viernes, 10 de julio de 2020

Un artículo de Pedro Costa Morata sobre la economía post-covid (y dos poemas que añado)

Me he reencontrado con Pedro Costa Morata, después de muchos años sin leerlo.  Uno de los referentes intelectuales que teníamos en los años ochenta dentro del movimiento ecologista, en general, y antinuclear, en particular. Hoy he leído un artículo suyo en el periódico digital Cuarto Poder: "La reconstrucción poscovid y el cuento de los ‘Cien economistas’". Todo un  ejercicio de clarividencia en los tiempos que corren, por lo que leerlo supone no perder el tiempo, sino todo lo contrario

Da un aviso sobre la decisión tomada por el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, de crear un grupo de 100 economistas para estudiar la situación en que nos encontramos tras las arremetidas de la pandemia del covid-19. Algo que en sí mismo ya es reducionista a la hora de entender la realidad.

También da una advertencia y es que su diagnóstico de la crisis es claro: "es ecológico-ambiental, y (...) viene (eso sí) generada por causas eminentemente económicas". Un fuerte varapalo al gremio de expertos (lo expreso en masculino, pues conozco a pocas mujeres) de esa rama del conocimiento, que en los medios académicos, políticos y financieros no paran de pontificar acerca de lo divino y de lo humano, a la par que han desatendido todo lo que concierne a la "conservación de los recursos naturales y la protección del medio ambiente".

Y por último, no le falta dar un consejo: que esa comisión, mesa o grupo de asesoramiento la compongan "cincuenta ecologistas (entre ellos, no menos de diez “economistas ecológicos”, de los que la lista que critico prescinde olímpicamente, supongo que por radical ignorancia de su existencia); diez sociólogos/antropólogos de los que entiendan el mundo que viene; diez filósofos de entre los que menos escriban en la prensa; diez ingenieros/científicos naturales excluyendo, en principio, a los de Caminos, los Agrónomos y los de Telecomunicación, así como a los Físicos; diez economistas jóvenes, que sepan de termodinámica; y diez poetas, que digan con libertad qué piensan de sus compañeros y, por supuesto, de sus textos expertos".

Suscribo todo lo que ha escrito. Y añado o, mejor, matizo: que sea paritaria. Y puesto a seguir matizando, sobre la presencia de poetas dejo como muestra dos poemas, a modo de colofón:

La madre Tierra 

Me quemé los labios en tu piel de hielo,
semejante al de la muerte, tan hondo, tu abrazo.
Me voy, tierra.
Me voy para poder amarte.

(Manuel Rivas).


De qué se alimentan los ciervos (fragmento)

(...)
Y tenemos, no la fe,
sino esperanza
en que nuestras raíces
también sean voladoras.

Porque queremos revivir
el tacto de la mano de una madre
y aún ignoramos
de qué se alimentan los ciervos.

Y las palomas de alcorque.

(Marta Sanz). 

Cubanas, mujeres en revolución, de María Torrellas

Hace dos años salió el documental Cubanas, mujeres en revolución, dirigido por argentina María Torrellas. Después de varios intentos por verlo, lo he conseguido. Y no me ha decepcionado. Todo lo contrario. Porque se trata de un homenaje a la revolución cubana, personalizado en las mujeres. Como protagonistas en el antes del triunfo y, sobre todo, en el después. O, más bien, en el durante, porque, como el propio título señala, el proceso continúa.

Estamos ante un homenaje a aquellas que participaron en la lucha guerrillera. A ese pelotón de las Marianas, dirigido por Celia Sánchez, que luego fue ministra en los primeros gobiernos revolucionarios. Donde estuvieron también Haydée Santamaría, fundadora de la Casa de las América y protectora de lo que fue desde finales de lo sesenta la Nova Trova Cubana. O Vilma Espín, presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas y desde ella impulsora del aluvión de medidas que pusieron a las mujeres en pie de igualdad entre ellas mismas, sin distinción de raza, y en relación a los varones. 

Un homenaje a quienes fueron poniendo su talento al servicio de la enorme tarea colectiva que tenían por delante. Como hizo la ya famosa Alicia Alonso en el mundo de al danza. O Leonela Relys, creadora del método de alfabetización de personas adultas "Yo sí puedo". 

Un homenaje a las siguientes generaciones de mujeres, las que se vieron beneficiadas de los logros revolucionarios en materia laboral, educativa, sanitaria, cultural, deportiva... Y que fueron accediendo a las distintas profesiones y especialidades de la medicina, la biotecnología, la educación, las artes plásticas, la música, la danza, el deporte... Como Marta Ayala, directora del Centro de Investigación Genética y Biotecnología. O Beatriz Marcheco, directora del Centro Nacional de Genética Médica. O Zuleica Romay, directora del Instituto Cubano del Libro. O la directora de orquesta Idalgel Marchetti Placeres. O la artista plástica Zaida del Río...

También un homenaje a las feministas que hicieron valer desde la perspectiva de género la necesidad de hacer una revolución igualitaria donde quepa todo el mundo. A Isabel Moya, la primera catedrática universitaria en ese campo. A Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual y artífice de una legislación favorable a las personas LGTBI.

