Historia, política, sociología, arte, música, geografía, literatura, pensamiento...
jueves, 9 de noviembre de 2017
Post data sobre la comparecencia del inspector Morocho en el Congreso
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Las esculturas de "Abraham" e "Isaac", otra rapiña de Franco
La "camisetita" de la selección española
En efecto, así es como se refieren desde la derechona a la nueva indumentaria de la selección masculina española de fútbol. La prevista para el próximo Mundial de Rusia. Resulta que la marca deportiva que la ha diseñado ha introducido una franja vertical con líneas paralelas de colores azul y rojo, los propios de la selección, que vistos de lejos se funden, haciendo que el efecto óptico permita que se perciba como el color secundario morado. De ahí que se diga que la nueva camiseta contenga los colores de la bandera republicana. Y la polémica ha saltado, claro. Desde los medios de la derechona, en especial la más extrema, ha provocado reacciones contrarias, cuando no se ha considerado como insulto. Y desde medios progresistas se contempla con una sonrisa en la boca.
Al principio me recordó lo ocurrido en el año 2003 en Australia, cuando en la ceremonia inicial de la final de la Copa Davis de tenis un trompetista tocó el himno de la IIª República española, en vez del monárquico. En aquel entonces la cosa trascendió poco o, al menos, sin estridencias. Más allá de lo anecdótico, se pudieron ver cosas como la cara de circunstancias de los jugadores españoles, la vuelta de cabeza de Alex Corretja o los gritos y los gestos del público español que indicaban que ése no era su himno. Hasta el comentario leído por la presentadora del telediario de RTVE parecía tomárselo con tranquilidad.
Ahora, sin embargo, la cosa de la "camisetita" ha provocado reacciones más rotundas: de oposición, en muchos casos y airadas, en otros. Y es que con la monarquía no se juega. Si no, ya empezarán a buscar algún artículo de la Constitución que la blinde. Al tiempo.
martes, 7 de noviembre de 2017
"Indiciariamente, sí": Rajoy y compañía cobraban sobresueldos
domingo, 5 de noviembre de 2017
Todo un ejemplo lo logrado por las trabajadoras de Bershka
sábado, 4 de noviembre de 2017
De cobardías (a propósito de lo dicho por González sobre Puigdemont)
La foto de la ocasión: Iceta tampoco se libró ni de Rajoy ni del PP
Cloacas del estado que apestan
Precisamente ayer uno de los personajes clave del documental, el comisario Villarejo, fue detenido. El mismo que fue entrevistado por Jordi Évole en su programa "Salvados", de La Sexta. El mismo que lleva un tiempo ataviado con una gorra, barba, gafas de sol y cualquier objeto que le ayude a disimular el rostro. Un personaje turbio, en fin, formado en el ocaso de la dictadura, astuto sobreviviente en los años que le siguieron y luego forjador de una forma de actuar donde se juntan lo policial y lo empresarial, lo que debería ser público con lo privado, lo que debería hacerse con transparencia con el mundo de las cloacas del estado.
Por lo que estamos leyendo, el motivo de la detención son acusaciones graves en cuanto que ponen de manifiesto corrupción para un beneficio de lucro personal: cohecho y blanqueo de dinero por un asunto de pasaportes falsos a inmigrantes. Pero dejan al lado, por ahora, lo principal: su papel en la corrupción política que se ha auspiciado en las altas esferas del estado.
En efecto, el nudo principal de Las cloacas de Interior se encuentra en la conocida como "operación Cataluña", surgida a raíz del inicio del procés. Dentro de los distintos episodios, se analiza de una forma especial el salido a la luz el año pasado sobre la filtración de una conversación entre el entonces ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, y el jefe de la Oficina Antifraude catalana, Daniel de Alfonso, en la cual hablaban sin tapujos de cómo montar una conspiración contra dirigentes de CDC y ERC.
Y es que en el fondo lo que se pone al descubierto en el documental es una estructura paralela en la cúpula de Interior que trasciende la legalidad, que ataca sin piedad fabricando pruebas falsas cuando aparecen supuestos enemigos (los partidos del procés, Podemos, facciones en el seno del PP...), que emplea a periodistas y medios de comunicación para esos fines (los Inda, Urreiztieta y compañía), que aparta a mandos policiales que empiezan a sospechar que algo huele mal o que los destruyen cuando osan averiguar lo que pasa.
