viernes, 18 de agosto de 2017

Barcelona, nuevo escenario del fascismo yihadista

13 personas muertas, por ahora, y decenas de heridas es el resultado del nuevo atentado yihadista, que esta vez tuvo lugar ayer por la tarde en las Ramblas de Barcelona. Horas después, ya de hoy, en el municipio de Cambrils (Tarragona) han muerto 5 yihadistas por la acción de la policía catalana, cuando habían iniciado un nuevo atentado. El modus operandi de las dos acciones apenas difiere de otros atentados cometidos por grupos yihadistas en las ciudades europeas de Londres, Berlín, Estocolmo y Niza: un vehículo que se lanza a toda la velocidad sobre las personas que transitan por una calle repleta de peatones. Los objetivos, los mismos que desde hace tiempo han manifestado: hacer visible su oposición al mundo occidental, como forma de reivindicar una identidad que sienten que es agredida desde las potencias occidentales. Hace dos años, con motivo del atentado contra la revista Charlie Hebdo, me referí a ello: "Fascismos que se alimentan mutuamente". La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que reivindica una Barcelona "de paz, valiente y abierta al mundo", se ha atrevido a decir que hay que hacer valer que no se tiene miedo, por lo que anima a que la gente salga a la calle y se manifieste para defender. Y es que el fascismo es, entre otras cosas, miedo. Cualquier variante de fascismo.

jueves, 17 de agosto de 2017

El aire fresco que aporta Miquel Barceló a Salamanca y su Universidad

Queda sólo un año para que se cumplan 800 años del nacimiento de la Universidad de Salamanca. La más antigua de las existentes en España (sólo Palencia la antecedió unos años como Studium generale) y entre las primeras europeas (de hecho, como universidad es la primera). Ocho siglos de vida, llena de avatares, con muchos claros y también oscuros. Una institución cultural que ha dado mucho que hablar, por donde han pasado miles y miles de estudiantes de todo el mundo, enseñantes de los más variopintos colores y saberes, y situaciones que en más de un caso se han hecho inolvidables. 

Francisco de Vitoria y su conocida como Escuela de Salamanca trazaron las bases del derecho de gentes en relación a la conquista americana y de la posición que mantuvo Bartolomé de las Casas frente a la explotación de indígenas. De Fray Luis de León nos quedará su "Como decíamos ayer", tras el paréntesis carcelario de la Inquisición. De Cervantes, que pasó por la ciudad, pero no estudió en su Universidad, se conserva escrito "que enhechiza la voluntad de volver a ella". Más reciente ha sido el episodio que protagonizaron en los albores de la guerra de 1936-1939 José Millán Astray, con su grito de "¡Muera la inteligencia!", y Miguel de Unamuno, con su respuesta de "Este es el tiemplo de la inteligencia y yo soy su sumo sacerdote". O la concesión en 1954 del doctorado honoris causa a Francisco Franco.


Y un año antes de que tenga lugar la efemérides, Salamanca se ha convertido en escenario de una exposición poliédrica, que tiene a Miquel Barceló como artífice. Bajo el título "El arca de Noé" distintos lugares de la ciudad, al aire libre o en salas, acogen las numerosas obras que el artista ha prestado para su contemplación y deleite por la gente. No se trata de una exposición antológica, sino de obras recientes, las más antiguas de 2001-2003, pero en su mayoría de la década presente. La Plaza Mayor, el Patio de Escuelas Menores, el Palacio de Anaya y el Palacio de Fonseca con su Patio, Capilla y Hospedería han sido los espacios escogidos para mostrar un total de 80 obras, diversas en temas, artes, técnicas y materiales: pinturas, esculturas o cerámicas, tela, papel, barro, bronce o resina artificial, acuarela, dibujo, pintura acrílica, performance... 


La Plaza Mayor acoge el colosal Gran elefantdret (2008), una réplica hecha en bronce de otra obra suya, con el animal dispuesto en una posición inverosímil. 


