jueves, 31 de diciembre de 2009

Salud, amor y felicidad para 2010

He aprovechado un hueco al final de la tarde para dedicar la última entrada del año en este cuaderno electrónico. A punto de acabarse el 2009, hace poco más de una hora he podido contemplar uno de los fenómenos naturales más bonitos: la nieve. No ha sido grande, lo que ha impedido que haya cuajado, pero sí ha sido un espectáculo ver cómo durante media hora aproximadamente no han parado de caer copos blancos con bastante intensidad, acompañados de un viento frío que soplaba con cierta bravura. Una bonita manera de acabar el año. Dejo por ello una prueba a través de la fotografía.

Desde que inicié la publicación de Entre el mar y la meseta he conocido una experiencia nueva escribiendo de una manera abierta y de cara a la gente. La red electrónica es una vía de comunicación muy interesante que estoy intentando utilizar, en este caso, desde la experiencia de un cuaderno electrónico. Mucho ha sido lo escrito, en forma de de comentarios, sobre todo, pero también de artículos, relatos breves y poemas. La mayoría, hechos en el momento presente, pero en algunos casos aprovechando cosas que ya tenía hechas en años anteriores, incluso de mi juventud. Prometo seguir, porque me gusta y me divierte; me viene bien, en la medida que me relaja; y además tengo cosas preparadas que irán saliendo según las vaya acabando. 

He mirado el número de personas que han visto mi perfil. Después de medio año de vida, está en torno a 330. Para mí no está mal. Tampoco me he preocupado de hacer una campaña publicitaria para que la gente se acerque a mi cuaderno. Sé que hay personas que me leen asiduamente, lo que me satisface. Como también me satisface que haya gente que me lea de vez en cuando o de vez en poco. Hay hasta quienes me hacen comentario sobre lo escrito. También resulta bonito.

Y para acabar, ante todo quiero desear para quienes me leéis lo mejor: salud, amor y felicidad. ¡Hasta el casi inmediato 2010!

  

miércoles, 30 de diciembre de 2009

El drama del pueblo palestino

Hace un año se intensificó un nuevo episodio de la agresión continua que el estado de Israel viene infligiendo contra la población palestina. Ésta vive repartida en varios territorios: dentro del mismo estado israelí, en la Franja de Gaza y Cisjordania, en los países vecinos donde fue refugiándose una parte ante la expansión militar israelí y en diversas partes del mundo, donde, por distintas razones, se han ido asentando. Todo ello aproximadamente desde hace medio siglo, pero que para entenderlo nos obliga a remontarnos a finales del siglo XIX.

Los orígenes del sionismo

El sionismo es un movimiento político surgido a finales del siglo XIX como respuesta de un sector de la intelectualidad judía de Europa central y oriental ante el crecimiento del antisemitismo y de las persecuciones, que en Rusia alcanzaron niveles dramáticos. Su principal ideólogo fue Theodor Herzl, autor del libro El Estado Judío, publicado en 1896, y uno de los impulsores de la Asociación Sionista Mundial, fundada en Basilea un año después. Si el sionismo buscó desde un principio la emigración a la Palestina histórica, el Congreso sionista de 1897 la explicitó mediante el objetivo de creación del Hogar Nacional Judío. Ya desde 1878 se había iniciado un tímido, pero creciente, proceso migratorio hacia Palestina, cuando se fundó en Petah Tikva la primera colonia sionista bajo el padrinazgo del imperio turco-otomano, al que pertenecían los territorios de la Palestina histórica. Pese a que el proceso migratorio judío no se detuvo en los años siguientes, las autoridades turcas impidieron que apropiaran de tierras, dado el peligro que suponía el crecimiento de este tipo de asentamientos en un territorio donde ya existía una población que llevaba siglos viviendo en ella. Ésta, perteneciente a la etnia árabe, era mayoritariamente de confesión musulmana desde el siglo VII, coexistiendo con las minorías cristiana y judía.

Sionismo e imperialismo

El sionismo contó pronto con apoyos en las potencias del momento, especialmente el imperio británico, sobre todo desde la Gran Guerra de 1914-1918, cuando se incubó en el Tratado de Sixe-Pico de 1917 el futuro reparto de los territorios del imperio turco-otomano en Oriente Próximo entre los imperios francés y británico. De esta manera Francia se quedó con Siria y Líbano, mientras el Reino Unido se convirtió en la nueva potencia colonial de Palestina, Transjordania y Mesopotamia. En el mismo año el Reino Unido, mediante la Declaración Balfour, garantizó a la Asociación Sionista Mundial la creación de un estado judío, lo que supuso un espaldarazo a las pretensiones sionistas. Sin embargo, en 1919 rechazó la petición de independencia que hizo el recién creado Congreso Nacional Palestino. En los cerebros del principal imperio de la época se tenían las cosas claras. No se trataba de una cuestión de prioridades, sino de estrategia imperialista, como veremos.

La migración judía a Palestina

La declaración Balfour abrió un proceso político y migratorio que no se ha detenido, de manera que junto al reconocimiento de un futuro estado judío se facilitó paralelamente la llegada de población judía procedente de Europa oriental en su mayoría. La población judía no llegaba en 1880 al 5% de Palestina, en 1915 era del 6%, una cantidad que ascendió en 1922 a casi el 10% y al 17% en 1931. Si en 1880 en su mayoría era sobre todo autóctona, es decir, árabe, la llegada sucesiva de contingentes europeos hizo que aquélla fuera quedando reducida a una minoría: en 1882 llegaron 25.000 inmigrantes; en los primeros años del siglo XX, 40.000; en los años siguientes a la Gran Guerra, 35.000; y entre 1924-28, 67.000.

Tras la caída del imperio turco-otomano este movimiento migratorio fue acompañado de la compra de tierras tras la expropiación previa de propiedades palestinas. Una expropiación concedida por las autoridades coloniales y una financiación que corría a cargo de la Asociación Sionista Mundial y otras asociaciones similares, con fondos provenientes de los sectores judíos adinerados. El crecimiento demográfico se vio acompañado, pues, por el de la propiedad de tierras: en 1919 poseía el 3% de las tierras, en 1928 subió al 4% y en 1948, al 6%. Un fenómeno que empezó a alarmar a un alto funcionario británico, cuando en 1931 advirtió que ya empezaba a haber población palestina sin tierras.

Pero lo más llamativo de todo es que los asentamientos judíos que se fueron creando eran de exclusividad para la población de esa comunidad, a la vez que desde fuera y desde dentro se defendía el objetivo no sólo de crear un estado judío, sino de vaciar Palestina de la población árabe. Las distintas tendencias del sionismo lo airearon sin complejos, incluida la socialista. Nahman Syrkin, su impulsor, ya dijo en 1897 que Palestina “debe ser evacuada para lo judíos”. Fue la tendencia que auspició la creación del primer kibutz, pequeña comunidad de propiedad colectiva que habría de ganar fama con el tiempo.

Este exclusivismo etnicista no debe extrañar, pues era congruente con la naturaleza del sionismo. Tampoco deben extrañar palabras como las de Winston Churchill en 1919: “hay judíos, a los que hemos prometido llevar a Palestina, que dan por sentado que se borrará a la población local según les convenga”. O de Chaim Weizmann, dirigente del sionismo mundial, durante la Conferencia de París del mismo año: “[una Palestina] tan judía como inglesa es Inglaterra”.

