viernes, 6 de septiembre de 2019

"Vista y plano de Toledo", del siempre sorprendente El Greco






















Visité hace unas semanas la conocida como Casa-Museo de El Greco, sita en la judería toledana. Adquirida por el marqués de a Vega Inclán hace un siglo creyendo que había sido residencia del pintor, al parecer fue un error. Estuve en ella en 1981, durante un viaje que hicimos el último año de mis estudios universitarios, pero apenas tengo recuerdos más allá de algunos rasgos arquitectónicos que alberga y el tipismo  de su mobiliario. El Museo, en realidad, no estaba muy definido, careciendo de las obras más reconocidas del pintor, algunas de las cuales pude ver bien en el mismo Toledo, como "El entierro del conde de Orgaz", en la iglesia de Santo Tomé, o "El Expolio, en la catedral, o bien, ya en Madrid, en el Museo de Prado.  

El edificio contiene desde hace pocos años obras muy interesantes, bastantes de las cuales provienen del museo madrileño. Una de ellas es "Vista y plano de Toledo", pintado a principios del siglo XVII, en los últimos años de su vida. Una obra de una madurez técnica y expresiva que contiene a la vez lo que tuvo siempre de artista innovador y las concesiones propias de la época que hizo. 

En el primer plano  puede verse a un joven sosteniendo el plano de la ciudad, hecho con tal minuciosidad que pueden percibirse al detalle buena parte de sus viviendas. Hacia la izquierda se sitúa una alegoría del río Tajo, representada a través de una figura desnuda que sostiene un cántaro de donde mana el agua, que a su vez está acompañada de una figura cornucopia, que simboliza la prosperidad. Su contribución profana al clasicismo que siempre mantuvo. Detrás puede verse la ciudad en su conjunto, en la que destaca en primer lugar, extramuros, el edificio del Hospital Tavera. Por último, en el cielo tormentoso destaca un recurrente Rompimiento de Gloria, que contiene las figuras de la Virgen María y un pequeño tropel de ángeles. 

La vista general está orientada de norte a sur, lo contrario de otro cuadro parecido, también de esos años, que tituló "Vista de Toledo", actualmente conservado en Nueva York. Hay dos detalles que llevan a considerar quién pudo encargar el cuadro. De un lado, pudo hacerlo el administrador del Hospital Tavera, dado que la orientación permite que de la ciudad destaque ese edificio. De otro, se pudo hacer desde el mismo Ayuntamiento, ya que los ángeles portan la casulla de san Ildefonso, patrono de la ciudad. 

De lo que no hay duda es de la modernidad técnica, como pude observarse sobre todo en el tratamiento de los edificios de la ciudad, adelantándose en algunos aspectos a lo que fue el impresionismo decimonónico e incluso el postimpresionismo de Cezanne . Lo primero, mediante la técnica de pinceladas sueltas, flexibles, que adoptó de la escuela veneciana. Y lo segundo, por la manera de representar los edificios, sintetizados en sus formas cuasi geométricas y hasta en la coloración de tonalidades grises. 

El Greco, tan puesto en entredicho en su época y hasta olvidado en los siglos siguientes, es un artista del que felizmente vamos sabiendo cada vez más, más allá de la idealización religiosa que conoció en los años del nacional-catolicismo.  

miércoles, 4 de septiembre de 2019

El pueblo, de Selina Todd, una historia de la clase obrera británica del siglo XX


Con tres años de retraso se ha publicado en España el libro El pueblo. Auge y declive de la clase obrera (1910-2010) (Madrid, Akal, 2018), cuya autora es la historiadora británica Selina Todd. Para mí, sorprendente y no tanto por el tiempo en sí como por la relevancia de la obra. En mayo pasado supe de ella a través de la crítica que Juan Andrade Blanco hizo en la revista electrónica Sin Permiso, por lo que cuando la tuve entre mis manos no dudé en adquirirla.   


A lo largo de más de 500 páginas la autora lleva a cabo una narración de la historia de la clase obrera británica durante el siglo XX y lo que llevamos del XXI. Para ello ha hecho uso principalmente de un acopio de numerosos testimonios de sus protagonistas, extraídos de publicaciones, informes, encuestas e incluso entrevistas realizadas por ella misma a familiares y a compañeros y compañeras de estudios de  juventud. No en vano, como nos cuenta al principio, su intención inicial fue llevar a cabo una historia biográfica de su propia familia.  

El resultado ha sido muy interesante, permitiéndonos profundizar en la naturaleza de la sociedad británica y el papel que ha jugado, y sigue jugando, la clase obrera. Nos presenta los cambios que se han ido dando en distintos momentos en su seno, tanto en los subgrupos que la forman como en las actitudes sociales, políticas y culturales; el protagonismo creciente de las mujeres; el progresivo aumento de población inmigrante proveniente de otros continentes; la pervivencia permanente, incluso en nuestros días, de una memoria basada en las experiencias colectivas; y la diversidad de matices que han hecho de la clase obrera un grupo poderoso e influyente, pero al que no le ha faltado heterogeneidad. 

Que el título principal del libro sea El pueblo no es un capricho, sino la definición de una clase que en el momento decisivo de la Segunda Guerra Mundial jugó el papel primordial de sostener las bases del conflicto en los frentes de batalla y en la retaguardia. Su experiencia colectiva en las luchas sociales y políticas que venían de muchas décadas atrás y el empoderamiento que adquirió en esos años de guerra explican que en 1945, acabado el conflicto, fuera el Partido Laborista, con Clement Attlee al frente, el que ganara abrumadoramente las elecciones. Y explica que esas experiencias y ese empoderamiento se convirtieran en los pilares del estado de bienestar surgido a partir de 1945, que permitió, entre otras cosas, el pleno empleo, el aumento de los salarios, el acceso a la sanidad y a la educación secundaria universales o la construcción de numerosas viviendas públicas. 

