domingo, 13 de septiembre de 2020

PP, SD (y 6)

Tres patas para un banco

He querido dejar para el final de esta serie una columna antológica de Ignacio Escolar que publicó hace tres días en eldiario.es, del que es también su director: "La cloaca policial no fue la única herramienta que el PP usó para callar a Bárcenas"

Lo he calificado de antológico en un doble sentido: primero, por su calidad; y  también, porque los 16 puntos en que ha ordenado su contenido suponen una antología de la situaciones que han ido sucediéndose en torno a las peripecias habidas en relación a la investigación de la financiación del PP.  

Pero el artículo apunta a un tercer componente de todo lo que está sucediendo. Y que para mi serie de entradas sobre el tema supone un colofón: la trama urdida por el PP con el ministerio del Interior tiene como tercera pata al poder judicial. 

Se completa, así, el triángulo partido, ejecutivo y justicia. Las tres patas para un banco. 

La tercera pata: los rincones oscuros de la justicia

Que la administración de justicia española es conservadora, no es decir nada nuevo. Me remito para ello a una entrada que dediqué el pasado mes de enero a una entrevista hecha al jurista  Joaquín Urías. En las alturas de la jerarquía judicial y en el propio seno del Consejo General del Poder Judicial las cosas se ponen muy difíciles cuando se tratan asuntos controvertidos, como ocurre con el que nos ocupa.

Pero vayamos al artículo de Escolar, en el que desmenuza con maestría la secuencia de los hechos acaecidos desde 2013, cuando estalló el caso Bárcenas: 

a) el espionaje a Bárcenas tenía dos objetivos: encontrar información perjudicial para que el PP pudiese usarla en una negociación; y encontrar en su domicilio el disco duro donde guardaba las pruebas más comprometedoras para el PP; 

b) los dos objetivos se consiguieron: información sobre parte del patrimonio oculto de Bárcenas, posiblemente escondido "en las Antillas Neerlandesas y en Cracovia"; y el robo por el chófer/espía del disco duro, que desde entonces está desaparecido y, por supuesto, no se ha entregado al juzgado; 

c) desde entonces Bárcenas está callado, con la amenaza de que su mujer pueda ir a la cárcel; eso explicaría que en 2016 cambiara de abogado y retirara la acusación contra el PP por la destrucción de los discos duros que tenía en la sede;

d) el PP también ha cumplido su parte: aunque en 2018 la sentencia de la Gürtel en la Audiencia Nacional supuso una condena de 33 años de prisión al tesorero y de 15 a su mujer, ésta nunca ha entrado en prisión; en la vistilla que tenía que decidir sobre ese último asunto, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) retiró al juez José Ricardo de Prada, que había sido uno de los redactores de la sentencia.

Un epílogo

A la espera de la decisión del Tribunal Supremo sobre la sentencia de la Gürtel, nos encontramos con una situación preocupante: el PP tiene bloqueada la renovación del CGPJ. En este órgano, así como en el Tribunal Supremo, se sigue manteniendo al frente como presidente desde 2013 Carlos Lesmes. Un juez conservador, claro está, vinculado a la aznarista FAES y calificado por algún medio como "de obediencia divina"

Sobre la mesa se encuentra el nombramiento de tres nuevos miembros del alto tribunal. Y entre las personas que ha propuesto el PP están Concepción Espejel, amiga declarada de María Dolores de Cospedal, y Ángel Hurtado, que votó en contra de la sentencia sobre la Gürtel y apoyó después por ello que la mujer de Bárcenas siguiera en libertad condicional.

Y fin de esta serie.

sábado, 12 de septiembre de 2020

PP, SD (5)

Los balones fuera del actual presidente del PP...

Hace unos días, cuando empezó a hacerse público el contenido del informe de la Fiscalía Anticorrupción, Pablo Casado reaccionó de esta manera: "Yo era diputado por Ávila". De esa manera pretendía dos cosas: evadir su responsabilidad personal en el caso y dejar caer que ése era otro PP... Y hasta quizás buscaba otras dos cosas, como cuando dijo eso de los "garbanzos negros" o se refirió a que "los otros también lo hacen". 

En lo personal, algo le correspondió, pues no era un humilde militante y diputado más. Forjado en las Nuevas Generaciones, presidió nada menos que la organización madrileña entre 2005 y 2013, en pleno apogeo del mandato de Esperanza Aguirre. Diputado en el Congreso desde 2011, en 2013 se vinculó al entonces secretario de organización del PP, Carlos Floriano, y en 2015, en la plenitud de escándalos de su partido (Gürtel, Bárcenas, Púnica, Lezo, Rato...), asumió la vicesecretaría de comunicación. Un cometido, este último, que no es precisamente el de limpiar al partido, sino lavar su cara y, de paso, ensuciársela a los demás.    

Pero, claro, dejar de lado que ahora es el presidente del partido resulta más grave. Porque el partido es el mismo y desde su cargo debe asumir la responsabilidad que la corresponde. Si, como se está viendo, en su partido se ha delinquido desde la cúpula hacia abajo y desde abajo hacia la cúpula, y no de una forma aislada ni puntual, es que algo está fallando. Por decirlo a la baja.   

