viernes, 17 de abril de 2020

Un acercamiento al mundo del arte: 1) tres obras de tres artistas varones














El pasado 15 de abril fue el Día Mundial del Arte. Estuve dándole vueltas sobre qué escribir para la ocasión, pero no fui capaz de hacerlo, ni tan siquiera de encontrar algunas imágenes que pudieran inspirarme. Ayer por la tarde me topé con tres imágenes que en su día me sirvieron para utilizarlas para mis clases de Historia del Arte en los primeros días del curso académico. Ahora las he aprovechado para dedicar unas líneas al arte como manifestación humana. 

Elegí en su momento tres obras de pintura o, más bien, un fragmento de cada una de esas obras: de Velázquez, "El bufón Calabacillas"; de Goya,  "La romería de San Isidro"; y Picasso, "Guernica". Aunque para mí estamos ante los tres pintores más representativos -y no tengo miedo en decirlo-, las dos primeras no están entre las más reconocidas de sus autores, cosa que sí ocurre con el "Guernica". Pero eso es lo de menos, porque lo que yo pretendí en su momento no fue tanto destacar las obras en sí, como lo que se desprende de ellas, si nos atenemos a lo que ha solido ser el objeto y el destino de la creación artística a lo largo de la historia. 

En las tres obras seleccionadas no estamos ante divinidades, monarcas, guerreros, héroes y heroínas, miembros de la nobleza, santidades... Ni tampoco ante sus gestas, leyendas, milagros, mensajes, advertencias... Por el contrario, se trata de gente común, de esa que ha conformado, y así sigue siendo, la mayoría de las sociedades. 











































En la obra de Velázquez, "El bufón Calabacillas", aparece un único personaje, un bufón de la corte en el que se pueden observar claras señales de discapacidad, pero que nos sonríe y al que el artista, retratándolo como hacía con cualquier otro miembro del Palacio Real, eleva en su dignidad humana. Los encajes de su cuello y sus puños, construidos a base de unas geniales pinceladas sueltas, nos recuerdan la gorguera y las puñetas que se usaban entre los distintos estratos de la nobleza. Velázquez había regresado de su primer viaje a Italia, donde observó lo que allí se hacía. Y fue con "sus" bufones con los que experimentó una técnica de trazos libres y cuasi líquidos que con el tiempo iría aplicando sobre otros personajes de la corte, como las infantas o la reina Mariana de Austria, o sobre sí mismo.   


Con "La Romería de San Isidro", de Goya, estamos ante un tropel de personas, dispuestas en diferentes grupos, que caminan hasta perderse en la lejanía. De regreso de una romería popular, en un primer plano hay un grupo de personas, ebrias en su mayoría, que cantan -unas- o callan- otras-, destacando por sus gestos la figura de un hombre con una guitarra, del que no sabemos si la está golpeando o rasgueando. Pintadas a base de trazos anchos y colores ocres, grises, blancos y negros, sus rostros se muestran difusos y deformes. Contrastan con la seriedad y la austeridad del grupo que está situado en el segundo plano, formado por gente "de bien y de orden" que está ataviada con capas y sombreros -ellos- y vestidos largos y pañuelos -ellas. "es una obra que forma parte de esa colección de Pinturas negras que el artista creó durante los años del Trienio Liberal y dejó plasmadas sobre las paredes de lo que fue la vivienda de Goya durante esos años. Todo un mundo de sátiras socio-religiosas y denuncias políticas, resaltadas a base de una técnica de pinceladas anchas y el empleo de los no colores, que no hace sino reflejar unos tiempos turbulentos que van dejando atrás lo caduco sin que atisbe lo que podría ser el futuro.  