Todd advierte, no obstante, que esos logros no consiguieron que Gran Bretaña dejara de ser una sociedad desigual, en la que las diferencias de clase, muy marcadas, sólo se atenuaron durante apenas tres décadas y no sin tensiones y altibajos. En las altas esferas del Partido Laborista nunca hubo la intención de construir una sociedad igualitaria, aunque su acento en poner en práctica medidas que favoreciesen a la clase obrera fuera claro, en contraste con las intenciones permanentes del Partido Conservador de reducir el gasto público, fomentar la propiedad privada y defender a las empresas.

Fueron los años 70, coincidiendo primero con la caída de la industria británica y luego, desde 1973, con la crisis económica internacional, cuando empezó a romperse ese contrato social. Y lo hicieron tanto los gobiernos laboristas (Harold Wilson, James Callagham) como los conservadores (Edward Heath). No faltaron tampoco situaciones como el mayor grado de represión en los conflictos sociales y el control policial sobre sus líderes, e incluso determinadas maniobras en las alturas del ejército y los servicios de seguridad (general Walker, lord Mountbatten) tendentes a poner orden frente a lo que calificaban de peligro comunista.

La llegada de Margaret Thatcher fue la culminación de ese camino -sin remilgos, eso sí- y supuso el desmantelamiento de todo lo conseguido desde décadas atrás. Desde entonces Gran Bretaña dejó de ser lo que era, conviviendo con un paro crónico, empleos inestables y precarios, desprotección social, deterioro de los servicios sociales... Todo ello en un marco donde predominan los valores del individualismo salvaje, el sálvese quien pueda, la inutilidad de quien está en paro o es pobre... Y, por supuesto, bajo el dominio de quienes ostentan el poder real.

"Las auténticas conquistas del siglo XX fueron logradas por gente corriente, que buscaba un mayor control sobre sus vidas", nos dice la autora al final del libro. Para concluir que "si el pueblo quiere un futuro mejor, podemos y debemos crearlo nosotros mismos".

martes, 3 de septiembre de 2019

Murió Immanuel Wallerstein

























Como si toda una generación del pensamiento progresista estuviera a punto de desaparecer físicamente, hace unos días murió Immanuel Wallerstein. Uno de los grandes. Sociólogo de formación, llegó a dar forma a un planteamiento de la historia, basado en los sistemas-mundo, que fue recogido con fuerza por una parte de la historiografía. Se centró fundamentalmente en el análisis del capitalismo y como tal se convirtió en uno de los analistas del presente más prestigiosos. 


Heterodoxo para mucha gente del campo del marxismo intelectual, su propuesta de análisis histórico desde los sistemas-mundo se ha convertido ya en clásica. Con raíces en quien fue su maestro, Fernand Braudel, uno de los pioneros de la Escuela de Annales, participó en la concepción circulacionista del análisis de los orígenes del capitalismo, lo que conllevaba la consideración de que era el intercambio de productos, y no la producción en sí, lo que había ocasionado su nacimiento. Se oponía, así, a la concepción, más propia del marxismo, que consideraba que eran las relaciones de producción y, por tanto, la producción las que lo explicaban. Fue famoso el debate que en los años setenta protagonizaron quienes se posicionaban en uno u otro lado, dando lugar a un enriquecimiento del conocimiento histórico importante. 

Wallerstein concretó su teoría en la obra El moderno sistema mundial, que fue apareciendo a lo largo de los años en cuatro volúmenes. Poseo y he leído los dos primeros, referidos, respectivamente, al siglo XVI (La agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea; Madrid, Siglo XXI, 1984) y los años 1600-1750 (El mercantilismo y la consolidación de la economía-mundo europea; Madrid, Siglo XXI, 1984). No he llegado a leer, sin embargo, los otros dos: La segunda era de gran expansión de la economía-mundo capitalista, 1730-1850; y Centrist Liberalism Triumphant, 1789-1914. 

A diferencia de Braudel, introductor del concepto de la larga duración y con ello de la economía-mundo, extensibles al conjunto del tiempo histórico, para Wallerstein sólo ha habido una economía-mundo: el capitalismo europeo surgido en el siglo XVI. Lo habido en los cinco mil años anteriores habrían sido imperios, un medio primitivo de dominación económica. Los imperios conllevaban una unificación política interna, "cuya fuerza se basaba en el hecho que garantizaba flujos económicos desde la periferia hacia el centro por medio de la fuerza (tributos e impuestos) y de ventajas monopolísticas en el comercio. Su debilidad yacía en que la burocracia necesaria para su estructura política tendía a absorber un exceso de los beneficios".

Para Wallerstein lo que hizo la economía-mundo del capitalismo fue "ofrecer una fuente alternativa y más lucrativa de apropiación del excedente", de manera que los  estados ya no son la empresa económica central, sino el medio que permite asegurar los intercambios. La Edad Media europea habría sido, de esta manera, el preludio de la eclosión que se inició a finales del siglo XV y a lo largo del XVI. El proceso de feudalización anterior había acabado con lo que había sido el imperio romano, debilitando el poder político centralizado. Liberada Europa del lastre de la burocracia política, se abrió el campo de los intercambios desde un espacio que aunó el Mediterráneo (especialmente en las ciudades italianas), el noroeste y el norte (Inglaterra, Francia, Flandes, la región Rin-Elba) e incluso el este (a través de las ciudades de la Hansa), y se extendió hacia América. La dimensión geográfica del sistema-mundo capitalista fue en aumento y, a la vez, estableció diferencias en su seno entre el centro y la periferia.

Tal planteamiento desvinculó la ecuación revolución industrial/sistema capitalista, con el siglo XVIII como momento en que se inició el gran cambio;  y relativizó la consideración de la revolución francesa como principalmente burguesa, calificándola como radical en sus formas y en sus objetivos. 