Conflictividad étnica y antiimperialista

Los cambios que se fueron dando en Palestina en estos años no estuvieron exentos de conflictos, que se manifestaron de muchas maneras y en distintas direcciones. Si por un lado se consolidó el apoyo británico a la población judía, en consonancia con la Declaración Balfour, lo que conllevó el aumento del descontento de la población árabe contra la política británica, por otro lado aumentaron las tensiones y enfrentamientos entre las comunidades, bien por la ocupación de tierras, bien por el control de los espacios religiosos o bien, y sobre todo, por las estrategias políticas que subyacían.

Entre 1937 y 1938 la Comisión de Partición de Palestina elaboró tres planes, plasmando la partición territorial y reservando para el futuro estado judío la parte noroeste. La población palestina, por su parte, dentro de un proceso de resistencia y de adaptación a una situación que le venía dada por la fuerza, protagonizó entre 1936 y 1939 una insurrección contra el imperio británico que tuvo como resultado 55.000 muertes entre la población palestina, en medio de una presencia de tropas británicas superior en número a las que había en esos momentos en la India, un territorio de mucha más superficie.

Tampoco la comunidad judía se quedó al margen de la violencia, en general bajo la mirada pasiva británica. En 1919 se fundó la organización paramilitar Haganá, a la que perteneció David Ben Gurion, el futuro fundador del estado de Israel. En ella predominaba la ideología socialista y de ella surgió el futuro Partido Laborista, eje de la política israelí hasta finales de los setenta. En los años treinta surgió otro grupo paramilitar, Irgún, una escisión de Haganá. Partidario de métodos más expeditivos y con un programa de desarabización más radical, fue la base del futuro partido Likud. En Irgún se forjaron Menajem Beguin e Isaac Samir, que desde finales de los años setenta y durante los ochenta fueron primeros ministros de Israel.

Las secuelas de la Segunda Guerra Mundial

Los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial abrieron un nuevo escenario, sobre todo cuando el holocausto dirigido por el régimen nazi hizo desaparecer a millones de judíos y judías de Europa en los progromos y campos de concentración. El intento de reparación por lo ocurrido, unido al conflicto existente en Palestina, llevó a que la ONU, en la famosa Resolución 181 de 1947, estableciera la división territorial, la formación de dos estados, de los cuales el 55% le correspondía al de Israel, y la conformación de Jerusalem como una zona internacional. No fue una decisión unánime, pero el que la URSS y los EEUU estuvieran de acuerdo, con la abstención del Reino Unido, permitió que saliera adelante la Resolución.

Aunque el fin del mandado británico debía acabar el 15 de mayo del año siguiente, la presión de la dirigencia de la comunidad judía fue en aumento, de manera que entre diciembre de 1947 y mayo de 1948 inició en los territorios que le correspondían según la Resolución 181 una limpieza étnica a toda regla. Era una estrategia larga y escrupulosamente definida, conocida como Plan Dalet, en el que se decía cosas como éstas: “el principal objetivo de la operación es destrucción de las aldeas árabes (…y) la expulsión de los aldeanos para que se conviertan en un lastre económico para las fuerzas árabes”.

Este Plan Dalet supuso inicialmente la expulsión de más de 400.000 árabes, la apropiación de casi todos sus bienes por parte de la comunidad judía, y el desalojo y/o destrucción de al menos 213 aldeas y ciudades. A finales de año la expulsión alcanzó, según las fuentes, entre 500.000 y 800.000 personas, y el desalojo y/o destrucción, entre 292 y 531. Durante esos trece meses se perpetraron al menos 31 masacres, con centenares o miles, no se sabe, de personas muertas. Y todo ello ante la pasividad de las autoridades británicas, hasta el 15 de mayo, y de los funcionarios de la ONU, en todo el periodo.

En medio de esto se desarrolló la primera guerra árabe-israelí, declarada tras la proclamación unilateral del estado de Israel el 14 de mayo. Las tropas israelíes, más numerosas, bien preparadas y mejor dotadas, llegaron pronto a los asentamientos judíos situados en el territorio palestino, prosiguiendo en la limpieza étnica. Los países árabes de la zona (Jordania, Egipto, Siria, Líbano e Iraq), por su parte, jugaron un papel vergonzante. En general enviaron unas tropas mal preparadas y equipadas, mientras el rey Abdullah de Jordania acordaba una alianza tácita con Israel. Fue una “guerra de mentira”, como la ha calificado el historiador israelí Ilan Pappé. Una guerra que duró de mayo de 1948 a enero de 1949.

El resultado fue, sin embargo, el de una “guerra de verdad”, también al decir del mismo historiador: el estado de Israel se quedó con el 78% de la Palestina histórica, es decir, el 55% establecido por la ONU y casi la mitad de lo que le correspondía al estado palestino. Los armisticios firmados en 1949 dejaron a la Franja de Gaza bajo la administración egipcia, mientras que Cisjordania lo hizo bajo la jordana. Los cientos de miles de personas desalojadas, todas ellas palestinas, se dispersaron desde entonces por la Franja de Gaza y Cisjordania, y por Jordania, Egipto, Siria y Líbano. Comenzaba un nuevo problema, el de la población refugiada.

Al nakba

El impacto de lo sucedido lo denomina la población palestina al nakba, el desastre. Una realidad que se ha pretendido borrar, pero que ha permanecido en la memoria de quienes la sufrieron y que ha sido rescatada por historiadores palestinos para mantenerla viva. Un desastre del que no solamente se mantienen las secuelas, sino que se han ido agravando con los años y que aún hoy siguen agravándose.

Sobre lo ocurrido después de 1948 me referiré en otra ocasión.

Referencias bibliográficas

ÁLVAREZ-OSSORIO, Ignacio e IZQUIERDO, Ferrán (2007). ¿Por qué ha fracasado la paz? Claves para entender el conflicto palestino-israelí. Madrid, Catarata.
AUTORÍA COMPARTIDA (2002). Israel/Palestina. Claves históricas de un conflicto centenario. Barcelona, Mundo Revistas.
MARTÍNEZ, P. (pról.) (1998). Al nakba (El desastre). El desalojo sionista de Palestina en 1948. Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, Madrid.
PAPPÉ, I. (2008). La limpieza étnica de Palestina. Barcelona, Crítica.


