jueves, 21 de marzo de 2024

"La poesía, la música y el amor" (de hermano a hermano)


Cuando ese verano recibí la pintura,
no fui capaz de recordar el año en que la hice.
¿Fue el 77, el 79…? –me preguntaba.
Y pensando se me encendieron los recuerdos.
Los de esos dulces años de juventud
-que mi hermano hizo volar en su acuarela de notas-,
cuando la poesía y la música iban de la mano.
La poesía, impresa sobre el papel.
La música, en forma de guitarra,
como una mujer tumbada, 
quizás desnuda,
a modo de una Venus que muestra su belleza.
Las dos, mirándose.
Y contemplándolas, una margarita y un clavel,
dos flores salidas de la naturaleza,
prestas a testificar ese momento.
La poesía y la música.
El papel y la guitarra.
La palabra escrita y la melodía.
Una representación del amor.
 
Post scriptum
 
Y entre sus entrañas
-fiel palimpsesto del último mes de 1985-
descubrí el motivo:
"un nuevo lenguaje, otra forma de hacer";
y la intención, que quería ser un agradecimiento:
"la generosidad e ilusión con que acoges mis colores".
¡Qué tiempos aquellos, hermano! 
 
(2023/2024)

viernes, 15 de marzo de 2024

Se presenta en Zahara de los Atunes la novela Tres días del 33, de Ramón Pérez Montero


La Biblioteca municipal de Zahara de los Atunes ha sido el escenario de la presentación de la novela Tres días del 33 (Libros de la Herida, 2022), que tiene como autor al escritor asidonense Ramón Pérez Montero. El acto ha sido organizado por la ELA de Zahara de los Atunes y la Mancomunidad de La Janda, cuyos alcalde y presidente, respectivamente, no faltaron a la cita.

También estuvo presente Carla Mintz, hija del antropólogo norteamericano Jerome Mintz, que desde mediados de los años sesenta ha sido uno de los pioneros en la investigación de los sucesos de Casas Viejas de 1933. Fruto de ese trabajo fue la publicación del libro Los anarquistas de Casas Viejas (Diputación de Granada / Diputación de Cádiz, 1999). Y precisamente el motivo de su presencia ha tenido  que ver con el tema de la novela, pues está basada en lo ocurrido entre los fatídicos días del 10 al 12 de enero de 1933, cuyo resultado final fue la matanza de casi una treintena de campesinos a manos de las fuerzas del orden.

A lo largo de una hora se dio una interesante charla, en la práctica a dúo, pues, mientras se iban proyectando imágenes de la estancia de Jerome Mintz en Casas Viejas entre los años sesenta y ochenta, se fueron intercalando comentarios sobre anécdotas ocurridas en su día y algunos de los motivos que han llevado al autor a introducir personajes o situaciones concretas en su novela.

No faltó el recuerdo del historiador Salustiano Gutiérrez Baena, autor de Los sucesos de Casas Vieja. Crónica de una derrota (Benalup-Casas Viejas, Beceuve, 2017), cuyo contenido ha ayudado a Ramón Pérez Montero a la construcción de su novela. Y sin olvidar tampoco la labor que realizó en la divulgación de la obra del antropólogo norteamericano, incluyendo las fotografías que hizo. 

Falta ahora la lectura del libro, que promete ser interesante y de lo que daré cumplida cuenta cuando la haya concluido.

jueves, 14 de marzo de 2024

La poesía de Mario Benedetti en mis canciones


Llegué por primera vez a la poesía de Mario Benedetti 
a través del disco Nacha canta a Benedetti (1979), una conjunción de los versos del escritor uruguayo, la  música de Alberto Favero y la voz de la marplatense Nacha Guevara. No recuerdo el año exacto en que ocurrió, pero pudo haber sido entre 1980 y 1981. Hasta llegué a regalar a mi hermana Irene los originales del álbum en formato casete.