El "Guernica" de Picasso posiblemente sea la obra más universal del siglo XX. Un
lienzo que simula ser un mural, pintado a base de tonalidades grises. Hay cinco figuras humanas que sufren el horror de la guerra: la madre que lanza un grito desgarrador con el hijo muerto en sus brazos; el soldado/artista que está muerto sobre el suelo; la mujer herida que camina medio arrastrándose; y, un guiño a los "Fusilamientos" de Goya, la mujer que clama al cielo levantando sus manos. Y hay una sexta figura, la que porta el quinqué para reforzar la iluminación de la escena: ¿la fotógrafa Dora Maar, testigo con su cámara del proceso creativo de la obra, o quizás también la diosa Venus, que con su presencia quiere mostrarnos la destrucción de la belleza? Hay también tres figuras alegóricas con formas  animales: la yegua herida, que representa el pueblo/la república agonizante; el toro que observa sorprendido lo que está ocurriendo, pero que "no es el fascismo"; y ese ave, que es un pegasillo, que recién salido del vientre de su madre intenta volar, pero es herido. Estamos ante el horror de la guerra y con ella la destrucción de la humanidad y del arte. ¿Y quién ejecutó el bombardeó? Cuando en el París ocupado un oficial alemán le preguntó a Picasso si había hecho "eso", refiriéndose al Guernica", la respuesta fue: "No lo he hecho yo, lo han hecho ustedes".

Dos obras, "El bufón Calabacillas" y "La romería de San Isidro", que nos llevan a la concepción pictórica de la pintura, tan presente desde que los pintores venecianos del siglo XVI quisieron que sus pinceles o espátulas aportaran una dosis de mayor libertad a su creatividad. Una concepción que llegó a la Península de manos de El Greco, que en el siglo siguiente el propio Velázquez descubrió cuando pisó el suelo italiano y que desde finales del XVIII Goya empezó a llevar a sus últimas consecuencias. Y una tercera, "Guernica", que enmarcada en la tradición clasicista de la línea y de la composición, pertenece a un artista que fue capaz de romper con el paradigma de ver lo que en realidad no vemos, para desmenuzar la realidad en cuantos planos se necesiten para

poder percibirla. 



Tres artistas, que podían haber sido otros u otras en medio de una pléyade tan inabarcable. Y tres obras, que podrían haber sido otras. Pero, ante todo, tres manifestaciones de que en el arte pueden encontrarse formas, significados o  anhelos diferentes que nos permitan ver la dimensión humana que nunca les ha faltado.


(Las tres últimas imágenes se corresponden con autorretratos de los tres artistas: fragmento de “Las meninas”, de Velázquez; “Autorretrato” de 1815, de Goya; y “Autorretrato” de 1907, de Picasso).


Post data 


Esta entrada y la segunda parte, de 18-04-2020, han sido publicadas  con el título "Un acercamiento al mundo del arte a través de seis obras" en la revista electrónica Rebelión, con fecha el 24-04-2020 (https://rebelion.org/wp-content/uploads/2020/04/1-5.pdf).


jueves, 16 de abril de 2020

Yolanda Díaz: contundencia y baño de realidad al PP

He escuchado a Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social, en la sesión parlamentaria de ayer miércoles, 15 de abril. Su intervención rebatiendo a José Ignacio Echániz, diputado del PP, y, por extensión, a la bancada de su partido y de los otros grupos de la derecha, ha sido prodigiosa. No creo que exagere con el calificativo, porque en tan sólo 3 minutos y de una forma sosegada ha desmontado con clarividencia y contundencia la posición en materia laboral que la derechona viene reiterando desde que se inició la crisis del covid 19. Cuando el pasado 4 de marzo el ministerio sacó una guía laboral para empresas y trabajadores, la reacción del PP fue calificarla de "alarmista" y "precipitada". Díaz le ha recordado a Echániz que en los primeros momentos del gobierno del PP, en 2012, flexibilizó y abarató los despidos, haciendo que el país se convirtiera en "un solar de términos de precariedad y en una enorme devaluación salarial". También le ha recordado que su partido se ha opuesto a la prohibición de los despidos en las actuales circunstancias, a los ERTEs que favorecen a más de 3 millones de personas, a la exoneración de cuotas a la seguridad social para cientos de miles de empresas, al subsidio de desempleo para las empleadas del hogar, al subsidio para las personas autónomas... 