... y los del anterior

Echar balones fuera también lo está haciendo Mariano Rajoy, que salió ayer con otra de sus frases gloriosas: "Yo no soy ya un personaje público, ya no". Vaya, que de lo hecho, como si nada. Cuando salió a la luz la trama Gürtel, allá por 2009, ya nos salió a la palestra, rodeado de toda la plana mayor de su partido, lanzando una dura diatriba contra su acusador judicial, el entonces juez Baltasar Garzón: "Esto no es una trama del PP, es una trama contra el PP".  

Sin embargo, los hechos, investigaciones y sentencias judiciales incluidas, no le han dado la razón. Y en medio, más de sus frases gloriosas. Como esa de "Luis, sé fuerte, hacemos lo que podemos", en el mensaje que envió a Bárcenas en 2013. O esa otra de "No conozco absolutamente nada de eso por lo que usted se interesa", hecha durante su comparecencia en 2017 como testigo en el caso Gürtel. 

Desalojado de la jefatura del gobierno en 2018 mediante una moción de censura y retirado de inmediato de la vida política, para dedicarse a su jugoso despacho como registrador de la propiedad, el hombre, amante de la marcha, quiere hacernos ver que con él ya no va la cosa.   

viernes, 11 de septiembre de 2020

PP, SD (4)

Un matrimonio de bien...

María Dolores de Cospedal e Ignacio López del Hierro son matrimonio desde 2009. Por entonces ella ya había accedido a la secretaría general del PP, echando, así, una mano a Mariano Rajoy. Éste acababa de ser derrotado por segunda vez en las elecciones generales y estaba viendo cómo el aznarismo no cesaba en su intento de apartarlo al frente del PP. López del Hierro, por su parte, tenía a sus espaldas una larga trayectoria. Siendo todavía veinteañero, fue doblemente gobernador civil en los tiempos de UCD y tras el fracaso y desaparición de su partido, se pasó al mundo de la empresa privada, donde se labró un próspero futuro, hasta el punto de haber sido calificado como lobista.  

La ascensión política de Cospedal fue fulgurante, pues en 2011 accedió a la presidencia de Castilla-La Mancha, mientras mantenía el segundo puesto en su partido, que, además, en noviembre del mismo consiguió la mayoría absoluta en las elecciones generales. Un partido que se convirtió de hecho en amo y señor de la mayor parte de los ámbitos políticos, y que le valió para hacer y deshacer a su antojo en cuanto a modificaciones legislativas y en cuanto a otras cosas. 

Y, claro, entre las últimas estuvo el afán por cortar la vía de agua que supuso el caso Bárcenas. Y ello Cospedal jugó un papel crucial como una responsable más en la utilización del aparato del estado para beneficio de su partido. Papel crucial, hasta el punto que la Fiscalía Anticorrupción ha pedido su imputación. Y un papel también cómico, si no vergonzoso, con el asunto de los martillazos a los discos duros o eso de la "indemnización en diferido, efectivamente, en forma de simulación".

.. y en apuros

¿Y qué pìnta aquí su marido, del que también se ha solicitado su imputación? En el informe de la Fiscalía Anticorrupción se le menciona como el intermediario de la reunión entre José Manuel Villarejo y el policía Andrés Gómez Gordo, "el "policía de la Cospe", dedicado desde 2011 a dar protección a Cospedal desde que accedió a la presidencia castellano-manchega y entre 2016 y 2018, cuando fue ministra de Defensa. Una reunión importante, en la que se decidió que el chófer de la familia Bárcenas se convirtiera en el topo de la trama.     

Así, en un principio, podría considerarse que estaríamos ante un favor de esposo a esposa. Pero es que López del Hierro, el lobista, está involucrado en los papeles de Bárcenas, pues su nombre aparece como uno de los donantes de sumas importantes de dinero al PP. 

Hoy Público ha dedicado un extenso artículo sobre el caso. Y entre la información aparece esta conversación entre dos de los protagonistas y la mención que hacen al matrimonio que nos ocupa:

Enrique García Castaño: Si saco el pendrive de Bárcenas, ¿qué pasa?
Francisco Martínez: ¿¿Nos matarán a todos??
E.G.C.: A casi todos. López del Hierro se cabreó hoy porque siguen sin dar la cara conmigo. Como no espabile el PP, le van a dar la del pulpo, aunque me dice un amigo de Susana que primero se matarán entre ellos.
F.M.: Sí, eso es muy probable... Bueno ¿y cómo tienes el distrito? ¿Todo en orden? ¿Criminalidad bajo mínimos? Imagino que nadie te ha llamado para nada... Me suena esa situación...
E.G.C.: Me encontré con la Cospey [sic] y su marido, me dijeron que el tema se tenía que haber arreglado ya, que hablaría conmigo. Según el ses [sic], ya dio orden que me cambiaran y de forma clandestina volviera a montar el tema catalán. No sé si fiarme.

