sábado, 1 de mayo de 2021

Arte y poesía sobre el primero de mayo

¡Es el Primero de Mayo!

¡Es el Primero de Mayo! La idea
brota con el trigo y las flores;
la Humanidad marcha guiada
hacia mejores cielos y tiempos mejores.
¡Basta de esclavos que besan sus cadenas
bajo el látigo de los amos vencedores!
¡La brisa cama en las encinas,
el Sueño vuelve a florecer los corazones!
Las abejas piden cuentas
a los zánganos que saquean el rosal silvestre.
Es la misma savia que sube
en el espíritu y el árbol orgulloso.
¡Paz al niño! ¡Gloria a la mujer!
¡Basta de inocentes castigados!
La familia humana reclama
su parte de cielo con los nidos.

(Clovis Hugues).


Sol de Mayo

En todas partes los trigos ahuyentaron los matorrales.
¿Cuándo, pues, harán desaparecer el hambre?
Cantaremos las nutritivas cosechas
cuando todos los niños tengan pan.
El mes de abril, ornado de vincapervinca,
luce en vano sus hierbas;
el mes de Mayo, cosido de domingos,
hace sonar mil diapasones.
¡Oh Primavera, reina de todo!
Sol de Mayo, cuando todas nuestras frentes
tengan su parte de sol y de rosas,
sólo entonces, sol de Mayo, te cantaremos.
Cantaremos cuando, en la ronda grande,
todos los niños, tomados de la mano,
todos los niños del mundo entero,
entonen el canto del género:
“La edad de bronce, el tiempo de la barbarie
ha pasado, han pasado para siempre;
vamos, niños de todas las patrias,
ha llegado la edad serena, la edad de oro”.

(Ferdinand Cistac).


Marcha del primero de mayo

El mismo corazón late en todas partes,
la misma esperanza triunfal
en este clamor que se exhala;
¡de pie! ¡de pie! ¡de pie!
¡he aquí la internacional!

¡Primero de mayo!
Es la primavera;
como la savia sube a los árboles
también la idea al cerebro,
¡y la social se levanta!
Más alto que nuestros pequeños burgueses,
Oh 1º de Mayo, pasando los mares,
por encima de las fronteras y de las leyes,
brilla nuestro sol sobre ambos mundos.
 
El capital convierte en un infierno
a este pobre mundo en que estamos,
y nuestro pan es más caro
que la carne de los hombres para los explotadores.
Demasiado tiempo nuestro trabajo excesivo
lo pagaron con la miseria
El trabajador no es una bestia
ni menos una máquina.
El orden social,
¡Oh patrones,
ha visto otras metamorfosis!
Los queremos, los tendremos
Los ‘tres ochos’… y otras muchas cosas.
 
El suelo natal es el exilio,
miseria por todas partes.
¿Qué necesita el pueblo trabajador?
Necesita la patria con justicia
De uno a otro extremo del mundo,
que resuene el mismo grito:
¡los proletarios están de pie
y su patria es la justicia!
 
Por eso, con corazón alegre y seguro,
cantamos nuestro PRIMERO DE MAYO
como una fiesta de la Historia;
nuestra unión es la victoria.
Cuando gritamos !adelante¡
a nuestro empuje la tierra se mueve,
y sobre nuestra frente restalla al viento
el gran estremecimiento de la bandera.

(Charles Gross).


Mi primero de Mayo

A todos,
los que marchan por las calles
y detienen las máquinas y talleres.
A todos,
deseosos de llegar a nuestra fiesta,
con las espaldas cargadas de trabajo.
¡Salid el 1º de Mayo,
al primero de los Mayos!
Recibámoslo, camaradas,
con la voz entrelazada de canciones.
¡Primavera mía,
derrite las nieves
¡Yo soy obrero,
este Mayo es mío!
¡Yo soy campesino,
este Mayo es mío!
 
A todos,
tendidos en las trincheras,
esperando la muerte infinita:
a todos,
los que desde su blindado,
apuntan contra sus hermanos,
hoy es primero de Mayo.
Vayamos al encuentro
del primero de los Mayos nuestros,
enlazando las manos proletarias.
¡Callad vuestro ladrido, morteros!
¡Silencio, ametralladoras!
¡Yo soy soldado,
este Mayo es mío!
 
A todos,
a las casas,
a las plazas,
a las calles,
encogidas por el hielo invernal.
 
A todos,
hambrientos de hambre,
estepas,
           bosques,
                       campos.
¡Salid en este primero de Mayo!
¡Gloria al hombre fecundo!
¡Desbordaos en esta primavera!
¡Verdes campos, cantad!
¡Sonad, sirenas y pitos!
 
¡Yo soy de hierro,
este Mayo es mío!
¡Yo soy la tierra
este Mayo es mío!

(Vladimir Maiakovski, 1918).


1º de mayo 1937

No sé qué sepultada artillería
dispara desde abajo los claveles,
ni qué caballería
cruza tronando y hace que huelen los laureles.

Sementales corceles,
toros emocionados,
como una fundición de bronce y hierro,
surgen tras una crin de todos lados,
tras un rendido y pálido cencerro.
 
Mayo los animales pone airados:
la guerra más se aíra,
y detrás de las armas los arados
braman, hierven las flores, el sol gira.
 
Hasta el cadáver secular delira.
 
Los trabajos de mayo:
escala su cenit la agricultura.
 
Aparece la hoz igual que un rayo
inacabable en una mano oscura.
 
A pesar de la guerra delirante,
no amordazan los picos sus canciones,
y el rosal da su olor emocionante
porque el rosal no teme a los cañones.
 
Mayo es hoy más colérico y potente:
lo alimenta la sangre derramada,
la juventud que convirtió en torrente
su ejecución de lumbre entrelazada.

Deseo a España un mayo ejecutivo,
vestido con la eterna plenitud de la era.
El primer árbol es su abierto olivo
y no va a ser su sangre la postrera

La España que hoy no se ara, se arará toda entera.

(Miguel Hernández, de Viento del pueblo).


1º de Mayo en la España Leal de 1938

(Coral de primavera)

Primero de Mayo.
Himnos, sangre, flores.
Primavera guerrera de los trabajadores.

-Di, ¿tú qué harás el Primero de Mayo?

