"En Salamanca todo comenzó con el famoso tiro de la plaza, suceso trágico producido en la Plaza Mayor la mañana del domingo 19 de julio de 1936, cuando un escuadrón de caballería entró en la plaza leyendo el bando de declaración del Estado de Guerra. La Plaza Mayor se encontraba abarrotada de público. En aquéllos momentos alguien gritó: 'Viva la República!', que fue contestado por el público, instantes después se escuchó un tiro que hirió a un cabo y automáticamente los militares sublevados comenzaron a disparar indiscriminadamente contra todo tipo de personas. Al final murieron 12 (algunos al instante y otros pasados unos días producto de las heridas) entre ellos una niña de 14 años.
Salamanca fue tomada por los sublevados al inicio de la Guerra Civil, cometiéndose por parte de éstos las mayores atrocidades. A los pocos días de la sublevación fueron sacados de la cárcel salmantina y asesinados el alcalde de Salamanca, Casto Prieto Carrasco y el diputado socialista José Andrés Manso. Con el transcurso del tiempo se iban sucediendo ejecuciones y asesinatos, bien por sacas de la cárcel, ejecuciones extrajudiciales o por consejos de guerra sumarísimos.
Personajes conocidos como el periodista, redactor y cronista taurino del diario El Adelanto, José Sánchez Gómez, más conocido como El Timblero, el pastor anglicano Atilano Coco, amigo de Unamuno, el diputado provincial de Salamanca, Valentín Garrido o Salvador Vila, discípulo de Unamuno y rector de la Universidad de Granada, fueron vilmente asesinados en esos primeros meses de la Guerra Civil (aunque éste último, igualmente salmantino, fue ejecutado en el barranco de Viznar, lugar donde también se cree que lo fue García Lorca)".
Entre las víctimas mortales estaba José Andrés y Manso, docente de la Escuela Normal de Magisterio, abogado y destacado miembro de la UGT y del PSOE, que fue diputado del Frente Popular. Él y Casto Prieto Carrasco son dos de las víctimas que fueron asesinadas en el verano de 1936 en un paraje del monte de La Orbada. Como profesor de mi padre, su figura puedo contemplarla en la orla que ha estado presidiendo siempre el despacho de la casa familiar.




