domingo, 27 de marzo de 2016

Formas, discurso y apariencias en la visita de Obama a Cuba

He seguido el viaje de Obama a Cuba por diversos medios de comunicación. De todo tipo, en cuanto a su soporte y a su orientación político-ideológica. Españoles, europeos y latinoamericanos. Y más detenidamente, cubanos, en los que suelo seguir por la red Cuba Información y la revista Cuba Debate

Formas... 

De Cuba Información me ha gustado el análisis que hace el ensayista y periodista cubano Enrique Ubieta en "Lo que dice y no dice Obama" (puede verse en vídeo y también leer, con algunas modificaciones, en el artículo adjunto en la misma página), del que más adelante me extenderé. Al principio se refiere a un hecho importante que ayuda mucho a entender algo que es reconocido casi unánimemente: "Obama es un buen comunicador". Y a continuación añade una de las claves: "Significa que sabe colocar las palabras, los gestos, la mirada. Parece como si improvisara, pero tiene frente a sí un 'teleprompter' que el público no percibe".

En efecto, los 'teleprompters' a los que se refiere Iroel Sánchez en otro artículo, "¿Obama en el Gran Teatro o el gran teatro de Obama en La Habana?", reproducido en Cuba Debate, pero originario de Juventud Rebelde. Así se explica cuando se refiere al acto citado: "nada fue dejado a la casualidad y, para más precisión, los teleprompters traídos desde Washington (...) lo escoltaban a cada lado del escenario con un discurso cuidadosamente escrito". 

Pero hay más cosas, porque Sánchez se refiere a una parte del numeroso séquito que acompañó al presidente de EEUU en su viaje y, dentro de ella, a dos personajes cuasi ocultos, pero nada desdeñables en su papel: "eran perfectamente reconocibles un par de personas —situadas dentro del grupo de 40 congresistas que viajaron desde EE.UU. para la ocasión— en cada momento en que la palabra del orador debía ser respondida con palmas". Un recurso nada novedoso, pues es muy utilizado, por ejemplo, en buena parte de los programas televisivos en los que público parece que participa mediante sus aplausos y otras formas de expresiones. Puro montaje, claro está, pero componente básico del mundo en el que vivimos.

Pero no se queda ahí la cosa, pues el mismo periodista cubano saca a la luz un hecho que, no por anecdótico, revela el grado de soberbia con que gusta actuar al imperio. Así lo cuenta: "Unos segundos antes de comenzar [el acto], un apresurado utilero colocó delante del podio el escudo del águila calva, como si fuera necesario un signo de prevalencia entre las banderas cubanas y estadounidenses doblemente situadas al fondo del escenario y frente a los espectadores". Me pregunto si se hubiera permitido tal cosa en EEUU u cualquier otro país del mundo occidental. No lo sé, pero lo ocurrido me resulta, cuando menos, entre curioso y sorprendente.

Discurso...

Ubieta nos ofrece en "Lo que dice y no dice Obama" una perspectiva de análisis del discurso interesante. Hace uso para ello de la semiótica, mediante la cual desentraña el contenido de los mensajes lanzados por el presidente de los EEUU durante su estancia en la isla caribeña y especialmente en el discurso que pronunció en el Gran Teatro de La Habana. 

Ya el título nos orienta acerca de las contradicciones que hay entre lo intencionadamente explícito de los mensajes de Obama y lo que, también intencionadamente, se buscó ocultar por quienes redactaron el discurso. Nada nuevo bajo el sol, pero importante para entender mejor las cosas y más todavía después de lo que hemos podido ver, escuchar y leer en la mayoría de los medios de comunicación españoles. 

Nos dice Ubieta que la "lógica discursiva [de Obama] va de­jando espacios de aire que eluden, minimizan o manipulan los hechos". Más adelante de refiere a la metáfora de los pliegues para dar a entender ese juego sutil en el que Obama fue pronunciando palabras y frases reconocibles y cargadas de un fuerte valor simbólico (amistad, derechos humanos, democracia, soberanía, independencia, diferencias históricas, camino correcto...), pero inconcretas, faltas de matización u ocultando su verdadero sentido.          

Pongamos algunos ejemplos: ofrecer amistad, pero eludir el embargo económico y su persistencia; reconocer la existencia de diferencias históricas, pero sin decir cuáles; respetar la soberanía e independencia, pero no mencionar la base de Guantánamo; apostar por el cambio desde el "camino correcto", pero sin concretar cuáles son los criterios...  

Apariencias...

Las palabras finales de Ubieta son también de sumo interés. Es claro cuando dice que Obama "está acostumbrado a vender imagen". Lo contrapone al modelo de líderes revolucionarios, que actúan desde la acción vendiendo obras y trabajando por su pueblo, y "no por su imagen pública". También es claro cuando dice que en el sistema de donde proviene Obama "lo importante no es lo que el político hace, sino lo que parece".  

Reconoce Ubieta la gran importancia de lo ocurrido durante la visita a Cuba, porque ha permitido ver in situ, y constatar por ello, la forma de actuar en el mundo de la imagen desde la cúspide de las instituciones políticas de EEUU. Se ha podido "ver en vivo toda maquinaria de construcción de símbolos, de imágenes, de valores". Ver, en fin, "una industria [utilizada] para reproducir valores que terminan en ese tipo de actividad en el fondo seleccionada". 

viernes, 25 de marzo de 2016

Cruyff, genio y maestro del fútbol

Entre los grandes de los jugadores de fútbol que ha habido, sin contar a Messi, el primero del que he seguido su trayectoria en su totalidad ha sido Johan Cruyff (Crujiff, en la grafía neederlandesa). Lo que sé de Alfredo Di Stéfano es más de oídas o de lecturas, aunque algo de él he podido ver en algún partido suelto recuperado para la televisión y, sobre todo, en resúmenes. Algo más sé de Pelé, de quien, ante todo, disfruté de su enorme mundial de México de 1970. Y por supuesto, Maradona, un jugador de mi generación, intermitente en su rendimiento y capaz de lo más prodigioso, como hizo en el mundial de México de 1986. 

De Cruyff he tenido el gusto de conocerlo como jugador ya desde sus memorables tiempos del Ajax de Amsterdam, luego en el Barça y, paralelamente, como cabeza de su selección nacional, la conocida como Naranja Mecánica del mundial de Alemania de 1974. Habiendo llegado a tanto como artista en el césped, después, en otra etapa de su vida ya como entrenador, ha marcado una manera de entender el fútbol que me atrevo a considerar como la más moderna de las existentes.


Tengo el recuerdo del muchacho delgado que destacaba desde finales de los sesenta en su club de origen y formación, el Ajax, donde entrenaba otro genio, Rinus Michels. Lo recuerdo 
vagamente en la final europea fallida de 1969, goleado su equipo por el Milan, pero más nítidamente en la sucesión de tres copas de Europa en que su equipo dominó el periodo entre 1970-73. La fama que alcanzó lo llevó, en una mezcla de intereses personales y de su club, a buscar otros horizontes, donde el dinero se tornó en la preferencia. Por eso recaló en el Barça, que pujó muy fuerte. Allí se reencontró con Michels y sirvió de revulsivo a un club muy necesitado de la gloria perdida tras el vacío dejado por Kubala y la larga sequía sufrida por la hegemonía de su eterno rival, el Real Madrid. 


