lunes, 19 de abril de 2021

De la presencia del trumpismo en España y las elecciones en Madrid

El trumpismo se ha instalado en el solar patrio. Esto es, ha llegado la mentira descarada y sistematizada. Llevamos así, después que el PP perdiera el gobierno en 2018, cerca de dos años. Aun cuando ya había habido antecedentes (recordemos a Esperanza Aguirre, por ejemplo), lo ha puesto en práctica sin tapujos el actual equipo dirigente del PP, con Pablo Casado a la cabeza. Primero, durante las elecciones de 2019 y, de una forma plena, cuando tuvo lugar la investidura de Pedro Sánchez y la conformación del gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, a principios de 2020. De inmediato, con la pandemia, lo  ha intensificado y desde entonces todo ha sido un continuo juego de ataques verbales y despropósitos argumentales lanzados desde todos los ámbitos: del partido, de los otros partidos de la derecha, de los medios de comunicación afines... 

Sin embargo, en esa guerra, llevada a cabo sobre todo en forma de mensajes, a medida que el protagonismo de Casado y su gente ha ido perdiendo fuelle, que no ladridos, la ha ido ganando la baronesa madrileña Isabel Díaz Ayuso. 

Subrayemos: Casado ha sido un fracaso. Veamos: ha perdido las dos elecciones generales en las que se ha presentado; ha visto cómo el triunfo de Alberto Núñez Feijoo en Galicia se basó en un alejamiento de su presencia y la desaparición de las siglas del partido; ha sufrido dos severas derrotas en el País Vasco y Cataluña... La cosa se le ha puesto tan difícil, que, falto de financiación (por cualquiera de las la vías: a, b, c...), se ha visto obligado a tomar la decisión de deshacerse de la sede central, la joya de la corona del PP de José María Aznar y Mariano Rajoy. 

Por ahora, el protagonismo creciente de Ayuso y lo que están apuntando sus perspectivas electorales de cara al 4 de mayo puede dar la impresión de que está dando alas al PP. A Casado, desde luego que no. Y al PP,  tal como lo hemos conocido, tampoco. Porque Ayuso es la personificación made in Spain de Trump. Mentir, ocultar, salir por la tangente, poner poses, ser simplona, decir estupideces... son sus sellos. Sólo le ha faltado reproducir el estilo autoritario de su referente norteamericano, algo que, por lo que estamos viendo, se ha sustituido por ahora con imágenes públicas de una especie de Virgen sufriente o de una joven inocente maltratada, cuando no la representación del cas-ti-cis-mo ma-dri-le-ño.

Veamos, si no, algunos ejemplos. ¿Que se opone a las medidas contra la contaminación tomadas por el gobierno municipal presidido por Manuel Carmena? ¡Ay que ver, atacan una de las señas de identidad de Madrid! ¿Que le alquilan a precio de ganga un apartamento de lujo en un zona céntrica de Madrid? Es que tiene buen ojo, aunque quien lo haya hecho haya sido un empresario favorecido por concesiones públicas. ¿Que se gasta 153 millones de euros en el hospital Zendal, teniendo hospitales con espacios vacíos y reduciendo la contratación de personal sanitario? No importa, es una genialidad en la lucha contra el covid 19, aunque sólo se esté usando un parte de lo construido y las personas enfermas estén situadas en hileras de camas, vean caer el agua por las goteras, tengan escasez de baños o soporten comidas de mala calidad. ¿Que relaja las restricciones en las instalaciones hosteleras, y con ello promueve la llegada de turistas del exterior y la proliferación de fiestas? Pues ya está, da fuerza a la economía de la Comunidad, aunque sea  a costa de las mayores tasas de contagios, hospitalizaciones o muertes. ¿Que presume de bajar los impuestos? Pues claro, aunque sólo favorezca a quienes más tienen y debilite la sanidad y educación públicas, o la atención a las personas mayores y los sectores sociales más vulnerables. ¿Que la critican? Pues están haciendo una campaña contra Madrid, que es España dentro de España ¿Que la pillan sin declarar todo su patrimonio? No importa, dice que es una mentira, aunque sea una verdad, y que no se trata de una empresa, sino de una sociedad limitada... ¡Para qué seguir!

Lo que ocurra en las elecciones madrileñas está por ver. La clave no va a estar en que se pueda convencer a quienes votan al PP o a Vox, que lo tienen bien claro. Lo harán sí o sí, salvo el grado de voto útil que pueda haber, castigando a Vox en favor del PP de Ayuso. La clave estará en lo que hagan quienes no hayan votado en otras ocasiones, ubicados en bastante mayor medida en los barrios populares de la capital y las ciudades de su cinturón al sur y al este, y en la capacidad que  tengan el PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos para que así sea. Existe el antecedente de las últimas presidenciales de EEUU, donde Trump aumentó sus votos, pero en menor medida que su oponente. Por eso Joe Biden consiguió hacerse con tradicionales abstencionistas, lo que le permitió derrotarlo.

