lunes, 30 de enero de 2012

Manipular en favor de la corona

Acabo de leer una noticia en Público sobre el logo de la candidatura de Madrid para los juegos olímpicos del año 2020 (ya sabemos, lo hace por tercera vez y de una forma seguida), cuyo autor, inicialmente, es el estudiante de Bellas Artes Luis Peiret. El muchacho ha colocado cinco rectángulos irregulares de coloración degradada y mezclada en las zonas de intersección, sobre los que ha superpuesto en blanco la inscripción m20. Según su autor, alude a la vez a la Puerta de Alcalá, por su forma, y a los cinco continentes. En la nueva versión se han cambiado los colores originales, que además han pasado a ser planos, y se han estilizado las letras de la inscripción, que se hace ahora más complicada de leer. Es algo que se puede ver observando un poco cada logo.

La profesora María Maza ha denunciado que el resultado "es horroroso" y que "han destrozado" el trabajo de su alumno. En las redes sociales hay quien se pregunta si lo que realmente se ve es 20020, en vez de m20. Creo que tienen razón, pero me atrevo a ir más allá. Lo que ahora se percibe es la  figura de una corona. Y una corona alude a la monarquía. ¿No será, pues, que lo que realmente se ha buscado ha sido visibilizar el símbolo de esa institución? Visibilizarla para popularizarla, claro. Por cierto, una institución que está sufriendo en estos días un fuerte desgaste. Una modificación que suena a manipulación.
   

sábado, 28 de enero de 2012

Contra el olvido desde la literatura

Primo Levi, superviviente del campo de concentración de Auschwitz, escribió en 1958 este poema titulado "Si esto es un hombre":

Los que vivís seguros
En vuestras
casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver 

                            / por la tarde,
La comida caliente y los rostros                                / amigos:

Considerad si es un hombre

Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de 

                          / un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.

Pensad que esto ha sucedido:

Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.

O que vuestra casa se derrumbe,

La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

Años antes, en 1944, el escritor soviético Vasili Grossman acababa así "El infierno de Treblinka", la crónica que escribió  sobre los horrores que vio en ese campo de concentración acompañando al Ejército Rojo: 

La idea imperialista de la nacionalidad, de la raza y de cualquier otro exclusivismo condujo lógicamente a los hitlerianos a la construcción de Maidánek, Sabibur, Belzhitse, Osvéntsim y Treblinka.

Debemos recordar que los fascistas van a sacar de esta guerra no sólo la amargura de la derrota, sino también la dulzura del recuerdo de los fáciles asesinatos en masa.

De esto debe acordarse diariamente y de manera severa todo aquel que aprecie el honor, la libertad, la vida de todos los pueblos, de toda la humanidad.

Treblinka, Auschwitz y tantos más. Campos de concentración, de muerte, de  exterminio. Millones y millones de víctimas. Rebajadas hasta la peor de las condiciones. Tortura, inanición, explotación, gas... Horror. Terror. Lo nunca visto. El de Treblinka fue liberado en el verano de 1944. El 27 de enero de 1945, el de Auschwitz. 

En 1961 el poeta Luis Cernuda dedicó unos versos a un brigadista internacional anónimo en su poema "1936". El primero de ellos tiene tanto valor simbólico, que sirve para tenerlo siempre presente. También para lo ocurrido durante los años del fascismo: "Recuérdalo tú y recuérdalo a otros".


   

Homenaje a Luis Valverde Luna

Son estos los días en que se celebra el Día de la Paz. Los centros educativos se llenan de imágenes y organizan actos alusivos. En mi instituto y, por extensión, en mi municipio hemos tenido la suerte de contar con una persona, Luis Valverde Luna, que se dedicó con esmero a trabajar por la cultura de paz. Artista y profesor, coordinó durante varios años el proyecto que desarrollaron los diversos centros con el nombre de "Barbate, Escuela Espacio de Paz" y nos fue dejando por distintos lugares públicos varias obras que tenían como común denominador sembrar "una cultura de paz y buena convivencia". Hoy celebramos un homenaje en su nombre. Es lo menos que podemos hacer.  En el díptico que se ha preparado aparece este breve texto biográfico:

