domingo, 16 de agosto de 2026

18 poemas dedicados a Fidel Castro en el centenario de su nacimiento


De enero a enero

Mar Caribe adelante,
nao navegando;
en la puente de mando,
el Comandante.
Siempre el primero.
Timonel vigilante,
de enero a enero.

A su lado en la brega,
un pueblo fuerte,
que se juega la suerte
como quien juega.
Pueblo de acero.
Pueblo de Patria o Muerte,
de enero a enero.

(Mirta Aguirre).


Fidel

I

Perfil que se recorta
sobre el azul del cielo;
paloma en pleno vuelo
que quiere descansar.
Asombro de palomas
y paloma de asombro,
se le posó en el hombro
Piquito de Coral.
(Esa paloma blanca
de la canción de cuna
junto a la barba bruna,
¿quién la podrá olvidar?)

II

El Comandante,
como un gigante,
tiene unas leguas de siete botas:
digo, unas botas de siete leguas.

Vuelan gaviotas,
galopan yeguas
y los aviones
son más veloces que los ciclones.

Fidel, barbudo, llega primero;
Fidel, ligero
con sus botazas de guerrillero.

Así en Oriente
o en Vueltabajo,
en horas buenas o en horas malas.
En todas partes, Fidel presente:
en el trabajo
o entre las balas.
Como si fueran hechos de alas
sus zapatones de combatiente.

(Mirta Aguirre).


Hombre que mira sin sus anteojos

En este instante el mundo es apenas
un vitral confuso
los colores se invaden unos a otros
y las fronteras entre cosa y cosa
entre tierra y cielo entre árbol y pájaro
están deshilachadas e indecisas
el futuro es así un calidoscopio de dudas
y al menor movimiento el lindo pronóstico
se vuelve mal agüero
los verdugos se agrandan hasta parecer
invencibles y sólidos
y para mí que no soy lázaro
la derrota oprime como un sudario

las buenas mujeres de esta vida
se yuxtaponen se solapan se entremezclan
la que apostó su corazón a quererme
con una fidelidad abrumadora
la que me marco a fuego
en la cavernamparo de su sexo
la que fue cómplice de mi silencio
y comprendía como los ángeles
la que imprevistamente me dio una mano
en la sombra y después la otra mano
la que me rindió con un solo argumento de sus ojos
pero se replegó sincera en la amistad
la que descubrió en mí lo mejor de mí mismo
y linda y tierna y buena amó mi amor

los paisajes y las esquinas
los horizontes y las catedrales
que fui coleccionando
a través de los años y los engaños
se confunden en una guía de turismo presuntuoso
de fábula a narrar a los amigos
y en ese delirio de vanidades y nostalgias
es difícil saber qué es monasterio y qué blasfemia
qué es van gogh y qué arenques ahumados
qué es mosaico y qué agua sucia veneciana
qué es aconcagua y qué es callampa
también los prójimos se arraciman
crápulas y benditos
santos e indiferentes y traidores
e inscriben en mi infancia personal
tantas frustraciones y rencores
que no puedo distinguir claramente
la luna del río
ni la paja del grano

pero llega el momento en que uno recupera
al fin sus anteojos
y de inmediato el mundo adquiere
una intolerable nitidez
el futuro luce entonces arduo
pero también radiante
los verdugos se empequeñecen hasta
recuperar su condición de cucarachas
de todas las mujeres una de ellas
da un paso al frente
y se desprende de las otras
que sin embargo no se esfuman
de las ciudades viajadas surgen
con fervor y claridad
cuatro o cinco rostros decisivos
que casi nunca son grandilocuentes
cierta niña jugando con su perro
en una calle desierta de ginebra
un sabio negro de Alabama que explicaba
por qué su piel era absolutamente blanca
ella fitzgerald cantando ante una platea casi vacía
en un teatro malamuerte de florencia
y el guajiro de oriente
que dijo tener un portocarrero
y era una lata de galletitas
diseñada por el pintor

del racimo de prójimos puedo extraer
sin dificultades
una larga noche paterna una postrera charla
síntesis de vida
con la muerte rondando en el pasillo
el veterano que transmitía
sin egoísmo y sin fruición
algunas de sus claves de sensible

el compañero que pensó largamente en la celda
y sufrió largamente en el cepo
y no delató a nadie
el hombre político que en un acto
de incalculable amor
dijo a un millón de pueblo la culpa es mía
y el pueblo empezó a susurrar fidel fidel
y el susurro se convirtió en ola clamorosa
que lo abrazó y lo sigue abrazando todavía
la gente la pura gente
la cojonuda gente a la orientala
que en la avenida gritó tiranos temblad
hasta que llegó al mismísimo
temblor del tirano
y la muchacha y el muchacho desconocidos
que se desprendieron un poco de sí mismos
para tender sus manos y decirme
adelante y valor
decididamente
no voy a perder más mis anteojos
por un imperdonable desenfoque
puede uno cometer gravísimos errores.

(Mario Benedetti).


¡Oh, Comandante!

¡Oh, Capitán, mi Capitán!
Escribió Walt Whitman.
Pero yo digo:
¡Oh, Comandante, mi Comandante!
Fumador de habanos
y libertador de pueblos.
Te fuiste dejando una estela verde
como las selvas americanas,
como las tardes isleñas
donde tu sangre, tu sudor y tu fuego
se fundieron para siempre.

¡Oh, Comandante, mi Comandante!
Jamás rendido no te cansaste:
de luchar, de enseñar, de esperar.
En cien batallas
Tu carne triunfó.
Tu idea creció.
Y tu pueblo sanó.

¡Oh, Comandante, mi Comandante!
Los mediocres te llamaron loco.
Los asesinos dictador,
pero igual que el oro incaico,
fuiste hecho en la fragua mítica
de la entraña americana.
Caminaste las angustias,
las ruinas y el dolor.
Líder de líderes
Y poema de poetas.
Soldado invencible del Mar Caribe.
Luchador eterno de la América eterna.

¡Oh, Comandante, mi Comandante!
Qué triste mi noche boliviana
cuando supe tu partida.
Cuando los clarines de la libertad
Mudos e incrédulos
callaron por ti.
Pero mira… ¡contempla tu obra!
Un continente nuevo engendraste.
Una tierra inclaudicable
como tu ejemplo.
Una nación erguida
de pie sobre libros y fusiles

¡Oh, Comandante, mi Comandante!
Allí donde estés,
enciende un puro, alista tus armas
y construye un nuevo Granma
De humo libertario.
Lanza volutas riendo
junto a Camilo y al Che.
Y en esa bruma salida de tu boca soñadora
conquista sierras y montes,
libera etéreos campesinos
y deja tu impronta
en el Olimpo de los héroes.

¡Oh, Comandante, mi Comandante!
Dicen que estás muerto,
pero en realidad hoy comienza
tu sendero de vida.
El que ningún imperio
Jamás podrá borrar,
pues es el camino del pueblo.
¡Oh, Comandante, mi Comandante!
Ese pueblo que tú iluminaste…
Inmenso Fidel.

