El dolor y la esperanza
se mezclan en las calles.
Las pueblan
millares y más millares de personas
con corazones anhelantes,
gritos de rabia
y miradas...
¿De qué son las miradas?
Regueros de sangre,
que salpican las pisadas,
discurren por el alquitrán y los adoquines.
La sangre, como expresión del horror.
La sangre, como tributo.
Quién sabe si como germen de un futuro digno.
Historia, política, sociología, arte, música, geografía, literatura, pensamiento...
sábado 29 de enero de 2011
El valor de la educación
Siguiendo con la publicación de algunos de los trabajos que hice en el máster Cultura de Paz, en esta ocasión ofrezco uno relacionado con el curso La Educación para la Cultura de la Paz y la Convivencia en Ámbitos de Intervención Social. El título, "El valor de la educación", pretende ilustrar las reflexiones que hago en torno a la educación, con sus posibilidades, limitaciones, contradicciones, situaciones pesonales de personajes conocidos del mundo de la cultura... Hoy en día ya la gente no respeta nada. Antes poníamos en un pedestal la virtud, el honor, la verdad y la ley
(Al Capone, 1931; citado en Galeano, 2005)
(Al Capone, 1931; citado en Galeano, 2005)
Dentro de la disertación que el escritor Eduardo Galeano nos ofreció el pasado lunes 15 de marzo [de 2010] en Algeciras, se refirió a una anécdota relacionada con George Bernard Shaw, quien llegó a decir algo parecido a esto: “a los ocho años interrumpí mi educación para empezar a ir a la escuela”. Esta anécdota me ha traído a la memoria otras, como la de Rafael Alberti, que en sus recitales y entrevistas durante los años 80 y 90 hacía gala de haber sido un mal estudiante y de haber hecho novillos cuando estudiaba en el colegio de los jesuitas. O el caso de Albert Eisntein, que suspendió las Matemáticas en el bachillerato. E incluso el de Antonio Machado, a quien le costó acabar el bachillerato y no acabó ninguna carrera universitaria, pese a haber llegado a ser catedrático de instituto, para lo que entonces se accedía, mediante oposición, con el título de bachiller. Distinto es lo ocurrido con Mohamed Chukri, para quien el hecho de que con 20 años descubriera la lectura y la escritura en escuela le abrió la puerta que le permitió salir de la marginación para convertirse con el tiempo en un escritor relevante.
En el año 2006 asistí a una conferencia del profesor Ramón Flecha, que nos habló de las comunidades de aprendizaje. Nos recordó la importancia que tuvieron en España a principios del siglo XX las experiencias de la Escuela Moderna de Francisco Ferrer Guardia o de los ateneos libertarios, de las que dijo que eran un modelo pedagógico que avanzaba las citadas comunidades de aprendizaje. Incluso dijo que en la Universidad de Harvard se utilizan esas experiencias y al propio Ferrer Guardia como referentes pedagógicos relevantes. Hace un año, durante el curso académico pasado, debatiendo en un claustro el borrador de nuevo reglamento orgánico de centros, cuando hice referencia a la importancia de abrir los centros al entorno y a la presencia de los padres y las madres en los centros, aludiendo, entre otras cosas, a las comunidades de aprendizaje, un compañero puso el grito en el cielo por considerar que eso suponía una injerencia a nuestra actividad profesional.
Años atrás, creo que en 2005, durante una jornada didáctica organizada por el sindicato CGT, cuando debatíamos sobre el alumnado de secundaria obligatoria que le cuesta estar, y no quiere estar, en el sistema educativo, un inspector de enseñanza dijo, sorprendiéndonos, que quizás habría que replantearse la obligatoriedad en los años de la adolescencia.
Recordando una conferencia de César Coll
En el año 2002 asistí en Jerez a una conferencia de César Coll, dentro de una Jornada sobre Educación Secundaria Obligatoria organizada por CCOO. Se estaba en pleno debate sobre la Ley de Calidad de la Educación que auspiciaba el gobierno del PP y que pretendía reformar la LOGSE. Sin pretender hacer una crónica de su disertación, que fue muy interesante y más teniendo en cuenta la personalidad de quien intervenía, Coll manifestó que había algunas luces rojas dentro del sistema educativo español que afectaban sobre todo a la etapa de secundaria obligatoria, pero no sólo. Habló de un absentismo creciente y de un fracaso escolar reconocido en la ESO del 25%, cuando se habían previsto que estuviera sobre el 10-15%. El número encubría una realidad más dispar, pues había centros donde se superaba con claridad el 30%. Advirtió que las previsiones eran que fuera aumentando, pudiendo llegar al 40%, repartido entre un 25% de fracaso invisible y un 15% de quienes siguieran itinerarios visibles.
Reconoció que cuando se estaba elaborando la LOGSE (catorce años antes, a finales de los 80) no se había previsto que la heterogeneidad en las aulas fuera a alcanzar la dimensión conocida, derivada ésta de la diversidad cultural que había aportado la inmigración, pero también del aumento de los deficits sociales, una mayor desresponsabilización social de la educación o el impacto generado por las nuevas tecnologías. Al final, durante el coloquio, hizo una aseveración de gran importancia: si ya existe un reparto diferenciado en los centros, según sean públicos o privados-concertados, entre el 10-15% de los públicos será donde se dé la mayor concentración de alumnado conflictivo, lo que convertirá a esos centros en “bombas de relojería”.
Han pasado diez años y las previsiones de César Coll no se han incumplido. Observando el informe sobre el sistema escolar del curso 2007-08 realizado por el Consejo Escolar del Estado, en el año 2005 el porcentaje de jóvenes de 16 años que no habían obtenido el título de ESO era del 29,6%, tres puntos menos que en 2000, estando en el 35% el de los varones. Estos niveles, en todo caso, están entre los más altos de la Unión Europea, citando como fuente la Comisión Europea.
Según el trabajo de Lacasa (2007), basado en datos del MEC, situaba el nivel de fracaso escolar en 2006 en el 30,8%. La disparidad entre las comunidades autónomas era grande, oscilando desde el 52% de Ceuta y casi el 40% de Valencia, Baleares y Melilla hasta el 17% de Asturias y el País Vasco. Andalucía, con un nivel alto del 34%, había sido, después de Valencia (14,4%), la comunidad que más subida había experimentado en el periodo 2000-06, con el 7,3%. Según este autor (2006 y 2007) la inmigración sería un factor importante, pero no decisivo, para entender el incremento del fracaso escolar. Siguiendo el citado estudio, la inmigración ha podido aportar un 2%, pero la otra mitad de la subida sería independiente de los fenómenos migratorios, nutriéndose “íntegramente de los estudiantes españoles”. Por último, en relación al reparto por sexos, las diferencias son también grandes y a favor de las chicas, que con el 23,6% superan en 14 puntos a los chicos (37,6%).
Los cambios en la sociedad de nuestros días
Las sociedades industriales fueron construyendo a lo largo de los siglos XIX y XX en las ciudades unas formas de organización y de pensamiento basadas en la solidaridad con vistas a resistir y mejorar sus condiciones de vida y de trabajo. Es así como se entiende la aparición de los sindicatos y los partidos obreros, incluidos también los grupos de mujeres, aunque fueran menores en número. En España durante los años 60 y 70, en pleno proceso de transformación de una sociedad de mayoría rural hacia otra urbana, dentro además de un régimen político autoritario, se fueron construyendo grupos de diversa índole (sindicatos, asociaciones vecinales y partidos, especialmente) en los que sus componentes acabaron consiguiendo para el conjunto mejoras, a veces sustanciales, en materia salarial, derechos laborales, equipamientos urbanos, con frecuencia relacionadas con las actuaciones de los ayuntamientos tras la irrupción de un modelo de gestión municipal desde 1979.
