miércoles, 30 de septiembre de 2009

¡Ques-can-da-loo!


Cuando oímos hablar por parte de los gurús del sistema capitalista y sus portavoces políticos del aumento del coste de los salarios, siempre se refieren a la necesidad de limitarlos, como una forma de sanear las empresas. Eso es cierto. El economista e historiador Immanuel Wallerstein lo ha analizado (voy a tomar como referencia su conferencia en el Foro Social Mundial de Porto Alegre en enero de 2002) dentro de un proceso que ha pasado de un 20% de la población vinculado al sistema productivo capitalista hace doscientos años, a un 60% en la actualidad. Pero, ojo, si hace doscientos años, cuando se iniciaba la primera revolución industrial, ese 20% era exclusivo del mundo europeo occidental, en la actualidad en el mundo rico (Europa, América del Norte, Japón y Australia) representa el 95%. En su análisis Wallerstein distingue tres niveles de salarios, destacando que si los de nivel medio “reciben una paga razonablemente buena”, en la cima de la pirámide, formada por “los jefes ejecutivos y los cuadros gerenciales”, los salarios resultan “increíbles, impresionantes”. Escandalosos, añado yo.

Y vayamos a un ejemplo reciente. Los medios de comunicación nos han informado ayer de que el número dos del BBVA, un tal Goirigolzarri, ha dimitido de su cargo, al parecer disgustado porque se le ha escapado la posibilidad de pasar a ser el number one, va a recibir una indemnización por sus 30 años de servicios en la corporación bancaria de tres millones de euros anuales (500 millones de las antiguas pelas) y cuando se jubile, 58 millones de euros (casi diez mil millones de pesetas). No está nada mal. No es el único caso conocido. El señor Pizarro, ahora ninguneado por el PP, fue el fichaje estrella de ese partido en las elecciones de 2008, dejando su puesto de presidente de Caja Madrid a cambio de una indemnización más que cuantiosa, que era de varias decenas de millones de euros (o miles de millones de pesetas). No digo la cantidad exacta porque no la recuerdo bien y no merece la pena buscarla, porque es lo mismo. En plena crisis financiera de EEUU, a principios de año el nuevo gobierno de EEUU, con Obama a la cabeza, tomó medidas por el escándalo que supuso la recepción de elevadas indemnizaciones y pensiones por parte de los directivos de las grandes corporaciones de bancos y aseguradoras, en muchos casos receptoras a su vez de importantes ayudas por el estado, teniendo en cuenta que habían sido los responsables de una nefasta gestión financiera. He oído ahora por la radio a un conocido periodista, dulcificando la cosa, que al fin y al cabo lo que va a recibir el tal Goirigolzarri es producto del saneamiento financiero del BBVA, no sé si el número cinco del mundo o el número cinco más saneado del mundo. También me da igual.

¿Merece la pena seguir escribiendo más? "¡Ques-can-da-loo, esun-escan-da-loo...!", podríamos cantar como Raphael.

martes, 29 de septiembre de 2009

El pueblo saharaui (y 3)


La población saharaui de la parte occidental del desierto se ha ido conformando durante el primer milenio de nuestra era, con el avance de las tribus bereberes desde el Atlas hacia el sur y la expansión árabe en el siglo VIII, que fueron desplazando a su vez a la población de color asentada en épocas anteriores. La población resultante de las fusiones de las tres etnias, pero con predominio del elemento árabe-bereber, era nómada, dedicándose sobre todo al pastoreo, en menor medida al comercio por el desierto en las direcciones este-oeste y norte-sur, y a la pesca en las zonas próximas a la costa atlántica.

La expansión colonial europea durante el siglo XIX ocasionó la ocupación española, que en 1860 se asentó en los territorios de la franja costera atlántica, reconocidos y ampliados hacia el interior en 1885 en la Conferencia de Berlín, en la que se repartió África por las potencias europeas. El status colonial de o que llamó inicialmente Río de Oro fue variando con el tiempo, pasando a ser un protectorado en 1820 y desde 1957, en pleno proceso de descolonización, en una provincia, al estilo de lo que había hecho Portugal con sus colonias (Angola, Mozambique…) o Francia con Argelia.

La agonía de Franco, que precipitó el proceso de crisis del régimen, abrió en el noroeste de África otra crisis, en este caso internacional, que tuno a EEUU como cerebro, a Marruecos como principal peón y a determinados miembros del régimen franquista, con intereses económicos en la zona, como albaceas. Pero expliquémoslo.

Se ha escrito mucho de la idea inicial de Franco de declarar la independencia del Sáhara Occidental. El coronel Luis Rodríguez de Viguri, que estuvo en esos años como secretario general del Gobierno de la entonces provincia española, así lo ha manifestado. Aunque el régimen intentó que fuera una descolonización controlada, hasta el punto de crear un partido fantasma, el PUNS, formado por algunos jefes tribales (que acabaron abandonando a su pueblo para refugiarse en Marruecos), lo cierto es que bastantes de os funcionarios españoles, con un gran conocimiento de la realidad del pueblo saharaui, se convencieron pronto que el verdadero interlocutor de dicho pueblo era el Polisario (Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro), formado en 1973.

La agonía de Franco fue aprovechada por el rey Hassan de Marruecos, que movilizó en la Marcha Verde de octubre y noviembre de 1975 a miles de personas para presionar a las autoridades españolas. Pese a las declaraciones del último gobierno de Franco y el viaje del príncipe Juan Carlos, ya jefe del estado en funciones, diciendo que se iba a respetar la independencia del Sáhara Occidental, todo fue un paripé. La firma en noviembre del acuerdo tripartito de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania dispuso la entrega de la colonia a los dos últimos países, mientras España se responsabilizaba de su normalización y cumplimiento

Fuera quedaban el pueblo saharaui y el Polisario, que se había convertido en su portavoz, mientras el apoyo político de varios países (sobre todo de Argelia) y de los grupos políticos españoles de oposición al régimen poco pudieron hacer para forzar a los gobiernos del momento a cambiar la situación.

EEUU no quería un régimen progresista en el Sáhara Occidental, dado el programa político del Polisario. Utilizar a Marruecos resultaba fácil, porque expandirse hacia el sur le iba a reportar las riquezas naturales que en esos momentos se explotaban, como los fosfatos y la pesca, sin contar el potencial de otros recursos (petróleo). A las empresas españolas en la zona se le garantizó su actividad, con ministros como José Solís Ruiz y Antonio Carro haciendo de voceros de las mismas en el consejo de ministros.

Lo que vino, ya se sabe. La ocupación inmediata por los ejércitos marroquí y mauritano; la valerosa, pero desproporcionada, resistencia del Polisario; y la diáspora de la mayoría de la población saharaui hacia el desierto de Tindouf, en Argelia. En febrero de 1976 el Polisario anunció la formación de la República Árabe Saharaui, cuyo primer presidente fue El Uali, pero pronto, en junio, fallecido en combate contra las tropas mauritanas. Marruecos fue construyendo sucesivos muros que ampliaban los anteriores para impedir el paso de los contingentes armados del Polisario. A finales de 1976 Mauritania abandonó sus territorios ocupados, que pasaron a manos de Marruecos. Hoy la mayor parte del territorio, que representa las 4/5 partes, son llamadas provincias meridionales por Marruecos, administradas por su gobierno y explotadas por empresas extranjeras. En ellos vive la mitad de la población saharaui. El resto, separado por el muro, es considerado como territorios liberados por la RASD, mientras la otra mitad de la población vive en los poblados o campamentos levantados en Tindouf, dentro de Argelia, lo que les permite estar protegidos de los ataques militares marroquíes.

