miércoles, 30 de marzo de 2011

Tontos útiles

“No te vayas todavía, por favor” es lo que le dijo Emilio Botín el domingo pasado, como un verso de la conocida sevillana,  a José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente del grupo bancario más poderoso de nuestro país y uno de los más importantes del mundo no las pronunció en vano. Ni siquiera fueron palabras personales, sino expresión de su grupo de intereses, de la élite económica española, tras la reunión que mantuvieron con miembros del gobierno, Zapatero al frente. En realidad no fueron ésas las palabras exactas, pero como si lo fueran. Dijo o dijeron, que es lo mismo, que Zapatero debe aparcar lo de su sucesión, que debe agotar la legislatura, que debe seguir con las reformas económicas iniciadas hace casi ya un año. Quieren que siga siendo el tonto útil del momento, conscientes de que el camino emprendido no tiene vuelta atrás y que quien mejor puede hacerles el favor es un jefe de gobierno del PSOE y, además, debilitado. De ese partido, porque tiene capacidad de controlar a los dos sindicatos principales y a amplios sectores de la población, que no admitirían que las reformas las llevase a cabo el PP. (¿Quién, si no, tomó las medidas económicas en los años ochenta y principios de los noventa, iniciando las privatizaciones de empresas públicas, la reforma de las pensiones o la precarización laboral? ¿Acaso no lo fue el PSOE que dirigía Felipe González?). De ese partido, porque, debilitado como político dentro de su partido y ante la buena parte de la opinión pública, es mejor que se consuma en sí mismo cumpliendo esa tarea ingrata a que lo haga otra persona, bien del propio o bien del contrario. (Por lo demás, ¿acaso lo que hizo el PP de Aznar desde 1996 no fue redondear el proceso iniciado por su antecesor, imprimiendo, eso sí, un ritmo mayor a las privatizaciones y a la precarización lanoral?).

En el vecino Portugal las cosas están muy difíciles. La preparación de la opinión pública para que acepte el llamado “rescate” va surtiendo efecto y de un momento a otro parece que se llevará a cabo. Y a propósito de ello, el economista Juan Torres, en su artículo "¿Y ahora Portugal?", ha escrito lo siguiente: “de lo que se trata no es de salvar o rescatar a un país sino a los bancos, principalmente, y a los grupos más ricos y poderosos, puesto que lo que se hace con el rescate es poner dinero para que ellos cobren sus deudas y obligar a que la sociedad cargue con la factura de la operación durante años”.

Así están las cosas. Mientras tanto, se siguen yendo de rositas en todo esto quienes son los principales responsables. No los únicos, mientras siga habiendo tontos útiles y, por desgracia, quienes todavía crean en ellos sin saber que lo son.

martes, 29 de marzo de 2011

De casta le viene al galgo

“Hay quienes dicen que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones. No han entendido nada del acto. Este es un aeropuerto para las personas. Durante un mes y medio, cualquier ciudadano podrá visitar esta terminal o caminar por la pista de aterrizaje. Algo que no podrían hacer si fuesen a despegar aviones”. Así de rotundo se expresó el domingo Carlos Fabra, presidente de la diputación de Castellón, cuando inauguraba con el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, el aeropuerto. No puedo salir de mi asombro. Si no fuera porque, según sus palabras, se han gastado 140 millones de euros (casi 25.000 millones de pesetas), podría calificarse de surrealista. Mientras tanto, siguiendo su discurso, están haciendo las gestiones “para poder volar”. A todo esto habría que añadir entre 4,5 y 5 millones de euros anuales en gastos de funcionamiento, que asumirá una empresa participada por la Generalitat y la diputación provincial. Y no pasa nada. “Está muy bien”, “es muy bonito”..., es lo que decía la gente en la inauguración. Fabra es miembro de una familia que lleva instalada en la diputación de su provincia desde el siglo XIX, unida por un hilo conservador, por supuesto, que arrancó antes de 1869 con la Unión Liberal, le siguió con el Partido Conservador durante la Restauración, la CEDA en la II República y el Movimiento franquista, y ha culminado por ahora con el PP de nuestros días a través de nuestro protagonista. El mismo que está inmerso en graves acusaciones de delitos fiscales, tráfico de influencias y cohecho. El mismo que, feliz por su protagonismo, soltó a sus nietos un para mí nada inocente desliz: “¿os ha gustado el aeropuerto del abuelo?”.   

domingo, 27 de marzo de 2011

35 años ya desde lo de Argentina


Han pasado ya 35 años desde el golpe de estado en Argentina. Uno de los más terroríficos. El mismo que acabó, previas torturas atroces, con la vida de miles y miles de personas, en su mayoría desaparecidas (¿30.000, como defienden las organizaciones de derechos humanos?; ¿13.000, como consta en el registro del estado?). El mismo que diezmó a toda una generación luchadora que anhelaba un mundo mejor. El mismo que sistematizó el rapto de hijos e hijas de quienes acabarían quién sabe dónde. El mismo que puso al frente del ministerio de Economía a José Alfredo Martínez de la Hoz, que aplicó a rajatabla sus medidas de ajuste y liberalización a costa de los salarios y los derechos sociales.

Tres años antes, en septiembre de 1973, había tenido lugar el derrocamiento de Salvador Allende, el presidente chileno que lideraba un gobierno que a la vez que reafirmaba con los hechos la soberanía de su país, estaba marcando un nuevo camino hacia el socialismo. El golpe fue ejecutado por una camarilla de militares, con Pinochet al frente, pero quienes lo organizaron y diseñaron el futuro lo hicieron desde EEUU. Chile fue el primer laboratorio donde se aplicaron las medidas económicas de los Chicago boys, defensores del liberalismo a ultranza o, lo que es lo mismo, de la reducción al mínimo del estado en materia económica y social, con la consiguiente privatización y desregulación al máximo de la economía. Un modelo que tuvo su mayor éxito en ese país, favorecido en parte por la durísima represión política, y que se generalizó en los países americanos donde se implantaron gobiernos militares.

Margaret Thatcher, en 1979, y Ronald Reagan, en 1980, ganaron las elecciones en el Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente, cuyos gobiernos sentaron las bases de la revolución conservadora. Llegaron con una idea fija: acabar con lo que se denominaba entonces estado de bienestar, que se basaba en las políticas keynesianas introducidas en los países occidentales después de la segunda Guerra Mundial. Años antes, en 1973, el capitalismo había iniciado una profunda crisis, que tuvo como elemento más visible la subida de los precios del petróleo por los países productores. No fue la única causa, pues en el fondo se encontraba la disputa por el control de los recursos naturales. En aquellos momentos había un número creciente de países del tercer mundo que se estaban liberando del control de los países imperialistas y de las empresas multinacionales que actuaban bajo su amparo. Ahí estuvo la clave principal de la crisis de 1973 y desde ahí se empezó a trazar por parte de los cerebros del capitalismo una nueva estrategia. Paralelamente EEUU y sus aliados estaban sufriendo importantes reveses militares y estratégicos, como ocurrió en Indochina (1974), África, Irán (1979), Nicaragua (1979)...

