domingo, 19 de diciembre de 2010

¿Una primicia literaria de Carmen Conde?

































Anteayer hice un recordatorio de Carmen Conde. Hoy he decidido reproducir la pequeña obra teatral suya titulada La Luna
que se escapó del cielo, que se publicó, quizás por primera vez, en 1938 en el número 13 de la revista Mujeres Libres. No sé si posteriormente se ha vuelto a editar, pero no importa. La localicé hace unos años en el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca, cuando preparaba el libro Anarcofeminismo en España, y ahora he decidido sacarla a la luz. Sí he aclarar que he hecho una pequeña corrección de estilo desde el texto original (algunas tildes, comas y erratas). 


La Luna que se escapó del cielo 

Carmen Conde  


LA LUNA.- Muy buenas noches, amigos (Por donde anda va una gran luz, rodeándola).

EL ABUELO.- (alargando las manos) ¿Quién entró?

LA LUNA.- Soy la Luna.

NIÑOS y NIÑA.- ¡La Luna! (maravillados).

EL ABUELO.- ¿Qué dice? ¿La Luna?

LA LUNA.- Sí; no te alarmes (dando vueltas). ¿No enciendes la lumbre, Rafaelito? Hace fío dentro de la casa

NIÑA.- (recobrándose). ¿Es que en el cielo no hace frío cuando va usted y viene sola?

LA LUNA.- No, porque entonces las estrellas me envían puñaditos de calor para sostenerme.

NIÑO.- ¿Y cómo dejó usted el cielo y se vino?

LA LUNA.- Porque soy franca; mirad (los arrima), ¿qué veis?

NIÑO.- Un aro flotando en el cielo.

LA LUNA.- Mi sitio. Es que hay eclipse hoy; el Sol me mira por detrás de la Tierra,  y me harté y vine con vosotros. ¿Os doy miedo?

NIÑA.- (suspirando) No, señora. Siéntese.

LA LUNA: (moviéndose con su luz redonda). Gracias; prefiero ver qué tenéis aquí.

ABUELO.- Señora Luna… señora Luna.

LUNA.- ¿Qué quieres, hombre? Habla sin miedo.

ABUELO.- No tengo miedo, es que me acordaba de cuando enseñaba a mis nietos a llamarla:
“luna, lunera,
cascabelera”.
¿Se acuerda usted? Ellos jugaban a la rueda en el patio, y usted se balanceaba en los hierros del aljibe, riéndose de la cancioncilla.

LUNA.- Entonces era verano. Yo salía por encima del monte, roja, roja…

NIÑA.- (interrumpiéndola). Y conforme iba usted subiendo la escalerita del cielo se ponía blanca, blanca…

NIÑO.- (interrumpiéndola). Y cuando llegaba arriba del todo, empezaba a andar, a andar, con bufandas de nubes, con pedacitos de estrellinas en los ojos… (Enciende el fuego).

ABUELO.- (sonriendo). Yo no veo, pero ellos me iban contando lo que ocurría. “¡Abuelito! Ahora vienen muchos elefantes de nube, y van a comerse a la Luna”. Luego, cuando usted salía limpia y alegre de entre aquellas nubes feroces, ellos me gritaban: “¡Ha ganado, ha ganado la Luna!”.

LUNA.- (satisfecha). Por eso que sé cuánto me quieren, he venido a verles, y a contarles cosas. ¿Si quisieran venir conmigo!

ABUELO.- (alarmado). ¿Y yo? ¿Qué voy a hacer yo solo y ciego?

NIÑA.- (entusiasmada) ¡Qué se quede Rafaelito! Diga usted, señora Luna, ¿me llevaría de la mano por el cielo?

LUNA.- Sí que sí.

NIÑA.- ¿Y sería yo una estrella con cola muy brillante?

LUNA.- Sí que sí.

NIÁ.- (loca de alegría) ¡Ay, que me voy, que me voy con usted! (Resuelta). Vámonos.

NIÑO.- (despechado) Yo, no; yo, no.

LUNA.- Porque no quieres, tonto.

NIÑO.- (esperanzado). ¿Me llevarías?

LUNA.- ¡Claro que sí!

NIÑO.- ¿Y sería yo un lucero muy grande que va siempre contigo?

LUNA.- Lo serías.

NIÑO.- (anhelante). ¿Y andaríamos los dos por todo el cielo, el uno con el otro, solitos, venciendo a las nubes y el viento?

LUNA.- (sonriente). Todo lo que quieras seríamos nosotros.

ABUELO.- (sollozando). ¡Ay, ay, ay!