Como analista del capitalismo, Wallerstein no olvido en ningún momento el momento presente. Fue autor de numerosos trabajos en los que buscaba dar explicaciones a la realidad actual, tan cambiante, eso sí, en las últimas décadas. Trabajos que dio forma como libros, artículos o conferencias. Desde Rebelión he podido acceder a una gran cantidad de sus escritos, en los que ha ido tratando esa realidad cargada de recovecos y entre los que se movió con agilidad y perspicacia. 

Uno de sus temas favoritos ha sido el análisis de EEUU como imperio político y, a la vez, como el centro de la economía mundo. En su libro La decadencia del imperio. EEUU en un mundo caótico (Tafalla, Txalaparta, 2005), escrito durante el mandato presidencial de George Bush jr., trazó las coordenadas de un mundo cambiante, esto es, en transición. Se refirió por ello a la nueva etapa globalizada del sistema-mundo, las relaciones entre los componentes del centro de ese sistema o las consecuencias derivadas sobre los países de la periferia, sin que faltara una crítica a la intelectualidad progresista. Fue claro a la hora de considerar el racismo como "la forma primaria para distinguir a quienes tienen derechos (o más derechos) y a los otros, que no tienen derechos o tienen menos".

Activo políticamente en las últimas décadas, acompañó a los foros alternativos internacionales y llegó a mostrar sus simpatías por movimientos como el zapatista mexicano. Siempre insistiendo en la necesidad de renovar los planteamientos de la izquierda, superando los que décadas atrás dejaron de servir, apostando "por un mundo relativamente democrático, relativamente igualitario", como un mundo así posible.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Los orígenes del inicio de la Segunda Guerra Mundial









La Segunda Guerra Mundial fue una consecuencia del tratado de Versalles (1919). El tratado de Locarno (1925), forzado por Francia para garantizar el cumplimiento del primero, permitió una estabilidad internacional pasajera. Pero el acceso al poder en 1933 del partido nazi en Alemania se materializó en la denuncia de los dos tratados y la aplicación de una política de rearme (aumento de gastos, remilitarización del Rin, etc.) y de expansión territorial (Austria, primavera de 1938; Sudetes, verano de 1938; Bohemia y Moravia, primavera de 1939; y Polonia, verano de 1939). Todo ello estaba acorde con la conocida como doctrina del espacio vital, que tenía como objetivo el control total del centro y este de Europa, y de la URSS, con el fin de disponer de recursos naturales y mercados suficientes para mantener a la Gran Alemania.

Paralelamente en el extremo oriente Japón continuaba su política expansionista. Tras la guerra contra Rusia (1904-05) y la ocupación de Corea (1910), se anexionó  Manchuria a costa de China (1932), país que acabó invadiendo en 1937. Hasta la invasión alemana de Polonia el ejército japonés ejerció una fuerte presión sobre la frontera de la URSS, con escaramuzas militares y, ya en mayo de 1939, la invasión de Mongolia. Todo ello obligó a que la URSS tuviera que reforzar su frontera. Iniciada la Segunda Guerra Mundial, Japón se orientó al sureste asiático y Oceanía.

En octubre de 1936 Alemania e Italia crearon el Eje Berlín-Roma; en el mes siguiente Alemania y Japón firmaron el Pacto Antikomintern, al que se unió al año siguiente Italia, conformando de hecho el Eje Berlín-Roma-Tokio. Estas afinidades se completaron con apoyos a la conquista italiana de Abisinia (1935) o al bando franquista en la guerra española de 1936-39.

En septiembre de 1938 Gran Bretaña y Francia acabaron cediendo en el Pacto de Munich, donde se permitió la anexión alemana de los Sudetes. La anexión definitiva de Checoslovaquia en marzo de 1939 no impidió que las dos potencias occidentales europeas rechazaran los intentos por parte de la URSS para llegar a un acuerdo que frenara el expansionismo alemán. 

Por esas fechas Hitler había confesado a un diplomático de la Sociedad de las Naciones: “Todo lo que yo emprendo está dirigido contra Rusia. Si Occidente es demasiado estúpido y ciego para entenderlo, me veré obligado a llegar a una alianza con los rusos y derrotar después a Occidente, de manera que después de su derrota pueda dirigirme contra la Unión Soviética con topas las fuerzas que pueda reunir”*. 

Aislada, pues, la URSS, en agosto de 1939 acabó aceptando la oferta alemana de un pacto de no agresión. El día 23 los ministros de Asuntos Exteriores, Ribbentrop y Molotov, firmaron en Moscú el pacto germano-soviético. Alemania evitaba momentáneamente el efecto tenaza en su flanco oriental, mientras que la URSS ganaba tiempo para preparar su industria de guerra ante un previsible ataque alemán, desplazándola al este de los Urales. Desde determinados ámbitos políticos e historiográficos se hace especial hincapié en la existencia de un protocolo secreto mediante el cual se llevó a cabo el reparto de Polonia, algo que no está documentalmente demostrado. 

Lo que sí es cierto es que la URSS tenía interés en recuperar, de un lado, los territorios perdidos en el tratado de Brest-Litovsk de 1918, como eran el este de Finlandia, las repúblicas bálticas y Besarabia; y de otro, los cedidos a raíz de su derrota en la guerra contra Polonia entre 1919 y 1920, delimitados al este de la conocida como línea Curzon, y parte de Bielorrusia y Ucrania.

La ocupación alemana del oeste de Polonia se inició el 1 de septiembre y dos días después Gran Bretaña y Francia acabaron declarando la guerra a Alemania. Había empezado la Segunda Guerra Mundial.

* En Dimenico Losurdo, Stalin. Historia y crítica de una leyenda negra (El Viejo Topo, 2011, p. 212), citando a Ernst Nolte. 

