sábado, 28 de abril de 2018

El templo romano de Évora

De nuevo, en Portugal. Y de nuevo, en las tierras del Alentejo. En este pequeño rincón europeo donde aún se mantiene el eco del 25 de abril y lo que en los primeros momentos supuso. Tierra de latifundios, quienes los trabajaban vieron cómo parte de ellos pasaron a sus manos. Un lugar donde la voz de quienes laboran cada día se deja sentir para intentar construir un mundo más humano. Estoy morando esta vez en la capital de la zona alta, en Évora. Después de 14 años me he reencontrado con esta pequeña joya de la arquitectura, donde lo romano, lo medieval y lo contemporáneo se mezclan en una bonita trama de calles, edificios y restos arqueológicos por donde transitan gentes propias y gentes de otras partes. Y en su corazón, un templo de origen romano, situado en  la parte alta de la ciudad. Erguido sobre un poderoso podio del que salen sus columnas corintias para elevarse hacia el cielo. Iluminado cada noche para dejar constancia que, aun en la oscuridad, su resplandor ayuda a mantener vivo un pasado lejano y la esperanza de que todo pueda hacerse a la medida de las gentes.

viernes, 27 de abril de 2018

Con la sentencia de los machos de "la manada", mal andamos con esta justicia

La sentencia del tribunal navarro de ayer obre la violación múltiple a una mujer ha calado hondo en buena parte de la opinión pública. En un doble sentido: la calificación formal del delito, reducido a una agresión sexual; y el voto particular de uno de los magistrados, que optó por la absolución. La gravedad de la decisión pone en el disparadero -y no es la primera vez- a quienes componen este gremio, con una fuerte carga de ideología androcéntrica y, por qué no, misógina, como se desprende de la forma de actuar a lo largo del proceso y en el propio juicio del magistrado benevolente. Estamos ante el patriarcado instalado de lleno en la judicatura, indistintamente que se sea varón o mujer. Estamos ante una judicatura conservadora en amplios sectores, en muchos casos con vinculaciones ideológicas con determinados grupos del integrismo católico y/o provenientes de esa España Negra que tuvo en el régimen franquista su apoteosis. Nada nuevo, después de lo ocurrido en otras ocasiones, pero es que lo de ayer ha traspasado todos los límites.  Y así no puede haber justicia. Así se da alas a los varones que hacen valer su fuerza para, en este caso, violentar a las mujeres desde su consideración de sentirse superiores. Para someterlas y determinar si violentarlas o matarlas. La connivencia de hecho de quienes en el mundo de la judicatura minimizan estos actos resulta evidente. Lo que requiere más que una reflexión profunda. No puede ser que en este mundo tengamos que ver cómo hay personas condenadas o acusadas de actos calificados de terrorismo o de apología, y otras son encarceladas o perseguidas bajo la acusación de rebelión, todo ello en contra de criterios de organismos internacionales y hasta de tribunales de otros países. Como tampoco puede ser que una mujer, violentada reiteradamente en un lugar cerrado por cinco machos de una "manada", humillada mediante grabaciones para hacer valer su chulería, y hasta puesta en entredicho desde el mismo tribunal sobre si consintió o actuó debidamente, tenga que ver cómo sus verdugos se libran del delito que les correspondería. Si ésta es la administración de justicia que tenemos, mal andamos. Hay que acabar con esto.   

jueves, 26 de abril de 2018

Los tarros de crema de Cifuentes

¡Vaya nido que es la Comunidad de Madrid! La corrupción instalada hasta en el último rincón. Sólo en sus cúspide, dos presidentas y un presidente abandonando sus cargos. Una, llegando al sillón previo pago a dos asambleístas del PSOE, haciéndose la tonta y viendo cómo su dos alfiles principales acabaron dando con sus huesos en la cárcel. El otro, sustituyéndola después de que dimitiera por lo que le rodeaba y de paso mirando para otro lado como si con él no fuera la cosa. La tercera, con cara de regeneradora, abominando de quienes la antecedieron. Y falta el antecesor de la primera, que sentó las bases, pero... Si el segundo, ahora excarcelado, lo tiene crudo en próximos juicios, la primera, por ahora, se está librando. La regeneradora, por su parte, tuvo que dejarlo después de un mes de un ridículo ajeno espantoso. Aferrada a su puesto y riéndose hasta más poder de la gente, pese a las evidencias de privilegiada, tramposa y mentirosa por lo de su máster, ha tenido que ser un descuido con dos tarros de crema que cometió hace años en un supermercado (como lo del "sin querer queriendo" del Chavo) lo que ha llevado a los fontaneros del poder a hacerlo público. En el paisaje, sólo en este, tramas de corrupción, con bosques de Gürtel, Púnica, Lezo... que vaciaban el patrimonio y las arcas públicas para beneficiar.

martes, 24 de abril de 2018

Por ayer, que fue el Día del Libro

Pasó el Día del Libro y no he dejado nada reflejado en este cuaderno. Algunos años lo he hecho, pero esta vez no. Y no porque no lo haya intentado. Tal vez me haya faltado tiempo. O no haya sido capaz de inspirarme. De hecho ahora sólo estoy improvisando. Sí hice a última hora una foto, con vistas a ilustrar una posible entrada. Por la tarde, en uno de los huecos entre clases, me invitaron a participar en una tertulia que un pequeño grupo de amantes de la lectura, dos de ellas compañeras, realiza cada mes en el instituto. Intercambié algunas impresiones. Habían estado hablando de la novela El niño 44, de Tom Rob Smith. La desconocía, así como a su autor. Quizás acabe leyéndola. Hace unos días acabé de leer de Gioconda Belli Rebeliones y revelaciones. Quizás por ello, dada su procedencia geográfica, me decidí a hacer lo propio con Sergio Ramírez y su novela Margarita, está linda la mar, que tiene de por medio a Rubén Darío, al patriarca de los Somoza y al patriota Rigoberto López. Por una simple coincidencia el escritor nicaragüense está de actualidad estos días. Ayer mismo recibió el Premio Cervantes. Y en su discurso lanzó un duro ataque contra el presidente de su país, Daniel Ortega, tras las muertes habidas en los disturbios por una medida tomado sobre el pago de cuotas a la seguridad social. Se refirió también al compromiso de quienes escriben, que deben ser notarios del momento en que viven. Ortega y Ramírez, presidente y vicepresidente en los tiempos de la revolución, convertidos en enemigos. Mientras corregía unas actividades otra compañera preguntó por el día en que nos encontrábamos. En parte sorprendido, raudo le contesté que a 23, añadiendo que también era el Día de Castilla y León, el Día del Libro, que coincide con la muerte de Cervantes, la fiesta de Sant Jordi... Y aunque lo pensé, no aludí a otra fecha: el aniversario del entierro de mi madre. Los noticiarios no dejaron de hablar de la fiesta del libro en Catalunya, que coincide con la de Sant Jordi, y de esa bella costumbre de regalar flores y libros. Un poco para descargarme de culpa ante mi inoperancia por dedicar una entrada a un día tan relevante estuve pensando en mi permanente dedicación a la lectura. Literaria, histórica, política... Llevo leídos por ahora en este año varias obras de literatura, hasta 16. Mis ojos han ido visionando las palabras en forma de poesía de Boris Pasternak, Violeta Parra, Attila Jozsef, Olvido Garcia Valdés, Reina María Hernández o Claribel Alegría; los cuentos o relatos breves de Konstantin Giorgievich Pautovski, J. K. Rowling, Héctor Urién o Héctor Andreani; las novelas de José Javier Abasolo o la referida de Sergio Ramírez; el teatro de Eurípides; las memorias de John Sommerfield; y una mezcla de testimonios, cuentos y poemas de Gioconda Belli.  Es lo que me ha ido saliendo hoy por ayer. 

