martes, 4 de agosto de 2020

Trabajar de sol a sol... hasta morir (por lo de Lorca y tantos otros lugares)



“Yo tengo clavada en la conciencia, desde mi infancia, la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales; he presenciado cómo son repartidos entre los vecinos acomodados para que éstos les otorguen una limosna de trabajo, tan sólo por fueros de caridad; los he contemplado en los cortijos, desarrollando una vida que se confunde con la de las bestias…; les he visto dormir hacinados en sus sucias gañanías, comer el negro pan de los esclavos, esponjando en el gazpacho mal oliente y servido como a manadas de siervos en el dornillo común,  trabajar de sol a sol, empapados por la lluvia en el invierno, caldeados en la siega por los ardores de la canícula…”.

Son palabras escritas hace más de un siglo por Blas Infante. De 1915, dentro de su obra Ideal Andaluz. Son una descripción de las condiciones de vida y trabajo de esa gran masa de personas que poblaban por entonces el campo andaluz, que en algunas provincias sumaban hasta la mitad de sus habitantes. Gente explotada por sus propietarios desalmados hasta la extenuación.

Hoy en nuestra tierra, como en la de otras comunidades, ya no forman una masa tan numerosa. La agricultura intensificada no requiere de tantas manos. Pero buena parte de los propietarios de la tierra sigue haciendo uso de ellas sin importarles sus vidas. Hoy esas gentes siguen trabajando de sol a sol, hacinadas en casuchas o habitaciones insalubres, malviviendo...

Nos lo cuentan y hasta podemos verlo en los campos costeros de Huelva, Málaga, Almería, Murcia, Lleida, Huesca... donde se cultivan frutas y verduras durante todo el año.

El otro día en Lorca (Murcia) un trabajador, nicaragüense de origen (podía haber sido rumano, nigeriano, marroquí..., podía haber sido una mujer...), fue abandonado moribundo en las puertas del hospital. No sobrevivió.   

domingo, 2 de agosto de 2020

Un libro más que necesario de Oriol Malló: El libro negro del BBVA. De la oligarquía vizcaína al caso Villarejo

Hace unos meses salió a la venta El libro negro del BBVA. De la oligarquía vizcaína al caso Villarejo (Tafalla, Txalaparta, 2020), obra del periodista Oriol Malló. Estamos ante un libro con una fuerte carga política y económica, muy bien documentado y, por supuesto, muy valiente. El protagonista colectivo es el banco referido, pero, más allá de la idiosincrasia de su historia, puede ser extrapolable a otras entidades bancarias del país. 

Dividido en cinco partes, más una Introducción y un Epílogo, a lo largo de 680 páginas hace un repaso de una trayectoria que arranca del siglo XIX, cuando se fundan los bancos Vizcaya (el banco eléctrico) y Bilbao (el banco del hierro), y que acaba en nuestros días, cuando lo que fueron ya no lo son, subsumidos en "las redes de capital con base en Londres y Nueva York [que] especulan en todas las cadenas de valor". 

"El hombre sin despacho"

Es el título del primer capítulo, que está dedicado a Francisco González Rodríguez, el gallego procedente de Argentaria, la tercera pata del BBVA, que se hizo con las riendas del banco a finales de 2001, aprovechando las "debilidades" contables que Emilio Ybarra (exVizcaya) y José Luis Uriarte (exBilbao) habían ocultado. Pero no lo olvidemos: durante ese tiempo se estaba en pleno aznarismo, cuya cabeza hizo mucho para que su amigo FGR se pusiera al frente de la segunda corporación bancaria del país, y donde no faltó la ayudita que le dio el diario El Mundo, aireando lo que le interesaba para conseguir el objetivo final.

Lo que vino después fue una mezcla de guerra soterrada entre la nueva cabeza del banco cabeza y los descabezados. Una guerra donde no faltó la presencia del famoso comisario José Manuel Villarejo con sus huestes (las propias y las del aparato policial del estado), contratado en 2004 por FGR para combatir todo lo que se le opusiese. Y el famoso comisario alcanzó tal protagonismo, caracterizado por el empleo de un juego sucio de espionaje, amenazas y comisiones, que cuando cayó en 2018 se produjo de inmediato la caída de su contratador.      

"La ciudad que se hizo banca"

Es el capítulo más extenso, pues ocupa el nacimiento y desarrollo de dos entidades que representaron el mismo modelo de banca mixta. Compitieron entre sí, pero sin estridencias, siendo la  expresión más genuina de la oligarquía vizcaína, que hizo de Neguri, dentro del municipio de Getxo, su espacio residencial y, más adelante, aprovechó la jesuítica Universidad de Deusto para ser su soporte intelectual y cantera de directivos. 

