viernes, 18 de agosto de 2017

Barcelona, nuevo escenario del fascismo yihadista

13 personas muertas, por ahora, y decenas de heridas es el resultado del nuevo atentado yihadista, que esta vez tuvo lugar ayer por la tarde en las Ramblas de Barcelona. Horas después, ya de hoy, en el municipio de Cambrils (Tarragona) han muerto 5 yihadistas por la acción de la policía catalana, cuando habían iniciado un nuevo atentado. El modus operandi de las dos acciones apenas difiere de otros atentados cometidos por grupos yihadistas en las ciudades europeas de Londres, Berlín, Estocolmo y Niza: un vehículo que se lanza a toda la velocidad sobre las personas que transitan por una calle repleta de peatones. Los objetivos, los mismos que desde hace tiempo han manifestado: hacer visible su oposición al mundo occidental, como forma de reivindicar una identidad que sienten que es agredida desde las potencias occidentales. Hace dos años, con motivo del atentado contra la revista Charlie Hebdo, me referí a ello: "Fascismos que se alimentan mutuamente". La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que reivindica una Barcelona "de paz, valiente y abierta al mundo", se ha atrevido a decir que hay que hacer valer que no se tiene miedo, por lo que anima a que la gente salga a la calle y se manifieste para defender. Y es que el fascismo es, entre otras cosas, miedo. Cualquier variante de fascismo.

jueves, 17 de agosto de 2017

El aire fresco que aporta Miquel Barceló a Salamanca y su Universidad

Queda sólo un año para que se cumplan 800 años del nacimiento de la Universidad de Salamanca. La más antigua de las existentes en España (sólo Palencia la antecedió unos años como Studium generale) y entre las primeras europeas (de hecho, como universidad es la primera). Ocho siglos de vida, llena de avatares, con muchos claros y también oscuros. Una institución cultural que ha dado mucho que hablar, por donde han pasado miles y miles de estudiantes de todo el mundo, enseñantes de los más variopintos colores y saberes, y situaciones que en más de un caso se han hecho inolvidables. 

Francisco de Vitoria y su conocida como Escuela de Salamanca trazaron las bases del derecho de gentes en relación a la conquista americana y de la posición que mantuvo Bartolomé de las Casas frente a la explotación de indígenas. De Fray Luis de León nos quedará su "Como decíamos ayer", tras el paréntesis carcelario de la Inquisición. De Cervantes, que pasó por la ciudad, pero no estudió en su Universidad, se conserva escrito "que enhechiza la voluntad de volver a ella". Más reciente ha sido el episodio que protagonizaron en los albores de la guerra de 1936-1939 José Millán Astray, con su grito de "¡Muera la inteligencia!", y Miguel de Unamuno, con su respuesta de "Este es el tiemplo de la inteligencia y yo soy su sumo sacerdote". O la concesión en 1954 del doctorado honoris causa a Francisco Franco.


Y un año antes de que tenga lugar la efemérides, Salamanca se ha convertido en escenario de una exposición poliédrica, que tiene a Miquel Barceló como artífice. Bajo el título "El arca de Noé" distintos lugares de la ciudad, al aire libre o en salas, acogen las numerosas obras que el artista ha prestado para su contemplación y deleite por la gente. No se trata de una exposición antológica, sino de obras recientes, las más antiguas de 2001-2003, pero en su mayoría de la década presente. La Plaza Mayor, el Patio de Escuelas Menores, el Palacio de Anaya y el Palacio de Fonseca con su Patio, Capilla y Hospedería han sido los espacios escogidos para mostrar un total de 80 obras, diversas en temas, artes, técnicas y materiales: pinturas, esculturas o cerámicas, tela, papel, barro, bronce o resina artificial, acuarela, dibujo, pintura acrílica, performance... 


La Plaza Mayor acoge el colosal Gran elefantdret (2008), una réplica hecha en bronce de otra obra suya, con el animal dispuesto en una posición inverosímil. 


En el Patio de Escuelas Menores se encuentran las 14 alumettes (2015), un conjunto de esculturas, hechas también en bronce, que forma un bosque fantasmagórico de cerillas gigantes retorcidas. En una de las salas que rodean el Patio podemos contemplar, a su vez, las 26 acuarelas que ilustran una edición de la Divina Comedia (2001-2003), con escenas del infierno, el purgatorio y el paraíso, y un retrato del mismo Dante Aliglieri. 


El Palacio de Anaya contiene Le gran écouteur (2015), una voluminosa escultura-cerámica de resina de poliuretano que nos lleva a Salvador Dalí: su título evoca a El gran masturbador y sus formas blandas se inspiran en la misma obra y a una de las figuras de Persistencia de la memoria


En el Palacio de Fonseca se han dispuesto tres espacios. Uno, el Patio, que ofreció en su día la performance La imagen fantasma protagonizada por Barceló en torno al mundo de la tauromaquia. Otro, la Capilla, donde se ha instalado, junto a grupo de 18 cerámicas (2012-2016), la obra que da título a la exposición, El arca de Noé (2014). Inédita ante el público, se trata de una especie de mural donde se emparejan imágenes de frutos y animales, que puede representar metafóricamente lo efímero de la vida. Y el tercer espacio, la Hospedería, acomodo de una variedad de pinturas realizadas sobre tela y papel, y de temas diversos, con la rugosidad de su superficie como común denominador. Un espacio donde se mezclan la abstracción y la figuración, los colores blancos, azules y ocres, los frutos de la naturaleza y los habitantes de los fondos marinos, lo presente y el eco del arte del Paleolítico...


De otro tiempo resuena la frase "quod natura non dat, Salmantica non praestat". De hoy creo que Miquel Barceló está marcando un nuevo episodio inolvidable en la existencia de la Universidad salmantina y de la ciudad donde se ubica. La magia de sus obras perdurará, pero para recordarlas como un chorro de aire fresco que nos tienen que ayudar a respirar mejor. 

martes, 15 de agosto de 2017

Basilio Martín Patino: heterodoxo, atrevido y libre

He sentido cierta predilección por el cine de Basilio Martín Patino (Lumbrales, Salamanca, 1930), muerto hace un par de días en Madrid. No he visto todas sus películas, pero sí las posiblemente más interesantes. Que sus raíces las tenga en Salamanca, reflejada con frecuencia en sus películas, puede haber contribuido, pero no ha sido lo más importante. Me ha parecido siempre un autor original, heterodoxo en sus formas y muy atrevido en sus contenidos. 

Influenciado por el neorrealismo italiano en Nueve cartas a Berta (1966), supo meternos la España vencida en España fascista, ñoña y pacata. Haciendo uso de imágenes de archivo de la Filmoteca Nacional, creó mediante el método del montaje una trilogía, no sé si inigualable, con sus Canciones para después de una guerra (1971), Queridísimos verdugos (1973) y Caudillo (1974). En pleno tardofranquismo, que todavía se atrevió a prohibirlas, quiso sacar a la luz imágenes que nos habían secuestrado para borrar el recuerdo. Volvió al tema del exilio en Los paraísos perdidos (1985), en una rememoración entre lo que fue y lo que parecía ser, y el esfuerzo por abrir un nuevo camino. Fue innovador en La seducción del caos (1991), donde intuyó las posibilidades del vídeo naciente y engarzó una historia de la gran confusión que hoy nos invade entre la realidad real y la transmitida a través de los medios audiovisuales. Me quedé entre sorprendido y fascinado con su Casas Viejas, dentro de su serie Andalucía: un siglo de fascinación, donde recrea lo ocurrido en esa localidad gaditana en 1933 a través de una ficción que parece puro documental. Recuerdo todavía el coloquio donde participó en Canal Sur cuando se proyectó y mi sorpresa por descubrir que se trataba de una película de ficción, donde, según sus palabras, buscó fundir dos tradiciones: la del documentalismo anglosajón y el realismo socialista soviético. Con motivo de que Salamanca fuera elegida Ciudad Europea de la Cultura en 2002, hizo Octavia, para mí una especie de testamento vital consigo mismo y sus raíces.


