(Fuente e imagen: palestinalibre.org)
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sábado, 11 de junio de 2016
Janna Ayyad, la niña palestina valiente
(Fuente e imagen: palestinalibre.org)
miércoles, 8 de junio de 2016
El recambio generacional en IU: y 2, apuntes sobre su futuro
De lo que no cabe la menor duda es que en IU se están produciendo cambios importantes. Y entre ellos el relevo generacional está en consonancia con la nueva realidad de la sociedad española, inmersa, como los países capitalistas occidentales, en un proceso de mutación de naturaleza neoliberal iniciado en los años ochenta e intensificado en los últimos años por parte del último gobierno del PSOE y del actual del PP.
Lo que no cabe la menor duda es que para la nueva ejecutiva, con su coordinador al frente, existe un gran reto. IU fue sobrepasada electoralmente por Podemos hace algo más de un año (en marzo, las andaluzas y en mayo, las municipales y autonómicas). Éste es el partido que mejor expresa los anhelos de las generaciones más jóvenes, ajenas a lo que consideran ya como caduco y más próximas a un grupo con el que se identifican más indumentaria, gestos, estilo de vida y afinidad vital. Buena parte de sus dirigentes más relevantes no pertenecen a las generaciones más maduras que han ido copando puestos de trabajo y cargos públicos, y que se benefician en mayor medida de las ventajas conquistadas en el estado de bienestar (estabilidad laboral, remuneraciones aceptables, pensiones garantizadas, etc.). Las generaciones más jóvenes se reconocen mejor en la dirigencia de Podemos, que en buena parte no dispone de las ventajas antes referidas.
Pero conviene no mitificar el papel que están jugando estas generaciones jóvenes. No debemos olvidar que tienen elevadas cotas de pasividad y que en su afán por romper con el pasado han desechado formas de organización y de lucha tradicionales que siguen teniendo validez. El descenso de las movilizaciones es sintomático. En ello se aúnan varios factores: un tejido económico atomizado, precarizado y terciarizado, esto último en detrimento de los sectores productivos; la influencia de una ideología neoliberal que ha hecho posible que su combate del sindicalismo y las movilizaciones sociales coincida con el rechazo generacional de esos instrumentos; el papel represivo del estado, acrecentado por la ley mordaza; y una idea bastante extendida que confía en lo electoral como forma de conseguir las cosas, reforzada por la rapidez con que Podemos ha conseguido subir en votos.
En Podemos hay cierta orfandad en su estructura organizativa, cosa de la que no adolece IU, que ofrece mayor solidez y experiencia. Lo que está saliendo ahora a la luz en IU es el relevo de unas generaciones que se fraguaron sucesivamente en el antifranquismo, la Transición y la crítica a los excesos del conocido como régimen del 78. Sus militantes han luchado duro y creado una tradición en condiciones muy adversas. Pero las condiciones han cambiado, en la línea antes apuntada de lo que puede considerarse como la consagración del neoliberalismo
Mientras el régimen del 78 expresaba políticamente una sociedad en pleno desarrollo, inserta en el modelo de los países capitalistas occidentales, IU tuvo grandes dificultades para encontrar un hueco, aun cuando en los años noventa alcanzara cotas importantes de representación e influencia. Pero esas cotas fueron siempre insuficientes, en parte derivadas de un sistema electoral injusto, hecho a la medida del bipartidismo. IU acabaría fuertemente golpeada por los aparatos ideológicos del sistema, en especial los mediáticos, y no tenida en cuenta por la mayor parte de la sociedad. Esto último explicaría el valor del voto útil en favor del PSOE, que tanto le perjudicó en las elecciones generales, o el castigo que sufrió en los municipios donde la fiebre del ladrillo alcanzó niveles de corrupción inusitados. Aun con ello, IU mantuvo en numerosos municipios niveles de representación más que aceptables, prueba de que era reconocida como un instrumento útil por una parte de la sociedad.