domingo, 22 de abril de 2018

Acerca de mi interés por Andalucía, los orígenes del andalucismo y Blas Infante

Sobre un trabajo de clase 

Hace unos días recibí de un correo el electrónico de un alumno donde me refería el enlace de un artículo de Armando Robles titulado “Blas Infante, el absurdo mito andaluz”. Tenía que ver con un trabajo que  he mandado hacer en la asignatura de Historia de España al alumnado de 2º de Bachillerato en la modalidad de Personas Adultas. Con el título “Andalucía, andalucismo y Blas Infante” he pretendido que conocieran más acerca de los orígenes del andalucismo político y el papel que jugó en ello Blas Infante.

Para mi alumno el artículo antes referido le parecía interesante, al salirse del contenido de la información que había ido recopilando, si bien me preguntaba qué opinaba del mismo. Teniendo en cuenta cuál es el diario donde se había publicado, Alerta digital, un medio del entorno de la extrema derecha española, podemos hacernos una idea de por dónde van los tiros. Le indicaba que se utilizan algunos términos desde la perspectiva del pensamiento reaccionario español, tales como separatismo, masonería e islam. 

El primero, con el que acusaba a Infante de ser separatista, contrasta con un hecho incuestionable: nunca lo fue. Su visión del andalucismo era la de ser parte de un ente más amplio, que llamó indistintamente España o Iberia, desde una vocación universal. Una especie de federalismo, o también confederalismo, que reconociera la diversidad de pueblos existentes en la Península Ibérica, entre los cuales se encuentra Andalucía.

Otro de los términos, el de masonería, es utilizado por Robles despectivamente. Que lo fuera o no resulta secundario, pero hacerlo en ese sentido nos recuerda a la fobia que desde la España Negra se ha tenido a ese movimiento. Precisamente por su ligazón al liberalismo, en los primeros momentos, y a la defensa de la democracia, después. El mismo fantasma que llevó a Franco y el franquismo a elaborar una ley específica de lucha “contra la masonería y el comunismo”, de hablar de conspiración judeo-masónica-comunista internacional cuando se atacaba al régimen, e incluso, en el no va más de sus neurosis, a montar una sala masónica en lo que fue el Archivo Histórico Nacional, Sección de la Guerra Civil, sito en Salamanca.

Y dentro de esos fantasmas, la referencia que se hace al islam supone la transmutación en la actualidad de otro de larga trayectoria en nuestra historia. Si antes lo era el judaísmo, ahora lo es el islam, convertido en el chivo expiatorio de nuestros días en los movimientos de extrema derecha europeos y estadounidenses. Que Infante se convirtiera o no a esa religión resulta irrelevante, no así denostar que reivindicara Al-Ándalus como una realidad histórica innegable.

En la contestación que di a mi alumno le indiqué que la cuestión principal no estaba en lo que dice en el artículo, sino si se corresponde o no con la realidad. Por eso le recordaba que mi intención en la elaboración de ese trabajo, como en otros, era que indagaran acerca del pensamiento de Blas Infante, y en él sus objetivos políticos dentro del andalucismo en desarrollo y de su posición ante el problema social que vivía Andalucía. Por eso le invitaba a que destacara en su trabajo lo controvertido del personaje, que aún en nuestros días sigue siendo motivo de duros ataques.      

Mi interés por el tema

Supe de la figura de Infante allá en los años de la Transición, concretamente a través de la referencia que del hacía Isidoro Moreno en su libro Andalucía: subdesarrollo, clases sociales y regionalismo (1978).  Empecé a comprender su visión historicista del pueblo andaluz, con orígenes en tiempos remotos; su idea de una España descentralizada; y su sensibilidad social, haciendo de los jornaleros la esencia del pueblo andaluz y por ello ser partidario del reparto de los latifundios entre pequeños propietarios desde la influencia del georgismo.

Posteriormente fui leyendo otros trabajos, entre los que destaco los de José Acosta (1979), Antonio M. Bernal (1980), J. A. Lacomba, J.L. Ortiz de Lanzagorta y José Acosta (1985), Juan Antonio Lacomba (1988) e Isidoro Moreno (1993). No han sido las únicas, como puede verse en la bibliografía que aporto al final, pero creo que de todas las obras he podido extraer conclusiones importantes acerca de la dimensión de la figura que nos ocupa y el momento en que vivió.

Hace dos décadas, en febrero de1997, escribí en Debate Ciudadano una pequeña semblanza de Infante, que reproduje en 2016 en este cuaderno con el título “Blas Infante, ochenta años después de su asesinato”.

Los primeros acercamientos de tratamiento en el aula

A lo largo de mi trayectoria docente me he preocupado de prestar atención a este tema dentro de la asignatura donde puede hacerse mejor: la Historia de España. Primero, en 3º de BUP, y luego, desde el curso 2001-02, en 2º de Bachillerato. A ello puedo unir otra asignatura, Geografía de Andalucía, que impartí en varias ocasiones entre los cursos 2000-01 y 2007-08.

Ya en 1991, con motivo de la celebración del 28 de febrero, preparé un mural, titulado “Andalucía en la Historia Contemporánea”, en el que reflejaba, mediante fotografías y textos breves, los hitos y los personajes más relevantes habidos desde principios del siglo XIX. Estaba formado por 7 partes: 1. Andalucía, cuna del liberalismo; 2. Entre la miseria y el olvido; 3. Los intentos de dignificar Andalucía; 4. Entre la esperanza y la tragedia; 5. Una época de oscuridad; 6. Renace la esperanza; 7. La autonomía. En esos años fui proponiendo al alumnado algunas actividades sencillas para su realización en el aula.

Más tarde, en el curso 1994-95, elaboré junto al compañero Ángel Abela de los Riscos, dentro de un Seminario Permanente, unos materiales didácticos para ser trabajados en el aula. Su título y estructura eran los mismos que el del mural antes referido. Fruto de ello fueron dos cuadernos: uno estaba dirigido al profesorado, donde se explicaba la propuesta didáctica en sus objetivos, su metodología y sus contenidos; el segundo, al alumnado, constando cada una de las partes de una introducción histórica, una colección  de documentos (escritos e imágenes) y unas actividades.   

Buscábamos “fomentar la pertenencia una realidad con personalidad definida a través del estudio de la Historia, lo que debe ayudar a comprender cómo se han ido conformando los rasgos materiales, políticos y culturales representativos del pueblo andaluz, y la necesidad de ser conscientes en la crítica y compromiso frente a situaciones de injusticia o en la defensa de los logros políticos, sociales y culturales que dignifican a las personas individualmente y a la comunidad en su conjunto”.

