miércoles, 27 de agosto de 2014

La muerte de Michael Brown, otro pobre negro

Lo ocurrido hace dos semanas con Michael Brown en Ferguson, estado de Missouri, pone al descubierto, una vez más, el elevado grado de violencia y racismo existente en EEUU. La muerte -asesinato- del joven afroamericano a manos de un policía no ha sido casual. Se trata de un país donde la ideología de la violencia está fuertemente enraizada. Eso explica el recurso tan frecuente de solucionar a tiros los problemas de la vida cotidiana o, como hacen su gobernantes, de lanzar bombazos más allá de sus fronteras. El racismo, por su parte, sigue omnipresente. Ser afroamericano supone un factor de riesgo elevado, porque esa comunidad sufre más que ninguna otra. Es la más pobre, la que tienen menos esperanza de vida, la más castigada por el paro, la que menos expectativas tiene en los cursos universitarios, la que más llena las cárceles... El racismo incrementa, además, sus problemas, por ser la que más sufre la violencia policial y la que emana de parte de la mayoritaria población blanca de origen europeo. De poco -o nada- ha servido que un presidente con la tez morena haya accedido a la presidencia. Todo sigue igual para quienes ostentan el poder y para quienes se sienten superiores en cualquier orden de a vida. El racismo, al fin y al cabo, es una manifestación del sentimiento de ponerse por encima de otra persona humillándola. Vivir en los estados del sur y en determinados condados puede ser un infierno para mucha gente. Los tiempos de "esos frutos extraños", la genial canción de Abel Meerepol  ("Strange fruit"), parece que han pasado, pero la realidad es que siguen existiendo. Ya no hay cuerpos colgando atrapados por una soga, pero sí disparos a bocajarro. Brown tuvo la mala suerte de ser un pobre negro. 

martes, 26 de agosto de 2014

Angela, Mariano y Santiago

El trío ha sido portada de los medios de comunicación durante el fin de semana. La presencia en el Camino de Santiago de la cancillera alemana, cabeza de facto de la Unión Europea, ha sido la excusa para escenificar un acuerdo entre Angela y Mariano: éste seguirá en su camino de los recortes, una forma de defender el proyecto político neoliberal conservador alemán para Europa, y apoyará a Angela en el juego de tronos institucional que se está desarrollando tras las elecciones europeas; aquélla parece que recompensará -está por ver en qué medida- a Mariano en encontrar el acomodo de varios nombres de su partido en el organigrama europeo, tales como Luis -que suena para presidente del Eurogrupo- y Miguel -que sueña con una comisaría. Y Santiago -otra vez-, cerrando España y Europa. Y bendiciendo a quienes recibían los golpes correspondientes de la policía en los aledaños de la Plaza del Obradoiro. Amén.  

lunes, 25 de agosto de 2014

Alcaldías, democracia y oportunismo político

La idea del PP de cara a cambiar la ley para la elección de las alcaldías no es nueva. La planteó ya el PSOE en los años noventa y la introdujo en los programas electorales de 2000 y 2004. Tenía un claro objetivo: minimizar a IU. Ahora ha sido el PP el grupo que busca plasmar esa idea en una ley prácticamente ad hoc para evitar su debacle electoral en la cita de 2015. A eso se llama oportunismo político. Pero no sólo: hay un fuerte componente antidemocrático. Las mayorías políticas producto de acuerdos entre grupos no son antidemocráticas. Sí lo es que no existan mecanismos de revocación de los cargos electos. Por ahí deberían ir las cosas. 

viernes, 22 de agosto de 2014

El hombre colgado de Praga

Praga es una ciudad encantadora. Las calles de su casco histórico sorprenden en cada momento. Perduran las huellas del pasado, del más remoto del medievo hasta el más reciente. Después de haber encontrado a la conocida escultura del hombre colgado (en checo viselec, el ahorcado, pero no lo está), sita en la calle Husova de la Ciudad Vieja (Stare Mesto), pude saber algo de su autor y su obra. David Cerny se ha hecho famoso por un arte atrevido, controvertido y provocador, con algunos actos y esculturas llenas de un fuerte contenido anticomunista. No en vano en 2009 llegó a decir que "un buen comunista es un comunista muerto". Fue quien en 1991 pintó de rosa el tanque soviético del monumento conmemorativo de la invasión de 1968; o quien más recientemente, en 2013, situó flotando sobre el río Moldava y frente al palacio presidencial -ocupado por un antiguo militante comunista- una gran mano de color morado con el gesto de la peineta resaltado por el mayor tamaño del dedo corazón. He visto sus esculturas móviles del patio exterior del Museo Franz Kafka: dos hombres meando sobre un mapa de Chequia simulado como un pilón. Sobre el hombre colgado de la calle Husova, creado en 1997, he indagado acerca de su significado. Hay quienes dicen que representa a Sigmund Freud -nacido en una localidad de la actual Moravia- y se refieren a la decisión del ser humano sobre su destino para seguir adelante o sucumbir. También están quienes dicen que se trata de Vladimir Illich Lenin, cuyo cuerpo pendido en el aire y agarrado con una mano a una viga simbolizaría la caída del comunismo. Precisamente hace dos días, allá por 1968, fue el inicio de la invasión de la antigua Checoslovaquia país por las tropas del Pacto de Varsovia. Dos décadas pasaron desde entonces hasta 1989, en que fueron cayendo como fichas de un dominó los regímenes socialistas/comunistas de los países del centro y este europeo. Y un cuarto de siglo ha pasado desde esa caída hasta hoy. En la parte inferior de la plaza de San Wesceslao (Svatovaclavsky) he visto unos paneles fotográficos recordando los sucesos de la primavera de Praga de 1968. En la parte superior hay un pequeño recordatorio de dos de las víctimas con sendas fotografías de Jan Pallach y Jan Zajic, autoinmolados en el enero de 1969. Los tanques soviéticos acabaron con el intento de poner rostro humano al régimen de inspiración soviéticaHoy la República Checa está instalada en el capitalismo.

