martes, 31 de julio de 2018

Torbellino (de ayer y hoy, a la espera de mañana)

Han pasado unas cuatro décadas. Los años concretos los ignoro. Ayer, en plena juventud, luchaba por abrirme paso en un futuro lleno de incertidumbre en lo personal. Lo que vino después resultó ser distinto, quizás muy distinto de lo que podía vislumbrar en ese momento. Percibí dificultades, a veces, desazón y otras me sentí resignado. Pero no me faltó soñar. Ni tampoco ilusionarme por lo que hacía. 

Ahora, instalado en el hoy, puedo ver cómo todo ha ido resultando muy diferente. En esas cuatro décadas he ido labrando poco a poco un camino que me traído a las puertas de un tiempo nuevo. Un camino del que no renuncio, donde ha habido de todo. Ha estado lleno de alegrías, sorpresas, sacrificios, ilusiones, decepciones... Mi vida ha sido un torbellino. Pese a ello, mirando hacia atrás, no siento vértigo por lo sucedido. No sé qué me deparará el futuro. Es imprevisible. Pero espero tener capacidad para saberlo entender.

sábado, 28 de julio de 2018

El eclipse lunar

Habíamos estado esperando el momento en una mezcla de curiosidad e ilusión. Teníamos como referencia las 21,30 horas como hora para empezar a ver el evento, pero no llegó. Fue ya cerca de las 22,30 cuando por fin pudimos descubrir sobre el horizonte una tímida Luna enrojecida. Aún se percibía un cielo cuasi azulado, pero, eso sí, a punto de estar amenazado por la inmediata negrura de la noche y la ensombrecida presencia del eclipse. El resultado fue un acontecimiento astronómico bonito, impresionante y casi único. La espera fue un poco larga, pero estuvo al menos estuvo suavizada por los manjares que teníamos delante y preparados para la ocasión. Lo que vino después fue una sucesión de comentarios, fotografías y mensajes, todo interconectado a través de la red, que se convirtió en un foro improvisado de sensaciones. Por mi parte, pese a la limitación de medios técnicos, dejo constancia de  lo vivido con una imagen del primer momento, en que pudimos divisar al pequeño satélite lunar que, pese a estar ensombrecido por la interposición de su planeta, fue capaz de ofrecernos un espectáculo de gran belleza.

martes, 24 de julio de 2018

El puerto fluvial

El agua es un remanso. No es agua de mar, aunque no le falte la salinidad necesaria que le suministran las mareas que cada día vienen y van. No tiene un azul límpido, pero su suavidad denota la ausencia de nubes. El agua parece un espejo. Por eso vemos cómo se reflejan, boca abajo, los cascos de los barcos y sus mástiles. Vemos también, reales y aparentes, los cabos de amarre que se cruzan en diagonal sobre la verticalidad de los mástiles, sin que podamos ver los postes o argollas que sirven para protegerlos. Los barcos están en el puerto fluvial, construido hace unas ocho décadas y no mucho después casi abandonado, relegado a los barcos de la almadraba cuando han dejado de faenar. Es la imagen del descanso. El de un oficio milenario. Atrás han dejado la lucha que, en el corazón de cada primavera, llevan los hombres frente a los atunes atrapados en el laberinto de redes que se montan y desmontan entre febrero y junio. La imagen nos muestra el tiempo en que los barcos reposan al abrigo del mar a la espera del siguiente acto.      

¿Acaso existen muchas diferencias entre Aznar y Rajoy?

Aznar y Rajoy. Aznarismo y marianismo. Ambos, en cada momento, calificados como "el mejor presidente de la democracia". Casado y Santamaría. El primero, vinculado a Aznar y el aznarismo. La segunda, a Rajoy y el marianismo. Me pregunto: ¿existen muchas diferencias en esas catalogaciones? Respondo: pocas o ninguna en lo sustancial. Veamos.

El primero, de entrada, contó con una coyuntura muy favorable: la del crecimiento económico en el mundo occidental. Por lo demás, fue el que "centró" al partido en lo político, dejando atrás en ese momento el tufo a franquismo que desprendía Fraga. No así se explica, ya en 1996, eso de pactar con los hoy enemigos (CiU, PNV...), hablar en catalán en privado, alcanzar un principio de acuerdo con ETA, respetar la ley del aborto, reivindicar a Azaña... Fue quien apretó más la tuerca del neoliberalismo que ya había iniciado González en los años ochenta. De ahí lo de Rato como el mejor ministro de Economía... con su mayor número de privatizaciones de empresas públicas, más recortes sociales, mayor grado de liberalización del suelo... Y fue también quien, pasados sus ímpetus iniciales, lanzó aquello de la idea de España frente a sus enemigos internos, que centró en ese momento en el País Vasco. Y todo esto estuvo Rajoy como ministro. 

Como lo estuvo en el segundo gobierno, ya con mayoría absoluta y esta vez como vicepresidente, donde Aznar se explayó a fondo en todo, incluida su pretensión de ser un gran estadista internacional a la sombra de Bush hijo. Quiso llegar tanto, que es estrelló en la más burda mentira tras el atentado del 11 de  marzo de 2004. Antes, por su parte, Rajoy había salido con lo de "los hilillos de plastilina", haciendo gala de su peculiar uso del lenguaje. 

Rajoy, ya como presidente del partido, pero derrotado electoralmente por Zapatero y el zapaterismo, no hizo nada diferente de lo ya marcado por su antecesor. Redobló los esfuerzos aún más desde la oposición: defendió la teoría de la conspiración en el atentado del 11-M, añadió a Catalunya entre los enemigos internos, combatió la ley nueva del aborto, el matrimonio igualitario, la asignatura de educación para la Ciudadanía o la moderada ley de memoria histórica, se opuso a los intentos de negociar con ETA... Eso no fue óbice para que desde algunos sectores del partido, con Aznar como referencia a través de su FAES, no se le perdonase que no fuera capaz de ganar a Zapatero, a la vez que desde la  extrema derecha mediática fuese tratado con el atributo de "maricomplejines". 