La identidad andaluza desde la Geografía

En el curso 2000-01 tuve la oportunidad de impartir en 1º de Bachillerato la asignatura optativa Geografía de Andalucía. Entre sus contenidos se encontraban la identidad e imagen de Andalucía, y las raíces históricas. Fue una buena ocasión para fomentar entre el alumnado el conocimiento de la realidad andaluza, aun cuando fueran los aspectos geográficos los principales. También, una bonita experiencia pedagógica que duró hasta el curso 2007-08.

Integrando Andalucía dentro de la asignatura Historia de España

Desde el curso 2001-02, ya en la asignatura propia de 2º de Bachillerato, elaboré mis propios materiales de estudio y trabajo. Por eso me resultó fácil introducir los contenidos referentes a Andalucía dentro del conjunto. En lo que respecta a los orígenes del andalucismo, a finales del siglo XIX y dentro del tema dedicado a la Restauración, me refiero de la siguiente manera:  

En Andalucía el andalucismo ya se expresó en 1883 a través de la llamada Constitución de Federalista de Antequera. En los años siguientes aparecieron distintos personajes y publicaciones que fueron dando a conocer la historia de Andalucía y sistematizaron sus rasgos culturales. Entre otras destacaron las figuras de Antonio Guichot, José Mª Izquierdo o Antonio Machado Álvarez, la actividad cultural en torno al Ateneo sevillano o la revista Bética.

Bajo la influencia sobre todo de  Cataluña en el siglo XX se planteó la necesidad de que ese movimiento tuviera un carácter político. Para ello surgió la idea de que Andalucía se dotara de instituciones políticas propias e incluso que se tomaran medidas sociales que permitieran la reforma de la propiedad de la tierra. En este contexto  destacó la figura de Blas Infante, autor en 1915 de la obra El ideal andaluz, en la defendía la recuperación de lo andaluz desde su historia y un pasado de esplendor, que concretaba  en Al Ándalus, a la vez que reivindicaba la necesidad de que se dotara de instituciones políticas propias.

En cuanto al protagonismo de Infante durante las primeras décadas del siglo XX, ya dentro del tema referido a la crisis de la restauración y la dictadura de Primo de Rivera, tengo dedicado  un apéndice con el título “Andalucía y el movimiento político cultural-regionalista: Blas Infante”. Es así como aparece reflejado:

El nacionalismo andaluz fue desde el primer momento débil y mostró algunos rasgos diferentes. Los círculos andalucistas lo componían principalmente gentes de las clases medias urbanas, que eran minoritarias. Su actividad fue intensa, publicando revistas y libros, organizando congresos y asambleas, creando los  centros andaluces, etc. En esa labor jugaron un papel importante a finales del siglo XIX historiadores como Alejandro Guichot y José Mª Izquierdo, o folkloristas como Antonio Machado Álvarez (padre de los hermanos Machado). Destacó, así mismo, la actividad cultural en torno al Ateneo sevillano o la revista Bética. 

Bajo la influencia especialmente Cataluña se planteó la necesidad de que ese movimiento tuviera un carácter político. Aunque la Constitución Federalista de Antequera de 1883 tuvo escasa repercusión, la  idea de que Andalucía se dotara de instituciones políticas propias fue tomando más cuerpo en el siglo XX. A ello se unió la propuesta de  tomar medidas sociales que permitieran la reforma de la propiedad de la tierra.

En este contexto  destacó Blas Infante. Tres fueron las fuentes de su pensamiento. Una, los historiadores que habían indagado acerca del pasado andaluz, como Guichot o Izquierdo. En 1915 publicó la obra El ideal andaluz, en la defendía la recuperación de lo andaluz desde su historia y un pasado de esplendor, que concretaba  en Al Ándalus. La segunda fuente era el georgismo, una corriente de pensamiento económico de la época que defendía la reforma agraria aplicando un impuesto progresivo sobre las grandes propiedades  e impulsando los asentamientos y ayudas al pequeño campesinado. Por eso Infante defendió la reforma agraria en Andalucía. La tercera fuente fueron las influencias de los nacionalismos de otros territorios, sobre de Cataluña, defendiendo una organización confederal del estado con unas instituciones y una hacienda autónomas.

En la Asamblea de Ronda de 1918 los andalucistas aprobaron los símbolos (bandera, escudo e himno) y en la Asamblea de Córdoba de 1919 sentaron las bases del nacionalismo andaluz, demandando unas instituciones propias y una reforma en la propiedad de la tierra.  Pese al apoyo limitado que tenían, se-guían el proceso iniciado en Cataluña (Mancomunidad de Diputaciones) y en otros territorios (País Vasco, Galicia, Valencia...).

Después de la Dictadura de Primo de Rivera, con la llegada de la Segunda República Blas Infante impulsó de nuevo el andalucismo, fundando las Juntas Liberalistas. El camino seguido por las diputaciones provinciales desembocó en la Asamblea de Córdoba de enero de 1933, donde se aprobó un Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Andalucía.  Tras el paréntesis de los gobiernos de centro-derecha, en la primavera del 36 se volvió a reactivar el proceso. El 15 de junio se hizo público un manifiesto, escrito por el propio Infante, demandando la autonomía. El 5 de julio en  la Asamblea de Sevilla se le nombró Presidente de Honor de la Junta Regional. Días después se inició la Guerra Civil. Sevilla cayó desde el principio en el bando sublevado, que se opuso desde el principio a cualquier fórmula de autonomía. Así  acabó  el proceso iniciado años antes y hasta la propia vida de Blas Infante, que murió fusilado en agosto.

Concluyendo

He querido dejar constancia de mi interés por Andalucía, los orígenes del movimiento andalucista y la figura de Blas Infante. Un tema que sigue siendo bastante desconocido, sobre todo fuera de Andalucía. Siendo una tierra  tan peculiar, lo más frecuente es identificarla con los aspectos más folclóricos, cargados de estereotipos y mistificados con frecuencia hasta identificarlos con lo español. Así fue, en mayor medida, durante los años del régimen franquista. Y como si se volviera a mirar hacia atrás, en los tiempos que corren está siendo utilizada en la confrontación existente entre la tendencia política centrípeta en España y aquellas que, de distintas formas, buscan un reconfiguración de las partes que la componen con el objetivo de profundizar en la democracia. 

Desde que estoy viviendo en Andalucía, que ya supera las tres décadas, he notado en los últimos años una propensión cada vez mayor a identificarse con los símbolos del estado monárquico en vez de los andaluces. Preocupante, en la medida que buena parte de los problemas que tenemos son herencia del dominio ejercido por determinados sectores sociales, que han defendido siempre una sociedad clasista y el centralismo. Blas Infante luchó contra ello. En la letra del himno apeló a pedir "tierra y libertad". Lo primero, como expresión de una sociedad más igualitaria; lo segundo, como expresión de la soberanía colectiva de un pueblo. Por eso sigue teniendo vigencia.  