Un baño de realidad a esas gentes que, diciéndose patriotas, sólo lo son de sus banderas y su dinero. 

martes, 14 de abril de 2020

sábado, 11 de abril de 2020

Marcos Valverde Márquez, El Rey de las Ratas







































Leer u oír eso de El Rey de las Ratas puede resultar sorprendente. Como nombre artístico puede llevar a preguntarnos la razón, cuando no a equívocos. Pero cuando escuchamos sus canciones, podemos entender muchas cosas y, a buen seguro, que nos resulte altamente gratificante. 

Ha seguido la senda artística de su padre -al que siempre recordamos-, pero ha preferido el sonido armonioso de los instrumentos de viento y de las cuerdas de guitarra, o el de su propia voz. Un sonido que no se expande solo por el aire, sino que lo hace  cargado de palabras intencionadas. No están hechas las letras de sus canciones para salir del paso. Llevan un claro contenido, que reparte entre la rabia, la ironía y la dulzura. El timbre de su voz, entre ronco y rasgado, puede interpretarse de muchas maneras. A veces como si quisiera decirle al mundo que basta ya. Pero es que lo hace también con las canciones de amor, con las de rollito...  


He podido escucharlo en directo en varias ocasiones. Acompañado de sus colegas Diego Cuenca, Pablo Castillo y Antonio Manuel Morales, de su hermano Luis y de algún otro que ignoro su nombre. Excelentes músicos que, con sus instrumentos arropan las melodías y ayudan a que todo salga con el punto adecuado para que pueda ser degustado. 


Por la red podemos escuchar canciones de El Rey de las Ratas. Algunas, de cuando estudiaba en Granada y empezaba a lanzarse por ese mundo. La mayoría, de lo que ha ido haciendo a su regreso a Barbate, de donde no quiere desarraigarse. Hace un par de años se autoeditó con el que fue su primer disco: Los límites del corazón. Le gusta que sus canciones aparezcan en "vídeo-clips", para lo que ha contado con la colaboración de Juan Narciso Alcaraz y Antonio Manuel Morales en eso de las mezclas y el mastering de audio. Tiene para ello su propio espacio creativo: MalverdeStudios. Y no le falta hasta una especie de "sello", ՏѦӍՏѦГѦ, que da nombre al portal desde el que podemos acercarnos a más canciones y a alguna que otra entrevista, como la emitida en MUSICADIZ. 


Dejo tres de las canciones. Seguro que os sorprenderéis por lo bien que suenan. Bien por quienes le acompañan (Diego, Pablo, Manuel Antonio...) y, sobre todo, por Marcos Valverde Márquez, un verdadero Rey (republicano).



Aprendimos

Aprendimos, aprendimos a querernos, mira, entre abrazos.
Los suspiros, llenitos de recuerdos, mira, de mal fario.
Los caminos, los caminos que me llevan hacia ti sin motivo...
Déjame ya salir.
Tú, déjame salir.
Déjame ya salir...

Mira que no, que no, que no,
que no te diste cuenta de la situación.
No entiendo el motivo.
Mira que no, que no, que no,
que no te diste cuenta de mi inspiración sintiendo el camino.
Y aprendimos..., aprendimos a volar
sin miedo al despertar.
Y aprendimos..., aprendimos a volar
sin miedo al despertar.

Porque aprendimos a volar, aprendimos despertar,
aprendimos a llorar
y, para el dolor del corazón, una vida entera.
A volar, aprendimos libertad, aprendimos despertar.
Todo lo que quieras, pero yo...
lo quiero a tu manera,
a tu manera...

Aprendimos a volar...
Aprendimos...
Aprendimos...
Los caminos...
Aprendimos.


Educa-t

Dicen que no pueden ya llorar,
dicen que no pueden ya pensar,
porque dicen
que todo está perfecto,
porque dicen
que no hay motivo para hacer eso.

Dicen que en mi campo ya no brota nada,
dicen que las flores al final se marchitan
y dicen que tienen el trabajo ya perfecto,
que dicen que trabajemos para ellos.

Dicen que para qué la libertad,
dicen ya para qué el jugar,
y es que dicen que el alma es un defecto,
y es que dicen que nos educan para llevarnos lejos,
nos educan para llevarnos ya muy lejos...