-Mi país está en guerra, campesina.
Yo, como buen soldado de los mares,
haré que el pabellón de la marina
flote sobre los vientos ejemplares.

-Di, ¿tú qué harás el Primero de Mayo?

-Mi país está en guerra. Un aguacero
batir quiere de balas sus labores.
Yo, como campesina, marinero,
prepararé mis brazos segadores.

-Di, ¿tú qué harás el Primero de Mayo?

-Mi país está en guerra. Por su cielo,
alas de extraños pájaros ladrones.
Yo condecoraré de gloria el vuelo
de los republicanos aviones.

-Di, ¿tú qué harás el Primero de Mayo?

-Mi país está en guerra. Tercamente
haré hablar al fusil ese lenguaje
que empuje a España valerosamente
a conquistar de nuevo su paisaje.
 
Primero de Mayo.
Himnos, sangre, flores.
Primavera del triunfo de los trabajadores.

(Rafael Alberti, de Capital de la gloria).


Preguntas de un obrero que lee

¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?
En los libros aparecen los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a levantar?
Quienes edificaron la dorada Lima, ¿en qué casas vivían?
¿Adónde fueron los albañiles
la noche en que se terminó la Gran Muralla?
Llena está de arcos triunfales Roma la grande.
Sus césares ¿sobre quiénes triunfaron?
Bizancio, tantas veces cantada,
¿tenía palacios para sus habitantes
Hasta en la legendaria Atlántida,
la noche en que el mar se la tragó, quienes se ahogaban,
bramando, pedían ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César derrotó a los galos.
¿No llevaba siquiera un cocinero?
Felipe de España lloró al saber de su flota hundida.
¿No lloró más que él?
Federico de Prusia venció en la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la ganó también?
Un triunfo en cada página.
¿Quién preparaba los festines?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién pagaba los gastos?
Tantas historias.
Tantas preguntas.

(Bertolt Brecht, 1938, de Historias de almanaque).


El pueblo

De aquel hombre me acuerdo y no han pasado
sino dos siglos desde que lo vi,
no anduvo ni a caballo ni en carroza:
a puro pie
deshizo
las distancias
y no llevaba espada ni armadura,
sino redes al hombro,
hacha o martillo o pala,
nunca apaleó a ninguno de su especie:
su hazaña fue contra el agua o la tierra,
contra el trigo para que hubiera pan,
contra el árbol gigante para que diera leña,
contra los muros para abrir las puertas,
contra la arena construyendo muros
y contra el mar para hacerlo parir.

Lo conocí y aún no se me borra.

Cayeron en pedazos las carrozas,
la guerra destruyó puertas y muros,
la ciudad fue un puñado de cenias,
se hicieron polvo todos los vestidos,
y él para mí subsiste,
sobrevive en la arena,
cuando antes parecía
todo imborrable menos él.

En el ir y venir de las familias
a veces fue mi padre o mi pariente
o apenas si era él o si no era
tal vez aquel que no volvió a su casa
porque el agua o la tierra lo tragaron
o lo mató una máquina o un árbol
o fue aquel enlutado carpintero
que iba detrás del ataúd, sin lágrimas,
alguien en fin que no tenía nombre,
que se llamaba metal o madera,
y a quien miraron otros desde arriba
sin ver la hormiga
sino el hormiguero
y que cuando sus pies no se movían,
porque el pobre cansado había muerto,
no vieron nunca que no lo veían:
había ya otros pies en donde estuvo.

Los otros pies eran él mismo,
también las otras manos,
el hombre sucedía:
cuando ya parecía transcurrido
era el mismo de nuevo,
allí estaba otra vez cavando tierra,
cortando tela, pero sin camisa,
allí estaba y no estaba, como entonces
se había ido y estaba de nuevo,
y como nunca tuvo cementerio,
ni tumba, ni su nombre fue grabado
sobre la piedra que cortó sudando,
nunca sabia nadie que llegaba
y nadie supo cuando se moría,
así es que sólo cuando el pobre pudo
resucitó otra vez sin ser notado.
 
Era el hombre sin duda, sin herencia,
sin vaca, sin bandera,
y no se distinguía entre los otros,
los otros que eran él,
desde arriba era gris como el subsuelo,
como el cuero era pardo,
era amarillo cosechando trigo,
era negro debajo de la mina,
era color de piedra en el castillo,
en el barco pesquero era color de atún
y color de caballo en la pradera:
cómo podía nadie distinguirlo
si era el inseparable, el elemento,
tierra, carbón o mar vestido de hombre?
 
Donde vivió crecía
cuanto el hombre tocaba:
La piedra hostil,
quebrada
por sus manos,
se convertía en orden
y una a una formaron
la recia claridad del edificio,
hizo el pan con sus manos,
movilizó los trenes,
se poblaron de pueblos las distancias,
otros hombres crecieron,
llegaron las abejas,
y porque el hombre crea y multiplica
la primavera camino al mercado
entre panaderías y palomas.
 
El padre de los panes fue olvidado,
él que cortó y anduvo, machacando
y abriendo surcos, acarreando arena,
cuando todo existió ya no existía,
él daba su existencia, eso era todo.
Salió a otra parte a trabajar, y luego
se fue a morir rodando
como piedra del río:
aguas abajo lo llevó la muerte.
 
Yo, que lo conocí, lo vi bajando
hasta no ser sino lo que dejaba:
calles que apenas pudo conocer,
casas que nunca y nunca habitaría.
 
Y vuelvo a verlo, y cada día espero.
 
Lo veo en su ataúd y resurrecto.

Lo distingo entre todos
los que son sus iguales
y me parece que no puede ser,
que así no vamos a ninguna parte,
que suceder así no tiene gloria.
 
Yo creo que en el trono debe estar
este hombre, bien calzado y coronado.
 
Creo que los que hicieron tantas cosas
deben ser dueños de todas las cosas.
 
Y los que hacen el pan deben comer!

Y deben tener luz los de la mina!

Basta ya de encadenados grises!

Basta de pálidos desaparecidos! 

Ni un hombre más que pase sin que reine.

Ni una sola mujer sin su diadema.

Para todas las manos guantes de oro.

Frutas de sol a todos los oscuros!

