viernes, 30 de septiembre de 2011

Un ataque de locura contra el sistema

Estamos en un país donde la presión fiscal y la progresividad están por debajo de la media europea; a lo largo del último cuarto de siglo se han privatizado empresas públicas, bastante de ellas rentables (Telefónica, Repsol, Argentaria...) y en su mayoría a precio de saldo; existe una bolsa de fraude fiscal y a la seguridad social de una cuantía elevada, pero difícil de precisar, vinculada a la economía sumergida donde no se declaran ingresos, se trabaja sin contrato, se hacen transacciones en negro, se blanquean capitales de origen delictivo...; hay sectores, como la educación, los servicios sociales, la sanidad o los transportes, donde las administraciones públicas financian a empresas privadas para ofrecer sus servicios; existen sueldos de numerosos cargos públicos que son desorbitados; es frecuente que dispongan de una red de cargos de confianza y puestos ficticios para personal de los partidos políticos, sobre todo de los mayoritarios; hay instituciones de dudosa utilidad, como el Senado o las diputaciones; no hay un control de las rentas relacionadas con los miembros de la Casa Real, de la que se sabe que tiene un patrimonio elevadísimo y además recibe cuantiosas asignaciones del estado; numerosos cargos públicos simultanean varios ingresos relacionados con su actividad política y en otros muchos casos los simultanean con ingresos privados; la Iglesia Católica recibe cuantiosas y variadas subvenciones y exenciones discales...

Se habla mucho de reducir el déficit público. Es casi una cantinela y más las medidas que proponen el pepé y el pesoe. El primero, descaradamente neoliberales y el segundo, que ya las ha tomado, intentando despistar con un toque socialdemócrata para ganar votos o perderlos menos. Un déficit público que, por cierto, no es de los más elevados de los países occidentales y que está por debajo del déficit privado. Se puede reducir, es cierto, pero sobre todo el déficit privado, que está directamente vinculado con los bancos. Los mismos que prestan caro, cobran por todo, castigan sin piedad y obtienen pingües beneficios. 

De acuerdo reduzcamos el déficit público, pero sin menoscabo de recortar gastos sociales, donde están la educación, la sanidad, las pensiones, los subsidios a personas desfavorecidas... ¿Qué se puede hacer pues? Ahí van algunas medidas: aumentar los impuestos sobre las rentas más elevadas; no privatizar y/o recuperar las empresas públicas; combatir el fraude fiscal;  controlar las contrataciones laborales; reducir las subvenciones a empresas privadas que prestan servicios públicos; reducir los sueldos de los cargos públicos; eliminar gastos y personal innecesarios; limitar la percepción simultánea de sueldos y otros ingresos de los cargos públicos; limitar las subvenciones y controlar los ingresos privados de determinadas instituciones... 

Se podría seguir, pero no son pocas. Sería un buen punto de partida.