La actitud de los siguientes gobiernos españoles no fue distinta a la manifestada por el último de Franco y el primero de Juan Carlos. Los de la UCD con Suárez y Calvo Sotelo, porque eran herederos del régimen, los del PSOE con González porque ratificaron la política exterior dirigida por EEUU durante el franquismo y la transición, los del PP con Aznar porque ha sido el partido más atlantista y ahora los nuevos del PSOE con Zapatero porque… es más de lo mismo.

Mientras, el pueblo saharaui sigue con su lucha, dentro de Marruecos y en el desierto de Tindouf. En sus campamentos se está creando una sociedad donde se garantiza la sanidad y la educación gratuitas, y se busca incorporar a las mujeres en la vida social y laboral, entre otras cosas. Sigue manteniendo la esperanza de poder regresar a su hogar de siglos, de donde tuvo que huir ante la invasión marroquí. Sus representantes siguen viajando por el mundo en busca de solidaridad, ayudas y reconocimiento internacional. Las asociaciones de solidaridad que hay por el mundo, incluyendo a las numerosas españolas, mantienen su trabajo diario y abnegado. Países como Cuba reciben a jóvenes para formarlos en distintas áreas del conocimiento. Toda una labor encomiable frente a los intereses imperialistas de EEUU, sus aliados occidentales, incluidos los gobiernos españoles, y el papel sucio que dejan al gobierno marroquí, con sus reyes al frente.


En 2005 se inició una serie de levantamientos populares saharauis en varias ciudades ocupadas, entre las que se encuentra El Aaiún. Desde entonces ha aumentado la represión contra las personas que participan en la resistencia, las movilizaciones y la defensa de los derechos humanos. El gobierno marroquí impide con frecuencia la visita de delegaciones de asociaciones internacionales, temiendo que se extienda la información de lo que allí pasa. Lo que está claro es que nada se detiene y lo que ocurra en el futuro no lo podemos predecir, pero sí denunciar el castigo que sufre el pueblo saharaui y reconocer su lucha. Un proverbio suyo reza: “los momentos difíciles se superan con calma”. Quizás esa paciencia es la que le está permitiendo, al menos, seguir sobreviviendo.

(Foto: Juan-Miguel Montero Barrado)

Lecciones electorales de la izquierda en Alemania


Cuando queda poco para que acabe el mes no puedo por menos que alegrarme de los resultados electorales de los grupos de izquierda en Alemania y Portugal el pasado domingo. Resultados que reflejan un aumento en el apoyo a los planteamientos políticos de izquierda, al margen de los llamados partidos socialistas o socialdemócratas, que en las últimas décadas y en mayor medida desde mediados de los 90 no han hecho más que escorarse hacia las políticas neoliberales y atlantistas, coincidentes en lo fundamental con los tradicionales partidos conservadores.

Alemania está resultando en estos momentos un verdadero laboratorio político, con los dos partidos tradicionalmente más votados, la CDU (democristiana, flanqueada a su derecha por la CSU bávara) y el SPD (socialdemócrata), en receso (han conseguido los peores resultados desde la constitución de la RFA en 1949), mientras los partidos minoritarios, el FDP (liberal), Los Verdes y el más reciente Die Linke (La Izquierda), han superado el 10% cada uno, sumando el 36% de los votos. Al margen de que el futuro gobierno sea previsiblemente de coalición conservadora entre la CDU y el FDP, se ha constatado un claro batacazo del SPD (23%), cuyas pérdidas se han ido a La Izquierda, Los Verdes y la abstención (que ha aumentado).

El objetivo de La Izquierda era aumentar los resultados de cuatro años antes e incluso convertirse en la tercera fuerza política del país. El 12% de los votos ha sido insuficiente, dado el crecimiento de los liberales (13,5%), pero resulta altamente positivo y significativo. De partida conviene aclarar dos cosas: ese partido es producto de la fusión en 2007 del antiguo PDS, heredero en parte del antiguo SED (comunista) de la RDA, y de la WASG, formado por sectores sindicales y políticos descontentos con el SPD, liderados por Oscar Lafontaine, En las elecciones de 2005 ya concurrieron juntos, obteniendo un 8,5% de apoyo electoral. En las diversas elecciones regionales y municipales el crecimiento ha continuado, con regiones y municipios donde son la primera fuerza política o gobierna en coalición con el SPD y/ Los Verdes, dependiendo de las circunstancias.

Su crecimiento se basa en varios factores. Uno, el apoyo que siempre tuvo en los lands (regiones) de la antigua RDA el PDS, donde era el segundo partido. Otro, la aportación que ha supuesto el grupo de Lafontaine, con importante presencia en los territorios industriales del oeste. Un tercero es la creación de un nuevo partido muy dinámico y atrevido, donde se conjugan los planteamientos tradicionales de la izquierda (igualdad social, empresas públicas…) y los nuevos (no a la OTAN y a la energía nuclear, apoyo a los gobiernos progresistas de América, feminismo…). Una amalgama de medidas al que se le une su fuerte imbricación en los movimientos sociales, incluidos los sindicatos, la incorporación de importantes sectores de las jóvenes generaciones, el aumento de la presencia de las mujeres en la militancia (son con diferencia el partido con más mujeres, cercana al 40%), la dirigencia y los cargos públicos, e incluso su política de pactos, flexible y sobre la base de programas concretos.

Los resultados esconden, no obstante, realidades aparentemente ocultas que conviene analizar. La izquierda se ha convertido en el primer partido de los lands de la antigua RDA, con un porcentaje de votos superior al 30%, lo que refleja el descontento existente en esos territorios. Existe la idea en buena parte de esta población de que la unificación no ha sido tan buena como se les prometió y como mucha gente soñó. El capitalismo no es sinónimo de igualdad y esos lands sufren más el paro, los servicios públicos deficientes o la delincuencia, agudizados por la crisis actual. Existe cierta nostalgia de la RDA, aunque en La Izquierda se ha dejado claro que sin desmerecer los aspectos positivos del anterior régimen (mayo protección social), existía un claro déficit en derechos y libertades. En los lands de la antigua RFA, y sobre todo de la parte oeste, el crecimiento de La Izquierda ha sido considerable, lo que roto el estigma que el antiguo PDS tenía y, quizás lo más importante, abre un importante horizonte de cara al futuro, con un SPD en el dilema de mantenerse en su “socialismo liberal” actual (término que acuñó Schroeder) o escorarse a la izquierda.

El papel de Los Verdes resulta enigmático. Es cierto que se han beneficiado de la crisis del SPD, pero también que la deriva que cogieron en los años 90 y, sobre todo, cuando entraron el gobierno de Schroeder, no les beneficia. Con Fischer como ministro de Exteriores su política atlantista y, por ende, su defensa de la intervención militar en Yugoslavia y Afganistán, además del apoyo a la política neoliberal, no hicieron de ese partido sino una caricatura de su programa primigenio: ecología y pacifismo.

