sábado, 14 de septiembre de 2013

Le tienen ganas al juez

Se llama José Castro y es juez. Su caso me resulta peculiar, porque lo veo atrevido. Y mucho. Lo llaman el azote de la corrupción y es que donde vive y actúa, las Baleares, hay para dar y tomar. El archipiélago es uno de los paraísos... de la corrupción. Sí, así, corrupción, donde el dinero corre a raudales en forma de favores, comisiones, recalificaciones, sobornos, financiaciones de algunos partidos, enriquecimientos personales rápidos... Y ahí es donde el juez Castro no ha parado. Me imagino que hasta donde ha podido o le han dejado. Veamos algunos ejemplos. El caso Calviá, por el intento de compra por el PP a un concejal del PSOE. El caso del túnel de Sóller, con la financiación al PP y el Gabriel Cañellas, del PP, viéndose obligado a dimitir como presidente de la comunidad. El caso Palma Arena, donde se duplicó el coste de lo presupuestado para la construcción de un velódromo, con Jaume Matas, que había sido también presidente, directamente implicado. Ahora el caso Noos, con Iñaki Urdangarín y su esposa... En los casos de Matas y el de Urdangarín existen, además, ramificaciones, lo que da pistas de su dimensión. 

Al juez, sin embargo, se la están montando. Ya lo hicieron cuando, después de haber imputado a la infanta, ésta acabó saliendo indemne gracias al recurso de la fiscalía y la posterior decisión de la Audiencia de Palma de Mallorca. Ahora vive tan tranquila en Suiza, con buenos emolumentos. Desde hace unos días se sabe de los recursos de Urdangarín y algún fiscal para que el sumario del caso Noos pase a otra comunidad, la valenciana, donde la cosa le puede resultar más favorable al yerno del rey y esposo de la infanta. Valencia, otro de los paraísos de la corrupción, pero con titulares de juzgado con menos atrevimiento. Pero la cosa no queda ahí. Han aparecido unas fotografías chuscas, publicadas por ABC y aireadas por el entorno mediático de la corte, donde el juez está hablando con una abogada de la acusación particular en una cafetería. Vaya si le tienen ganas.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Más sobre Siria

Se está escribiendo y hablando mucho todo este tiempo sobre el Oriente Próximo y, en mayor medida, la situación Egipto y Siria. Anoche vi a través de La Tuerka una charla de Santiago Alba Rico y Olga Rodríguez, titulada "Primaveras árabes, ¿de qué estamos hablando?", y hoy he leído en Rebelión una entrevista a Noam Chomsky que resultan altamente interesantes. Entre las muchas cosas que se dicen, Rico y Chomsky coinciden en un hecho -no es el único, evidentemente- y es que EEUU, así como Israel, no tienen interés en intervenir directamente en Siria, excepto dejar que el conflicto se prolongue, evitando, de esta manera, que se generen otros problemas geoestratégicos en la zona.

Chomsky alude a artículo de Aluf Abenn en Haaretz, "que escribió acerca de cómo los israelíes van a la playa, disfrutan y se congratulan de ser una "ciudad en la jungla" mientras las bestias salvajes de afuera se desgarran entre sí". Alude también a las contradicciones que hay entre los distintos sectores políticos de EEUU sobre la política exterior, pero en la que prima la estrategia de la "responsabilidad de proteger", que es la que llevó a este país a intervenir en Iraq, Afganistán o Libia. No obstante, añade que "los EE.UU. tampoco parecen muy descontentos" con la posición de Israel.

Alba Rico es más rotundo cuando se refiere a la nula intención que tiene EEUU de intervenir en Siria. Llega incluso a decir -lo que resulta altamente controvertido- que no se encuentra detrás de lo ocurrido en Egipto y Siria. No obstante, su interpretación se basa en distintas razones. Además de lo dicho por Chomsky, considera que EEUU es una potencia en crisis, que está cosechando reveses internacionales tanto bélicos como diplomáticos, además de la competencia creciente que tiene de las llamadas potencias emergente y especialmente China. A ello hay que unir el avispero que supone la región del Oriente Próximos, donde convergen y divergen, dependiendo del país que se analice, potencias exteriores y fuerzas internas muy diversas, cuando no antagónicas. De hecho habla del sentido que tiene la actual propuesta rusa de desarme químico dentro de las conversaciones que llevan desarrollando desde tiempo atrás EEUU y la propia Rusia de cara a dar una salida al conflicto. 

