jueves, 2 de junio de 2016

En la muerte de Mohamed Abdelaziz

Hace un par de días falleció Mohamed Abdelaziz, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y secretario general del Frente Polisario. Se trata de un fiel representante de la dignidad de un pueblo que lleva más de cuatro décadas luchando por su libertad.

Perteneció a la primera generación de saharauis que lucharon desde principios de los setenta por la descolonización del Sáhara Occidental, cuando era una colonia española, creando el Frente Polisario, expresión del movimiento de liberación saharaui. La misma generación que desde finales de 1975 mantuvo la lucha contra Marruecos y Mauritania, que ocuparon el territorio saharaui tras el ignominioso acuerdo tripartito firmado en noviembre con esos dos países y el gobierno español de entonces.

La ocupación marroquí y mauritana no fue óbice para que en 1976 se proclamara la RASD, con Abdelaziz como presidente. La obligada huida de buena parte de la población saharaui hacia la zona de Tinduf, en el oeste de Argelia, hizo que las instituciones de la república se establecieran en el exilio, continuando hasta nuestros días.

El Frente Polisario, por su parte, mantuvo una guerra abierta contra los ejércitos ocupantes, cuyo elevado coste obligó a Mauritania a abandonar el Sáhara en 1979. Aunque Marruecos acabó por controlar la mayor del territorio, el límite más oriental se convirtió en un espacio inestable, hasta el punto que levantó un vasto muro.  

Desde que en 1991 se declaró el alto el fuego entre el Frente Polisario y Marruecos, Abdelaziz ha sido el principal impulsor de la vía pacífica que permita que se lleve a efecto la convocatoria del referéndum de autodeterminación. Algo que, sin embargo, el gobierno marroquí está incumpliendo en contra de las indicaciones de la ONU. Este organismo ha hecho sucesivos pronunciamientos para que Marruecos ponga fin a la ocupación y son permanentes las denuncias por parte de diversos organismos internacionales sobre las violaciones de los derechos humanos llevadas a cabo hacia la población saharaui que permanece en el territorio occidental.

El pueblo saharaui no ha parado de recibir enormes muestras de solidaridad y simpatía en todo el mundo. Algo que nunca ha faltado entre la población española. Un pueblo dividido físicamente entre quienes viven en el exilio y quienes permanecen en su propio territorio, aun cuando esté ocupado, pero con una voluntad común por conseguir sus objetivos de independencia. Y en todo ello la figura de Abdelaziz merece que sea reconocida y recordada. 

martes, 31 de mayo de 2016

Las genialidades de Felipe González

Hace un par de meses se soltó una buena, al comparar la "dictadura" de Venezuela con la de Pinochet o los últimos años de la de Franco. Dijo que era mucho peor la primera, claro. Lo dijo quien fue protegido por los servicios secretos del régimen franquista en su viaje a Suresnes en 1974, donde fue elegido secretario general del PSOE, gracias a los favores del SPD y la CIA. El mismo que no pisó una comisaría como detenido o la cárcel, ni fue aporreado ni menos torturado. De ese partido que, como dijo el por entonces comunista Ramón Tamames, había estado de 40 años de vacaciones. 

Y es que González es un tipo genial..., a su manera, claro. Hay que reconocerlo. Es el artífice del aggiornamento de su partido y luego, como jefe de gobierno, del país. Se estrenó con la expropiación de RUMASA y vendió casi gratis Galerías Preciados a un oligarca venezolano. Fue el artífice de meternos en el club de los países occidentales, es decir, de los ricos. Supo engañar a mucha gente para dejarnos finalmente en la OTAN y luego dio el empujón definitivo para meternos en la CE, hoy UE. A costa, eso sí, de un fuerte desmantelamiento del tejido industrial y la creación de las bases de lo que después fue la burbuja inmobiliaria con eso del país de camareros y la residencia para la gente jubilada de los países del norte. Es cierto que acercó al país a los niveles del estado de bienestar, pero siempre por debajo de la media europea en gasto público. También fue uno de los pioneros en aplicar las recetas neoliberales y con ellas las privatizaciones de empresas públicas, el endurecimiento de las condiciones para recibir pensiones o la precarización del empleo cuando, con Solbes como ministro, llegaron los contratos basura. Social-liberalismo lo llamaron, antecediendo al segundo Mitterrand y, sobre todo, a los Blair y Schroeder.  

