miércoles, 31 de enero de 2024

La controversia en torno a la imagen de un Cristo cuasi desnudo


Sevilla ha vuelto a ser escenario de una nueva polémica en torno a las imágenes religiosas. El motivo, el cartel de la Semana Santa de este año, del que se dice desde determinados sectores católicos que no respeta "la Fe, los Valores Cristianos, la tradición y el fervor religioso de esta Ciudad". No ha faltado que lo hayan tildado de afeminado y obsceno.

Como puede apreciarse, estamos ante un Cristo joven, bello y cuasi desnudo. Una forma de representación que, a grandes rasgos, difiere poco o nada de lo que tantos otros artistas, en distintas épocas, han reflejado en las imágenes religiosas que han pintado o esculpido. Y precisamente Sevilla se encuentra entre las ciudades donde ese tratamiento ha estado más arraigado, como una forma de idealizar la figura que se representa y alejarla en lo posible del dramatismo. Se ha hecho en mayor medida con la figura del Cristo crucificado, pero también con la del resucitado o el yacente. 

El autor del cartel, el artista Salustiano García, ha sido claro a la hora de explicar lo que ha pretendido. Ante los medios de comunicación ha manifestado que su intención ha sido la de reflejar el momento más luminoso de los días de Semana Santa, de ahí que lo haya buscado en la imagen de un Cristo resucitado. Y para ello, como ha dicho, se ha inspirado en su hermano fallecido siendo casi niño y en su propio hijo, que le ha servido de modelo. 

Como he señalado al principio, no es la primera vez que ocurre una polémica de eta naturaleza en Sevilla. En noviembre de 2017 se formó otro revuelo con el ganador del concurso de carteles organizado por la Asociación de Belenistas de la ciudad. En aquella ocasión fue la imagen del arcángel Gabriel la que levantó ampollas, pues fue considerada en los medios fundamentalistas religiosos como afeminada.  

(Imagen: https://www.101tvsevilla.es/asi-es-el-cartel-de-la-semana-santa-de-sevilla-2024-una-obra-del-artista-salustiano-garcia/).

martes, 30 de enero de 2024

Lenin, cien años después de su muerte


"Eran exactamente las 8:40 [del 7 de noviembre de 1917] cuando una atronadora ola de aclamaciones y aplausos anunció la entrada de la presidencia y de Lenin –el gran Lenin- con ella. Era un hombre bajito y fornido, de gran calva y cabeza abombada sobre robusto cuello. Ojos pequeños, nariz grande, boca ancha y noble, mentón saliente, afeitado, pero ya asomaba la barbita tan conocida en el pasado y en el futuro. Traje bastante usado, pantalones un poco largos para su talla. Nada que recordase a un ídolo de las multitudes, sencillo, amado y respetado como tal vez lo hayan sido muy pocos dirigentes en la historia. Líder que gozaba de suma popularidad –y líder merced exclusivamente a su intelecto-, ajeno a toda afectación, no se dejaba llevar por la corriente, firme, inflexible, sin apasionamientos efectistas, pero con una poderosa capacidad para explicar las ideas más complicadas con las palabras más sencillas y hacer un profundo análisis de la situación concreta en el que se conjugaban la sagaz flexibilidad y la mayor audacia intelectual" (1).

Se ha cumplido hace unos días el centenario de la muerte de Vladimir Ilich Ulianov, más conocido como Lenin. No pretendo hacer una biografía suya. Sólo referirme sintéticamente a lo que fue escribiendo a lo largo de su vida, a la vez que participaba de una forma activa en la lucha política en lo que por entonces fue el Imperio Ruso y luego, desde 1917, acabó transformándose en un nuevo ente político, que en 1922 se denominó URSS.   

Miembro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, vivió largos años en el exilio, sobre todo en la localidad suiza de Ginebra. En 1903 acabó promoviendo la formación de otro nuevo con el mismo nombre, pero con el añadido de facción Bolchevique. Se opuso al parlamentarismo y propugnó la necesidad de una revolución socialista con el apoyo del campesinado. Su presencia e influencia fueron en todo momento de primer orden, cuando no decisivas, reflejadas en gran medida mediante sus numerosos escritos en forma  de artículos periodísticos, folletos y libros.

Lenin pretendió adaptar el pensamiento de Marx a las condiciones particulares de un país atrasado, de base agraria y un débil proletariado. Eso le llevó a analizar los rasgos del capitalismo en su país, como hizo en su libro El desarrollo del capitalismo en Rusia (1899). De esa manera convirtió al campesinado en el principal aliado estratégico de la clase obrera dentro del proceso revolucionario, algo que fue reflejando en los escritos posteriores. 

Su preocupación por la formación de un partido eficaz, que se organizara de una manera centralizada y disciplinada, y que estuviera compuesto por personas dedicadas de lleno a las tareas revolucionarias la reflejó en ¿Qué hacer (1902). Buscó dar una explicación de la crisis interna en el seno del POSDR, que había derivado en 1903 en la escisión entre bolcheviques y mencheviques, a través de Un paso adelante, dos pasos atrás (1904). Y tras el fracaso de la revolución de 1905 impulsó la adopción de una acción política revolucionaria, alejada del reformismo, en Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática (1908). 

De nuevo en el exilio, se centró en el mundo de la filosofía en Materialismo y empiriocriticismo (1909), buscando combatir las ideas de Alexander Bogdanov, perteneciente al ala izquierda del POSDR Bolchevique y al que criticó de idealismo. En 1913, como el propio Lenin indicó, escribió la breve semblanza que dedicó al fundador del movimiento comunista moderno, Karl Marx (publicada en 1915), completando de esa forma otra, más breve aún, que en años atrás había dedicado a Friedrich Engels (1895).

Ya con la Gran Guerra en curso surgieron algunas de las obras más relevantes, si no decisivas, sobre el nuevo contexto internacional y las posibilidades que abría a la revolución. En El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916), inspirada en las obras de los socialistas austriacos Hobson y Hilferding, definió el imperialismo como el sistema de dominio de las grandes empresas en el ámbito internacional, que actuaban fuera del marco de sus países. En su nueva teoría sobre el imperialismo dio en la clave para entender la naturaleza de la guerra que se había iniciado en 1914, estaba asolando Europa y alcanzaba a algunos países del Extremo Oriente. 

