martes, 9 de junio de 2026

Marjane Satrapi y el dibujo como forma de expresar un espíritu libre


Falleció hace unos días Marjane Satrapi. Según personas de su entorno, lo hizo "de tristeza", después que hace un año muriera también su  compañero y amor de vida. Estamos ante una artista, narradora y cineasta, que hizo del dibujo la forma de expresarse en sus historias gráficas y películas animadas.

Había nacido en 1969 en Irán, en el seno de una familia de clase alta/media-alta, pero progresista. Eso le permitió, por un lado, poder acceder al mundo de los estudios y, por otro, ir construyendo desde niña una personalidad propia, donde el atrevimiento y la disconformidad ante la intolerancia estuvieron siempre presentes. En la primera etapa de su vida, hasta los 25 años, lo hizo en unas circunstancias muy difíciles, en el contexto del Irán cambiante de finales de los 70, con la revolución popular que derrocó al sah, y principios de los 80, cuando se impuso la república islámica. Fue así como vivió desde niña, a la par de su familia y de una buena parte de la población, el sueño de un Irán libre, que acabó ahogado por el integrismo religioso y una represión aún más sangrienta.


La lectura de su novela gráfica Persépolis (2000-2003), luego llevada al cine de animación, nos muestra todo ese tiempo y la forma como la vivió. Está dividida en cuatro libros/partes, correspondientes a las etapas de la vida de la protagonista, la propia Marjani, que van de 1979, cuando tenía 10 años, hasta 1994, cuando tomó la decisión definitiva de salir (huir, en realidad) hacia Francia, donde ha residido hasta su muerte y llegado a obtener la nacionalidad. 

Etítulo alude al pasado lejano de Persia, cuando fue un imperio poderoso, dejándonos ver al Irán del siglo XX en el que se superpusieron dos visiones contrapuestas: la de quienes querían un país libre e independiente; y la de quienes, dueños del poder, hicieron lo que estuvo en sus manos por evitarlo, incluidas las más que interferencias de los imperios de cada momento (el británico, el estadounidense...). Por eso en el primer libro cobra especial importancia el recuerdo que se mantenía en la familia de los dos años en que  Mohammad Mosaddeq gobernó el país, nacionalizando el petróleo, hasta que la intervención británica y estadounidense en 1953 frustró el nuevo rumbo tomado.

En 1980 esa niña tan despierta se encontró con la llegada al poder del islamismo fundamentalista, dando lugar a una realidad que de inmediato se tiñó de negro para las mujeres (en la vestimenta, en los derechos...) y que actuó con una cruel ferocidad contra la gente que se iba oponiendo a la nueva forma de opresión. Paralelamente no faltó una nueva intervención imperialista, cuando EEUU provocó una guerra entre Irak e Irán, con el fin de debilitar a los dos estados. Al final, lejos de conseguirlo para el segundo, el régimen islamista se fortaleció y consolidó. Fue así como la familia decidió en 1984 que Marjani se fuera a estudiar a Austria, con el fin de que su formación no se viera mediatizada por el clima opresivo del país. Pero fue una experiencia fallida, pues vivió y sufrió los sinsabores de una realidad que, sin ser la opresiva de su país, estaba lejos de su manera de entender el mundo. Por eso cuatro años después regresó a Irán, donde se esforzó por mantener un equilibrio entre las limitaciones existentes en sus estudios de arte y las continuas transgresiones que fue llevando a cabo para poder seguir manteniendo su espíritu libre.

Marjani, también como novelista gráfica, ha sido autora de otras obras, como Bordados (2003), que nos lleva, a través de su familia, a las interioridades del mundo de las mujeres en el seno del hogar; o Pollo con ciruelas (2004), en torno a  un drama familiar. 

Y sin desprenderse del dibujo como forma de expresión, no le ha faltado tampoco cultivar la creación a través de la pintura al óleo. Es lo que hizo hizo en 2013 en una galería parisina, cuando en su exposición mostró los retratos de mujeres, individuales o en grupo, haciendo esta vez uso de los colores y acentuando el volumen de las figuras