(Imagen: "Cadáver de caballo", de Otto Dix).

sábado, 31 de agosto de 2019

Convivencia escolar y perspectiva de género

Reproduzco un subapartado de mi trabajo Influencia de las relaciones de género en la convivencia escolar: estudio de un instituto de Barbate, que fue mi trabajo fin de máster en 2010. Es breve, pero espero, dado los tiempos que corren, que resulte de interés.


En nuestro país también ha ido aumentando con los años el interés por conocer mejor dicha realidad y los mecanismos que la generan, destacando los estudios sobre el mundo de la educación, un ámbito a la vez de reproducción y de intervención, en este último caso para prevenir situaciones de discriminación y violencia, transformarlas y contribuir a crear nuevas formas de relación entre iguales. Algunos trabajos arrancan de los 80 (Moreno, 2000), pero en su mayoría son más recientes, entre los que podemos destacar, a modo de referencia, recopilaciones de diversas autorías (Santos, 2000; Rodríguez, 2010), intentos de sistematizar teorías y líneas de investigación (Simón y Cremades, 2003; Tuvilla, 2004; Arenas, 2006) o muestras de investigaciones de campo (Moreno, Sastre y Hernández, 2003; Mirón, Díez y Sánchez, 2003; Sebastián, 2006; Rodríguez y Torío, 2005; Gregorio, 2006).

La revista Cuadernos de Pedagogía publicó en 2006 (n. 358) en la sección Tema del Mes varios artículos dedicados a la violencia de género, entre los que me destaco uno de Mª Isabel Guerra, “La violencia sexual”, donde la autora distingue y define tres conceptos relacionados entre sí, pero que suelen generar confusión: violencia de género, violencia sexista y violencia sexual (2006: 58-59). De esta manera, inspirada en parte en Barragán (2006: 32-33), la violencia de género estaría relacionada directamente con el ejercicio ilegítimo del poder patriarcal, afectando más a las mujeres, pero no en exclusiva, y sería el resultado de la “asociación entre masculinidad patriarcal y violencia y la contraposición entre la afectividad y la agresividad”. La violencia sexual, por su parte, sería ejercida sobre la sexualidad, “como expresión sexual de la agresión”. Y, por último, la violencia sexista, esta vez siguiendo a Lagarde (1990 y 2000), lo estaría con la violencia entre mujeres, pero inferiorizadas y con rangos distintos entre sí.

En una posición crítica con el esencialismo de género, Gregorio y Franzé (2006: 92-93) han planteado la revisión de varios presupuestos admitidos en los estudios empíricos, como que la escuela refuerce las definiciones sociales de género, que sea eco de la estructura patriarcal, o que los niños y las niñas se identifiquen como hombres y mujeres. Consideran que debe tenerse en cuenta “las complejidades en los procesos de construcción de relaciones y categorías de género”, donde los niños y las niñas son producidos “como nexos de subjetividades”, susceptibles de manifestarse a través una variedad de discursos. 

La crítica de la ideología androcéntrica y la deconstrucción del modelo social patriarcal dominantes está afectando en gran medida a las relaciones que se dan entre varones y mujeres, pero también a aquellos varones que, por distintas razones y con un grado distinto de conciencia, se ven enfrentados con el modelo de masculinidad dominante (Lomas, 2007).

Por último, no debemos olvidar el papel que están jugando las políticas públicas de igualdad de género y la reinterpretación y la readaptación que de ellas se hace permanentemente. Siendo un producto de una larga lucha social protagonizada por las mujeres en la búsqueda de la igualdad real entre varones y mujeres, también están insertas en las nuevas condiciones sociales y económicas desarrolladas en las últimas décadas. Para Ana Rubio dichas políticas públicas “están siendo utilizadas para establecer cambios y ajustes en el mercado de trabajo”, de manera que  cuanto “más se implican en la producción y en las condiciones sociales óptimas para el desarrollo económico, más se despolitizan y se apartan del debate político que las originó” (Rubio, 2009a: 32). Esas nuevas condiciones tienen relación con el conjunto de cambios continuos y cada vez más rápidos que se está viviendo en nuestros días (Hardt y Negri, 2002; Boltanski y Chiapello 2002).

Teniendo en cuenta estos cambios sociales, en especial en los países desarrollados, resulta necesario además de diagnosticarlos, comprender su naturaleza y rasgos principales, en lo que resulta importante, aunque no exclusivo, el papel que juegan los géneros como una categoría de análisis de la realidad.


