sábado, 29 de septiembre de 2012

¡Qué anciano más peligroso, por Dios!

Como, a veces, una imagen vale más que mil palabras, invito a ver este vídeo que circula por la red. La fotografía resulta también muy reveladora. Su protagonista es un anciano de 72 años, arrastrado y maltratado por varios policías durante la manifestación del 25-S. Le acusan de haber agredido a un policía y resistirse a ser detenido. Él lo niega y dice que sólo le agarró la porra cuando iban a golpearlo. Lo que vino después puede verse en el vídeo. Y lo que vivió tras su detención él mismo nos lo cuenta en una entrevista publicada en Rebelión. ¡Qué anciano más peligroso, por Dios! ¡Y qué agentes de la autoridad más efectivos! 

La prensa y las elecciones venezolanas

El periódico El País titulaba un artículo ayer por la tarde, en la portada de su edición digital, de esta manera: "Chávez teme una derrota electoral". El mismo día también Tercera Información resaltaba como titular estas palabras de Ignacio Ramonet: "La información que publica la prensa española es totalmente inventada". 

Se aclaraba en el periódico madrileño el contenido con un subtítulo enn el que se añadía: "El candidato redobla sus insultos al candidato opositor Capriles, mientras las encuestas auguran un resultado incierto en las presidenciales de octubre". A lo largo del artículo, firmado por Mayte Primera y escrito en Caracas, se hace un repaso de los distintos sondeos, clasificados en tres grupos: los cercanos al gobierno, que dan una mayoría amplia a Chávez; los de la oposición, que dan una mayoría ajustada a Capriles; y "un tercer grupo que da ganador a Chávez", pero donde empatan en número la gente que ha manifestado su intención de voto y la indecisa. La autora añade más adelante un comentario con el que, al parecer, intenta dar sentido a esto último: "el miedo de los venezolanos a expresar abiertamente sus preferencias políticas es un factor que pocos han medido", aludiendo a una investigación del año pasado hecha por el Centro Gumilla, "un centro de acción social de los jesuitas".

La noticia publicada por Tercera Información, un periódico digital alternativo, se basaba en la mesa redonda  sobre Venezuela celebrada el jueves en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde intervinieron, además del director de Le Monde Diplomatique, Marcos Roitman y Tahína Ojeda (de la Universidad Complutense de Madrid), Raúl Morodo (exembajador de España en Venezuela) y Bernardo Álvarez (embajador de este país en el nuestro). Ramonet advertía de prácticas desestabilizadoras, añadiendo que "cada vez hay más artículos en la prensa que presentan a Capriles como un líder con respaldo popular, cuando todas las encuestas creíbles dicen lo contrario". Morodo, por su parte, fue claro en sus apreciaciones de la actual Venezuela, a la que se refirió como un modelo político "más incluyente", que se encuentra en la búsqueda de "una democracia más real" y que está conociendo un proceso asegurado y con garantía de "convivencia y paz". Roitman, a su vez, destacó, mediante datos procedentes de organismo internacionales, que el gasto social se ha duplicado, que la pobreza se ha disminuido en la mitad o que el paro afecta sólo al 7% de la población, lo que ha llevado a que el propio Capriles haya tenido que "reconocer en su campaña el impulso social que ha dado el presidente Chávez".

Esta mañana ya no aparecía en la portada el artículo de El País, aunque sí dentro de la sección Internacional. Ignoro por qué. Sí se sabe cuál es el tratamiento que se da en este periódico a todo lo que está relacionado con los gobiernos latinoamericanos contrarios a los intereses de EEUU y sus aliados. Chávez es su bestia negra. Lo fue incluso cuando en 2002 participó en el golpe de estado que sufrió el mandatario venezolano. En su vertiente mediática, eso sí (leed, a modo de ejemplo, el editorial que publicó el 13 de abril de ese año). Las armas y los dineros las pusieron otros. Ayer tuve la ocasión de ver la película de Oliver Stone Al sur de la frontera, por donde desfilan el propio Chávez, Evo Morales, Ernesto Kirchner, Cristina Fernández, Fernando Lugo, Lula da Silva, Rafael Correa y Raúl Castro. Aunque han pasado cinco años y algunos personajes ya no están en el escenario político (Kirchner ha fallecido, Lula ya se ha retirado y a Lugo lo han retirado por la fuerza), sigue teniendo actualidad. Y es que en ese continente se están jugando muchas cosas. El País, el diario que se dice independiente y que sigue siendo el referente para mucha que se dice de izquierdas, lo tiene claro. Y con los pueblos no está, desde luego.    