sábado, 9 de agosto de 2014

Ébola: tanto para uno... ¿y para tanta gente?

La reducción del gasto público en sanitario está conllevando el deterioro del servicio y con ellos de la salud de la gente. También la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo y el desvío de fondos hacia las empresas privadas. En Madrid se intentó una privatización descarada de la sanidad pública. Se ha retirado la tarjeta sanitaria a miles de inmigrantes e incluso a quienes llevan más de tres meses fuera del país. Se ha introducido en algunas comunidades el copago/repago en recetas y algunos servicios, la retirada. Se han cerrado hospitales y plantas hospitalarias, y también las urgencias nocturnas en numerosos centros de salud. Hay servicios de urgencia colapsados. Se están negando determinados medicamentos, considerados caros, como en el caso de pacientes con hepatitis C. Una lista de agravios que puede seguir ampliándose.

Y, sin embargo, se ha hecho un despliegue impresionante en medios y recursos para la repatriación y atención de un sanitario de una orden religiosa afectado por el virus del ébola. Por mi parte, nada que decir, pero es que con el cúmulo de agravios que he mencionado antes la cosa resulta altamente sospechosa: ¿para uno tanto y para tanta gente tan poco o nada? 

  

jueves, 7 de agosto de 2014

La II Internacional ante la Gran Guerra

Los primeros pasos

El Congreso de París de 1889, primer centenario de la revolución francesa, abrió el camino para formación de la II Internacional. Atrás había quedado la división habida durante los años anteriores en el seno de la AIT, ante la imposibilidad de convivencia con el movimiento anarquista. Los grupos obreros que defendían la lucha política fueron formando a finales del siglo XIX partidos denominados socialistas o socialdemócratas, en su mayoría inspirados en los planteamientos de Marx y Engels.

Años más tarde, en el congreso de 1900, la nueva Internacional aprobó una estructura organizativa que permitía la autonomía de sus miembros y sucesivamente fueron creando otras organizaciones filiales de mujeres, sindicatos, la juventud, etc. Esos grupos fueron adquiriendo una creciente presencia en Europa, menor en América, incluyendo el ámbito parlamentario, donde sobresalió el partido socialdemócrata alemán, que se convirtió en el principal referente. Fomentó acciones internacionales con gran incidencia entre la población, cobrando especial importancia la reivindicación de la jornada laboral de 8 horas, que fue el motivo por el que se popularizó cada 1 de mayo el día del trabajo.

El debate sobre la guerra

Ya en el siglo en los congresos internacionales se desarrollaron intensos debates sobre dos temas: la participación en gobiernos con partidos burgueses y la guerra. Del primero surgió la disputa entre partidarios, a los que se llamó reformistas, y sus oponentes, que tendieron a considerarse revolucionarios. El debate sobre la guerra inicialmente fue resuelto en el congreso de Stuttgart de 1907 con una declaración contra el imperialismo, en defensa de la paz y apelando al internacionalismo proletario. Pero la realidad fue que ese problema en vísperas de la guerra de 1914-1918 acabó por dividir gravemente a la Internacional y como consecuencia, al movimiento obrero.

En los momentos previos a la Gran Guerra triunfaron quienes decidieron apoyar a sus gobiernos respectivos en las votaciones de los presupuestos de guerra, lo que se dio sobre todo en dos de los países clave: Alemania y Francia. La idea internacionalista de la paz fue derrotada frente a la nacionalista y la II Internacional quedó, así, herida de muerte. Además del nacionalismo belicista se encontraban quienes defendían a toda costa la paz y quienes, opuestos a la guerra, la consideraban en ese momento inexorable, abogando por desarrollar procesos revolucionarios. Tres corrientes que, en cierta medida, pero no en todo, guardaban relación con otras tres corrientes políticas dentro del movimiento socialista.

Las corrientes de la II Internacional

Una primera corriente, de derecha, se oponía a la revolución y defendía las conquistas coloniales por considerar que abrían importantes posibilidades a la clase obrera, ya que desde la fortaleza de sus organizaciones podía influir en que los beneficios no recayeran en exclusiva en la burguesía. Eso fue el origen por lo que después, en el seno del movimiento comunista, se acabó calificando a la socialdemocracia como social-imperialista. Esta corriente tuvo mayor incidencia en Alemania, donde destacaron Bernstein, David o Noske, pero también estaba presente en otros países, como en Italia con  Labriola. Los miembros de esta corriente fueron el principal soporte para que sus partidos apoyaran a los respectivos gobiernos nacionales.  