NIÑA.- ¡Abuelín, abuelín mío! ¿Por qué lloras tú?

ABUELO.- (desconsolado). ¡Porque os vais con la Luna y me dejáis solo y ciego en el mundo!

NIÑO.- (apenado). No llores más, que no nos iremos.

LUNA.- No te aflijas, hombre; no se vendrán.

NIÑO.- (lo besa y se asoma a la ventana). Allí está tu aro, rueda que te rueda por el cielo.

LUNA.- ¿Qué hay en la ventana?

NIÑA.- Rosas.

LUNA.- Yo las volveré de plata.

NIÑA.- ¡No, que entonces no olerán!

NIÑO. ¡Silencio! ¿No oís un ruido sordo que viene poco a poco? 

ABUELO.- Yo lo oigo desde que vino la Luna.

NIÑA.- (asustada). ¡Es el mar que corre hacia aquí, todo el mar!

LUNA.- Ya comprendo. Es que como yo tiro del mar, pues vendrá hasta donde estoy.

ABUELO.- ¿Y nos ahogaremos?

LUNA.- Me iré, descuida.

NIÑA y NIÑO.- ¡Señora Luna! (suplicantes).

LUNA.- ¡Adiós! Si no me voy, os ahogará el mar.

EL MAR.- Uum.

ABUELO.- Váyase usted pronto, que yo soy ciego y no sé nadar.

LUNA.- ¡Adiós! (Desaparece por la chimenea).

NIÑA.- ¡Mírala, Rafaelito, cómo sube la escalerita del cielo! (asomados a la ventana).

NIÑO.- Abuelo, ya estamos solos los tres.

ABUELO.- ¡Qué miedo pasé por si os ibais con ella!

NIÑA.- (pensativa). Ser estrella y llevar cola de luz por el cielo!... (Suspira).

NIÑO.- (íd.) Ser lucero y acompañarla siempre por el cielo (íd.).
(En la puerta se oyen unos golpes secos: troc, troc, troc).

ABUELO.- ¿Quién será?

NIÑO.- ¡Pase quien llama!

ASTRÓNOMO.- (entrando vestido con túnica larga estrellada y cucurucho, desesperado) ¿Han visto a la Luna, que se me perdió hace media hora y no la encuentro?

NIÑA.- Venga usted a la ventana, señor astrónomo, y la verá. (El astrónomo saca su catalejo y la contempla).

NIÑO.- Se fue de aquí hace tres minutos.

ASTRÓNOMO.- (consultando su reloj). Justo: el tiempo que yo tardé en subir las escaleras. Muchas gracias. Buenas noches (Sale).

ABUELO.- (respirando) ¡Buenas las pasamos! Rafael, Candelita (ellos se acercan), ¿cómo era?, ¿de qué vino vestida la Luna? Hace muchos años que no la veo…

NIÑA.- Sólo traía la cara, abuelo: muy blanca, redonda, casi transparente.

NIÑO.- Parecía de rosas blancas, y de agua ligera. Me gusta mucho, más que la lumbre.

NIÑA.- Alguien sube, ¿oís? (Se abre la puerta y entra una flor muy grande, balanceándose).

ABUELO.- ¿Quién es?

FLOR.- (con voz dulce). Soy una flor que se le cayó a  la Luna cuando volvía a su sitio y que me vengo donde ella estuvo.

NIÑA.- ¡Qué bien huele, abuelo!

NIÑO.- ¡Qué hermosa es, abuelo!

ABUELO.- (alargando sus brazos). ¿Dónde está? Será la flor que la Luna cogió del patio donde jugabais cuando pequeñitos, una noche que yo regaba la tierra.

FLOR.- No puedo sostenerme sin agua: colocadme en un vaso.

NIÑA.- (la lleva junto a la ventana y la reclina allí). Para ti no tenemos vaso, eres muy grande; te hace falta un río.
(Un rayo de luna viene por la ventana y se vuelca en el suelo, formando un río estrecho, de cristal).

FLOR.- La Luna me cuidará.

ABUELO.- Venid, hijitos, a mi lado, tengo miedo.

NIÑA.- Te queremos mucho, abuelo.

NIÑO.- No temas nada.
(Un gallo, afuera: ¡Ki, ki, ri, ki!).

FLOR.- (se achica hasta quedarse del tamaño natural y cae).

ABUELO.- ¿Es el Sol?

EL SOL.- (entrando por la ventana). ¡Esa loca se escapó y vino a asustaros! Ya estoy yo aquí: ¡tened confianza en mi fuerza!

ABUELO.- (levantándose y avanzando). ¡Sol, Sol!