viernes, 28 de septiembre de 2012

Sánchez-Prado, víctima del fascismo

Visité Ceuta por primera vez hace casi un año. Me llamó la atención que en pleno centro de la ciudad hubiera un monumento dedicado a una persona para mí desconocida y portadora en sus manos de unas flores rojas frescas llamado Antonio López Sánchez-Prado. Fue mi amigo José Manuel quien días después me dijo que era médico, que fue una persona muy querida por la gente y que acabó fusilado en el verano de 1936. A través de la red pude informarme de más pormenores de su vida, que desde luego resulta ser la de una persona que atesoró una gran dignidad en su trayectoria vital, incluidas las semanas que vivió detenido hasta su fusilamiento. Unos meses después, en mayo, tuve la ocasión de repetir la visita a Ceuta y Sánchez Prado seguía con flores rojas en sus manos. Hoy he visto un vídeo sobre su vida -que recomiendo- a través de la revista Rebelión. Fue en este mes de septiembre, el día 5 más concretamente,  cuando la playa de Tarajal fue testigo de la descarga de unas balas asesinas que acabaron con su vida y las de Adolfo de la Torre Guillén, Ángel Guijo Higuero y Fidel Vélez Roldán, militantes obreros y republicanos, acusados los cuatro -¡qué horror!- del delito de rebelión militar. Cuando tenemos que oír desde la derecha que lo ocurrido el pasado 25 en Madrid fue una especie de golpe a la democracia por parte de manifestantes que piden responsabilidades políticas a quienes dicen que nos están representando, no está de más que se recuerde lo que realmente fue un golpe. Un golpe fascista. ¡Y cuántas vidas costó!        

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cosas del 25-S

La delegación del gobierno ha dicho que hubo 6.000 manifestantes el 25-S. Me parece un número bajo si nos atenemos al espacio que ocupaban en la plaza de Neptuno y los aledaños a los que pudieron acceder. La policía tenía acordonado el Congreso y sus alrededores, y el despliegue por el centro de la ciudad fue, por grande, excesivo. La delegación del gobierno, de nuevo, ha hablado de 1.500 policías. Me pregunto si no eran más. Actuaron con una contundencia cuando, han dicho, un grupo de manifestantes quiso saltarse el cordón policial. La violencia fue inusitada. Las imágenes cantan. Cuando la cosa se inicia se ve gente con capuchas y unas banderas rojas y negras que me parecen muy raras. Nunca las he visto así. Pequeñas, sin símbolos, hechas con el mismo patrón. ¿De qué grupo eran? Las rojas me recordaron al trapo que agita Charles Chaplin en Tiempos modernos. Desde los grupos convocantes se habla de provocadores de la policía. La delegada del gobierno ha negado que los hubiera porque no existían infiltrados. ¡Qué sandez! Hasta el secretario general del Sindicato Unificado de Policía ha tenido que aclararlo: claro que hay infiltrados, pero, eso sí, no provocadores. Hay imágenes evidentes, como las del policía apaleado que tiene que repetir a voces eso de que "soy compañero, coño". Por cierto, el secretario general del SUP es el mismo que dijo en su día que había participado en las concentraciones de la Puerta del Sol y que defendió el movimiento 15-M. El mismo que se ha soltado ahora unas declaraciones en las que justifica la actuación de sus compañeros. No le ha faltado un lenguaje cuartelero, como lo de "leña y punto". ¡Y vaya que la dieron! Hasta el propietario de un bar de la zona, confeso del PP, ha criticado lo desmesurado de esas actuaciones cuando quisieron entrar en su establecimiento. O como lo de la estación de Atocha, con disparos, golpes, detenciones arbitrarias e intimidaciones, resulta vergonzoso. En fin, ejemplos se pueden poner a montones. ¿Se podía haber evitado? Me pregunto por qué al día siguiente, ayer, con miles de personas en la zona, pero sin el despliegue policial del día anterior, fue distinto. Las imágenes del martes han circulado a gran velocidad y son conocidas por el mundo. Desde luego que no concuerdan con la que quiere transmitir el gobierno. ¿Una nueva grieta?    