El capitalismo de nuestros días se ha denominado de muchas formas: globalización, liberalismo globalizado, capitalismo global (Norberg, 2002), posmodernización económica (Hardt y Negri, 2002), capitalismo tardío (Habermas, 2009; Muñoz, 2007), nuevo espíritu del capitalismo (Boltanski y Ciapello, 2002). El nuevo fenómeno, incubado a finales de los años 70 y 80, y desplegado desde los 90, paralelo al desmoronamiento de la URSS y el sistema de los países del este, el capitalismo de nuestros días, ha transformado la economía en una doble dirección: la mundialización e interdependencia de los mercados, y una mayor complejidad de los intercambios (Jeannot, 2004).
Los resultados son diversos, según el aspecto que tengamos en cuenta, pero se manifiestan interconectados, porque su origen es el mismo y se pueden dar simultáneamente. Ha habido cambios en al organización del trabajo, con una mayor flexibilidad, el aumento de subcontratación o la extensión de las empresas en red. También en los modelos de contratación de la mano de obra, como la jornada parcial y el empleo temporal, que ha generado a su vez una fragmentación entre las personas que tienen un empleo fijo y mejor remunerado, y quienes lo tiene precarizado. No debemos olvidar la reducción de la protección laboral, que ha conllevado la pérdida de derechos, incluidos los sindicales, el aumento de la jornada laboral y la intensificación de la explotación. Por último, el paro, la bajada de salarios, el trabajo informal o la exclusión social se muestran como las caras más visibles de la nueva realidad, que afecta en mayor medida a sectores de la población concretos, como es el de la gente joven, las mujeres y las personas inmigrantes.
Una primera aproximación al fenómeno de la exclusión en la gente joven
Hasta aquí he mencionado varias situaciones que, en un principio, son o parecen contradictorias. Así, mientras que para Chukri la experiencia de su ingreso en la escuela fue algo positivo, para Shaw, siguiendo a Galeano, fue negativa. Mientras los estados tienden a ir ampliando la edad de escolarización obligatoria, las resistencias desde una parte del alumnado son cada vez mayores, al menos en España. Mientras la sociedad tiende a ser más permisiva hacia la gente joven en cuestiones como los horarios de ocio, en los centros escolares aumentan las medidas de control con el cierre de puertas, la elevación de muros exteriores y el aumento del horario de estancia. Mientras se habla de la necesidad de relacionar más los centros educativos con el entorno, hay quienes lo niegan bajo criterios que justifican de profesionales.
Durante una de las sesiones del curso La Educación para la Cultura de la Paz y la Convivencia en Ámbitos de Intervención Socioeducativa tratamos dos casos. Uno fue el de un grupo de jóvenes de un barrio de una ciudad grande en una situación cuasi marginal, en el que desde los servicios sociales municipales se trazó una estrategia de intervención socioeducativa con el fin de mejorar la convivencia en el barrio. Para ello se fomentaron actividades relacionadas con sus intereses, que incluso les pudiera abrir un camino de inserción laboral. El grupo, bajo una orientación discreta del grupo de educadores de los servicios sociales, consiguió crear por sí mismo al cabo de varios meses de preparación una estructura mínima de funcionamiento. El otro caso nos lo contó Francisco Cuevas, componente de un grupo de educadores que diseñaron un programa subvencionado de intervención socioeducativa sobre jóvenes de una barriada de Jerez con una importante presencia de la marginación social. Para ello fomentaron la creación de grupos centrados en actividades según sus intereses, que resultaron diversas. Sin embargo, el proyecto fracasó en el momento de acabarse el tiempo de estancia en el barrio del grupo de intervención. Aparte del contexto social y las edades sobre las que se han realizado las experiencias, un elemento común es el componente externo de las personas que han diseñado las estrategias de intervención socioeducativa. También se puede hablar de éxito en los primeros objetivos marcados, en la medida que se ha logrado la conformación de un grupo, en el primer caso, y de varios, en el segundo, dedicados a la realización de actividades basadas en los intereses de sus componentes, con una proyección constructiva en lo personal y en relación a la mejora de la convivencia en los barrios donde viven.
Diferentes son las siguientes partes de las estrategias trazadas. En el primer caso no sabemos qué ocurrió después, excepto las conclusiones que se sacan en la publicación, relativas a que “participar implica poder decidir, no únicamente ser consultado”; o que “si los pensamos como ciudadanos y ciudadanas capaces, serán capaces”. En el segundo sí sabemos lo que ocurrió. Francisco Cuevas reconoció que la experiencia acabó fracasando en el momento en que finalizó el periodo de duración del proyecto.
Cuando comentábamos en clase todo esto, dije que el hecho de que la intervención socioeducativa se hiciera desde agentes externos a los contextos donde se aplican ya es en sí un condicionante. Los cambios operados en la sociedad española durante las tres últimas décadas han transformado las redes sociales existentes en los contextos concretos y especialmente en aquellos donde se manifiesta con mayor crudeza lo que es la marginación social, cuando ésta no se convierte ya en exclusión.
Formas de resolución de conflictos en los centros educativos
Durante la intervención de Francisco José Cuevas en una de las sesiones del curso (que coincidió con una comunicación suya), trazó una serie de rasgos de lo que es la realidad de los centros educativos, independientemente de la percepción que se tenga de ellos y las medidas que se aplican para buscar soluciones a los problemas. Es así como se entiende que considere que “la escuela no es una isla”, al estar inserta en un entorno sociocultural que le condiciona desde dentro y desde fuera, por más barreras que se le quieran poner, incluidas las vallas. “La disolución de la comunidad” está relacionada con los cambios sociales vividos en las últimas décadas, que han hecho del individualismo el centro de las relaciones entre las personas, rompiendo progresivamente las formas de otras épocas, en las que lo comunitario tenía una mayor presencia e importancia. El que los centros vivan situaciones de violencia, que van en aumento y se manifiestan de diversas formas, no es algo exclusivo y achacable a la escuela, sino una expresión de una “violencia estructural” que nace en la sociedad misma. En este sentido se refiere a “la socialización en modelos negativos” como uno de los factores que llevan a la reproducción de los valores de quienes sienten “fascinación por la trasgresión de normas” y “el éxito individual”, o que les atrae “la mística de la masculinidad”.
Frente a ello Cuevas propone una “escuela abierta”, que fomente el diálogo con el entorno y ayude a recuperar las formas de relación comunitaria que permitan afrontar los conflictos desde una perspectiva solidaria, alejada del individualismo. La “educación compensatoria” es una forma de luchar contra la exclusión social que atrapa a quienes acaban fracasando en el sistema escolar. Una compensación que debe incidir en los espacios y colectivos que sufren en mayor medida los estragos de una sociedad cada vez más desigual.
El artículo acaba describiendo y analizando su experiencia en la creación de una “red social para la convivencia” en varios centros de la provincia de Cádiz y uno de Ciudad Real. Dicha experiencia se basa en la participación en la formación y seguimiento del profesorado, madres y padres y alumnado del modelo Ayuda entre iguales o programa de Alumno Ayudante. Este modelo de intervención educativa parte de “la consideración de la comunidad como un espacio donde se dan relaciones de apoyo mutuo”, por lo que fomentarlas coadyuva a poder resolver los conflictos, a la vez que prevenirlos, al crear formas de comportamiento y lazos de cohesión.
