domingo, 31 de enero de 2010

Mejor en la soledad que con malas compañías

Cayo Lara ha dicho que "Ningún político ha mostrado su apoyo al alcalde de Seseña". Ya se sabe, el mismo que es víctima del acoso de un especulador y corruptor de cargos públicos. Las palabras del coordinador de IU las ha pronunciado durante el acto final de la "Marcha contra la corrupción" que su grupo, el mío, ha organizado entre ayer sábado, partiendo desde Seseña (Toledo), y hoy domingo, llegando a Madrid. Dice un dicho que "quien calla, otorga". Lo malo es que la corrupción está instalada en la sociedad. Y ese silencio de la población toledana y madrileña, dedicada en muchos casos a mirar para otro lado, no deja de ser una muestra. Las dirigencias políticas del PP y del PSOE  callan, pero siguen siendo el referente de esa mayoría silenciosa de la que tanto hablaban los políticos reformistas del régimen franquista y que tanto rédito les dio. La corrupción. Inherente a esto que se llama capitalismo. ¡Y cómo corrompe! 

viernes, 29 de enero de 2010

Gracias, Agustí

Recibí ayer por la mañana en el instituto una llamada de un profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona. De Agustí Vehí Castelló, en concreto. Fue sorprendente en la medida que no nos conocíamos, pero también por el motivo. Me dijo que había podido leer por internet los dos artículos míos que publicó la revista electrónica El Catoblepas en julio ("La Historia de España de los últimos 75 años y el fenómeno revisionista") y agosto ("Objetividad histórica frente a la deformación de la realidad") de 2009, y las respectivas contestaciones de José Manuel Rodríguez Pardo en agosto ("Revisionismo histórico de la Leyenda Negra antiespañola") y septiembre ("Argumentos de autoridad de un presunto historiador"), si bien desconocía la de Pío Moa del mismo mes agosto ("La quiebra de la historia progresista").

Me felicitó por el contenido de mis artículos y por los argumentos esgrimidos para rebatir los presupuestos teóricos tan endebles, con orígenes en la historiografía franquista, y con clara intencionalidad política... (¿por qué no decirlo) fascista, propia de esa corriente de publicistas de la historia que, a la vez de que venden mucho, manipulan de la peor de las maneras la realidad histórica y del presente. También me trasladó su apoyo por los ataques personales de quien contestó a mis artículos. Artículos, por cierto, de los que se hicieron eco varios foros fachosos y similares, donde siguieron con sus epítetos contra mi persona. 

Estuvimos hablando un poco, pero nos entendimos a la perfección. Por mi parte le agradecí su llamada y sus palabras. Que un humilde profesor de instituto e historiador residente en la costa atlántica gaditana haya recibido una llamada de tan lejos (sólo físicamente) por parte de un profesor de una universidad barcelonesa, también historiador, escritor y más (internet lo puede casi todo), me congratula y me llena de satisfacción. Gracias, Agustí.

Una mirada entre el pasado y el presente (2)

El otro día mi compañera Olga Rendón publicó la segunda parte del artículo "El instituto Trafalgar, a través de sus 40 años", referido al 40 aniversario de la creación del instituto Trafalgar. Su Cuaderno del Trafalgar sigue, como expresión del trabajo que están haciendo en el Proyecto Integrado "Medios de comunicación". Para quine quiera puede pinchar en el enlace del blog (http://cuadernodeltrafalgar.blogspot.com/), pero, como ya hice el 1 de diciembre con la primera parte, voy a reproducir la segunda en esta misma entrada.  



El instituto Trafalgar, a través de sus 40 años de vida (2ª parte)

Los estudios para personas adultas y la formación profesional

Los antiguos estudios nocturnos pasaron con la LOGSE y las leyes educativas posteriores (LOCE y LOE) a ser la educación de personas adultas. El Trafalgar, por tanto, ha tenido que adaptarse a la nueva normativa, de manera que junto con los dos niveles de Bachillerato, herederos de 3º de BUP y el COU, se encuentra la Educación Secundaria de Adultos o ESA, que cumple la labor de posibilitar las obtención del certificado de estudios secundarios a quienes tienen más de 16 años.

