sábado, 11 de diciembre de 2021

Palabras de Francisco Malia Sánchez en la presentación de mi libro Fascismo y represión en Barbate durante a guerra y la postguerra

Ayer, viernes, tuvo lugar la presentación de mi libro Fascismo y represión en Barbate durante la guerra y la postguerra, recientemente publicado por la Mancomunidad de Municipios de La Janda y la Diputación de Cádiz. Al acto, celebrado en la Casa de la Cultura de Barbate, asistió la presidenta de la citada Mancomunidad, María de los Santos Sevillano Villegas, así como la concejala de Cultura del Ayuntamiento, Engracia Moreno, y tuvo como presentador del libro a Manuel Malia Sánchez. 

Barbateño de pro, a quien a veces le gusta denominarse como barbatero, es un maestro jubilado, un polifacético personaje por su creatividad literaria, artística e histórica, y, por supuesto, un amigo entrañable y mejor persona. Desde el primer momento aceptó que fuera quien presentara mi libro y el resultado es el escrito que ofrezco en esta entrada. No puedo por menos que agradecerlo, así como hacerlo sobre el contenido de lo que dijo durante el acto, tanto por los elogios vertidos sobre mí, como, sobre todo, por el hecho de haber reflejado el espíritu que tiene mi trabajo.

Entre las personas que asistieron al acto se encontraban familiares de algunas de las víctimas y, más concretamente, de Francisco Braza Basallote "Frasquito",  Francisco Utrera Rivera "Garrucho" y José Utrera Rivera, asesinados entre 1936 y 1937, y Diego Guerrero Pérez, encarcelado tras la guerra. Excusó su ausencia, por no encontrarse en Barbate, uno de los nietos de Francisco Tato Anglada, que fue alcalde pedáneo de Barbate entre febrero y julio de 1936, y una de las víctimas mortales de la represión. 

No se olvidó tampoco Paco Malia recordar a Antonio Caro Corrales, recientemente fallecido. Sobrino de Juan y Manuel Caro Marín, que fueron asesinados por un pistolero falangista una semana antes del golpe militar de julio de 1936, ha sido una figura importante, prácticamente pionero, en la recuperación y mantenimiento de la memoria de las víctimas, en su caso a través de sus tíos, a los que se conoce en Barbate con el nombre de los "hermanos Carito".  


Buenas tardes:

La gente de mi generación vivimos una infancia en blanco y negro, como el NODO que precedía a las películas de la época. El resultado de la combinación de estos dos colores configuraba un gris de tristeza, miseria y miedo. Nuestros padres echaban sobre nosotros un manto de silencio que nos protegía de los sinsabores que ellos vivieron antes, durante y después de la guerra. Sólo así se explica que pudiéramos disfrutar de la luz, el color del cielo y el mar y el verde de los pinos de nuestro hermoso entorno natural, ajenos a la triste experiencia colectiva por la que ellos habían pasado.

El que les habla nació en Barbate de Franco, en la calle General Yagüe, y estudió en el Colegio Público Generalísimo Franco, sito en la calle del mismo nombre. El callejero de Barbate estaba lleno de nombres de generales y afectos al régimen impuesto por los sublevados el año 1936. 

Desde entonces acá la "Ley de la Memoria Histórica" ha propiciado diferentes iniciativas correctoras del intento de este régimen opresor por borrar todo atisbo de logros e iniciativas llevadas en periodos anteriores y, lo que es peor, imponer su épica fascista y esconder sus propias vergüenzas.

El libro de nuestro amigo  Jesús Montero, a mi entender, cubre un importante vacío en nuestra historia: el periodo de la II República y la represión  llevada a cabo durante la Guerra Civil y la posguerra. Y, lo que es más importante sacar a la luz los nombres y los hechos de las personas que la sufrieron. Era necesario que estas personas, desde el más humilde trabajador hasta el que ocupó cargos públicos durante la República, especialmente durante el periodo del Frente Popular, pasen a formar parte de la historia de Barbate y alcancen el respeto, el agradecimiento y el reconocimiento de sus paisanos. Este libro constituye, por tanto, además de un extraordinario documento histórico, un importantísimo acto de justicia y reparación. 

Los familiares de Francisco Tato Anglada, último alcalde pedáneo de Barbate por el Frente Popular, ejecutado a la salida del pueblo, encargaron para su tumba, una placa con esta frase: "No nos dejaron  conocerte". Ningún emblema como éste recoge con tanta profundidad el sentir de los que perdieron a sus padres, abuelos o familiares, a tan corta edad. En un pasado reciente tuve ocasión de hablar con dos de sus hijas, Mari José  y Carmen, así como con los hijos de Miranda de Sardi, y Bartolomé Utrera Morales, hijo de Francisco Utrera Rivera, y con su nieto Francisco y su nieta Ana, aquí hoy presentes. En todos ellos subyace la admiración, la rabia contenida, y los deseos de justicia, así como que permanezca viva su memoria. Nada mejor que esta placa que a día de hoy todavía puede leerse en la tumba de Francisco Javier Tato Anglada, resume estos sentimientos encontrados que les han acompañado durante tantos años. También ellos han sido víctimas de la dictadura franquista. Jesús Montero les ha proporcionado con su trabajo honesto, metódico, concienzudo (como es él) algo de alivio y de reparación y el reconocimiento que tanto anhelaban.