Durante sus gobiernos se llegó más lejos que sus antecesores del postfranquismo en la guerra sucia contra ETA, montando el GAL, enterrando en cal viva a detenidos o repartiendo sustanciosos sobres procedentes de los fondos reservados. Fue señalado por ello como posible X en la trama, que equivalía a ser el principal responsable. En 1993 fue el que dijo que había entendido el mensaje tras su casi derrota electoral, pactando de inmediato con Pujol. El líder de un partido que se sacó de la manga en 1996, con el apoyo mediático de PRISA y demás, lo de la pinza, aunque su partido y el PP votaran casi siempre lo mismo. Y lo del dóberman con el PP como el enemigo equiparable al nazismo, aunque casi dos décadas después haya defendido un gobierno de gran coalición si el país lo necesita.

González, genial como siempre, no ha parado desde que dejó la actividad política directa. Es frecuente verlo con oligarcas de México, Venezuela... No resulto extraño por ello que viajara hace unos meses a Venezuela, donde es bien recibido por quienes quieren acabar con el gobierno que desplazó a quienes hasta 1998 hacían y deshacían a su antojo. Desde su puesto de asesor de la multinacional Gas Natural recibe millonarios emolumentos a cambio de tejer lazos entre gobiernos y grandes empresas. Ha salido estos días lo de su mediación ante el presidente de Sudán, dictador él, para que concediera a su amigo Zandí una explotación de petróleo. Bien sabido es que tiene casa y excelentes relaciones en Marruecos, un país modelo en el respeto a los derechos humanos.

En fin, qué más se puede decir de este genio de la política y, por lo que sabemos, también de los negocios. Un gran embaucador, sin duda. Eficaz y fiel servidor del sistema.   

lunes, 30 de mayo de 2016

¿El harakiri del PSOE?

La estrategia electoral del PSOE se está haciendo cada vez más visible. Dadas las escasas posibilidades de hacer valer que es, a dúo con Ciudadanos, la opción de gobierno más válida, cada vez más está dejando caer que dejará gobernar al PP si gana las elecciones. Si embargo, en su insistencia de rechazar cualquier pacto por la izquierda, esto es, con Unidos Podemos y las confluencias afines, está cavando su propia tumba. Es cierto que hay una parte importante de su electorado que prefiere cualquier forma de coalición moderada, incluida la de una gran coalición,  pero también lo es que hay otra parte que mira hacia la izquierda. Ante esa tesitura el electorado más a la izquierda del PSOE podría preferir el voto a Unidos Podemos y sus aliados. ¿La pasokización del PSOE? ¿Su harakiri? ¿Su tumba? Ya veremos.

jueves, 26 de mayo de 2016

Una campaña electoral que se prevé muy dura

Sí, eso es lo que se desprende desde que hace un par de semanas se anunció la convocatoria de elecciones para el 26 de junio. Una campaña muy dura, sí, pero contra la coalición Unidos Podemos y las confluencias en Cataluña, Galicia y País Valenciano. La posibilidad de ser una alternativa real de gobierno frente al PP tras el acuerdo entre IU y Podemos está preocupando mucho al resto de partidos, que no paran de lanzar ataques directos y a través de los medios de comunicación afines, donde no les faltan  sus voceros y voceras profesionales y con remuneraciones bien convenidas. 