¿Cómo se resolverá? Puede que Siria acabe dividida entre un territorio controlado por el régimen actual; otro más impreciso disputado a su vez por los diferentes grupos de oposición; e incluso la aparición de un estado kurdo unido al iraquí y, quién sabe, si con cierta aquiescencia turca.  

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El pueblo de Cataluña lo tiene claro

Cuando un pueblo sale a la calle a manifestar su deseo de ser libre, no se le puede parar. Así lo han hecho hoy durante la celebración de la Diada: a lo largo de 400 kilómetros una cadena humana ha unido Cataluña de norte a sur. Basta con hacer una simple operación matemática y salen 400.000 metros, que en personas son, cuando menos, las que han estado en la calle. Pero ha habido más, muchas más hasta sumar, según algunas fuentes, 1,6 millones. También hoy se ha publicado una encuesta donde más del 50% votarían por la independencia y en torno al 25% diría que no. En todo caso, lo fundamental, es que el pueblo sea consultado, se autodetermine. Todo un ejercicio democrático. ¡Y cuánta gente todavía no lo entiende! 

Pruebas que desaparecen...

Ordenadores que se formatean, discos duros que se destruyen, libros de visitas que desaparecen, agendas que se tiran... Pruebas muy valiosas que ya no existen o quizás -menos probable- que puedan estar ocultas. Es lo que se está haciendo en el PP, el partido que, según sus dirigentes, mejor colabora con la justicia. El mismo al que pertenece el jefe de gobierno, que ha mentido públicamente en el Congreso. Resulta evidente que intentan ocultar algo. O mejor, muchas cosas. El otro día un conocido juez, Javier Gómez Bermúdez, dijo en un programa de televisión que él no hubiera pedido los ordenadores, sino que los hubiera cogido. Claro y rotundo. ¿Está siendo Pablo Ruz un juez indulgente con el PP? Los abogados de la acusación popular le criticaron en agosto que rechazara determinadas preguntas dirigidas a María Dolores de Cospedal por considerarlas impertinentes. El malestar en el seno del electorado conservador aumenta. Son conscientes de la gravedad de lo que está ocurriendo. Hay quien habla de abstenerse. Esto último no me lo creo: en la derecha nunca hay inhibición. El fascismo fue en su día la forma que tuvo de recomponerse. ¿Cómo acabará esto?   

Ocho cuerpos aparecidos en el desierto

Fueron acribillados, enterrados y abandonados. Con alevosía. Se buscaba que su desaparición acabara en olvido. Una forma de certificar la impunidad. Casi cuarenta años después ocho de esos cuerpos han sido identificados en la región de Smara. Faltan aún casi otros 400 más. Un equipo científico vasco, donde se encuentra de nuevo el antropólogo Francisco Etxeverría, ha trabajado para demostrar el horror de la ocupación marroquí. Parece como si el desierto, que parece tan terrible, los hubiera acogido para devolverlos.   

lunes, 9 de septiembre de 2013

Saldaré la deuda, Agustí

Me he enterado hoy de la muerte de Agustí Vehí Castelló. Un poco tarde, sí (fue en marzo), pero lo suficiente para que me haya entristecido. No he olvidado su llamada al instituto en enero de 2010 ("Gracias, Agustí"). Fue tan sorprendente como gratificante. Lo sentí como una muestra de gran generosidad, la misma que ha tenido con la gente. Él mismo escribió a su alumnado, a modo de recomendación, lo siguiente: "debe existir voluntad de formarse permanentemente y una sensibilidad especial ante los que no tienen nada, los desafortunados, los desarraigados, los que han venido a nuestro país soñando un futuro mejor, lo más débiles o aquellos a los que, de manera políticamente correcta, llamamos sin techo". Tengo aún la deuda de leer sus libros. Y claro que la saldaré.   