F.M.: Yo ya no me fio. De "naiden" [sic].

jueves, 10 de septiembre de 2020

PP, SD (3)

Cuando el diablo está por medio

Sabido es que Jorge Fernández Díaz es una persona al que le gusta hacer gala de su fe católica. Entre sus devociones, prácticas y vínculos se encuentra su pertenencia al Opus Dei. Poco hay que descubrir del papel que ha jugado desde su nacimiento  dicho instituto religioso a lo largo y ancho del mundo. Ha supuesto una vía de renovación ultraconservadora (aunque pueda parecer un oxímoron) del mensaje católico, haciendo de la santificación por el trabajo, a modo de la versión católica del calvinismo, la base de su incardinación directa y sin tapujos con el capitalismo. 

En España, donde nació su fundador, mantuvo unos lazos estrechos con el régimen franquista y miembros relevantes del mismo fueron quienes desde finales de los años 50 lo sacaron del atolladero económico en que se encontraba. En el Vaticano arraigó con fuerza entre la Curia y la burocracia, hasta el punto que, pasada la fiebre de los Juan XXIII y Pablo VI, el papa Juan Pablo II, campeón del anticomunismo, lo convirtió en uno de sus baluartes operativos e ideológicos.

La devoción católica del exministro del Interior tiene también una vertiente mariana. La misma que le llevó en 2014 a conceder la medalla al mérito policial a la Nuestra Señora Santísima del Amor y en 2015 la Cruz de Plata de la Guardia Civil a la Virgen de los Dolores. O a manifestar el año pasado que fue gracia a la Virgen del Pilar como se ganó la Guerra Civil. Sólo le faltó nombrar a Franco y sus secuaces. 

Y para rematar su fe religiosa, nada mejor que lo dijo en el pasado mes de junio, cuando reveló parte de una conversación mantenida con Joseph Ratzinger, el emérito Benedicto XVI, posiblemente en 2015: "Me dijo: 'Mire, el diablo quiere destruir España, el diablo sabe los servicios prestados por España a la Iglesia de Cristo; conoce la misión de España, la evangelización de América por España, (...) el diablo ataca más a los mejores, y por eso ataca especialmente a España y la quiere destruir'”.

Policía, juez, sacerdote... y confidente

Estos días ha salido en algunos medios de comunicación un personaje relacionado con la trama Kitchen y que resulta altamente curioso por poliédrico y algo más: Silverio Nieto. Se inició como marino mercante; pasó luego a la policía, donde actuó como confidente hasta para la interpol; opositó a juez y llegó a ser miembro del Tribunal Superior de Justicia de Madrid; de vocación tardía, se ordenó sacerdote a finales del anterior siglo; no le faltó convertirse en asesor de la Conferencia Episcopal Española, especializado en temas de pederastia... 

Pero no quedó ahí la cosa, porque, por lo que sabemos, ha vuelto a ejercer de hecho en sus funciones de la que fue su antigua profesión de confidente policial. (Me pregunto si alguna vez la ha perdido: ¿qué haría como juez?). Por un lado, se ha dedicado a prestar servicios a los jerarcas del Vaticano y la Iglesia española, contribuyendo a desactivar con malas artes algunas de las denuncias hechas contra clérigos involucrados en la corrupción sexual de menores. Y por otro, que es lo que ahora nos interesa, ha prestado sus servicios también a Jorge Fernández Díaz.

Amigos y colegas en lo religioso, al parecer Silverio Nieto es también el confesor de Jorge Fernández Díaz. Y desde que saltó el caso Bárcenas el entonces ministro ha sabido aprovechar la experiencia del personaje poliédrico. Según ha contado El Plural, Nieto era una persona de confianza del comisario Enrique García Castaño, el topo de José Manuel Villarejo en la policía. Incluso Nieto se encontraba en compañía de García Castaño cuando éste fue detenido en 2018 por su relación con Villarejo, ya preso desde el año anterior.

Para Religión Digital se trata de un "agente doble" que está implicado en la operación Kitchen. Lo considera como el que fue intermediario entre Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez en el ministerio del Interior. Y ahora, en el informe de la Fiscalía Anticorrupción consta el intento de Nieto para exonerar al exministro de su imputación en el procedimiento judicial.

Pues que Dios los coja confesados.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

PP, SD (2)

Levantamiento del secreto del sumario

El lunes pasado el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón decidió levantar el secreto del sumario de una pieza de la macrocausa abierta en el caso Villarejo. Conocida esa pieza con el nombre de Kitchen, está relacionada con la trama parapolicial montada para espiar a Luis Bárcenas y su familia. 

El contenido del informe de la Fiscalía Anticorrupción no deja la menor duda de la implicación de las altas esferas del gobierno, del estado y del PP. En el mismo se ha solicitado  la imputación (investigación, según el eufemismo introducido por el gobierno de Rajoy hace unos años) de Francisco Martínez Sánchez, exsecretario de Estado de Seguridad, y Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior, por delitos de prevaricación, descubrimiento y revelación de secretos, y malversación de caudales públicos. Tampoco se ha dudado en hacerlo con Mariano Rajoy, exjefe del gobierno, y María Dolores de Cospedal, exsecretaria general del PP. 