Ya para terminar, destacar dos cosas más. Una, el espíritu unitario con que han actuado grupos y personas de orígenes y trayectorias políticas diferentes. Han puesto por encima de todo la unidad dentro de un programa de izquierda común, donde conviven distintas tendencias, pero que hasta ahora han respetado los acuerdos que les unen. Algo que en gran medida ocurrió con IU desde su nacimiento, sobre todo durante los años 90, con Julio Anguita como coordinador general. Una lección que debe ayudarnos, en vez de defender la creación de más opciones electorales, a modo de capillitas, donde prima lo particular en lugar de tantas cosas que unen a los sectores sociales y políticos de la izquierda en el país. Lo ocurrido en las últimas elecciones europeas no debe repetirse.

domingo, 27 de septiembre de 2009

El pueblo saharaui (2)


El otro día envié a mi hermano Juan Miguel su escrito sobre el viaje que hizo en febrero de 2006 a los poblados saharauis situados en las proximidades de Tindouf, dentro de Argelia. Mi hermano es una persona inquieta y, por supuesto, llena de gran corazón. Tenía un gran deseo de viajar al Sáhara Occidental con el fin de conocer in situ a sus gentes y las condiciones en las que viven. Desde hace mucho tiempo ha ido conociendo a jóvenes que estudian en la universidad salmantina, con quienes ha mantenido una relación especial, teniendo en cuenta su condición de librero especializado en Medicina hasta hace tres años, en que se ha jubilado. Desde hace un tiempo está vinculado a la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Salamanca, participando en distintas actividades y sobre todo en la recaudación de fondos y productos diversos. Además de ropa y comida, que es lo más frecuente, por la experiencia que tiene de su trabajo se ha dedicado a recoger medicinas, libros y material médico y de enfermería.

En su escrito nos cuenta cómo fueron organizando el viaje varias personas relacionadas de distinta manera con la solidaridad con el pueblo saharaui. Algunos llevan tiempo estableciendo convenios para la producción de determinados objetos (como, por ejemplo, alfombras) y la posterior comercialización en España.

La estancia en los poblados fue corta, de apenas tres días, pero muy intensa, fructífera y reconfortante. Suficiente para que mi hermano pudiera conocer a varias familias, tuviera algunos contactos con funcionarios de la administración de la RASD y pudiera repartir parte de los fondos que llevó desde España y obtenidos, en algunos casos, con su estilo peculiar de involucrar a las personas. Unos fondos que sirvieron para comprar varias cabras lecheras y otras tantas placas solares, y ayudar a reconstruir viviendas destruidas por las lluvias torrenciales que por esos días cayeron.

Fueron precisamente los estragos de esas lluvias, raras en un medio tan duro y árido como es el desierto, pero intensas, cuando nada más llegar a Salamanca la asociación inició una campaña de recaudación de nuevos fondos para ayudar en la reparación de los daños graves que sufrieron en viviendas e infraestructuras. Así mismo, ante el interés y empeño que siempre ha mostrado dicha asociación, pronto llegaron a un acuerdo con el gobierno de la RASD para que los fondos que se obtuvieran en Salamanca se destinasen a la reconstrucción del Centro Psíquico de Minusválidos de Rabuni.

No olvida mi hermano en su escrito las causas de la situación en que vive el pueblo saharaui, cuando los primeros gobiernos españoles de la transición cedieron a las presiones marroquíes. Olvida, no obstante, los intereses geoestratégicos de los EEUU en la zona o los intereses económicos de determinados ministros. Así se entiende que los siguientes gobiernos, incluidos los del PSOE, con Felipe González, antes, y José Luis Rodríguez Zapatero, ahora, hayan dejado olvidado al pueblo saharaui. La confirmación de la pertenencia en la OTAN y los sucesivos acuerdos con EEUU son una clara muestra. Esto es algo de lo que me ocuparé en la siguiente entrada.

Resulta muy importante el trabajo que están realizando con el pueblo saharaui las distintas asociaciones de solidaridad que están repartidas por todo el país. Aunque parece que no se nota, es un trabajo sordo. A esa apariencia contribuye la actitud de la mayoría de medios de comunicación, claramente manipulados. Estas asociaciones resultan altamente útiles. Permiten el traslado constante de recursos muy valiosos y necesarios, pero también que esté presente en tantos hogares la conciencia de la existencia de un problema y, sobre todo, de una injusticia. Gentes anónimas que se prestan a recoger fondos y enviarlos, a viajar cuando pueden para relacionarse con las gentes del desierto y a acoger, cuando pueden, a tantos niños y tantas niñas que llegan durante el verano a nuestro país.

No sé que porcentaje de población saharaui vive en esos poblados, que están administrados por la república Árabe Saharaui Democrática, pues otra parte vive en los territorios ocupados por Marruecos, especialmente en la zona de El Aaiún. Por las noticias que recibimos en los medios de comunicación esa ciudad ha sido escenario en los últimos años de varios conflictos, con enfrentamientos entre la población saharaui y las autoridades ocupantes marroquíes. La represión ha sido muy dura. Procuraré documentarme para la próxima entrada, donde me centraré más en los aspectos históricos y de actualidad política.

(Fotos: Juan-Miguel Montero)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Confieso que ha existido


Hoy se cumplen 36 años de la muerte de Pablo Neruda. Ocurrió al poco del golpe militar dirigido por Augusto Pinochet. Es cierto que estaba enfermo de cáncer, pero la virulencia con que se ejecutó, con la muerte de su amigo Salvador Allende (“aquella gloriosa figura muerta iba acribillada y despedazada por las balas de las ametralladoras de los soldados de Chile, que otra vez habían traicionado a Chile”), el saqueo de su casa de Santiago y la represión contra su pueblo (“a ti, al que sin saberlo me ha esperado, / yo pertenezco y reconozco y canto”), tuvo una gran incidencia en el desenlace final. El entierro se hizo entre las metralletas de la canalla, mientras las pocas personas que estuvieron presentes para despedirse de él tuvieron la valentía de cantar su himno, “La Internacional”.

Neruda es para mí uno de los grandes poetas. Su obra me resulta inmensa, no sólo por la dimensión numérica de lo que creó, sino también por la profundidad que destellan sus versos. Si hay poetas en que la intimidad es el ámbito de su lectura, en Neruda también, pero casi todo es explosión, como si las palabras buscaran expandirse por el espacio sin detenerse.

Oí hablar de él por primera vez cuando en los libros de Literatura de bachillerato nos mencionaban el Canto personal del falangista Leopoldo Panero como réplica del Canto General, al que acusaban de antiespañol y, por supuesto, de comunista. En 1973 supe que fue amigo de Miguel Hernández y que residió en España durante los años de la República y la guerra gracias a la introducción de la Antología que Losada editó sobre el poeta alicantino, que por entonces descubría (gracias, Seve, por tu regalo y tu dedicatoria).