Yo conocí aquel hombre y cuando pude,
cuando ya tuve ojos en la cara,
cuando ya tuve la voz en la boca
lo busqué entre las tumbas, y le dije
apretándole un brazo que aún no era polvo:

“Todos se irán, tú quedarás viviente. 

Tú encendiste la vida.

Tú hiciste lo que es tuyo”.

Por eso nadie se moleste cuando
parece que estoy solo y no estoy solo,
no estoy con nadie y hablo para todos:
 
Alguien me está escuchando y no lo saben,
pero aquellos que canto y que lo saben
siguen naciendo y llenarán el mundo. 

(Pablo Neruda, 1962, de Plenos poderes).


Uno de mayo

Mi tango has sido tú. Recuerdo que te he escrito
con la mejor ginebra que dio mi corazón.
Contigo la tristeza fue quizá menos triste
la soledad tan sólo una mala canción.
Recuerdo que he llevado tu nombre a los suburbios
y he visto como el tiempo te convertía en papel.
Inquieta como un trozo de amor bajo la lluvia
recuerdo haberte visto temblar sobre mi piel.
Vivimos codo a codo, nada nos enturbiaba
en tus ojos la luna parecía charol.
La ciudad me miraba con su mejor sonrisa,
con tu mejor misterio desde aquella pensión.
A ti te he dedicado mis únicos desvelos
y las dudas que uno sólo siente una vez.
Detrás de cada esquina siempre estaba mi abrazo
estrechándote fuerte, esperándote fiel.
Después llegó el destino vestido de uniforme,
nos separó de un golpe y me arrojó hacia el mar,
la libertad, tu nombre, aquél pañuelo blanco
y en el puerto ese tango que faltó por bailar.

(Luis García Montero, 1998, de En pie de paz).


(Imágenes, de izquierda a derecha y de arriba abajo: “El Cuarto Estado”, de Giuseppe Pellizza da Volpedo; “Demostración del Primero de Mayo en la fábrica de Putilov", de Boris Mijailovich Kustodiev; "Unión", de Diego Sánchez; "Mujer con bandera", de Tina Modotti; “Manifestación”, de Antonio Berni; "Constructores", de Fernand Léger).

jueves, 29 de abril de 2021

El hospital Zendal, una "granja de pollos" por valor de 153 millones de euros

Lo primero, como ha aparecido hoy en el diario Público, lo ha dicho Beatriz de Vicente, una conocida criminóloga que colabora con un programa de la cadena de televisión La Sexta y afectada por el covid-19. Lo segundo lo he añadido yo. Lo primero es una reiteración de lo que tantas personas, pacientes del famoso hospital madrileño, en esta ocasión con el añadido de una calificación que, no por curiosa y hasta original, denota una triste realidad: el despilfarro de millones de euros para construir un hospital nuevo a costa de desatender los ya existentes, mal aprovechados en sus instalaciones y mal dotados de personal. Es la plasmación del "neoliberalismo a la madrileña", llevado a su máxima expresión por la actual presidenta de la Comunidad. Esto es, el destino de cuantiosas sumas de dinero público para que las empresas encargadas de construir infraestructuras, dotarlas de servicios y mobiliario y gestionarlas se lleven sus partes correspondientes, con sobrecostes incluidos, mientras se merman los presupuestos en materia sanitaria. Y encima, siguen votando a esa señora..., la presidenta, claro. El "voto a la madrileña", una variante del trumpismo.

miércoles, 28 de abril de 2021

Ecuador: una victoria del candidato conservador facilitada por la división en los sectores populares

Me he demorado en el tratamiento de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador, que tuvieron lugar el pasado 11 de abril. En cierta medida ha sido debido a la decepción que he sentido por los resultados finales. La victoria del candidato de la derecha, Guillermo Lasso (52'3%), se contemplaba como menos probable que la del candidato de la izquierda, Andrés Arauz (47'6%), que además había sido el vencedor en la primera vuelta. Sin embargo, ha habido un factor decisivo, que ha sido el elevado nivel de votos nulos y en blanco (17'9%). Es algo 
con lo que se contaba, dado que el que fuera tercer candidato en liza en la primera vuelta, Yaku Pérez, así lo anunció desde el primer momento. Con su 19'4% de los votos estuvo a punto de ser el contrincante de Arauz, lo que no fue posible por apenas 3 décimas y que favorecieron a Lasso. 

La razón de la actitud de Pérez y su partido, Pachakutik, para haber tomado esa decisión partió de un doble hecho: uno, su forma de protestar con lo que consideró un atropello del Consejo Nacional Electoral, que acabó favoreciendo a Lasso; y el otro, por un claro distanciamiento de Arauz, candidato del correísmo. Pérez se erigió en la primera vuelta como el portavoz del indigenismo, desde el que consiguió el grueso de sus apoyos. Y, más que curiosamente, en un número que se ha acercado al total de votos nulos o en blanco habidos en la segunda vuelta. Su beligerancia hacia Arauz y el correísmo, como ya expliqué en una entrada anterior, tiene que ver con la oposición que se dio en el seno de los movimientos indigenistas durante los mandatos de Rafael Correa, dado que sus gobiernos tomaron medidas, relacionadas con la extracción de recursos naturales (petróleo, agua y minerales), que resultaban agresivas con el entorno natural donde se asienta la mayor parte de las comunidades indígenas. 

Arauz ha pagado por ello muy cara la herencia de esa oposición. Y hasta tal punto, que el resultado, de entrada, más sorprendente ha sido que la decisión tomada  desde el indigenismo ha sido posibilitar el acceso a la presidencia de un personaje que representa en toda su dimensión el neoliberalismo. Y he dicho de entrada, porque la coincidencia directa o indirecta de Yaku Pérez con los sectores conservadores no es nueva. Ya lo hicieron durante los gobiernos de Correa y en las elecciones de 2017, cuando apoyaron al propio Lasso frente a Lenin Moreno, que esa ocasión se presentó como el candidato de la Revolución Ciudadana liderada por Correa. 

También señalé en la anterior entrada que el indigenismo no es un bloque homogéneo, pues hay sectores que han optado por Arauz, como antes lo habían hecho por Correa. Pero de lo que no cabe la menor duda es que una buena parte ha obedecido las consignas de Pérez y su gente de cara a la segunda vuelta. 