(Alejo Brignole).


Poema dedicado a Fidel Castro

A Fidel Castro, Héroe de la Resistencia Cubana
Admira y entusiasma tu temeraria empresa,
águila de la Sierra Maestra – Tu valor
supera al de Sandino en constancia y grandeza,
Pues luchas casi solo por salvar el honor.

“De la tierra más bella que jamás ojos vieron”
esa “Perla Antillana” que es tu Cuba sin Par
que, asesinos a sueldo del tirano cubrieran
de ignominia y de sangre – Fidel Castro, ejemplar

Líder del Movimiento de ruda resistencia;
guerrillero incansable que atraes sobre ti
el sadismo del déspota que gime de impotencia
al no poder vencerte… ¡Alumno de Martí!

Ni con todo el enjambre de esbirros que acaudilla,
logra extirpar de tu alma la luz de libertad
que tu lucha abrillanta; ( y ¡tu pueblo no se humilla
ante el sangriento impacto de la brutalidad!)

El sable pretoriano, el palo que acanalla,
no son para tus hombres de nobles tradiciones…
La represalia bárbara tu civismo no acalla…
tu tierra no es redil, ¡es antro de leones!

Águila audaz y altiva de la Sierra Maestra,
que con tus pocos bravos guerrilleros la gesta
más diáfana rubricas con plomo de fusil.

¡Igual que a Venezuela, impones presurosa,
para tu noble patria la hora venturosa
de arrojar por la borda al Gansterismo vil!

¡Fidel Castro: compendio de audacia y rebeldía,
para América pauta, que arriesgas día a día
la vida por tu Cuba, sumida en el dolor.

Alma de hierro y bronce lleno de fe y coraje;
acepta de mi lira el cálido homenaje.
y de mi patria un beso por tu épico valor!


(
Elías Cedeño Jerves).


El otro

Nosotros, los sobrevivientes,
¿A quiénes debemos la sobrevida?
¿Quién se murió por mí en la ergástula,
Quién recibió la bala mía,
La para mí, en su corazón?
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
Sus huesos quedando en los míos,
Los ojos que le arrancaron, viendo
Por la mirada de mi cara,
Y la mano que no es su mano,
Que no es ya tampoco la mía,
Escribiendo palabras rotas
Donde él no está, en la sobrevida?

(Roberto Fernández Retamar).


Fidel

dirán exactamente de fidel
gran conductor el que incendió la historia etcétera
pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto
fidel montó sobre fidel un día
se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte
pero más todavía contra el polvo del alma
la Historia parlará de sus hechos gloriosos
prefiero recordarlo en el rincón del día
en que miró su tierra y dijo soy la tierra
en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo
y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos
y solo contra el mundo levantó en una estaca
su propio corazón el único que tuvo
lo desplegó en el aire como una gran bandera
como un fuego encendido contra la noche oscura
como un golpe de amor en la cara del miedo
como un hombre que entra temblando en el amor
alzó su corazón lo agitaba en el aire
lo daba de comer de beber de encender
fidel es un país
yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro
la Historia arreglará sus cuentas allá ella
pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos
buenas noches Historia agranda tus portones
entramos con fidel con el caballo.

(Juan Gelman).


El programa de Moncada

Su voz llenaba el salón.
Solo quien fue tan herido,
la patria humillada ha visto;
la justicia envilecida
pudo acusar con palabras, sangre del corazón,
y de la verdad que entraña.
Los hombres del pueblo son
desempleados, obreros, cosechando la miseria,
campesinos que en la tierra
amada y ajena sudan.
Y a esta gran masa irredenta,
a la que ofrecen y engañan,
no le iban a decir:
te vamos a dar, sino
tienes aquí,
lucha con todas tus fuerzas
hasta vencer o morir.

(Sara González).


Canto a Fidel Castro

Vámonos,
ardiente profeta de la aurora,
por recónditos senderos inalámbricos,
a liberar el verde caimán que tanto amas.

Vámonos,
derrotando afrentas con la frente
plena de martianas estrellas insurrectas,
juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte.

Cuando suene el primer disparo y se despierte,
en virginal asombro, la manigua entera,
allí a tu lado, serenos combatientes,
nos tendrás.

Cuando tu voz derrame hacia los cuatro vientos:
reforma agraria, justicia, pan, libertad,
allí a tu lado, con idénticos acentos,
nos tendrás.

Y cuando se llegue al final de la jornada
la sanitaria operación contra el tirano,
allí, a tu lado, aguardando la postrer batalla,
nos tendrás.

El día que la fiera se lama el flanco herido
donde el dardo nacionalizador le dé,
allí, a tu lado, con el corazón altivo,
nos tendrás.

No pienses que puedan menguar nuestra entereza
las decoradas pulgas armadas de regalos;
perdimos un fusil, sus balas y una peña.
Nada más.

Y si en nuestro camino se interpone el hierro,
pedimos un sudario de cubanas lágrimas
para que se cubran los guerrilleros huesos
en el tránsito a la historia americana.
Nada más.

(Ernesto Guevara).


La sangre numerosa

Cuando con sangre escribe
FIDEL este soldado que por la Patria muere,
no digáis miserere:
esa sangre es el símbolo de la Patria que vive.
Cuando su voz en pena
lengua para expresarse parece que no halla,
no digáis que se calla,
pues en la pura lengua de la Patria resuena.
Cuando su cuerpo baja
exánime a la tierra que lo cubre ambiciosa,
no digáis que reposa,
pues por la Patria en pie resplandece y trabaja.
Ya nadie habrá que pueda
parar su corazón unido y repartido.
No digáis que se ha ido:
Su sangre numerosa junto a la patria queda.

(Nicolás Guillén).


Se acabó

Te lo prometió Martí
y Fidel te lo cumplió;
ay, Cuba, ya se acabó,
se acabó por siempre aquí,
se acabó,
ay, Cuba, que sí, que sí,
se acabó
el cuero de manatí
con que el yanqui te pegó.

Se acabó.
Te lo prometió Martí
y Fidel te lo cumplió.
Se acabó.

Garra de los garroteros,
uñas de yanquis ladrones
de ingenios azucareros:
¡a devolver los millones,
que son para los obreros!
La nube en rayo bajó,
ay, Cuba, que yo lo vi;
el águila se espantó,
yo lo vi;
la coyunda se rompió,
yo lo vi;
el pueblo canta, cantó,
cantando está el pueblo así:
–Vino Fidel y cumplió
lo que prometió Martí.

Se acabó.
¡Ay, qué linda mi bandera,
mi banderita cubana,
sin que la manden de afuera,
ni venga un rufián cualquiera
a pisotearla en La Habana!

Se acabó.
Yo lo vi.
Te lo prometió Martí
y Fidel te lo cumplió.
Se acabó.

(Nicolás Guillén).


El Fidel que queremos

Lo vi adolescente en el colegio, en camiseta deportiva con un balón de basquet a punto de ensartar una canasta de tres. En la Universidad de La Habana, enfundado en traje gris, cargando la campana redentora de La Demajagua. En mangas de camisa en el Vivac de Santiago de Cuba, a fondo, el retrato del Apóstol, los ojos de ambos apuntando al horizonte.

