domingo, 6 de agosto de 2023

sábado, 5 de agosto de 2023

Una rosa roja para las Trece Rosas y que sus nombres no se borren de la memoria


Era la madrugada del 5 de agosto de 1939 y trece jóvenes, acusadas de pertenecer a las Juventudes Socialistas Unificadas, esperaban el cumplimiento de su condena a muerte. Desde entonces son conocidas como las Trece Rosas. Una de ellas, Julia Conesa, a la que llamaban Julita, dejó varios testimonios escritos: seis cartas, todas dirigidas a su madre y sus hermanos. La primera está fechada el 2 de junio y la última es del mismo 5 de agosto. Sus últimas palabras son las que aparecen en la fotografía: 

Besos para todos. Que ni tu ni mis compañeras lloreis. 
Que mi nombre no se borre en la historia. 
 



Apenas un atisbo de esa melena que le hizo parecer rebelde

Tenía una melena llamativa. La guardaba como paño en oro. Y tanto. Y eso fue el motivo de una disputa permanente con nuestro superior. Cada cierto tiempo -puede que cada dos o tres semanas- el cura aparecía durante el estudio de la tarde-noche para irnos indicando, según viera que el pelo había crecido demasiado, quiénes debían ir al peluquero. No acudir suponía un aviso, que obligaba a tener que hacerlo por tu cuenta. En su mayoría aprovechábamos el servicio, porque nos ahorrábamos un dinero. Pero el compañero siempre se negaba. Y cuando el cura le tocaba el pelo con sorna, reaccionaba con malestar. En una ocasión -¿en 4º, en 5º?- le dediqué un retrato. Simple, de pequeño tamaño. Al modo de una caricatura. No he vuelto a verlo desde que dejé el colegio. Supe, eso sí, que se dedicaba a la abogacía. Fue ayer cuando lo vi en una fotografía, posando trajeado delante de unas estanterías atiborradas de mamotréticas enciclopedias de leyes. Y vi en su cabeza las huellas del paso del tiempo: arrugas, un entrante no muy llamativo, pelo blanco... Y apenas un atisbo de esa melena que le hizo parecer rebelde. 

sábado, 29 de julio de 2023

Elecciones 23-J: y 3) los grupos de izquierda y el futuro de Sumar


Los grupos situados a la izquierda del PSOE tienen una larga historia de fraccionamiento desde 1977. De entrada, está la marcada por el ámbito territorial en el que actúan, bien sea el del conjunto del estado o bien lo sean lo que hoy constituyen las comunidades autónomas. En el primer caso, hasta 2011 el principal grupo había sido IU, casi siempre en coalición con la catalana IC. Los grupos nacionalistas de izquierda, por su parte, han tenido, y siguen teniendo, una importante presencia en Cataluña (ERC, CUP), País Vasco (HB, EH-Bildu) y Galicia (BNG). Diferente es el caso del País Valenciano, donde Compromis ha estado coaligado con grupos de ámbito estatal (Podemos, Más País o Sumar). 

Las elecciones de 2015 pusieron de manifiesto una grave crisis del bipartidismo reinante desde 1977. Dicha crisis tuvo dentro de los bloques de izquierda tal alcance, que el PSOE fue superado en votos (que no en escaños) por su flanco izquierdo (Podemos y UPC/IU, por separado) en 600.000 votos, que se elevó hasta los 1'5 millones si añadimos los votos de los grupos nacionalistas de izquierda (ERC, EH-Bildu y Nos/BNG). 

Cuadro 1
Número de votos (en millones) de PSOE, izquierda federalista e izquierda nacionalista

 

2015

2016

2019(a)

2019(n)

2023

PSOE

5,5

5,4

7,5

6,8

7,75

Izq. fed.

6,1

5,1

3,9

3,6

3

Izq. nac.

0,9

0,9

1,4

1,5

1,1



Cuadro 2
Número de votos (en millones) de los grupos de izquierda federalistas

 

2015

2016

2019(a)

2019(n)

2023

IU/UPC

0,9

-

-

-

-

Podemos

5,2

-

-

-

-

UP

-

5,1

3,7

3,1

-

Com/MP

-

-

0,2

0,5

-

Sumar

-

-

-

-

3

Total iz. fed.