La llegada al poder de Reagan y Thatcher no fue, pues, producto del azar. Sus medidas ya tenían una experiencia en Chile, Uruguay o Argentina, si bien la novedad se encontraba en cómo aplicarlas en un político diferente de tradición liberal. Tampoco fue producto del azar el ciclo de golpes militares iniciado en América Latina en 1973 y lo que les siguió: torturas, cárceles, muertes, desapariciones, raptos de bebés... Argentina pagó un precio muy alto por ello. Y las madres, las benditas locas de la plaza de Mayo, quieren saldar la deuda. Sólo admiten dignidad.

sábado, 26 de marzo de 2011

Un nuevo periódico

Desde hace unas semanas se está anunciando la próxima salida de un nuevo periódico, que tendrá como cabecera La voz de la calle. Ya tiene disponible su página electrónica, donde van saliendo noticias y dando pistas acerca de su línea editorial. Se define como un periódico de izquierdas, "geográficamente" más de lo que representa Público. Su principal promotor es Teodulfo Lagunero, una persona que ha tenido una trayectoria vital y política muy curiosa. De una familia de comunistas, fue catedrático universitario y abogado primero, se hizo después empresario, se convirtió en millonario y hasta se vinculó al PCE, al que ayudó económicamente cuando estaba en la clandestinidad. Fue protagonista de la rocambolesca entrada de Santiago Carrillo en España allá por el año 1976, cuando acompañó para que cruzara la frontera al por entonces secretario general, que iba ataviado con la célebre peluca que le sirvió para despistar a la policía. En 2004 Lagunero escribió un libro de memorias, Una vida entre poetas. De Pablo Neruda a Antonio Gala, que resulta interesante para conocer algo más de su personalidad pública, su compromiso político y sus relaciones con importantes personajes del mundo de la cultura. Sobre su vida en la actualidad manifestó en una entrevista que "ya no soy millonario, lo he dado todo", en concreto a través de una fundación para construir guarderías y residencias para personas ancianas. 

El propio Lagunero ha declarado hace unos días que "queremos sacar un periódico de izquierdas, objetivo, imparcial, no vinculado a ningún grupo económico ni político", con la intención de que sea la voz de los parados, trabajadores, jubilados, estudiantes, homosexuales y ecologistas... Su director será Lorenzo Contreras, quien ha manifestado que estará "a la izquierda de Público y del PSOE". Cuenta en el consejo editorial con gente conocida, como Pilar del Río, viuda de Saramago; la magistrada Manuela Carmena; el rector de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa; el politólogo Carlos Taibo; el que fuera director general de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza...
  
Como todo lo que nace, hay que dejar que el nuevo periódico prosiga en su devenir. De partida, resulta interesante que surjan este tipo de iniciativas y más dentro del panorama de los medios de comunicación que, no siendo yermo y desolador por la existencia de los medios alternativos, es realmente monótono, cuando no alienante. El 1 de abril, que es el día previsto para su salida, empezará su andadura.

domingo, 20 de marzo de 2011

Un sueño de Kurosawa

En 1990 salió a la luz la película Sueños, del cineasta japonés Akira Kurosawa. En uno de sus  capítulos, titulado "El Fujiyama en rojo", traza en poco menos de ocho minutos una metáfora sobre la estupidez humana. Se puede ver a través del enlace que he apuntado antes, como también leer el diálogo final de sus protagonistas:

Hombre con traje: ¡Este es el fin!

Joven: Pero, ¿qué pasó? ¿Dónde está toda la gente? ¿Dónde huyeron?

Hombre con traje: En el fondo del mar.

Joven: Los delfines... Hasta ellos están huyendo. Qué suerte tienen, se pueden ir nadando.

Hombre con traje: De nada les servirá. Los matará la radiactividad. ¡Las nubes! La roja es de plutonio 239; la diez millonésima parte de un gramo causa cáncer. La amarilla es estroncio-90; se mete dentro y causa leucemia. La morada es cesio 137; afecta a la reproducción, causa mutaciones, da origen a deformidades… La estupidez del hombre es increíble, la radiactividad era invisible y debido al peligro le dieron color. Pero eso sólo no deja saber que nos está matando. La tarjeta de visita de la muerte. Hasta luego (y se dirige hacia el mar dispuesto a arrojarse por el acantilado).

Joven: ¡Espere! La radiación no mata enseguida.

Hombre con traje: ¿Y que importa? Una muerte lenta es mucho peor.

Madre con dos niños en brazos: Los adultos mueren. Ya vivieron lo suficiente. Pero los niños ni siquiera vivieron. No es justo.

Hombre con traje: Esperar la muerte no es vida.

Madre con dos niños en brazos: Nos dijeron que las plantas nucleares eran seguras. Que el peligro son los errores humanos, no la planta en sí misma. Que no habría accidentes, que no había peligro... Eso es lo que nos dijeron. ¡Qué monstruoso! ¡Si no los cuelgan por eso, los mataré con mis propias manos!

Hombre con traje: No te preocupes, la radiactividad los matará. Lo siento, yo soy uno de los que merece morir.

Creo que merece al menos una reflexión.

sábado, 19 de marzo de 2011

No a la guerra

Hace ocho años se inició la intervención militar de EEUU y sus aliados, entre los que se encontraba España, en Iraq. Los motivos que se adujeron para el ataque se basaron en lo de las armas de destrucción masiva y la defensa de la democracia y los derechos humanos. Durante los meses anteriores, con el lema "No a la guerra", millones de personas de numerosos países participamos  en movilizaciones con el fin de evitar lo que acabó siendo inevitable. Pasados los años los propios responsables del ataque han reconocido que no encontraron esas armas de destrucción masiva. Lo que realmente está habiendo es una destrucción del país, sumido en la ruina y en una violencia que se ha cobrado cientos de miles de muertes. Los derechos humanos y la democracia no se han instalado en Iraq, e incluso en los propios EEUU se ha introducido una nueva modalidad de conculcarlos descaradamente en la base militar de Guantánamo que ocupa en la isla de Cuba. 