En Madrid, por suerte, el progresismo no se concentra en un partido, como en EEUU, sino en tres. El sistema electoral facilita, además, el reparto proporcional de los escaños. Al margen de lo que podamos desear de ese reparto, en cualquiera de las direcciones, lo cierto es que hay margen para derrotar al PP de Ayuso y a su aliado Vox, que son la expresión del trumpismo en Madrid en dos de sus facetas. Hacerlo puede servir de ejemplo en otros territorios. Andalucía, por ejemplo. 

jueves, 15 de abril de 2021

El 14 de abril descrito por María Zambrano

Ayer dediqué a la proclamación una entrada hecha con rapidez, basada en un texto de María Zambrano. Dado que a lo largo del día había estado ocupado en otras cosas, no me dio tiempo a más. Hoy voy a reproducir el texto más amplio del que forma parte lo ayer publicado. Pertenece a su obra autobiográfica Delirio y Destino, escrita en 1952 en La Habana, mientras Zambrano se encontraba en el exilio, y publicada bastantes años más, en 1989, después de haber regresado a España. En uno de sus capítulos, titulado "14 de abril", rememora lo vivido en esa jornada, de la que fue testigo en el mismo Madrid junto a su hermana Araceli. 

Es un texto bello, poético, como suele ser en muchas ocasiones la prosa de la pensadora malagueña. Está cargado de una fuerte emoción, acompañado a veces de un fuerte simbolismo, como se refleja, por ejemplo, en estas dos frases: "Florecieron las banderas republicanas, florecieron no se sabía desde qué campo de amapolas o de tomillo. Hasta había perfume a campo, a campo de España". La misma emoción que sintieron numerosas personas, en los distintos rincones del país, desde Éibar, que fue la pionera en proclamar la República, hasta la propia capital, donde se hizo de una forma oficial en el marco de la Puerta de Sol. 

Se ha dicho que lo ocurrido en esos días fue una manifestación colectiva de alegría. No era para menos. Se salía de una dictadura, pero también de varias décadas de dominio de un bloque de poder oligárquico que tenía sumido a la mayoría de la población en la miseria económica, política y cultural. Y la República se presentaba para ellas como una esperanza.

He aquí el texto de María Zambrano: 

En el himno de Homero, Afrodita se hace merecedora de ese mismo epíteto: La Naciente. Así es llamada. Y de Afrodita fue aquel día, un día naciente, donde todo nació: hasta el día, hasta las nubes, hasta la gente.

Pasaban guardias civiles llevados a hombros por el pueblo, por las gentes del pueblo de Madrid, y ellos eran felices. Los rateros se declararon en huelga; no hubo un solo hurto, por pequeño que fuera. Las personas entraban en los bares, donde pedían y pagaban; nadie intentó tomarse ni siquiera un café sin pagar. Las joyerías estaban intactas, con sus alhajas resplandecientes; nadie pensó en romper los cristales, nadie pensó en romper nada.

Creo yo que era la claridad del día. Pero si esa claridad del día se dio precisamente el 14 de abril, y si lo que nació ese día naciente fue la República, no puede ser por azar. Fue, pues, un nacimiento y no una proclamación. 

(…) Florecieron las banderas republicanas, florecieron no se sabía desde qué campo de amapolas o de tomillo. Hasta había perfume a campo, a campo de España. Y, entonces, todo fue muy sencillo: Miguel Maura avanzó con la bandera republicana en los brazos. La llevaba tiernamente, como se lleva un depósito sagrado, un ser querido. La desplegó y dijo simplemente: “Queda proclamada la República”. Fue un momento de puro éxtasis. (…).

Los tranvías se habían ido quedando parados, no había lugar para uno más, ni dentro de ellos para un ser viviente más, ni sobre su techumbre, ni sobre el tejadillo de la Estación de Metro, ¡oh, cómo les envidiaban, eran los privilegiados!

Se enracimaban los cuerpos humanos en los balcones, de pie en los barandales; festoneaban los áticos de todos los edificios, se erguían como bandadas de cigüeñas en los tejados, buscando respaldo en las chimeneas. Y seguían, seguían viniendo; más no era posible, sin codazos, pisotones, tropiezos.

Llegaron aún unas oleadas desde las calles Mayor y Arenal, y como el viento en un campo de trigo, se extendió la onda sonora: “Se ha ido, se acaba de ir, ahora, en este momento”… Y en este momento todas las cabezas se alzaron hacia arriba, hacia el Ministerio de la Gobernación; se abrió el balcón, apareció un hombre, un hombre solo, alto, vestido de oscuro traje ciudadano; sobrio, dueño de sí, izó la bandera de la República que traía en sus brazos y se adelantó un instante para decir unas pocas palabras, una sola frase que apenas rozó el aire, y levantando los brazos con el mismo gesto sobrio, en una voz más sonora, como se cantan las verdades, gritó: “¡Viva la República!” “¡Viva España!”.

Y como una sola voz de mil registros, llenó el aire, subió hacia las nubes blancas, redondas, que habían venido también, no acababa de extinguirse y en tonos diferentes, en cien registros como en un gigantesco y nunca oído órgano en una coral, que entonaba todo un pueblo, subía la voz a las nubes, y volvía a bajar y así el aire estuvo lleno de esos gritos, que aunque ya no hubieran repetido estarían allí llenándolo todo.