No podemos olvidar los estudios de formación profesional. Barbate tuvo entre 1966 y mediados de los 70 un centro provisional dependiente del Instituto Social de la Marina, situado en unas instalaciones prefabricadas frente al puerto pesquero, donde se podían cursar estudios de mecánico naval, patrones de pesca de litoral, radiotelegrafistas y cocineros de a bordo. Desde 1975 ó 1976 bastantes jóvenes tuvieron que cursar sus estudios de formación profesional en Vejer, sobre todo, Sanlúcar, Cádiz, Algeciras...

Hubieron de pasar muchos años para que la formación profesional reglada, llamada actualmente ciclos formativos, se iniciara en Barbate y, en concreto, en el Trafalgar. El primer ciclo formativo, de grado medio, fue el de Tratamiento de Alimentos y Conservas, iniciado el curso 2000-01. Duró poco. Más éxito han tenido los estudios de informática desde que en el curso 2001-02 se empezara a impartir un ciclo de grado superior y unos años después, desde el 05-06, otro de grado medio. El ciclo formativo de grado medio de Cocina, que se ha impartido en años anteriores, ha pasado desde el actual curso a depender del instituto Torre del Tajo. El último que se ha ofrecido corresponde a la Atención Socio-Sanitaria, un ciclo, también de grado medio, iniciado en el curso 2007-08 y que, al menos por ahora, goza de buena salud.

Un trasiego continuo de profesorado y personal no docente

El profesorado que ha pasado también ha sido numeroso. Muchas caras han visitado las aulas y han sido objeto de admiración, temor o indiferencia de miles de estudiantes. Una parte importante ha estado o está de paso por distintas razones. Ha habido quienes se han mantenido durante un tiempo, mayor o menor, llegando en algunos casos a la jubilación. En todo este tiempo sólo he conocido cuatro jubilaciones y, además, recientes: Mariano Silva, Victoriano Alonso, Joaquín Cort y Abelardo Muñoz. Peor suerte ha tenido Javier Velázquez, fallecido este año, cuando la acariciaba. Él y Esteban Domínguez han sido los únicos fallecidos siendo profesores del centro y encima en el mismo año.

Alrededor de una tercera parte, en la que me incluyo, lleva bastante tiempo dando clases. Si no he hecho mal las cuentas, ocho ya estaban cuando llegué (Antonio y Manolo Casas, María Alaminos, Mª José Soriano, Diego Varo, Ignacio Castrillón, Leonor Malia y Carmen Relinque) y siete se mantienen entre quienes llegaron poco después que yo (Isabel Pérez, Luis Valverde, Antonio García, Vicente Villar, José Miguel Martínez, Isabel Reyes y Marta Hurtado). A esta lista se podrían añadir otros dos, llegados hace unos diez años (Isidoro Lozano y Agustín Montañés), y quienes como Olga Rendón, que puede llevar… ¿siete años?, tienen visos de mantenerse. Una pequeña parte está en las puertas de la jubilación, mientras que al resto, entre quienes me incluyo, todavía le queda algunos años de trabajo.

Entre el personal no docente, destaca Encarna. Sus casi 35 años ocupando una de mesas de la secretaría la han convertido en una verdadera institución del centro. En la conserjería José Antonio Cabeza, que ya estaba, y Marian, que llegó al poco que yo, se encuentran también entre quienes llevan bastantes años.

domingo, 24 de enero de 2010

Sobre el miedo que nos atenaza

Ayer, sábado, leí en el diario Público una entrevista a María Naredo, jurista, que habló sobre la reapropiación de las calles por la ciudadanía como una forma de hacer que los espacios públicos se conviertan en lugares de encuentro y, por ende, seguros. Bonitas palabras, como todo lo que fue publicado, un canto a acabar con ese modelo de ciudades y pueblos que nos han impuesto.

Ciudades de nuestros días donde se pierde la posibilidad de relacionarse, mientras las calles se convierten en vías ruidosas de tránsito de personas que circulan como zombis y de automóviles que parcelan el ámbito de cada individuo. Calles que se vacían para llenar los espacios privados en forma de grandes superficies dispuestas para consumir objetos materiales e inmateriales, o en esas viviendas aisladas que se expanden cada vez más alejadas. Y en todo ello, una multitud de cámaras, alarmas, vigilantes, vallas, puertas blindadas y cuanto se necesite para tener una sensación de seguridad, que, por falsa, no sólo no evita lo que persigue, sino que embolsa las arcas de quienes negocian con ello.