NIÑO.- (yendo a un rincón y durmiéndose). ¡Sí, pero ser lucero e ir con ella!…

NIÑA.- (acostándose junto a la chimenea). ¡Ser estrella y llevar cola de luz!...
(el gallo: ¡Ki, ki, ri, ki!).
(se asoma por la ventana y mueve la cresta muchas veces).

La violencia en Colombia

La entrada anterior la he dedicado a una noticia relacionada con Colombia, tras la revelación de un cable del embajador estadounidense en ese país acerca de las matanzas contra la población civil por parte del ejército. El pasado mes de febrero tuve que hacer un trabajo dentro del máster Cultura de Paz (y, más en concreto, para el curso Metodología en investigación para la paz y los conflictos), al que puse el título “La violencia en Colombia. Informe sobre el tratamiento de conflictos”. Como el trabajo es relativamente amplio y buena parte de él está ocupado por cuestiones de metodología y el tratamiento de información periodística, he considerado oportuno reproducir dos de los apartados que, creo, permiten acercarse al conocimiento de la realidad de la violencia en ese país suramericano. He hecho un añadido, que sigue al primer apartado, que permite nos pone sobre la pista de lo ocurrido durante los últimos meses de este año.



El contexto de los conflictos colombianos

Colombia es un país situado en el cuadrante noroeste del continente suramericano, lindante a lo largo de 4.000 kilómetros de fronteras con cuatro países: Panamá, al noroeste; Venezuela, al este; Ecuador, al suroeste; y Perú, al sureste. Su población supera los 45 millones de habitantes, con una densidad de 38 h/km.2. Geográficamente está dividido en tres grandes regiones, cada una coincidente con el relieve predominante: las zonas costeras caribeña, al norte, y pacífica, al oeste; las montañas, el extremo más septentrional de la cordillera andina, en la parte central oeste, separada por el valle del Cauca; y los llanos del este, que representan el 60% de la superficie del país y donde se ubican el paisaje de sabana, al norte, y el de la selva amazónica, al sur.

Proclamado estado independiente del imperio español por Simón Bolívar en 1819, Colombia se dotó de una constitución en 1821 y a lo largo de los años siguientes conoció diversos avatares históricos, donde nunca faltaron conflictos internos y territoriales, éstos con Perú y Panamá (independiente desde 1903). Un momento importante de su historia tuco lugar en 1948, con el llamado Bogotazo, ocasionado tras el asesinato de Jorge E. Gaitán, uno de los líderes del partido liberal, que dio origen a una revuelta popular que se saldó con una dura represión dirigida por el gobierno conservador. Hasta los años sesenta continuó el clima conflictivo violento, basado inicialmente en el enfrentamiento entre liberales y conservadores, pero donde no faltó el protagonismo militar, con Gustavo Torres Pinilla como dictador entre 1953 y 1957. Paralelamente se desarrolló en el medio rural y las principales ciudades un movimiento popular partidario de reformas sociales y políticas radicales, heredero en parte de la tradición liberal y con aportaciones del partido comunista y otros sectores de la izquierda. En este contexto surgieron entre 1964 y 1965 los grupos guerrilleros Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, próximas al partido comunista), Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Ejército Popular de Liberación (EPL). Las palabras del sacerdote Camilo Torres, que acabó integrándose en el ELN puede resultar clarificadoras para definir la situación: “Esos odios ancestrales transmitidos de padres a hijos han servido únicamente a la oligarquía. Mientras los pobres pelean, los ricos gobiernan en su propio provecho” (1965). Es decir, una denuncia contra la oligarquía que ponía en el mal reparto de la riqueza y la corrupción política las raíces del problema.

La Constitución de 1969 abrió un periodo de estabilidad institucional, con una alternancia entre liberales y conservadores que ha continuado hasta nuestros días. Mientras el movimiento guerrillero siguió extendiéndose en actividad, zonas de influencia y nuevos grupos, como el Movimiento 19 de Abril (M-19), surgido en 1970 tras las acusaciones de fraude electoral en favor de la coalición conservadora-liberal. En la década de los setenta entraron en escena tres nuevos actores: el narcotráfico de la cocaína, con fuertes vinculaciones internacionales (70% de las exportaciones mundiales), el crimen organizado y los grupos paramilitares formados bajo el amparo del estado y el empresariado, que tuvieron en las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), nacidas en 1997, el grupo más importante y violento. 