Una oligarquía que bebió de la acumulación sucesiva de capitales procedentes de América tras los desastres de 1824 y 1898; de la explotación de las minas de hierro en la provincia y la exportación a Gran Bretaña; de las inversiones, ya desde finales de siglo, en la construcción de vías ferroviarias, la industria del hierro (Altos Hornos de Vizcaya), la construcción naval y la obtención de electricidad (Hidroeléctrica Ibérica, devenida con el tiempo en Iberduero y luego I  berdrola). Sin olvidar, claro está, los dividendos derivados de la actividad comercial, aprovechando los depósitos procedentes del ahorro de miles de personas y haciendo de los préstamos una vía de beneficio seguro. Y, por supuesto, como buenos liberales y católicos, pero enemigos del carlismo retrógrado, convirtiéndose en uno de los pilares del régimen de la Restauración, con lo que suponía de forma eficaz de control social y político, con el fin de impedir que la mayoría social pudiese poner en duda su poder y riqueza.  

La misma oligarquía que no dudó en apoyar el golpe de estado contra la Segunda República, principalmente con sus donaciones económicas (en realidad, adelantos pecuniarios que luego recuperarían por otras vías), pero sin que faltara que algunos de sus miembros pagaran el tributo de sangre de caídos por la patria. Un apoyo que le valió a esa oligarquía para convertirse, como ya hicieran durante la Restauración, en otro de los pilares de la dictadura. Los dos bancos estuvieron entre los "siete grandes", sus oficinas se expandieron por doquier  y sus empresas siguieron despuntando como las que más, con los Altos Hornos de Vizcaya (BB) e Iberduero (BV) como principales exponentes.

Esa oligarquía que supo salir airosa en los años de la Transición, pese a la crisis económica que se cernió en 1973 y las consecuencias financieras de los errores cometidos por los dos bancos en inversiones como la energía nuclear. Sufrieron los embates de ETA (el secuestro y ejecución de Javier Ybarra, secuestros de varios de sus integrantes...) y, sobre todo, conocieron el reto de una nueva generación de trabajadores, organizados y reivindicativos, que fueron capaces de hacer temblar desde la margen izquierda del río Nervión donde vivían y trabajaban las paredes de los palacetes que se concentraban en la otra orilla.

La oligarquía que, en peligro de quiebra, se vio rescatada por obra y gracia de un gobierno, del PSOE, que decidió muchas cosas y entre otras: acabar con el tejido industrial de Vizcaya y el del resto de provincias; y salir al rescate de las ruinosas inversiones en centrales nucleares, en especial la de Lemóniz, que fue objeto de numerosas protestas antinucleares, con el añadido de un duro castigo por parte de ETA. No en vano, y sólo a modo de ejemplo, el ministro Carlos Solchaga (de Industria y luego de Economía) había sido, previo a su paso a la política institucional, un alto empleado del BV.

Esa oligarquía que supo ver, obedecer o resignarse a lo que desde otras alturas, del gobierno, el Banco de España y otras mentes pensantes, se tenía planeado: la fusión, para dar lugar al BBV, lo que tuvo lugar en 1988. Y aquí los nombres de José Ángel Sánchez-Asiain (del BB y con buen filing con Felipe González Márquez) y Pedro Toledo Ugarte (del BV) jugaron un papel importante. Con anterioridad habían sabido dirigir sus respectivos bancos para crecer engullendo a otros pequeños e ir dejando atrás a algunos de los que fueron los "siete grandes", gatillazo aparte del BB con su opa fallida al Banesto. También, todavía con Adolfo Suárez al frente del gobierno, habían encontrado los apoyos necesarios en el exterior (Petróleos de México) para mantener los suministros de recursos energéticos en algunas de las inversiones donde participaban (Petronor), una operación donde no faltaron dos jefes de estado, un tal José López Portillo, por México, y otro tal Juan Carlos I, por España.

Ya fusionados, la muerte prematura de Pedro Toledo Ugarte, que representaba el nuevo modelo de hacer las cosas en el floreciente paraíso neoliberal, no fue óbice seguir adelante y superar las contradicciones propias de una nueva convivencia. Inmersos en los nuevos tiempos, pusieron fin al modelo de banca mixta, desprendiéndose de todo aquello que dificultase la optimización de los recursos financieros. Fue cuando llegó la gran apuesta latinoamericana, con el lanzamiento de sus tentáculos más allá del océano a Puerto Rico, México, Venezuela o Perú, acompañando a otros grupos empresariales de la banca, el turismo, la energía, las obras públicas o las telecomunicaciones.  la reconquista de lo perdido en el siglo XIX o simplemente una nueva conquista, esta vez sin armas ni cruces. Y como colofón, ya con José María Aznar al frente del gobierno, la fusión en 1999 con el que había sido el grupo de banca pública, Argentaria, dando lugar al nacimiento del BBVA.