Por esos primeros años de mi juventud Neruda se hizo permanente. Pronto llegaron a casa Plenos poderes, del que musiqué enseguida poemas como “Cardo”, “Pueblo”, “Sumario” y “Plenos poderes”; y La espada encendida, de una gran belleza. Todavía medio me acuerdo de sus versos finales: “Dice Rosía: estoy desnuda, tengo frío. / Dice Rhodo: Déjame el hacha, / traeré la leña. / Dice Rosía: Sobre esta piedra / esperaré para encender el fuego”. Escuché poemas suyos en las voces de de Víctor Jara (“Aquí me quedo”, “Ya viene el galgo terrible”) y de Quilapayún (“Pido castigo”). Me detuve cuando por la radio retumbaban sus versos (“Puedo escribir los versos más tristes esta noche...”). Y le leíamos en hermandad y camaradería. En 1975 pude ver la adaptación que hicieron Olga Manzano y Manuel Picón con “Fulgor y muerte de Joaquín Murieta”. Y a principios de 1976 llegamos a organizar en el instituto Fray Luis de León el Festival de la Canción Azul, un color que, según me explicó el compañero Raimundo, aludía a Neruda por ser su preferido. Quizás ello tenga relación con el comienzo de “Cardo”: “En / el / verano / del / largo / litoral, / por / polvorientas / leguas / y / caminos / sedientos / nacen las explosiones / del cardo azul de Chile”.

Poco a poco fui adquiriendo más libros suyos, como Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Canto General, Crepusculario, Residencia en la tierra o su libro de memorias Confieso que he vivido. Curioso y muy humano este último, porque toda su vida fue muy rica en vivencias, desde su provinciana infancia hasta su final dramático, pasando por sus andanzas por todo el mundo, que recorrió como diplomático, escritor y político, incluidos sus años de exilio entre 1948 y 1952 (“Yo recorrí los afamados mares, / el estambre nupcial de cada isla, / soy el más marinero del papel / y anduve, anduve, anduve, / hasta la última espuma”). Pude oír su propia voz en disco de vinilo en la colección Nuestra Palabra y hasta, quizás en un acto de locura sana, leí unos versos (no recuerdo cuáles, pero es igual) de Canto General a 2.400 metros de altura en el pico La Ceja, en una de las tantas veces que recorrí la sierra de Béjar en mi juventud. En 1985 me impactó la muerte de Matilde Urrutia, su última compañera, a la que dediqué en esos momentos unos humildes versos y que reproduje en este cuaderno el pasado mes de julio. Ella fue, mientras se ejecutaba el sanguinario golpe militar, la que tomó nota de la parte final de sus memorias (con las últimas líneas dedicadas a Allende) y ella fue la que las escondió mientras los soldados registraban y destrozaban su casa de Santiago. Así fue como se precipitó su muerte.

Ha ido pasando el tiempo, y con él aumentando el número de sus obras y la lectura de sus poemas: Cantos ceremoniales, Tercer libro de odas, La barcarola (“Amante, te amo y me amas y te amo...”). Hace unos años leí la novela de Antonio Skármeta El cartero de Neruda y vi la simpática adaptación al cine de Michael Radford El cartero (y Pablo Neruda), que me sirve para trabajar en clase. Y no hace mucho en Chiclana asistí a otra adaptación, en este caso la hecha para el teatro por José Sámano.

Dispongo de una edición facsímil de España en el corazón. Himno a las Glorias del Pueblo en la Guerra. A este libro pertenecen los poemas “Madrid 1936” y “Explico algunas cosas”, que se encuentran en el fondo de las estremecedoras imágenes de los bombardeos sobre la capital de la película Caudillo de Basilio Martín Patino (“Bandidos con aviones y con moros, / bandidos con sortijas y duquesas, / bandidos con frailes negros bendiciendo / venían por el cielo a matar niños, / y por las calles la sangre de los niños / corría simplemente, como sangre de niños”). Una denuncia contra el horror del fascismo (http://youtube.com/watch?v=9w5v8MonCu8), pero también un homenaje a ese pueblo que intentó frenarlo durante casi tres años y tuvo que pagarlo con cuarenta años de dictadura. Ese mismo fascismo que en septiembre de 1973 acabó con el sueño del poeta y el de su pueblo. No pudo hacer realidad que su patria quedara dividida “ni por siete cuchillos desangrada”. Tampoco que esos ricos que siempre fueron extranjeros “se vayan a Miami con sus tías”. Ni siquiera dejar “a los sindicatos / del cobre, del carbón y del salitre / mi casa junto al mar en Isla Negra”.


domingo, 20 de septiembre de 2009

El pueblo saharaui (1)


Estoy echando una mano a mi hermano Juan Miguel en el escrito que ha hecho sobre su viaje de hace tres años a los poblados saharauis situados en Tindouf. Esto me ha servido para referirme en esta ocasión a este sufriente pueblo. Mis recuerdos del Sáhara Occidental datan de la niñez, cuando era formalmente una provincia española. Tengo en mi memoria las imágenes de televisión de los representantes saharauis en las Cortes, ataviados con sus vestidos anchos y turbantes, en el momento de la votación del príncipe Juan Carlos como heredero de Franco.
Años después (en 1974 quizás) llegó a mi casa un cartel, que se hizo famoso en su día, donde aparecía la fotografía de una mujer amamantando a su hijo y se podía leer POR UN SAHARA LIBRE. La fotografía la había hecho el artista Martín Prado, uno de los fundadores de la asociación de apoyo al pueblo saharaui. Tuve la suerte de conocerlo en Madrid en el verano de 1975, pues era amigo de África, la novia de mi hermano Seve. Recuerdo su sensibilidad al hablar y hasta la atención que me prestó, siendo yo un joven con apenas 17 años. El cartel lo colocamos en la puerta del despacho de casa, donde estudiaba con mi hermano Jose. Su presencia fue permanente durante muchos años, inspirando la reproducción que hice también por esos días y que, pese a su inocencia, sirve al menos para recordarlo. Mi conocimiento del pueblo saharaui se hizo en ese tiempo más intenso. Fue el momento de unos acontecimientos históricos decisivos para el futuro de la colonia española, empezando con la formación del Polisario en 1973 y culminando con la entrega vergonzosa del territorio por parte del gobierno español a Marruecos y Mauritania en noviembre de 1975. Por otra parte, África había vivido en El Aaiún durante bastante tiempo, dándome una buena cantidad de información y contándome alguna que otra anécdota. Mi militancia política, así mismo, me permitió completar bastante ese conocimiento, pues la Joven Guardia Roja y el Partido del Trabajo de España tenían en la solidaridad con ese pueblo una de sus prioridades internacionales.

Cuando estudiaba en la Universidad, un compañero nos contó sus vivencias de la mili en la frontera con Marruecos durante la Marcha Verde y las órdenes que tenían en caso de que la oleada de personas movilizadas por Hassan II traspasara dicha frontera. Algo que, como en otra ocasión contaré, no fue más que una puesta en escena cobarde e hipócrita, porque al poco las tropas españolas se retiraron.

Pasado bastante tiempo, estando ya aquí en Barbate, supe que mi sobrina Diana y mi sobrino Guillermo visitaron los poblados saharauis. Una vez más pude escuchar en sus voces detalles de su modo de vida, sus esperanzas, sus temores y, de nuevo, más anécdotas, que parece que nunca faltan en su familia.