Bibliografía

Acosta sÁNCHEZ, José (1979). Andalucía: reconstrucción de una identidad y la lucha contra el centralismo. Algunos elementos metodológicos y políticos (Barcelona, Anagrama).
Arias Castañón, Eloy y Olivero Cordero, Inmaculada (1998). “Georgismo y andalucismo: Blas Infante y el Ideal Andaluz”, en Leandro Álvarez Rey y Encarnación Lemus López (eds.), Historia de Andalucía Contemporánea (Huelva, Universidad de Huelva).
AUTORÍA COLECTIVA (1979). Gran Enciclopedia de Andalucía (Sevilla, Anel).
AUTORÍA COLECTIVA (1987). Geografía de Andalucía, v. 1 (Sevilla, Tartessos).
Bernal, Antonio M. (1980). “La Andalucía Contemporánea”, en Autoría Varia, Los Andaluces (Madrid, Istmo).
GONZÁLEZ DE MOLINA, Manuel (ed.) (2000). La Historia de Andalucía a debate. I. Campesinos y jornaleros (Barcelona, Anthropos).
GONZÁLEZ DE MOLINA, Manuel (ed.) (2002). La Historia de Andalucía a debate. II. El campo andaluz (Barcelona, Anthropos).
Lacomba, J. A., Ortiz de Lanzagorta, J.L. y Acosta Sánchez, José (1985). Blas Infante, perfiles de un andaluz (Málaga, Diputación Provincial de Málaga).
Lacomba, Juan Antonio (1988). Teoría y Praxis del Andalucismo (Málaga, Ágora).
Lacomba, Juan A. (1996). “Andalucía contemporánea: atraso económico y dependencia sociopolítica”, en Juan A. Lacomba (coord.), Historia de Andalucía (Málaga, Ágora).
Lacomba ABELLÁN, Juan Antonio (2000). Blas Infante y el despliegue del andalucismo (Málaga, Sarriá).
LOMBAO, Manuel y SACALUGA, Miguel A. (1977). Andalucía (Barcelona, La Gaya Ciencia).
Moreno, Isidoro (1978). Andalucía: subdesarrollo, clases sociales y regionalismo (Madrid, Manifiesto).
Moreno, Isidoro (1986). “La identidad andaluza: pasado y presente (Una aproximación antropológica)”, en Autoría Colectiva, Andalucía (Sevilla, Editoriales Andaluzas Unidas);
Moreno, Isidoro (1993). Andalucía: Identidad y Cultura (Málaga, Ágora).
Moreno, Isidoro (1986). “La identidad andaluza: pasado y presente (Una aproximación antropológica)”, en Autoría Colectiva, Andalucía (Sevilla, editoriales Andaluzas Unidas).
Moreno, Isidoro (2002). La globalización y Andalucía. Entre el mercado y la identidad (Sevilla, Mergablum).
TARIFA FERNÁNDEZ, Adela, GÓMEZ RUIZ, Trino y CASADO TORO, José Luis (1998). Historia de Andalucía (Madrid, Santillana).

sábado, 21 de abril de 2018

Canto al movimiento de la naturaleza


Hoy es el día de la Tierra. Y a la memoria me ha venido el título de un poema que escribí hace casi cuatro décadas. Encontrarlo me ha resultado fácil. Los versos, sencillos, concuerdan con el motivo del día. Ofrecerlos creo que no deja de ser una forma de reivindicar al planeta que habitamos.

Un pájaro, 
desde su árbol,
divisa tranquilo 
el movimiento de la naturaleza, 
el hombre que sube la montaña,
las hojas que se mueven con el aire,
el viento que circula revoltoso,
la hierba acariciada por el agua,
el sol que lanza sus rayos 
               / sobre la tierra,
el cielo que se torna azul.

(11-03-1079)

Preguntas acerca de unas formas y sus colores sobre un fondo negro

¿Qué son esas 
   / manchas de color  
   / geométricas 
   / sobre un fondo 
   / negro? 
¿Por qué sólo están 
   / los tres colores  
   / puros y los tres 
   / que de ellos 
   / se desprenden? 
¿Por qué el fondo  
   / está formado por /
   / un rompecabezas 
   / de trozos de papel
   / negros
¿Qué representan 
   / los colores 
   / en esas formas 
   / tan elementales? 
¿Y qué la sencillez 
   / del papel? 
¿Es arte? 
¿Es pintura? 
¿Qué es? 
¿Es un misterio? 
¿Está ahí encerrada mi vida? 
¿Mi esencia? 
¿Mi existencia? 
¿Es mi definición de lo que soy? 
¿Ahí está lo que busco? 
¿O lo que encuentro? 
¿Son los sueños? 
¿O es la realidad? 
¿La vida y la muerte juntas? 
¿Una dualidad constante? 
¿O no es nada de eso? 
¿Es el azar? 
¿Es pura formalidad vana? 
¿Puede haber algo de valor en tanto esquematismo? 
¿Es acaso una emulación ridícula del arte contemporáneo? 
¿Abstracción racional?
 ¿O un intento malogrado de abstracción? 
¿Denota pesimismo? 
¿O esperanza? 
¿Cada cual debe interpretarlo a su manera? 
¿Sólo yo puedo hacerlo?
 ¿O es sólo un secreto?

(15-05-1985)

jueves, 19 de abril de 2018

¿Por qué Montoro insiste en desmentir al juez Llarena?

La polémica saltó ayer cuando el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, desmintió que se hubieran gastado 1,6 millones de euros de fondos públicos en el referéndum del 1 de octubre pasado en Catalunya. Hoy lo ha vuelto a corroborar, así como algún alto cargo de su ministerio. Con estas declaraciones se estaría destarando  uno de los pilares de las acusaciones de Pablo Llarena contra el presidente de la Generalitat y los miembros del Govern. Unas acusaciones que ya han tenido en Alemania un duro revés cuando un tribunal de ese país desestimó que Puigdemont pudiera haber incurrido en un delito de rebelión y que tiene dudas acerca del delito de malversación de caudales públicos. Si el empeño por querer hacer ver lo imposible con respecto a la violencia no se sostiene, me temo que las pruebas aportadas desde la Guardia Civil sobre los 1,6 millones "malgastados" tampoco resultan consistentes. En estos momentos el cabreo en los círculos de la derechona es mayúsculo. Veremos a ver qué pasa, pero... 

Problemas en Podemos

Eso es lo que estamos viendo estos días. No es nada nuevo, pero están surgiendo en un contexto diferente. Podemos ya no es el partido que se las prometía felices cuando iba subiendo en intención de voto hasta disputar la primacía con el PP. Tampoco el que, solo o en compañía, mantenía unos niveles de representación más que aceptables, por encima del 20% de los votos. Desde hace un año las cosas le pintan peor. Los sondeos dan para Unidos Podemos y las confluencias territoriales (En Comuns Podem, En Marea y Compromis Podem) un descenso por debajo del 20%, relegados además a la cuarta plaza.

Ante este panorama resulta lógico que las fricciones aumenten. Si ya las hubo en los momentos más dulces, ¿cómo no las va a haber ahora? Hace unos días salió el asunto Íñigo Errejón, previsible candidato a la Comunidad de Madrid, que lanzó el órdago de dejarle de hecho manos libres para montar una candidatura a su medida. Ayer saltó lo de Carolina Bescansa con un documento de propuesta-borrador en el que se ofrece un pacto con Errejón para controlar la candidatura madrileña frente a Pablo Iglesias y sentar así las bases de un asalto posterior al ámbito estatal. Está también el anuncio de Lorena Ruíz-Huerta, actual portavoz del grupo en la Asamblea de Madrid y miembro de Izquierda Anticapitalista, de no presentar su candidatura a las primarias, críticas con el sistema de reparto de puestos iniciado. A ello hay que unir, por qué no y aunque esté fuera del espacio de Podemos, la oferta hecha a Carmena desde el PSOE para encabezar la candidatura municipal de la capital.   