La segunda corriente era la del centro y representaba mejor que las otras la tradición del movimiento socialista, lo que explica que fuera la más numerosa. Sus integrantes tenían en común su carácter moderado en lo político, aunque en muchos casos se denominasen revolucionarios. No negaban, por tanto, la revolución, pero la consideraban como producto de una evolución lenta, en la medida que la hegemonía de la clase obrera y sus organizaciones se fuera consolidando. Entre las figuras más conocidas se encontraban Kautsky y Bebel, en Alemania; Guesde, Vaillant y Jaurés, en Francia; Bauer y Hilferding, en Austria; Martov, en Rusia; Vandervelde, en Bélgica; Plejanov y Martov, en Rusia; o Hardie y MacDonald, en Gran Bretaña.

Pese a que sus miembros se habían posicionado contra la guerra en 1907, cuando en 1914 se hizo realidad surgieron comportamientos diferentes. Fue en esta corriente de donde se nutrió el movimiento contrario a la guerra y a favor de la paz. Al principio las direcciones de los partidos hicieron llamamientos en ese sentido y en diversas ciudades europeas, sobre todo de Alemania, hubo manifestaciones en los días finales de julio. Pero en poco tiempo el panorama cambió, triunfando las posiciones chovinistas y dando lugar a profundas divisiones. Fue en Francia donde la fractura se hizo más patente, con Guesde apoyando los presupuestos de guerra y entrando en el gobierno de la “unión sagrada”, mientras Vaillant y Jaurés se oponían. En Alemania Karl Liebknecht acabó posicionándose junto al ala revolucionaria. En Rusia, Plejanov, exiliado, se mostró favorable a la guerra, mientras que el menchevique Martov, como la mayoría de su grupo, se opuso. El belga Vandervelde se integró desde el primer momento en el gobierno de unidad nacional...      

La corriente revolucionaria era contraria a la guerra por considerarla imperialista, pero la veían como inevitable, por lo que sus líderes propusieron que en cada país se transformara en una guerra revolucionaria. Tenía como principales figuras a Lenin en Rusia y Luxemburgo en Alemania. El primero fue el que desde la fracción bolchevique del POSDR la auspició con más audacia, lo que acabó siendo realidad en 1917. La segunda hubo de esperar al fin de la guerra para que en Alemania se iniciase un proceso revolucionario que acabó fracasando.

Jean Jaurés

Estos días está cobrando importancia la figura de Jaurés, el personaje que representa mejor la oposición a la guerra desde un posicionamiento claramente pacifista y cuyo final dramático sigue siendo un referente moral en la medida que fue víctima de un atentado mortal a manos de un nacionalista francés. Como socialista moderado era partidario de cambios graduales y sin convulsiones. Pero se mantuvo enérgico en la defensa de la paz contra la guerra. Fue rotundo en la asociación del capitalismo a la barbarie y la contraposición del socialismo como expresión de la civilización.

Ya en 1905 atisbó lo que podría ocurrir, como se desprende de estas palabras: “De una guerra europea puede surgir una revolución y las clases dirigentes harían bien en pensar en ello; puede surgir también un largo período de crisis, de contrarrevoluciones, de furiosa reacción, de nacionalismos exasperados, de dictaduras agobiantes, de militarismos monstruosos; una larga cadena de violencias retrógradas”.

En la actualidad hay incluso quienes han puesto a Jaurés en la estela de otros socialistas posteriores, como el chileno Salvador Allende, quien curiosamente también acabó muriendo en el fragor de la defensa de su proyecto político frente al golpe militar.

Hace unos años el cantante Jacques Brel le dedicó una canción, cuyo título era toda una declaración: ¿Por qué mataron a Jaurés? Escucharla nos puede ayudar a reflexionar sobre lo ocurrido y sus responsables.


Bibliografía de referencia

DROZ, Jacques (dir.) (1985). Historia general del socialismo. De 1975 a 1914, v. 2. Destino, Barcelona.
ELEY, Geoff (2003). Un mundo que ganar. Historia de la izquierda en Europa, 1850-2000. Crítica, Barcelona.
HOCHSCHILD, Adam  (2014). “1914: Cien años después, es hora de honrar a los pacifistas”, en Sin Permiso, 3 de agosto, http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7159
KRIEGEL, Annie (1977). Las Internacionales Obreras. Martínez Roca, Barcelona.
LICHTHEIM, George (1994). Breve historia del socialismo, v. 2. Del Prado, Madrid.
REBELIOUX, Madeleine (1980). “Crisis política de la II Internacional ante la I Guerra Mundial”, en  Sesenta años en la historia del Partido Comunista de España, v. 2. Fundación de Investigaciones Marxistas, Madrid.
SASSOON, Donald (2001). Cien años de socialismo. Edhasa, Barcelona.
SCOT, Jean Paul (2014). “Rehabilitar a la humanidad contra el capitalismo: Jaurès quería cambiar la sociedad, no gestionarla”, en Sin Permiso, 3 de agosto, http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7166.
VADILLO, Julián (2014). “Jaurés o la coherencia socialista”, en Diagonal, 31 de julio, https://www.diagonalperiodico.net/saberes/23624-jaures-o-la-coherencia-socialista.html.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Siguen apareciendo, porque no ha cesado su búsqueda