Pero llegado su momento en 2011, Rajoy aplicó un plan de contrarreformas sin precedentes. Bajo el dogma del neoliberalismo aceptó un rescate financiero de hecho, dio rienda suelta a las empresas para despedir, bajar los sueldos y precarizar el empleo, recortó el gasto público... Paralelamente intervino en la educación con una nueva y desastrosa ley, reformó la administración de justicia, endureció el código penal, implantó su ley mordaza, se rio lo que quiso de la aplicación de la ley de memoria histórica... Y, por supuesto, culminó su gran obra contra Catalunya, desde la que ha insuflado en el resto del territorio el  patrioterismo español que ya conocemos.

¿Muchas diferencias, pues?  Ir a lo superfluo, como los dimes y diretes, el carácter de cada uno o quién tiene el ego más grande, no ayuda entender lo fundamental. Al fin y al cabo se trata de la derecha españolista, de largo recorrido en el tiempo.

domingo, 22 de julio de 2018

Petras, Dieterich y Borón, acerca de la situación en Nicaragua


Las valoraciones que estos tres intelectuales están haciendo de la situación de Nicaragua tienen un gran interés. No son coincidentes, pero aportan algunos aspectos que deben tenerse en cuenta. En el caso de Henz Dieterich, además, no ha surgido en el momento del inicio de la crisis política, sino que se engarza en análisis previos, distante tanto de quienes defienden, en mayor o menor, al gobierno nicaragüense como de quienes, por distintas razones, lo demonizan.

James Petras no se ha prodigado en el análisis de la situación de Nicaragua. Es a través del canal uruguayo Radio Centenario, en el que interviene como analista internacional, donde ha hecho algunas menciones a lo que está ocurriendo en ese país. Pocas y concisas, si bien claras, como, por ejemplo, ésta del pasado 14 de mayo:

“Creo que la situación en Nicaragua está muy polarizada, lo que la prensa no está dando información sobre el número de apoyantes de Ortega. Entonces, el país está polarizado, dividido, no sé en qué cuotas pero está dividido. En segundo lugar, el Ejército no va a tolerar la violencia ni actos vandálicos. En tercer lugar, la Iglesia ha tomado también posición de mediador y no de apoyante a los manifestantes. Cuarto, los manifestantes son muy violentos, han quemado edificios, hay saqueos de negocios, son una mezcla de personas que tiene reivindicaciones legítimas y otros que están con la política de los partidos de la derecha y la ultraderecha. Entonces, hay un panorama muy conflictivo, muy polarizado, muy dividido, con todo el apoyo de Washington y todos los liberales conocidos de siempre que hace tiempo buscan derrocar al gobierno. Nosotros tenemos serias críticas al gobierno de Ortega, pero no con los derechistas que están encabezando esto ni con los vandálicos que están metidos en este esfuerzo de tumbar ese gobierno. Me parece muy similar a los golpes que organizaron en Ucrania, Georgia, en Yugoslavia; es un padrón, donde Estados Unidos financia y monta estas protestas para tumbar gobiernos y reemplazarlos con títeres de Washington”.

O ésta del 21 de mayo

“Hay un conflicto obviamente pero no es un conflicto entre socialismo y capitalismo. Es un conflicto entre dos variantes del capitalismo, los Ortega por un lado y de otro la oposición que está dividida entre populistas y reaccionarios. Y creo que en realidad los que están en las fuerzas de choque son los populistas, pero los que se van a aprovechar son los oligarcas de siempre en Nicaragua. Y los golpistas están encabezando la oposición, porque cuando hay una propuesta de diálogo ellos vuelven a lanzar sus fuerzas de choque. Para nosotros, debemos rechazar a los golpistas que están atacando el proceso político, pero por otro lado debemos criticar también la política económica de los Ortega que está vinculada con los maquiladores, los grandes capitales exportadores. No hay ningún populista en este proceso, hay un conflicto y debemos tener claro cómo repartir las responsabilidades”.

Por su parte, Dieterich, sociólogo de origen alemán radicado en México y que llegó a ser asesor de Hugo Chávez, se expresó así el 11 de junio pasado en su artículo “El fin de Daniel Ortega”:

“El 29 de septiembre del 2016, publiqué el análisis ‘Washington inicia la 2da Guerra de Destrucción contra la Nicaragua Sandinista’, donde advertí sobre la nueva campaña de destrucción económica y contrarrevolución cromática, que Washington llevaba a cabo para lograr el regime change (cambio de gobierno) en Nicaragua. Cité a la paladina de la mafia monroeísta de Miami, la congresista republicana Ros‐Lehtinen, que con motivo de la agresión del Nica-Act (Ley de condicionamiento a la inversión nicaragüense), declaró desvergonzadamente: ‘hasta que Nicaragua tenga elecciones libres, justas, transparentes y supervisadas por observadores electorales nacionales e internacionales creíbles (...) Estados Unidos va a (...) prevenir el acceso a los fondos internacionales’. Siendo objeto de una declaración fáctica de guerra por parte de Washington, estaba claro que el gobierno Ortega-Murillo iba a ser insostenible. ¿Qué estrategia, por lo tanto, podía salvar al desarrollismo sandinista del retorno de la banana republic somocista?

Aunque Dieterich se refiere permanentemente, cuando no lo transcribe en parte, al artículo suyo escrito en 2016 (“Washington inicia la 2da Guerra de Destruccióncontra Nicaragua Sandinista"), leerlo en su totalidad nos ayuda a entender cuáles son sus planteamientos. Resulta llamativa su propuesta estratégica para Nicaragua, en la que de paso hace una valoración de Nicolás Maduro y su gobierno:

 “El elemento esencial de una estrategia de sobrevivencia económica para los próximos 4-5 años de la agresión, consistía en mantener la dinámica macroeconómica. Ante el previsible colapso de la economía venezolana -cuyas importaciones agropecuarias y generosos subsidios energéticos sostenían la coyuntura económica nicaragüense-, bajo el inepto régimen de Maduro, el único megaproyecto económico-financiero disponible y con el volumen suficiente para ser autosustentable, era el Canal transoceánico, con China”.