Y en el Barça Cruyff cumplió a medias. Sin dejar de ser un genio, sólo en la primera temporada consiguió su único éxito con el campeonato de liga 1973-74, que tuvo como añadido la gesta simbólica del 0-5 en el estadio Santiago Bernabeu. Lo que vino después fue más de lo mismo de los años anteriores para el club, incluida la decepción de la eliminación por el Leeds en las semifinales de la Copa de Europa. 


1974 pudo haber sido el año perfecto para Cruyff y la selección de su país, que tuvo a Michels como seleccionador. Fue el año del mundial de Alemania y, tal como se fue desarrollando, parecía que iban a conseguir la plenitud. Pero no fue así, pese a la puesta en práctica de un estilo de juego único y desconocido hasta ese momento, al que se le dio el nombre de fútbol total. Una concepción basada en la conjunción de potencia, polivalencia, coralidad y verticalidad. La presencia de Cruyff fue decisiva, porque aportó como nunca su dosis de genialidad: rapidez, movilidad, amagos, cambios de ritmo, visión de juego, personalidad... Todo, excepto que en el partido final los Cruyff, Neeskens, Rensenbrink, Rep, Krol y compañía acabaron sucumbiendo ante los Beckenbauer, Mueller, Overath, Hoeness, Keynckes, Breitner...


Durante estos años Cruyff fue protagonista de varios episodios, algunos extradeportivos, que ofrecieron una personalidad singular. Fue conocido su contencioso por el número del dorsal de su camiseta, algo que con el tiempo le acabó dando la razón. Teniendo el 14 como favorito, se vio frenado por la rigidez de una norma que obligaba a la numeración del 1 al 11 entre quienes saltaban inicialmente al campo. De tinte político fue su pulso con el régimen franquista después que pusiera el nombre de Jordi a su hijo nacido en Barcelona. Prohibidos todavía los nombres en catalán, hubo de registrar el de su hijo en su propio país. También de esos años se cuenta que uno de los motivos para no acudir al mundial de Argentina de 1978 fue la vulneración de los derechos humanos por parte de la junta militar del país. Pero esto es algo que él mismo ha negado con posterioridad.


Después de un ir venir entre EEUU, España (en el Levante) y Holanda, donde rentabilizó su prestigio con un esfuerzo menor a cambio de dinero, acabó colgando las botas y dio paso a su segunda etapa, ya como entrenador. De nuevo fue el Ajax donde se inició y con éxito. Ganó una Recopa, pero, ante todo, sentó las bases de su concepción del fútbol: la cantera y el gusto en el tratamiento del balón. Heredó lo que había mamado desde muy joven en su país, especialmente con Michels, pero le dio los retoques necesarios para empezar a crear su propio estilo. 


Y fue en el Barça donde lo consiguió en su plenitud. Llegado en 1988, hubo de esperar dos para que empezara a hacerse realidad. Dos años necesarios para que madurara y se entendiera lo que pretendía, no sin que fuera motivo de suspicacias. Lo que le siguió fueron una Recopa (1990), cuatro ligas consecutivas (1990-94), una Copa de Europa (1994) y hasta una final perdida (1994). Y su nombre, el Dream Team, copiando su homónimo de la selección olímpica estadounidense en los Juegos de Barcelona 92 (con los Johnson, Bird, Malone, Ewing, Jordan...). 


Con Cruyff llegó algo nuevo. Su trabajo con la cantera se basó en una nueva escuela de formación desde las categorías inferiores. Aprovechó lo que ya había con Amor, Milla, Guardiola, Ferrer, Sergi, Nadal...; y sentó las bases de futuro en Celades, De la Peña o Xavi. En su gusto por el tratamiento del balón se prodigaron en los entrenamientos los rondos para perfeccionar la rapidez y la precisión en la circulación del balón. Optó por ello por el talento, donde cupieron los Laudrup, Stoichkov, Guardiola, Begiristain, Romario... Mostró un inusitado descaro ofensivo, para lo que jugó con frecuencia con tres defensas, prefiriendo, por ejemplo, ganar por 5-4 en vez de por 1-0. Cultivó la figura de un medio centro creativo mitad vigilante y mitad creativo, que inició con Milla y siguió con Guardiola. No desechó a los bajitos, como los defensas canteranos Sergi y Ferrer o los Beguiristain, Bakero, Eusebio, Goicoechea, Onésimo... 


El fútbol total más físico de la Naranja Mecánica evolucionó hacia un fútbol total donde el mayor talento dio lugar al virtuosismo. Un fútbol más creativo, más imprevisible y más estético, en suma. Inauguró, así, una nueva era, que ya en el siglo XXI. En el Barça, primero, con 
Rijkaard, que ha hecho de puente en sus dos continuadores más aventajados, antiguos jugadores suyos: Guardiola, artífice de la cumbre futbolística del Barça  con tres ligas, dos copas de Europa y el pleno de 6 competiciones en 2009, ahora en el Bayern (dos bundesligas); y Luis Enrique, con una liga, una Copa de Europa y un total de 5 competiciones en 2015.

Hay, así mismo, una derivación en la selección española. No podemos olvidar que sus éxitos entre 2008 y 2012 (dos eurocopas y un mundial) no se explicarían sin la base de los jugadores del Barça o formados en su cantera. Y en esto Cruyff ha tenido mucho que ver.


Cruyff  ha sido un genio como jugador y un maestro como entrenador. Con su muerte se va una persona, pero no así una forma de entender el fútbol. Una pena para quienes amamos el fútbol y su apuesta por la belleza. Lo que Pier Paolo Pasolini denominó la visión poética del fútbol. 


Post data

En la edición del domingo 26 de marzo de la revista digital Sin Permiso han aparecido dos breves artículos, a modo de obituarios, de Guillem Martínez y José Luis López Bulla. El segundo, quien fuera el primer secretario general de CCOO de Cataluña, ha titulado su escrito "Cruyff y la Asamblea de Catalunya" y en él nos cuenta un hecho ocurrido a finales de 1973 relacionado con la lucha que estaba llevando a cabo la oposición al franquismo. Concretamente, tras haberse producido la detención de varios miembros de la Asamblea de Cataluña, el organismo unitario que englobaba a la mayor parte de los grupos políticos de oposición, se le pidió a Cruyff que hiciera algún gesto para facilitar la liberación de los detenidos. Y el jugador, recién llegado a Barcelona, no lo dudó, haciéndoles llegar una foto suya con la dedicatoria: "A los aficionados del Barça que no pueden acudir al Camp Nou, deseando que pronto puedan ver los triunfos del club".   

jueves, 24 de marzo de 2016

La visita de Obama y el futuro de Cuba

El presidente de EEUU, Barak Obama, ha visitado Cuba en días pasados. Casi noventa años después del último presidente que pisó la isla, John Carlin Coolidge, que lo hizo en 1928. Anécdota aparte, se trata de la primera visita tras la revolución de 1959 y, sobre todo, de un acto que culmina el reconocimiento oficial de las instituciones revolucionarias por parte del gobierno de EEUU. 