6,1

5,1

3,9

3,6

3


Lo ocurrido en 2015 fue una situación entre desconocida y compleja, que se ha interpretado como la expresión del movimiento 15-M, surgido en mayo de 2011 y que ya tuvo un antecedente en la irrupción de Podemos, con un 8% de los votos, en las elecciones europeas. No está de más recordar que IU en esas elecciones obtuvo un 10%, lo que, sumado, ascendería a un 18%. 

En 2015 Podemos estuvo a punto de sobrepasar al PSOE (se quedó a 300.000 votos), aprovechando el gran malestar existente en buena parte de la sociedad española, con una crisis económica galopante y la aplicación de duros ajustes, a la vez, que empañada por la corrupción de los grandes partidos y en especial el PP. Por su parte, IU, a través de Unidad Popular en Común, obtuvo casi un millón de votos, si bien tuvo que competir en solitario por la negativa desde Podemos de crear una candidatura unitaria. 

¿Por qué eso último? En esos momentos Podemos, con la experiencia de las europeas del año anterior, favorecido por los resultados obtenidos en las municipales y autonómicas de mayo de ese año (en las que estuvo presente mediante una gran diversidad de confluencias municipales) y basándose en los sondeos que se estaban haciendo, se sintió con fuerza para erigirse en opción de gobierno. De ahí que despreciara a IU ("comunistas"), a la que incluyó entre los grupos del sistema y creyendo, a la vez, que iba a absorber su electorado. Es cierto que Podemos atrapó electorado del PSOE, IU, grupos nacionalistas, abstencionistas y votantes jóvenes, lo que explica la bajada tanto del PSOE como de IU, pero los 5'1 millones de votos conseguidos fueron insuficientes para hacer cumplir sus expectativas.   

Para las elecciones de 2016 sí se logró la confluencia entre Podemos e IU, que adquirió el nombre de Unidos Podemos, si bien en esta ocasión se produjo un retroceso en el número de votos, con la pérdida de un millón. También al PSOE perdió votos (100.000), mientras los grupos nacionalistas se estancaban en los 900.000. Esos resultados no fueron ajenos al aumento en 4'4 puntos de la abstención, que afectó en mayor medida, como viene siendo habitual, en la izquierda. El bloque de la derecha españolista, por su parte, subió en 200.000 votos. 

Mucho se habló sobre los resultados, siendo llamativas las declaraciones que hizo Íñigo Errejón, en esos momentos número dos de Podemos y opuesto a la coalición, con eso de que a veces "sumar resta", que no dejaba de ser una clara alusión a IU ("comunistas"). A partir de ese momento se fueron sucediendo las crisis en Podemos, en las que se combinaron diferencias de estrategia, personalismos, estilos de dirección, una organización interna débil, etc. Sin menospreciar tampoco los ataques de todo tipo recibidos desde amplios sectores de los medios de comunicación y determinados grupos de interés, con denuncias judiciales incluidas, basados en mentiras e infundios.

Entre las consecuencias de los problemas internos estuvieron importantes salidas de personas relevantes de la dirección y el alejamiento de buena parte de la militancia. Hubo dos momentos clave: uno fue la salida de Errejón, a finales de 2018, y la consiguiente formación de Más País, que se coaligó con el Compromis valenciano; y el otro, la salida del sector Anticapitalistas, con mayor presencia en Andalucía, que se consumó en 2020 por su oposición a que UP participara en el gobierno de coalición con el PSOE.