Referencias bibliográficas 

ARENAS, G. (2006). Triunfantes perdedoras. La vida de las niñas en la escuela. Barcelona, Graó.
BARRAGÁN, F. (2006). “Educación, adolescencia y violencia de género: les amours finissent un jour”, en Otras miradas, v. 6, n. 1, junio, http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/22850/1/articulo4.pdf pp. 31-53 (consultado el 12-07-2010).
BOLTANSKI, L. y CHIAPELLO, E. (2002). El nuevo espíritu del capitalismo. Madrid, Akal.
GREGORIO, C. (2006). Violencia de género y cotidianidad escolar. Sevilla, Instituto Andaluz de la Mujer.
GREGORIO, C. y FRANZÉ, A. (2006). “Una mirada desde la antropología social: diferenciaciones de género y mediaciones culturales en los procesos educativos”, en RODRÍGUEZ, C. (coord.), Género y currículo: aportaciones del género al estudio y práctica del currículo. Madrid. Akal,  pp. 77-100.
GUERRA, M. I. (2006). “La violencia sexual”, en  Cuadernos de Pedagogía, n. 358, junio. Barcelona, Praxis, pp. 58-63.
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LAGARDE, M. (1990). Identidad femenina, http://webs.uvigo.es/xenero/profesorado/purificacion _mayobre /identidad. pdf (consultado el 30-06-2010).
LAGARDE, M. (2000). “Aculturación feminista”, en Género en el Estado. Estado del género. Santiago de Chile, Isis Internacional Ediciones de las Mujeres, n. 27. Reimpreso por El Centro de Documentación sobre la Mujer, Buenos Aires, 2000, pp. 135-150, http://www.ciudadanas.org/documentos/ MARCELA_LAGARCE _aculturacion_feminista.pdf (consultado el 30-06-2010).
LOMAS, C. (2007). “¿La escuela es un infierno? Violencia escolar y construcción cultural de la masculinidad”, en Revista de Educación, n. 342, enero-abril, pp. 83-101. 
MIRÓN, M. D., DÍEZ, M. E. y SÁNCHEZ, M. (2003). “Génesis y evolución de conceptos y símbolos de las mujeres y la paz en los inicios de la historia: una propuesta de investigación·, en MOLINA, B. (coord.), Actas del I Congreso Hispanoamericano de Educación y Cultura de Paz. Granada, septiembre 2002, pp. 143-152, www.ugr.es /~iem/direccion.php?id=31 (consultado el 2-07-2010).
MORENO, M. (2000). Cómo se enseña a ser niña: el sexismo en la escuela. Madrid, Icaria.
MORENO, M., SASTRE, G. y HERNÁNDEZ, J. (2003). “Sumisión aprendida: un estudio sobre la violencia de género”, en Anuario de Psicología, v. 34, n. 2. Universitat de Barcelona, http://www.raco. cat/index.php /AnuarioPsicologia/article/view/61738/88523, pp. 235-251 (consultado el 2-07-2010).
RODRÍGUEZ, C. (2010). “La igualdad y la diferencia de género en el currículum·, en GIMENO, J. (comp.), Saberes e incertidumbres sobre el currículum. Madrid, Morata, pp. 103-127.
RODRÍGUEZ, M. C. y TORÍO, S. (2005). “El discurso de género del profesorado de educación infantil: hablando acerca de la ética del cuidado”, en Revista Complutense de Educación, v. 16 n. 12, http://revistas.ucm.es/edu/ 11302496/ articulos/ RCED0505220471A.PDF, pp. 471-487 (consultado el 15-07-2010).
RUBIO, A. (2009). “El abandono y la falta de éxito de los chicos en la escuela, un problema de género”, en CEE Participación Educativa, n. 11, julio,  http://www.educacion.es/cesces/revista/n11-rubio-castro.pdf, pp. 23-39 (consultado el 21-10-2010).
SANTOS, M. Á. (2000). El harén pedagógico. Perspectiva de género en la organización escolar. Barcelona, Graó.
SEBASTIÁN, A. (coord.) (2006). La presencia de estereotipos de género en el sistema educativo como determinante del desarrollo personal y profesional (Estudio descriptivo). Síntesis de resultados. Madrid, Dykinson.
SIMÓN, E. y CREMADES, M. Á. (2003). “Aprendizaje en las relaciones de género e intervención coeducativa”, en SANTOS, M. Á. (coord.) (2003), Aprender a convivir en la escuela. Madrid, Akal.
TUVILLA, J. (2004). Convivencia escolar y resolución pacífica de conflictos. Sevilla, Dirección General de Orientación Educativa y Solidaridad.


(Imagen: uno de los trabajos elaborados por el alumnado del IES Trafalgar de Barbate con motivo del 25-N, Día contra la Violencia a las Mujeres) 

miércoles, 28 de agosto de 2019

La plaza Casto Prieto Carrasco y la placa dedicada a los concejales salmantinos fusilados entre 1936 y 1937


Hace unos días estuve en la plaza Casto Prieto Carrasco, situada en el barrio salmantina del Puente Ladrillo. Durante décadas fue uno de más de tantos barrios alejados del centro urbano y olvidados por las autoridades municipales, habitados por gentes humildes, principalmente de condición obrera. Aún recuerdo algunas de las visitas que hice a la zona, allá por los años 1975 y 1976, repartiendo propaganda clandestina y teniendo que atravesar el amplio espacio, desolado, sucio y pasto del barro cuando llovía, que le separaba de las últimas viviendas del barrio del Alto del Rollo.

Bastante transformado en la actualidad como consecuencia del crecimiento demográfico, en el corazón del antiguo barrio se le ha dado nombre a la plaza en recuerdo de quien fuera el último alcalde de la ciudad antes del golpe militar de 1936. Desde hace pocos años, además, se ha puesto una placa en la que se recuerda su nombre junto al de los otros tres concejales de la corporación salmantina que fueron asesinados: Manuel de Alba Ratero, Luis Maldonado Bomati y Casimiro Paredes Mier. 

Casto Prieto Carrasco era médico y catedrático de Universidad. Fue miembro de la primera corporación de la República, al principio como concejal y desde diciembre como alcalde, hasta su destitución en 1934 por uno de los gobiernos conservadores. En las elecciones generales de febrero de 1936 salió elegido diputado por Izquierda Republicana y al poco fue nombrado alcalde de la nueva gestora municipal formada en la capital. Fue detenido al poco de producirse el golpe y estuvo encarcelado unos días en la prisión provincial. Finalmente fue conducido al monte de La Orbada, a unos veinte kilómetros de la capital en dirección a Valladolid, donde fue fusilado junto a personas de distinta procedencia geográfica. No se sabe la fecha exacta, pero se cree que fue a finales de julio. Desaparecido durante décadas, ha sido una de las pocas personas cuyos restos han sido reconocidos tras las tareas de rastreo y exhumación llevadas a cabo en la zona.