De vuelta en Rusia, tras el derrocamiento de la monarquía zarista en febrero de 1917, no dudó en apostar por la conquista inmediata del poder, como expresó en sus discursos y escritos, plasmados en sus Tesis de abril (1917). Opuesto a la guerra y al gobierno que la sostenía, rechazó también el modelo político parlamentario, optando por otro nuevo basado en los soviets, es decir, las asambleas populares que fueron aflorando por el país. Las dificultades que fueron apareciendo en el proceso revolucionario, que obligaron a Lenin a pasar a la clandestinidad y refugiarse en Finlandia, le permitieron profundizar en las fases de la construcción del comunismo, una idea ya lanzada por Marx en 1875 en su Crítica del Programa de Gotha. Fue así como surgió El estado y la revolución (1917), donde desarrolló el concepto de dictadura del proletariado, entendida como una forma de estado antagónica a la presente dictadura de la burguesía.

Triunfante la revolución de octubre/noviembre de 1917, y ya al frente del  Consejo de Comisarios del Pueblo, no dejó de escribir. En dos de sus obras remarcó el nuevo rumbo iniciado tanto en Rusia como en el ámbito internacional. De un lado, ante el posicionamiento contrario de la socialdemocracia tanto rusa como de otros países, no dudó en lanzar una dura crítica en La revolución proletaria y el renegado Kautsky (1918). La personalizó en la figura del dirigente alemán, que en otro tiempo había sido en el seno de la II Internacional uno de los líderes de la facción contraria al reformismo. Y de otro lado, ya formada la Internacional Comunista, se dirigió a los grupos políticos de otros países (principalmente alemanes, británicos e e italianos) que ponían en práctica tácticas  a la vez extremas e ineficaces. Es lo que reflejó en su La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo (1920).   

La situación personal de Lenin cambió drásticamente en el verano de 1918, cuando sufrió un atentado que estuvo a punto de acabar con su vida. Con una salud cada vez más deteriorada y en en medio de contexto extremadamente difícil (con la guerra civil, entre 1918 y 1923, y la devastación material que le siguió) no dejó de escribir, pero lo hizo de una forma más intermitente y centrándose en las respuestas a los problemas que iban surgiendo en la gestión gubernamental.

Esa situación de deterioro la describió Nadiezhda Konstantinova Krupskaya, su esposa, de esta manera (2):

"No creo que ni siquiera en estos graves meses últimos Vladimir Ilich se sintiera desdichado. Desde que tuvo la posibilidad de leer, leía con gran interés los periódicos, seleccionaba lo que le parecía más importante. Le agradaba principalmente todo lo fáctico y los artículos de agitación. En el último tiempo empezó a leer bellas letras. Le trajeron un gran paquete de libros y sólo apartó para él obras de Jack London, pidiendo que le leyeran en voz alta. El interés político prevalecía sobre todo lo demás".

Hasta que se produjo el desenlace final, el 21 de enero de 1924. Así fue como lo dejó escrito Evdokia Ivanova Smirnova, la mujer que se dedicó a atenderlo en el día a día durante su enfermedad (3):

"Por la mañana, como de costumbre, le serví el café; me saludó cordialmente, pasó ante la mesa sin probar nada y se retiró a su cuarto para acostarse. Mantuve el café caliente hasta las cuatro con la esperanza de que lo bebería cuando se despertara. Pero ya no debía despertarse. Me fueron a pedir botellas de agua caliente.... Pero, cuando se las llevamos, era demasiado tarde".

En el extenso poema "Vladimir Ilich Lenin", que le dedicó Vladimir Maiakovski tras su fallecimiento, pueden leerse estos versos:

¿Qué ha hecho?
                        ¿Quién es?
                                        ¿Y de dónde viene?


Notas

(1) John Reed (1982). Diez días que estremecieron el mundo. Madrid, Akal, p. 143.
(2) Anatoli Lunacharski (1981)., Así era Lenin I. Moscú, Novosti, p. 123.
(3) Louis Aragon (1965). Historia paralela de los Estados Unidos y la Unión Soviética. 1917-1960, v. I. Buenos Aires, Emecé Editores, p. 235.

domingo, 28 de enero de 2024

Presentado en Vejer el documental La Janda, lugares de la memoria


Ayer tuvo lugar el segundo de los actos del ciclo "Vejer no pierde la memoria", con el Teatro San Francisco como escenario. Y para la ocasión se proyectó el documental
La Janda, lugares de la memoria, realizado por Moisés Basallote Ojeda y Manuel Jesús Melero Callado. En la presentación previa a la proyección participó el propio Manuel Jesús Melero Callado, que estuvo acompañado de Javier Rodríguez Cabeza y Antonio González Mellado, presidente de la Mancomunidad jandeña y alcalde de Vejer, respectivamente.

El documental fue patrocinado por la Mancomunidad de La Janda y empezó a difundirse hace un año por YouTube y otras redes sociales, si bien el trabajo de grabación, tanto de intervinientes como de exteriores, se llevó a cabo a finales de 2022. Las intervenciones, hechas desde los campos de la Historia y de la Memoria Histórica, aportan el contenido necesario para conocer lo ocurrido durante los años de guerra y postguerra en los municipios jandeños. Se ha procurado en la medida de lo posible que se hayan realizado in situ, es decir, como el título indica, en los lugares donde sucedieron los hechos referidos.   

Aparecen siete de los municipios de la comarca de La Janda: Alcalá de Gazules, Barbate, Benalup-Casas Viejas, Conil, Medina Sidonia, Paterna de Rivera y San José del Valle, a los que hay que añadir la localidad de Zahara de los Atunes. No ocurre con Vejer de la Frontera, dado que durante los años de gobierno del PP el Ayuntamiento no formó parte de la Mancomunidad (el actual, en cambio, ha solicitado su reintegración). Existe, no obstante, el compromiso del actual Ayuntamiento y del órgano comarcal para incluir el caso de ese municipio en una segunda edición del documental.

Como ya informé hace un año, he tenido el honor de haber sido uno de los participantes del documental, concretamente en lo referente a Barbate y Zahara de los Atunes. Con mi presencia he recordado los casos de los hermanos Juan y Manuel Caro Marín, el alcalde pedáneo Francisco Tato Anglada y el maestro de Zahara de los Atunes Manuel Abel Romero, además de lo ocurrido durante el episodio del bombardeo del buque Churruca sobre las instalaciones del Consorcio Nacional Almadrabero.