No mucho después, quizás de inmediato, me hice con el libro Inventario. Poesía completa. 1950-1980 (Madrid, Visor,1981), que me recomendó Alberto, compañero de estudios. Y devorarlo e iniciar un proceso de musicación de algunos de los poemas fue casi al unísono. El primero fue "Por qué cantamos" y así le siguieron otros tantos hasta un total de 10. En su día hice una grabación casera, que  no hace mucho logré digitalizar, lo que me permite volver a escuchar las canciones de vez en cuando. A veces, después de tantos años transcurridos, con recuerdos que me van llegando y, claro está, con nostalgia.  

Por los años 80 Benedetti fue uno de los escritores más "de moda". Contribuyó a ello su colaboración en el diario El País, para el que llegó a escribir una columna semanal, que dio lugar al posterior libro El desexilio y otras conjeturas (Madrid, El País, 1984). Por esos años también empecé a leer sus célebres relatos cortos, como Cuentos (Madrid, Alianza,1983), o algunas novelas, como La tregua (Madrid, Alianza,1983). 

Pero, volviendo al mundo de las canciones, Benedetti fue también motivo de musicación por varios cantantes, además de lo ya aludido de Alberto Favero y Nacha Guevara. En 1982 Pablo Milanés incluyó en su disco Acto de fe la canción "Hombre preso que mira a su hijo". Tres años después, en 1985, Joan Manuel Serrat, sacó su álbum El sur también existe,  en su totalidad con poemas del escritor uruguayo. Y en el mismo año se dio una colaboración entre el propio escritor y su compatriota Daniel Viglietti, que crearon el disco A dos voces y, a la vez, se dedicaron a recorrer varias ciudades actuando en recitales. Entre ellos, el habido en Salamanca, donde tuve la suerte de estar presente y degustar sus voces en directo: uno, declamando y el otro, cantando.   

Lo que presento ahora son los poemas que fui musicando en los primeros años de la década de los 80. El orden se corresponde con la grabación casera a la que antes aludí. Tengo que hacer, no obstante, una apreciación sobre "Intimidad". Inicialmente la musiqué sobre el poema incluido en Poemas de otros, dentro del cual están Poemas de amor y desamor. Años después descubrí que otra versión del poema, con algunas variaciones, lo había incluido Benedetti en el poemario Contra los puentes levadizos. Eso me permitió que al final acabara cantando la canción con las dos versiones, empezando por la más antigua. Eso hice, por ejemplo, en un homenaje que dedicamos al escritor en junio de 2009 en Vejer (concretamente, en el bar "El Caballo"), en el que interpreté varias canciones junto a Montse, Juanjo y Felisa. ¡Qué tiempos tan tiernamente locos!

He aquí, pues, los poemas.


Estados de ánimo

          A veces me siento
            como un águila en el aire
            (de una canción de Pablo Milanés)

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.

Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones

una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,

sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

(De Poemas de otros, 1973-1974).


Los héroes

Resido en una región donde los héroes
suelen morir de lumbre y osadía
pero de todos modos esplenden fulgen
siguen reverberando
existen en los ojos de los niños
y desde las grandes vallas comparecen
transforman
aprueban
acompañan

en mi lejano país en cambio
los héroes
que también los hay
no pueden ser nombrados en voz alta
ni abrazados por una bandera
ni siquiera aludidos por el llanto
sencillamente no han sido autorizados
a existir como cadáveres
y menos aún
como cadáveres reverberantes

ah pero ¿quién podrá evitar
que desde su inexpugnable clandestinidad
esos muertos ilegales
conspiren?

(De Cotidianas, 1979).


No te salves

No te quedes inmóvil          
al borde del camino           
no congeles el júbilo          
no quieras con desgana              
no te salves ahora             
ni nunca
            no te salves
no te llenes de calma         
no reserves del mundo               
sólo un rincón tranquilo              
no dejes caer los párpados         
pesados como juicios         
no te quedes sin labios       
no te duermas sin sueño             
no te pienses sin sangre             
no te juzgues sin tiempo

pero si
          pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo            
y quieres con desgana        
y te salvas ahora               
y te llenas de calma           
y reservas del mundo         
sólo un rincón tranquilo              
y dejas caer los párpados           
pesados como juicios         
y te secas sin labios           
y te duermes sin sueño              
y te piensas sin sangre               
y te juzgas sin tiempo        
y te quedas inmóvil            
al borde del camino   
y te salvas 
                entonces 
no te quedes conmigo.