Una propuesta, entre atrevida y controvertida, que corrobora de la siguiente manera, para finalmente acabar sentenciando al gobierno de Daniel Ortega:

“Con todo, era una oportunidad histórica, para consolidar el Sandinismo como fuerza hegemónica en el país, mediante una operación de audacia napoleónica. Se tenía que romper relaciones diplomáticas con Taiwan y establecerlas con la República Popular de China, ofertándole como premio a Beijing los yacimientos energéticos encontrados en las costas de Nicaragua. Ortega tenía su oportunidad de oro para consolidarse. Pero, la dejó pasar. Su caída y la de su pareja es el precio que ahora paga”.

El argentino Atilio Borón difiere de los anteriores. Sin ahorrarse críticas a los errores cometidos  por el gobierno nicaragüense, con especial mención al que desencadenó la crisis actual, esto es, el relativo a la reformas del sistema de pensiones, considera que el problema hay que inscribirlo en el contexto internacional de ofensiva imperialista contra los gobiernos progresistas latinoamericanos. El reciente artículo “Nicaragua, la revolución yla niña en el bote”, publicado el 17 julio, ya lleva en su título una expresión que no es otra cosa que una metáfora de lo que está ocurriendo. Esa “niña en el bote” es lo que sigue:

“En La Habana (…) divisé, a lo lejos un frágil botecito. Lo manejaba un robusto marinero y, en el otro extremo se encontraba una joven muchachita. El timonel parecía confundido y se esforzaba para mantener el rumbo en medio de una amenazante marejada. Y se me ocurrió pensar que esa imagen podía representar con elocuencia al proceso revolucionario, y no sólo en Nicaragua sino también en Venezuela, Bolivia, donde sea. La revolución es como aquella niña, y el timonel es el gobierno revolucionario. Este se puede equivocar, porque no hay obra humana a salvo del error; y cometer errores que lo dejen a merced del oleaje y pongan en peligro la vida de la niña. Para colmo, no muy lejos se dibujaba la ominosa silueta de una nave de guerra de Estados Unidos, cargada de armas letales, escuadrones de la muerte y soldados mercenarios. ¿Cómo salvar a la niña? ¿Botando el timonel al mar y dejando que se hunda el bote, y con él la niña? ¿Entregándola a la turba de criminales que se agolpan, sedientos de sangre y prestos para saquear el país, robarle sus recursos y violar y luego matar a la jovencita? No veo que eso sea la solución”.

Por lo demás, escribe cosas como éstas:

“Un notable revolucionario chileno, Manuel Cabieses Donoso, de cuya amistad me honro, escribió en su flamígera crítica al gobierno sandinista que “la reacción internacional, el ‘sicario’ general de la OEA, los medios de desinformación, el empresariado y la Iglesia Católica se han adueñado de la crisis social y política que gatillaron los errores del gobierno. Los reaccionarios se han montado en la ola de la protesta popular.” Descripción correcta de Cabieses Donoso de la cual, sin embargo, se extraen conclusiones equivocadas. Correcta porque es cierto que el gobierno de Daniel Ortega cometió un gravísimo error al sellar pactos “tácticos” con enemigos históricos del FSLN y, más recientemente, tratar de imponer una reforma previsional sin consulta alguna con las bases sandinistas o actuar con incomprensible desaprensión ante la crisis ecológica en la Reserva Biológica Indio-Maíz. Correcta también cuando dice que la derecha vernácula y sus amos extranjeros se adueñaron de la crisis social y política, dato éste de trascendental importancia que no puede ser soslayado o subestimado. Pero radicalmente incorrecta es su conclusión, como son las de Boaventura de Sousa Santos, la del entrañable y enorme poeta Ernesto Cardenal, y Carlos Mejía Godoy, amén de toda una plétora de luchadores sociales que en sus numerosas denuncias y escritos exigen –algunos abiertamente, otros de modo más sutil- la destitución del presidente nicaragüense sin siquiera esbozar una reflexión o arriesgar una conjetura acerca de lo que vendría después. Conocidos los baños de sangre que asolaron Honduras (…), Paraguay (… y antes lo que sucediera en Chile en 1973 y en Guatemala en 1954; o lo que hicieron los golpistas venezolanos (…) o lo que está ocurriendo ahora en Brasil y (…) en México, o (…) en la Argentina. ¿Alguien en su sano juicio puede suponer que la destitución del gobierno de Daniel Ortega instauraría en Nicaragua una democracia escandinava?”.

O estas otras:

“Todo lo anterior no significa obviar los graves errores del gobierno de Daniel Ortega y el enorme precio pagado por un pragmatismo que si estabilizó la situación económica del país y mejoró las condiciones de vida de la población hipotecó la tradición revolucionaria del sandinismo. Pero el pacto con los enemigos siempre es volátil y transitorio. Y ante la menor muestra de debilidad del gobierno, y ante un grosero error basado en el desprecio por la opinión de la base sandinista, aquellos se lanzaron con todo su arsenal a la calle para voltear a Ortega. Trasladaron buena parte de los mercenarios que protagonizaron las ‘guarimbas’ en Venezuela a Nicaragua y están aplicando ahora en Nicaragua la misma receta de violencia y muerte que se enseña en los manuales de la CIA. Conclusión: la caída del sandinismo debilitaría el entorno geopolítico de la brutalmente agredida Venezuela, y aumentaría las chances para la generalización de la violencia en toda la región”.

jueves, 19 de julio de 2018

De lo que ocurrió con la dirigencia del PCE tras la crisis de 1982 (a propósito del libro de Gregorio Morán)


En el mismo año de su publicación, en 1986, leí ávidamente el libro Miseria y grandeza del Partido Comunista de España. 1939-1985 (Barcelona, Planeta), de Gregorio Morán. Su contenido está basado en la consulta de los documentos guardados en el Archivo del PCE, que contaba por aquellos años como director con la figura del mítico Domingo Malagón. Fue un hecho insólito que eso ocurriera, en la medida que Morán puso al descubierto "intimidades" del partido y sus dirigentes. Poco después algunos documentos acabaron desapareciendo y al propio Morán se le tachó de ingrato.  