Pero siguiendo con la evolución de las elecciones, en las de abril de 2019, que conocieron un nuevo aumento de la participación, hubo dos cosas dignas de reseñar: que el conjunto de los grupos de izquierda superó a los de la derecha españolista (PP, Ciudadanos y Vox) en 1'4 millones de votos, esto es, 4'25 puntos porcentuales; y que se diera un cambio en la correlación de fuerzas dentro de la izquierda. En primer lugar, el PSOE recuperó la primacía: sus 7'5 millones de votos superaron claramente, hasta duplicarlos, los 3'7 de Unidas Podemos (ya había feminizado su nombre), a los que había que añadir los 200.000 votos de Compromis, que contó con el apoyo de MP de Errejón, todavía ausente en las elecciones. ERC, EH-Bildu y BNG, por el contrario, subieron en 500.000 votos, llegando a los 1,4 millones.

Después que fracasara la estrategia del PSOE de gobernar con Ciudadanos, rechazando, a su vez, un acuerdo con UP, derivó finalmente en unas nuevas  elecciones, que se desarrollaron en noviembre. La subida de la abstención en 8'5 puntos no impidió que en la correlación de fuerzas entre los bloques izquierda/derecha el primero aumentara la diferencia hasta los 1'7 millones de votos (casi 7 puntos). Además, se dio el fracaso de Ciudadanos, que perdió casi las 2/3 partes de sus votos en abril (2'5 millones y 9 puntos). En ese contexto el acuerdo entre PSOE y UP para formar un gobierno de coalición fue inmediato, lo que fue respaldado en el Congreso por Más País, Compromis, PNV, BNG, Nuevo Canarias y Teruel Existe, mientras ERC y EH-Bildu se abstenían y la CUP se oponía. 


Los resultados obtenidos por los grupos de izquierda el 23-J

Es así como llegamos a las recientes elecciones del 23-J, después de una legislatura convulsa en la que hay que partir de la actitud mostrada por los tres grupos de la derecha españolista, que han calificado permanentemente al Gobierno de ilegítimo y han votado en contra de casi todas las iniciativas. Y también hay que mencionar la presencia de dos factores externos, claramente negativos, como han sido la pandemia internacional y la guerra de Ucrania, esta última conllevando la aparición de un proceso inflacionario.

Pese a que los grupos que han conformado el gobierno de coalición han estado   por debajo del bloque de la derecha españolista en 400.000 votos (1'7 puntos porcentuales), si unimos los 1'1 millones (4'3 puntos) obtenidos por los grupos nacionalistas de izquierda, la situación cambia. La derecha españolista no tiene posibilidad de gobernar, cosa que no ocurre de cara a poder revalidar una mayoría parlamentaria para formar de nuevo un gobierno de coalición progresista. Toca, por tanto, negociar.

¿Pero qué ha pasado en el seno de los grupos de izquierda? La correlación no sólo sigue siendo favorable al PSOE, recuperada en abril de 2019, sino que ha ampliado la diferencia en 4'75 millones de votos con respecto a la izquierda federalista, en este caso Sumar. Resulta evidente que tanto PSOE como PP han aumentado su votos, beneficiándose de un voto útil que ha les ha permitido optimizar la obtención de escaños y en detrimento de sus competidores: Sumar, por la izquierda, y Vox, por la derecha. ¿Se está dando una vuelta hacia el bipartidismo?  

Desde las alturas de Podemos (Ione Belarra, Pablo Iglesias) se ha destacado de inmediato la importante pérdida de votos de Sumar en relación a Unidas Podemos, con el añadido de que en noviembre de 2019 ya se había presentado Más País. Es un hecho claro, pero no tiene en cuenta que la pérdida de votos del espacio político de la izquierda federalista (principalmente UP) ya se inició en 2016 y afectó en mayor medida en las dos elecciones de 2019 (véase el cuadro 2). El impacto que supuso la irrupción de Podemos, con máximos en las municipales y autonómicas de 2015, y las generales de 2015 y 2016, ha desaparecido, perdiendo fuelle electoral a la par que se han sucedido y agravado sus desavenencias internas. 

Pero hay otros factores que pueden ayudar a entender esa bajada. ¿Acaso no lo ha sido la actitud de tensión hacia el proyecto liderado por Yolanda Díaz,  mostrada desde el primer momento? Que eso ha ayudado poco o nada, si no restado votos, resulta evidente. Y más teniendo en cuenta que el adelanto electoral anunciado por Pedro Sánchez pudo tener entre sus motivos evitar que Sumar pudiera asentarse tanto política como organizativamente. 