Esta vez la elegida ha sido Libia. Existe un violento enfrentamiento entre el régimen y la oposición. Una guerra civil. Se inició como una más de las revueltas en el Magreb y otros países árabes. De Egipto y Túnez poco más sabemos tras la salida de sus presidentes. De otros países, como Yemen y Bahrein, nos van contando a cuentagotas las víctimas ocasionadas por sus gobiernos. De Libia la información es permanente, acaparando día tras día las portadas de los periódicos y buena parte de los artículos. Ahora mismo se puede leer en las versiones electrónicas titulares como "Primer disparo en suelo libio de aviones franceses" (El País); "20 cazas franceses sobrevuelan Libia y abren fuego sobre un vehículo militar” (El Mundo); “La operación militar contra Gadafi ‘ya ha comenzado’” (Público)…

Me temo que lo que está ocurriendo está siendo, una vez más, manipulado. Sin negarlo todo, dudo de mucho. Como ocurrió antaño con Iraq, se ha creado toda una imagen negativa del régimen libio y su principal dirigente. También, como antaño, se pretende olvidar que hasta hace poco su líder fuera recibido y agasajado por las cancillerías occidentales. Todo con el objetivo de legitimar un ataque militar.

El pasado 25 de febrero Il Manifesto publicó un artículo de Manlio Dinucci, titulado Libia en el gran juego, en el que se indaga acerca de las razones ocultas de la intervención. Y de nuevo el petróleo emerge de las profundidades. Como en Iraq. Siendo Libia un país soberano en el control de sus recursos energéticos, el conflicto interno se presenta como la ocasión para dar un vuelco a la situación. "Quienquiera que diese el primer paso ha explotado el descontento contra el clan de Kadafi, que prevalece sobre todo entre las poblaciones de Cirenaica y los jóvenes en las ciudades", nos cuenta el analista italiano, para quien, en todo caso, "el levantamiento libio se planificó y se organizó con anterioridad".  

En medio de toda una ceremonia de la confusión y de manipulación informativa, hoy Rebelión nos ofrece otro artículo, Cuando veas arder Libia, esta vez de Luis Britto García. A través de ocho partes, a modo de flases, el escritor venezolano intenta desentrañar las claves de lo que está ocurriendo, sin que falte un repaso del pasado del país y las conflictivas relaciones habidas entre el régimen libio y las potencias occidentales. Y sobre los argumentos que abundan en los medios de comunicación, exentos de contraste informativo, nos dice: "Telesur envía dos equipos al área, que no encuentran rastros de bombardeos. El ejército ruso demuestra con imágenes satelitales que tales ataques no ocurrieron. Sí hay nutridos intercambios de fuego entre leales y sublevados. Éstos no son, por tanto, manifestantes inermes. Las agencias de Estados Unidos, cuyo ejército es de mercenarios, mienten que los defensores del gobierno son 'mercenarios'".

Por mi parte me apunto a los mismos argumentos que defendí cuando lo de Iraq y que, siguiendo a Isaac Rosa, como ha escrito hoy en Público, "una matanza no se para con una matanza mayor, los pueblos no se liberan a bombazos ni la democracia se impone con las armas".

"Todos los políticos no son iguales"

Me llegó ayer un correo de mi amiga Charo con un artículo de Lucas León Simón (Julio Anguita o por qué no todos los políticos son iguales), que viene muy a cuento de la hipocresía política que tenemos que aguantar un día tras otro.  En realidad su autor lo publicó hace un par de meses, pero traza un acertado retrato de la figura del que fuera alcalde de Córdoba, secretario general del PCE y coordinador de IU en un aspecto muy de actualidad. Ya me he referido en varias ocasiones a Julio y el ejemplo de dignidad y compostura que le ha acompañado. Lo he hecho también de otras personas de IU, que es la tónica general de quienes, siendo cargos públicos, no han hecho uso de ellos para su propio beneficio. En el código del cargo público de IU las retribuciones pertenecen a la organización, que se encarga de redistribuirlas según sus necesidades, de manera que lo que cada cual puede percibir debe estar en consonancia con lo que previamente ganaba en su anterior trabajo o dentro del nivel laboral de la función que ejerce. Por eso Anguita nunca ha percibido más del sueldo que ganaba como maestro y ahora sólo percibe la pensión que le corresponde de ese trabajo. Ésa ha sido una de las señas de identidad de IU desde que nació, algo que no sé el grado de conocimiento que se tiene por la gente o el interés que existe por tenerlo en cuenta. Una práctica digna que concuerda con ese "porque somos militantes de la vida" de Mario Benedetti. Algo que está muy lejos de la mayor parte del resto de los grupos políticos, donde la acumulación de retribuciones, con frecuencia muy elevadas, resultan más que escandalosas. Y es que, cambiando el sentido de la frase manida, "todos los políticos no son iguales". Existe mucha diferencia. Falta poner el acento. 
      

miércoles, 16 de marzo de 2011

Descansa en paz, amigo


Esta noche nos ha dejado Luis. Casi como si hubiera querido agarrarse a los versos del poeta -"temprano madrugó la madrugada". Lluvia y viento le acompañaron, "las dos hermanas corriendo furiosas por el terraplén" de la canción. Los mismos elementos que han sido constantes en su creación artística de los últimos años. Nos queda su huella, que es su obra, que es su bondad, que es su familia... No me salen palabras, sólo las lágrimas que llevaban tiempo escondidas. De tantas cosas que dijo o dejó grabadas, me quedo con éstas pronunciadas, quizás todavía sin saberlo, cuando su vida era horadada por lo irremediable: “Aunque las palabras se las lleva el viento, son palabras de Paz, de Buena Voluntad”.

domingo, 13 de marzo de 2011

A espaldas de la naturaleza

El riesgo nuclear está presente en varias del más de medio centenar de centrales que existen en Japón. Una, la de Fukushima, está inmersa en un grave accidente sin que sepamos realmente qué está ocurriendo. En la de Tokai acaban de saltar las alarmas. Otras más corren serios riesgos de accidente. La información que nos dan es a cuentagotas. 

Hace un cuarto de siglo, en abril de 1986, se rompieron todas las barreras acerca de los riesgos de la energía nuclear cuando ocurrió lo de Chernobil. Pese a los gravísimos daños causados, la cosa quedó neutralizada. La coartada utilizada fue la negligencia habida en las normas de seguridad en la extinta URSS. Pero lo ocurrido en la central nuclear de Harrisburg en 1979 también fue real, cuando la ciudad de más de cien mil habitantes estuvo a punto de ser evacuada. Como reales han sido los numerosos accidentes, de distinto grado, que se han ido sucediendo desde el primer momento, y que han ocultado o minimizado. Hay demasiados intereses en ello. Es el capital en estado puro.

El terremoto de Japón y el tsunami que le ha seguido están generando una alarma mundial sin que se sepa todavía la dimensión de lo ocurrido ni las secuelas que pueden dejar. Contra la acción de la naturaleza poco podemos hacer en ocasiones, y más cuando la Tierra cruje y las olas se desatan con suma ferocidad. Digo en ocasiones, pero no siempre, porque nuestra especie está haciendo uso de un afán desmesurado por explotarla. Como mi amigo Nicolás M. Sosa escribió en su día, “se han modificado sustancialmente inmensas regiones del planeta, poblándolas, agotándolas y cubriéndolas con desechos de la actividad industrial”, a lo que añadió que “el problema es que todo esto se ha hecho de espaldas a las leyes de equilibrio de la propia naturaleza” (Ética ecológica, 1994, p. 45).