Experiencias en el instituto Trafalgar de Barbate
Llevo desarrollando mi trabajo docente desde hace 21 años en Barbate, un municipio donde a los déficits socioculturales crónicos que afectan a una parte importante de la población (desigualdad social, marginación, paro, fracaso escolar, absentismo…) hay que unir los añadidos por la ruptura de su modelo tradicional de subsistencia, lo que ha agravado la situación y alterado los comportamientos sociales. En los últimos cuatro cursos académicos estamos desarrollando dos programas, integrados actualmente en el proyecto de innovación educativa “Convivencia y coeducación”. Dichos programas se denominan “Alumnado Ayudante” y “Habilidades cognitivas y sociales, y crecimiento moral”.
El objetivo principal de estos programas se encuentra en la búsqueda de una cultura basada en el respeto y apoyo mutuos. Para ello se “intenta mostrar al alumnado que existen diversas vías para prevenir y resolver los conflictos, de manera que se puedan desarrollar habilidades que permitan afrontar con la mayor eficacia las situaciones en que puedan surgir”. Se trata de conseguir la formación de personas con capacidad de asertividad y empatía, que les permita resolver los conflictos sin acudir a actitudes agresivas y disruptivas.
Pero esto no es algo exclusivo del alumnado, sino que es extensible al profesorado y una doble dimensión, al participar en muchos casos de una cultura alejada de los valores antes mencionados; y al no ser consciente, también en muchos casos, de que la práctica docente está interconectada con la de todos los elementos del fenómeno educativo, en el que se incluye también aspectos que se dan por sobreentendidos.
Algunas reflexiones finales
Considero que la labor educativa desde la vertiente profesional requiere una gran dosis de paciencia. Los resultados no son inmediatos y muchas veces no son perceptibles a simple vista. Esto choca con las exigencias que desde distintos ámbitos se plantean. La de las administraciones, que tantas veces se escandaliza por los resultados académicos y las evaluaciones externas, imprimiendo presión al profesorado para que se tomen medidas que corrijan los problemas. La de aquel profesorado que quiere en todo momento que las cosas marchen bien y no se para a reflexionar, al menos para poder comprender los cambios que se van dando en la sociedad. La de los padres y las madres, que con frecuencia pretenden que los resultados alcancen las expectativas que se han marcado para sus hijos e hijas. La del propio alumnado, a quien le puede entrar tanto el desánimo como ansiedad cuando los resultados no son los que buscan cuando lo desean. En todos los casos hay una falta de conciencia de que la educación es un proceso largo, permanente, inacabable, que requiere de la paciencia a la que me refería antes, pero también de la conciencia de que nunca es tarde y en cualquier momento se puede recuperar el tiempo perdido o, al menos, parte.
Me resulta muy familiar ver la imagen de alumnos y alumnas que llegan al instituto, después de varios años de ausencia, para preinscribirse por estas fechas o luego matricularse en la ESA (educación secundaria para personas adultas). Sus palabras y miradas, casi siempre sonrientes, expresan el deseo de querer recuperar el tiempo perdido. Cada final de curso en 2º de Bachillerato, muchas veces después de haber aprobado la Selectividad, me llegan alumnos y alumnas que a lo largo de los meses han tenido que luchar para superar la Historia de España o la Geografía de España, para expresar algo así como que al final todo llega. El otro día hablaba con un alumno de 2º de Bachillerato, con 21 años y tres años de repetición entre la ESO y el Bachillerato. Cuánta gente ha pensado negativamente sobre sus posibilidades, pero me mostraba su alegría porque este año por fin iba a acabar y no le falta razón, porque su rendimiento académico es más que aceptable y, ante todo, su autoestima ha aumentado considerablemente.
Estas semanas estamos aplicando el programa sobre habilidades cognitivas y sociales, y con frecuencia me llegan las quejas de una compañera sobre la actitud de un sector del profesorado que tiene que aplicar las unidades. A mí también me llegan opiniones como “no le interesa a los alumnos”, quizás para eludir decir lo que dicen en corrillo: “no vale para nada”. Siempre he contestado que es verdad que a veces ponen poco interés, pero es el mismo que ponen en cada asignatura, algo de lo que nos quejamos tantas veces.
Carr (1996: p. 102) ha defendido la práctica educativa como el logro de una tradición cultural más que como conocimiento instrumental. Algo con lo que coincide Laval (2004: pp. 397-400), que después de haber analizado la progresiva penetración de la ideología neolliberal en la escuela, que sólo busca la utilidad social y la rentabilidad económica, propone una escuela encaminada no sólo a la una política de compensación de las desigualdades crecientes, que es necesaria, sino sobre todo la busca de la igualdad desde las premisas de bien público y bien común, para que la igualdad de condiciones acaba convirtiéndose en una “igualdad de los objetivos intelectuales fundamentales”.
Unas desigualdades que se manifiestan de diversas formas y que se justifican mediante teorías que sólo perpetuar las condiciones sociales de desigualdad: "En unos sitios los genéticamente incapaces son los negros, en otros los indios, los gitanos o los esquimales y en casi todos los hijos de los pobres" (SABATER: p. 156).
En los tiempos que corren, donde tantas cosas han cambiado a una velocidad de vértigo, nos cuesta asimilar la nueva situación. Aunque hay cosas, varios de los pilares de la sociedad en la que vivimos, que siguen igual, aunque no lo creamos o percibamos. Quizás así se entiendan las palabras de la cita con la que comenzaba este escrito. El mito de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA
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viernes 28 de enero de 2011
¿Víctimas de qué?
“Los artistas no estaban al corriente de nuestro juego. Hay que excluir que gente como Rothko o Pollock supiesen nunca que estaban siendo ayudados desde la sombra por la CIA, que sin embargo tuvo un papel esencial en el lanzamiento de ellos y en la promoción de sus obras. Y en el vertiginoso aumento de sus ganancias”.
(Donald Jameson)
La segunda mitad del siglo XX marcó un cambio importante en el ámbito geográfico donde se centró la creación artística. EEUU se convirtió en el principal punto de referencia, desplazando a Europa occidental y, dentro de ella, a París. Como nos recuerda Giulio Carlo Argan (1977: 620), "América se convierte en la depositaria, en nombre de la democracia, de los valores de la inteligencia y la cultura; pero en el mismo momento en que los adopta, los adapta a su estructura social, a su propio 'modo de vivir'".
No fue algo ajeno al peso que EEUU adquirió en el mundo al acabar la Segunda Guerra Mundial como primera económica mundial y protectora de un conjunto de países que se sentían amenazados por el bloque internacional antagónico que lideraba la URSS. Tampoco debemos olvidar el papel que jugaron numerosos artistas europeos que fueron huyendo de la persecución nazi para instalarse más allá del Atlántico, aportando su experiencia en las distintas vanguardias artísticas en boga. El surrealismo, el expresionismo y la abstracción fueron los ingredientes principales de lo que en EEUU acabó presentándose como una nueva tendencia.
No fue algo ajeno al peso que EEUU adquirió en el mundo al acabar la Segunda Guerra Mundial como primera económica mundial y protectora de un conjunto de países que se sentían amenazados por el bloque internacional antagónico que lideraba la URSS. Tampoco debemos olvidar el papel que jugaron numerosos artistas europeos que fueron huyendo de la persecución nazi para instalarse más allá del Atlántico, aportando su experiencia en las distintas vanguardias artísticas en boga. El surrealismo, el expresionismo y la abstracción fueron los ingredientes principales de lo que en EEUU acabó presentándose como una nueva tendencia.