En la nueva situación que ha surgido, uno de los problemas va a venir de la dualidad de poderes que puede haber en Ecuador. Es lo que se puede desprender de la existencia de un presidente conservador, por un lado, y de una mayoría parlamentaria formalmente progresista, por otro. Eso va a posibilitar que sea necesario que haya transacciones. La clave se encuentra en qué dirección se van a hacer.

La victoria de Lasso, en todo caso, no ha sido una buena noticia. Primero, porque va a propiciar que prosiga la inestabilidad en el país. El fallido mandato anterior de Moreno derivó de su alineamiento desde el primer momento con el neoliberalismo, que se completó con unas decisiones contraproducentes en relación a la pandemia del covid-19. Y ahora se corre el riesgo de que no se salga de ese bucle, teniendo en cuenta la dualidad de poderes antes mencionada, la fragmentación parlamentaria y las posibles colisiones entre grupos del bloque progresista.

En segundo lugar, la decepción ecuatoriana supone un traspiés en el reforzamiento de la recuperación de los gobiernos progresistas en América Latina. La reciente victoria de Luis Arce en Bolivia, opacada con reveses de última hora en las elecciones locales, y la de 2019 de Alberto Fernández en Argentina han supuesto la derrota del neoliberalismo en su estado duro. Por otro lado, en Perú se han abierto algunas perspectivas con el candidato Pedro Castillo y en Brasil las nefastas medidas del fascista Bolsonaro, junto a la victoria jurídica de Lula da Silva, hacen prever que se acabe dando un vuelco en la correlación de fuerzas en el continente. Pero lo ocurrido en Ecuador, desde luego, no ayuda.     

Y por último, volviendo a Ecuador, la actitud de los sectores indigenistas alineados con Pérez puede haber ahondado las heridas abiertas desde la primera década del siglo en relación al correísmo. Sería deseable que desde la coincidencia en la defensa de los intereses populares, independientemente del matiz identitario, se tendieran puentes de colaboración entre lo que representan Arauz y Pérez. Difícil, pero deseable y no imposible. De lo contrario, Lasso y todo lo que representa  acabarán siendo los que se salgan con la suya. 

martes, 27 de abril de 2021

Chernóbil, a través del informe de Nicolás Martín Sosa, 35 años después


"La energía nuclear ha sumado otra tragedia a su historia. Desde su uso con fines bélicos en la Segunda Guerra Mundial por parte de Estados Unidos, la energía atómica no ha parado de producir víctimas, aun en su empleo para fines civiles. Aunque el accidente de Harrisburg no había sido, ni mucho menos, la última de la ya larga serie de percances nucleares, su importancia  y gravedad hacían suponer, para muchos, que algo así no volvería a repetirse. Ahora, siete años después, el mes de abril se nos despedía con la nueva catástrofe. El fantasma de Harrisburg llegó a la URSS, a la central nuclear de Chernobyl, cerca de Kiev. Y, como siempre, ha venido acompañado de la desinformación y el ocultamiento, esta vez más agravados por el peculiar hermetismo de las autoridades soviéticas".

Así comenzaba Nicolás Martín Sosa su ¡Nunca más Chernobyl. Informe sobre la inseguridad nuclear, publicado en junio de 1986. Nicolás, un amigo y compañero del Comité Antinuclear de Salamanca, en el que era, en cierta medida, su alma principal (sin desmerecer, por supuesto, a Chema, Leo, Pedro, José Luis...). Una persona llena de sabiduría, vitalidad y corazón. Cuando se produjo ese grave accidente, el 26 de abril de 1986, me encontraba ya en las últimas semanas de mi marcha de Salamanca. Fue el momento en el que tomé la decisión de venirme para las tierras andaluzas, donde todavía me mantengo y procurando, en lo posible, un equilibrio, aunque sea emocional, que me permita estar entre el mar y la meseta.

El trabajo que Nicolás dedicó al accidente de Chernóbil es breve, pues ocupa apenas medio centenar de páginas, pero eso no le quita mérito. Su propósito era hacer llegar a la opinión pública un escrito que tuviera la capacidad de informar, con celeridad y rigor, sobre un acontecimiento que puso de relieve el peligro inherente de una forma de energía que por aquellos años estaba conociendo un fuerte crecimiento. Y lo consiguió. Pese a que en ese tiempo la información proveniente de la URSS era prácticamente nula, a lo largo de sus páginas se desvelan las contradicciones que hubo a la hora de informar sobre lo ocurrido por parte de quienes en los países occidentales tenían responsabilidad de hacerlo. Dichas contradicciones se derivaban del interés que tenían las autoridades de EEUU, por un lado, de poner en entredicho la capacidad científico-técnica de su potencia enemiga y, por otro, de matizar su propia responsabilidad en el empleo de una energía tan peligrosa. 

En la primera parte, dedicada a ponerlas al descubierto, Nicolás utilizó como fuente principal el Herald Tribune, uno de cuyos reportajes llevó el título de "La unidad de Chernobyl y las plantas de Estados Unidos tienen características similares". A través de varios testimonios de técnicos de ese país, dejó claro que lo ocurrido en la URSS podría haberlo sido también en EEUU. Uno de esos técnicos llegó a decir: "No está claro si la probabilidad de fracaso en la planta de Chernobyl, tal como había sido calculada por los rusos, era más alta que la de una planta norteamericana". 

Por eso Nicolás redundó, subrayándola, en su tesis de fondo: "el riesgo nuclear está presente allí donde hay industrias nucleares, sean éstas rusas, americanas, japonesas o españolas".

En la segunda parte del informe, titulada "Inseguridad nuclear", presentó un recordatorio sintético y detallado de los numerosos incidentes y accidentes nucleares  habidos en distintos países, que conllevaron, entre otras cosas, cierres temporales o definitivos de instalaciones. En EEUU, la URSS, Francia, Japón, Suecia, la República Federal de Alemania... y también España. Especial mención le dedicó a tres centrales nucleares, que fueron escenario de graves accidentes: la de La Hague, en Francia, en septiembre de 1973, abril de 1980 y mayo de 1986; Windscale, en Gran Bretaña, en octubre de 1957 y febrero de 1983; y Harrisburg, en el estado de Pensilvania, en marzo de 1979 y enero de 1982. En el accidente de 1979 de esta última central su reactor estuvo al borde de una fusión nuclear, por lo que faltó poco para que las autoridades hubieran tomado la decisión de evacuar a su población.