Miembro de una familia fuertemente anclada en los valores católicos de la Castilla profunda -su hermano José María ha ido un reputado personaje de la alta jerarquía y su hermana ha sido religiosa-, pronto se fue despojando de ellos para ir adquiriendo un camino propio. Su formación universitaria le ayudó a dotarse de un conocimiento que después, elegida la senda del mundo del cine, fue introduciendo en sus obras. Con apenas 25 años fue uno de los artífices de las conocidas como Conversaciones de Salamanca, donde se reunieron cineastas (directores, guionistas, productores...) que, en parte al margen del régimen, trazaron las coordenadas que diferenciaban el cine oficial de lo que ya estaba siendo otro, diferente, con autores cono Luis García Berlanga o José Antonio Bardem, al que después de incorporaría el propio Martín Patino. A los dos últimos  se les ha atribuido una descripción del cine del momento, lapidaria a más no poder: "El cine español vive aislado; aislado no sólo del mundo, sino de nuestra propia realidad. Cuando el cine de todos los países concentra su interés en los problemas que la realidad plantea cada día, sirviendo así a una esencial misión de testimonio, el cine español continúa cultivando tópicos conocidos (…). El problema del cine español es que (…) no es ese testigo que nuestro tiempo exige a toda creación humana".


Supe de su regreso a las cámaras en pleno movimiento 15-M, que tuvo como fruto el documental Libre te quiero (2012), un título inspirado en los versos de Agustín García Calvo, pero que aún no he visto. He sabido también estos días de su vinculación al movimiento anarquista y de su contribución a la refundación de la CNT, lo que quizás explique su cine, sus pretensiones, su estilo tan poco encasillable, su heterodoxia, su actitud tan libre. 

Charlottesville: el racismo que no cesa

Esta vez una pequeña ciudad del estado de Virginia, Charlottesville, ha sido escenario del racismo blanco. Una concentración de racistas y nazis, a quienes se convocó para oponerse a la retirada de una estatua dedicada al general Robert Lee, el jefe militar del ejército esclavista durante la Guerra de Secesión, ha dado lugar diferentes incidentes. El más grave, la muerte de Heather Heyer por la acción de un militante racista, atropellada junto a un grupo de manifestantes. Era una una entusiasta luchadora por los derechos civiles, una de tantas personas que habían acudido a protestar para defender los derechos humanos frente a la barbarie del supremacismo blanco. El mismo que nunca ha cesado y ahora se siente envalentonado tras la victoria de Donald Trump. 

domingo, 13 de agosto de 2017

En Irlanda: Galway y La igualdad emergente, de John Behan

Es Galway una ciudad de vocación marina. Orientada al oeste, frente al océano Atlántico, ocupa el vértice de la bahía que lleva su nombre. Sus gentes han sabido convivir con ese gigante de agua que, pese a su ferocidad, le ha dado recursos para sobrevivir, como puede verse en la lucha titánica de Los hombres de Aran, el célebre documental filmado en los años treinta del siglo pasado. Un océano que también le ha ofrecido poder relacionarse con gentes de otros lugares, marineros en su mayoría, que han ido recalando en sus puertos a lo largo de los siglos después de haber obtenido el premio a su esfuerzo. Entre ellos estaban los marineros españoles y de su protagonismo existe como muestra el arco nominado como tal. 

Pasear hoy por las calles del centro de la ciudad es hacerlo por un enjambre de gentes de todas partes que van y vienen por sus calles, que se deleitan del colorido de las casas, de la comida y la cerveza de sus bares y restaurantes, y de la música que se oye en cualquier rincón. Al otro lado del río Corrib, algo más alejada del centro y en lo que fue la antigua cárcel, se construyó hace medio siglo una nueva catedral, que, como tantos templos repartidos por todo el país, peca de originalidad en el afán de fundir los excesivo y lo repetitivo. Un pastiche que tiene enfrente, junto al río, una sencilla, pero llena de fuerza, escultura que lleva el nombre de La igualdad emergente, realizada por el artista dublinés John Behan. Un canto a la liberación de las mujeres, a la igualdad por construir, al esfuerzo que se requiere para conseguirla, a un anhelo de justicia.

En Irlanda: Corq, cuna de Mary Harris

En el norte de la ciudad de Corq se encuentra el bonito barrio de Shandon. Allí me encontré una placa sobre un muro, adornada con flores de colores, que se erigió hace cinco años en honor de Mary Harris, conocida también como  Mother Jones, que fue el apodo que ella misma asumió con sesenta años.

Nacida en 1837, siendo niña se vio obligada a emigrar con su familia a América del Norte. La gran hambruna que asoló los campos de Irlanda en la segunda mitad de los años cuarenta llevó a cientos de miles de personas, quizás más de un millón, a embarcar en busca de una nueva vida. La familia Harris se instaló en la ciudad canadiense de Toronto, donde pasados los años Mary consiguió el título de maestra e inició su labor docente. Después se trasladó a EEUU, donde su vida dio un nuevo giro. En Menphis se casó con un activista sindical y ante una creciente prole, hubo de dedicarse a la costura para completar los ingresos familiares. Pero otros dos hechos dramáticos volvieron a surgir en su vida: la muerte en 1867 de su marido, sus tres hijas y su hijo, víctimas de una epidemia de fiebre amarilla, y el incendio de Chicago de 1871, que acabó con su casa y su taller. 

Fue entonces cuando tomó la decisión de dedicarse al activismo social, en el que fue jugando un papel de primer orden en la organización de sindicatos de diversas ramas, acciones de solidaridad en las huelgas o actividades educativas para niños y niñas. Considerada por el sistema como la mujer más peligrosa de EEUU, en 1903 llegó a organizar una marcha a Washington con centenares de menores de adolescentes para pedir ante el presidente Benjamin Roosevelt el fin del trabajo infantil. Participó, así mismo, en la fundación en 1905 del Industrial Workers of the World (IWW), un sindicato revolucionario de inspiración anarquista que jugó un papel importante en los años siguientes mediante sus acciones directas en la difusión de ideas de liberación social y en el movimiento huelguístico. 

Nada sabía de Mary Harris, pero sí del IWW, cuyos integrantes se le conoció como wobblies, una denominación que inicialmente tenía un sentido despectivo -tambaleantes-, pero que asumieron sin problemas, conscientes que sus acciones, siempre atrevidas y transgresoras, tenían como finalidad acabar con el sistema capitalista. Fue el sindicato de Joe Hill, el sindicalista-cantante de origen sueco ejecutado injustamente en 1915, cuya vida ha sido reflejada tan genialmente en una película homónima. 

En los últimos años de su vida, sin que hubiera dejado de luchar y de ir de un lado para otro, Harris dedicó más tiempo a la escritura. Murió en 1930, en Mount Olive (Illinois).   

sábado, 12 de agosto de 2017

El nuevo enredo de Llamazares

Ha declarado hace unos días Gaspar Llamazares que su compromiso con IU se
mantendrá hasta el final de la legislatura. Luego verá. Paralelamente está trabajando desde Actúa, recientemente registrado como partido político, en el que busca un proyecto común de la izquierda e incluye tanto al PSOE como a Podemos. En esa plataforma se encuentran caras conocidas como Baltasar Garzón, Cristina Almeida, Federico Mayor Zaragoza, José Antonio Martín Pallín, Antonio Gutiérrez, etc. Estos dos últimos, no obstante, no conciben Actúa como una marca electoral. Por otro lado, ha surgido una polémica entre Alberto Garzón y Gaspar Llamazares, después que el coordinador federal de IU haya resaltado que al segundo critique que la actual dirección de IU esté liquidando a su grupo, mientras contempla la posibilidad de competir electoralmente con ella a través del nuevo partido Actúa. Llamazares se ha mostrado desde el primer momento
muy crítico con la relación de IU con Podemos, lo que explica en parte su posición. Como dice el dicho, "si éramos pocos, parió...".       

viernes, 11 de agosto de 2017

En Irlanda: Athlone y la rebelión de Pascua


A punto de concluir mi breve estancia de una semana en Irlanda, he podido dedicar algo de tiempo a escribir sobre este bello país. Después de haber recorrido numerosos lugares casi a una velocidad frenética, pero picoteando con placer numerosos monumentos y paisajes, amén de la sabrosa gastronomía y, por supuesto, de sus excelentes cervezas, me ha llamado la atención la presencia de su memoria del tiempo pasado. La de un pueblo con profundas raíces, orgulloso de ello y consciente de la distorsión que supuso la colonización inglesa desde hace siete siglo y consolidada en el XVII. Por los pueblos, las ciudades y las carreteras la lengua gaélica se mantiene en la nomenclatura de todo tipo de letreros y todavía se habla entre las gentes. En las calles y plazas  pueden verse imágenes que recuerdan acontecimientos y personajes. Muy diversos y de distintos momentos, con nombres que desconocía completamente. 