Durante la presidencia de César Gaviria (1990-1994) se inició un proceso de negociaciones, acompañado de una tregua temporal, que supuso el abandono de las armas del M-19 y facciones del ELN y el EPL, y la creación desde ellos de grupos políticos. Fruto de este proceso fue la aprobación en 1991 de una nueva Constitución. Las FARC no participaron, aunque aceptaron temporalmente la tregua y apoyaron la creación de la Unión Patriótica, sufriendo el asesinato de líderes y representantes. Ello ha derivado en contenciosos judiciales para su esclarecimiento, incluido un recurso en 1993 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que ha llegado a plantear la posibilidad de genocidio. Los resultados, en todo caso, han sido muy pobres, manteniéndose impune la mayoría de los crímenes.

Con el presidente Andrés Pastrana (1998-2002) se abrió un nuevo proceso negociador, esta vez con las FARC, el ELN y las AUC, para lo que se llego a crear una zona desmilitarizada, aunque sin resultados concretos. Coincidió con la aprobación por el Senado de EEUU en 1999 del Plan Colombia, que se concretó en una ayuda para el año 2000 de 938 millones de dólares para Colombia (382 millones para los otros países de la región), estando destinados 710 millones a actividades antinarcóticas y 228 millones a desarrollo institucional, derechos humanos, programas de desarrollo alternativo, personas desplazadas y administración de las reformas judiciales. Durante los años prosiguieron las ayudas, ampliadas también a la lucha contra la guerrilla, convirtiéndose  Colombia en el tercer receptor de fondos de EEUU, (Restrepo y otros: 2004, p. 13; OIDHACO: 2000).

Esta ayuda estuvo formalmente condicionada, reconociendo el Senado explícitamente que el gobierno colombiano no había otorgado “prioridad suficiente a la cuestión de los derechos humanos”  y que el sistema judicial era “corrupto e ineficaz, y cientos de investigadores y fiscales de derechos humanos han tenido que abandonar el país por motivos de las amenazas de muerte” (Senado, 2000). Poco antes la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado colombiano había escrito: “La crisis golpea con intensidad a las familias de los estratos de ingreso medio y bajo, a la vez la concentración de la riqueza se agudiza, favorece sólo al 3% de los hogares. Dos de cada tres colombianos son excluidos, sin garantía de sus derechos sociales, el 70% de la fuerza laboral se encuentra desempleada […] o en empleos precarios […], la tasa de homicidios sigue siendo la más alta en el mundo (30.000 asesinatos al año) y el número de desplazados por la violencia se acerca a dos millones de personas. Las instituciones sociales, tanto las asistenciales como las de políticas públicas, se resquebrajan producto del desfinanciamiento, la ineficiencia, la corrupción y el abandono de las responsabilidades constitucionales del Estado” (Córdoba: 2000).

Desde el acceso a la presidencia de Álvaro Uribe en 2002 se ha abandonado la política moderada de su predecesor. En 2005 se aprobó la Ley de Justicia y Paz, que ha permitido la desmovilización de las AUC. Ha seguido aplicándose el Plan Colombia, de escasa eficacia, aunque el vicepresidente del país lo ha dado “por muerto” en 2009, con el argumento de que “su actual costo para la dignidad del país es demasiado grande” (Plan Colombia…: 2009). Los grupos de derechos humanos, sin embargo, siguen denunciando la violación de los mismos y apunta la "responsabilidad penal individual de agentes estatales y miembros de grupos paramilitares por la comisión de crímenes contra la humanidad” (Equipo Nizcor: 2007). El gobierno colombiano también ha desarrollado operaciones contraguerrilleras de nuevo tipo, que han incluido la penetración en 2008 de unidades militares colombianas en territorio ecuatoriano. Desde entonces se están sucediendo acusaciones mutuas entre el gobierno colombiano y los de Ecuador y Venezuela, entre las que se incluyen por el primero el apoyo y protección a los grupos guerrilleros, o recientemente la acusación de violación de su espacio aéreo por un helicóptero militar venezolano. Por último, en octubre de 2009 los gobiernos colombiano y estadounidense firmaron un acuerdo militar mediante el cual EEUU podría hacer uso de las siete bases que tiene en suelo colombiano con el fin de luchar contra el narcotráfico y el "terrorismo". El acuerdo ha sido interpretado por los gobiernos de Venezuela y Ecuador como una amenaza a su seguridad y la estabilidad de la zona.

Lo ocurrido desde agosto de 2010

Al poco de su elección el pasado mes de agosto, el nuevo presidente colombiano, Juan Manuel Santos, inició la reconducción de las relaciones con Venezuela, lo que ha culminado con la no tramitación por el Congreso colombiano del acuerdo militar con EEUU de 2009. La contrapartida  del gobierno venezolano ha sido recomponer las relaciones comerciales entre ambos países, cuyo deterioro había perjudicado en mayor medida a Colombia. 

