El 3 de marzo de 1976 es una de las fechas que tengo grabadas en la memoria: fue el día que en que tuvo lugar el asesinato de cinco indefensos trabajadores, cuando salían de una asamblea celebrada en la iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria/Gasteiz. Fueron víctimas de los disparos indiscriminados y a quemarropa efectuados contra los huelguistas por la Policía Armada. Una matanza que pudo haber sido mayor, porque hubo también decenas y decenas de personas heridas.
Murieron en el mismo momento Pedro María Martínez Ocio y Francisco Aznar Clemente, y con posterioridad, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral, que habían sido gravemente heridos. Era frecuente en esos años que las instalaciones de la Iglesia (templos, salones, conventos...) fueran refugio para hacer reuniones y asambleas. En muchas ocasiones la policía aprovechaba la salida de la gente para llevar a cabo detenciones, pero ese día 3 se dio un paso más dramático haciendo uso de unos disparos alevosos.
1976 fue un año especialmente duro (1). Al menos hubo un total de 18 muertes provocadas por las fuerzas del orden, en mayor medida, o por pistoleros fascistas: Elda, Alicante (febrero); Tarragona (marzo); Basauri, Vizcaya (marzo);
Baracaldo, Vizcaya (abril); Montejurra, Navarra (mayo), con dos; Madrid (mayo);
Santurce, Vizcaya (julio); Almería (agosto); Madrid (septiembre); La Laguna , Tenerife
(septiembre); Santesteban, Navarra (noviembre); y Madrid (diciembre).
Estamos en el 50 aniversario: ¡medio siglo ya! Peo ningún responsable, político o policial, se ha sentado en el banquillo. Carlos Arias Navarro era, como jefe de Gobierno, y Manuel Fraga Iribarne, al frente de las fuerzas de orden público, como ministro de Gobernación. Este último, sin rubor, lo justificó con estas palabras: "Aquello de Vitoria había que aplastarlo, porque estaba dirigido por dirigentes que manipulaban a la clase trabajadora y eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos". Rodolfo Martín Villa era ministro de Relaciones Sindicales y bastantes años después estuvo, junto al capitán Quintana, entre los que la jueza argentina María Servini consideró como responsables de lo sucedido. En 2017 Martín Villa no tuvo la decencia de pedir perdón a familiares de dos de los asesinados, cuando en las puertas del Congreso le recordaron lo ocurrido (2).
(1) "La violencia represiva durante la Transición (a propósito de la ignorancia atrevida de Carmen Calvo)" (23-09-2019); y "Víctimas de la represión franquista (recuerdos de mis años jóvenes)" (20-01-2020).
El año siguiente de los sucesos salió a la luz, en homenaje a las víctimas, la emotiva cantata Campanades a morts, compuesta por Lluis Llach, que también interpretó las canciones. Invito a escucharla.
Por mi parte, en este cuaderno han sido varias las entradas que he dedicado explícitamente a la memoria de las víctimas mortales de los sucesos de Vitoria/Gasteiz. Las dejo para su lectura (3).
Notas
(2) "¿Te acuerdas de los muertos de Vitoria, Rodolfo?" (29-06-2017).
(3) "Simiente del odio" (3-03-2011); "'Que en la muerte os persigan nuestras memorias' (Vitoria, 1976)" (3-03-2017); "Fue en Vitoria, el 3 de marzo de 1976" (3-03-2021); y "Cuando en Vitoria segaron cinco vidas humanas..." (3-03-2022).