La pérdida de los espacios públicos como lugares de encuentro y relación, que han dado vida a las ciudades y pueblos durante tantos siglos en Europa, han traído una sensación de inseguridad. Se sabe, por ejemplo, que el número de delitos en la vía pública o contra los hogares ha descendido, pero la percepción por la gente es de lo contrario. Han aumentado otro tipo de delitos, más sutiles, en la mayor parte de guante blanco y en muchos casos cometidos por quienes manejan buenas cuentas bancarias. Pero estos no necesitan de cámaras, ni alarmas, ni vigilantes ni demás. Muchas veces pasan desapercibidos; muchas también no son tenidos en cuenta a no ser que se haya montado un escándalo público; muchos no se persiguen o simplemente se hace la vista gorda porque se realizan en las grandes alturas; muchos, en fin, ni son considerados delitos. Tienen forma de cobro de comisiones por concesiones administrativas, recalificaciones de terrenos, operaciones financieras en paraísos fiscales, hipotecas de por vida, tasas por cualquier operación bancaria, cobro de servicios que no se dan o se dan en mal estado, impuestos que no se pagan, declaraciones a hacienda falsas... 

Pero la sensación de miedo existe y sobre todo de quienes se cree que son potenciales delincuentes: pobres, inmigrantes... Escribía el otro día, en relación al caso de la fotografía de Gaspar Llamazares utilizada por el FBI, cómo buena parte, si no la mayor, de las imágenes que aparecen de "delincuentes, terroristas y demás" no tienen más objetivo que generar miedo entre la gente. Por eso se les muestra con caras horribles. Y por eso se cree que llevan el delito en sus caras, en sus miradas...

El miedo puede surgir por cualquier motivo real, pero muchas veces aparece "sin sentido". Es el miedo psicológico. De esto sufrimos mucho, se nos inculca para domesticarnos, para recluirnos en nuestros castillos, pequeños o grandes según el nivel adquisitivo, y en los grandes espacios privados donde nos ofrecen de todo. Siempre bajo la atenta mirada de las cámaras y previo pago por taquilla. "Ya no es un policía quien define mi miedo, sino que soy yo", ha dicho también María Naredo. Tiene razón, nos han enseñado a producirnos miedo. Sin motivo real, "sin sentido". "No hay sociedad más disciplinada que la que tiene miedo y está hipotecada". Ahí está la clave ¡Cuánta razón! 

sábado, 23 de enero de 2010

Lo que se está cociendo con Haití como excusa

Casi han trascurrido dos semanas desde que ocurrió el terremoto de Haití. No he podido escribir todo lo que me ha pasado por la cabeza, salvo la comparación que hizo monseñor Munilla entre las víctimas del terremoto y la degradación moral que hay en España. Todo lo que he pensado ha sido producto de la rabia por que los desastres naturales se ceben sobre la gente pobre y también por las cosas que uno tiene que oír en los medios de comunicación del sistema y entre la gente. No soy capaz de hilar unas frases que intenten expresar racionalmente lo que está ocurriendo en el país caribeño, teniendo en cuenta que no es el país más pobre de América porque esté lleno de personas ignorantes e inútiles. Tampoco sólo porque sus gobernantes hayan sido corruptos e ineptos, pues han sido serviles a sus amos colonialistas. Primero, España. Después, Francia, que desde el siglo XIX hizo de sus tierras un monocultivo de la caña de azúcar, empobreciendo el suelo y a sus habitantes, y enriqueciendo a azucareros y comerciantes. A lo largo del siglo XX, por EEUU, que no dudó en invadir el país en 1915 e instalar gobernantes títeres. Entre ellos, François Duvalier, Papa Doc, y su hijo Jean Claude, Baby Doc, tiranos crueles y corruptos donde los haya. Tras el derrocamiento del último en 1986 lo que le ha seguido han sido más intervenciones del poderoso vecino del norte. Dos veces, en 1991 y 2004, fue desposeído de la presidencia Jean Bertrand Aristide, que buscó tímidamente una vía más independiente, pero sin que pudiera concluir sus mandatos. Las metralletas y el águila imperial lo impidieron. Ahora vive exiliado en Sudáfrica y desde allí contempla en la distancia el dramático destino de su pueblo.