El componente simbólico está fuera de toda duda y ahora, como ocurriera con los kremlinólogos en los años de la Guerra Fría en relación a la URSS, una suerte de gente que se considera experta en asuntos cubanos no para de hacer cábalas acerca de su significado. Y más todavía, también del futuro político de Cuba. 


De lo que he percibido a través de los medios de comunicación del sistema, resalto un término entre los más utilizados y quizás el más destacable: los derechos humanos. El propio Obama lo ha hecho, a modo de fetiche y con el fin de lanzarlo contra la dirigencia política cubana y sobre el conjunto de la población. Una forma de establecer la línea divisoria entre dos mundos, al estilo de lo que fue la Guerra Fría: el mundo libre, que tendría a EEUU como su cabeza, y su antítesis, donde se encontraría Cuba.


En los propios discursos de los dos presidentes ha estado presente una especie de peloteo en torno a los derechos humanos. Raúl Castro advirtió desde un principio que el empleo de ese recurso es meterse en un terreno pantanoso. Porque precisamente EEUU no es un paraíso en su cumplimiento, como tampoco existe ningún país que lo haga en su totalidad. 


Por otro lado, Obama ha tenido que reconocer la inutilidad del embargo económico que los gobiernos de su propio país llevan organizando contra Cuba desde hace medio siglo. Un embargo que persiste, pero del que, como ha anunciado, tiene la seguridad que acabará. Cuando el Congreso lo decida. 


De lo que no hay duda es que el actual presidente, cualquiera que sean sus objetivos, se ha rendido a un hecho: el reconocimiento de las actuales instituciones cubanas y con ellas, de la revolución y de sus logros. Si lo primero lo ha hecho implícitamente, lo segundo lo ha explicitado en palabras. Sus alusiones al sistema de salud, a la presencia en países con graves dificultades sanitarias o a la educación han sido claras. 


Las expectativas que ha levantado entre la población cubana la visita de Obama han sido grandes, pero no uniformes. Ha aparecido en Cuba Debate un largo e interesante artículo de Agustín Lage Dávila, destacado científico cubano, que tienen por título "Obama y la economía cubana: entender lo que no se dijo". Hace, por un lado, una lectura de lo que se ha hablado estos días y, sobre todo, como se desprende del título, de lo que aparentemente ha quedado oculto. Por otro, expone cómo se está desarrollando el debate entre la gente, teniendo en cuenta que es en la dimensión económica donde se está dilucidando lo principal de este juego. 


Plantea Lage que se está discutiendo en torno a dos hipótesis: una, basada en los intereses perversos que han llevado a Obama a visitar la isla; la otra, basada en concepciones divergentes de la sociedad. De la primera se derivaría la inmediata llegada de capitales y medios de comunicación estadounidenses, para así sentar las bases de una posterior restauración capitalista. La segunda pone en valor la lucha permanente que existe en las sociedades sobre la forma de organizar la economía, bien desde los postulados de dominio de la propiedad privada o bien desde la primacía del sector socialista y el complemento del privado.


Lo que sí resulta evidente es que Cuba está en plena transformación. A punto de fenecer la generación que protagonizó la revolución, el reto está en lo que hagan las siguientes. De lo que no cabe duda es que hasta ahora la revolución se ha mostrado fuerte. Primero, porque ha posibilitado enormes conquistas sociales y ha logrado mantenerlas pese a los constantes obstáculos con que se ha encontrado. Pero no sólo: la revolución ha fortalecido el orgullo colectivo de la independencia nacional. 


Como no hay nada eterno, ni en EEUU ni en Cuba, lo que haya de venir, lo iremos viendo. Y tengo la impresión de que el pueblo cubano es un hueso muy duro de roer. 

martes, 22 de marzo de 2016

Arte vivo en el barrio del Oeste de Salamanca

El verano pasado me llamó la atención la cantidad de murales que se habían pintado en el barrio del Oeste de Salamanca. Estos días he estado contemplándolos más detenidamente y he fotografiado a un buen número de ellos. Una muestra, como ocurre en tantas otras ciudades, de lo que se conoce como arte urbano, callejero... Arte vivo, en fin, que sitúa la obra en la misma pulsación cotidiana de la gente. 

Los muros de las edificios y los portones de los garajes se han convertido en el soporte material principal. A veces se aprovechan los árboles, las cabinas telefónicas o lo que se considere motivo de ser trabajado. No siempre son murales, también se decoran objetos como escaleras viejas, cajas de bebidas, palés... Se aprovechan edificios construidos o en ruina. Hay murales de grandes dimensiones, que doblan las esquinas u ocupan fachadas completas. Muchos decoran los establecimientos comerciales. Y en un caso el mural domina desde la altura el conjunto de la plaza que da nombre al barrio.

El del Oeste es un barrio que está incrustado entre el centro y dos de las
antiguas vías de salida de la ciudad. Se trata de un pequeño espacio muy densificado en sus edificaciones, con calles estrechas, sin apenas espacios verdes y carente de equipamientos urbanos. Aunque conserva edificios aún no contaminados por la fiebre especulativa, con cierta estética clásica, en su mayoría han sido construidos a finales de los sesenta y durante los setenta. Un ejemplo más, de tantos otros, de lo que fue el urbanismo del tardofranquismo y continuó durante los años de la Transición. Su corazón lo ocupa la plaza que da nombre al barrio, en cuya parte central se ha situado desde hace tiempo una fuente de grandes dimensiones. El agua que brota de ella al menos amortigua el ruido del trasiego continuo de vehículos.

En todo caso se trata de un barrio curioso. Fue ganando popularidad a finales de los años setenta del siglo pasado cuando se fueron instalando en él estudiantes de la universidad. Sigue siendo conocida su asociación vecinal, con su acrónimo ZOES, de Zona del Oeste. Fue muy reivindicativa desde el principio, confluyendo las demandas de la gente más consciente por construir un barrio mejor -entre quienes estaba mi hermano mayor- y el activismo político de la parte del estudiantado allí instalado. Fueron famosas las movilizaciones que protagonizaron por entonces contra la forma de llevar a cabo por el ayuntamiento lo que completaba la circunvalación de la ciudad. Y también fue famosa la organización del primer rastro que hubo en la ciudad, buscando dar vida a las calles del barrio durante los domingos y días de fiesta.

Han pasado los años y, ya desde la distancia temporal y espacial, he visto que
en el barrio del Oeste se siguen buscando formas, en este caso originales, para darle vida y embellecerlo. Hacer posible, en fin, el difícil reto de mantener un pulso diario más humano y ajeno a la despersonalización que caracteriza a las ciudades de nuestros días. 

 

 



 

 



domingo, 20 de marzo de 2016

Brasil y Lula, en la encrucijada de América Latina

Brasil se encuentra en efervescencia política. El país está polarizado. Existe una intensa ofensiva desde la derecha política y social para acabar con la presidencia de Dilma Rousseff. Los numerosos casos de corrupción de miembros del Partido de los Trabajadores (PT) se están utilizando para cercar a la presidenta y a su partido. Y ahora ha aparecido en el escenario Lula da Silva, presidente entre 2003 y 2011.