La actual situación está resultando difícil de evaluar. La maniobra del presidente Santos ha desubicado a EEUU al frenar un acuerdo estratégico de gran importancia en la zona, lo que  está generando discrepancias a la hora de interpretarla. Las relaciones entre los gobiernos de los países vecinos, especialmente de Venezuela y Colombia, han mejorado considerablemente. Por otro  lado las revelaciones de nuevos casos de violaciones de los derechos humanos con implicación directa del gobierno, como es el caso de las desapariciones y fusilamientos de civiles, están desatando un nuevo terremoto político. El futuro sigue incierto.

(…)

Conclusiones

A lo largo del informe se han ido desgranando los distintos aspectos del fenómeno de la violencia en Colombia. Si hubiera que señalar cuáles son los principales rasgos definidores, se podrían destacar tres: un carácter crónico; una manifestación en distintas formas; la relevancia del factor socio-económico; y la presencia de EEUU como potencia dominante.

El primero de los rasgos está relacionado con una realidad dramática: no se puede encontrar ningún momento de su historia como nación y particularmente la más reciente en el que haya habido algún momento de paz. Pese a los esfuerzos habidos, concretados en los últimos años en los procesos de paz de 1990 y 1998, la violencia has estado presente en cualquiera de sus formas.

Las formas en que se manifiesta la violencia en los últimos años son diversas: la guerra entre el estado y los grupos guerrilleros; la implicación en este conflicto de los grupos paramilitares, en connivencia con el estado y los grupos criminales; la violencia criminal de diverso tipo, entre individuos o grupos humanos no organizados, con bandas organizadas, con la conexión con el narcotráfico…; éste tiene una personalidad propia, al haber adquirido una dimensión económica y social que no sólo afecta a la estructura del país, sino que tiene amplias vinculaciones internacionales; la violencia sufrida por la población civil según su condición social (campesinado, subproletariado urbano), étnica (indígenas), de género (mujeres), edad (menores, jóvenes), militancia (sindicalistas, pro derechos humanos)…;  y la importante responsabilidad del estado, en sus tres poderes, incapaces de garantizar el respeto de los derechos humanos, de estimular la creación de una sociedad más vertebrada desde una mayor cohesión social o de desarrollar una democracia sin exclusiones. Todo esto ha tenido como resultado más dramático que Colombia sea uno de los países más violentos del mundo.

El factor socio-económico resulta de especial trascendencia. El origen de los grupos  guerrilleros no se entendería si no se atendiese a una sociedad con grandes desequilibrios sociales, partiendo de una estructura agraria latifundista y la creciente urbanización de las ciudades más importantes sin las mínimas condiciones de bienestar. La oligarquía colombiana se ha nutrido de una fuerte explotación de su mano de obra, de la apropiación de tierras de diversas maneras, incluidas las fraudulentas y de la connivencia con los intereses de las empresas trasnacionales. El estado, lejos de garantizar un bienestar mínimo a toda la población en aspectos como la salud o la educación, ha tendido en los últimos años a limitar su extensión mediante la reducción de los gastos sociales y la privatización de servicios. La emigración no es ajena a esta situación, lo que obliga a una parte de la población a tener que desplazarse a otros países y continentes.

La presencia permanente de EEUU a lo largo de su historia ha ido aumentando en las últimas décadas. Acuerdos de diverso tipo han intensificado su relación con los distintos gobiernos colombianos. El Plan Colombia, por ejemplo, ha sido la base para combatir a la vez el narcotráfico y los grupos guerrilleros, sin que los resultados hayan sido eficaces, excepto el agravamiento en la violación de los derechos humanos. Los problemas que está teniendo EEUU con algunos gobiernos latinoamericanos, dos de los cuales son vecinos de Colombia, han llevado a que las tensiones con Venezuela y Ecuador estén aumentando en los últimos años. A ello no es ajeno el reciente acuerdo militar entre los gobiernos de EEUU y Colombia para el intercambio de información de inteligencia y el uso de bases militares.

El funcionamiento de la democracia en un país en guerra, con graves violaciones de los derechos humanos, un poder judicial corrompido y grandes interferencias del mundo del crimen organizado, hace que se pueda sacar como conclusión que tenga importantes deficits. Las próximas elecciones, donde a la controversia sobre la legalidad de un hipotético tercer mandato del actual presidente, se le une la tradicional exclusión  de hecho a parte de la población y la desconfianza de otra parte, corren el riesgo de agravar aún más la situación y seguir poniendo en duda la legitimidad del sistema.