La coyuntura que se ha abierto con la actual crisis económica sistémica, las mutaciones sociales provocadas por el neoliberalismo y el agotamiento del régimen del 78 pudo haber sido la oportunidad de IU. Parecía que así iba a ocurrir entre 2012 y 2013, cuando sus expectativas de voto iban aumentando, siendo en varios sondeos la primera fuerza política en intención de voto directo. La irrupción de Podemos, sin embargo, abrió una fuerte crisis en IU.
Lo ocurrido el domingo en la Asamblea Federal culmina un camino del que podría decirse que se inició hace dos años, cuando Alberto Garzón asumió una responsabilidad que le llevaría a ser el candidato a la presidencia de gobierno. Considero, sin embargo, que la cosa viene de varios meses antes, cuando se precipitó -ignoro el porqué, al margen de los comentarios realizados por sus protagonistas- un hecho de gran trascendencia: la decisión que tomó el grupo formado en torno a Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y demás, quienes, alterando la pretensión inicial de utilizar a IU como instrumento político, acabaron presentándose por su cuenta a las elecciones europeas baja la marca de Podemos.
En ese momento atrajo un voto que difería del que con el tiempo le ha ido caracterizando. Había mucho de malestar, castigo si se quiere, en sectores de la izquierda que con anterioridad no habían votado o lo habían hecho por grupos radicales minoritarios e incluso por el PSOE. Luego, como ya fueron apuntando los sondeos posteriores y demostraron las elecciones habidas en 1015, acabaría siendo la representación de los grupos de edad más jóvenes, atrayendo a más abstencionistas y anteriores votantes del PSOE y, en menor cantidad, de IU.
La coalición Unidos Podemos, después que Podemos corrigiera el error de creer que IU estaba moribunda, ha abierto un camino nuevo y también imprevisible. Y en ello está IU, que ha dado un paso importante en su renovación interna, sin renegar de su pasado, pero sacando a la luz lo que mejor puede representar a las generaciones más jóvenes. Y sobre esto último no es ajena la figura de Alberto Garzón. Su juventud y lo que representa políticamente facilitan que sea considerado como uno de los políticos mejor valorados, con una popularidad superior a la de Pablo Iglesias.
Hay un temor en algunos sectores de IU por que acabe siendo engullida por Podemos. Un riesgo real, como lo es también que, manteniéndose aislada, podría quedar reducida a una minoría cada vez más estrecha. La capacidad de resistencia que demostró en las elecciones pasadas y su comportamiento posterior ha puesto de relieve el gran patrimonio político que atesora. Pero en el seno de la sociedad y, sobre todo, de la gente joven, que tiene un horizonte vital más lejano, se desea un mayor grado de unidad política. Ésta ha sido posible en las confluencias habidas en varias ciudades durante las municipales y en Cataluña y Galicia durante las generales. La formación de Unidos Podemos, aunque por ahora sea una marca electoral, ha puesto de relieve el error cometido por Podemos y las buenas intenciones que mantuvo siempre IU.
Lo que pueda ocurrir el 26 de junio es difícil de saber, aun cuando los pronósticos apuntan a la consolidación del sorpasso al PSOE y un acercamiento lento al PP. ¿Y después? Más imprevisible aún. Y ahí IU tiene mucho que decir. Porque tiene capacidad de analizar, organizar y movilizar. Y porque aporta aspectos políticos de suma importancia, como pueden ser su defensa de la república o su oposición a la OTAN. En todo caso, en unas condiciones de unidad se facilitan las cosas.
martes, 7 de junio de 2016
El recambio generacional en IU: 1, apuntes sobre su nueva ejecutiva federal

Lo generacional
La edad media es de 40 años, siendo de 39,7 en los varones y 40,4 en las mujeres. Otra cosa es la composición por edades, donde, de entrada, se perciben importantes cambios. Resulta evidente que quienes han nacido después de la muerte de Franco son mayoría, concretamente el 60%, frente al 40% de quienes lo han hecho antes. Afinando más, quienes han nacido en los años ochenta representan el 40% y por grupos de edad el más representativo es el de 31-35 años, que supone el 35%.