(La ilustración se corresponde con la fotografía de portada del libro Al nakba (El desastre). El desalojo sionista de Palestina en 1948, editado por el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, Madrid, 1998).


domingo, 27 de diciembre de 2009

Reír para no llorar

Tres activistas de Greenpeace desplegaron el pasado 17 una pancarta con la inscripción “Los políticos hablan, los líderes actúan” durante la cena de gala que la reina Margarita II organizó en la Cumbre del Clima de Copenhague. Fue una acción intrépida y llena de ingenio, lo suficiente, al menos, para burlar el dispositivo de seguridad puesto en marcha para esos días y que me imagino que el gobierno danés había supuesto inexpugnable. Al parecer, Juan López de Uralde, director de la sección española, hizo de representante del estado de Greenpeace; Nora Christiansen, de su esposa; y Christian Schmutz, de personal de seguridad. Eso ha sido motivo de acusaciones tales como falsificación de documentos, pretensión de ser una autoridad pública, entrada sin permiso en lugar un privado y alteración de un acto con presencia de la reina. Desde entonces se encuentran en prisión preventiva cinco personas, las tres nombradas y otras dos, una de ellas el presidente de Greenpeace mundial. Tomado con humor lo ocurrido, su acción tendría que haber sido premiada por su habilidad, a la vez que castigada la torpeza de quienes no dieron con la acción. Me da la sensación de que con el castigo infligido y los cargos expuestos se busca tapar el doble ridículo hecho por el país organizador y por los promotores de la Cumbre. Ridículo por no haber sabido detectar una acción, pacífica, eso sí, después de que durante esos días el despliegue de miles de policías, las cargas que llevaron a cabo contra decenas de miles de manifestantes y las detenciones masivas de centenares de personas (¿o hubo más?) pusieran en evidencia el grado de libertad vivido en Copenhague. Y ridículo por el resultado de la Cumbre: ¿qué se ha firmado?, ¿para qué ha servido?...

lunes, 21 de diciembre de 2009

Víctor Jara (2)


Un homenaje a Víctor Jara

31 de octubre de 1976. Otoño estaba en su plenitud. La sala no era grande, pero en ella cabían sentadas sobre unas butacas sencillas y cómodas más de cien personas. En el fondo había un escenario con cortinas y demás aperos para las representaciones de teatro. Era el salón de actos de los Trinitarios. Las instalaciones de la Iglesia disponían de buenos medios. Una señal de que disponía de dinero. Fueron providenciales en esos años para quienes nos movíamos por las alcantarillas de la sociedad para ver si lográbamos derribar al régimen franquista. Sus templos, despachos parroquiales, salones de actos, habitaciones de las residencias y tantos otros lugares fueron un refugio seguro para reunirnos, esconder material, proyectar películas, organizar charlas, hacer carteles, escribir panfletos, agitar, captar… Y los Trinitarios del barrio de Salas Pombo no fueron una excepción.

Ese día se llenó el salón de actos. Estaba a rebosar y lo más sorprendente fue la reacción de la gente, los chicos y las chicas del club juvenil, que acudieron en tropel y con un gran júbilo. Sobre el escenario estábamos, siguiendo el dibujo que tengo delante y las anotaciones escritas que conservo, Javi, Jacinto, yo mismo, Óscar, Benigno, Javi “el cura” y Juanín. Jacinto, Óscar, Javi “el cura” y Juanín estaban de pie. El resto, sentados. Habíamos colocado en la pared frontal tres carteles. En el centro estaba el retrato de Víctor Jara, el homenajeado. Era un póster que trajo Óscar de su casa, la de una familia humilde, obrera, de rojos. Era un póster de su hermano Emilio, entonces del Pecé. Luego a los pocos años lo abandonó, se acercó a la estela del mayor, Juan José, que fue siempre del Pesoe y de la Ugeté, para acabar siendo, el dueño del póster, el incombustible dirigente provincial psocialista. Siguiendo con el escenario, a la derecha del retrato de Víctor Jara colocamos un mapa de Chile, que dibujamos y coloreamos sobre un papel para embalar. Y a la izquierda, también sobre un papel del mismo tipo y rotulado a mano, el título del acto: HOMENAJE A VÍCTOR JARA. Sobre el suelo colocamos varios tiestos con sus plantas verdes, algunos aperos metálicos y hasta un tronco seco.

En septiembre la directiva del club me había nombrado coordinador de las actividades. Era una figura nueva, al margen de los cargos propios de cualquier asociación, que en la nuestra eran los de presidente, creo que vicepresidente, secretario y tesorero. Los directivos habían notado que el club no funcionaba como consideraban que debía ser. No sé si por su cuenta, por la del padre Arrinda, el párroco, o por las dos partes. Es cierto que el interés de la mayoría hacía que el club derivara en la práctica hacia el baile de la tarde de los domingos. Buen lugar y buen momento para bailar y ligar casi gratis, pues sólo costaba una pequeña cuota mensual. Si a eso le añadimos que el baile se convertía en la ocasión para unir los deseos de quienes decidían ser cómplices del placer, el horror debía de estar presente en las mentes de los religiosos trinitarios, a los que pertenecía el párroco. Pobrecitos ellos, que en su día abrieron un club juvenil para acercar a la gente joven al redil de la Iglesia a cambio de unos bailes inocentes, un mal menor que permitiría ir trenzando futuras parejas aleccionadas dentro de los cánones de la Santa Madre Iglesia.

Presidía el club Paco. Era mayor que los demás y su carácter era el de una persona tranquila. Lo era y tenía que serlo. Sus problemas de riñón le obligaban a tener que dializarse tres veces por semana. Años después consiguió un trasplante gracias a la generosidad de una hermana. Yo lo conocía del colegio, el de primaria, donde coincidimos. Mi padre llegó a ser su maestro y de algún hermano más. Su familia, humilde, era generosa. Su padre con frecuencia me ponía comida en un plato cuando iba a la casa. Paco supo ser un buen intermediario entre la institución y el club. Católico practicante, fue sensible a los cambios que se estaban dando en esos días.

Ramiro creo que era el vicepresidente y si no, al menos era directivo. Poseía un carácter fuerte y tenía una ideología conservadora en lo político, que no en la moralidad sexual. Lo primero le llevó a chocar mucho conmigo, aunque pasados unos años llegó a apoyar al Peté en las municipales, quizás como correspondencia a tanto trabajo juntos y el reconocimiento de que, al menos, un rojo entregado a la vida del barrio era consecuente. Como estudiante universitario, que lo era de Medicina, ejercía en esos momentos de principal asesor de Paco, una función que con el tiempo fue pasando a mí.

El padre Arrinda era vasco. Creo que vizcaíno, pero tampoco lo recuerdo. No intervenía directamente en los asuntos del club, sino a través de la directiva. En el mes de junio siguiente, en plenas elecciones generales, las primeras después de cuarenta y un años de sequía electoral, me confesó sus simpatías peneuvistas. Tenía un llavero de su partido y por eso se lo pregunté y me lo confesó. No resultaba discordante. Estoy seguro que descubrió, no sé si enseguida, quién era yo y qué hacía allí. Desde luego ese curso, sí. No creo que descubriera mi presencia en toda su dimensión, pero sí en lo fundamental. Nunca me lo reprochó. Mantuvimos una especie de statu quo. Cada uno en su sitio, consecuentes con la labor que desarrollábamos. No hablamos mucho, pero sí lo suficiente. Cada cual mandaba sus mensajes y cada uno los recibía.

Luego, pasado el tiempo, quizás un año, el jefe supremo del convento de los Padres Trinitarios nos comunicó que se iba a cerrar el club juvenil para abrir un centro para personas mayores. Fue muy explícito: el club había degenerado moralmente y además era lugar de actividades políticas de diverso tipo, incluidos grupos de extrema izquierda. Resultaba claro que era más fácil y útil domeñar a los ancianitos y las ancianitas del barrio que a la gente joven. Fue el inicio del fin. Pero eso fue después.   