En Barbate existe una asociación de solidaridad que desde hace años realiza diversas actividades, entre las que destacan la recogida de alimentos y la acogida durante el verano en familias de niños y niñas saharauis. Desde Izquierda Unida de Barbate, donde he militado hasta hace poco más de un año, no ha faltado la aportación de una buena cantidad de arroz y aceite, los alimentos que nos solicitaban periódicamente. El curso pasado llegué a tener como alumno a un joven saharaui, Fadel, que vive en el seno de una familia barbateña. De las muchas veces que he hablado con él, me ha manifestado en ocasiones su añoranza por la tierra que ha dejado temporalmente. Es un muchacho en el que se refleja la huella de su origen, teniendo que hacer un gran esfuerzo por adaptarse a un mundo muy distinto, incluidos los estudios que realiza para mejorar su formación. Es del Barça, cuyo escudo tenía dibujado en la portada de su cuaderno de trabajo, equipo del que continuamente me preguntaba cosas sobre su historia, sus jugadores o sus triunfos, siempre atento a mis palabras y gozoso por la temporada que hizo.

Como escribía al principio, ahora estoy con el escrito de mi hermano Juan Miguel acerca de su visita a los poblados de Tindouf. Dejaré para otra ocasión los comentarios que se merece.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

No nos olvidemos del pasado


Estos días se está celebrando el juicio contra el neonazi Josué Estébanez por haber asesinado con una navaja al joven antifascista Carlos Palomino en 2007. Las imágenes que hemos podido ver por televisión o internet son elocuentes, pues las cámaras de vigilancia del metro madrileño grabaron lo ocurrido. Ante semejante evidencia el acusado no ha podido por menos que declarar en el juicio que “me salió el instinto”, añadiendo que en ese momento se sintió acosado.

No ha sido un acto aislado. El informe Raxen de 2004 ya había contabilizado en España más de 4.000 agresiones llevadas a cabo por los aproximadamente 70 grupos fascistas y neonazis repartidos por todo el territorio, que tenían entonces, según el Ministerio de Interior en 1995, una militancia de unas 11.000 personas, una importante presencia en la red electrónica y una explícita inmersión entre los sectores ultras de los clubes deportivos, sobre todo del fútbol. También ese año apareció el libro de Los crímenes del odio. Violencia skin y violencia neonazi, escrito por el periodista Antonio Salas (autor anteriormente del famoso libro Diario de un skin), quien hizo un estudio pormenorizado de los objetivos, las características y las prácticas de esos grupos. Sus víctimas se encuentran preferentemente entre inmigrantes, indigentes, homosexuales, prostitutas y jóvenes de aspectos “sospechosos” (hippies, pelo largo…), a lo que habría que añadir las víctimas explícitas de luchadores antifascistas, como Carlos Palomino. Según otro informe de 2003 (C:\Documents and Settings\usuario\Mis documentos\Las bandas neonazis.htm), entre 1992 y esa fecha sólo en Madrid se habían contabilizado 22 muertes llevadas cabo por estos grupos. En 2008 la cadena SER informó de al menos 74 personas fallecidas desde 1991 en todo el país, haciéndose eco del informe Raxen de ese año difundido por el Movimiento Contra la Intolerancia.

No sabemos hoy en día exactamente cuántas personas han muerto y han sido víctimas de su violencia. Sí sabemos que son una realidad tangible, pero a la vez difusa en su cuantificación e insensible para una buena parte de la opinión pública. Países como Rusia, Alemania o Italia, entre otros tantos, sufren también esta violencia. En otros años los nombres de Lucrecia Pérez, Ricardo Rodríguez, David Martín, David González, Aitor Zabaleta o Jimmy Dnombele también fueron actualidad. Ha habido padres y madres de esas víctimas que no han parado de denunciar la situación. La madre de Carlos Palomino ha declarado estos días, con una dignidad que le honra, que su hijo “murió defendiendo a los débiles”.

Todo este tipo de asesinatos se amoldan al perfil histórico de lo que ha sido el fascismo/nazismo, adaptado a las circunstancias de nuestros días. Una visión de la vida intolerante, con rasgos racistas y/o xenófobos en la búsqueda de chivos expiatorios en sociedades en crisis y con una apología de la violencia que generan miedo e inquietud no sólo a sus víctimas potenciales, sino a quienes coinciden con su visión de la vida clasista y racista. Un aviso de lo que puede ocurrir y una llamada de atención para quienes hayan olvidado que en otro tiempo se facilitó el acceso al poder de los Mussolini, Hitler, Franco y demás para poner orden. El orden burgués.


lunes, 14 de septiembre de 2009

Hugo y Evo, bienvenidos y adelante


Han visitado nuestro país en estos últimos días Hugo Chávez y Evo Morales. Presidentes de Venezuela y Bolivia, respectivamente, son, después de Fidel Castro, los dos principales enemigos del imperio de EEUU en América. En España existe un número elevado de corifeos del imperio en los partidos políticos principales (especialmente los de la “derecha sociológica”) y en los medios de comunicación (donde están todos los de derecha y los del “progresista” grupo PRISA), con un buen número de comparsas que les siguen el juego. Dentro de sus exageradas proclamas propagandísticas repetidas una y mil veces, pues no saben hacer otra cosa (excepto apoyar conspiraciones y golpes de estado), nos presentan a estos dos presidentes como dictadores. Y esto, cuando han llegado al poder mediante las elecciones con amplios respaldos, aprueban sus reformas y leyes desde las instituciones representativas, soportan las injurias de la mayor parte de los medios de comunicación (que controlan las oligarquías respectivas), se defienden de las continuas maniobras, trampas, conspiraciones y hasta golpes de estado que les organizan, soportan una presión interna y externa que ningún gobierno de los llamados democráticos del mundo rico serían capaces de aguantar… En España se hizo hace dos años una defensa chabacana y vergonzosa de la frase del monarca “por qué no te callas?” contra Hugo Chávez, cuando lo único que demostró fue ignorancia, arrogancia y la más elemental falta de las normas que deben regir las relaciones internacionales… Se distorsiona la defensa que Evo Morales hace del cultivo y el consumo de la coca, una planta estimulante que tiene un uso ancestral en esos pueblos, como en otros la tiene el café o el té. A los dos, a Hugo y a Evo, se les denigra por su procedencia social humilde y además racial: mestizo, el primero, al que se le insulta con la palabra gorila; indio, el segundo; es decir, muestras del más burdo racismo… Y todo porque defienden la soberanía de sus recursos frente a la rapiña y depredación de las empresas multinacionales (muchas, españolas) que actúan en sus recursos naturales (petróleo, gas, agua, minas…), el reparto de una riqueza que tan mal está repartida, la adopción de medidas sociales básicas como la educación, la sanidad o la vivienda, la solidaridad con otros países acosados por las grandes potencias… En fin, por mi parte, decirles tres palabras: bienvenidos, salud y adelante.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Dos 11 de septiembre


Hace 8 años ocurrió lo de las Torres Gemelas de Nueva York. También ese mismo día se informó de un ataque de otro avión contra el Pentágono. Fueron unos hechos que han pasado a conocerse como el 11S. Cuando llegué del instituto me enteré a través de la televisión de lo ocurrido en la primera de las torres. Pude ver en directo el impacto de otro avión contra la segunda. Después vino lo del derrumbamiento de las dos torres. Fueron momentos tensos y sorprendentes. La información era continua, siempre en la misma dirección. De inmediato el gobierno de los EEUU, con Bush al frente, tomó medidas contundentes, comenzando un ataque militar contra el gobierno talibán afgano, al que se responsabilizó de lo ocurrido con la excusa de que tenía refugiado en su territorio a Bin Laden, el artífice de los atentados. En ese tiempo y en los meses siguientes fui ampliando la información y contrastando las versiones oficiales y otras que las ponían en duda, parcial o totalmente.