En el reparto por sexos, la mayoría de los varones ha nacido después de 1975 (70%), mientras que las mujeres se reparten por igual. No obstante, el contraste generacional es más acusado entre los varones, con tres miembros de la ejecutiva nacidos entre 1958 y 1970 y un arco de 29 años de diferencia; en las mujeres, por el contrario, hay menos diferencia, con un arco que baja a 18 años.
Lo formativo y la condición social
En todos los casos ejercen o han ejercido actividades profesionales acordes con sus estudios. Llama la atención, no obstante, que el funcionariado no está presente, aun cuando en algunos casos, muy pocos, se trabaje o se haya trabajado para la administración pública. En consonancia con la realidad de la generación más joven, en muchos casos no han tenido un empleo estable. Es frecuente que la actividad propiamente profesional haya sido sustituida por la política, bien por tener algún cargo público institucional (concejalías, una alcaldía, escaños en parlamentos autonómicos, uno en el Parlamento Europeo y, en el caso del coordinador, uno en el Congreso desde 2011) o bien porque desempeñen labores remuneradas para IU directa o indirectamente.
Llama la atención también la ausencia de la clase obrera tradicional. Desconociendo el origen social de cada componente, no se pueden sacar conclusiones acerca de lo que predomina, pero todo apunta que se trata de personas pertenecientes a los estratos sociales intermedios.
La procedencia geográfica
En cuanto a la procedencia geográfica (no referida al lugar de nacimiento, sino de actividad política y/o profesional) llama la atención la mayor presencia de Andalucía, con 8 miembros, lo que supone el 42,1%, y especialmente de Málaga, que tiene 4. No resulta extraño, teniendo en cuenta el peso cuantitativo y cualitativo que su federación representa en IU, dada su afiliación, historia, implantación territorial, número de votos y presencia en las instituciones, sobre todo en el ámbito municipal.
Madrid y el País Valenciano aportan 4 miembros cada una de las comunidades, lo que también puede resultar acorde por el peso que tradicionalmente han tenido esas federaciones. Por último, Murcia, Castilla y León y País Vasco, tienen un miembro 1 cada una. En el caso de Cataluña que, como se indicó al principio, le corresponden 2 miembros, sólo se conoce el nombre de una mujer.
La hegemonía del PCE
La mayor parte milita en el PCE y en buena parte lo han hecho habiendo pasado anteriormente por la UJCE. Su tránsito por la política, pues, ha sido largo, dada la edad temprana en que se inició, y dentro de un medio con un nivel de ideologización elevado, en lo que no ha faltado un activismo vinculado sobre todo a los movimientos estudiantiles. Esta militancia no está exenta de formar parte o haberlo hecho en otros colectivos: sindicales (CCOO), ecologistas, de solidaridad, altermundistas, etc.
Entre la minoría de miembros que no son del PCE, hay quien tiene la condición de independientes, vinculado al cristianismo de base y el altermundismo de ATTAC. Hay también un representante del grupo Izquierda Abierta. Y no falta la presencia de un representante de uno de los partidos que forman IU, concretamente Izquierda Republicana.
El coordinador federal
Alberto Garzón puede representar mejor que nadie lo que supone el relevo generacional. Es, además, el segundo más joven entre quienes conforman la ejecutiva. Algo que no debe sorprender teniendo en cuenta que ya fue en 2011 el diputado más joven de su legislatura y que su acceso a la coordinación federal ha roto con una tradición de personas que lo hacían a una edad madura: Gerardo Iglesias, con 41 años; Julio Anguita, con 48; Gaspar Llamazares, con 42; y Cayo Lara, con 56.
Su perfil es el de un varón joven, con estudios de Economía, procedente de Andalucía, más concretamente de Málaga, y militante del PCE. Antes de ser diputado, como tanta gente joven con estudios, proseguía con su formación académica a través de másteres y preparando su tesis doctoral, a la vez que era beneficiario de una beca de investigación.
