jueves, 26 de marzo de 2020

Cantemos con Víctor Heredia

Voy a ofrecer tres canciones del músico argentino Víctor Heredia, autor de una larga lista de canciones, que arrancan de finales de los años sesenta. Canciones, algunas, muy conocidas, que cantó en solitario o en compañía de artistas como Mercedes Sosa o León Gieco. 

De mi juventud tengo el recuerdo de una canción que escuchaba en casa de mi hermano Jorge. Se titulaba "El viejo Matías" y la interpretaba un grupo suramericano del que no recuerdo su nombre. Era una versión polifónica, que hacía del final algo prodigioso, aunaban el recitado de los últimos versos con un fondo de voces que acababan imitando el silbido de una máquina de tren que se iba alejando. Luego supe que su autor era el propio Víctor Heredia. La compuso en 1968 y estaba dedicada a un amor de esos años, pero su inspiración provenía de sus vivencias de infancia, cuando acompañaba a su padre a la estación de tren desde donde partía para ir a trabajar y veía sentado en un banco de madera al viejo Matías que da título a la canción.  

La segunda de las canciones es "Todavía cantamos", en la que Víctor Heredia está acompañado de León Gieco y Mercedes Sosa. Salió a la luz en 1984, recién acabada la dictadura militar en su país. Todo un canto a la dignidad humana convertida en uno de los himnos oficiosos del repudio contra la barbarie que vivió Argentina desde 1976 y, por extensión, tantos otros países latinoamericanos. 


Y la tercera canción es "Razón de vivir", que apareció al año siguiente dentro del álbum Coraje. Como su autor ha confesado en alguna ocasión, se trata de una canción de amor, dedicada a su compañera, pero también extensible a la necesidad que tenemos de ayudarnos: "es una canción de puro agradecimiento, porque yo creo que nadie puede hacer por sí solo su tarea en el mundo, en la vida. Se necesita una compañía, indudablemente". Esta versión está grabada en directo en 1992, dentro del Festival de Viña del Mar, en Chile, y cuenta con la presencia de Mercedes Sosa. 



El viejo Matías 


La lluvia y el viento eran dos hermanos
corriendo furiosos por el terraplén
y en un banco oscuro, mojado y mugriento,
él se acomodaba su uniforme gris.

El viejo Matías duerme en cualquier parte,
un fantasma errante le toca la piel,
pero cuando llueve sus despojos buscan
la estación de chapas de Paso del Rey.

Es cuco de niños y de no tan niños
su figura triste cruzando el andén,
porque nadie ha visto sus ojos cansados,
la cruz del olvido temblando en sus pies.

A veces murmura cosas incoherentes,
habla de la guerra, imita al cañón,
y otras veces pone en sus ojos un niño
y acuna en sus brazos su bolso marrón.

Cuando llegan los trenes repletos de obreros
se pone contento, brilla su mirar.
Gorrión de la tarde, quiere hablar con todos,
y después se queda solo en el andén.

Se queda mirando las vías vacías,
la luz que se pierde del tren que pasó,
y después se aleja murmurando cosas,
el viejo Matías, ogro del lugar.

La lluvia y el viento eran dos hermanos
corriendo furiosos por el terraplén
y en un banco oscuro, mojado y mugriento,
él se acomodaba su uniforme gris.


Todavía cantamos

Todavía cantamos, todavía pedimos,
Todavía soñamos, todavía esperamos,
A pesar de los golpes
Que asestó en nuestras vidas
El ingenio del odio
Desterrando al olvido
A nuestros seres queridos.
Todavía cantamos, todavía pedimos,
Todavía soñamos, todavía esperamos;
Que nos digan adónde
Han escondido las flores
Que aromaron las calles
Persiguiendo un destino
¿Dónde, dónde se han ido?
Todavía cantamos, todavía pedimos,
Todavía soñamos, todavía esperamos;
Que nos den la esperanza
De saber que es posible
Que el jardín se ilumine
Con las risas y el canto
De los que amamos tanto.…


Razón de vivir

Para decidir si sigo poniendo esta sangre en tierra
Este corazón que bate su parche, sol y tinieblas.
Para continuar caminando al sol por estos desiertos.
Para recalcar que estoy vivo en medio de tantos muertos;
Para decidir,
Para continuar,
Para recalcar y considerar,
Sólo me hace falta que estés aquí con tus ojos claros.

¡Ay! Fogata de amor y guía,
Razón de vivir mi vida.
¡Ay! Fogata de amor y guía,
Razón de vivir, mi vida.

Para aligerar este duro peso de nuestros días,
Esta soledad que llevamos todos, islas perdidas.
Para descartar esta sensación de perderlo todo,
Para analizar por donde seguir y elegir el modo;
Para aligerar,
Para descartar,
Para analizar y considerar,
Sólo me hace falta que estés aquí con tus ojos claros.

¡Ay! Fogata de amor y guía,
Razón de vivir mi vida.
¡Ay! Fogata de amor y guía,
Razón de vivir, mi vida.