viernes, 28 de abril de 2017

Cómo la corrupción se instaló en algún sector de IU de Madrid

Es público que el PP utilizó a algún sector de IU de Madrid, entre otros grupos, para perpetuarse en el poder y seguir perpetrando sus fechorías. Lo hemos visto, por ejemplo, en el papel jugado por José Antonio Moral Santín dentro de Bankia. La resistencia de quienes controlaban la federación ante las críticas internas fue feroz, provocando de hecho una escisión, que arrastró incluso a otros sectores de la organizaciónde los que ignoro todavía por qué los apoyaron cuando tuvieron lugar las elecciones municipales y autonómicas en 2015. 

Ahora acaba de salir que una de las personas más activas en ese comportamiento, entre corrupto y pasivo, y de esa resistencia era Libertad Martínez, diputada hasta esa fecha en la Asamblea de Madrid. Luego, directora adjunta de Estrella Digital, algo que me sorprendió desde el primer momento, pues se trata de un medio de la derecha, y donde he podido leer artículos suyos sorprendentes teniendo en cuenta sus orígenes. 

Su nombre está involucrado en la operación Lezo, la que está  investigando toda la trama montada por Ignacio González y compañía. Días pasados salía a la luz una de las conversaciones mantenidas entre Eduardo Zaplana y González, en un momento de a cual se aludía a la existencia de una periodista metida en un medio de comunicación para ayudar a crear confusión en las investigaciones policiales y judiciales. Hoy El Confidencial, que es también un periódico de la derecha, revela que dicha periodista es Libertad Martínez, que también ha sido metida como tertuliana en TVE, Telemadrid y 13TV. Su marido, un tal Juan Berga, incluso fue contratado por Estrella Digital como redactor jefe. Dado su nombre, me viene a la memoria uno de los miembros de la Nueva Izquierda que en los años noventa, durante el mandato de Julio Anguita, dio tanta guerra, provocando una escisión en IU. 

La corrupción de la trama Lezo está resultando de primera. Partiendo de sus promotores, vinculados al PP, se ha ido extendiendo a su entorno familiar y de amistades, haciendo uso de empresas, propias y ajenas, y de las distintas administraciones; luego se ha involucrado a otros ámbitos, como personas de otros grupos políticos y sindicales, o medios de comunicación; y finalmente ha atraído al mundo judicial, donde estamos conociendo los movimientos llevados a cabo por algunas instancias fiscales, como está ocurriendo con Manuel Moix. 

¡Ay, Libertad, cómo te lo tenías guardado! Alberto y demás, ¡qué bien hicisteis dando una patada a esa gente! 

jueves, 27 de abril de 2017

Los partidos se retratan ante el anuncio de moción de censura de Unidos Podemos

Unidos Podemos, con el apoyo de En Comú Podems y En Marea, ha anunciado esta mañana que presentará una moción de censura contra Mariano Rajoy. Casi de inmediato el PSOE, Ciudadanos y el PNV han reaccionado diciendo que no la apoyarán. Lógico, sabiendo qué representan esos partidos. Incluido el PSOE, que ya dejó gobernar al PP en el pasado otoño después del golpe interno contra Pedro Sánchez. Su portavoz parlamentario, Antonio Hernando, ha sido muy duro, aludiendo a "mala fe". Susana Díaz, por su parte, ha hablado de "numerito". Y Pedro Sánchez, que se ha erigido en la carrera de las primarias en la izquierda de su partido, ha recordado que no cuenta con respaldo suficiente. Para Rafael Villegas, secretario general de Ciudadanos, se trata de "un número de circo". Y Aitor Esteban, del PNV, cree que "responde a un fin partidista". Todo el mundo retratado. Mientras tanto, el PP, el partido de la corrupción, seguirá gobernando. Como si nada.   

miércoles, 26 de abril de 2017

El bombardeo de Gernika y el Guernica de Picasso


"Picasso no sólo utilizó un lenguaje formal para comunicar lo que quería, sino que en ese lenguaje se encuentra implícito el contenido. El Guernika, su visión, es la muerte en acción; supone la muerte de la civilización; es necesario elegir: o barbarie o civilización, o nazismo o civilización. El cuadro desentraña la realidad misma, sin querer evadirla, ni siquiera desvirtuarla". 