En la Sierra, de verde olivo, cargando el fusil de mirilla telescópica, en el balcón del ayuntamiento de la ciudad soberana el primero de enero, en la arenga enardecida de la libertad. En La Habana, frente al Palacio, el hombro henchido de palomas blancas.

En la ciénaga rodeado de carboneros, en el discurso, la voz enronquecida, decidiendo con la palabra de muchos los destinos de la Patria Socialista, en Girón sobre un tanque de guerra como un soldado más.

En medio de ciclones, en el centro del fuego de la tribuna encendida de las causas justas en cualquier parte del mundo, firmando con la mano izquierda el debate urgente por la vida.

Entre los niños, entre intelectuales, obreros, campesinos y soldados todos de la Revolución, entre los árboles que siembra con sus propias manos.

Y hoy lo veo como siempre real, tangible, el Fidel que queremos, añoso y lúcido caguairán de la esperanza, sencillo y posible: el hombre.

Ese es el Fidel que queremos, el dignísimo patriarca, blanco en canas, leyendo sin gafas su mensaje breve y contundente, porque sabe que el torrente espontáneo de su palabra fértil no tendría donde acabar de tantas cosas que decirnos que tiene por dentro.

Ese es el Fidel que queremos, el compañero, el que lo ha dado todo a cambio tan solo del grano de maíz donde cabe toda la gloria del mundo.

Y no lo queremos cambiar por nada ni por nadie. Amén.

(Pedro López Cerviño).


Su presencia

Su nombre es un verbo: sea el día
y sean las noches. Nadie puede resumirlo,
no se dedica un poema directamente a él,
ni una pieza recién hecha, ni una fábrica.
Es un padre, pero todos lo vemos como el mejor
de los hermanos, el amigo más alto.
No se le dedica directamente cosa alguna
pero cada hombre del pueblo moriría por él
en cualquier circunstancia. 

(Virgilio López Lemus)


Fidel

En las lomas del Oriente
se empezó a ver la luz,
por un hombre muy valiente,
llamado, Fidel Castro Ruz.
Dirigiendo los combates
en el llano y las montañas,
desafiando al enemigo,
sin miedo de sus patrañas.
Al final desde la Sierra
con sólo un grupo de hombres,
se logró poner el nombre
en alto de nuestra tierra,
se pudo ganar la guerra
porque el pueblo lo apoyó,
toda Cuba celebró
con amor su libertad
y el sol con su claridad,
a todos nos alumbró.
Te damos gracias, Fidel,
por ésta Revolución,
a ti, te seremos fiel,
por tanta dedicación.
Por el ejemplo que has dado,
juntos siempre estaremos,
tu obra continuaremos
con Raúl y Díaz - Canel, por tu Cuba,
con tu pueblo,
TODOS SOMOS FIDEL.

(Idalmi Llorente Santieban)


Ronda de la fortuna

Fidel tiene fortuna,
una sola fortuna:

estar,
entre nosotros,
por un mundo mejor.

Qué fortuna mayor.

Fidel, sin odio y sin hiel,
abre muros
y ventanas.

Fidel.

Fidel tiene fortuna,
una sola fortuna,
la fortuna de ser,

Fidel.

(Nancy Morejón).


Fidel

Fidel, Fidel, los pueblos te agradecen
palabras en acción y hechos que cantan,
por eso desde lejos te he traído
una copa del vino de mi patria:
es la sangre de un pueblo subterráneo
que llega de la sombra a tu garganta,
son mineros que viven hace siglos
sacando fuego de la tierra helada.

Van debajo del mar por los carbones
Y cuando vuelven son como fantasmas:
se acostumbraron a la noche eterna,
les robaron la luz de la jornada
y sin embargo aquí tienes la copa
de tantos sufrimientos y distancias:
la alegría del hombre encarcelado,
poblado por tinieblas y esperanzas
que adentro de la mina sabe cuándo
llegó la primavera y su fragancia
porque sabe que el hombre está luchando
hasta alcanzar la claridad más ancha.

Y a Cuba ven los mineros australes,
los hijos solitarios de la pampa,
los pastores del frío en Patagonia,
los padres del estaño y de la plata,
los que casándose con la cordillera
sacan el cobre de Chuquicamata,
los hombres de autobuses escondidos
en poblaciones puras de nostalgia,
las mujeres de campos y talleres,
los niños que lloraron sus infancias:
ésta es la copa, tómala, Fidel.

Está llena de tantas esperanzas
que al beberla sabrás que tu victoria
es como el viejo vino de mi patria:
no lo hace un hombre sino muchos hombres
y no una uva sino muchas plantas:
no es una gota sino muchos ríos:
no un capitán sino muchas batallas.

Y están contigo porque representas
todo el honor de nuestra lucha larga
y si cayera Cuba caeríamos,
y vendríamos para levantarla,
y si florece con todas sus flores
florecerá con nuestra propia savia.

Y si se atreven a tocar la frente
de Cuba por tus manos libertada
encontrarán los puños de los pueblos,
sacaremos las armas enterradas:
la sangre y el orgullo acudirán
a defender a Cuba.

(Pablo Neruda).



Canto a Fidel

No voy a nombrar a Oriente,
no voy a nombrar la Sierra,
no voy a nombrar la guerra
–penosa luz diferente–,
no voy a nombrar la frente,
la frente sin un cordel,
la frente para el laurel,
la frente de plomo y uva:
voy a nombrar toda Cuba:
voy a nombrar a Fidel.

Ése que para en la tierra
aunque la luna lo hinca,
ese de sangre que brinca
y esperanza que se aferra;
ese clavel en la guerra,
ese que en valor se baña,
ese que allá en la montaña
es un tigre repetido
y dondequiera ha crecido
como si fuese de caña.

Ese Fidel insurrecto
respetado por las piñas,
novio de todas las niñas
que tienen el sueño recto.
Ese Fidel –sol directo
sobre el café y las palmeras–;
ese Fidel con ojeras
vigilante en el Turquino
como un ciclón repentino,
como un montón de banderas.

Por su insomnio y sus pesares
por su puño que no veis,
por su amor al veintiséis,
por todos sus malestares,
por su paso entre espinares
de tarde y de madrugada,
por la sangre del Moncada
y por la lágrima aquella
que habrá dejado una estrella
en su pupila guardada.

Por el botón sin coser
que le falta sobre el pecho,
por su barba, por su lecho
sin sábana ni mujer
y hasta por su amanecer
con gallos tibios de horror
yo empuño también mi honor
y le sigo a la batalla
en este verso que estalla
como granada de amor.

Gracias por ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad.

Gracias por tu dignidad,
gracias por tu rifle fiel,
por tu pluma y tu papel,
por tu ingle de varón.
Gracias por tu corazón.
Gracias por todo, Fidel.