Recientemente se ha publicado una edición revisada, a la que incluso se ha hecho un retoque en su título: Miseria,  grandeza y agonía del Partido Comunista de España (1939-1985) (Madrid, Akal, 2017). No he accedido todavía a ella, pero sí al acto en que se presentó la nueva edición del libro, a finales de 2017, donde el autor trazó, anécdotas aparte, algunas de las claves del proceso de elaboración, allá por los años 80, y de su contenido. Puede verse también una entrevista de interés publicada en El Confidencial

No pretendo hacer un comentario crítico, sino que me voy a detener en un aspecto concreto, esto es, la evolución política de cada componente del Comité Ejecutivo del PCE a partir de noviembre de 1982. Es algo que llevaba tiempo rumiando sobre cómo plasmarlo, aunque ha sido ahora cuando por fin he dado el paso.

Siguiendo la primera edición del libro, en la cuarta parte del capítulo V, corta en extensión y con título “Sicodrama en cuatro jornadas del Comité Ejecutivo” (pp. 607-619), aparecen los personajes de lo que fue un momento crítico, si no decisivo, de la historia del PCE. Tras el fracaso electoral de octubre de 1982, coincidiendo a su vez con la victoria arrolladora del PSOE, la reunión del Comité Ejecutivo supuso el fin de la supremacía de Santiago Carrillo al frente del partido después de algo más de dos décadas como secretario general. Su protagonismo fue indudable durante los momentos finales del régimen franquista y el inicio de la Transición. Fue uno de los artífices en el ámbito internacional de la corriente eurocomunista y en España marcó la estrategia política moderada en el proceso de cambio a lo largo de los años 70. Su fracaso precipitó una crisis de gran envergadura en el PCE, que, entre cosas, acabó con la salida del propio Carrillo.  

Quienes participaron en la reunión de ese órgano fueron 24 miembros, de cada cual hace Morán una mención breve relativa a su cargo político, edad y profesión, no faltando en algún caso cierta sorna sobre lo último. Resulta llamativo que sólo hubiera una mujer, en la persona de Eulalia Vintró, miembro del PSUC.

Veamos brevemente, por orden alfabético, qué fue de cada cual a partir de noviembre de 1982. He evitado referirme la forma como con anterioridad se habían posicionado dentro del partido. Teniendo en cuenta lo que vino después con la ruptura del partido, primero, por parte del conocido como sector prosoviético y, después, por el carrillista, amén de las sucesivas salidas individuales, observar todo ello después de  más de tres décadas, puede resultar llamativo, sorprendente y hasta curioso.

Felipe Alcaraz: se ha mantenido en el PCE y especialmente ha trabajado desde Andalucía, donde dirigió el PCA hasta principios  de este siglo.

Leopoldo Alcaraz: Carrillista en un primer momento, se pasó desde en 1984 al Partido Comunista de los Pueblos de España, el partido de corte prosoviético.

Julián Ariza: carrillista y dirigente de CCOO, fue expulsado de la dirección del PCE en 1985; formó parte del Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista y acabó integrándose en 1991 en el PSOE.

Jaime Ballesteros: se alejó de la dirección del PCE para formar la Fundación José Díaz e integrarse en 1984 en el PCPE; tras la crisis de este partido, que acabó en 1988 con la vuelta de un sector al PCE, abandonó la militancia; ha participado en la defensa de derechos humanos a través del colectivo SPAAL-Solidaridad.

Santiago Carrillo: expulsado de la dirección del PCE en 1985, dirigió el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista, que acabó integrándose en el PSOE, aunque él no lo hizo, al parecer por la oposición de Alfonso Guerra; siguió considerándose comunista.

Andreu Claret: de la corriente leninista del PSUC, abandonó el partido en 1986; se dedicó al periodismo, escribió novelas y se vinculó a la Generalitat como director Instituto Catalán del Mediterráneo; catalanista, pero no independentista; en 2017 anunció su voto a la candidatura de Catalunya en Comú Podemos.

Enrique Curiel: se mantuvo en el PCE y llegó a ser elegido diputado por IU en 1986; en 1988 renunció al PCE e IU, pasando desde 1991 a tener cargos de representación por el PSOE: concejal, diputado y senador; se dice que en el momento de su muerte, en 2011, pidió ser enterrado con la bandera del PCE.

Francisco Frutos: de la corriente leninista del PSUC, apoyó a Gerardo Iglesias, primero, y Julio Anguita, después, al que sustituyó en 1998 en la secretaría general del PCE; fracasó en su intento por ser coordinador federal de IU en 2000;  muy crítico con el independentismo catalán, ha participado en 2017 en movilizaciones unionistas.

José Galán: carrillista y proveniente de la organización del País Valenciano, fue expulsado de la dirección del PCE en 1985; se integró en el PTE-UC.

Ignacio Gallego: líder del sector prosoviético, fue fundador en  1984 del PCPE, que participó a su vez en 1986 en la formación de IU; en 1988 volvió al PCE.

José María González Jerez: vinculado al Partido Comunista de Euskadi, en 1989 regresó a Cuba, donde había vivido exiliado durante el franquismo.

Ángel/Anxó Guerreiro: dirigente del Partido Comunista de Galicia, fue un activo dirigente de Esquerda Unida, la sección gallega de IU; tras su intento en 1997 de una coalición con el PSG-PSOE, formó Esquerda Galega; fue elegido diputado, pero no consiguió en 2001 revalidar el pacto con el PSOE.

Antonio Gutiérrez Díaz: del sector eurocomunista del PSUC, del que era secretario general, participó en la formación de la coalición Iniciativa per Catalunya; fue diputado en el Parlament y eurodiputado por IU-IC.