viernes, 21 de septiembre de 2012

La marcha a Madrid del domingo

Me ha costado escribir sobre mi estancia en Madrid el pasado domingo. Allí fuimos en autobús desde Barbate con gente de Medina. Por el camino vimos a mucha gente, también en autobuses, procedente de distintos lugares de Andalucía. Entre Atocha y Neptuno nos reunimos - no exagero- decenas de miles de personas. Otras tantas lo hicieron en otros puntos de la capital. El destino final, la plaza de Colón. Cuantas personas hubiera en esa plaza, no lo sé. Yo me quedé en la entrada. Y mucha gente, por los aledaños. Cuando, al final del acto, bajábamos por la Castellana, no paraba otra gente de subir en dirección contraria. Me imagino que estaría ocurriendo lo mismo desde los otros puntos de sus respectivas salidas. Cuento esto porque he leído que en la marcha hubo, según qué medios, miles, decenas de miles o centenares de miles. Para la delegación del gobierno, 60.000. Mucha diferencia, ¿no? Quienes allí estuvimos durante horas, ocupando -sólo que yo viera- los paseos del Prado y la Castellana hasta Colón y todos sus aledaños, no éramos sólo miles. Ni tampoco decenas de miles. Me pregunto por qué esta vez no ha habido fotos aéreas. Son muy reveladoras, porque permiten medir. Fue un bonito día. También, por qué no decirlo, agotador. Pero mientras el cuerpo aguante...    

¿Cataluña?, autodeterminación

En Cataluña ha aumentado el sentimiento independentista. Está por ver si es mayoritario, lo que sólo un referéndum podrá demostrarlo. Es decir, un ejercicio de autodeterminación. Negar ese derecho es antidemocrático, como lo sería también no reconocer el resultado. Otra cosa es lo que cada partido quiera plantear. El independentismo que ha crecido está más en el apoyo a partidos, de distinto signo, como la histórica ERC, SI o la CUP. En CiU, que representa fundamentalmente a la burguesía catalana, las cosas no están claras. Esa burguesía tiene fuertes intereses económicos en España. Ya hace un siglo el partido que la representaba, la Lliga Regionalista (con Cambó a la cabeza), optó por el estado español: participó de los gobiernos de concentración formados entre 1918 y 1923. Luego no dudó en apoyar el golpe de Primo de Rivera y años más tarde, en 1939, se entusiasmó recibiendo a las tropas de Franco. Fueron otros tiempos, es cierto, pero puede dar una idea. Hay también otras opciones. Como puede ser la federal. Lo que parece muy claro es que se ha agotado, al menos en Cataluña, el modelo de 1978. 

No sabemos lo que puede ocurrir en estos días. O semanas... o meses. Las sorpresas nunca han faltado en la historia. Hay acontecimientos que surgen como estallidos. En estos días se oyen amenazas y advertencias. Lo primero lo hizo un militar, al que, por cierto, no se ha sancionado. Las segundas no paran de salir. La más expandida, el mensaje emitido desde la Casa Real -el rey no tiene capacidad para hacerlo, sólo para firmarlo. Dicen ahora desde España que la bandera catalana quiere esconder la ruina económica de Cataluña. Como si no ocurriera también en España, donde su bandera quiere esconder la ruina propia. Lo democrático sería, como ya dije, la autodeterminación. Si el resultado fuera la independencia, lo que viniera después sería un problema a resolver en Cataluña, donde ahora gobierna la derecha. Como en España. Quizás ahí es donde esté la clave. O una de las claves. 

martes, 18 de septiembre de 2012

La permanente adaptación de Santiago Carrillo

El 23 de febrero de 1981 Carrillo permaneció sentado en su butaca del Congreso, frente a su amigo contrincante, el cesante jefe de gobierno que había sido golpeado. Mostró su heroicidad desde su posición de secretario general de un partido que no se había doblegado, sino todo lo contrario, durante los férreos años de la dictadura. Para Gregorio Morán (Grandeza y miseria del Partido Comunista de España, 1986: 598) “sale del Congreso de diputados como el héroe del film, compartiendo el papel estelar con Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado” y en los días siguientes en su partido “cree que acaba de demostrar su superioridad ante todos y se la va a cobrar”. Para Cercas (Anatomía de un instante, 2009: 205) es posible que “Carrillo sintiera una especie de satisfacción vengativa, como si aquel instante corroborara lo que siempre había creído, y es que Suárez y él eran los dos únicos político reales del país”.

