático es la crisis de nuestra época. Este diciembre, en la COP24, ustedes establecerán las reglas para implementar el Acuerdo de París, cuyas políticas afectarán la vida de billones de personas.

La urgencia de la crisis climática requiere una respuesta justa centrada en los derechos humanos, la equidad y la justicia”.