(Retrato obtenido en http://robertopla.net/blog/agusti-vehi.htm)

domingo, 8 de septiembre de 2013

¿Desilusión? Una alegría

Yo lo he tenido claro: mejor que no hubieran elegido a Madrid como sede para los Juegos Olímpicos de 2020. Hubiera supuesto un derroche más en una sucesión previa de derroches. Los números de los que se hablan son de unos 9.000 millones ya gastados, más los que faltaban. Nos ha repetido que era poco y que ya se había construido el 80% de las infraestructuras, pero ¿quién cree a esa gente que presupuesta y luego infla desmesuradamente? Hace un par de años la que todavía era presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se le escapó un "no tenemos un duro". Durante los últimos años los gobiernos del PP en todos los ámbitos no han dejado de hacer recortes en el gasto público con finalidad social, incluida la práctica del deporte para la gente común, pero el caprichito de los juegos bien les valía otro dispendio. Hasta el ministro Guindos dijo el otro día que para eso sí había dinero. Ayer, durante la presentación de la candidatura madrileña en Buenos Aires, Rajoy hizo un canto a la bonanza de nuestra economía. Por lo visto, poca gente lo creyó, pues recibió menos apoyos de los esperados. En días pasados se desató una euforia exagerada. Anoche había muchas caras compungidas. Y yo, he de reconocerlo, tan feliz. He llegado a oír ridiculeces y mucho victimismo. A ver si desaparece tanta ingenuidad y si pronto se va a su casa y nos deja en paz tanto chupóptero suelto.  

El terror de los ejércitos secretos de la OTAN

Llevaba tiempo intentando hacer una reseña del libro Los ejércitos secretos de la OTAN. La Operación Gladio y el terrorismo en Europa occidental, escrito por el historiador suizo Daniele Ganser y publicado en España hace tres años por la editorial El Viejo Topo. Esta mañana he visto por la red el documental El ejército secreto de la OTAN, editado por el nada sospechoso Canal de Historia, lo que me ha llevado a hacer un breve comentario del contenido de las dos obras. Por ello sugiero la visualización del documental, que resulta más rápido y accesible, y la lectura, si se puede, del libro. En lo esencial no hay nada nuevo que no se supiera y sospechara desde hace años, pero lo que hace el trabajo de Ganser, que está en el fondo del documental, es sistematizar la información, darle una dimensión espacial más definida y aportar una documentación muy valiosa que corrobora, completa y fortalece lo que ya se conocía. Aun con ello, quedan muchos cabos sueltos y muchas cosas por saber. 

Durante la Guerra Fría las potencias occidentales, y especialmente EEUU y el Reino Unido, crearon unas redes secretas operativas que tenían como fin inicialmente, si no sólo aparentemente, sentar las bases de la resistencia frente a una hipotética invasión de las tropas soviéticas. Lo que se ha denominado comúnmente como Gladio fue una red organizada por la CIA estadounidense y el MI6 británico, que contó con la participación de los servicios secretos de los diferentes estados y el estímulo y/o colaboración, según cada caso, de las altas instancias políticas de los mismos. Sus miembros fueron reclutados entre los sectores conservadores, la extrema de derecha e incluso los más que residuos del fascismo. Esas redes se transformaron enseguida en actuaciones de diversa índole que buscaban contener como fuera cualquier atisbo de cambio político, sobre todo en los países donde los partidos comunistas alcanzaron una considerable presencia, como fue el caso de Italia. Pero no sólo, pues, sin que ese peligro ocurriera en la mayoría de los países, se trataba de mantener una situación de alerta ante la opinión pública, donde el miedo jugaría un papel primordial. Es así como se entiende lo que en los años 70 se conoció con el término de estrategia de la tensión. 

A lo largo de varias décadas se realizaron numerosas acciones armadas, se organizaron golpes de estado más o menos velados y se financiaron campañas electorales de los grupos políticos conservadores que buscaban a la vez frenar los movimientos sociales y desviar a la opinión pública hacia opciones conservadoras. Y paralelamente, como común denominador, una clara impunidad: investigaciones cortadas, pruebas destruidas, muertes misteriosas, exculpaciones, fugas de responsables... 