Y un homenaje, cómo no, a esas mujeres anónimas que se ilusionaron con el triunfo de la revolución. Que se alfabetizaron o ayudaron a hacerlo en los primeros momentos. Que sufrieron las secuelas de la agresión imperialista en playa Girón. Como esa niña, Nemesia Rodríguez, que en 1961 perdió a su madre en un bombardeo y a sus zapaticos blancos. La misma que luego Jesús Orta Ruiz inmortalizó en su "Elegía de los zapaticos blancos": "Oídme la historia triste / de los zapaticos blancos... / Nemesia -flor carbonera- / creció con los pies descalzos. / ¡Hasta rompía las piedras / con las piedras de sus callos! / Pero siempre tuvo el sueño / de unos zapaticos blancos".     

jueves, 9 de julio de 2020

Historia de Mix, de Max y de Mex, una fábula de Luis Sepúlveda

Hace tres meses murió Luis Sepúlveda. Sólo había leído de él un libro suyo, Un viejo que leía novelas de amor (Barcelona, Tusquets, 2000), una de sus primeras novelas -data de 1988- y quizás la más leída. Una obra de poca extensión, pero bella, muy tierna y cargada de amor a la naturaleza. 

Días pasados adquirí otra obra suya: Historia de Mix, de Max y de Mex (Barcelona, Tusquets, 2020). Me ha servido como contrapunto de otra -y que me ha defraudado enormemente-: La Sombra del Viento (Barcelona, Círculo de Lectores, 2001), de Carlos Ruiz Zafón, también muerto recientemente. 

La obra de Sepúlveda está escrita en 2012 y cuenta con la colaboración de Noemí Villamuza, autora de las ilustraciones que se intercalan con el texto y de la portada. Aunque está subtitulada como una Una novela para jóvenes de 8 a 88 años, podría considerarse como propia del género infantil-juvenil.

Es menos extensa todavía que Un viejo que leía novelas de amor, pues tan sólo tiene 89 páginas y el tamaño de la letra es grande. Pero mantiene la belleza y  la ternura. Y, además, el autor en esta ocasión sustituye el amor a la naturaleza, a través de una comunidad de indígena en el Amazonas, por el más concreto a los animales, con un gato -Mix- y un ratón -Mex- como principales protagonistas. "Me gustan los animales, pero con los gatos tengo una relación especial", escribe Sepúlveda en las palabras iniciales, añadiendo que en cierta ocasión un astrólogo chino le había dicho: "Alguna vez, en una vida pasada, fuiste un gato muy feliz". ¿Una declaración de intenciones?

Estamos, pues, ante dos animales y un joven que se va haciendo independiente. Un humano y dos animales que, en un principio, resultan instintivamente antagonistas. Un humano y un gato que son cómplices en los afectos. Un gato que acaba perdiendo la vista, pero que la recobra a través de los ojos del ratón. Todo un canto a la cooperación. A esa cualidad que, aun cuando con animales de por medio, caracteriza a nuestra especie. Porque esa cualidad ha sido la que ha permitido  que hayamos evolucionado para ir descubriendo lo que nos hace mejores o nos ayuda a conseguirlo. La cooperación frente a la competencia. Esta última, causante de las mayores atrocidades cometidas por unos seres humanos contra otros, que son mayoría, y contra la naturaleza.  

Como en todo cuento, Historia de Mix, de Max y de Mex esconde una moraleja. Y con animales de por medio, podemos concluir que os encontramos ante una fábula. Y aunque me repita: bella y tierna. 

lunes, 6 de julio de 2020

Ennio Morricone, cuando la música ascendió al paraíso

Murió Ennio Morricone, un grande de las bandas sonoras del cine y, por tanto, de la música. Muchas de sus melodías me han acompañado en mi aventura personal de ver y disfrutar del cine. Al principio, sin saberlo. 

Participó en decenas y decenas de bandas sonoras de películas y documentales. Y entre las películas que he ido viendo -algunas incluso con posterioridad a su estreno, por culpa de la noche del tiempo de la dictadura-, están, que recuerde: Por un puñado de dólares (Leone, 1964), La muerte tenía un precio (Leone, 1965), El bueno, el feo y el malo (Leone, 1966), La Biblia (Huston, 1966), Pajaritos y pajarracos (Pasolini, 1966), Teorema (Pasolini, 1968), La batalla de Argel (Gillo Pontecorvo), Sacco y Vanzetti (Montaldo, 1971), El Decamerón (Pasolini, 1971), La clase obrera va a paraíso (Petri, 1971), Los cuentos de Canterbury (Pasolini, 1972), Las mil y una noche (Pasolini, 1974), Saló o los 120 días de Sodoma (Pasolini, 1975), Allosanfan (hermanos Taviani, 1974), Mussolini: último acto (Lizzani, 1975), Novecento (Bertolucci, 1976), Operación Ogro (Pontecorvo, 1979), La misión (Joffé, 1986), Los intocables de Eliot Ness (De Palma, 1987), Cinema Paradiso (Tornatore), ¡Átame! (Pedro Almodóvar, 1989)... 