Unos nuevos tiempos en los que la oligarquía vizcaína, partícipe de ellos como accionistas y rentistas, fue perdiendo peso en la toma de decisiones. Y es que la especulación de capitales en toda su intensidad se convirtió en el principal generador de beneficios. Una especulación que tiene en la evasión fiscal y las trampas contables como formas de hacer, y en los paraísos fiscales, como ámbitos ideales. Si ya antaño, cuando lo de las dos dictaduras, la ciudad de Tánger fue utilizada tanto por el  BB como el BV como base de esas operaciones, la isla británica de Jersey se convirtió en los noventa en el paraíso preferido por el nuevo BBV/BBVA.

"Las cuentas secretas del BBVA"

Un tercer capítulo muy jugoso. En lo que llevamos de nuevo siglo Vizcaya y su capital acabaron dejando de ser el centro de lo que los dos bancos y el mundo que los rodeaba habían sido. Madrid se convirtió en el nuevo centro neurálgico, aun cuando los movimientos de capitales pululaban por todo el mundo. Y en medio de todo esto llegó un momento que pudo ser decisivo: en mayo de 2000 se produjo un registro judicial en la célebre torre del Paseo de la Castellana, sede central del BBVA. Como efecto fue importante, pero lo mejor vino con otro registro, esta vez en una pequeña oficina del BBVA Privanza Bank, una rama del grupo dedicada a operar en la isla de Jersey. Fue donde apareció el Manual de productos fiduciarios, nada menos que el manual del delito de fraude a la Hacienda pública. O dicho en palabras del autor del libro: "crear una estructura ad hoc en Jersey donde los clientes premium podían 'optimizar fiscalmente' los recursos monetarios gracias a una red de abogados fiscalistas que estaba a su servicio 24 horas ininterrumpidas".

En todo esto hubo varios personajes importantes. En el lado de la justicia, el fiscal David Martínez Madero, artífice de las investigaciones, y el juez Baltasar Garzón. En el de la delación, el abogado puertorriqueño Nelson Rodríguez López. Al acecho estaba Francisco González Rodríguez. Endiosado en su burbuja de triunfador, José María Aznar. Y había más: Mario Fernández, exvicelehendakari y del PNV a principios de los ochenta, director jurídico de la entidad; Carlos Bueren, abogado del BBVA, exmagistrado de la Audiencia Nacional; Jesús Cardenal, fiscal general; Carlos Jiménez Villarejo, fiscal anticorrupción; Estanislao Rodríguez-Ponga, secretario de Hacienda...

Nelson Rodríguez López, personaje clave del banco en Puerto Rico y conocedor de lo que se cocía en otros países del continente, cruzó el océano voluntariamente para declarar ante el fiscal y el juez acerca de la forma de actuar de su banco. Entre el manual y lo que contó el puertorriqueño había base suficiente para hacer caer al BBVA. Pero meteduras de pata aparte (como la de Carlos Jiménez Villarejo, yéndose de la lengua en su viaje a EEUU), las presiones fueron poderosísimas. Y al final fue el propio Baltasar Garzón el que acabó siendo el salvavidas del BBVA: en 2002 decidió descartar a Nelson Rodríguez López como testigo fiable, que años después acabó condenado en su isla caribeña natal. 

David Martínez Madero, por su parte, acabó  ninguneado y su protector, Carlos Jiménez Villarejo, entre sorprendido y decepcionado por el proceder del juez. El propio Baltasar Garzón conoció años después su propio calvario, que lo llevó a la expulsión de la carrera judicial. No queda bien parado en el libro, pero no voy a extenderme más en él y en ello.

¿Y  Francisco González Rodríguez? Salió victorioso: se hizo con las riendas del poder en el BBVA, intensificando la apuesta latinoamericana; y se desquitó de los exBB y exBV, para lo que contó con la ayuda del comisario Villarejo y sus huestes.

¿México es territorio BBVA?"

No es un capítulo extenso, de apenas algo más de 60 páginas, pero pone el acento no sólo en lo que ha acabado siendo el BBVA, sino en el papel primordial que la división del banco en ese país significa. Porque México es un país "donde el negocio bancario es usura". He aquí algunas muestras: las hipotecas oscilan entre el 14 y el 16%, las tasas de interés superan el 15%, las tarjetas de crédito pueden derivar en deudas que aumentan exponencialmente...  Y como resultado, unos beneficios que en 2017 fueron un 63% superiores a los habidos en España. 

Así se puede... y así se hace. Y todo gracias ello a esa trama de políticos, tecnócratas, empresarios y financieros que lo han hecho posible. La confluencia de los viejos poderes administrativos, una burguesía conservadora enquistada en lo que va quedando del estado y un ambiente intelectual escorado hacia los aires neoliberales. Todo un sustrato que "permitió a un banco segundón convertirse en el primer banco de los Estados Unidos Mexicanos".

¿Seguirá siendo así ese país, ahora con Antonio Manuel López Obrador como presidente? 

"¿La banca siempre gana?"