El cielo de abril dejaba caer su luz blanca, azul y blanca hasta tocar transfigurando a la multitud. La luz era también de mil reflejos, en un blanco único toda la infinitud que hay en el blanco.

En la blancura destacándose, perfilándose en el cielo. Alta, alta, ondeaba la bandera republicana, ahora ya del todo desplegada.

Y mirándola, fijó los ojos en el reloj de la torre
Eran las seis y veinte.
Las seis y veinte de la tarde de un martes 14 de abril de 1931.

(Fuente del texto que se reproduce de María Zambrano: https://errepublikaplaza.wordpress.com/2016/04/15/un-martes-14-de-abril-de-1931-con-maria-zambrano/).

miércoles, 14 de abril de 2021

domingo, 11 de abril de 2021

De cómo José Bono ha definido intelectualmente a Julio Anguita

El felipìsmo en su auge tuvo una fijación especial sobre Julio Anguita. Nunca le perdonaron que fuera una especie de voz de la conciencia desde la izquierda y, a la vez, de un ejemplo en su integridad personal. Anguita no dudó en denunciar la deriva neoliberal y atlantista de los sucesivos gobiernos del PSOE. Lo hizo, así mismo, con el continuismo en la forma de luchar contra ETA a base de la "guerra sucia" a través de los GAL y la tortura. Y no le faltó tampoco poner el acento en la  creciente corrupción que se había colado en las filas de ese partido. 

Llegadas las elecciones de 1993, Felipe González, después que el PP de José María Aznar se le acercara peligrosamente, no dudó en decir en la noche electoral que había entendido lo sucedido. Y fue claro: lejos de mirar hacia su izquierda, lo hizo hacia los partidos nacionalistas conservadores, especialmente la CiU que lideraba desde Cataluña Jordi Pujol. Hasta 1996 la orientación política del gobierno del PSOE no sólo no varió, sino que dio nuevas vueltas de tuerca: los contratos basura de Solbes, el Tratado de Maastricht... 

Y Anguita, claro está, redobló sus críticas al gobierno y al PSOE, respondiendo, con el apoyo del grupo PRISA (cadena SER, diario El País...), con una estrategia de comunicación basada en una mentira flagrante: la pinza. Y, a la vez, en la creación de una imagen de Anguita como un dogmático, un iluminado...  Retirado de la primera línea de la política en el año 1999, después de haber sufrido un segundo infarto, Anguita volvió a dar una muestra más de su coherencia e integridad persona, regresando a su puesto de profesor en un instituto de secundaria.  

Anguita fue siempre la bestia negra del felipismo y de sus secuaces, entre quienes estaba, y sigue estándolo, José Bono. El mismo que puso en duda la entrada de Unidas Podemos en el gobierno y el mismo que ayer salió con otra de las suyas. Sí, fue ayer cuando en un conocido programa de televisión soltó lo siguiente: "[Pablo Iglesias] era muy amigo de Julio Anguita. Yo un día le vi abrazándose con él y casi lloriqueando. Y he de decirle que me afectó, porque yo tenía de Iglesias mejor concepto en el terreno intelectual y Anguita me parecía intelectualmente más pobre". 

No se trata de comparar, pero conviene aclarar los conceptos. Ayer mismo, por ejemplo, dediqué una entrada a un catedrático universitario que dio muestras de una pobreza intelectual supina en lo referente al cambio climático. Una prueba, de otras tantas, de que ser inteligente (por aquello de haber alcanzado un grado académico elevado), no es sinónimo de ser culto. 

Y Anguita, maestro de profesión y titulado universitario, dio muestras a lo largo de su larga trayectoria política de ser una persona culta, sabia e intelectualmente brillante. Fue a través de su palabra hablada donde dio las mejores muestras. Cuando lo hacía, no era un demagogo que jugaba con las palabras vacías, sino una persona que hacía valer toda su sabiduría. La misma que había adquirido leyendo, escuchando, debatiendo y observando la realidad que le rodeaba. La misma que supo transmitir como nadie, como la haría un buen maestro en el amplio sentido de la palabra.

Fallecido hace casi un año nuestro querido Julio, parece que la sombra alargada de ese felipismo que tanto lo odió no acaba de desaparecer. 

¡Ay!     

sábado, 10 de abril de 2021

La ignorancia del catedrático (y diputado de Vox) negacionista del cambio climático


Se llama Francisco José Contreras y es catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla. También es diputado de Vox. Su intervención el otro día en la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico del Congreso es digna de resaltar. En lo negativo, claro. 

Entre las perlas que expresó se encontraban cosas como éstas: "la temperatura desde 1850 ha subido algo más de un grado (...), pero no parece que nos haya ido tan mal en el siglo XX y principios del XXI (...), por tanto, cuando suba 2,6 grados a lo largo del siglo XXI, los efectos no tienen por qué ser desastrosos (...). Según la revista The Lancet hoy en día mueren de frío 17 veces más personas que de calor. Por lo tanto, que se caliente un poquito el planeta, para empezar, reducirá un poco las muertes por frío (...). Será un problema gestionable por nuestros descendientes, que lo pueden solucionar con diques".