Tampoco puede perderse de vista otro hecho, que se ha  puesto de manifiesto en las recientes elecciones municipales y autonómicas, así como en las autonómicas habidas con anterioridad (Madrid, Galicia, País Vasco, Andalucía): el prestigio de Podemos ha decaído de una forma vertiginosa. Ya no es la marca electoral que atraía votos. Y eso no es ajeno a la deriva organizativa de los últimos años: una dirección hipercentralizada, una fuerte presencia en la sombra de Pablo Iglesias y una disminución drástica de sus bases, sin apenas vida organizativa.

Distinto ha sido lo ocurrido durante las últimas elecciones municipales en varias ciudades y pueblo. Por ejemplo, en Barcelona, donde la candidatura de En Comú, liderada por Ada Colau, ha obtenido unos resultados dignos (19'8%), empatando con el PSC. ¿O es que acaso Colau y su equipo no han sido objeto de ataques infundados de todo tipo? Otro ejemplo: en Zamora IU sigue conservando la alcaldía y después de tres elecciones. Más: numerosos municipios de Andalucía (sobre todo, en Cádiz, Córdoba, Granada, Málaga y Sevilla ) siguen manteniendo una fuerte presencia de IU, bien por sí misma o bien coaligada con otros grupos, donde no falta la consecución de alcaldías. En Cádiz IU ha obtenido 9 alcaldías, entre las que están las de Puerto Real y Sanlúcar de Barrameda. Y un dato importante: en varios municipios ha habido candidaturas de Podemos compitiendo con IU o con coaliciones donde IU ha estado integrada.


De cara al futuro

La existencia de Sumar ha estado condicionada desde el primer momento por tres factores: apenas acaba de arrancar, ha nacido con tensiones no deseadas (hay que decirlo: por parte de Podemos) y está formada por una amalgama numerosa de grupos. Y ahora va a tener como primer reto, que es el más urgente, el proceso de negociaciones de cara a la conformación de un gobierno de coalición progresista.

Otra cosa es la voluntad que tengan los distintos grupos que la forman para mantener una buena armonía, en la que prime el interés general y se marginen los particulares. La generosidad y el espíritu constructivo, pues, deben ser dos de los pilares. Como proyecto político existen importantes elementos comunes que son suficientes para calificarlo como útil, sin menoscabo de que se puedan mantener posiciones diferentes en aspectos concretos.

Nos estamos jugando mucho: continuar avanzando en la línea del gobierno de coalición entre PSOE y UP, y ser una parte importante de la barrera que frene a esa derecha españolista que pretende dar marcha atrás. Que no es poco.

jueves, 27 de julio de 2023

Las elecciones del 23-J: 2) la evolución de los bloques políticos desde 2015


Para el análisis del voto atendiendo a los bloques políticos he tenido en cuenta la evolución habida desde las elecciones de noviembre de 2015, que es cuando se trastoca el bipartidismo que se había instalado desde 1977. He prescindido del reparto de los escaños, dado que la representación en el Congreso está distorsionada doblemente por un sistema electoral que, como ya he calificado en algunas ocasiones, es injusto: en primer lugar, porque el reparto de escaños por circunscripciones, que se corresponden con las provincias (salvo las dos ciudades autónomas), no es proporcional, ya que las menos pobladas están sobrerrepresentadas y las más pobladas, infrarrepresentadas; y en segundo lugar, porque el sistema de asignación de escaños, aun cuando es proporcional, prima a los partidos más votados por hacerse mediante el método D'Hont. Analizar el reparto de los votos por bloques, pues, nos acerca más a la realidad. 