El año siguiente TVE emitió una película, titulada 11'09'01 Once de septiembre, formada por once cortometrajes en los que se cuentan historias en varios países del mundo, bien como docudrama bien como ficción. Muy interesante y que recomiendo ver. Soy consciente que ese tipo de cine no gusta, que se prefiere el cine dominante made in USA o los remakes que se hacen ahora en España. También se prefiere la banalidad de los programas de televisión, de ingestión rápida, como la comida rápida y los productos de calorías vacías. No me interesan. De esa película quiero referirme a dos de los cortos. Uno, el primero, tiene a los niños y las niñas de un pueblo de Irán como protagonistas, y que antes de ir a la escuela acuden a trabajar a una fábrica de ladrillos de adobe. Para ellos no había llegado la noticia, pese a los esfuerzos de su maestra por indagar si la conocían. Su realidad es otra. Las únicas torres que conocen son la chimenea del horno de la fábrica, el trabajo diario a cambio de dos perras, la rutina de la escuela, quién sabe para qué. La miseria es pobreza e ignorancia, y juntas hacen un cóctel que encadena a las personas y les impide la dignidad y la libertad.

El segundo corto se basa en el recuerdo desde la distancia de un chileno de lo ocurrido ese mismo día, aunque 28 años antes, en su país. Porque ese mismo día de 1973 tuvo lugar el golpe de estado contra el gobierno de la Unidad Popular y el derrocamiento y muerte del presidente Salvador Allende. Un golpe ejecutado por militares chilenos, con Augusto Pinochet al frente, que abrió un largo periodo de represión cercano a los veinte años. Un golpe que se sabía que estaba organizado por los servicios secretos de los EEUU y que tenía como finalidad acabar con una experiencia peligrosa para los intereses del imperio. Fue el aldabonazo de salida de lo que después se fue aplicando en Uruguay, Argentina y otros países, dando lugar a un casi sinfín número de gobiernos militares en América Latina.

Hoy sabemos muchas más cosas y documentalmente se sabe cómo fue el golpe en Chile y quién lo organizó. Como también el de otros países. Sabemos más del papel jugado por la Escuela de las Américas, ubicada en Panamá y lugar donde se formó a la cantera de ejecutores de los planes del imperio, tipos sanguinarios que fueron capaces de matar y torturar de las formas más crueles.

Todavía falta por conocer qué ocurrió realmente en las Torres Gemelas de Nueva York. Existen análisis de expertos que niegan que las torres pudieran caer sobre sí mismas y a la vez como consecuencia de los impactos de los aviones. También niegan que un avión se estrellara contra el Pentágono, por las secuelas que dejó. Sabemos que Bin Laden trabajó para EEUU durante la guerra de Afganistán de los años 80, en este caso con el ejército soviético apoyando al gobierno progresista. Sabemos que los talibanes se formaron en Paquistán, financiados por los EEUU, como antes habían financiado a las otras facciones contrarias al gobierno progresista de Afganistán. Ahora Bin Laden y los talibanes son enemigos de EEUU y de la libertad. El propio Paquistán está sufriendo una crisis política y social que ha puesto en peligro su precaria estabilidad. La guerra de Afganistán no es la única, porque abrió un camino que continuó en Iraq desde 2003, y corre el riesgo de extenderse a Irán y Líbano, además del escandaloso caso de Israel contra la población palestina. La dimensión de lo que está ocurriendo se desconoce los números aproximados (cientos de miles de personas muertas, mucho mayor el número de heridas y mutiladas, economías destrozadas, extensión del integrismo religiosos, mayor opresión contra las mujeres, cárcel de Guantánamo…). La potencialidad de lo que puede ocurrir, sería mucho peor.

Quizás así se entienda los cambios que se están dando en los países latinoamericanos. El imperio se ha centrado en el Próximo y Medio Oriente, acuciado por las necesidades geoestratégicas de controlar recursos energéticos y un territorio importante, lo que ha descuidado la guardia en América Latina. No hay nada definitivo, pero está surgiendo la esperanza de nuevo. El 11S de 1973 abrió una etapa negra en un continente. El 11S de 2001 abrió otra dramática en otro. Pero, paradójicamente, parece que está permitiendo que renazca, una vez más, la posibilidad de acabar con la dominación de los imperios y de las clases sociales que explotan y llevan a la miseria a la inmensa mayoría.

Hoy nunca mejor un hombre, con el nombre de Salvador, puede simbolizar esa esperanza, aunque hace 36 años tuviera que pagar con su vida la traición y la ignominia de quienes se la arrancaron y truncaron el proyecto que lideraba.

martes, 8 de septiembre de 2009

¡Fuera, gobernador!


El domingo pasado el mundo jornalero volvió a dejarse ver. No ha desaparecido, sigue viviendo y luchando, construyendo utopías como la de Marinaleda. Siguen luchando por que las grandes propiedades privadas desaparezcan y se cree un mundo rural hecho a la medida de las personas, sin privilegios, sin riquezas privadas, sin corrupción… El SOC es su más genuina expresión, la síntesis de una tradición secular y de la nueva realidad surgida en el tardofranquismo, que todavía se mantiene en la actualidad. La brutalidad con la actuaron las fuerzas de la policía no es ni anecdótica ni nueva. Es sistemática. Fueron los brazos ejecutores de quienes dieron la orden: el subdelegado de gobierno (vaya eufemismo), el presidente de la Junta de Andalucía, el presidente del gobierno…

Hace tres años y medio este mundo jornalero, con el SOC al frente, sufrió una represión acompañada de una de las peores infamias: ver cómo la principal terrateniente de Andalucía recibía a manos del entonces presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, la distinción de “Hija Predilecta de Andalucía”. El que después la duquesa se despachara con lindezas como delincuentes y locos, se podría considerar un chiste malo. Mira que han recibido bofetadas los jornaleros y las jornaleras de esta tierra. Mira que ha sido la gente más maltratada por sus señoritos y por los gobiernos de turno. Pero mira que no han dejado de defender su dignidad. Que lo hicieron en el siglo XIX, en las primeras décadas del XX, durante la IIª República, durante la transición y todavía hoy. Lo ocurrido cuando lo de la duquesa de Alba fue la muestra más palpable de la naturaleza del PSOE: ponerse al lado de la tradición más negra de Andalucía y de España. De esa rancia nobleza, degenerada, que sólo verla resulta vomitiva en sus actos y en su corrupción, mientras siguen manteniendo sus privilegios.

Recuerdo todavía la sesión en el ayuntamiento de Barbate en la que se trató una moción de IU para reprobar la actuación policial y la vergüenza de la condecoración a la señora duquesa. Y recuerdo los argumentos esgrimidos para rechazar la reprobación por parte de un cachorro que ejercía de portavoz del grupo socialista.

El domingo, hace tres años y medio… ¿y hace 26 años...?