(Carilda Oliver Labra)


Marcha triunfal del Ejército Rebelde

¡Primero de Enero!
Luminosamente surge la mañana.
¡Las sombras se han ido! Fulgura el lucero
de la redimida bandera cubana.

El aire se llena de alegres clamores,
se cruzan las almas saludos y besos,
y en todas las tumbas de nobles caídos revientan las flores
y cantan los huesos.

Pasa un jubiloso ciclón de banderas
y de brazaletes de azabache y grana,
mueve el entusiasmo balcones y aceras,
grita desde el marco de cada ventana.

A la luz del día se abren las prisiones
y se abren los brazos: se abre la alegría
como roja rosa en los corazones
de madres enfermas de melancolía.

Jóvenes barbudos, rebeldes diamantes,
con trajes de olivo vienen de las lomas,
y por su dulzura, los héroes triunfantes
parecen armadas y bravas palomas.

Vienen vencedores del hambre y el frío
por el ojo alerta del campesinado
y el amparo abierto de cada bohío…
Vienen con un triunfo de fusil y arado.

Vienen con sonrisa de hermano y amigo,
vienen con pureza de vida rural,
vienen con las armas que al ciego enemigo
quitó el Ideal.

Vienen con el ansia del pueblo encendido,
vienen con el aire y el amanecer,
y, sencillamente, como el que ha cumplido
un simple deber.

No importan los días de guerra y desvelo,
no importa la cama
de piedra o de grama,
sin otra techumbre que ramas y cielo.

No importa el insecto, no importa la espina,
la sed consolada con parra del monte,
la lluvia, los vientos, la mano asesina
siempre amenazando en el horizonte.

¡Sólo importa Cuba, sólo importa el sueño
de cambiar la suerte!
¡Oh, nuevo soldado que no arruga el ceño,
ni viene asombrado de tutear la muerte!

Los niños lo miran pasar aguerrido
y piensan, crecidos por la admiración,
que ven un rey mago rejuvenecido
y con cinco días de anticipación.

Pasa fulgurante Camilo Cienfuegos,
alumbran su rostro cien fuegos de gloria.
Pasan capitanes, curtidos labriegos
que vienen de arar en la Historia…

Con los invasores pasa el Che Guevara,
alma de Sarmiento1 que trepó el Turquino,
San Martín2 quemante sobre Santa Clara,
Maceo del Plata, Gómez3 argentino…

Pasan lindas reinas sin otras coronas
que su sacrificio: cubanas marciales,
gardenias que un día se hicieron leonas
al beso de doña Mariana Grajales…

Ya entre los mambises del bravío Oriente,
sobre un mar de pueblo, resplandece un astro,
ya vemos la cálida frente;
el brazo pujante, la dulce sonrisa de Castro…

Lo sigue radiante su hermano Raúl,
y aplauden al paso del héroe ciudades quemadas,
ciudades heridas que serán curadas
y tendrán un cielo sereno y azul.

Fidel fidelísimo, retoño martiano,
asombro de América, titán de la hazaña
que desde las cumbres quemó las espinas del llano
y ahora riega orquídeas, ¡flores de montaña!

Y esto que las hieles se volvieran miel,
se llama… ¡Fidel!
Y esta que la ortiga se hiciera clavel,
se llama…¡Fidel!
Y esto que la patria no sea un cuartel,
se llama…¡Fidel!

Y esto que la bestia fuera derrotada por el bien del hombre,
esto que la sombra se volviera luz,
esto tiene un nombre, solo tiene un nombre:
FIDEL CASTRO RUZ.


(Jesús Orta Ruiz, "Indio Naborí").


(Imagen: retrato de Fidel Castro realizado por Joaquín Cort)

viernes, 14 de agosto de 2026

Francisco Javier Verdejo sigue en nuestra memoria medio siglo después de su asesinato

 

Estamos en el 50 aniversario del asesinato de Francisco Javier Verdejo, militante de la Joven Guardia Roja (JGR), ocurrido en la noche del 13 al 14 de agosto de 1976 en Almería. A  lo largo de lo que va de año se han ido sucediendo diversos actos en su memoria. El pasado 11 de abril publiqué una entrada con motivo de los actos de homenaje organizados en Granada, de cuya Universidad era estudiante. En años anteriores también lo he recordado en varias otras. En enero de 2020 lo hice en el artículo "Víctimas de la represión franquista (recuerdos de mis años jóvenes)", dedicado a las víctimas mortales de militantes del Partido del Trabajo de España (PTE) y organizaciones afines, como era la JGR. He aquí algunas de las líneas:

"Durante el verano de 1976 me encontraba trabajando en Madrid y participé en algunos de los actos organizados en honor de Francisco Javier Verdejo. Recuerdo una misa en el barrio de Vallecas y la posterior manifestación. Era muy propio en aquellos años que se celebraran esos ritos religiosos, en cierta medida por el papel antifranquista que estaba llevando a cabo una parte de la Iglesia Católica. En los barrios de Madrid había, además, curas que se reconocían como comunistas. Durante uno de los momentos del acto el cura que ofició el funeral pronunció las palabras "pan, trabajo y libertad", que era la consigna que mejor nos identificaba a partidos como el nuestro o la ORT. Luego, desde el primer momento de la salida del templo hubimos de soportar una carga policial y a lo largo de la tarde se fueron sucediendo otra más".


Recuerdo de un poema de Gabriel Celaya 

Francisco Javier Verdejo, como militante de la JGR, también lo era de la Asociación Democrática de la Juventud (ADJ). Unas semanas antes de su asesinato una delegación de esa asociación de San Sebastián se entrevistó con el poeta vasco Gabriel Celaya, que le dedicó el poema "Palabras de un viejo gudari a los jóvenes vascos". Fue publicado en El Correo del Pueblo (n. 48, 6 -07-1976), que era en esos momentos el órgano de prensa del PTE. Sirvan los versos que lo componen como un homenaje:
 
Recuerdo los momentos difíciles y amargos:
las batallas de Junio junto al bosque
mojado y rezumante, saturado
de perfume silvestre y Primavera.
 
Sonaban tartamudas e implacables
las ametralladoras enemigas.
Sonaban y sonaban como un morse
los tecleos que matan sin pensarlo.
Caían mis amigos uno a uno.
 
Yo estaba como tonto, suspendido
en algo que, aún lejano, ya era claro.
Porque es cierto, no estábamos vencidos.
Y en vosotros que aún no habíais nacido
estábamos ya en germen revividos.


Poemas y canciones

Hace años hice una recopilación de poemas dedicados a su figura. He seleccionado varios para la ocasión. Los hay del momento en que sucedieron los hechos y otros son posteriores. Dos, además, se han musicado: "Pan, Trabajo y Libertad", de J.M. Carrillo, con interpretación del grupo Gente del Pueblo; y "Arenas y metralla", de Joaquín Recio, con voz de Lucía Socam. 

Coplas  de Juan Panadero en la muerte de Javier Verdejo

1
Salió ilusionado un día,
salió aquella madrugada
a escribir lo que quería.
 
2
Y pensó que en la ciudad
todo era muro, pizarra,
pared de la libertad
 
3
¡Oh, muros libres al viento,
paredes para gritar
la rabia o el descontento!
 