Es la pregunta que da título al Epílogo del libro. Para lo que queda de la oligarquía vasca, el mundo que heredó ya murió, pero sus componentes siguen con vida. Como rentistas, propietarios de sus casonas y de cuantas propiedades más puedan disponer. Es por ahora todo el orgullo que mantienen. El mismo que le falta, así lo creen, a Francisco González Rodríguez, ese "gallego que les arrebató el banco [y] que morirá como paria de un clase que jamás respetó". En todo caso, se trata de batallas entre miembros de la misma casta.

"La banca (casi) siempre gana", deja escrito Oriol Malló en uno de los pasajes finales del libro. Una forma, el añadido del paréntesis, de que la sentencia no se cumpla, aunque sea "una hipótesis de ruptura". Por eso nos deja con unos versos de Blas de Otero: "Muchos han sido los fracasos, muchas más han sido las conquistas que no tienen nombre". Y con ellos no se está refiriendo a la oligarquía vasca que sigue viviendo en Neguri o a sus amigos de otros lugares, desleales o no. Lo está haciendo a esas gentes que trabajaron en las minas de hierro, la construcción de ferrocarriles, la fabricación del acero, la carga de mercancías, la obtención de electricidad, el refino del petróleo y, por qué no, las oficinas de los bancos. Las mismas que lucharon denodadamente cuando y cuanto pudieron, y que a veces hicieron temblar a la oligarquía y sus secuaces. Las mismas que, todavía hoy, siguen saliendo a las calles y plazas de sus ciudades y pueblos, ya como pensionistas, rememorando batallas pasadas.

Leer el libro no deja de ser un ejercicio liberador. Porque el conocimiento libera y la conciencia acompañándolo, más todavía. Un libro más que necesario. Gracias, Oriol.

Post scriptum

El artículo ha sido publicado en Rebelión, con fecha 6-08-2020: https://rebelion.org/un-libro-mas-que-necesario-de-oriol-mallo/


Por otra parte, el autor del libro ha publicado en twiter el siguiente mensaje mi reseña:


sábado, 1 de agosto de 2020

Murió Eusebio Leal Spengler, el Historiador de la Ciudad de La Habana


































Hace 13 años tuve la ocasión de visitar Cuba y, por supuesto, La Habana. Fue cuando oí hablar por primera vez de Eusebio Leal y del apelativo con el que se le conocía: el Historiador de La Habana o, también, el Historiador de la Ciudad. Y hacerlo también de la responsabilidad oficial que tenía: dirigir la Oficina del Historiador.


Formado en esa disciplina universitaria, estaba especializado en Arqueología y llegó a serlo también en la restauración de conjuntos históricos, cosa que hizo en Italia. Poco a poco se fue abriendo un hueco en la dirección de programas de recuperación de edificios históricos, hasta que en 1981 se le encomendó la coordinación de las inversiones tendentes a la recuperación de su centro histórico. Al año siguiente el perímetro de las murallas y las fortalezas fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Y así, a lo largo de las décadas siguientes, lo que hoy se conoce como La Habana Vieja ha ido recuperando buena parte de los aspectos formales que el paso del tiempo había ido deteriorando.

Consciente de la tarea que estaba desarrollando, no la valoró como algo personal, sino producto de un trabajo colectivo. Supo reconocer lo que aprendió de sus maestros y no le faltó hacerlo también con Fidel Castro. En una de sus últimas entrevistas, del octubre de 2019, se expresó en estos términos: "esa obra es la expresión política del Estado de preservar su patrimonio cultural contra toda alternativa. Eso está en la memoria de aquellas palabras memorables de Fidel en la UNEAC cuando habla del papel de la cultura; (...) cuando él se refiere a lo que ha de ser Cuba en el futuro, un país de hombres de ciencia y de cultura".

En la visita a la capital cubana pasear por las calles de La Habana Vieja resulta un verdadero placer, donde se conjuga la belleza de los edificios, cada vez más  recuperados, y el bullicio de las gentes, donde la música juega un papel primordial. Es lo que pude percibir en 2007. 

La muerte de  Eusebio Leal supone una gran pérdida. Era un hombre sabio, reconocido a nivel internacional y, quizás sobre todo, muy querido por su pueblo, en especial el habanero, que lo apreciaba sobremanera. La semilla que ha sembrado en generaciones más jóvenes y la voluntad de su pueblo seguirán siendo los baluartes para que pueda proseguir su obra. 

Y recordando lo que un día escuchó de los canteros de Cantón, hizo suyo este proverbio: "La mano ejecuta, lo que el corazón manda".

jueves, 30 de julio de 2020

¡No a la mina de uranio en Retortillo!

















He leído el artículo de Juantxo López Uralde "La mina de uranio de Berkeley, una amenaza evitable", aparecido esta mañana en el diario digital Público. El diputado de Unidas Podemos se refiere al proyecto que la empresa australiana Berkeley sigue desarrollando en el término municipal de Retortillo (Salamanca), aprovechando los recursos existentes en la zona, que en décadas pasadas sirvió, a través de la mina de Saelices el Chico, para el abastecimiento de buena parte del mineral que se procesaba con fines industriales y energéticos. 

