miércoles, 20 de noviembre de 2019

Contra el despido por enfermar, contra la reforma laboral

En el pasado mes el Tribunal Constitucional emitió una sentencia mediante la cual ratificó la parte de la reforma laboral que califica como despido objetivo las ausencias intermitentes al trabajo aun cuando estén justificadas, entre las cuales se encuentran las bajas por enfermedad. La modificación que en 2015 se hizo del artículo 52c del Estatuto de los Trabajadores está suponiendo que muchas personas afectadas por algún tipo de enfermedad se vean obligadas a reincorporarse al trabajo, ante el riesgo de despido.

Estamos ante una clara regresión en los derechos sociales, con origen en la reforma laboral aprobada a instancias del PP en 2102, pero en este caso ratificada por un órgano político-judicial que está en manos (mentes, en realidad) conservadoras.

Este atropello en los derechos contraviene los acuerdos internacionales, como es el caso del Convenio 158 de la Organización Internacional del Trabajo, que en su artículo 6.1. establece claramente lo siguiente: “La ausencia temporal del trabajo por motivo de enfermedad o lesión no deberá constituir una causa justificada de terminación de la relación de trabajo”.

La reacción de los sindicatos no se ha hecho esperar, hasta el punto que CCOO ha lanzado la campaña #27N #NoAlDespidoPorEnfermar y junto a UGT ha convocado una jornada de movilización para el 27 de noviembre.

La sentencia de los EREs de Andalucía, una impugnación al PSOE andaluz y más

La sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla ha sido dura. No tanto por las penas en sí como por la trascendencia política que contiene. Dos expresidentes de la Junta de Andalucía han quedado más que en entredicho, aunque con penas diferentes. Mientras que a José Antonio Griñán le han caído seis años de cárcel y quince de inhabilitación por los delitos de prevaricación y malversación, Manuel Chaves se ha quedado sólo en 9 años de inhabilitación por el delito de prevaricación. Y junto a ellos, con condenas que oscilan de la cárcel a la inhabilitación, varios exconsejeros y altos cargos, entre quienes destacan Gaspar Zarrías o Magdalena Álvarez. Toda una impugnación a la cúpula del PSOE andaluz, que gobernó ininterrumpidamente la comunidad desde 1982 hasta 2018. 

El motivo de las condenas ha sido el desvío de fondos públicos para hacer frente a los numerosos expedientes de regulación de empleo que las empresas iban presentando, pero sin la fiscalización debida. Lo primero ayudó a mantener una red clientelar con los correspondientes réditos electorales. Lo segundo supuso que apareciesen ventajistas para quedarse con parte del pastel, desde ese director general que negó ser putero, pero amante de los "yintonis", hasta algún que otro conseguidor de empresas para negociar EREs.

Puede que la cuantía de las penas sufra alguna modificación cuando otras instancias judiciales resuelvan los más que seguros recursos que se interpongan. Pero eso no quita la gravedad de lo ocurrido. Tanta, que el PP se ha lanzado a la yugular de la actual dirección federal de PSOE, olvidando su propia trayectoria como partido corrupto hasta la médula.

De lo que no cabe la menor duda es que los principales partidos que han ocupado los gobiernos en sus distintos niveles (PSOE, AP/PP, CiU...) se han aprovechado perniciosamente de los fondos públicos. Y lo han hecho de distintas formas: para financiarse, para enriquecerse individualmente, para pagar emolumentos económicos complementarios a sus dirigentes, para favorecer a determinadas empresas, para crear redes clienterales, para pagar campañas electorales, para conseguir puestos de relevancia y bien remunerados en las grandes empresas... Poco a poco van saliendo condenas y se siguen gestionando procesos judiciales. Pero en muchos casos ha habido sentencias exculpatorias, condenas benignas, prescripciones...     

Estamos ante faceta de la herencia de 40 años bajo el amparo de una Constitución invocada por esa clase de patriotas que pone su mano derecha sobre el costado izquierdo, pero no por el corazón, sino por la cartera cargada de dinero. 