Ay, tú
que miras con la cabeza bien alta,
atrápate la luz...
Ay, tú
que miras con los pies de puntillas,
atrápate la luz...
Que los demonios te quieren apresar,
quieren llevarte tu alma para sus barreras,
para que le sirva a la bestia del sistema,
para que tu no pienses en ella.

Pedimos Libertad...
Pedimos ya jugar...
Pedimos educación...
sin manipulación.


Abre tus ojos

Abre tus ojos y mira,
tu puedes ver
las sombras que me inspiran
en este mundo tan cruel.
Sigo buscando la salida,
de tu alma, la herida en mi piel,
los versos que escribí ayer...

Libertad,
dentro de ti, libertad
y, en tu conciencia, mi realidad.
Quiero volar, yo quiero volar,
por los límites de la razón,
haciendo caso a mi corazón.

Y es que yo quiero volar...
Y es que yo quiero libertad...
Y es que yo quiero volar...
¡Quiero libertad!

Y sentir cómo crece el corazón en mis venas,
de lo que siento ya por dentro, de dentro, muy adentro,
del sentido de quitarme las penas.

Después de todo lo que vimos, ya nada lo aprendimos.
De flores, los colores de este mundo frío y vivo.
Desastre de naciones, guerra de "poderíos".
Y mientras los niños mueren..., nosotros consumimos.

¿Y qué? Si todo te da igual...
¿Y qué? No importan los demás...
¿Y qué? Estado bienestar...
¿Y qué?... De lo que dicen es.

Mentiras, falsedades y una lastra de puñales,
las almas malheridas en trabajos formales,
y te digo que no pueden... porque no tienen poder.

¡Libertad, nunca de nuevo libertad!
Lucha contra este sistema.
¡Libertad, dentro de ti, libertad!
Que no te amarre este sistema.
Libertad! Busca de nuevo libertad!
Se consciente del problema.
¡Libertad, dentro de ti, libertad!
Lucha contra este sistema.
¡Libertad, yo quiero libertad!
¡Libertad, lucha en contra del sistema!

viernes, 10 de abril de 2020

En tiempos de pandemia las niñas y los niños de Cuba le cantan al mundo



















En 1985 se hizo famosa la canción "We are the World" ["Somos el Mundo"], que tenía como objetivo recaudar fondos y llamar la atención de sobre la situación que se estaba viviendo en Etiopía, donde el año anterior se había sufrido una dramática hambruna. Fue compuesta por Michael Jackson y Lionel Richie, participaron en la interpretación un grupo numeroso de artistas estadounidenses, en su mayoría afroamericanos. Estaban, entre otros, Ray Charles, Diana Ross, Michael Jackson, Tina Turner, Billy Joel, Stevie Wonder, Bob Dylan o Bruce Springsteen. En ocasiones posteriores ha vuelto a repetirse la experiencia con otros artistas, siempre como consecuencia de alguna catástrofe producida en otros países.


Estos días en Cuba se ha llevado a cabo la iniciativa "En tiempos de pandemia las niñas y los niños de Cuba le cantan al mundo", que no es otra cosa que la interpretación de una versión actualizada de "We are the World". Participan los  colectivos infantiles Abrakadabra y La Colmenita de Cienfuegos, y también jóvenes artistas que se ha invitado para la ocasión. La dirección musical ha corrido a cargo de Dustin Polo Llanes y el realización del vídeo, por José Reyes Cadenas.  

Un mensaje de solidaridad, lanzado desde un país que no deja de dar muestras de ella, con un claro objetivo: 

Donde la gente querida
sufre dolor y espanto,
traemos la luz del canto
para que cante la vida.

jueves, 9 de abril de 2020

La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes

He acabado de leer hace unos días La madre de Frankenstein (Barcelona, Tusquets). La quinta novela, de las seis previstas, que componen la propuesta serial que nos ha ofrecido Almudena Grandes con sus Episodios de una guerra interminable. 

En esta ocasión la autora nos ha llevado a Ciempozuelos, un -entonces- pueblo situado a casi 40 kilómetros de Madrid y donde desde principios de siglo estaba funcionando un manicomio para mujeres. Aunque la trama central se desarrolla entre 1954 y 1956, el relato se sumerge en los años anteriores, especialmente desde de la República, y tiene un epílogo en 1979. 