No está de más que se visualice y difunda el documental. Como se indica al final del mismo, es una forma de conocer "los episodios más oscuros, olvidados y marginados de nuestra historia, de la historia de nuestros pueblos, de nuestra gente".

sábado, 27 de enero de 2024

La muerte de Unamuno: suma y sigue sobre lo que se escribe


La muerte de Miguel de Unamuno sigue generando debate. Han sido varias las entradas que le  he dedicado en mi cuaderno electrónico y ahora me presto a escribir una más, esta vez a raíz de la lectura 
de un breve escrito del historiador Severiano Delgado Cruz, que lleva por título "Contra el asesinato de Miguel Unamuno". Fue publicado hace unos días en el diario digital infoLibre, dentro de la sección Librepensadores. Pero vayamos por partes.

Severiano Delgado Cruz y su posición ante la muerte de Unamuno 

En su escrito menciona el documental Palabras para un fin del mundo (2020), dirigido por Manuel Menchón, del que dice que "abrió una veda de una línea de investigación pseudohistórica". Debemos recordar que ya en su día dedicó a la película el extenso artículo "Ramón Mercader en Salamanca", título que, como puede leerse, está cargado de sarcasmo. 

En esta ocasión Delgado Cruz centra su escrito en Carlos Sá Mayoral y su libro Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de estado? (2023), del que empieza diciendo que "continúa el camino marcado por Menchón". Señala, en primer lugar, que los documentos en los que se ha basado "aportan poco a lo ya sabido". Se muestra muy categórico a la hora de valorarlo, así como, por extensión, de cuantos trabajos se han realizado poniendo en duda la versión oficial sobre la muerte de Unamuno. Pide, por ello, "un mínimo de rigor historiográfico, respetando lo que dicen y lo que no dicen los documentos, comprobando los datos, argumentando con coherencia y sin rellenar los huecos con fantasías, elucubraciones y juicios temerarios".

También nos remite Delgado Cruz a un trabajo reciente de Francisco Blanco Prieto, a la sazón presidente de honor de la Asociación Amigos de Unamuno, que lleva por 
título "Muerte de Unamuno: ¿crimen de estado o muerte natural?". Fechado el 12 de diciembre del año pasado, fue escrito como respuesta al libro de Sá Mayoral. 

Francisco Blanco Prieto y su dura crítica a Francisco Sá Mayoral 

A lo largo de sus 77 páginas, en las que se incluyen 25 documentos anexos, el autor va desentrañando diversos aspectos del  libro de Sá Mayoral. Y lo hace con detalle y meticulosidad. Usa un lenguaje duramente crítico, tanto por lo que califica de pobreza documental como por los errores de todo tipo, preferentemente históricos, que ha cometido en las dos ediciones publicadas, la última de octubre pasado. 

En uno de los pasajes de su trabajo Blanco Prieto presta atención a la información facilitada por el periodista Daniel Domínguez a Sá Mayoral acerca de la presencia de una tercera persona en el escenario de la muerte de Unamuno (p. 22). Información basada en un testimonio transmitido a dicho periodista por un hijo de Aurelia, la empleada de hogar que trabajaba como interna para la familia Unamuno. Blanco Prieto apunta que, pese a sus varios intentos, sólo consiguió mantener una entrevista telefónica con el citado periodista, liquidando el asunto de esta manera: "Aurelia solo vivió en Salamanca de soltera y sin hijas en casa de Unamuno, por lo que el 'hijo' nunca pudo vivir en Salamanca con ellas". 

Al final de las conclusiones Blanco Prieto se expresa también categórico sobre las causas y  circunstancias del fallecimiento del que fuera rector de la Universidad de Salamanca: "Mientras no se demuestre con pruebas fehacientes lo contrario. repetimos que la muerte de Unamuno de produjo de forma natural, imprevista y repentina, debida a las dos enfermedades crónicas que padecía: hipertensión arterial y arterioesclerosis, desencadenantes de la hemorragia bulbar que terminó con su vida". 

Mi posición en el debate

Como dije al principio, varias han sido las entradas que he dedicado a lo ocurrido en torno a la muerte de Unamuno. La primera, "Unamuno y su muerte, en el centro del debate"data de mayo de 2021 y estuvo basada tanto en la película de Manchón como en el posterior libro que el cineasta escribió junto con Luis García-Jambrina, esta vez con el título La doble muerte de Unamuno. La segunda entrada, "Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de estado?, de Carlos Sá Mayoral, un nuevo libro que abunda en la línea del asesinato"es de octubre de 2023. Y la tercera, "A vueltas con la muerte de Unamuno" del mes siguiente. Las dos primeras fueron publicadas posteriormente como artículos en Rebelión y reproducidas en diversas páginas electrónicas, mientras que la tercera no tuvo la misma suerte. 

En esta última hice una síntesis de lo que hasta ahora había escrito y/o conocido sobre el tema, si bien el motivo partió de un comentario privado, a modo de reflexión, que se me remitió a través de Rebelión, enviado por un lector del artículo que dediqué al libro de Sá Mayoral. Consideraba esa persona que lo apuntado en el libro de Menchón y García-Jambrina "tiene el valor de poner de manifiesto que fue un asesinato, pero es desalentador en el sentido en que sitúa este casi como un crimen pasional, sin contenido político". El libro de Sá Mayoral, empero, le resultaba de mayor importancia: "Obviamente tiene para mí más sentido que fuera consecuencia del aparato de represión que el franquismo establece en Salamanca. ¿Cómo en Salamanca, capital del estado golpista, se van a producir asesinatos sin el control de Franco?, estando su casa, además, protegida por el SIM. ¿Cómo no iba a ocultar el asesinato de Unamuno el estado franquista, tras el asesinato de Lorca?".

En mis tres artículos he pretendido resaltar que el fondo de las aportaciones planteadas por Menchón y García-Jambrina, de un lado, y Sá Mayoral, de otro, no debe ser desdeñado, sino tenido en cuenta. Existen demasiadas dudas, contradicciones y, en ocasiones, incoherencias sobre lo ocurrido. Es lo que se desprende de la bibliografía dedicada al tema, que casi unánimemente defienden lo de la muerte natural. 