Estamos asistiendo a una recomposición en el seno de Podemos con vistas a intentar solucionar las malas perspectivas electorales. En el caso de Errejón y de Bescansa, cada cual por su lado, asignando las piezas clave, delimitando cuáles deben ser las secundarias y minimizando incluso lo que tenga que ver con posibles confluencias, que en el caso de Madrid tiene, entre otros, el nombre de IU. En lo que respecta con Ruíz-Huerta e Izquierda Anticapitalista, su apuesta por la unidad popular supone la confluencia de cuantos grupos la busquen desde posiciones de izquierda, como ya se hiciera en la candidatura municipal de 2015. Iglesias, por ahora, calla. Su único movimiento ha sido aceptar el órdago de Errejón, con vistas a no dar una imagen de desunión. 

Ahora mismo la situación en la Comunidad de Madrid está convulsa. El caso Cifuentes, con la cerrazón del PP, la ambigüedad de Ciudadanos y la moción de censura presentada por el PSOE, ha hecho que sea este último grupo el que esté llevando la iniciativa política. Es lo que explicaría en Podemos la ofensiva desde los sectores críticos y/u opuestos al liderazgo de Iglesias e incluso la oferta lanzada desde el PSOE a Carmena. 

Ésta es un personaje que se está convirtiendo en una de las claves, por lo que es objeto de disputa. Más que por lo que hace efectivamente como por lo que simboliza. Proveniente del sector eurocomunista del PCE, se ha mantenido, como buena parte de sus miembros más representativos, en un limbo próximo al PSOE, pero por su izquierda. La llegada de Podemos al escenario político les ha dado cierta vida desde su propia consideración de que pueden aportar su veteranía tanto política, interrumpida en la primera línea a principios de los ochenta, como profesional. Una especie de ambición política simbólica, sin estridencias, cargada de una gran dosis de bonhomía.

Durante la pasada crisis en el gobierno municipal de Madrid pudo verse el juego de posiciones en el seno de Ahora Podemos, formado por una amalgama de grupos. Cuando el ministro Cristóbal Montoro obligó a modificar los presupuestos, la aceptación por parte de Carmena conllevó una división del voto en su seno. La alcaldesa sólo encontró el apoyo de Podemos, tanto de quienes ostentan concejalías  como desde la dirección central. 

No hace mucho Alberto Garzón, coordinador federal de IU, apremió a Iglesias a avanzar en la confluencia. En Andalucía parece que la situación está más favorable, con una mayor voluntad entre las partes de llegar a acuerdos. El tiempo corre y las prisas de última hora no son buenas de cara a las citas electorales que vienen. En un año están ya las municipales y las autonómicas de la mayoría de las comunidades, sin contar con posibles adelantos de otras. Iglesias, sin embargo, no ha respondido. Me imagino que los problemas internos que tiene se lo están impidiendo. Es lo que hay.

sábado, 14 de abril de 2018

viernes, 13 de abril de 2018

La epidemia del síndrome de Harvardaravaca

En medio de esta historia de los másteres, con Cristina Cifuentes como estrella y el peperío de por medio, ha salido el caso de Pablo Casado. Ni corto ni perezoso, ante la denuncia hecha por El País, saltó raudo a la palestra para intentar desmentir que su máster por la URJC es válido porque tiene documentos que lo avalan y trabajos presentados. Luego nos enteramos que de 22 asignaturas, 18 las tenía nada menos que convalidadas, que no son pocas. También, que fue poco o nada por clase, como parece que es propio de gente de esa condición. Y ayer, que ha hinchado su currículo. Y es que en varios de los méritos que se ha colgado el buen hombre la cosa resulta de traca. De entrada, se ha dotado de dos másteres realizados en las universidades estadounidenses de Harvard y Georgetown, cuando en realidad, en el primer caso, no ha sido más que un curso de cuatro días de duración llevado a cabo en un centro situado en Aravaca; y del segundo, que es presencial y tiene una duración de 18 meses duración, existen dudas que haya podido cursarlo, dado que él ha argumentado que lo hizo en el verano de 2008. Para más inri, se ha atribuido haber sido "visiting professor" en esta última universidad -una calificación que se reserva para personas eminentes del mundo académico-, cuando lo único que ha hecho ha sido haber impartido una conferencia. 

Se dice que durante estos últimos  días entre sus señorías del Congreso  a más de uno o una le ha entrado un furor borrador. Han empezado a retirar en sus currículos oficiales méritos... en forma de másteres, claro. Sobre todo en el mundo del peperío, como la presidenta de la cámara, Ana Pastor; el moderno Javier Maroto; el hombre de confianza de Rajoy, Jorge Moragas, etc. Pero también en algunas señorías del PSOE y del ciudadano Toni Cantó. 

Va a ser que el síndrome de Harvardaravaca está siendo una epidemia. 

jueves, 12 de abril de 2018

John Sommerfield, Voluntario en España

Me regaló hace unos días mi hermano Seve, miembro de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, un nuevo libro, esta vez del brigadista británico John Sommerfield. Voluntario en España, publicado en 1937 (y reeditado en 2102 por Amaru, Salamanca), es un libro de memorias donde narra las vivencias de los dos meses, entre octubre y diciembre de 1936, que estuvo en nuestro país combatiendo en la defensa de Madrid durante la primera envestida fascista contra la capital. 

Consta de dos partes: un texto introductorio de Daniel Pastor García, traductor y preparador de la edición, y la propia obra de Sommerfield. La primera tiene el interés de llevarnos al autor tanto a través de su trayectoria vital y literaria como al análisis de las memorias en que refleja su corta, pero interesante, estancia es España. Miembro del Partido Comunista Británico, sus escritos tenían como objetivo coadyuvar a la causa de la clase obrera. Aunque circunscrito a un ámbito limitado, algunos de sus libros tuvieron éxito, como la novela Primero de mayo, publicada en el mismo 1936. 


La obra que nos ocupa tiene un doble interés. Uno, coincidente con lo realizado por otros brigadistas, que han querido dejar constancia escrita para su recuerdo de lo que significó ser combatientes en un país extranjero, imbuidos por la corriente de solidaridad internacional surgida cuando la IIª República española sufrió el ataque del fascismo. El otro interés se encuentra en la forma de hacerlo, con ribetes literarios que hacen que su lectura vaya más allá del testimonio personal. Y es que Sommerfield ya era un escritor iniciado, con cierto éxito, en el mundo de la novela social. Se denota por ello un texto cuidado, con un estilo donde las expresiones que utiliza tienen un vocabulario rico, giros creativos y a veces, pese a la realidad cruel, hasta lirismo. 