Que en todo momento se utilice expresiones con sentido peyorativo como comunistas, extrema izquierda o izquierda radical no es que sorprenda, pero es un síntoma. Como lo es también que se esté generando un clima de alarmismo en torno a las pensiones, la inestabilidad económica, el aislamiento internacional, etc., claramente dirigido a los sectores de población más sensibles a admitirlo, esto es, la gente de más edad, que no en vano es la más proclive a votar al PP y el PSOE. Desde este partido se quiere asociar, con Julio Anguita de por medio, la actual situación con la vivida en los años noventa, cuando se lanzó la idea falsa de la pinza. Que hace una semana se viviera el episodio de la prohibición por la delegada del gobierno en Madrid de la estelada en la final de la Copa, como ya apunté en este cuaderno, es otro síntoma. Los ataques furibundos a Ada Colau y su gobierno por cualquier motivo no son una mera coincidencia. O lo más reciente, el traslado de la precampaña a Venezuela y en torno a Venezuela. Primero, con el gobierno interfiriéndose en los asuntos internos de ese país. Luego, con la visita del José Luis Rodríguez Zapatero. Y ahora, con la presencia de Albert Rivera y los continuos mensajes a Podemos sobre su financiación y lo que denominan dictadura.

Me ha llegado al oído de ciertos dirigentes del PP que ya están mencionando en reuniones de diversa índole el término guerra civil. Lo que expresa un tono más elevado y conlleva una mayor gravedad. Se hace desde el mismo partido que está corrompido hasta la médula con exministros, expresidentes de comunidad, expresidentes de diputaciones, exalcaldes y exalcaldesas, exaltos dirigentes, exconcejales y exconcejalas, exconsejeros y exconsejeras y cualquier otro tipo de ex que están o han estado en la cárcel o tienen condenas, imputaciones, sospechas y cuantas figuras judiciales existan. El mismo partido que tiene a dirigentes (la vicepresidenta en funciones, el portavoz del partido, el portavoz del grupo parlamentario, la exvicepresidenta del Congreso...) que se atrevieron a decir ayer sucesivamente que el juez que está investigando su financiación ilegal y el pago en negro de la remodelación de la sede central resulta poco de fiar (dicho moderadamente por mi parte).

Y es que, según los sondeos, se consolida que Unidos Podemos superaría al PSOE y que, a su vez, se estaría acercando al PP. La posibilidad de un vuelco electoral, por difícil que pueda ser y parecer, es real. Y para que se pueda materializar, deberían ocurrir dos cosas: que hubiera la menor abstención posible, especialmente entre la gente joven, que es más proclive a hacerlo, aunque también lo sería a votar a Unidos Podemos; y que se ganara cuanta más mejor a las personas de mayor edad, atenazadas por el miedo que insufla sobre todo el PP.    

En fin, lo que nos queda por ver y sufrir.    

Vicenç Navarro y su crítica a la sociedad del 1% versus 99%

He leído esta mañana en Público un artículo de Vicenç Navarro muy interesante: "Algunas izquierdas están equivocadas. El mito del 99% versus el 1%". En efecto, critica cierta posición de algunos sectores de la izquierda de los países occidentales que simplifican la brecha social entre una minoría exigua y el resto de la población. Por el contrario, Vicenç considera que ese 1%, formado por quienes forman parte del poder económico productivo y financiero internacional, es insuficiente a la hora de explicar la realidad. Existe, al menos, un 20% de la población, formado por altos profesionales, que está al servicio de ese 1%, participando en la gestión de las empresas y en la creación de ideología y, en ella, de opinión. 

Se trata de un sector de la población que tiene una visión elitista de la sociedad, formado en instituciones privadas, con frecuencia en EEUU. Está imbuido de un individualismo exacerbado y, por ello, es partidario de la meritocracia, defiende a ultranza lo privado y manifiesta un claro desdén por lo público y lo que conlleva de sentido de la redistribución.   

En el caso de España eleva esa parte de la población al 30%, partiendo de un hecho que no nos debe extrañar y es de suma importancia: quienes se forman en centros privados (subvencionados o no) y hacen uso de la sanidad privada. Es precisamente España uno de los países donde la educación privada tiene mayor presencia. Considera Vicenç que buena parte del personal político de PP, PSOE, la antigua CiU y Ciudadanos se nutre de este sector. Más concretamente dice que el partido de Albert Rivera es el que mejor representa el perfil de ese sector y sus valores. Algo así como los de una derecha laica, en la medida que le interesa distanciarse de los aspectos más retrógrados del PP en materia política.