He dejado claro, así mismo, que algunos aspectos de lo escrito por Menchón/García-Jambrina y Sá Mayoral pertenece al campo de las conjeturas, que en algunos casos me parecen fuera de lugar. Tal como expresé en mi respuesta al lector antes aludido, por ahora se está entre evidencias, a falta de encontrar lo más decisivo: las pruebas. Pero, como en cierta ocasión manifestó  el propio García-Jambrina sobre su libro, todo esto no deja de ser "una invitación a reflexionar".

jueves, 25 de enero de 2024

Guardianas de la Memoria, un documental sobre la represión fascista en Benamejí, presentado en Barbate


El pasado 19 de enero tuvo lugar en Barbate la presentación del documental Guardianas de la Memoria, escrito y dirigido por Francisco Artacho Gómez. 
El trabajo está centrado en la represión habida en el municipio cordobés de Benamejí desde el primer momento del golpe militar de julio de 1936. El autor, que tiene una estrecha relación con Barbate, cursó sus estudios de Bachillerato entre los años 2002 y 2004 en el IES Trafalgar, lo que explica tanto el interés de su presencia en el municipio gaditano como la enorme acogida que recibió por parte del numeroso público asistente en la presentación del documental.

Benamejí, situado en el sur de la provincia y perteneciente a la comarca de la Subbética, estuvo controlado desde el primer momento por los militares golpistas, que hicieron de Sevilla el centro de la toma de decisiones en el suroeste peninsular, con el general Gonzalo Queipo de Llano a la cabeza. La represión se cebó con crueldad sobre las personas que habían estado vinculadas al Frente Popular y, de una manera especial, a los grupos obreros. Según las investigaciones históricas llevadas a cabo hasta ahora, el número de víctimas mortales fue muy elevado, habiéndose hecho unas estimaciones que varían entre 52 y 73

Francisco Artacho Gómez recopiló en 2009 los testimonios de varias mujeres que vivieron en esos años, una de las cuales, su propia bisabuela Josefa, fue el acicate para que se decidiera a sacar a la luz lo que guardaban en su memoria. El título del documental alude a esas mujeres que fueron guardando a lo largo de los años la memoria de lo ocurrido, cuyo valor histórico y simbólico resulta indiscutibleTodas, salvo una de ellas, ya han fallecido, lo que da fe del valor que tiene que hayan podido aflorar recuerdos de hechos y personajes que de otra manera hubieran permanecido para siempre en el olvido.

Junto a esos testimonios orales se cuenta en el documental con la participación de Arcángel Bedmar y Pura Sánchez, del campo de la investigación histórica, y Cecilio Gordillo, perteneciente a la CGT y veterano activista en el campo de la memoria histórica. A ello hay que unir las aportaciones que el propio autor ha hecho, indagando preferentemente en el Archivo Municipal de Benamejí. Como resultado de esa labor, Francisco Artacho Gómez ha conseguido llenar algunas de las lagunas existentes sobre el caso de Benamejí, del que se tenía menor conocimiento en relación a otros municipios de la provincia cordobesa.

Y como una paradoja de la historia, en el mismo ha encontrado documentos de gran valor que podrían haber sido destruidos, tal como se hizo en numerosos lugares durante los años de la Transición. Se hizo dentro de un proceso de expurgación por parte de quienes habían detentado el poder durante la dictadura, que tenía como finalidad acabar con lo que podría haber sido utilizado como pruebas del horror y del terror ejercido durante los años de guerra y las cuatro décadas que la siguieron.

Cobran importancia entre esos documentos los listados de las personas que habían sido encarceladas, de los menores huérfanos de víctimas mortales de la represión o de los solteros que habían huido del pueblo. Otro de ellos llama la atención por tratarse de una factura presentada desde el Ayuntamiento a uno de los detenidos, conocido como "el Aguador", en la que se le reclamaban los gastos generados por sus sucesivas estancias en los depósitos municipales.

En el documental no falta tampoco el poner de manifiesto la colaboración limitada, cuando no nefasta, que han prestado las autoridades de los diferentes niveles de la administración desde 1977. Eso ha conllevado que se hayan ido destruyendo fosas comunes, impidiendo la identificación de las víctimas o que no se haya podido profundizar en las circunstancias de la muerte. Por otro lado, en la mayor parte de los casos han sido los propios familiares de las víctimas quienes han tenido que correr con los gastos. Y eso cuando directamente el gobierno central entre 2011 y 2018 (en  manos del PP) o algunos autonómicos (desde 2019, en varios casos, formados por el PP y Vox) se han olvidado del cumplimiento de la legislación específica aprobada (leyes de memoria democrática de 2007 y 2022), si no han hecho gala de su negativa a cumplirla.   

Espero que la edición y difusión del documental se haga pronto efectiva. Pese a que no pude estar presente en el acto de presentación, sí tuve el privilegio de poder haberlo visionado con anterioridad. Y, ante todo, no puedo más que felicitar a su autor por el fruto del trabajo que ha realizado. 

  
 

(Fotografías de Rosario Gómez Pedrosa).

lunes, 22 de enero de 2024

25.000 víctimas mortales palestinas: ¿a cuántas equivaldrían en otros países?


Los datos de las víctimas mortales palestinas por parte del estado de Israel son aterradores. Hasta el día de hoy, después de 106 días desde el inicio de la agresión genocida, han muerto alrededor de 25.000 personas. Según ha informado el diario El País el 80% correspondería a mujeres, niñas y niños. Esto es, 20.000 en números absolutos. Teniendo en cuenta que la población de Gaza alcanza alrededor de los 2 millones de personas, las muertes suponen un 1,25%.

Si hacemos una traslación de todos esos datos a otros países, como los que se muestran en el cuadro estadístico, estos serían los resultados:

 


Población
(millones)

Víctimas
mortales

Muertes de  mujeres y menores

Israel

9’7

121.500

97.200

España

48

600.000

480.000

Alemania

83,2

1.040.000

832.000

EEUU

340

4.250.000

3.400.000

China

1.400

17.500.00

14.000.000

  
Lo dicho: aterrador. Un motivo más de reflexión.

domingo, 21 de enero de 2024

Movilizaciones en numerosas ciudades contra el genocidio que está sufriendo el pueblo palestino


Las calles y plazas de numerosas ciudades han sido ayer escenario de las movilizaciones en defensa del pueblo palestino y contra la agresión genocida del estado de Israel que se está perpetrando sobre Gaza. Y han sido decenas de miles de personas las que han estado presentes. En algunas de ellas, como las de Madrid, Valencia, Sevilla o Gijón, con una gran afluencia.