En el Patio de Escuelas Menores se encuentran las 14 alumettes (2015), un conjunto de esculturas, hechas también en bronce, que forma un bosque fantasmagórico de cerillas gigantes retorcidas. En una de las salas que rodean el Patio podemos contemplar, a su vez, las 26 acuarelas que ilustran una edición de la Divina Comedia (2001-2003), con escenas del infierno, el purgatorio y el paraíso, y un retrato del mismo Dante Aliglieri. 


El Palacio de Anaya contiene Le gran écouteur (2015), una voluminosa escultura-cerámica de resina de poliuretano que nos lleva a Salvador Dalí: su título evoca a El gran masturbador y sus formas blandas se inspiran en la misma obra y a una de las figuras de Persistencia de la memoria


En el Palacio de Fonseca se han dispuesto tres espacios. Uno, el Patio, que ofreció en su día la performance La imagen fantasma protagonizada por Barceló en torno al mundo de la tauromaquia. Otro, la Capilla, donde se ha instalado, junto a grupo de 18 cerámicas (2012-2016), la obra que da título a la exposición, El arca de Noé (2014). Inédita ante el público, se trata de una especie de mural donde se emparejan imágenes de frutos y animales, que puede representar metafóricamente lo efímero de la vida. Y el tercer espacio, la Hospedería, acomodo de una variedad de pinturas realizadas sobre tela y papel, y de temas diversos, con la rugosidad de su superficie como común denominador. Un espacio donde se mezclan la abstracción y la figuración, los colores blancos, azules y ocres, los frutos de la naturaleza y los habitantes de los fondos marinos, lo presente y el eco del arte del Paleolítico...


De otro tiempo resuena la frase "quod natura non dat, Salmantica non praestat". De hoy creo que Miquel Barceló está marcando un nuevo episodio inolvidable en la existencia de la Universidad salmantina y de la ciudad donde se ubica. La magia de sus obras perdurará, pero para recordarlas como un chorro de aire fresco que nos tienen que ayudar a respirar mejor. 

martes, 15 de agosto de 2017

Basilio Martín Patino: heterodoxo, atrevido y libre

He sentido cierta predilección por el cine de Basilio Martín Patino (Lumbrales, Salamanca, 1930), muerto hace un par de días en Madrid. No he visto todas sus películas, pero sí las posiblemente más interesantes. Que sus raíces las tenga en Salamanca, reflejada con frecuencia en sus películas, puede haber contribuido, pero no ha sido lo más importante. Me ha parecido siempre un autor original, heterodoxo en sus formas y muy atrevido en sus contenidos. 

Influenciado por el neorrealismo italiano en Nueve cartas a Berta (1966), supo meternos la España vencida en España fascista, ñoña y pacata. Haciendo uso de imágenes de archivo de la Filmoteca Nacional, creó mediante el método del montaje una trilogía, no sé si inigualable, con sus Canciones para después de una guerra (1971), Queridísimos verdugos (1973) y Caudillo (1974). En pleno tardofranquismo, que todavía se atrevió a prohibirlas, quiso sacar a la luz imágenes que nos habían secuestrado para borrar el recuerdo. Volvió al tema del exilio en Los paraísos perdidos (1985), en una rememoración entre lo que fue y lo que parecía ser, y el esfuerzo por abrir un nuevo camino. Fue innovador en La seducción del caos (1991), donde intuyó las posibilidades del vídeo naciente y engarzó una historia de la gran confusión que hoy nos invade entre la realidad real y la transmitida a través de los medios audiovisuales. Me quedé entre sorprendido y fascinado con su Casas Viejas, dentro de su serie Andalucía: un siglo de fascinación, donde recrea lo ocurrido en esa localidad gaditana en 1933 a través de una ficción que parece puro documental. Recuerdo todavía el coloquio donde participó en Canal Sur cuando se proyectó y mi sorpresa por descubrir que se trataba de una película de ficción, donde, según sus palabras, buscó fundir dos tradiciones: la del documentalismo anglosajón y el realismo socialista soviético. Con motivo de que Salamanca fuera elegida Ciudad Europea de la Cultura en 2002, hizo Octavia, para mí una especie de testamento vital consigo mismo y sus raíces.