¡Qué miedo! Y lo digo en serio.
viernes, 3 de noviembre de 2017
Catalunya: frases para unas detenciones
miércoles, 1 de noviembre de 2017
Murió Daniel Viglietti, pero hay que seguir desalambrando

Ayer murió Daniel Viglietti. De las noticias que leí ayer sobre él no deduje que hubiera fallecido. Pero así fue. Cantautor puro. Cantautor protesta auténtico. Un artista, no sé si genial, pero sí de primera fila. Autor de bellas canciones, algunas bellísimas, y excelente guitarrista, dentro de la tradición trovadora uruguaya y argentina. A veces sus letras eran rotundas y directas, como en "A desalambrar", que tanto popularizó Víctor Jara y tanto cantábamos en nuestros años jóvenes; y otras eran melodías emotivas y letras poéticas, como su "Milonga de andar lejos", con la que Quilapayún gustaba iniciar algunos de sus conciertos de los años setenta.
Ha sido una persona comprometida políticamente. Con la solidaridad humana y propagador de lo que se ha venido denominando desde hace tiempo la unidad latinoamericana. Lo primero, dentro de la corriente que busca un mundo justo, sin desigualdades, para impulsar la dignidad de las gentes humildes y expropiar la riqueza de la minoría de gente inmensamente rica. Lo segundo, inserto en la tradición de una patria grande, hija de las primeras luchas por la liberación frente al colonialismo español y portugués, y luego, a lo largo del XIX y el XX, conformada por las luchas que se fueron sucediendo frente a otros imperios, con personajes como José Marti, Luis Emilio Recabarren, Augusto César Sandino, Farabundo Martí, Fidel Castro, Ernesto Guevara, Salvador Allende... Una América Latina diversa, pero unida en lo cultural, en los anhelos de un mundo mejor... Multirracial, mestiza, antiimperialista.
Si mi memoria no me falla, a A Viglietti lo vi y escuché en directo en una ocasión, en Salamanca y en los ochenta con Mario Benedetti. Lo repitieron en varias ocasiones y en varios lugares. Un cantante y un poeta, . Y un resultado precioso. Lindo, en el decir sudamericano. Emotivo. Y reivindicativo. Eran los tiempos en que se llamaba sudacas con un carácter despectivo a quienes llegaban del otro lado del océano. En muchos casos por motivos políticos. En otros, consecuencia de las medidas económicas ultraliberales que se estaban poniendo en práctica por los gobiernos militares sostenidos por las oligarquías y el imperio estadounidense.
Viglietti estuvo entre quienes huyeron de esas dictaduras. Quizás la primera, en 1973, la uruguaya. Se instaló en Argentina hasta que le tocó el turno en 1976 a ese país. Luego vino a Europa, quedándose durante unos años en Francia. Fruto de su experiencia del exilio surgieron nuevas canciones, nuevos discos. Una de esas canciones, la ya mencionada "Milonga de andar lejos", contiene versos como éstos:
Qué lejos
está mi tierra
Y, sin
embargo, qué cerca
O es que
existe un territorio
Donde las
sangres se mezclan.
Tanta
distancia y camino,
Tan
diferentes banderas
Y la
pobreza es la misma
Los mismos
hombres esperan.
Yo quiero
romper mi mapa,
Formar el
mapa de todos,
Mestizos,
negros y blancos,
Trazarlo
codo con codo.
Los ríos
son como venas
De un
cuerpo entero extendido,
Y es el
color de la tierra
La sangre
de los caídos.
No somos
los extranjeros
Los
extranjeros son otros;
Son ellos
los mercaderes
Y los
esclavos nosotros.
Yo quiero
romper la vida,
Como
cambiarla quisiera,
Ayúdeme
compañero;
Ayúdeme, no
demore,
Que una
gota con ser poco
Con otra se
hace aguacero.
Todo un testimonio de una vida. Toda una declaración de intenciones. Una invitación a proseguir. Porque hay que seguir desalambrando.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)