En las pancartas que se desplegaron, así como en los comunicados públicos que se leyeron, se han reflejado las denuncias sobre distintos aspectos de lo que está ocurriendo y las peticiones al gobierno español para que cese el envío de armas a Israel o incluso rompa relaciones. No ha faltado la petición de que nuestro país se sume a la querella interpuesta por el gobierno sudafricano ante el Tribunal Internacional de La Haya, en la que se acusa al estado de Israel de estar cometiendo el delito de genocidio.

Por mi pare estuve en la de Málaga, donde hubo una asistencia de varios miles de personas. Y sobre la información que transmiten los medios de comunicación locales quiero dejar constancia de lo que han hecho dos de ellos, como muestra se su grado de "profesionalidad". En la edición digital que hoy publica el diario Sur se dice que a la manifestación asistieron "cientos de manifestantes"; y en la de  La Opinión de Málaga no se da la noticia. Distorsionar u ocultar, las dos caras de la misma moneda.

sábado, 20 de enero de 2024

La represión fascista en Vejer, investigada por Alejandro Santos Silva


Ayer viernes tuvo lugar el primero de los tres actos que componen las jornadas "Vejer no pierde la memoria", organizadas por el Ayuntamiento de Vejer y la Mancomunidad de La Janda. Con un salón de actos del Museo municipal repleto, el historiador onubense Alejandro Santos Silva disertó sobre "Aportaciones sobre la represión fascista en Vejer de la Frontera". Previamente fue presentado por el alcalde del municipio, Antonio González Mellado, quien, además de referirse al ponente como vejeriego de adopción, resaltó la memoria histórica como una de las apuestas del nuevo gobierno municipal.

El título coincide con el trabajo que se publicó a finales de 2021, fruto de una beca de investigación financiada por la Diputación de Cádiz. Un trabajo de 72 páginas en el que se desentrañan los diferentes aspectos de la represión habida en Vejer a partir de julio de 1936. Para ello ha hecho uso sobre todo de documentos que se encuentran en el Archivo Municipal de Vejer, a los que ha añadido otros de los fondos del Archivo Histórico Provincial de Cádiz. Y entre ellos cobran relevancia los informes de carácter represivo sobre personas vinculadas a las organizaciones del Frente Popular, elaborados sobre todo desde la Falange y utilizados por las autoridades políticas locales, jurídico-militares y judiciales como base de las decisiones que fueron tomando desde los primeros momentos.

El trabajo consta de dos partes, en la segunda de las cuales se hace un análisis del poder municipal y la presencia de la Falange, un aspecto que, como advirtió al principio de la disertación, trató de pasada, para centrarse fundamentalmente en las distintas formas de represión que hubo.

En un primer momento Santos Silva puso de relieve un aspecto llamativo de lo ocurrido en la localidad, teniendo en cuenta fue de las pocas en la provincia donde se produjo una resistencia al golpe militar iniciado en Cádiz el 18 de julio. Fueron tres los días en los que las autoridades locales consiguieron que las fuerzas del orden no se pusieran del lado de los golpistas, a la vez que los grupos obreros, principalmente, organizaron una resistencia armada. 

Este hecho motivó que la represión se cebara con mayor dureza que, por ejemplo, en la  localidad vecina de Barbate, que hasta 1938 formó parte del municipio vejeriego. Como recoge el autor, siguiendo a Santiago Moreno Tello y Francisco Javier Hernández Navarro, en Vejer concretamente se han contabilizado, al menos, 56 personas asesinadas. Frente a ellas en Barbate hubo, también al menos, 10, en este caso tal como ha investigado quien esto escribe, sin contar los dos asesinatos habidos una semana antes del golpe a manos de un pistolero fascista. No está de más añadir otro detalle: entre las personas asesinadas de Vejer aparece el nombre de Francisco López Ramírez, quien, en realidad, como en 2022 conseguí documentar, era vecino de Barbate.

En cuanto a otras formas de represión, estuvieron los encarcelamientos, las destituciones de cargos y empleados municipales, las incautaciones de bienes o la separación del sorteo de hazas. A ello hay que añadir el paso por campos de concentración y batallones disciplinarios, que cobraron importancia tras el fin de la guerra.

A Santos Silva no le faltó referirse tampoco a dos aspectos que tuvieron poco alcance represivo. Uno, el relativo a la depuración del cuerpo de magisterio, que, salvo el caso de Manuel Abel Romero, el maestro de Zahara de los Atunes asesinado y desaparecido en los primeros momentos de la guerra, no tuvo repercusiones negativas. Un hecho que, tal como indicó, coincide con las quejas formuladas desde la corporación municipal vinculada al Frente Popular acerca del escaso compromiso de esos profesionales con los principios educativos republicanos.

El segundo aspecto tiene que ver con el infructuoso esfuerzo de las autoridades locales por encontrar a miembros de las logias masónicas, en la línea de la Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo que se aprobó en 1940. De los vecinos investigados, sólo dos vivían en esos años entre quienes habían pertenecido a las dos logias locales, habiendo fallecido el resto bastantes años atrás.

Y en lo referente al carácter político de las personas que sufrieron algún tipo de represión, Santos Silva destacó que en su mayoría pertenecían a los grupos obreros, bien fueran del PSOE/UGT o bien de la CNT. También en su mayoría ejercían diferentes trabajos manuales (jornaleros, albañiles...). Sobre ellas recayeron en general las formas represivas más duras. En el caso de quienes estaban vinculados a los grupos republicanos de izquierda, como IR y UR, pertenecientes en su mayoría a las grupos sociales intermedios (pequeños propietarios, rurales o urbanos, en mayor medida), la represión tuvo una mayor orientación económica.