Un aspecto que llama la atención es la fortaleza y dinamismo que muestran los grupos que luchan por la paz y los derechos humanos, pese a la violencia que sufren por parte de los grupos criminales y paramilitares, la represión que con frecuencia despliega el gobierno o la casi ausencia de protección que reciben desde las distintas instancias del estado. Sería importante que desde las organizaciones internacionales, especialmente la ONU, y los países con tradición en la garantía de derechos humanos se redoblasen los esfuerzos para buscar fórmulas de solución de los conflictos desde una dimensión global y atendiendo al cumplimiento escrupuloso del derecho internacional.         


Bibliografía de referencia

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Fosas comunes en Colombia: terrorífico

Entre la información que se está revelando desde WikiLeaks hoy se han publicado en el diario Público las referidas a las ejecuciones extrajudiciales contra la población civil llevadas a cabo por el ejército colombiano durante el gobierno de Álvaro Uribe. Según trasmitió en el cable correspondiente el embajador estadounidense, por la información recibida del general Carlos Suárez, eran un “fenómeno generalizado” y tenían como objetivo sobredimensionar los éxitos militares usando como víctimas a “jóvenes en paro, indigentes o discapacitados mentales”. El método utilizado era el secuestro bajo engaño y su fusilamiento posterior, tras lo que se les revestía con prendas y armas para hacerlos pasar como guerrilleros.

Estas prácticas se han venido denunciando desde hace tiempo por organizaciones de derechos humanos y también por algunos grupos políticos colombianos. Lo que inicialmente ha sido la aparición de numerosas fosas comunes por distintas zonas del país con cadáveres de gente anónima, se dado paso a un conocimiento cada vez mayor de las formas utilizadas. Desde hace tiempo se había vinculado la mayor parte de estas acciones a los grupos paramilitares, muy activos entre los años 1997 y 2002 para combatir a las bases de apoyo de los grupos militares  y autores de crímenes espeluznantes. Sin embargo, las revelaciones últimas, junto con la información desde    fuentes estadounidenses, están confirmando las sospechas de que durante el gobierno de Álvaro Uribe el propio ejército estaba llevando a cabo prácticas de “guerra sucia” al estilo de los grupos paramilitares desmovilizados unos años antes. En el argot militar se viene denominando “falsos positivos” a las ejecuciones sobre jóvenes civiles a los que se hace pasar como guerrilleros.

La violencia institucional en Colombia, que tiene una prolongación en la ejercida por los grupos paramilitares, sigue afectando a numerosas personas, vinculadas en una buena parte a grupos populares. Según se ha informado desde varias fuentes (el grupo Polo Democrático Alternativo, la agencia EFE y TeleSUR), como publicó Rebelión el pasado 25 de noviembre, “unos cincuenta líderes políticos y sociales han sido asesinados en Colombia en los noventa primeros días del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos”, teniendo como víctimas principales a “dirigentes políticos de izquierda, dirigentes sindicales, líderes sociales, campesinos, indígenas, jóvenes, niños, población LGBT, defensores de derechos humanos”. La situación de las personas vinculadas a estos grupos resulta más que dramática, porque llevan siendo el blanco favorito de pistoleros a sueldo que actúan con impunidad bajo la protección de grupos paramilitares y determinados sectores de las instituciones del estado, entre las que están no sólo el ejército.

Pese a la violencia crónica que golpea a Colombia, que no tiene a los grupos guerrilleros como sus principales protagonistas, la presencia de los grupos de derechos humanos es muy activa, lo que permite denunciar las violaciones sistemáticas que se suceden desde hace décadas. Los pasados días 19 y 20 de noviembre Bogotá acogió la  Conferencia Nacional “Genocidio y Democracia”, donde, una vez más, se sacó a la luz el cúmulo de violaciones y en especial de prácticas que se han llegado a caracterizar como de genocidio. Según publicó Rebelión el 3 de diciembre en dicha conferencia “se presentaron varios casos de genocidio y exterminio en Colombia, entre los que se destacaron la de pueblos indígenas, como el Kankuamo, Movimiento Gaitanista, AD M19, Unión Patriótica y Partido Comunista; Movimiento A Luchar; Movimiento Popular; Anuc-UR Sincelejo; Fensuagro; CUT, USO, Fecode y Anthoc, entre otras colectividades del movimiento campesino y sindical víctimas de genocidio”.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Carmen Conde

Saltó a la fama cuando en 1978 fue elegida como miembro de la Academia de la Lengua. Por entonces se dijo de ella que fue la primera mujer académica, pero al parecer ya lo había sido María Isidra de Guzmán y de la Cerda a finales del siglo XVIII.