Tras el terremoto EEUU ha enviado más soldados, 15.000 creo recordar, a sumar a los que ya tenía desplegados en ese país y los que hay de otros países. Unas tropas nada ejemplares en su comportamiento, ni siquiera en estos momentos. Pese a ello se oyen voces de mercaperiodistas que claman para que Haití sea anexionado. Dicen que entre parte de la población se pide también. No sé cuánto tiene de realidad y su dimensión, pues no fío de lo que se lee en los medios de comunicación del sistema. Si fuera así, ¡a dónde lleva la miseria y la ignorancia que genera! Es el sueño del príncipe azul. Un cuento, vamos.

Hay en todo esto algo que no debe olvidarse. Haití se encuentra a pocos kilómetros de Cuba. Hacer de este país un plataforma militar "autorizada legalmente" por quien sea, me suena a mí a algo más. A mirar hacia el oeste, hacia la isla deseada. De ayuda al pueblo haitiano, pues, nada. Sólo limosnas, juegos de artificio, más de lo mismo y nuevo intento por aumentar la presencia en la zona. Y es que a Cuba le tiene EEUU ganas. 

    

Fue el 23 de enero de 1977

Mañana se cumplen  33 años de lo que ha pasado a llamarse como la matanza de Atocha, donde murieron cuatro abogados laboralistas y un administrativo miembros de CCOO y el PCE por disparos a bocajarro de tres pistoleros fascistas. Pudieron ser más, pero algunas personas sobrevivieron, no sin graves secuelas, y otras se libraron porque no estaban en esos momentos en ese lugar. Hace 13 años escribí para la revista Debate Ciudadano un artículo dedicado a esas víctimas. En esta ocasión lo reproduzco.  


Las víctimas olvidadas de la transición

El director de cine Juan Antonio Bardem realizó hace unos años una película que con el título Siete días de enero narraba los acontecimientos acaecidos en nuestro país en enero de 1977. Han pasado ya 20 años. Se dice hoy -se dijo ya entonces- que la transición política se tambaleó y a punto estuvo de fracasar. Veamos, de entrada, que hechos confluyeron: domingo 23, muerte en Madrid de Arturo Ruiz a manos de un pistolero fascista cuando se manifestaba en favor de la amnistía; lunes 24, secuestro por el GRAPO del teniente general Villaescusa, muerte de Mari Luz Nájera por un bote de humo lanzado por las fuerzas del orden que le estrelló en la cabeza cuando protestaba por la muerte de Arturo y matanza de cinco personas vinculadas al partido comunista en un despacho de abogados laboralistas de la calle Atocha, también a manos de una banda de pistoleros fascistas; miércoles 26, muerte de un policía armada y un guardia civil por el GRAPO como respuesta a las anteriores. En medio quedaron reuniones de altos cargos militares, la desorientación del gobierno de Suárez, el mensaje del propio presidente del gobierno, el dolor y rabia por las víctimas, la incertidumbre de la oposición democrática, las movilizaciones de una parte de la población... El entierro en Madrid de cuatro de las víctimas de la calle Atocha fue una demostración de solidaridad y compromiso democrático de decenas de miles de personas. Yo mismo fui una de las 15.000 personas que estuvieron presentes en el entierro de Serafín Holgado en Salamanca (la quinta víctima de la matanza). Había silencio, mucho silencio, y lágrimas en los ojos, flores en las manos y rabia contenida. ¿Pero por qué ocurrió aquello? ¿Fue una dramática coincidencia? ¿O fue la puesta en escena de lo que entonces se conoció como la estrategia de la tensión? ¿Fue urdida por los partidarios de mantener la dictadura? ¿O fue un vehículo de desmovilización, atemorizándola, de la oposición democrática? La gravedad de los hechos fue, sin duda, enorme, al poco de haberse aprobado la ley de reforma política, donde se legalizaba la transición hacia la democracia a la vez que se neutralizaba a buena parte de la oposición. Difíciles respuestas, sobre las que conviene investigar y profundizar más. Pero ese tipo de hechos no habían sido únicos. Todavía falta recordar y conocer más sobre la represión contra los demócratas durante los últimos años del franquismo. En el olvido quedan muertes (víctimas de ejecuciones, de torturas o de la disolución de manifestaciones), torturas, detenciones, encarcelamientos, multas, apaleamientos, despidos, destierros, expedientes, separación de la Universidad... y miedo. Todo un aparato policial, judicial y de bandas fascistas actuaron legal o paralegalmente contra quienes luchábamos contra la dictadura y demandábamos libertades políticas. Tenemos que recordar lo que pasó en Vitoria, Almería, Eibar, Sestao, Basauri, Portugalete, Montejurra, Granada, Jerez, Ferrol, Valladolid... Recordar a sus víctimas, muertas o heridas por botes de humo o balas disparadas al aire o a quemarropa, detenidas torturadas o lanzadas por las ventanas, apaleados sin piedad... No se trata de hurgar en viejas heridas, sino de no olvidarlas. Días pasados decía un herido en la manifestación contra el cable de Tarifa: "nunca pensé que un guardia civil pudiese tratar así a un ciudadano". En el actual régimen político no sería difícil hacer una lista de atropellos del aparato del estado contra la ciudadanía (disolución de manifestaciones pacíficas, torturas, caso Almería, el GAL, etc.). Habrá que preguntarse el porqué de tanta dureza contra la población de esa ciudad que se opone tenaz y dignamente a las obras del tendido eléctrico intercontinental. Como también habrá que reflexionar sobre la sorpresa del manifestante herido. Es cuestión de memoria histórica.