¡Fuera, gobernador, fuera, vete de la tierra, vete, fuera por traidor, por represor, por verdugo, por monigote a las órdenes de los explotadores y pistoleros! ¡Fuera, fuera de esta tierra, la tierra pobre, de los pobres, del hambre, de la explotación, de la miseria, del dolor, de las injusticias! ¡Vete, traidor, vete! ¡Los jornaleros, los obreros, los oprimidos y explotados del mundo que se sienten como tales lo dicen al unísono! ¡Sí, traidor, su grito es uno, pero es de muchos! ¡Fuera tú y los tuyos, todos, idos, traidores, gobernadores, ministros, subdirectores, directores, secretarios, burócratas y pelotas a sueldo, fuera de la tierra pobre, de los pobres, de la tierra que si no os ahogará a todos para siempre, os acusará cada día con el dedo! ¡Fuera!

Palabras que rezuman misoginia...


Hay veces que una imagen vale por mil palabras. En ocasiones las palabras podrían sustituir a las imágenes. Quizás sea lo que presento en esta entrada. Me he limitado a entresacar unas citas de dos momentos diferentes en el tiempo. Que cada cual juzgue y saque sus conclusiones.

“A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella”.

“Cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer (…), entonces se despierta en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas, característica de la crueldad femenina que no queda satisfecha con la ejecución del crimen, sino que aumenta durante su comisión (…). Además, en las revueltas políticas tienen la ocasión de satisfacer sus apetencias sexuales latentes”.

“La idea de las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya la habíamos expuesto anteriormente en otros trabajos. La comprobación de nuestras hipótesis tiene enorme trascendencia político social, pues si militan en el marxismo, de preferencia psicópatas antisociales, como es nuestra idea, la segregación de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible”.

(Antonio Vallejo Nájera, psiquiatra, coronel y jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares durante la guerra y los primeros años del franquismo).
“(…) Lo singular de la terrorista Aranalde es que no es tan fea como el resto de sus compañeras de sangre. Uno se encuentra a Maite Aranalde en un bar, y no produce quebranto estético. (…) Una etarra con el rostro y la expresión agradables no es una terrorista habitual. Alguien dirá que también era agraciada físicamente “La Tigresa”. De acuerdo, pero tenía cara de zorra. A “La Tigresa” se la encuentra un putero en un bar y le ofrece una tarifa por servicio cumplido. En cambio, a Maite Aranalde se le convida a una Coca-Cola”.

“(…) Los documentos gráficos que poseo de manifestaciones batasunas son repugnantes. Tías vociferantes, feas, espesas y con los surcos de la perversidad en sus expresiones homínidas. Un espanto de mujeres, en una palabra. Coños de vitriolo y de cianuro. Morsas. Un disgusto para Sabino Arana, que tanto gustaba de la belleza de la raza vasca. Disgusto que aliviaría disfrutando de la armonía y el paisaje humano de Arantza Quiroga, que es del Partido Popular. Pero me voy por las ramas, lo cual es compresible, porque estoy escribiendo de primates”.

“(…) En el terrorismo etarra y su entorno, la fealdad femenina es una realidad pavorosa (…)”.

(Alfonso Ussía, periodista, artículo titulado “Singular”, publicado en el diario La Razón el 5-9-09).

Arboricidio


La práctica de cortar árboles resulta altamente ilustrativa de la sociedad en que vivimos. No me voy a referir a la tala en grandes dimensiones destinada a obtener madera, crear espacios de producción ganadera o urbanizar los suelos para la especulación, lo que está haciendo que se vayan perdiendo enormes masas de reservas forestales en el mundo y tengamos que sufrir las consiguientes consecuencias perniciosas en el cambio climático, la desertización… Ahora no quiero detenerme en eso, sino en la tala indiscriminada de árboles en los espacios urbanos. Aquí, en Barbate, acabo de ser testigo de dos hechos: uno, cómo cortaban varios falsos pimenteros en la calle Pío XII (sí, el papa de Hitler); el otro, lo que queda del ficus que había en el patio principal del instituto Trafalgar, donde trabajo. Según he oído, en el primer caso quieren hacer un aparcamiento para coches. Que lo hagan o no, no venía a cuento la tala de los árboles, que se encontraban en la línea lateral, junto a la acera. Si lo que quieren hacer es un aparcamiento, mucho peor, pues quedaría eliminado un pequeño espacio donde jugaban niños y niñas, y descansaban las personas mayores preferentemente. De ser ciertas las dos cosas, sería una doble agresión. En el segundo caso, el del ficus, parece que molestaban sus raíces. Normal, rodeado de cemento, ¿qué podía hacer nada más que levantar el suelo? Había otras soluciones, desde abrirle más espacio para “respirar” hasta trasplantarlo. Lo cierto es que embellecía y daba mayor variedad a ese patio del instituto, por lo que su desaparición no se puede caracterizar más que como otro arboricidio.

Si son "malos tiempos para la lírica", también lo son para los árboles. Este desprecio es un síntoma de la insensibilidad en que vivimos: ecológica y también social.


domingo, 6 de septiembre de 2009

El viento que trajo la muerte


Ha vuelto a saltar el levante. Como hace dos años, aunque en esa ocasión era más fuerte, mucho más, y además su soplido resultó mortal. A las tres de la tarde me llamaron y me lo dijeron. Como teníamos que ir Cádiz, durante todo el viaje de ida y de vuelta tuvimos la radio encendida. Las noticias no podían ser peores, aunque se hablaba de supervivientes. Uno de ellos había sido llevado con síntomas de hipotermia a un hospital. Ya en Barbate me acerqué al puerto, que estaba lleno de gente y de dolor. Supe enseguida que ese superviviente era José Crespo, “Manteco”. Al día siguiente, muy de mañana, cuando iba a trabajar, me encontré con él y me contó lo que vio. Me ahorro ahora detalles. Resultaba sorprendente hablar con quien hacía menos de 24 horas había estado junto a la muerte. Tenía la mano fría y, pese todo, el semblante sereno. Él es así.

He acudido ayer por la tarde a un acto en recuerdo de las víctimas del barco que naufragó cuando regresaba desde Marruecos a través del Estrecho. Se llamaba Nuevo Pepita Aurora. El balance final han sido 5 muertos, 3 desaparecidos y 8 supervivientes. Las familias y quienes lograron sobrevivir están todavía esperando lo prometido por la Junta de Andalucía, mientras les queda por resolver el contencioso con la empresa propietaria del barco. Son víctimas, como tantas otras, de un trabajo duro, arriesgado y sujeto a los embates del sistema en que vivimos. Tiempo ha, y no hace mucho, empezaban desde niños, sacrificaban sus estudios elementales y se pasaban horas, días y hasta semanas fuera de casa. Conocer a las gentes de la mar es hacerlo con personas que tienen una visión de la vida muy peculiar, con unas formas y unos valores que les han ayudado a aguantar en circunstancias tan difíciles. Cuando se ha hablado del cambio de las calles del pueblo, para quitar de una vez a tanto fascista reconocido en letreros y placas, hubo quienes dijimos (vamos, en Izquierda Unida) que la avenida principal, del Generalísimo, debería llamarse de los Marineros. Mucho antes de que ocurriera lo del Nuevo Pepita Aurora y del lavadito de cara que acaba de hacer con algunas calles el ayuntamiento del PSOE. Uno de los mejores reconocimientos que se podía haber hecho a esta gente tan abnegada era que quedara su nombre reflejado en la avenida principal. Se ha optado por el de la Mar, que parece muy típico y resulta hasta poético. El problema es que con ese nombre quedan subsumidos los marineros, quienes han aportado hasta hace muy poco lo principal de la cultura de este pueblo. Va quedando menos del Barbate marinero, pero durante décadas, si no siglos y milenios, esas gentes han sido su cuerpo y alma.