Ayer en Athlone me llamó la atención un monumento dedicado a las víctimas de la rebelión de Pascua en esa pequeña ciudad. Una rebelión que se inició en 1916 en Dublín y que, aun sofocada de inmediato y con dureza por las tropas británicas, abrió un periodo de guerra anticolonial que acabó en 1921, cuando Irlanda, excepto los condados del noreste, se convirtió en un estado libre dentro del Reino Unido, y que culminó en 1949 con la proclamación de una república ya independiente. En esos años fue surgiendo la mayor parte de los grupos que hoy todavía perviven en el panorama político irlandés. Cada uno, relacionado con una actitud diferenciada sobre el proceso de descolonización. El monumento de Athlone se refiere al Irish Republican Army, el nombre que recibió el grupo armado que hizo frente a las tropas británicas. El primer IRA, que luego resurgió en los condados bajo dominio británico del norte en los años sesenta y que finalmente, ya acabando el siglo, cesó en su lucha armada.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Se cierra por fin la central nuclear de Garoña

Después de varios años de indecisiones sobre la que fue la primera central del país que utilizaba la energía nuclear, el gobierno ha tomado la decisión de cerrarla definitivamente. Ubicada en el noreste de la provincia de Burgos y próxima a la de Álava, ha estado funcionando durante algo más de cuatro décadas, entre 1970, siendo la segunda central construida en el país, y 2013. Pese a ello, en los cuatro años siguientes no han parado las presiones para que pudiera mantener su actividad.   

Se trata de una buena noticia, porque desaparece uno de los elementos que conforman un modelo energético contrario al equilibrio medioambiental. Aun con ello, no deben desatenderse tres aspectos: la gestión del desmantelamiento de la central, la apuesta por otras energías, en ningún caso contaminantes, y la necesidad de atender a las personas afectadas por el fin de una actividad económica que suponía su medio de sustento. Y siempre, desde un modelo energético sostenible, no agresivo con la naturaleza y que evite riesgos innecesarios a la salud de la gente.

Un capote a Susana (sin que sirva de precedente)

Mira por dónde voy a echarle un capote a Susana Díaz. Aunque sea por un asunto de poca monta, pero bastante ilustrativo de cómo funcionan las neuronas de la derechona de este país. Y es que resulta que la presidenta andaluza ha sido víctima de un comentario escrito con mala fe, hecho por el cónsul español en la capital estadounidense. ¡Nada menos! Intentando matar dos pájaros de un tiro, le ha lanzado dos pullas a través de un mensaje en una de las redes sociales electrónicas al uso. Critica que haya roto el protocolo por ir vestida como la reina "letirzia" (sic), pero además lo hace con algo más que sorna al escribirlo con una grafía que reproduce -bueno, lo pretende y lo hace muy mal el hombre-, el habla andaluza. Y uno, que conoce bien cómo se las traen quienes se consideran ser la reserva espiritual de Occidente, herederos de un destino en lo universal o demás monsergas, no puede menos que decir: ¡olé!  

No todo vale en el turismo

Hace unos días el periódico digital lamarea.com publicaba una entrevista a  Rodrigo Fernández Miranda,  quien considera que la aparición del turismo de masas, que tuvo lugar tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, ha conllevado el fomento de "procesos desregulatorios de actividades económicas, un modelo de energía barata, la mercantilización de los espacios y las prácticas y lógicas consumistas fuertes". A ello hay que unir su clara vinculación con el modelo de capitalismo neoliberal, de  manera que "constituye el principal sector económico en la globalización y el comercio internacional". No falta la advertencia que hace a su relación con el cambio climático e incluso con el deterioro de las condiciones de vida y bienestar de las poblaciones locales.

Anteayer leí el artículo de Isidoro Moreno titulado "Turismo: ¿oportunidad o problema?", en el que alude a un informe realizado por el grupo de investigación Etnocórdoba y se centra sobre todo en la realidad andaluza. Consciente de las repercusiones que tiene la masificación de determinados lugares y momentos del año (por fiestas, vacaciones...), el antropólogo sevillano no duda en plantear que "o nuestras ciudades (Sevilla, Córdoba, Granada, Málaga, muchos municipios del litoral…) lo ponen todo al servicio del turismo como actividad central y casi única -lo que equivaldría a su turistización y a una separación radical entre la ciudad de los turistas y la ciudad donde vive la gente- o se encara la gestión del turismo dentro de un modelo de ciudad diversificada en sus actividades y al servicio, en primer lugar, del bienestar de sus habitantes". 

Conozco algo lo que está haciendo el gobierno municipal de Conil acerca del peligro de degradación del turismo que reciben derivado de las fiestas de despedida de solteros o solteras. He tenido la suerte de hablar con algunos de sus miembros, aparte de lo que se oye o lee por los medios de comunicación, y lo tienen claro: no quieren ese tipo de prácticas en su municipio y por ello llevan varios años estableciendo normas que las regulen.  

Ya hace unos años me referí en este cuaderno al problema. Aunque estaba focalizado en el caso de Venecia ("El fantasma del turismo de masas"), me hacía eco de un informe elaborado por la World Monument Fundation, y, entre otras cosas, escribía que nos encontramos antes "Un turismo fatuo, consumista, degradante y pseudocultural, que mina poco a poco los lugares por donde pasa". 

El dilema planteado por Moreno debe resolverse, pues el fenómeno del turismo masivo va a más y está conllevando la transformación de muchas cosas en los ámbitos donde se desarrolla, alterando su estructura económica, el modo de vida de la gente, la relación con la naturaleza, la conservación del patrimonio cultural... Sirvan estas líneas para alentar, de un lado, a un debate necesario, pero, ante todo, para alertar de un problema que, de no solucionarse, nos va a llevar a un callejón sin salida.

martes, 1 de agosto de 2017

La decadencia del imperio, analizada por James Petras

Invito a leer el artículo de James Petras "Los centros de poder del imperio: divisiones, indecisiones y guerra civil", publicado hoy en Rebelión. Resulta sorprendente no tanto por los distintos elementos que componen el contenido, como las conclusiones a las que llega. Habla de centros de poder, divisiones, presiones, disputas, enfrentamientos..., pero introduce un término altamente preocupante: guerra civil. Es cierto que sólo lo menciona en el título, pero lo desarrolla implícitamente a lo largo del artículo. 

Parte Petras de una definición de imperio que se aleja de la más común referida a un conjunto cohesionado de poderes e instituciones. Plantea por ello la existencia de fuertes contradicciones en su seno y una disputa feroz por controlarlo. Sitúa la actual presidencia de Donald Trump en un contexto nuevo: su papel como presidente está siendo neutralizado por otros poderes, de manera que "el gobierno imperial se ha convertido en un campo de batalla muy disputado, en el que compiten inflexibles aspirantes con la intención de derrocar al régimen democráticamente elegido".

¿Quiénes son esos poderes? Se refiere a los aparatos de seguridad, al Congreso, a buena parte de los medios de comunicación y al poder económico. El poder militar, sin embargo, estaría dividido. Considera Petras que quienes se muestran "más visibles y agresivos promotores del cambio de régimen se encuentran dentro del ala militarista del Partido Demócrata. Están integrados en el Congreso y en alianza con los militaristas del Estado policial dentro y fuera de Washington". Utiliza sin tapujos el término golpistas para designarlos, actuando a través de campañas de prensa sobre diversos asuntos de su gestión e incluso los referidos a la propia personalidad del presidente.