La intervención de Santos Silva finalizó recordando la figura de José Domínguez Utrera, cuya vida y hasta destino final ilustra lo ocurrido con buena parte de quienes sufrieron las consecuencias del fascismo. Miembro de la CNT, logró huir al bando republicano, combatiendo como soldado en distintos frentes, lo que le ocasionó la pérdida de un ojo. Acabada la guerra, acabó residiendo en la ciudad de Toulouse hasta su muerte. A principios de los años 80 intentó en vano recibir una pensión como combatiente herido. En una de las cartas que envió al Ayuntamiento dejó constancia de los principios bajo los que actuó a lo largo de su vida:

“yo no tengo en el mundo más que tres enemigos, que son los siguientes: la ignorancia, el fanatismo y la intolerancia. Contra los cuales yo lucho y lucharé inexorablemente".

viernes, 19 de enero de 2024

Un detalle menor, de Adanía Shibli, una forma de transgredir los límites


En octubre pasado Adanía Shibli saltó a la actualidad por un hecho nada desdeñable: ganadora del premio literario que se otorga en la Feria de Frankfurt por su novela Un detalle menor (Xixón [Gijón], Hoja de Lata, 2023), no se le hizo entrega del mismo como consecuencia de las presiones promovidas desde determinados círculos de la RFA. Su autora, palestina de nacimiento, fue acusada de antisemitismo por el contenido de su novela. Y es que se estaba en los primeros momentos de la ofensiva militar desplegada por el ejército israelí sobre Gaza, que contó con el apoyo de amplios sectores políticos y culturales alemanes
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La novela que nos ocupa fue publicada en 2016, siendo reconocida hasta el punto de haber ido ganando varios premios internacionales. La primera edición española, con una traducción de Salvador Peña Martín, data de 2019 y corrió a cargo de Hoja de Lata, que en noviembre pasado hizo una segunda reimpresión. La narración no es muy extensa, pues consta de unas 150 páginas, pero su lectura se torna lenta por un estilo tan meticuloso que me recuerda a un bordado, en este caso de palabras. Estilo que entronca con el entorno en el que se desarrollan los dos momentos que conforman la narración, formalizados en sendas partes. Y como trasfondo, la violación en grupo, con el posterior asesinato, de una muchacha palestina por parte de oficiales y soldados israelíes. 

En el pasado

Las 65 páginas de la primera parte están basadas en un hecho real ocurrido en el verano de 1949 en el desierto del Néguev, en las proximidades de la frontera con Egipto. En plena guerra del naciente estado de Israel frente a varios países árabes y después que, tras la  división territorial establecida por la ONU un año antes, se iniciara la Nakba, esto es, el desalojo de sus hogares en alrededor de medio millar de localidades de cientos de miles de palestinos y palestinas y la deportación hacia otros países, acompañadas de numerosas masacres. Lo que se cuenta transcurre concretamente entre los días 9 y 13 de agosto de dicho año, dentro del entorno de un destacamento militar israelí que está vigilando a la vez la frontera con Egipto y los movimientos de la población beduina palestina, de tradición  nómada, que lleva viviendo allí desde siglos atrás, si no milenios

La narración, hecha en tercera persona, se centra en mayor medida en el oficial israelí que está al frente del campamento, del que se describen sus rutinas, obsesiones y deberes, que además es presa de un arácnido que le ha provocado un molesto hinchazón en una de las piernas y cuyas secuelas le están acosando sin cesar. Siempre, en un esfuerzo por adaptarse a un medio tan hostil de calor agobiante y aridez extrema: 

"lo único que el lugar revelaba eran torbellinos de arena y nubes de polvo, que parecían empeñadas en perseguirlos, y jugar con ellos"

Un oficial que en el atardecer, antes del comienzo de la cena, lanza un discurso cargado de intenciones políticas y que empieza de esta manera

"Porque el sur sigue en peligro, y a nosotros nos corresponde hacer cuanto podamos por mostrar nuestra firmeza y nuestro aguante; pues, de no ser así , lo perderemos. No podemos flaquear ni un instante en nuestro deber de consagrar fuerza y celo a la construcción de este flanco de nuestro naciente Estado, a su defensa, a su conservación para las futuras generaciones".

En su arenga no le falta aludir al futuro luminoso que les espera:

"En este preciso lugar es donde vamos a poner a prueba nuestra creatividad y nuestra pericia, cuando consigamos transformar el Néguev en un área floreciente y civilizada, en un foco de aprendizaje, desarrollo y cultura, tal como estamos haciendo en el norte y en el centro del país".

Y la culmina con una máxima categórica:

"No es el cañón el que vence, sino el ser humano".

El mismo oficial que, finalizada la cena con vino en abundancia, como si hubiera sido un banquete, no duda en ofrecer a sus soldados dos opciones sobre la mujer joven, quizás niña, que había encontrado una patrulla durante una de sus rondas

"o bien mandaban a la muchacha a la cocina para que trabajase allí, o bien se divertían todos con ella".

Mientras los militares sacian, uno a uno, su instinto sádico colectivo, un perro, testigo de lo que está ocurriendo, se deja sentir, horrorizado ante los desmanes de una noche y una madrugada angustiosas. Y ya en la mañana del 13 de agosto la muchacha se topó con lo que iba a ser su cruel destino:

"El cavado se iba ejecutando en un silencio casi absoluto, excepción hecha del murmullo de la pala al extraer la arena y deshacerse de ella; así como de las voces dispersas que emitían los soldados del campamento y les llegaban de detrás de las colinas, de manera que, desprovistas de su intensidad por la distancia, resultaban inciertas, parecidas a rumores. De buenas a primera se oyó un chillido agudo. La muchacha gritaba mientras huía corriendo. Cayó sobre la arena antes aun de que resonara en el espacio el chasquido de un disparo que se le alojó en el lado derecho de la cabeza. Y reinó de nuevo la calma". 

¿Pero acabó muriendo? Cuando el oficial, inmerso en las secuelas de la picadura, regresa a su vehículo, 

"el conductor se le acercó, poco después, a decirle que podría ser que ella no hubiese muerto, no podían dejarla así, sin más; sería preferible cerciorarse de que estaba muerta. Él seguía temblando, paralizado por lo que parecía un desgarro de los intestinos, pero consiguió mover la boca para que el conductor le transmitiera al sargento la orden de encargarse de ello. Poco después resonaron seis disparos, y luego, la calma otra vez".

La decisión de un viaje 

La segunda parte del libro se desarrolla décadas después, cuando una joven periodista palestina residente en Ramala se hace eco de una noticia escueta aparecida en un medio israelí acerca de una muchacha asesinada y desaparecida en 1949 en el desierto del Néguev. Es así como se convierte en la narradora, ahora en primera persona, de lo que va a ir sucediendo a lo largo de las casi 75 páginas siguientes.