Lo cierto es que mantuvo el tipo, pero, como Suárez, no era ya un personaje en el apogeo de su carrera política. La verdad es que ignoro cuándo lo pudo tener. Pudo ser en 1976, cuando traspasó la frontera con peluca para dirigir en la clandestinidad a su partido en la incerdidumbre de la pugna por el futuro político el país. Pudo ser en 1977, cuando fue reconocido por el elenco de personas de la política y los medios de comunicación como el gran estratega que soldó con sus gestos, acciones y palabras la reconciliación. Lo hizo en enero con el despliegue organizativo de su partido para que la movilización por sus camaradas asesinados en el despacho de Atocha discurriera con tranquilidad. En abril, una vez legalizado, con la asunción de los símbolos de la otra España, es decir, la monarquía y la bandera bicolor. O en octubre con la firma de los Pactos de la Moncloa, como remedo del compromiso histórico que Enrico Berlinguer pretendía en Italia, que rebajaron el nivel de inestabilidad política y, en mayor medida, social que iba in crescendo. También pudo serlo en 1978, con su protagonismo en la elaboración de la Constitución a través del jurista Jordi Solé Tura.

Para quienes estábamos en posiciones políticas más a la izquierda, el PCE representaba el reformismo más reciente, encarnado en la nueva estrategia del eurocomunismo y la más lejana de la reconciliación nacional. Los exiguos resultados electorales del PCE en 1977 y 1979 fueron abriendo una fuente de descontento en su partido. En 1977 preveía convertirse en la primera fuerza de la izquierda, como ya ocurría en Italia y Francia, aprovechando la legitimidad de su lucha contra dictadura y esperando el reconocimiento de la estrategia marcada por Carrillo de ser el referente contrario, por la izquierda, de Suárez y su partido. Pese al fracaso de sólo 20 diputados y no haber llegado al 10% de los votos, con los Pactos de la Moncloa, nucleados por Suárez y Carrillo, con González, Fraga y demás como comparsas, el dirigente del PCE buscó recuperar la iniciativa perdida y con ello, según creía, recoger los frutos que no pudo obtener por los pocos meses de legalización. Carrillo aparecía así como un estadista, esperando la entrada de su partido en un gobierno de concentración, a la vez que se paseaba por distintos países, incluido EEUU, como un gran renovador político a través de su  eurocomunismo.

Fue una apuesta fuerte y atrevida, del todo o nada, que a posteriori le acarreó consecuencias irreparables. Según pasaron los meses y sobre todo tras el segundo fracaso electoral de 1979, pese a la ligera subida en votos y escaños y los mejores resultados en las seguidas elecciones municipales, buena parte de la militancia del PCE empezó a impacientarse. Por su derecha, quienes lo consideraban una antigualla del pasado y aprovecharon sus fracasos para pasarle factura. Por su izquierda, quienes empezaron a cuestionar en público una estrategia política moderada que había supuesto muchas renuncias y pocos réditos. Cuando Carrillo se quedó sentado en su butaca del Congreso el 23 de febrero ya había sufrido meses antes la presión de los llamados renovadores, con Ramón Tamames a la cabeza. Y sobre todo el reciente envite del PSUC, el partido hermano de Cataluña y que mejores resultados había obtenido en todas las elecciones, incluidas las autonómicas de 1980, siempre en torno al 18% de los votos y a menor distancia con respecto al PSC.

El Carrillo que siguió fue un capitán de barco acorralado por buena parte de la oficialidad y la marinería. El estrépito de 1982 lo precipitó todo, provocando todo tipo de comportamientos: el de quienes se fueron a otros barcos más grandes; el de quienes se montaron en otros más pequeños; el de quienes se tiraron al agua para sobrevivir sin sobresaltos o acabar ahogándose; y el de quienes acabaron poniendo algo de orden e iniciando un nuevo rumbo, no sin sobresaltos, en lo que acabaría siendo Izquierda Unida. Carrillo se quedó con un reducido grupo de adeptos que finalmente condujo con el tiempo, sin entrar él personalmente, a lo que llamó la casa común: el PSOE, el mismo partido de donde partió muy joven, cuando era hijo de un dirigente socialista de nombre Wenceslao y él mismo estaba al frente de sus juventudes. El mismo partido con el que rivalizó por la hegemonía de la izquierda desde la misma guerra, ya como secretario de las Juventudes Socialistas Unificadas y el PCE, y a lo largo de las décadas siguientes, en la cúpula del PCE.