(Imagen: eldiario.es)

lunes, 18 de noviembre de 2019

Un gobierno de coalición para frenar al nuevo fascismo

Hace unos días me pronuncié sobre la situación creada tras las elecciones del 10 de noviembre y puse un nombre: Pedro Sánchez. Fui duro con él (y no me arrepiento) cuando lo califiqué de incoherente, irresponsable e inútil. No es para menos si nos atenemos a la actitud mostrada desde abril, buscando un gobierno en solitario de su partido, negándose a un gobierno de coalición con Unidas Podemos y buscando la inhibición de la derecha en su investidura. Por todo eso consideraba que debería salir del escenario político

Los resultados han puesto de relieve varias cosas: que el PSOE no ha conseguido reforzarse para erigirse en fuerza de gobierno en solitario; que Ciudadanos ha caído en picado, ya sin posibilidad de ayudar a conformar una mayoría con el PSOE; que Unidas Podemos, aun cuando haya perdido escaños, no lo ha hecho tanto en apoyos electorales, pese a la irresponsabilidad de quienes crearon Más País; que los diferentes grupos nacionalistas periféricos siguen teniendo grandes apoyos en sus respectivos territorios, aumentando incluso el número de escaños; o que en la derecha se sigue fortaleciendo el flanco más extremo. 

La rapidez con la que se llegó a un preacuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar un gobierno de coalición ha resultado sorprendente y más después de las "lindezas" que uno y otro, pero sobre todo el primero, se  lanzaron meses antes.  Ahora toca responsabilidad y altura de miras. Porque el reto está en evitar que el nuevo fascismo -expresado en Vox, pero no sólo- pueda seguir creciendo.

Tras el golpe en Bolivia, el futuro sigue siendo incierto
























Todo estaba preparado para que ocurriera lo que estamos viendo desde que el pasado 20 de octubre el MAS ganó las elecciones con más de diez puntos de ventaja sobre Carlos Mesa. Quien fuera vicepresidente del país, Álvaro García Linera, lo ha definido en pocas palabras: odio racial, que es la expresión boliviana del odio de clase. De quienes han estado ostentando desde tiempos lejanos los privilegios de casta y quieren seguir perpetuándolos.


Y es que el golpe, urdido con la intención de frenar a cuajo el proceso de cambios progresistas iniciado hace 14 años, está adquiriendo un cariz propio: la lucha contra lo indígena, que ha tenido a Evo Morales como referente. Siendo Bolivia un país con una abrumadora presencia de ese componente, que ha sido además el principal protagonista y beneficiario de los cambios habidos, lanzarse a la yugular de ese mundo supone cortar de raíz cualquier atisbo de resistencia. Y se está haciendo con brutalidad.     

Llevo semanas leyendo información sobre Bolivia. He leído de todo. En bastantes casos se alude a los errores cometidos por el gobierno del MAS, dando a entender que son el origen de lo ocurrido. Hace unos días el propio García Linera declaró a eldiario.es desde su exilio en México que "no supimos ver las señales. Había un plan previamente establecido, lo han denunciado unas grabaciones publicadas (...). Dos meses antes ya empezó la campaña de que iba a haber fraude (...). Estaban preparando el escenario para no reconocer los resultados". Puede que los errores puedan haber facilitado algunas cosas, pero en ningún caso pueden ser considerados como la causa de lo ocurrido. 

En la evolución de los acontecimientos, instalados ya en el golpe, se atisba un futuro negro para Bolivia. Aún quedan muchas cosas por saber. Y también nos quedan muchas cosas por ver. Porque mucha gente, en su mayoría indígenas, está resistiendo. Porque en algunos sectores del ejército no hay unanimidad en el apoyo mostrado al golpe. Porque en el seno de la oposición existen también contradicciones. Porque las diferentes instituciones siguen en disputa por hacer valer su legitimidad, como hace el legislativo en manos del MAS, o su fuerza, como pretende la nueva presidenta, apoyada en la policía, parte del ejército y las bandas paramilitares.

Y quedan unas nuevas elecciones pendientes. A las que apeló la oposición cuando hablaba de fraude y las que anunció Evo Morales poco antes de su renuncia forzada.    