Con mi nueva condición de coordinador de actividades me puse manos a la obra desde el primer momento. Uno de los grupos era el de religión, el tributo que había que pagar a la parroquia. Planificar sus actividades fue fácil, pues había un grupito que se encargó de ello y de organizarlas. Ni me acuerdo cuáles fueron, pero seguramente serían charlas sobre temas concretos. Otro grupo era el de las actividades deportivas, donde nunca faltaba gente para organizarlas y menos para llevarlas a cabo. El tercero era el cultural, del que yo mismo cogí las riendas. Era lo mío, lo que me gustaba, lo que veía más útil y además, en mi condición de agitador, lo ideal para desarrollar mi labor política. El homenaje al cantante chileno fue la primera de las actividades, a la que siguieron otras más, como las dedicadas a Antonio Machado o Miguel Hernández, y sobre todo el grupo de música folk, con el que acabamos recorriendo la ciudad.

El grupo de música lo formamos ex profeso para el homenaje a Víctor Jara. Como instrumental contábamos con tres guitarras y unos bongos. Los seis componentes cantábamos, aunque Óscar y Javi “el cura” hicieron de solistas en algunas canciones. Contaba Óscar con una voz grave para la edad, rotunda, aunque sin pulir, lo que a veces le creaba dificultades para entonar bien. Tenía, pese a ello, la voz adecuada para algunas canciones. Javi “el cura” era tenor y tenía una voz más educada. Como vivía interno en un piso para seminaristas claretianos, no pudo participar después en todas las actuaciones. Benigno era un buen percusionista, hábil en los ritmos y buen complemento para el tipo de música que interpretábamos. De los tres guitarristas, Juanín era primerizo en su práctica, pero muy permeable a las indicaciones que le daba, de rápido aprendizaje y con buen sentido del ritmo. Del otro Javi no recuerdo nada. Aparece en el dibujo sentado a la izquierda y sé que nunca más volvió a coger la guitarra. Me imagino que sería un desastre con ella. A Jacinto le encargamos que presentara el acto. Tenía una imagen de tranquilo, de persona templada. Dedicó unas palabras hacia la figura de Víctor Jara, su vida, sus canciones y su muerte. Yo, por mi parte, hacía una labor doble. Además de tocar la guitarra y cantar, hacía de director del grupo.

Todos, excepto Javi “el cura”, éramos jóvenes del barrio. En su mayoría eran trabajadores que habían cursado sólo los estudios primarios. Vivían en las casas de las últimas fases de la Obra Sindical del Hogar, que se construyeron en los años finales de los 50 y principios de los 60. Sus habitantes tenían en general una condición humilde y estaban ligados a la parroquia de los Trinitarios, creada a mediados de esta última década. Yo vivía en un piso de las primeras fases, construidas en los 50. Era miembro de una familia de clase media y estaba vinculado territorialmente a otra parroquia, céntrica y antigua: la Purísima. En su conjunto era un barrio típico de esos años, que se puede ver reproducido en otras ciudades.

Óscar fue el que más entusiasmo puso en lo que hacíamos. Era también el que estaba más politizado. Era evidente que le influyó el rojerío que había en su familia. Tenía un carácter primario, en cierta medida era “un cabra loca”, pero era muy buena gente. Su excesiva tranquilidad para algunas cosas le obligó a tener que trabajar como chico de los recados en un despacho administrativo. Con su novia, de la que apenas se separaba, era muy efusivo. Cuestión de hormonas. Javi “el cura” había llegado al club con otros dos seminaristas para conocer mejor a la gente joven y tratar de hacer el apostolado correspondiente. Era mañico e hice buenas migas con él durante el curso en que estuvo en el club. De lo mucho que hablamos, capté que estaba lleno de dudas. Pasado un tiempo, lo vi bien amarrado a una buena moza y libre ya de las ataduras del seminario. Resultaba claro que el apostolado le puso en contacto con la realidad y ésta acabó destrozando su vocación religiosa. No sé que pudo pensar el director del seminario, una persona que, por cierto, fue ganando peso en la jerarquía eclesiástica, siendo hoy obispo de Pamplona. Benigno era de buen parecer, gustando de tener siempre alguna muchacha a su lado. Durante un tiempo fue capaz de simultanear dos gardenias a la vez, lo que era una muestra de la habilidad que fue adquiriendo en esos manejos. Habilidad compartida con los bongos y el teatro, pues no se me olvida el llanto que echo un día porque, dijo, le había dejado su novia. Era una mezcla de impulso, simpatía e indisciplina, por lo que sus instrumentos le ayudaban a desfogarse. No recuerdo dónde trabajaba, pero sé que pasados unos meses acabó siendo representante de un comercio. Juanín era simpático, fiel y tozudo. Quizás por eso nunca falló en sus actuaciones y fue capaz de superarse como lo hizo. Trabajaba como montador de electrodomésticos. Jacinto tenía una imagen de joven tranquilo. En gran medida lo era y me imagino que lo necesitaría para su trabajo, que era el de electricista. Yo, por mi parte, había empezado a estudiar ese año en la Universidad y llevaba un año en el club. Llegué allí para hacer trabajo de masas, en el argot del Peté y de la Joven. Y desde luego que lo hice.

Habíamos previsto empezar el recital con las luces apagadas y las cortinas cerradas, mientras unos arpegios de guitarra, primero, y la voz de Óscar, después, entonarían la primera estrofa de “A desalambrar”, para que después, en el momento en que el grupo empezara a cantar el estribillo, se encendieran las luces. El efecto que buscábamos era atraer al público en un doble sentido. Primero, centrando su atención en la oscuridad y las palabras directas “Yo pregunto a los presentes…”. Después, en el contraste que se produciría cuando de un modo cuasi explosivo y con las luces encendidas cantáramos al unísono “¡A desalambrar, a desalambrar…!”. El mayor problema no estuvo en la actuación en sí misma, sino en poder mantener a la gente en silencio. Nos costó un poco acabar con los gritos, los silbidos y las risas que se suelen dar en esas situaciones. Tuvo que intervenir el mismo presidente, Paco, una persona respetada por su talante tranquilo y el hecho de que fuera de mayor edad que el resto.

Tras la primera canción, gratificada con una gran ovación, Jacinto aprovechó para hablar sobre Víctor Jara, como estaba previsto. Poco, porque no era el momento de romper el ritmo del acto, pero lo suficiente para que la mayoría, si no la totalidad, de la gente que allí estaba escuchara hablar por primera vez del cantante chileno. Continuó el recital con diez canciones más: “Plegaria a un labrador”, “El aparecido”, “Preguntas por Puerto Montt”, “Camilo Torres”, “Obreras del telar”, “Te recuerdo Amanda”, “A la molina no voy más”, “El niño yuntero”, “Juan Sintierra” y “El derecho de vivir”. No recuerdo apenas los detalles de las mismas. Sólo que Óscar fue otra vez el solista de las estrofas de “Preguntas por Puerto Montt” y que Javi “el cura” hizo lo propio, con gran devoción, con “Camilo Torres”, dedicada el cura colombiano guerrillero muerto en combate contra el ejército.