Ya anciano, siguió hablando y pontificando, utilizado como estilete para horadar a la Izquierda Unida que lideraba Julio Anguita y que, en su lento crecimiento, golpeaba la conciencia de los gobiernos de Felipe González. Todavía de anciano siguió siendo el personaje maldito de la reacción, que no ha parado de recordarle su papel en la matanza de Paracuellos.    

¿Han sido paralelas las trayectorias políticas de Adolfo Suárez y Santiago Carrillo?  Para Javier Cercas, sí. Como todas líneas paralelas, que discurren entre sí, pero sin juntarse, los dos personajes se han movido en campos distintos y antagónicos, en las dos Españas que llevan helándonos en corazón. Paralelas, incluso cuando tomaron la decisión de aproximarse, sin juntarse, para hacer la cuadratura del círculo en el momento en que en España se dilucidaba el futuro a través del desigual pulso entre la maquinaria del régimen y las fuerzas diversas de la oposición.

Vidas paralelas, muy distantes, antagónicas, hasta la Transición, muy próximas entre 1977 y 1979, y unidas en la soledad del 23 de febrero. A semejanza de Suárez, Carrillo no ha sido perdonado por quienes entendieron que cometió traición a sus orígenes. A diferencia de Suárez, desde hace años sin memoria, Carrillo la ha mantenido viva para demostrar lo que sabe y también para justificarse. La indulgencia que ha recibido proviene sobre todo de quienes le acogieron tras su ruptura con el partido que dirigió hasta 1982. Y es que su vida fue la permanente adaptación.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Estaré en Madrid el día 15

Eso haré el próximo sábado. Me imagino que se juntará -nos juntaremos- mucha gente. Es necesario dejarse ver y oír. Hay que recuperar a la capital que Machado llamó el "rompeolas de todas las Españas", y que hoy es sede de la reacción y de los negocios más turbios. Es necesario hacer frente a las decisiones que este gobierno del PP -como el anterior del PSOE ya empezó- está tomando contra todo lo que tiene que ver con lo público. Ya se sabe, menos, peores y más caros servicios para la sociedad, ataque a los derechos laborales, ampliación de la jornada laboral y retraso de la jubilación, mengua del sueldo y una paga menos... Como decía mi madre, cogeré el pendengue, me montaré en el autobús a las 12 de la noche y en 24 horas, lo que tenga que ser.  

sábado, 8 de septiembre de 2012

La ejemplar consecuencia de Salvador Allende

Septiembre está ligado para mucha gente al drama que se inició en Chile en 1973. Un drama que viví personalmente, aun cuando desde la lejanía, siendo muy joven. Las noticias que escuchábamos en la propia televisión en los días previos al golpe resultaban más que preocupantes hasta que el mismo 11 de septiembre se constató que el sueño real iniciado tres años antes fue interrumpido por la coalición de imperialismo, militares golpistas, gran burguesía, sectores de las clases medias y reacción política. Lo que ese día acabó ya no volvió. La represión, el exilio y el miedo fueron la normalidad contra quienes apoyaron el sueño de la Unidad Popular. La explotación fue el pan de cada día para la mayor parte de la población, expuesta gratuitamente a los experimentos ultraliberales de los chicago boysDurante década y media en Chile se fue produciendo una mutación mental de gran envergadura en buena parte de la sociedad y de buena parte de la militancia política revolucionaria. Su resultado a finales de los ochenta y principios de los noventa fue la conformación de un bloque político de nuevo tipo. Lo que acabó llamándose la Concertación fue una síntesis de la Democracia Cristiana y numerosos sectores políticos, nucleados en torno al nuevo Partido Socialista, que otrora habían sido partidarios de  la Unidad Popular. Una Concertación que llegó pronto al gobierno, tomando el relevo de los militares y aceptando la herencia del experimento social y económico de la dictadura a cambio de la pluralidad de partidos y la libre expresión de ideas. No faltaron las tensiones. Los dinosaurios del pasado y sus acólitos se hicieron fuertes y quienes les sucedieron fueron, sobre todo en los primeros años, respetuosos con el pasado de los años negros. No faltaron, sin embargo, quienes no se conformaron con que la impunidad fuera el manto que lo cubriera todo. Su insistencia les ha llevado a sentar en el banquillo a algún general represor, descubrir asesinos y torturadores, conocer mejor lo ocurrido y sacudir más de una conciencia.  