Miembro de una familia fuertemente anclada en los valores católicos de la Castilla profunda -su hermano José María ha ido un reputado personaje de la alta jerarquía y su hermana ha sido religiosa-, pronto se fue despojando de ellos para ir adquiriendo un camino propio. Su formación universitaria le ayudó a dotarse de un conocimiento que después, elegida la senda del mundo del cine, fue introduciendo en sus obras. Con apenas 25 años fue uno de los artífices de las conocidas como Conversaciones de Salamanca, donde se reunieron cineastas (directores, guionistas, productores...) que, en parte al margen del régimen, trazaron las coordenadas que diferenciaban el cine oficial de lo que ya estaba siendo otro, diferente, con autores cono Luis García Berlanga o José Antonio Bardem, al que después de incorporaría el propio Martín Patino. A los dos últimos  se les ha atribuido una descripción del cine del momento, lapidaria a más no poder: "El cine español vive aislado; aislado no sólo del mundo, sino de nuestra propia realidad. Cuando el cine de todos los países concentra su interés en los problemas que la realidad plantea cada día, sirviendo así a una esencial misión de testimonio, el cine español continúa cultivando tópicos conocidos (…). El problema del cine español es que (…) no es ese testigo que nuestro tiempo exige a toda creación humana".


Supe de su regreso a las cámaras en pleno movimiento 15-M, que tuvo como fruto el documental Libre te quiero (2012), un título inspirado en los versos de Agustín García Calvo, pero que aún no he visto. He sabido también estos días de su vinculación al movimiento anarquista y de su contribución a la refundación de la CNT, lo que quizás explique su cine, sus pretensiones, su estilo tan poco encasillable, su heterodoxia, su actitud tan libre. 

Charlottesville: el racismo que no cesa

Esta vez una pequeña ciudad del estado de Virginia, Charlottesville, ha sido escenario del racismo blanco. Una concentración de racistas y nazis, a quienes se convocó para oponerse a la retirada de una estatua dedicada al general Robert Lee, el jefe militar del ejército esclavista durante la Guerra de Secesión, ha dado lugar diferentes incidentes. El más grave, la muerte de Heather Heyer por la acción de un militante racista, atropellada junto a un grupo de manifestantes. Era una una entusiasta luchadora por los derechos civiles, una de tantas personas que habían acudido a protestar para defender los derechos humanos frente a la barbarie del supremacismo blanco. El mismo que nunca ha cesado y ahora se siente envalentonado tras la victoria de Donald Trump. 

domingo, 13 de agosto de 2017

En Irlanda: Galway y La igualdad emergente, de John Behan

Es Galway una ciudad de vocación marina. Orientada al oeste, frente al océano Atlántico, ocupa el vértice de la bahía que lleva su nombre. Sus gentes han sabido convivir con ese gigante de agua que, pese a su ferocidad, le ha dado recursos para sobrevivir, como puede verse en la lucha titánica de Los hombres de Aran, el célebre documental filmado en los años treinta del siglo pasado. Un océano que también le ha ofrecido poder relacionarse con gentes de otros lugares, marineros en su mayoría, que han ido recalando en sus puertos a lo largo de los siglos después de haber obtenido el premio a su esfuerzo. Entre ellos estaban los marineros españoles y de su protagonismo existe como muestra el arco nominado como tal. 

Pasear hoy por las calles del centro de la ciudad es hacerlo por un enjambre de gentes de todas partes que van y vienen por sus calles, que se deleitan del colorido de las casas, de la comida y la cerveza de sus bares y restaurantes, y de la música que se oye en cualquier rincón. Al otro lado del río Corrib, algo más alejada del centro y en lo que fue la antigua cárcel, se construyó hace medio siglo una nueva catedral, que, como tantos templos repartidos por todo el país, peca de originalidad en el afán de fundir los excesivo y lo repetitivo. Un pastiche que tiene enfrente, junto al río, una sencilla, pero llena de fuerza, escultura que lleva el nombre de La igualdad emergente, realizada por el artista dublinés John Behan. Un canto a la liberación de las mujeres, a la igualdad por construir, al esfuerzo que se requiere para conseguirla, a un anhelo de justicia.