No sé la fecha concreta en que escribí esas palabras y dibujé el fragmento de la obra de Picasso, pero lo fue entre finales de 1982 y principios de 1983. Escribí su título incorrectamente mezclando el castellano y el euskera, cuando Picasso lo hizo en el primero de los idiomas. El contenido de mis palabras estaba inspirado en Giulio Carlo Argan, quien en su obra El arte Moderno había dedicado un breve análisis del cuadro.

Mucho se ha escrito del bombardeo. Sabemos mucho de él y también de los intentos por parte de quienes lo perpetraron para minimizarlo, desvirtuarlo... Recomiendo la obra escrita por Herbert R. Southworth La destrucción de Guernica. Periodismo, diplomacia, propaganda e historia. También sabemos mucho del cuadro. De sus orígenes, de la forma en que se hizo, del tiempo que empleado... También se ha escrito mucho sobre su contenido, aunque aquí hemos de entrar en otro mundo, el de las interpretaciones, donde se mezcla lo formal, lo iconográfico y hasta lo iconológico. Y siguiendo con las recomendaciones, propongo el trabajo de Juan Antonio Ramírez, que lleva el título de Guernica

Nunca un acontecimiento histórico y una obra de arte han estado tan unidos. El horror y el arte. El bombardeo de Gernika y el Guernica de Picasso. El horror de un suceso más de una guerra. Un suceso que después ha sido superado por muchos más en muchas más guerras. Pero fue ese en concreto el que ha acabado unido a una de las obras cumbres del mundo del arte. Para que su memoria acabe perdurando por los siglos de los siglos.

Se dice que Picasso dijo un día, contestando a un militar o funcionario alemán, que él no hizo eso, sino que fue cosa de “ustedes”, refiriéndose al nazismo alemán. Habría que añadir, según  lo investigado por Southworth, que en conjunción con los mandos españoles que se habían sublevado en 1936.   


No pretendo ahora adentrarme ni en lo histórico ni en lo artístico. Sólo quiero dejar constancia que un día como hoy hace ochenta años ocurrió.  

martes, 25 de abril de 2017

Le Pen y Macron, las dos peores opciones

Las encuestas han acertado. Los resultados, en líneas generales, han coincidido con las previsiones que se estaban haciendo, teniendo en cuenta que las escasas diferencias podían dar lugar a algunas variaciones, incluso vuelcos. Mi alusión a las posibilidades de Jean Luc Mélenchon se basaba en el crecimiento espectacular que había estado conociendo en las últimas semanas, duplicando la intención de voto de los primeros momentos. Al final, por lo ocurrido, se estancó (19,6%), apenas a 0,3 puntos de François Fillon (19,9%) y a 1,8 de Marine Le Pen (21,4%). Quien subió algo más ha sido Emmanuel Macron (23,8%), que acabó desbancando del primer puesto a la candidata del Frente Nacional.

Ahora toca una segunda vuelta previsible. Macron, que ya cuenta con el apoyo oficial de las dirigencias y/o candidatos de republicanos y socialistas, además de quienes controlan las instituciones de la UE, será con seguridad el próximo presidente de Francia. Las apuestas estarían en la diferencias sobre su rival. Por ahora le conceden un 60%, pero está por ver cómo irá oscilando. En todo caso, si Le Pen parte de un 40% en los apoyos, duplicaría en la práctica los obtenidos el domingo. ¿De dónde saldrían? No cabe duda que buena parte provendrían de la derecha conservadora que ha representado el gaullismo durante mucho tiempo y que ha apoyado a Fillon. Pero no sólo. También de algunos sectores que han votado a Mélenchon, en su mayor parte de condición social humilde, que pueden ser atraídos por el populismo ultraderechista frente al neoliberalismo que representa Macron.  