López Uralde, sólo en lo referente a la posible explotación de la mina en Retortillo,  señala lo siguiente: "Un reciente estudio de investigadores de  la Universidad Politécnica de Madrid confirma que los agentes meteorológicos pueden provocar la dispersión y disolución de los minerales presentes en zonas de minas de uranio antiguas y transportarlos hasta los acuíferos y la transferencia de contaminantes a la cadena trófica". 

Y es que los riesgos de lo nuclear, en sus distintos modos de uso (civil y militar) y en cada una de las fases del tratamiento, son evidentes. Más allá de los casos más llamativos y dramáticos (Chernobil, Fukusima...), la mayor parte de las consecuencias son desconocidas por la opinión pública. El lobby nuclear es muy poderoso, pese a los esfuerzos que se hacen desde el movimiento ecologista y la resistencia que suele darse en las zonas afectadas por lo nuclear. 

Salamanca es una provincia donde lo nuclear sigue presente (fábrica de combustible nuclear en Juzbado, proyecto Berkeley...). Pero nunca ha faltado la lucha ciudadana para combatirlo, así como la actividad de grupos ecologistas, entre los que se encuentra el veterano Comité Antinuclear de Salamanca, que hunde sus raíces en los años centrales de la década de los 70. Las movilizaciones siempre han estado presentes, como la habida hace un par de años en el mismo Retortillo y que fue un gran estímulo. Pero no pueden perderse.   
  
Allá por 1986, en plena conmoción del accidente ocurrido en Chernobil, mi amigo Nicolás Martín Sosa fue claro cuando advirtió sobre quienes "tratan de apartar de [las] mentes [de la gente] el auténtico fantasma que esta tecnología cierne sobre nuestras vidas"*. No está de más recordarlo.

*Nicolás M. Sosa: "Chernóbyl nunca más. Informe sobre la inseguridad nuclear" (Comité Antinuclear de Salamanca, junio de 1986). 

lunes, 27 de julio de 2020

María Salmerón, víctima de maltrato, no puede entrar en prisión

En la justicia española sigue habiendo enormes deficiencias. Aunque no sólo, porque la actitud de determinados miembros de la judicatura refleja una visión de la sociedad insensible a situaciones de alta vulnerabilidad sobre determinadas personas y colectivos. 

Y es que en esta ocasión lo que está ocurriendo con María Salmerón resulta escandaloso, degradante y, por supuesto, injusto. Víctima de la violencia de género hace dos décadas, su compañero fue condenado a 21 meses de cárcel, que ni los cumplió ni fueron sustituidos por trabajos para la comunidad, y alejamiento. 

María luchó para que el padre de su hija, como maltratador, no tuviera derecho al régimen de visitas, razón por la cual no la llevaba al punto de encuentro estipulado. Por ello fue condenada en tres ocasiones e indultada otras tantas por el gobierno, que valoró las "circunstancias excepcionales" del caso, aunque, a cambio, debía prestar trabajos para la comunidad y abonar la responsabilidad derivada. Desde los 13 años su hija, que ahora tiene 20, se negó a ser visitada por su padre. 

El Tribunal Supremo, sin embargo, anuló el indulto y hace un año la jueza de un juzgado de Sevilla, Eva María Medina, decidió que debería cumplir nueve meses de condena por "un delito continuado de desobediencia grave a la autoridad, con la concurrencia de la circunstancia agravante de reincidencia". Y ahora ha decidido su ingreso inmediato en prisión.

María ha sido rotunda acerca de lo que le está ocurriendo: "Mi exmarido quiere acabar conmigo y la justicia está siendo su cómplice en el maltrato".

domingo, 26 de julio de 2020

Insultos misóginos y homófobos contra Yolanda Díaz y Juan Carlos Monedero

Decir "¡cerda!", "¡golfa!", "¡roja de mierda!" o "¡hija de puta!" fueron algunos de los insultos que un grupo de protaurinos le lanzó ayer en Toledo  a Yolanda Díaz, ministra de Trabajo. No les faltó golpear su coche y arrancar uno de los retrovisores, donde participó el banderillero Luis Blázquez. Éste más tarde no tuvo empacho en publicar en una conocida red social el siguiente mensaje: "Ministrilla @Yolanda_Diaz_ cdo veas esto. Ojala,no te deje dormir en tu vida.Te acuerdes de tus seres cercanos y si tnes hijos......decirles q, no merecen una Madre, así". Defendían que la tauromaquia es cultura. 

Luego le tocó el turno a Juan Carlos Monedero, esta vez en el municipio gaditano de Sanlúcar de Barrameda. Allí un grupo de exaltados lo increparon en el bar donde se encontraba  le obligaron a abandonarlo. Entre las lindezas que pronunciaron estaban las de "¡vete a  tu puta cloaca, maricón de mierda!", "¡cabrón!" o "¡vete de España!". 