Un buen diagnóstico de la realidad, previo análisis científico, permite acometer acciones que lleven a buen puerto. Y el artículo de Vicenç acierta en lo primero.

(Viñeta de El Roto)

domingo, 22 de mayo de 2016

Venezuela, un pieza codiciada en el tablero latinoamericano

La situación en Venezuela se está volviendo cada vez más dramática. Las protestas callejeras van a más, como a más está aumentando la violencia de la oposición; la injerencia de otros países, con EEUU a la cabeza, no cesa; la manipulación de la mayor parte de los medios de comunicación internacionales es continua; la economía sigue deteriorándose; los rumores de golpe militar no faltan... Hace unos días el presidente Nicolás Maduro declaró el estado de excepción, queriendo así atajar el problema. 

Mientras tanto, se suceden los posicionamientos en otros países. Hace unos meses Felipe González se destapó con la calificación de dictadura al gobierno venezolano, considerándolo peor que la de Pinochet en Chile o la de Franco en sus últimos años. José Mujica, expresidente uruguayo, ha sorprendido estos días con su frase "está como una cabra", refiriéndose a Maduro. Por otra parte, José Luis Rodríguez Zapatero está visitando el país con el fin de intermediar en el conflicto, para lo que se está reuniendo con dirigentes de ambas bloques. En España los partidos y medios de la derecha quieren hacer de Venezuela un tema de campaña, mientras Pablo Iglesias echa balones fuera. 

Lo que está ocurriendo en el país caribeño me recuerda en parte lo ya sucedido en Chile durante el periodo anterior al golpe de estado. El boicot generalizado a la economía nacional y la creciente movilización política que está propiciando la derecha, junto con la complicidad del gobierno de EEUU y algunos de sus países aliados, no son sino expresión de una insurrección abierta contra el presidente y el gobierno bolivariano. 


Si ya fue difícil la situación económica en Chile, como consecuencia de la confluencia de la bajada de las inversiones extranjeras, la caída de los precios de algunos productos primarios (en especial, el cobre) y el boicot del empresariado y buena parte de las clases medias, la situación actual en Venezuela tiene grandes paralelismos. Calificada de bancarrota, guarda, en primer lugar, una relación directa con el fuerte descenso de los precios internacionales del petróleo, la base de su economía,  lo que está impidiendo poder llevar a cabo el mantenimiento del programa de gobierno bolivariano. Pero sin olvidar las prácticas de importantes sectores de la población, que mediante el acaparamiento y paros económicos están provocando el desabastecimiento de productos básicos. Esto provoca malestar, pero a la vez permite el enriquecimiento de de quienes especulan en el mercado negro. 


Coincide también el hecho de la dualidad existente en el control de los poderes políticos. En ambos casos las cámaras legislativas se encuentran en manos de la derecha, no siendo así en la jefatura del estado y el gobierno, que son la expresión política del movimiento popular revolucionario, esto es, la Unidad Popular en Chile y el movimiento bolivariano en Venezuela. Con la ventaja a favor de Maduro de haber obtenido su mandato mediante el sufragio directo en las elecciones presidenciales de 2013, lo que le otorga, si se quiere, una mayor legitimidad. 

Hay diferencias que operan en favor del movimiento bolivariano. Una de ellas es el papel del ejército. Mientras en Chile estaba en manos principalmente de los sectores conservadores, muchos de ellos abiertamente golpistas y numerosos por lo que se vio después, en Venezuela el peligro, por ahora, resulta menor. Para poder explicarlo hay que tener en cuenta dos factores: el  mayor grado de extracción popular en su oficialidad y el control en las altas jerarquías llevado a cabo durante el mandato de Hugo Chávez, sobre lo que no resultan ajenas las medidas tomadas después del fracasado golpe de 2002. El golpismo militar, pues, siendo un peligro real, está siendo neutralizado en Venezuela por la actuación en el seno de la institución militar de los sectores contrarios a la insurrección reaccionaria.