En el seno de la izquierda grupos como el NPA (con candidato propio) o el PCF (que apoyó a Mélenchon) ya han lanzado la consigna de parar a Le Pen. Mélenchon no se ha pronunciado explícitamente, salvo decir que la gente sabe lo que tienen que hacer, y la plataforma que le ha apoyado consultará a sus bases. Lo que finalmente haga el electorado de izquierdas está por ver. Porque no votar a le Pen no tiene por qué suponer hacerlo por Macron. Y máxime cuando éste lo tiene seguro. Una forma, en fin, de delimitar los apoyos: ni a uno ni a otra; ni al candidato del neoliberalismo gobernante ni a la candidata ultraderechista xenófoba.    

sábado, 22 de abril de 2017

Mozart y Salieri, cara a cara, pero no tan rivales

Para mucha gente referirse a Antonio Salieri (1750-1825) es hacerlo a través de Amadeus, la película que dirigió Milos Forman a mediados de los ochenta, donde nos muestra al músico veneciano como un hombre tortuoso que se debate entre la envidia y la admiración por Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). Éste, a su vez, reconocido unánimemente tras su muerte como genio y una de las cumbres del mundo de la música, es presentado como una persona inmadura e inestable. 

José María Roca, sin embargo, ha escrito una obra teatral, Mozart vs. Salieri, en la que se aleja de esa línea de interpretación, en gran medida dicotómica, que inauguró en el siglo XIX Aleksander Puskhin y la recogió en el XX Peter Shaffer. Ahora se nos ofrecen dos personajes coetáneos y no muy distantes en edad que vivieron en la Viena imperial y hasta llegaron a influirse mutuamente. El autor evita equilibrarlos en méritos musicales, valorándolos en cuanto que buscaban ante todo la belleza desde la creatividad. Mozart sigue siendo lo que fue, ese genio antes referido, pero nos muestra a Salieri como un gran músico que, a lo sumo, tuvo la mala suerte de verse eclipsado por el primero. Sin olvidar tampoco que en los años que coincidieron en Viena el mundo llamémosle occidental estaba en proceso de cambio político, con una revolución francesa, no muy lejana geográficamente, que iba dejando huella en ideas y hasta en las propias obras musicales.    

A lo largo de una hora se ofrece un diálogo constante, rico en palabras y matices, con la música de uno y otro acompañándolo. Mientras hablan se reconocen mutuamente y muestran las situaciones contradictorias que vivieron, cuando no sufrieron. Salieri, el mayor y también más longevo, vivió dentro del éxito profesional oscuro de profesor y director, pero cuasi desconocido en su faceta creadora. Mozart, el más joven, pero muerto prematuramente, pasó de la fama de niño prodigio a la incapacidad de hacer valer su obra mientras vivió. 

El desarrollo de la obra es presentado en un espacio intemporal, a modo de limbo, cuando Mozart, muerto años atrás, recibe al recién fallecido Salieri, iniciándose así un diálogo donde van repasando y aclarando distintos aspectos de sus vidas. La puesta en escena, austera pero precisa, está dotada de una singularidad que la enriquece: a través de dos cámaras dirigidas a cada personaje podemos ver sus primeros planos en sendas pantallas de televisión cruzadas entre sí. Como actores, con bastante buen hacer, Javier Castro, en el papel de Salieri, y Alex Peña, en el de Mozart. Y la compañía, sevillana, Producciones Imperdibles.

Eso es lo que vi(mos) y disfruté(amos) ayer en Chiclana. Con un pero, que en realidad es una pena: sólo asistimos una treintena de personas.      