Hace unos días estuve viendo el documental Chile. Los héroes están fatigados, de Marco Enríquez-Ominami Gumucio, que, aunque hecho en 2002, no ha perdido su validez. Hijo de Miguel Enríquez, que fue dirigente del MIR y cayó abatido por las balas de la dictadura en 1974, la biografía de Marco, ramificada hacia sus familiares directos, es todo un reflejo del Chile del último medio siglo. Y el contenido del documental, también. Por la pantalla van apareciendo viejos personajes que durante los años de la Unidad Popular participaron activamente y, en algunos casos, ocuparon puestos políticos relevantes. Como Óscar Guillermo Garretón, Enrique Correa, José Joaquín Brunner, Carlos Ominami, Ricardo Lagos, José Miguel Insulza...,  viejos militantes del Partido Socialista, el Movimiento de Acción Popular Unido o el Movimiento de Izquierda Revolucionaria que en los ochenta pasaron a engrosar las filas del nuevo Partido Socialista -aunque algunos lo abandonaran después- para transmutarse durante los noventa en ministros de la Concertación, ejecutivos de multinacionales, altos cargos de entes supranacionales...

Reconozco que me impactó lo que vi y oí. Me vinieron por ello a la memoria las palabras que Salvador Allende pronunció en uno de sus discursos y que escuché años ha en un disco de vinilo dentro de la colección "Nuestra palabra". En su visita a México en diciembre de 1972 dijo cosas memorables. Una de ellas se refería a los que, siendo Allende joven, eran más radicales y les gustaba zaherirlo, pero acabaron siendo gente socialmente bien posicionada y políticamente de orden. Como los Garretón y compañía. Una muestra más de lo que ocurre con el paso del tiempo, como en otro momento escribí. Salvador Allende, desde luego, cuando se aproxima el aniversario de su muerte, supo mantenerse donde su ejemplar consecuencia lo llevó hasta el martirio.      

viernes, 7 de septiembre de 2012

El negocio de la crisis

En algún lugar he leído esa frase y creo que es la mejor manera de definir la situación que estamos viviendo. La llamada crisis no es sino una construcción ideológica, camuflada de un subterfugio técnico, para seguir trasladando más recursos desde las rentas bajas y medias hacia las altas. Ninguna medida está sirviendo para crear más empleo, la palabra más sacralizada en el discurso neoliberal, sino todo lo contrario. Los resultados ya los sabemos: más paro, menos derechos sociales y laborales, más impuestos para la mayoría, más privilegios para quienes tienen más, más riqueza para la minoría...    

jueves, 6 de septiembre de 2012

¡Cómo anda el facherío!

Hace un par de días un conocido periodista, columnista y escritor -así se considera-, que firma como Alfonso Ussía, pidió en su columna diaria del diario La Razón que el ejército debe intervenir en Guipúzcoa. No exagero: "Y tenemos a nuestros soldados en Afganistán y en el Líbano, allá donde son enviados, cumpliendo con su espíritu insuperable, cuando en realidad donde nos harían falta es en Guipúzcoa. Y eso es lo que quería decir y que nadie se atreve. Ya hemos cumplido con Afganistán. Vamos a cumplir con España, y a ver qué tal" (La Razón, 4-09-2012). Se me ocurre que tal nombre geográfico es una forma retórica intencionada referida al País Vasco y que ha utilizado por aquello de que en ese territorio es donde se da un mayor apoyo tanto a la izquierda abertzale, que es la primera fuerza política, como al nacionalismo vasco en general. Las palabras de Ussía me han traído a la memoria otras de la película Novecento, cuando el jefe fascista local se dirige a los propietarios agrarios del lugar de esta forma: "Ya hemos salvado a la patria una vez. Estuvimos luchando en las trincheras. Y ahora estamos aquí". Días antes un coronel -ya retirado- del ejército y nostálgico confeso de Franco, llamado Francisco Alamán Castro, fue contundente cuando se le preguntó acerca de la posible independencia de Cataluña: "por encima de mi cadáver y el de muchos" (Alerta Digital). La difusión a través de la red de las palabras polémicas -en mayor medida- y de la entrevista fue rápida, siendo motivo de comentarios de todo tipo. Ignoro si la columna de Ussía tuvo su inspiración en Alamán, pero de lo que no hay duda es que hay un tufillo en el ambiente que resulta preocupante. ¡Cómo anda el facherío!    