Anselmo Hoyos: carrillista, fue expulsado de la dirección del PCE en 1985.

Gerardo Iglesias: fue elegido secretario general del PCE en noviembre de 1982, a propuesta de Carrillo; participó en la formación de Izquierda Unida, de la que fue coordinador federal; en 1988 fue sustituido por Julio Anguita al frente del PCE y un año después, de IU; acabó desligándose de la política, si bien recientemente se ha vinculado a Podemos.

Ignacio Latierro: carrilista y del Partido Comunista de Euskadi, fue expulsado de la dirección del PCE en 1985; formó parte del el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista y acabó integrándose en el PSE-EE.

Lucio Lobato: se mantuvo en el PCE.

Adolfo Piñedo: carrillista, fue expulsado de la dirección del PCE en 1985; formó parte del el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista y acabó integrándose en el  en el PSOE, del que fue diputado en la Asamblea de Madrid.

Juan Francisco Pla: se ha mantenido en el PCE e IU; ha sido concejal de IU en Madrid.

Francisco Romero Marín: se mantuvo hasta su muerte en el PCE e IU.

Simón Sánchez Montero: estuvo en la dirección del PCE hasta 1991, dimitiendo junto con otros miembros de la tendencia renovadora del partido y de IU; miembro de la Fundación Alternativas, próxima al PSOE; mantuvo siempre su militancia en el PCE.

Nicolás Sartorius: activo promotor de la formación de IU; fue diputado tanto por el PCE como por IU; estuvo en la dirección del partido hasta 1991, dimitiendo junto con otros miembros de la tendencia renovadora del partido y de IU; formó la corriente Nueva Izquierda, que acabó desvinculándose de IU en 1997 y formando el PDNI, que pactó con el PSOE en las distintas elecciones de 199 y 2000; miembro de la Fundación Alternativas, próxima al PSOE.

Jordi Solé Tura: de la corriente eurocomunista del PSUC, lo abandonó en 1985, ingresando en el PSC-PSOE; fue diputado y senador por este partido entre 1989 y 2004, y ministro de Cultura en el gobierno de Felipe González entre 1991 y 1993.

Eulalia Vintró: dirigente del PSUC, con Iniciativa per Catalunya (inicialmente una coalición de PSUC, PCC y nacionalistas) ha tenido varios cargos de representación autonómica y municipal; apoyó en 1987 la disolución del PSUC; ha estado vinculada hasta el último momento a ICV.

sábado, 14 de julio de 2018

La resolución de un tribunal alemán sobre Puigdemont, un nuevo patinazo de la justicia española

Ha publicado hoy eldiario.es un artículo de Javier Pérez Royo que no tiene desperdicio: “El estatus jurídico de Puigdemont tras la decisión del Tribunal Superior de Schleswig-Holstein”. Veamos,  a través de algunas frases, cómo ha argumentado su posición: 

“[el juez Llarena] únicamente puede proceder contra él por aquellos delitos por los que puede exigírsele responsabilidad penal. Y entre esos delitos ya no está la rebelión, la sedición, los desórdenes públicos o la corrupción”.

“La decisión adoptada en el día de ayer por el Tribunal Superior de Justicia de Schleswig-Holstein [es] firme, vinculante para los ‘tribunales españoles’".

“Puigdemont únicamente puede ser procesado en España por el delito de malversación”

“puede volver a España cuando quiera sin que pueda ser procesado por los cuatro delitos enumerados en la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Schleswig-Holstein”.

“El juez instructor del Tribunal Supremo al dictar la euroorden en los términos que lo hizo, sometió la calificación jurídica de la conducta de Carles Puigdemont a la decisión del juez europeo que tuviera que dar respuesta a lo solicitado en dicha euroorden”.

“Lo procedente en este momento sería que la Fiscalía General del Estado acordara retirar la acusación por rebelión contra todos los querellados, que solicitara el levantamiento de las medidas cautelares y que instara el desistimiento por parte del Tribunal Supremo y el traslado de la causa al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, que es de donde no debería haber salido”.

Su conclusión, que creo muy prudente y quizás en exceso, es que todo ha sido “un disparate desde el principio”. 

Pérez Royo pone al descubierto el ridículo hecho por la justicia española en las personas de la jueza Carmen Lamela y, especialmente, del juez Pablo Llarena. La primera, como pionera en las acusaciones y encarcelamiento en relación al procès catalán y el segundo, porque continuó en esa línea y, llegado el momento, inició su periplo por la justicia europea. 

Dadas las acusaciones tan graves y las consecuencias que se derivaron, la situación actual pone al descubierto que la actuación de dichas personas, miembros de la judicatura española, han provocado un daño terrible a quienes están sufriendo prisión o decidieron en su día refugiarse en otros países. Pone en evidencia también el proceder del juez Llarena en el ámbito de la justicia europea, donde ha errado, tanto en Bélgica como en Alemania, en el intento por convencer acerca de los graves delitos rebelión, sedición, desórdenes públicos y corrupción. Y de paso, añado yo, pone en entredicho el grado de credibilidad de la justicia española.

viernes, 13 de julio de 2018

El reflujo de la derecha política española

PP y Ciudadanos están tocados. La moción de censura del PSOE, apoyada por todos los grupos de la oposición (de izquierda y/o nacionalistas periféricos), les ha provocado una parálisis de envergadura. 

El primero está en su proceso de primarias, pero las dudas que tienen son muy grandes. La baja participación ha puesto al descubierto la gran mentira de su militancia. No era un partido como tal, sino una agencia de colocación y corrupción. La huida del jefe ha puesto al descubierto su capacidad de liderazgo. La presencia en la sombra del anterior jefe dice mucho de su capacidad de regeneración. En el proceso de primarias no está existiendo debate de ideas, sino de personas, bajo la mirada de las perspectivas electorales que se cree que puede tener cada cual. La desmoralización es grande, porque la travesía del desierto, si no otra cosa, que se augura, va a dificultar el reparto de cargos y prebendas. Hasta se están pensando en vender la sede central de la calle Génova madrileña. Ya se sabe, se pagó y se remodeló con dinero negro.