¿Y con qué fuerzas cuenta Trump? Para Petras "el régimen de Trump tiene muchos enemigos estratégicos y pocos defensores poderosos". La base de sus apoyos se encuentra en su partido, el Republicano, que formalmente controla las dos cámaras legislativas. Sin embargo, tiene en contra que está sumido en divisiones internas que le impiden sacar adelante sus proyectos legislativos prometidos. El presidente carece de influencia en los medios de comunicación, lo que le obliga a comunicarse a través de mensajes en las redes sociales, lo que no deja de ser una muestra de debilidad, en la medida que sus mensajes son fácilmente contrarrestados en las mismas redes sociales. Ante este panorama, una de las tentaciones de Trump y su equipo estaría en gobernar por decreto, con los consiguientes riesgos.      

Para Petras el próximo mes de septiembre va a ser "la hora de la verdad", dado que es cuando corresponde aprobar el gasto público y con ello confrontar los proyectos de las dos facciones enfrentadas,  la "golpista" y la "bonapartista". "Las fuerzas favorables al 'cambio de régimen' (los golpistas) han decidido jugárselo todo con el fin de conseguir la capitulación programática del régimen de Trump o su destitución", plantea Petras, de manera que van a aflorar las demandas y las luchas entre los intereses de los distintos sectores sociales, desde los dependientes del estado hasta los de las empresas privadas, desde las personas empleadas hasta las que dirigen el mundo empresarial. 

Una situación difícil, también nueva, que va a suponer que "la configuración del poder demostrará su fuerza y los cimientos de las instituciones del Congreso, el Senado y la Presidencia se tambalearán". Como positivo, Petras considera que la presión imperial sobre otros territorios y, con ello las guerras, se vería aliviada, no así "el mundo del mercado de valores".

Otra cosa es lo que pueda surgir en otras partes del mundo y desde los distintos poderes regionales en disputa: "La Unión Europea, Japón, Arabia Saudí e Israel competirán con Rusia, Irán y China. Ninguno de ellos va a esperar a que Estados Unidos decida cuál de sus centros de poder debe mandar". 

Un imperio, en fin, en decadencia.

lunes, 31 de julio de 2017

Todo vale sobre Venezuela, incluida la mentira

Ayer se celebraron las elecciones a una nueva Asamblea Constituyente. Resulta evidente la actitud violenta mantenida por los grupos de oposición, que las han boicoteado y, allá donde han podido, han destruido las mesas de votación. Aun con ello, la participación ha sido alta. Más de lo esperado. 

Aún faltan los datos oficiales definitivos, los que corresponden al Consejo Nacional Electoral, pero han superado los ocho millones de personas. La oposición, sin embargo, la ha minimizado, llevándola a un 11%, que sería algo así como que ha habido alrededor de dos millones de votantes. Hace una semana, en el simulacro de consulta que la oposición organizó contra el gobierno venezolano, se anunció apresuradamente una participación de más de siete millones, sin que se sepa cómo se validaron los datos.  

Una de los aspectos que más se han resaltado de la jornada electoral de ayer ha sido la violencia habida y, por supuesto, la que pretendidamente han ejercido las fuerzas policiales. Ya a primera hora del día se conoció el asesinato de un candidato del PSUV, al que apenas se han referido los medios de comunicación del sistema. Pronto se fueron sucediendo imágenes de disturbios y muertes, todas a cargo de las fuerzas policiales y simpatizantes del gobierno. Una de las imágenes, que ha sido portada de numerosos medios, incluidos algunos españoles, está relacionada con la explosión de un vehículo en Caracas, que además estaba rodeado por policías sobre motocicletas. Se ha presentado como un acto más de la violencia gubernamental. Pero en realidad se ha tratado de un acto contra un vehículo de la Guardia Nacional Bolivariana, cuyos ocupantes resultaron heridos tras el lanzamiento de una bomba incendiaria.

Ésa es la información que nos ofrecen. La que consume la mayor parte de la gente. Muestra, una vez más, de la dictadura del capital y sus medios. 

Lo que está por ver en el PSOE y en Pedro Sánchez

La victoria de Pedro Sánchez en las elecciones primarias tiene varias vertientes. Y también, varias lecturas. Al margen de la derrota de quienes se habían agrupado en torno a la gestora, están por ver varias cosas todavía. 

Una son las repercusiones electorales, que, según se desprende de los sondeos que se están publicando, parece que en términos generales el PSOE estaría conociendo una recuperación electoral y que lo haría a costa de Unidos Podemos. 

Otra es la política de pactos, donde Sánchez y su gente están apostando por un escoramiento hacia el espacio de la izquierda y con ello un acercamiento hacia Unidos Podemos. Lo que está ocurriendo en Castilla-La Mancha, donde el barón antisanchista Emiliano García Page ha ofrecido un pacto de gobierno a Podemos, es una clara muestra de la preferencia por esa orientación hacia la izquierda. 

Está también el posicionamiento ante el problema territorial en el estado. Rechazada la apuesta soberanista y del referéndum de octubre en Cataluña, Sánchez está apostando fuerte por la declaración formal de un estado plurinacional, en la línea del PSC, y de España como nación de naciones.

No falta su programa económico, que es donde más cauto, cuando no callado, se está mostrando. Más allá de su oposición retórica a la política del gobierno, no hay apenas concreciones, excepto quién es el responsable en materia económica del partido: el social-liberal Jordi Sevilla, que ya lo fuera con José Luis Rodríguez Zapatero.    

Y está, pro supuesto, Andalucía, la taifa de Susana Díaz, que, lejos de rendirse, sigue con su pulso a Sánchez. Un territorio fuertemente controlado por ella y el aparato que la mantiene, lo que da una medida de la naturaleza de su poder: fue donde obtuvo más avales que votos en las primarias, y donde ha congregado una mayoría aplastante en el congreso recién celebrado. 

Y fue precisamente ayer, durante los momentos finales del Congreso del PSOE- A, cuando se han escenificado las diferencias entre ambas figuras, que pueden ser las bases de futuros enfrentamientos. Las palabras de Díaz acerca de que "sólo te pido que no me obligues a tener que decidir entre dos lealtades" son altamente elocuentes. Porque, fuera de la retórica de las virtudes de su partido y el orgullo de su pasado, implícitamente se ha decantado por la lealtad andaluza-española. Dicho así, podría ser una frase no tan descabellada. El problema es que esa opción, también retórica, esconde una concepción política concreta, la de seguir siendo parte del sistema en todas sus vertientes: económica, política, territorial, internacional... 

Ya he contado en reiteradas ocasiones el papel que jugó Díaz en la fulminación del pacto de gobierno con IU, en el descabezamiento del propio Sánchez... La rivalidad política que mantiene en Andalucía con el PP no va más allá que la que se desprende de controlar la administración autonómica y la red clientelar que le permite hacerlo. No digo que para hacer lo mismo en todo, pues ya sabemos que el PP va más allá en determinadas cosas (como las privatizaciones de servicios, el recorte o negación de derechos civiles, la negación de la memoria de las víctimas del franquismo...), pero sí para coincidir en lo sustancial. Y de eso hay muchos ejemplos, como la monarquía española, las relaciones con la banquera Botín, los eventos religiosos, el Canal Sur, las relaciones con el monarca marroquí, etc.      

El futuro de Pedro Sánchez está por ver. Es cierto que con él el PSOE ha recuperado protagonismo. También, que está horadando en el electorado perdido que se fue a Podemos, lo que le permite aproximarse al PP, pero gracias también al trasvase de votos de éste hacia Ciudadanos. El mismo partido que ya firmó un acuerdo con el PSOE de Sánchez hace año y medio. 

sábado, 29 de julio de 2017

Con Venezuela y su gobierno revolucionario

EEUU se distrajo a finales del siglo XX en América Latina. Después de tener el continente controlado tras sus sucesivas intervenciones directas e indirectas por el sur y el por centro durante las décadas de los setenta y ochenta, con los mandatos de  Bill Clinton y George Bush jr. se centró en otras parte del mundo. Eso permitió que una nueva oleada de resistencia popular emergiera con fuerza. Una oleada liberadora, pero de nuevo tipo, que, sin olvidar la movilización y autoorganización, puso el acento en la participación política electoral e institucional. 