miércoles, 20 de enero de 2010

Llamazares puede ser cualquiera

Gaspar Llamazares está siendo víctima de nuevas tropelías. Esta vez ha sido el FBI el que ha utilizado una fotografía suya para obtener de ella el retrato robot de Bin Laden y de otro "islamista terrorista" llamado Atiyah Abd al-Rahman. Hoy mismo el diario El Mundo ha sacado la noticia de que la misma fotografía está siendo utilizada en un curso para tratar imágenes en photoshop que Youtube tiene colgado en la red.

Ignoro por qué han elegido al diputado de IU. Se me escapa. Sí se sabe que el método de hacer públicas las fotografías para buscar a lo que se denomina "delincuentes, terroristas y demás" no vale a la hora de su localización. Estas personas tienden a camuflarse de alguna forma y hoy en día resulta mucho más fácil hacerlo. Basta con una barba, unas lentillas de color o una peluca, por sí mismas o combinadas, y no se les puede detectar. Hasta resulta difícil, si no imposible, detectar por la calle a alguien que esté en movimiento en un lugar público. Mario Moretti, el principal dirigente de las Brigadas Rojas durante el secuestro de Aldo Moro, ha relatado cómo iba por las calles de Roma a cara descubierta porque sabía que no lo detectarían. Su detención no se basó en eso, sino en otro tipo de actuaciones policiales.

Y eso lo saben las policías de todos los países, que, sin embargo, siguen recurriendo al sistema de hacer públicas fotografías de "delincuentes, terroristas y demás". ¿Por qué? Una de las cosas que se le escapa a poca gente es la cara de "gente malvada" que suelen tener a quienes se les hace esa acusación. Hace unos meses un periódico (La Razón, si no recuerdo mal, pero es lo mismo) tituló la fotografía del acusado de la violación y muerte de una niña en Tenerife con las palabras "La mirada del asesino". También no hace mucho salió de la prisión de Topas (Salamanca), después de varios años, un gaditano acusado de varias violaciones. En los dos casos eran inocentes. Si en el primero se eligió una instantánea donde se inducía a deducir "su maldad" en vez del miedo, en el segundo, expresión clara de la pobreza y la marginación, su cara era "de malo". 

Dentro de la reacción suscitada por la fotografía de Llamazares, he leído que hace unos años dos jóvenes vascos se presentaron ante la policía para demostrar su inocencia (¡qué horror!), pues sus caras aparecían entre las imágenes de militantes de ETA repartidas por el País Vasco. Después de que "se comprobó" que eran inocentes, las fotografías siguieron en los carteles por lugares públicos durante bastante tiempo.

Tengo la impresión de que el sistema, y dentro de él la policía, nos somete a una presión psicológica destinada a generar temor entre la gente. Se sabe de la ineficacia del uso de esas imágenes para el fin que nos anuncian, pero se siguen prodigando. Los artistas forenses dedican buena parte de su tiempo a crear imágenes de cara al público para hacernos ver que controlan, cuando lo que hacen en realidad es controlarnos. Los medios de comunicación del sistema colaboran y mucho. Sólo tienen que reproducir la información y las imágenes que les da la policía. Siempre aparecen con la cara que les corresponde, es decir, de "delincuentes, terroristas y demás". Ésa era la cara del gaditano que se pasó varios años en la cárcel, lo que condicionó su denuncia y sentencia. También la de quien fue acusado de la violación y muerte de la hija su compañera. Como la de quienes aparecen tras las detenciones, en imágenes reales o en fichas policiales.