martes, 27 de septiembre de 2011

Pura inocencia

Era verano. Había salido temprano por la mañana, un momento agradable del día en que todavía no había llegado el calor agobiante. No sé qué hacía solo y por qué no había todavía amigos en la calle, pero el caso es que deambulaba por la trasera de mi casa. Me acompañaba el sonido de fondo de los pardales, de esos trinos que diariamente emitían desde las ramas de los árboles. De pronto, procedente de una de las ventanas del bloque situado frente al que yo vivía, oí la voz estridente que una mujer lanzaba contra mí –“¡ése es, ése es!”-, a la vez que me topé con otra que estaba situada por debajo de ella en la misma acera. No recuerdo cómo logré zafarme de su presencia ni qué recorrido hice hasta llegar a casa, aunque sí qué inicié una carrera veloz. Mientras huía, seguí oyendo las voces, ya de las dos mujeres, a las que no conocía pese a la cercanía. Ya en mi casa, asustado, pero seguro, volví a la rutina de las vacaciones jugando con mis indios y platillos en el pequeño espacio del balcón que precisamente daba a la trasera. No le conté lo ocurrido a mi madre y, por más vueltas que le di a la cabeza, no logré entender nada de lo que me había pasado. Todo me resultó extraño. A mis amigos tampoco les conté lo sucedido y conseguí, no sé cómo, que ese día no estuviéramos en la trasera para evitar encontrarme con quienes me habían metido tanto miedo en el cuerpo a base de gritos. Fue al día siguiente, poco antes de comer, cuando mi madre me dijo que había hablado con una de esas mujeres, a la que conocía como vecina. Se había disculpado por lo ocurrido. También me tranquilizó diciendo que no pasaba nada. Por lo que le contó, al principio creyeron que había sido yo quien había lanzado una piedra contra la jaula de pájaros -¿de un jilguero?, ¿de un canario?- que una de ellas tenía colgada en una de las ventanas de su casa. Luego, al parecer, averiguaron quién había sido. Escuché a mi madre entre atento y aliviado, y cuando acabó se me ocurrió decirle que yo había visto a unos niños tirar piedras contra la jaula. No sé por qué lo hice, cuando resultaba claro que yo no había hecho nada. En mi vida había lanzado una piedra contra un pájaro. Fue mi madre la que me lo inculcó. Nunca vi a nadie lanzar una piedra contra la jaula de la ventana de la mujer del bloque de enfrente. Lo que dije quizás fuera una forma inocente de reforzar mi absolución en un acto que no había cometido. 

domingo, 25 de septiembre de 2011

La irresponsabilidad de un exministro de educación

Ha salido hoy en el diario Público una entrevista a José Mª Maravall en la que dice, y se resalta como titular, que “si los profesores están en huelga, mejor para el PP: más deterioro de la escuela pública y más demanda para la concertada”. Lo ha dicho quien fuera ministro de Educación en los años 80 en dos gobiernos de Felipe González y principal artífice de dos leyes educativas clave: la LODE y la LOGSE. En la entrevista desvela algunos de los secretos de cuando se gestó la primera de esas leyes y el papel que jugaron los obispos, no tanto en la negociación, que no la hubo realmente, como en lo que para mí fue un tanteo que le hicieron al gobierno. Cuenta que cuando les informó acerca de la implantación de los conciertos educativos para los centros religiosos, lo rechazaron, pero que de inmediato se plegaron: “envié una circular a las direcciones provinciales diciendo que íbamos a impulsar todas las inversiones, habilitaríamos un sistema para acomodar a todos los alumnos de los centros concertados en la escuela pública”.

Maravall también critica la actitud de la izquierda ante la política educativa, que, según él, no se lo ha tomado en serio salvo el mandato de Rubalcaba, que lo fue sólo entre 1992 y 1993. Habría que matizar, por tanto, que la izquierda a la que se refiere es su propio partido, que gobernó hasta 1996 y lo está haciendo desde 2004.

No vendría mal recordar algo de su paso por el ministerio. La LODE fue uno de los pilares del sistema educativo actual. El primero, en realidad. Es cierto que posibilitó hacer efectivo el artículo 27 de la Constitución, garantizando el derecho a la educación, que durante las décadas anteriores de fascismo y clericalismo había sido duramente castigado, cuando no secuestrado, e introduciendo una estructura participativa en la gestión de los centros. Estábamos por entonces a la cola en gasto educativo y demás variables del sector –cosa que a día de hoy no ha cambiado-, por lo que el país necesitaba gastar más y modernizar el sistema, adaptándolo a los parámetros de los otros países occidentales. Durante esos años hubo una fuerte expansión en la construcción de centros públicos, la escolarización de la etapa no obligatoria y la contratación de profesorado, sobre todo de bachillerato, que era donde había mayores deficits. Poco después, en 1990 se aprobó la LOGSE, una ley similar a la de otros países que elevó la obligatoriedad de la escolarización a los 16 años, modificó la estructura de las etapas educativas y sentó las bases de un modelo pedagógico avanzado.  