Ojalá que un país como Japón, que ha sufrido más que ninguno por la maldita radiactividad de las bombas de 1945, sea la punta de lanza de una ofensiva social contra la energía nuclear. Y como también escribió mi amigo Nicolás, “el mejor Plan de Emergencia es acabar de una vez para siempre con el riesgo nuclear” ("Informe sobre inseguridad nuclear", 1986, p. 6).

jueves, 10 de marzo de 2011

De errantes a errados

Hace unos meses leí el libro El judío errado, del periodista Alberto Pradilla. No sé dónde, el otro día volví a saber de él. El autor es joven, pero cuenta ya con una carrera profesional intensa si nos atenemos a los lugares por los que ha transitado en busca de algo más que noticias. Israel es uno de sus lugares favoritos, donde ha buceado en sus profundidades para conocer a sus gentes. Israel es un estado judío, el único como tal, nacido en 1948, enclavado en territorio palestino y en un proceso de permanente y controlada expansión territorial a base de ocupar los lugares donde vive la población originaria del lugar, la palestina, para colonizarlos con asentamientos de población que se considera judía. El resultado son más de seis décadas en un estado permanente de guerra, más o menos abierta y de mayor o menor envergadura. De esta manera se entiende que haya escrito cosas como ésta: “Transferencia de población, limpieza étnica, pureza demográfica… Son conceptos espeluznantes que en Israel se repiten con absoluta normalidad”.

A lo largo del libro hace un repaso del nuevo Israel, transformado de tal manera que hasta han desaparecido ya lo que inicialmente se defendió por buena parte de la población judía sionista como una de sus señas de identidad dentro de una aspiración igualitaria: los kibbutzs. Para definir el grado de militarización alcanzado en esa sociedad se refiere, como hace en el título de uno de sus capítulos, a “Un ejército con un estado”. Entre la escasa oposición que existe dentro de la población israelí, se ha centrado en un movimiento pacifista muy minoritario y en declive. En palabras de Gideon Levy, un periodista pacifista, “el estado se ha vuelto muy nacionalista, muy militarista. Esta sociedad se ha vuelto muy peligrosa porque ahora es completamente indiferente al asesinato de niños y a todo lo que ha pasado en Gaza”. No falta tampoco en el libro el tratamiento del caso Mordejai Vanunu, el científico nuclear acusado de desvelar secretos de estado y víctima de una represión escandalosa, del que publica una entrevista. Sabedor de que Israel habría fabricado unas 100 bombas atómicas, en 1986 lo hizo público internacionalmente: “tenía pruebas, tenía fotos (…). Mi objetivo era la destrucción de las armas atómicas de todo el mundo, no sólo de Israel”.  

¿Tiene solución el problema? Pradillas no ha pasado por alto el decisivo apoyo con el que cuenta  por parte de EEUU y la pasividad del resto de potencias occidentales. Todo lo que está ocurriendo durante décadas persistirá “mientras no exista una presión internacional que obligue a Israel a convertirse en un estado para todos sus ciudadanos, no sólo para los miembros de la etnia mayoritaria”, apunta. Escéptico, al final del libro se refiere a otra de las claves, quizás la primera para comprender la raíz del problema: “cuando la única razón en un debate es apelar a las promesas aparecidas en un libro escrito hace 3.000 años, es difícil que exista algún hueco para el intercambio de ideas”.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Reflexión sobre el acceso de los y las inmigrantes al sistema de salud público

1. El fenómeno de la extranjería no es nuevo ni reciente. Sin hacer un gran esfuerzo me viene a la memoria ahora  el caso de la población extranjera de las polis griegas (en Atenas se llamaba metecos a los extranjeros), lo que conllevaba sólo derechos económicos, pero no políticos. Era una situación no exenta de conflictos y en permanente revisión, ya que ese sector de la población iba recibiendo la ciudadanía paulatinamente según los momentos y cada polis. También del mundo griego antiguo proviene la palabra bárbaro, que designaba a los extranjeros, pero en este caso sin que hubiera una vinculación de residencia en las polis. En todo momento tenía una consideración negativa, al vincularse a los pueblos no civilizados y, por tanto, con un nivel de desarrollo económico y una cultura inferiores.

El pasado martes 23 de marzo [de 2010] le pregunté a Santiago Yerga [jurista en experto en materia de inmigración] si en la legislación española existe una definición específica de inmigrante, a lo que me respondió que no. En parte quería asegurarme de ese hecho, pero también, por qué no decirlo, confirmar lo que me imaginaba. El término inmigrante lo definió como una condición de las personas, no como un status jurídico-legal.

2. ¿Qué pasa entonces? Veamos. Inmigración es un concepto propio del mundo de la demografía, utilizable por otras ciencias (sociología, antropología, economía, historia, geografía…). Define como emigrante a quien sale de un lugar para asentarse en otro de una forma permanente. Y define como inmigrante a quien se establece en el lugar de llegada. Son, pues, las dos caras de una misma moneda. Que los lugares de salida y de entrada sean de un mismo país o de distintos, sólo es una circunstancia, que llevará a categorizar los casos como migración exterior o interior,  intraprovincial o extraprovincial, éxodo rural...

Sin embargo, en la mente de buena parte de la población (no me atrevo a hablar de la mayoría sin tener datos concretos y fiables),  la inmigración se entiende como la llegada de personas a un lugar determinado para trabajar, pero no personas provenientes de cualquier país y para trabajar en cualquier actividad. Así, resulta más raro caracterizar como inmigrante a una persona que tiene una cualificación profesional alta y proviene de algún país del mundo rico.  Por ejemplo, ¿se considera inmigrante a quien llega a trabajar como directivo de una empresa multinacional? En el caso de un operario de telefonía de origen sudamericano, que necesita una cualificación superior a la media, ¿no se dice que es inmigrante? Las personas inmigrantes se encuentran en el imaginario colectivo mayoritario como aquellas que vienen a trabajar normalmente en los puestos de menor cualificación. 

Otra cosa es la situación administrativa y con ella el disponer o no de los documentos legales que se exigen. Si ser inmigrante ya es en sí un condicionante para hacer valer los derechos, mayor es el condicionante si no se tiene dicha documentación. Las personas inmigrantes tienen una conciencia de serlo y en gran medida de inferioridad. En parte, por el desconocimiento de una realidad nueva, dificultada en muchas ocasiones por el idioma, lo que les lleva a tener poca información. Pero también por creer que el hacer uso de sus derechos debe ser, al menos, prudente, de manera que no interfiera en la estabilidad laboral que desean, y que, en el caso de las personas en situación, les puede llevar a poner en riesgo su propia seguridad. Tampoco debemos menospreciar la percepción que tengan del sentimiento de parte de la población de nacionalidad española, donde existen posturas que van desde la aceptación de la inmigración hasta el rechazo.