La actuación fue un éxito. Salió mucho mejor de lo esperado. Los ensayos habían sido un desastre, con frecuentes confusiones a la hora de armonizar las voces y los instrumentos, y sobre todo de cerrar las canciones. Durante el recital apenas se notaron lo errores. El entusiasmo fue grande entre la mayor parte del público. Abundaron las felicitaciones, las palabras de ánimo y las peticiones de entrada en el grupo. No faltó quien dijo que lo habíamos hecho muy mal y que no valíamos nada. Es cierto que se trataba de un grupo formado por gente modesta, muy limitada en todo, salvo en ilusión. Ésta nunca nos faltó, lo que nos permitió seguir, aumentar en el número de componentes, ampliar el repertorio, actuar en bastantes sitios y mejorar en las interpretaciones. Eso fue el después de un primer momento, el del 31 de octubre de 1976.


domingo, 20 de diciembre de 2009

Sobre la madurez

A Laura e Isabel

La madurez es algo que se adquiere con el tiempo. En la especie humana si biológicamente la adolescencia es la etapa que marca el tránsito de la niñez a la adultez, socioculturalmente no es homogénea. En las sociedades menos evolucionadas el tránsito resulta más brusco, ritualizado a través de prácticas muy variadas, según los lugares, y muy formalizadas. Además tiende a darse en una edad más temprana. Este componente sociocultural incide también en lo propiamente psicobiológico. Se sabe, por ejemplo, que en las sociedades actuales menos evolucionadas las mujeres tienen la primera menstruación antes que en las más evolucionadas. Estas últimas han tendido a prolongar progresivamente la etapa adolescente y de la primera juventud, un fenómeno directamente relacionado con el retraso en la edad laboral. Actualmente vivimos en una situación altamente contradictoria, pues a la elevada permisividad (cuidado, no interpretemos esta palabra en sentido negativo) que existe en determinadas cuestiones (sexualidad, diversión, horarios…) se le unen un excesivo proteccionismo en otras (atención en las actividades domésticas, rigidez en el cierre de los institutos, aumento del número de horas de estancia en los mismos…) o un mayor retraso de hecho en la entrada en el mercado laboral.

España es un país donde la ayuda que prestan las familias a sus hijos e hijas resulta significativa, haciendo de colchón frente a las situaciones críticas que se puedan vivir y de un lugar seguro donde encontrar los servicios domésticos gratuitos, que se aderezan además con un afecto desinteresado. También en nuestro país existe una idea muy extendida sobre la inmadurez de la gente adolescente y joven actual. No existen grandes diferencias en general entre unas épocas y otras, excepto que su alargamiento pueda hacer que, como mucho, en algunos aspectos sí pudiera darse. Y aun con eso, me parece discutible. Considero que esa inmadurez no deja de ser una actitud de comodidad ante algo que le viene dado. Por ejemplo, el que exista dejación de algunas obligaciones se debe a que no se inculca el hacer que se cumplan. Es frecuente oír frases como: “tengo que hacerlo lo yo, por que si no, no lo hacen”. ¿No será al revés? Es decir, que no lo hacen porque hay alguien que acaba haciéndolo. Eso también sirve para el reparto de tareas domésticas entre varones y mujeres. Sabemos que es tremendamente desigual y que las mujeres sufren la carga principal. ¿No sería el momento de que las mujeres también dejaran de hacer lo que no le corresponde para que la otra parte se vea obligada a cumplir con su parte?

Estos ejemplos muestran que la inmadurez no es propia de la gente joven. Se pueden poner muchos más ejemplos. Se habla, yendo a otros casos, de que la gente joven se despreocupa de la política. Es cierto, aunque no creo que mucho más que la gente mayor. Tampoco mucho mayor, globalmente, que en la generación del tardofranquismo y la transición. La diferencia era que en esos años existía una elevadísima conciencia y actividad política de un sector de la gente, frente a otra gran parte que se unía a lo que el reformismo del régimen y el centrismo posterior denominaron la “mayoría silenciosa”. Siguiendo con la actualidad, una diferencia entre la gente joven y la adulta podría ser que la primera vota menos, pero es que también la gente más mayor (la vieja, vamos) lo hace más que la adulta. ¿Y es más madura la gente más mayor? ¿Acaso cuando se introduce la papeleta en la urna se hace en todos los casos con una conciencia clara? ¡Cuánta gente despotrica contra “los políticos”, incluso a los que votan y siguen haciéndolo pese a todo! Creo (y aunque sea una suposición…) que suelen ser más imprudentes en manifestarlo públicamente quienes votan a los partidos que cometen en mayor medida esos excesos en cualquiera de sus formas (corrupción, incumplimientos de programas….). ¿Y no es esto también una forma de inmadurez?

El otro día en una de las sesiones de evaluación que asistí al instituto donde trabajo se acercó una alumna en representación de su clase. Fue valiente porque estuvo sola delante de un buen número de profesores y profesoras. Pero lo que me llamó más la atención fue algo: siempre que transmitió la opinión de sus compañeros y compañeras añadía, matizando, “una minoría”, “la mayor parte”… Cuántas veces hay que oír a la gente, mayor y joven, pronunciar los pronombres “todos”, “nadie”, “todo el mundo”…, absolutizando las opiniones. De esta manera se impide que se pueda apreciar la realidad en su complejidad, que es mucha, y en su verdadera dimensión, pues lo que se acaba haciendo es falsificarla. Otro signo más de inmadurez.

Pequeña velada nocturna

Para Montse y Juanjo

Ayer, sábado, pasamos un rato muy agradable en casa de Mª José y Abelardo. Se encuentra en la parte alta de Vejer y desde ella se puede divisar un paisaje impresionante mirando al sur. Todo un  horizonte que funde la Península con África a través del Estrecho. Por allí aparecieron Azucena, Belén y Margarita, además de la pareja anfitriona, Felisa y quien escribe. Otras personas, como Ascensión, Luis o Mimi, por distintas razones se ausentaron. Mª José, cuando nos mandaba los correos electrónicos, lo llamó cena poética y si no fue esto último en sentido estricto, sí lo fue literaria y en parte musical. Me iré explicando. La cena como tal fue estupenda, donde no faltaron frutos secos, unas rodajas de tomate con quesos de búfala y cabra, torta de Llerena, pasta con salmón, escalibada y una sopa de legumbres y verduras muy mora que, al decir de mi madre, entonó los corazones. Para no sentirse solos los platos, cayeron dos botellas de Ribera del Duero y Rioja.