El relato comienza con estas palabras: "El ritmo abrumador de los engranajes del motor que marcaban sonoramente el paso de las millas inglesas había sonado de nuevo en el estruendo de turbinas y las sacudidas de la embarcación" (p. 73). En las primeras páginas describe cómo fue seleccionado para ir a combatir a España -consecuencia de la labor de su amigo John Cornford, a quien dedica el libro-, su paso por Francia (primero, París y luego, Marsella) y su llegada al puerto de Alicante. Tras una breve estancia en Albacete capital, que fue el cuartel general de las Brigadas Internacionales, y en el pueblo de La Roda, marchó directamente al frente de Madrid. Ante la escasez de brigadistas británicos en ese momento, que no pudieron formar un batallón propio, tuvieron que hacerlo con otro mixto, con mayor presencia de franceses. Participó en los intensos combates habidos en Vallecas y la Casa de Campo, y finalmente, en la propia Ciudad Universitaria, hasta que, sin recordar él mismo cómo, acabó evacuado, víctima de una neumonía que estuvo a punto de acabar con su vida. 


Fueron días de violencia en medio de un frío intenso y lluvia, desprovisto, como sus compañeros, de ropa adecuada para soportar esa situación: "Estaban empapados, tiritando, totalmente exhaustos y se acurrucaban unos con otros para buscar calor en desaliñados grupos" (p. 138).


Más que un relato de vivencias personales, busca que lo sea de vivencias colectivas. Lo hace coherente con sus propias convicciones, como comunista, y de su concepción de la literatura, basada en personajes que representen grupos humanos. 


Resulta crudo cuando describe lo que ve, sin pretender idealizar situaciones concretas: "La nuestra no era una entrada triunfal; éramos una última y desesperada oportunidad" (p. 148); "Estudié las caras de mis camaradas y vi que no reflejaban el miedo a la muerte, sino el miedo a no tener miedo". Aunque parece emocionalmente frío, incluso ante la muerte, evitando exaltar el heroísmo de sus compañeros, no lo es realmente cuando narra la de su amigo Freddie: "Fui incapaz de imaginarle muerto. Había supuesto que él sobreviviría a esta guerra. Era temerario y no se preocupaba mucho por su propia vida; era uno de los que simplemente no se mueren".  


Consciente de las razones que le llevaron a España, expuso el trasfondo social del conflicto en varias ocasiones, como durante su breve estancia en la casa abandonada de un terrateniente: "La cama era enorme, rodeada de cortinas, recargada. Sobre el cabecero colgaba la foto de un hombre y una mujer, vestidos como en el año 1910 más o menos; eran evidentemente los dueños de la casa. Miraban fijamente desde el marco dorado con una expresión crispada pero con sonrisa de complicidad, con una mirada de gente próspera, corriente, estúpida, con ojos ufanos. Representaban al tipo de gente contra la que estábamos luchando" (p. 187).


Testigo de un episodio donde un compañero dispara a un perro delgado que está lamiendo los sesos desparramados del cuerpo de un soldado fascista muerto, escribió lo siguiente: "La lluvia seguía, el agua salía a borbotones de la cañería rota, los edificios altos tenían abiertas las herida. Desde el cadáver que yacía en la cuneta, el agua se llevaba la sangre y los sesos, mezclándolos con los del perro muerto" (p. 212). Una descripción de esa guerra y, por extensión, de todas las guerras (p. 213). 


Aunque en la "Nota final" nos dice que ha "intentado escribir sobre la rutina diaria en la guerra y no sobre el heroísmo" (p. 214), en el fondo, como ya he indicado antes, no es así. Quizás la expresión más certera de su presencia en España sea cuando dice que "no fuimos a España en busca de aventuras románticas, sino para ayudar a ganar la guerra" (p. 214). Y si esto último ya es de por sí duro, no lo es menos que la violencia instalada en esos años, en pleno paroxismo del fascismo, alcanzara niveles inusitados. Por eso advierte que quienes murieron en ayuda de la república española "Representan algo que no se puede matar y sus muertes sólo habrán sido en vano si abandonamos la lucha por la que ellos murieron" (p. 215).


Y como Luis Cernuda escribiera en 1961 en el poema "1936", dedicado al viejo brigadista encontrado en California, 

Gracias, compañero, gracias 
por el ejemplo. Gracias porque me dices 
que el hombre es noble. 
Nada importa que tan pocos lo sean: 
uno, uno tan sólo basta
como testigo irrefutable
de toda la nobleza humana.

miércoles, 11 de abril de 2018

Murió Daniel Chavarría, escritor uruguayo, cubano, latinoamericano

He sabido de la muerte el pasado sábado del escritor Daniel Chavarría. Uruguayo de nacimiento, vivía desde 1969 en Cuba, en cuya capital ha fallecido. Fue casi medio siglo de residencia ininterrumpida en la isla caribeña, donde acabó echando nuevas raíces y de ahí que él mismo dijera que era un escritor cubano nacido en Uruguay o, también, que como ciudadano era uruguayo y como escritor, cubano. 

Saber algo de su vida nos puede ayudar mucho a entender su obra (1). Hasta su llegada a Cuba, cuando contaba 36 años, había sido protagonista de múltiples vivencias y aventuras, que conoció desde una edad muy temprana. Perteneciente a una familia con dobles raíces (españolas, por el padre, e italianas, por la madre), fue aderezando al fluir de su vida situaciones a veces cuáles más curiosas, ricas, interesantes o extravagantes. Fue testigo de las andanzas de un gaucho contador de cuentos, del que aprendió numerosas anécdotas, pero sobre todo a conocer el mundo. Ávido de lecturas, se integró en grupos literarios y desde ellos fue conociendo el mundo de la bohemia montevideana. Su militancia comunista añadió un aspecto que nunca olvidaría, esto es, la lucha por la dignidad humana, aunque con el tiempo acabara dejando el partido. En fin, toda "una suerte de tener mucho material anecdótico en la cabeza y el corazón".


La influencia de la revolución cubana transmutó esa militancia por otras en varios grupos guerrilleros, pero lejos de su país: Perú y Colombia. Más como intención que como efectividad, su llegada a la isla caribeña la hizo en una avioneta secuestrada, consecuencia de una acción guerrillera con un grupo colombiano. Pero de esto apenas sabemos cosas. Lo que sí parece plausible es que fue el momento en que inició un cierto atemperamento, punto de partida de una nueva etapa en su vida. 


Ya en la Isla, primero culminó varios estudios universitarios, para después dedicarse como docente, traductor, periodista, guionista de cine y televisión, y escritor. De esto último su faceta más conocida ha sido la de novelista, cuya su labor no ha estado exenta de numerosos reconocimientos, dado que ha ido recibiendo premios en Cuba y fuera de ella. A él le llenó de orgullo el Premio Nacional de Literatura en Cuba (1910), pero también ha llegado a ser propuesto para el Premio Cervantes por parte de la Federación de Periodistas Latinoamericanos.  