Su perfil le acerca a lo que caracteriza a buena parte de la gente que ha nacido desde la década de los ochenta. Su procedencia social, de una familia de clase media con un padre enseñante y una madre farmacéutica, le sitúa en un estrato superior, pero en todo caso coincidente en cuanto a las dificultades potenciales que podría haberse encontrado en la obtención de un empleo acorde con su formación. Es más, dado su origen social, sería la expresión de ese sector de las clases medias cuya progenie sería víctima de una movilidad social descendente, sometida a los embates que el neoliberalismo está generando en el estado del bienestar y las perspectivas de futuro.
domingo, 5 de junio de 2016
Francia vuelve a hervir
La llegada a la presidencia de François Hollande en 2011, lejos de abrir una vía diferenciada de la predominante en la UE, marcada por Alemania, ha acabó siendo un fiasco prácticamente desde el primer momento. Y desde 2014, con Manuel Valls al frente del gobierno, se ha seguido profundizando en la senda neoliberal, pero a un ritmo más intenso. Una política que, como la de presidentes anteriores, ha estado alimentando el crecimiento de la extrema derecha xenófoba y antieuropeísta que representa el Frente Nacional. La nueva vuelta de tuerca imprimida por el gobierno de Valls afecta ahora a la reforma laboral, en cuyo texto se pretende flexibilizar más aún las relaciones laborales y en ella la autonomía de las empresas, permitiendo contrataciones al margen de los convenios colectivos y del código de trabajo, y abaratando el despido. Lo que ya conocemos en España, que está suponiendo el abaratamiento de la mano de obra, su precarización y la pérdida de derechos sociales. Y, sobre todo, la condena de por vida de las generaciones más jóvenes.
La reacción de la sociedad francesa, que parecía dormida en sectores tradicionalmente combativos, no se ha dejado esperar. Si hace unos meses ya sorprendió el surgimiento del movimiento de protesta Nuit Debout, con ciertas semejanzas al movimiento de la indignación español, ahora las protestas se han redoblado desde los ámbitos sindicales y estudiantiles. Cada vez hay más gente en las calles y en los propios centros de trabajo y estudio dejando oír su voz.
Hollande y Valls no lo van a tener fácil. Su entreguismo a los designios de la troika y los intereses de las grandes empresas no ha parado de pasarles factura en las elecciones habidas con anterioridad y puede que el coste acaba siendo irreversible. Ante el peligro que la alternativa cristalice en el nuevo fascismo del Frente Nacional, la movilización popular contra el neoliberalismo debería ser el nacimiento de una nueva alternativa.
sábado, 4 de junio de 2016
Obama, Abe y la nueva época
Junto a Obama, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, sumiso ante el emperador real e interesado sólo por los negocios. Anfitrión de una visita de la que anticipó que marcaría una época. La de un mundo sin fronteras, pero para los capitales. Recién firmado uno más de los tratados de libre comercio e inversiones. Si hace dos siglos un presidente de EEUU, llamado James Monroe, lanzó lo de "América para los americanos", parece que el de ahora está diciendo lo propio del Pacífico, a la espera de consolidar su hegemonía en el Atlántico a través del TTIP.
(Imagen: fragmento de un trabajo de Josetxo Ezcurra publicado en Rebelión)
jueves, 2 de junio de 2016
Violaciones, en la red
En la muerte de Mohamed Abdelaziz
Hace un par
de días falleció Mohamed Abdelaziz, presidente de la República Árabe Saharaui
Democrática (RASD) y secretario general del Frente Polisario. Se trata de un fiel
representante de la dignidad de un pueblo que lleva más de cuatro décadas
luchando por su libertad.
Perteneció a
la primera generación de saharauis que lucharon desde principios de los setenta
por la descolonización del Sáhara Occidental, cuando era una colonia española,
creando el Frente Polisario, expresión del movimiento de liberación saharaui. La
misma generación que desde finales de 1975 mantuvo la lucha contra Marruecos y
Mauritania, que ocuparon el territorio saharaui tras el ignominioso acuerdo
tripartito firmado en noviembre con esos dos países y el gobierno español de
entonces.
La ocupación
marroquí y mauritana no fue óbice para que en 1976 se proclamara la RASD, con
Abdelaziz como presidente. La obligada huida de buena parte de la población
saharaui hacia la zona de Tinduf, en el oeste de Argelia, hizo que las instituciones
de la república se establecieran en el exilio, continuando hasta nuestros días.