4
Pero hasta un muro cualquiera
sin libertad puede ser
hoy lo que la muerte quieras.
 
5
Alzó la mano y pintó
una P… Lo que seguía
la muerte se lo impidió.
 
6
Y no fue PAN ni TRABAJO
ni LIBERTAD ni AMNISTIA
lo que la muerte le trajo.
 
7
Que todavía en España
no es la guadaña del trigo
la que afila su guadaña
 
8
Porque hay sombras que aún agitan
esas sombras que en las sombras
más tristes la precipitan.
 
9
Pintad con mano segura:
la Libertad en la luz,
no en una prisión oscura.
 
(Rafael Alberti, 1976)
 

A Javier Verdejo
 
Como es morirse solo
hermano
Solo y acorralado
como es morirse hermano
 
y la boca en al arena solo
sólo
mascando las escamas de los
peces
los ojos sorprendidos
asustados y solos
 
te mataron
estrella de mar
acorralado
hermano
 
tu sangre sola
tu sangre acorralada
tu sangre múltiple
tu sangre levantada
violeta gualda y roja
 
tu sangre derramada
entre tus manos una T desvestida
un PAN asesinado
y una Y para quedar sorprendida
en la tralla del odio
 
como es morirse hermano
solo y acorralado
 
como es estar a punto de vivir
y quedarse asustado y
sorprendido
asesinado
a pedazos de odio
a hocicazos de cerdo
a mierda de gallina
 
cómo es morirse solo
con la sangre en la boca
desbocada
dando gritos
cuajada de claveles
hermano
cómo es morirse solo
... y continúa
 
(Ángel Berenguel)
 
 
Pan, Trabajo y Libertad
 
Por las calles de Almería
nacieron claveles frescos
sembrados con la semilla
del joven Javier Verdejo,
que en una noche de agosto,
cuando su misión cumplía,
las balas del enemigo
le destrozaron la vida.
Y sin poder defenderse,
cayó su cuerpo herido
como en otoño las hojas
y con su sangre en la arena
puso la bandera roja.
 
(…).
 
(J. M. Carrillo, 1977)
 
 
Cantar de amigo
 
Di, noche, amiga de los oprimidos,
di, noche, hermana de los solidarios,
 
¿dónde dejaste al que ayer fue mi amigo,
dónde dejaste al que ayer fue mi hermano?
 
-Verde le dejo junto al mar tranquilo;
joven le dejo junto al mar callado.
 
(Antonio Carvajal)
 
  
A Francisco Javier Verdejo
 
Hoy tu nombre,
tu persona, tu honor
han sido calumniados,
han sido salvajemente injuriados
por quienes no te quieren,
por los enemigos del pueblo,
por personas viles, dañinas,
que sólo merecen ser pisoteadas
y escupidas en la cara.
Mordí mi lengua con fuerza
y la saliva la tragué
con rabia.
Tu memoria estará presente
en nosotros, camarada,
y juntos lucharemos
por la libertad,
por un mundo donde las balas
ya no existan y tengan que matar
a gente, sin temor, sin miedo
ni a nada ni a la muerte.
Tú serás un ejemplo
para todos, para los que luchamos
por un ideal que conseguir.
Francisco Javier, camarada, hermano,
mártir de la libertad,
modelo de valentía,
hombre del pueblo.
 
(J.M. Montero, 1976)
 
 
Arenas y metralla
 
En una madrugada
compañero
quedó tu cuerpo sentenciado.
Tu rostro sigue sonriendo
como espejo
donde nos miramos.
¡Para ti Verdejo!
Volvemos a pintar
Sobre los muros del olvido
¡pan, trabajo y libertad!…
 
(Joaquín Recio)
 
 
Sueños
 
Quisiera poner a flor de tierra todos los sueños.
 
Quisiera poner pan y dignidad en cada estómago.
 
Quisiera respirar humanidad en cada sorbo. Y caminar con la libertad hasta no dejar ni un solo barrote en todas las cárceles del Planeta.
 
Yo nací para nacer. Y quiero vivir para estar vivo. Y quiero respirar compartiendo el aire. Y reír en medio de la risa. Y llorar en medio del llanto. Y pelear sin descanso, como un guerrero frente a la injusticia.
 
Estoy aquí para no tener. Quisiera ser pobre hasta no poseer ningún bolsillo, ni en el cuerpo ni en el alma. No quisiera acumular ninguna mercancía, ninguna estupidez, ningún orgullo, ningún dinero,, ninguna fama, ninguna riqueza, ninguna soberbia...
 
Quisiera ser sencillo, honesto, transparente y darme en cada gesto y repartirme en cada acto... Y al no tener nada que perder y todo por entregar apartar el miedo y el egoísmo y combatir junto al oprimido hasta la libertad.
 
No vengan pues con sus medallas. Guárdese sus bendiciones el Sr. Obispo. Sus condecoraciones el Sr. Militar. Sus halagos y prebendas los señores del poder... Que a mí me insulta todo esto. Llévense toda esa porquería lejos de mí... Y no amenacen que la verdad y la vida os va a vencer.
 
Porque vamos a vencer los pobres, tenemos que vencer aunque nos cueste ¿Qué nos vais a quitar si no es la vida? ¿Y cómo vais a quitarnos la vida, si la vida cuando nace no para de crecer? Aunque la asesinéis no para de avanzar... Podréis acaso detenerla un instante, como el agua de un río se detiene en el pantano pero luego sigue su curso imparable.
 
¿Cómo impediréis la libertad?
 
¿Cómo vais a frenar la historia ni a parar el tiempo?
 
¡Mañana, será mañana...! A pesar de todos los tiranos y de todos los imbéciles.
 
(2004, Juan Manuel Sánchez Gordillo)

domingo, 9 de agosto de 2026

Víctimas mortales del fascismo relacionadas con Barbate: 3) José Miranda de Sardi


Con José Miranda de Sardi estamos ante un personaje relevante en su tiempo en las localidades donde residió: Chipiona, la de nacimiento, Barbate, Tarifa y Cádiz [1]. Fue escritor (periodista, poeta, y autor de pequeñas obras de teatro y cuentos), desarrolló una trayectoria profesional polifacética (además de periodista, fue administrativo, maestro…) y mantuvo siempre su sensibilidad social como militante sindical y político (CNT, PSOE, Partido Social Revolucionario Ibérico y Partido Sindicalista). En el caso de Barbate vivió entre 1923 y 1931, dejando una profunda huella que todavía perdura en nuestros días.