En realidad no fue nuevo estilo, al menos en sus raíces. Si parte de sus componentes provenían de Europa, como Willem de Kooning, Arshile Gorky o Mark Rothko, hubo otros artistas europeos que siguieron trabajando en el viejo continente, dando los primeros pasos de lo que se habría de llamarse expresionismo abstracto. Paul Klee y Joan Miró habían desarrollado un estilo donde confluían la figuración y la abstracción sin apenas distinción, dando origen a un lenguaje plástico desconocido hasta entonces, donde fundían cromatismo y fantasía desde elementos de las vanguardias artísticas. Lo que inicialmente se denominó como abstracción lírica, enfatizando la mayor frescura y espontaneidad que mostraba frente a la abstracción geométrica, fue conocido desde 1951 como expresionismo abstracto, cuando los críticos estadounidenses Clement Greenberg y Harold Rosenberg recuperaron un término acuñado veinte años antes por Alfred Barr jr. para referirse a las improvisaciones abstractas de Vassili Kandinsky (Vicens, 1975: 110).
Hace diez años leí el libro de Frances Stonor Saunders La CIA y la guerra fría cultural. No pretendo hacer un análisis de la obra, que, por otra parte, es un estudio minucioso de la guerra ideológica que se dio en el campo de la cultura durante los años de la guerra fría desde las actividades que la agencia de inteligencia estadounidense llevó a cabo. De todos los asuntos y personajes que salen a lo largo de la obra, me llamó la atención en su día el capítulo dedicado a la utilización que hizo la CIA del expresionismo abstracto para oponerlo al realismo socialista, que era el paradigma artístico del bloque antagónico.
Uno de los personajes clave en todo esto fue Nelson Rockefeller, heredero del imperio familiar del mismo nombre, cuyo padre, Abby Aldrich, no tuvo reparos en afirmar en una ocasión que los rojos dejarían de serlo “si valorásemos y reconociésemos mejor sus méritos artísticos”. Nelson, por su parte, que había encargado a Diego Rivera un mural para el recién construido Rockefeller Center, tampoco tuvo reparos en destrozarlo porque el artista mexicano se negó a retirar la imagen que había pintado de Lenin, uno más de los numerosos personajes que llenaban la pared principal del edificio.
Como mecenas de la cultura y propietario del archiconocido MoMA de Nueva York Nelson Rockefeller aportó la parte correspondiente a una operación de alto calado político, que hizo uso del arte como estilete. Tom Braden, que por entonces dirigía la División de Organizaciones Internacionales de la CIA, supo ver el potencial que encerraba lo que los críticos Greenberg y Rosenberg estaban defendiendo sobre las obras de artistas como Jackson Pollock, Willem de Kooning, Arshile Gorky, Marck Tobey, Marck Rothko o David Smith.
Anatemizados al principio por motivos ideológicos, en la línea de las actividades impulsadas por el senador Joseph McCarthy, y embadurnados con argumentos artísticos pueriles, en poco tiempo pasaron, en un recorrido inverso de una conocida frase, de villanos a héroes. Lo que hasta entonces había sido un arte “degenerado” y “comunistoide”, de pronto pasó a ser fomentado como la manifestación de la libertad frente al comunismo y la aportación más genuina de EEUU al arte contemporáneo.
La actividad simbiótica de la CIA, el capital y buena parte de la crítica artística aupó a unos artistas desconocidos hacia la cumbre de la fama, la crítica y el dinero. A uno de ellos, Pollock, le correspondió representar el mito más genuino de la América profunda: el de un cowboy pendenciero nacido en un hogar humilde de uno de los estados del centro del país, Wyoming, lejos de las perniciosas ciudades de la costa este. Fue el principal representante de la action painting, un método creativo dinámico basado en la improvisación, lo que llevó a que fuera asimilado al jazz. Él mismo llegó a manifestar: “Trabajo más a gusto en el suelo. Entonces me siento más cerca de la pintura, en cierto sentido formando parte de ella, porque puedo pasearme alrededor”. La fama de los artistas y el negocio de los mecenas funcionaron perfectamente durante muchos años, sin que se sospechara que detrás de todo había una compleja e inteligente operación de profundo calado político e ideológico. Sin embargo, allá por 1974, cuando apareció en la revista Artforum el artículo de Eva Cockroft titulado “Expresionismo abstracto: arma de la guerra fría”, se empezaron a ver las cosas de otra manera.
Quienes empezaron una aventura como artistas sin saber cómo iban a discurrir sus vidas, acabaron teniendo destinos diferentes. En su mayoría, quizás abrumados por la fama y el dinero, se posicionaron como anticomunistas, en algunos casos habiendo alterado sus convicciones anteriores, como ocurrió con Rothko y Gottlieb. No fue el caso de Ad Reinhardt, que se mantuvo fiel a sus principios, lo que le condenó al ostracismo.
El triste final de varios de estos artistas, más que simbolizar lo que realmente ocurrió, puede apuntarnos algunos de los límites de la condición humana: Pollock y Smith murieron en sendos accidentes de coche; Kline, víctima del alcohol; Gorky y Rothko se suicidaron, el primero ahorcándose y el segundo cortándose las venas.
Referencias bibliográficas
Argan, Giolio Carlo (1977). Arte moderno. v. 2. Valencia, Fernando Torres.
Jameson, Donald (2010). Entrevista en el periódico The Independent, 22 de octubre, citado en Voltairenet, 2011.
Stonor Saunders, Frances (2001): "Garabatos yanquis", capítulo 16 de La CIA y la guerra fría cultural. Barcelona, Debate.
Vicens, Francesc (1975): Arte abstracto y arte figurativo. Barcelona, Salvat.
Voltairenet (2011):"La CIA, mecenas del expresionismo abstracto", en revista electrónica Rebelión, rebelión.org, 23 de enero.
Voltairenet (2011):"La CIA, mecenas del expresionismo abstracto", en revista electrónica Rebelión, rebelión.org, 23 de enero.
jueves 27 de enero de 2011
Una gran decepción
Esta mañana he podido leer a primera hora la noticia del acuerdo al que han llegado el gobierno, los sindicatos CCOO y UGT, y la CEOE sobre la edad de jubilación: para poder hacerlo a los 65 años con el 100% de la pensión hay que haber cotizado a la seguridad social 38 años y seis meses. No tengo ganas de profundizar ahora en el problema, pero me pregunto cuánta gente cumplirá con ese requisito y cuánta de las generaciones más jóvenes, nacidas a partir de los años setenta. Lo ocurrido, lo firmado, ha sido un entreguismo de los sindicatos a lo que el gobierno lleva proponiendo desde hace meses y el empresariado, a través de la CEOE, no ha dejado de repetir con descaro: trabajar más horas, jubilarse más tarde y ganar menos.
Una gran decepción que me llevará a replantearme mi relación con el que hasta ahora ha sido mi sindicato.
domingo 23 de enero de 2011
Mohamed Chukri y la escuela
Ofrezco un breve artículo que escribí para la página electrónica Tres orillas por la paz, que construimos dentro de uno de los cursos del máster Cultura de Paz. Se trata de un comentario de una novela del conocido y polémico escritor marroquí y de un documental en el que aparece como uno de los protagonistas principales.
El valor de la escuela.
El valor de la escuela.
Mohamed Chukri en El pan desnudo y Maldita calle
Hace unos años llegó a mi casa el libro El pan desnudo, de Mohamed Chukri. Mi mujer pertenecía a un pequeño grupo de mujeres que se reunía periódicamente para comentar los libros que iban eligiendo. No me acordaba de su existencia ni de su autor hasta que hace unas semanas lo relacioné con el documental Maldita calle, de Juan José Ponce, que pudimos visionar en una de las de las sesiones del curso La Educación para la Cultura de la Paz y la Convivencia en Ámbitos de Intervención Social.