(De Poemas de otros, 1973-1974).


Cotidiana 5

Hay un día en que se nace 
a la gloria y a la suerte        
a la suerte y a la muerte        
hay un día en que se nace

y en penumbra tan temprana      
que no duele ni se nombra        
la luz muere con la sombra      
de la vida cotidiana

hay un sol que da sentido        
a la gloria y a la suerte        
a la suerte y a al muerte        
hay un sol que da sentido

y en mitad de la mañana          
abre rumbos y salidas            
en las idas y venidas             
de la vida cotidiana 

hay un cielo que responde        
a la gloria y a la suerte        
a la suerte y a la muerte        
hay un cielo que responde

y en la calma soberana          
de un solemne mediodía          
junta penas y alegría            
de la vida cotidiana 

hay un sueño que se acerca      
a la gloria y a la suerte        
a la suerte y a la muerte        
hay un sueño que se acerca

y en la siesta y resolana        
ponen lágrimas y besos          
los convictos y confesos        
de la vida cotidiana

hay crepúsculos que invocan      
a la gloria y a la suerte        
a la suerte y a la muerte        
hay crepúsculos que invocan 

y en la cumbre más lejana        
el sol muere como un toro        
con la sangre y con el oro      
de la vida cotidiana 

siempre hay una causa digna      
de la gloria y de la suerte      
de la suerte y de la muerte      
siempre hay una causa digna

pero no es la lucha vana        
de quien busca satanases         
en las guerras y en las paces    
de la vida cotidiana 

hay por  último un letargo      
de la gloria y de la suerte      
de la suerte y de la muerte      
hay todo eso y sin embargo 

en la noche veterana            
del amor que es buena gente      
va dejando la simiente          
de otra vida cotidiana. 

(De Cotidianas, 1979).


Te quiero

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

(De Poemas de otros, 1973-1974).


Todavía

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
                    todavía.

(De Poemas de otros, 1973-1974).


José Martí Pregonero

Tu nombre es como el crisol
donde se funde la hazaña
tu nombre es como la caña
que endulza con lluvia y sol

de su destino naciente
sólo tu pueblo es el dueño
cual figuraban en tus sueño
por fin es libre tu gente

josé martí pregonero
no moriste en tu pregón
tus versos viven y son
pregones de un pueblo entero

tu isla exporta el verano
y hay flamboyán y justicia
la buena tierra nutricia
da frutos para el cubano

tu nombre es como el crisol
donde se funde la hazaña
tu nombre es como la caña
que endulza con lluvia y sol

tan sobrio y tan desbordante
tan bueno y tan orgulloso
tan firme y tan generoso
tan pequeño y tan gigante

tan profundamente isleño
tan claramente cubano
tan latinoamericano
en tu suelo y en tu sueño

siempre nos tienes despierto
con tu constante mirada
con tu suerte despejada
y con tu fe de ojos abiertos

tu nombre es como el crisol
donde se funde la hazaña
tu nombre es como la caña
que endulza con lluvia y sol.

(De Cotidianas, 1979).


Distancia

Pensar que en un antes neblinoso y remoto
tu adolescencia era cotidiana
y notabas en las yemas de los dedos
las variables superficies de vida
que ahora sentís a veces en las uñas

en aquel breve prólogo del duelo
te recordás empero como un náufrago
que jamás había estado en un navío
o asimismo como un reloj de arena
al que nadie se ocupó de subvertir

pero también te evocás como un presagio
con el que hoy tenés hondas diferencias.

(De Cotidianas, 1979).


Intimidad

Soñamos juntos
juntos despertamos

el tiempo
mientras tanto
hace o deshace

no le importan
tu sueño
ni mi sueño

somos dóciles
torpes
destructibles

pensamos que no cae
esa gaviota

que más allá del fin
hay otra orilla
que la batalla es nuestra
o de ninguno

vivimos juntos
juntos
nos destruimos

pero la destrucción es una broma
un detalle
una ráfaga
un instante
un abrir y cerrarse
de ojos ciegos
 
ah nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío

(De Contra los puentes levadizos, 1965-1966).