Corrupción crónica y ciclo de crecimiento económico

La corrupción en Brasil está inserta en el contexto latinoamericano, un fenómeno crónico y generalizado que abarca al conjunto de las élites económicas, se esparce hacia los niveles sociales mas bajos y atrapa a los distintos niveles de la administración. Ningún gobierno se ha visto libre de ella, por lo que su combate resulta difícil, necesita una voluntad decidida y no puede resolverse de la noche a la mañana. 

En el trasfondo actual de Brasil se encuentra el fin del ciclo de crecimiento económico, cuyas causas hay que buscarlas en parte en la retracción internacional. Buena parte de las clases medias, que han aumentado y se han beneficiado durante el periodo de bonanza, están mostrando su malestar. Espoleadas por los sectores oligárquicos, buscan desplazar del gobierno a quienes desde 2003 iniciaron una nueva etapa en la historia brasileña basada en la redistribución de la riqueza. 

El procesamiento de Lula 

El que se haya involucrado ahora a Lula da Silva no es una mera coincidencia. Hace unas semanas manifestó la posibilidad de volver a presentarse como candidato presidencial para 2018. Lo que están haciendo ahora es apuntar a la figura clave del PT, dado el enorme poder simbólico de su figura. Su procesamiento por corrupción puede ser interpretado de muchas maneras, pero la forma como fue tratado por un juez federal hace dos semanas, que llegó a detenerlo y luego negarle su salida de casa, no ha dejado dudas en la mayor parte de los medios jurídicos, que la han calificado como un acto abuso de poder judicial.

El intento de Rousseff por sacarlo de ese enredo judicial mediante su nombramiento como ministro, lo que supondría su aforamiento, ha dado lugar a que la cosa se complique más. El mismo juez que inició el procesamiento sacó a la luz una conversación telefónica privada en la que Rousseff comunicaba a Lula su nombramiento. El enredo es tal, que se han tomado sucesivas varias decisiones judiciales contrarias entre sí, si bien prevaleciendo ahora la del Tribunal Supremo, que anula cautelarmente el nombramiento.

La polarización política

Las calles de las principales ciudades del país están siendo escenario de movilizaciones antagónicas. De un lado, las de quienes buscan el derrocamiento de la presidenta y su gobierno, aprovechando el culebrón judicial de Lula, y de otro, las de quienes defienden en estos momentos primordialmente a Lula da Silva. Pero no sólo

El Partido de los Trabajadores surgió en las postrimerías de la dictadura brasileña, en 1980, como expresión de varios movimientos populares, especialmente del sindicalismo combativo y la lucha por la tierra. Eso propició que fuera ganando apoyos con el paso de los años, con Lula como su figura más emblemática, dada su trayectoria de lucha política y sindical.

Los gobiernos del PT desde 2003 han propiciado que millones de personas hayan salido de la peor de las miserias y las condiciones de vida de los sectores humildes del país haya mejorado considerablemente. Esta política de redistribución de rentas se ha visto favorecida por el ciclo de crecimiento económico internacional, que ha posibilitado el aumento de las exportaciones de materias primas (agrarias, energéticas, minerales...) y, en menor medida, el desarrollo de la industria nacional. 

En todo caso, tanto la oligarquía como las clases medias también se vieron beneficiadas. En el primer caso, porque aumentaron sus beneficios. En el segundo, por la movilidad social ascendente derivada de ese crecimiento (nuevas empresas, profesiones liberales...) y la ampliación de los programas sociales (educación, sanidad...), y el aumento de la capacidad de consumo privado.

La reacción de la oligarquía y del imperio

En época de vacas flacas la situación se hace más difícil. Es el momento idóneo que la oligarquía aprovecha para recuperar la influencia perdida. Y para ello induce a los sectores sociales que, perjudicados por la crisis y sensibles ante la corrupción, puede aportar mucha gente a las movilizaciones contra el gobierno. Es principalmente desde las clases medias donde se están nutriendo las movilizaciones que ya empezaron hace dos años, en los meses previos al mundial de fútbol, y que se han redoblado en las últimas semanas. 

No hay nada nuevo en el continente, como puede verse en los casos de Venezuela, donde la derecha ha ganado las elecciones parlamentarias, o Argentina, con el triunfo presidencial del neoliberal Mauricio Macri. Incluso, aunque con otras connotaciones, el caso de Bolivia, con la derrota de Evo Morales en el referéndum que pretendía modificar la Constitución para que pudiera optar a ampliar su mandato.    

Tampoco es nuevo que EEUU esté involucrado en todo esto. El imperio ha sido la principal perjudicado del proceso democratizador y emancipador de buena parte de los países latinoamericanos. Sus intereses económicos y geoestratégicos se han visto limitados. 

Y Brasil desde 2003 ha participado en esa ola liberadora. Menos, en lo referente a socavar la estructura de dominio oligárquico y de connivencia con el imperio, pero sí, en primera línea, en la política internacional. Ha sido protagonista en la formación de entes supranacionales latinoamericanos, como Unasur, CELAC y Alba. Y también, en los contactos con otras potencias emergentes, conocidas como BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que buscan una vía alternativa a la hegemonía económica de EEUU y sus aliados occidentales.

América Latina y Brasil, en la encrucijada

El jueves pasado Boaventura de Sousa declaró en una entrevista en Rebelión lo siguiente, refiriéndose a la actual situación en América Latina: "La derecha cuando quiere el poder es cada vez más ofensiva y agresiva (...): la derecha viene más revanchista que antes. El mejor ejemplo es Argentina. Y ahora Brasil y Venezuela. El neoliberalismo global tiene amigos fuertes en Washington. 50 años después de los golpes militares dirigidos por Estados Unidos, tenemos hoy una forma que no es de intervención para golpe, pero sí de contribución para acabar con las democracias más progresistas y esta pasa por afirmar que aquellas son una amenaza".

Ayer, como ha informado www.teleSURtv.net, el presidente boliviano, Evo Morales, ha solicitado la convocatoria de una reunión de Unasur para defender la democracia en Brasil. Ha declarad que "Ahora hay otra clase de golpes en las revoluciones democráticas. Lo que hacen es buscar un golpe congresal o judicial. Es lo que está pasando en Brasil. Después de siete años de dejar la presidencia, al compañero Lula quieren procesarlo, condenarlo e inhabilitarlo para que no se lance como candidato".  

sábado, 19 de marzo de 2016

La crisis de Podemos

Suele ser normal que los grupos políticos nieguen o minimicen sus situaciones de crisis. Es lógico. Supone una forma de defenderse de los ataques que puedan recibir desde fuera. Y también una forma de evitar que la desazón o el malestar aumenten internamente. 

Podemos está pasando una crisis. Dentro de lo normal que ocurra, porque ningún grupo se libra, lo cierto es que está pasando el peor momento desde su fundación. Ya en el verano vio frenado su ascenso en la intención de voto, si bien en las elecciones de diciembre logró resultados mejores de lo que semanas antes se preveía. El problema es que en el proceso de investidura del jefe de gobierno ha puesto al descubierto una importante contradicción que tenía en su seno. En parte derivada de las dos concepciones políticas principales que tiene. Sus dos almas.

La que parece haber sido derrotada, es la liderada por Íñigo Errejón, que cuenta con los apoyos de Carolina Bescansa o Sergio Pascual. La destitución -y, sobre todo, la forma de llevarla a cabo- de Pascual como secretario de Organización y el silencio de Errejón así lo evidencian. Es la línea más moderada y pragmática, partidaria de la transversalidad política y acorde con los postulados teóricos del populismo de Ernesto Laclau.