He tenido la ocasión de leer varios libros suyos (2)hasta un total de cinco. Todos ellos editados por Txalaparta, cuya labor de difusión de obras difíciles de encontrar por otras vías resulta encomiable. Cuatro de esas obras son novelas: Allá ellos (1991/2012 en Txalaparta), Adiós muchachos (2002/2013), Una pica en Flandes (2004/2009) y Príapos (2005/2010). Y la quinta, Raúl Sendic. Por la huella de Artigas (2013/2015), una biografía novelada. No he podido acceder por ahora a otras novelas, como Joy (1978), que fue la primera, o El ojo de Cibeles (1993), que está entre las más reconocidas, si no la que más. Me imagino que ya encontraré la ocasión de leerlas. 


Allá ellos es una novela coral, global y sucesiva en el tiempo. Escrita como un friso del siglo XX, por ella van desfilando numerosos personajes, de índole y condición variada, reales e inventados, que se van moviendo por todo el mundo, pero que tienen en América Latina su destino. El relato comienza cuando se halla en la selva amazónica brasileña un árbol cuyas hojas tienen propiedades entre insospechadas y apetitosas, esto último sobre todo para quienes sólo entienden de dinero y su posesión. Y lo que sigue, en un ir y venir en el tiempo y por los continentes, es lo que nos va contando su autor a lo largo de casi 500 páginas.


En Adiós muchachos el escenario es diferente, porque se circunscribe principalmente a Cuba. Inserta dentro del género policíaco, el humor está presente en todo momento, lo que, junto a una menor extensión en número de páginas, la hace fácil de leer. Chavarría juega con sus protagonistas, que, siendo de orígenes, geográficos y sociales diferentes, tienen en común su vinculación a los mundos fronterizos de la picaresca y la delincuencia, lo que conlleva la búsqueda de atajos para obtener ventajas materiales. Siendo el malecón habanero el punto de partida, sus vidas acaban dispersas, incluso  fuera del país, entre otras cosas porque las posibilidades de conseguir sus sueños en la Isla son escasas
. Es así como acaba la novela a través de Alicia, la protagonista principal: "Cuando le haya enseñado los meneos del son y del mambo, si la suerte le acompaña un poquito, habrá logrado en Buenos Aires, gracias a los estribos, lo que no consiguió con los pedales en La Habana".

Una pica en Flandes, dedicada los cinco cubanos que estuvieron presos en EEUU acusados de espionaje, sería la primera parte de una tetralogía, según ha confesado el autor en la nota inicial de la edición española. Sus protagonistas iniciales tienen en común una inteligencia y un desapego por el dinero, que es lo que quiere una misteriosa Fundación que pretende que se descifren varios enigmas en clave grecolatina a cambio de una elevada suma de dinero. Óscar, Manfredo y Gregorio proceden de diversos países (Gran Bretaña, Italia y España), tienen dedicaciones distintas (arqueólogo, filólogo y ajedrecista) y han desarrollado trayectorias vitales diferentes (un antiguo progre descreído y homosexual, un exitoso ligón que mantiene el eco de la tradición partisana, y un feo, tímido y exsacerdote que poco a poco va descubriendo la vida). En sus enredos en mil peripecias, van saliendo otros personajes, como Cecilia (profesora, izquierdista, exguerrillera y generosa), la mujer de la que se enamora el español y a través de la cual van aprendiendo a entender el mundo. Por último, está la pareja de ancianos que han proyectado la fundación, quienes al final nos cuentan qué objetivos son los que pretenden.      


De nuevo ante una novela corta, en Príapos se cuenta una trama con el nexo común de cuatro amigos de infancia, hijos de la revolución, que con el paso del tiempo van siguiendo caminos diferentes. Cuatro personajes bien construidos, complejos y contradictorios, para los que emplea vocabulario de la jerga yoruba. El Bebo, blanco, hijo de un patriota y fidelista. El Bayo, también blanco, hijo de un médico fiel a la revolución, cuya bisexualidad lo acaba trastocando, hasta el punto de convertirlo con 14 años en delincuente y opositor al régimen. El Mon, mulato, hijo de un padre gusano, feo, pero ligón, bioquímico y comunista ortodoxo. Y, por último, el Nitro, negro, sin padre reconocido, fronterizo entre los mundos de la picaresca y la delincuencia y miembro de la secta abacuá, que no ha entendido la revolución, pero no se opone a ella. La trama se destapa cuando el Bebo, destinado como médico a lugar situado en la sierra suroriental de la Isladescubre una planta que provoca priapismo y secuelas más que peligrosas. Para el Mon es la ocasión de conseguir una especie de viagra cubana. Todo acaba con un el Bayo que "se moría sin una pìzca de arrepentimiento, abrazado al viejo rencor contra su padre y contra le mundo, y orgullosos de no creer en nada, y de ser una inmundicia, una basura, y de no haber sentido desde aquel día ni uno solo de esos que la gente llama buenos sentimientos".


La quinta obra leída ha sido la biografía de Raúl Sendic. Fundador del movimiento guerrillero tupamaro, quizás pudo haber sido el lugar natural en el que se hubiera integrado Chavarría de haberse quedado en su país de nacimiento, en vez de cabalgar por otros, a modo de Quijote. Y quizás por eso le dedicó una obra, a modo de deudor de lo que pudo ser, pero no fue. Como explica al final, con motivo del entierro multitudinario de quien fue apodado como el Bebe, "algunos lo tuvieron por santo y otros por quijote, que sin duda lo fue, y el más entregado a desfacer entuertos que viviera el Uruguay  del siglo XX".

Amante de las intrigas, lo policíaco y el espionaje están presentes en sus obras. El humor no falta, corrosivo, sarcástico... Y tampoco el erotismo, con recreaciones explícitas al sexo, y la abundancia de -como le gustaba decir- putas. Sus escenarios están llenos de gente aventurera, idealista, desengañada, pícara, bohemia, extravagante, de espías, policías, putas... Aportó una disección del mundo, en especial del continente americano. No tuvo miedo miedo en hacerlo de Cuba, donde puso de relieve la complejidad de la sociedad y las contradicciones del régimen. Pero lo hizo porque es la realidad, que no quiso nunca esconderla.

Ha sabido valorar de Cuba lo que tiene de bueno, lo que le ha llevado a enfadarse cuando desde alguna revista francesa ilustraron esa complejidad y esas contradicciones con fotos de niños descalzos, viejitos de venta callejera o paredes descorchadas, olvidándose de solidaridad internacional en la medicina, los logros culturales, el rescate de La Habana Vieja, los éxitos deportivos... Y es que, fiel a la revolución cubana, llegó a declarar que es "la sociedad más justa de nuestro tiempo".  


(1) Pueden consultarse dos entrevistas donde, entre otras cosas, el propio Chavarría nos acerca a su trayectoria vital: una, de 2010, en el semanario uruguayo Voces; y la otra, de 2012, en la página digital Trinchera de nuestra América.  


(2) En la enciclopedia digital EcuRed, editada desde Cuba, se ofrece una información valiosa de las novelas de Chavarría.


Post data

El artículo ha sido publicado, con fecha 16-04-2018, en el periódico digital Rebelión.

domingo, 8 de abril de 2018

Lula, en prisión, pero ¿hasta cuándo?


El Tribunal Supremo brasileño denegó días pasados el habeas corpus, a Luiz Inácio Lula da Silva. Una votación ajustada de seis votos contra cinco que ha determinado finalmente el ingreso en prisión de quien fuera presidente de Brasil entre 2003 y 1010. Con Lula se completa la defenestración de lo que fueron las presidencias vinculadas al Partido de los Trabajadores, dado que quien le sucedió en el cargo, Dilma Roussef, fue destituida por el Senado en 2016.