El tratamiento de los medios de comunicación ha sido variado, en la medida que en los de la derechona han evitado mencionar ese tipo de insultos, tanto en los titulares como en el contenido. Y como muestra, Periodista Digital y Voz Pópuli. Para el primero, dirigido por Alfonso Rojo: "Los taurinos ‘empitonan’ a la podemita Yolanda Díaz por el descabello a sus economías" o "Los clientes de un bar echan a Monedero y el de Podemos ‘llora’ e insulta a VOX". Y para el segundo, que lo dirige Jesús Cacho y se autodefine como de conservadurismo liberal: "Escrache taurino a Yolanda Díaz en Toledo" y "Escrache e insultos a Monedero en un bar de Cádiz: '¡Vete a tu cloaca!'".

Una de las reacciones en Vox sobre lo ocurrido fue la de Macarena Olona, dirigente y diputada de la formación, que justificó lo ocurrido: "Habéis traído la miseria y la desgracia a España. Teóricos de universidad jugando a ser políticos con nuestras vidas. En esos gritos no hay ideología. Hay desesperacion. Vosotros seguid con vuestra cortina del 'Todo es ultraderecha'. Tic tac tic tac".

Y es que la misoginia, la homofobia y la incultura forman parte del fascismo.

viernes, 24 de julio de 2020

Cuatro estampas y tres poemas del verano de 1979

Mi verano de 1979 fue bastante movido. Había acabado el curso y emprendí un viaje en autobús rumbo a Barcelona con el fin de buscar un trabajo en la hostelería. Estuve en Calella y Arenys de Mar, pero no dio resultado. Como tenía un amigo trabajando en El Vendrell, en Tarragona, me fui en su busca y di con la pensión donde pernoctaba. Le dejé una nota, pero un error de un empleado me hizo creer que allí no paraba. Decidí volver a Salamanca, no sin antes aprovechar la llegada de la noche para visitar en Barcelona el Museo Picasso o ver dos películas: El regreso, de Hal Ashby, y La caza, de Michael Cimino. De esta última, además, se me ha quedado grabada como imperecedera la pieza principal se su banda sonora, esa "Cavatina" genialmente interpretada por John Williams. 

Ya en casa, Jose me convenció para viajar a la Seo de Urgell, desde donde cada día se trasladaba a Andorra la Viella, junto a Espe y su amiga Merche,  para trabajar en los grandes almacenes de la ciudad, los famosos Pyrenées. No me lo pensé dos veces y me puse de nuevo en camino. En Lleida conocí a un jornalero andaluz, afiliado al SOC, que iba recoger fruta y juntos hicimos parte del viaje que me llevó a la Seo. Fue en el parque de la  ciudad donde había quedado con mi hermano, que me encontró durmiendo, vencido por una noche entera sin haber dormido. En Andorra me tuve que hacer una foto, que aún conservo, y, cada vez que veo, pienso en la impresión que debía causar sin afeitar y despeinado. La cosa resultó desesperante, porque cada día me encontraba con un "si no hay permiso de la policía, no hay contrato" y con otro "si no hay contrato, no hay permiso de la policía". 

Derrotado, regresé de nuevo a casa. Allí estaba Jorge, deseoso de la complicidad de mi compañía y en busca de sus aventuras. Un día asistimos al festival que se había organizado en el Pabellón de Deportes con motivo del triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua. Fue bonito, por emotivo, y se hizo con una cinta con canciones de Carlos Mejía Godoy. Entre ellas estaba el poema que Tomás Borge dedicó a Carlos Fonseca, cuyos versos aún recuerdo:"Poseídas por el dios de la furia / y el demonio de la ternura, salen de la cárcel mis palabras / hacia  la lluvia. / Y sediento de luz te nombro, hermano, / en las horas de aislamiento. / Vienes derribando los muros de la noche, / nítido inmenso.

Luego me desplacé a Miraflores de los Ángeles, en la sierra madrileña de Guadarrama, donde Seve, me invitó a pasar unos días con él, África y la pequeña Diana. Allí estuvimos, viajando por distintos lugares de la sierra, intentando abrir el suelo con un pico para un huerto imposible y observando por la noche el cielo estrellado. Y como música de fondo, escuchando a Pablo Milanés y la novedad que suponía el rock andaluz con Alameda, su disco homónimo y esa canción que empezaba  con "La luna se levanta tiento a tiento, / suenan sones, palmas y quejas, / un manto de cristal al firmamento, / ¡ay!, susurros que la noche deja".  

De esas semanas conservo muchos recuerdos. Y también, varios poemas y hasta algunos dibujos míos. Son humildes muestras de lo que vi y sentí.        
    

Mar

Desde aquí te veo, 
mar,
y casi me tocas con tus olas,
olas de fuerza y espuma,
olas de genio y bravura,
como si estuvieras enfadada
-no sé por qué-.
Cuando te vi de niño,
apenas me sorprendí,
pero hoy,
bajo el sol y con la brisa que me acaricia,
me tienes inquieto.

(Arenys de Mar, 12-07-1979).