La que parece haber salido vencedora, por ahora, es la que se vincula con Juan Carlos Monedero, dirigentes provenientes de IU (Rafa Mayoral, Irene Montero...) o de Izquierda Anticapitalista (Teresa Rodríguez, Miguel Urban, Pablo Echenique...). Es la que se identifica mejor con la izquierda, independientemente que lo expliciten o no.

Pablo Iglesias ha tendido a nadar entre dos aguas. Hasta que tomó su decisión de destituir a Pascual seguía la estrategia marcada por Errejón, aunque de vez en cuando lanzara guiños hacia su izquierda. Pero el que haya acabado nombrando como secretario de Organización a Echenique, resulta muy sintomático de cuál va a ser su nuevo derrotero.

¿Por qué? Intentaré explicarme. La estrategia de Errejón ha alcanzado sus límites. No ha servido para ganar el centro político, una parte del cual sigue en manos del PSOE y otra ha sido ocupada por Ciudadanos. Además, las elecciones de diciembre dejaron claro que un sector nada desdeñable del electorado de izquierdas no iba a darle su apoyo, manteniendo su confianza hacia IU-UP.

El desarrollo del debate de investidura ha defraudado a parte del electorado más moderado de Podemos, deseoso de un acuerdo de gobierno incluso con Ciudadanos o al menos de permitir un gobierno de PSOE y Ciudadanos. Los sondeos están apuntando a la pérdida de apoyos electorales y una parte lo haría por la izquierda, precisamente los que parece que está ganando IU-UP.

El nombramiento de Echenique por Iglesias se está justificando como una forma de recuperar las esencias de Podemos desde un mayor protagonismo de los círculos de base. No voy a entrar por ahora en el carácter hipercentralizado del partido y en el hiperliderazgo de Iglesias. La foto de éste con Echenique es una escenificación del nuevo camino que parece que va a emprender Podemos.  

miércoles, 16 de marzo de 2016

La AfD y el futuro político de Alemania

El partido Alternativa por Alemania (AfD, en sus siglas en alemán) ha tenido un notable éxito en las elecciones regionales habidas el pasado domingo en tres estados alemanes. La extrema derecha xenófoba y euroescéptica parece que está abriendo un hueco importante en el sistema político alemán, alterándolo. Ya en las elecciones europeas de 2014 la AfD irrumpió con un 7% y los últimos acontecimientos habidos en el seno de la UE, con la llegada masiva de personas refugiadas, parece que la están catapultando a cotas más altas.

Los resultados del domingo 

En general todos los partidos tradicionales han sufrido retrocesos sobre las elecciones regionales de 2011, con contadas excepciones. En el caso de la CDU lo más llamativo ha sido el 12% perdido en Baden-Württenberg, que ha servido para engrosar el 15,6% de la AfD. El SPD ha tenido pérdidas más dolorosas, del 10,9% en Sajonia-Alhadt y el 10,4% en Baden-Württenberg, aunque paliadas con el mantenimiento de la primacía en Renania-Palatinado. Los Verdes, por su parte, han compensado los malos resultados en Renania-Palatinado, donde han perdido el 8,9%, con el triunfo y una subida del 6,1% en Baden-Württenberg. La Izquierda, por último, ha perdido el 7,4% en Sajonia-Alhadt, donde habían sido la segunda fuerza. En este estado del este es donde la AfD se ha nutrido de votantes de procedencia más diversa, pero en mayor medida del SPD y de La Izquierda.


Por bloques ha habido una rotunda inversión en la orientación del voto. Los grupos de derecha (CDU, FPD y AfD) han sumado el 62,1% en Sajonia-Alhadt (con el 3,2% del nazi NDP); el 50,6%, en Renania-Palatinado; y el 50,4%, en Baden-Württenberg. Por el contrario, el centro-izquierda (SPD y Los Verdes) y La Izquierda (manteniendo su irrelevancia en los dos estados occidentales) se han quedado, respectivamente, en el 32,1%, el 44,3% y el 45,9%. 



Con respecto a 2011 el bloque de la derecha ha subido en Sajonia-Alhadt 21,2 puntos; en Renania-Palatinado, 9,3; y en Baden-Württenberg, 6,1%; casi en proporción inversa que el otro bloque.

Los apoyos a la AfD


Los resultados que ha obtenido el domingo han sido los siguiente: en Sajonia-Anhalt, el 24,2%, siendo el segundo partido más votado; en Baden-Württenberg, el 15,1%, quedando en tercer lugar; y en Renania-Palatinado, el 12,6%, también tercero. Teniendo en cuenta los ámbitos territoriales diferentes de cada uno de estos estados (este, sur y oeste, respectivamente), se podría hacer una extrapolación al conjunto del país y los resultados podrían oscilar entre no menos del 10% y la cuarta parte de los votos


En la encuesta hecha en Alemania por Infratest Dimap (ver el artículo "¿Quién votó a la ultraderecha?" aparecido ayer en El Confidencial) se han analizado las características del voto del AfD. En lo ideológico supone una mezcla de neoliberalismo económico, xenofobia y euroescepticismo. Su voto, de claro carácter de protesta, tiene una gran transversalidad en todos los segmentos de población, siempre con apoyos por encima del 5%. También es claro el perfil de votante varón y de mediana edad. 


En general se trata de un voto conservador, en su mayoría procedente de votantes de la CDU y, en menor medida, de distintas formaciones de extrema derecha. No obstante, ha habido trasvases de menor cuantía desde los tres partidos de izquierda: socialdemócratas (SPD), Los Verdes (DG) y La Izquierda (DL). La encuesta también resalta los apoyos obtenidos desde abstencionistas o primeros votantes, que se han cuantificado en unos 300.000.


La ideología de AfD

Este partido surgió en 2013, aunque en las elecciones federales de ese año no alcanzó el 5% necesario para su entrada en el Bundestag. Fue al año siguiente cuando dio la sorpresa en las elecciones europeas, obteniendo el 7% de los votos. Desde entonces, como un goteo ininterrumpido, van entrando en los parlamentos regionales y, paralelamente, subiendo en la intención de voto de las encuestas.

Lejos de ser un partido conformado como otros de extrema derecha europeos, en sus orígenes participaron profesionales del mundo universitario y de la empresa, en su mayoría provenientes de la CDU. Se inscribe dentro del campo liberal-conservador, lo que les identifica dentro de una corriente política amplia en la que aúnan, de entrada, la identidad alemana, el neoliberalismo económico y la defensa de valores tradicionales como la familia. 

Lo que les separa de partidos como la CDU y la todavía más conservadora CSU es su posición ante la UE, la actitud ante la inmigración y, en los últimos meses, hacia las personas refugiadas. Pertenece al grupo de partidos euroescépticos, pero sin llegar en algunos asuntos a situaciones tan extremas como la salida de la UE. Así, es partidaria de la salida del euro, se opone a los rescates financieros de los país endeudados o defiende la recuperación de competencias cedidas a Bruselas. En su discurso hacen referencia a lo identitario frente a lo consideran el globalismo de los otros partidos de la derecha (CDU, CSU y FDP) y del centro-izquierda (SPD y Los Verdes).