Después, ya cómodamente en los sofás, con unos dulces y pacharán sobre la mesa, casi sin querer, vino propiamente la velada literaria y musical. Mª José nos leyó el simpático relato breve “El patio de mi casa”, dedicado a su terraza cuando durante unos días dejó de ser particular para convertirse en un lugar de ires y venires de quienes ultimaban la construcción de su casa. Belén nos obsequió con dos preciosos relatos propios. Uno, acerca de una niña-mujer, Laura, que acabó conociendo el nombre del padre. Otro, sobre las indagaciones de una joven, su propia prima, en busca del pasado de un abuelo represaliado tras la guerra. Azucena, excelente actriz, interpretó crípticamente a modo de monólogo el relato “La Alhambra” de la escritora burgalesa Sara Tapias, donde se recordaba un encuentro lejano lleno de pasión y sensualidad. Por mi parte, con una voz cascada por mi catarro, canté algunas canciones de Silvio Rodríguez y finalmente llegamos a hacerlo conjuntamente con otras del mismo Silvio y de Pablo Milanés. No faltó un poema de Mario Benedetti que tiempo ha musiqué y que gracias a Felisa y a Azucena pudo llegar a buen puerto, porque mi voz ya había naufragado.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Otra cumbre internacional inoperante

La capital de Dinamarca ha sido en estos días la capital del mundo. A la cumbre mundial sobre el cambio climático han acudido dirigentes y representantes de los distintos países del mundo. Por allí han pasado Obama, Medvedev, Wen Jiabao, Brown, Sarkozy, Merkel, Lula, Chavez, Evo, Zapatero… En realidad no ha sido nada más que una jaula de grillos donde se ha discutido irresponsablemente sobre un asunto de máxima trascendencia. Todo lo acordado por ahora han sido declaraciones de intenciones y a última hora se ha pospuesto para enero lo relativo al recorte de emisiones contaminantes. 

Obama se ha mostrado, como sus antecesores, un claro defensor de los intereses del país más contaminador del mundo. Los líderes de la UE han jugado una carta más amable, pese a representar a los países que durante más tiempo llevan degradando la naturaleza. A Wen Jiabao le ha correspondido jugar el papel de duro, al ser China uno de los últimos países que ha llegado al modelo desarrollista, pidiendo que no se sea más exigente con su país que con los que han provocado el desastre ecológico. Lula ha coincidido con el anterior en la necesidad de un tratamiento diferente según el nivel de desarrollo. Los miembros del ALBA, donde están Venezuela, Bolivia y Cuba, entre otros, decidieron hace unos días abandonar la cumbre, porque veían que no tenían nada que hacer allí, excepto denunciar, como hicieron al principio, el modelo depredador en lo ecológico y en lo social.

En el exterior de los foros oficiales todo ha resultado desolador: un control férreo contra las decenas de miles de personas que han intentado manifestarse, sin  que hayan faltado episodios represivos duros. Los medios de comunicación del sistema han utilizado un lenguaje edulcorado para describir lo ocurrido. Ya me hubiera gustado que a las actuaciones policiales, con apaleamientos, detenciones masivas y demás escenas, se les llamara por su nombre y dejaran de minimizarse. Ha parecido como si ese tratamiento informativo equiparara la represión con el frío y la nieve, como si fuera una elemento más del decorado.

No ha faltado en esos medios el manipular u ocultar, según el momento, lo que allí se ha dicho fuera de los discursos dominantes. Aislaron, mediante una frase suelta, su alusión acerca de que si el problema del clima se tratara como el de los bancos, ya se habría solucionado. Luego han llegado a utilizar el abandono de los países del ALBA como un boicot, como dejando caer que de esa manera se sustraen del compromiso vacío oficial al que se ha llegado.

Por último, he podido escuchar algunas opiniones del mundo ecologista moderado, que vinculan los acuerdos y las medidas a tomar sobre el cambio climático a una forma de regeneración del capitalismo. Craso error, porque es no entender la naturaleza del problema. Buscar un modelo de capitalismo ecológico es como hacerlo con la cuadratura del círculo. Imposible.


Poema

Hay quien no escucha,
hay quien no oye,
hay quien cierra los ojos,
a quien no siente,
hay quien olvida.
Existen esas personas,
existen.
No extienden la mano,
no dan palmadas de amistad,
no sonríen,
no apoyan.
Existen esas personas,
existen,
las conozco,
las nombro,
las maldigo.
Existen esas personas,
existen.

(octubre 1983)

jueves, 17 de diciembre de 2009

Víctor Jara

El pasado 5 de diciembre se celebró un acto multitudinario en Santiago de Chile en recuerdo de Víctor Jara. Fue el colofón de un funeral de tres días, hecho a la manera campesina, con alegría, mediante cantos y bailes. Fue el compromiso mutuo que se hicieron él y Joan, su mujer. Han pasado algo más de 36 desde que fuera torturado y asesinado vilmente. Desde el primer momento se supieron muchas cosas. Con el tiempo se ha ido sabiendo más. La acción reciente del juez Juan Eduardo Fuentes ha sido de gran importancia para elaborar un informe en el que se dice que fue víctima de una cruel tortura y de 44 impactos de bala repartidos por todo el cuerpo.

Su patria le vio morir, pero su canto, el canto de los oprimidos, no se apagará jamás. Su patria le vio morir y todas las patrias y los pueblos del mundo sienten en su corazón la voz de un hombre que vivió junto a sus hermanos de clase y cantó, como sólo lo puede hacer quien es del pueblo y por él muere, todas sus alegrías y sus penas. Como él habrá cientos o quizás miles. Pero él simboliza a todos esos hombres, los hombres que mueren cantando y estrechan su voz para que perdure hasta conquistar lo que un día soñaron y por lo que lucharon.
(1977)

martes, 8 de diciembre de 2009

La Segunda República, hace 78 años...

El 9 de diciembre de 1931 fue aprobada la Constitución de la IIª República. El texto constitucional más democrático habido en nuestro país. Con ella se acabó con siglos de monarquía (salvo la efímera Iª República de 1873 y… ¿1874?), con medio siglo de Restauración borbónica y con ocho años de dictadura militar. Una Constitución que en su texto amplió los derechos y libertades individuales, que introdujo los derechos sociales, que eliminó las diferencias de género, que estableció un estado laico, que permitió el control de la propiedad privada, que buscó la convivencia entre las naciones, nacionalidades y regiones del estado mediante la autonomía, que supeditó el ejército al poder emanado del pueblo… Una Constitución que abrió la esperanza a amplios sectores de la población, que sufrió los altibajos del momento en que estuvo vigente y que acabó acribillada por las armas de quienes no soportaron que su aplicación conllevase la pérdida del poder del que habían gozado durante décadas y siglos.

Felicidades, Bolivia

El indio Evo Morales, con su partido el MAS, ha vuelto a triunfar. Ha ganado las elecciones presidenciales y legislativas otra vez, aumentando aún más el apoyo popular del que ya gozaban, que está ahora por encima del 62%. Lo he calificado de indio, porque así le dicen despectivamente quienes le odian. Y lo digo para que se chinchen, porque Evo Morales hace gala de serlo. Esto me recuerdan las palabras que hace más de 70 años Dolores Ibárruri pronunció: "decían -queriéndoos insultar a vosotros y queriéndome insultar a mí- que los trabajadores que en todos los frentes dan la vida y la sangre por la causa de la libertad, eran hijos de Pasionaria. Pensaban hacerme una ofensa y no pudieron hacerme mayor honor que considerarme vuestra madre".

En los medios de comunicación occidentales hasta lo llaman cocalero. Y no porque serlo sea diferente a ser productor de café, cacao o té. Pero, claro, mientras la coca es el estimulante de las regiones andinas, en nuestros países se consume la cocaína, que no es lo mismo. Así, resulta fácil manipular a la opinión pública, ignorante de que la coca cumpla el mismo papel que el café, el cacao o el té.