¿Por qué Llamazares? ¿Ha sido un error humano, como ha justificado el FBI? ¿Le ha tocado la lotería, aunque sea de la mala suerte? No estaría de más que nos imagináramos cómo hubieran reaccionado quienes se dedican a la vigilancia de los aeropuertos en un viaje suyo a EEUU.  Él mismo lo ha dicho: "primero disparan y después preguntan". Ya sabemos que allí no se andan con chiquitas. ¿Ésa es la seguridad de la que nos hablan quienes dirigen el imperio y los estados acólitos?

sábado, 16 de enero de 2010

Más sobre la justicia del ladrillo

Me referí el otro día a la fianza impuesta al alcalde de Seseña, de IU, tras la demanda interpuesta por uno de los señores del ladrillo del solar hispano, llamado frecuentemente como "el Pocero". No fue un juez el que la fijó en un millón de euros, sino una jueza. Luego ella misma rectificó, rebajándola a diez mil euros, aduciendo que había sido un error informático. Ignoraba que los ordenadores pudieran cometer errores, a no ser que fuera un error humano, de manera que sin querer se hubieran añadido dos ceros de más. ¿También fue un error que la jueza firmara el escrito sin que lo leyera? Leyendo la noticia se me vino a la mente la frase del "sin querer queriendo", que popularizara el Chavo del Ocho.  

Yendo al fondo, de error, nada. Lo que ha habido ha sido una marcha atrás de la jueza ante la reacción suscitada por lo que a todas luces era algo desorbitado y posiblemente ante el temor de que pudiera recibir una llamada de atención desde las altas instancias del poder judicial. Eso no quita para que el hecho de poner cualquier fianza por un supuesto delito de calumnias en el caso que nos ocupa entre en lo que comenté el otro día.

Hoy ha aparecido otra noticia, con el constructor y el alcalde como protagonistas, donde otro juez ha desestimado otra de las querellas del primero contra el segundo. Esta vez la acusación es de prevaricación. Y la ha hecho quien hizo un megaproyecto para construir 13.500 viviendas, a resultas del cual quien fuera alcalde antes que el actual, que era del PSOE, ha sido denunciado por la Fiscalía Anticorrupción por incremento considerable de su patrimonio personal, y de delitos de prevaricación, cohecho y contra Hacienda. Además dos concejales del mismo partido y un hijo del propio ex alcalde acabaron en la nómina del señor del ladrillo.

"Cree el ladrón que todos son de su misma condición", reza un refrán. 





¡Ay, monseñor, monseñor!

José Ignacio Munilla es el nuevo obispo de San Sebastián desde hace unas semanas y ya desde su nombramiento parece que no ha entrado con buen pie. Es rechazado por buena parte del clero de su diócesis (una encuesta reciente lo ha cuantificado en un 77%) y de la feligresía, dada su relación con el señor Rouco Varela, su mentor, y por ende con esa tradición tan hispánica de unir la espada y el altar desde la unidad. Indisolubilidad de España, de la fe, del matrimonio... Debe recordarse que dentro de la violencia contra el clero durante la Cruzada, en el País Vasco la hubo por parte de los buenos, por ser "traidores a su patria, (...) traidores a su Dios" (fray Justo Pérez de Urbel dixit). No conozco una reacción de ese tipo y dimensión en España. Y si no ha entrado con buen pie, peor es lo que está diciendo, de manera que al paso que va puede que la arme gorda. Y es que el electorado del PNV, que es fundamentalmente católico y tiene en su seno a buena parte de quienes son practicantes (de comunión semanal, vamos), parece que no está dispuesto a tragar a una persona que parece entrar como un elefante en una cacharrería, o muy obispo que sea.

La última de este monseñor ha trascendido el ámbito vasco. Han sido sus declaraciones en la cadena SER, donde a la pregunta sobre lo ocurrido en Haití no se le ha ocurrido contestar otra cosa que hay consas peores, como "llorar por nosotros y por nuestra pobre situación espiritual". Mi respuesta sería "ooooolé", dentro de la pura estirpe hispana, si no fuera por la gravedad que tiene. Y no sirve acudir al recurso de la mala interpretación de las palabras. Está claro que para esta gente lo primero son Dios y la patria, y lo demás le importa un bledo.


 

miércoles, 13 de enero de 2010

¡Habráse visto!