Además de los ejecutados y asesinados en los prolegómenos de la Guerra Civil y durante la misma, caso Juan y Manuel Carro Marín "Los Hermanos Carito", y las otras diez personas de las que se ocupa el libro, están los barbateños y barbateñas que sufrieron cárcel, destierro, incautaciones de bienes, pérdida de trabajo,  miedo y estado de vigilancia permanente. Entre las diferentes formas de represión en Barbate, Vejer  Zahara y otras pedanías, se añadió una muy particular: la exclusión del Padrón de Hazas. En la lectura del libro descubro que mi tía abuela por parte paterna, Inés Malia Cifuentes, una de las excluidas, en el informe municipal sobre hazas de suerte de 1936 fue catalogada como "la más comunista de Barbate". Me sorprendo también que Bartolomé Reinoso Malia, que regresó en estado "demente" de la guerra, era aquel señor cuidado por su prima Ángela Muñoz Malia, que vivía en uno de los cuartos de la casa donde nací y en la que al parecer estuvo ubicado "El Ateneo Libertario" al que pertenecía José Malia Reinoso "El Moro", con quien tuve la suerte de echar muchos ratos de charla en su tallercito de la calle Colón. A los niños del patio nos imponía la figura misteriosa de Bartolomé aquel hombre corpulento, pero inofensivo, que vivía en un permanente estado catatónico. Todas estas personas que nombro eran primos de mi padre. Ángela, además, era la casera que nos tenía alquilado un cuarto y una cocina que lindaba pared con pared con el cine Malia. Otra persona vinculada a mi familia que cobra importancia en el libro es mi tío Francisco Medina Grau (el maestro Medina), militar republicano primeramente condenado a muerte y después indultado, degradado  y desterrado a Barbate, donde antes de regentar una escuela, ocupó algún trabajo relacionado con la construcción de los búnkeres instalados en nuestras costas. Se casó con Josefa Malia Domínguez, mi tía Pepa, socialista, que estuvo a punto de ser rapada por bordar una bandera republicana en los bajos de una cortina.

Quiero hacer referencia también a mi amigo Sebastián Muñoz Gómez, porque en los última fase de su vida acogió en su casa a su tío Diego Guerrero Pérez, condenado a 12 años de cárcel por adhesión a la rebelión, y se ocupó de dirigir varias escritos solicitando una indemnización para su tío de las que se convocaron legalmente los años 1993, 1998 y 2001, por haber estado recluido en la prisión militar  de Cuatro Torres de San Fernando, hecho que no pudo demostrar por haberse quemado los archivos de la Capitanía General de San Fernando.

Qué extraordinario, es que yo pueda contar hoy estas cosas, gracias al magnífico trabajo de Jesús Montero, un salmantino como Francisco Tato Anglada, que llegó a Barbate en 1989, ejerciendo su carrera de profesor de historia en el IES Trafalgar. Autor de diversos libros  relacionado con la pedagogía v la historia como Anarcofeminismo en España. La revista Mujeres Libres antes de la Guerra Civil, en el año 2003; compartiendo autoría con Juan Antonio Criado Atalaya publicó La Educación Barbate durante la época franquista. Política municipal y acción de estado (1938-1975), en el 2005; [es coautor con su hermano Juan Miguel] del trabajo Avelino González Fraile: la recuperación de un desaparecido en Salamanca durante la Guerra Civil, aún sin publicar. Y, como pueden ver en la solapa del libro, es autor también de muchos artículos en revistas, publicaciones y portales electrónicos de carácter histórico. Les recomiendo que accedan a su blog Entre el mar y la Meseta. Y por supuesto, esta obra de investigación que nos ocupa y presentamos hoy.

Los rasgos que, en mi opinión, definen a Jesús, (algo he anticipado ya antes) es conocimiento, método, capacidad de trabajo, tenacidad,  compromiso, modestia y pasión por la investigación histórica. Creo que todo ello se desprende de cada una de sus páginas.

Jesús dedica con acierto un capítulo final, a modo de compendio, titulado  "Índice biodocumental de las personas represaliadas", que ayuda a entender mejor las vicisitudes de estos héroes olvidados.

En cuanto al compromiso con la Memoria Histórica, antes incluso de que esta se aprobara,  la implicación de Jesús Montero no se ciñe solamente a sus publicaciones, sino también a su activa participación como Concejal de IU en las propuestas llevadas a pleno entre los años 2001 y 2006 para la eliminación del callejero de los nombres y hechos relacionados con la dictadura, así como los símbolos franquistas que tan profusamente han precedido la vida pública de Barbate. 

El grito "no nos dejaron conocerte" de las hijas, hijos y familiares de Tato, grito que representa a todos los damnificados por la dictadura, sigue en un frontal de la única tumba a ras de suelo del cementerio de Barbate, como símbolo y aviso de lo que nunca más debería ocurrir en nuestro país. Jesús María Montero Barrado con esta publicación, que han tenido el acierto de editar la Mancomunidad de la Janda y la Diputación Provincial de Cádiz, ha contribuido a hacerles justicia y a rebajar el eco de este grito, que se apagará definitivamente cuando se haya resarcido la memoria de todas y cada una de sus víctimas.

Francisco Malia Sánchez


(Imágenes: fotografías de Felisa Rico Amores).