Me alegro de la victoria de Evo Morales y el MAS, porque es una victoria más de la gente humilde y de quienes defienden su dignidad frente a los países y los grupos empresariales poderosos. Son denostados, porque no dejan de poner límites al poder político y económico de la oligarquía boliviana o de los grupos de poder internacional. Digo esto último de esta manera, porque es cierto que EEUU lleva varias décadas actuando como primera potencia, pero es que las grandes empresas españolas de la energía, el agua, las telecomunicaciones y la banca se han incrustado en los últimos años de tal manera en ese continente, que se han convertido en la segunda potencia imperial. ¡Quién lo iba a decir, después de 1824 y 1898

Recomiendo leer el artículo del sociólogo argentino Atilio A. Boron “¿Por qué ganó Evo?”, publicado en Página / 12Rebelión (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=96632), donde se hace un repaso de los logros conseguidos en Bolivia desde que Evo Morales alcanzó la presidencia de su país en 2005. Han sido cinco años de continuos éxitos electorales, políticos y económicos, en Bolivia, en América y el mundo, pese a la dura presión interior y exterior. Así se expresa el propio Atilio A. Boron:

“Lo que hay es un gobierno que cumplió con sus promesas electorales y que, por eso mismo, desarrolló una activa política social que le ganó la indeleble gratitud de su pueblo: Bono Juancito Pinto, que llega a más de un millón de niños, Renta Dignidad, un programa universal para todos los bolivianos mayores de 60 años que carezcan de otra fuente de ingresos; Bono Juana Azurduy para las mujeres embarazadas. Un gobierno que erradicó el analfabetismo aplicando la metodología cubana del programa “Yo Sí Puedo”, lo que permitió alfabetizar a más de un millón y medio de personas en unos dos años, razón por la cual el 20 de diciembre de 2008 la UNESCO (no los partidarios de Evo) declaró a Bolivia territorio libre de analfabetismo. Se trata de un logro extraordinario para un país que padeció una secular historia de opresión y explotación, sumido en una desgarradora pobreza por sus clases dominantes y sus amos imperiales pese a la enorme riqueza que guarda en sus entrañas y que recién ahora, con el gobierno de Evo, es recuperada y puesta al servicio del pueblo. Por otra parte, el solidario internacionalismo de Cuba y Venezuela también permitió la construcción de numerosos hospitales y centros médicos, a la vez que miles de personas recuperaron la vista gracias a la Operación Milagro. Importantes avances se registraron también en materia de reforma agraria: cerca de medio millón de hectáreas fueron transferidas a manos de los campesinos y en la anunciada recuperación de las riquezas básicas (petróleo y gas), lo que en su momento provocó el nerviosismo de sus vecinos, especialmente Brasil, más preocupado por garantizar la rentabilidad de Petrobrás que por cooperar con el proyecto político de Evo. Por último, el cuidadoso manejo de la macroeconomía le ha permitido a Bolivia, por primera vez en su historia, contar con importantes reservas estimadas en 10.000 millones de dólares y una situación de bonanza fiscal que, unida a la colaboración de Venezuela en el marco del ALBA, le permitió a Morales realizar numerosas obras de infraestructura en los municipios y financiar su ambiciosa agenda social”.

Repito, sólo en cinco años.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Y encima, una multa

Lo leí el otro día. Hoy lo he visto en un telediario. Aminatu Haidar ha sido multada por un juez, acusada de desórdenes en el aeropuerto de Lanzararote el día en que fue desalojada. Mientras tanto no le llueven ofertas: por el ejecutivo español, que abandone, que tenga paciencia, que acepte la nacionalidad española...; por el pupurrí marroquí, que pida perdón al califa (¿o no lo es el príncipe de los creyentes de Marruecos, Mohamed no sé qué número?) y en media hora tiene el pasaporte. Así funcionan los dos sistemas. Uno, el de la separación de poderes, donde un poder le da candela a Aminatu con una multa y otro la marea con continuas propuestas... destructivas. Sólo falta que el gobierno envíe un proyecto de ley al primer poder, el que acoge el Congreso, para... ¿para qué? El otro sistema ya sabemos de qué va: un monarca que lo controla casi todo, que hace de gendarme del imperio y con nuestro gobierno de mamporrero.

Perdón por las irreverencias, pero me han salido de los adentros. Y a ti,  Aminatu Haidar, ánimo. Te mereces un monumento a la dignidad. 

   

Una mirada entre el pasado y el presente (1)

Comenté hace pocos días que Olga Rendón, compañera del instituto, me había propuesto una colaboración en su Cuaderno del Trafalgar. El lunes estuvimos hablando sobre la forma que podría salir. Finalmente lo va a hacer en tres partes, pues el artículo que le envié, "El instituto Trafalgar, a través de sus 40 años", es largo. Ayer, 1 de diciembre, colocó ya la primera parte, que reproduzco en esta entrada, pero que podéis ver también a través del enlace (http://cuadernodeltrafalgar.blogspot.com/2009/12/el-instituto-trafalgar-traves-de-sus-40.html). 



El instituto Trafalgar, a través de sus 40 años de vida (1ª parte)



Me ha pedido la compañera Olga un artículo para el blog Cuaderno del Trafalgar. Este año se cumple el cuarenta aniversario del instituto, desde que en 1969 se creara como una sección delegada del instituto Isla de León de San Fernando. Mucho ha llovido desde entonces y en ese devenir se han ido añadiendo algunas de las particularidades que le han conformado como un centro con una personalidad propia, si se quiere peculiar y ante todo (¡ay, madre!), poliédrica. Digo esto último, exclamación incluida, porque es muy común fijarse en las realidades presentes como si vinieran de un pasado estático, lo que lleva a creer que todo ha sido siempre igual y si el presente no gusta, se dice entonces que peor que ayer. Esta forma de pensar es lo que lleva a la deformación de la realidad, lo que ayuda muy poco a entender los cambios que se operan en el presente y los que sucesivamente se han ido produciendo en los años anteriores. Y para ello voy a extenderme un poco en lo ocurrido durante los 40 años de vida del Trafalgar, ilustrándolos con ejemplos.

El instituto hasta 1998: la etapa del alumnado seleccionado

238 estudiantes de Barbate y Vejer entre 1º y 4º, los niveles del Bachillerato Elemental, abrieron la vida del centro inaugurado en 1969. Era formalmente una sección delegada, pero para Barbate era el instituto. Estaba poblado de niños y niñas (¿o no eran así, cuando entonces se podía empezar a estudiar bachillerato elemental con 10 años?), y adolescentes. En 1º entraron quienes acababan de terminar sus estudios primarios y también quienes lo habían hecho en años anteriores. Las aulas de 2º, 3º y 4º las ocuparon sobre todo quienes habían estado estudiando en la modalidad Libre, casi siempre con la ayuda de alguna academia, pero también quienes dejaron los colegios donde habían iniciado el bachillerato. Después de sus primeros pasos, en el curso 1971-72 el nuevo centro consiguió empezar a funcionar como un instituto de bachillerato independiente. Sin nombre, todavía.