Hoy nos hemos despertado con una grata y emocionante noticia proveniente de Argentina (ver Página/12): ha salido a luz la identidad del nieto desconocido de Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo. Robado por los militares en 1978, el niño fue entregado a otra familia. La madre, Laura, apenas pudo verlo parir y darle el nombre de Guido durante su secuestro/detención. Asesinada después, su cuerpo fue entregado a su familia. Guido ha sido uno más de tantos dramas, en decenas de miles, que el país sudamericano sufrió entre 1976 y 1983: detenciones, torturas, asesinatos, desapariciones, robo de bebés... Su caso, el número 114 de los nietos y las nietas que robaron. Ahora Ignacio Hurban, el nieto desconocido por su familia natural, ya sabe que es Guido. Él mismo se presentó hace unas semanas a la sede de Abuelas y decidió someterse voluntariamente a una prueba genética para desvelar su identidad. Una jueza lo ha certificado. Una prueba más de que no hay que cesar en el empeño por la dignidad. Un triunfo más sobre la ignominia.    

martes, 5 de agosto de 2014

La izquierda política y Podemos


Vamos sabiendo más de Podemos en cuanto a los rasgos de su electorado. Me voy a centrar más en los datos del Barómetro de julio de 2014 del CIS, por ser el que ofrece mayor información. Me centraré en la intención de voto directo, donde no existe cocina de las estimaciones y, por tanto, donde hay una menor posibilidad de manipulación. Precisamente la intención de voto directo es para Podemos del 11,9%, lo que la sitúa en el segundo lugar de las fuerzas políticas, sólo superada por el PP (12,8%) y por delante ya del PSOE (10,6%) e IU (6,2%).

Los votos de Podemos

Dónde obtiene los mayores apoyos


Sexo. Tiene una mayor preferencia entre los varones (13,5%) que entre las mujeres (10,2%).


Edad. Es el preferido de la gente menor de 55 años y especialmente en el grupo entre 25-34 (16,1%).


Estudios. También es el preferido entre quienes tienen más estudios: secundaria de nivel 2 (13,9%), formación profesional (16,1%) y universitarios (14,4%).

Condición socioeconómica. Sorprende que sea junto al PP el que tenga mayor apoyo entre el grupo social más elevado (empresariado, y altos cargos directivos y del funcionariado), con importantes apoyos también entre el estudiantado (16,8%), obreros cualificados (15%), personal de administración y servicios (14,5%), personas en paro (14,4%) y profesionales y cuadros medios (13,3%).


Estatus socioeconómico. Relacionado con lo anterior, destaca el grupo de clase alta/media-alta (13,2%), seguido de las nuevas clases medias (12,9%) y obreros cualificados (12,2%).


Dónde se le apoya menos 


En primer lugar destaca la gente mayor, tanto del grupo con 65 ó más años (6,6%) como el de 55-64 (7,5%). Eso explica lo que ocurre en las otras variables. En el nivel de estudios tiene escasos apoyos entre quienes no tienen estudios (4,5%) o sólo los primarios (7,2%). En las variables socioeconómicas, tiene menos apoyo en el pequeño empresariado agrícola (8,7%), las personas jubiladas o pensionistas (8,2%) y, sobre todo, entre las amas de casa (6%).

Procedencia política del voto

Aquí conviene tener mucho cuidado. El diario  El País ofreció a finales de mayo una encuesta sobre el perfil del votante de Podemos. En ese caso se trataba de un voto real, pues se había preguntado sobre la orientación del voto en dos elecciones previas: las generales de 2011 y las europeas de 2007. En el primer caso la procedencia del voto se repartía de la siguiente manera: PSOE, 29,9%; IU, 26,1%; otros partidos o voto en blanco, 15,6%; y PP y UPyD, 5,2% cada uno. A ello hay que unir que el 15,6% provenía de votantes de otros grupos o del voto en blanco.


Según esta encuesta resultaba evidente que más de la mitad de los votos provenía de la izquierda, repartido casi entre PSOE, en mayor proporción, e IU. Incluso se puede decir que la bajada que tuvo IU sobre las previsiones explicaría buena parte de la subida de Podemos. 


Atendiendo a los sondeos electorales que se están publicando la cosa podría estar cambiando, teniendo como denominador común que IU sería el grupo político más afectado, por encima claramente del PSOE. La encuesta del CIS parece que corroboraría esto, según se están interpretando los resultados en algunos medios de comunicación. El problema es que se está haciendo mal, porque parte de un error grave: de lo que la encuesta del CIS nos informa es cómo se repartiría en cada grupo el voto de 2011 y Podemos en ese momento no existía. 

Hay que hacer, pues, determinadas operaciones matemáticas para obtener los datos de Podemos en cuanto al origen del voto. En relación a los partidos políticos, así se repartirían las previsiones sobre Podemos: del PSOE, el 29,5%; de IU, el 26,4%; del PP, el 6%; de UPyD, 3%; y de otros, 8,1%. En cuanto a quienes no votaron a ningún partido: de abstencionistas, el 19,8%; de quienes no tenían edad para votar, 3,5%; y de quienes votaron nulo o en blanco, el 4%. Por último, un 9,5% no recuerda el voto o no contesta.