Ocurrió en todos los países occidentales, pero fue en Italia donde se llegó más lejos. Las elecciones generales de 1948, los atentados indiscriminados de Piazza Fontana de Milán en 1969, la plaza de la Loggia de Brescia en 1974), el tren Italicus o la estación de ferrocarril de Bolonia a manos de grupos fascistas, aunque con falsas inculpaciones a los de izquierda, son ejemplos horrendos de los límites alcanzados. 

En nuestro país hemos vivido episodios que tienen una relación directa con la actuación de las fuerzas ocultas de Gladio. Aunque en el libro no se profundiza mucho sobre lo ocurrido, sí se muestran las relaciones existentes con los servicios secretos durante el franquismo. Se alude también al papel jugado por "refugiados" italianos durante los años de la Transición organizando y ejecutando operaciones desestabilizadoras, aunque no se hacen referencias concretas. No debemos olvidar lo ocurrido en la primavera de 1976 (Vitoria, Montejurra...) o en enero de 1977 (secuestros de Oriol y Villaescusa, muertes de manifestantes, matanza de la calle de Atocha...). El autor tampoco se olvida del vergonzante papel jugado por los gobiernos de Felipe González, tolerantes, cuando no cómplices, con las actuaciones de los servicios secretos españoles y estadounidenses.  

Como se indica al final del libro, la "espiral destructiva de manipulación, miedo y violencia no acabó con la caída de la Unión Soviética y el descubrimiento de los ejércitos secretos en 1990, sino al contrario, ganó impulso". Basta con ver lo que está ocurriendo.      

viernes, 6 de septiembre de 2013

Mentir, no recordar, reírse de la gente

Mariano Rajoy mintió el pasado 3 de agosto en su comparecencia en el Congreso. Dijo, por ejemplo, que con él, como jefe de gobierno, Luis Bárcenas ya no estaba en el PP. Si embargo, estuvo a sueldo en el partido hasta enero de este año, el 2013. Lo reconoció hace unos meses María Dolores de Cospedal con el rollo de "la indemnización en diferido en forma de simulación". Y también hace unas semanas ante el juez Pablo Ruz, mencionando en varias ocasiones al "presidente" como responsable del acuerdo con Bárcenas. 

Es norma que las personas que actúan como testigos en los procedimientos judiciales no pueden mentir, pues de lo contrario incurren en delito de perjurio. De ahí el recurso tan repetido del "no recuerdo" o frases similares del que hicieron uso ante el juez Ruz hace unas semanas Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas y la propia Cospedal, ocupantes de la secretaría general de PP en los últimos años. Han repetido tantas veces la frase, que, por abusivo, resulta un verdadero cachondeo. 

El "no recuerdo", las mentiras de Rajoy, las declaraciones ridículas de los portavoces del PP o el freno por parte de su grupo parlamentario para que no comparezca Rajoy en el Congreso muestran un comportamiento bochornoso. Y el mar de fondo es la corrupción. Mucha corrupción. Un sistema que hace que desde el partido, mediante diversos subterfugios, se canalicen fondos públicos cuantiosísimos hacia concesiones a empresas privadas. De ahí se deriva lo demás: los sobresueldos, las apropiaciones particulares de algunos, las cuentas B o la financiación del PP. 

Lo peor de todo esto es que se cuenta con el consentimiento pasivo de mucha gente. 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Bye, bye, nena!

Su papá habló con Miquel Roca, uno de los padres de la Constitución, para que asumiera  la defensa de la nena. Y vaya si dio resultado: primero consiguió que el fiscal pidiera que se suspendiera la imputación por el caso Noos; luego, que la Audiencia de Palma de Mallorca lo decidiese en firme. Lógico: ella, la pobre, no sabía nada. Han pasado unos meses y ahora la nena se va a Suiza. A trabajar, claro, como mandan los cánones de la realeza. Y va a estar pero que muy bien pagá: 300.000 euros (50 milloncetes de pesetas) anuales, de La Caixa, que ha sido su empresa desde hace años; y otros tantos, de una fundación de Aga Khan, riquísimo donde los haya y amigo, por supuesto, del papá. A eso hay que añadir los gastos del estado: al menos otros 300.000 euros en materia de seguridad. Como tiene que ser. Bye, bye!