Ciudadanos, por su parte, está ahora desaparecido en combate. No está sabiendo reaccionar al golpe recibido. Su error al no apoyar la moción de censura del PSOE fue mayúsculo. Las perspectivas electorales han cortado su crecimiento, por lo que han dejado de ser y de sentirse el centro de gravedad política del sistema. Su reacción ante la nueva situación política está siendo de baja intensidad. Y encima, pese a su poca presencia municipal, han empezado a salirle granos de corrupción. 

Que la oposición al gobierno la estén llevando periodistas que siguen erre que erre con lo del golpe de estado en Catalunya (lo de cosas como las gafas de sol, mejor dejarlas...), es un mal síntoma para la derecha política. Como lo es que tenga que ser la tumba de Franco la que ocupe parte de su agenda. O que algún que otro obispo siga hablando de feminismo radical o cosas por el estilo. O que un escritor se sienta disgustado por lo del lenguaje inclusivo en la Constitución...    

Considero que tanto silencio me resulta, más que sospechoso, preocupante. No de inmediato, sino de cara al futuro. El verano se prevé tranquilo. Después, ya veremos. Pero la derecha no se anda con chiquitas cuando se pone en serio. 

jueves, 12 de julio de 2018

El cabreo de Pérez-Reverte sobre el lenguaje inclusivo

El famoso escritor ha dado su palabra de dejar la Real Academia de la Lengua si se adapta la Constitución al lenguaje inclusivo. No es la primera vez que lanza un ataque contra ese tipo de cosas. No es el único de la RAE que se opone al lenguaje no sexista, aunque haya quienes crean que al final mucha gente cederá. Don Arturo, por lo que vemos, quiere mantenerse firme. No sé si su cabreo es una amenaza, tiene forma de testimonio, pretende ser una señal de coherencia o todo a la vez. 

Pues bien, yo digo que adelante. Que dé el paso. Si así se queda a gusto, no hay problema. No deja de ser la reacción de quienes sienten que se les quita un privilegio, en este caso el de sentirse del género dominante. También, la reacción de un personaje que con su ego de enormes dimensiones se cree por encima del bien y del mal. 

Tampoco perderíamos mucho si lo deja.

(Imagen: http://rafa-almazan.blogspot.com/2010/04/perez-reverte-un-escritorzuelo-con.html)

miércoles, 11 de julio de 2018

Todo real: amoríos, negocios, engaños, desengaños...

El accidente durante una cacería de elefantes africanos hizo saltar las alarmas. Por medio había una amante, a la que había dotado no de piso, sino de mansión y cercana al gran palacio. Pero no era una amante cualquiera, porque con ella jugaba también a los negocios. Y en éstos, como se sabe, hay muchos recovecos. Comisiones, paraísos fiscales, blanqueo de capitales, testaferros... A eso se unió lo del yerno de la pequeña, que había aprendido que había cosas se podían hacer sin problema. Y hubo el riesgo de que se hilaran hilos no deseados. Se llegó a tanto, que quienes callaron, ocultaron y pelotearon, empezaron a lanzar mierda. Mierda real, porque así es. Dos años después, hace cuatro ya, hubo de abdicar para dar paso al siguiente de la lista. Era la solución de urgencia al descrédito suyo, muy menguado, y al de la institución, en declive. Ahora están volviendo a salir chismes. Porque en las cloacas del estado se sabe mucho y hay personajes en peligro. Por eso están soltando basura, como real que es. La amante se quejaba de que más que amor había interés. Negocios, vamos. También, engaño, desengaño... Y entre la mayoría, como si nada.  

lunes, 9 de julio de 2018

Nicaragua, sumando y siguiendo con el debate


Continúo aportando información que nos puede ayudar a entender mejor lo que está ocurriendo en Nicaragua. Son muchas las aristas del problema. Las divergencias resultan evidentes e incluso sorprendentes.  En esta ocasión a través del pensador portugués Boaventura de Sousa Santos, con su artículo "Las venas abiertas de Nicaragua", y de Faustino Torrez, que lo hace en nombre de la Asociación de Trabajador@s del Campo de Nicaragua como el informe "La situación de Nicaragua”.

De Sousa Santos, que hace uso en el título de su artículo de la obra más conocida de Eduardo Galeano, traza un panorama muy crítico hacia el actual gobierno nicaragüense y, de una manera especial, contra el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo. Veamos algunos de sus argumentos:  

"La oposición al orteguismo cubre todo el espectro político y, tal como ha ocurrido en otros países (Venezuela y Brasil), solo muestra unidad para derribar el régimen, pero no para crear una alternativa democrática. Todo lleva a creer que no habrá solución pacífica sin la renuncia de la pareja presidencial Ortega-Murillo y la convocatoria de elecciones anticipadas libres y transparentes.

Los demócratas en general, y las fuerzas políticas de izquierda en particular, tienen razones para estar perplejos. Pero tienen sobre todo el deber de reexaminar las opciones recientes de gobiernos considerados de izquierda en muchos países del continente y de cuestionar su silencio ante tanto atropello de ideales políticos durante tanto tiempo. Por esta razón, este texto no deja de ser, en parte, una autocrítica".

A continuación se extiende en su análisis mediante la exposición de tres lecciones, que serían: "Primera lección: espontaneidad y organización" (...). "Segunda lección: los límites del pragmatismo político y de las alianzas con la derecha" (...). "Tercera lección: autoritarismo político, corrupción y "desdemocratización".