Francisco Martínez Sánchez, un personaje clave

Desde su responsabilidad al frente de la secretaría de Estado de Seguridad, y a la sazón número 2 del ministerio, fue el encargado de coordinar todo lo relacionado con la operación Kitchen. Sus declaraciones, por ahora, están resultando cruciales. O, dicho a las claras, está cantando, porque no estaría dispuesto a comerse todo el marrón él solito. De lo que vamos sabiendo, como ha desvelado el diario InfoLibre, están unas declaraciones suyas realizadas hace un año durante una conversación telefónica mantenida con José Ramón Navarro, presidente de la Audiencia Nacional. En ella dice cosas que resultan altamente reveladoras:

"Tú sabes que me han utilizado vilmente, unos y otros".

"[Lo que he hecho ha sido] trabajar con un enorme coste personal y familiar, y ahora esto".

"Ésta será la primera declaración de un político, a la que seguirán varias más".

"[He cometido un grandísimo error [por] ser leal a miserables como Jorge, Rajoy o Cospedal".

"En fin, gracias por todo. No sé si un presidente puede ser siendo amigo de un imputado... queda fatal".

martes, 8 de septiembre de 2020

PP, SD (1)

Glosario de términos

Brigada patriótica. Caja B. Centro Nacional de Inteligencia. Dirección Adjunta Operativa. Destrucción de discos duros. Espionaje. Fondos reservados del estado. Francisco Martínez. "Indemnización en diferido, efectivamente, en forma de simulación". Jorge Fernández Díaz. José Manuel Villarejo. Luis Bárcenas. María Dolores de Cospedal. Mariano Rajoy. "Mi error fue ser leal a miserables como Jorge, Rajoy o Cospedal". Ministerio del Interior. Moción de censura. Operación Kitchen. Pago de sobresueldos en sobres. Partido Popular. Secretaría de Estado de Seguridad. 

Informe de la Fiscalía Anticorrupción (extracto)

“En el estado actual de la instrucción, tras las diligencias practicadas se habría venido corroborando que el encargo asumido por el Ministerio del Interior a través de la Secretaría de Estado de Seguridad; al menos entre los años 2013 y 2015, encomendado en su ejecución a la Dirección Adjunta Operativa (DAO) del Cuerpo Nacional de Policía y denominado operación ‘Kitchen’ o ‘Cocina’, habría partido de altos representantes del PP, por lo que resulta necesario continuar con esta línea de investigación mediante la práctica de nuevas diligencias”.

domingo, 6 de septiembre de 2020

50 años de la elección de Salvador Allende como presidente de Chile

El 4 de septiembre de 1970 tuvieron lugar las elecciones presidenciales en Chile. El candidato más votado fue Salvador Allende, que encabezaba la coalición de la Unidad Popular. Obtuvo el 36'6% de los votos, superando en 1'7 puntos a Jorge Alessandri, el candidato de la derecha, y 8'8 puntos a Rodomiro Tomic, de la Democracia Cristiana y representante del ala izquierda de su partido. Mes y medio después el Congreso y el Senado, reunidos conjuntamente, eligieron como presidente  a Allende, para lo que contó con el apoyo, además de su bancada parlamentaria, de la mayor parte de la Democracia Cristiana. 

Fue un momento histórico, porque por primera vez en Chile accedió a la presidencia el representante de los grupos de izquierda y con ellos de los sectores más humildes de la sociedad. Incluso, en el ámbito internacional, nunca había sido elegido como presidente de un país una persona que se declaraba como marxista. Y lo más importante, su figura representaba las aspiraciones de amplios sectores populares, deseosos de una sociedad donde imperase la justicia social.

Pese a ello ese camino se vio plagado de presiones desde EEUU, desde cuyos círculos de poder, con el presidente Richard Nixon a la cabeza, contemplaron todo tipo de acciones, incluido el golpe de estado. Pese a que en ese momento fracasaron, los sectores más reaccionarios del país y la CIA no desistieron hasta conseguir el objetivo de derrocar al nuevo gobierno. 


Durante tres años el gobierno de socialistas, comunistas, radicales y cristianos de izquierda inició un proceso revolucionario de nuevo tipo. Aunó la aplicación del programa electoral con el empleo de las instituciones del país, en lo que se denominó como la vía chilena hacia el socialismo. Los sectores más importantes de la economía se vieron nacionalizados, como la minería del cobre y la banca, lo que afectó al capital extranjero. Se intensificó el proceso de redistribución de las tierras desde los latifundios. Se garantizaron los alimentos básicos a los sectores más humildes. 

Pero tres años después, el 11 de septiembre, el proceso quedó cortado de raíz. Los sectores más reaccionarios del país, utilizando a las fuerzas armadas como ariete y contando con el apoyo activo del gobierno de EEUU, dieron un golpe de estado. Allende intentó inútilmente resistir en el Palacio de la Moneda, acosado por la aviación golpista. Al final prefirió quitarse la vida antes que aceptar la propuesta del general traidor Augusto Pinochet, que le había ofrecido la salida del país. Fue en esas horas cuando pronunció su último discurso, emitido lleno de interferencias por Radio Magallanes, cuyas últimas palabras fueron: 

Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! 