Quizás me haya dejado algunas por el camino, pero todas sus  melodías tienen su peculiar impronta de notas musicales. En bastantes, con el protagonismo del oboe, su instrumento preferido. Y entre tantas, no puedo olvidarme de la primera que escuché, muy de niño, de uno de los famosos spaguetti westerns dirigidos por Sergio Leone: La muerte tenía un precio, que silbábamos sin cesar en la calle cuando jugábamos a nuestra manera a indios y americanos con palos como armas y caballos imaginados. 

En Pajaritos y pajarracos se acercó a la canción popular italiana. Joan Baez ayudó a popularizar la melodía final de Saco y Vanzetti cuando la cantaba en sus recitales. Nos llevó al ritmo de los cabarets de los años 20 y 30 en Saló o los 120 días de Sodoma. Enfatizó con ritmo de marcha partisana la caída del villano fascista en Mussolini: último acto. Dejó constancia de formas vanguardistas en La clase obrera va a paraíso o La batalla de Argel. Aderezó como un tempo de intriga la preparación de la voladura por los aires de Carrero Blanco en Operación Ogro. En la que quizás sea su obra más reconocida, La misión, se acercó en demasía a Novecento. Se dejó llevar por lo más propiamente hollywoodiense en Los intocables de Eliot Ness o Cinema Paradiso... 

Su reconocimiento en Hollywood le llegó tarde y en forma honorífica: en 2006. Se dice que pesó en ello el que desde muy temprano tuviera simpatías, si no militancia, en el Partido Comunista Italiano. Por eso sigo quedándome con Novecento, cuando -para mí- el verbo se hizo música y ascendió a los cielos -o mejor, al paraíso- para formar parte de una película, la de Bernardo Bertolucci, tan excelsa como prodigiosa.

(Imagen: retrato de Ennio Morricone, por Manuel Berrios).

domingo, 5 de julio de 2020

La gratitud y el amor de 65 millones de Juan Carlos a Corinna

Sí, 65 millones de euros es lo que Corinna Larsen  recibió en 2012 como regalo del rey Juan Carlos I, según ha declarado a la justicia suiza. Un regalo de gratitud y amor, Pero, ojo, no para deshacerse de ellos, ni defraudar, ni blanquear. Eso, no. Faltaría más. Nada de comisiones y cosas por el estilo, como esa de 100 millones que obtuvo el hoy emérito por su intermediación en la construcción del AVE de La Meca. Amor, sólo amor. Y del bueno, del puro, del casto, de ése que no es pecado. Amor por España, que es lo más importante. 

La gratitud y el amor bien valen 65 millones. Pues ya está. No volverá a ocurrir. ¿O sí?

viernes, 3 de julio de 2020

Israel continúa con su expansionismo a costa de Palestina

El plan de ocupar el 33% del territorio palestino en Cisjordania forma parte de lo que hace medio año se denominó como "acuerdo del siglo". Protagonizado, eso sí, por el gobierno israelí y el presidente de EEUU. Al margen de la Autoridad Palestina, legítima representante de su pueblo. 

Un paso más en la anexión de Cisjordania por el estado de Israel. Pero más descarado, si se quiere. Permitiendo que el expansionismo israelí siga ubicando colonias, pero en mayor escala, a costa de la población palestina. Haciendo que quienes llevan siglos y siglos morando esa tierra se les reduzca a la condición de población residente, pero carentes de derechos. Violando, como en tantas otras ocasiones, el derecho internacional.

Qué triste resulta ver cómo se sigue perpetuando una injusticia y se pierde la ilusión de la esperanza. Es lo que reflejó en 2014 en su poema "Epílogo" el poeta iraquí Sinan Antoon, cuando Gaza fue bombardeada sin piedad por el ejército israelí:


¿Vamos a volver a Jaffa, sidu?
No podemos
¿Por qué?
Estamos muertos
Entonces ¿estamos en el cielo, sidu?
Estamos en Palestina, habibi
y Palestina es el cielo
y el infierno
¿Qué haremos ahora?
Esperaremos
¿Esperar qué?
A los demás,
a que regresen.   

(Sidu: abuelo; habibi: querido). 

Pese a todo, tenemos que seguir denunciándolo.

(Imagen: "Noche estrellada en las montañas de Jericó", pintura de Vera Tamari).

martes, 30 de junio de 2020

El impuesto a las grandes fortunas, cuanto antes

El impuesto a las grandes fortunas ha sido aparcado en el gobierno. Unidas Podemos lo quiere. El PSOE, no. Una nueva contradicción. Gorda. Espero que sea coyuntural. ¿Cómo si no se van a financiar las medidas sociales que se han puesto en marcha, las que están pendientes y aquellas se necesitan para poder hacer frente a la nueva situación, entre otras, en la sanidad y la educación? El mundo empresarial está presionando. Lógico. Pero no debe ser óbice para que el gobierno de coalición pueda seguir adelante con su programa y sus propósitos. Fue la apuesta hecha en enero pasado, que contó con suficientes apoyos para hacerla efectiva. Lo está esperando mucha gente. Aunque la derechona y el capital se opongan.