Su posición ante la inmigración, especialmente la extraeuropea procedente de países islámicos, es muy clara, al considerar que pone en peligro la identidad nacional alemana. La crisis de las personas refugiadas le ha permitido atraer a los sectores de la población que ven como un peligro la llegada masiva durante los últimos meses. La xenofobia, pues, está presente en su ideología, si bien matizada o, si se quiere, moderada en los aspectos que puedan ser más controvertidos. En un país como Alemania en que la sensibilidad por el tratamiento del racismo es importante, AFD evita posturas extremas y más explícitas propias de otros grupos o movimientos de extrema derecha.

La xenofobia y el racismo prendieron pronto en los estados de la antigua RDA. Fue una reacción de algunos sectores de la población castigados por la crisis social derivada de la unificación ante la presencia de personas de otros continentes llegadas en los años sesenta y ochenta a la RDA. Ese tipo de grupos, aunque pequeños, han tenido mayor presencia institucional que en los estados occidentales. Y eso explica que sea en esos estados donde la AfD esté consiguiendo mayores apoyos.

Pese al progresivo crecimiento el nuevo partido no ha estado exento de disensiones internas, dentro de la competencia entre los sectores más propiamente liberal-conservadores y los que ponen más acento en los asuntos relacionados con la inmigración y las personas refugiadas. Esto explica la salida del partido el año pasado de uno de sus fundadores, Bernd Lucke, muy crítico con lo que considera la deriva xenófoba, y que en la cabeza del partido se haya situado Frauke Petry, representante del ala más extrema.    

AfD y FN


Es frecuente establecer un paralelismo de la AfD con el Frente Nacional francés. Coinciden en su discurso xenófobo y se presentan como la principal expresión del voto de protesta en el contexto de crisis. Su posicionamiento ante la UE oscila entre una mayor moderación del partido alemán y una mayor radicalidad del francés. En lo económico, mientras el AfD defiende claramente posiciones neoliberales, el FN se muestra más cauto, con un discurso formalmente más antisistema, hasta el punto que desde el partido alemán se tacha al francés de izquierdista.  


Esto último tiene sus connotaciones en cuanto a los apoyos sociales. Si en el caso de la AfD, como se ha apuntado antes, existe una mayor transversalidad social, el FN apunta más hacia los estratos sociales intermedios tradicionales y la población que vive en los cinturones industriales de las ciudades. 


El mayor componente conservador del votante de la AfD quizás se deba a que ha horadado más en el espacio de la CDU y los pequeños grupos de extrema derecha, de manera que puede preverse que su crecimiento podría hacerlo más a costa de los grupos de izquierda, como ya ha hecho con claridad en Sajonia-Alhadt. El FN, por su parte, después de una primera fase de crecimiento a costa de los sectores conservadores, se ha ido abriendo hueco en las bases de lo que tradicionalmente había sido el electorado del PSF y el PCF. 


El futuro político de Alemania 

El contexto general europeo, sin que se vislumbren signos de recuperación, es el que está alimentando que en bastantes países el malestar social se exprese en la ideología que sirve como sustrato a los partidos de extrema derecha, con la xenofobia y el euroescepticismo como elementos más llamativos. eso no quieta que existan diferencias entre ellos, dependiendo de cada país, su posicionamiento tradicional hacia la UE o la situación que está viviendo en la actualidad. 

Que AfD está cambiando el tablero político alemán parece evidente. Si hasta ahora las encuestas le daban más del 10% de los votos, los resultados del domingo puede que acreciente su popularidad y las expectativas. Si hasta hace un año fue su crítica hacia el modelo de UE, en contra de euro y la cesión de tantas competencias a Bruselas, lo que le dio las primeras alas, la coyuntura actual de la crisis de personas refugiadas es lo que la está llevando a cotas más elevadas.

Alemania no deja de ser el centro de la UE y está siendo el país más beneficiado en términos brutos del modelo actual de la UE. Lo que está ocurriendo con AfD puede conllevar un futuro de una mayor incertidumbre para el conjunto de países de la UE que lo que actualmente representa la gran coalición gobernante de democristianos y socialdemócratas. Porque sin poner en duda las medidas de corte neoliberal que tanto nos están abrumando y generando fracturas sociales, defiende aspectos donde se ahonda en dicha fractura. Decir que primero son las personas nativas de un país, es romper el principio de la solidaridad y la cohesión social, y, además, consolidar el origen de los problemas. 

La postura de Angela Merkel y su gobierno de gran coalición en el problema de la personas refugiadas refleja la preocupación existente por el crecimiento de AfD. La decisión tomada en la pasada cumbre de Bruselas, contraria a los derechos humanos, lo demuestra. Ha sido un intento por frenar ese avance tanto en Alemania como en otros países. Que se consiga o no, está por ver, pero lo ocurrido el domingo preludia malos augurios. 

El neoliberalismo y la xenofobia unidos de la mano no pueden traer más que un futuro aún más incierto que el que vivimos. Y más aterrador. 


martes, 15 de marzo de 2016

El doctor Caligari en el país de la maravillosa corrupción

Cueva de ladrones, asociación para delinquir, nido de corrupción, club de criminales... Lo que se quiera o todo a la vez. Si no son motivo para que desaparezca y sus responsables directos, indirectos, en diferido, por poderes, en representación de, nombrados a dedo, instalados por los siglo o lo que sean no pasan por los tribunales correspondientes. Se han reído del personal, se han creído que este país en todos sus ámbitos y niveles era suyo, consideraban que tenían derecho de pernada y de saqueo, han tratado a la gente por tonta... Seguimos viviendo en un país que parece de maravillas. Aunque más bien se trata del país de la maravillosa corrupción donde el doctor Caligari vive a sus anchas.  

(Fotograma de la película El gabinete del doctor Caligari, dirigida por Robert Wiene)

lunes, 14 de marzo de 2016

Nos están espiando y nadie se libra

Vi anoche en La Sexta la entrevista que Ana Pastor hizo a Edward Snowden. Hoy eldiario.es publica la primera parte de otra entrevista, esta vez realizada por Marta Peirano. Conclusión: llevan mucho tiempo espiándonos y nadie se libra. Las nuevas tecnologías lo facilitan y los estados lo permiten. La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA), haciendo uso de los medios de los que dispone, se ha encargado de ello. Cualquier acto que realicemos a través de internet o la telefonía queda registrado. Se dice que en nombre de la seguridad. Pura pantomima. No es que más que un acto de control sobre la gente. La expresión del poder por encima de la ciudadanía. Nadie se libra, ni siquiera gobernantes de países aliados o amigos de EEUU. 1984, la distopía que dio fama a George Orwell, lleva tiempo haciéndose realidad.    

La UDS, soldados que se arriesgaron por la democracia

Ha aparecido hoy en el diario Público el artículo "La historia perdida de los soldados demócratas en el ejército franquista", escrito por Carlos del Castillo. Está dedicado a la Unión Democrática de Soldados (UDS), un grupo surgido en las postrimerías del franquismo con el fin de organizar a los soldados ante la tesitura de tener que enfrentarse a una intervención militar contraria al proceso de movilizaciones que se estaba desarrollando. En el artículo se ofrece un vídeo de corta duración en el que intervienen Fernando Luego y Heriberto Cairo, dos antiguos miembros de la JGR que trabajaron en la organización de la UDS, y el historiador Gonzalo Wilhelmi (1), quienes ofrecen una valiosa información acerca del grupo, sus objetivos y su trascendencia, modesta y olvidada, pero digna.