Los que pueden calificarse como votos de protesta (abstención, en blanco o nulos) sumarían casi la cuarta parte (23,8%). Los votos procedentes de partidos casi alcanzarían las dos terceras partes (63%), en su mayoría de la izquierda, pero en mayor medida del PSOE (29,5%) que de IU (16,4%). 


Otra cosa diferente es saber cómo afectan a cada partido los votos perdidos. Para IU tendría un mayor impacto relativo, lo que además le estaría impidiendo progresar más de lo que se preveía antes de las europeas. En el caso del PSOE, a su vez, le alejaría de su carrera con el PP y, para mayor desgracia, le acercaría a un sorpasso por parte del propio Podemos.


Ideología


En el autoposicionamiento ideológico el voto de Podemos está claramente escorado a la izquierda, siendo la opción preferida entre quienes se sitúan en los niveles 1, 2 y 3; y la segunda, tras el PSOE, en el nivel 4. Sin embargo, llama la atención que sea la tercera (8,3%) en el 5 y tenga algunos apoyos en los 6, 7, 8 y 10. 


De esta manera, sin minusvalorar su carácter de izquierdas claro, los componentes moderados de centro e incluso residuales de derecha confieren a Podemos cierta heterogeneidad en la composición ideológica del voto. Esto no resulta extraño, teniendo en cuenta la procedencia política y la composición social de una parte de sus votos.


Una comparación con IU

En relación a las variables


Sexo. En este caso IU tiene mayores apoyos entre las mujeres (6,4%), algo que no ocurría en sondeos anteriores, de lo que puede deducirse que el voto de IU hacia Podemos es en mayor medida masculino.

Edad. En los dos casos existe una correlación directa clara: a menor edad, más apoyos, y viceversa.


Estudios. También aquí coinciden los dos grupos: a mayor nivel, más apoyos, y viceversa; no obstante, IU tiene mayores apoyos propios entre quienes tienen estudios secundarios en los niveles 1 y 2 (7,7%).


Condición socioeconómica. En IU hay un mayor componente popular entre sus votantes: personal de administración y servicios (9,7%), obreros no cualificados (8,6%), personas en paro (7,6%) y obreros cualificados (6,8%); a ello se une el estudiantado (8,3%) y sorprendentemente el pequeño empresariado no agrario (7,5%); en otras encuestas IU obtenía mayores apoyos entre el grupo social más elevado, lo que explicaría su fuga hacia Podemos.


Estatus socioeconómico. IU tiene sus principales apoyos en las nuevas clases medias (7,6%) y en los obreros cualificados (6,6%), lo que resulta congruente con la variable anterior. 


La composición de su voto


IU retendría el 45,5% de sus votos en 2011, una proporción que no es muy distinta a la de grupos como PP (50,5%), UPyD (48,2%) o CiU (50,9%) y que supera al PSOE (38,1%), que tiene la fidelidad más baja. Otra cosa es saber a dónde se dirigen los votos perdidos, que en el caso de IU lo hacen en un 27,8% a Podemos y en una proporción muy baja hacia otros grupos. En el caso de los otros partidos, del PSOE, UPyD y otros se desviarían el 16,9%, el 16,1% y el 14,8% de sus votos, respectivamente, mientras que del PP y CiU no llegarían al 4%.  


Los votos de protesta o la indefinición varían según los grupos. En el caso de IU se iría a la abstención o el voto en blanco el 9,1% y en un nivel similar (9,7%) estarían quienes no han decidido su voto, sumando un 18,8%. Una situación diferente al PP, PSOE y UPyD, donde esa suma alcanza, respectivamente, el 35,5%, el 31,7% y el 26,8%.


Ideología


IU obtendría prácticamente todos sus votos en la izquierda, y sobre todo entre los niveles 1 y 2 de autoposicionamiento. Por el contrario, los apoyos en los niveles 5 y 6 serían residuales y en el resto, inexistentes. Es, pues, la fuerza política más nítidamente de izquierda. 


Este carácter se puede ver en la proporción interna de ese voto. Teniendo en cuenta el 6,2% de intención directa de voto a IU, ese porcentaje lo multiplicaría por 3,2 en el nivel 1; por 3,1, en el 2; por 2,4, en el 3; y por 1,4, en el 4. En el caso de Podemos, sería, en el mismo orden, el siguiente: 2,5, 2,1, 1,8 y 1,3.    


Algunas conjeturas en torno a la izquierda


Podemos se ha convertido en un fenómeno político entre peculiar y complejo. Lo primero deriva de la sorprendente irrupción en las pasadas elecciones europeas, con unos resultados superiores a sus propias previsiones. El hecho de que su líder, Pablo Iglesias, estuviera muy presente en los medios de comunicación convencionales fue un factor muy importante para entender lo ocurrido. A ello hay que unir su atractivo personal y la utilización de métodos de comunicación muy estudiados, teniendo en cuenta el entorno universitario de donde procede. El que posteriormente haya incrementado esa presencia también explica que siga creciendo en la intención de voto.