Manuel Alba Ratero era ferroviario. Militante del PSOE, era también un destacado representante provincial del sindicato ferroviario vinculado a la UGT. Tras su detención, acabó siendo juzgado por un tribunal militar, que lo condenó a muerte. Fusilado en las tapias del cementerio en junio de 1937, su cuerpo fue enterrado allí mismo en una fosa común.

Luis Maldonado Bomati era periodista, colaborando y trabajando en diversos medios, tanto en forma de reportajes periodísticos como literarios. Comprometido con los valores republicanos ya durante la dictadura de Primo de Rivera, se vinculó en 1931 a Acción Republicana, que años más tarde acabó derivando en Izquierda Republicana. Fue asesinado a finales de 1936, pero su cuerpo sigue estando desaparecido.

Casimiro Paredes Mier era molinero. También estaba afiliado al PSOE y la UGT. Detenido en los primeros días tras el golpe militar, al parecer en noviembre fue trasladado desde la cárcel provincial con destino a Burgos, pero acabó siendo fusilado en la provincia de Zamora, en una finca situada entre Cubo de Vino y Peleas de Arriba.

Cuatro fusilados entre las más de mil personas que en la provincia de Salamanca sufrieron el mismo destino. Era el fascismo en sus primeros momentos.

lunes, 26 de agosto de 2019

¿Qué está pasando en Hong Kong?

Esa es la pregunta que me hago. Difícil de responder, por la complejidad que tiene. No debemos olvidar que nos encontramos en las cercanías del corazón de una de las potencias mundiales que se están disputando la hegemonía en el planeta. Hong Kong, colonia británica hasta  1997, está en China, lo que no resulta baladí. Y en las protestas masivas que está conociendo en las últimos meses no podemos perder de vista el papel que la antigua potencia colonial y los EEUU están jugando. Otra cosa es valorar la dimensión que tiene, como también hacerlo sobre la naturaleza de las reivindicaciones planteadas por la población de la antigua colonia. Y siempre con el trasfondo de la pugna entre potencias.

Como ya he hecho en otras ocasiones, presento extractos de artículos escritos por intelectuales del campo de la izquierda. Los presento por orden cronológico de aparición, pudiéndose acceder completos a través de los enlaces correspondientes. Dos de ellos están basados en la consideración de que lo que está ocurriendo principalmente es un claro  intervencionismo estadounidense y británico. Son los de Hanz Dieterich, conocido profesor universitario mexicano, y Sara Flounders, escritora estadounidense. Por su parte, Au Loong-Yu, veterano activista, escritor y miembro de Pioneer, una organización socialista de Hong Kong, se manifiesta partidario de las reivindicaciones de la población hongkonesa y considera que dicho intervencionismo "es una tontería". El cuarto está escrito por Xulio Ríos, director del Observatorio de política china, mostrando cierta equidistancia, en la que conjuga el derecho que le asiste a China como país soberano y la asignatura pendiente que tiene de democracia.



Heinz Dieterich: “Regime change in China. Hong Kong ¿el nuevo Maidan?” (Aporrea, 25-07-2019)

“El más grave error que puede hacer el gobierno de China es, subestimar el peligro de la subversión occidental en Hong Kong. No se trata de un asunto local, ni de libertades civiles, ni de democracia. Es una ofensiva estratégica de Washington para repetir el desmembramiento de Yugoslavia y de la Unión Soviética, y destruir al Partido Comunista de China (PCC), el único rival serio a nivel global que tiene la élite imperial de Estados Unidos (…).

La ofensiva de Washington está basada en el modelo subversivo occidental de regime change, conocido como "revolución de color" (…). En términos operativos se basa en una red mundial subversiva financiada con recursos estatales y privados (Soros, corporaciones), que generalmente utiliza fachadas de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) o mediáticas (…).

Los manifestantes de la "Región Administrativa Especial de Hong Kong de la República Popular China" –que ni siquiera tiene el rango de una de las veintitrés provincias territoriales (shěng)-- demandan, en nombre de la democracia, que la gobernadora Carry Lam renuncie y que se elija democráticamente al futuro gobernador. Cuando hablan de democracia piensan en la democracia liberal burguesa británica y estadunidense y hablan con un soberano desconocimiento histórico y actual de esos dos sistemas de dominación de las burguesías imperialistas más agresivas y sanguinarias de la historia. Olvidan, que fue la narco-democracia británica que a través de las "Guerras del Opio" impuso a China el cese de la roca Hong Kong, Victoria Harbor y Kowloon. Callan, que ambas democracias burguesas son responsables de millones de muertos en Irak, Siria, Yemen y Libia, para mencionar sólo algunas de las víctimas más recientes de sus guerras de agresión. Y olvidan que la llegada al poder de Carry Lam, comparada con la de Donald Trump, la hace parecer la Madre Teresa de la democracia, frente a Dangerous Donald.

(…) el presidente Xi Jinping comenzó a modernizar al Ejército de Liberación del Pueblo (PLA), consciente de que no se podía confiar en Washington. Hoy día, la fuerza militar más poderosa de la tierra es la de Rusia y la estrecha alianza sino-rusa garantiza, que Washington no puede lograr su objetivo declarado. Más, cuando ya perdió la guerra económica. De ahí, que la renovada agresión de Washington en Hong Kong, Taiwan, Xinjiang y Tibet, no tiene ninguna posibilidad de triunfar (…)".



Xulio Ríos: “Hong Kong en rumbo de colisión” (Rebelión, 23-08-2019)

"Cuanto más se profundiza la crisis de Hong Kong más parece que todo avanza hacia un túnel sin otra salida que un desenlace trágico. El endurecimiento de la acción policial no desalentó a los manifestantes (…). Hasta ahora, las concentraciones en apoyo de los gobiernos local y central se saldaron con un modesto seguimiento (…).