Lejos de mi tierra

Llegué lejano,
al lugar de las montañas
y la hierba verde.
Llegué lejano,
sudoroso,
cansado 
y expectante de lo que ha de venir.
Llegué lejano,
cerca de una mayor lejanía
y sin pensar en el viaje de vuelta,
en lo que habré de obtener cada día,
en lo que ahora no pasa de ser un sueño.
Llegué lejano,
aquí,
y, sentado junto al agua que corre tímida,
espero lo que ha de venir.

(Seo de Urgel, 28-07-1979).


Nicaragua

Años de sangre y lucha,
de muerte y dolor,
de lágrimas y sacrificio.
Pero ya pasó el tiempo del pasado
y hoy,
cuando se inicia el porvenir,
podemos hacer un homenaje a los caídos
y celebrar el triunfo de la esperanza.
Nicaragua, la victoria.

(Dedicado a la lucha de un pueblo heroico que, conducido por el FSLN, logró asentar una derrota a la dictadura y el imperialismo yanqui).


(Salamanca, 5-08-1979).








Alexandria Ocasio-Cortez a Ted Yoho: "Mis padres no me criaron para aceptar los insultos de un hombre"

Hace unos días el miembro de la Cámara de Representantes Ted Yoho le soltó un "maldita/jodida perra/zorra/puta" (según se quiera traducir la expresión) a su colega Alexandria Ocasio-Cortez. Un insulto que fue captado por varias personas que presenciaron en los pasillos de la sede parlamentaria una discusión entre dos representantes republicanos y la congresista por Nueva York, miembro del partido Demócrata. Ésta, en una de sus intervenciones, había relacionado  la subida de robos y hurtos en su ciudad con los problemas que hay en muchas familias para poder adquirir alimentos, poniendo el acento del problema en la desigualdad y la pobreza. 

Demasiado para un varón, blanco, empresario y miembro del Partido Republicano, que acabó autorretratándose en toda su dimensión como clasista y macho. Y es que el escándalo provocado por su insulto fue tal, que se vio obligado a pedir disculpas en la misma sede de la cámara alta estadounidense. Pero, claro, a su manera. Primero, diciendo que no dijo lo que dicen que había dicho, pero que si sus palabras habían molestado que las retiraba. Luego, haciendo gala de ser buen marido y buen padre, recordando que tenía esposa y dos hijas. Y, por supuesto, dejando constancia de su profesión de fe religiosa, familiar y patriótica con  un "no me puedo disculpar por mi pasión o por amar a Dios, mi familia y mi país". 

La respuesta de Ocasio-Cortez fue rotunda. De origen puertorriqueño, socialista y perteneciente a una nueva generación de congresistas en su partido, más sensible a los problemas sociales, feministas y antirracistas, pronunció un discurso donde desarmó la ideología del heteropatriarcado y la doble moral de quienes la profesan. De los diez minutos que duró su alegato, dijo frases como éstas: 

"todas las mujeres nos hemos tenido que enfrentar a esto, de alguna forma, en algún momento de nuestras vidas (...). Este tipo de lenguaje no es nuevo para mí (...) y ése es el problema, (...) que no es puntual. Es cultural. (...), es una cultura de la impunidad, de la violencia, el lenguaje violento contra las mujeres y una estructura de poder que lo apoya (...) [El señor Yoho] vino a esta Cámara a poner excusas sobre sus actos y no estoy dispuesta a pasar por ahí (...). Me parece inaceptable usar a las mujeres. Nuestras mujeres, nuestras hijas como escudo y como excusa de un comportamiento deplorable (...). Yo también soy hija de alguien (...). Mis padres no me criaron para aceptar los insultos de un hombre".         

miércoles, 22 de julio de 2020

De putas y señoras, con reyes de por medio

El señor Jaime Peñafiel, veterano profesional de la prensa rosa-real nos ha salido con una frase, que parece una sentencia y que tiene mucha miga. Ha dicho el hombre que "los reyes nunca pueden acostarse con putas, sino con señoras". Lo ha soltado con motivo del lío judicial en que está metido el emérito. Ya se sabe, cosas de comisiones millonarias, cuentas en Suiza, blanqueo de dinero, regalos... Negocios, vamos. Según el criterio del citado periodista, puede sacarse como conclusión que las putas largarían y las señoras se mostrarían discretas. Las primeras buscarían el dinero y las segundas... no sé, quizás el amor, una aventura, un desahogo... Las  primeras serían perversas y las segundas... modélicas. Vamos, que Corinna sería una puta. Bárbara Rey... también. Marta Gayá, por su discreción, una señora. Y por supuesto, la esposa real, doña Sofía de Grecia, una profesional. De la realeza, claro. Ha sabido estar en su sitio. Como buena esposa, madre y reina. ¿Cuestión de clases? Pero... ¿la tal Corinna, aun divorciada, no se apellida Zu Sayn-Wittgenstein y tiene el tratamiento de alteza serenísima? Hay putas y putañeros, señoras y señores, y aquí, en España, un rey-rey y un rey-emérito... Y machos, muchos machos. ¡Ay!