El documental nos muestra el panorama de las calles de las ciudades marroquíes de Tetúan y Tánger, donde vagan numerosos adolescentes y jóvenes, todos varones en la película. Son los sin techo del norte de Marruecos, que tienen que buscarse la vida como pueden, prostitución incluida, y sobrevivir con la ayuda de una droga barata, el disolvente que, a la vez que les ayuda a mal llevar su cotidianeidad, mientras van perdiendo sus perversos efectos, los mata lentamente.
Intercalándose con la imágenes y las palabras de sus protagonistas aparece el escritor Mohamed Chukri, para quien esas vidas no son sino su propia vida medio siglo antes, cuando también tuvo que vagar por las calles de Tetuán, Tánger y hasta Orán, en medio de una sociedad vieja, pero desestructurada por los años del colonialismo español y francés, y en el tránsito al Marruecos independiente. Ver a esos jóvenes marroquíes de nuestros días es mostrar la continuidad de los problemas estructurales de un país en el que la gente pobre tiene que seguir buscando cualquier forma de supervivencia. Y entre esa gente sufren de una manera especial los sectores más vulnerables de la sociedad: los niños y las niñas, y las mujeres.
Mohamed Chukri salió del agujero de la marginación mediante la cultura. Aprender a leer y a escribir fue la vía que le permitió escapar y poder escalar en la cima de la literatura marroquí. El pan desnudo, su obra más conocida, está escrita dentro de un fondo autobiográfico. Dentro de un hiperrealismo, crudo y duro a la vez por ello, ha ido trazando su narración. Cuando salió a la luz escandalizó a las mentes estrechas de la moralidad por la crudeza de las situaciones y de las palabras empleadas. También, por supuesto, escandalizó al estado y los grupos sociales que lo sustentan, no dispuestos a permitir que saliera a la luz su fracaso social. Por eso fue prohibida en Marruecos, aunque haya podido leerse por todo el mundo. Él mismo cuenta en el documental que al menos le dejaron seguir escribiendo.
A lo largo del recorrido físico y temporal de la novela Mohamed Chukri nos muestra una violencia permanente, donde quienes son menores de edad deben ir imitando a los mayores, en un aprendizaje forzado por la realidad. Hay una violencia implícita, la que se deriva de una sociedad enferma, profundamente desigualitaria, donde se confunde el peso de la tradición milenaria y el mazazo de las últimas décadas de dominación española. La otra, explícita, es la que ejerce el padre desertor, pobre y pendenciero contra sus familia, desde la madre hasta él, pasando por la muerte del hermano que achaca al padre. Es la violencia de la calle, en la que confluyen la necesidad de robar y de defenderse, o la práctica de la venganza, la violación y la violencia gratuita.
La novela está escrita desde la mirada de un joven varón que está permanentemente alerta para no sentirse derrotado. Las mujeres y las jóvenes que se le van cruzando por el camino le aportan amor, cariño o sexo, pero sufren la violencia física, sexual, psíquica, la sumisión... Son la otra parte de la marginación, de la pobreza, de la injusticia.
El pan desnudo acaba cuando el joven protagonista acude a una librería y compra su primer libro. Tenía veinte años, pero le informaron que en Larache podía ponerse en contacto con un profesor que “tiene mucha simpatía por lo muchachos que no tienen familia y que quieren estudiar seriamente”. Así acaba también el documental Maldita calle, cuando nos ofrecen el contraste de unos niños que son atendidos en un centro de acogida donde pueden vivir en un hogar propio, bajo la supervisión de unos educadores, y acudir a la escuela. Ése también es el momento que elige un niño de la calle para intentar salir de la espiral de la marginación, la violencia y la degradación humana.
sábado 22 de enero de 2011
Un post por lo de ayer
Si ayer escribí un comentario acerca de la propiedad intelectual, utilizando como excusa lo que cobra de sueldo el señor Teddy Bautista, acabo de leer en Rebelión una escrito de Lucas Sánchez, investigador del Centro Superior de Biotecnología, con el título Carta abierta a Alejandro Sanz. Viene a colación por lo que hace unos días el famoso cantante residente en Miami (donde, por cierto, se pagan menos impuestos) comentó por twitter, haciendo una comparación entre la piratería de discos y los derechos a recibir medicamentos de los niños pobres. La carta no tiene desperdicio, por lo que recomiendo leerla. Sólo voy a resaltar algunas cosas que ignoraba, pero que me reafirman en lo que ayer escribí. Nos cuenta en primer lugar Lucas Sánchez que su labor en el laboratorio donde trabaja está destinada al "desarrollo de varias vacunas para el tercer mundo, aunque intento centrar mis esfuerzos en la Leishmaniasis, una enfermedad olvidada que mata e incapacita en África, Asia y Sudamérica".
Pero de inmediato añade que dicha labor, más que loable, lejos de pertenecerle, queda en manos de la revista donde publican sus resultados: "Cuando consigo que mi trabajo funcione, tras muchísimas horas de laboratorio exponiéndome a múltiples riesgos para mi salud, intento publicar mis resultados. ¿Sabes lo que pasa cuando lo hago? Que la revista se queda con todos mis derechos de autor. CON TODOS. Si quiero, no sé, poner una figura de mi trabajo en algún otro formato, tengo que pedir permiso. Por mi figura. Por mi trabajo. Y te hablo de figuras en blanco y negro. En color no podemos pagarlas". Puede resultar sorprendente, pero insiste en ello: "PAGO POR PUBLICAR. Sí, en serio, lo hacemos. Mi laboratorio tiene que pagar para poder difundir los avances científicos que puedan curar a esos niños o a sus padres en el futuro. PAGO POR PUBLICAR y tengo que pedir permiso por mi figura, por mi trabajo".
A continuación hace una reflexión acerca de la creación humana y, para mí, da en una de las claves de todo esto. Veámoslo: "Desde que el hombre es hombre, desde que el ser humano es humano, ha demostrado que necesita expresar sus sentimientos. Y de ahí surgió el arte. También, al mismo tiempo, surgieron las preguntas de qué hacía aquí. Los famosos “de dónde vengo, quién soy, y adónde voy. Y es que las dos cosas, ciencia y arte, son humanas, pero no por ello profesiones".
¿Qué nos quiere transmitir Lucas Sánchez? Primero nos recuerda que hasta hace un siglo, más o menos, hacían arte y ciencia quienes podían permitírselo, y que actualmente "industria mediante, los artistas cobran por entretener y los científicos cobran por descubrir cosas. Una maravilla para los que no somos de familias ricas y queremos hacer ciencia o arte". Y finalmente lanza el dardo, contra Alejandro Sanz y compañía: "La diferencia es que yo con un salario tengo. Y lucho por un salario digno. QUE ME PAGUEN POR MI TRABAJO. No creo que tenga sentido que me paguen tiempo después por mis logros".
Más claro, agua.
viernes 21 de enero de 2011
¡250.000 euros cobra el tío!
