miércoles, 24 de junio de 2026

La Fuente Grande, de las Lágrimas o de Aynadamar en la muerte de Federico García Lorca


Hay una fuente en Alfacar que está tristemente ligada a la muerte de Federico García Lorca. Es nombrada de tres formas diferentes: Fuente Grande, Fuente de las Lágrimas o Fuente de Aynadamar.  Y la etimología árabe nos da una pista para comprenderlo: ayn significa ojo y dama'a, lágrimas. 

Situada en la parte alta del pueblo, estamos ante un manantial importante, del que arrancaba, desde antes del siglo XI, una acequia que dotaba de agua a la ciudad de Granada. Y, dentro del tema que nos ocupa, se encuentra muy cerca, apenas a dos centenares de metros, del que podría haber sido el lugar en el que García Lorca pasó de la vida a la muerte y el de su primer enterramiento.

Dado que dos de los nombres de la fuente derivan de las burbujas que salen del fondo de la fuente, a modo de lágrimas, con el paso del tiempo ha sido motivo de inspiración poética. En el siglo XIV el poeta andalusí Abul Barakat al Balafiqui escribió unos versos en los que resaltaba la belleza del lugar (1):  

¿Es mi alejamiento de Aynadamar, que me detiene el pulso de la sangre, lo que hace brotar un chorro de lágrimas del fondo de mis ojos?
Sus aguas gimen con la tristeza de aquel que, esclavo del amor, ha perdido su corazón.
A su orilla entonan los pájaros melodías comparables a las del mismo Mosuli, recordándome el remoto pasado en el que entré en mi juventud.
Y las lunas de aquel lugar, bellas como José, harían abandonar a cualquier musulmán su fe por la del amor.

No existe constancia de que García Lorca se hubiera referido a ella de una forma explícita. Otra cosa es la presencia del agua y de las fuentes en sus versos. Lo hizo en muchas ocasiones, como, por ejemplo, en 1919 en su poema "Sueño II":

Mi corazón reposa junto a la fuente fría.

(Llénala con tus hilos,
araña del olvido).

El agua de la fuente su canción le decía.

(Llénala con tus hilos,
araña del olvido).

Mi corazón despierto sus amores decía.

(Araña del silencio,
téjele tu misterio).

El agua de la fuente lo escuchaba sombría.

(Araña del silencio,
téjele tu misterio).

Mi corazón se vuelca sobre la fuente fría.

(Manos blancas, lejanas,
detened a las aguas).

Y el agua se lo lleva cantando de alegría.

(¡Manos blancas, lejanas,
nada queda en las aguas!).


En 1940 Dámaso Alonso  quiso conocer más cosas acerca de las circunstancias de la muerte de su amigo y compañero de generación literaria. Eso lo llevó a viajar a Granada y también a acercarse a Alfacar y Víznar. Fue así como surgió el poema "La Fuente Grande o de las Lágrimas":

Ay, fuente de las lágrimas,
ay, campos de Alfacar, tierras de Víznar.
El viento de la noche,
¿por qué os lleva la arena, y no la sangre?
¿por qué entrecorta el agua cual mi llanto?

No le digáis al alba vuestro luto,
no le quebréis al día su esperanza
de nardo y verde sombra;
pero en la noche aguda,
sesgada por el dalle de los vientos
que no olvidan, llorad, llorad conmigo.

Llora, tú, fuente grande,
ay, fuente de las lágrimas.
Y sed ya para siempre mar salobre,
oh campos de Alfacar, tierras de Víznar.


(1) Ian Gibson (1997). Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca. 1898-1936. Barcelona, Plaza Janés, p. 554.

(Imagen 2: Agustín Penón, 2009, p. 551).