No se pueden decir mayores memeces en tan poco tiempo, con el agravante de que, siendo más bien propias de un ignorante, las ha pronunciado un catedrático universitario. Que haya dicho lo que dijo dice mucho del nivel intelectual que hay en determinadas instituciones, sean políticas o académicas. No sé si en su Universidad, por ser a la que pertenece, se habrán sonrojado por ello. No estaría de más que en el gremio dejaran de mirarse el ombligo corporativista y denunciaran que uno de sus "príncipes del saber" no es otra cosa que un ignorante. 

viernes, 9 de abril de 2021

Vallecas, como excusa para Vox

El barrio de Vallecas ha sido utilizado por Vox para su precampaña electoral. El partido de la extrema derecha ha estado buscando una excusa para llevar a cabo una nueva provocación. Su pretensión ha sido hacer que lo que pudiera ocurrir en Vallecas sirviera como un foco de resonancia dirigido a su electorado de los barrios de Madrid donde sus apoyos son mayores. Es algo que necesita en unas circunstancias en las que el voto útil al PP no sólo está mermando sus posibles apoyos electorales, sino que incluso está poniendo en peligro su presencia en la Asamblea de Madrid.

Lo ocurrido anteayer en la Plaza de la Constitución vallecana, conocida en el barrio como Plaza Roja, pertenece al manual de la provocación. La llegada de Santiago Abascal y su cohorte de dirigentes al lugar estuvo acompañada, como contraparte, de una presencia de manifestantes que no le daban precisamente la bienvenida, queriendo dejar constancia de su oposición al fascismo. Manifestantes que, eso sí, estaban separados de quienes asistieron al acto de Vox mediante un nutrido cordón policial. Y el momento en que aparecieron los incidentes fue precisamente cuando el propio Abascal se dirigió a esos manifestantes, rompiendo el citado cordón. 

Esto último es algo que ha sido destacado hasta por un periódico nada sospechoso de izquierdista, como es ABC. Recogiendo fuentes policiales, ese diario señaló que, después de una breve intervención, el líder Vox bajó de la tribuna y se dirigió hacia los manifestantes. Pese a las advertencias hechas por la policía, hizo caso omiso, provocando que el dispositivo policial organizado para la ocasión acabara echado por tierra. Según esas mismas fuentes, "Determinadas actitudes, sobre todo aquellas que se produjeron al no seguir las indicaciones de los agentes que velaban por la seguridad, ponen en riesgo el trabajo y la integridad de los propios policías".

Se da la circunstancia, además, que después que Vox hubiera anunciado a bombo y platillo que iba a realizar un mitin, lo cierto es que en la organización del acto se cometieron por su parte varias irregularidades. Es lo que ha señalado el diario Público, que ha informado que la solicitud correspondiente se hizo a destiempo, lo que llevó al propio Ayuntamiento a no autorizarlo. Fue la delegación del Gobierno la que finalmente no se opuso a una concentración en la vía pública, dado que, como derecho fundamental, sólo se necesita solicitarla. Diferente fue lo que en realidad hizo ese partido, pues instaló en el lugar solicitado una tramoya propia de un mitin: tribuna y megafonía. Y a ello hay que añadir que no se cumpliera con la obligatoria distancia social entre la poca gente que asistió para ver a Abascal. 

Como en tantas otras ocasiones, la cosa tuvo un final muy conocido. Las cargas policiales se dirigieron a quienes se estaban manifestando contra Vox, sufriendo por ello algunas personas detenciones y contusiones físicas. No faltaron periodistas agredidos, bien por el servicio de orden de Vox o bien por la policía. Y lo peor de todo ha sido que quienes fueron a provocar consiguieron su objetivo. 

(Imagen: Público; https://blogs.publico.es/memento/2021/04/08/gracias-vallekas/).

La poesía de Joxean Artze en las canciones de Mikel Laboa

Me ha llegado esta mañana un mensaje de mi amiga (y antigua compañera de trabajo) María José que contenía el poema "Txoria txori". Su autor, Joxean Artze Agirre (1939-2018), fue un escritor nacido en el municipio guipuzcoano de Usúrbil y que también fue intérprete de la txalaparta, un instrumento ancestral y quizás el más genuinamente vasco. El poema fue musicado a finales de los años 60 por el donostiarra Mikel Laboa (1934-2008), todo un referente de la canción vasca interpretada en euskera y que tuvo una presencia activa en plena dictadura franquista hasta su muerte. No fue el único poema que Laboa utilizó como texto para sus canciones. En su disco Bat hiru [Uno tres] aparecen musicados, además de "Txoria txori", otros seis poemas de Artzea: "Gogo eta gorputzaren zilbor-hesteak" ["El cordón umbilical de la mente y el cuerpo"], "Amai hil zaigu" ["La madre ha muerto"], "Baztan", "Nere juaneteak" ["Mis juanetes"], "Geure Bazterrak" ["Nuestros rincones"], "Zaude lasai" ["Mantener la calma"] y "Gernika". 