¡Vaya con el Teddy! Buen canario está hecho. El tío ha declarado que gana al año 250.000 euros, lo que traducidos a pesetas, que es como me entiendo mejor con esas cantidades, serían algo más de 40 millones. No está mal, teniendo en cuenta que, como presi de la SGAE, es el guardián del tesoro de la propiedad intelectual y de algo más, porque ha conseguido que se apruebe el pago de un canon por cada producto que permita hacer copias aunque no las hagas.Soy defensor de la propiedad intelectual como reconocimiento de la labor creativa. Pero el problema que se ha planteado con lo que la SGAE denomina pirateo de obras intelectuales sólo se ha centrado en cómo recaudar más al precio que sea y como sea. Quienes se están encargando de gestionar esos recursos, que utilizan como argumento la legitimidad de resguardar los intereses de quienes aportan su trabajo en la creación de una obra, no se han preocupado de lo que para mí es lo más importante: lo poco que pagan las empresas productoras de música y editoras de libros a la mayoría de autores y autoras, lo elevados que son los precios de los productos que ponen en el mercado y las enormes ganancias que obtienen. En vez de dirigir las críticas contra esas empresas, quienes dirigen la SGAE se han dirigido contra quienes consumimos, copiemos o no; e incluso, rozando el ridículo si no fuera porque es un atropello, contra quienes escuchan música mientras se cortan el pelo.
Estoy seguro que mucha de esa gente que se muestra tan intransigente con lo de hacer copias, hacía lo propio en su juventud, en otro tiempo, con esas cintas de caset que grabábamos desde un disco de vinilo o desde otro caset. Así aprendíamos música. Alguien, cada cual, compraba un disco y lo demás era intercambio solidario en pequeños redes. Dinero teníamos poco y había que optimizar los recursos. Hoy se sigue haciendo con otros medios. Pero estoy seguro que se haría menos si los precios fueran más bajos.
Desde luego que el presi de la SGAE está muy bien pagado. Buen servicio está haciendo a mucha gente, incluidas las empresas productoras y editoriales que, una vez más, se salen de rositas, como si la cosa no tuviera que ver con ellas. El sueldo del presi está en la línea de lo que cobran los altos cargos ejecutivos de las empresas. Me imagino que quienes le rodean en la gestión de la SGAE se llevarán también un buen pellizco. Pero que conste que parte de eso sale del canon que paga todo quisqui, haga o no copias. Con lo que se embolsa Teddy, mi hermano hubiera dicho: "¡jodo, titi!".
miércoles 19 de enero de 2011
De ejemplos y milagros
Túnez ha saltado a la actualidad por lo que hay quien denomina como una revolución inesperada. Hasta hace poco era considerado modelo por los medios de comunicación del sistema y por quienes gobiernan en los países más ricos. Se hablaba de un país donde había crecimiento y liberalización, en lo económico, y escasa presencia del islamismo y hasta democracia, en lo político. Su cabeza gobernante fue un tal Ben Ali, que ha tenido que salir volando hacia Arabia Saudí, huyendo de su pueblo y olvidado como un apestado por sus padrinos, incluido el principal: el presidente francés Sarkozy.
Durante los años anteriores esos medios de comunicación no han dejado de manipular la realidad demonizando a unos países y ensalzando a otros, inventándose o magnificando los problemas de los primeros, y ocultando o minimizando los de los segundos.
Veamos lo que contaba el otro día Santiago Alba en un artículo dedicado a Túnez, titulado "Y de pronto, la revolución": en junio de 2005 “El País publicó 618 noticias relacionadas con Cuba, donde no pasaba nada, y 199 sobre Túnez, todas sobre el turismo o el mundial de balonmano; El Mundo, en esas mismas fechas, registró 5162 entradas sobre Cuba, país donde no pasaba nada, y sólo 658 sobre Túnez, casi todas sobre el mundial de balonmano; y ABC tendió 400 veces la mirada hacia Cuba, país donde no pasaba nada, mientras sólo mencionaba a Túnez 99 veces, 55 de ellas en relación con el mundial de balonmano. El 10 de marzo de ese mismo año una rápida búsqueda en Google entregaba 750 enlaces sobre el reparto del gobierno cubano de las famosas ollas arroceras y sólo tres (dos de Amnistía Internacional) sobre la huelga de hambre y la tortura a presos en Túnez”. En otra parte del artículo, Santiago Alba seguía diciendo cosas como el ocultamiento del golpe palaciego en 1987 de Ben Ali; la desaparición de la clase media surgida en los años 60; la apertura de un Carrefour para una minoría y el millón de jóvenes tunecinos, sobre una población de 10 millones, que ha emigrado a Europa; la progresiva degradación de la educación, pese a una herencia solvente; la riqueza de 20 familias; el crecimiento del paro entre la gente joven, oscilando llegando al 36% entre la más joven o al 20% entre quienes han acabado los estudios universitarios…
El milagro irlandés.
Podría haberme referido a otros países, como Islandia o Hungría. El primero, que llegó a estar entre los países más ricos del mundo, hoy lo está en quiebra técnica; y el segundo, considerado como una de las perlas de los antiguos países del este de Europa, tiene ahora a una buena parte de la población añorando el denostado comunismo.
Me voy a quedar, sin embargo, con Irlanda, que después de haber sido uno de los tres países situados en la cola de la Europa de los 15, a mediados de los noventa, se convirtió en los años siguientes en uno de los milagros económicos con un promedio de crecimiento anual superior al 4%, a veces del 5%, y llegando a superar en nivel de renta per capita al Reino Unido. Deslumbró tanto, que fue apodado como el “tigre celta” ¿Y cómo ocurrió? Primero lo hizo aprovechándose de los recursos europeos provenientes de los fondos sociales y de cohesión que le correspondían por haber sido un país que estaba por debajo de la renta media europea. Y después, en la más pura ortodoxia neoliberal, bajando los impuestos para atraer capitales y alimentando desmesuradamente el mercado inmobiliario, mientras buena parte de la población, al menos la que aparentaba tener posibles, consumía a cambio de endeudamiento. Es decir, una financiarización de la economía que acabó estallando cuando estalló la burbuja internacional en 2008. Todo, pura fachada. El resultado, un desplome del mercado inmobiliario entre el 50% y el 60%, y la quiebra financiera del estado. El rescate de 50.000 millones de euros en otoño pasado ha traído el ajuste económico, que está afectando a quienes viven de su trabajo. Se prevé que la renta familiar caiga anualmente cerca de los 5.000 euros; el paro, en aumento, ya supera el 13%; la emigración ha vuelto a ser una vía de escape, con previsiones de que afecte a un 2% de la población…
Atrás ha quedado el modelo irlandés. El mismo que deslumbró al PP español. Igual que se ha acabado esfumando como lo hace una pompa de jabón, ese mismo partido se ha puesto a silbar con las manos en los bolsillos mirando para otro lado como si nada. Está esperando a recoger las manzanas podridas que ha dejado el gobierno de Zapatero y que sembraron tiempo ha los gobiernos de Aznar y González.
domingo 16 de enero de 2011
Avanzamos a paso de cangrejo
Hace unos años advertía sobre el peligro de la actitud de amplios sectores de las generaciones más jóvenes por menospreciar un trabajo fijo o la cotización a la seguridad social, y no importarles trabajar en precario, con jornadas laborales más elevadas o contratos cortos. Daba la sensación de que para mucha gente los derechos sociales habían surgido de la nada, que se nacía con ellos, lo que hacía innecesarios los sindicatos. De lo que se trataba era de vivir bien, entendido esto como el disponer un elevado consumo y una buena parte del tiempo dedicada al ocio, que en la práctica lo era superfluo. Advertía también que esos comportamientos iban a pasar factura en el futuro, cuando, llegada una edad más o menos talluda, lo normal es que el colchón familiar hubiera desaparecido y se empezara a echar cuentas de lo que se habría cotizado a la seguridad social, pensando en lo que se podría cobrar en la edad de jubilación. Era algo que repetía con frecuencia en mi entorno y a mi propio alumnado. Consideraba que el sistema capitalista tenía recursos suficientes para ahogar, mediante una ideología que tenía al consumismo e individualismo entre sus pilares, cualquier pensamiento crítico que pretendiera poner en cuestión su hegemonía. Así, desde ese individualismo no tenía cabida la acción colectiva y solidaria, que estaba, aunque no en exclusiva, en el sindicalismo. Y desde el consumismo no cabía tampoco esa acción colectiva y solidaria, porque sentaba sus bases en la obtención de recursos y productos a costa de otras personas que bastante tenían con sobrevivir, cuando no estaban condenadas a la miseria.