El problema más grave de la LODE, sin embargo, derivó de la consolidación de dos grandes redes de enseñanza diferenciadas: la pública y la privada concertada. Ésta, en manos sobre todo de la Iglesia. Desde entonces han ido creciendo las subvenciones a los centros privados, a la par que su número y alumnado, conformando un subsistema clasista fuertemente ideologizado. Ubicados en su mayoría en los núcleos urbanos, bien en el centro o bien en las zonas residenciales de los grupos sociales medio y medio-alto, han superado en algunas comunidades al alumnado de la red pública. Y lo que es más grave, constituyen una realidad clasista no sólo por su composición social, sino por las derivaciones ideológicas que tiene. Maravall nos cuenta en su entrevista que lo tuvieron claro desde el principio, que durante la campaña electoral del 82 Felipe González repitió con reiteración “que no se iban a retirar las subvenciones a los centros privados de la Iglesia”.

Para el exministro el problema actual proviene del incumplimiento de la ley, es decir, de la LODE. Según él, no se cumplen los preceptos de la gratuidad y de la selección del alumnado. La solución, etérea como la que más, sería “contraatacar políticamente”. No dice en qué consiste. Con lo que está empezando a caer por parte de los lugares donde gobierna el PP, no da una respuesta clara y, ante todo, elude su responsabilidad. Después de un cuarto de siglo, el insigne sociólogo nos sale con eso. 


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Cuidado con las próximas elecciones

Quedan dos meses paras las elecciones generales y aproximadamente medio año paras las elecciones andaluzas. La cosa está difícil, teniendo en cuenta las previsiones de una victoria del PP. Esto se puede entender en parte, como viene ocurriendo en otros países, como un castigo a quien le ha tocado gobernar con la crisis de por medio. Lo que se puede avecinar con el PP en el gobierno lo estamos viendo en las comunidades autónomas donde ya están gobernando: Madrid, Castilla-La  Mancha, Galicia... Más recortes sociales, más centralismo,  menos derechos civiles... Eso está ocurriendo también donde lo hacen otros grupos de derecha, como Cataluña (aquí, sin centralismo), Navarra... Entre la gente de izquierda existe el riesgo de optar por el PSOE como forma de parar a la derecha. Una vez más, lo del voto útil. Craso error. Este partido es responsable de medidas que están haciendo recaer la crisis aún más sobre la mayoría de la gente y especialmente quienes tienen menos recursos. No sirve tampoco la demagogia y el oportunismo del candidato Rubalcaba, como si él no hubiera formado parte de esas decisiones. Esto no se puede olvidar tampoco. 
 

lunes, 12 de septiembre de 2011

El ultraje al poeta

El monumento dedicado a Miguel Hernández en San Sebastián de los Reyes sufrió el día 11 de agosto pasado un ataque fascista. No ha sido un hecho aislado. IU acaba de denunciar que son numerosos y crecientes los actos que están llevando a cabo grupos fascistas en ese municipio madrileño y en el resto de la provincia. Intimidaciones físicas, ataques contra sedes de grupos de izquierda o lo ocurrido con el monumento a Hernández son muestras preocupantes. El fascismo es ignorancia. Y contra la ignorancia, nada mejor que unos versos del poeta ultrajado:  

Cogedme, cogedme.
Dejadme, dejadme.

Fieras, hombres, sombras.
Soles, flores, mares.
Cogedme.