Escuchar las canciones de Mikel Laboa es una delicia. En mayo de 1976 tuve la suerte de escucharlo en directo, cuando asistí al Festival de los Pueblos Ibéricos. Fue uno de los artistas invitados  a un acto histórico que tuvo lugar en la campa de la Universidad Autónoma de Madrid. No recuerdo cuál fue la canción que interpretó, pero me llamó la atención su intervención. Al poco conocí su canción "Gernika", entre experimental (por la forma) y testimonial (por el contenido), en la que, tras el canto/recitado del poema de Artze, aparece la voz cuasi quebrada de Laboa. A modo de un grito desgarrado y acompañado de la disonancia de los acordes de su guitarra, no lleva a un clímax desgarrador, en el que la villa de Gernika bombardeada por la aviación alemana en 1937 se convierte en el símbolo de todo un pueblo. 

Desde entonces he ido escuchando por distintas vías sus canciones. Y entre tantas, puedo destacar las mencionadas "Gernika" y "Txoria txori" (aquí, en una versión de Laboa cantando con el Orfeón Donostiarra), o "Negu hurbilak" ["Viene el invierno"], las dos últimas de una belleza sublime. También, "Baga, biga, higa" ["Un, dos, tres"] (de nuevo con el Orfeón Donostiarra), basada en la tradición cultural vasca y cuyos sonidos onomatopéyicos fueron utilizados por el propio Laboa en sus sesiones clínicas como neuropsiquiatra infantil, además de ser muy conocida por haber sido utilizada como parte de la banda sonora de la película La pelota vasca, de Julio Médem. 

A través de los enlaces señalados de las canciones de Mikel Laboa, dejo para su lectura, en euskera y traducidos al castellano, tres poemas de Joxean Artze. Una manera de conocerlo y de conocer más la cultura del pueblo vasco.


Gure bazterrak / Nuestros rincones

Maite ditut maite
Gure bazterrak, lambroak.
Izkutatzen diskidanean.
Zer izkutatzen duen
Ezdidanean ikusten uzten
Orduan hasten baitnaiz
Izkutukoa
Nere baitan pizten diren
Bazter miresgarriak ikusten.

Askatuko zaitue
zai bazaude
zaude lasai,
zaude ziur
askatuko zaituela
Kateak itsusiak baitira
hilotzaren gorputzetan!!

(Adoro nuestros rincones
cuando la niebla me los esconde,
cuando no me deja ver qué es lo que oculta.
Es entonces cuando
comienzo a desvelar
lo guardado,
aquellos rincones que comienzan
a surgir dentro de mí.

Si esperas que te liberen,
estáte tranquilo,
estáte seguro de que serás liberado;
¡¡porque las cadenas son feas
sobre la ropa del muerto!!).


Txoria txori / Pájaro pajarito

Hegoak ebaki banizki
nerea izango zen
ez zuen alde egingo
Bainan, 
honel
ez zen gehiago txoria izang
eta nik..
txoria nuen mait
eta nik.

(Si le hubiera cortado las alas,
habría sido mío,
no se me habría escapado.
Pero de esa manera 
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
a quien amaba era al pájaro).


Gernika

1200, 1332, 1379,
1512,
1609, 1789,1794
1839, 1878,
1931, 1937, 1966, 1971…

Arrano beltzarekin joan ziren
joan joan
Jaengo
Navas de Tolosara
Nafarrak
etakkate kateekin itzuli etxera
Etakkate kateak ekarri Herrira
Etakkate kateak harmarria.

Atzerritarrentzat
gerla irabazi
atzerrian
eta Herria Nafarroa galdu
Nafar aroa
Aroa galdu

Ez dea bada
etsipengarria
oraindik
ez dugula ikusi,
ez dugula ikasi,
ez da nonbait aski.

Gibeletik eman
nor nor nor
nork ez daki
digutela
ematen ari
ari
ari zaizkigula
digutela eman
eman
ematen,
eman eta har,
eman eta sar,
sar eta har
hartuko,
sartuko
dugula
digutela
sartuko
hartuko
dugula
digutela
sartuko
hartuko

Baldin
badatoz
datozenean
ematera ez badugu beingoz
lehiatila nola itxi ikasten.

(1200, 1332, 1379,
1512,
1609, 1789, 1794,
1839, 1878,
1931, 1937, 1966, 1971…

Fueron con el Águila Negra,
fueron, fueron, sí,
a las Navas de Tolosa de Jaén
los navarros
y cadena,
con las cadenas volvieron a casa,
y cadena,
las cadenas trajeron al pueblo,
al escudo.

Ganaron la guerra
para los extranjeros
en el extranjero
y perdieron Navarra en casa,
la era navarra.

No es pues desesperante
que todavía no hayamos visto-aprendido,
visto-aprendido,
no es acaso suficiente.

Dar por detrás
quién quién quién
quien no sabe que
que
nos
dan,
que nos están dando,
que nos han dado,
que nos dan,
dar y tomar,
dar y entrar,
entrar y tomar,
tomaremos,
entraremos,
nos la meterán,
nos la cogerán.

Si es que vienen
cuando vengan a dar a dar
no aprendemos
de una vez por todas.
cómo cerrar las puertas de atrás).

