
El artículo que escribí en enero, "Fascismos que se alimentan mutuamente", para mí sigue sirviendo como explicación de lo de ayer. Esa violencia no es ajena a la que abunda en otras partes del mundo y en especial en el marco geográfico de donde proceden los grupos y militantes islamistas que están actuando con tanta virulencia. La responsabilidad de las potencias occidentales, con Francia entre ellas, es grande. Llevan mucho tiempo interviniendo a su antojo, derribando gobernantes, atacando a sus poblaciones, fragmentándolas, creando y/o apoyando a grupos islamistas fundamentalistas... Quienes protagonizaron los ataques de París en enero y en noviembre son sus criaturas, aunque ahora se vuelvan contra ellas.
Ahora llegarán voceros del fascismo europeo lanzando proclamas de intolerancia, apuntando a chivos expiatorios y dejando de lado a quienes son responsables. Saldrán a las calles, actuarán contra víctimas inocentes y puede que rentabilicen electoralmente la situación. Un espiral de odios que no soluciona el problema de fondo.
El huevo de la serpiente ya ha dado luz a otra serpiente. Feroz. Se oyen voces de más violencia. Espero que no sea la antesala de algo mucho peor. El fascismo. Los fascismos. Lo peor de la humanidad.