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cuando se dice tristeza en vez de dinero

El otro día Cristiano Ronaldo (sí, el que se llamó a sí mismo "guapo, rico y buen jugador) manifestó sentirse triste en su club, el Real Madrid. La reacción ha sido inmediata, convirtiéndose en tema de portada de la prensa deportiva de todo el planeta y la comidilla de las redes sociales y la opinión pública. No ha sido precisamente un reacción de apoyo o comprensión por sus palabras, sino ampliamente mayoritaria de rechazo, cuando no de vergüenza ajena y hasta de escarnio, incluidas las numerosas personas que se sienten identificadas con su equipo. Quizás por eso ayer se vio obligado a matizar que su tristeza no tiene que ver con el dinero. El muchacho gana, sólo con su ficha, 10 millones de euros anuales, lo que supone 833.333 euros al mes, 27.397 al día, 1.141 a la hora y 19 por minuto. Es decir, que durante los sesenta minutos que tiene una hora se embolsa lo que buena parte de la gente asalariada, más del 50%, gana en un mes. No está mal la cosa. De acuerdo, no es el único, como él hay mucha gente dedicada al deporte que se está forrando, con ingresos escandalosos y que en tiempos de recortes, paro, miseria y pérdida de derechos, resulta más todavía. No se me ocurre otra cosa que dedicarle los versos de la "Sonatina" de Rubén Darío -geniales, por otra parte-, que vienen muy a cuento. Si se quiere, se puede cambiar la palabra princesa por la de futbolista (o Cristiano, o Ronaldo...). Helos, pues:

La princesa está triste... Qué tendrá la princesa? 
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro;
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.


El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.


¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?


¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de Mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.


Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.


¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de marmol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.


¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste; la princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(la princesa está pálida; la princesa está triste),
más brillante que el alba, más hermoso que Abril!


"Calla, calla, princesa" -dice el hada madrina-,
"en caballo con alas hacia aquí se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor...".

sábado, 1 de septiembre de 2012

Informes científicos erróneos

La profesionalidad de la policía científica española se ha puesto en duda con el caso de la desaparición de Ruth y José, menores de quienes que se cree que han sido objeto de muerte y desaparición por su propio padre. Un informe erróneo, que confundió huesos humanos por otros de animales, ha alterado y retrasado la investigación que se está llevando a cabo desde hace casi once meses. Erróneo, porque otros dos informes, independientes entre sí, que acaban de salir a la luz hace unos días, han determinado que se trata de restos humanos en forma de huesos y dientes. Francisco Etxeberría y José Mª Bermúdez de Castro, sus autores, son científicos de reconocido prestigio en campos tan diferentes como la antropología forense y la antropología prehistórica. Si el segundo es uno de los directores del yacimiento de Atapuerca, el primero ha participado en investigaciones de muertes en Chile durante la dictadura de Pinochet y sobre las fosas comunes del franquismo. Pero no sólo. También estuvo en la identificación de los restos de Lasa y Zabala, militantes de ETA enterrados en cal viva y desaparecidos a manos de guardias civiles. Poco se ha hablado, además, que ha investigado numerosos casos de tortura contra personas acusadas de pertenecer o colaborar con ETA. ¡Ay, lo que duele eso! Torturas que han sido denunciadas reiteradamente por parte de Amnistía Internacional y otros organismos internacionales. También estos días hemos conocido el informe de la médica forense de la Audiencia Nacional, Carmen Baena, que ha negado que la enfermedad de Iosu Uribetxebarría sea terminal, en clara contradicción con diferentes informes médicos emitidos durante las últimas semanas. Me temo que en los servicios de investigación científica de determinadas instituciones del estado hay profundas fallas profesionales y también otras cosas. Lo que es peor.