Chipiona

Nació en Chipiona en 1899 y fue el tercero de los cuatro vástagos de José Miranda Tirado y Francisca de Sardi Landa. Su padre pertenecía a una familia de pequeños agricultores que se dedicaban al cultivo de la vid, una tarea a la que también se sumó desde temprana edad. Fue buen estudiante, pero sólo pudo completar los estudios primarios. Eso no impidió que acabara adquiriendo de una forma autodidacta, mediante el estudio y la lectura, una buena formación cultural. A ello  unió también su afición por la escritura y la poesía, lo que llevó a que recibiera el apodo de “el Poeta”. En su poema “Yo creería en Dios” pueden leerse versos como éstos:

(…)
Pero habiendo fronteras y reinados,
y esclavos que se inclinan bajo el yugo,
jueces que se truecan en verdugos,
y mendigos que duermen en los prados,

mientras haya fiscal, exista el reo,
y coma pan de avena el proletario,
muriéndose de tedio el millonario,
aunque digan de mí que soy ateo,
¡no creo!


Desde joven se fue vinculó al mundo asociativo y más concretamente al anarcosindicalista. Sabemos que en el verano de 1920 ya presidía el Sindicato Único de Trabajadores de la CNT,  lo que motivó que en  una ocasión llegara a ser retenido y maltratado por la Guardia Civil. 


En febrero de 1921 fue detenido en Granada, después de haber huido de Chipiona, en el contexto de una redada antisindicalista que afectó a militantes de la provincia de Cádiz. Ignoramos cuándo fue liberado, pero tuvo que ser pronto. No cesó en su labor sindical, publicó en 1922 su poemario Pétalos sangrantes  y mantuvo relación con la prensa anarcosindicalista, a la que ayudó a distribuir, envió escritos y consiguió que difundieran sus poemas.


Barbate

A finales del verano de 1923 acabó recalando en Barbate, donde trabajó en varios oficios: primero, como listero en el puerto; luego, como administrativo en varias empresas; vinculado al Pósito Pescador, lo hizo en la secretaría e incluso dio clases como maestro. Paralelamente desarrolló una actividad intensa como periodista, impulsando, y hasta dirigiendo, los periódicos locales Heraldo de Barbate (1925-1927) y La Independencia de Barbate (1930-1931), y colaborando con otros periódicos provinciales y hasta de Madrid. Era frecuente que sus escritos aparecieran en forma de poesía. Entre finales de 1925 y principios de 1926 llegó a conocer un episodio de cierre del primero de los periódicos por la autoridad militar de Algeciras y se advirtió sobre su militancia pasada en Chipiona. 

Muy involucrado en la realidad política y social, participó en el proceso de segregación de Barbate, que por entonces formaba parte del municipio de Vejer de la Frontera. Desde el Pósito Pescador luchó por la mejora de las condiciones sociales de las personas trabajadoras. Suyas son estas palabras, en un artículo de agosto de 1925, tras la inundación sufrida por los habitantes de la barriada más pobre de Barbate, El Zapal:

“yo he visto a esos hombres, templados al rigor de las tempestades, curtidos por el yodo del mar, tostados por el sol ‘inmisericorde’, llorar como niños al mirar sus modestos hogares de pajas, envueltos en la fulgente cabellera del incendio. Sus dantescas figuras, agrandadas inconmesurablemente por el terrible fenómeno óptico, danzaban como sombras macabras de un aquelarre medieval, alrededor de las llamas flexibles y ondulantes que hacían pasto de las chozas humildes, cebándose en los míseros ajuares.
Y he pensado con dolor en las irritantes barreras sociales que tornan al hombre insensible al dolor; el egoísmo infamante que anquilosa las fibras cardiacas, tornándolas incapaces de hacer sentir la desdicha agena [sic], secando las lágrimas que pugnan por salir como tributo de solidaridad al dolor al dolor torturante de los demás”.

 

También acabó manteniendo un fuerte vínculo con el empresario almadrabero y conservero Serafín Romeu Fages, que era el concesionario de las almadrabas de Barbate y Zahara de los Atunes, y que formaba parte de la oligarquía española.


Durante su estancia en Barbate contrajo matrimonio con la chipionera Eulogia Lugo Montalbán, de cuya relación nacieron Custodia (en Madrid) y Augusto.


Tarifa

En marzo de 1931 se trasladó a Tarifa, donde dirigió hasta agosto el periódico El Progreso. Fue una decisión que estuvo relacionada con el interés de Serafín Romeu Fages, de filiación monárquica liberal, por conseguir la alcaldía para Diego Piñero Moreno frente a Carlos Núñez Manso, que era el candidato primorriverista. Eso no le impidió participar de una forma activa en la proclamación de la Segunda República. En septiembre de ese año nació una nueva hija, Laura, que falleció en Sevilla al año siguiente. 

En ese mismo mes participó en la constitución de la Agrupación Socialista de Tarifa y en noviembre pasó a dirigir el periódico local Vox Populi, firmando sus escritos y poemas con el pseudónimo de A mí Prim. En febrero de 1932 fue uno de los componentes de la comisión municipal que viajó a Madrid para tratar el problema de la reforma agraria, en su caso como representante de Sindicato de Pequeños Labradores.


Tampoco le faltó participar desde la distancia en la vida política de Chipiona, publicando escritos críticos contra la derecha gobernante en el municipio.

Las disputas periodísticas con Carlos Núñez Manso y el director del semanario Unión de Tarifa, Francisco Terán Fernández, fueron constantes. El primero presentó en junio contra José Miranda de Sardi una denuncia por injurias graves y en el mismo mes un grupo de sus seguidores le infligió una agresión física, causándole lesiones.


Cádiz

Esos enfrentamientos lo llevaron a tener que cambiar de residencia a una nueva localidad, Cádiz, entre finales de 1932 y enero de 1933. Está documentado que a principios de enero de 1933 ya estaba residiendo en la capital, momento en que nació un nuevo hijo, Mario. Un hecho que coincidió con la condena de pena de destierro, consecuencia de la denuncia de junio de 1931. Al poco del natalicio falleció su esposa, contrayendo con posterioridad un nuevo matrimonio, esta vez con su hermana María, con quien tuvo dos nuevos hijos, Eulogio y José María, de los que sobrevivió el segundo.

En fecha indeterminada, quizás después del verano de 1932, se alejó del mundo socialista, retornando al anarcosindicalismo. Primero  a través de su  colaboración con el Ateneo de Divulgación Social de Cádiz, y entre febrero y mayo de 1933 escribiendo para el periódico Tierra y Libertad, órgano de la FAI. De febrero de ese mismo año hasta quizás la primavera del siguiente, además, fue uno de los dos maestros que atendieron a varios huérfanos de las víctimas de Casas Viejas.


En junio de 1933 se vinculó al Partido Social Revolucionario Ibérico, con tintes anarcosindicalistas moderados, y en mayo de 1935 lo hizo al Partido Sindicalista, después que los dos grupos acabaran fusionándose. Y en medio, en mayo de 1934, solicitó su adhesión a la logia masónica Hermano Vigor. Con el paso de los meses su protagonismo en el nuevo partido fue aumentando, llegando a ser nombrado en abril de 1936 concejal en el Ayuntamiento de Cádiz, en cuya institución se mostró muy activo.