3. La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 dice en su artículo 13.2: “Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”.  La Constitución española de 1978 en su artículo 13 hace referencia a las personas extranjeras (“gozarán en España de las libertades públicas que garantiza el presente Título en los términos que establezcan los tratados y la ley”). El Código Penal (1995 y proyecto de 2009), por su parte, también lo hace, aunque de una forma más frecuente y restrictiva. Las llamadas leyes de extranjería, aprobada la primera  en 2000 (luego en 2003 y 2009, y diversas modificaciones), lo hacen de una forma específica, condicionando el contenido del Código Penal.

Desde nuestra adhesión a la Comunidad Económica Europea, allá por 1986, hoy llamada Unión Europea, ha habido algunas modificaciones legales relacionadas con este asunto, que han afectado incluso a la Constitución. En unos casos, para dotar a las personas que pertenecen a algún país de la UE de los derechos que le confieren. En otros, para regular la llegada, estancia y salida de quienes no pertenecen a ningún país de la UE. Esto se ha hecho, por ejemplo, en el Tratado de Schengen (1986), el Consejo Europeo de Tampere (1999), Programa de la Haya (2004), Tratado de Lisboa (2007) o Carta de los Derechos Fundamentales (2007).  

De esta manera podemos distinguir, de entrada, tres condiciones legales en España: quienes tienen la ciudadanía plena, que se corresponde con las personas de nacionalidad española; las de quienes tienen la ciudadanía comunitaria, que conlleva algunas restricciones sobre las primeras, pero también la adquisición de aquellos derechos que se derivan de la pertenencia a la UE; y la de las personas extranjeras que no pertenecen a ningún país de la UE, que sólo tienen aquellos derechos que se derivan de la Constitución y los marcados por leyes como el Código Penal o las específicas sobre la extranjería. Hay, sin embargo, un cuarto grupo, que es el que se corresponde con las personas mal llamadas ilegales, con frecuencia irregulares y muy comúnmente “sin papeles”.

La Constitución, como las distintas leyes aprobadas desde 1978, se refiere a los tratados internacionales firmados por nuestro país y que obliga a su respeto y cumplimiento. Uno de esos tratados es la Declaración Universal de Derechos Humanos, lo que no ha impedido que se vulneren en el Código Penal y las leyes de extranjería artículos como el 9, que proclama que “nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado”, o el 13, antes referido, sobre el derecho a salir a cualquier país.

Jurídicamente las personas extranjeras no residentes legalmente no cometen ningún delito penal, equivaliendo su situación irregular a la de una falta de naturaleza administrativa. Las leyes de extranjería, sin embargo, determinan que puedan ser recluidas durante un tiempo en centros de internamiento (la ley de extranjería de 2009 establece 40 días y el proyecto de 2009, que está dentro del trámite parlamentario, lo extiende a 60 días) y expulsadas del país (artículo 96 del Código Penal). En el caso de haber cometido algún delito, cualquiera que sea la situación administrativa, puede conllevar la expulsión. Como figura legal existen muchas dudas, cuando no son valoradas desde determinados ámbitos jurídicos como claras vulneraciones de derechos fundamentales (Terradillos, 2010; Sáez, 2005), acerca de buena parte de las disposiciones legales establecidas, pero en todo caso, como ha denominado el propio profesor Juan Terradillos, cumplen una “función simbólica”. Y aquí entra el que la persona inmigrante, de partida, no sea considerada legalmente como delincuente, aunque es tratada, de hecho, como tal, en la medida que ha perdido las garantías legales. Estadísticamente esto se traduce en que son ejecutadas la tercera parte de las expulsiones dictadas (Terradillos, 2010).

Lo que sí resulta claro es que las personas inmigrantes están en una situación de gran vulnerabilidad, que aumenta según la circunstancia administrativa en que se encuentre. Y es así como se explica que sufran mayor explotación económica, mayor precariedad laboral, mayor siniestralidad laboral, mayor siniestralidad mortal,  menor uso de derechos, mayor probabilidad de prostituirse…

4. La Declaración Universal de Derechos Humanos proclama en su artículo 25 el derecho a la salud, como parte del bienestar de las personas. Dos años antes, la constitución de la Organización Mundial de la Salud había reconocido en su introducción que “el  goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social”. Otros tratados internacionales, como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979) o la Convención sobre los Derechos del Niño (1989), lo hacen en el mismo sentido y con la misma rotundidad.

La protección a la salud  es uno de los derechos reconocidos por la Constitución española (artículo 43), si bien no se encuentra entre los derechos fundamentales, lo que no menoscaba su importancia social. La ley General de Sanidad de 1986, por su parte, estableció en el artículo 1.2 que “son titulares del derecho a la protección de la salud y a la atención sanitaria todos los españoles y los ciudadanos extranjeros que tengan establecida su residencia en el territorio nacional”, lo que ha supuesto un progreso importante en relación a la propia Constitución. La normativa legal en este asunto ha seguido desarrollándose, aunque el que se haya creado una específica para las personas extranjeras, su aplicación resulta diversa. Podemos distinguir, así, tres situaciones: la de quienes sean menores de 18 años, que tienen reconocido ese derecho plenamente; la de quienes se hayan empadronado, que también tienen derechos plenos; y la de quienes no lo hayan hecho, que sólo tienen derecho a la atención en urgencias y la que de ella se derive. En el caso de Andalucía no se hace esa distinción, pues existe una asistencia sanitaria universal.

Teniendo en cuenta que el empadronamiento es una posible ventana de información policial para detectar la situación irregular o no de las personas inmigrantes, entramos en uno de los problemas que genera sobre en el uso de los derechos que asisten a cualquier persona. La irregularidad administrativa puede impedir hacer un uso efectivo de los  derechos sanitarios, en parte por los riesgos que puede conllevar de cara a la estancia en nuestro país. Si además existe la obligación, bajo sanción penal, de informar por parte de quienes trabajan en el mundo de la sanidad, la cosa se agrava aún más.
Esto explica, por ejemplo, que entre la población inmigrante se haga un uso menor de la asistencia sanitaria. O que la petición de atención especializada sea mayor, como consecuencia de la excepcionalidad que supone solicitarla, en la medida que se hace uso de ella cuando no hay más remedio que hacerla.

5. Más grave es, según mi opinión, un hecho que suele pasar desapercibido. La OMS ha definido la  salud como “un estado  completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Cabe preguntarse por la situación en que se encuentra la población inmigrante, entendida como es percibida socialmente y definida implícitamente por la legislación vigente.  Dada su gran vulnerabilidad y teniendo en cuenta que cuando hablamos de salud hay que superar la perspectiva que la reduce a afecciones o enfermedades, falta por conocer el estado real de la salud de las personas inmigrantes. Como Geoffrey Rose ha apuntado, el determinante principal de las enfermedades se encuentra en las condiciones económicas y sociales, algo que nos  debe llevar a pensar (citado en Senado, 1999; Rose, 1985).