Y en ello jugó un papel importante el movimiento bolivariano en Venezuela, con Hugo Chávez al frente, que fue capaz de crear un poderoso referente político para el resto de países. Los cambios políticos producidos en otros países, que no fueron iguales en todos los aspectos, tuvieron como elemento común la recuperación de la soberanía nacional frente a los poderes extranjeros, especialmente del imperio estadounidense. El grado de autonomía de los nuevos gobiernos con respecto a las viejas oligarquías fue diverso, pero en los casos donde fue menor, como ocurrió en Brasil, al menos se consiguieron ciertas conquistas que mejoraron las condiciones de vida de los sectores sociales más desfavorecidos.

Fue en Venezuela donde se llegó más lejos en todos los aspectos. En su distanciamiento con el imperio, en su pulso con la oligarquía económica y sus medios de comunicación, y en el intento de atraer al máximo de sectores sociales. Fue capaz de sofocar en los primeros años el golpe de estado auspiciado por el imperio y apoyado por gobernantes europeos, como hizo José Mª Aznar. Y también capaz de levantar un edificio político-institucional nuevo, revalidado sucesivamente por elecciones y referendos. Sentó las bases de una sociedad donde quienes no habían tenido nada vieron aumentar sus salarios y garantizar los productos básicos, y pudieron acceder a derechos sociales como la la educación y la salud. Una sociedad donde la riqueza se redistribuía hacia quienes, relegados a la miseria desde siglos, iban sintiendo que eran personas dignas.

Venezuela dispone de algo muy preciado: petróleo. Si hasta 1999 sus rentas y dividendos se habían quedado en manos de la oligarquía y se aprovechaban algunos sectores sociales intermedios, desde ese momento los enormes recursos económicos se pudieron al servicio de favorecer la redistribución de la riqueza. Y eso, por supuesto, no se lo iban a perdonar ni la oligarquía ni el imperio. Éste, que ha vuelto a mirar al continente que siempre consideró como propio y patio trasero, sabe del valor estratégico del petróleo. El mismo que le ha llevado a provocar guerras por todo el mundo y amenazar a países. 

Lo que está ocurriendo en Venezuela es muy grave. Alejado su proceso revolucionario bolivariano y sus líderes de la aureola que otros procesos revolucionarios tuvieron, da la sensación que se encuentra solo. La insistencia machacona de los medios de comunicación del sistema por deformar la realidad, ayuda mucho. Venezuela como teme tiene tanta importancia, que desde dichos medios y desde los partidos de la derecha, e incluso el PSOE, se utiliza su nombre como un mantra diabólico. Maduro, violencia y dictadura forman parte de un todo demonizado, a la vez que la oposición es mostrada como paradigma de la libertad y la democracia. 

Defender al gobierno venezolano y al proceso revolucionario que lo sustenta no tiene por qué comportar vergüenza. Si logra salir adelante, será provechoso para la mayor parte de la población del país y para los otros países del continente. Si fracasa, que lo será principalmente por culpa de quienes siempre mandaron y condenaron a la mayoría a los infiernos de la Tierra, acabará siendo motivo de lamentaciones.          

La declaración de Rajoy ante el juez y los favores recibidos

No he seguido al detalle la declaración de Mariano Rajoy como testigo ante el tribunal de justicia sobre la trama Gürtel. Pero visto, oído y leído lo que creo suficiente, fue un cachondeo. Como suele ser en él, evadiéndose a su mundo. Como suele serlo con la gente con la que se trata o se ha tratado de su partido, diciendo que sabe nada. Como suele ser norma entre quienes gobiernan en nombre de los poderes (del estado, económicos, judiciales, de los medios de comunicación...), cumpliendo con el papel que le corresponde. Es decir, toda una muestra de la impunidad con la que actúan. En nombre de la ley, del estado de derecho o de lo que sea, con tal de salir como si nada hubiera ocurrido. 

Y a todo ello se une el favoritismo del presidente del tribunal en cuestión. Un tal Ángel Hurtado, muy receloso por frenar las cuestiones que los abogados de la acusación planteaban y pudieran molestar al actual jefe de gobierno, máximo dirigente de su partido durante el momento por el que se juzgan los hechos y todavía en la actualidad. Como iba como testigo, no procedían determinadas preguntas de las que pudieran derivarse posibles incriminaciones. De eso se deriva que para el susodicho juez no importa cuál era el cargo orgánico de Rajoy en su partido, aunque fuera el más elevado, sobre, por ejemplo, hechos como haber cobrado sobresueldos, disponer su partido de una contabilidad doble (o múltiple), haber destruido pruebas, haber protegido durante un tiempo a Luis Bárcenas, etc. Él, como varios de sus secretarios generales y altos cargos de su partido, no sabía nada, ni le consta que se hayan cometido irregularidades o delitos, o simplemente no se acuerda.   


Post scriptum

En distintos medios, como eldiario.es  o Público, puede leerse la declaración completa Mariano Rajoy. En eldiario.es se pueden leer por separado también las respuestas evasivas que dio. Público, por su parte, ha destacado cuáles han sido las preguntas que el presidente del tribunal no quiso que respondiera. 

miércoles, 26 de julio de 2017

El campo de concentración de Castuera (Badajoz)


Por allí pasaron miles de presos republicanos, pero no se sabe el número exacto. Sí, que cabían alrededor de 8.000 en los 80 barracones de madera que se construyeron, donde iban entrando y saliendo ininterrumpidamente para ser clasificados y explotados, hasta que se decidía su destino. Si no quedaban libres, podía ser la cárcel o la muerte. Pero esa muerte que lleva a no saber dónde quedan enterrados los muertos.

Situado en un extenso erial llano, entre la mina Gamonita y las faldas de la sierra de Castuera, fue construido cuando acabó la guerra y apenas estuvo funcionando un año. Era el corazón de una comarca, la Serena pacense, que fue utilizada como muestra de lo que se pretendía. Fue por ello eficaz en su función de clasificar, enviar a la muerte a no se sabe cuánta gente y en propagar el miedo que debían arrastar quienes por allí pasaron, sus familiares y los habitantes de los lugares más o menos próximos. 

Hoy apenas queda nada. La peana donde se colocaba la "cruz de los caídos" y desde donde cada día el cura lanzaba sus arengas terrenales mientras prometía que en el cielo todo se arreglaba. Algunos restos de los pozos de agua. El castillete de la mina, que, aunque sito en lo que estaba fuera del recinto alambrado, era donde estaba instalada la burocracia del campo de concentración. Y queda también la huella del perímetro del campo, que solo es visible desde el aire.

Hace unos años fue declarado "lugar de la memoria" por la Junta de Extremadura. Pero allí no se ha hecho nada. Es un recinto privado rodeado de una cerca de alambre. No hay ninguna alusión a lo que ocurrió, salvo una pintada furtiva impresa en una de las paredes del castillete que reza "No perdón. No olvido" y los restos de un ramo de flores que cuelgan de otra. 

Dentro de lo que fue el campo, junto a uno de los pozos, me llamó ver en el suelo trozos rotos de mármol. Quizás restos de una placa conmemorativa destruida. Lo mismo que se intentó hacer, por los siglos de los siglos, con la memoria. 

Post scriptum

Puede ampliarse la información en las siguientes fuentes:

"Campo de concentración franquista de Castuera", en el blog de de Juan Carlos Doncel.
La pesadilla de Castuera Badajoz, documental emitido por la cadena 2 de TVE.
Campo de concentración de Castuera. El fantasma de la represión, documental emitido por Canal Extremadura 

sábado, 22 de julio de 2017

Rif 1921. Una historia olvidada, una película de Manuel Hornillo

Ayer estuve viendo en Zahara de los Atunes la película Rif 1921. Una historia olvidada. El acto estuvo organizado por la Entidad Local Autónoma, con Agustín Conejo Medina al frente, y contó con la presencia de su director, Manuel Hornillo, que nos ofreció al final de la proyección la posibilidad de un coloquio, lo que resultó muy interesante. 