Como ya había ocurrido desde los años 20, continuó con su labor periodística, publicando artículos en El Sindicalista, El Liberal de Sevilla o El Sol de Madrid. A su vez, en mayo, fue nombrado por el Ayuntamiento de Chipiona, donde su hermano Manuel ostentaba la alcaldía, como apoderado en la capital.


Golpe militar y asesinato

El golpe militar del 18 de julio le cogió al poco de regresar de un viaje a Madrid como miembro de una delegación municipal que gestionaba recursos para la zona franca. Desde el primer momento estuvo entre los concejales, miembros de la Guardia Municipal y vecinos que participaron en la resistencia dentro de la sede del Ayuntamiento. En las primeras horas del día 19 fue detenido, siendo recluido en el barco carbonero “Miraflores”, que había sido reconvertido en una prisión flotante. Fue en ese momento cuando se le abrió, junto a otras personas, el Proceso Sumarísimo de Urgencia 320/37 [2].


De esos días data la carta que le envió a su esposa María [3]:

“Nuevamente nos han cambiado de alojamiento y seguramente no te has enterado todavía.
(...) te recomiendo que no te preocupes por mí pues estoy perfectamente de salud y con muchas ganas de comer.
El rancho que nos dan aquí es bastante aceptable y por ello no tienes que mandarme nada, ya que supongo lo difícil que te resultará adquirir lo necesario para las atenciones de casa”.

No sabemos cuándo fue ejecutado, mencionándose en algunas fuentes la fecha del 8 de agosto [4]. Años después, en junio de 1947, el Auto emitido por el Juez Especial número 1 del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo reflejó lo siguiente [5]:

“(…) el citado individuo fallecio en Cadiz en fecha no determinada, por lo que no ha podido acreditarse dicho extremo documentalmente”.


No sabemos dónde fue ejecutado. Se han mencionado que pudo haber ocurrido en el paraje de las Canteras de Puerto Real o en la playa de la Puntilla de El Puerto de Santa María [6], no faltando quienes han apuntado que fue llevado a su pueblo natal, para luego ser abandonado en alguna cuneta [7]. Todo son especulaciones, salvo el hecho cierto de que sus restos mortales siguen estando desaparecidos.


Persecución judicial tras su muerte

Las vicisitudes judiciales de José Miranda de Sardi continuaron tras su asesinato.  En octubre de 1938 el Juzgado Delegado de la Comisión Provincial de Incautaciones publicó en el Boletín Oficial de la Provincia la apertura de un expediente, con las acusaciones de pertenencia al Partido Sindicalista, haber sido concejal del Ayuntamiento de Cádiz durante el periodo del Frente Popular y por su condición de aspirante a la masonería. También fue procesado por el Juzgado Provincial de Responsabilidades Políticas [8]. No conocemos el resultado de esos expedientes.

Finalmente, ya a principios de 1947, fue el Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo [9] el que retomó su procesamiento, después de que en julio de 1940 se le abriera un Sumario por la Comisaría General de Información, perteneciente a la Dirección General de Seguridad,  que se dirigió a la Delegación Nacional de Servicios Documentales, con sede en Salamanca. En el escrito se pedía

“la remisión a este Centro de los antecedentes masónicos que dicho individuo existan”.

Al cabo de un año, en 1948 y después de diferentes trámites, a cuáles más absurdos, el presidente del Tribunal, el general Enrique Cánovas, ordenó el archivo del sumario con carácter provisional:

“Dada cuenta y no apareciendo documentalmente acreditando el fallecimiento del encartado, archívese hasta tanto no aparezcan nuevos datos”.



Epílogo: el recuerdo en la familia y la memoria que no cesa

La desaparición de José Miranda de Sardi sumió a la familia en el dolor. Hubo de abandonar Cádiz y trasladar su domicilio a Sevilla, en el barrio de la Ciudad Jardín de Sevilla, donde vivía una parte de la familia de María. Los primeros momentos fueron de mucha incertidumbre, no faltando las estrecheces materiales. Peo eso no supuso que todo quedara en el olvido. María, dentro de la tristeza, lo recordaba en la soledad. Francisca se convirtió en Chipiona en la albacea de los poemas del hermano asesinado y fue transmitiendo, en la medida que pudo, los recuerdos que había conservado. Sus hijos Augusto y Mario, principalmente, se interesaron por saber más y conservar los recuerdos de su padre. Ya fallecidos, ahora son algunos de sus nietos los que han recogido el relevo.

En 1976 el músico Julio Matito, que había sido miembro del grupo de rock progresivo Smash, incluyó en su álbum ¡Salud! varias canciones con poemas de José Miranda de Sardi y  le dedicó otra [10].


En Chipiona se le dedicó en 1982 el nombre de una calle; en el cementerio de Chipiona pueden leerse desde diciembre de 2005 unos versos suyos en el monumento en honor de las víctimas mortales de la represión fascista; en  junio de 2019 se inauguró la Biblioteca Municipal con el nombre de “Poeta José Miranda de Sardi”; en febrero de 2024, con motivo del 125 aniversario de su nacimiento, se sustituyó la placa antigua adosada al monumento de la Cruz del Mar.

En Cádiz su nombre aparece en la placa de mármol colocada el 14 abril de 2016 en el exterior del edificio del Ayuntamiento, junto al de los miembros de la Corporación entre febrero y julio de 1936.

En la novela de Luis Miguel Rossi Jiménez, El chófer de don Blas, se reproducen algunos de los versos del poema “Bueno se está lo bueno” [11].  Su nombre forma parte de la Ruta Literaria de la localidad, confeccionada por Antonio Aragón Fernández, lo que ha llevado a instalar una placa conmemorativa en la misma calle que lleva su nombre. Y Francisco Malia Sánchez, pionero junto a Antonio Aragón Fernández en 1988 de lo ha sido la primera biografía sobre su figura, no se ha olvidado de él en su reciente poemario Azul y verde con el soneto “José Miranda de Sardi, periodista y poeta” [12]:

El periodista obrero y proletario
lleva su humilde condición a gala
y sostiene que su pluma es ala
que sobrevuela un cielo solidario.

Sus desprendidos versos nos regala
este poeta libre y libertario
que hizo de su vida un ideario
que le honra, le distingue y que le avala.

Llegó hasta aquí, con quien anda,
el hombre desdoblado en su persona,
buscando esa verdad que tanto agranda

su figura. Y, aún hoy, nos emociona
la forzada ausencia de José Miranda,
el que un día arribó de Chipiona.