(Imagen: mural urbano dedicado a Joxean Artze y Mikel Laboa; http://nexgraff.com/es/graffiti-tribute-to-joxean-artze-mikel-laboa/).  

martes, 6 de abril de 2021

Elecciones en Madrid: parece que hay partido

Hace tres semanas Isabel Díaz Ayuso anunció por sorpresa la convocatoria de unas elecciones en la Comunidad de Madrid. La excusa fue la presentación en Murcia de una moción de censura a cargo de Ciudadanos y el PSOE. En ese momento la presidenta madrileña dijo que en Madrid iba a ocurrir lo mismo, algo que se negó desde Ciudadanos, tanto a través de Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad, y de la propia Inés Arrimadas. 

Entre las primeras reacciones políticas, dos provinieron de los grupos de izquierda. De un lado, cada uno por separado y por ese orden, Más Madrid y el PSOE registraron sendas mociones de censura. Por otro, Pablo Iglesias anunció su salida del Gobierno para presentarse como candidato a las elecciones. Para Ayuso, como es evidente, esos dos hechos le sirvieron para reforzar su justificación de convocatoria de elecciones.

A partir de ese momento el panorama político se ha visto trastocado. Madrid se ha convertido en una especie de test de cara al futuro. La inicial preocupación de Pablo Casado y su gente de la dirección del PP por lo de Murcia, la resolvieron al poco tiempo gracias a las maniobras dirigidas por Teodoro García Egea, cuando  lograron comprar a tres tránsfugas de Ciudadanos. Pero lo de Madrid les tocaba, pues Ayuso se estaba erigiendo en ese momento en el principal referente de la derecha, presentándose al frente de un modelo económico y político que se sitúa como contrapeso del Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, y con vocación de exportarlo allí donde pueda. Un modelo de neoliberalismo puro y duro, aderezado de un ventajoso dumping fiscal, de regresión en derechos políticos y civiles, y de un nacionalismo español exacerbado, teñido para la ocasión de un postureo casticista madrileño, para lo cuentan el apoyo de Vox en los dos casos. 

Y en ésas estamos. El 4 de mayo competirán principalmente seis candidaturas, tres por cada bloque. Desde el PP existe la confianza de un triunfo seguro, aunque conscientes de que necesitarían el apoyo de Vox. Un optimismo que está avalado por la crisis de Ciudadanos, que conllevaría la absorción de buena parte de su electorado, y por la aparición de un voto útil que penalizaría a Vox. Su lema "Comunismo o libertad", sustituto del inicial "Socialismo o libertad", lo sintetiza con claridad. 

Los grupos de izquierda, por otro lado, están optando por estrategias diferentes. El PSOE, a través de su candidato Ángel Gabilondo, apuesta por la moderación. Eso supone atraer parte del electorado de Ciudadanos, para lo que ha prometido un distanciamiento con respecto a Unidas Podemos. Más Madrid, por su parte, desechó una candidatura común con Unidas Podemos, como hizo público Mónica García al día siguiente del anuncio de Iglesias. Desde la seguridad de conservar lo obtenido hace dos años, confía en unos buenos resultados y, a la vez, está abierta a cualquier fórmula de pacto o coalición postelectoral con tal de desalojar al PP. 

La estrategia de Unidas Podemos se basa en dos aspectos. Uno, hacer frente a lo que sin tapujos llaman extrema derecha e implícitamente fascismo, que es lo que representan el actual PP y por Vox. El propio Iglesias lo expresó de esta manera: "hay que impedir que estos delincuentes, que estos criminales que reivindican la dictadura, que hacen apología del terrorismo de Estado, que promueven la violencia contra los migrantes, contra los homosexuales y contra las feministas, que cuando unos militares hablan de fusilar a 26 millones de rojos dicen que son su gente, puedan tener todo el poder en Madrid, con todo lo que eso implica para el resto del país". 

El segundo aspecto, relacionado con el aumento en las expectativas de voto, pasa, junto al trasvase de votos que pueda haber desde electorado de PSOE o Más Madrid, por hacer un gran esfuerzo a la hora de movilizar al electorado progresista. Y, ante todo, por conseguirlo en las zonas populares, tradicionalmente más abstencionistas, que son las situadas en mayor medida en los barrios del sur de la capital, y en las ciudades del este y sur del cinturón capitalino. Y para ello debe incidir en unas propuestas que pongan en valor lo social y, como consecuencia, la defensa de los derechos sociales (vivienda, educación, sanidad, lucha contra la marginación y la pobreza...).   
    
Las encuestas han estado marcando hasta ahora varias cosas: de un lado, el triunfo del bloque de la derecha, con un PP en alza, una Vox perjudicada por el voto útil y la caída, hasta la desaparición, de Ciudadanos; y de otro, la derrota del bloque de la izquierda, en el que Unidas Podemos subiría en votos y escaños, garantizando su presencia en la Asamblea.  