Han pasado 36 años desde entonces y hemos ido conociendo muchas más cosas. En mayor medida, después que fuera fluyendo más información proveniente de la URSS, inmersa en los años siguientes en su perestroika y glasnost informativa, y luego, desde 1991, de Ucrania, Rusia o Bielorrusia, ya como estados independientes. Por mi parte, he seguido leyendo diversos artículos acerca de lo ocurrido y hasta he mantenido en varias ocasiones conversaciones con una técnica del Consejo de Seguridad Nuclear. La causa inmediata del accidente de Chernóbil fue un cúmulo sucesivas decisiones técnicas erróneas por parte de quienes dirigían la instalación, que buscaban un aumento en la capacidad de producción de energía y cuyo atrevimiento, por perverso, se pagó muy caro. Una prueba de que el factor humano, bien personal o bien inducido por intereses económicos corporativos, puede dar lugar a situaciones que nos acerquen a apocalipsis reales. 

Hace diez años tuvo lugar en la central japonesa de Fukushima el que quizás haya sido el segundo accidente nuclear más grave. Sus consecuencias han marcado un punto de inflexión en el empleo de esa energía, a la vez que en la opinión pública mundial se ha producido un aumento en su rechazo. Por eso me quedo con lo que defendíamos desde el Comité Antinuclear de Salamanca y el amigo Nicolás señaló en su trabajo de 1986: "dar un ¡NO! rotundo a la energía nuclear, en su doble uso militar y civil, porque no compensa lo que nos da con lo que nos quita. (...) Es hora ya de que, sobre las razones del capital de los Estados, imperen las razones de los pueblos". 

lunes, 26 de abril de 2021

El bombardeo de Gernika visto por Picasso, Éluard y Resnais


La tarde del 26 de abril de 1937 la villa vizcaína de Gernika sufrió durante más de tres horas y atroz bombardeo. Lo perpetró la aviación alemana, aliada y protectora de las tropas sublevadas en julio del año anterior, que le dieron su complacencia. Bombas explosivas e incendiarias arrasaron el casco urbano de la localidad, muriendo como consecuencia un número indeterminado de personas, que en todo caso superó la centena. La reacción en la opinión pública internacional alcanzó unos niveles desconocidos hasta ese momento, lo que no había sucedido con los bombardeos anteriores sufridos por la población civil en Barcelona, Madrid, Málaga o, unos pocos días antes, Durango, entre tantos otros lugares. 

La imagen que semanas después inmortalizó Pablo Picasso en su cuadro "Guernica" sigue perdurando en nuestros días. Aunque el motivo que precipitó su realización fue la masacre de Gernika, lo que en el lienzo se refleja no es el horror per se de la guerra, sino una denuncia del fascismo, cuyo ascenso inmisericorde estaba empezando a horadar los cimientos de la democracia de muchos países. Se cuenta que cuando años después, en plena Segunda Guerra Mundial, el embajador alemán en París le preguntó al propio Picasso si era el autor de ese cuadro, la contestación fue algo parecido a: "No he sido yo, han sido ustedes".

En 1938 el poeta francés Paul Éluard escribió un poema que tituló "La victoire de Guernica", dedicado a las gentes que sufrieron el bombardeo. Unos años después, en 1950, varias obras de Picasso, incluyendo su "Guernica", y el poema de Éluard fueron la base de un cortometraje titulado también Guernica, que fue dirigido por Alain Resnais y Robert Hessens, y contó con Guy Bernard para la elaboración de la música. Pese al enorme dramatismo que transmiten las imágenes y el texto, escrito por también por Éluard, el resultado final es impecable.

Hay una obra del historiador norteamericano Herbert R. Southworth, titulada La destrucción de Guernica. Periodismo, diplomacia, propaganda e historia (París, Ruedo Ibérico, 1979) editada por primera vez en 1975, donde su autor, a lo largo de más de 500 páginas documentadas, pone al descubierto la realidad de lo ocurrido y los intentos por parte del ejército sublevado, primero, y del régimen franquista, después, para negar la responsabilidad de lo ocurrido. No faltó que en algún momento llegaran a atribuir al propio gobierno republicano la orden de destruir Gernika. Es lo que al final dejó patente a través de estas líneas:

"El esfuerzo abortado de los historiadores neo-franquistas indica la negativa de los implicados en el ataque de 1937 a aceptar las consecuencias de la revelación de la verdad. Los alemanes, en la actualidad, pueden decir que otro régimen, el nazi, bombardeó Guernica; al gobierno de España, al menos por el momento, no le es posible desresponsabilizarse de la misma forma".

Invito a ver la película a través del enlace y a leer el poema de Éluard, bien en su idioma original o bien en la traducción hecha por Gabriela Astorga e Iván Cruz. Y si es posible, a leer la obra de Southworth.

En todo caso, no debemos olvidar lo que ocurrió en la pequeña villa vasca. El propio Southworth, unos años antes, había acabado su libro El mito de la cruzada de Franco (París, Ruedo Ibérico, 1963) con esta frase lapidaria:

"Sí, caballeros, tenéis razón; era una cruzada. Pero la cruz era la gamada".      

    

I
Beau monde des masures
De la nuit et des champs

II
Visages bons au feu visages bons au fond
Aux refus à la nuit aux injures aux coups

III
Visages bons à tout
Voici le vide qui vous fixe
Votre mort va servir d'exemple

IV
La mort coeur renversé

V
Ils vous ont fait payer le pain
Le ciel la terre l'eau le sommeil
Et la misère
De votre vie

VI
Ils disaient désirer la bonne intelligence
Ils rationnaient les forts jugeaient les fous
Faisaient l'aumône partageaient un sou en deux
Ils saluaient les cadavres
Ils s'accablaient de politesses

VII
Ils persévèrent ils exagèrent ils ne sont pas de notre monde

VIII
Les femmes les enfants ont le même trésor
De feuilles vertes de printemps et de lait pur
Et de durée
Dans leurs yeux purs

IX
Les femmes les enfants ont le même trésor
Dans les yeux
Les hommes le défendent comme ils peuvent

X
Les femmes les enfants ont les mêmes roses rouges
Dans les yeux
Chacun montre son sang

XI
La peur et le courage de vivre et de mourir
La mort si difficile et si facile

XII
Hommes pour qui ce trésor fut chanté
Hommes pour qui ce trésor fut gâché

XIII
Hommes réels pour qui le désespoir
Alimente le feu dévorant de l'espoir
Ouvrons ensemble le dernier bourgeon de l'avenir

XIV
Parias la mort la terre et la hideur
De nos ennemis ont la couleur
Monotone de notre nuit
Nous en aurons raison.