Las distintas experiencias que se están desarrollando en varios países de la UE tienen en la Declaración de Amsterdam de 2004 un referente importante. Aunque las conclusiones a las que se han llegado están expuestas en forma de recomendaciones, dada la naturaleza de la reunión donde se aprobó, su importancia deriva de la voluntad de parte de la comunidad sanitaria para coordinar la toma de medidas más efectivas y ayudar a crear una nueva cultura de atención a los sectores sociales más vulnerables. El poner en los hospitales como el punto base de actuación, se puede entender como el ámbito donde confluyen los distintos sectores involucrados en el interés por que la atención sanitaria sea más efectiva para todas las personas, sin exclusiones. Profesionales, pacientes y sus familiares, y colectivos ciudadanos pueden trabajar para llevar a las personas inmigrantes que lo necesiten la información necesaria y el acceso a la misma atendiendo a su propia realidad cultural y lingüística.   

La salud, y con ella la atención sanitaria, es un derecho de primer orden. Debemos entenderla no sólo como un derecho individual, en la medida que se demanda así, sino como un derecho en consonancia con el del conjunto de las personas de un país. La salud percibida y tratada individualmente impide conocer el estado general de un país. Un elevado grado de salud de toda la población repercute positivamente en cada persona. Y no sólo por la dimensión económica o sanitaria, sino mental. Los derechos de las personas entendidos socialmente aumentan el bienestar general e individual, por el disfrute en sí de los mismos y, ante todo, por la percepción solidaria que se puede tener de ellos.

El disfrute de los derechos de las personas en general y el de la salud y con ella la atención sanitaria, en particular, es el principal patrimonio de la humanidad. Supondría una conciencia superior de solidaridad que impediría tener que estar discutiendo sobre la restricción de derechos. 

En Alange (Badajoz) y Salamanca, 28 al 30 de marzo de 2010



Documentos legales de referencia

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Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 10 de diciembre de 1948. En www.un.org/es  (consultado el 28-03-2010).
Constitución Española. Aprobada por las Cortes el 31 de octubre de 1978. Madrid, 1978
Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad  (consultado el 28-03-2010).
Convención sobre los Derechos del Niño [de 20 de noviembre de 1989], UNICEF Comité Español, 2006.
Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, en www.tirantonline.com (consultado el 26-02-2010).
Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social. En http://noticias.juridicas.com (consultado el 28-03-2010).
Estatuto de Autonomía para Andalucía. Junta de Andalucía, 2007. Ley Orgánica  2/2007, de 19 de marzo, de reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía.

Bibliografía de referencia

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Presentaciones de intervinientes en el master Cultura de Paz

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TERRADILLOS BASOCO, Juan Mª. Inmigración y proyectos de reforma del Código Penal. 23-03-2010.
SALCEDA DE ALBA, Antonio. Una entrada en el sur a los sistemas sanitarios europeos. 24-03-2010.

domingo, 6 de marzo de 2011

La cultura saharaui. Una cultura milenaria en un contexto conflictivo

El Sáhara Occidental se corresponde con la antigua colonia española del mismo nombre y está situado en el reborde atlántico del gran desierto del Sáhara. Se extiende entre el río Uad Draa, al norte, en relación a Marruecos; la península de Ras Nouadhibou (antiguo cabo Blanco), al sur, en relación a Mauritania; y el desierto del Sáhara, por el este, en los límites fronterizos de Argelia, en su mitad norte, y Mauritania, en la sur.

El desierto del Sáhara es un vasto territorio que cruza de este a oeste casi toda la franja septentrional del continente africano, con una extensión de unos diez millones de km2, lo que le convierte en el mayor del mundo. Dado su carácter cálido, es un medio inhóspito para la vida en general. Su escasa vegetación tiene como excepción la que se concentra en los limitados oasis existentes. Este hábitat tan adverso ha condicionado que los grupos humanos que llevan viviendo durante al menos tres milenios hayan adquirido unas formas de vida predominantemente nómadas y una organización social tribal, con una fuerte presencia de los lazos consanguíneos. 

La situación política surgida desde la década de los 70

El Sáhara Occidental es un territorio incluido dentro del Comité de Descolonización de la ONU, sin que hasta la fecha se haya solucionado el contencioso internacional surgido en noviembre de 1975, tras la firma de unos acuerdos secretos entre los  gobiernos de España, Marruecos y Mauritania; y la ocupación militar de Marruecos y Mauritania desde 1976, mantenida sólo por Marruecos desde 1979.

Marruecos denomina al territorio ocupado con el nombre de provincias meridionales, aunque en la práctica sólo tiene controladas las dos terceras partes del mismo, delimitadas mediante un muro o berma de unos dos mil kilómetros de longitud, cuya franja oriental se encuentra controlada por la República Árabe Saharaui Democrática, fundada en 1976. A lo largo de estos años ha organizado una explotación de los recursos naturales, administradas por empresas  en su mayoría francesas y españolas, que operan preferentemente en la minería (fosfatos) y la pesca. A la vez el gobierno ha fomentado el asentamiento de población procedente del propio Marruecos. Resulta difícil ofrecer una cuantificación del conjunto de la población existente y su reparto según la procedencia, pero se estima que está en torno a unas 270.000 personas, la mayoría saharaui.

En 1976 se fundó la RASD, actualmente reconocida por alrededor de 70 países. Aunque su Constitución contempla como territorios propios los ocupados por Marruecos, su asentamiento real se encuentra en el territorio cedido temporalmente por Argelia en la zona de la Hamada de Draa o Tindouf, donde habita parte de la población que se refugió en 1976 al inicio de la guerra contra  Marruecos y Mauritania. En la actualidad esta población exiliada está cuantificada en unas 200.000 personas.

Toda esta situación ha hecho que resulte complejo hacer una delimitación política y poblacional clara del territorio.

Los orígenes del pueblo saharaui

Parece extendida la idea que el pueblo sanhaja es el antecesor de los distintos grupos bereberes que acabaron asentados en la mitad oeste del norte de África hace unos 3.000 años. Distintos avatares históricos en los siglos siguientes fueron dando cierta personalidad a uno de los grupos que acabaron conformándose en la parte occidental del desierto del Sáhara. Entre dichos avatares se encuentra la relación con otros pueblos, como el soninke (situado más hacia el sur y de piel negra) e incluso un grupo beduino árabe procedente del Yemen, éste en el siglo XIII; o la islamización religiosa y cultural, iniciada entre los  siglos VII y VIII, paralela a la de los pueblos de la parte más septentrional del continente, y consolidada con la expansión almorávide, en el siglo XI, y la presencia del grupo árabe yemení, en el siglo XV. Los grupos tribales sahararuis occidentales en su mayoría tenían un carácter nómada, influidos en distinto grado por las poblaciones sedentarias asentadas en sus extremos más septentrional y meridional.