Tres días después el poeta Pablo Neruda, recluido en su vivienda por los militares, escribió unas líneas dedicadas a Allende, que acabaron formando parte de lo que fueron sus memorias Confieso que he vivido. He aquí tres extractos:         

Mi pueblo ha sido el más traicionado de este tiempo. De los desiertos del salitre, de las minas submarinas del carbón, de las alturas terribles donde yace el cobre y lo extraen con trabajos inhumanos las manos de mi pueblo, surgió un movimiento liberador de magnitud grandiosa. Ese movimiento llevó a la presidencia de Chile a un hombre llamado Salvador Allende, para que realizara reformas y medidas de justicia inaplazables, para que rescatara nuestras riquezas nacionales de las garras extranjeras.
(…)
Las obras y los hechos de Allende, de imborrable valor nacional, enfurecieron a los enemigos de nuestra liberación. El simbolismo trágico de esta crisis se revela en el bombardeo del Palacio de Gobierno; uno evoca la Blitz Krieg de la aviación nazi contra indefensas ciudades extranjeras, españolas, inglesas, rusas; ahora sucedía el mismo crimen en Chile; pilotos chilenos atacaban en picada el palacio que durante siglos fue el centro de la vida civil del país.
(…)
Tenían que aprovechar una ocasión tan bella. Había que ametrallarlo porque nunca renunciaría a su cargo. Aquel cuerpo fue enterrado secretamente en un sitio cualquiera, aquel cadáver que marchó a la sepultura acompañado por una sola mujer que llevaba en sí misma todo el dolor del mundo, aquella gloriosa figura muerta iba acribillada y despedazada por las balas de las metralletas de los soldados de Chile, que otra vez habían traicionado a Chile.

El 16 de septiembre fue asesinado el cantor Víctor Jara. Encerrado en el Estadio Nacional, junto a miles de personas, no hubo piedad con su persona. Torturado y humillado, se acabó con su vida. "Canta ahora... a ver si ahora cantas, huevón", le dijeron mientras le machacaban los dedos de sus manos. Durante esos días escribió sus últimos versos:


Somos cinco mil aquí

en esta pequeña parte de la ciudad.
(...)
Canto, qué mal me sales.
Cuando tengo que cantar, espanto.
Espanto como el que vivo, como el que muero, espanto.
De verme entre tantos y tantos momentos del infinito
en que el silencio y el grito son las meta de este canto.
Lo que  nunca vi, lo que he sentido y lo que siento
hará brotar el momento...  

También esos días, el 23 de septiembre, murió Neruda. Creyó que Allende había sido asesinado por los militares, como así se defendió durante un tiempo y así lo reflejó en sus memorias. Testimonios posteriores de testigos, amigos de Allende, lo desmintieron. Neruda estaba enfermo de cáncer, pero no en su fase terminal. Es cierto que se vio muy afectado por lo ocurrido y por el acoso permanente de los militares que vigilaban su vivienda. Hoy sabemos que su muerte fue con toda probabilidad producto de un asesinato, perpetrado en el hospital donde había sido ingresado.


Miles de personas perdieron su vida durante la dictadura militar y decenas de miles fueron torturadas. A lo largo de los años, desde 1990, se han ido elaborando diversos informes sobre las violaciones de los derechos humanos producidas. En este siglo la Comisión Valech ha publicado dos informes. En el informe II, del año 2011, se reconoce que el número de víctimas  ha sido superior en relación al primero: 30 nuevos casos de personas ejecutadas o desaparecidas, hasta sumar 3.225; y 9.800 más torturadas y prisioneras políticas, para llegar a alrededor de 37.000. 


Todo hace pensar que puede haber habido más víctimas, cuyos nombres permanecen en el olvido. A lo que se añade otro problema, como vienen denunciando los familiares de las víctimas, dado que la mayor parte de quienes llevaron a cabo esas violaciones de los derechos humanos siguen impunes:

“Aquí hay un tema fundamental que viene de las comisiones anteriores, que califican víctimas pero no hay victimarios. Recordemos que hay una ley que esconde el nombre de los genocidas, entonces no es un Estado que intenta hacer justicia, sino que siente que esto es caridad, es un favor, sin asumir la responsabilidad y la obligación de dar respuesta a las víctimas y no seguir sometiéndolas a maltratos sicológicos permitiéndole impunidad a los genocidas”.

Fue la eterna sombra de 17 años que se cernió sobre Chile, que no era lo que habían soñado Allende y sue pueblo.

Salvador Allende, el hombre que se convirtió en el intérprete de tantas voluntades. De las multitudes. El mismo que en su discurso de 5 de noviembre de 1970 en el Estadio Nacional, ya elegido presidente, dijo:

Este Chile que empieza a renovarse, este Chile en primavera y en fiesta, siente como una de sus aspiraciones más hondas el deseo de que cada hombre del mundo sienta en nosotros a su hermano.   

miércoles, 2 de septiembre de 2020

El asesinato de Arturo Ruiz y la impunidad de quienes lo perpetraron y encubrieron

Arturo Ruiz era "estudiante de Bachillerato Unificado Polivalente del entorno de la JGRE". Así se inicia la breve referencia a su persona que en el libro PTE. La lucha por la ruptura democrática en la Transición (1) se dedica a quienes tuvieron una vinculación con el PTE y la JGRE y murieron en la lucha contra el franquismo. Era originario de Granada y tenía de 19 cuando fue asesinado. Trabajaba durante el día en la construcción y estudiaba por noche (2), sin que le faltara tiempo para su compromiso social y político. 