Creo que todos esos argumentos siguen siendo válidos hoy, pues nada ha cambiado en lo sustancial. Sí han surgido, no obstante, algunas novedades. Uno de los temas de debate durante los últimos meses está centrado en las pensiones y más concreto en el retraso de la edad de jubilación. Los gobiernos occidentales están decidiendo o anunciando su retraso. En España, en concreto, se habla de los 67 años. Mucha gente se ha cabreado, lo que resulta lógico, pues considera que ya habrá trabajado y cotizado bastante para cuando cumpla los 65 años, que es, al fin y al cabo, lo que tenía interiorizado como final de su etapa laboral, que en la mayor parte de los casos supera con creces los 30 años.
Lo que está ocurriendo, sin embargo, es que tanto esto como lo que comentaba al principio se han solapado. Se quiere obligar a la gente talluda a trabajar más años para, dicen como falacia (recordad el comentario mío del pasado 3 de enero), mantener equilibrados los fondos de la seguridad social. Si eso fuera así, lo que se está es castigando aún más a las generaciones más jóvenes, que van acumulando el menor tiempo de cotización por tres factores: el retraso en la entrada en el mercado laboral (por la obligación de estudiar hasta los 16 años o querer seguir haciéndolo para formarse más y mejor), la existencia de un paro creciente y el no haberles importado trabajar en precario y sin prestar atención a la normativa laboral.
En los años 90 surgió un debate en los países europeos en torno a la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales. Algunos países, como Francia, lo introdujeron en su reglamentación laboral. En España Izquierda Unida, con el apoyo de algunos sindicatos, como la CGT, lo impulsó y llegó a presentar en 1999 en el Congreso una iniciativa legislativa popular para que se tratara. La mayoría parlamentaria del PP, que gobernaba por entonces, y del PSOE la echó para atrás. No hubo comprensión de la iniciativa por buena parte de la sociedad española y, lamentablemente, por parte de CCOO y UGT. En el primer caso se prefirió dejarse llevar por los valores del consumismo e individualismo que con el PP alcanzaron su zénit cuando vivíamos en plena burbuja especulativa; y en el segundo se prefirió la comodidad de ir defendiendo las conquistas conseguidas, sin entender que eso es siempre insuficiente.
Hoy estamos sufriendo el ataque más duro contra las conquistas sociales obtenidas desde bastantes décadas y que se empezaron a poner en cuestión en los años ochenta. La gran desmovilización que hay en la sociedad española ha sido una de las claves de la gran debilidad que tenemos y que está permitiendo que se sigan reduciendo derechos sociales. Es cierto que sindicatos como CCOO y UGT tienen responsabilidad, pero no toda. Su presencia ha permitido poder haber mantenido bastantes derechos. Actuaron con determinación en las diversas huelgas generales convocadas, incluidas las de 2003 contra el gobierno del PP y la de septiembre pasado contra el del PSOE. No me está gustando su actitud en los actuales momentos, buscando no sé qué acuerdo con el gobierno y la patronal. Sé que hay una parte del electorado que se considera de izquierda que tiene su corazón roto, teniendo un gran malestar por las medidas que se están tomando, pero temiendo que pueda venir el PP, que supondría estar peor. También sé que mucha gente ha perdido o no ha tenido la conciencia suficiente para detectar cuáles son las claves de la actual situación. Hay quien considera, por ejemplo, que “la culpa la tiene Zapatero”, siguiendo el mensaje machacón del PP.
Pese a todo ello, despreciar a los sindicatos no resultaría positivo. Mucha gente que lo hace, ni está sindicada ni ha apoyado las convocatorias de huelga general. Hay mucha gente que exige mucho, pero no pone nada de su parte, no aportando la solidaridad necesaria para poder llevar a cabo una acción colectiva de respuestas a las agresiones. Estoy seguro que la actitud de CCOO y UGT es, al menos en parte, consecuencia del insuficiente apoyo que tienen. Para mí es una muestra de debilidad, pero es que mucha gente apoyó la última huelga general. Hay, además, otros sindicatos que han actuado con mayor coherencia, aunque tenga menos arraigo social, por lo que no se puede poner como excusa a los sindicatos.
En definitiva, existen cauces de participación y colaboración sociales para poder resistir. Lo contrario sería la derrota, que sería definitiva por mucho tiempo. En un artículo magistral publicado hoy en Público Umberto Eco lo acaba con estas palabras: “En lo que respecta a mi convicción de que avanzamos a paso de cangrejo y de que ahora el progreso coincide con la regresión, nos daremos cuenta de que hemos llegado a una situación no muy diferente a aquella del imperio colonial en India, en el archipiélago malayo o en África central; y quien haya llegado felizmente a los 110 años gracias al desarrollo de la medicina, se sentirá como el rajá blanco de Sarawak, sir James Brooke, sobre el que fantaseaba leyendo de niño las novelas de Salgari”.
sábado 15 de enero de 2011
Cómo decir lo que hay que hacer sin dar ejemplo

En pleno debate sobre la bajada del sueldo de quienes dependen de las administraciones públicas, congelación de salarios en las empresas privadas, mayor abaratamiento de los despidos, aumento del periodo mínimo de cotización para las pensiones, anuncio de retraso de la edad de jubilación a los 67 años…, en fin, todo el cúmulo de medidas sociales que nos están imponiendo a quienes vivimos de nuestro trabajo asalariado, han salido a la actualidad Felipe González y José Mª Aznar por las remuneraciones, desmedidas, que están recibiendo. Durante sus mandatos ya tomaron medidas económicas y sociales que no difieren de las que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está aplicando. Han sido los principales responsables en España de las políticas neoliberales que se generalizaron durante la década de los ochenta en el mundo, dando paso a una financiarización de la economía, el recorte de los gastos sociales, una privatización de servicios y empresas sin precedentes, etc. Lo que nos dicen que hay que hacer.
En la actual situación de crisis defienden medidas económicas y sociales de choque contra la población, apoyando las tomadas por el gobierno de Zapatero, en el caso de González, o dando muestras de un catastrofismo exagerado, por parte de Aznar. Pero, repito, unas posturas que en los dos casos siempre están en la dirección de continuar desarrollando una política neoliberal, centrada en el apoyo a las rentas más elevadas en detrimento de la mayoría de la gente. Si en el primer caso esas rentas se obtienen de su patrimonio como coparticipantes de la propiedad de grandes empresas, de los beneficios derivadas y de las elevadísimas remuneraciones que reciben, en el segundo caso se basan sobre todo en rentas de origen salarial.
Y estos señores disponen de unos ingresos más que sustanciosos. Tienen en común la asignación anual de 80.000 euros por haber sido presidentes de gobierno, lo que se puede equiparar de hecho a una pensión. No es la única fuente de ingresos, como vamos a ver a continuación.
La rentabilidad de un nombre, quizás una marca.