"Luis Valverde Luna nació en La Carolina (Jaén) en 1955. Pronto su familia se desplazó a Ceuta y posteriormente a Madrid, donde fue cursando estudios, incluidos los primeros de Bellas Artes. Empezó a participar en exposiciones en Segovia y la propia capital. Acabó licenciándose en la Universidad de Barcelona, buscando un mayor atrevimiento en su formación. Allí conoció a Ascensión, su compañera. Fue creciendo como artista y participó en dos exposiciones, mientras se dedicaba a la enseñanza. A finales de los ochenta recaló en Galicia como profesor de instituto. Primero en Ortigueira y después en Lugo capital, donde nacieron Luna y Araceli. Allí buscó otra luz, protagonizó dos exposiciones individuales y empezó a dejar huellas de su obra. En 1990 llegó a Barbate, que nunca abandonó, con su compañera y con sus dos hijas. Atrapado por su luz y su paisaje, fue trazando  una tupida red de obras y relaciones con sus gentes. Aquí nacieron dos hijos más: Luis y Marcos. Trabajó durante 20 años en el instituto Trafalgar, impartiendo las asignaturas de Plástica, Dibujo Técnico -que tanto apreciaba-, Fotografía o Diseño por Ordenador, y se involucró en actividades culturales, revistas, su “Escuela, Espacio de Paz”… Como artista nunca dejó de crear, innovar y evolucionar en la pintura, la escultura, la fotografía o el tratamiento informático de imágenes. Hizo cuadros, modeló materiales, diseñó pegatinas, camisetas y carteles, levantó murales, adosó mosaicos, confeccionó pancartas… Expuso en Barbate (1994, 1997 y 2002) y Conil (2002), recibió premios en Pozoblanco y Barbate, y fue dejando más obras en museos y colecciones de Pozoblanco, Barbate y Conil. No le faltó tiempo para comprometerse política y socialmente, algo que le venía de lejos, de cuando la dictadura. Acabó fundiendo en su persona las facetas de docente, artista y comprometido. Así se explican las obras que en los últimos años hay situadas por distintos lugares de su Barbate: “Homenaje a las víctimas y gentes de La Janda” con motivo del segundo centenario de la batalla de Trafalgar (2005), “Rompeolas de la Paz” (2008), “Mural de la Coeducación” (2009) y el “Viento de la Paz” (2010). La desidia de las autoridades municipales ha hecho que se perdiera su “Mural de la Paz” y que el retirado “Monumento a la Paz” esté esperando su reubicación. Fue un hombre consciente de la realidad en la que le tocó vivir, con la que jugó, provocó y se entregó. Y es que Luis Valverde Luna pertenece a la “estirpe de los artistas natos, en cuanto libres”.

viernes, 27 de enero de 2012

Prevaricar..., ¿qué es eso?

La diputada de Coalición Canaria Ana Oramas declaró ayer en un programa de Radio Nacional que "un alto cargo del PP, muy alto cargo, me dijo que a Amaiur le corresponderá tener grupo parlamentario propio, ganará en el Constitucional, pero tardará tres años". Más que sorprendentes palabras, demoledoras por su significado: poner al descubierto la operación política trazada por el PP, y consentida por el PSOE y CiU con su abstención, que perseguía castigar al grupo vasco. 

En distintos lugares se están sucediendo protestas por la marcha de las investigaciones judiciales sobre el robo de bebés habido desde los tiempos del franquismo y proseguido en los años posteriores. Hay jueces y fiscales que están sobreseyendo las causas iniciadas. Resulta claro que se quieren tapar las tramas de corrupción que se organizaron y donde existen involucraciones de médicos, monjas, burócratas de diversa ralea, cargos políticos del régimen... 
Son dos de los muchos casos en los que las decisiones políticas y judiciales resultan más que altamente sospechosas, cuando no evidentes. Muestras de cómo la justicia no es justa, sino que está tremendamente manipulada. O que quienes tienen las riendas del poder legislativo se agarran a procedimientos legales y su burocracia para dilatar posibles decisiones contrarias. Unos poderes, el judicial y el legislativo en lo que nos ocupa, que están podridos. Una justicia que tiene en curso tres acusaciones de prevaricación contra el juez Garzón, es decir, por haber tomado una resolución a sabiendas de que lo hacía injustamente. Un delito que resulta difícil de probar, en la medida que resulta difícil juzgar las intencionalidades. Un delito que estadísticamente resulta minoritario, pero que se ha concentrado de pronto, por partida triple, en un solo juez por investigar una trama de corrupción, delitos contra la humanidad... Mientras tanto, los familiares de los bebés que robaron, que se cuentan por miles, tienen que sufrir la desazón por las trabas que se les pone en su lucha contra la impunidad. Y los parlamentarios de Amaiur tienen que esperar hasta el final de la legislatura por una estratagema del PP. Prevaricar..., ¿qué es eso?
     