Arturo fue una de las víctimas mortales de la dictadura agonizante, pero que a principios de 1977 todavía seguía dando muestras de su rabia represiva. En su caso concreto fue víctima de los grupos paramilitares fascistas que campaban a sus anchas en las manifestaciones y en los centros universitarios, agrediendo inclementemente a quienes luchaban contra la dictadura. Famosos fueron los Guerrilleros de Cristo Rey y luego, las milicias vinculadas a Fuerza Nueva, el partido que acabó aunando en esos años a los franquistas recalcitrantes. Esas huestes que no se sumaron a la mayoría de cargos, funcionarios y estómagos agradecidos que vio en la reforma del régimen la única salida para su supervivencia. 

Se trataba de grupos y personas que actuaban bajo la protección de mandos de las distintas fuerzas de seguridad, incluidos los servicios secretos, y del mundo de la judicatura. Eso les permitió salir indemnes o ver minimizados sus cargos penales en los casos donde se vieron involucrados. Uno grupos en los que no faltó la presencia de matones provenientes de otros países, refugiados en el nuestro y bien protegidos desde las alcantarillas del estado. Fascistas italianos, involucrados en las matanzas cometidas desde finales de la década de los sesenta en su país, y argentinos de la Triple A, protagonistas de la caza de militantes de izquierda, sindicalistas y guerrilleros antes del golpe de estado de 1976. 

Algunos de esos refugiados estuvieron en Montejurra (Navarra), en mayo de 1976, apoyando al carlista Sixto de Borbón en el asalto que llevaron a cabo contra los carlistas antifranquistas y que acabó con dos personas muertas. Y estuvieron también en el asesinato de Arturo Ruiz.

Uno de ellos era Stefano Delle Chiaie (3), que había participado en 1969 en el atentado de la Piazza de la Fontana de Milán, donde murieron 17 personas, y en el fracasado golpe de estado de diciembre del año siguiente, lo que le obligó, junto con decenas de fascistas, a refugiarse en España. Se convirtió en el personaje principal de ese grupo, del que no debemos olvidar que estaban relacionados con la red Gladio, auspiciada por la OTAN, con presencia de veteranos nazis y protegida por las las cloacas de los estados integrantes y aliados de la organización atlántica (4). Delle Chiaie acabó yéndose de España entre 1975 y 1976 a otros lugares más seguros, ofreciendo sus servicios de sangre a las dictaduras de Chile, Argentina y Bolivia. No le faltó su participación en 1980 en otra masacre, de nuevo en Italia, cuando murieron 85 personas y más de 200 resultaron heridas en el atentado de la estación de ferrocarril de Bolonia. Y como premio a toda su carreta, el triste honor de no haber sido nunca detenido.

Otro de esos personajes fue Jorge Cesarsky Goldstein, miembro de la Triple A argentina, refugiado durante un tiempo en España y cómplice en el asesinato de Arturo Ruiz. En el nada sospechoso diario argentino Clarín se escribió sobre hace tres años él lo siguiente (5)

"El personaje en las tinieblas se llamaba Jorge Cesarsky, fanático anticomunista que iba y venía de Madrid a Buenos Aires como activista al servicio de operaciones 'de escarmiento'. En ambas orillas hubo una Triple A, siniestra organización incubada para infundir el terror y antesala de lo que luego sobrevendría en la Argentina. Cesarsky, vinculado a la matanza de los abogados laboralistas en Atocha y del estudiante Arturo Ruiz un día antes, fue el único juzgado por esos crímenes".

Pero ¿qué ocurrió realmente en el caso de Arturo Ruiz? Veámoslo con más detalle.

Su muerte fue la primera de las habidas durante la semana trágica del mes de enero de 1977, que precedió en un día a la matanza de cuatro abogados y un administrativo en el despacho de la calle de Atocha de Madrid. Sucedió en la mañana del 23 de enero, durante una manifestación por la amnistía. En un momento determinado un comando de fascista se presentó frente a las personas que se manifestaban amenazándolas con armas. Según se hizo constar en el sumario, uno de eso asaltantes fue José Ignacio Fernández Guaza, que se hizo con el arma que portaba Jorge Cesarsky Goldstein y disparó a bocajarro por la espalda contra Arturo Ruiz. 

Lo que vino después fue una concatenación de despropósitos. José Ignacio Fernández Guaza era miembro de los Guerrilleros Cristo Rey y logró huir. Según ha contado Manuel Ruiz (6):

"Dicho individuo se fugó al día siguiente con la ayuda de un amigo que era Guardia Civil, varios de sus allegados testificaron en la investigación judicial que trabajaba para la policía. No hubo ningún intento de detención y no se cursó ninguna orden internacional de búsqueda y captura. Algunos medios periodísticos lo situaron en Argentina, pero en la actualidad está en paradero desconocido".