El Frente
Polisario, por su parte, mantuvo una guerra abierta contra los ejércitos
ocupantes, cuyo elevado coste obligó a Mauritania a abandonar el Sáhara en 1979.
Aunque Marruecos acabó por controlar la mayor del territorio, el límite más
oriental se convirtió en un espacio inestable, hasta el punto que levantó un vasto
muro.
Desde que
en 1991 se declaró el alto el fuego entre el Frente Polisario y Marruecos,
Abdelaziz ha sido el principal impulsor de la vía pacífica que permita que se
lleve a efecto la convocatoria del referéndum de autodeterminación. Algo que,
sin embargo, el gobierno marroquí está incumpliendo en contra de las
indicaciones de la ONU. Este organismo ha hecho sucesivos pronunciamientos para
que Marruecos ponga fin a la ocupación y son permanentes las denuncias por
parte de diversos organismos internacionales sobre las violaciones de los
derechos humanos llevadas a cabo hacia la población saharaui que permanece en el
territorio occidental.
martes, 31 de mayo de 2016
Las genialidades de Felipe González
Hace un par de meses se soltó una buena, al comparar la "dictadura" de Venezuela con la de Pinochet o los últimos años de la de Franco. Dijo que era mucho peor la primera, claro. Lo dijo quien fue protegido por los servicios secretos del régimen franquista en su viaje a Suresnes en 1974, donde fue elegido secretario general del PSOE, gracias a los favores del SPD y la CIA. El mismo que no pisó una comisaría como detenido o la cárcel, ni fue aporreado ni menos torturado. De ese partido que, como dijo el por entonces comunista Ramón Tamames, había estado de 40 años de vacaciones. Y es que González es un tipo genial..., a su manera, claro. Hay que reconocerlo. Es el artífice del aggiornamento de su partido y luego, como jefe de gobierno, del país. Se estrenó con la expropiación de RUMASA y vendió casi gratis Galerías Preciados a un oligarca venezolano. Fue el artífice de meternos en el club de los países occidentales, es decir, de los ricos. Supo engañar a mucha gente para dejarnos finalmente en la OTAN y luego dio el empujón definitivo para meternos en la CE, hoy UE. A costa, eso sí, de un fuerte desmantelamiento del tejido industrial y la creación de las bases de lo que después fue la burbuja inmobiliaria con eso del país de camareros y la residencia para la gente jubilada de los países del norte. Es cierto que acercó al país a los niveles del estado de bienestar, pero siempre por debajo de la media europea en gasto público. También fue uno de los pioneros en aplicar las recetas neoliberales y con ellas las privatizaciones de empresas públicas, el endurecimiento de las condiciones para recibir pensiones o la precarización del empleo cuando, con Solbes como ministro, llegaron los contratos basura. Social-liberalismo lo llamaron, antecediendo al segundo Mitterrand y, sobre todo, a los Blair y Schroeder.
Durante sus gobiernos se llegó más lejos que sus antecesores del postfranquismo en la guerra sucia contra ETA, montando el GAL, enterrando en cal viva a detenidos o repartiendo sustanciosos sobres procedentes de los fondos reservados. Fue señalado por ello como posible X en la trama, que equivalía a ser el principal responsable. En 1993 fue el que dijo que había entendido el mensaje tras su casi derrota electoral, pactando de inmediato con Pujol. El líder de un partido que se sacó de la manga en 1996, con el apoyo mediático de PRISA y demás, lo de la pinza, aunque su partido y el PP votaran casi siempre lo mismo. Y lo del dóberman con el PP como el enemigo equiparable al nazismo, aunque casi dos décadas después haya defendido un gobierno de gran coalición si el país lo necesita.
González, genial como siempre, no ha parado desde que dejó la actividad política directa. Es frecuente verlo con oligarcas de México, Venezuela... No resulto extraño por ello que viajara hace unos meses a Venezuela, donde es bien recibido por quienes quieren acabar con el gobierno que desplazó a quienes hasta 1998 hacían y deshacían a su antojo. Desde su puesto de asesor de la multinacional Gas Natural recibe millonarios emolumentos a cambio de tejer lazos entre gobiernos y grandes empresas. Ha salido estos días lo de su mediación ante el presidente de Sudán, dictador él, para que concediera a su amigo Zandí una explotación de petróleo. Bien sabido es que tiene casa y excelentes relaciones en Marruecos, un país modelo en el respeto a los derechos humanos.