La película fue hecha en 2008, tiene música de Jesús García y ha contado con la colaboración de Imanol Arias, que actúa como narrador. Por el propio director supimos que la base del guión la realizó en el mismo Zahara o que las escenas fueron rodadas en las ciudades de Tetuán, Nador y Melilla, o en los parajes donde tuvo lugar la Guerra del Rif.  

A lo largo de unos 80 minutos nos podemos adentrar en la colonización española del Rif, la región norte del actual Marruecos. Un territorio montañoso, enclavado en la cordillera del Atlas, donde los grupos humanos allí asentados sobre la base de cabilas tribales mantenían una una cultura milenaria, conocida como bereber o también tamazig. Grupos humanos que, como ocurrió en todo el continente africano, sufrieron la invasión europea y con ella la sumisión, la explotación y la violencia física. Un lugar donde cada año iban llegando destacamentos militares formados por generales, jefes y oficiales deseosos de hacer carrera y, si podían, enriquecerse, y unos soldados incautos, obligados a "sortear la muerte durante tres años".

El eje de la película es el conocido como Desastre de Annual, que tuvo lugar el 21 de julio de 1921. Un episodio que llenó en su día de oprobio a quienes dirigían el país y el ejército. Que tuvo como responsable directo al (irresponsable) general Manuel Fernández Silvestre, que acabó llevando a la muerte a miles de soldados, oficiales y hasta él mismo (¿7.000, 10.000...?). Que tuvo la implicación del monarca Alfonso XIII y su camarilla. Que logró ser burlado del control parlamentario hasta 1923, para lo que se elaboró el conocido como expediente Picasso, y que luego, con Primo de Rivera, acabó desapareciendo. Que intentó ser borrado de la memoria, cosa que no se ha logrado, como lo prueba la película   

El relato parte de principios del siglo XX y continúa con lo sucedido en los años siguientes. Con la continuación de la guerra de Melilla, los acuerdos de la Conferencia de Algeciras de 1905, la matanza del Barranco del Lobo de 1909 ("las bofetadas que nos daban no se notaban en Madrid"), la formación del protectorado en 1912, la relación con Primera Guerra Mundial... Y acaba con las contraofensivas militares españolas hasta llegar al punto culminante del Desembarco de Alhucemas de 1925 y la derrota de la insurrección rifeña que había estado dirigiendo Abd el-Krim hasta 1927.

Y en medio de todo, la muerte. De indígenas del Rif y de soldados españoles. Y la corrupción. De oficiales, jefes y generales, de funcionarios coloniales, de empresarios, de jefes políticos, del monarca... todos españoles, por supuesto. Y el imperialismo, en su forma colonial. El español, pero también el francés, el británico o el alemán, con sus juegos de presiones, repartos, controles e invasiones. 

Rif 1921. Una historia olvidada es una película donde se mezclan el documental, la ficción, el docudrama y la presencia de historiadoras e historiadores, que aportan la información necesaria para ayudar a comprender un acontecimiento de un periodo de nuestra historia no tan lejano. El momento y el lugar donde acabaron forjándose esa panda siniestra de militares, a los que se llamaba entonces como africanistas, que protagonizaron en 1936 el golpe que nos llevó a la crueldad de una guerra de tres años y una dictadura de cuatro décadas.      

miércoles, 19 de julio de 2017

Hacer Historia y mantener la Memoria de las víctimas del fascismo

Entre los días 17 y 19 de julio de 1936 se fueron sucediendo los pronunciamientos de las guarniciones militares que secundaron el golpe de estado organizado por Emilio Mola y sus secuaces. El día 17 lo inició la guarnición de Melilla y al día siguiente lo hicieron las de las ciudades más importantes del país, entre ellas Las Palmas de Gran Canaria, a donde se había desplazado desde Santa Cruz de Tenerife Francisco Franco, presto a viajar al continente africano en el avión Dragon Rapide. Fue por esta razón por la que el 18 de julio pasó a ser la fecha de referencia del régimen franquista, motivo de celebraciones, de fiesta y también de la célebre paga extra.

Pero no importa el día, sino lo que ocurrió a partir de ese momento. Lo primero, la represión inmediata y expeditiva, como se había establecido en las "instrucciones reservadas" elaboradas por Mola para su aplicación con la única cobertura escrita de los bandos de guerra. Eso de que "la acción ha de ser  en extremo violenta". Para atemorizar, para paralizar. El baño de sangre que sobrevino fue una concatenación de situaciones, donde se sucedieron y superpusieron los bandos de guerra, la resistencia popular, la movilización de tropas por ambos bandos, las acciones expeditivas de uno y otro lado... 


Un baño de sangre que se sigue pretendiendo evaluar en distintos ámbitos políticos, académicos y mediáticos desde la equidistancia. Repartiendo la responsabilidad a partes iguales. Pero no todo es así, claro está, porque sigue habiendo quienes mantienen una posición de denuncia de lo que se ocultó y se pretende que así siga. Del deslindamiento de quienes fueron responsables de un hecho criminal e hicieron pagar a sus víctimas como si fueran culpables. La Historia, como ciencia humana, nunca debe estar exenta de rigor, porque si no lo sería. Pero no tiene por dejar a un lado la pasión, que en ocasiones o con frecuencia, es lo mismo, aflora.      


Recomiendo dos lecturas, de dos profesores universitarios que han escrito estos días sendos artículos sobre el estado de la cuestión en el tratamiento de la Guerra Civil en el campo de la historiografía: uno, publicado en El País, de Javier Moreno Luzón, titulado "Usos políticos de la Segunda República"; y el otro, aparecido en Público, de Pablo Sánchez León, "Los historiadores de la Segunda República y la Guerra del 36 que necesitamos (y los que no)". Tienen diferentes enfoques, que quizás ilustren a lo que antes aludí. 


El primero, Moreno Luzón, considera que hay demasiado partidismo en el campo de la Historia. De las últimas dos décadas destaca el antagonismo creado entre el grupo de pseudohistoriadores –así los denomina- que buscaron reinterpretar lo ocurrido recuperando viejas ideas de historiadores franquistas y lo que pluraliza como movimientos memorialistas que reivindicaron la memoria republicana. No se olvida decir que el mundo de la academia se ha enriquecido por importantes aportaciones, en muchos casos reconocidas internacionalmente, pero critica, empero, que pecan de adscribirse a las facciones creadas. Por eso acaba su artículo con estas palabras: "La política maniquea pervierte el conocimiento de la historia, y este, como la calidad de nuestros debates, sale perdiendo".    


Sánchez León se extiende más en su escrito y por ello pormenoriza más. Lo más importante es que defiende cosas que en el mundo de la academia se defiende poco. Reconoce la existencia de cambios en la investigación histórica del periodo que nos ocupa como consecuencia de la aportación y colaboración de otras disciplinas, como la antropología, la arqueología, la medicina forense o la jurisprudencia. Y critica que desde el campo histórico se han hecho pocos esfuerzos para formar parte de esa tarea colectiva. Tan pocos, que no se conocen historiadores o historiadoras relevantes que trabajen en colaboración con especialistas de otras disciplinas. 


Pone de relieve el retraso existente en nuestro país. En parte paliado por la labor de historiadores o historiadoras que no pertenecen al mundo de la academia, pero que no han dudado en poner su conocimiento y su empeño en investigar por su propia iniciativa y allá donde existen demandas sociales para hacerlo. Que no han dudado tampoco en colaborar con quienes buscan los mismos objetivos. Así se entienden las palabras finales del artículo de Sánchez León: "Es otra la tarea que nos incumbe, y para ella sean bienvenidos también los artistas, los creadores, los periodistas, los ciudadanos de a pie, con el común acuerdo de acabar con el monopolio del relato de la guerra en manos de especialistas incautos, ególatras y que nos quieren seguir privando del derecho a conformarnos colectivamente de modo activo y consciente". 