martes, 24 de enero de 2012

Lo bien atado que lo dejó el dictador

Hace poco más de una semana murió una de las figuras más destacadas de la España negra. Por lo visto, leído y escuchado, para mucha gente ha quedado como un santón de la democracia. Hoy ha comenzado el juicio contra el juez Baltasar Garzón -tengo pendiente dedicarle un artículo-, acusado de delito de prevaricación por pretender investigar los crímenes cometidos durante la guerra civil y el régimen franquista por parte del bando que resultó vencedor. La acusación partió de grupos de la ultraderecha, como Manos Limpias o Falange, y el Tribunal Supremo la ha admitido y por ello ha sentado en banquillo al juez. 

Es un caso inaudito que quien buscaba investigar la violación de derechos humanos esté siendo juzgado. No existe otro precedente. Es un signo contrario a lo que en los últimos años está ocurriendo en diversos países, especialmente de América Latina, donde se está sentando en el banquillo y condenando a quienes participaron en la violación de derechos humanos durante las dictaduras que se instalaron en los años setenta. Al principio se aprobaron leyes que brindaron a esas personas, pero la persistente acción de las víctimas y sus familiares, de asociaciones de derechos humanos, de jueces e incluso de algunos gobiernos (por ejemplo, el argentino) han hecho posible que cese la impunidad. También es un signo contrario a lo que en su día ocurrió contra los dirigentes y personas involucradas en delitos contra la humanidad de los regímenes fascistas. Sólo el régimen fascista español quedó impune. Lo fue porque el contexto de guerra fría le lanzó un manto de silencio. Y en él quedaron decenas de miles de víctimas, cientos de miles. De gentes que fueron fusiladas, torturadas, encarceladas, maltradas, humilladas... De gentes -miles, decenas de miles, quién sabe si más- que están aún desaparecidas.    

Días antes el mismo juez ha sido juzgado, estando pendiente del veredicto, por otra acusación de delito de prevaricación, esta vez relacionado con la investigación de la trama Gurtel. En este caso la acusación partió de las defensas de las personas investigadas, que son personajes relevantes del PP, tanto cargos públicos (Francisco Camps o Ricardo Costa, entre otros) como gente del aparato interno.

Todo esto es la España negra. Es fuerte y, lo que es peor, se siente fuerte. Parece como si la frase que en su día pronunciara el dictador cuando estaba a punto de fenecer, allá por 1975,  -"tengo todo atado y bien atado"- siguiera teniendo vigencia. Quedan muchos restos de ese pasado negro. Y han germinado muchos más. Hay veces que los versos de Jaime Gil de Biedma -"De todas las historias de la Historia / sin duda la más triste es la de España"- se cargan de significado. De triste significado. De terrible significado. 