Pero la publicación ayer de la encuesta del CIS parece haber alterado las expectativas que se estaban anunciando y que en general se daban por seguras. Las previsiones del CIS han hecho saltar las alarmas en el PP y, a la vez, ha abierto esperanzas en los grupos de la izquierda. De esta manera, el PP seguiría  concentrando el voto de la derecha (39'2%), en detrimento de un Ciudadanos sin representación parlamentaria (4'4%) y de un Vox que correría el riesgo de quedarse también fuera de la Asamblea (5'4%). Por su parte, con respecto a 2019, la bajada de dos puntos del PSOE (25'3%) y el casi mantenimiento de Más Madrid (14'8%), se compensaría con la subida de tres puntos de Unidas Podemos (8'7%). 

Por bloques habría un empate técnico en votos. La derecha sumaría el 49% de los votos (1'5 puntos menos que en 2019), mientras que la izquierda alcanzaría el 48'8% (1'3 puntos más). El reparto de escaños, sin embargo, ha generado polémica. Para el CIS se repetiría el empate, asignando a cada bloque 66 escaños. Algo que ha sido criticado desde algunos círculos demoscópicos, políticos y mediáticos, pues la suma de escaños tendría que ser favorable al bloque de la izquierda (70) frente al de la derecha (64), optimizando el primero sus apoyos en detrimento del segundo. 

En todo caso, esto último sería lo de menos. Lo más importante es que de confirmarse por otras encuestas que se hagan el sentido general de lo publicado ayer por el CIS, la cosa cambiaría. O, dicho como reza el título de la entrada, parece que hay partido.

miércoles, 31 de marzo de 2021

Cierra por problemas económicos Cuarto Poder, un medio de comunicación crítico y/o alternativo

Hoy, último día de marzo, dejará de publicarse el periódico digital Cuarto Poder. Lo anunciaron el pasado viernes con una entrada que se encabezada de esta manera: "La noticia que no queríamos dar: cuartopoder dejará de publicarse el 31 de marzo". Nacido hace once años, habría que encuadrarlo dentro de los medios de comunicación que pueden considerarse como críticos y/o alternativos, una vía por donde se fue encauzando en los últimos años. No ha podido resistir la competencia que hay en el mundo del periodismo, en el que la independencia se paga cara.
 
Sabido es que los grandes medios están ligados al sistema, porque son las grandes corporaciones empresariales las que los alimentan, a lo que hay que unir el aderezo frecuente que aportan algunas instituciones públicas. Para ello se valen de las inversiones que dicha empresas hacen y de la cuantiosa publicidad que reciben del espectro de económico e institucional. Eso lleva a que los grandes medios sirvan para defender la voz (y los intereses) de sus amos y para crear la (falsa) ilusión de que vivimos en un sistema de libertades plenas. Incluso llegan a arrogarse el monopolio de que en ellos recae la libertad de expresión.

Fuera de ese grupo de medios se encuentran otros, independientes de esos grandes grupos económicos y que en su mayoría, si no en su totalidad, luchan de distintas formas por subsistir. El contexto en que la red electrónica se ha convertido en la principal vía de información para una buena parte de la población, ha hecho que el formato digital sea el medio de llegar a la gente, descartando la edición tradicional del papel. Todo esto ha supuesto que se hayan cambiado los hábitos de acceso a la prensa escrita, que está muy diversificada y que, además, se ha complementado con la multiplicidad de formas de expresión (mediante páginas, cuadernos, portales... electrónicos), donde hay una clara impronta de lo personal. Los medios digitales ofrecen mayor rapidez, dinamismo, flexibilidad e incluso atractivo a la hora de publicar. A su vez, han conocido un aumento en su número. 

Todo esto ocurre también, como es lógico, en el caso de los críticos y/o alternativos. Entre otros, se encuentran Público, elDiario.es, infoLibre, La Marea, El Salto, 3 Información, Nueva Tribuna, ctxt o el propio Cuarto Poder. Pero el principal problema con el que se encuentran es la financiación. Una parte ha optado por las suscripciones, si bien permiten, en distintos grados y momentos, el acceso completo a la información que ofrecen. Otros piden aportaciones económicas para equilibrar las cuentas. Y están también aquellos que echan mano de la publicidad, algo que resulta difícil, dada su naturaleza. Es lo que se hacía en Cuarto Poder, pero al final les ha resultado imposible mantenerse, incluyendo en ese aspecto las dificultades con las que se han encontrado para obtener publicidad institucional, de la que se aprovechan más y mejor -vaya casualidad- los grandes medios. 

La red electrónica permite que diariamente (y a lo largo de cada jornada), en unos casos, o cada cierto tiempo, en otros, podamos hacer un rueda de acceso a los diferentes medios. Grandes y pequeños, independientes o no, de derecha o de izquierda, del sistema o críticos/alternativos, del país o de otros países... En mi caso, entre los que puedo considerar más próximos y/o más fiables, varios son los que ofrecen la suscripción para acceder a la información. Lo están haciendo ya elDiario.es, en mayor medida, e infoLibre, y sospecho que Público no tardará en que así sea también. Por distintas razones, no considero pertinente suscribirme a todos, así como hacerlo también a otros medios, de los grandes (por ejemplo, El País, El Mundo, El Confidencial...), cuya información también resulta necesaria, pues ayuda al contraste y complemento.   