Acabo de leer que un juez ha puesto una fianza de un millón de euros al alcalde de Seseña, a resultas de la querella que el famoso especulador conocido como "el Pocero" le ha interpuesto por calumnia, entre otras tantas. Una fianza que, al parecer, debe pagar en 24 horas. 

Es cierto que ese señor, el especulador, que es un personaje de opereta, no llega a la altura del gran capo Berlusconi. Éste se dedica a cambiar las leyes para protegerse de sus fechorías. Es decir, delinque, pero haciendo uso del poder que le concede tener el legislativo y la mayoría de los medios de comunicación en sus manos, lo modela todo a sus intereses. Cuando la judicatura le da un susto, se dedica a ladrar, con insultos e improperios. Pero es lo hace para adornar su papel y ganar popularidad, porque luego actúa con sus leyes a medida.

En España, de momento, no hemos llegado a tanto, pero tenemos profesionales de la justicia que se dedican a mirar para otro lado o juzgar a la medida de quienes especulan, prevarican, se apropian de lo ajeno... 


Capitalismo en dos de sus variantes. Corrupción pura y dura.

martes, 12 de enero de 2010

Sobre El manuscrito de piedra, de Luis García Jambrina

Durante mi reciente estancia en Salamanca pasando el fin de año he podido leer la novela El manuscrito de piedra, escrita por el profesor de su Universidad Luis García Jambrina. Se desarrolla a finales del siglo XV en la propia ciudad castellana, siendo su protagonista Fernando de Rojas, que fuera estudiante de su Universidad y a quien se ha atribuido la autoría principal del celebérrimo libro La Celestina.

En algún sitio he leído que la novela recuerda a El nombre de la rosa, de Umberto Eco. La literatura me interesa por lo que relajante que me resulta y, quizás por deformación profesional, por lo que esconde tanto de la realidad histórica de los personajes y los acontecimientos como de la historicidad de quienes la hacen. Por ello no voy a entrar en comparaciones, como tampoco en el valor literario de El manuscrito de piedra.

La novela nos muestra un estudiante de origen converso, Fernando de Rojas, que se ve obligado a colaborar con la Inquisición investigando el asesinato de un fraile dominico, catedrático de la Universidad y consultor de la institución que controlaba la pureza de la fe católica. Lo que sigue es una sucesión de nuevas muertes, sucesos y enredos, donde actúan Diego de Deza, otro dominico, que era el obispo de la ciudad; el infante Juan, que muere envenenado; y Celestina, que se encuentra en el centro de la trama. No faltan alusiones a los Reyes Católicos, que miran con distancia, o al rey portugués Manuel el Afortunado, el aventurero Colón, el gramático Nebrija, el poeta Dante... Todo ello con el trasfondo de una sociedad en cambio, en la que, por un lado, se está incubando el imperio que habría de hegemonizar la política europea durante más de un siglo y conquistar inmensos territorios en todos los continentes; y, por otro, una unión-alianza, de base dinástica, entre las coronas de Castilla y Aragón, soldada mediante la unidad religiosa a golpes de Inquisición, con una Portugal mirada entre la desconfianza y el interés.

El escenario de la novela está compuesto de lugares, gentes y costumbres de la ciudad, en las que cobran nombre propio los estudiantes de la Universidad, las putas de la Casa de la Mancebía, los clientes de los mesones, las víctimas de las Inquisición, los transeúntes de las calles y los habitantes de la grutas del subsuelo. También el convento de San Esteban, la iglesia de San Cebrián, la cueva de Salamanca, las dos catedrales, las Escuelas Menores, la plaza del Corrillo, la calle Tentenecio o el convento de San Francisco. Todo un laberinto donde convergen y divergen cristianos viejos y conversos, ortodoxia y heterodoxia, dominicos y franciscanos, oscurantismo y tolerancia, supersticiones y razón, varones y mujeres, mundo e inframundo, tradición y modernidad…

El autor, creo, ha buscado ilustrar el contenido de la narración desde dos mundos entrelazados: la ciudad visible, reconocible a través de sus calles y edificios; y la ciudad oculta, sumergida en las grutas del subsuelo. La una es la ciudad oficial y la otra es la de la gente que se ve obligada a huir. Dos ciudades en una, habitadas cada cual por seres donde hay de todo, desde lo malvado hasta lo bienintencionado, desde el fanatismo hasta el deseo de libertad. Toda una metáfora de la vida.