lunes, 16 de enero de 2012

Un hombre de la España negra

Ayer murió Manuel Fraga Iribarne. Un camaleón de la política, dicen. Me imagino que por aquello de su evolución desde el franquismo/fascismo hacia lo que acabó siendo su imbricación en el actual sistema político. Se integró desde el primer momento en la Falange y desde su aparato fue trazando su carrera. Precoz en su carrera académica, en la que alcanzó una cátedra universitaria con veintiséis años, pronto fue atraído para ocupar puestos en las altas esferas del régimen, llegando a ministro en 1962. Lo fue de de Información y Turismo, que para el momento era equivalente a una especie de propaganda e imagen. Con tan sólo cuarenta años daba una imagen de juventud en medio de tantos carcamales. También de dinamismo, dado su hiperactividad. Era la expresión genuina de la primera hornada de figuras del régimen que no participaron en la guerra. En pleno despegue de la marea desarrollista que acabó inundándolo todo, esos tipos -él, López Bravo, Silva Muñoz…- resultaban más que necesarios. Como ministro de propaganda se encargó de ser la voz de eventos como los veinticinco años de paz de 1964 o el referéndum de la ley orgánica del estado de 1966. Tuvo que tapar las vergüenzas del pacto con EEUU quedándose en bañador por lo ocurrido con las bombas atómicas de Palomares en 1966. No tuvo escrúpulos en justificar las ejecuciones del comunista  Grimau o de los anarquistas Granados y Delgado en 1963. Su gran logro fue la ley de prensa de 1966, que puso fin a la censura previa, pero que con su artículo dos abrió paso a expedientes, cierres y hasta derribos de diarios. Como falangista no fue un entusiasta de la solución monárquica que se institucionalizó en 1969. Y como falangista se vio involucrado en la disputa con la gente del opus dei por el caso Matesa. Eso le llevó ese mismo año a su defenestración como ministro. Dedicado a la empresa privada, en 1973 se fue como embajador a Londres donde, dicen, se empapó del parlamentarismo británico. Fue cuando empezó a crearse una imagen de aperturista. Participó en el primer gobierno de Arias Navarro después de la muerte de Franco, esta vez como ministro de Gobernación. La violencia represora de la que hizo gala con su triste frase “la calle es mía” se tradujo en numerosas víctimas, mortales o no, incluyendo las de Vitoria o Montejurra de 1976. Su ineficacia, como la de todo el gobierno, fue el origen del nombramiento de un Suárez más joven y atractivo como nuevo jefe de gobierno. Fracasó con su Alianza Popular y los siete magníficos -Arias Navarro, Silva Muñoz, López Rodó, Martínez Esteruelas, Fernández de la Mora, De la Fuente y Thomas de Carranza- en las elecciones de junio de 1977. Se hizo famoso con sus tirantes rojigualdos y sus bravatas, que ya venían de antes y nunca las abandonó. Participó en la elaboración de la Constitución de 1978, siendo uno de sus padres, aunque se opuso al título octavo que luego le permitiría ser presidente de su Galicia natal sin que se rompiera España. Se convirtió en jefe de la oposición en 1982, pero cuatro años después no fue capaz de superar su techo electoral del treinta por ciento. Por eso dimitió. Tras un ínterin como europarlamentario, de mangoneo contra su sucesor Hernández Mancha y de entronización de Aznar, acabó como presidente de la Xunta de Galicia. El puesto lo ocupó entre 1990 y 2005. En su tierra estuvo a sus anchas, como patriarca y expresión de una mezcla de la Galicia más rancia y la modernidad de la especulación, las agresiones contra la naturaleza y los fastos faraónicos. El chapapote del Prestige minó su prestigio, perdiendo las elecciones. Hasta ayer fue senador. Se puede decir que murió con el escaño puesto. Una genuina figura de la España negra.

domingo, 15 de enero de 2012

Pagar justos por pecadores


Leí el otro día la noticia acerca de una sentencia del Tribunal Constitucional favorable a una profesora de Religión que en 2001 fue despedida por el obispado de Almería debido a su matrimonio con un divorciado. La profesora debe recibir como compensación la indemnización correspondiente, después de haber sufrido aproximadamente diez de sentencias negativas en las distintas instancias judiciales. El amparo del Constitucional ha puesto el acento en un derecho fundamental que había sido vulnerado: "no sufrir discriminación por razón de sus circunstancias personales, a la libertad ideológica en conexión con el derecho a contraer matrimonio en la forma legalmente establecida y a la intimidad personal y familiar".