China ya calificó el actual movimiento de intento de “revolución de color” (una movilización que combina el recurso a la violencia y el discurso pro-occidental). Se basa para ello en la reiteración de acciones minoritarias de grupos radicales que no dudaron en asaltar el Consejo Legislativo o asediar la Oficina de Enlace con el Gobierno central y hasta comisarías de policía. La paralización pacífica del aeropuerto internacional redundará en el relato del grave impacto económico de las protestas y Beijing ya elevó el tono para introducir los “indicios de terrorismo”.

Las autoridades chinas, que validaron la retirada del proyecto de ley de extradición que está en el origen de las primeras movilizaciones masivas, culpan de la persistencia de la crisis a las interferencias occidentales (EEUU y Reino Unido, esencialmente) (…).

El despliegue de banderas estadounidenses y británicas por parte de algunos manifestantes resulta especialmente humillante para China. Y especialmente desafortunado para cualquiera que tenga una mínima memoria de los abusos cometidos por los occidentales en China. Que Londres se rasgue ahora las vestiduras es un ejercicio de manifiesto cinismo cuando durante la ocupación colonial del “Gibraltar del Este” saboteó cualquier propuesta de reforma (…).

El vertiginoso deterioro de la situación está sirviendo al PCCh para presentar ante la sociedad china estos movimientos como de “niños mimados” que se “resisten a la penetración” progresiva de la influencia continental… (…).

Hong Kong es parte de China. Sabido era que la fórmula “un país dos sistemas” tenía fecha de caducidad (…).

¿Cuánto tiempo puede mantenerse este tira y afloja? El 1º de Octubre, China celebrará el 70º aniversario del triunfo del PCCh. Es previsible que Xi Jinping tiente eludir el recurso a medidas extraordinarias, cuando menos antes de esa fecha. Arruinaría la fiesta. Y el 20 de diciembre, Macau acogerá las conmemoraciones del 20 aniversario de la devolución con la prevista asistencia de Xi Jinping. Y, por último, el 11 de enero de 2020, Taipéi celebrará unas decisivas elecciones legislativas y presidenciales en las que la crisis de Hong Kong alienta las expectativas independentistas de revalidar mandato. Las tres fechas son también referenciales para la oposición en Hong Kong y animan a mantener viva la protesta.

El PCCh es el artífice de un enorme milagro en China. Beijing anunciará el año próximo la plena erradicación de la pobreza en su territorio. El “socialismo con peculiaridades chinas” ya no rimará con atraso y miseria extrema. Pero queda aun otra materia pendiente: rimar socialismo con democracia. Y será la clave de la estabilidad en los próximos años”.



“La gente de Hong Kong está sumida en una lucha decisiva contra su propio gobierno y el Partido Comunista de China. Carrie Lam, la ministra ejecutivo del enclave, designada por Beijing a principios de este año, intentó hacer aprobar una ley de extradición que permitiría que los ciudadanos de Hong Kong fuesen extraditados a China continental para ser juzgados por infringir leyes chinas que no se aplican en Hong Kong.

Desde 1997, cuando Hong Kong fue devuelto formalmente por los británicos, el enclave ha sido una región administrativa especial de China, con sus propias libertades protegidas y un sistema legal independiente. El proyecto de ley de extradición es una amenaza directa a este statu quo (…).

El movimiento en Hong Kong ha pasado por tres etapas: la primera fue en junio, cuando millones de personas salieron a las calles. La asamblea legislativa fue sitiada y no hubo violencia. Hubo una radicalización de las protestas y estas se convirtieron en un movimiento de masas (…).

La segunda etapa se caracterizó por las manifestaciones y el asedio del legislativo, y la juventud radical asaltó el edificio que alberga al legislativo. Esto fue en julio. Fue una acción tremendamente radical - si hubiera tenido lugar en Australia hubiera habido muertos. Pero en las protestas de julio de HK no hubo ninguna víctima (…).

Agosto ha marcado la tercera etapa, en la que ahora nos encontramos. Es importante destacar que el 5 de agosto hubo una segunda convocatoria de huelga. Y esta vez tuvo éxito. Un sector de la economía de Hong Kong fue decisivo para el éxito de la huelga: los empleados del aeropuerto y de la industria aeronáutica (…).

En cuanto a la composición del movimiento, es notable que los partidos políticos no hayan desempeñado ningún papel importante. Sólo han jugado un papel logístico de información legal y cohesión del Frente Civil Unido. El frente agrupa a sindicatos y ONGs, así como a los partidos políticos (…).

El siguiente componente son los jóvenes, especialmente los jóvenes radicales. Hay alrededor de 10.000 jóvenes, principalmente estudiantes, dispuestos a enfrentarse a la policía (…). Sus inclinaciones políticas son variadas y es raro que se unan a las organizaciones políticas. Son jóvenes estudiantes secundarios y universitarios. Realmente creen en la democracia, pero tienen una comprensión rudimentaria de la política. Pueden ser xenófobos con los chinos continentales (…). Al mismo tiempo, muchos jóvenes creen que es importante ganar el apoyo de los chinos continentales para sus cinco reivindicaciones (…).

El tercer componente es el localista xenófobo, cuyos orígenes son anteriores a los del Movimiento de los Paraguas de 2014. Esta corriente se ha debilitado desde 2016 (…).

El cuarto componente es el obrero: la organización sindical es importante en Hong Kong. Fue un avance que la huelga del 5 de agosto fuese un relativo éxito, sobre todo porque no estaba bien organizada (…).

Por último, la cuestión de la llamada intervención extranjera. Si nos fijamos en el movimiento de base, las acusaciones de que está controlado o financiado por el Gobierno de Estados Unidos es una tontería. Hay dos millones de personas tomando las calles. Hay gente que se enfrenta a la policía, que la llama “cerdos”. Es absurdo decir que están controlados por ninguna potencia extranjera.

