Saber dónde se encuentran los restos mortales de Federico García Lorca sigue siendo un misterio. Sus asesinos y cómplices firmaron en su día un pacto de silencio, y lo acompañaron con una serie de falsedades, que con el paso de los años lo siguieron manteniendo. Sí sabemos que todo ello ocurrió entre los términos municipales de Víznar y Alfacar, y que en esos momentos tan dramáticos estuvo acompañado de Dióscoro Galindo, el maestro de Pulianas, y de los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas Cabezas.
Antes de su muerte García Lorca estuvo recluido, posiblemente desde el 17 de agosto, en "La Colonia" de Víznar, donde había sido conducido tras su detención desde Granada. Al amanecer del día siguiente fue llevado junto a sus compañeros al lugar de la muerte. ¿Dónde? En 1979 Ian Gibson (1), su primer biógrafo, se expresó de esta manera:
Desde Granada los nacionalistas llevaron a "La Colonia" a un grupo de masones, a los que añadieron otros "indeseables", para que efectuaran el trabajo de enterramiento. Entre los masones figuraban Manuel Plaza, Henares, Lopera, Bocanegra, un tal Fernando (nadie recuerda su apellido) y A.M., que vive todavía y nos ha informado plenamente sobre el funcionamiento de "La Colonia".
Junto a los masones trabajaba de enterrador un muchacho de 17 años, M.C., quien fue llevado a Víznar para ser fusilado. Por suerte, y a instancias de unas señoras de derechas que intercedieron por él ante [el capitán] Nestares, pudo salvarse de la muerte, destinándosele a servir de enterrador. No quiere M.C. que consignemos su nombre completo, y resulta perfectamente comprensible. Él fue quien enterró a García Lorca y sabe que, de ser identificado, los periodistas del mundo entero le hostigarían. Acompañados por él hemos ido en dos ocasiones a Víznar (en 1966 y en 1978), y nos ha confirmado y ampliado sobre el terreno la información proporcionada por A.M.
Luego fuimos sabiendo que el tal M.C. era Manuel Castilla Blanco, apodado "el Comunista".
A mediados de la década de los cincuenta regresó a España Agustín Penón, hijo de una familia catalana que se exilió en Costa Rica, aunque él acabó adoptando la nacionalidad estadounidense. Fue el primer investigador sobre las circunstancias de la muerte del poeta, llegando a hacer un acopio de información y documentación muy valiosas. Nunca llegó a publicar su trabajo, al parecer consecuencia de una grave depresión. Fallecido en 1976, la conocida como "maleta de Penón" parecía haberse quedado en el olvido, hasta que en 2009 Marta Osorio, la penúltima receptora, acabó publicando buena parte de lo que había dejado escrito (2). En la edición del libro puede leerse lo que sigue de una conversación con Manuel Castilla Blanco, que había sido testigo directo de lo ocurrido, escribió estas palabras:
Y entonces de forma natural, sin ninguna afectación, [Manuel Castilla Blanco] dice:-Yo lo enterré. En Fuente Grande.Estoy emocionado. Le miro a los ojos. No puedo hablar. Sólo le tomo una mano y se la aprieto con fuerza. Cuando me repongo le pregunto:-Dónde está exactamente...? ¿Lo recuerda?-¿Cómo me podría olvidar de una cosa así...? Está cerca de la fuente, en el camino que lleva a Víznar, a la izquierda. En un olivar pequeño, al lado de un barranquillo, cerca de un olivo, a tan sólo diez metros de la carretera. Allí está, casi debajo del olivo.
El lugar indicado se encuentra actualmente modificado por el crecimiento urbanístico que se ha ido llevando a cabo en Alfacar. Desde 1986, sin embargo, se ha erigido el Parque Federico García Lorca, tal como me referí en la entrada que publiqué ayer. Por detrás del pequeño espacio ovalado hay un monolito, con una inscripción en la que puede leerse:
"A la memoria de Federico García Lorca y de todas las víctimas de la guerra civil. 1936-1939".
Y a pocos metros puede verse un olivo. En ese paraje no se han encontrado los restos mortales del poeta ni de ninguna otra persona asesinada durante ese tiempo. Con toda seguridad la tumba se ha ido removiendo, como una forma de seguir haciendo efectivo el tenebroso manto de silencio.
(1) Ian Gibson (1981). El asesinato de Federico García Lorca. Barcelona, Bruguera, pp. 242-243.
(2) Agustín Penón (2009). Miedo, olvido y fantasía. Crónica de la investigaciónde Agustín Penón sobre Federico García Lorca (1955-1956). Edición dre Marta Osorio. Granada, Comares, pp. 582-583.
(Imagen 2: Ian Gibson, 1981, p. 259; imagen 3: Agustín Penón, 2009, p. 585).