La obra está narrada por tres personajes: el psiquiatra Germán Velázquez, la auxiliar de enfermería María Castejón y la interna Aurora Rodríguez. El primero y la segunda se erigen en protagonistas principales. Sus historias personales y, a la vez, entrecruzadas entre sí van alumbrando la historia real de quien constituye el eje de la trama: Aurora Rodríguez. Y en esas historias, donde va apareciendo la amalgama de personajes, aflora el trasfondo de la España franquista, pero también el de la Segunda Guerra Mundial y sus secuelas sobre la Suiza neutral. 


Con Aurora Rodríguez Carballeira estamos ante una personaje real. Décadas atrás había protagonizado una historia cargada de dramatismo. Desde una visión de la vida con claras connotaciones nietzschianas intentó hacer de su hija, Hildegart Rodríguez, el modelo de una mujer que fuera redentora de la humanidad. Superdotada y moldeada a su imagen, cuando decidió con 18 años empezar a buscar su propio camino, su madre acabó con su vida. Corría el año 1933. Uno después fue condenada y al siguiente, encerrada en el manicomio de Ciempozuelos. Nunca más se supo de ella y, acabada la Guerra Española, surgieron diversas conjeturas, siempre creyendo que había desaparecido. A ello contribuyó el libro Aurora de sangre: vida y muerte de Hildegart, publicado en 1972 y escrito por Eduardo de Guzmán, uno de los cronistas del proceso judicial*. Al final del libro, en "La historia de Germán", la autora aclara bastantes cosas de lo realmente ocurrido, entre otras cosas porque ha utilizado la información procedente de otros libros, que están basados en el historial clínico de Aurora Rodríguez**. 


El doctor Velázquez era hijo de un catedrático de la especialidad que había muerto en la cárcel de Porlier una vez acabada la guerra. Él mismo tuvo que huir en 1939, siendo acogido por una familia judía de origen alemán residente en Suiza. Allí se formó  también como psiquiatra y acabó formando parte de un equipo que empezó a experimentar con la clorpromazina, un medicamento capaz de actuar como un tranquilizante en las personas esquizofrénicas. Fue esa la razón por la que un antiguo discípulo de su padre, José Luis Robles, le propuso que lo hiciera en el manicomio de mujeres de Ciempozuelos, donde ocupaba el cargo de director. Reinsertado en el nuevo régimen, buscaba con ello la forma de salir del bucle tenebroso que se había impuesto en el campo de la psiquiatría española, dominada por Antonio Vallejo Nájera y Juan José López Ibor. 


Cuando el doctor Velázquez descubrió que la enferma que tocaba cada día el piano no era otra que Aurora Rodríguez, hizo de ella uno sus objetivos como terapeuta. Entre otras cosas, porque, siendo adolescente, fue testigo de la conversación que  mantuvo su padre con ella y su abogado defensor antes de entregarse por el parricidio que acababa de cometer. La vida de ese doctor se imbricó con la de María Castejón, por ser ésta la única persona que había sido capaz de relacionarse y sentir afecto por una persona que se mostraba impermeable ante unos médicos que no tenían ningún interés en ella y era vista por la gente como una criminal indeseable.  

El trasfondo de la obra que constituye el franquismo se manifiesta a través de personajes y situaciones que fueron reales. Como los dos hegemones de la psiquiatría española: el nazi Antonio Vallejo Nájera y el opusdeísta Juan José López Ibor, que, en su rivalidad profesional, ilustran el páramo intelectual que estaba viviendo el país y las pugnas internas que se dieron entre las familias políticas del régimen. El obispo de Madrid-Alcalá y patriarca de las Indias Occidentales, Leopoldo Eijo Garay, que había jugado un papel relevante en el apoyo de la Iglesia a los sublevados y contribuyó a sentar las bases del nacional-catolicismo imperante. La represión que se ejerció sobre quienes habían perdido la guerra y los tentáculos que tuvo en el mundo de los manicomios. La represión que sufrieron las personas homosexuales, tratadas como desviadas, con terapias basadas en el empleo de electro-choques, e incluso de lobotomías, y los cursillos de cristiandad. El robo de niños y niñas que se llevó a cabo a costa de quienes no gozaban de los requisitos que "se exigían" de moralidad o salud mental y que fue perpetrado y/o consentido entre sectores del clero, la sanidad y la administración civil. E incluso la hipocresía que afloró en los años de la Transición por quienes se mostraron como demócratas de toda al vida, aun cuando hubieran formado parte o colaborado con el aparato político del franquismo. 