Carmen Conde había desarrollado su carrera  profesional después de la guerra sobre todo en el mundo de las bibliotecas y de las editoriales, aunque de joven se inició como maestra, a la vez que se fue abriendo al mundo de la literatura. De esta manera conoció al que acabó siendo su marido, Antonio Oliver, profesor y escritor vinculado a la generación del 27. Ambos participaron en varias iniciativas destinadas a elevar el nivel cultural de la gente humilde, como fue la fundación de la Universidad Popular de Cartagena en 1928 y la participación en las Misiones Pedagógicas que el gobierno republicano puso en marcha en 1932.

La guerra acercó a Carmen Conde a la revista anarquista Mujeres Libres, donde salieron sucesivamente algunas colaboraciones en forma de artículos, poemas y una pequeña obra teatral. Las firmó con su propio nombre, con las iniciales C.C. o con el pseudónimo de Florentina. Con éste inició su primera colaboración, en el número 3, con el artículo titulado “Sobre el delito de la obediencia” y posteriormente, en el número 9, salió el artículo "Sobre la fe". Los poemas publicado fueron "El mundo empieza fuera del mundo" (en el número 10), "A los niños que mueren en la guerra" (número 11) y "Poema del aire de la guerra" (número 12). La pequeña obra teatral se titula "La Luna que se escapó del cielo" y apareció en el último número de la revista, el 13. Una muestra del momento dramático que percibió durante ese momento es el "Poema del aire de la guerra", de 1937 y escrito en prosa, que empieza de esta manera:

"El aire está quebrado, camaradas, en larguísimos tajos de gritos; infinitos muslos, muchedumbre de piernas y brazos, ejércitos de manos y de pies estallados, pueblan el aire. Las bocas negras de los cañones enemigos perforan la tierra donde nuestros hermanos lanzan su heroísmo preparando cosechas dramáticas de ojos, corazones y sexos jóvenes, que luego comeremos en frutas".

Ella y su compañero mantuvieron su compromiso con el bando republicano y al final la guerra tuvieron que ocultarse por separado durante un tiempo y sufrir una especie de exilio interior hasta que con el tiempo se fueron integrando en la vida de una forma normalizada. Ella misma llegó a definir ese tiempo como "40 años de aguante con dignidad y valor y obra", cuando se refirió a la votación en la Academia en pugna con Rosa Chacel, otra escritora que, curiosamente, también colaboró con la revista Mujeres Libres. Chacel, sin embargo, esos 40 años los pagó con el exilio.

   

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Menuda broma

Los medios de comunicación han reproducido unas declaraciones de Joseph Blatter, presidente de la FIFA, en la que, al parecer, en tono de broma dijo algo parecido a esto: "Gays y lesbianas deberían abstenerse de tener sexo en Qatar". Este país ha sido designado, pasta incluida, para organizar el mundial de fútbol del año 2022. Un país, rico en petróleo y arena, que tiene penalizada la homosexualidad, marginadas a las mujeres, explotados a los inmigrantes (75% de la población), anulados, en fin, los derechos humanos.

martes, 14 de diciembre de 2010

Los vientos que vienen del oeste

Acabo de leer un artículo del historiador Josep Fontana titulado "El asalto a la educación pública", que ha publicado hoy el diario Público. Leedlo, pues lo que cuenta resulta altamente preocupante. Los vientos del oeste procedentes de EEUU parece que nos traen nuevos nubarrones. La educación pública, que es la que garantiza el acceso al mayor número de personas y también una mayor libertad de conocimiento, resulta molesta. Se encuentra dentro de las prioridades en los recortes del gasto público, pero también de censura ideológica. Dentro de la ideología capitalista neoliberal, bajo la coartada de recortar gastos, contentar a la clientela usuaria del servicio y una supuesta utilidad (uso su lenguaje), lo que se pretende es despedir de sus puestos de trabajo o limitar la autonomía a quienes generen molestias, eliminar las materias que puedan contribuir a elevar la conciencia social... Vamos, que el rojerío lo tiene difícil, y quienes se dedican a materias sospechosas y tan poco prácticas como las ciencias sociales o las humanidades, mejor que vuelvan a contar historias de santos, de héroes o cosas por el estilo. Que todo sea por el capital y quienes lo detentan.     