(I
Bello mundo de miserias
De la noche y los campos

II
Rostros benignos en llamas rostros benignos en el fondo
Que rechazan la noche las injurias y los golpes

III
Rostros benignos para todo
He aquí el vacío que los fija
Su muerte servirá de ejemplo

IV
La muerte corazón derrumbado

V
Ellos los harán pagar el pan
El cielo la tierra el agua el sueño
Y la miseria
De su vida

VI
Ellos dijeron anhelar la benigna inteligencia
Ellos restringieron a los fuertes juzgaron a los locos
Practicaron la caridad partían un centavo en dos
Ellos saludaban a los cadáveres
Ellos derrochaban amabilidad

VII
Ellos persisten ellos se exceden ellos no son de nuestro mundo

VIII
Las mujeres los niños tienen el mismo tesoro
De hojas verdes de primaveras de leche pura
Intacto
En sus limpios ojos

IX
Las mujeres los niños tienen el mismo tesoro
En los ojos
Los hombres lo defienden como pueden

X
Las mujeres los niños tienen las mismas rosas rojas
En los ojos
Cada uno muestra su sangre

XI
El miedo y el coraje de vivir y de morir
La muerte tan difícil y tan fácil

XII
Hombres para quienes este tesoro fue cantado
Hombres para quienes este tesoro fue arruinado

XIII
Hombres reales por quienes la desesperanza
Alimenta el fuego devorador de la esperanza
Abramos juntos el último botón del porvenir

XIV
Parias la muerte la tierra y el horror
De nuestros enemigos tiene el color
Monótono de nuestra noche
Nosotros tendremos razón)

domingo, 25 de abril de 2021

El 25 de abril y el Alentejo retratado por Saramago

Un 25 de abril más. Y van 47 desde que un movimiento de militares puso fin a la dictadura portuguesa. Desde que gentes alegres que llenaron las calles y plazas de norte a sur del país pusieron claveles rojos en la punta de sus fusiles. Y la canción joseafonsina “Grândola, vila morena”, como emblema de una revolución en ciernes. Muchas esperanzas se depositaron en aquellos días y especialmente en ese medio rural donde el latifundismo llevaba siglos pesando como una losa sobre sus moradores. 

José Saramago escribió seis años después, en 1980, la novela Levantado del suelo (Madrid, Santillana, 2007), que dedicó a esas gentes humildes del Alentejo, sufrientes y sacrificadas, y también protagonistas de gestas heroicas en la lucha por dignificarse. Ya al final de libro (que recomiendo su lectura), en plena vorágine de una alegría que en muchos pueblos alentejanos se estaba tornando en revolucionaria, cuando decidieron ocupar los perversos latifundios, el escritor portugués nos dejó escritas, en su peculiar y casi único estilo, cosas como éstas:

“Después de Mantas van al Vale da Canseira, a Reivas, al Monte da Areia, a Fonte Pouca, a Serralha, a Pedra Grande, en todos los montes y heredades se toman las llaves y levantan inventarios, somos trabajadores, no hemos venido a robar, no hay nadie aquí que diga lo contrario, porque de todos estos lugares recorridos y ocupados, montes, casas, bodegas, establos, caballerizas, pajares, majadas, bordas, corralas, pocilgas y gallineros, cisternas y albercas, tanques de riego, ni hablando ni cantando, ni callando ni llorando, están Norbertos y Gilbertos ausentes, adonde han ido, lo sabe Dios. La guardia no sale de su puesto, los ángeles barren el cielo, es día de revolución, cuántos son”.

Hacer realidad lo que José Afonso premonizó en su “Grândola”: “O povo e quem mais ordena”.

viernes, 23 de abril de 2021

Dos novelas, en el inicio del Día del Libro: Los miserables y El largo sueño de tu nombre

"Hay en el cementerio del Pêre-Lachaise (...) [una] piedra [que] está desnuda. Al cortarla, únicamente se pensó en las necesidades de la tumba, y no se tomó otra precaución que la de hacer aquella piedra lo bastante larga y ancha como para cubrir a un hombre.
En ella no se lee nombre alguno.
Solamente, hace ya muchos años, una mano escribió con lápiz cuatro versos que poco a poco se fueron volviendo ilegibles bajo la lluvia y el polvo, y que probablemente hoy ya estarán borrados:
Duerme. Aunque la suerte no le fue propicia,
vivía. Y murió cuando perdió a su ángel.
La muerte le llegó sencillamente,
como llega la noche cuando se marcha el día". 

Es así como acaba la novela Los miserables, de Victor Hugo (Madrid, Bibliotex, 1999, 2 vv.). He estado leyéndola a lo largo de casi tres semanas y puedo asegurar que, pese a su larga extensión, he disfrutado del relato. Recuerdo de principios de los setenta una adaptación televisiva por capítulos, dentro del programa Novela, que me atrapó, como le ocurrió también a mi querida madre. Eran los tiempos del Conde de Montecristo, Crimen y castigo, David Coperfield, Cuentos de Chejov..., libros llevados a la pequeña pantalla bajo la dirección de Pilar Miró, Pedro Amalio López o Gustavo Pérez Puig, entre otros, y por donde iban saliendo Pablo Sanz, Luisa Sala, Elvira Ramírez, José Bódalo, Lola Herrera, Pepe Martín, María Luisa Merlo y largo etcétera de nombres de artistas.

Ha sido esta mañana cuando he puesto fin a la lectura de las vicisitudes de Jean Valjean y el torrente de personajes que lo han ido acompañando a lo largo de las alrededor de 1.300 páginas que dura el relato de Hugo. Ese Valjean que recuerdo de mi niñez permanentemente perseguido, el mismo que, siendo muy joven, por haber robado un pan con el que alimentarse él y su familia, 

"había entrado en el presidio sollozando y temblando; salió de él impasible. Había entrado desesperado, salió de él sombrío".   