Pero no han sido los únicos factores. Hay que tener en cuenta otros de primer orden: los cambios estructurales que se están operando en el modelo económico dominante, para lo que se ha utilizado como excusa la crisis económica; y la crisis del sistema político del 78, con un sistema de partidos que se está agotando y una monarquía devaluada. La generalización de la corrupción, que afecta a todos los componentes de lo anterior, está haciendo que estén creciendo el descontento, la indignación y las protestas.  


Podemos ha recogido parte de ello y se está diciendo que es el principal heredero del movimiento 15-M y lo que le siguió en forma de movimiento 15-S o "mareas ciudadanas". Esto explicaría que entre sus potenciales votantes haya casi una cuarta parte que provenga de la abstención, el voto nulo o el voto en blanco. 

   
Podemos está rivalizando con otros grupos por el electorado de izquierda. Está arañando votos al PSOE, que sigue en declive, y está frenando a IU, pese a que programáticamente apenas tengan diferencias. Ha frenado también a Equo, cuyo carácter ecologista per se no cala en la sociedad. Está por ver cómo responde en los territorios donde el nacionalismo de izquierda está más asentado, esto es, Cataluña, País Vasco, Navarra y Galicia. Se está hablando   de la plataforma Guanyem como la marca electoral de Podemos en Cataluña de cara a las próximas municipales. Me parece atrevido decir eso por ahora, pues dicha plataforma, en proceso de corformación, es más amplia, al incluir inicialmente junto a movimientos sociales influyentes a grupos como ICV-EUiA y las CUP.  

También está por ver el papel que está jugando el PP en la promoción de Podemos, con una estrategia de crítica frontal que no se sabe si es producto de un error de cálculo o busca debilitar al PSOE. Incluso me atrevo a decir -con el riesgo de equivocarme, pero sin que sea descabellado- que Podemos pudo haber sido utilizado desde determinados medios para desactivar a IU.   


Lo que sí parece claro es que el espacio más a la izquierda, de donde se nutren IU y varios grupos nacionalistas (Bildu, ERC, 
BNG, Anova, CUP, Compromís, CHA...), pero también el PSOE (en este caso mediante el voto útil), está conociendo una recomposición que no se sabe hasta dónde llegará. Podemos parece ser por ahora el grupo que mejor lo está aprovechando, especialmente donde el nacionalismo de izquierda no existe o es menos influyente. 

Desde una perspectiva de izquierda transformadora se necesita, no obstante, de una mayor coordinación y unidad de acción entre todos estos grupos. Ya dediqué hace unos meses en este cuaderno un comentario en esta dirección ("Una propuesta para la unión de la izquierda"), inspirada en una propuesta de la asamblea de EU de Paterna (Valencia) sobre un programa de mínimos. Al fin y al cabo la intención directa de voto sitúa a la suma de Podemos e IU en primer lugar (18,1%). Y no son los únicos grupos de izquierda.  
  

Buitres y fondos buitre

¡Qué mala suerte tienen los buitres como especie! Como otros tantos seres vivos carroñeros cumplen una función vital en el ciclo de la vida. En el mundo de los humanos la figura del buitre tiene una doble acepción. Una negativa, sinónimo de gente oportunista, aprovechada, malvada...; la otra, más reciente, se sitúa dentro del paradigma neoliberal y se asocia al papel que en la vida natural cumplen los buitres. En la conocida película Capitalismo, una historia de amor, de Michael Moore, aparece un personaje -real, como el resto- que juega el papel de comprar viviendas desahuciadas a precio de saldo y con toda naturalidad se equipara a un buitre, cuya función carroñera no es otra que la de acabar de limpiar lo que otra gente ha abandonado. 

Eso es el capitalismo y en mayor medida el de nuestros días. Llevamos tiempo oyendo o leyendo lo de los fondos buitre, pero como si nada. Una cosa más del paisaje económico cotidiano, como si la cosa no fuera con nadie, excepto para quien lo sufre. Si además quien lo sufre es de fuera, pues mejor. Estos días ha saltado a la actualidad Argentina y precisamente por un asunto relacionado con los fondos buitre. "¡Argentina, la misma que nos robó el petróleo de Repsol!", se habrá dicho para sí mucha gente. "Se lo tienen merecido!", se responderá. Pobre Argentina, cuya selección de fútbol hace un mes fue objeto de rechazo por la opinión pública española en la final de la copa del mundo jugada contra Alemania y no por motivos futbolísticos -que los tenía escasos, la verdad-, sino extradeportivos, es decir, de venganza por lo de Repsol y demás. 

Quizás parezca que me haya salido del tema, pero no lo veo así. Estos días los medios de comunicación españoles del sistema se han mostrado poco benevolentes hacia el país sudamericano. Y detrás de todo ello se encuentran los fondos buitre, que se han lanzado a la yugular de ese país. Los llamados fondos buitre básicamente son empresas financieras internacionales que operan oportunistamente comprando deuda exterior de los países con dificultades. Teniendo en cuenta que esa deuda, como todas las bancarias, crece exponencialmente cuando no se paga -a través de la operación aritmética del interés compuesto-, quienes gestionan esos fondos saben lo que hacen. Buscan para ello países donde sus legislaciones les permitan actuar a su abrigo, como es el caso de EEUU y Reino Unido. Y esto es lo que acaba de ocurrir: un juez estadounidense ha dado la razón a la empresa financiera de Paul Singer, obligando al gobierno argentino a que pague la parte de su deuda contraída hace más de una década y que ha crecido enormemente. 