En fin, qué más se puede decir de este genio de la política y, por lo que sabemos, también de los negocios. Un gran embaucador, sin duda. Eficaz y fiel servidor del sistema.
lunes, 30 de mayo de 2016
¿El harakiri del PSOE?
jueves, 26 de mayo de 2016
Una campaña electoral que se prevé muy dura
Sí, eso es lo que se desprende desde que hace un par de semanas se anunció la convocatoria de elecciones para el 26 de junio. Una campaña muy dura, sí, pero contra la coalición Unidos Podemos y las confluencias en Cataluña, Galicia y País Valenciano. La posibilidad de ser una alternativa real de gobierno frente al PP tras el acuerdo entre IU y Podemos está preocupando mucho al resto de partidos, que no paran de lanzar ataques directos y a través de los medios de comunicación afines, donde no les faltan sus voceros y voceras profesionales y con remuneraciones bien convenidas. Que en todo momento se utilice expresiones con sentido peyorativo como comunistas, extrema izquierda o izquierda radical no es que sorprenda, pero es un síntoma. Como lo es también que se esté generando un clima de alarmismo en torno a las pensiones, la inestabilidad económica, el aislamiento internacional, etc., claramente dirigido a los sectores de población más sensibles a admitirlo, esto es, la gente de más edad, que no en vano es la más proclive a votar al PP y el PSOE. Desde este partido se quiere asociar, con Julio Anguita de por medio, la actual situación con la vivida en los años noventa, cuando se lanzó la idea falsa de la pinza. Que hace una semana se viviera el episodio de la prohibición por la delegada del gobierno en Madrid de la estelada en la final de la Copa, como ya apunté en este cuaderno, es otro síntoma. Los ataques furibundos a Ada Colau y su gobierno por cualquier motivo no son una mera coincidencia. O lo más reciente, el traslado de la precampaña a Venezuela y en torno a Venezuela. Primero, con el gobierno interfiriéndose en los asuntos internos de ese país. Luego, con la visita del José Luis Rodríguez Zapatero. Y ahora, con la presencia de Albert Rivera y los continuos mensajes a Podemos sobre su financiación y lo que denominan dictadura.
Me ha llegado al oído de ciertos dirigentes del PP que ya están mencionando en reuniones de diversa índole el término guerra civil. Lo que expresa un tono más elevado y conlleva una mayor gravedad. Se hace desde el mismo partido que está corrompido hasta la médula con exministros, expresidentes de comunidad, expresidentes de diputaciones, exalcaldes y exalcaldesas, exaltos dirigentes, exconcejales y exconcejalas, exconsejeros y exconsejeras y cualquier otro tipo de ex que están o han estado en la cárcel o tienen condenas, imputaciones, sospechas y cuantas figuras judiciales existan. El mismo partido que tiene a dirigentes (la vicepresidenta en funciones, el portavoz del partido, el portavoz del grupo parlamentario, la exvicepresidenta del Congreso...) que se atrevieron a decir ayer sucesivamente que el juez que está investigando su financiación ilegal y el pago en negro de la remodelación de la sede central resulta poco de fiar (dicho moderadamente por mi parte).
Y es que, según los sondeos, se consolida que Unidos Podemos superaría al PSOE y que, a su vez, se estaría acercando al PP. La posibilidad de un vuelco electoral, por difícil que pueda ser y parecer, es real. Y para que se pueda materializar, deberían ocurrir dos cosas: que hubiera la menor abstención posible, especialmente entre la gente joven, que es más proclive a hacerlo, aunque también lo sería a votar a Unidos Podemos; y que se ganara cuanta más mejor a las personas de mayor edad, atenazadas por el miedo que insufla sobre todo el PP.
En fin, lo que nos queda por ver y sufrir.
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