Primero se refugió en el País Vasco, posiblemente en los círculos de la Guardia Civil, y luego pudo haber huido a Francia. Nada más se ha sabido de él, porque estuvo bien protegido desde el primer momento. Tal como Manuel Ruiz ha dicho, “Puede que incluso viva en Madrid con una identidad falsa” (7).

Jorge Cesarsky Goldstein fue detenido y juzgado. “Le condenaron a cinco años por terrorismo, seis meses por tenencia ilícita de armas y 10 millones de pesetas de indemnización a la familia que no tuvo que dar por entregarse voluntariamente”, ha explicado en otra ocasión Manuel Ruiz (8). Pero su estancia en la cárcel fue corta, pues sólo cumplió seis meses de condena. Después desapareció, si bien se le ha visto en alguna ocasión acompañando al Raúl Menem, que fue presidente de Argentina (9)

Pero en toda esta trama falta otro pieza: la del juez Rafael Gómez Chaparro.
Fue el encargado de llevar a cabo la instrucción. Y como propio de un veterano miembro del Tribunal de Orden Público, reconvertido en ese momento en Juzgado de Orden Público, no destacó en su tarea investigadora ni puso las cosas fáciles al abogado de la acusación, Juan Ignacio Ruiz de Urbina, que sufrió continuas amenazas (10). Fue el mismo juez que, ya como miembro de la Audiencia Nacional, fue sancionado años después por haber concedido en 1979 un permiso penitenciario a uno de los condenados en la matanza de los abogados de Atocha (11)

Quienes perpetraron su asesinato, encubrieron el delito o dificultaron la investigación no puede quedar impunes. 

Notas

(1) Autoría Colectiva. PTE. La lucha por la ruptura democrática en la Transición. Madrid, Asociación por la Memoria Histórica del partido del Trabajo de España y la Joven Guardia Roja, 2010, p. 233.
(2) Rafael Gil Bracero. "In memoriam Arturo Ruiz García. Una reflexión contra la impunidad de los asesinatos durante la transición española", El Independiente de Granada, 25-01-2010; 
https://www.elindependientedegranada.es/ciudadania/in-memoriam-arturo-ruiz-garcia-reflexion-impunidad-asesinatos-durante-transicion-espanola (consultado el 2-09-2020).
(3) "Muere Stefano Delle Chiaie, fascista italiano que participó en los sucesos de Montejurra", en Noticias de Navarra, 10-02-2020;  https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/politica/2019/09/11/muere-stefano-delle-chiaie-fascista/853926.html (consultado el 2-09-2020).
(4) Daniel Ganser. Los ejércitos secretos de la OTAN. La Operación Gladio y el terrorismo en Europa occidental. Barcelona, El Viejo Topo, 2005, pp. 161-162.
(5) Fabián Bosoer. "El terror de los ‘70", en Clarín, 4-02-2017;    
https://www.clarin.com/opinion/terror-70_0_rk_8rwz_g.html (consultado el 2-09-2020).
(6) Pablo Mayoral y Manuel Ruiz. "Martín Villa debe responder por el asesinato de Arturo Ruiz en 1977", en Público, 1-09-2020; https://blogs.publico.es/verdad-justicia-reparacion/2020/09/01/martin-villa-debe-responder-por-el-asesinato-de-arturo-ruiz-en-1977/ (consultado el 2-09-2020).
(7) María F. Sánchez. "Manuel, hermano de Arturo Ruiz: 'En España no hubo Transición, sino continuidad'", en Cuarto Poder, 24-01-2020; https://www.cuartopoder.es/derechos-sociales/2020/01/24/manuel-hermano-de-arturo-ruiz-en-espana-no-hubo-transicion-sino-continuidad/ (consultado el 2-09-2020).
(8) Íbidem.
(9) Jorge Comas. "El 'ultra' argentino Cesarsky reaparece en el Vaticano al lado de Menem", El País, 3-11-1990; 
https://elpais.com/diario/1990/11/03/internacional/657586813_850215.htm (consultado el 2-09-2020).
(10) Rafael Gil Bracero. "In memoriam Arturo Ruiz García. Una reflexión contra la impunidad de los asesinatos durante la transición española", El Independiente de Granada, 25-01-2010; 
https://www.elindependientedegranada.es/ciudadania/in-memoriam-arturo-ruiz-garcia-reflexion-impunidad-asesinatos-durante-transicion-espanola (consultado el 2-09-2020).
"El Juez Chaparro deja la Audiencia Nacional", en Diario 16, 5-05-1979;  
https://linz.march.es/Documento.asp?Reg=r-54835 (consultado el 2-09-2020).

Rodolfo Martín Villa, la "querella argentina" y los apoyos políticos recibidos























Está previsto que mañana, jueves, Rodolfo Martín Villa realice una declaración por teleconferencia ante la jueza argentina María Servini. Su caso está relacionado con la conocida como "querella argentina" contra los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen franquista y los primeros gobiernos de la Transición. Por fin, después de reiteradas negativas de presentarse ante ella y la protección de la justicia española, que hace uso de la ley de Amnistía de 1977, va a llevarse a cabo una declaración judicial, aunque tenga que ser sin la presencia física del imputado.