La historia reciente de Argentina da para mucho. Pero, grosso modo, se trata de la un país cuya población en su mayoría lo es sufriente. Tuvo que soportar una feroz dictadura militar entre 1976 y 1983 y paralelamente un fuerte endeudamiento exterior, cuya hipoteca mantuvieron los gobiernos civiles que sucedieron a los militares. Por ello durante años se sucedieron privatizaciones de empresas públicas, ajustes salariales y recortes sociales. Fue el momento en que algunas empresas autodenominadas españolas adquirieron a precio de saldo y con escasas contrapartidas empresas argentinas -y de otros países latinoamericanos- en la banca, los hidrocarburos, la telefonía, las líneas aéreas... 

La bancarrota de 2001 llevó a que finalmente el gobierno de Ernesto Kichtner decidiera no asumir lo que se consideraba como deuda ilegítima. Desde entonces ha seguido pagando, pero no la parte que se le exigía en forma de intereses desmesurados. Pero una parte de esa deuda, sin embargo, fue asumida por varios fondos buitre, que ahora se están haciendo valer gracias a la sentencia de un juez benevolente de EEUU, que ha decidido que los buitres no hacen nada malo, sino limpiar lo que ya está muerto y el resto de seres vivos han desechado.

Espero que después de todo lo que he escrito haya aclarado tres cosas: una, que los pobres buitres no son tan malos; segundo, por qué la selección argentina de fútbol tuvo tan poco apoyo en el país de "la roja"; y tercero, que los que se llaman a sí mismos buitres financieros no son más que verdaderas bandas de ladrones. Y un aviso para navegantes: en España también están operando, sobre todo en el sector inmobiliario.

viernes, 1 de agosto de 2014

Principio y final de Pujol y el pujolismo

Mucha gente ha visto a Jordi Pujol como la encarnación de Cataluña. En la propia Cataluña y fuera. Porque lo creyó o porque le interesó que así fuera. Él mismo hizo uso de ello. Por ejemplo, cuando lo del asunto oscuro de Banca Catalana, donde identificó la investigación de la fiscalía con un ataque a Cataluña. Pero Cataluña no es de nadie en particular, ni de una clase social ni de ningún partido. Como todas las colectividades, es diversa, está en permanente cambio, tiene continuidades y, a la vez, es contradictoria.

Desde finales de la Transición y durante bastantes años Cataluña ha estado hegemonizada por un catalanismo moderado en lo social y en lo político, desarrollando una relación con las instituciones centrales del estado dentro de lo que se ha denominado con frecuencia como pactismo. Eso es lo que ha representado CiU ante todo, pero también el PSC. Eso es lo que permitió que la Generalitat haya estado gobernada por CiU entre 1980 y 2003, que los ayuntamientos más poblados lo hayan sido en mayor medida por el PSC y que CiU, desde la Generalitat y a través de sus representantes en el parlamento central, se haya llevado tan bien con los gobiernos de PSOE y el PP.

CiU ha sido uno de los pilares del sistema político del 78, partícipe en primera línea del consenso político abierto ya a finales del 76 y continuado desde 1977, con episodios clave en los pactos de la Moncloa, la Constitución, el primer Estatut y lo que vino después. En las primeras elecciones autonómicas de 1980 fue capaz de auparse como partido más votado, pese a que en los años anteriores en Cataluña había habido un mayor protagonismo de la izquierda, que obtuvo por ello mayores apoyos políticos y con un PSUC comunista rondando el 20% de los votos.   

En los años ochenta, sin embargo, se llegó a una especie de statu quo político que aportó estabilidad, con un PSOE hegemónico en la mayor parte de los territorios, la izquierda derrotada, la derecha españolista desorientada y los nacionalismos conservadores vasco y catalán hegemónicos en las instituciones autonómicas. Salvados los obstáculos de la LOAPA impulsada por UCD y apoyada por el PSOE, entre finales de los setenta y principios de los ochenta, y de Banca Catalana, a mediados de los ochenta, en Cataluña cada parte jugó su papel dentro de una elevada estabilidad institucional.

El pujolismo acabó siendo la expresión catalana de esa visión moderada de lo social y lo político, y durante años apenas tuvo problemas en su encaje dentro del estado. Fue un soporte fundamental para el PSOE en 1993 (“he entendido lo que ha ocurrido”, dijo Felipe González en la noche electoral de su victoria sin mayoría) y para el PP en 1996.

La situación cambió en el siglo XXI, cuando una parte de la sociedad catalana empezó a ver a Pujol y el pujolismo bien como insuficiente o bien como poco útil. Desde el PSC, con Pascual Maragall a la cabeza, se buscó una vía menos ambigua en lo político, dentro del social-liberalismo en pujanza, y que clarificara el modelo de relación de Cataluña con España, al que denominó federalismo asimétrico. Tras un primer intento fallido, Maragall consiguió la presidencia en 2003, aunque con el apoyo de ERC e IC-EUiA. Fue el momento del tripartito, compuesto por tres patas difíciles de coordinar y que se movió en torno a dos objetivos: una gestión más social, con mayor gasto público y una mayor redistribución de las rentas; y la elaboración de un nuevo Estatut. Con la vuelta al gobierno del PSOE en 2004 parecía que esos objetivos se podían conseguir, pero el comportamiento del PSOE y del propio José Luis Rodríguez Zapatero en el asunto del Estatut acabó provocando el rechazo del Estatut consensuado en el Parlament y  la salida de Maragall.  