Notas

[1] Este artículo está basado en el trabajo José Miranda de Sardi. Una aproximación a su vida y obra, que fue subvencionado en 2025 por el Servicio de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación de Cádiz; a través de cuya página electrónica puede leerse el texto completo (https://www.dipucadiz.es/prensa/actualidad/8-nuevas-investigaciones-fortalecen-la-coleccion-de-Memoria-Democratica-de-la-provincia-de-Cadiz). Por eso evito indicar en lo posible el origen concreto de la información, salvo en determinadas ocasiones.
[2] ATMT2-S (Sumario 320-1937). 
[3] Carta conservada en la familia, escrita entre finales de julio o principios de agosto de 1936.
[4] Así lo han hecho Sebastián Bernal Malia (2005, pp. 43-44) y Concha Langa Nuño (Langa, 2014, p. 1102).
[5] CDMH-S (TERMC, caja 205 B 40).
[6] Augusto Miranda Lugo (1985).
[7] Moreno Tello (2008, p. 40).
[8] Gómez, Martínez y Barragán (2015, CD-rom); su nombre aparece en este trabajo como una de las personas expedientadas, pero no se concreta la fecha de publicación, bien en el BOP o bien en el BOE.
[9] CDMH-S (TERMC, caja 435, expedientes personales, 1940 y 1947; y caja 205 B 40, sumario, 1947).
[10] Naval Molero y Jurado Domínguez (2000, p. 404); Naval Molero y Jurado Domínguez (2000, p. 404); el disco, editado en la República Federal de Alemania, financiado por el PSOE y con presentación de Felipe González, no llegó a difundirse en España; el motivo seguramente estuvo relacionado con el hecho de que Matito creyó que Miranda de Sardi había sido militante socialista, cosa que es cierta, pero sólo entre 1931 y 1932.
[11] Rossi Jiménez (2018, pp. 69 y 181).
[12] Malia Sánchez (2023, p. 89).


DOCUMENTACIÓN

Dentro de la numerosa documentación e información utilizada, procedente de archivos, hemerotecas, bibliografía y hemerografía,  y testimonios personales, cuya descripción detallada puede verse en el trabajo base,  voy a destacar lo que considero más relevante.

Archivos y hemerotecas

Archivo Histórico Municipal  de Cádiz
Archivo Histórico Tierra y Libertad
Archivo Municipal de Vejer de la Frontera
Archivo del Tribunal Militar  Territorial número 2. Sevilla /ATMT2-S
Biblioteca Nacional de España. Hemeroteca Digital
Biblioteca Provincial de Cádiz. Hemeroteca
Biblioteca Virtual de Prensa Histórica
Centro Documental de la Memoria Histórica. Salamanca / CDMH-S
Hemeroteca Histórica de Tarifa. Fundación Wenceslao Segura
International Institute of Social History. Amsterdam

Bibliografía

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Bernal Malia, Sebastián [2005]. Mi cuaderno de bitácora. Primera singladura. Tarifa, Ayuntamiento de Barbate.
Espinosa, Francisco (2006). “Apuntes para la historia de la sublevación de julio de 1936 en Cádiz”, en Contra el olvido. Historia y memoria de la guerra civil. Barcelona, Crítica.
Florido del Corral, David (2002). Un siglo de política e instituciones pesqueras en Andalucía. Sevilla, Junta de Andalucía/Consejería de Agricultura y Pesca.
Florido del Corral, David (2013). “Las almadrabas andaluzas bajo el Consorcio Nacional Almadrabero (1928-1971): aspectos socio-culturales y políticos”, en SEMATA. Ciencias Sociais e Humanidades, v. 25 (https://www.academia.edu/6571427/LAS_ALMADRABAS_ANDALUZAS_BAJO_EL_CONSORCIO_NACIONAL_ALMADRABERO_1928_1971_ASPECTOS_SOCIO_CULTURALES_Y_POL%C3%8DTICOS?email_work_card=title
Gómez Oliver, Miguel, Martínez López, Fernando y Barragán Moriana, Antonio (coords.) (2015). El “botín de guerra” de Andalucía. Cultura represiva y víctimas de la Ley de Responsabilidades Políticas, 1936-1945. Madrid, Biblioteca Nueva.
Gutiérrez Molina, José Luis (1994). Crisis burguesa y unidad obrera. El sindicalismo en Cádiz durante la Segunda República. Madrid, Madre Tierra / Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo.
Gutiérrez Molina, José Luis (2024). El carbonero Miraflores, una checa golpista en la Bahía de Cádiz (julio-octubre de 1936), dentro de Nuevas investigaciones de memoria deocrática. Diputación de Cádiz / Memoria Histórica y Democrática (https://www.dipucadiz.es/memoria_historica/de-interes/Nuevas-investigaciones-de-memoria-democratica/).
Guzmán Martín, Sebastián (2008). Luces y sombras de la historia de Chipiona. Segunda República, Guerra Civil y represión militar. Chipiona, Ayuntamiento de Chipiona.
Guzmán Martín, Sebastián (2014). “José Miranda de Sardi”, en Foro por la Memoria Democrática de Sanlúcar de Barrameda, n. 3, noviembre, reproducido en Todos (…) los Nombres (https://todoslosnombres.org/biografias/jose-miranda-de-sardi/).
Langa Nuño, Concha (2014). “Periodistas gaditanos masones y su represión en el primer franquismo”, en José Miguel Delgado Idarreta y Antonio Morales Benítez (coords.), Gibraltar, Cádiz América y la Masonería. Constitucionalismo y libertad de prensa, 1812-2012; Universidad de Zaragoza / Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (https://www.academia.edu/9268230/Periodistas_gaditanos_masones_y_su_represi%C3%B3n_en_el_primer_franquismo).
Malia Sánchez, Francisco y Aragón Fernández, Antonio (1988). “José Miranda de Sardi, periodista y poeta: su papel en la independencia de Barbate”, en Autoría colectiva, Cuadernos de estudios de Barbate y su comarca, v. 1. San Fernando, Asociación Cultural Círculo Amigos de Barbate-La Janda.
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Montero Barrado, Jesús María (2025). José Miranda de Sardi. Una aproximación a su vida y obra. Servicio de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación de Cádiz (chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.dipucadiz.es/export/sites/default/memoria_historica/Investigaciones-2025/jose-miranda-de-sardi-1.pdf).
Moreno Tello, Santiago (2008). Periodistas represaliados en Cádiz. Cádiz, Asociación de la Prensa de Cádiz.
Naval Molero, Juan Luis y Jurado Domínguez, Manuel (2000). Recopilación de la obra literaria de José Miranda de Sardi. Chipiona, Asociación Cultural Caepionis / Asociación Cultural Década 60-70.
Segura González, Wenceslao (2000). Tarifa en la II República. Apuntes para la historia del republicanismo tarifeño. Tarifa, Acento.
Segura González, Wenceslao (2001). “Las elecciones republicanas en Tarifa”, en Aljaranda. Revista de estudios tarifeños, n. 41. Tarifa.

Otros documentos

Malia Sánchez, Francisco (2023). “José Miranda de Sardi, periodista y poeta”, soneto publicado en el poemario Azul y verde. Cádiz.
Rossi Jiménez, Luis Miguel (2018). El chófer de don Blas.

Agradecimientos

Por la documentación aportada; José Luis Gutiérrez Molina, Sebastián Guzmán Martín, Jesús Malia Gandiaga, Francisco Malia Sánchez y Luis Miguel Rossi.

Por los testimonios: Mario Miranda Moreno, Marina Miranda Serrano, Rosa Pérez Gil y Joaquín Vidal Rodríguez.