Y esta misma mañana otro libro, no tan conocido ni su título ni su autora, le ha tomado el relevo: El largo sueño de tu nombre, de Amaia Oloriz Rivas (Tafalla, Txalaparta, 2021). Una novela basada en un hecho real: la fuga masiva de casi 800 prisioneros republicanos del Fuerte de San Cristóbal, en Pamplona, que tuvo lugar en mayo de 1938. Una prisión donde, por cierto, estuvo preso varios meses un marinero barbateño, José Prieto Gutiérrez, que había sido hecho prisionero el año anterior y fue condenado a 12 años de cárcel en San Sebastián por un tribunal militar bajo el delito de auxilio a la rebelión. 

La novela promete ser interesante, pero, salvo el triste final que tuvo el acontecimiento (casi 600 de los fugados fueron detenidos y pudieron haber muerto más de 200), no puedo contar más de ella. Sólo que empieza de esta manera:

"-¡Podéis salir, camaradas, somos libres!
La voz potente del preso se abrió camino por el patio de la cárcel.
Joaquín se levantó de inmediato y zarandeó a Tomás, sentado junto a él en el suelo de la celda.
-¡Vamos chico! -le dijo tirándole del jersey y levantándolo en volandas.
Pertenecían a la segunda brigada. Su calabozo estaba en la primera planta del fuerte de San Cristóbal. Apenas veinticinco metros cuadrados que les constreñían el ánimo, obligados como estaban a permanecer entre sus muros prácticamente el día entero, hacinados junto a una veintena de hombres más".

¡Buen día del libro!

Sobre la respuesta de Pablo Iglesias a Rocío Monasterio: basta ya de provocaciones fascistas

Ayer conocimos que el ministro del Interior, la directora general de la Guardia Civil y Pablo Iglesias recibieron días pasados sendas cartas que contenían amenazas de muerte y varias balas de armas de fuego. Rocío Monasterio, según manifestó esta mañana, lo puso en duda, porque "del gobierno no nos creemos nada". Iglesias, antes de que se iniciase un debate en la cadena SER (en el que no quiso estar Isabel Díaz Ayuso), advirtió que lo abandonaría si previamente Monasterio no rectificaba sus declaraciones. Esto último no ocurrió, sino todo lo contrario, pues Iglesias tuvo que escuchar cosas como éstas: "si usted es tan valiente, levántese y lárguese".   

Visto lo visto, la respuesta de Iglesias de irse del debate a las continuas provocaciones de una chulesca y faltona candidata de Vox fue la correcta. Tarda fue la reacción de Ángel Gabilondo y Mónica García, aunque, si aplicamos el dicho de "nunca es tarde...", al menos acabaron yéndose. Inoperante lo que hizo Edmundo Bal, que ni siquiera los acompañó. Vergonzosa (doblemente) la respuesta del PP de Madrid cuando en un mensaje de su cuenta oficial de twitter dijo sobre Iglesias que cerrara la puerta al salir, para acabar borrándolo como si nada. No estuvieron mal las palabras de la moderadora, Angels Barceló, acerca de que "los demócratas somos más" o de que "no hay duda ya de quién es Vox, un partido neofascista y de ultraderecha", pero parece que, como en tantos otros medios de comunicación, ha tardado en saberlo o, al menos, en reaccionar.

Al fascismo no se le puede ni apaciguar ni menos blanquear. Y estamos en el momento en que no afrontarlo puede traer consecuencias desastrosas. Malo es que huyamos de la memoria vivida en este país, del que el poeta Jaime Gil de Biedma  escribió: "De todas las historias de la Historia, / sin duda la más triste es la de España / porque termina mal. Como si el hombre, / harto ya de luchar con sus demonios, / decidiese encargarles el gobierno / y la administración de su pobreza". Ya nos lo advirtió en los años treinta el pastor luterano Martin Niemöller con ese conocido poema cuyos primeros versos empiezan así: "Cuando los nazis se llevaron a los comunistas, / guardé silencio, / pues no era comunista"; luego se refiere a los socialdemócratas, los sindicalistas y los judíos, y finalmente acaba de esta manera: "Cuando vinieron a buscarme, / ya no había nadie que pudiera protestar".

jueves, 22 de abril de 2021

Elecciones en Madrid: un debate por televisión que ayuda a creer que sí se puede derrotar a la derechona

Anoche vi el debate electoral. Lo hice con atención. Tenía interés por ver qué iba a decir Isabel Díaz Ayuso, remisa a participar en debates. Cómo podía Ángel Gabilondo su mala oratoria. Qué podía dar de sí Mónica García, prácticamente novata en ese tipo de lides. Cuál iba a ser en Rocío Monasterio el grado del tono agresivo esperado. Cómo podía Edmundo Bal deshacer el entuerto en el que se ha (o lo han) metido. Y hasta dónde podía llegar la habilidad de Pablo Iglesias en los debates. 

Pues bien, vista y oída la cosa, ¡vaya si se correspondió con mis expectativas! Ayuso se vio acorralada en todo momento, pero sobre todo por Iglesias y García. El primero supo sacarla de quicio, llevándola al ridículo de demostrar su mala oratoria y, sobre todo, su ignorancia, sin contar el empleo de esas malas artes en el empleo de insultos y palabras degradantes. Además de conocer poco la realidad de donde vive, más allá de la foto y de la burbuja neoliberal en la que se mueve, fue incapaz de responder con datos las preguntas que le formularon y con argumentos las interpelaciones que le hicieron. 

Por lo demás, Ayuso recibió dos ayudas inestimables y no sé si impagables. Una fue la de Monasterio, que, haciendo de fiel perro de presa, la defendió con denuedo y atacó con toda clase de tópicos y mentiras a Iglesias, Gabilondo y García, a los que, además, interrumpió sin cesar. No le faltó, claro está, lanzar el discursó propio de su partido, cargado de clasismo, neoliberalismo, xenofobia y demás lindezas políticas. Y otro detalle, aunque sea menor, estuvo en el momento en que le soltó a García, a modo de recuerdo en un debate parlamentario, que "le tuve que explicar yo lo que era el covid". Y se quedó tan pancha. 