La UDS fue impulsada en 1976 por el Partido del Trabajo de España y su organización juvenil, la Joven Guardia Roja, si bien los numerosos soldados que se vincularon a ella no tenían por qué militar en ninguna de esas dos organizaciones. Los objetivos que se marcó fueron principalmente tres: la mejora de las condiciones de vida de los soldados en los cuarteles; la democratización del ejército; y el establecimiento de vínculos con el pueblo y sus aspiraciones democráticas (2). Llegó incluso a tener su propio periódico, El Soldado, que repartían por los cuarteles junto con las octavillas que se confeccionaban en cada caso para publicitar al grupo y las acciones que desarrollaba.


La labor que desarrolló fue difícil y arriesgada, dado el entorno en que se movían: el ejército, a cuya naturaleza autoritaria se le unía el gran número de oficiales y jefes fascistas que tenía en su seno, siempre con el trasfondo de la dictadura, que nunca perdió su carácter represivo. Esto llevó a que fueran bastantes los soldados detenidos, juzgados en consejos de guerra y condenados a penas severas, incluso tras las elecciones de junio de 1977. 


Junto a las dificultades derivadas de la represión estaban también las de la temporalidad de la prestación del servicio militar, que no excedía de un año y medio. Esto suponía que cada cierto tiempo se fueran renovando sus miembros, dificultando la estabilidad de las estructuras que se iban creando en los cuarteles. 
Aun así, lograron dar cierta continuidad a sus actuaciones y, como ha destacado Fernando Luengo, algunos pequeños éxitos, como el derecho a tener pases per nocta sin restricciones durante los fines de semana. 
Enric Prat (3), por su parte, se refiere a un boicot masivo durante el postre realizado en marzo de 1978 y relacionado con las demandas de transporte gratuito y dos permisos al mes.


Leer el artículo me ha traído de nuevo el recuerdo de esos años. No habiendo hecho la mili, mi militancia en la JGR, primero, y el PTE, después, ya me permitió conocer su existencia. Era frecuente que El Correo del Pueblo y la Unión del Pueblo, periódicos del PTE, publicaran de vez en cuando noticias sobre la UDS. Siguió existiendo acabada la dictadura y, hasta que yo sepa, desapareció con la disolución de ambas organizaciones en 1980. Prat sitúa la fecha en 1979 y menciona como causas la represión sufrida por el grupo, sobre todo a raíz del boicot de 1978, y la crisis de los grupos políticos más combativos (4).  


Diversos hechos me acercaron algo más a varios de sus miembros y lo que hacían. Un hermano mío, por ejemplo, participó en sus acciones cuando estuvo haciendo la mili entre 1976 y 1977 en uno de los cuarteles de Madrid. En plena campaña de las elecciones de junio de 1977 fue muy llamativa la participación fugaz de un miembro de la UDS en el mitin del Frente Democrático de Izquierdas que se celebró en el Pabellón Municipal de Deportes. Una acción valiente y arriesgada, resuelta con astucia por parte de los compañeros que le ayudaron para evitar que pudiera ser detenido. Fue un verdadero golpe de efecto y más por el hecho de presentarse vestido con el uniforme militar.


A partir de la primavera de 1977 fueron pasando de vez cuando por la sede del PTE en Salamanca militantes de otras provincias que estaban haciendo la mili en la ciudad. Aunque formalmente tenía vedado su acceso a las sedes por razones de seguridad, pasado ya el tiempo de la clandestinidad no podían por menos que acercarse a charlar con algún camarada y romper así la monotonía diaria de los cuarteles. En alguna ocasión me tocó echarles una mano en el reparto de propaganda, aprovechando el regreso masivo a los cuarteles en la última hora de la tarde de los domingos y la nocturnidad que permitía el invierno. 


No puedo olvidarme de mi amigo Arturo, compañero de la JGR en Salamanca que a finales de 1976 se fue a hacer la mili como voluntario, inicialmente con el fin de seguir en el ejército. Este hecho le llevó a formar parte de la organización que el partido estaba creando en su seno, pero desligada de la UDS, dada la temporalidad de ésta. Como solíamos cartearnos, era frecuente que me transmitiera sus preocupaciones cuando en el cuartel donde se encontraba los mandos les instaban a realizar actividades más que sospechosas, como preparativos de armas con municiones de cara a una intervención en la calle. 


Lo más frecuente ha sido recordar a los militares de la Unión Militar Democrática (UMD), formada por oficiales y jefes del ejército. En algunos casos también fueron víctimas de la represión de la dictadura, sufrieron posteriormente la marginación de la institución a la que pertenecieron e incluso los hubo que fueron expulsados. Aunque tarde, durante el último gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se reconoció oficialmente su contribución a la democracia.


Pese a ello, la UMD mostró su oposición a que se creara la UDS, por considerar que perjudicaba su la labor (5). Llegó incluso a responsabilizarla de haber perjudicado a varios de sus dirigentes que fueron juzgados y condenados en 1976 en el consejo de guerra celebrado en Hoyo de Manzanares (Madrid). No debemos olvidar que la UMD estaba formada por militares demócratas vinculados a las distintas tendencias del espectro político, pero con escasa presencia de los grupos de la izquierda radical, a la que pertenecían el PTE y la JGR.


Los soldados que participaron de la UDS han tenido hasta ahora un pobre, si no nulo, reconocimiento. Han sido en la práctica olvidados, que es la mejor forma de hacer creer que nunca existieron. Por eso reconocer que existieron jóvenes que se sacrificaron por la democracia, arriesgando sus vidas y sufriendo en bastantes casos las cárceles militares, es un acto de justiciaOtros, con menos o ningún mérito, han pasado a la historia como demócratas, en muchos casos sin serlo. 


Notas

(1) 
Wilhelmi, Gonzalo (2016). Romper el consenso. La izquierda radical en la Transición (1975-1982), Siglo XXI, Madrid. 

(2) En el libro PTE. La lucha por la ruptura democrática en la Transición (editado por la Asociación por la Memoria Histórica del Partido del Trabajo de España y de la Joven Guardia Roja de España, 2010) se hace una breve referencia a la UDS, sus orígenes, sus objetivos y algunas dificultades con que se encontraron, acompañada de varias fotografías (pp. 150-153). Enric Prat, en "Antimilitarismo y movimiento antimili" (Viento Sur, n. 58, enero 1988, pp. 4-5, en http://cdn.vientosur.info/Capitulo%208%20PDFs/Doc.%208.43.pdf), también hace una breve referencia a la UDS desde sus orígenes hasta su desaparición. Por último, Raquel Barrios Ramos ("El inicio de la democracia en las fuerzas armadas españolas: los primeros militares rebeldes", en Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, n. 14, 2001, en file:///C:/Users/usuario/Downloads/3049-6337-1-PB.pdf, pp. 513-515) se extiende en el programa de la UDS a partir de 1977 y los intentos por extender el movimiento de soldados.
(3) Prat (p. 4).
(4) Prat (pp. 4 y 5).
(5) PTE. La lucha por la ruptura..., (p. 150).

domingo, 13 de marzo de 2016

Podría titular este poema...