(Imagen tomada de Resumen Latinoamericano)

jueves, 14 de noviembre de 2019

Beneharo y la Cantata del Mencey Loco


Estos días, durante mi estancia en Tenerife, me he topado con los antiguos menceyes de la isla, a los que he visto representados en forma de esculturas en Las Caletillas, en piedra volcánica, y en Candelaria, en bronce. Sabía de la existencia de uno de ellos, Beneharo, protagonista de la Cantata del Mencey Loco. El disco lo escuché por primera vez a mediados de los años 70, gracias a mi hermano Jorge -músico y melómano-, a quien tanto le gustaba el grupo canario de Los Sabandeños. 

El texto está basado en un poema del libro La tierra y la raza, del poeta tinerfeño Ramón Gil-Román. Fue precisamente hace un siglo, en 1919, cuando lo dio a conocer en público, si bien no fue hasta 1927 cuando fue editado en papel. Hubieron de pasar muchos años para que la segunda parte de su libro, titulada "El Mencey Loco", fuese escogida y adaptada por Elfidio Alonso, el
alma del famoso grupo Los Sabandeños. Él mismo se encargó de llevar a cabo el ensamblaje musical, que resolvió, por un lado, con fragmentos de diferentes palos de la canción popular canaria que Teobaldo Power había recopilado en el siglo XIX, como folías, isas, tajarastes o malagueñas; y por otro, como contraste, con otros palos musicales peninsulares. Y para la interpretación de la obra se aunaron la voz de un narrador, las excelentes voces del grupo y el empleo de una gran diversidad de instrumentos, donde cobran especial relieve el timple, la chácara, la flauta, la caracola o la tambora.

La cantata fue grabada en Madrid en 1974 y a principios del año siguiente se hizo la primera representación en público, concretamente en el Teatro Guimerá de Santa Cruz d Tenerife. De inmediato tuvo un gran éxito tanto en las representaciones hechas en directo como en el disco editado. No le faltaron problemas con la censura, lo que obligó a tener que hacer algunas modificaciones del texto que hoy pueden resultar ridículas. 

Estamos ante una historia, entre mítica y real, que cuenta lo ocurrido con el guanche Beneharo, el mencey de Anaga, que a finales del siglo XV hizo intentó hacer frente a la conquista castellana: "Oíd la doliente historia / de Beneharo el de Anaga, / el Mencey desventurado / que enloqueciera de rabia / al perder la libertad / de su estirpe y de su patria".

Beneharo puso en práctica una estrategia peculiar y frágil. Inicialmente dispuso de palos y piedras como armas. Luego, consciente de su debilidad ("más loco cuanto más cuerdo"), intentó llegar a un acuerdo con los conquistadores. Sin embargo, acabó engañado, lo que lo llevó a precipitarse desde lo alto de uno de los tantos barrancos que surcan la isla invocando a sus dioses: "¡Guañoth, Guañoth! / ¡Achamán, Achamán! / ¡Guañoth, Guañoth, Achamán… / Achamán repitió el eco. / Y el Mencey, de un salto ingente, /lanzó al abismo su cuerpo". 


Para saber más

Rafael Delgado Perera es autor del artículo "La Cantata del Mencey Loco y su peculiar prohibición", en el que se refiere a algunos pormenores de la gestación de la obra y los primeros momentos de su grabación y representación (La verdad de Lanzarote el 28-09-2018,  http://www.laverdaddelanzarote.com/opinion/rafael-delgado-perera/cantata-mencey-loco-peculiar-prohibicion/20180928021044018242.html).


Por otra parte, en el artículo "La Cantata del Mencey Loco" puede obtenerse información muy interesante sobre el autor y las vicisitudes del libro La tierra y la raza, la estructura de la obra musical, el texto completo y un breve comentario de cada una de las canciones (https://nuevepuertas.files.wordpress.com/2010/05/la_cantata_del_mencey_loco.pdf).