No debemos olvidar tampoco la permanente movilización popular bolivariana, mayor que la habida durante los años del gobierno de la Unidad Popular chilena. De hecho está suponiendo un gran contrapeso a la también permanente movilización que están protagonizando los sectores políticos derechistas. Las guarimbas opositoras han ocasionado numerosas víctimas, en su mayoría de gente partidaria del gobierno y de las fuerzas de seguridad, pese a las noticias falsas o manipuladas que siguen ofreciendo muchos medios de comunicación (puede leerse en este cuaderno, por ejemplo, "El periodista Mark Weisbrot y Venezuela").


Creo que sin la movilización de quienes defienden el proceso revolucionario las cosas hubieran sido muy distintas, pues hubiera dejado en manos de la reacción el control de las calles y la posibilidad de asaltar los principales centros institucionales. Demuestra, así mismo, que la revolución sigue muy viva y que derrotarla no va a ser una tarea fácil. El conflicto está agudizándose cada vez más, pero por ahora, después del tiempo transcurrido, resulta incierto en su desenlace. 

De lo que no cabe duda es que Venezuela es una de las piezas más codiciadas y cruciales del tablero latinoamericano. Durante un periodo de más de una década se fueron instalando gobiernos progresistas que han expresado, cuando no lo siguen haciendo, la voluntad de cambio de amplios sectores de la población, hartos en muchos casos del abandono secular y de las políticas neoliberales aplicadas desde los años ochenta. Un hartazgo que se tradujo en el repudio de sus gobernantes, la multiplicación de las movilizaciones populares, la asunción por diversas organizaciones de sus reivindicaciones y los sonados éxitos electorales. Su concreción tuvo distintos grados, pero coincidieron en la voluntad de contribuir a mejorar las condiciones de vida de los sectores más desfavorecidos y en conquistar la soberanía nacional plena.


Paralelamente EEUU fue perdiendo su hegemonía en el continente, en parte por su mayor atención de otras regiones del planeta, pero sin olvidar lo antes dicho. Ahora parece que tienen interés en recuperarla, incluyendo los intereses económicos que siempre le son necesarios. Y no creo que la recesión internacional que se está viviendo en el comercio de los bienes primarios, donde estos países tienen importantes reservas importantes, sea producto del azar. 

Los actuales cambios políticos en el continente se están reflejando en una clara involución política, expresada de formas diferentes. Además del caso venezolano, es lo que está ocurriendo en Argentina con la derrota presidencial de kirchnerismo, en Brasil con la defenestración de Dilma Roussef, en Bolivia con la derrota de Evo Morales en el plebiscito para la reforma constitucional, en Ecuador con las dificultades del gobierno de Rafael Correa o en Uruguay con la mayor moderación de Óscar Tabárez.  


Al margen de Cuba, Venezuela es el país donde los cambios han llegado más lejos, con un claro carácter revolucionario antiimperialista y en la senda de un socialismo de nuevo tipo. Su ejemplo, pues, tiene todos los atributos para ser apagado como sea. La muerte de Chávez fue un gran contratiempo, teniendo en cuenta el liderazgo que ejercía en el proceso revolucionario en general y, más particularmente, entre los sectores populares, el propio ejército e incluso entre las diferentes tendencias del PSUV, el partido principal del bolivarianismo. 


La ofensiva contra Maduro lo ha sido desde el primer momento de su acceso a la presidencia, que, además, ha coincidido con la agudización de la crisis económica. Se está hablando mucho de su liderazgo, criticándose sus formas y las medidas que está tomando. Lo que resulta evidente es que el acoso que está sufriendo no lo es sólo contra su persona, sino contra lo que representa, que no deja de ser una experiencia colectiva rica que ahora se quiere ahogar. 


Defender al presidente de Venezuela y su gobierno es un acto de solidaridad con lo que representan. Centrarse en sus errores, que se pueden reconocer, es una forma de ningunear una experiencia histórica que no se puede perder, cuando no el hacer el juego a la reacción y al imperialismo de EEUU.    


viernes, 20 de mayo de 2016

La prohibición de la estelada, ¿imbecilidad o intencionalidad?

