sábado, 7 de marzo de 2026

A Juan José Blanca, amigo, compañero, maestro...


Juan José Blanca...

Juan José Blanca
que la Breña te rescate
y el azul del mar
te acoja y te proteja.

La vida que tuviste
de lealtad y de nobleza
fue una vida de servicio
y de profundas huellas.

Gracias, porque fuiste
garante de la idea
de que todos somos uno,
hijos de una misma aldea.

Aquí, al fin, estamos
para que este adiós sea
un hasta siempre eterno,
sin caducidad ni fecha.

En esta ingrata hora
de la despedida
los amigos se van
pero se quedan.


(Francisco Malia Sánchez)


¡¡BIENVENIDO, JUANJO, NUEVAMENTE!!

Esta mañana, familiares, amigos, amigas, compañeras, compañeros, alumnas y alumnos de Juan José Blanca hemos acudido a La Breña para despedirte… y también para darte la bienvenida.

Porque no es una despedida definitiva.

Es el comienzo de una nueva forma de estar entre nosotros, en el lugar que elegiste, en nuestro entorno natural, entre los pinares, el viento y la mirada infinita hacia nuestra bahía.

Desde hoy cada paseo por La Breña será también un encuentro contigo.

Estarás en la sombra de los árboles, en el sonido del mar a lo lejos, en la calma del sendero y en los paisajes que tanto amabas. Allí nos acogerás entre tus ramas, como un guardián sereno de este rincón tan nuestro.

Fue un momento sencillo y profundamente entrañable, compartiendo recuerdos, palabras, poesías…, mientras la música que tanto disfrutabas nos acompañó como un susurro de despedida y de gratitud.

Hoy no te decimos adiós.

Hoy te decimos hasta luego, porque sabemos que seguirás aquí, en cada paso que demos por nuestra Breña.

¡¡HASTA LUEGO, JUANJO!!

(José Sánchez)


Del corazón a la amistad

Nos dejas un legado grande y hermoso, lleno de vida.
Has dibujado en personas el futuro que soñaron: profesores, médicos, psicólogos...
Hoy has llegado para quedarte en el pinar de tus palabras...
Ya no hay palabras, ni tampoco silencios.
Ya no hay sonrisas, tampoco llanto.
El problema ya no es que te hayas ido.
El problema ahora es que nos quedamos vacíos.
Ya no hay kilómetros, ni hospitales, consultas, pastillas, compras, ni Barça, ni Madrid.
Ya no hay tardes de vino y rosas, de pisto y gazpacho.
Hay dolor, nudo en la garganta, lágrimas en los ojos, ausencia.
Hay un inmenso vacío, lleno de recuerdos, cariño y amistad.
El problema no es irte con las estrellas.
El problema es no saber qué estrella mirar.
Hay una alegría imborrable de haberte tenido tan cerca.
Escapar de la tristeza.

(Pedro Peralta Expósito)


Regresaste ya

Regresaste a Barbate, a la cercanía del mar.
Ya puedes seguir oyendo el susurro del viento
que sopla entre las ramas de su hermoso pinar.

(Jesús María Montero Barrado)