Hace dos años el levante dio un soplido de muerte, pero parece que sólo el viento y unas pocas personas se acuerdan de lo ocurrido.

sábado, 5 de septiembre de 2009

El Quijote, por fin (y 3)


Quería acabar estos comentarios sobre el Quijote refiriéndome a su relación con el mundo del cine (en sentido amplio, incluyendo la televisión y versiones en dibujos animados). No he visto muchas adaptaciones (tres, en concreto) y quizás por ello quiero evitar extenderme. Me quedo en el mundo de los recuerdos, que resulta tan interesante.

La primera adaptación que vi fue cuando hacía 2º de bachillerato elemental, allá por el curso 1970-71. La película estaba hecha en la… ¡URSS!. Pude verla en el colegio de curas donde estudiaba por entonces y recuerdo la forma como nos la presentó en clase don Teódulo, que era nuestro superior (léase ahora tutor) y que hizo un énfasis especial en sus palabras, extendiéndose en hablar del director, los actores y, ante todo, la calidad de la película. Como si fuera un acontecimiento. Naturalmente que recuerdo muy poco de sus comentarios, así como que mantengo una idea imágenes vagas, como los paisajes y algunos planos de los protagonistas, en especial de don Quijote. Por lo demás, no puedo por menos decir, como comentamos en su momento entre los compañeros, que su visualización nos resultó cercana, porque las aventuras que aparecían eran en su mayoría conocidas. En mi caso me quedaron como extrañas las escenas de Sancho en lo que con el tiempo pude identificar con la historia de la ínsula Barataria, desconocida entonces en las lecturas que hacíamos o nos hacían del libro. Ahora, mediante la red informática he podido averiguar que su título es Don Quijote de La Mancha y el director fue Grigori Mijailovich Kozintsev, que salió a la luz en 1957 y, junto a la ficha de la película, cientos de cosas más. En un página electrónica donde aparecen todas las adaptaciones al cine que se han hecho del Quijote (http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/donquijote.htm ) se llega a decir que “algunos críticos dicen que es la mejor película sobre Don Quijote” (me alegro por don Teódulo, hombre, que por lo que he averiguado vive jubilado en su pueblo de Burgos). También he podido saber por la red que la película se rodó en Ucrania y que los escenarios fueron diseñados por el escultor español Alberto Sánchez, un artista exiliado en la URSS tras la guerra civil por su pertenencia al PCE y autor de obras muy interesantes (me encanta su escultura “El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella”). Por cierto, el Quijote era de estudio obligado en el alumnado de secundaria de la URSS al menos en los años 70, algo que nos sorprendía en nuestra juventud, teniendo en cuenta que aquí sólo se presumía de que era la segunda obra más leída del mundo después de la Biblia.

Años después, en 1980, muchos niños y muchas niñas pudieron ver la serie dibujos animados de TVE, emitida en 39 capítulos, y que llevó a que se familiarizaran con las aventuras de don Quijote y Sancho, mientras repetían una y otra vez la canción pegadiza de la serie (mis sobrinos y sobrinas no pararon de hacerlo), con un ritmo quizás más propio de las películas del oeste, y su estribillo “Sanchoooo, Quijote / Quijoteeee, Sancho…”. Dirigida por Palomo Cruz, contó con la participación de Fernando Fernán Gómez y Antonio Ferrandis en las voces, respectivamente, del caballero y el villano.

La tercera adaptación que he visto es la que dirigió Manuel Gutiérrez Aragón para una serie emitida también por TVE. Con el título de El Quijote de Miguel de Cervantes, se basó en un guión de Camilo José Cela y tuvo en Fernando Rey (don Quijote) y Alfredo Landa (Sancho) sus protagonistas. Conservo todavía las dos cintas de VHS en las que grabé los tres capítulos de la obra, para que mi hija Julia pudiera verla y de esa manera se fuera acercando a la obra de Cervantes. Tengo entendido que el mismo director ha hecho recientemente una nueva versión, en este caso para el cine.

Y así acabo mis comentarios sobre la más universal de las obras de las letras hispanas, algo, que, tópicos aparte, merece ser reconocido.

(Fotograma de la película Don Quijote de La Mancha, de Grigori Mijailovich Kozintsev)

martes, 1 de septiembre de 2009

Segunda Guerra Mundial: hace setenta años...


Hoy, hace 70 años, se inició la Segunda Guerra Mundial. La entrada de las tropas alemanas en Polonia fue el pistoletazo de salida, en la medida que los gobiernos del Reino unido y de Francia acabaron declarando la guerra a Alemania. Desde la primavera de 1938, con la ocupación alemana de Austria, el gobierno nazi empezó a ejecutar su política de expansión territorial, en la búsqueda, primero, de la Gran Alemania y, después, de su espacio vital. El pacto de Munich de agosto de 1938 fue clave en todo esto. La actitud “apaciguadora” de los gobiernos británico y francés resultó altamente perniciosa. “Legalizó” la ocupación alemana de los Sudetes a costa de Checoslovaquia, puso a la URSS a los pies de los caballos de Alemania y le dio la puntilla a nuestra República, que estaba en pleno esfuerzo de la batalla del Ebro, agotando el último cartucho de una guerra desigual contra las tropas sublevadas en julio de 1936. El desenlace negativo de la batalla llevó al gobierno de Negrín a defender la política de la resistencia, previendo lo que se avecinaba y acabó siendo. Mirando desde nuestros días lo que se hizo en España para parar el fascismo, nos obliga a tener que volver a reconocer, en el sentido de homenajear, a quienes lucharon por la República. No hubo en Europa un país que resistiera el embate del fascismo, como no pudieron hacer en Italia y Alemania, sin contar a las numerosas dictaduras que pulularon en esos años por el centro y este de Europa junto a la vecina Portugal. En el momento del golpe de julio de 1936 y durante los casi tres años siguientes heroicos sectores de la población española, con la ayuda desinteresada de miles de personas venidas de más allá de nuestras fronteras, hicieron un esfuerzo sobrehumano. Sólo la URSS apoyó a la República, mientras los gobiernos del Reino Unido y de Francia, por distintos motivos, eso sí, miraban para otro lado. Y detrás de las tropas sublevadas y de los sectores de la población española que las apoyaron, estaban las dos potencias fascistas: los gobernantes de Alemania e Italia no dudaron desde el primer momento en lo que tenían que hacer. Su actuación fue decisiva para lo que acabó siendo el triunfo de Franco y sus secuaces.

Acabo de leer el artículo “Un tiempo de sangre y fuego” de Ángel Viñas, publicado en la edición de hoy de El País. Muy interesante y por eso recomiendo leerlo. En una parte escribe: “Sólo los republicanos, abandonados a su suerte, hicieron ver que la contención del fascismo no era del todo imposible”. Y añado: al final, quienes rehusaron apoyar al gobierno republicano en el verano de 1936 tuvieron que aliarse con la URSS. Y es que el fascismo no paró desde el primer momento. Lo ocurrido el 1 de septiembre hace 70 años, inicio convencional de la Segunda Guerra Mundial, fue un episodio de lo que acabó siendo la resistible (utilizando a Brecht) ascensión del fascismo. Menos mal que fue derrotado militarmente.