En su vida diaria siente constantemente los temores de la situación asfixiante que le rodea, propia del estado policial en el que vive:

"Por ejemplo, cuando una patrulla militar le da el alto al coche de transporte colectivo que tomo para ir a mi nuevo trabajo, antes aun de que el soldado asome a través de la puerta la boca de su fusil, yo le ruego tartamudeando, más que nada a causa del miedo, que lo aparte a un lado cuando hable conmigo o me ordene que le enseñe mi documento de identidad. Entonces, si es que el soldado no se burla de mi tartamudez, alguno de los pasajeros que hay a mi alrededor comienza a murmurar, porque me estoy pasando de la raya, ¿no?, pues ¿a qué viene crear semejante tensión?".

De la noticia que ha conocido le asalta un detalle, que para ella no es menor, pues el día en que ocurrió el suceso de 1949 coincide con el de su nacimiento. Siente por ello el deseo de conocer más, algo que, sin embargo, se ve teñido en un primer momento de las dudas que le surgen del miedo y de la complejidad del estado de cosas en que vive:
 
"Pero las razones excepcionales son tan frecuentes que se han convertido en la regla, de manera que a muchos de los habitantes de la zona A ni se les ocurre acercarse a la B. Yo, sin ir más lejos, durante los últimos años, no he llegado nunca hasta la barrera de Kalandia, que marca los límites entre las zonas A y B. ¿Cómo, pues, voy a pensar en desplazarme a un lugar tan lejano que casi queda en la zona D? Ni siquiera a los de la B les es posible, y puede que tampoco a los de la C, aunque sean del mismo Jerusalén; pues, en el momento en el que cualquiera de ellos pronuncia una palabra en árabe fuera de los límites de la zona en que habitan, su existencia se convierte en una grave amenaza de seguridad". 

Pese a todo, y después de verse frustrada por la respuesta dada por el periodista que escribió la noticia sobre la muchacha desaparecida, toma la decisión de ser ella misma quien se dedique a indagar in situ. En su atrevimiento no le falta incurrir en algunas acciones que transgreden la normativa, para lo que hace uso de la ayuda de una compañera de trabajo, que le presta su tarjeta de identificación, y de un compañero, que alquila a su nombre el automóvil con el que se va a desplazar por las distintas zonas en que se han dividido los territorios. Y lo hace sin desprenderse de los temores:

"Ya lo he dicho, mis compañeros son muy agradables. Y ahora ya no se me ocurre razón alguna que me impida afrontar mi misión de llegar al fondo de la verdad de aquel suceso. Solo que, apenas me he sentado tras el volante del pequeño coche blanco que acabo de alquilar, y accionando la llave de arranque, algo parecido a una araña comienza a tejer en torno a mí sus hilos, que se van haciendo más consistentes, hasta convertirse en una suerte de barrera, de esas que un ser humano no puede traspasar por su endeblez".  

De esta manera, con la guía de un mapa de la Palestina anterior a 1948 y otro del Israel actual, inicia su viaje, primero hacia el oeste y luego hacia el sur. Circula por carreteras cambiantes, continuos controles militares y entre los muros levantados por doquier. Se encuentra con una niña que se dedica a vender chicles en uno de los puntos de control, a la que compra, casi sin quererlo, un par de paquetes. Pronto descubrirá que le van a servir de gran ayuda para calmar sus nervios, sin pensar en lo que va a ser su fatídico final. Al principio del viaje intenta reconocer lo que tiempo atrás vio con sus propios ojos, pero que se ha ido convirtiendo en una nueva realidad, después  de que hayan ido proliferando asentamientos coloniales israelíes en pleno territorio cisjordano:

"¡y vuelvo a no saber dónde estoy! No sé si ya he recorrido esta carretera antes, como creía al principio. Porque lo que me era familiar hace pocos años era estrecha y sinuosa, mientras que esta de ahora es amplia y recta. Además, la bordean, por ambos lados, unas paredes de cinco metros de altura, tras las que hay muchos edificios nuevos, arracimados en asentamientos que antes no estaban o eran casi invisibles; en contraste, las aldeas palestinas que estuvieron ahí han desaparecido en su mayor parte".

En busca del pasado

Se dirige hacia la ciudad de Jafa, cercana por el sur a Tel Aviv, donde se encuentra el Museo de Historia del Ejército Israelí. Entre la información que encuentra, además de armas y diferentes pertrechos, en su mayoría de los años 40, visualiza varias películas sobre los primeros inmigrantes en su nueva tierra. Ya fuera, y pasada la vorágine urbana, se dirige hacia el sur, introduciéndose en pleno desierto:

"El tráfico es ahora menos denso, y he llegado, avanzando hacia el sur, al punto en que los cerros de arena blanca salpicados de pequeñas piedras son sustituidos por grandes dunas de arena amarilla, que debe de ser muy suave al tacto, y en las cuales han plantado algunas matas escuálidas, de un verdor tan desconsolado como el de la lechuga pasada que quisieron venderme, por tres veces más de lo que vale una en buenas condiciones, en el mercado ya cerrado de Alhisba, en Ramala".

Cuando llega  al kibutz de Nirim, situado en medio de dunas amarillas, se topa con un lugar donde al principio no ve a nadie, ni en la barrera de entrada ni en la caseta del guardia. Mientras observa el panorama, su mente se vuelca hacia el pasado, dando paso libre a la imaginación:

"Lo más seguro es que este sea el lugar donde se cometió el crimen. Puede que esta de aquí sea la cabaña donde se alojó el oficial del destacamento, y que en aquella, que parece más antigua, retuvieran a la muchacha, donde la violaron los demás soldados".

Después de recorrer varias calles, localiza lo que es a la vez el archivo y el museo del kibutz, que tiene como encargado a un hombre del que cree que puede tener algo más de setenta años. Evita, como siempre en esas circunstancias, hablar en árabe y consigue ganarse su confianza indicándole que está haciendo una investigación sobre "factores geográficos y sociales" desde los años cuarenta en la zona. Entre las fotografías que le enseña, aparece una en la que puede leerse sobre un muro el lema "No es cañón el que vence, sino el ser humano". Consigue, a su vez, que le vaya describiendo cosas de esos años, como el despliegue de destacamentos militares por todo ese territorio ya antes de la proclamación del estado de Israel en 1948 y el inicio de la  primera guerra. A la pregunta que le hace sobre la existencia de alguna muerte violenta, el anciano primero lo niega, para a continuación referirse a un episodio ocurrido mientras cumplía su voluntariado en una unidad militar. Pero ante la insistencia de la periodista, acaba reconociendo que 

"un día, durante una de sus rondas, encontraron el cadáver de una joven beduina en un pozo cercano; y me explica que, cuando los árabes sospechan de la conducta de una joven, la matan y arrojan su cadáver a un pozo. Le parece penoso, comenta, que se mantengan entre ellos semejantes costumbres".