En esta ocasión se le acusa de delitos de homicidio agravado, cometidos durante su mandato como ministro de Relaciones Sindicales, con Carlos Arias Navarro (entre 1975 y 1976), y de Gobernación/Interior, con Adolfo Suárez (entre 1976 y 1981). Hace un par de días María F. Sánchez, en su artículo "Los hechos de la Transición que deberá explicar Martín Villa a la jueza Servini", publicado en Cuarto Poder, hizo un relato pormenorizado de los motivos de la acusación, en los que las actuaciones de las fuerzas de orden público y determinados grupos paramilitares fascistas provocaron que personas murieran como consecuencia de sus actuaciones más que contundentes. 

Se trata, en fin, de investigar, para luego dirimir, acerca de lo ocurrido en los sucesos de Vitoria, en marzo de 1976, donde murieron cinco personas y resultaron heridas más de 150; las muertes, entre 1976 y 1977, de otras tres personas que se manifestaban en Hondarribia (Guipúzcoa), Santurce (Vizcaya) y Madrid, respectivamente; las tres producidas en mayo de 1977 durante la semana pro-amnistía llevada a cabo en el País Vasco; o la ocurrida en julio de 1978 en Pamplona, cuando se estaban celebrando los Sanfermines.

No son todos los crímenes, sino sólo los que han sido denunciados, que son una pequeña parte. Hay que recordar que el número  de víctimas mortales habidas durante los años de la Transición, como consecuencia de la acción de las fuerzas del orden público o los grupos fascistas, varía según las investigaciones. Oscilan entre las 188 señaladas por Sánchez Soler y las 245, por Wilhelmi, que anualmente supusieron entre 30 y 40. Sobre esto puede leerse una entrada mía, publicada en septiembre del año pasado, con el título "La violencia represiva  durante la Transición (a propósito de la ignorancia atrevida de Carmen Calvo)".

Martín Villa tampoco es la única persona imputada, pues habría que sumar a otras 18 más. Otra cosa es que desde que hace diez años se inició la "querella argentina" ha ido falleciendo el resto de los cargos franquistas imputados y llamados a declarar.

Y precisamente Martín Villa no se ha quedado parado. Previo a su declaración ha conseguido el apoyo de cuatro expresidentes del gobierno (Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy), dos "padres" de la Constitución (Miquel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón), varios exministros de UCD y PSOE (Rafael Arias-Salgado, Josep Borrell, etc.), cuatro secretarios generales de centrales sindicales (Nicolás Redondo y Cándido Méndez, de UGT, y Antonio Gutiérrez y José María Fidalgo, de CCOO)... Cada uno ha enviado una carta a la jueza Servini, con la intención de exculpar de sus responsabilidades al implicado. 

Hoy mismo eldiario.es ha publicado una entrevista a Rodríguez Zapatero, donde justifica su posición ante el asunto. Considera que "Son hechos que en algunos casos fueron juzgados, quizá no teniendo en cuenta que la Transición fue un éxito pero no perfecta. Quizá algunos no fueron depurados adecuadamente". Y ha concluido que "sin haberlo vivido no puede haber un juicio objetivo". 

El manto de querer silenciar y tapar lo ocurrido, al menos como intento, sigue presente. Es lo que tenemos. 

viernes, 28 de agosto de 2020

Miente, que (más que) algo queda, con tal de sacar a Unidas Podemos del gobierno

Es un dicho muy repetido. Como también lo es eso que se atribuye a Goebbels sobre la mentira repetida mil veces que se convierte en verdad.  Más de lo mismo. 

Es lo que estamos viendo estos días sobre Podemos y sus dirigentes: la el robo de la tarjeta de Dina Bousselham, asesora de Pablo Iglesias, y su deterioro (con el comisario Villarejo de por medio...); la caja B del partido, desde las acusaciones del exresponsable del gabinete jurídico del propio Podemos (en base a rumores)... Y que se puede extender a los últimos años: la financiación  por el gobierno venezolano e incluso el iraní (desestimado por la justicia), los delitos fiscales de Juan Carlos Monedero (sin recorrido administrativo), las malas prácticas judiciales de Victoria Rosell (con el juez acusador condenado por prevaricación, falsedad documental y cohecho)...   

Hace tres días eldiario.es publicó el artículo Pascual Serrano "Ataque y acoso de Podemos a la prensa: lo que dicen las sentencias". Explica y desmonta en pocas líneas y con algunos ejemplos el papel que están jugando determinados medios de comunicación -que son muchos-, no tanto en la demonización de ese grupo político, que por supuesto que también, como en el cúmulo de falsedades en que se están basando para lanzar sus inusitados ataques y furibundas diatribas. 

Por esas líneas pasan los Tertsch, Inda, Rojo o Losantos  y sus reiteradas condenas judiciales por mentir, calumniar, insultar o denigrar a Pablo Iglesias, Javier Iglesias o Carolina Bescansa.

Es el brazo mediático de la derechona, lanzada a la ofensiva. Objetivo inmediato: sacar a Unidas Podemos del gobierno. Como sea. Luego ya irían viendo.

(Imagen: viñeta de Luiso García).