Intimidad

Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto

no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos

pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno

juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle una ráfaga
un vestigio
un abrirse y cerrarse
el paraíso

ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío

quiero que me relates
el duelo que te callas

por mi parte te ofrezco
mi última confianza

estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser
     una llama.

(De Poemas de otros, 1973-1974).


Por qué cantamos

Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil

usted preguntará por qué cantamos

si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza

usted preguntará por qué cantamos

si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro

usted preguntará por que cantamos

cantamos por qué el río está sonando
y cuando suena el río / suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino

cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos

cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota

cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta
 
cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.

(De Cotidianas, 1979).



(Imagen: ilustración de Justo Barboza, publicada en el diario El País, 1982).

viernes, 8 de marzo de 2024

jueves, 7 de marzo de 2024

15 poemas para un 8 de marzo


A pesar de todo me levanto

Tú puedes escribirme en la historia
con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes arrojarme al fango
y aún así, como el polvo…, yo me levanto.

Mi descaro te molesta?
¿Por qué estás ahí quieto, apesadumbrado?
Porque camino
como si fuera dueña de pozos petroleros,
bombeando en la sala de mi casa.

Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas brincando alto.
Así, yo me levanto.

¿Me quieres ver destrozada?
Con la cabeza agachada y los ojos bajos,
los hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi llanto desconsolado.

¿Mi arrogancia te ofende?
No te tomes tan a pecho
que yo ría como si tuviera minas de oro,
excavándose en el mismo patio de mi casa.

Puedes dispararme con tus palabras,
puedes herirme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aún así, como el aire, yo me levanto.

¿Mi sensualidad te molesta?
Surge como una sorpresa
que yo baile como si tuviera diamantes
ahí, donde se encuentran mis muslos?

De las barracas de la vergüenza de la historia,
yo me levanto.
Desde el pasado enraizado en dolor,
yo me levanto.
Soy un océano negro, amplio e inquieto,
manando,
me extiendo, sobre la marea.

Dejando atrás noches de temor, de terror,
me levanto
a un amanecer maravillosamente claro,
me levanto,
brindado los regalos, legados por mis ancestros.
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto.

(Maya Angelou)


No deseo abrir la boca

No deseo abrir la boca.
¿Qué podría cantar?
A mí, a quien la vida odia,
tanto me da cantar que callar.
¿Acaso debo hablar de dulzura,
cuando es tanta la amargura que siento?
Ay, el festín del opresor
me ha tapado la boca!
Sin nadie a mi lado en la vida,
¿a quién dedicaré mi ternura?
Tanto me da decir, reír,
morir, existir.
Yo y mi forzada soledad,
con mi dolor y mi tristeza.
He nacido para nada,
mi boca debería estar sellada.
Ha llegado, corazón, la primavera,
el momento propicio del festejo.
¿Pero qué puedo hacer si un ala
tengo ahora atrapada?
Así no puedo volar.
Llevo mucho tiempo en silencio,
pero nunca olvidé la melodía
que no paro de susurrar.
Las canciones que brotan de mi corazón
me recuerdan que algún día
romperé la jaula.
Volando saldré de esta soledad
y cantaré con melancolía.
No soy un frágil álamo
sacudido por el viento.
Soy una mujer afgana.
Entiéndase, pues, mi constante queja. 

(Nadia Anjuman)


8 de marzo

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres, ¡Qué poco es un solo día, hermanas, qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas! De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos –toda la atropellada ruta de nuestras vidas– deberían pavimentar de flores para celebrarnos (que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó las floridas avenidas postradas de pena de Londres) Nosotras queremos ver y oler las flores. Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras en vez de machos, Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris Y de los que nos vendaron los pies Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir a riesgo de nuestras vidas Queremos flores del que se protege del mal pensamiento obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte Queremos flores de los que nos quemaron por brujas Y nos encerraron por locas Flores del que nos pega, del que se emborracha Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género
Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos donde el agua de nuestros ojos se hace lodo; arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos, de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres. Queremos flores hoy. Cuanto nos corresponde. El jardín del que nos expulsaron.