El caso de Aznar es el más espectacular de los dos. Desde el primer momento se convirtió en un personaje invitado por diversas instituciones públicas y privadas, entre lo que llamó la atención en 2004, al poco de dejar su cargo como jefe de gobierno, su contratación por la universidad jesuita de Georgetown, en Washington DC, de la que es actualmente uno de los 25 profesores más famosos (Holtz, 2010). Ese mismo año también se convirtió en presidente de FAES, la famosa fundación que busca ser el referente ideológico conservador en nuestro país, con un intento de proyección hacia otros países. Quizás por eso se entienda que en 2004 creara con su mujer la empresa Famaztella (Época, 2004; C.G., 2010), que se dedica a la gestión de los derechos de autor de sus libros, artículos o conferencias, lo que les está aportando importantes beneficios, que en 2009 alcanzaron los 445.417 euros, siendo el patrimonio de ese mismo año de 1,6 millones. Toda una intensa actividad como profesor, articulista y conferenciante donde se aúnan ideología conservadora y rentabilidad personal.
Pero además de eso, Aznar también se ha convertido en un importante referente para las grandes empresas de sectores estratégicos, que utilizan sus servicios como asesor o ejecutivo (F.M., 2011). Así, desde 2006 es asesor de News Corporation, ligada al magnate Rupert Murdoch, cabeza de uno de los principales grupos mundiales de comunicación (cine, televisión, prensa, libros…), un puesto por el que obtiene 175.000 euros anuales. Entre 2007 y 2009 estuvo contratado por Centaurus Capital, una compañía especializada en captar fondos de inversión para grandes capitales, cuya sede se encuentra en el paraíso fiscal de las Islas Caimán. Desde 2009 es consejero de la empresa norteamericana Doheny Global Group, vinculada al sector de la energía y en especial a la nuclear. Desde octubre pasado preside del Consejo Asesor de Global Adaptation Institute, un grupo de presión centrado en la promoción de la energía nuclear. Es asesor de la división para América Latina de la empresa norteamericana J. E. Robert, dedicada a operaciones inmobiliarias. Hace unos días acaba de ser nombrado asesor de ENDESA, la empresa eléctrica española que desde el año pasado pertenece al grupo italiano Enel, de la que se ha dicho que va a recibir un sueldo anual de 200.000 euros, pudiendo llegar a los 300.000 a través de complementos por objetivos.
Se ha escrito que buena parte del éxito de Aznar en el mundo empresarial ha sido fruto del pago de favores por el papel que jugó a principios de la década como uno de los principales aliados internacionales de EEUU durante la presidencia de George Bush jr.
El ex presidente algo más que discreto.
Su vida ha pasado quizás más desapercibida. No obstante, durante las dos legislaturas de gobiernos del PP (1996-2004) ya llamó la atención por su notable absentismo como diputado, lo que no fue óbice para que cobrara su sueldo, amén de la asignación vitalicia que tenía como ex presidente. Durante los primeros años buscó ser un referente ideológico de lo que se conoció como socialismo liberal, en auge tras los triunfos electorales de Tony Blair y Gerhard Schroder. Después pasó a presidir las fundaciones Progreso Global y Tomás Meabe, y desde 2007 fue designado presidente del Grupo de Reflexión sobre el Futuro de Europa, conocido como Comité de Sabios de la Unión Europea.
Aunque no se prodiga como Aznar en el mundo de las conferencias, se cotiza alto si seguimos al diario Expansión (Equipos&Talento, 2010), para el que su actividad como conferenciante por todo el mundo le reporta importantes ingresos. “All American Speakers pide 30.000 euros por cada una de ellas”, aunque en fuentes próximas a González se ha reconocido que cobra 50.000 euros brutos (López Alba, 2010).
Una faceta que se cuidado mucho ha sido la de su dedicación a actividades manuales cuasi domésticas, como ya hiciera en la Moncloa con el cuidado de bonsáis, algo que él mismo lo destacó hace poco en la entrevista de Juan José Millás para El País (2010). No dijo, sin embargo, que sus esculturas y joyas “las vende en exclusiva para su amiga Elena Benarroch en Madrid a 2.000 euros por los pendientes y 4.000 por los colgantes” (Equipos&Talento, 2010).
Está claro que tal discreción no tiene por qué ser sinónimo de rentabilidad. En 2001 fundó con sus dos hijos y su hija la empresa Ialcon Consultoría, que está dedicada al asesoramiento internacional, tiene una gran influencia y resulta económicamente bastante rentable. Se habla de unos beneficios de 1,5 millones de euros y que Carlos Slim como uno de sus clientes. Dicen también que de este mejicano, magnate mundial de la comunicación y también una de las mayores fortunas del mundo, recibe 44.000 euros mensuales (Lucas, 2007; Equipos&Talento, 2010, citando a El Economista y El Mundo).
En el mes pasado desde el entorno de González, sin embargo, se ha negado que tenga otros ingresos fuera de sus 80.000 euros como ex presidente, además de los que ya ha empezado a cobrar como asesor de la empresa Gas Natural, de la que ha escrito que serán “126.500 euros brutos anuales, que se quedarán en 82.000 netos”, pero que podrían superar “los 200.000 euros si asume la presidencia de alguna comisión” (López Alba, 2011).
Los dos anteriores.
Leopoldo Calvo Sotelo, que antes de su carrera política llegó a ser, entre otras cosas, presidente de RENFE, perteneció desde 1982 a los consejos de administración de empresas como el Banco Hispano Americano (después, del Central-Hispano y finalmente del Santander-Central-Hispano), Vespa, Dragados, Unión Fenosa u ONO. Todo eso además de la asignación de 80.000 euros como ex presidente, la misma que sigue cobrando Adolfo Suárez, quien, quizás por la enfermedad que sufre, no se ha prodigado mucho en esos menesteres. Pese a ello ha llegado a ser asesor de Telefónica (F. M., 2011).
Punto y… seguido.
No se han tratado los casos del resto de los altos cargos políticos, como tampoco que muchos de quienes han ocupado puestos similares a Aznar y González aprovechen para obtener importantes puestos en el mundo de las grandes empresas. Sí se puede decir que, después de lo visto, haber dejado el puesto de jefe gobierno no resulta perjudicial en España. Para los tiempos que corren, un buen ejemplo de no darlo.
Hemeroteca de referencia.
C. G. (2010). Famaztella, la sociedad de Aznar y Botella, acumula un patrimonio de 1,6 millones, en http://www.elplural.com, 9 de noviembre.
Cotizalia (2011), “Ex alto cargo público”, la cantera perfecta para las empresas españolas, en http://www.cotizalia.com, 13 de enero.
Época (2004). Famaztella: La empresa desconocida de los Aznar, publicado en http://www.rebelion.org., 24 de septiembre.
Equipos&Talento (2010). De la asesoría a las joyas: los ingresos de Felipe González, en http://www.equiposytalento.com, 23 de noviembre.
F. M. (2011) ¿Por qué Felipe González peca allí donde otros simplemente desarrollan carreras?, en http://www.elplural.com, 14 enero.
HOLTZ, Rachael (2010). 25 Most Famous College Professors Teaching Today, en http://collegestats.org/, 16 de febrero.
LÓPEZ ALBA, G. (2010). Felipe González ficha por Gas Natural, en www.publico.com, 17 de diciembre.
LUCAS, Miguel Ángel (2007). Felipe González, un hombre lobby en América. Rentas millonarias para una tranquila vejez, en revista Diagonal, publicado en http://www.rebelion, 25 de noviembre.
MILLÁS, Juan José (2010). Entrevista a Felipe González, en www.elpais.com, 7 de noviembre.
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