Como en las otras novelas de los Episodios de una guerra interminable, aparecen personajes, en su mayoría anónimos, que nos permiten ver rescoldos de lo que fue el intento de transformación de la Segunda República, truncado por el golpe militar del 36. Y entre esos rescoldos sigue destacando la presencia de militantes del Partido Comunista, que actúan, dentro de sus posibilidades, como los hacen silenciosamente  los topos que horadan el subsuelo. 

Algunos de esos personajes ya estuvieron presentes en otras obras. El primero, el propio Germán Velázquez, que ya apareció en Los pacientes del doctor García. También el que fuera protagonista de esa misma novela, Guillermo García, pero ahora con su nuevo nombre de Rafael Cuesta. O su hermana Rita, casada con Guillermo/Rafael y que también apareció en Las tres bodas de Manolita como una de las amigas de la protagonista, a la que conoció cuando iba a visitar a su padre a la cárcel de Porlier. Y de El lector de Julio Verne vuelve a aparecer Pastora, viuda del sargento Sanchís, que estuvo infiltrado en la Guardia Civil y tomó la decisión de suicidarse cuando, descubierto, iba a ser detenido después de haber salvado a un grupo de guerrilleros. O Pepe el Portugués, esta vez como Pepe sin Apellidos, que lo convierte la autora en símbolo de esa forma de resistencia. 

A la espera del último episodio, no está de más que, quien lo desee, empiece a leer La madre de Frankenstein.

*En 1977 el libro fue llevado al cine por Fernando Fernán Gómez con el título Mi hija Hildegart; ese mismo año volvió a publicarse el libro, utilizando el título de la película, por Plaza y Janés; años más tarde Fernando Arrabal escribió con el título La virgen roja una obra teatral y una novela.
**El manuscrito encontrado en Ciempozuelos, de Guillermo Rendueles; A mí no me doblega nadie, de Rosa cal; o Mi querida hija Hildegart, de Carmen Domingo. 

Post data

El artículo ha sido publicado, con fecha 16-04-2020, en la revista digital Rebelión. 

miércoles, 8 de abril de 2020

Canto para una semilla, con versos de Violeta Parra y música de Luis Advis




















A Violeta Parra la conocemos como cantautora. Y, más concretamente, como folclorista y cantante social. Yendo un poco más allá, como autora de buena parte de las letras que cantó, puede añadirse que también fue poeta. Pero, quizás la faceta menos conocida, si no desconocida para mucha gente, sea la de artista plástica, pues trabajó en la pintura, la escultura y el bordado. 

A finales de los años 50 escribió una autobiografía a base de versos y que tituló como Décimas autobiográficas. En los años siguientes las fue musicalizando  e interpretando en solitario o en compañía de su hijo Ángel, y hasta llegó a grabarlas. 

A través de varios poemas va haciendo un recorrido por su vida, desde sus raíces familiares y su infancia, hasta el paso a la madurez, cuando encontró la música y el amor, pero también su compromiso social y político. No debemos olvidar que fue militante del Partido Comunista Chileno.  

Ya fallecida Violeta, en 1971 el músico Luis Advis puso música a esas Décimas, de las que hizo algunas adaptaciones formales con el fin de que se ajustaran a la composición e incluyó en el "Epílogo" el recitado de los versos de su canción  "Gracias a la vida". La obra la tituló Canto para una semilla, cuyo disco fue editado en 1972. Contó con el grupo fue Inti Illimani, al que unió la voz cantada de Isabel Parra, hija de Violeta, y la de la actriz Carmen Bunster, que aportó su voz para el relato. 