(Gioconda Belli)


Rotundamente negra

Me niego rotundamente
a negar mi voz,
mi sangre y mi piel.
y me niego rotundamente
a dejar de ser yo,
a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro en el espejo
con mi boca
rotundamente grande,
y mi nariz
rotundamente hermosa,
y mis dientes
rotundamente blancos,
y mi piel valientemente negra.
Y me niego categóricamente
a dejar de hablar
mi lengua, mi acento y mi historia.
Y me niego absolutamente
a ser parte de los que callan,
de los que temen,
de los que lloran.
Porque me acepto
rotundamente libre,
rotundamente negra,
rotundamente hermosa.

(Shirley Campbell)


La construcción de un sueño

Siempre hay tiempo para un sueño.
Siempre es tiempo de dejarse llevar por una
pasión que nos arrastre hacia el deseo.
Siempre es posible encontrar la fuerza
necesaria para alzar el vuelo y dirigirse hacia lo alto.
Y es allí, y solo allí, en la altura, donde
podemos desplegar nuestras alas en toda su extensión.
Solo allí, en lo más alto de nosotros mismos,
en lo más profundo de nuestras inquietudes,
podremos separar los brazos, y volar.
... ella ha iniciado ya ese vuelo.

(Dulce Chacón)


Calcomanía

A veces repaso con boli los
bordes de la herida,
como si la tinta azul
fuera capaz de contener
la expansión del morado.
Repaso igual que mi hija repasa los bordes
de las calcomanías que empiezan
a desdibujársele en el brazo.
A veces, incluso, le dibujo
a la herida ojitos y boca.
Un día, incluso, le dibujé
una lengua burlona.
Ella lo vio y sonrió.
Esa fue la primera vez que tuve miedo.

(Bibiana Collado Cabrera)


Él era débil y yo era fuerte…

Él era débil y yo era fuerte,
después él dejó que yo le hiciera pasar
y entonces yo era débil y él era fuerte,
y dejé que él me guiara a casa.

No era lejos, la puerta estaba cerca,
tampoco estaba oscuro, él avanzaba a mi lado,
no había ruido, él no dijo nada,
y eso era lo que yo más deseaba saber.

El día irrumpió, tuvimos que separarnos,
ahora ninguno de los dos era más fuerte,
él luchó, yo también luché,
¡pero no lo hicimos a pesar de todo!

(Emily Dickinson)


Quiero disculparme…

Quiero disculparme con todas las mujeres
a las que he llamado bonitas
antes de haberlas llamado inteligentes o valientes.
Lamento si hice sonar complicado
algo tan simple como con lo que se nace,
es de lo que tienes que estar más orgullosa
como cuando tu espíritu ha aplastado las montañas.
De ahora en adelante, voy a decir cosas como eres resistente
o eres extraordinaria,
no porque crea que no eres bonita,
sino porque eres mucho más que eso.

(Rupi Kaur)


Si me quieres, quiéreme entera…

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, Y gris, verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda!… O no me quieras

(Dulce María Loinaz)


Es necesario…

Es necesario
revertir el hechizo.
Ese,
que borra a las mujeres
de los libros de historia,
de las esferas de poder,
de las antologías.
Ese,
que las encierra
entre cuatro paredes,
con solo
colocarles un anillo.

(Gisela López)


Ca Foscari

Te amo como mi semejante,
mi igual, mi parecida,
de esclava a esclava,
parejas en la subversión
al orden domesticado.
Te amo esta y otras noches
con las señas de identidad
cambiadas.
como alegremente cambiamos nuestra ropa
y tu vestido es el mío
y mis sandalias son las tuyas,
como mi seno
es tu seno
y tus antepasadas son las mías.
Hacemos el amor incestuosamente,
escandalizando a los peces
y a los buenos ciudadanos de este
y de todos los partidos.
A la mañana, en el desayuno,
cuando las cosas lentamente vayan despertando,
te llamaré por mi nombre
y tú contestarás
alegre,
mi igual, mi hermana, mi semejante.