Por otro lado, Faustino Torrez se posiciona a favor del gobierno, aun cuando no le faltan algunas críticas. He entresacado varios párrafos que ilustran claramente el sentido del informe que firma con su nombre:

"Llevamos diez años observando una oposición atacando al gobierno sandinista, sin reconocer los logros y el avance que logro el gobierno hasta abril del 2018, todos políticos de derecha y resentidos/as han promovido por debajo de la alfombra una constante vitalización hasta llegar a un golpe de estado con la etiqueta #SOS NICARAGUA, para bajar del gobierno a Daniel Ortega y subirse ellos/as, el caso es que hasta antiguos ex funcionarios Sandinistas, defienden este proceso creado por Gene Sharp un profesional contratado por la Central de Inteligencia Americana (CIA), para desarrollar un sutil golpe de estado, “no violento” (...).

Las noticias internacionales informan que congresistas de los Estados Unidos entregan recursos a los llamados “auto convocados”, se eleva la imagen del estudiante y al final observas a un tipo que no es estudiante; sino un delincuente marero con armas de guerra cobrando, secuestrando en las carreteras, destruyen instituciones del gobierno y por supuesto cuenta con el respaldo de algunos obispos de la iglesia católica, partidos políticos y el Movimiento Renovador Sandinista y algunos resentidos/as, aquí el manual deja de ser “golpe blando”, y se criminaliza, aquí se equivocan con Gene Sharp, cuando dice que “la Violencia ya no es efectiva” (...).

No tratamos de bendecir el gobierno del Comandante Daniel Ortega, sabemos que cometió errores, pero no era necesario destruir la economía del país, activar la delincuencia, acelerar el crecimiento del narcotráfico, quema de instituciones públicas, persecución y odio hacia los que Sandinistas que trabajan para el gobierno, destrucción de calles y carreteras y el desprestigio internacional del país, quien ya había construido una estabilidad social independientemente que concentrara mucho poder y no abriera espacios para viejos y actuales políticos del imperio, ahora debemos incluir al M19 de jóvenes auto convocados (...)".

domingo, 8 de julio de 2018

El joven Karl Marx, también en el cine

Estrenada en 2017, la película El joven Karl Marx, del haitiano Raoul Peck, nos lleva a las vidas de Karl Marx y Friedrich Engels entre los años 1843 y 1848. Se cuenta la historia del comienzo de una amistad, donde uno y otro, con trayectorias diferentes hasta ese momento y con preocupaciones similares, empezaron a entrelazarse para ir forjando un patrimonio intelectual y político de gran trascendencia. 

Contada desde el rico y extenso epistolario que se conserva de ambos, nos muestra a dos jóvenes que, como tales, quieren "comerse el mundo", para transformarlo desde las enormes contradicciones que el capitalismo y la industrialización emergente estaban provocando. 

Aparece un Marx, de una familia judía recién convertida al cristianismo, y una Jenny von Westphalen, de una rancia familia aristocrática, para quienes la persecución política y la miseria se convirtieron en la sombra permanente de sus vidas, sobreviviendo a base de los escasos recursos que fue obteniendo él, las herencias familiares de ella y las ayudas de Engels. Un Marx pasional, entre reflexivo e intransigente, pero riguroso, coherente y rotundo en sus formulaciones, que le fueron llevando desde sus planteamientos filosóficos neohegelianos hasta el comunismo. 

Está Engels, hijo rebelde de un burgués que desde su trabajo en el negocio familiar empezó a conocer, para analizarla magistralmente, la situación de la clase obrera inglesa. El burgués de día y revolucionario de noche que estuvo en contacto con los dos mundos, pero con la intención de acabar con el primero.

Están también las mujeres, como sí mismas en los roles de género asignados y en su contradicción con los de los varones. Una Jenny relegada en lo fundamental al hogar, pero que, lejos de ser una compañera pasiva, coincidió con "su Karl" en sus aspiraciones, lo estimuló a no desistir y le ayudó en las tareas de corrección y transcripción de sus escritos. No falta tampoco Helene Demuth, la asistenta que acompañó a la familia en sus fatigas, a la que correspondió el permanente papel sombrío de los cuidados. Y, por supuesto, Mary Burns, la compañera de Engels, una activa y decidida mujer irlandesa, militante revolucionaria y adelantada en su tiempo en tantas cosas.

Todo un conjunto de peripecias, en fin,  que nos permiten ver que uno y otro no dejaban de ser otra cosa que seres humanos, que disfrutaban, sufrían, se enamoraban, se emborrachaban... 

En medio de todo van apareciendo en la película escenarios diferentes, propios de los países por los que voluntaria o forzosamente hubieron de pasar: Prusia, Francia, Bélgica, Inglaterra.... Van desfilando personajes con los que coincidieron, tuvieron algunos puntos en común e incluso  en muchos casos acabaron rompiendo: los Bauer, Ruge, Proudhom, Bakunin, Weitling...  

Y como colofón está la pertenencia a la Liga de los Justos, una organización de ámbito internacional, con espíritu internacionalista y en pos de la fraternidad universal. Un grupo cuya dirección acabó encargando a Marx y Engels la elaboración de un manifiesto que diera contenido a sus aspiraciones. El resultado, preparado apresuradamente y publicado un mes antes del inicio de las grandes movilizaciones del año 1848, fue El manifiesto del Partido Comunista. Titulado así porque de ellos salió la propuesta para el cambio de nombre a la Liga de los Comunistas, así como también salió de ellos que se entronizara el lema "Proletarios de todos los países, uníos". Era el inicio del "espectro que se cierne sobre Europa".

La película acaba con una concesión al mundo más cercano en el tiempo, desde los años 60 hasta la actualidad. Porque el mundo, en el fondo, ha cambiado poco, o nada, en lo fundamental. Y porque lo que el joven Marx y el joven Engels pergeñaron y propusieron sigue teniendo vigencia. 