jueves, 9 de diciembre de 2010

Fantastic, Michael Moore

Michael Moore es un cineasta norteamericano sui generis. Su manera de hacer películas, su personalidad entre extravagante, provocadora y atrevida, o el contenido de sus películas han hecho de él un personaje público que se sale de lo normal y más en estos tiempos. Hace unos años pude ver Bowling for Columbine, un documental de 2002 centrado en la "cultura de las armas" tan extendida en EEUU y el trasfondo extremadamente violento de esa sociedad. Hecho en pleno gobierno de George Buh jr., alcanzó fama mundial porque fue ganador de uno de los óscar de Hollywood. Dos años después hizo Fahrenheit 9/11, donde denunció la manipulación por parte del gobierno estadounidense de lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001. En Sicko, extrenada en 2007, se atrevió a denunciar el sistema sanitario de su país, y en él, el negocio de las empresas aseguradoras, el clasismo descarado, la desatención de millones de personas o los enormes deficits que tiene en relación no sólo a países de su mismo nivel económico, sino de la propia Cuba. Ayer pude ver Capitalism: a love story (enlace película). Recomiendo verla. Una disección de la sociedad estadounidense en plena crisis económica.

martes, 7 de diciembre de 2010

Detenido

Ha ocurrido en Londres. Esta mañana decidió entregarse, acosado por la policía. Se llama Julian Assange. La justicia ha decidido esta tarde enviarlo a prisión, donde estará al menos una semana, rechazando de momento una fianza. ¿Razones? Una petición de extradición de la justicia sueca por varias acusaciones de delitos sexuales. ¿Trasfondo? ¡Ni la que está montando con las revelaciones a través de WikiLeaks! ¿Complot? Para qué seguir.

Me siento alarmado

Qué queréis que os diga. Me siento alarmado. Sólo sé que el fin de semana pasado hubo un paro no declarado del sector que controla el espacio aéreo, que ha habido cientos de miles de personas afectadas y que el gobierno declaró de inmediato el estado de alarma, que, entre otras cosas, supone la militarización del personal. 

Hasta ahora poco sabíamos de lo que gana la mayoría de quienes trabajan en el sector. Lo que está claro es que los datos que he leído en varias fuentes no concuerdan con los que el ministro Blanco y los medios de comunicación no dejado de airear. Es cierto que ganan bastante, pero no más, o mucho más, que mucha gente que trabaja en otras actividades públicas o privadas con un nivel elevado de cualificación. Sí es cierto que desde hace unos meses están ganando bastante menos, en torno a la mitad, que se les ha ampliado el número de horas de trabajo y que han perdido derechos laborales importantes reconocidos en el Estatuto de Trabajadores o firmados en sus convenios colectivos. Según he leído de una controladora, que ocupa como "aterrizadora" uno de los puestos de mayor responsabilidad y es relativamente veterana, gana ahora 3.500 euros desde el mes de agosto. Acabo de leer del portavoz de USCA en una charla digital que gana entre 3.000 y 8.000 y ocho mil euros al mes, dependiendo de las horas.

Tengo la impresión que el gobierno ha encontrado un chivo expiatorio perfecto. Se han convertido en la referencia de la opinión pública para lanzar su rabia. Así se olvida, por ejemplo, la desaparición de la ayuda de 425 euros para la gente en paro, que se aprobó el mismo viernes. Y sobre el proceso de regresión en los derechos sociales que estamos viviendo y que afecta en mayor medida a las personas que vivimos de un salario, mientras pasan desapercibidos quienes han provocado la crisis, esto es, las personas que controlan las grandes corporaciones del capitalismo, que, además de seguir forrándose, están incrementando la recepción de ayudas estatales.

Lo más triste es la ola de insolidaridad que vivimos, que se manifiesta, por ejemplo, no sólo en el bajo apoyo a las dos huelgas generales convocadas en España este año, sino en el enfrentamiento cainita que existe entre quienes deberíamos estar hombro con hombro combatiendo este sistema económico.

Cuando las cosas se ponen así, corremos riesgos mayores. Y entre ellos están los estados de alarma. Acordaos, si no, de estas conocidas palabras del pastor Martin Niemoeller, adaptadas en verso y popularizadas por Brecht: Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí.

Sumar solidaridad

En enero pasado Haití sufrió un terremoto devastador. Cerca de trescientas mil personas murieron y otras tantas resultaron heridas. La destrucción de viviendas e infraestructuras ha resultado letal para el país más pobre de América. La situación se ha vuelto más dramática desde hace pocos meses al haberse desatado una epidemia de cólera. Cuba, un país pobre en dólares, pero rico en solidaridad, está atendiendo ahora al 40% de la población afectada. Hace unos días la ONU ha evaluado el número de profesionales que se necesitan para atajar la epidemia: 350, de la medicina; y 2000, de la enfermería. La respuesta desde los países ricos está por ver. La de Cuba ha sido inmediata: sumar otras 300 personas a las que ya están trabajando en la isla vecina.