La otra cara de la moneda de la noticia deriva de quién debe hacer efectiva la indemnización. Y resulta que ha de hacerla la administración pública, en este caso la Junta de Andalucía, dado que, como resultado del Concordato existente entre el estado y el Vaticano, al profesorado de Religión lo seleccionan y contratan los repectivos obispos, pero sueltan la pasta las administraciones públicas. Al privilegio que ya tiene la Iglesia se le une ahora una aberración: comete el atropello de vulnerar derechos fundamentales y sale indemne de hecho, pues no paga nada por ello. Una manera de que paguen justos por pecadores. 
 

viernes, 6 de enero de 2012

A lo que llaman democracia

Leí el otro día que Michael Moore ha iniciado una campaña en EEUU contra la financiación privada de las campañas electorales. Lo que existe en su país, nos dice, es una corrupción descarada del sistema democrático. Primero, porque condiciona decisivamente la propia elección, desde el momento que tienen más ventaja quienes disponen de mayores ayudas, que en la práctica, provienen de las grandes corporaciones económicas. Y segundo, porque las personas elegidas se ven obligadas a orientar su voto a los intereses de dichas corporaciones, que en forma de lobbies y otras vías actúan permanente en la sombra. El cineasta estadounidense propone para evitar ese problema que la financiación sea pública.

En Europa existe una fórmula mixta, con variaciones según los países. En la práctica, sin embargo, ocurre algo parecido a EEUU, es decir, que las grandes corporaciones, junto con empresas de menor dimensión, también condicionan los resultados electorales. No se ha llegado al extremo de legalizar la existencia de lobbies, es cierto, pero además de las donaciones privadas como tales, existen otras vías, más o menos sibilinas, cuando no descaradas, basadas en lazos confusos entre quienes controlan los distintos niveles de la administración y quienes pululan en su entorno en busca de concesiones económicas de cualquier índole.

En España todo esto resulta escandaloso. A lo largo de los últimos años se han ido tejiendo, a distintas escalas, numerosas redes de corrupción, donde la confusión entre lo público y lo privado resulta difícil de discernir. Vemos, así, cómo se da un trasiego continuo de personas que pasan de cargos públicos a puestos de empresas privadas y viceversa sin ninguna limitación. Cómo los lazos familiares se intercalan en las actividades que se llevan a cabo, reforzándolas. El dinero que circula de lo público a lo privado y viceversa sirve para financiar a los partidos principales y, por supuesto, para apropiarse particularmente de los beneficios correspondientes. Todo eso es lo que está en la base de las tramas de corrupción que desde hace años están saliendo a la luz y que no son las únicas, sino que sólo son la punta de un iceberg.

En el nuevo gobierno han entrado personajes relevantes de las grandes corporaciones: Pedro Morenés, ministro de Defensa, está vinculado a empresas de armamento; Luis de Guindos, de Economía, dirigió la sección ibérica de Lehman Brother; Cristóbal Montoro, de Hacienda, participa de una asesoría de ingeniería fiscal para empresas; Miguel Arias Cañete, de Agricultura, está relacionado con grandes explotaciones agrarias a las que accedió por vía matrimonial. Son los ejemplos más claros. Pero no debemos menospreciar al resto. Ana Mato, de Sanidad, salió indemne de ser procesada en el caso Gurtel, en el que sí está su exmarido, pese a que el juez interpretó que no tenía obligación de saber que en el garaje de su casa había un jaguar; José Manuel Soria, de Industria, salió también indemne de otra de las tramas de corrupción, en esta ocasión en Canarias; José Ignacio Wert, de Educación, democristiano en su origen, proviene del mundo de las empresas de comunicación, demoscópicas y consultorías diversas, amén de su vinculación con FAES, la fundación de pureza neoliberal que preside José Mª Aznar...

No sé el grado de éxito que tendrá Michael Moore en su campaña por un sistema electoral limpio. Fue loable su esfuerzo para combatir a George Bush jr. Tuvo cierto éxito en evitar una nueva presidencia republicana, razón por la que apostó con fuerza por Barak Obama, aunque luego se volviera muy crítico con él. Me encantan sus películas. Con su nueva iniciativa al menos ayudará a abrir los ojos para que la gente pueda ver que lo que llaman democracia no más que un escenario de bambalinas en el que se representa una misma obra. Es importante saber quién ha escrito el guión y quién la dirige.