La decisión sobre Lula está siendo muy polémica en un doble sentido. La primera, porque se ha vulnerado su derecho de defensa, desde el momento en que sus abogados no han podido agotar todos los recursos contemplados en la justicia brasileña. En segundo lugar existe una inconsistencia en las acusaciones, sin que se haya podido demostrar la materialidad concreta de la acusación de corrupción pasiva. Todo esto está conllevando, a juicio de la defensa y bastantes juristas a concluir que se está llevando a cabo un claro abuso de poder. Así mismo, dada la gravedad, su caso se ha llevado ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

A todo esto hay que añadir un hecho nada desdeñable, como es la denuncia de que se está utilizando perversamente por parte del juez Moro y la fiscalía a determinados medios de comunicación. Desde el primer momento se ha dicho que se están llevando a cabo filtraciones de informaciones no contrastadas y con acusaciones infundadas.

Entramos así en una situación que va más allá de lo propiamente judicial. En los dos casos, de Lula y Dilma, se han tomado unas medidas drásticas bajo graves acusaciones relacionadas con la corrupción. A Dilma se le responsabilizó de la manipulación de cuentas fiscales y de haber firmado decretos económicos sin que los aprobara el Congreso. Unas acusaciones que sólo tuvieron como soporte efectivo la decisión de un Senado controlado por los partidos de la derecha, que votaron en bloque por la destitución. Curiosamente quien le sucedió en el cargo fue Michel Temer, vicepresidente hasta ese momento y dirigente del derechista PMDB, pero coaligado en el gobierno con el PT ya desde la presidencia de Lula. Una persona y un partido que también están bajo las sospechas de corrupción, pero sobre los cuales parece que existe bula.

Sobre Lula las acusaciones partieron desde medios judiciales, en primer lugar del juez Sergio Moro, que ya hace dos años ordenó su arresto domiciliario bajo la acusación de haber recibido sobornos millonarios de la empresa Petrobras y la constructora OAS, y haber blanqueado dicho dinero. La sentencia posterior de un tribunal regional de justicia ratificó las acusaciones, condenando a Lula a 12 años de cárcel, eso sí, dentro de la categoría difusa de corrupción pasiva

Lula es una persona muy popular en Brasil. Su extracción humilde y su trayectoria lucha sindical, llevada a cabo sobre todo durante los años de la dictadura militar, hicieron de él un héroe en amplios sectores de la sociedad brasileña. En la actualidad, después de que anunciara su candidatura a la presidencia del país, se encuentra a la cabeza de las preferencias, a distancia de sus seguidores. Quizás eso es lo que ha hecho que se haya intensificado la toma de medidas o emisión de declaraciones contra él desde distintos ámbitos. Uno, el de  la judicatura, que, como hemos visto, ha acabado condenándolo. Otro ámbito son los medios de comunicación, controlados en su mayoría por los poderes económicos y los grupos conservadores, que no han cesado de lanzar feroces campañas contra él y hasta emitido programas de ficción vinculándolo con el mundo del narcotráfico. Y no han faltado altos mandos militares, que, a través del comandante en jefe, el general Eduardo Villas Boas, han lanzado una advertencia sibilina: “[el ejército] comparte el anhelo de todos los ciudadanos de bien del repudio a la impunidad y del respeto a la Constitución, a la paz social y a la democracia, así como se mantiene atento a sus misiones institucionales”.

No ha sido la primera vez que me he referido en este cuaderno a la situación brasileña. En todos los casos he intentado poner de relieve el significado de los gobiernos habidos en Brasil desde que en 2003 Lula accediera a la presidencia del país, sus logros, tanto internos como internacionales, y sus contradicciones (entre otras entradas están las de 23-06-2013, 13-10-2014 y 26-10-2014). Hace dos años publiqué  “Brasil y Lula, en la encrucijada de América Latina”, donde abundaba sobre el momento en que Lula y Dilma, respectivamente, estaban en pleno acoso judicial y parlamentario, con el aderezo de las campañas mediáticas. Destituida al poco tiempo la segunda, del primero se ha decidido ahora inhabilitarlo de por vida.

Lo ocurrido estos días, con un Lula guarnecido en la sede de su sindicato y apoyado por decenas de miles de personas, no ha dejado de ser un acto simbólico. Me atrevo a decir que, en primer lugar, ha querido mostrar, agotando hasta el último momento el plazo dado por el juez Moro, cuáles son sus orígenes sociales y de qué es expresión. Y también, en segundo lugar, al acabar entrando en prisión, ha querido dar a entender que respeta la decisión a la espera de que en un futuro pueda resolverse su caso a su favor y de esa manera dejar constancia que la vulneración de las leyes o el abuso en su aplicación parte de quienes se llenan la boca a la hora de mencionarlas. Incluso por parte de esos jefes militares, herederos de la dictadura, que ahora claman por su cumplimiento.

Brasil está viviendo un momento importante. Se ha puesto de manifiesto que desde los poderes económicos, los medios conservadores y el imperio no se va a permitir transigir con vías autónomas a sus intereses. Entre los primeros, aun cuando sólo hayan tenido que ceder parte de sus beneficios para redistribuirlos entre los sectores sociales más desfavorecidos, que son muy amplios. Entre los segundos, porque no permiten que el país sea gobernado por nadie más que no sean la oligarquía, las familias de rancio abolengo o los estratos intermedios que sólo miran para arriba, olvidando a quienes están abajo. Y desde el imperio, porque quiere recuperar el poder perdido desde que a finales del siglo pasado la Venezuela liderada por Hugo Chávez iniciara para el continente latinoamericano un periodo de gobiernos independientes. 

Lo que ocurra con Lula marcará en gran medida el futuro de su país y también de América Latina. ¿Hasta cuándo estará en prisión? 

sábado, 7 de abril de 2018

Las amenazas de don Federico (Jiménez Losantos)

El cabreo de los medios de comunicación de la extrema derecha españoles ante la decisión del tribunal alemán -que denomina como juez de provincias-  sobre la excarcelación de Carles Puigdemont es de órdago. Ayer el periodista Federico Jiménez Losantos  -al que en su emisora le dicen con frecuencia don Federico- en su programa "Es la mañana de Federico", en la cadena esRadio, lanzó una durísima diatriba contra dicho tribunal, pero también contra el mismo gobierno, al que acusa de blando. En su sermón diario no se cortó un pelo incluso cuando dijo cosas como éstas (según ha transcrito la edición española del Huffpost): "El ratón al gato le puede hacer toda clase de fechorías. Toda clase de fechorías. En Baleares, todas. En Baleares hay como 200.000 alemanes de rehenes. En Baviera pueden empezar a estallar cervecerías. Ya, ¿pero usted qué propone, una acción? Naturalmente. Nos han abofeteado, nos han dado una patada en los dídimos". En otro medio de la misma cuerda, Periodista digital, se han calificado estas declaraciones mediante el siguiente titular: "Losantos bromea con 'poner bombas' en Alemania y la Policía bávara suda en frío". En fin, así las cosas.