En Irlanda: Corq, cuna de Mary Harris

En el norte de la ciudad de Corq se encuentra el bonito barrio de Shandon. Allí me encontré una placa sobre un muro, adornada con flores de colores, que se erigió hace cinco años en honor de Mary Harris, conocida también como  Mother Jones, que fue el apodo que ella misma asumió con sesenta años.

Nacida en 1837, siendo niña se vio obligada a emigrar con su familia a América del Norte. La gran hambruna que asoló los campos de Irlanda en la segunda mitad de los años cuarenta llevó a cientos de miles de personas, quizás más de un millón, a embarcar en busca de una nueva vida. La familia Harris se instaló en la ciudad canadiense de Toronto, donde pasados los años Mary consiguió el título de maestra e inició su labor docente. Después se trasladó a EEUU, donde su vida dio un nuevo giro. En Menphis se casó con un activista sindical y ante una creciente prole, hubo de dedicarse a la costura para completar los ingresos familiares. Pero otros dos hechos dramáticos volvieron a surgir en su vida: la muerte en 1867 de su marido, sus tres hijas y su hijo, víctimas de una epidemia de fiebre amarilla, y el incendio de Chicago de 1871, que acabó con su casa y su taller. 

Fue entonces cuando tomó la decisión de dedicarse al activismo social, en el que fue jugando un papel de primer orden en la organización de sindicatos de diversas ramas, acciones de solidaridad en las huelgas o actividades educativas para niños y niñas. Considerada por el sistema como la mujer más peligrosa de EEUU, en 1903 llegó a organizar una marcha a Washington con centenares de menores de adolescentes para pedir ante el presidente Benjamin Roosevelt el fin del trabajo infantil. Participó, así mismo, en la fundación en 1905 del Industrial Workers of the World (IWW), un sindicato revolucionario de inspiración anarquista que jugó un papel importante en los años siguientes mediante sus acciones directas en la difusión de ideas de liberación social y en el movimiento huelguístico. 

Nada sabía de Mary Harris, pero sí del IWW, cuyos integrantes se le conoció como wobblies, una denominación que inicialmente tenía un sentido despectivo -tambaleantes-, pero que asumieron sin problemas, conscientes que sus acciones, siempre atrevidas y transgresoras, tenían como finalidad acabar con el sistema capitalista. Fue el sindicato de Joe Hill, el sindicalista-cantante de origen sueco ejecutado injustamente en 1915, cuya vida ha sido reflejada tan genialmente en una película homónima. 

En los últimos años de su vida, sin que hubiera dejado de luchar y de ir de un lado para otro, Harris dedicó más tiempo a la escritura. Murió en 1930, en Mount Olive (Illinois).   

sábado, 12 de agosto de 2017

El nuevo enredo de Llamazares

Ha declarado hace unos días Gaspar Llamazares que su compromiso con IU se
mantendrá hasta el final de la legislatura. Luego verá. Paralelamente está trabajando desde Actúa, recientemente registrado como partido político, en el que busca un proyecto común de la izquierda e incluye tanto al PSOE como a Podemos. En esa plataforma se encuentran caras conocidas como Baltasar Garzón, Cristina Almeida, Federico Mayor Zaragoza, José Antonio Martín Pallín, Antonio Gutiérrez, etc. Estos dos últimos, no obstante, no conciben Actúa como una marca electoral. Por otro lado, ha surgido una polémica entre Alberto Garzón y Gaspar Llamazares, después que el coordinador federal de IU haya resaltado que al segundo critique que la actual dirección de IU esté liquidando a su grupo, mientras contempla la posibilidad de competir electoralmente con ella a través del nuevo partido Actúa. Llamazares se ha mostrado desde el primer momento
muy crítico con la relación de IU con Podemos, lo que explica en parte su posición. Como dice el dicho, "si éramos pocos, parió...".