Por último, a través de la red electrónica puede escucharse la obra musical en su totalidad; merece la pena hacerlo (http://www.youtube.com/watch?v=z8OmDFmpUjQ).

martes, 12 de noviembre de 2019

Evo Morales ha acabado renunciando... y pidiendo asilo político























El golpe de estado que Evo Morales denunció desde el primer momento, se ha completado. Pero no va a ser el último paso que queda por dar en el proceso que se inició en el mismo día de las elecciones presidenciales con vistas a acabar con su mandato y lo que representa como vía de desarrollo autónomo, fuera de la anterior, supeditada a la oligarquía del país y los dictados de EEUU. En los días siguientes la cosa fue yendo a peor, con un mayor recrudecimiento de las protestas. He llegado a ver las imágenes de una alcaldesa humillada por gente enfervorizada que le cortó pelo, le lanzó pintura roja sobre su cuerpo y la zarandeó inclementemente. El fin de semana último fueron sectores de la policía y el ejército los que salieron a la calle para pedir la renuncia de Morales. Previamente, durante los días anteriores, las fuerzas policiales habían mostrado una pasividad que resultaba más que sospechosa. Hasta que el sábado saltó la evidencia con la comparecencia de sus jefes, cuando, por separado, lanzaron sus respectivos mensajes llamando al orden y la legalidad. Morales, el humilde indígena, sindicalista y cocalero, anunció una nueva convocatoria electoral, pero ya tenía el tiempo contado: al poco presentó su renuncia como presidente... (a 11 de noviembre).


Post data 


… Ayer al mediodía (de noche, en la hora española) salió la noticia de que Evo Morales solicitó el asilo político en México. Su vida corre peligro. Su presidente, Juan Manuel López Obrador, lo ha aceptado. Se consumó el golpe de estado. En fin, la maldición de los países latinoamericanos con sus oligarquías, sus militares y el imperio
(a 12 de noviembre).

lunes, 11 de noviembre de 2019

Lo primero que me ha venido tras los resultados del 10-N

A la decisión tomada por Pedro Sánchez y su tropel convocando elecciones y después de los resultados habidos, cabe preguntarse: ¿no debe asumir la responsabilidad de su fracaso? En parte estamos en la misma situación, salvo en una cosa y muy peligrosa: la subida del partido que expresa el fascismo de nuestros días. No sé qué hará ni qué pasará, al margen de las decisiones y declaraciones que se han ido sucediendo desde anoche. Sigo creyendo que la idea de Sánchez, la de la gente que le rodea, la de las baronías y los dinosaurios de su partido, la de los poderes económicos y la de buena parte de los medios de comunicación es la de conformar una gran coalición en cualquiera de sus variantes, con PSOE y PP como pivotes. En el caso de que busque ahora un acuerdo con Unidas Podemos, soy rotundo: debe dimitir. Por incoherente, por irresponsable y por inútil (y perdón por esto último).

sábado, 9 de noviembre de 2019

El Muro de Berlín: hace 30 años

Hoy hace 30 años se abrió de par en par el Muro de Berlín. Muchos de quienes por aquel entonces hicieron de ello un triunfo para proclamar la superioridad del Occidente capitalista y liberal-democrático, hoy defienden, o callan, que se hayan construido otros muros -visibles e invisibles-, en muchos casos más altos, sofisticados y cruentos. Un Muro que, siguiendo a Rafael Poch de Feliu, fue consecuencia de Hitler,
que "desencadenó la Segunda Guerra Mundial, invadió, ocupó y destruyó países. Aniquiló a millones de civiles desde su ideología racista y supremacista"; y que "no cayó: lo abrieron desde Moscú".   

(Imagen: "El gran beso", de Dimitri Vrubel, mural situado en un tramo de lo que fue el Muro, conocido como el East Side Gallery)

Lula, por fin, en libertad














Después de 580 días en prisión, un juez, tras la resolución de la Corte Suprema Federal, ha decidido ayer poner en libertad a Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil entre 2003 y 2010. Encarcelado por el juez Sergio Moro, ahora ministro de Justicia en el gobierno de Jair Bolsonaro, pende sobre él la acusación de corrupción dentro de la operación Lava Jato (ver "Lula, en prisión, ¿hasta cuándo?"). Además de las más que evidentes dudas jurídicas que hay sobre su caso, lo cierto es que esa situación hizo posible que no pudiera presentarse a las elecciones presidenciales, que acabó ganando Bolsonaro. Éste, incontenible en su verbo, se ha dado el gusto de llamar a Lula "canalla" y decir que "sigue cargado de culpa". Es lo que hay en Brasil. Esperemos que todo cambie... a mejor, claro.