Pese a la enorme calidad musical, literaria e interpretativa, la obra no ha tenido la misma suerte en su difusión y conocimiento como sí la tuvo La cantata de Santa María de Iquique, que dos años antes había compuesto el propio Advis para el grupo  Quilapayún. A lo largo de los años siguientes, condicionada por la dictadura militar que sufrió el país durante 16 años, el Canto para una semilla quedó prácticamente olvidado. 

Ha sido ya en el siglo XXI cuando el grupo Inti Illimani volvió a retomar la interpretación de la obra, que en ocasiones ha tomado la forma sinfónica. Una de ellas fue la que tuvo lugar en 2010 en Pompeya (Italia), con la colaboración de Claudia Acuña*. También a través de la red electrónica pueden escucharse varias versiones, más humildes, pero no por ello menos dignas: Coro Universidad de Los Lagos (partes I, II y III, 2013), Taller Popular Merquén (2014) y Orquesta Sinfónica de la Universidad La Serena (1917).

En 2001 el ministerio de Cultura y la Sociedad Chilena del Derecho de Autor editaron la publicación Canto para una semilla. Elegía, en cuya portada se hizo reflejar "Adaptación del libro Décimas realizada por el compositor". Está compuesta por el texto, detallado en sus partes y estructura interpretativa; y las partituras musicales. Se han incluido, además, imágenes del disco original.

Invito a escuchar la obra en cualquiera de las versiones. Estamos entre la Violeta Parra más profunda y la maestría musical de Luis Advis.    

*En la red pueden escucharse canciones como "Los parientes", "El amor", "La denuncia" o la "Canción final".

(Imágenes: composición hecha, sobre fondo de "La niña y el arpa", de Violeta Parra, con sus obras "Fresia y Caupolicán" y "El borracho", un retrato fotográfico de la artista y la portada de Canto para una semilla. Elegía). 

martes, 7 de abril de 2020

Dos canciones de Israel Rojas Fiel y el grupo cubano Buena fe

















No conocía al grupo cubano Buena fe y las canciones que Israel Rojas Fiel ha compuesto en sus distintos discos. Voy a proponer dos para su audición.


La primera es "Tempestad", incluida en el álbum Sobreviviente.  Lo grabó junto a Silvio Rodríguez y la versión que ofrezco está editada en forma de "videoclip". Realizado por el director de cine Marcel Beltrán, se muestra una sucesión de imágenes a base de los héroes. las gentes  y los logros de la revolución cubana.   

“Valientes” es una preciosa canción que forma parte del álbum Carnal.  Un canto a la solidaridad, entendida como desprendimiento de lo que se tiene, aunque sea poco. Un canto que alude a la solidaridad que ejerce por el mundo ese pequeño país, y valiente, que es Cuba.  El mismo que envía sus profesionales de la medicina o de la educación a donde lo necesiten. O que acoge a la gente de los países pobres para curarla o para formarla. Que recibe, como ocurrió hace unas semanas, a esa gente que navegaba en un crucero británico y que nadie quería recoger por temor al coronavirus. 

Pese a estar soportando desde hace casi seis décadas el bloqueo económico por parte del imperio más poderoso del mundo, Cuba es un país poderoso en humanidad que, como reza la canción, ha venido  “a darle un beso al mundo y nada más”.
   
Invito a escuchar la canciones con detenimiento. Lo que también extiendo al resto de canciones del álbum Carnal.



Tempestad

Grande la tormenta que no se anima a escampar.
En el suelo están los troncos más severos.
Anegada la sabana, se hizo río el manantial.
Tanta lluvia que ha borrado los senderos.

Viejo mapa que no nos dirá cómo llegar,
adelante solo reina un gran fanguero.
Se adelanta un caminante y algunos salen detrás
tras los pasos del añoso del sombrero.

¿Acaso tú sabes la ruta?
¿Acaso ya pasaste antes?
¿Sabes de atajos y grutas?
Cuéntanos todo lo importante,
cuéntanos todo lo importante.
Cuéntanos todo lo que sabes,
cuéntanos todo lo que sabes.