El anciano le revela también que el emplazamiento del actual kibutz no es el original, pues fue trasladado 25 kilómetros al norte para dotarlo de mayor seguridad. Pese a la decepción, a la mujer se le abre una nueva oportunidad con el mapa que hay en un folleto que le entrega el anciano. Descubre que el kibutz original tenía el nombre de Dangor. Y hacia allí se dirige. Encuentra un cuartel del ejército del ejército, en uno de cuyos edificios vuelve a leer el lema visto en el archivo/museo de Nirim, e inicia un recorrido a pie, intentando dar con alguna huella de lo que está buscando. Divisa a lo lejos, ya en el atardecer,  las casas de Ráfah, la ciudad más al sur de la Franja de Gaza. Cree que está dando vueltas en círculos por el lugar y se siente de nuevo decepcionada:

"¡Qué inutilidad estar aquí! No consigo encontrar lo que he venido a buscar; este viaje no me ha procurado ni un mal dato a lo que ya sabía acerca del suceso. Poco a poco la soledad va transformándose en inquietud, a medida que la luz del sol  va desvaneciéndose y la noche está a punto de caer".

Decide pasar la noche en una habitación alquilada en Nirim y a la mañana siguiente regresa a Dangor. Mientras desayuna, observa sentada el paisaje y oye los estruendos de lo que parece una operación de castigo sobre Ráfah. Intenta retomar el camino en su coche, pero se ve obstaculizada por un perro que le ladra irascible. De nuevo, sí, la presencia de un perro. Con mucha paciencia consigue rehuirlo y al poco se encuentra con una anciana a la que recoge y lleva en silencio.

"Debe de tener unos setenta años. La muchacha tendría ahora más o menos su edad, si no la hubieran matado. Quién sabe si esta señora habrá oído hablar de un suceso que seguramente llegó a los oídos de todos los habitantes del Néguev, a quienes tuvo que horrorizar de tal modo  que ninguno de ellos habrá podido olvidarlo. Puedo comenzar preguntándole por la zona, desde cuándo vive aquí, y luego ir acercándome poco a poco al suceso, si sabe algo de todo ello. Pero las palabras no me salen de la boca".

Cuando la anciana se baja del coche, se encamina por un sendero. Al poco, ella hace lo mismo, bajo la intuición de que puede aportarle más detalles de los que ha encontrado en los museos y los asentamientos que ha visitado. Primero lo intenta andando, pero acaba haciéndolo con el coche. Descubre entre las dunas palmeras dum, terebintos y cañas, lo que la lleva a pensar que existe agua. Y se dirige a ese pequeño oasis de nuevo a pie:

"En el silencio absoluto y tórrido que me rodea, el propio sonido de mis pasos sobre la arena me asusta, así que trato de caminar con precaución, con mayor ligereza; eso me distrae de cuanto me rodea, salvo del sector del terreno sobre el que me muevo. Y sigo avanzando con sumo cuidado hasta que observo algo arrojado sobre la arena. Me llego a lo que sea, me inclino acercando los ojos. Es un casquillo de bala. Alargo la mano y lo cojo".

Nota que un grupo de camellos la miran y la rodean. Tras un momento de intranquilidad, decide regresar al coche, pero se encuentra con algo inesperado, pues una patrulla de soldados que le dan el alto y le apuntan con sus armas:

"En ese instante comienzan a resonarme en la cabeza, incontenibles, las palpitaciones de mi corazón, y quedo como anestesiada".

En medio de esa zozobra le vienen a la mente esas cosas que tuvo que hacer, vulnerando las normas, para poder moverse hasta llegar al territorio en el que se encuentra. Pese a ello, hace un esfuerzo por calmarse: 

"Seguro que estoy exagerando. Sí, como siempre. El chicle. ¿Dónde está? Tengo que calmarme. Tiendo la mano hacia mi bolsillo para sacar el paquete de chicle.
De repente me anega una feroz llamarada en la mano y luego en el pecho, seguida del sonido de disparos". 

Para acabar

Con Adanía Shibli, originaria de una población de Galilea sita en el norte de Israel, nos encontramos ante una relevante intelectual palestina. Posee una exquisita  formación académica, que incluye, entre otras cosas, el doctorado en la Universidad del Este de Londres o el dominio de, al menos, seis lenguas. Ha ejercido como profesora en varias universidades del mundo y actualmente lo hace en la Birzeit de Ramala. Colabora también como periodista en distintas publicaciones. Y, claro está, destaca por su obra literaria, que contempla la novela, los cuentos, el teatro o la poesía. 

He intentado dejar constancia de lo que se cuenta en la novela. He optado por ilustrarlo mediante citas literales del texto, quizás numerosas. No me ha faltado la relectura de varios pasajes, con el fin de entender mejor algunas de las situaciones. Y me pregunto por su antisemitismo. Y, más que sorprenderme por las acusaciones que se han hecho sobre la novela y su autora, no hago más que reafirmarme en lo que está ocurriendo ahora en Palestina y en los 75 años anteriores. 

Una vez más, con la excusa del antisemitismo, se intenta disfrazar la agresión  genocida de un estado, el de Israel, que por desgracia cuenta con el asentimiento de otros estados, poderosos en su mayoría.  

Pero sigue habiendo otras conciencias, más o menos explícitas, como la de la propia periodista palestina, quizás heterónima de la propia Adanía Shibli, que en una de sus conjeturas iniciales deja constancia de su atrevimiento con tal de no dejar que las cosas se pierdan en el olvido:

"me doy cuenta de que mi interés por el suceso en razón de un detalle menor, como la fecha en que ocurrió, habla otra vez a las claras de mi ineludible costumbre de transgredir los límites".


(Artículo publicado el 22-01-2024 como una adaptación más reducida y con el título "Un detalle menor" en el diario digital La Crónica de Salamanca; https://lacronicadesalamanca.com/562972-un-detalle-menor/. También ha sido publicado, esta vez con fecha 7-02-2024, en Rebelión; https://rebelion.org/un-detalle-menor-de-adania-shibli-una-forma-de-transgredir-los-limites/).