Partiendo de la doble perspectiva derecha/izquierda, he distinguido cuatro bloques, basados en los referentes territoriales donde actúan los distintos grupos, bien lo sea el ámbito estatal-español o bien se reduzca, en cada caso, a Cataluña, País Vasco y Galicia. De esa manera, en primer lugar están los grupos de izquierda que actúan en el ámbito estatal: el PSOE y esa gran variedad de fuerzas, coaligadas o no entre sí, de lo que he denominado como izquierda federalista; en esta última he incluido a Unidad Popular en Común/IU, Podemos, Unidos Podemos, Unidas Podemos, Compromis/Más País y Sumar. En segundo lugar están los grupos nacionalistas de izquierda: los catalanes ERC y CUP, el vasco EH-Bildu y el gallego BNG.

Los otros dos bloques pertenecen al campo de la derecha. Están primero los que podemos denominar como grupos españolistas: PP, UPyD, Ciudadanos y Vox, con el añadido de la navarra UPN. Y luego, los grupos nacionalistas: los catalanes CDC, JC y PdeCat, el vasco PNV y el canario CC.

No está de más recordar que entre estos dos bloques de la derecha existen  importantes diferencias en relación a la organización territorial del estado. Si bien el PP practicó desde los años 90 un gran pragmatismo, llegando a acuerdos con casi todos los grupos nacionalistas de derecha, desde finales de la primera década del siglo los lazos se han roto con los grupos catalanes (CDC, PdCat y JC) y se han ido diluyendo con el PNV. De este último se puede destacar tan solo el apoyo que en 2018 dio al gobierno de Mariano Rajoy en la aprobación de los Presupuestos Generales del año siguiente. 

Pero vayamos a los datos concretos, expresados a través del número de votos obtenidos

Cuadro 1
Número de votos (en millones) por bloques políticos

 

2015

2016

2019(a)

2019(n)

2023

PSOE/iz. fed.

11,6

10,5

11,2

10,6

10’8

Nac. izq.

0,9

0,9

1,4

1,5

1,1

Dcha. esp.

10,9

11,1

11,2

10,4

11,2

Nac. dcha.

1

0,75

1

1

0,85


Cuadro 2
 Número de votos (en millones) por bloques izquierda/derecha

 

2015

2016

2019(a)

2019(n)

2023

Total izq.

12,5

11,4

12,6

12,1

11,9

Total dcha.

11,9

11,9

12,2

11,4

12,1


Como puede observarse, la evolución habida desde 2015 en la correlación entre los bloques políticos ha ido cambiando, pero no está de más hacer varias apreciaciones: a) entre los bloques izquierda estatal y derecha españolista se ha mantenido, en general, una gran estabilidad; b) entre el conjunto de la izquierda y el bloque de la derecha españolista el primero ha superado al segundo en todas las elecciones; y c) entre el conjunto de la izquierda y el conjunto de la derecha ha habido algunas variaciones. 

El número de votos del bloque de la derecha españolista ha estado en torno a los 11 millones, con la salvedad de las elecciones de noviembre de 2019, que descendieron hasta los 10,4 millones. En su interior ha habido importantes variaciones, sobre todo entre 2016 y noviembre de 2019, cuando Ciudadanos, primero, y el añadido de Vox a partir de abril de 2019 minaron los votos del PP y dieron lugar a un fuerte fraccionamiento. Eso conllevó que su representación parlamentaria se viera perjudicada, al no poder optimizar los votos en las circunscripciones pequeñas, cosa que sí logró el PSOE. En las elecciones pasadas el PP se ha aprovechado de la desaparición de Ciudadanos, recuperando la primacía de ser el más votado entre todos los grupos, lo que le ha permitido optimizar su representación.  

En el caso de los grupos de izquierda de ámbito estatal la horquilla es más amplia, oscilando entre el máximo de 2015, con 11'6 millones de votos, y el mínimo  de 2016, con 0'5 millones. En la disputa con la derecha españolista, la ha superado en dos ocasiones (2015 y noviembre de 2019), en otras dos lo ha hecho la derecha (2016 y 2023) y en una se ha dado un empate (abril de 2019).