Vengo de un tiempo de plagas y sequías,
pero a sangre y sudor se hizo cosecha
más lo que se pudo que lo que se quería
y heme aquí latiendo aún esta fecha.

No me sé el camino, solo tiran de mí
Los anhelos, de posibles maravillas
Salgo a caminar, pues no aprendí a dormir
mientras en el zurrón,
mientras en el zurrón,
mientras en el zurrón queden semillas

Dime tú, cuéntame, cuéntame,
dime del sueño que acunas
con cuál fe llenarás tu templo
del dulzor que tendrán tus uvas.
Cuenta tú, que tendrás más tiempo,
cuéntame, que tienes más tiempo.

El naufragio se parece al capitán
y el poeta se parece a su cantar.
Y la rueda, a los caminos, la vela, a la oscuridad.
Haz que se parezca a ti la tempestad.


Valientes

Antes que todo sea himnos y vítores,
antes que todo sea negociaciones,
hay un preludio espeso, desafinado,
altísimos silencios de sinrazones.

Y el miedo va goteando de los valientes
antes que los sudores y que la sangre.
El instinto genuino que ya le advierte
permutar de destino, se le hizo tarde.

¿Qué estoy haciendo aquí?
Amando a este país como a mí mismo.
No, qué va, no hay heroísmo,
vine a darle un beso al mundo y nada más.

Pandemonium, capital de los infiernos,
sólo por los temores se filtra el alma.
Restos de quien al instante deshicieron.
Niños que, tras el hambre, se irán con calma.

Viejos jinetes del horror que han aprendido
con la distancia a anestesiarnos los disensos,
con sensación de no es aquí, no es a mí,
no son los míos, cabalgan sobre nuestro tedio.

Después será no es mi ciudad.
Luego será no son mis hijos.
Somos la misma humanidad,
todos frente al mismo acertijo.

¿Pero qué estoy haciendo aquí?
Amando a este país como a mí mismo.
No, qué va, no hay heroísmo,
vine a darle un beso al mundo y nada más.

Recordando a veteranos luchadores antifascistas


























Nos van dejando veteranos luchadores antifascistas. No han podido alcanzar el siglo de vida, pero en su largo recorrido, en el que se han curtido en más de mil batallas, nunca han desistido. 


El almeriense Rafael Gómez Nieto, nacido en 1921, fue miembro de la conocida como quinta del biberón y, al acabar la guerra española, fue  recluido en el campo de concentración de Saint Cyiprien. Luchó en la resistencia francesa contra la ocupación alemana y, como componente de la división Lecrerc, en agosto de 1944 estuvo en la vanguardia que entró en París para liberarlo. Era el último superviviente español de esa famosa "Nueve" que estaba plagada de exiliados republicanos. 


Manolis Glezos nació en Grecia en 1922. Era comunista y estuvo entre quienes en mayo de 1941 arrancaron la bandera nazi que ondeaba en el Acrópolis de Atenas. Hasta 1974 alternó estancias en la cárcel con periodos de libertad. Ya nonagenario, llegó a ocupar un escaño del Parlamento Europeo.


Salvador Guzmán era malagueño, al que conocían como "el niño de Coín". Con casi diez años, pues había nacido en 1927, estuvo entre las decenas de miles de personas que huyeron en febrero de 1937 por la "carretera de la muerte". De regreso a su pueblo cuando acabó la guerra, supo del fusilamiento de su padre en los muros del cementerio de San Rafael en 1945. Ha sido una de las pocas personas que van quedando de "la desbandá". 

Faustino Sánchez García fue minero asturiano. Nacido en 1928, como comunista formó parte de la resistencia en la España franquista, lo que pagó con privaciones, torturas y cárceles. Preocupado hasta el último momento en la lucha para no perder la memoria de lo ocurrido, ha formado parte de la "querella argentina" contra los crímenes del franquismo.    


Fueron testigos de los horrores que fue sembrando el fascismo por Europa. Y, aun habiendo sido supervivientes, merecen el honor que el poeta griego Konstantino Kavafis dejó escrito en estos versos:  


Valientes que luchasteis hasta caer con gloria,

sin temor a los que habían vencido en tantas partes.