La primera promoción que acabó el Curso de Orientación Universitaria (COU) fue la del 72-73. Tres después, en el 75-76, empezó a aplicarse la Ley de Educación de 1970 (la conocida como “ley Villar Palasí”, por el ministro) y con ella se introdujo el Bachillerato Unificado y Polivalente, un nombre tan rimbombante que acabó quedándose con su acrónimo BUP. Fue el momento en que dejó de haber imberbes, para convertirse en un centro de adolescentes de 14 años en adelante.

El nombre de Trafalgar data de 1976, manteniéndolo hasta hoy. Ignoro el porqué de ese nombre, pero, a mi entender, es resultón, por apropiado, sonoro y conocido. Batallitas aparte, ¿si en Londres su Trafalgar Square es su centro urbano, acaso no merece nuestro pueblo (¿o ciudad?) tener ese nombre en su primer instituto, cuando el cabo de Trafalgar, un precioso tómbolo, pertenece a nuestro término municipal?

Ese mismo curso también fue el de la implantación del Bachillerato Nocturno, dirigido a mayores de 16 años y, teóricamente, que estuvieran trabajando. Era una clara señal de las ganas que había por aprender después de tantas décadas de olvido. Mientras tanto el instituto no dejó de crecer. Fue un crecimiento ininterrumpido desde 1977, que obligó a dos ampliaciones del edificio. La primera, en 1981, que se corresponde con el ala frontal izquierda que se ve mirando a la puerta principal. La segunda ampliación, hecha diez años después, con controversia incluida (“¿por qué ampliar más y no construir otro centro?”, nos preguntábamos), donde actualmente se encuentran la biblioteca y el salón de actos. En el curso 1988-89 se desvinculó el alumnado procedente de Vejer, cuando se creó una extensión del Trafalgar, que funcionó como tal hasta su fusión con el instituto de formación profesional de ese municipio en 1991. El momento de mayor número de estudiantes, mientras se aplicó la ley de 1970, fue precisamente el último de su existencia, es decir, el curso 1997-98, con 1.027 matriculaciones.

El instituto de la obligatoriedad de escolarizarse hasta los 16 años

El inicio de aplicación de la Ley Ordenación General del Sistema Educativo de 1990, llamada LOGSE, abrió una nueva etapa. Como todo lo nuevo, no estuvo exenta de polémica, sin que ésta haya desaparecido. Fue en el curso 1998-99 y vino acompañado de la escolarización generalizada, por obligatoria, con 3º de Educación Secundaria Obligatoria (¡la ESO!) y el cambio de denominación del antenombre del centro, que dejó de ser instituto de bachillerato para empezar a ser instituto de educación secundaria (IES). Durante unos años, ante la ausencia de más centros de secundaria, el Trafalgar conoció una situación de provisionalidad e incomodidad, al ser el único centro de secundaria del municipio o el núcleo de esa etapa educativa. Me explico. En el 98-99 acogió en tres turnos (mañana, tarde y nocturno) a todo el alumnado desde 3º de ESO. Los colegios, mientras tanto, siguieron manteniendo el primer ciclo de ESO, con los niveles de 1º y 2º. En el curso siguiente, el 99-00, se continuó con los mismos turnos, pero el colegio Vicente Aleixandre, como extensión del Trafalgar, acogió varios grupos de 3º de ESO junto a los que ya tenía del 1º ciclo. En el curso 2000-01, otro colegio, el Bahía de Barbate, hizo lo propio, mientras se mantenía el desdoble de ESO por la tarde.

Fue, por fin, en el 01-02 cuando se completó la actual red de centros, empezando a normalizarse la situación. Junto al Trafalgar, que le correspondió, como hasta ahora, ofrecer ESO, Bachillerato y ciclos formativos, empezaron a funcionar los institutos Vicente Aleixandre y Torre del Tajo, sólo con alumnado de ESO. El colegio Cervantes de Zahara de los Atunes, por su parte, mantenía, como sigue haciendo, el 1º ciclo de secundaria. El Trafalgar, a su vez, volvió a escolarizar por segunda vez alumnado menor de 14 años, después de la larga etapa de la ley de 1970. El curso 01-02 lo hizo con el alumnado de 2º de ESO, que tenía 13 años. El siguiente, el 02-03, ya empezó con 1º. Con el tiempo se convirtió en la primera promoción que pudo estudiar durante seis años las dos etapas completas de ESO y Bachillerato. La culminó el año pasado, el 2008.

Para la distribución del alumnado por los centros de secundaria se ha recurrido desde el principio al sistema de zonificar cada uno en relación a los centros de primaria. De esta manera, al Trafalgar le corresponde el alumnado del colegio Juan XXIII, mientras el colegio Cervantes de Zahara de los Atunes, que aporta alumnado del municipio de Tarifa proveniente de El Almarchal, La Zarzuela y Los Alemanes, envía el suyo desde 3º de ESO.

Un hecho puntual se produjo en el curso 2004-05, en que llegó por única vez el alumnado procedente del colegio Estrella del Mar (dependiente del ministerio de Trabajo). Coincide con la promoción que acaba 2º de Bachillerato el actual curso, de manera que en 2010 se pondrá fin a su presencia en el Trafalgar.

martes, 1 de diciembre de 2009

Perplejidad

Ayer pude ver publicado el pequeño artículo "Evitemos la demagogia, que nunca nos beneficia" que envié a Kaos en la Red  sobre el titular que Insurgente (a quien también le envié mi artículo, pero mi correo fue rechazado) dedicó a la estatua en Sevilla a la duquesa de Alba. Cuando pude ver el artículo me sorprendió que el mismo Kaos también reprodujera la noticia de Insurgente  y encima con la coletilla de "Festival del humor". Hoy aparece una "Nota de la redacción" tras mi artículo, del que tengo que hacer dos consideraciones. Primera: yo no utilizo la palabra "mentira", sino "demagogia" e "inducir al error"; de una a las otras hay una gran diferencia. Y segunda: dicha nota, que aclara que la crítica debe hacerse extensiva a su periódico, se dedica no sólo a justificarse, sino a recriminarme que en antes de criticarles deberíamos autocriticarnos (militantes / simpatizantes / votantes de IU; aunque no sé de dónde deduce que pueda estar en alguna de las situaciones que se mencionan, lo cual ya supone otro error) por no criticar el pacto de IU con el PSOE en el Ayuntamiento de Sevilla; vamos, el recurso infantil de "tú, también", "tú, primero" o "tú, más".

Por mi parte, de momento voy a señalar el enlace (http://www.kaosenlared.net/noticia/evitemos-demagogia-nunca-nos-beneficia), que ilustré con una obra mía de juventud (y que es la que aparece en esta entrada), para que así se pueda contrastar mi artículo y la nota de la redacción. Lo que está claro para mí es que no han entendido el sentido de lo que escribí y me reafirma en el fondo de la crítica que hice, en la que partiendo de un hecho concreto, puse al descubierto varios de los errores que no deben darse en la izquierda: faltar a la verdad, la intolerancia y el sectarismo. ¿Responderé? No lo sé, porque no sé si merece la pena. Ya se sabe el dicho de que "no hay más sordo que el que no quiere oír" intercambiable con lo de "ciego", y me temo que la cosa va por ahí. 

Se me olvidaba: también envié el artículo a Rebelión, aunque por ahora no lo ha publicado.