La subsistencia y pervivencia de los medios críticos y/o alternativos en la actual situación resulta, pues, difícil. Y no sé cuál puede ser la solución. La desaparición de Cuarto Poder está dando lugar a numerosas muestras de solidaridad y  preocupación. En la entrevista  a su director, Sato Díaz, que La Marea publicó el mismo día 26, dijo cosas interesantes. Una fue: "sería una noticia muy buena la unión, desde la diversidad y pluralidad e independencia, de todos estos medios que hacemos un periodismo necesario, crítico e independiente. Generar un medio potente, que no esté al servicio de los discursos dominantes, ayudaría a profundizar democráticamente en nuestra sociedad.". Y otra,  "hace falta evitar el oligopolio de las empresas de información que hay en este país. Reforzar los medios públicos para que sean independientes de las estructuras de los partidos políticos. Y generar y facilitar que crezcan medios comunitarios: aquellos que nacen de la propia sociedad civil".

Una lástima.

domingo, 28 de marzo de 2021

Si Delacroix levantara la cabeza...

El 28 de julio de 1830 París volvió a ser escenario de una revolución. Después que en 1814 la monarquía borbónica fuera restaurada, siendo entronizado primero Luis XVIII  y luego, desde 1824, su hermano Carlos X, la población, cansada de tanto despotismo, salió a las calles para hacerse valer, como un eco de lo habido años atrás, entre 1789 y 1899. Es cierto que el resultado acabó siendo frustrante. Con la llegada de una nueva dinastía en la figura de Luis Felipe de Orleans y la nueva Carta otorgada, que apenas amplió algunos derechos y mantuvo el sufragio censitario, la mayor parte de la población se vio defraudada. Más tarde, en 1848, se reanudaría un nuevo impulso popular, pero no es el momento de detenerse ahora en ello.

La jornada de ese 28 julio ha pasado a la historia a través de una imagen que sigue perdurando en el tiempo: el cuadro "La Libertad guiando al pueblo", obra del pintor Eugène Delacroix. Una representación simbólica de lo ocurrido en las calles de la capital francesa. La composición esta ordenada de forma piramidal, con la figura de una mujer que se eleva en el centro del escenario y cuya mano portando la bandera tricolor se erige en su cúspide. Su figura está tratada dentro del canon clásico de belleza, como se percibe en sus pechos desnudos, y, a la vez, con la naturalidad que se desprende de su sensualidad. Estamos ante una alegoría de la Libertad. 

En el cuadro se perciben contrastes de luz y color, que, a la vez que aportan una sensación de profundidad, nos adentran en los vericuetos de dramatismo que están viviendo sus protagonistas. Se refleja, así mismo, un ambiente en movimiento a través de las formas ondulantes y los gestos corporales de los personajes. Éstos, numerosos, se reparten de izquierda a derecha, representando los distintos sectores sociales (burguesía, artesanado…) y grupos de edad (adultos, jóvenes y un niño), quedando en la base del cuadro un lecho de las víctimas caídas en el combate. Expresión, en su conjunto, del ambiente revolucionario que se está viviendo en ese momento, sin que falte la expresión de valores como el compañerismo, el heroísmo e, incluso, el patriotismo. Eso ocurrió en 1830 y así fue como un artista lo dejó reflejado.

Pues bien, en estos días, sin embargo, otra capital europea, en este caso Madrid, está siendo escenario de algaradas de distinto signo. Y una fotografía que circula por las redes sociales electrónicas parece estar volviéndose icónica, pues está reflejando el ambiente que se está viviendo. Su autor o autora, hasta donde llego, se encuentran en el anonimato. En el centro de la imagen también puede verse una mujer, en este caso portando a modo de bandera la bolsa de unos conocidos almacenes. Quienes la rodean, en buen número, gritan y ríen con alborozo, en el conjunto se perciben contrastes de luz y de colores, y movimiento. 

Analizando a sus protagonistas, podemos distinguirlos de dos tipos. De un lado, invisibles, unas autoridades autonómicas y municipales que instan a hacer de esa ciudad un parque de atracciones de una nueva variante del botellón. Y de otro, un público, en buena medida proveniente de otros países, que ha tomado las calles para dar rienda suelta a lo que dicen que es un espacio sin restricciones en el contexto de pandemia. 

El Madrid que antaño fue el rompeolas de las Españas, como definió Antonio Machado, capaz de resistir heroicamente durante un tiempo los embates del fascismo, es ahora un lugar que busca simbolizar esa idea de libertad que la señora Ayuso, sus colegas de partido y el entorno de medios de comunicación afines están propagando. La libertad del consumismo, la irresponsabilidad, la insolidaridad. No la del anhelo democrático, solidario, fraterno…  

¡Ay, si Delacroix levantara la cabeza y viera las hordas de conciudadanos y conciudadanas que se trasladan en avión para aterrizar en medio de un paisaje diferente al que plasmó en 1830! Sin esos contrastes de luz y color, sin ese movimiento de formas ondulantes o esos gestos de los personajes, sin ese heroísmo, sin ese anhelo de libertad que, aun cuando estaba cargado de dramatismo, desprendía una corriente de fraternidad.