(Alejandra Peri Rossi)


Soy mujer…

Soy mujer.
Y un entrañable calor me abriga
cuando el mundo me golpea.
Es el calor de otras mujeres,
de aquellas que hicieron de la vida
este rincón sensible, luchador,
de piel suave y corazón guerrero.

(Alejandra Pizarnik)


Somos mujeres

Miradnos.
Somos la luz de nuestra propia sombra,
el reflejo de la carne que nos ha acompañado,
la fuerza que impulsa a las olas más minúsculas.

Somos el azar de lo oportuno,
la paz que termina con las guerras ajenas,
dos rodillas arañadas que resisten con valentía.

Miradnos.
Decidimos cambiar la dirección del puño
porque nosotras no nos defendemos:
nosotras luchamos.

Miradnos.
Somos, también, dolor, somos miedo,
somos un tropiezo fruto de la zancadilla de otro
que pretende marcar un camino que no existe.
Somos, también, una espalda torcida,
una mirada maltratada, una piel obligada,
pero la misma mano que alzamos
abre todas las puertas,
la misma boca con la que negamos
hace que el mundo avance,
y somos las únicas capaces de enseñar
a un pájaro a volar.

Miradnos.
Somos música,
inabarcables, invencibles, incontenibles, inhabitables,
luz en un lugar que aún no es capaz de
abarcarnos, vencernos, contenernos, habitarnos,
porque la belleza siempre cegó los ojos
de aquel que no sabía mirar.
Nuestro animal es una bestia indomable
que dormía tranquila hasta que decidisteis
abrirle los ojos con vuestros palos,
con vuestros insultos, con este desprecio
que, oídnos:
no aceptamos.

Miradnos.
porque yo lo he visto en nuestros ojos,
lo he visto cuando nos reconocemos humanas
en esta selva que no siempre nos comprende
pero que hemos conquistado.

He visto en nosotras
la armonía de la vida y de la muerte,
la quietud del cielo y del suelo,
la unión del comienzo y del fin,
el fuego de la nieve y la madera,
la libertad del sí y el no,
el valor de quien llega y quien se va,
el don de quien puede y lo consigue.

Miradnos,
y nunca olvidéis que el universo y la luz
salen de nuestras piernas.
Porque un mundo sin mujeres
no es más que un mundo vacío y a oscuras.

Y nosotras
estamos aquí
para despertaros
y encender la mecha.

(Elvira Sastre)


Loba

Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.
Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,
Que no pude ser como las otras, casta de buey
Con yugo al cuello; ¡libre se eleve mi cabeza!
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.
Mirad cómo se ríen y cómo me señalan
Porque lo digo así: (Las ovejitas balan
Porque ven que una loba ha entrado en el corral
Y saben que las lobas vienen del matorral).

(Alfonsina Storni)


la mujer que vende el pescado…

la mujer que vende el pescado se llama Dulce
y todo lo que tiene que ver con ella es azul
hasta su forma de saludar abre un claro
en el cielo más gris
no limpia bien la merluza y nos la trae a casa
con todas las vísceras y esas espinas exteriores
que se clavan en las manos
pero vuelves al día siguiente con ella
porque su marido va al mar todas las mañanas
en un barco que los turistas fotografían por la mañana
como si fuera un recuerdo de sus vacaciones
Dulce nos advierte que estemos pendientes de la cartera
porque hay mucha necesidad y ya se sabe
desesperación
a ella le entraron en su casa varias veces
pero no buscaban comida
Dulce siente pena de mí porque no tengo hijos
y sé que es por eso que me escoge las mejores almejas
pero hoy la mujer azul estaba tan triste
que el olor a mar se hizo denso casi insoportable
alguien se atrevió a preguntar y por fin contestó
hay dolores que te desgarran el alma
la mujer gorda con bolso de rafia añadió
a quien lo tenga
luego resbalaron dos lagrimas por el rostro de Dulce
que brillaban como escamas

(Eva Veiga)