La población resultante de las fusiones de las distintas etnias, con predominio del elemento árabe-bereber, era fundamentalmente nómada, dedicándose al pastoreo; en menor medida, al comercio a través del desierto, en ruras que iban en las direcciones este-oeste y norte-sur; y a la pesca, en las zonas próximas a la costa atlántica.

El contacto con el mundo europeo occidental data del siglo XV, en el momento en que varios estados de esta parte del continente iniciaron una expansión territorial hacia el sur de África, en busca de rutas, recursos y mano de obra esclava. Pero fue el  colonialismo del siglo XIX, concretado con la ocupación progresiva por parte de España desde finales de siglo, lo que alteró en parte la situación de las tribus del desierto, no tanto por lo que supuso de ruptura con las formas tradicionales de subsistencia como por la pérdida de la soberanía que los distintos grupos tribales ejercían libremente y sin injerencias externas. Fue una situación que no estuvo exenta de conflictos hasta los años 30 del siglo XX, bien en forma de enfrentamientos, más o menos abiertos, como de resistencias.

El proceso descolonizador de las antiguas colonias en todo el mundo, auspiciado finalmente por la ONU, tuvo como culminación la demanda por este organismo a España  en 1965 del inicio del proceso correspondiente. Pese a ello, las demandas territoriales por parte de Marruecos y Mauritania acabaron con la firma en noviembre entre los gobiernos de los tres estados de los llamados acuerdos tripartitos, mediante los cuales de facto los dos primeros estados acabaron repartiéndose el Sáhara Occidental y España se desentendió de su responsabilidad como antigua potencia colonial. Pese al dictamen del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya en 1975, y las reiteradas resoluciones de la ONU, la OUA y la UA, Marruecos las ha incumplido, aprovechándose del apoyo que tiene de potencias como Francia y EEUU, y la política ambigua mantenida por los gobiernos españoles, que, sin negar el derecho a la autodeterminación que le asiste y le reconoce la ONU, se niega a aplicar una política de apoyo efectivo hacia el pueblo saharaui, prefiriendo una situación de statu quo con su vecino del sur y sus aliados occidentales.    

Una cultura milenaria

La cultura saharaui occidental, milenaria en sus orígenes y desarrollo, se inscribe en un ámbito territorial muy limitado para el desenvolvimiento de los grupos humanos, a la vez que corresponde a una población muy reducida en número. A esto hay que unir las interferencias políticas que está sufriendo especialmente desde 1975, momento en que se inició la ocupación militar por Marruecos. Todo ello no impide que se pueda hablar de una cultura específica, con lazos de diversas índole con nuestro país, derivados de la presencia colonial durante aproximadamente un siglo y también de las relaciones que numerosas personas, organizadas en grupos de apoyo a su causa, mantienen. 

Se trata de una cultura viva que mantiene elementos tradicionales, muy ricos en sus formas y contenidos, y que ha aportado nuevos elementos, en unos casos producto de una reinterpretación de los tradicionales en un contexto nuevo y en otros casos surgidos en la misma realidad actual. 

Los componentes principales de la cultura saharaui

La cultura saharaui se ha ido conformando a lo largo de un proceso histórico, que le ha permitido dotarse de una personalidad propia, creada entre por la confluencia de sus propias tradiciones y las que sucesivamente han ido aportando otras cultura. En este sentido se han destacado cuatro grandes componentes de la cultura saharaui actual, originados en épocas históricas más antiguas, a los que habría que unir un quinto componente más reciente en el tiempo: la tradición ideológica que representa el Islam; las prácticas económicas en el marco de división de tareas entre varones y mujeres; la organización familiar tradicional; el equilibrio poblacional entre varones y mujeres; y la situación socio-política creada desde 1975 (Niño y Marvena).

En todos estos componentes se ha destacado como un elemento clave, que ayuda a integrarlos y darles una coherencia de conjunto, el papel que juegan las mujeres, algo que resulta relevante en sí mismo y en relación a las culturas más cercanas y de una manera especial  la cultura marroquí, que desde las últimas décadas ha entrado en conflicto con la saharaui.

La tradición islámica

Se trata de un componente que resulta común a todos los pueblos situados en el norte de África, desde la costa mediterránea hasta las zonas situadas al sur del desierto, y que incluye además a Marruecos. Pese a ello, el pueblo saharaui ha ido creando desde siglos atrás una serie de rasgos propios, desde el mantenimiento de algunos hasta el mestizaje con otros, que le han ido confiriendo su propia personalidad. Uno de ellos  es el papel que ha jugado la mujer, siempre desde una mayor libertad de acción, que con frecuencia se ha interpretado como prácticas contrarias al Islam. Así se explica la costumbre de la cara destapada, los juegos eróticos entre jóvenes en algunas tribus, etc.

Partiendo de la consideración del Islam no sólo como una religión, sino como una forma de vida, la interrelación del pueblo saharaui con el medio donde viven ha hecho que se haya hecho una adaptación de los rituales propios de la religión al propio entorno. Así, por ejemplo, la purificación con agua antes del rezo en las mezquitas se hace en el desierto con arenas y piedras. 

La misma literatura se circunscribió en otras épocas dentro de la tradición islámica, con predominio de las formas orales de transmisión, pero sin olvidar también las escritas. Entre las primeras se encuentra la lejtá,  en la que se improvisaban poemas como una forma de sublimación de las rivalidades tribales. Y entre las segundas, la lejna. Hoy se mantiene viva una gran creatividad literaria, donde la poesía cobra un valor importante.

Las prácticas económicas

Partiendo del carácter predominantemente nómada de la cultura saharaui, el papel que juegan las mujeres resulta más relevante, con una menor presencia de los elementos patriarcales. Esto se ha traducido en una importante presencia de las mujeres en la vida económica, algo que ha contrastado con la que han tenido en las culturas vecinas del norte. Si la vida nómada ha exigido una permanente movilización de todo el grupo familiar, la división de tareas en relación al sexo-género ha conllevado que las mujeres hayan tenido una posición importante en las que le correspondían, independientemente de las responsabilidades asignadas en el marco de  la organización del núcleo familiar.

En la actualidad el nomadismo sigue existiendo y, aunque no es un elemento residual, sí va adquiriendo menor importancia en relación a las distintas actividades económicas realizadas tanto en los territorios ocupados como en la Hamada del Draa. Su mantenimiento refleja no sólo formas económicas y sociales que en el pasado fueron preponderantes, sino también otras formas que reproducen simbólicamente elementos propios de su identidad colectiva.