Con José Montilla en la presidencia el nuevo Estatut contó con el rechazo de ERC, una elevada abstención en el referéndum y la beligerancia del PP, que lo acabó llevando al Tribunal Constitucional, donde a su vez se anularon importantes componentes del texto. Roto el acuerdo progresista de PSC, ERC e IC-EUiA, fue el momento para que volviera CiU al gobierno catalán, ahora con Artur Mas, el delfín de Pujol, al frente.

Lo que vino después fue una caída libre en el distanciamiento entre buena parte de la sociedad catalana y las instituciones centrales del estado. En el seno de la primera se estaba produciendo un movimiento soterrado que acabó aflorando en la Diada de 2012. Esta situación arrastró a CDC y al propio Mas a un cambio de estrategia, apostando por el soberanismo. Pujol se sumó de inmediato, a la vez que UDC se ha ido distanciando. Desde entonces ha fraguado en una mayoría social y política la idea de una Cataluña explícitamente soberana, sujeto político activo que debe tener el derecho a decidir su futuro sin interferencias. Además, ha ido en aumento el sentimiento de una Cataluña independiente. Para otoño está prevista una consulta con dos preguntas, donde la ciudadanía debe responder si quiere que Cataluña sea un estado y si quiere serlo independiente o dentro de España.

La actitud hostil del gobierno del PP, lejos de templar las cosas, las ha exacerbado. La consulta ha sido tachada de ilegal desde las instancias centrales del estado y los dos partidos mayoritarios. En Cataluña sólo el PP y Ciudadanos defienden el statu quo constitucional, mientras el PSC está viviendo una crisis profunda que aún no se sabe cómo va a acabar, salvo el progresivo descenso en los apoyos electorales.

El asunto de Pujol ha estallado en un momento trascendental. Se puede especular acerca de las razones por las que ha confesado su comportamiento o la oportunidad de haberlo hecho ahora. CiU va a ser la gran perjudicada. Quizás con una ruptura interna por la salida de la UDC Durán i Lleida. Pero ante todo por la pérdida de confianza en CDC. En este caso ERC podría ser la gran beneficiada. Es difícil que afecte en el camino que buena parte de la sociedad catalana ha emprendido para hacer efectiva su soberanía. Puede incluso que se produzca un desplazamiento político más a la izquierda, con una parte de la sociedad que vea que la corrupción está más insertada en los sectores sociales y políticos conservadores, independientemente de su orientación catalanista o españolista.

Otra cosa es lo que ocurra en el resto de los territorios, sobre todo donde el nacionalismo español está más pujante. La hostilidad contra Cataluña -que existe-, contra el nacionalismo catalán y contra el proceso soberanista ha encontrado en el asunto Pujol un filón para su retroalimentación. Desde el PP ya se está aprovechando para neutralizar las secuelas de los numerosos casos de corrupción en que está envuelto.

Ha caído un mito: el de Pujol. La dimensión de lo ocurrido está por ver y la forma como acabe aún no se sabe. Pero, como dije al principio, Pujol no era la encarnación de Cataluña, aunque fuerzas contrapuestas, y por distintas razones, así lo hayan creído o hayan estado interesadas en fomentarlo. 


(Este artículo también ha sido publicado el 8 de agosto en Rebelión).

La gastronomía de los sondeos electorales

Anteayer se publicaron en El País y La Sexta dos sondeos electorales para la composición del Parlamento de Andalucía. En el primero se refleja lo siguiente: el PP (36,2%) y el PSOE (36,9%) empatarían; IU (10%) sería la tercera fuerza, con la bajada de 1,3 puntos sobre 2012; Podemos (6,6%) consolidaría su irrupción electoral; UPyD (5%) entraría por fin en la cámara; y el PA (2,3%) quedaría, una vez más, fuera. En el caso del sondeo de La Sexta: el PSOE (38,4%) recuperaría la primacía, mientras el PP (29,7%) se hundiría, lejos del primero y lejos también de sus resultados de 2012 (40,7%); IU (12,4%) mejoraría, subiendo un punto sobre 2012; Podemos (9,5%) obtendría unos resultados bastante buenos; UPyD (4,5%) seguiría entrando en el parlamento; y el PA (2,3%) quedaría también fuera.


Como puede verse, hay diferencias en ambos sondeos, que en algunos casos son sustanciales. Sorprende, en primer lugar, las previsiones en torno al PP, que van desde el empate técnico con el PSOE, manteniendo un elevado apoyo, según El País, hasta el hundimiento que le asigna La Sexta. Sorprende, así mismo, que la suma de IU y Podemos sea del 21,9% para La Sexta y 16,6% para El País, esto es, cinco puntos de diferencia. Errores de bulto. ¿Quién yerra? ¿Los dos? ¿El periódico que ha sido referente de un sector importante de la progresía? Ya se sabe, la cocina electoral. Una forma de gastronomía. De la mala.