Hoy ha salido la noticia de una fosa común más, situada en Paterna (Valencia), con al menos medio centenar de cuerpos pertenecientes a personas fusiladas en 1940. Cada pocos días salen noticias relacionadas con localizaciones de fosas comunes, exhumaciones de cuerpos enterrados, exaltación de verdugos... Con ello cada día se va constatando que podemos conocer más cosas. Sin embargo, llama la atención no sólo el menosprecio de quienes han acogido como herencia las ideas de los vencedores de la guerra, sino la insensibilidad de quienes se creen gurús de la ciencia histórica. La misma gente que sigue empeñada en menospreciar la Memoria, anteponiéndola a la Historia. "Especialistas incautos, ególatras", en fin.


lunes, 17 de julio de 2017

El miedo a la autodeterminación (desde la izquierda)

Llevo varios días dando vueltas a esta entrada. La idea la tengo clara, no así la forma de concretarla: defiendo el derecho de autodeterminación y también, en lo fundamental, el proceso soberanista que se está llevando a cabo actualmente en Cataluña. 

He escrito unas cuantas entradas en este cuaderno donde pueden leerse mis apreciaciones. Me atreví a escribir un artículo en 2013, publicado también en Rebelión, que titulé "A propósito de 'España y Cataluña': trescientos años de historia', de Josep Fontana", donde coincidía con los planteamientos del prestigioso historiador, aportando por mi parte lo que conocía del tema desde mis humildes lecturas.

También he leído mucho, sobre todo artículos de opinión de personas que considero que aportan argumentos serios. En su mayoría, del campo de la izquierda e indistintamente si son o no de Cataluña. Hay quienes defienden las dos cosas (resumiendo, la autodeterminación y el procés), quienes  las rechazan o quienes, defendiendo la primera, rechazan la segunda. 

En los periódicos Público, Rebelión y eldiario.es, o en las revistas sinpermiso El viejo topo, por poner sólo unos pocos ejemplos, van apareciendo reflexiones muy interesantes. En esta ultima hay una entrevista de de Salvador López Arnal a Martín Alonso, "Para saber más y por qué, en la que se rechaza de lleno no sólo el procés, sino el mismo nacionalismo catalán, y se plantea además que la izquierda se ha dejado secuestrar por él, dejando al lado la opción federal. Ayer mismo pude leer otros, a  modo de debate: uno, de Pau Llonch, "Una brizna de concreta realidad (carta a Alberto Garzón)", militante de la CUP; y otro, de Alberto Garzón, "La abstracta independencia de Cataluña: repuesta a Pau Llonch", coordinador federal de IU. Y hoy mismo lo he hecho con otro no menos interesante, esta vez de Alberto Arregui, miembro del Consejo Federal de IU, que lo ha titulado "Las gafas de Iglesias y Garzón y el 1-O: sobre el referéndum de Cataluña". Repito, le he dado muchas vueltas a este escrito, aunque finalmente me he decidido a publicarlo. 

La autodeterminación es un derecho que tienen los pueblos para que libremente decidan sobre su futuro. Conlleva la opción de seguir dentro de un estado o separarse de él, unirse o no a otro estado, o conformar con otros territorios un nuevo estado. Se trata de un ejercicio democrático, porque permite que una colectividad de personas -además de pueblo, también se utiliza el término de nación e incluso nacionalidad- tome una decisión, viendo, así, satisfecho un derecho legítimo. La autodeterminación es una vieja reivindicación de los grupos socialistas y, en mayor medida, de los comunistas, estando en la base de las aspiraciones de movimientos revolucionarios y de liberación de las antiguas colonias. 

En España, un estado muy diverso en su conformación, donde existen sentimientos nacionales de diverso tipo, este derecho se ha convertido desde hace décadas en uno de los ejes reivindicativos de buena parte de los grupos que buscan o bien la independencia o bien la construcción de un modelo de estado no centralista, cuando no federal.  


La difícil soldadura territorial del estado español, consecuencia de un pasado muy complejo, sigue presente, porque las tendencias centrípetas han estado ligadas a la imposición de un estado centralizado por la fuerza y la negación incluso de la diversidad. Si la Segunda República supuso el primer intento real por solucionar ese problema desde una óptica claramente descentralizadora, el régimen franquista fue el summum de lo contrario. 


Durante los últimos años de la dictadura y la transición los grupos de izquierda en general asumieron el derecho de autodeterminación como una de las reivindicaciones fundamentales. Una forma de recuperar los logros, aunque fueran insuficientes, y el espíritu vivido de los años treinta del siglo XX, pero con la mención explícita a la autodeterminación. En una parte de los grupos de izquierda también se contemplaba la decisión de una consulta sobre la forma de la jefatura de estado, lo que, unido a la conformación de un gobierno provisional y la convocatoria de unas Cortes constituyentes, creaba el corpus político de lo que se denominó como ruptura democrática sobre el régimen franquista. 


El problema es que al final no hubo ni gobierno provisional, ni consulta sobre la forma de jefatura de estado ni consultas territoriales. Fue el mismo gobierno heredero de la dictadura el que acabó convocando unas elecciones que no fueron del todo libres (pues hubo grupos que aún no estaban legalizados: republicanos y algunos comunistas) y que ni siquiera al principio tenían el carácter de ser constituyentes. Si lo primero se resolvió de inmediato, lo segundo se hizo a través de lo que llamó consenso.


Es cierto que la Constitución del 78 asumió un estado descentralizado en su Título VIII,  permitiendo por distintas vías el acceso a la autonomía de los territorios que lo demandasen, y reconociendo en la segunda disposición transitoria la especificidad catalana, vasca y gallega (por haber votado durante la Segunda República sus respectivos estatutos de autonomía). Pero también lo es que este proceso se vio condicionado en 1979 por el intento de freno impulsado por el gobierno de UCD con su célebre LOAPA, y que el mismo PSOE lo asumió en gran medida y aplicó cuando accedió al gobierno en 1982. 


No es menos cierto que los partidos que han apoyado la Constitución de 1978 han hecho uso del Título VIII como una forma de mantenerse en el poder en el ámbito territorial en el que han actuado. Desde el gobierno central UCD, PSOE y PP lo han hecho para garantizar su estabilidad. Y desde Cataluña y País Vasco, donde la mayor parte del tiempo han gobernado los partidos nacionalistas conservadores CiU y PNV, lo han hecho para conseguir ventajas económicas y el aumento de las competencias. Eso sin entrar, como ha ocurrido en Cataluña durante los gobiernos ininterrumpidos de Jordi Pujol y CiU, en la tolerancia que hubo hacia la corrupción, entre otras cosas, porque, por lo que estamos sabiendo, ha sido compartida. 


Cuando en Cataluña  y País Vasco se han planteado nuevos retos, bien en la vía de convertirse en un estado libre asociado (en el País Vasco, durante el gobierno de Juan José Ibarretxe) o bien en la aprobación de un estatuto con un mayor grado de reconocimiento de la especificidad catalana (durante el gobierno del tripartito formado por PSC, ERC e IC-EUiA), desde el poder central se han puesto cortapisas. En el caso del País Vasco, consecuencia de la oposición del PP, que además tenía mayoría absoluta en el Congreso, y del PSOE. Y en el caso de Cataluña, primero, por las reticencias del gobierno del PSOE presidido por José Luis Rodríguez Zapatero al primer estatuto presentado durante la presidencia de Pasqual Maragall; y luego, ya con José Montilla en la presidencia, por los recursos presentados por el PP ante el Tribunal Constitucional y que fueron aceptados por éste.


Desde entonces las cosas ya no son iguales en Cataluña. Que aumentado el número de personas que quieren la independencia, es una clara realidad. También lo es el deseo mayoritario (algunas encuestas llegan al 80%, pero no bajan del 70%) de que se decida en referéndum sobre su relación con España. La actitud del gobierno central y del PP en nada están ayudando a resolver las cosas. Han encontrado en este asunto un caladero de votos fuera de Cataluña que le está permitiendo mantenerse como primera fuerza, pese a los graves daños  que está provocando con la política económica de carácter neoliberal. El PSOE tampoco ha ayudado, sobre todo desde los sectores que protagonizaron hace un año la defenestración de Pedro Sánchez. 