Es lo que puede desprenderse tras la prohibición inicial de la exhibición de las esteladas en la final de la Copa entre el Sevilla y el Barça. Una decisión tomada formalmente por Concepción Dancausa, delegada de gobierno en Madrid, pero con grandes sospechas de que obedecía a una estrategia política de mayor calado proveniente del gobierno y/o el PP. Que el hecho en sí tuviera un claro componente antidemocrático no cabe la menor duda. La decisión última del juez, desestimando la  prohibición, lo corrobora. ¿Cómo es posible deducir que un símbolo del independentismo sea sinónimo de incitación a la violencia? ¿Acaso no lo es la prohibición misma al vulnerar el derecho a la libertad de expresión? ¿Cómo puede equipararse la estelada, símbolo de una reivindicación política legítima, con las banderas que simbolizan el fascismo o el racismo? He mencionado el término imbecilidad porque creo que no lo es, aunque lo parezca. Estamos formalmente en precampaña electoral, pero de hecho en campaña. Y sabemos que el PP se alimenta de cosas como la que se ha buscado con la prohibición, esto es, escenificar el anticatalanismo y en él, por supuesto, la demonización de la opción independentista. Es cierto que eso conlleva un daño colateral en Cataluña para el PP, donde este partido y Ciutadans han criticado la postura de la delegada de gobierno en Madrid. Pero que lo que se ha buscado son votos elevando el sentimiento anticatalán, no resulta descabellado. Menos mal que el juez ha puesto las cosas en su sitio para que no se vulneren derechos fundamentales. El domingo, como es de prever, habrá más esteladas. Y después, ¡menuda campaña nos espera!    

miércoles, 18 de mayo de 2016

Otro barco de guerra en Barbate

Desde hace tiempo me gusta ir paseando junto a la playa camino del trabajo. Hacerlo a las primeras horas de la mañana resulta reconfortante. Permite percibir los cambios estacionales en la luz o las diferentes coloraciones del mar y el cielo según esté el tiempo. No hay silencio, porque las olas, las gaviotas y en ocasiones el viento se encargan de emitir sus sonidos como un fondo musical que se agradece. Está el leve trasiego de pequeños barcos que entran y salen del puerto, y que a veces dejan sentir el rugir de sus motores, pero sin que su ruido altere en demasía. Las últimas semanas, como cada primavera, son los artilugios y las barcazas de la almadraba lo que llama la atención sobre el cercano horizonte. Hoy, sin embargo, se ha incrustado un barco de guerra en la bahía barbateña. Como lo han hecho los aviones que surcan el cielo en sus vuelos rasantes. En la imagen vemos el artefacto de guerra como un elemento distorsionador de la belleza que puede contemplarse desde el paseo marítimo. En el Rompeolas de la Paz tapizado de colores que nos dejó Luis Valverde, la mujer desgarrada que mira a la lejanía buscando a sus hombres de la mar se sentirá horrorizada. El pequeño faro de la segunda punta del puerto flaqueará en la luz que despide cada noche. Y hasta la almadraba, invisible en la fotografía, notará su presencia con su cercanía.       

martes, 17 de mayo de 2016

Juan Rosell y su mundo sin trabajo fijo y seguro

"El trabajo fijo y seguro es un concepto del siglo XIX", es la frase que ha pronunciado hoy Juan Rosell, presidente de la CEOE. Forma parte de ese tipo de frases al gusto de quienes dirigen las asociaciones patronales en este país -me imagino que como en otros-, como lo de trabajar más y ganar menos de Gerardo Díaz Ferrán, anterior presidente de la CEOE; lo de no fiarse de un empresario que le pagara en negro de Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña; lo de no contratar a mujeres en edad de procrear de Mónica Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios... Lo dicho por Rosell no es una ocurrencia, porque pertenece a uno de los dogmas del neoliberalismo imperante: el abaratamiento extremo de la mano, a la vez que el aumento de los beneficios del capital. El siglo XIX, el momento en que el precio de la mano de obra asalariada en el mundo occidental, que aumentaba a medida que desaparecían otras formas de explotación y crecía la población ante el descenso de la mortalidad, resultaba altamente barata. Y no sólo porque los salarios fueran de subsistencia, sino por las elevadas jornadas laborales, la desprotección social, el uso desmesurado mano de obra infantil e incluso, en la periferia del sistema, el empleo de mano de obra esclava. Un siglo, empero, en que quienes vendían su fuerza de trabajo aprendieron a resistir y luchar, acumularon experiencias y crearon sus propias organizaciones. Fueron sentando las bases de lo que con el tiempo, en ese mismo siglo y en el siguiente, cristalizó en forma de derechos sociales. Los mismos que se están desmantelando en los últimos años. En la línea de lo que ha dicho el señor Rosell, que en su modernidad sueña con la arcadia feliz de un mundo sin trabajo fijo y seguro. Un mundo a la medida, eso sí, de sus amos.   