Reflexiones en voz alta en una jornada de reflexión electoral

Pocas, que no llegan a los cinco dedos de una mano, han sido las campañas electorales en las que no he participado activamente desde que en junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones libres tras la larga dictadura. Con mayor o menor intensidad, he estado presente en cuantas tareas se llevan a cabo para hacer que el grupo político al que apoyas pueda obtener los votos necesarios. Esta última ha sido la más corta, de algo más de una semana apenas. Es cierto que llevamos tres convocatorias en medio año (abril, mayo y noviembre), a las que se puede unir la que en diciembre pasado tuvimos en Andalucía. Citas electorales que han tenido como común denominador la presencia, cada vez mayor, de un partido que representa a las claras lo más reaccionario. 

La campaña de Unidas Podemos me ha parecido trepidante y llena de emociones. No es algo nuevo. IU, que forma parte activa de esa confluencia y de las hermanas En Comú Podem (catalana) y En Común (gallega), tiene una trayectoria que lo avala. Sin irme muy lejos, no puedo olvidarme de dos de ellas, que se afrontaron en condiciones muy duras y en las que se jugaba su propia supervivencia: las elecciones andaluzas de marzo 2015 y las generales de diciembre de ese mismo año. Fueron heroicas para sus militantes y simpatizantes, que se esforzaron hasta el máximo para hacer posible que lo que representaba una rica tradición de lucha que tenía raíces lejanas no acabara en el olvido. Y llenaron de emoción los corazones de mucha gente, votantes anónimos que querían dejar constancia de ello. Fueron las elecciones andaluzas con ese vídeo tan maravilloso titulado Construir la luz. O las generales, en las que se marginó en el debate televisivo a IU y su candidato, Alberto Garzón. 

Sin embargo, desde 2016, mal que le pesó a ciertas personas, se volvió a la cordura y con ella se inició un camino de unidad. Fue el momento en que surgió  Unidos Podemos (la confluencia de Podemos, IU, Equo y otros grupos), de En Comú Podem, En Marea, A la Valenciana... Que dos años después dio lugar a Adelante Andalucía, cuyo bautizo electoral se vio surcado de incomprensiones internas en Podemos y de la pasividad de parte del electorado, permitiendo con ello que el huevo de la serpiente del fascista Vox acabara por romperse.

Desde el pasado abril, ya feminizada como Unidas Podemos, asistimos por desgracia a la cita con la marcha de Compromís en el País Valenciano y la ruptura de En Marea en Galicia. Algo que poco aportó a quienes se fueron y mucho quitó a lo que hubiera podido seguir haciendo posible que, lejos de restar, la unidad suma. Como luego se demostró en mayo, en unas elecciones municipales y autonómicas donde se dividieron las fuerzas y se atomizaron las opciones. 

En el momento presente Unidas Podemos, En Comú Podem y En Común han mantenido sus esencias. Sin los que se fueron en abril y sin la gente que le dio por formar una cosa llamada Más País. Lanzada interesadamente a bombo y platillo por algunos medios de comunicación, defendida por algunas mentes pensantes y utilizada por el PSOE en los primeros momentos, ha ido perdiendo fuelle y expectativas. Si no del todo, está lejos de lo que decían que iba a obtener. Y lo que es peor, llevándose votos muy valiosos que restan lo suficiente para que Unidas Podemos pueda perder escaños y se los lleve la derechona, sea pepera o sea fascista. 

Unidas Podemos representa la única opción para hacer posible un gobierno que defienda los intereses de las clases populares y, a la vez, haga frente al neoliberalismo económico y la regresión en todos los órdenes que defiende el fascismo en ascenso. 

Como reza la canción "Somos la revancha de los sueños rotos", de Lulü y sus colegas, y que ha dado música a la campaña a ritmo de rock-pop-rap: “Somos la revancha de los sueños rotos,/ pueblos levantados, corazón y arrojo/ persiguiendo la igualdad social./ Salta ya a la calle y grita como un loco,/ si esta democracia a ti te sabe a poco,/ únete que somos muchos más”. 

Pues claro que sí.