(Imagen: viñeta de Kalvellido).

lunes, 20 de julio de 2020

Juan Marsé, un aprendiz de joyero que se hizo maestro de palabras




















Murió Juan Marsé, un escritor que se encuentra  entre quienes más obras de literatura he leído. Nada menos que 15: diez novelas, cuatro cuentos y un libro de recuerdos personales. 

Y por este orden cronológico: Últimas tardes con Teresa (Barcelona, Bruguera, 1981); Si te dicen que caí (Barcelona, Bibliotex, 2001); Canciones de amor en Lolita's Club (Barcelona, Círculo de Lectores, 2005); Un día volveré (Barcelona, Debolsillo, 2003); El amante bilingüe (Barcelona, Debolsillo, 2007); Ronda de Guinardó (Barcelona, Crítica, 2005); La oscura historia de la prima Montse (Barcelona, Argos-Vergara, 1979); Rabos de lagartija (Barcelona, Debolsillo, 2003); El embrujo de Shanghai (Barcelona, Debolsillo, 2009); La muchacha de las bragas de oro (Barcelona, Debolsillo, 2009); Historia de detectives (Barcelona, Debolsillo, 2004); El fantasma del cine Roxy (Barcelona, Debolsillo, 2004); Teniente Bravo (Barcelona, Debolsillo, 2004); La gran desilusión (Barcelona, Seix Barral, 2004); El moco nacional (Babelia, 2018).

No pretendo hacer una disección de cada una de esas obras, pero sí me voy a detener en tres de ellas. Se trata de Últimas tardes con Teresa, Si te dicen que caí y Un día volveré. En todas ellas, como en la mayor parte de sus obras, Marsé nos presenta un universo variopinto de personajes que provienen de ámbitos sociales y culturales antagónicos, confrontando a quienes salen de los barrios populares barceloneses y quienes lo hacen de los burgueses. Cargados los primeros de derrotas pasadas, miserias presentes, anhelos de promoción social, frustraciones permanentes... Y los segundos, saliendo casi siempre airosos gracias a la malla que los protege en su condición social. Un Marsé que se muestra a la vez, rudo, transgresor, irónico, mordaz, tierno... Y que se autorrefleja o autorretrata parcialmente en algunos de los personajes, pero de los de raigambre popular, porque fue entre esa gente donde nació y creció durante los primeros años de su vida.     


Me inicié en sus libros con Últimas tardes con Teresa, que además fue la que inauguró su lista de premios. Narra la historia de la atracción de dos jóvenes de orígenes sociales antagónicos, pero que buscan/encuentran un nexo de unión. Él, Manolo, conocido como el "Pijoaparte", un muchacho de barrio entre macarra y delincuente de baja monta, que apunta hacia arriba. Y ella, Teresa, una "pija bien", sensu stricto, que quiere experimentar el sexo desde una perspectiva transgresora. 


Me encantó el relato de su niñez y adolescencia, en plena postguerra y el arranque del desarrollismo de los sesenta, que hizo en Si te dicen que caí, poniendo al descubierto la dureza de la vida en uno de los barrios llenos de gente derrotada tras la guerra civil, el de Guinardó. Y lo hizo de tal manera, que no pudo publicarse en España hasta 1976, muerto ya el dictador. Un título que alude a un verso del himno falangista y que hace de las aventis, los relatos de las aventuras entre reales e imaginadas de esos jóvenes, una novedad estilística original. Todo, para acabar con esos "Hombres de hierro, forjados en tantas batallas, soñando como niños".


Y me atrapó Un día volveré, escrita en 1982, cuando la transición ya se había consolidado, una especie de ajuste de cuentas con el pasado, reivindicando la postura de quienes, derrotados en la guerra y encerrados en las cárceles, no se resignaron. O, dicho en palabras de Rafael Chirbes, "el novelista se negaba a poner a los perdedores atrabajar al servicio del nuevo orden". Su "hoy ya no creemos en nada, nos están cocinando a todos en la olla podrida del olvido" que aparece al final del libro puede estar cargado de pesimismo, pero, dicho en palabras de Rafael Chirbes, "el novelista se negaba a poner a los perdedores atrabajar al servicio del nuevo orden"*. Como hizo años después otro novelista, Antonio Vázquez Montalbán, volviendo a tratar ese tema en El pianista (Barcelona, Debolsillo, 2004), con un resultado también excelente.


Se nos fue Marsé, maestro  del realismo literario, pero no homogéneo, sino en permanente evolución. Quien casi de niño se iniciara en el oficio de joyero, acabó transmutándolo, ya como maestro, en el trabajo con otro tipo de joyas, las hechas con palabras.  

*Rafael Chirbes, "De qué memoria hablamos"; en Carme Molinero (ed.), La Transición, treinta años después (Barcelona, Península, 2006).