Dejadme.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Por un estado palestino

El próximo 23 de septiembre el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, va a presentar en la Asamblea de las Naciones Unidas una resolución para el reconocimiento de Palestina como estado. Una tarea difícil, pero no imposible. La iniciativa cuenta hasta ahora con el apoyo de, al menos, 120 estados, un número que puede ir aumentando a medida que pasan los días. No existe ningún impedimento dentro del derecho internacional para que se pueda negar el derecho que le asiste al pueblo palestino. El mayor obstáculo, además de Israel, proviene de EEUU, cuyo gobierno, opuesto a la propuesta, duda entre la abstención en la Asamblea o ejercer el veto en el Consejo de Seguridad. También han mostrado una postura contraria algunos gobiernos de países occidentales, como es el caso del alemán. Otros, como el español, nadan de nuevo entre dos aguas, dando muestras de su servilismo hacia EEUU. Dicen apoyar la creación de un estado palestino, pero limitando su reconocimiento a un consenso entre los países europeos. Hace unos días el Congreso aprobó una resolución de IU en apoyo de la creación de un nuevo estado. El día 23 podría ser reconocido el estado número 194 de las Naciones Unidas. Sólo un veto separaría la justicia de la injusticia.    

Dudas, sospechas y mentiras en torno al 11-S

Diez años han pasado ya. Y, en cierta medida, desde entonces el mundo ya no es lo que era antes. Una de las novedades fue la respuesta inmediata del gobierno de Estados Unidos. En su discurso ante el Congreso del día 24 de septiembre George Bush dijo: “Nuestra respuesta consistirá en mucho más que una represalia instantánea y ataques aislados (…), sino una batalla prolongada diferente de cualquier otra que hayamos visto”. Unos días después en nuestro país se hizo público el manifiesto “¡Con la guerra y el terror no se construye la paz!” en el que se denunciaba que “La respuesta norteamericana se asienta, por lo pronto, en un dramático desprecio hacia el sistema de Naciones Unidas en provecho de la OTAN y de un grupo selecto de estados amigos”. Advertía, así mismo, que el uso indiscriminado de la violencia podría conllevar que recayera sobre la población civil de Afganistán. Lo que ha ido sucediéndose a lo largo de la última década se inscribe en lo anunciado por el anterior presidente estadounidense y han hecho realidad los temores que mucha gente preveía.

Y sobre lo que realmente ocurrió el 11 de septiembre parece como si se hubiera corrido una cortina de silencio. Más allá de recordar a las víctimas que perecieron en los hechos ocurridos ese día, poco se ha desvelado oficialmente. Las dudas, sin embargo, son muchas. Dudas que para mucha gente se han ido convirtiendo en sospechas, cuando no constataciones de que se han urdido numerosas mentiras. Con grandes dificultades para la investigación y su publicación han ido apareciendo poco a poco obras sobre el tema desde una perspectiva crítica en relación a la versión oficial. En 2005 el doctor Morgan Reynolds, que había sido colaborador de Bush y director del Centro de Justicia Penal en el Centro Nacional de Análisis Político de Dallas, negó como falsa la versión oficial de su gobierno y dijo, entre otras cosas, lo siguiente: “Si tres rascacielos de acero en el WTC fueron destruidos por demolición el 11-S, el caso para un ‘trabajo interior’ y un ataque gubernamental contra EEUU sería convincente” (Rebelión, 18-06-2005). Hoy he leído en Rebelión el artículo del profesor colombiano Renán Vega Cantor "Cinco grandes mentiras sobre el 11-S", en el que se hace una síntesis del libro 11 S. Las verdades ocultas (en España, Akal, 2010), del periodista francés Éric Raynaud. ¿Y cuáles son esas cinco mentiras? Helas así enunciadas: 1ª "Los atentados del 11 S fueron organizados por Al Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden"; 2ª "Varios comandos suicidas, formados por 19 terroristas islámicos, secuestraron cuatro aviones y los hicieron estrellar contra los objetivos escogidos, el World Trade Center y el Pentágono"; 3ª "Las torres gemelas del World Trade Center se derrumbaron como resultado del impacto de dos sendos aviones en las horas de la mañana del 11 S"; 4ª "El Pentágono fue impactado por un avión comercial poco después del ataque a las Torres Gemelas"; 5ª "Un cuarto avión que fue secuestrado y que iba a ser estrellado contra un objetivo determinado se estrelló porque sus pasajeros se sublevaron e impidieron que se realizara el atentado previsto". La lectura del artículo nos ofrece los argumentos que emplea Vega Cantor. Lo recomiendo.
   