Por parte de Bal, ¿qué podemos decir de quien se dedicó casi todo el debate a rogar a Ayuso una revalidación del gobierno PP-Ciudadanos? Se olvidó que fue precisamente ella la que rompió el gobierno, convocando las elecciones. Ignoro quién le asesoró para que se centrara en esa línea, pues flaco favor le hizo. Tal ardor por ese pacto no dejó de ser una invitación a quienes tenían dudas en darle su voto para que no hacerlo.

Gabilondo estuvo formalmente en su línea, pero lo más destacable fue su "Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones". ¿Por qué lo dijo? Supo leer de inmediato la voluntad y, sobre todo, las posibilidades de Ciudadanos. Por otro lado, también supo superarse cuando tocó algunos aspectos sociales de gran  actualidad, como cuando aludió a "las colas del hambre" y "los mantenidos  subvencionados", a las que se refirió dos días antes Ayuso, o al cartel xenófobo contra los "menas" de Vox. Patinó, una vez más, en su defensa de no subir los impuestos.

García estuvo en un tono notable, si bien con ciertos altibajos. Fue contundente en los temas sanitarios, desmontando la pobreza de Ayuso y las mentiras de Monasterio. Y supo estar a la altura en todo lo relativo a la defensa del sector público y la denuncia de los grandes contrastes que hay en la comunidad autónoma más rica, pero a la vez más desigual.

¿E Iglesias? Respondió a las expectativas de hacer valer sus recursos en los debates. Siendo el principal destinatario de los ataques, muchas veces personales y casi siempre muy duros, por parte de Monasterio, Ayuso y Bal, no sólo los solventó con argumentos y respuestas rápidas y precisas, sino que marcó casi siempre las claves del debate. Puso de relieve en todo momento la naturaleza neoliberal del programa político del PP, las fallas en la gestión del gobierno de Ayuso y la corrupción sistémica inherente al PP. Y en todo ello, como muestras, dos detalles. Uno ocurrió al principio, cuando Ayuso le espetó que durante el confinamiento "ni se pasó por una residencia ni vino a un hospital" y al poco le dijo todo lo contrario, con un "los partidos políticos no tenemos que estar en los hospitales". La respuesta de Iglesias fue: "¿en qué quedamos?". El otro detalle, ya al final, tuvo que ver con Gabilondo y su defensa de no subir los impuestos: ¿entonces cómo se van a recuperar los deficits en materia sanitaria y educativa que hay en la comunidad madrileña, si no se recurre a gravar a quienes más tienen?

Por lo demás, fue llamativa la no beligerancia entre los tres grupos de izquierda,  que se acompañó con una clara voluntad de desmontar el entramado de las  políticas llevadas  cabo por el PP desde hace algo más de un cuarto de siglo. Un actitud positiva y que podría tener su correspondencia tras las elecciones del 4 de mayo. Esta misma mañana ha salido el nuevo barómetro del CIS, dedicado en exclusiva a dichas elecciones. Y la cosa lleva, si no al optimismo, sí a considerar que es posible derrotar a la derechona. La agresividad empleada ayer por Ayuso y Monasterio podría ser un indicio. 

Queda mucha campaña: dos semanas. Por de pronto, las encuestas siguen apuntando a que Ciudadanos se quedaría fuera, lo que perjudicaría al bloque de la derecha. Por parte del PSOE, en boca de Gabilondo, se empieza a mirar a su izquierda y ya no se desecha a Unidas Podemos. El CIS apunta que lo que gana Más Madrid sería a costa del PSOE y está por ver el grado de crecimiento de Unidas Podemos. Pero, por lo visto ayer, sería necesario que aumentara el número de personas que vean en esa última candidatura no sólo la posibilidad de un gobierno de la izquierda, sino por la izquierda, con el fin de marcar una agenda social y económica que sea favorable a la mayoría de la población. La misma en la que hay una parte que no tiene conciencia de que su enemigo lleva 25 años machacándola.

La raíces nazis de los mensajes racistas y xenófobos de Vox

Ha publicado hoy el diario infoLibre un artículo de la periodista Alicia Gutiérrez que es digno de resaltar: "
De la propaganda del III Reich al cartel de Vox sobre los menores migrantes: cómo usar números como herramienta de odio". Nos ofrece, a través de varios ejemplos, las raíces del cartel de Vox que en los últimos días está ocupando los comentarios en la campaña electoral madrileña, los medios de comunicación y la opinión pública. Un cartel que está preñado de una falsedad, porque parte de un aserto incomparable y pone de relieve un hecho que no se corresponde con la realidad. El objetivo que se pretende es focalizar en un colectivo social, el de los menores no acompañados, con el fin de banalizarlo y  criminalizarlo.

Esa forma de deshumanización se ha dado a lo largo del tiempo y todavía persiste en nuestros días. Aunque no es exclusiva suya, se desarrolló de una forma muy clara y extrema durante la Alemania nazi, lo que conllevó una consideración y tratamiento especial contra las personas pertenecientes a las "razas inferiores" (judía, gitana, eslava...) y las que sufrían algún tipo de afección física o psíquica. Desde el primer momento supuso que se les negara sus derechos, cuando no, como finalmente ocurrió, que se les despojara de la condición de seres humanos. Y como ya se sabe, con el paso de los años acabaron siendo víctimas de  exterminio.

En el primero de los carteles puede verse la analogía que existe con el cartel reciente de Vox. Para los nazis las personas con una enfermedad congénita costaban demasiado al estado: 60.000 marcos. Lo mismo que Vox opina sobre el colectivo de "menas", con esos 4.700 euros al mes. El segundo de los carteles, de hace cuatro años, fue distribuido por el Partido Nacional Alemán, un remedo actual del nazismo. En este caso el objeto era el colectivo gitano, que es utilizado para contraponerlo a las abuelas a través del dinero que pueden estar recibiendo. 

El cartel de Vox supone una síntesis de ambos: mientras que el primero aporta una cuantificación concreta en dinero, el segundo señala explícitamente el objetivo a batir, comparándolo con un sector de la población, el de las abuelas, que resulta sentimentalmente atractivo. Vox, una vez más, sigue dando muestras de ser la representación el fascismo de nuestros días.