Lágrimas de cocodrilo en medio de algo más que una charca de ranas

Hace unos días Esperanza Aguirre le soltó a Manuela Carmena durante un debate en el pleno del ayuntamiento madrileño algo así como que "en política se viene llorado". Quería mostrar con sus palabras que ella es una persona fuerte e implacable, que es lo que, al parecer, se correspondería con quienes se mueven en el mundo de la alta política. Anteayer, sin embargo, la mujer se quebró cuando estaba haciendo unas declaraciones acerca de la detención de su protegido Ignacio González. Lo consideraba lamentable, tanto como si sí o como si no. Cinco años antes al mismo González también se le quebró la voz cuando tomaba posesión de su cargo como presidente de la Comunidad de Madrid, después que Aguirre dimitiera por los casos de corrupción que empezaban a aflorar. Después de tanto llanto del uno y de la otra está claro que la lideresa no ha cumplido con su propia advertencia. Lágrimas de cocodrilo en medio de algo más que una charca de ranas. 

El PP, instalado en la trampa y el fraude electoral

A principios de los noventa pudimos ver cómo se las componía el partido. Recién dejado su antiguo nombre, la Alianza Popular que fundara Manuel Fraga en 1976, y ya como nuevo Partido Popular, dirigido por el novel José Mª Aznar, saltó el caso Naseiro. Un nombre derivado del primer apellido del tesorero del partido, de nombre Rosendo. Grabado in franganti en conversaciones telefónicas donde se hablaba de lo humano más que de lo divino, acabó siendo procesado, junto con otros prebostes del partido (el anterior tesorero, Ángel Sanchís; el entonces alcalde de Cartagena, Manuel Zaplana...) y acusado de financiación ilegal del partido, soborno, compra de votos, enriquecimiento ilícito personal... Pero llegó el Tribunal Supremo y lo echó todo a perder, porque declaró ilegal la forma usada para conseguir la información: a resultas de un pinchazo telefónico mientras se investigaba otro caso, con otras personas relacionadas con el narcotráfico.

Desde entonces el nuevo PP tuvo vía libre para seguir con sus correrías, de las que sabemos mucho, pero poco si proyectamos lo que más que sospechamos que se esconde debajo. Mientras en los noventa se lanzaban a la yugular del PSOE por los casos de corrupción que iban saliendo, las gentes del PP seguían expandiendo su imperio financiero allá donde iban tocando poder: desde el local y el autonómico, por donde entonces tenían más, hasta el central, cuando en 1996 llegaron por primera vez al gobierno.

Ha contado Jorge Verstrynge, en pleno caso Bárcenas, que fue testigo como secretario general de AP de la forma en que llegaba el dinero procedente del empresariado. A raudales, como tributo de un doble deseo: agasajar a su partido favorito y facilitar futuras operaciones. Y esto nunca ha faltado. Sólo que el entramado se ha hecho mucho más grande y complejo. Se ha extendido por doquier en todos los ámbitos de lo público y de lo privado. Y en ello, por supuesto, entra el enriquecimiento de muchas gentes, que, además, no les ha faltado el hacer ostentación del lujo y del consumo, aun cuando pueda resultar hortera. Y también, por supuesto, entra el saqueo del dinero público, con el que se ha subvencionado todo tipo de operaciones (construcción de obras públicas, organización de eventos, concesiones privadas, etc.) para que el partido funcionara y la gente más lista se lo llevara crudo a sus cuentas corrientes.

Todo un entramado apoyado en la impunidad absoluta, descarada y descarnada. Con sectores del mundo judicial mirando para otro lado, archivando casos, minimizando las condenas, retardando los procedimientos... Con un electorado entre implicado, atontado o agradecido que se creía, entre tantas cosas, aquello de "España va bien" o "Somos una gran nación". 

De esta manera se han financiado antaño AP y luego PP. De esta forma han organizado campañas electorales, construido sedes, contratado a gente, regalado prebendas, ampliado la clientela... Más que evidencias de las trampas con que han jugado. Trampas que no son otra cosa que el fraude que han cometido sucesivamente en las contiendas electorales. Y así nos va.