viernes, 9 de septiembre de 2011

Más clasismo en la educación

He accedido a un estudio elaborado por la federación de enseñanza de CCOO de Madrid, titulado "Indicadores para el Diagnóstico", en el que se pone de manifiesto la progresiva degradación de la educación en esa comunidad autónoma a lo largo de la última década. Los indicadores que se presentan se refieren al gasto público per capita, los presupuestos, las tasas de escolarización en las diferentes etapas, la esperanza de vida escolar, el fracaso escolar, la financiación de los centros concertados, la financiación de las universidades públicas... Los resultados son demoledores. Reflejan con claridad el modelo que defiende el PP, donde la educación sólo es una prioridad para los estratos sociales que disponen de más recursos. Así se entiende, por ejemplo, el progresivo aumento de los recursos públicos destinados a los centros concertados, mientras los centros públicos sufren las peores consecuencias. Hasta las propias universidades públicas están viendo reducidas en los últimos años sus asignaciones presupuestarias. Puro clasismo, vamos. 

Y estando así las cosas, viene lo de la reducción de profesorado, posiblemente en un número de 3.000 puestos de trabajo, camuflado con el discurso demagógico del número reducido de horas que se trabaja en el sector y la necesidad de que se haga un mayor esfuerzo en este tiempo de crisis. El debate en la calle está centrado en esto último, pero no sobre datos reales, sino intencionadamente deformados, a veces con descaro. Así han conseguido  desviar al atención, olvidando la gravedad de la medida adoptada, que afecta, por supuesto, al profesorado interino que se queda sin trabajo, pero también a la situación general de la educación en esa comunidad, que, siguiendo los datos ofrecidos en el estudio de CCOO, va a seguir degradándose, aunque esta vez a un ritmo mayor. No es un caso aislado, pues los gobiernos autonómicos de otras comunidades controladas por el PP o afines (Castilla - La Mancha, Navarra, Galicia...) están siguiendo esos pasos. Todo un adelanto de lo que puede llegar. 

domingo, 4 de septiembre de 2011

La gente rica en tiempo de crisis

En las últimas semanas están saliendo noticias acerca de la posibilidad de que pague más impuestos la gente rica. Y no ha sido una iniciativa salida de los gobiernos, sino propia. El estadounidense Warren Buffett, que ha hecho de la especulación financiera la fuente de su riqueza, ha declarado que "los ricos tenemos la responsabilidad de pagar impuestos más elevados". A finales de agosto el periódico Nouvel Observateur publicó una declaración de algunas de las mayores fortunas francesas, con Liliane Bettencourt a la cabeza, en la que se pedía "que se instaure una contribución excepcional que afectaría a los contribuyentes franceses más favorecidos". En Alemania, de inmediato, un grupo conocido como Ricos por una tasa para los ricos, que está formado por gente famosa del mundo de las finanzas, la empresa y el espectáculo, ha propuesto la subida de los impuestos a las rentas más altas en un 5%, llegando a decir en un manifiesto: "Queremos sentar un ejemplo sobre cómo podemos comprometernos más para superar la actual crisis económica y financiera". El ministro francés de finanzas, François Fillon, ha tomado la palabra a lo dicho por sus compatriotas y acaba de anunciar un impuesto del 3% para las rentas que superen los 500.000 euros. Vistas así las cosas, parece que estamos empezando a vivir algo nuevo, donde la generosidad de quienes más tienen va a sentar las bases de un mundo idílico. Se trataría de cerrar el círculo: si la riqueza es ya la constatación de que sólo triunfa la gente más talentosa, la generosidad en tiempos de crisis supone que esta gente es, además, la más altruista. Y el resto, que se fastidie, por su torpeza y egoísmo.