(…) el movimiento es significativo por varias razones. En primer lugar, representa el ascenso de una nueva generación. Una nueva generación que ha crecido después de que el gobierno chino se hiciera cargo de Hong Kong. Da una nueva energía a la política en Hong Kong. La nueva generación es más radical (…).

La segunda razón es que este movimiento representa un choque entre dos visiones de Hong Kong. Una de ellas es la visión de Beijing y la otra la de la gente común. El gobierno de Pekín ha tratado siempre a Hong Kong como una entidad meramente económica. Han querido robar a Hong Kong su identidad política (…). La enorme politización de Hong Kong no es debido a la intervención extranjera, sino al Partido Comunista chino (…).

En tercer lugar, hay un choque de dos visiones dentro de Hong Kong - el de la gente común y el de la clase alta y los magnates. Hace treinta años, la clase media compartía la misma visión que los magnates (…) aspiraba a una forma liberal de capitalismo para la isla. Durante los últimos 30 años, los magnates (…) han sido los defensores del punto de vista del capitalismo totalitario de Beijing (…).

Por último, la crisis de Hong Kong simboliza las tensiones del ascenso de China (…). Hong Kong expone la debilidad de China. China es una sociedad de tipo ‘1984’. Es muy difícil que haya cambios allí porque la sociedad es dura y cerrada. Pero Hong Kong es diferente y es una debilidad importante”.



“Los medios de comunicación corporativos estadounidenses y todos los partidos políticos imperialistas de Estados Unidos y Gran Bretaña aceptan plenamente y apoyan con entusiasmo las cada vez más violentas manifestaciones en Hong Kong, lo cual debería alertar a cualquier persona que luche por el cambio y el progreso social. El imperialismo estadounidense nunca es desinteresado o neutral.

En las dañinas acciones participaron manifestantes con casco y enmascarados que utilizan bombas de gasolina, ladrillos en llamas, incendios provocados y barras de acero, ataques aleatorios a autobuses y cierres de aeropuertos y de transporte público. Uno de los actos más provocativos fue un asalto organizado a la Asamblea Legislativa de Hong Kong, donde unos "activistas" destrozaron el edificio y colgaron la bandera de la Union Jack británica. En estas confrontaciones destacan las banderas coloniales de Estados Unidos, británica y de Hong Kong, junto con banderas y otros símbolos desfigurados de China Popular (…).

Hay que afirmar firmemente que si China actúa en contra de estos violentos altercados, no invade Hong Kong. Hong Kong es parte de China. Es un problema interno y el llamamiento a la independencia de Hong Kong es un claro ataque a la soberanía nacional de China (…).

La escalada de manifestaciones está relacionada con la guerra comercial, los aranceles y el cerco militar a China impuestos por Estados Unidos. Cuatrocientas de las ochocientas bases militares estadounidenses en el extranjero (esto es, la mitad de ellas) rodean a China. En el mar de la China Meridional, cerca de Hong Kong, están posicionados portaaviones, destructores, submarinos nucleares, aviones a reacción, baterías de misiles de defensa de alta altitud de terminales e infraestructuras de vigilancia vía satélite. Los medios de comunicación tienen que criminalizar a China para justificar e intensificar esta presencia militar.

El hecho de fomentar las manifestaciones va unido a los esfuerzos internacionales por prohibir la tecnología 5G de Huawei, la cancelación de un estudio conjunto sobre el cáncer y la detención de funcionarios de empresas chinas. La finalidad de todos estos actos beligerantes es ejercer la máxima presión sobre China, dividir a sus dirigentes, desestabilizar el desarrollo económico y debilitar la determinación de China de mantener cualquier planificación socialista (…).

Hong Kong es un territorio robado. Durante las Guerras del Opio de 1842 Gran Bretaña se apropió de este espectacular puerto de aguas profundas situado en el mar de la China Meridional, en la desembocadura del río Pearl, una de las principales vías fluviales del sur de China. Tras unas negociaciones con Gran Bretaña que se prolongaron durante la década de 1980 los británicos impusieron a la República Popular China otro acuerdo desigual (…).

Cuando Gran Bretaña y China firmaron [en 1997] el acuerdo "Un país, dos sistemas" se suponía que iban a acabar todas las intervenciones extranjeras y las reivindicaciones coloniales sobre Hong Kong, y que China iba a recuperar toda la soberanía. Pero los intentos por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña de minar el retorno de Hong Kong habían empezado antes de que se firmara el acuerdo. Poco antes de la transferencia de soberanía y tras 150 años durante los cuales los altos cargos habían sido designados, Gran Bretaña se apresuró a establecer un gobierno formado parcialmente por cargos elegidos, aunque la mayoría eran designados. Rápidamente establecieron y financiaron partidos políticos, compuestos por colaboradores leales.

Se canalizaron tanto abiertamente como en secreto millones de dólares a toda una red de organizaciones de servicios sociales, partidos políticos, medios de comunicación y redes sociales, organizaciones de estudiantes y juveniles, y sindicatos protegidos cuyo objetivo era minar el apoyo a China y al Partido Comunista de China (…).

En los últimos 10 años los salarios se han estancado en Hong Kong mientras que los alquileres han subido un 300 % (…).

Gran Bretaña y Estados Unidos utilizaron durante décadas al pueblo de Hong Kong como mano de obra barata. Ahora están utilizando a esta misma población para su propaganda política barata. Esta maniobra cínica no es sino otra arma en un intento desesperado de impedir que China continúe desarrollándose.

La potencia corporativa estadounidense es incapaz de satisfacer ninguna de las desesperadas necesidades de alojamiento, atención sanitaria, educación y un entorno saludable de las personas que viven ahí. En vez de ello, en un implacable afán de beneficios, se despilfarran enormes recursos en el militarismo para amenazar a países de todo el mundo (…)".