Acto en Barbate de solidaridad con las personas refugiadas

Ayer tuvo lugar en la Casa de la Cultura un acto de solidaridad con las personas refugiadas en las fronteras del este de Europa. Intervinieron Diego Boza, que es abogado y miembro de la Asociación pro Derechos Humanos de Cádiz; Caterina Amicucci, voluntaria italiana en la isla griega de Lesbos, cercana a las costas de Turquía; y Daniel Pérez, periodista, que ha estado en los campamentos griegos de El Pireo, en Atenas, e Idomeni, junto a la frontera con Macedonia.

Un acto interesante, en el que se hizo una rotunda denuncia de la situación que están viviendo cientos de miles de personas huidas de sus países en guerra y maltratadas tanto en Turquía como en los países de la UE, que están conculcando su propia carta de derechos humanos y los tratados internacionales existentes. 

Diego Boza matizó que el tratamiento que se está dando a estas personas en su mayoría no es, contrariamente al derecho, el de refugiadas, siendo en realidad desplazadas, que en numerosas ocasiones supone que sean engañadas autodeclarándose como detenidas. Puso de relieve también los cambios habidos con el acuerdo entre la UE y Turquía, que supone la externalización del control de las fronteras, en esta ocasión por un país que viola sistemáticamente los derechos humanos (véase en este cuaderno "La vergüenza de la UE sobre las personas refugiadas"). Fue muy claro a la hora de denunciar el papel que están jugando los gobiernos europeos y, de una manera más concreta, el español, incumpliendo incluso los acuerdos tomados para la acogida. Como muestra, el que sólo hayan llegado 18 personas desde otoño, cuando el compromiso era acoger a 15.000. Mientras tanto, numerosos municipios y algunas comunidades autónomas esperan a que el gobierno resuelva la situación, enredado en trámites burocráticos encubiertos de meras excusas.

Daniel Pérez se extendió en los pormenores de la iniciativa donde participa, proveniente de Puerto Serrano y que está contando con la ayuda de gente de varios municipios gaditanos. Durante su estancia en Grecia en otoño pasado, donde aportó numerosos recursos, estuvo primero en el campamento situado en el puerto ateniense de El Pireo, que le puso en contacto con una realidad muy dura. La mayor parte del tiempo la pasó en Idomeni, en el que vio las condiciones de la gente antes de que se pusiera en práctica el acuerdo de la UE con Turquía. Calificó el lugar literalmente de un arrozal, dada la cantidad de agua y barro allí existente, y en el que se hacinan miles de personas. Puso de relieve las duras condiciones de higiene, salud y alimentación que están sufriendo, con mayor gravedad para los niños y las niñas. Considera por ello que lo que se está cometiendo es un verdadero genocidio.

Por su parte, Caterina Amicucci sacó a relucir el papel que están jugando las mafias en Turquía para el posterior envío de personas a Europa a través de las islas griegas, entre las que Lesbos ocupa un lugar preferente. No se olvidó de las numerosas muertes habidas, en buena parte víctimas de naufragios y en mayor medida ocurridas cuando el problema no se había visibilizado. La puesta en práctica del acuerdo entre la UE y Turquía ha alterado las cosas, ya que ahora se devuelve a muchas personas a Turquía, pasan otras a ser consideradas como detenidas y, a la vez, se ha desmantelado la mayor parte de las instalaciones de las ONGs e instituciones internacionales.