Podría titular este poema: "Definición de ocaso".
La música va. Va en su línea. Ambienta mi poema.
Los pájaros, las nubes, el cielo...
La luz se apaga. La luz propia.
Cambian los colores. Varían. Se transforman.
Sin darme cuenta.
Azul.
Rojo.
Rosa.
Gris. 
Morado.
Amarillo.
Colores de todos los colores.
¿Pero no es un poema del ocaso?
¿Por qué colores?
El ocaso, lo que muere, la muerte...
¿Y por qué muerte?
¿Ocaso y muerte?
Lo que había antes desaparece.
Se va a la luz, se apaga el día, la vida.
¿Se apaga o se duerme?
Gris.
Morado.
Todavía azul, amarillo, rojo...
Lentamente.
No oigo nada, sólo la música de fondo.
Todo cambia.

Post scriptum

Después lo vi amarillo
Más tarde se tornó rojo.
Después, morado.
Al final todo estaba oscuro, casi negro.
El ocaso se hizo realidad.
Yo lo vi.
El ocaso del astro celeste que nos ordena.
El ocaso del astro rey.
El ocaso del adorado.

(Salamanca, diciembre de 1984)

Tres circunstancias explican este poema: la música de Haydn, concretamente Las estaciones; la puesta del sol vista desde la ventana de mi casa; y mi propio estado de ánimo. Está construido en dos tiempos: antes de irme a trabajar, durante el atardecer, y al regreso, ya de madrugada. La imagen que lo ilustra, una de las que por aquellos años realicé, intentando captar ese momento del día con las pinturas de cera. 

sábado, 12 de marzo de 2016

Tres décadas ya del referéndum de la OTAN

Hoy se cumplen 30 años del referéndum de la OTAN. Algunos medios de comunicación lo están recordando. Fue un momento contradictorio. En los medios políticos y sociales que nos estábamos movilizando casi sin descanso para conseguir la salida de la organización militar y defendíamos el NO en el referéndum convocado existía confianza por alcanzar el objetivo. Parecía que los sondeos reflejaban la posibilidad de ganar. Era, no obstante, una confianza contenida, siempre pensando que podía ocurrir lo contrario. 

La campaña fue dura y difícil, desigual en medios económicos y, sobre todo, abrumadoramente desigual en los medios de comunicación, tanto públicos como privados, que se lanzaron en tromba en favor del SÍ. Cuando asistía al recuento del colegio electoral donde estuve de interventor me fui dando cuenta que la cosa pintaba mal. Luego, en la sede del PCE, donde acudí a entregar el acta del escrutinio pude contemplar una gran desazón. Y como la noche fue larga, estuve con otros amigos merodeando lugares donde intercambiar opiniones, tomarnos algunas cervezas y descargar tanta tensión acumulada. Se decía de todo. Recuerdo a un militante del PCP que dijo que se habían conseguido casi siete millones de votos antifascistas. Por supuesto que nos reímos por no llorar. 

De unos días después conservo un escrito, que no es sino una breve reflexión hecha, como tantas otras, de madrugada, cuando llegaba de trabajar del periódico. Parte del mismo lo utilicé en un relato breve que publiqué en este cuaderno digital en 2009, titulado Elogio de la memoria. Ahora lo reproduzco en su totalidad y sin modificaciones, respetando lo que escribí en una noche de marzo de 1986 en Salamanca. Buscaba dar una explicación a lo sucedido, tras meses de movilizaciones, dentro de la situación que se vivía en España. Estábamos en pleno dominio político del PSOE y con una derecha todavía descompuesta y desorientada. Era la España que se decía que estaba en proceso de modernización, esa palabra fetiche que sirvió para justificar las políticas desarrolladas por el gobierno. Eso sí, manteniendo los pilares heredados de las cuatro décadas del franquismo, introduciendo algunas novedades del momento dentro del modelo económico neoliberal que estaba naciendo y, por supuesto, en el caso que nos ocupa, consolidando la presencia en las instituciones internacionales del sistema. Recuérdese que 1986, además del referéndum de la OTAN, también fue el de la firma de entrada en lo que empezó a llamarse como Comunidad Europea. 

Volviendo ahora a leer el escrito y preparándolo para publicarlo, creo que sigue teniendo actualidad. Como si poco o nada en lo fundamental hubiera cambiado después de tres décadas.        

Asistimos a un espectáculo sorprendente. Son tiempos de payasos que obedecen las órdenes de sus directores de escena. Dicen y hacen lo que les dictan. Interpretan su papel a la perfección en cuanto que la mayor parte del público les aplaude. Incluso hasta les aclama y ovaciona. Pero en las gradas hay voces de desagrado. Unas lo hacen permanentemente. Otras, sólo en diversos actos, escenas o pasajes. Las hay que abuchean, otras también patalean y hay quien incluso lanza objetos. El escenario, por ahora, está seguro. Sus actores sonríen ante la ovación mayoritaria. Las voces que se oponen están dispersas y sólo en algunos rincones se muestran más cohesionadas y hasta implacables. La obra, hay que reconocerlo, es fácil de representar. El público lo facilita. Los actores no son de gran categoría. Cumplen, eso sí, más que decentemente lo que les dicen. Lo malo es que  empresarios y directivos pueden perfectamente desecharlos en cualquier momento. No ahora, que parece que cumplen su cometido de divertir. La bufonada es perfecta. Se dice, como se ha dicho siempre, que el teatro está en crisis. Es cierto, lo está, sus obras hoy adolecen   de la calidad artística, técnica y humana que necesitan. Estará en crisis antagónica mientras subsista esta antítesis entre lo que representan y lo que representa su representación. Existe una manipulación de las mentes. Se hace ver la realidad de una manera diferente a lo que se refleja. Existe un enmascaramiento de la realidad, una ideologización en sentido estrictamente marxista, pero, paradójicamente, bajo unas formas desideologizadas. Existe, en el fondo, un doble enmascaramiento y, por tanto, una doble ideologización. La que corresponde a todo proceso de justificación superestructural de una realidad y la que corresponde al proceso específico en el que la acción se desarrolla. El espectador ríe la bufonada presentada, ideologizada o enmascarada porque se cree que asiste a una obra que le representa. Peor ignora eso. Está alienado con respecto a lo que le ofrecen. Ignora también que todo ello obedece a un trasfondo que pretende justificar la realidad existente como la única manera de verla. Ante este panorama el espectador, si quiere descubrir cuál es la clave de todo el entramado en el que está sumergido, debe abuchear a sus actores preferidos y únicos, y la obra que representan. Luego sólo le queda subir al escenario y convertirse en actor de una nueva obra. En el momento en que se convierta en actor de sí mismo, habrá dejado atrás toda una etapa negra, dominada por directores falsificadores y actores de bufonadas, para romper esa obra falsa en sus esencias y elaborar una obra nueva, distinta, a su medida, verdadera, desideologizada en su sentido estricto y no enmascarada. 

(Salamanca, 18/19 de marzo de 1986)