Por otro lado, el conjunto de los grupos de izquierda, sean los del ámbito estatal o lo sean nacionalistas, ha superado en todas las elecciones al bloque de la derecha españolista, con máximos en 2015 (1'6 millones más) y abril de 2019 (1'4 más),  el mínimo en 2016 (0'3 más) y una situación intermedia en noviembre de 2019 (0'7 más ) y 2023 (0'7 más). 

Si nos atenemos a los votos de los bloques agrupados en izquierda y en derecha,  los de la  primera han superado a los de la segunda en tres ocasiones (2015 y las dos elecciones de 2019), mientras que la derecha lo ha hecho en las otras dos (2016 y 2023). Pero la realidad es que la derecha españolista le ha sacado poco, si no nulo, rédito. Rotos los lazos con los grupos catalanes conservadores, el gobierno de Mariano Rajoy tan sólo consiguió del PNV su apoyo en 2018 de los presupuestos generales para el año siguiente.

Cuadro 3
% de votos por bloques políticos

 

2015

2016

2019(a)

2019(n)

2023

PSOE/iz. fed.

46,5

43,8

44

43,5

44

Izq. nac.

3,25

3,6

5,25

6,3

4,3

Dcha. esp.

43,5

46,5

43

43

45,7

Dcha. nac.

2

3,5

3,5

4,25

3,2


Cuadro 4
% de votos por bloques izquierda/derecha

 

2015

2016

2019(a)

2019(n)

2023

PSOE/iz. fed.

46,5

43,8

44

43,5

44

Total izq.

49,75

47,4

49,25

49,9

48,3

Dcha. esp.

43,5

46,5

43

43

45,7



Llegada a la actual situación, los resultados del 23-J han puesto de manifiesto que la derecha españolista, aun manteniéndose en unos apoyos que rondan los 11 millones de votos -que representan, con oscilaciones, alrededor del 45% de votantes-, siguen estando lejos de encontrar otros apoyos. Con los grupos nacionalistas de derecha chocan en cuanto al respeto por la diversidad territorial, con un ala derecha, ahora representada por Vox, que pretende una uniformización acelerada de España. 

Es verdad que la derecha españolista sigue siendo fuerte, pues ha aumentado algo en número de votos y ha corregido en parte el fraccionamiento sufrido entre 2016 y 2019, después que Ciudadanos se haya diluido hasta su desaparición. Pero también es verdad que se encuentra aislada, derivado de un proceso de radicalización en todos los órdenes (territorial, social, cívico...) y de la existencia de un ala extrema que está obligando al PP a competir con ella.    

Los grupos de izquierda, por su parte, además de haber frenado las expectativas de la derecha españolista, también siguen manteniendo un nivel de apoyos electorales que, pese a haber bajado algo, siguen siendo superiores. Si en  noviembre de 2019 fueron superiores en casi 7 puntos, en la actualidad lo son de 2,5. 

Pese a la gran diversidad de grupos, tienen bastantes puntos en común en valores como la redistribución de la riqueza, la solidaridad, la equidad de géneros, la lucha contra el cambio climático, la tolerancia cívica, etc. Difieren en otros aspectos, como la política exterior, el tratamiento del orden público o la forma de establecer la convivencia interterritorial. Pero la experiencia del gobierno de coalición desde 2020 ha demostrado que es posible seguir caminando en esa dirección. Pese a que se ha visto sacudida por problemas externos (pandemia, guerra de Ucrania...), por tensiones entre sus componentes y por tensiones discrepancias con los grupos que lo han sostenido.

Como en tantas otras ocasiones, se necesita inteligencia, generosidad, altura de miras y atrevimiento. De lo contrario, esa otra parte que representa alrededor del 45% de los votos y está al acecho acabará ocupando el lugar. Sí, la España negra que, en su afán de sentirse única, califica a la otra de anti-España y, cuando puede hacerlo, la masacra. 


(Publicado en Rebelión el día 4-08-2023 con el título "Elecciones del 23-J: cómo han evolucionado los bloques políticos desde 2015"; https://rebelion.org/elecciones-del-23-j-como-han-evolucionado-los-bloques-politicos-desde-2015/).