En el seno de algunos sectores de la izquierda hay miedo a la hora de afrontar este tema. De hecho minimizan su naturaleza democrática ante lo que consideran que fuera de Cataluña puede conllevar la pérdida de votos. Y magnifican que en la apuesta independentista se encuentre también el PDeCAT, heredero del CDC y principal partido de la coalición CiU, del que resaltan su naturaleza de clase y su orientación conservadora. 


Los intentos del gobierno catalán por organizar una consulta para el próximo 1 de octubre están siendo boicoteados por el gobierno central y el PP, lo que no deja de ser una actitud claramente antidemocrática. Alegar falta de garantías no es más que una excusa para negar un derecho. Alegar la ausencia de legalidad no deja de ser otra excusa, porque, encontrándonos ante un hecho de naturaleza política, la legalidad se puede cambiar (¿acaso no lo hizo el régimen franquista en su travestismo durante la Transición?, ¿no es algo que se hace en Canadá o el Reino Unido?) o simplemente se impone por la fuerza de los hechos, como ha ocurrido en todas las revoluciones, incluidas la burguesas. Sin que esto último tenga que significar el uso de la fuerza bruta, algo que reiteradamente niegan quienes están impulsando el procés, defensores de una vía pacífica y democrática, en la medida que su avance se basa en el debate libre y la consecución de mayorías. Justamente lo contrario de lo que desde determinados sectores del españolismo mediático y político centralista se está lanzando.


Podemos e IU deben atreverse a defender la consulta. Rechazarla, además de negar lo que tiene de democrático, es ayudar a consolidar al gobierno del PP y el nacionalismo españolista con todo lo que conlleva. Rechazarla los condenaría en su futuro en Cataluña, porque su defensa de un modelo federal podría verse superada por el malestar de quienes, queriendo votar en la consulta, acabarían buscando otras opciones, incluso independentistas. Y, ante todo, perderían la oportunidad de la coherencia democrática, la misma que te permite poder tener la cabeza levantada de la dignidad.  
   

¿Acaso lo que no es válido para Cataluña sí lo es para Venezuela?

En efecto, llevamos meses viendo cómo desde los medios de comunicación del sistema se busca deslegitimar el intento del gobierno catalán de convocar la consulta del próximo 1 de octubre. Sin embargo, en estos días no ha parado de bendecir con parabienes la consulta que ayer mismo se celebró en Venezuela convocada por los grupos de oposición al gobierno con la intención de hacer frente a la próxima convocatoria de una Asamblea Constituyente. 

A la consulta catalana estos medios la descalifican, entre otras lindezas, por falta de garantías, ocultando que, por ejemplo, la administración catalana dispone de capacidad para organizarla, como hace cada vez que se realizan elecciones autonómicas. Pero de la venezolana no dicen nada, dando por supuesto que ha dispuesto  de las garantías necesarias para que los resultados respondan a la realidad. Es más, dado el éxito que desde la oposición se dice que ha tenido, reproducen los datos de una elevada participación, superior a 7 millones. 

Y tan campantes.  

(Imagen: Persistentes dudas, autoría desconocida)

miércoles, 12 de julio de 2017

José Prieto Gutiérrez, un marinero barbateño que estuvo recluido en el Fuerte de San Cristóbal

El hallazgo en abril de una fosa común donde enterraron en 1938 a numerosos muertos de una fuga masiva en el Fuerte de San Cristóbal, cerca de Pamplona, ha vuelto a poner de actualidad lo ocurrido a partir del 22 de mayo, que fue el día en que se inició. También acaba de reeditarse la obra de Fermín Ezkieta, Los fugados del Fuerte de Ezkaba (2013), que junto a la de de Félix Sierra e Iñaki Alforja, Fuerte de San Cristóbal 1938. La gran fuga de las cárceles franquistas (2006), ha estudiado minuciosamente el hecho.  

La fuga del Fuerte de San Cristóbal, también llamado Fuerte de Ezkaba, fue tan masiva, que llegó a conocerse como "la gran evasión". Y tuvo tanta trascendencia, que la prensa de EEUU y el Reino Unido llegó a reflejarla en sus páginas, como hicieron The New York Times, The Guardian o The Times.

Los datos que aportan las investigaciones realizadas, resultan entre sorprendentes y dramáticos. Lo primero, por la dimensión, dado el elevado número de personas afectadas. Y lo segundo, por el elevado número de víctimas. En el momento de la fuga había 2.487  presos, si bien a lo largo de esos años llegaron a pasar por la fortaleza 4951. Se fugaron 795, pero acabaron siendo capturados 584. Fueron abatidos cuando transitaban por el monte, camino de Francia, 207. Sólo 3 lograron pasar la frontera. Quienes fueron capturados, tuvieron que pasar por los correspondientes consejos de guerra, acabando 14 fueron de ellos fusilados, acusados de haber organizado la fuga.

Pues bien, entre los presos que estuvieron en el Fuerte de San Cristóbal se encontraba un barbateño: José Prieto Gutiérrez. Poco sabemos de él, salvo la información encontrada en las páginas electrónicas Todos (…) los nombres, cuyos datos provienen de la obra de Sierra y Alforja; Fuerte de San Cristóbal-Txinparta, también con la obra de Sierra y Alforja como fuente; y Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, donde se reproduce el listado de presos que pasaron entre 1936 y 1943, contenidos en Episodios de terror durante a Guerra Civil na provincia de Pontevedra (2007), de G. Amodeo y R. Gil.   

A través de las mismas podemos acercarnos a nuestro personaje, del que nos indican que había nacido en Barbate y era marinero. Ignoramos cómo pudo llegar al norte de España, pero lo cierto es que el 1 de septiembre de 1937 fue condenado a 12 años de cárcel por un tribunal militar de San Sebastián, acusado de “auxilio a la rebelión”. Por esa razón  fue recluido en el Fuerte de San Cristóbal, donde estuvo entre el 12 de enero y el 15 de septiembre de 1938. Teniendo en cuenta esta última fecha y el hecho de que no conste el haber sido juzgado por un consejo de guerra, no debió de estar entre los fugados. La salida del Fuerte estuvo acompañada, como consta en la información obtenida, de su trasladado a otra prisión, esta vez en Galicia y, más concretamente, en la Colonia Penitenciaria de la Isla de San Simón, en la ría de Vigo. Sin embargo, en la consulta que hemos hecho sobre las personas que estuvieron recluidas durante esos años no aparece su nombre.

José Prieto Gutiérrez pudo ser uno de tantos marineros que huyeron, bien desde Barbate o bien desde los caladeros de pesca donde estuvieran trabajando, cuando se dio el golpe militar de julio de 1936. Sabemos que bastantes lo hicieron desde Tánger, desde donde se dirigieron en mayor medida a Málaga. Iniciaron, así, un periplo de participaciones en distintos frentes de guerra, que culminó en casi todos los casos, cuando acabó la contienda, con su paso por algún campo de concentración y el posterior enjuiciamiento por un consejo de guerra.

Su caso, del que ignoramos todo aquello que vaya más allá de lo que hemos expuesto, pudo ser parecido. No podemos añadir nada más, porque sería hacer conjeturas sin ninguna base. Saber lo que le ocurrió a partir del 15 de septiembre de 1938, cuando debió ser trasladado a la Isla de San Simón, y si cumplió la pena que le impusieron, que expiraba en 1949, por ahora no tiene respuestas. 

José Prieto Gutiérrez fue, en fin, una más de las víctimas del fascismo, el mismo que provocó el estallido de una guerra en 1936, que reprimió con extrema dureza a quienes defendieron la República y que intentó que se borrara el recuerdo de lo ocurrido y de sus víctimas. 

(Esta entrada también ha sido publicada en la página electrónica del Ateneo Republicano de Barbate)