Y ya que estamos en el centenario del natalicio de Karl Marx, ver una película dedicada a él no está nada mal, sino todo lo contrario.

viernes, 6 de julio de 2018

Publicado el libro Las otras protagonistas de la Transición


Me ha llegado un correo en el que se me informa de la publicación del libro en versión digital Las otras protagonistas de la Transición. Izquierda radical y movilizaciones sociales, (Madrid, Fundación Salvador Seguí, 2018), donde se recogen las comunicaciones del Congreso de Historia celebrado a finales de febrero de 2017 en Madrid. Los trabajos, que ocupan 1.189 páginas, pueden consultarse, en formato PDF, a través del enlace: http://www.fundacionssegui.org/madrid/files/books/las_otras_protagonistas_libro.pdf

Así mismo, pueden verse los vídeos donde aparecen todas las intervenciones del Congreso, salvo el de la última mesa, que no pudo grabarse por motivos técnicos. El enlace es el que sigue: https://www.youtube.com/playlist?list=PLXNxjLQHhcWEud5PY8FACr15OC3IzOoBR.  

En el libro aparecen los dos trabajos que envié en su día, basado cada uno en sendas comunicaciones: "De la clandestinidad a la legalidad. EL PTE y la JGR en Salamanca (1974-1980)", en las páginas 191-208; y "La izquierda radical durante la Transición. En busca de una explicación de la derrota política", en las páginas 725-740. 

En lo que respecta a los vídeos con mis intervenciones sólo está editado el de la Mesa "La experiencia militante: memorias y trayectorias"; el otro, de la Mesa "La izquierda radical como impulsora del cambio político", es el que no pudo grabarse.

miércoles, 4 de julio de 2018

Después de casi medio siglo, condenados los asesinos de Víctor Jara

Por fin han sido condenados los militares que participaron en la tortura y el asesinato de Víctor Jara. 45 años después de aquel 11 de septiembre que estremeció al mundo. O de aquel 16 de septiembre en que fue baleado hasta morir el cantante. Casi medio siglo. 

15 años de prisión ha sido la condena. Para Hugo Sánchez, Raúl Jofré, Edwin Dimteri, Nelson Haase, Ernesto Bethke, Juan Jara, Hernán Chacón y Patricio Vásquez. Y 5 años, para el encubridor, Rolando Melo. Sólo queda un militar, Pedro Barrientos. Vive desde hace años en EEUU, donde huyó cuando empezó a verse en peligro. Y donde logró adquirir la nacionalidad. Para sentirse más protegido, claro. Dos años lleva retrasando su extradición a Chile, pese a haber sido condenado en 2016 por un jurado de Florida. 

Intentaron acabar con su canto. Se dice que le dijeron mientras sufría su calvario: "Canta ahora... a ver si ahora cantas, huevón". Fue un acto de la cobardía propia de los verdugos. Pero su voz ha seguido resonando. También, sus canciones.. Su muerte, tan turbulenta como la de miles de chilenos y chilenas, no puede remediarse, pero ha de servirnos para disponer del "derecho de vivir en paz". Nos lo cantó en una de sus canciones.


lunes, 2 de julio de 2018

El espíritu de Aznar, en las primarias del PP

Seis candidaturas, seis. Sáenz de Santamaría y De Cospedal, manteniendo una pelea entre sí, prolongación de la que llevan protagonizando en los últimos  años a la sombra del hoy huido Rajoy. La primera, como número dos del gobierno y la segunda, como número dos del partido. Las dos, eso sí, distantes de Aznar. Demasiado incordió a Rajoy, como para echar mano de él. El espíritu del que fuera líder del partido y jefe de gobierno indiscutido en los años 90 y hasta 2004, no obstante, está apareciendo en las primarias del PP. De Cospedal le lanzó un dardo al joven Casado, vinculándolo a su estela. Algo parecido hizo el veterano García-Margallo. Y Casado parece haberles aceptado el reto. En todo caso, la carrera por la presidencia resulta incierta, porque poco sabemos de lo que piensan las personas afiliadas al PP y menos todavía de la minoría que tiene derecho a votar. Cuando tenga lugar la votación, lo sabremos. Pero la sangría electoral parece irreversible. Por corrimiento hacia la opción naranja y, teniendo en cuenta la media de edad del electorado, por acción de la naturaleza.  

México: muchos y difíciles retos tras el triunfo arrollador de López Obrador

México se ha acostado con una importante novedad: la victoria de Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, escorada principalmente hacia la izquierda. Ha sido arrolladora, con algo más del 53% de los votos, superando en más de 30 puntos a Ricardo Anaya, el candidato de la derecha, y en casi 40 a José Antonio Meade, del PRI, el viejo partido del sistema. El triunfo presidencial ha tenido también su correspondencia en varios estados y numerosos municipios, destacando la capital del estado, la Ciudad de México, con la victoria de Claudia Sheinbaum, que ha obtenido alrededor del 50% de los votos.

El reto que tiene por delante el nuevo presidente es de envergadura. Los de un país sumido en una grave y compleja crisis: en lo económico, en lo institucional, en lo internacional... Con los estragos del neoliberalismo de los gobiernos anteriores, la instalación de la corrupción y del narcotráfico en el estado, el creciente terrorismo de estado, las presiones provenientes del vecino del norte, el trato que está dando Donald Trump al país en el problema de la migración...  

Unos retos que se complican con un mapa político interno donde los grupos se entrecruzan entre sí en las coaliciones electorales y de gobierno. La coalición triunfante está formada por MORENA (Movimiento Regeneración Nacional), surgido del PRD (Partido de la Renovación Democrática) y anterior partido de López Obrador; el PT (Partido del Trabajo), defensor del socialismo del siglo XXI; y el PES (Partido del Encuentro Social), un grupo de la derecha que se postula a la vez como cristiano y liberal. En el caso del candidato Anaya, sus apoyos han provenido de su grupo, el derechista PAN (Partido de Acción Nacional), y del PRD (Partido de la Revolución Democrática), de centroizquierda. 

Con el tiempo iremos viendo por dónde sopla el viento. Por ahora parece que amplios sectores de la población han querido romper con un pasado que pesa en exceso y para mal. De lo que López Obrador y su gobierno estén dispuestos a hacer, pronto lo sabremos por la respuesta que dé ese vecino tan poderoso que tiene por el norte.