Organización socio-familiar

La sociedades nómadas tienen en los lazos de consanguinidad  uno de sus rasgos sociales más característicos. La relación entre la familia y la tribu se convierte en la forma como se imbrican las personas en el conjunto social. Los jefes de familia suelen conformar estructuras de control y gestión mediante asambleas de tribales, que en la cultura saharaui se ha denominado yemáa. Fue utilizada desde 1934 por España como institución intermediaria entre la población saharaui y la metrópoli colonial, y llegó a ser utilizada por Marruecos entre 1975 y 1976, el momento en que se estaba dilucidando el futuro del Sáhara. La organización política de la RASD, sin embargo, ha eliminado esa institución por su naturaleza elitista, al dotar a una minoría de la toma de decisiones, sustituyéndola por un parlamento, órgano del poder legislativo, al que denominan Consejo Nacional saharaui. 

Resulta propio de las sociedades menos evolucionadas el mayor componente matriarcal en la organización familiar y, como consecuencia, en la social, en la medida que ésta tiene un importante componente de lazos consanguíneos. Es el caso de las sociedades nómadas, uno de los rasgos del pueblo saharaui. A lo largo de los últimos siglos, en parte por influencias de los pueblo vecinos, se fue dando  una progresiva erosión de las viejas formas matriarcales hacia otras patriarcales, con el consiguiente predomino del varón en general y del patriarca en particular.  Pese a ello se han ido manteniendo elementos de la tradición matriarcal, como son la práctica del noviazgo sin obligación de casarse, la autonomía para elegir al marido, el mantenimiento de su apellido familiar, el derecho al divorcio, la obligación por el marido/padre de contribuir económicamente al manteniendo de los hijos e hijas, etc.

En este modelo de relaciones son frecuentes las fiestas que por distintos motivos se realizan, incluidas las relacionadas con los divorcios de las mujeres, una muestra de que no son percibidas como un trauma. Las noches son los momentos donde se manifiesta la libertad de acción de las propias mujeres, dentro de unas formas donde a la costumbre antigua del uso de la henna para pintarse  las manos y los pies, se une la representación de dibujos geométricos y simbólicos, algunos  presentes en restos de cerámica de hace cuatro mil años.

El equilibrio poblacional entre varones y mujeres

El equilibrio poblacional entre el número de varones y mujeres en la mayor parte de las sociedades y de las épocas ha sido precario, debido a causas diversas, pero donde el factor biológico (mayor resistencia del organismo de las mujeres) y diversas prácticas socio-culturales, como la guerra, han resultado favorables a las mujeres. En el caso de las sociedades del desierto ha ocurrido lo mismo, lo que ha permitido explicar la práctica de la poligamia. Entre las tribus saharauis, sin embargo, el número de varones ha tendido a ser superior. En la actualidad este reparto resulta diferente según el espacio al que nos refiramos. Así, en los campamentos de refugio en la Hamada hay un mayor número de mujeres, mientras que en las zonas ocupadas hay más varones. Esto en parte se explica por el hecho de que en la población que huyó desde 1975 había más mujeres, o que las secuelas de la guerra y la resistencia contra Marruecos haya afectado de una forma más directa a los varones, con muertes o encarcelamientos en prisiones.

La situación socio-política creada desde 1975

Este componente es el más reciente, producto de la confrontación con Marruecos, en mayor medida, y Mauritania, hasta 1980. De esta manera la lucha política que este pueblo viene desarrollando en lo territorios ocupados y en la zona de la Hamada desde la década de los 70 se ha complementado con el desarrollo de distintas prácticas, bien tradicionales o bien nuevas, que no han hecho más que consolidar su identidad, pese a la aparición de nuevos elementos, que han sido producto del contacto con determinados países y la dimensión más intensa que tienen las relaciones entre países y culturas en el contexto de una sociedad globalizada y altamente tecnificada.

Es así como se entiende la relevancia que las mujeres han ido manteniendo y en algunos aspectos también aumentado, donde han ido confluyendo elementos tradicionales, las necesidades de la nueva situación y una mayor conciencia del papel que deben jugar en la época actual. Las mujeres saharauis muestran una imagen de personas con un gran grado de autonomía, una gran responsabilidad social, al margen de la tradicional familiar, y una importante presencia en algunos ámbitos de la vida pública, a veces abrumadora. Esto no quita para que se pueda hablar de una equidad entre los géneros y especialmente en los principales ámbitos de decisión. 

Esta realidad explica en parte que en los campamentos de refugio de la Hamada del Draa en las mujeres recaiga la mayoría de las tareas (Niño y Mervena), como  la administración de recursos, la producción de manufacturas, la educación, la sanidad…; o que ocupen de una forma abrumadora los  cargos municipales (95%), y de los comités de barrio (100%) y locales (80%). Lo que contrasta, no obstante, con que esta responsabilidad sea menor en los comités regionales (45%), el parlamento (11%) o el gobierno (sólo hay una ministra, que representa el 4%). Quizás también explique el papel que muchas mujeres de las zonas ocupadas están jugando en la resistencia contra Marruecos, como es el caso de Aminatu Haidar, de una larga trayectoria en su lucha, y otras tantas mujeres que salieron en parte a la luz cuando protagonizó su huelga de hambre a finales de 2009. 

Las relaciones con algunos países, entre los que destacan Argelia, Libia, España y Cuba, están permitiendo ampliar los horizontes incluso hacia otros continentes. Si con Argelia y Libia existe una mayor proximidad cultural, con España y Cuba se da el contacto con realidades muy distintas, a la vez que variadas. A esos países acuden jóvenes de los dos sexos a formarse en estudios secundarios y universitarios. En el caso de España existe la práctica muy extendida del acogimiento temporal en familias de niños y niñas, o las continuas visitas que se hacen a los campamentos del desierto, lo que pone a la luz la enorme solidaridad existente entre amplios sectores de la población española con el pueblo saharaui.  Se ha destacado que en esos países “no pierden los elementos constitutivos de su cultura, mantienen su religión, la ceremonia del té, lo cual hace menos traumático su regreso a la realidad del exilio en la Hamada”, una vez que han  finalizado sus estudios (Niño y Mervena).

El mundo de la educación es un ámbito donde las relaciones con otras culturas  están presentes. Así, el sistema escolar tiene establecido a partir del cuarto curso la enseñanza de la lengua castellana, de manera que  con la árabe, en su dialecto hassaní, es una de las dos lenguas oficiales y de relación con el mundo.

Para acabar

Hay un proverbio saharaui que dice: "los momentos difíciles se superan con calma". Quizás esa paciencia es la que está permitiendo a este pueblo que, al menos, pueda seguir sobreviviendo en un contexto tan conflictivo.

En Barbate, a 14 de abril de 2009


Documentación de referencia

Bibliografía sobre la cultura saharaui

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Vídeos

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OCIO, J. J., GARCÍA, M. y LASO, J. (2005). Espejismo. Ilusiones de un niño del desierto. Madrid, Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Salamanca / Producciones Cine de Guerrilla.


(Foto: Juan-Miguel Montero Barrado)